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Estampas de antaño: Las Navidades del Viejo Pamplona (1965-1972)

Dicen que la infancia es la patria de los hombres. De ahí venimos, y la vida, a veces tan dura y gris, a menudo nos hace perder la inocencia y la capacidad de sorprendernos. Y es que en aquellos tempranos años descubríamos con sorpresa y con la ingenuidad de un niño el mundo que nos rodeaba. De nuevo intento bucear en los recuerdos de aquel niño que hace décadas dejé atrás y me sumerjo en el entrañable recuerdo de mis navidades infantiles. Eran aquellas navidades unas fechas que esperaba con ilusión: llegaban las vacaciones a la escuela a la que hacía muy poco había acudido por primera vez. Hacía frío. Nevaba con frecuencia. ¡Qué grandes nevadas las de aquellos años, cuando salíamos del patio del Ave María a nuestra cercana casa donde estaba encendida la llamada cocina económica!. Parece un lugar común decir que ahora no hay nevadas como las de antes pero es verdad, en aquellos años era habitual que cayera una gran nevada, que cuajara y que en el suelo hubiera durante unos días una capa de 20 o 30 centímetros.  En la foto de Nicolás Ardanaz, de principios de los años 60, vemos lo que podía ser una típica estampa navideña de aquellos años, el cruce de Cuatro Vientos nevado, con la Azucarera de Eugui, que se derribaría en 1972, al fondo. 

Comenzaban a sonar los villancicos tradicionales en la radio. Recuerdo que mi madre nos cantaba aquellos días un villancico un poco triste que decía: “Madre, a la puerta hay un niño, más hermoso que un sol bello, parece que tiene frio, el pobrecito está en cueros…”. En la radio se escuchaba el día 22 el sonsonete del canto de la Lotería de los niños de San Ildefonso que se convertía en el obligado preludio de unos días especiales, de fiesta, donde esperaban unas comidas diferentes, no podía faltar el día de Navidad, el cordero o el besugo y los días señalados los turrones, de jijona, de royo, los mazapanes, el guirlache aunque a mi el que me gustaba era el blando. En aquel entonces el besugo era un pescado al alcance de las economías más modestas y no tenía el precio prohibitivo de hoy en día. Mi madre solía bajar el día de la Lotería cargada de compra de la Plaza (Mercado de Santo Domingo) para la comida y/o cena para esos días.

Las calles del Casco Viejo aparecían engalanadas por recargados arcos navideños, como los que aparecen en la fotografía, de aquellos años, de Zubieta y Retegui, de la calle Chapitela. Los jardines de algunas fábricas del barrio, recuerdo la del Perfil en Frío o la de Ingranasa, se decoraban con motivos navideños: la típica estrella de Navidad o algún belén, incluso llegué a ver, un año, un belén viviente en el patio de las escuelas del Ave María,  junto a la sacristía de la iglesia de El Salvador…En la radio durante algunos años se podía escuchar el Festival de Villancicos Nuevos, de fama nacional y que he mencionado en la entrada dedicada a la radio local. Los días señalados, tanto el día de Nochebuena como sobre todo el día de Nochevieja (con las campanadas y las uvas) eran de los pocos días en que se te permitía trasnochar. Comidas y cenas especiales y tras ellas alguna partida de cartas, en familia,  a la brisca. Cuando compramos la televisión, ya hacía algunos años que era tradicional la emisión del programa de variedades de fin de año, que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada. 

Pero si había un día especial, mágico, ese era el día de Reyes. Recuerdo que en la fabrica donde trabajaba mi padre organizaban para los hijos de los trabajadores un emocionante acto de entrega de juguetes a los niños, en la mañana del día de Reyes. En aquellos inocentes años  nos  decían, sencillamente, que llegaban los Reyes. El día 6, nos levantamos nerviosos, vestidos de domingo, (como se decía entonces) y subíamos en la villavesa hasta el Teatro Gayarre. ¡Qué grande y magnifico me parecía entonces el Teatro! y aquel telón rojo que cubría la pantalla o el techo del teatro con un mural en el que había alguna especie de escena celestial; nos echaban algún documental o una sesión de dibujos animados con Pixie y Dixie y el Gato Jim (¡malditos roedores!) y a su término y tras una espera que parecía infinita, el telón  se levantaba y los tres Reyes Magos con sus correspondientes pajes  comparecían en el escenario mientras el presentador del acto llamaba por su nombre a los numerosos niños que junto a sus padres llenaban el patio de butacas. Nervioso, acompañado los primeros años por mi madre y luego por mi hermano subía al escenario a recoger los juguetes, uno o dos cada año asi como una bolsa de caramelos, tenías que darle un beso del rey (¿A quien quieres más: al rey o a los juguetes? me preguntaron un año, no hace falta recordar lo que le dije, se lo pueden imaginar) y te sacaban la  fotografía de rigor (en blanco y negro) que llenaría las paginas del álbum familiar.  Recuerdo que un año la entrega de juguetes se hizo en el Salón Loyola de los Jesuitas pues se acababa de quemar el Gayarre. Fueron, creo, los Reyes de 1969, pues el teatro se quemó en noviembre de 1968.
Hasta donde me llega la memoria recuerdo algunos de aquellos juguetes: la escopeta (de color negro y plateado) que tiraba bolas amarillas de plástico que regalaron a mi hermano, ¡Qué poco le duraban los juguetes, siempre con su insaciable curiosidad por desarmar los juguetes y saber como funcionaban las cosas!, un camión enorme de cabina roja y volquete anaranjado, tan grande que cabía yo dentro y que arrastraba mi hermano, cinco años mayor que yo, con una cuerda, el típico triciclo, un coche eléctrico de color azul claro, un juguete de cuyo nombre no logro acordarme y que constaba de una pista de aterrizaje y un mando con el que se hacia girar un pequeño avión  que no debía derribar una alta columna de coloristas cubos de cartón que había sobre la pista a modo de original torre de control. 

Si que recuerdo los juguetes del último año de Reyes cuya entrega (me acompañaba mi hermano, ya no mi madre)  aparece reflejada en la vieja fotografía familiar adjunta. Sería el 6 de enero de 1971. Tendría entonces siete  años y fueron dos los juguetes: el Mago Electrónico y el juego espacial de Congost (muchos juguetes de entonces eran de este fabricante), Lem 200, de los cuales también  adjunto algunas fotografías. Al abrir la caja del Mago Electrónico nos encontrábamos con un tablero o mejor dicho  varios tableros, con dos circunferencias con múltiples colores y variables temáticas. Una con las preguntas y otra con las respuestas. Recuerdo que girabas el muñeco de plástico que empuñaba una especie de estilete en medio de la circunferencia de la izquierda, señalaba una pregunta y luego la colocabas sobre un espejo en la circunferencia de la derecha, (bajo el cual descubrí había un imán, al igual que en la base del muñeco) y te señalaba la respuesta correcta. El Lem 200 era un juguete que simulaba el encuentro de una nave espacial con su modulo lunar. Eran juguetes sencillos, mecánicos, muy alejados de los sofisticados juguetes que conocerían los niños de décadas posteriores, pero que nos ilusionaban sobremanera en aquel tiempo al menos los primeros días.

Fotos: Foto de Nicolás Ardanaz de Cuatro Vientos (1960), Foto de Zubieta y Retegui (Navidad de 1972) 

Y la televisión llegó a casa (1971-1976)


Fue en diciembre de 1971 cuando entró la televisión en nuestra casa. Aquella primera televisión en blanco negro Vanguard de 24 pulgadas costó unas 24.000 de las antiguas pesetas, todo un dineral para la época. En aquellos años, uno no se encontraba con la casa totalmente amueblada como era bastante común hasta hace poco tiempo,  antes de la crisis. En un hogar de clase trabajadora, primero pagabas el piso y luego poco  a poco ibas haciéndote con las mejoras básicas del hogar: lavadora, nevera, televisión, etc. Algunas de las primeras películas que recuerdo haber visto en nuestra flamante nueva televisión fueron “La isla del Tesoro” (la versión clásica de 1934 con Jackie Cooper que vemos en el fotograma de la derecha) y “King Kong”, cuya foto que  adjunto es la misma que aparecía en la ficha de la película del Teleprograma. Casualidades de la vida,  aquella misma semana en que echaban en Sesión de Tarde “La isla del Tesoro” había comprado en la librería de la Pachi el libro de Stevenson  en la colección RTV Salvat. Me costo 25 pesetas. “King Kong” la vimos en una de aquellas sesiones de cine de la noche y para mi fue espectacular, grandiosa, mágica… Dos películas, una de aventuras y otra fantástica que me marcaron y se quedaron grabadas de manera indeleble en mi memoria. Cada semana comprábamos el Teleprograma, una pequeña revista semanal con formato de bolsillo que te daba cumplida información de toda la programación de la tele, uno de cuyos ejemplares (el del 6 al 12 de marzo de 1972) ilustra el inicio de esta entrada. Recuerdo que en mi casa mi hermano y yo  recortábamos las fichas de las películas que aparecían en la revista (adjunto una de ellas, abajo a la izquierda) y que fue entonces cuando empecé  a hacer mis primeros estudios y listas de películas con aquella tan letra bien perfilada por las intensas clases de caligrafía de la escuela (del Ave María) y que desgraciadamente con el paso de los años y la toma rápida de apuntes en la Uni perdí.


Recuerdo que el Teleprograma contaba en sus páginas finales con una especie de fotonovela (género habitual en aquellos años, de origen o producción generalmente italiana) que tenía temáticas de lo más variado (aventuras, terror, suspense). Recuerdo algunas como “Persecución en la Jungla” (cuya portada del segundo episodio adjunto a la derecha), “La rosa negra”, “Un grito en la noche”, “El monstruo de Londres” o “El monstruo de Saint Michel” donde la protagonista se llamaba Karin y ya desde el principio la historia comenzaba con un  crimen, perpetrado con una especie de moho -así lo llamaban- que se arrojaba a la víctima y que se extendía rápidamente por todo el cuerpo, con un efecto aterrador,  “Diamantes en el Sahara”, persecución de nazis, plantas carnívoras, druidas, pájaros asesinos teledirigidos, alguna del oeste, etc. Al principio el Teleprograma costaba tres pesetas, luego un duro y cuando ya lo dejamos de comprar allá por 1979 o 1980 costaba 15 pesetas. Como decía en la anterior entrada sobre la televisión, esta era una de nuestras escasas vías de escape o evasión. Eran tiempos en los que las películas y otros programas de la televisión tenían los conocidos rombos, y nuestro interés por esos programas, tenía ocho o nueve años, era inversamente proporcional a su clasificación siendo los espacios calificados con dos rombos los más interesantes: la mayoría de las pelis clásicas o de género (cine negro, terror, etc) de la noche así como la mayoría de las series también nocturnas estaban clasificadas. Cuantas películas y series habremos visto escondidos, agazapados en la oscuridad de la cocina ante la terminante prohibición familiar. Los dos rombos se empezaron a utilizar en 1962 y desaparecieron en 1985. Se supone que las emisiones con un rombo eran aptas para mayores de 14 años y las de dos rombos para mayores de 18. Nunca supimos, a ciencia cierta, el criterio que seguían los presuntos calificadores.

A finales de 1971 se podían ver en la televisión, por la tarde,  programas infantiles como “La casa del reloj” (con los Chiripitiflauticos) y la serie de dibujos animados “Meteoro”, (una de las primeras series de animación japonesas que veríamos), series nocturnas como “Audacia es el Juego” o “Los Persuasores” (esta última con Tony Curtis y Roger Moore que vemos en la foto de la izquierda), los sábados por la noche, “Marcus Welby, doctor en medicina”, los domingos a la tarde el macromagazine “Siempre es Domingo” con Juan Antonio Fernández Abajo y Clara Isabel Francia, por la tarde en la UHF, “Zane Grey”, por la noche, “La Saga de Los Forsythe” y  “Crónicas de un Pueblo” con su inconfundible sintonía. “Siempre en domingo” se llamaría luego “Tarde para todos” (1972-73) y por último en 1974 “Todo es posible en domingo”. Este macroprograma de variedades estaba compuesto por diversos contenidos: música, humor, concursos, etc. Por estos programas desfilarían además de Fernández Abajo otros presentadores como Luciana Wolf, Tico y Marisa Medina o Kiko Ledgard, si,  el primer presentador del mítico concurso “Un dos tres”. En aquel macroprograma recuerdo haber escuchado a un cómico, un tal Joe Rigoli, Felipito Tacatún, que haría famoso aquello de “Yo sigo, por que eso esta chupau…”

El “Un dos tres” comenzó sus emisiones en abril de 1972 y fue uno de los programas de más éxito de la historia de la televisión, con sus secretarias minifalderas,  Kiko y Don Cicuta (interpretado por el actor Valentín Tornos, fallecido en 1976 y que vemos en la foto de la izquierda acompañado de sus compañeros de programa), la voz de los supertacañones y la inefable Ruperta. Los domingos por la tarde echaban una serie de vaqueros (en aquellos años estaba muy en boga el genero del western), “Los dos pistoleros”, (en 1973 llegaría “El Hombre del rifle” y en 1974 “La ley del revolver”) y por la noche comenzaron los inolvidables “Estrenos TV” (quien no recuerda su famosa sintonía donde cada domingo nos presentaba un capitulo diferente de Colombo, McCloud, Banacek o Mac Millan y esposa. A “Marcus Welby, doctor en medicina”  les seguirían en 1972 “Centro Medico” con el doctor Gannon interpretado por Chad Everett. Otras series de aquellos años serían las americanas “Cannon” (con el orondo William Conrad), “Hawai 5-0” y “Misión Imposible” o las españolas “Plinio” (con Antonio Casal)  y “Aventuras y desventuras de Mateo” (con Jesús Puente). La Sesión de la Tarde del sábado se convertiría en “Primera Sesión” en junio de 1972 (cuya caratula adjunto). Recuerdo otra película de ese año y en ese espacio que también me cautivó y que me volvería  cautivar veinte años después:  la versión de 1940 de “El Ladrón de Bagdad”,  con Sabu y Conrad Veit. Inolvidable. En la UHF nació, ese año, el programa de entrevistas y actuaciones “Estudio abierto” de José María Iñigo que por entonces lucia unos enormes e inconfundibles bigotes y en 1973, concretamente el 28 de marzo comenzaba otro espacio histórico, por su duración en antena: “Informe Semanal”, uno de los pocos espacios que aun continua en antena en la tele.
Por otra parte continuaban los ciclos de películas, las Novelas y el “Estudio 1”, gracias al cual tuvimos la ocasión de descubrir extraordinarias obras literarias y teatrales a cargo de un extenso y valiosísimo plantel de actores y actrices, que no me resisto a recordar: entre los primeros José Bodalo, Fernando Delgado, Pablo Sanz, Jesús Puente, Jaime Blanch, Fernando Guillén, Manuel Galiana, Luis Varela, Emilio Gutiérrez Caba, Tomás Blanco, José María Prada, Andrés Mejuto, Víctor Valverde, Agustín González, Juan Diego, Álvaro de Luna, Estanis González, José María Caffarel, Ismael Merlo, Paco Valladares, Alfonso del Real, Manuel Alexandre, Manuel Tejada, Luis Prendes, Sancho Gracia, Manuel Dicenta, Manuel Gallardo, Valeriano Andrés, Pedro Osinaga, Pastor Serrador, Juanito Navarro, José Manuel Cervino, Francisco Morán, Julián Mateos, Nicolás Dueñas, Narciso Ibáñez Menta, José María Rodero, Carlos Larrañaga, Eusebio Poncela, José María Pou, Rafael Alonso, Juanjo Menéndez, Antonio Ferrandis, Alfonso Gallardo, Javier Escrivá, José Sacristán, Francisco Rabal, Manolo Gómez Bur, Alfredo Landa, Antonio Casal y José Sancho.  Entre las actrices Luisa Sala, Ana Maria Vidal, Inma de Santis, María Luisa Merlo, Amparo Baró, Nuria Carresi, Tina Sáinz, Lola Herrera,  Irene Gutiérrez Caba, Concha Cuetos, Gemma Cuervo, Mercedes Prendes, Marisa Paredes, María José Goyanes, Elisa Ramírez, María José Alfonso, María Silva, Aurora Redondo, Cándida Losada, Lola Lemos, Alicia Hermida, Fiorella Faltoyano, Mayrata O’Wisiedo, Charo López, Mari Carmen Prendes, María Luisa Ponte, Teresa Rabal, María Asquerino, Julia Martínez, Amparo Pamplona, Concha Velasco, Maruchi Fresno, Julieta Serrano, María Isbert, Mercedes Alonso, María Kosty, Carmen de la Maza, Marisol Ayuso, Mónica Randall, Victoria Vera, Maribel Martín, Emma Cohen, Verónica Forqué, Ana Mariscal, Silvia Tortosa, Rosa María Sardà, Ana Belén, Pilar Bardem, Emma Penella, y Julia Gutiérrez Caba. En la foto de la izquierda podemos contemplar a un buen puñado de estos (Bodalo, Osinaga, Merlo y Delgado, entre otros) en la obra “Doce hombres sin piedad”.

1973 traería nuevos espacios como el concurso musical conducido por Miguel de los Santos “La Gran Ocasión” (un lejano precedente de Operación Triunfo, para que después algunos digan que inventan cuando está casi todo inventado), series como las españolas “Compañera te doy”, protagonizada por el entonces matrimonio formado por Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo, “Los camioneros” con Sancho Gracia o “Si yo fuera rico” con Antonio Garisa. En 1974 disfrutaríamos de los “Cuentos y Leyendas”  y “El Pícaro” de Fernando Fernan Gomez. En cuanto a series extranjeras a finales de 1973 llegaría los sábados por la noche  la serie “Kung Fu” con David Carradine (mi pequeño saltamontes…en la foto de la izquierda el pequeño saltamontes y su maestro)  y en 1974,   el sábado por la tarde la serie británica “Los Protectores” con  Robert Vaughn (en la foto superior derecha). El domingo a la tarde  echaban en la UHF “Las calles de San Francisco” con una singular pareja de policías protagonizada por un veterano Karl Malden y un jovencísimo Michael Douglas (en la foto inferior derecha).

En horario que no logró recordar me acuerdo de haber visto en formato serie a “Sherlock Holmes” con Peter Cushing de protagonista. Inolvidable. Las tardes de cada día contaban con el espacio infantil “Un globo, dos globos, tres globos” con Maria Luisa Seco y los sábados por la noche desde 1973-74 se emitía “Señoras y Señores” programa de variedades dirigido de forma alterna por Lazarov y Quero y presentado por artistas como Victoria Vera, Fiorella Faltoyano, Blanca Estrada o Marisa Abad. También supuso el debut artístico de la posteriormente cantante Ángela Carrasco o de las vedettes Norma Duval y María José Cantudo como azafatas del programa, que acabarían ascendiendo también a presentadoras.


Los años siguientes serán pródigos en cambios y novedades. En Junio de 1975 aparece el color en la televisión si bien la expansión de la televisión en color en los hogares será gradual, paulatina a medida que va desapareciendo el blanco y negro de las pantallas y se reduzca el precio de los televisores, inicialmente prohibitivo. En 1978 toda la programación de TVE se grabará y emitirá en color. Recuerdo de 1975 series del sábado noche como “El Inmortal”, siempre perseguido y huyendo como años atrás hiciera “El Fugitivo” de David Jansen o el inspector Kojak (Telly Savalas) y su inseparable pirulí, tal y como le vemos en la foto de la izquierda. El “Estudio abierto” de Iñigo en la UHF daría paso a su “Directísimo” en la Primera Cadena, esta vez la noche de los sábados. Quien no recuerda aquella velada con Uri Geller doblando cucharillas, tal y como aparece en una de las fotografías anteriores. Las tardes de los sábados, antes de la película, conocería a partir de entonces muchas series famosas, quizás la primera de una larga lista sería la serie de dibujos animados japonesa “Heidi” que comenzó en junio de 1975: Heidi, con Pedro, el abuelito, Clara y la señorita Rottenmeyer, todo un fenómeno de masas como lo sería dos años mas tarde otra serie de animación nipona, “Marco, De los Apeninos a los Andes”.
También este año se emitió otro éxito infantil: “Pippi Calzaslargas”. Tras “Heidi” vendría otra serie: “Nacida Libre” con Diana Muldaur y Gary Collins en el elenco protagonista. El domingo en la sobremesa se emitía la familiar y excesivamente edulcorada “La Casa de la Pradera” y más adelante la serie de supervivencia, “Los Robinsones Suizos”. Tras unos cuantos años de sequía en este género de documentales sobre la naturaleza, el amigo Félix nos deleitaría los lunes a la noche con “El hombre y la Tierra”. El espacio “Novela” se emitía hasta 1975 a las ocho u ocho y media de la tarde, a partir de este año pasaría a emitirse a las cuatro de la tarde. Esta ubicación apenas duraría un año ya que en 1976 volvería a su horario habitual.

En 1976 finalizaba el espacio de “Estrenos TV”, tras cuatro años en antena. Su hueco sería cubierto por series diversas como “Shaft” o “Las seis esposas de Enrique VIII” y más adelante por una serie española de grato recuerdo como “La Saga de los Rius”, y digo de grato recuerdo porque iniciaría una larga trayectoria de producción de excelentes series de época muy bien producidas y realizadas. Poco después se rescatarían las series de “Estrenos TV” también el domingo aunque en diferente horario bajo el título de “Misterio”. Este año comienza a construirse en la Cuenca de Pamplona el centro emisor de la Higa de Monreal. Nace en la UHF el espacio “La Clave” con José Luis Balbin, con una sesuda tertulia de expertos precedida de película alusiva al tema de debate y que desaparecerá en 1985. El espacio ocupado por el “Directisimo” de Iñigo, los sábados a la noche lo llenaría el programa de variedades “Palmares” presentado por la vedette Barbara Rey. Más tarde en 1976 y tras Informe Semanal en vez de un programa de variedades tendríamos un espacio de películas, el “Sábado Cine” en antena durante una década, hasta 1986.

Para acabar esta segunda entrada dedicada a la televisión mencionaré el estreno de dos series españolas: “La señora García se confiesa”  escrita y dirigida por Adolfo Marsillach y protagonizada por Lucia Bosé y el propio Marsillach y  la serie “Paisaje con Figuras” dirigida por Mario Camus, con guiones de Antonio Gala que conoció una suspensión por orden gubernativa al parecer debido a la inclusión de un padrenuestro recitado en euskera en el capitulo dedicado a Juan Sebastián Elcano.

Por las calles de lo Viejo: calles Pozoblanco y Comedias (1975-2013)

Volvemos a un punto por el que ya paseamos cuando hablamos de la calle Zapatería, el Pozo de la Salinería, donde comienza la calle Pozoblanco, terminada la cual en el cruce con San Nicolás, proseguiremos por la calle Comedias. El nombre de la calle Pozoblanco se comienza a utilizar a finales del siglo XVII y principios del XVIII y hasta 1835 se le denomina como Barrio de la Población del Pozoblanco. Su nombre lógicamente procede del citado pozo que al parecer debió desaparecer a finales del siglo XIX. Se denominó como calle Pozoblanco hasta 1903 año en que cambió el nombre por calle del General Moriones. En 1937 se restableció su antiguo nombre. La calle de las Comedias fue el título que le dieron los pamploneses a la antigua calle de las Sederías por existir desde principios del siglo XVII la llamada Casa de las Comedias o primer teatro fijo de la ciudad. En 1877 se le cambió el nombre por Dos de Febrero, denominación que perduró hasta 1900, volviendo nuevamente a llamarse Dos de Febrero desde 1903 a 1936, en que se llamó calle de Comedias a esta y la de Pozoblanco, restableciéndose los títulos de Comedias y Pozoblanco en el año 1937. 

Iniciamos nuestro paseo en la calle Pozoblanco, por el lado izquierdo de la calle. El primer comercio que encontrábamos allí, desde hace décadas, era el Comercio San Fermin, otro histórico del comercio de Pamplona desgraciadamente desaparecido. El comercio se fundó en 1891 por un comerciante catalán, José Trias Comabida que incluso llegó a registrar la marca del comercio  incluido el logotipo con la imagen del santo. En 1951 adquirió en traspaso el negocio el comerciante Bernardo Eraso Soto que años antes había abierto, junto a su mujer Ubalda Perurena un comercio textil de caballero en el nº 3 de la calle Eslava, Confecciones Eraso. El traspaso no incluía la marca,  de forma que Bernardo tuvo que cambiar durante un tiempo el nombre de la tienda por el de “Gales” hasta que consiguió hacerse con la marca de “Comercio San Fermín”. Dicen sus nietos que la compra de la marca le costó más que el traspaso. Esta tienda, como la de Eslava, también era de textil caballero (al principio tuvo ropa femenina pero por poco tiempo), cadete y niño, además de trajes de primera comunión. Muchas generaciones de pamploneses han pasado por esta tienda para hacer la primera comunión. A Bernardo le sucedieron sus hijas Sagrario, Pilar y Delia Eraso y a estas, al comienzo del nuevo siglo, sus nietos Alfonso, Blanca y Anuska. En el año 1996, la tienda de la calle Eslava se trasladó al nº 42 de la calle Zapatería, mientras se mantenía la actividad en Pozoblanco 1. En el año 2011 cesaba la actividad del comercio después de 120 años de historia. Durante poco más de un año continuaron en el local de Pozoblanco Blanca y Anuska centrándose en prendas, sobre todo camisetas y polos con la marca San Fermin. Hoy en su lugar está la zapatería Kamina.

Tras el Comercio San Fermín estaba, entonces, la Pastelería Viuda de Arrasate. Fundada en 1888 por Esteban Arrasate y Francisca Ciganda, la pastelería Arrasate pasó a llamarse Viuda de Arrasate al fallecer Esteban y quedar al frente del negocio su viuda. Hasta su cierre, hace ya casi una década, estuvo al frente de las pastelerías, cafeterías y obradores María Teresa Arrasate. Hoy alberga el único Taberna de la calle. Tras Arrasate hubo hasta hace unos años un pequeño establecimiento de Taberna que hoy alberga la inmobiliaria Fisterra, luego estaba la Relojería Moreno que tras su cierre, hace más de una docena de años, ha conocido diferentes comercios, el último la perfumería de bajo coste Equivalenza. A continuación estaba la trasera del Banco de la  Vasconia de la plaza del Castillo, la tienda de lanas Phildar, la joyería Roldan, hoy Tavatha, Tejidos Cedosce y la joyería Arjoy, luego Pavana y hoy Código y por último Almacenes Rafael, desde hace mucho tiempo Kata. La calle acababa en la esquina con san Nicolás con la tienda de Deportes Arana. En este tramo y lado de la calle estuvo la pastelería del Café Suizo. Me detendré un momento en el Café Suizo dado que una de las fotos de esta entrada refleja la que sería posiblemente una de sus últimas estampas, pues data del año de su cierre, 1952. El Cafe Suizo estaba ubicado en el nº 37 de la plaza del Castillo, desde el año 1844, siendo el decano de los cafés de Pamplona. Fue fundado por los suizos Matossi y Fanconi, que cité cuando hablaba  del origen del pacharán Baines en la Rochapea. Ellos son también responsables de la introducción del llamado bollo suizo, ¿quien que tenga algunos añitos no ha comido alguna vez de niño un bollo suizo con una fina tableta de chocolate, si, de las de antes?. El Café Suizo fue, además, uno de los lugares frecuentados por Hemingway. En 1952 dejó paso al Banco de Bilbao, donde después estuviera el Banco de Comercio y hoy el restaurante italiano La Tagliatella. También en este tramo, en el nº 15, está la sede de una de las instituciones centenarias y emblemáticas de la ciudad, el Orfeón Pamplonés. 

Comenzando por Comedias, en la esquina de esta calle y San Nicolás encontramos el bar restaurante Dom Lluis, que yo recuerdo  desde hace muchos años, al menos más de 30 años, cuando lo gestionaba el padre de los hermanos Martín Torices, a continuación estaba  la carnicería Reparaz que luego ocuparía otro carnicero, Julian Solano, y que hoy es un kebab, seguida por la joyería Esparza, luego Quindiowoman, el Bar Burgalés, las 3 Zetas, si bien su razón social era Marroquinería Anel y se dedicaba sobre todo a la venta de carteras, cintos, bolsos y otro tipo de complementos. Me detendré un momento en este establecimiento. Las 3 Zetas fue fundada en el año 1873 por Gregorio Pérez para la fabricación de botas de vino. Al principio se llamó Iglesias y Pérez, luego el hijo del fundador llamó a la empresa Las 3 ZZZ ya que el fundador tuvo en 1911 trillizas o “zagalas”. la empresa estuvo ubicada primero en la calle Comedias, luego en la calle de Carmen y por último en la carretera del Puente de Miluce, su ubicación actual. En la foto de Vicente Galbete de 1965 vemos la tienda de las 3 ZZZ, donde se puede ver además la citada denominación social de Iglesias y Perez. Hoy la tienda poco o nada tiene que ver con la original. Tras las 3 ZZZ venía el bar Noe, la joyería Perez Alfaro, hoy Joyería Oscar Gracia, Tejidos Unzu Got, regentado por unos tios de Joaquín Ciga Unzu, hoy en su lugar esta el Bar La Comedia, la bisutería Cilveti, que tras su cierre sería ocupada por la zapatería infantil, Colores y más tarde hasta este año la tienda de ropa Mirage, más adelante estaba Totos, más tarde y durante mucho tiempo ocupada por la relojería Oclock y que hoy ocupa  una heladería, otra más, Tejidos Bastida, más tarde Perejil, Noa y hoy Ruhna, Bou MG, luego Sol y Luna, Ruhna y hoy un chino y por último la papelería Comedias 23, en el lugar desde hace casi 30 años.

Por el lado derecho, comenzando por la esquina donde estaba la sombrerería Aznarez nos encontrábamos  a continuación con Lanas Lanfil, abierta en 1978, solo como tienda de venta de lanas para labores que aun pervive en su segunda generación y que ha ido incorporando con el paso del tiempo otros productos como interiores de señora y caballero, Tejidos el Búfalo, otro comercio histórico cerrado. Su dueño hasta el cierre era Juan Liceras Rodriguez, de San Sebastián. Cerró la tienda en el año 2007, al igual que  hizo con la tienda de Donosti, en la calle Garibay. La primera fábrica de gabardinas e impermeables El Búfalo se abrió el 1 de agosto de 1941 en la calle Misericordia de Donosti y la fundaron su padre y su socio, el señor Gómez. Fabricaban y vendían en sus tiendas propias, además de Pamplona y San Sebastián también tenían tiendas en Burgos, Bilbao y otras ciudades españolas. Aun recuerdo a mediados o finales de los años 60 su enorme rotulo luminoso sobre alguno de los tejados de la plaza del Castillo. Por cierto, no el era un búfalo el animal, sino un bisonte. 

Este local sería ocupado en los últimos años por la marca DC Shoes y actualmente por la tienda de cosmética Trendy Make Up. Tras El Búfalo estaba la Perfumería Miss, con Alfonso Garcia, al frente, hoy el local que ha albergado durante algunos años la inmobiliaria Norte y Sur está vacío, luego venía la carnicería Itarte, otra más, pues yo recuerdo haber visto carnicerías Itarte al menos en otras dos calles de lo Viejo: San Antón y Mercaderes. En los últimos años en ese local hubo que yo recuerde una tienda de discos, se llamaba Tipo, asi como suena, una tienda de ropa, One Man y desde hace unos años una tienda de ropa y complementos regentada por una ciudadana oriental. 

A continuación estaba y está Calzados Monaco, en el lugar desde hace más de treinta años, actualmente con los hermanos Manero al frente, Perfumeria Lyana, recientemente desaparecida, la Ferretera Navarra, cuya tienda en esta calle se conocería desde 1990 con el nombre de Krisketa. La Ferretera Navarra se fundó en 1946 como comercio de ferretería, por el padre de Carlos Garaicoechea, su padre, recordemos también fundó la conocida carpintería de la Rochapea a la que aludí cuando hablé de la Avenida de Marcelo Celayeta en 1967. En el año 1990 se reformó la ferretería de esta calle, eliminando los artículos de ferretería general y menaje, sustituyendolo por una amplia exposición de artículos de manillería, tiradores, herrajes y accesorios de baño. Tras Krisketa estaba Cafes Puy, hoy Cafes Bruno, en medio estuvo un tiempo Diseños Bokart y hoy, desde 2007, Minx (en el piso superior el restaurante Amóstegui) y a continuación la tienda de pequeños electrodomésticos Zapateria Amorena, fundada en 1938 por el padre del actual propietario, Miguel Bretos Alemán en la calle García Ximenez. Luego paso en 1943 a la calle Comedias y desde 1948 en su emplazamiento de Pozoblanco. En las primeras décadas del siglo estuvieron en ese lugar los Almacenes de Martín Ostiz.

Comenzando por Comedias en la esquina estaba en los años 80 Tejidos Carreta; Esta esquina ha conocido diversos negocios, que yo recuerde la tienda de chucherías Krispeta, la tienda Indigo y hoy alberga una de las dos heladerías Larramendi, a continuación estaba y está desde inicios de los 40 la Joyería Xuan de Juan Zaragueta, que aun permanece abierta, el Cafe Roch, que abrió sus puertas el 11 de junio de 1898. Fue fundado por el lesakarra (de origen catalán) Eugenio Roch Duquet. Al principio acudían a él artesanos y pequeños propietarios de la zona. Eugenio Roch emigró a América en 1929 y se quedaron al frente del negocio cuatro de sus siete hijos. Hasta 1950 en que queda reducido a su forma actual el Café contaba con sotano y tres pisos superiores que albergaban la cocina, un salón de juego y una sala de reuniones para mujeres.  En 1984, en apenas seis meses fallecieron los tres hermanos Roch que todavía vivían (Pascuala, Domi y Pablo) y el negocio se traspasó a tres jóvenes, Victor, Daniel y Mari Carmen,  que quisieron mantener el café tal y como lo encontraron. El local mantiene su mobiliario original, la mayoría procedente del desaparecido Café Lardeli, en el que destacan las mesas de marmol con sus patas de hierro colado o su barra también de marmol y sigue siendo refugio de estudiantes, bohemios y artistas. Tras el café Roch estaba la tienda de deportes Cuatro Estaciones de Pedro Lizarraga y que hoy alberga la tienda de ropa Komedias Bidean que regenta su hijo. Recuerdo que entre una y otra hubo allí a finales de los 90 y comienzo del nuevo siglo otros negocios de corta existencia como El Dulce Alivio o una tienda, una franquicia de muñecos de peluche, montada por la misma persona que abrió la bisutería Spleen en la calle Estafeta. 

En la foto de José Luis Zuñiga que abre la entrada y que data de 1988 podemos ver en este local una zapatería “Tacones”, pone en su rotulo. Queda, además, un rótulo en banderola de otra zapatería anterior, Calzados Jucal. A continuación estaba Calzados Biarritz, de la familia Erviti, que hace un par de años dió paso a la zapatería Ramón Duran y que hoy alberga el establecimiento de hostelería El patio de las Comedias, luego estaba la librería Xalbador (que también se ve  en la foto del inicio), hoy con el nombre de Elkar Comedias, antes que ella hubo en su lugar una tienda de mobiliario de baños, Tejidos Marpa (vease la citada foto), regentada igualmente por la familia Martín Torices del Bar Dom Lluis (en su lugar hubo diferentes negocios, una oficina de envío de dinero, una tienda Dorotennis creo que se llamaba hasta hace dos años que se instaló la tienda de ropa joven Pijipi), la zapatería Abarketa de Angel Mari Segura (dueño de Calzados Yorkal en la calle Mayor), luego Shark montada por Juan Cervera que en aquellos años había abierto en la calle Zapatería,  Tutua (de moda surfera), la tienda de tallas grandes Sabela Mourelle (montada por un donostiarra), y ahora la tienda de complementos Why not. En este tramo, concretamente en el nº 14 de la calle estuvo también durante más de 25 años, desde 1974 a comienzos del nuevo siglo, la peña Muthiko Alaiak, fundada por Ignacio Baleztena, recuperadora de muchas tradiciones y danzas de la tierra. Y también en el nº 14 está el “euskaltegi” más antiguo de Navarra, que comenzó  a dar sus primeras clases de euskera, en este lugar, en fechas tan tempranas como 1972, en pleno tardofranquismo.

Fotos: Foto de la calle Comedias de 1988 de Jose Luis Zuñiga, Foto del Café Suizo de 1952 de J.J. Arazuri en Pamplona Calles y Barrios, Foto de Vicente Galbete de 1965 también en la citada obra de Arazuri

Por las calles de lo viejo: Estafeta (1975-2013)

La Calle Estafeta es una de las calles, junto a Nueva y Mayor más largas del Casco, con más actividad económica (comercial y hostelera), más atracción turística y una de las principales vías de la Ciudad de la Navarrería. Comienza en su confluencia con la calle Mercaderes y finaliza en su confluencia con dos calles, Juan de Labrit a la izquierda y Duque de Ahumada a la derecha. La Estafeta es probablemente la más conocida de nuestras calles allende nuestras fronteras. Indudablemente el encierro y la promoción que de nuestras fiestas hizo Hemingway y luego los medios de comunicación durante el pasado siglo han contribuido a ello, si bien habría que recordar que solo desde 1867 corren los toros por esta calle, pues antes lo hacían por la Chapitela. La calle es probablemente una de las que más ha ganado con la peatonalización realizada  en el año 1997. En la primera de las fotos vemos la calle, sin peatonalizar, con los coches aparcados en uno de los lados. La calle ha tenido muchos nombres desde el siglo XIV: Rua de la Zaga del Castillo, barrio de las carpinterías de la Zaga del Castillo, Rua de trás el Castillo título que se conservó hasta principios del siglo XIX solo o asociado con el nombre de San Tirso. Hubo una basílica dedicada a este santo en el espacio que ocupan hoy los números 49-51 de la calle. En el siglo XVIII se comenzó a utilizar el nombre de la Estafeta para designar a la calle principal del barrio que se llamaba de San Tirso y que comprendía la Estafeta  de arriba, la de  abajo, y otras calles cercanas. Y es que en 1716 en las casas 50-52 se instaló la primera estafeta de Navarra. Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, la Estafeta fue una de las calles más concurridas, siendo famoso el llamado paseo de la Feria, algo muy parecido a lo que sería a mediados del siglo XX para los pamploneses el paseo por Carlos III.

Iniciamos nuestro recorrido por los números pares de la calle, desde su confluencia con Mercaderes. Allá, por los años 80, al comenzar la calle, en la esquina que después ocupara Gretel y hoy Come Come estaba el Bazar La Ilusión. A continuación en el pequeño local existente estuvo la Relojería Olangua, que sería relevado en los años 90 por la Lencería Liserí, la boutique Tundra (antes de que se trasladase a la antigua Farmacia Blasco), la zapatería infantil Itziar (desde 1999) y hoy el establecimiento de venta de alpargatas y chocolates De mil Colores. Después estaba Limoges, hasta mediados de los 80 (1985), donde luego se instalaría  la Optica de Juan Pedro Goñi, el establecimiento de enmarcación de cuadros Amado Mendoza (en el lugar desde 1937), otro establecimiento del mismo ramo, Cuadros Huici, también con un montón de décadas a sus espaldas, uno de los pocos establecimientos de venta de discos que ha sobrevivido hasta hace poco en la ciudad, Digital, fundada en 1989,  y a continuación estaban Galdana, donde luego estaría durante muchos años Cachito y hoy la tienda de Desigual DS Shop, la perfumería Remón que luego sería Portobello (vendía pieles y vestidos en invierno y souvenirs en verano) hoy Itziar (se trasladó hace un año del 2 al 16), la Cuchillería Gomez. Este establecimiento tenía dos tiendas en la calle, una casi enfrente de la otra. Nos detendremos un poco en este establecimiento.

En 1943, comenzó el negocio familiar el abuelo de la actual generación, un gallego llamado Valentin Gómez Lama. Lo empezó precisamente en el número 18 de la calle, en lo que por entonces era una hojalatería. Valentín la alquiló, y bajo el nombre de Gran Cuchillería Gomez puso un taller de afilado y reparación de paraguas y venta de todo tipo de cuchillería, ayudada en todo momento por su esposa Basi. Con el tiempo se dieron cuenta de que durante las fiestas de San Fermín comenzaban a venir cada vez más turistas y comenzaron a vender artículos de recuerdo para la venta en verano. Entonces había pocas tiendas dedicadas al turismo, solo dos o tres. Más adelante cogieron otro local en el número 15 de la calle. Por aquella época el local había albergado la tintorería de José Ferrer. Allí pusieron otra tienda dedicada solo  a turismo y regalos. Por mediación de un holandés trajeron las primeras camisetas de San Fermin, las imprimían en el mismo local y al día siguiente las vendían. En el año 2000 Gómez, ya con la segunda generación, tuvieron que dejar el local del nº 18, reformaron la otra tienda en el número 15 que pasó a ser Cuchillería y Regalos todo en una. Hoy el negocio lo regenta la tercera generación. En el nº 18, después de Gómez estuvo una bisutería, Spleen, una tienda de telefonía, creo que era de Amena y desde hace algunos años una de las dos heladerías que Larramendi  tiene en el Casco.

A continuación de Gómez estaba la tienda de ropa Escorpión, que luego sería Boutique Rebeca, y que más tarde ocuparía uno de los hijos de Miguel Zarranz con la tienda Hilo a Hilo, y posteriormente Azul Mujer. Hoy hay en este local una perfumería de bajo precio, con perfumes y fragancias de imitación. Más adelante estaba Ultramarinos Beatriz (se abrió en 1922) que ya desde hace algunas décadas y con nuevas titulares cambió la orientación del negocio y la denominación por Pastas Beatriz, conocida en toda la ciudad por sus famosos garrotillos de chocolate. Beatriz es junto a Layana una de las dos referencias más importantes en el Casco y en la ciudad por lo que a pastas artesanales se refiere. Siguiendo la acera nos topábamos con las traseras del Hotel La Perla,el más antiguo de la ciudad, de la que hablaré cuando lleguemos  a la Plaza del Castillo. Hoy en las traseras está el bar-restaurante La Cocina de Alex Mugica. Posteriormente estaba Bodegas Ibañez que tras su cierre daría lugar a una moderna boutique de ropa de mujer: Avellana y que más tarde la ocuparía  una de las tiendas de Kukuxumusu y hoy Garrarte; a continuación la trasera del Bar Windsor, Tejidos Rodrigo o al menos una de sus tiendas, antes de que la ocupase Regalos Adamas (especializados en artículos de cristal), más tarde, durante un tiempo, Euskaltel  y hoy la Windsor Tavern. Tras este local en los años 80 estuvo el Bazar Alframir que más tarde sería un Todo a 100 y desde hace más de una década la tienda de ropa joven, complementos y tatuajes, Elektra. En los años 50 en este local estaba la tienda de electrodomésticos Aparatos Gortari. Para acabar este primer lado del primer tramo de la calle debemos citar la Casa del Libro, fundada en 1943 y ampliada a finales de los años 90 con el local de su derecha que durante algún tiempo ocupó una degustación de café: Cafeto que vemos en la fotografía de la derecha. Me cuentan que inicialmente el espacio que hoy ocupa la libreria la ocupaban en tiempos una relojería y la citada degustación de café. Hoy este histórico establecimiento lo regentan los hermanos Buttini, la tercera generación del negocio familiar. El tramo lo cerraba junto a las escalerillas de la bajada de Javier, el bar Las Vegas, hoy un kebab.

Volvemos al inicio de la calle, esta vez por su lado izquierdo, esto es por los impares. En la esquina, desde hace muchas décadas, estaba el establecimiento de muebles y accesorios de baño de Pio Guerendiain. El edificio donde está ubicado el local ha estado muy vinculado a la familia Guerendiain desde hace muchas décadas. En el vivieron y tuvieron negocios otros miembros anteriores de su familia. A continuación de Guerendiain, en los años 80, estaba la tienda de alimentación de Elia Hermanos que ocuparía luego, durante cerca de 25 años, Sulpicia Delgado bajo el nombre de Alimentación Sulpi, la Relojería Ancín, en el lugar al menos desde los años 60 y que hoy regenta la segunda generación, Calzados Galdeano (hoy en el local está El Churrero de Lerin), la carnicería Iriguibel (desde casi una década en su lugar está Zaika), Zarranz, fundado en 1938 y en el lugar al menos desde 1954, con Miguel Zarranz al frente durante décadas y desde hace casi una década regentada por la tercera generación, Munarriz, un bazar de productos electrónicos ocupado hoy por un chino, Fotografía Leache (que todavía sigue abierto), La Casa del Bacalao (en los últimos años en este local ha habido diversos negocios, como Morriña, otras tiendas y negocios de escasa duración y hoy el delicatessen Gurgur), Lanas Kuska, desde hace tiempo Sabai, Tejidos Rodrigo que ocupa tres números de la calle, el 25-27 y 29, fundada en 1976. Anteriormente a su implantación en uno de sus locales  estuvo la Cafetería Samanta y el Bar La Taberna y en otro la fábrica de hielo de Cervezas El León.

A continuación está, al menos desde inicios de los 90, Colecciones Iruña, que vemos en la foto de la izquierda. (Anteriormente, este negocio fundado en 1976, estuvo en un local de la plaza del Castillo, cerca del Bar Baviera). A continuación del nº 31 estaba entonces la Droguería Huarte, fundado por los hermanos Huarte Sola a finales de los años 40.Con el tiempo, la tienda de la Estafeta se la quedaría Martin, abriendo su hermano Antonio junto  a su mujer Mari Carmen Loza otra droguería en el Ensanche, en la avenida Carlos III. Como anécdota comentar que en el año 1972 un toro en el encierro arranco de cuajo la protección del escaparate de la droguería. Cuando cerró la droguería durante un tiempo estuvo en ese local Peluche Juguetes, luego una de las tiendas del Supermercado del Casette, hace algunos años Valsay y hoy una tienda de complementos. En el nº 35 de la calle, antiguamente creo que era el 37 estaba la Pastelería de Gabino Salcedo, abierta al menos desde comienzos de siglo. Yo he visto, al menos, una foto de 1919 donde se puede contemplar la rica decoración de época del establecimiento. Durante muchos años he visto desocupado el local, creo que el Windsor lo utilizaba como almacén, hoy alberga una casa de apuestas deportivas, Reta creo que se llama. A continuación ha habido diferentes cafeterías, la más longeva, los últimos años, La Coloniale, luego venía Joyería Goñi (1951), Mesón El Pirineo y para acabar con este tramo Galerías Alicia, que sería relevado por un Todo a 100 y desde hace pocos años por la tienda El Rincón de Hemingway.

Comenzamos el segundo tramo de la calle, nuevamente por los pares. En el primer edificio encontramos la única casa señorial de la calle, el Palacio de Goyeneche, con vistas a la plaza del Castillo y a Estafeta. El edificio lo mandó construir el baztanés Juan de Goyeneche en el siglo XVIII, editor de la Gaceta de Madrid, precursora del BOE. Hasta mediados del siglo XIX la fachada y acceso principal estaba en la calle Estafeta de lo que da buena cuenta su portalón y escudo de armas que vemos en la foto de la derecha. Hoy el palacio alberga a la sociedad El Chanclazo. Este tramo de la calle, hasta el cruce con Espoz y Mina, está lleno de establecimientos de hostelería. Salvo la tienda de souvenirs Olentzero que abrió en 1998, algún almacén y/o traseras de establecimientos de la plaza del Castillo, el resto de bajeras están ocupados por los siguientes bares: Okapi (en los años 80 estaba en su lugar el Bar La Papa), Bodegón Sarria, Cervecería la Estafeta, Don Hilarión y Fitero. Daré alguna pincelada de alguno de ellos.

El Bodegón Sarria se fundó en 1959. Se llamaba entonces Señorío de Sarria. En 1988 compraron el local los alsasuarras Cristobal Galarza y su mujer Mari Cruz Lecea que hoy regentan sus hijos Julián y Arantxa. El bar Fitero se inauguró el 6 de julio de 1956 por el matrimonio formado por Cesareo de Luis Diaz y Elvira Beorlegui Lacunza, naturales él de Fitero  y ella de Pamplona, en el lugar donde antes estuviese el bar Prados. Pagaron por el traspaso 190.000 pesetas de la época y la reforma les costó 210.000 pesetas. A la primera generación les sucedieron sus hijos, concretamente  José Mari de Luis, junto con su mujer Esther Azqueta,  artífices de llegar a la tercera generación,  formada por Arantxa de Luis y su marido Javier Vinacua que junto a Virginia de Luis son los que  están hoy en día al frente del negocio. En aquellos años de la fundación del Fitero había en la calle 6 bares, frente a los 17 actuales. El Bar Fitero fue uno de los pioneros en “marisquería” de Pamplona y afamado en fritos y tapas.

Tras el Fitero encontrábamos en aquellos años 80 una de las dos tiendas de Deportes Atanasio y a continuación Alimentación Cristina (que hoy alberga Bombones Torres, empresa familiar oriunda de Estella, que se desplazó de Calceteros a este local hace cuatro o cinco años), Made In Usa (era una tienda de vaqueros y luego ha habido diferentes negocios, el último otro punto de venta de la pizzería Pulcinella), Confecciones Irisarri (que luego fue Itaca, la tienda de souvenirs El Encierro, y últimamente algunas tiendas de electrónica, Digital Factory y Tecno Galery), Pescadería Villanueva (desde hace más de una década la tienda LG Complementos), la Carnicería Biurrun, hasta hace unos meses, la tienda de maquinas de coser de Casimiro Santiago, la pastelería Taberna y Mercería Feli, desde mediados de los 90, la primera tienda de Kukuxumusu que vemos en la foto inferior izquierda.

Retrocedemos al inicio del segundo tramo de la calle, justo en la confluencia de la calle con la Bajada de Javier. Allí, en esa esquina, encontramos la histórica Casa Lange, más adelante Souvenirs Estafeta, en el lugar desde principios de los 60, junto a ella el Centro Mariano y el Club de Jubilados de la CAN, la cafeteria-pastelería Belagua (hoy Chez Belagua), el asador Erretegia, la tienda de bolsos y paraguas Globe Trotter, el Self-Service Estafeta, luego sede de la peña Muthiko Alaiak (que antes estuviese en la calle Comedias), la sala de juegos Estafeta (luego Recreativos Cenzano y hoy Salón de Juegos Estafeta), la tienda de congelados Izotza (donde hoy está la tienda de telefonía de Movistar), Almacenes Alfredo, Carnicería Arbi (que permanece abierta), Deportes Atanasio, Orbaiceta (hoy Milar Estafeta), Casa Evaristo (hoy Chez Evaristo), el bar La Granja, El Supermercado del Casette (hoy la tienda de camisetas Eh, toro, eh).

En el primer piso, sobre esta tienda estaba en el año 1977 el celebre restaurante Josetxo que posteriormente se trasladó a la esquina de San Ignacio con la plaza Príncipe de Viana y que cerró hace escasas fechas como tantos otros establecimientos emblemáticos de la ciudad. En su lugar se instaló, y creo que permanece abierto, uno de los primeros restaurantes chinos de la ciudad. Tras el supermercado del Casette estaba Flores Estafeta (más tarde se instaló Totos que permanece abierto), Moda Hogar Casal, abierto desde los años 80 y hasta el pasado año (hoy ocupado por la tienda de accesorios para móvil Offeryet), la Pastelería Salcedo, en sus últimos años Pastelería Andueza, hoy tienda de telefonía Vodafone, Casa Sixto (hoy El Adoquín), Casa Juanito (que permanece abierto hoy como ayer, con Josetxo Urretabizkaia de camarero en la barra después de 50 años), Casa Flores (hoy El chupinazo). En su primer piso estuvo en los años 70 y 80 el hostal y restaurante Ibarra. A continuación estaba y está la farmacia Iturria (abierta desde 1922), la zapatería Santi Show, ya cerrada, y tras ella hasta hace unos meses otra tienda de Kukusumusu, también cerrada; hoy estos dos locales junto con la antigua peluquería del chaflán y otros de la calle Juan de Labrit darán paso a un gran establecimiento de hostelería, que estará situado ocupando todo ese chaflán que se puede intuir tras el camión de bebidas de la fotografía.

Fotos: 1ª Foto de la calle Estafeta (1994) de Mikel Goñi

La radio que oíamos entonces (1950-1990)

Antes de la televisión reinaba la radio. La recuerdo de niño en casa de los abuelos. Aquellas enormes radios de válvulas  ocupaban un lugar central en los hogares. Eran radios con varias frecuencias y ondas: Corta, Larga, Media, como la que se ve en la fotografía. La Frecuencia Modulada llegaría después, en los años 60. A menudo y durante muchos años la radio, con sus diferentes ondas,  era la única conexión con el exterior para conocer lo que pasaba en el interior y romper el silencio informativo  que durante demasiadas décadas del siglo XX sufrió este país. En los años 60 la radio se hizo personal y móvil, surgieron los transistores. Durante buena parte de mi infancia recuerdo a mi madre escuchando el radio transistor, desde primera hora de la mañana, a la hora del desayuno, durante la mañana, haciendo las tareas del hogar, a la hora de comer con el parte (diario hablado de Radio Nacional de España), o después de comer, escuchando los seriales. Con la transición la radio aplacaría nuestra ansia por saber lo que sucedía de verdad en la calle. Hubo una noche en especial que paso a la historia como la noche de los transistores. Fue la del fallido golpe del estado de 1981. Como la televisión, la radio forma parte de nuestra historia personal, además de en este caso, también formar parte intrínseca de la historia de esta ciudad. Hablaré de las tres emisoras que ocuparon el dial durante buena parte del período señalado y de los que tengo abundantes recuerdos y vivencias personales.

La primera radio de nuestra ciudad fue Radio Navarra. Comenzó a emitir el 27 de mayo de 1933 y estaba localizada en el primer piso del nº 41 de la calle Mayor, en el edificio propiedad de Enrique Sanz, abuelo del actual propietario de la Ferretería, Javier Sanz. En la foto adjunta vemos a uno de los pioneros de la radio, José María Perez Salazar, ante los micrófonos de Radio Navarra-EAJ 6. Con el estallido de la guerra la emisora pasaría a llamarse Radio Requeté, trasladándose en 1941 a la entonces Avenida de Franco (actual Avenida de la Baja Navarra). Desde 1940 y hasta 1971 sería dirigida por Ramón Urrizalqui, conocido popularmente por “el tío Ramón”. A partir de ese año la dirección recaería en Enrique Huarte, hijo de la segunda mujer del tío Ramón que dirigiría la emisora hasta el año 2004. En 1972 la emisora se trasladaría a la calle Yanguas y Miranda donde permaneció hasta 2003 en que se traslada a su actual ubicación en Aizoain. Algunas décadas antes, concretamente en 1984 la emisora había cambiado de nombre pasando a llamarse Radio Pamplona. En 1974 la propiedad había pasado a la sociedad Radiodifusora Navarra propiedad de la viuda de Ramón Urrizalqui y de los hermanos Huarte situación que se mantendría hasta el año 2004 en que la emisora  fue adquirida por la SER. 

Pero la radio son sobre todo sus voces y sus programas. Así que como no recordar en la antigua Radio Requeté la voz de Don Goyo (que vemos en la foto adjunta) en tantos y tantos programas: concursos, anuncios (o como entonces se llamaban comerciales) o multitud de espacios entre los que destaca “Micrófono infantil y juvenil”, los domingos por la mañana, o el programa “Iruñerías” en compañía de las entrañables Valen y Pili. Por el primero pasarían cientos de “jóvenes promesas” de esta ciudad a hacer un recitado o a tocar un instrumento musical. Por el segundo y desde el año 70 hasta finales de lo 80 se colaron, nunca mejor dicho,  burlando la censura del régimen, multitud de quejas y protestas sobre todo tipo de temas: urbanísticos, laborales, sociales, etc convirtiéndose en uno de los programas más populares de la época. Los deportes iban indisolublemente unidos a la voz de Javier Martínez de Zuñiga y las excursiones por nuestra tierra a la voz inconfundible de Javier Pagola. También a Javier Pagola y Mikel Bujanda se asocia otro programa de la época de la transición (estuvo en antena desde 1978 a 1988), el magazine informativo “Batzarre”. Y como no olvidar la voz de Teodoro González vinculada sobre todo a espacios de carácter cultural.

Junto a estas voces y programas locales no debemos olvidar otras voces y programas de ámbito nacional como “Hora 25”, nacido en 1972, de la mano de Manuel Martín Ferrand, la aparición de los primeros informativos libres en 1977 pues se acabó con la obligación de conectar con el famoso “parte” de Radio Nacional,   los programas deportivos, como el “Carrusel Deportivo” el domingo por la tarde, con los goles de los diferentes partidos de fútbol, en antena desde 1953, los programas deportivos de la noche, primero con Jose María García y con José Miguel de la Morena después, los magazines matinales diarios como “Matinal Cadena Ser” y “Hoy por Hoy” con Iñaki Gabilondo, los del fin de semana, como “A vivir que son dos días” con la recientemente fallecida Concha García Campoy, los musicales como “El gran musical” de la mañana de los domingos, las listas de éxitos: “los Superventas” y “los 40 Principales” sobre todo en la FM, los programas musicales locales de los 60 como “Discofilia” y “Requeterritmo” con Joaquín Luqui (en la foto) que después se marcharía a Madrid a encargarse de otros espacios musicales para toda la cadena, etc.

Mención aparte merecen los seriales radiofónicos que tendrían su época dorada entre mediados de los 50 y mediados de los 70, o sea durante algo más de 20 años. Seguramente muchos de los que andan entre los 45 y 50 años recuerden en su infancia haber visto a sus madres escuchar por la radio algún serial. Yo al menos recuerdo vagamente alguno de ellos, lógicamente de mediados y finales de los 60 en  adelante. De todos los emitidos que fueron muchos destacan el “Ama Rosa” y “La segunda esposa” de finales de los 50, “La intrusa” en 1965, “El derecho de los hijos” en 1966, “Santa Isabela” o “El profesor particular” en 1968, con las voces inconfundibles del cuadro de actores de Radio Madrid: Pedro Pablo Ayuso, Matilde Conesa, Teofilo Martinez, Matilde Vilariño, Julio Varela, Maribel Alonso, Juana Ginzo, Luis Duran, Alfonso Gallardo, Pablo Sanz, etc. En La voz de Navarra de la que hablaré a continuación se emitiría a partir de septiembre de 1971 uno de las más famosos seriales: “Simplemente María”, el serial más largo de la historia de la radio. Estuvo en antena durante 400 capítulos, hasta septiembre de 1973. Tras él llegaría algún otro tambien bastante famoso como “Soledad”.


La segunda emisora en emitir en Pamplona fue La Voz de Navarra, concretamente a partir del 7 de abril de 1957. Estaba ubicada en un chalet de la calle Navarro Villoslada. El primer director de la emisora fue José María Pérez Salazar, siendo sustituido en 1981 por Serafín Ramirez (en la foto de la izquierda). La emisora pertenecía a la REM (Red de Emisoras del Movimiento), luego desde 1974 REMCAR y desde 1978, Radio Cadena Española. Radio Cadena tendría una breve existencia, en enero de 1989 se fusionaría con Radio Nacional. Ya en 1984 había abandonado el viejo chalet de Navarro Villoslada y se había trasladado al centro regional de RTVE en la calle Aoiz. Al igual que con Radio Pamplona-Cadena SER recordaré algunas voces y programas de esta emisora: entre las más destacadas figura la del director de la emisora durante muchos años, el tudelano Serafín Ramírez, o también las de sus dos locutoras más celebres: María Socorro Pemán y Celia Enbum. Entre los espacios más populares de la emisora figuraban “Navarrerías”, “Nosotras”, “Nuestros consejos”, o los programas de discos dedicados.

Por último, la tercera emisora en emitir en aquellos años fue Radio Popular de Pamplona. Se inauguró el 4 de agosto de 1959. Inicialmente tenían parte de los estudios en el Seminario y otra parte en el Convento de Santo Domingo en el Casco Viejo, trasladándose en 1962 a unos nuevos estudios y oficinas en la calle Mercado, en el citado convento de los domínicos. En 1967 se trasladó la emisora a la calle Amaya, donde permanece en la actualidad. Programas veteranos fueron “Crónica Popular”, dirigido y presentado por Carlos Perez Conde que se empezó a emitir en 1974, “Tiempo de Juego” y otros espacios deportivos presentados por Pepe Trujillo, primero y por Jose Javier Iso después, los programas locales “Estudio Amaya” (1973) e “Iruña Hora 12” (1971) este último presentado por Rafael Escalada. María Jesús Artaiz podría ser considerada la voz femenina de Radio Popular. En 1968 Radio Popular recibió el Premio Ondas por el Primer Festival de Villancicos, festival de renombre incluso nacional que concitaría la atención de numerosos grupos y artistas y que desaparecería en 1981. Otro espacio famoso, aunque este del circuito nacional fue el consultorio sentimental de la señora Helena Francis. El consultorio se escuchó en las cadenas de las emisoras de la iglesia desde 1968 pasando luego a las emisoras de la REMCAR, más tarde Radio Cadena. Otros espacios nacionales de la COPE celebres fueron “Protagonistas” con Luis del Olmo (1981-1991) y “Directamente Encarna” (desde 1984). En la foto que cierra esta entrada vemos a Carlos Pérez Conde, en la 3ª edición del Festival de Villancicos Nuevos que ganó el cantante Víctor Manuel, junto a Segundo Valimaña. Corría el año 1969.

La televisión que veíamos cuando no teníamos televisión (1964-1970)

No sólo de paseos sobre calles y espacios desaparecidos por los planes urbanísticos voy a hablar en este blog, ni de lugares de ocio como salas de juego, cines o discotecas voy a escribir. En este cuaderno de apuntes personal al que aludía en la presentación del blog, allá por finales de noviembre del año pasado voy a rememorar también aspectos de nuestra memoria personal compartida y en ella ocupa un lugar preeminente, como no podía ser de otro modo, primero, cronológicamente la radio y luego la televisión. Empezaré, sin embargo, por esta última. Aunque en mi casa recuerdo que no entró la televisión, una Vanguard de 24 pulgadas, hasta finales de 1970, tengo recuerdos anteriores de programas de la televisión, seguramente por haberlos visto en casa de alguna vecina o de algunos familiares. Haré un poco de historia. Si bien fue en 1956 cuando comienzan las primeras emisiones de la televisión en España será en el año 1961 cuando se coloca en el Monte San Cristobal la antena de televisión que extendería las emisiones televisivas entre los pamploneses. Tres años más tarde, en 1964 se empezaría a captar la 2ª cadena, la que entonces conocíamos como UHF. En ese año abundaban en la televisión las series del oeste: “Bonanza”, “Cheyenne”, “Caravana” y alguna otra como “Los Intocables” y en 1965, “El Santo”, con Roger Moore. Sólo se emitía una película a la semana. Habría que esperar a 1967 para asistir a las primeros programas de cine: “Sesión de Noche” en la primera cadena o “Cine Club” en la UHF. Respecto a las series, este año comenzaría la mítica “Viaje al fondo del mar” de Irwin Allen, varias temporadas en antena, y a la que aludo en otra entrada del blog o la fugaz “El tunel del tiempo”.

Las series de aquellos años sonaban con aquel  doblaje mexicano o de Puerto Rico que hoy chocaría a las nuevas generaciones pero que hasta bien avanzados los años 70, era el doblaje habitual en las series que veíamos en la televisión. También de este año es el primer “Estudio 1” que aparece como tal en la televisión. Poco a poco los programas se fueron incrementando, sobre todo por lo que se refiere al número de series: en 1968, “Los Invasores” o “El Virginiano” y en 1969, “Mannix”, “Daktari”, “Ironside”, “La conquista del Espacio (Star Trek)”, “Jim West” o “El ladrón sin destino”. Junto a ellos podría destacarse además “La casa de los Martinez”, el espacio  “Novela”, con diferentes ubicaciones a lo largo de su historia, al mediodía, por la tarde-noche, y que junto al “Estudio 1” entretendría a más de una generación al tiempo que nos daba a conocer grandes obras de la literatura nacional y universal. Felix Rodriguez de la Fuente, con su voz tan característica nos enseñaría a amar y respetar  la naturaleza con sus espacios “Fauna” en 1969 y luego, en 1970 “Planeta Azul”. 
El año en que compramos la televisión se iniciaba el sábado, después de comer, “Sesión de Tarde” (cuantas películas sobre todo de aventuras habremos visto  los sábados a la tarde durante años y años), el domingo se emitía “Sesión de noche” y  los lunes por la UHF “Cine Club”, la UHF siempre tuvo esa vitola de televisión más cultural y minoritaria. Comenzaron los primeros ciclos de cine, bien dedicados a  estrellas de Hollywood, a consagrados directores o a diferentes géneros (cuantos cinéfilos nos criamos al calor de aquellos ciclos y películas), el Especial Vacaciones en Navidad o Semana Santa (todos los días había películas y vacación), series como Embrujada en la primera cadena, Misión Imposible o El Gran Chaparral (en la UHF). De aquellos primeros años en los que no teníamos televisión recuerdo con nitidez haber visto películas como “Horizontes Perdidos” que por cierto voy a comentar un día de estos en uno de mis otros blogs “La pantalla de los clásicos”, novelas como “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas con Pepe Rubio, de protagonista, obras de teatro como “Tierra baja” y entre las series muchas de las que he citado que se emitían en 1969 y 1970 (“Daktari” y sus animales salvajes, “Ironside” con Raymond Burr en su silla de ruedas, “La conquista del espacio” con el señor Spock (Leonard Nimoy), “Jim West”  o los programas de la naturaleza del amigo Félix.  Probablemente en alguna otra entrada de este blog  siga recordando otros años y programas de televisión o tal vez me decida a abrir algún apartado específico para ello en alguno de los otros blogs.

Aunque sabemos que la mayoría  de los recuerdos del pasado aparecen siempre envueltos en una bruma nostálgica que los mitifica y muchas veces inmerecidamente, no puedo por menos que mirar hacia aquellos lejanos primeros años de la televisión  con cierta emoción y cariño, probablemente porque aquella pequeña pantalla fue junto al cine y mucho más para un niño que estaba dando sus primeros pasos,  fuente de continuas sorpresas, fantasías y descubrimientos. Entonces teníamos toda la vida por delante. Para otras muchas personas el cine o la televisión eran las únicas vías de escape, entretenimiento o evasión en unos tiempos, en muchos  aspectos, bastante grises y deprimentes.
Foto de la cima del Monte San Cristobal de  Garikoitz Estornés. Enciclopedia Auñamendi. 1991 

Por las calles de lo Viejo: Calceteros y Plaza Consistorial (1958-2013)

En la última entrada de las calles de lo Viejo recorrimos la calle Zapatería, con sus tiendas y edificios más emblemáticos. En esta ocasión retrocedemos hacia la plaza Consistorial y repasaremos los establecimientos de la plaza asi como de su zona alta, la que se conoce como calle Calceteros. Esta cortísima calle comienza en el mismo punto en que arranca Zapatería y termina en su cruce con Chapitela. Es una calle relativamente moderna, del siglo XVII ya que está ubicada en el espacio de separación de los tres burgos medievales. Hasta 1914 se prolongaba casi hasta la calle Estafeta, pues en el tramo ancho de la calle Mercaderes existió hasta ese año otra manzana de dos casas que fue derribada.

Si recorriamos la calle desde el inicio de  Zapatería hacia Chapitela, allá por mediados de los años 80, dejábamos a nuestra derecha toda una serie de establecimientos ya entonces con una larga historia a sus espaldas: el primero, Tejidos Ripa que luego ocuparía durante algunos años una peletería, Lupus,  y desde hace algunos años una panadería-pastelería, a continuación Bolsos Nagore, con muchas décadas de vida que desgraciadamente no llegaría a cumplir el siglo de existencia y que sería sustituido en la última década por sendos establecimientos de hostelería, el Avocatto Pentito y el bar Ole, luego Almacenes Inda, un gran establecimiento textil de dos plantas referente en la ciudad como lo fuesen Unzu, Chile, Nuevas Galerías, Almacenes Pamplona y tantos otros, que cerró a finales de los 90 y desde entonces continua desocupado. Posteriormente estaba Casa Casla, una tienda de alimentación que todo el mundo recuerda  por sus famosos chorizos de cartón colgando de su fachada. El local de Casla sería ocupado posteriormente por una tienda de artesanía textil; Bordados de Ayer y Hoy y por una tienda de juguetes didácticos en la actualidad, Baga Biga. Todos estos establecimientos, hoy desaparecidos, pueden contemplarse en la foto de Galle de  los años 70 que abre esta entrada.
Tras Casla venía Juguetes Irigoyen que se trasladó hace casi veinte años al Ensanche, (hoy bajo el nombre de Juguettos) ocupada  luego por Bombones Torres y por otro establecimiento hostelero de fugaz existencia, a continuación Layana, otro establecimiento de referencia del casco y la ciudad, ¿quien no ha probado alguna vez las clásicas pastas de Layana, de mermelada de naranja, nata, frutas confitadas o chocolate? El origen de Layana hay que buscarlo en otro establecimiento que a principios del siglo XX, concretamente en 1900 estaba en la llamada Bajada de las Carnicerías, en la zona que hoy ocupa la plaza de los Burgos. Este lado de la calle Calceteros finalizaba, por último,  con una tienda, Calzados Palma luego, Vinos Satrustegui,  Txirrinta y tras ella la Farmacia de Miguel Castellot. En el otro lado de la calle solo hallábamos dos establecimientos:  por un lado, Optica Joaquín Alforja que fue fundada en diciembre de 1951 por Natale Sagone y Joaquín Alforja en el nº 28 de la calle Zapatería y que se trasladó en 1981 a su actual ubicación en la plaza y, por otro lado, Confecciones Gallego, con su gran fachada de dos alturas, desde finales de los años 80, concretamente desde 1989, Modas Tihista. Antes de la Optica Joaquín Alforja, según José Castells Archanco, se encontraba, y nada menos que desde 1860, la mercería Udobro, fundada por Gervasio Udobro Sanz y su mujer Angela Saez Mur. Casi en el cruce de Calceteros con Chapitela hubo durante muchos años un kiosko de prensa, lo recuerdo, era de madera y de color verde. En la foto adjunta de Galle, tomada a la altura de Bolsos Nagore, vemos la calle Calceteros con la iluminación de las navidades de 1958, donde alcanzamos a ver, a la izquierda, las fachadas de Joaquín Alforja y más adelante la alta fachada de Confecciones Gallego y a la derecha y e primer término la fachada de Almacenes Inda.

La plaza consistorial es el epicentro de nuestras fiestas de San Fermín y de la ciudad, por estar ubicado en ella el Ayuntamiento. Aqui se construyó la Jurería o primitivo ayuntamiento, tras el Privilegio de la Unión (1423), en la tierra de nadie existente entre los tres burgos (hay una placa en el suelo que lo recuerda), la Casa del Regimiento (pues era asi como se llamaba en el siglo XVI al Ayuntamiento) y el actual edificio de la casa consistorial  (que se empezó a construir en 1753). La plaza se llamó a lo largo de los siglos, del Regimiento, del Chapitel, de la Fruta, de Arriba y desde junio de 1866, plaza consistorial que es su nombre actual. En 1951 se derribó el edificio, conservando tan solo la fachada, volviendo la corporación al nuevo edificio reinaugurado  en septiembre de 1953. La plaza ha conocido a lo largo del siglo XX diferentes modificaciones urbanísticas. Así en 1941 se derriba la llamada Casa Iraizoz y cinco años más tarde la contigua, derribos que permitieron ampliar el acceso a la plaza desde la calle San Saturnino. Como he comentado en otra entrada en el año 1976 se derribó Casa Seminario construyendo en su lugar el actual edificio de Sanidad Municipal. En el otro lado de la plaza también hubo cambios. En el año 1955 se derribaron las casas de la llamada Bajada de las Carnicerías (la bajada que iba desde la plaza consistorial al Mercado de Santo Domingo)  para construir en su lugar la plaza de los Burgos. En 1958 se construyó el edificio que aparece con el nº 1 de dicha plaza y en 1961 se completaría la manzana y los porches de esta plaza al levantarse la casa contigua que albergó una de las últimas ampliaciones de los Almacenes Unzu.
En la plaza, comenzando por la esquina de esta con la de la plaza de los burgos encontrabamos, hace más de 30 años,  entre otros,  los siguientes establecimientos, una tienda de alimentación, Urrizola,   que luego daría paso, durante un largo tiempo a la Cafetería Altalea y hoy al bar El Vallado. A continuación la boutique Punto y Aparte, anteriormente La Tía Desiree y Boutique Plaza y a continuación Confecciones Olaso o Casa Olaso, en el lugar desde 1906 y que daría paso a partir de 1990 a Mª Sagrario Navarro. Y frente al actual comercio de Gutierrez  se hallaba el comercio de las Hermanas Oronoz. Durante décadas,  al menos hasta  los años  70, entre Ciga y este comercio se hallaba el establecimiento de Mariano Zufiaurre, tal y como aparece en la foto de Galle de los años 70 que abre esta entrada. Luego en los años 80 estuvo en su lugar una tienda que se llamaba Andresita. Tengo una goto de 1985que asi lo atestigua.
Fotos: Foto de la plaza consistorial de Galle (años 70) y de  Calceteros (1958), esta última del libro de J.J. Arazuri  “Pamplona,  calles y barrios”

Ilustres personajes que vivieron los Sanfermines del viejo Pamplona (1950-2010)

Terminadas las fiestas de San Fermin, me he acercado a la exposición que hay estos días en el palacio del Condestable, del fotógrafo alicantino, Francisco Cano, “Canito”, donde se recogen algunas  instantáneas de estrellas de Hollywood y los toros, así como fotos de algunos famosos a su paso por Pamplona. Me ha parecido interesante hacer un recorrido desde los años 50 hasta el filo del nuevo siglo y repasar que personajes de fama internacional han visitado la ciudad a lo largo de  este más de medio siglo durante nuestras fiestas, espero no dejarme ninguno. Si hay un nombre destacable por encima de todos que promueve el conocimiento internacional de nuestra ciudad y nuestras fiestas es el del premio nobel americano Ernest Hemingway. Vino por primera vez a Pamplona, a las fiestas, el 6 de julio de 1923 y lo volvería a hacer en otras ocho  ocasiones: de 1924  a 1927, en 1929, 1931, 1953 y 1959. La primera foto de esta entrada, con Hemingway en la plaza del Castillo, rodeado de paisanos y amigos es precisamente de este año, 1959, obra de Julio Ubiña para Paris Match. En 1956 y con el Premio Nobel en su poder (1954) estuvo unas horas en Pamplona, concretamente el 21 de septiembre y en el restaurante “Las Pocholas” en compañía de unos amigos de la capital. Cuatro días antes del comienzo de las fiestas de 1961, se pegaría un tiro con su escopeta en su casa de Ketchum (Idaho). La ciudad le tributaría un merecido homenaje con la inauguración el 6 de julio de 1968 de un monumento en su memoria en el paseo que lleva su nombre, junto a la plaza de toros. En 1984 visitaría las fiestas su nieta, la actriz Margaux Hemingway que tras una corta carrera cinematográfica seguiría la tradición familiar, el 1 de julio de 1996 se suicidaba ingiriendo  altas dosis de tranquilizantes.
Se dice en un blog del hotel La Perla que en el año 1956 vinieron a Pamplona Ava Gardner, Errol Flynn y Tyrone Power a rodar la película “Fiesta”, dirigida por Henry King basada en la novela homónima de Hemingway, sin embargo fuentes bien informadas señalan con rotundidad que ninguno de los citados actores recaló aquí. Lo cierto es que ese año sí que vino a los sanfermines un equipo de la Fox formado por unas 30 personas, dirigidas por Charles Clarke teóricamente para hacer un documental sobre los sanfermines aunque en realidad buscaron localizaciones y material de rodaje para la citada película, rodaje que no permitió el régimen imperante en aquellos años en España. Según otras fuentes el motivo de no rodar íntegramente la película aquí era otra: fue la propia Twenty Century Fox la que desistió de rodar en Pamplona por los altísimos costes que suponía rodar una película en el extranjero. Al margen de los breves insertos rodados en Pamplona, la película se rodó en Paris (unas pocas imagenes) y sobre todo en diferentes localizaciones de Mexico, concretamente de la ciudad de Morelia, además de en los estudios de Hollywood. En la fotografía adjunta vemos un fotograma de la película, con el elenco al completo.

Aunque no he encontrado ninguna foto de Ava Gardner en los Sanfermines ni ninguna información fehaciente sobre su estancia en nuestra ciudad, cabría pensar que en esos años en que la diva vivió de forma estable en España (1955-1967), o incluso antes (conoció España en 1951, con motivo del rodaje de “Pandora y el holandes errante”) se hubiese desplazado hasta nuestra ciudad tanto por su afición a los toros, su temperamento extremadamente vital y hedonista, su amistad con algunos  toreros como el diestro Luis Miguel Dominguin, (el diestro toreó en Pamplona en el año 1952 ) así como como por su conocida amistad con “papa” Hemingway, como familiarmente le llamaba, tan enamorado y proselitista de nuestras fiestas (varias de sus novelas se llevaron al cine, con Ava de protagonista y la actriz pertenecía a su circulo  de amistades: sabemos que Ava  recaló en más de una ocasión en la finca “La Vigía” que el premio nobel tenía en Cuba). En las fotos que acompaño aparecen, en la foto de la izquierda, Hemingway, de espaldas, y frente a el Luis Miguel Dominguin y Ava Gardner. En la foto de la derecha la Gardner con Hemingway y su mujer, ambas fotos sin filiar y sin datar, aunque cabe pensar que sean del año 1953 o 54.

En 1954 tres personajes recalaron en los sanfermines, el hijo del entonces hombre más rico del mundo, Sadruddin Han, hijo del Aga Khan, el actor Anthony Quinn y el actor y director Orson Welles. Welles al que vemos, en la foto adjunta, con un gran puro habano contemplando una corrida en la plaza de toros de Pamplona visitaría nuestras fiestas al menos en otras dos ocasiones, en 1961 y en 1966. En 1961 aprovecharía las fiestas para rodar algunas escenas de su Quijote junto al actor Akim Tamiroff. Ese mismo año, visitaría también nuestras fiestas la actriz Deborah Kerr junto a su marido Peter Vertel quienes volverían a  repetir visita a Pamplona en 1965. En 1962 sería Charlton Heston el que se acercaría  a nuestras fiestas, aprovechando el rodaje de la película “El Cid”  dirigida por Anthony Mann y producida por Samuel Bronston en España. Heston hizo lo mismo que otros famosos visitantes: ver el encierro, acudir a alguna corrida (en la foto de abajo, de Canito, le vemos saludando al diestro Paco Camino en la plaza de toros), incluso fue recibido en el Ayuntamiento. En 1963 nos visitó uno de los productores más conocidos de la edad de oro de Hollywood, el gran Darryl F. Zanuck, fundador de la Twenty Century Fox. Zanuck repitiría la visita el año siguiente acompañado de la actriz Irina Demick, protagonista femenina de “El día más largo”, enorme superproducción que narra el desembarco de Normandía. También ese año acudió a las fiestas el director de cine, Nicholas Ray, director de películas como “Jonny Guitar”, “Rebelde sin causa”, “Amarga victoria”, “Rey de Reyes” o “55 días en Pekín”.
En 1966 se rodaba en Pamplona, “Carnaval de ladrones” (cuyo cartel promocional original incluyo en este artículo) con Stephen Boyd (el Massala de “Ben Hur”) de protagonista, con una trama de cine negro sobre el fondo de las fiestas. Boyd corrió de verdad delante de los toros junto a otros miembros del equipo en la que algunos consideran una de las mejores películas sanfermineras. Nueve años más tarde, en 1975, se rodaría en Pamplona la película española “La trastienda” con el primer desnudo integral femenino del cine español a cargo de María José Cantudo y en el que se recogió el trágico encierro del 9 de julio, al que aludo en otra entrada de este blog. En 1990, vino  a nuestra ciudad el hijo de Charlton Heston, Fraser Heston como director de segunda unidad de la película “Cowboys de Ciudad”, una comedia de Billy Cristal en la que apenas aparecen unas imagenes de nuestras fiestas al principio de la película y que la verdad es como para olvidar. Dos años más tarde, en 1992, el director de color Spike Lee (director de “Malcom X”, “Fiebre Salvaje” o “Haz lo que debas”) rodaba durante las fiestas un anuncio para Levis.

Ya en este siglo, Hollywood volvería a rodar en Pamplona durante las fiestas. Concretamente, en el año 2003 se rodaría la película “Americano” del director Kevin Noland, protagonizada por el actor Joshua Jackson (famoso, sobre todo, por sus papeles protagonistas en series de televisión como “Dawson crece” o “Fringe” y que vemos en la foto adjunta) y que fue acompañado en el elenco por actores como Leonor Varela (Blade) y en papeles secundarios por estrellas de la talla de Dennis Hooper o Faye Dunaway. A diferencia de la película de Henry King “Fiesta”, esta película se rodó, en vivo,  durante las fiestas de San Fermín de 2003 y Jackson tuvo, incluso, los arrestos de correr delante de los astados en el encierro (y sin especialistas que le doblasen).
Pero no solo Hollywood fue atraída por las fiestas. Varios premios nobeles de literatura visitaron nuestra ciudad a  lo largo de las últimas décadas. En 1968 recalaba en los Sanfermines el escritor guatemalteco Miguel Angel Asturias que definía el encierro como “un relámpago de cornamentas que define la vida y la muerte”. Otros famosos escritores que visitarían Pamplona serían el peruano Alfredo Bryce Echenique, el dramaturgo norteamericano Arthur Miller acompañado de su mujer, la fotógrafa Inge Morath que fotografió magistralmente los sanfermines de 1954 y que en 1987 vinieron acompañados por el nobel antillano Derek Walcott, y en el año 2005 vendría a Pamplona el  nobel  Mario Vargas Llosa ( en la foto de la izquierda, degustando unos churros con chocolate).
No fueron ajenos a la atracción de las fiestas artistas nacionales como Marisol (1963) o Sara Montiel (1964) o muchos cantantes nacionales e internacionales, la mayoría de los cuales eran invitados a actuar en las galas sanfermineras de los diferentes Clubs Deportivos de la ciudad: Adamo (1969), Albano, Rafael, Julio Iglesias y Rita Pavone (1973), la entonces famosa Pippi Calzaslargas (Inger Nilsson) que cuando acudió a Pamplona en 1975 ya no era la niña coletuda y desgarbada que veíamos en la televisión,  así como otros muchos más artistas de todo tipo  y condición en años sucesivos.
El mundo de la política y los negocios norteamericanos no ha sido ajeno tampoco a la atracción de los sanfermines: así hay constancia  de las visitas de Edward Kennedy en 1962 (según foto privada de Carmentxu Ocariz publicada hace escasas fechas en un periódico local y que se adjunta) y de Caroline Kennedy (hija de John F. Kennedy) en 1972.  Se rumorea que hasta el ex-presidente Clinton se dejo caer en sus años jóvenes por los sanfermines, tal y como sucediera con otros muchos jóvenes americanos y cuyas experiencias tan bien describe el escritor James A Michener en “The drifters”, traducida al castellano como “Hijos de Torremolinos”. El magnate de la industria del automovil Henry Ford II, nieto del fundador de la compañía acudió a Pamplona en 1987, procedente de Houston  en su avión privado, nada menos que un Boeing 727.
Por último cabe recordar que hace apenas tres años, en el año 2010, la superproducción india “Solo se vive una vez”, convirtió en improvisado plato el recorrido del encierro. La película protagonizada por todas unas megaestrellas en su país, totalmente desconocidas para nosotros, fue todo un éxito en su país con más de 70 millones de espectadores.

Act: En los sanfermines del año 2014 ha visitado los sanfermines el actor norteamericano Charliee Sheen que llegó acompañado de su novia y se hospedó en el Hotel La Perla.

Fotos: Hemingway en los Sanfermines (1959) de Julio Ubiña para Paris Match, Charlton Heston saludando a Paco Camino (1962) de Francisco Cano, (más conocido como Canito) y Ted Kennedy (1962) de Carmentxu Ocariz.

Por las calles de lo Viejo: calle Zapatería (1975-2010)

La calle Zapatería comienza en la parte alta derecha de la plaza Consistorial y continua hasta la plaza del Consejo, a partir de aquí se inicia la calle San Antón. Terminado su tramo más estrecho que se inicia en la plaza consistorial se comunica con el Pasadizo de la Jacoba y un poco más adelante, desde su lado izquierdo arranca la calle Pozoblanco. Durante la edad Media, Martinena la tiene documentada al menos desde 1223,  fue conocida como Calle Mayor de la Población, como ya hemos señalado en alguna entrada anterior. Dicha denominación se conservó hasta el siglo XVI en que la calle cambió su titulo por el de Zapatería, si bien cabe señalar que el tramo estrecho de la calle se llamó calle de la Salinería, desde el derribo de las murallas de los burgos hasta mediados del siglo XIX en que la Salinería y la Zapatería formaron una sola calle. En esta calle, como en la calle Mayor, tenemos algunos palacios que conviene destacar y que veremos a medida que vayamos recorriendo  la calle.

Comenzamos por la esquina de la calle con la plaza Consistorial. Por el lado izquierdo encontrábamos hace apenas tres años el centenario establecimiento de textil hogar  Joaquín Ciga. Fundado por Nicolasa Mayo en 1859, Nicolasa,  era hermana del chocolatero Pedro Mayo y se casó   con Joaquín Ciga, pasando luego el negocio familiar al hijo de ambos Marino Ciga Mayo. Este a su vez pasó el relevo a su sobrino, Joaquín Ciga Irurzun. El hijo de este y de Maritxu Unzu (de la saga familiar de los Almacenes Unzu), Joaquín Ciga Unzu, fue el  último Ciga que hace más de 3 años  puso fin    a este  centenario negocio al jubilarse  y no tener relevo generacional. Tras este establecimiento estaba Calzados Jauja, del que hablaremos cuando  lleguemos a Ayestarán, situado enfrente pero al otro lado de la calle, y que cerró a principios de este siglo, Casa Félix, cerrado hace más de 20 años sustituido luego por una bonita bisutería Blue Spirit, luego una platería y luego una franquicia Bottega Verde para acabar siendo hoy la tienda de abalorios de El Veneciano,  El Barato Echegoyen que dio paso a la cuentería Laku, Kitto (más tarde Marlen Jeans, Koima Outlet,  Loops and Coffee y hoy Life & Style), Casa Viana fundada en el año 1945 (luego Roxy y hoy Zergatik), Artieda y  Casa Manterola. 

El origen de Manterola se remonta al año 1810, cuando Cándido López inició su actividad confitera y cerera en este local. A mediados del siglo XX, Manterola fue adquiriendo la naturaleza de industria, aunque sin perder su vocación de atención personal al cliente ni sus locales de venta. Posteriomente perdió su carácter de producción industrial y diversificó su oferta, convirtiéndose en una pastelería. Tras Manterola venían otras tiendas en los años 90 como una tienda surfera, Tutua (que luego fue  tienda Pavana y hoy Kabala), Yves Rocher (hoy vacio), Don Manuel (luego Zanne y hoy Brigittte Bijoux), Casa Azagra, luego Oem, zapatería T&L y hoy Xocoa, Mestre (luego Arana y hoy Quicksilver), Tejidos Martin (luego Don-Azar y hoy perfumería Garbi), Calzados Felipe Cruz (hoy Ana Jeans), Zapatería Candido, (de Serbulo Basoco), La Creación (luego Juan Garcia y hoy ISSA), Fornax (luego Bernardo Eraso, de los mismos propietarios que el Comercio San Fermín que trasladaron el comercio desde la calle Eslava, y que tras su cierre alberga actualmente  la marca DcShoes), Maybe (luego Zapatodos y hoy Gett, en tiempos estuvo en este local Mauricio Guibert). En los bajos del Palacio de los Navarro Tafalla teníamos a su izquierda Cuadros Ibañez (abierta desde 1905 y que cerró  a principios de este año 2013, tras la jubilación de su titular,  albergando hoy a  la  tetería Artea), y en el otro local de la finca, el de lado derecho estuvo durante muchas décadas la celebre relojería Arrillaga y posteriormente la relojería Ajarnaute. Más adelante encontrábamos Calzados Basoco, Perfumería Val (hoy vacio), Venta Berri (más tarde Timbalada), Casa Arilla (fundada en 1907 y que durante muchos años ocupaba los dos locales de la finca, luego el local izquierdo  fue ocupado por un negocio textil,  Sayoa y actualmente  por  Perfumería Redin) y por último  ya en la esquina con la plaza del Consejo estaban los Almacenes Ferraz (hoy Billabong), frente a la otra tienda Ferraz que algunos trabajadores de la firma ocuparían luego con la tienda de ropa de caballero Devoré Moda Hombre.

Nos detendremos un momento en los dos palacios restaurados de este lado de la calle. En el nº 40 hallamos el antiguo palacio de los Mutiloa, un edificio barroco del siglo XVIII, ocupado en los años 80 por colectivos antisistema como Katakrak o Kokorock y que alberga hoy una sala de exposiciones y diversas dependencias municipales. En el numero 50 ya citado se encuentra  el antiguo palacio de los Navarro Tafalla, igualmente del siglo XVIII, mandado construir por Juan Francisco Navarro como símbolo de su riqueza amasada en América. Fue sede del periódico nacionalista “La Voz de Navarra”. Incautado tras la guerra civil se convirtió en sede del periódico falangista “Arriba España”, y entre 1985 y 1990 fue sede provisional del Ateneo Navarro hasta que  a principios de los 90 se rehabilitó para convertirse desde 1993 en sede del Partido Nacionalista Vasco.
Por el lado derecho de la calle y tras el establecimiento de Tejidos Ripa de la calle Calceteros encontrábamos, Calzados Ayestaran, sobre el que nos detendremos un momento. La historia de Calzados Ayestarán tal y como relatan ellos en su web site “se remonta a principios del siglo XIX, cuando Francisco Ayestaran trabajaba la piel confeccionando guantes para jugar a pelota en su taller de Beasain. Luego se trasladó a Pamplona donde sus hijos, Rufino y José abrieron una tienda especializada en artículos para zapateros quienes en aquel entonces confeccionaban todo su calzado artesanalmente. En 1902, los dos hermanos disolvieron la sociedad y Rufino instaló un comercio similar mientras que José levantó una fábrica de curtido y manipulación de pieles. Se incorporaron al negocio los hijos mayores de Jose, Antonio y Jose María Ayestaran y luego el hermano pequeño Manuel quienes en 1940 abrieron su primera zapatería, primero de caballero y luego de señora. Abrieron zapaterías en Pamplona, San Sebastian y Bilbao. Los tres hermanos Ayestarán volaron, con el tiempo,  cada uno por su cuenta. La rama del hermano mayor, Antonio se quedó con las tiendas de Bilbao y San Sebastián, Jose María mantuvo el almacen de curtido de pieles hasta que el negocio fue menguando, al desaparecer los zapateros de los pueblos, y adecuó el local de la calle para la venta de zapato barato bajo la marca de Jauja y el pequeño de los tres hermanos, Manuel y las generaciones posteriores se dedicaron a los comercios Ayestaran de Pamplona y Vitoria abierto en los años 80”.
A continuación de Ayestaran venía Corsetería Sarita (luego ocupado por El Rincón de Gretel y hoy por Impossible), Usoz (más tarde Slide y hoy Blai), Company (antes Moda Pantalón y hoy Futbolmanías), Hijas de Claudio Lozano (luego Tishana y hoy una tienda de manicura de uñas),  Este establecimiento fue fundado hacia 1886 por Claudio Lozano. En su casa elaboraba artesanalmente los caramelos de café con leche que más tarde decidió comercializar. Fue en 1912 cuando le puso el nombre de   pastillas de café con  leche Las Dos Cafeteras. En los años 90, la marca fue adquirida por Dulsa, situada en el polígono industrial de Landaben. Dulsa hunde sus raíces   en torno al año 1893 año en que la familia Unzue inicia su negocio en un obrador de pastelería y fabricación de caramelos, siendo los más conocidos los de café con leche La Cafetera. Años más tarde uno de los hijos amplió el negocio añadiendo la fabricación y venta de turrones y helados.  En 1985, Dulsa fue  adquirida por la multinacional Nutrexpa. Tras las Dos Cafeteras estaba La Exclusiva (luego Confecciones Gonzalez y hoy calzados Vas), una tienda de estilográficas Stylus y un estanco sustituidos luego por la tienda Nectar y la ampliación de Calzados Goñi. Calzados Pablo Goñi nació en 1883 cuando Pablo Goñi Repáraz montó un negocio de fabricación y venta de calzado en la calle Eslava, donde actualmente se encuentra la zapatería Reparaz. Durante la postguerra, la venta se convirtió en una actividad más rentable que la fabricación y en 1939 decidieron traspasar la fábrica de calzado. Posteriormente fueron abriendo nuevos establecimientos, la de Zapatería, concretamente, se abrió tras la guerra civil y, en la actualidad, la tercera y la cuarta generación de la familia comparten la gestión de las tres tiendas, una en el Ensanche y dos en el Casco Antiguo.  Por último y antes de llegar al cruce con Pozoblanco encontramos  La Perla Vascongada y  junto al Pasadizo de la Jacoba Eurocalzado (vacío desde hace tiempo). 

En la esquina de Zapatería con Pozoblanco descubrimos la Sombrerería Aznarez (hoy Mirate), El fundador de este establecimiento, que superó hace años el siglo  de antigüedad, fue Manuel Aznárez. Le sucedió su hijo Francisco, que lo siguió atendiendo hasta 1990. Luego fue regentado por su esposa, Margarita Saldías, y por su sobrina, Marta López de la Peña. En un principio era, además de sombrerería, camisería, y elaboraba ropa de caballero a medida, pijamas, zapato inglés… Tras Aznarez llegamos a la Farmacia Aguinaga,  fundada por Joaquin Aguinaga en torno al año  1888. En la actualidad regenta la farmacia su bisnieto Roberto Aguinaga Roustan. Tras la farmacia están  la lencería Silvia (anteriormente estuvo en su lugar la tienda de tejidos y novedades “La gran Ciudad de Londres “o simplemente “La Ciudad de Londres”, abierta desde al menos la segunda década del siglo XX y hasta bien entrados los años 70, la foto es de 1977) Calzados Reyes (luego Samoa), Flores Huici, fundado por Manuel Huici con muchas décadas de historia, y del  que hablamos sucintamente  en una entrada anterior,  la de la antigua calle Joaquín Beunza, Sagarra (fundada en 1878 y cerrada este mismo año en su último intento por salvar el negocio), Euskal Piel, Tejidos San Andrés, abierto desde 1941, Confecciones Madrileñas igualmente abierto desde 1941, Azul y Rosa (luego Lencería Olga y hoy MBT), Donezar, las oficinas comerciales del Diario de Navarra y la alpargatería Viuda de Juan García. Donezar fue fundado en 1853 por José Ochoa. A principios de siglo fue comprada por Justo Donézar, abuelo del actual propietario, Joaquín Donezar Desojo.  Inicialmente cerería, en la actualidad Donezar produce pastas, bombones y velas para procesiones.  

Tras el comercio Viuda de Juan García, en el numero 53 de la calle frente a la plaza de Consejo destaca la fachada del palacio de los Condes de Guendulain, como el resto de palacios de la calle, del siglo XVIII, con el blasón de su titulo coronando su puerta principal. En su interior se conservaba una preciosa carroza del siglo XVIII, que yo recuerdo haber visto realmente asombrado de pequeño (si, me parecía tan espectacular como esas carrozas de los cuentos de hadas). En 1845 el palacio fue residencia real, durante al menos quince días, de Isabel II que se alojó en el palacio con su séquito. Frente al palacio se encuentra otra de las fuentes de Luis Paret construida, como las otras,  con motivo de la traída de aguas de Subiza a Pamplona. Es la única de las cuatro que permanece en su ubicación original.

Fotos: Foto de Zapatería (junto al pozo y al Pasadizo de la Jacoba) de Mikel Goñi (1994) y foto del comercio “La ciudad de Londres” de José Luis Zuñiga (1977)

Inundaciones en la Rochapea (1952-2013)

El pasado 9 de junio se producía uno de los grandes desbordamientos del río Arga a su paso por Pamplona. No fue como dijo el Alcalde, Enrique Maya,  la mayor riada de la historia de Pamplona, pero si fue, como veremos una de las más importantes. Dejando a un lado la riada del 27 de noviembre de  1930 que se llevó por delante, en apenas dos horas, el puente del Plazaola, la primera riada de la que tengo conocimiento desde mediado el siglo pasado fue la de enero de 1952, que queda ilustrada por la  primera foto de este artículo. Se trata del puente de la Rochapea, con un grupo de paisanos y de guardias civiles al fondo de la imagen, el puente a punto de ser rebasado por las aguas y el resto del entorno (Plaza del Arriasko, calle Errotazar, etc) totalmente inundado. En diciembre de 1958 y 1959  también hubo inundaciones si bien menores.

Será a finales de 1959, concretamente en los días 30 y 31 de diciembre,  y primeros días de 1960 cuando se produzca una de las mayores inundaciones que ha conocido Pamplona a lo largo del siglo XX. Buena parte de la vieja Rochapea quedo anegada por las aguas. En la segunda fotografía, de Galle, que plasma esta inundación podemos ver  la zona de las huertas totalmente anegada, pero parece que el agua cubrió también buena parte de  la calle Joaquin Beunza en su larga extensión. Me cuentan que algunos vecinos tuvieron que trasladarse en barcas. No sé si será cierto pues yo todavía no había nacido pero he oído decir que el agua llegó casi hasta el comienzo de Marcelo Celayeta. Siempre he oido decir que “El agua llegó hasta el primer escalón de la vieja librería de la Pachi”. Me parece difícil que esto pudiera suceder teniendo en cuenta  el enorme desnivel que, hasta la construcción de la nueva Rochapea a finales del pasado siglo y comienzos de éste, había entre Marcelo Celayeta y el Camino de los Enamorados con el inicio de la antigua Joaquín Beunza. Que el agua llegase hasta Cuatro Vientos, cosa harto improbable,  sólo hubiese sido posible en el caso de que el puente de Santa Engracia y/o el de Cuatro Vientos hubiese quedado cegado por arboles y ramas  y por lo tanto se hubiese producido un efecto circunstancial de presa en aquella zona. En esa vieja foto de Galle  se observan a la izquierda algunas casas de Joaquin Beunza construidas en esos años, entre medias una nave de Frenos Urra, de la que desconocía su existencia y al fondo de la imagen, las otras naves de Urra junto al río y el puente de Santa Engracia de las que hablamos en la entrada de la antigua calle de Joaquín Beunza.

Tras estas históricas inundaciones vendrían otras menores en  enero de 1965, octubre de 1974 (esta como consecuencia de una gota fría), diciembre de 1978, octubre de 1979 y del 20 de diciembre de 1980. Recuerdo especialmente esta última, también las anteriores, porque en aquellos años yo acudía a estudiar el bachilletaro en el Irubide y literalmente, el grupo que ibamos juntos por  la zona del puente de San Pedro-Vergel “alucinabamos” con el tremendo poder y desparrame de la madre naturaleza. Las inundaciones de finales de 1980 y principios de 1981 (16 de enero) se produjeron como consecuencia del paso de un sistema frontal y del rápido  deshielo tras  unas importantes nevadas. Las fotografías de esta también histórica inundación, tan importante como la de junio de 2013, a tenor del m3 por segundo de una y otra corresponden nuevamente a la plaza del Arriasko o plaza de Errotazar y  a las casas y naves de la calle Joaquín Beunza más próximas al puente de Santa Engracia. Tras esta inundación vinieron otras menores en octubre de 1982, octubre de 1987, abril de 1988 y noviembre de 1991.
1992 fue pródigo en inundaciones. Ese año el río se desbordó en  varias ocasiones: en junio así como en octubre y  diciembre. En octubre las riadas se llevaron por delante, en dos ocasiones, el día 7 y el día 23, los pilares del futuro puente de las Oblatas como lo atestiguan la foto de Xabi Ventura. Al año siguiente, en diciembre de 1993, el río Arga volvería a salirse de madre, como se puede comprobar en la foto de Sesma, donde vemos inundado el último tramo de la antigua calle Joaquín Beunza. Una muy bonita foto con las viejas  casas de la calle reflejadas sobre las aguas. En este siglo, cabe destacar las inundaciones de febrero de  2003, de  2009 y sobre todo y especialmente las de este año 2013, en enero, sin mayor transcendencia y las históricas de junio de 2013, hace apenas tres semanas que llevaron las aguas como se puede ver hasta las nuevas calles de la  Rochapea, en la foto la calle Ochagavia, en su intersección con la nueva calle Joaquín Beunza.
En resumen, de las múltiples inundaciones acaecidas en la Rochapea podemos distinguir  tres tipos por su impacto: el nivel más bajo que corresponde cuando las aguas apenas inundan las huertas sin afectar a calles ni viviendas. Ha sido la inundación más frecuente. El segundo nivel o nivel intermedio  ha sido cuando las aguas han inundado las calles más próximas al cauce del río y el tercer nivel o nivel máximo ha sido  cuando el nivel de las aguas ha alcanzado calles interiores del barrio hasta cotas seguramente no alcanzadas más que en dos o tres ocasiones a lo largo de los últimos 100 años. Así pues, y según este breve estudio, las mayores inundaciones acaecidas en la Rochapea serían las de 1959-60, 1980-81 y 2013. También serían destacables las del 1992-93 y 2003. Las zonas habitualmente inundadas en La Rocha han sido  la zona de las antiguas piscinas de San Pedro, (ahora parque de la Runa), las del 80-81 no llegaron en este punto al nivel alcanzado en 2013 en esta misma zona, la zona de la plaza de Errotazar (hoy zona de los Corralillos), las huertas situadas entre el puente del Plazaola y Santa Engracia, hoy parque fluvial. Calles inundables eran el último tramo de Joaquín Beunza, y esta misma calle en general en un par de ocasiones aunque pocas veces se ha llegado al nivel de 2013 en esta calle, tal vez en 1959, pues creo que la inundación de 1980-81 fue más corta y menos importante.Fotos: 2ª foto: Galle (1960), 5ª foto: Sesma (1993), 6ª foto: Xabi Ventura (1992)