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La música que oíamos en nuestra juventud. 1ª parte. (1976-1983)

Había muerto Franco. Estábamos a punto de entrar en la adolescencia. La televisión, el cine y la música se contagiaban de estos nuevos aires de libertad. Con esta música, con estas canciones crecimos, bailamos suelto o agarrado en las discotecas, salas de fiesta y verbenas de las fiestas patronales de los pueblos y de los barrios. Con algunas de estas melodías nos enamoramos por primera vez. En fin esta sigue siendo la BSO original de nuestras vidas, al menos para los que nacimos en los primeros años de la década de los 60. Divido, por su extensión y número de canciones, esta segunda entrega de la “música de nuestra juventud” en dos partes. En esta primera parte repaso aquellas canciones que oímos y disfrutamos entre 1976 y 1983. En el año 1976, el italiano Sandro Giacobbe llegaba al nº 1 con aquella canción tan sugerente que empezaba diciendo “comí del fruto prohibido…”. Su nombre, “El jardín prohibido”. Pablo Abraira cantaba, por su parte, “O tu o nada”, Albert Hammond decía aquello de “Echame a mi la culpa” y Cecilia lograba el 2º puesto en el Festival de la OTI con  “Amor de medianoche”. Aunque del año 1974, la pelicula “Furtivos” popularizaría este año aquella melancólica canción  de Jeanette, “Por que te vas”. Miguel Gallardo cantaba “Hoy tengo ganas de ti”, Lorenzo Santamaría, “Para que no me olvides”, Marisol “Hablame del mar, marinero”, Camilo Sexto, “Jamás” y  Lolita “Amor, amor”. Con los aires de libertad que supuso el fin del franquismo a los ya conocidos Serrat, Aute, Victor Manuel, Raimon, se sumarían   grupos y cantautores como Rosa Leon con su “Al Alba” (que alude  a los últimos fusilamientos de 1975), Jarcha  y su “Libertad sin Ira” (casi un himno en la España de aquellos años iniciales de la transición y que se popularizó con las primeras elecciones democráticas del año 1977), Lluis Llach y su “L´Estac” (otro himno reivindicativo de aquellos años) y en nuestra tierra las canciones de Urko (“Maite”, “Guk euskaraz”), Fermin Valencia (lo escuché por primera vez en las fiestas de mi barrio), Oskorri, Mikel Laboa y tantos otros.



Fuera de nuestras fronteras Elton John y Kiki Dee cantaban “Don´t go breaking my heart”, Tina Charles la discotequera “I love to love”, y en la misma línea Silver Convention “Fly, Robin, Fly”.  También empezamos a oir canciones de grupos como Queen y Pink Floyd. En Eurovisión el grupo británico Brotherhood of Man ganaría con “Save your kisses for me”. Abba nos iría acompañando durante todos los años desde su exito en Eurovisión con “Waterloo”, con canciones que les convertirían en uno de los grupos musicales con más éxito popular desde los tiempos de Los Beatles. Este año con una bellísima canción, “Fernando”. De Italia, nos llegarían también melodías maravillosas para bailar  agarrados como “Sabato pommeringo” de Claudio Bagloni o “De amor ya no se muere” de Gianni Bella. Lenta, lentísima era también la melodía de la guitarra electrónica del gran maestro Carlos Santana, con su inolvidable  pieza instrumental “Europa”. En los bailes su melodía era la señal inequivoca de que empezaba aquello de ¿bailas?. ¿Lo recordáis?. Fueron  años también en los que triunfaron unas humorísticas canciones que hoy provocarían verguenza ajena  y que tendrían a Fernando Esteso y su “Ramona” y la Charanga del tio Honorio como sus más “cualificados” representantes. En esa misma línea humorística estaba Pepe da Rosa y su canción de los Cuatro detectives (“Que venga Banacek”), y en otro orden de cosas el  “Que pasa contigo tío”, de Los Golfos.


En 1977, se empezaría a escuchar con fuerza otro de los grupos más populares de aquellos años, sus pegadizas canciones sonaban en las discotecas de medio mundo, era Boney M que llegaba al nº 1 de las listas con su “Daddy Cool”, pero además también colocaría en aquel tiempo en destacados lugares su “Ma baker” o “Belfast”. Hace apenas tres años murió la voz masculina del grupo y verdadero alma del grupo, Bobby Farrell. Las canciones de Boney M y de Abba son parte fundamental  de esa banda sonora de nuestra añorada juventud. Un grupo llamado Hot Blood cantaba aquello de “Soul Drakula” y el duo formado, este año, por las bailarinas españolas, Maite Mateos y María Mendiola, conocidas como Baccara,  que tuvieron un gran éxito internacional estos años, cantaban  este año “Yes, sir i can boogie”. El éxito de este año de Abba sería “Dancing queen”. Jean Michel Jarre estrenaba su “Oxygene”. Desde fuera el grupo, Supertramp cantaba “Give a little bit”,  Chicago “If you leave now” (Si me dejas ahora), Eagles “Hotel California”, Al Stewart, “The year of the cat”, Peter Frampton “Show me the way”,  y Manhattan Transfer su “Cuentame”. El frances Laurent Voulzy nos trajo su recopilación de rock “Rockollection”.
Y en español escuchabamos a un jovencísimo Miguel Bose con “Linda”, Pablo Abraira con “Gavilán o paloma”, Camilo Sexto con “Mi buen amor” y en un estilo totalmente diferente a Rafaella Carra con su “Fiesta”.  Desde Italia, ¿como no?,  el grupo Collage nos ofrecía una canción muy recomendable para las parejas y enamorados: “Poco a poco me enamoré de ti”. Micky  acudía este año a Eurovisión con “Enseñame a cantar”. Allende los mares, desde la prerrevolucionaria Nicaragua  nos llegaba Carlos Mejia Godoy y los de Palacaguina, con “Son tus perjumes, mujer…” Julie Covington cantaba “No llores por mi Argentina”, que popularizaría luego, en castellano, Nacha Guevara y desde acá aunque con ese sabor a teología de la  liberación el “Credo” campesino de la actriz y cantante cubana afincada en España, Elza Baeza. Nacía el rock de los 70 con grupos como Tequila que en 1979 triunfaba con “Vamos a cantar un rock..en la plaza del pueblo”, Leño, Topo, Asfalto (“Capitán Trueno”), Coz. También en estos años nacía el llamado rock andaluz con grupos como Al Andalus, Medina Azahara, Triana, Alameda.

En 1978 los Bee Gees se hacían con el nº 1 con su famosísima canción “Stayin´Alive” que formaba parte de la BSO de  la película musical “Fiebre de sábado noche” con Tony Manero-John Travolta de protagonista, todo un gran éxito en aquellos años, éxito de una película musical y de su BSO  que tendría su continuación en el éxito de  la película “Grease” y de su BSO, con Olivia Newton John y nuevamente John Travolta de protagonista.  No pocos jovenes emularían los bailes e incluso las vestimentas de sus idolos en la pantalla, en la pista de baile de  la discoteca. Boney M cantaban “Rivers of Babylone” y “Gotta go home” y Baccara, “Sorry, I am a lady”. Desde fuera nos llegaba este año, además, “Love is in the air” de John Paul Young, “It´s a heartache” con la cascada e inconfundible voz de la galesa Bonnie Tyler y “Its this love” de Bob Marley. Como el año anterior hiciera Laurent Voulzly, este año sería Cafe Creme el encargado de hacer un revival de  música de los Beatles en “Unlimited citations”.

En español oíamos a Camilo Sexto, “Vivir asi es morir de amor”, Daniel Magal, “Cara de gitana”, Julio Iglesias “Soy un truhan”, Rocio Durcal, “Fue tan poco tu cariño para mi”, Miguel Bose “Ana” y Los Pecos “Esperanzas”. El trio musical Laredo homenajeaba la musica de la anterior década con “El último guateque” y versionaría al castellano el exito de Simon y Garfunkel, “The boxer” (El boxeador). Rafaella Carra nos invitaba a ir al sur “para hacer bien el amor”. Carlos Mejía cantaba otras canciones de su tierra centroamericana como “Flor de pino”, “Clodomiro” o “Quincho barrilete” y Los Amaya con ese estilo de rumba flamenca nos decían “Vete”. De Italia nos llegaban las canciones de Umberto Tozzi, “Te amo”, Fausto Leali, “Yo caminare”, Matia Bazar, “Solo tu”, Collage “Sol caliente”. El gran Carlos Santana nos deleitaría con otra inmortal pieza a su guitarra, “Flor de luna” y Richard Clayderman al piano con su “Balada para Adelina”.

En 1979 Abba llegaría al nº 1 con su “Chiquitita”. Tambien sería un gran éxito discotequero el “Born to be alive” de Patrick Hernandez, el “Y.M.C.A” de los Village People, el “The logical song” de Supertramp,  “Mirrors” de Sally Oldfield, Rod Steward con “Da ya think i´m sexy”, o el “Horay, horay” de Boney M, el “Heart of glass” del grupo de rock norteamericano Blondie con su gran e inconfundible solista femenina y  nuevamente el grupo británico  Bee Gees con su “Too much heaven”. Triunfaban las cantantes de color con sus potentes voces y canciones como la insuperable  Gloria Gaynor y su “Sobreviviré” (I will survive),  Anita Ward con “Ring my bell” o Amii Steward y su “Knock on wood”. También de color eran  los Gibson Brothers y su “Cuba” asi comno los Jackson Five, con “Blame it on the boogie”. Aun no había despuntado como el gran  el mito musical que fue  el desaparecido Michael Jackson que formaba parte, entonces, del grupo “Jackson five” con el resto de sus hermanos.

Desde Italia, Umberto Tozzi repetiría exitos con “Tu” o “Gloria” mientras en España le saldrían emuladores como Pedro Marin con “Que no” o Ivan, “Sin amor” sin olvidar al joven Miguel Bose con “Super Superman” o  los “Acordes” de los Pecos. En otro estilo, Victor Manuel cantaba aquello de “Solo pienso en tí”, mientras su esposa, Ana Belen hacía lo propio con “Agapimú” y Roberto Carlos con “Lady Laura”. Rocio Durcal triunfaba en las verbenas de barrios y pueblos con  rancheras como “Me gustas mucho”. Betty Missiego quedaba en un honroso segundo lugar, a punto estuvo de ganar, con “Su canción”, de no haber votado el jurado español a Israel con su “Halelujah”. Canciones que sonaron este año fueron, también,  la de las italianas hermanas Gocci que cantaban aquello de “Estoy bailando”, la verdad bailar, bailaban, pero cantar más bien poco o el “Rama, lama, Ding, Dong” de Rocky Sharpe and the Replays. El grupo español “Burning” cantaba “Que hace una chica como tu en un sitio como este”, titulo además de la película española del mismo nombre interpretada por Carmen Maura. Empezaba, como quien dice,  ya la movida madrileña. Una BSO se  colaba este año en la lista de éxitos, la de Superman.

Cambio de década, llegaron los años 80. En 1980 alcanzaba el nº 1 The Buggles con “El video mató a la estrella de la radio” (Video killed radio star), sonaba “El Muro” de Pink Floyd, “Xanadu” de Olivia Newton John, “o la Oli y la Elo” (por la Electric Light Orquestra) como decíamos nosotros entonces, “Mensaje en una botella” de The Police, “Woman in love” de Barbra Straisand, “Can´t stop the music” de Village People, Leif Garret encandilaba a las más jovenes con “Memorize your number”, Boney M homenajeaba al “Lute”, Abba daba gracias a la música, el menor de los Gibb (Andy) con esa voz típica suya cantaba “Desire”, se oía también el  “Funkytown” de Lipps inc, el “Whatever you want” de Status Quo, “My Sharona” de The Knack, el “Could you be loved” de Bob Marley, mientras Bob Dylan ponía nombre a los animales con “The man gave name to all the animals” y The Kiss cantaba a Shandi. También escuchabamos canciones de los Rollings y Supertramp o los primeros raps como el de Joe Battan o el de The Sugarhill (Rappers delight). La musica disco tendría a Viola Wills y su “Gonna get alone without you now” uno de su mayores éxitos, otro fue “The wanderer” de Donna Summer. Este año salió un grupo que parecía emular a Boney M aunque de escaso recorrido que popularizó  una canción que se llamaba “Sun of the Jamaica”. Se llamaba Goombay Dance Band y estaba formado por un chico blanco y dos chicas de color. Al año siguiente sonaría su otro gran éxito (no recuerdo más), “El Dorado”.

La música en español también alcanzaba los primeros puestos en las listas de éxitos,  con canciones melódicas como “Hey” de Julio Iglesias, “Perdoname” y “La culpa ha sido mia” de Camilo Sesto, “Un velero llamado Libertad” de Jose Luis Perales, “Como yo te amo” de Rocio Jurado, las canciones de Mari Trini o Victor Manuel (Quien puso más), Los Pecos (Hablame de ti), Antonio Flores (No dudaría), Miguel Bose (Don Diablo, Morir de amor). El francés Francis Cabrel cantaba aquello de “La quiero a morir”, Roberto Carlos “Mi querido, mi viejo, mi amigo”, Umberto Tozzi “Claridad”, Pedro Marin “Aire”, los italianos de New Trolls, emulando a los Bee Gees, con aquella voz de falsete  decían aquello de “Que idea, que locura la mía” y la Orquesta Plateria nos contaba la triste historia de Pedro Navaja. El pop-rock español se encontraba entonces en pleno auge con Miguel Rios (Santa Lucia), Radio Futura (Enamorado de la moda juvenil), los andaluces de Triana (Encuentro, Tu frialdad), Tequila (Dime que me quieres), Alaska y los Pegamoides (Horror en el supermercado), Zombies (Groenlandia) y  Coz (Más sexy, muchachita ponte tacón…).

En 1981, la Orquesta Mondragón, con Javier Gurruchaga al frente,  llegaba al nº 1 con “Caperucita Feroz” y aquello de “hola mi amor, soy yo tu lobo”. También de la Orquesta Mondragón sonaría este año “Bon Voyage”. Le acompañaban en los primeros puestos grupos y solistas que cantaban en español como Serrat (No hago otra cosa que pensar en tí), Julio Iglesias (De niña a mujer), Perales (Te quiero), Ana Belen (Que será), Victor Manuel (Ay amor), El Puma (Pavo Real), Paloma San Basilio (Juntos), Juan Pardo (No me hables), Miguel Bose (Marchate ya), Sabina (Pongamos que hablo de Madrid), Joan Baptista Humet (Clara), Jeanette (Corazón de poeta), un tal Jose Maria Bachelli con “Solo tu”,  Los Pecos (Y voló), Camilo Sesto (Amor, no me ignores), Mocedades (Desde que tu te has ido), Bertin Osborne (Amor mediterraneo) o el grupo pop Mecano con su primer sencillo. “Hoy no me puedo levantar”. Maria Jesus y su acordeon nos haría hacer un poco el ridiculo con aquel baile de los pajaritos que sería uno de los éxitos de aquellos sanfermines del 81. Entre los grupos y solistas de rock nacional este año estaban nuevamente Coz, con “Las chicas son guerreras”, Los secretos (Dejame), Leño (Maneras de vivir), Tequila (Salta), Tino Casal y su “Champu de huevo”, Miguel Rios (otro incombustible) y “Jugando a vivir” o Triana (Una noche de amor desesperada).
De fuera llegarían a los primeros puestos Pino D´Angio con “Ma quale idea”, se escucharía el “Just Like” de John Lennon, pocos meses después de su asesinato a manos de un presunto fan, un tal Chapman, se oía a Robert Palmer y su “John y Mary”, Kim Carnes y sus ojos de Bette Davis (Bette Davis Eyes), Abba y Su “Super trouble”, The Police (Do,do, da,da), Queen y Adam Lambert con “Another one bites the dust” o el recopilatorio de Stars on 45, con éxitos de los 60-70 muchos de los cuales repasamos en la entrada musical anterior, The Korgis y “Everybody´s got to learn sometime”, una preciosa balada o la inolvidable “What´s in a kiss” de Gilbert O´Sullivan. También este año oimos a la Orchestral Manoeuvres in the Dark (Maniobras orquestales en la oscuridad), más conocida por OMD y su “Enola gay”,  nombre del bombardero B-29 desde donde se lanzo la bomba atomica sobre Hiroshima, el “Hungry Heart” de Bruce Springsteen, Status Quo (Something about your baby) y a los incombustibles Rollings, el duo jamaicano Otawan y su “Hands up” (otro éxito disco). Carlos Santana nos ofrecía otro de sus memorables éxitos, esta vez “I love you too much”.
En 1982, Rocio Jurado llegaba al nº 1 con “Como una ola”. Junto a ella escuchamos también a Julio Iglesias (Me va, me va), Mocedades (Amor de hombre), Francisco (Latino), Juan Pardo (Bravo por la música), Ana Belen (Oh, balancé, balancé..), Mari Trini (Una estrella en mi jardin), Rocio Durcal (La gata bajo la lluvia), Jose Luis Perales (Por amor), Los Pecos (Que no lastimen a tu corazón). Manzanita reverdecía el exito de Cecilia “Un ramito de violetas” y  a Eurovisión acudía Lucia con “El”. De Italia aunque en castellano nos llegaba Richi e Povere con “Me enamoro de ti”, Claudia con “No sucedera más” (o piu en italiano), Albano y Romina Power (Felicidad). La Orquesta Mondragón decía aquello de “Besame tonta”  y Rafaella Carra se quejaba con “Que dolor”. En el pop más comercial Mecano triunfaba con varias canciones: “Maquillaje”, “Perdido en mi habitación” o “Me cole en una fiesta” (que recuerdos me traen sus canciones), Alaska y los Pegamoides con su “Bailando” y Azul y negro con “Me estoy volviendo loco”. Entre los grupos y solistas de rock encontrabamos a Miguel Rios con su “Bienvenidos” y “El blues del autobús”, Barón Rojo (Los rokeros va al infierno). En otro orden de cosas, estilos y músicas, Luis Cobos popularizaría algunas piezas de música clásica y moderna como el de “Las leandras”, este año, y la Topolino Radio Orquesta haría un ejercicio de revival, sacando del baul de los recuerdos una vieja canción de otros tiempos, “El tiroliro”. Del otro lado del charco (México) nos llegaba la impetuosa Yuri con su “Tu y yo” o “Este amor ya no se toca”. Luego vendrían otros éxitos suyos como el de “La maldita primavera”.

Desde fuera nos llegaban este año nuevamente los éxitos de Abba (One of us), Boney M (con una menos conocida pero igualmente pegadiza “Don´t kill the world”), OMD (con una inolvidable “Juana de Arco”), Alans Parson Proyect con “Eye in the sky”, Roxy Music con “More than this”, Supertramp (It´s raining again), Survivor (The eye of the tiger), Imagination  (Just an illusion), The human League con “Don´t you want me”, la música disco de Lime (Baby, we´re love tonight), los Street Boys (Some folks) y las canciones de los Rollings, Police y The Clash. La niña Nika Costa sorprendería con su precoz éxito “On my own”. Soft Cell fue un dúo británico de música de sintetizador cuyo “Tainted Love” los llevó a la fama este año al igual que Yazoo, con Vince Clarke al sintetizador y Alison Moyet de vocalista y su famosisima “Don´t go”. Una chica de color que cantaba bajo el nombre de Boys Town Gang nos ofrecía “Can´t take my eyes off youp”. Paul McCartney y Stevie Wonder hacia duo (Paul a la guitarra y Steve al piano)  y cantaban “Ebony and Ivory” y el grupo Queen hacía pareja  con David Bowie en “Under pressure”. Mikel Olfield estaría tras “Family Man” y Van Gelis crearía   la música de la BSO de la película “Carros de fuego”.

En 1983, último año que reviso en esta entrada, Irene Cara se alzaría con el nº 1 con su “What a feeling”, inolvidable canción de la BSO de la película “Flashdance” e interpretaría también  la canción sintonía de la serie de televisión “Fama”. También se alzaría con un puesto destacado en las listas  la canción “Maniac” de Michael Sambello, incluida en la BSO de la película antes mencionada. Tras “What´s feeling” en la lista de éxitos de ese año estuvieron otros exitos internacionales como el “Moonlight shadow” del gran músico británico Mike Oldfield, con la dulce voz de Maggie Reilly como solista, “Every breath you take” de The Police,  “Words” con aquella frase de “don´t come easy” interpretada  por F.R. David, “True” o “Gold” de Spandau Ballet, “Let´s dance” de David Bowie, las canciones de Police con Sting de vocalista, Pink Floyd, los Rolling Stones, Dire Straits, etc. Desde fuera nos llegaron también Culture Club con su “Karma camaleon” y “Do you really want tu hurt me”, Ryan Paris con “Dolce vita”, Rod Steward y su discotequera “Baby Jean”. Michael Jackson lograría uno de sus primeros grandes exitos con “Billie Jean” y Eddie Grant seguiría los pasos de Bob Marley y el reagge con “I don´t wanna dance”. Jackson haría duo con Paul McCarney en “This girl is mine”. Daryl Hall y John Oates interpretaron una bonita canción que tenía por titulo “Maneater”, Freez en una mezcla de estilos ofrecia “I.O.U”, Bonnie Tyler regresaba con “Total eclypse of the heart” y Donna Summer cantaba “She work hard for the money”, mientras Madness interpretaba “Our house”. Phil Collins nos ofrecía “You can hurry love” y el cantante italiano Gazebo (Paul Mazzolini) con su synth-pop cantaba “I like Chapin”. También synth-pop era el estilo de Eurithmics y su “Sweet Dreams”. La BSO de “Oficial y Caballero” también entró en el hit-parade gracias a la canción principal de la película, que fue interpretada por Joe Cocker y Jennifer Warnes, la canción se llamaba “Up were belong”.

Las canciones en español que triunfaron aquel año fueron: “Y como es él” de José Luis Perales, “Barco a Venus” de Mecano, “Embrujada” de Tino Casal, “Volveré” de Chiquetete, “Como un vagabundo” de Bertín Osborne, “La llamaban loca” de Mocedades, “Caballo de batalla” de Juan Pardo, “Cada loco con su tema” de Serrat, “Un paso adelante” de Emilio Jose y “Para decirte adios” de José Feliciano. Este año salió un grupo tecno de Ponferrada (León): se llamaba Luna y fue un grupo de un único éxito, “Mi verdad”. Tampoco tuvo demasiada suerte otro grupo tecno, Video, que popularizó su “La noche no es para mi”. Y es que quizás, en aquel tiempo, Mecano era demasiado Mecano. Righeira nos decía aquello de “Vamos a la playa”. Desde Italia, este año Ricchi e Povere cantaba “Mamma Maria”. En plan satírico, la Trinca cantaba aquella canción de “El barón de bidet” o “Las hermanas sister” y Azul y Negro proseguia con sus ritmos tecno-pop que a veces servían de presentación a las vueltas ciclistas, este año con “No tengo tiempo”. Por último, Alaska cambiaba de grupo, Dinarama, en vez del desaparecido Pegamoides, con “Perlas ensangrentadas” y Miguel Rios tocaba un “rock de una noche de verano”. Los viejos rockeros nunca mueren.

El barrio de La Chantrea (1950-2000)

La Chantrea es otro de los barrios extramurales de la ciudad de Pamplona. El término de Chantrea  procede de Chantria, en alusión a ser terreno de propiedad de los Chantres o dignidades de las iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba el canto en el coro. Antes de existir la Chantrea hace muchos siglos, existió un barrio llamado de La Magdalena, de la cual queda de vestigio el nombre de la calle instaurada por el pleno municipal en 1962, hoy una de las principales del barrio. Los orígenes de este barrio, que se ubicaba en las zonas más cercanas al río,  habría que buscarlos en la antigua leprosería atendida por religiosos de la Orden de San Lazaro (de ahí viene el nombre de lazareto) y que era conocida por la Magdalena. La leprosería se remonta  al siglo XI. Posteriormente al desaparecer los leprosos se atendió en el lazareto a peregrinos y más tarde a transeúntes, desapareciendo la instalación con la desamortización eclesiástica del siglo XIX. En las zonas más cercanas al río se instalaron a lo largo de los tiempos casas de labranza y huertas y dos molinos, el de San Miguel o Caparroso y el de la Magdalena o Ciganda. El barrio de la Magdalena (s.XV) pertenecía a  la Navarrería. 

El barrio incluía entonces y hasta el siglo XVIII la zona de Aranzadi, hasta la casa de Zubipunta, conocida por muchos de nostros como  Lore-Etxea, junto al puente de San Pedro. Sus fiestas se celebraban el 22 de julio. En el siglo XIX se establecieron en el solar de antiguo Lazareto  las Siervas de San José, conocidas como Josefinas. La orden vino a Pamplona a finales del XIX para atender a huerfanas y desamparadas. El primer edificio, de 1895, tenía una iglesia de madera, los militares no permitían en las zonas polémicas construcciones más sólidas. En la foto del anterior párrafo vemos una fotografía de la iglesia de las Josefinas de Anselmo Goñi en el año de su construcción: 1895. En 1906 se inauguró el nuevo asilo y en 1926 la iglesia tal y como la conocemos, obra de Serapio Esparza. Cerca de las Josefinas nos encontramos con uno de los puentes más antiguos de la ciudad, el puente románico de la Magdalena que sufrió diferentes modificaciones a lo largo de su historia hasta que en la reforma de 1963 se le devolvió a su forma original. Tres años antes, el 5 de julio de 1960, la Chantrea se comunicaba por un segundo puente con el centro de Pamplona, puente que vemos en la foto de Mikel Goñi de 1992. En el termino de la Chantrea se construyó a finales del siglo XIX  el hospital psiquiátrico conocido popularmente como Manicomio Provincial,  o incluso como “la casa del tejado rojo” por el color del tejado de los pabellones. Se inauguró en 1904 y su gestión fue encomendada a los hermanos de San Juan de Dios. Entre el Manicomio y la Magdalena se extendían a  lo largo de la primera parte del pasado siglo amplios campos de cultivo. 



La primera Chantrea, la de las casas de dos plantas que le ha dado esa personalidad o idiosincrasia específica al barrio, surgió a iniciativa del patronato  Francisco Franco en 1950. El régimen emprendía en aquellos años medidas de carácter populista promoviendo la construcción de viviendas para los obreros, como se decía entonces. Sobre unos terrenos comprados por el Ayuntamiento de Pamplona a Candido Urrizola (y por los que se pagó poco más de seiscientas mil pesetas) se proyectó la Chantrea. El Ayuntamiento ponía el terreno, el Patronato las herramientas y los futuros vecinos el trabajo. 

El 19 de marzo de 1950 se colocó la primera piedra del barrio de la Chantrea para la edificación de 300 viviendas, viviendas que ocuparían familias procedentes de toda Navarra. Eran casas que recordaban en algunos detalles (los portales, los tejadillos, elementos de madera en fachadas y balcones), a las casas de la montaña, como vemos en las fotos de las casas de Zuñiga de 1988. Contaban con un patio interior donde podían tener un pequeño terreno de cultivo, todo lo cual (su estructura y apariencia) le daba una imagen más de pueblo que de barrio urbano a esta zona de la ciudad. El nuevo barrio tendría  su centro recreativo, que vemos en la foto de J.Cia del siguiente párrafo de 1952, su dispensario médico, su cine, el cine Chantrea (construido en 1957) y posteriormente hasta su parroquia (Santiago Apostol), en 1963. A finales de los 50 y primeros 60, este núcleo poblacional se fue ampliando con bloques de viviendas de tres y cuatro plantas en la calle Magdalena y zonas más próximas, en uno de cuyos bloques viviría la hermana de mi padre, tras su corta estancia en la Tavesia del Ave María. Recuerdo que todos estos bloques contaban con una zona ajardinada que cuidaban los vecinos. Más tarde a mediados de los años 60 y primeros 70 la Chantrea se amplió con la construcción de nuevos bloques de viviendas, muchos de ellos con módulos de hormigón prefabricados. Eran las casas de Orvina (acrónimo de Organización de Viviendas de Navarra) que se levantaron en tres fases, en la zona existente al norte de la avenida de Villava. En la foto de Galle de 1966 vemos la construcción de una de las fases.

De mis recuerdos personales vinculados a este barrio recuerdo las caminatas dominicales, de crío, con mis padres por la calle de Vergel hasta la Magdalena, donde vivía mi tía, con los zapatos de charol recién estrenados apretando una barbaridad, o los largos viajes  por esa misma calle del Vergel hasta el instituto Irubide del que ya he hablado en otra entrada y en el que pasé cuatro de los mejores años de mi vida, o el primer supermercado o uno de los primeros que veía yo a primeros de los 70 en lo que llamábamos plaza de las Piramides, creo que fue el primer Eroski de la ciudad,  o los bares de la plaza Puente la Reina,  “El Abuelo” y el “Luis”, o el bar “Irubide” en la confluencia de la calle Padre Adoain y Magdalena. El nombre del bar alude al nombre de  la casa de recreo que un  afamado dentista de Pamplona, Serapio Dutor construyó a primeros del siglo XX, en ese lugar, donde se producía la confluencia de los tres caminos. 

También del barrio recuerdo otros muchos lugares, el instituto de formación profesional Virgen del Camino inaugurado en 1961 (y renovado por completo décadas más tarde), el colegio Mariana Sanz, unas escuelas infantiles o jardín de infancia, ¿podía llamarse en aquel tiempo “Belén”? que yo recuerdo existía justo enfrente de donde vivía mi tía en la calle Magdalena (¿podrían ser las mismas escuelas de la Magdalena en el llamado Camino de la Chantrea que aparece en la foto del comienzo de esta entrada, de J.Cia (1950)?, no lo recuerdo bien),  el camino de los Alemanes (Padre Adoain) que descendía en su primer tramo en una pronunciada cuesta entre las tapias del convento de los Capuchinos y la llamada “Casa Blanca” (en terreno del Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón) desde la zona de Capuchinos hasta el cruce de Irubide. En el ultimo tramo siempre te sorprendía, más bien te asustaban los abundantes perros de las fincas próximas. A la derecha estaba el paraje conocido como Rio de los Alemanes, una zona de baños frecuentada en los primeros años del siglo XX por una colonia de alemanes procedentes del Camerun. Junto a este párrafo ofrecemos una panorámica del llamado Río de los Alemanes en el año 1910. En mi casa  le llamábamos familiarmente a este camino “el camino de los sapos” por la cantidad de batracios que te encontrabas a lo largo del recorrido. Este camino, actualmente Padre Adoain  se llamó hasta 1960 “Vuelta de la Campana”. De esta vieja calle nada o casi queda en la actualidad, su fisionomía ha variado por completo (con la construcción de viviendas y adosados en su lado izquierdo bajando desde la Avenida de Villava a la Magdalena), al igual que han cambiado también otras partes del barrio, como buena parte de la Avenida de Villava ( sobre todo en su parte izquierda) llena  hasta los años 90 de  actividades económicas (Talleres Iruña, Serrería Gil, etc) hoy sustituidas por nuevos bloques de viviendas o las inmediaciones del Hospital Psiquiátrico con la construcción a finales del pasado siglo del Parque del Mundo. Junto a este párrafo ofrecemos una panorámica de Jose Luis Zuñiga de la avenida de Villava del año 1983, con la “Casa Colorada” y su anuncio de la Casera a la derecha de la imagen, en los terrenos del Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón.

Fotos, por orden de aparición de izquierda a derecha: Mikel Goñi (1992), J.Cia (1952), J. Cia (1950), Anselmo Goñi (1895), J.L. Zuñiga (1988) (casas y plaza de la Chantrea), Galle (1966), J.Cia (1952), J.L Zuñiga (1983) y foto sin filiar de 1910 aparecida en el libro de J.J. Arazuri, “Pamplona, calles y barrios”.

Por las calles de lo viejo: San Antón y San Miguel (1968-2000)

La calle San Antón es una muy antigua rúa de nuestro Casco Viejo que comienza actualmente tras la plaza del Consejo y desemboca en la calle Ciudadela. Su origen se remonta, al menos, al siglo XIII. En ese tiempo había en la zona dos agrupaciones gremiales, la de los herreros que se situaron cerca de la actual calle San Miguel y la de los zapateros, en las cercanías de la Taconera. En el siglo XIV, los dos barrios gremiales se unieron en una sola calle bajo el nombre de calle de las Zapaterías y Ferrerías. En el siglo XVI la calle de la Salinería se convierte en calle de la Zapatería y la antigua calle de las Ferrerías comienza a denominarsele calle de las Zapaterías Viejas. Es en el siglo XVII, cuando tras la instalación del convento de san Antonio Abad en el final de la calle  pasa a llamarse calle de San Antón, denominación que se asienta en el siglo XVIII y desplaza a las anteriores. No obstante entre 1873 y 1900 y de 1903 a 1936 a la calle se le llamaría calle de los Mártires de Cirauqui. Desde 1937 y por acuerdo de pleno municipal vuelve  a recuperar el nombre de San Antón. 
Partiendo de  la plaza del Consejo, el primer comercio con el que nos encontrabámos a la izquierda, tras el Palacio de Guendulain era y es Almacenes Numancia, abierto por Marcial Martínez y su tío en diciembre de 1960 en un local de 180 m2 donde antes estuviera Casa Erviti. Antes habían estado en otras ubicaciones: en el nº 14 de la calle Sangüesa y luego en el nº 65 de la calle San Fermín.   En la tienda se vendían artículos de mercería, pijamas, calcetines y ropa de calle. Casi trece mil artículos de todo tipo. Desde la década de los 70 están al frente del negocio las dos hijas de Marcial, Inma y Pilar: en sus buenos tiempos llegaron a trabajar en la tienda más de cuarenta personas, reduciéndose en la década de los  90 a quince y en los primeros años del nuevo siglo son las hermanas Martinez las que llevan en solitario el negocio, eso sí, con la ayuda de su hijos. Más adelante estuvo durante muchos años, por lo menos hasta los primeros años del nuevo siglo una tienda de productos artesanales, Artesanía San Antón, dependiente de Caritas Diocesana,  luego una de las muchas carnicerías Itarte, donde hoy esta una tienda de Huerto Fresco y más adelante en la esquina de San Antón y San Miguel, Calzados Albete. 
Pasando a los pares, en el nº 2 de San Antón  (y 3 de la plaza del Consejo) estaba el histórico comercio Ferraz, que atisbamos en la derecha de la foto adjunta,  y que tenía tiendas en diversos lugares del Casco (p.ej en la Mayor)  y del  Ensanche. En los años 90 Ferraz cerró la mayoría de su tiendas, haciéndose cargo de ellas sus trabajadores que constituyeron sociedades laborales, como fue el caso de Devoré que ocupó uno de los locales de Ferraz en  la plaza de Consejo. Tras Ferraz nos encontrábamos con la sede hoy, entonces talleres ocupacionales de Caritas (yo recuerdo haber llevado alguna radio o pequeño electrodoméstico para que lo arreglasen en ese taller de reparaciones), luego una tienda de ropa de señora que se llamaba Sayoa, (recuerdo el enorme letrero en banderola que había en el edificio y también recuerdo a  su propietario, un señor ya mayor en los años 80 y de una humanidad desbordante, por su volumen y también su carácter afable, que se apellidaba Falces). En este mismo local se instaló años más tarde un tal Machín que dio nombre también a su tienda, hasta que a finales de los 90, Josefina Redin ubicó aquí su tienda  Paso Cómodo. Hoy se encuentra en este local la Herboristería San Antón. Más adelante estaba y siguen estando la tienda de pelucas y perfumería Pascual y la Joyería Mendihur.

Volviendo al lado izquierdo de la calle,  tras el cruce con San Miguel, encontrabámos la Droguería López. Droguería López se fundó en 1904 aunque no como droguería sino como botica, una botica que regentaba entonces el hermano de Emilio López y que estaba situada  en la calle San Miguel, en la acera  enfrente de su actual ubicación: Fue en los años 20 cuando la droguería paso a su actual local. Al fundador le sustituyó su hermano Emilio que estuvo al frente del negocio hasta su fallecimiento y posteriormente la regentó su hijo Joaquín hasta abril de 1985, año en que los trabajadores se quedaron con el negocio, haciendo, hace unos años, una reforma total que mantuvo su imagen histórica tradicional. Tras Droguería Lopez estaba Panadería Arrasate (en la foto siguiente a la izquierda de la foto), la Carnicería  Javier, de Javier Jimenez, abierta en 1985, aunque Javier ya llevaba para entonces más de 20 años en el oficio, sobre ésta  la peluquería Malu, a continuación el supermercado de San Antón, (antes estuvo allí la carpinteria Azcona, uno de los fundadores del Tanatorio Irache), una tienda de regalos (Regalos Pueblo) que más tarde dejaría paso a una tienda de zapatos para jóvenes, Good, la boutique Celia que luego ocuparía la tienda de tallas grandes Olleros, la Mercería Ismael ocupada luego por Frutería Carlos, Cristalería For que ya hace años trasladó sus oficinas y producción a Landaben, y otras pequeñas tiendas de fugaz existencia que apenas recuerdo. 

En el lado derecho, pasado el estrecho callejón  de san Miguel, con ese edificio un tanto abombado que parece querer caerse estaba, desde tiempo inmemorial, Foto Bozano que se jubiló hace cinco años, hoy una tienda de un chino, luego Boutique Joseba, hoy ocupada por una tienda del Paris 365, la Mercería La Rueca, Bazar Astrain (luego Mei), Alimentación Baserri, la Relojería Larrayoz, regentada actualmente por la segunda generación, fundada en 1953,  que en los años 90 pasaría al otro lado, casi enfrente, en el nº 33-35 y cuyo espacio ocuparía el estudio de Quiromasaje de Yolanda Goñi, la fontanería de Erroz, hoy una tienda de alimentación, Tejidos la Araña, en 1992 se abriría Bag Line, La Golosina, fundada en 1970,  que anteriormente estuviese en la calle San Lorenzo y en San Saturnino, junto al pasadizo de Francisco Seminario, Electricidad Osinaga, Baños Lecar, Arga (Allí se pondría luego Mendi Kirolak, hoy ocupado por Violeta), tejidos Sante, una boutique de ropa que se llamaba Tu moda, la primera tienda que montó, con poco más de 18 años, Javier Moral de Pavana (ahi mismo se puso más adelante una tienda de iluminación que  se llamaba Decoluz y posteriormente  se instaló allí Oraintxe), Droguería Viguera y por último Muebles Andueza y Zozaya, en el nº 70 de la calle. A diferencia de otras calles de lo viejo, esta es una calle que ha conocido una gran rotación y movilidad en los establecimientos comerciales a lo largo del tiempo, lo que hace más difícil su identificación. Al margen de los establecimientos comerciales había también algunos bares y tabernas: el 4×4, donde hoy está Taberna San Antón y algunos bares para jóvenes que aun permanecen.


Llamada en sus origines Belena de la Población (por lo de Población de San Nicolás), Belena de las Zapaterías y Belena de San Miguel hasta que en siglo XVIII toma su actual nombre de calle San Miguel. La historia de esta calle está muy unida a la del Hospital de San Miguel que a partir del siglo XVIII se convirtió en Casa Vicarial de San Nicolás y que estaría ubicada en el nº 14 de la calle. En 1891, la casa parroquial fue comprada por Martín Irigaray, fundador de la famosa Ferretería. La calle San Miguel comienza en la calle Nueva y termina en el Paseo de Sarasate y consta de tres tramos: el primero llamado Belena de San Miguel, entre Nueva y San Antón, con la Mercería Carmen, a su derecha como único establecimiento comercial de la calle con décadas de existencia a sus espaldas, (Textiles Blanco que tiene ventanales al lado izquierdo de esta calle tiene su entrada por Nueva y se inauguró en 1969); el segundo tramo va de San Antón a la plazuela de San Nicolás y el tercero llega hasta Sarasate y solo consta de números pares. 

En el segundo tramo, tan estrecho como el primero y con circulación rodada hasta su peatonalización, en la primera década del nuevo siglo, encontrábamos los siguientes establecimientos, a la derecha, la mentada Droguería Lopez, Carnicería Setas, más tarde, BBB Moda Joven, Too Much, y más recientemente Viajes Tornasol y Anavarra.com, más adelante hubo durante bastantes años una tienda de discos, Frudisk, cuya casa madre estaba en San Sebastian. Cuando cerró esta tienda se puso una perfumería de low cost llamada  Kwapas y actualmente la cuchillería Tellería. A continuación, en el nº 8 de la calle estaba Galerías Navarras, como podemos ver en la foto de 1968 de J.J  Arazuri, que encabeza esta entrada;  Posteriormente sus dueños,  los hermanos Benito y Tomás Glaria le cambiarían el nombre por Nuevas Galerías. Eran también propietarios de otro histórico comercio de la ciudad: Confecciones Chile, con grandes tiendas  en la calle Mercaderes, esquina con Mañueta  y en el Paseo de Sarasate. Foto Ama tenía su estudio en el 1º piso. Tras el cierre de Nuevas Galerías, el local permaneció varios años cerrado, hasta que en 2008  se instaló, tras una profunda reforma, Adolfo Dominguez, quien hace escasos meses cerró esta bonita tienda de tres plantas y más de 1000 m2 de superficie. Tras Nuevas Galerías estaba y están unos cuantos comercios históricos: Carnicería Vizcay, con más de 60 años de historia, Torrens y Ferretería Irigaray. Ferretería Irigaray inició su actividad en 1877, fundada por Ricardo Irigaray. Actualmente es regido por los hijos de José Ollo Gil que empezó a trabajar con la familia Irigaray en 1940 y a gestionar el negocio desde 1960, negocio  que ha conocido desde entonces  una importante expansión tanto en superficie de negocio como en nº de empleados, más de medio centenar.

En el tercer tramo y esta misma mano derecha estaba y está el centenario negocio de la Vinoteca Murillo, dos negocios hoy desaparecidos, Limpiezas  La Elegante, Bolsos Nagore, (ocupados hoy respectivamente por  un Ogiberri y  la pizzería Pulcinella), Calzados Venecia (de la familia Erviti, hoy Floristería Biarritz) y Optica Javier Alforja, estos dos negocios en el nuevo edificio que sustituyó a la antigua Casa Navasal a finales de los años 60. Volviendo al segundo tramo, en su parte izquierda encontrábamos en la esquina de San Miguel y San Antón, como ya he dicho Calzados Albete donde hoy está El Mercadillo de las Pastas, Colchonería Purroy, fundado por Emilio Purroy en 1939, inicialmente fue una tienda de tejidos, ampliando el negocio a la colchonería en los años 50, actualmente comparten la gestión la 2ª y 3ª generación, Pastelería Taberna, La Casa del Maestro, (hoy la tienda de la “chica de las lanas”), una oficina de la antigua Caja Navarra, Joyería Lyon (hoy Mercería San Miguel) y en la esquina la boutique de Bakartxo Sarasa “Sagardia”.

Fotos de San Miguel (1968) y San Antón (1953) de J.J. Arazuri, “Pamplona, calles y Barrios”.

La música que oíamos en nuestra infancia (1962-1975)

No sería, muchas veces, la mejor música, pero era la más oída en las radios y transistores y en la naciente televisión en blanco y negro de aquellos años. Grandes éxitos, éxitos de verano, éxitos de discoteca, y de vez en cuando alguna buena canción que también llegaba a ser éxito. La música que escuchábamos entonces constituye la Banda Sonora Original de nuestras vidas, una banda sonora vinculada a muchos momentos felices y tal vez a alguno otro no tanto, música que oíamos en las fiestas del barrio, en los primeros días de agosto, o tal vez en alguna verbena de San Fermín, músicas que escuchamos en pubs, bares, salas de fiesta y discotecas, o en nuestras propias casas. Prepárense para adentrarse en el túnel del tiempo, recordando la música de aquellos años.

En aquellos primeros años 60, concretamente en 1962, no era extraño escuchar a Miguel Ríos, entonces Mike Ríos, o algún éxito de nuestra jovencísima Marisol como aquello de que “la vida era una tombola” o al Dúo Dinámico con sus inolvidables “Dime por que” o “Perdoname” “Esos ojitos negros”. Eran años de guateques donde la juventud se divertía como, cuando y donde podía, a pesar del gris y opresivo entorno que le había tocado vivir. Gilbert Becaud componía e interpretaba “Et maintenant” que popularizaría en nuestro país la cantante granadina Gelu, alcanzaba al nº 1 de las listas la canción de los hermanos Rigual “Cuando calienta el sol” y llegaban, allende de nuestras fronteras, éxitos de Elvis Presley, Paul Anka, el “Let me do” de Los Beatles o Lucho Gatica. Cliff Richards cantaba la inolvidable “The young ones” o Toni Renis “Desde cuando cuando cuando”, canciones como “The sinner men” o grupos como The Tokens y su “The lion sleeps tonight”. La música moderna se alternaba en las radios con la romántica (los boleros de Machin o alguna de Jorge Sepulveda como aquella de “Mirando al mar” ) o la más tradicional española que luego llamarían algunos “Camp” entre los que estaban viejas glorias de la copla como la Piquer o más modernas como Manolo Escobar y su “Porrompompero” y otras canciones como  “la de ese toro enamorado de la luna”. En aquellos primeros 60 comenzarían a instalarse las primeras emisoras FM, radioformulas con una programación enteramente musical. De fuera de nuestras fronteras nos llegaba  el “Hello Mary Lou” de Ricky Nelson o  la música orquestal de Ray Connif.
Eran años en los que triunfaban en nuestro país los cantantes y melodías francesas e italianas (Adriano Celentano, Gigliola Cinquetti, Salvatore Adamo y su “Cae la nieve” o su más conocida “Mis manos en tu cintura”, Rita Pavone y su “Cuore”),  Alan Barriere y su famosísima “Ma vie”, Francoise Hardy y “Touts les garcons et les filles” nº 1 en 1963, Silvie Vartan con “El ritmo de la lluvia“. Las cantantes francesas se nos aparecían en nuestra infancia como rubios ángeles cantarines, tan dulces ellas. En España seguía triunfando año tras año el  Dúo Dinámico. Los Beatles era un clamoroso fenómeno que traspasaba ya las fronteras de la música y se adentraba en el fenómeno sociológico, cosechando éxito tras éxito como el de “She loves you”  de este año 1963,  y convirtiéndose en un verdadero símbolo para toda una generación. En el cine se estrenaba “West Side Story” y su famosa “Maria, Maria”. En español se oían canciones que hoy como poco causarían cierto sonrojo como el “Di papa” de Jose Guardiola. Raimon cantaba por primera vez su famoso “Al vent” que se convertiría en todo un símbolo en los últimos años del tardo franquismo y primeros de la transición. De fuera nos llegaba la británica  Petula Clark con su “Chariot”, que yo recuerdo conoció una versión jocosa que empezaba diciendo “La piedra, la piedra, nos ha j… todo, sandías, melones y hasta melocotones…), (luego cantaría la tal Petula cantaría otra celebre canción llamada “Downtown“), también podíamos escuchar “The Little Eva” de “The Locomotion”, con una cantante de color, el italiano Nico Fidenco cantando aquello de que llegaba “Un granello di sabbie“. Melodías intemporales eran el “Blue Velvet” de Bobby Vinton o el “Siboney” interpretado por la voz aterciopelada de Connie Francis. En aquellos primeros años sesenta también escuchamos al grupo de Madagascar “The Surfs” con “Tu Seras mi baby” o a Gino Paoli con su inolvidable “Sapore di Sale”.
Seguimos. En 1964, Richards Anthony cantaba aquello “Ahora te puedes marchar”. Y en este mismo año irrumpía el grupo instrumental “Los Pekenikes” con  “Los cuatro muleros”, cuya melodía, ahora que la vuelvo  a escuchar era la misma  de aquel viejo canto republicano de “Puente de los franceses”, pues no en vano ese canto bélico estaba basado en la conocida copla popular de “Los muleros”, luego llegarían la inolvidable “Hilo de seda” y tantas otras. “The Animals” cantaba “The house of rising sun”, maravillosa canción traducida al castellano como “La casa del sol naciente”. Esta canción fue nº 1 en 1964 en EEUU e Inglaterra. Ha conocida muchas versiones y se ha traducido  a muchos idiomas pero la versión de “The animals” es, sin duda,  la mejor, con sus inolvidables acordes del órgano electrónico tan característico en la música de aquellos años.
Los Beatles triunfaban en todo el mundo con “Yesterday” mientras en España irrumpían con un estilo similar  “Los Brincos” (Flamenco, Borracho, Mejor…). A estos les seguirían otros como “Los Sirex” (La escoba), “Los Mustang” (Conocerte mejor) y otros muchos  que emularían el estilo y en algunos casos el éxito, al menos a nivel doméstico, de los británicos. En el ámbito más melódico también hacía su aparición una cantante que conocería un enorme éxito esos años, Maribel Llaudes, más conocida por  Karina. Su primer éxito: “Me lo dijo Perez”… que estaba en Mallorca. Sonaban todavía melodías como “La Yenka”, “La chica ye-ye” de Conchita Velasco, las canciones de Luis Aguilé, Manolo Escobar o  Los tres sudamericanos.
Eurovisión no era lo que es ahora, entonces era un autentico acontecimiento musical seguido por millones de europeos. Cada éxito de Eurovisión se convertía automaticamente en un nº 1 en las listas. Y en 1965 la francesa France Gall ganaba el certamen en Luxemburgo con “Pouppe de Cire, Pouppe de Son“. Este año Pino Donaggio nos arrullaba en aquella melodía lenta, lentísima (por lo del baile) “Yo que no vivo sin ti” y Tom Jones hacia bailar a la juventud de la época al ritmo de “Its no unusual“. También en 1965 Sonny y la versatil actriz y cantante Cher cantaban “I got you baby“, que muchos recordamos por ser la canción que Bill Murray, escuchaba, una y otra vez, cada vez que se despertaba, en la película “Atrapado en el tiempo”. De aquel año tan solo destacaría Jimmy Fontana y “El mundo” (nº 1), las melodías surferas, puro sonido de California, de los Beach Boys y el grupo “The Supremes”, un ramillete de cantantes negras que decían aquello de “Stop in the name of love”.
En 1966 otro grupo español pero que cantaba en ingles, Los Bravos, comandado por Mike Kennedy triunfaba y alcanzaba el nº 1 con “Black is Black”. Raphael decía aquello de “Yo soy aquel” y en la Navidad nos cantaba aquello de “El pequeño tambolirero”. Hasta una radionovela creo recordar llevó su canción como melodía. Los incombustibles Rolling Stones seguían triunfando  con su mítica “Satisfaction” (1965) mientras Los Beatles hacían los propio con el “Submarino amarillo” y “Michelle” , Los Brincos “Un sorbito de champan”. Este año fue un año muy bueno en melodías memorables, de esas que no se olvidan. Frank Sinatra nos deleitaba con “Strangers in the night” (Extraños en la noche) mientras su hija Nancy triunfaba con “These boots are made forwalking” y Simon and Garfunkel hacían lo propio con sus “Sonidos del Silencio” y dos años después con “Mr Robinson”. Ese año triunfarían las melodías románticas francesas como “Aline” de Christophe o “Capri c´est fini” de Herve Villard. También de este año son “Monday, Monday” de The Mamas and the Papas. Las BSO de algunas películas también se convertían en pequeños o grandes exitos como la BSO de “La Muerte tenía un precio”, “Un Hombre y una Mujer” o la de “Doctor Zhivago” (de Ennio Morricone, Francis Lai y Maurice Jarre, respectivamente).

En 1967 seguíamos escuchando los éxitos de los Beatles (“All you need is love”, “Sargento Peppers”), de los Beach Boys, también sonidos “motown” y de San Francisco, en años de revoluciones hippies y de las otras (poco faltaba para el mayo del 68). En España nos encontrábamos con grupos pop como “Los Brincos” (Lola), “Los Bravos” (Los chicos con las chicas y La moto, y en 1968 “Bring a little lovin”). Juan y Junior formaron este año un dúo, triunfando con “La caza” y al año siguiente con “Anduriña”. Antes habían formado parte de “Los Pekenikes” y “Los Brincos”. “Marionetas en la cuerda” de Sandie Shaw sería el tema ganador del Festival de Eurovisión de ese año y nº1 en las listas. Otras melodías famosas ese año fueron “La Felicidad” de Palito Ortega, “Con su blanca palidez” del grupo británico de rock Procol Harum, “Happy together” de The Turtles o “I´m a believer” de The Monkees o “Aranjuez, mon amour” interpretado por Richard Anthony.En 1968, Massiel ganaría Eurovisión con su “La, la, la” a pesar de que la favorita era “Congratulations” de Cliff Richards que finalmente quedaría en segundo lugar. Tom Jones interpretaba “Dalilah”, Los Beatles, “Hey Jude”, Los Canarios tocaban “Get on your knees”, Los Angeles “Mañana, Mañana”, Picnic o más bien Jeanette, solista del grupo “Callate niña”. Bee Gees, el grupo australiano que triunfaría sobre todo en los 70, cantaba su “Massachussets”, The Moddy Blues, su bellísima canción “Noches de blanco satén”, Patty Bravo “La bambola”, la prodigiosa voz de Aretha Franklin cantaba “I say a little pray” y Mary Hopkin nos hacía soñar con “Those were the days”, canción basada en la celebre melodía de origen ucraniano  cuyas estrofas  recordaríamos en castellano con aquel melancólico inicio de “Que tiempo tan feliz…”. En España, “Los Mismos” popularizarían su canción veraniega “El Puente”, posiblemente el mayor éxito de su carrera que hablaba de un imaginario puente entre Valencia y Mallorca, y Cristina y Los Stop harían lo propio con sus “Tres cosas hay en la vida… Salud, dinero y amor”, ¡cuantas veces la habré escuchado en mi casa de niño, tarareada por mi madre!.


A partir de 1969 recuerdo especialmente aquellas celebres canciones de verano, ¡que recuerdos más bonitos!, posiblemente porque las asociábamos a las vacaciones, los juegos (se jugaba en la calle) y las fiestas del barrio. Aun recuerdo como nuestros hermanos mayores emulaban  a los grupos cuyas pegadizas canciones nos repetían, una y otra vez, por las radios de nuestras casas. En 1969, Los Payos popularizaron “Maria Isabel”, en el nº 1 de las listas, Karina sus “Flechas del amor”, Formula V, su “Cuentame” y “Tengo tu amor”, Georgie Dann su “Kasatchok”, Henry Stephen su “Limón, su limonero”, Palito Ortega su “Chevecha”, Nuestro pequeño mundo “Oh, sinner man”. En Eurovisión, Salome ganaba el festival de Eurovisión empatando con Francia, Holanda y Reino Unido. Veinte años antes que Tino Casal versionara su “Eloise” la cantaba Barry Ryan, concretamente  este año. El éxito de los Beatles, este año fue “Obladi, Oblada” y un niño francés que respondía al nombre de Jean Jacques cantaba su celebre “Mama, Mama”. The Archies tocaban su “Sugar, Sugar” y Mike Kennedy “La lluvia”. Entre las lentas estaba “Alguien cantó” de Matt Monro y la inolvidable, ¿como fue posible que pasase la censura con aquel orgasmo casi en directo? de Jane Birkin y su “Je t´aime moi non plus”. Entre los grupos pop españoles este año cabe citar Lone Star y “Mi calle”. Y comenzaban a proliferar los llamados cantautores: Serrat (Golpe a Golpe), Aute, Andres do Barro  y Victor Manuel con “El abuelo Vitor”.

En 1970, hacía irrupción Los Diablos y su “Rayo de Sol” (nº 1), Simon y Garfunkel cantaban su “Puente sobre aguas turbulentas”, los Beatles su “Let it be”; Miguel Rios, el “Himno a la Alegría”. Comenzaban los ritmos discotequeros con melodías como “Shocking Blue” de Venus. Karina abría “El baul de los recuerdos”, el grupo de rock sinfónico Los Modulos cantaban “Todo tiene su fin”, Mochi nos decía aquello de “Mami panchita”  y fuera de nuestras fronteras los grupos británicos Christie y Mungo Jerry  tocaban respectivamente  su “Yellow river” y “In the summertime”. Al rock de los Rollings se unían otras bandas más heavys como Led Zeppelin y su “Whole lotta love”. Mientras tanto el flamenco se convertía en flamenco pop con interpretaciones de Rosa Morena (Echale guindas al pavo) y Dolores Vargas (Achilipú).

En 1971, Tony Ronald nos animaba con su esforzado “Help” (Ayudame, nº 1), seguía Karina esta vez con “En un mundo nuevo”, Los Diablos (“Fin de semana”) y formula V (“Ahora se que me quieres”). Se hacía oir una prometedora cantautora:  Mari Trini, fallecida no hace demasiados años, con sus “Amores” y una voz potente, la de Nino Bravo,  tempranamente cortada en un accidente de tráfico con su “Te quiero”. Danny Daniel nos cantaba su “Vals de las Mariposas” y la rumba catalana tenía en Peret y su “Borriquito” su máximo exponente. Otro grupo español que cantaba en inglés y de apariencia foranea era Pop Tops (si aquellos que quisieron tirar a la piscina de los Tres Reyes unos sanfermines, unos pamplonicas “de pro” (es un decir) por sus escasas indumentarias). Este año triunfaron con  el “Mamy Blue”.  Ese año oimos también a Santana y Jose Feliciano (Que será). Y de fuera nos llegaron melodías superpegadizas e inolvidables como “Chirpy, Chirpy, Cheep, Cheep” de The Middle of the Road. Tras la separación de los integrantes de los Beatles, en diciembre de 1970, sus integrantes reemprenderían su camino en solitario: Paul Mac Cartney, George Harrison y posteriormente John Lennon con su “Imagine” (1972). Lynn Anderson nos trajo su “Jardin de Rosas”. Este año sonaron las canciones de varias películas:  la canción principal  de la película “Love Story” interpretada por Andy Williams (con música de Francis Lai) y la canción “The wandering star” de la película “La leyenda de la ciudad sin nombre”, ésta interpretada por la voz aguardentosa de Lee Marvin.

En 1972, seguimos escuchando a los llamados cantautores: Serrat y Su “Mediterráneo”, Mari Trini y su “Yo no soy esa” a la que se sumaba Cecilia y su “Dama, dama” también como Nino Bravo (“Un beso y una flor”) prematuramente desaparecida en accidente de tráfico. Al panorama nacional se sumaban Miky y su “Chico de la armónica”, un primerizo Julio Iglesias y su “Canto a Galicia” , Camilo Sexto y su “Algo de mi” y la francesa Jeanette con su “Soy rebelde”. El verano nos traería las siempre refrescantes melodías de Formula V (“Vacaciones de verano” ) y Los diablos ( “Oh, oh, July”). También este año el cine nos traería melodías inolvidables: nada menos que la canción principal de la mítica “El Padrino·, interpretada por Andy Williams (Estoy sintiendo tu perfume embriagador) o la de “El Violinista en el tejado” interpretada por Topol (Si yo fuera rico). Pero si hubo una melodía tremdamente popular este año fue la “Palomitas de Maiz”, una melodía instrumental de sintetizador, una de las primeras que escuchábamos entonces. Fue compuesta por Gershon Kingsley en 1969 aunque fue Stan Free quien la grabó con el nombre de “Hot butter” en 1971 convirtiéndola en un gran éxito. Harry Nilson nos trajo una hermosa balada, “Without you”. Hubo otros cantantes como Cat Stevens, Neil Diamond o  Gilbert O´Sullivan que se dejaron también oir por las ondas radiofónicas. Pero este año hubo mucho más: “El soldadito” de la Pequeña Compañía, “I love you baby” de Tony Ronald y “When i am a kid” de Dennis Roussos.

En 1973 continúan, en buena parte, los cantantes y grupos españoles de años anteriores: Nino Bravo y su “Libre” y “América”, Camilo Sexto con su “Amar, amar”, Mari Trini, etc. Mocedades queda en segundo puesto  en Eurovisión con su “Eres tú”. Emilo José estrena su “Soledad”, banda sonora de otra radionovela de la radio en aquellos años. En el verano, Formula V triunfaba con su “Eva Maria” y Los Diablos con “Mi talismán”. El brasileño Roberto Carlos nos encandilaba con su bella melodía de “El gato que está triste y azul” y el grupo Santa Barbara decía aquello de “Le llamaban Charly”. De fuera nos llegaron melodías inolvidables como la de “Killing me softly” de Roberta Flack, las  canciones de Demis Roussos “Velvet mornings” (más conocida popularmente como el “triki, triki”), Lou Reed y su “Walking on the wild side”, Albert Hammond y “Nunca llueve en el sur de California”, Bobby Vinton y “Sealed with a kiss”, Elton John y la muy cañera Suzy Quatro con su “Can the can”. Y para acabar este año, citaré tan solo a Tony Orlando & Dawn con su inolvidable “Tie a Yellow Ribbon Round the Ole Oak Tree”.

En 1974, Mocedades cantaban “Tómame o déjame”, Danny Daniel “Por el amor de una mujer”, Roberto Carlos “La distancia” y Camilo Sexto “Ayúdame”. De los nuevos  cabe destacar a Patxi Andión con su “Uno, dos y tres” y Juan Bau, con “La estrella de David” y una tal Dalida cantaba aquello de “Gigi el amoroso”. Juan Pardo había dejado a Junior en 1969 y seguía con su carrera en solitario, este año “Conversaciones conmigo mismo”. Y Las Grecas  con un estilo de flamenco rock legaban al nº 1 cantando  aquello de “Te estoy amando locamente” mientras  Los Chichos cantaban aquello de “Ni más, ni menos” y Peret acudía a Eurovisión con “Canta y se feliz” quedando en un discretísimo lugar mientras ganaba Abba con “Waterloo”. En el verano, Los Diablos cantaban “Acalorado” y Formula V, “En la fiesta de Blas”, que en nuestra ciudad contaría a raíz de un encierro y posterior desalojo de la Catedral con una variante popular: “De la Santa Catedral todo el mundo salía con unas cuantas h…de más”. De fuera nos llegaba “Angie” de los Rollings, así como nuevas canciones de Elton John, Paul Mac Cartney y George Mc Rae con “Rock me baby”. Mike Oldfield estrenaba su “Tubular bell”.

Por último, llegamos a  1975. Este año fue un año pródigo en éxitos de solistas: Cecilia con su “Ramito de violetas”, Camilo Sexto y su “Melina”, la hija de Lola Flores, Lolita con “Amor”, Roberto Carlos “Un millón de amigos”, José Luis Perales “Y te vas”, Julio iglesias, “Manuela”, el italiano  Ricardo Cocciante, “Bella sin alma” (nº 1) y Manolo Otero, “Todo el tiempo del mundo”. Un desconocido José Augusto que nos recordaba a Roberto Carlos cantaba aquello de “Entre Candilejas”, todo un homenaje al universo chapliniano. Paco de Lucia hacía autenticas virguerías con la guitarra en aquella inolvidable pieza “Entre dos aguas”. El incombustible Georgie Dann cantaba ese verano “Bailemos el bimbó”. Desde fuera nos llegaba otro éxito discotequero, esta vez era Gloria Gaynor la que cantaba “Never can say goodbye”, George Baker cantaba “Una paloma blanca”, la canción era toda en inglés menos esa frase que era cantada en castellano, Morris Albert compuso su “Feelings” y Juan Carlos Calderon su pieza  instrumental “Bandolero”. Los Puntos sacaron su “Llorando por Granada”. Ese año triunfaba la película musical “Jesucristo Superstar” que en España interpretó en un musical de gran éxito Camilo Sexto en el papel de Jesucristo y Angela Carrasco en el de María Magdalena. A Eurovisión acudía el duo Sergio y Estibaliz con “Tu volverás”. Y en plan gamberrete, “Desmadre 75” cantaba, -es un decir-, aquello de “Saca el güisqui, cheli para el personal…”.

NOTA: Iré linkando poco a poco los nombres de las canciones que recuerdo de aquellos años con los mejores videos de éstas que pueda encontrar en Youtube. Y del mismo modo haré lo propio con las series y programas de televisión en su entrada correspondiente. La entrada a pesar de ser bastante extensa no está cerrada y es susceptible de cambios, ampliaciones y modificaciones.

La Calleja de los Cutos (1950-1990)

La Calleja de los Cutos, conocida oficialmente como “Calle Provincias” es otra de las calles con historia de la antigua Rochapea. Debe su nombre a la cochiquera que había al principio de la calle, donde posteriormente se construyó, a finales de los 50, un  edificio de factura moderna en cuyos bajos estuvo durante varias décadas una sucursal del Banco Popular. Así lo recordaba el poeta, escritor e historiador Ricardo Ollaquindia que vivió en la Calleja durante dos períodos, entre 1935 y 1942 y entre 1955 y 1962. Decía “que la cochiquera estaba en el sótano de un barracón de madera, al principio de la calle.  Junto a la cochiquera estaba la trasera de la carrería de Guerrero con un barracón alargado que servía de almacén y un solar donde hacían los antiguos carros, con sus ruedas de madera y  llantas de hierro; En el lado derecho de la calle estaba la casa donde vivía Ricardo y dos casas más, de planta baja y tres pisos; después la huerta de Pedro Diez, ferroviario  y su casa; Y al fondo de la Calleja, en el centro, había una casa, colorada, y dos salidas a los lados,- por las que se iba a la vía del Irati,  y al puente sobre la vía del tren, al campo de fútbol del Rochapeano, ¿sería el que conocíamos como del Gure Txokoa? y al campo con hierba de Úriz”. 

Esa casa que vemos en el extremo derecho de la  fotografía que encabeza la entrada, muy cerca de la avenida de Guipúzcoa también la recuerdo yo hasta prácticamente su derribo, a finales del pasado siglo, allá por el año 1999, fecha en la que está datada la fotografía de Manolo Hernandez, publicada en la Revista “Ezkaba” en julio de ese mismo año. Algunos años antes, en el año 1989, se habían comenzado  a derribar las casas del lado derecho de la calle, las más cercanas al parque y el barracón del que llamábamos “Centro” parroquial, por cierto, iniciativa de otro vecino de la calleja, el popular Txano y que vemos en la foto adjunta. También recuerdo que junto a Carriquirri, junto  a ese bloque de casas que encabeza la entrada, había algunos corrales, en tiempos con cutos y posteriormente creo recordar que con algunas gallinas. En esta calle vivían, cuando yo estudiaba en las escuelas del Ave María y aun después (Carbonilla, Cardenal Ilundain, Irubide), la familia Ceniceros que se dedicaba al secular negocio que había dado nombre popular a la calle. 


Detrás de la casa de Ricardo, entre su casa y la escuela del Ave María, también había gallineros, donde se criaban igualmente gallinas, pollos, conejos… Yo recuerdo perfectamente todos esos corrales tras la tapia del llamado patio de las chicas de las escuelas del Ave María, tal y como se puede ver en la fotografía adjunta. El campo de Uriz, fue, en cierta época, campo de batalla entre los chicos del barrio recordaba Ricardo hace algunos años. Había guerras a pedradas entre los chicos del Ave María y los de la Carbonilla. Si había heridos, les dejaban pasar a la farmacia Azqueta, para que les curaran. Yo no recuerdo el citado campo de Uriz pero si recuerdo que en aquellos lejanos años 60 aun se mantenían las peleas a pedradas entre los chicos de nuestra calle, del Ave María pero no con la Calleja de los Cutos sino con los de Santa Engracia, con las vías del tren como mudo testigo de aquellas vespertinas peleas. En este mismo blog, hemos podido ver una foto de aquella tapia y corrales en la entrada dedicada a las escuelas del Ave María de 1977, que vuelvo a reproducir. Ollaquindia recuerda personajes famosos de esta calle como los futbolistas Iparraguirre, Antonio (Sánchez), Santamaría… o artistas, como el escultor Rebolé … y otros peculiares personajes y tipos menos conocidos pero que ofrecían un cuadro entre pintoresco y costumbrista. En aquellos lejanos años 60 y primeros 70, en la Calleja de los Cutos como en el Ave María, los críos jugaban, como dice Ricardo Ollaquindia, y como yo lo viví, en medio de la calle, a la luz de una farola colgante.

Fotos: Manolo Hernandez (1999), Foto cedida (1986) y Foto Imagenes Rochapea (1984) publicadas, todas ellas, en la revista “Ezkaba”.

Estampas de antaño: Recuerdo de mi Colegio (1967)

En la segunda entrada de este blog hablaba de las escuelas del Ave-María, apenas unas pinceladas sobre aquella temprana  etapa de mi vida. Vuelvo la vista atrás para recordar otros muchos detalles de aquellos años escolares. Y recuerdo como en el primer año que acudía  a la escuela, sería en el curso 1967-68, una lluviosa tarde de otoño o invierno, estando en la clase de la Ramonita me llamaron pues tenían que hacerme una fotografía. Nos llamaron a mi hermano y a mí, pues mi hermano estaba entonces en cuarto de primaria, con Don Germán Tabar. ¡Vete con tu hermano, que te van a hacer una foto!, me dijeron. Aquello era todo un acontecimiento. Aquella era una especie de foto-recuerdo del colegio, tradicional por otra parte en aquellos años de la escuela en el franquismo. Mi hermano tenía 9 o 10 años y yo cuatro cumplidos. Nos pusieron detrás una especie de lona impresa como escenario de fondo, arcaico photocall que diría uno ahora, donde aparecía una foto del papa Pablo VI, el mapa de España y otros motivos escolares alusivos, nuestras manos sobre un libro. Yo llevaba una bata de rayas, como era tradicional en aquellos años, el pelo cortado y peinado a lo romano, como se llevaba entonces y una mirada, la verdad, un poco asustadiza. ¿Quien iba  decir, entonces, lo que te depararía la vida, cuando apenas estabas descubriendo este mundo?. 
Nuestro equipamiento escolar se componía, aparte de la bata, (debajo llevaba un jersey de lana tejido por mi madre y unos pantalones cortos), la cartera, la mía creo haberla vista hasta hace unos pocos años en casa, era de color verde y asas blancas con una ilustración escolar alusiva y colorista, los cuadernos de Rubio, con las tablas de sumar, restar, multiplicar y dividir en la contracubierta, los cuadernos de caligrafía donde modelar la letra, aquella letra redondeada que nos obligaban  a perfilar decenas de veces (¿donde quedaría aquella redondeada letra tras los apuntes de mi época en la  universidad?), el plumier con sus rotuladores Carioca, la goma de borrar Milan (algunas olían a nata) y el eterno sacapuntas para afilar el lápiz con rayas amarillas y negras de Cedro o las pinturas Alpino. Más tarde llegaría el boli Bic, “bic naranja, bic cristal, dos escrituras a elegir…bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal, bic, bic…” decía el anuncio que a partir de 1970 veríamos en casa, en aquella primera televisión en blanco y negro. Había otros momentos en la escuela en los que surgía, de pronto,  la ilusión en nuestros pequeños mundos infantiles. Era aquellas veces en los que un señor muy serio venía a la clase para regalar unos albumes de cromos que el maestro  sorteaba entre los alumnos. Por desgracia nunca me tocó uno de aquellos. A mi hermano sí, y aun lo recuerdo: era uno sobre el Antiguo Testamento. La verdad es que, como son las cosas, recuerdo más y aprendí más de la Historia Sagrada a través de aquellas coloristas ilustraciones del álbum de mi hermano que de la clase de Religión que nos daba el cura de turno.
De entre los libros de texto recuerdo especialmente la enciclopedia Alvarez, obra de Antonio Alvarez Pérez, un texto clásico, con abundantes ilustraciones y explicaciones sencillas, un compendio de temas y asignaturas: religión, historia, geografía, literatura, matemáticas, lengua. Era una especie de libro todo en uno, con dictados y problemas. De aquel libro y aquellos años recuerdo el típico dictado-lectura de Platero, la canción del Pirata de Espronceda o la del sabio que recogía lo que otros tiraban de Calderón pero sobre todo un poema muy gracioso que decía asi: “Un andaluz muy guasón hablando de ortografía, quiso dar una lección y dijo que se escribía con h melocotón. Dispense usted que le tache replicó un hombre de seso, para que pueda ser eso, ¿Donde se pone la h?. Que donde?. En er mismo hueso”. Dictados, lecturas (cuanto se reían algunos de los más torpes leyendo), problemas de matemáticas y algunas lecciones de Geografía, con el mapa de España colgado junto al encerado negro, aun recuerdo los nombres de los ríos,  (la enseñanza era entonces toda memorística), constituían el grueso de nuestra enseñanza en aquellos lejanos cursos de Primaria en las escuelas del Ave María.

Más tarde llegaría la Carbonilla y los tres últimos cursos de la EGB en el Cardenal Ilundain. En el último curso en el Ave María y siguientes, a las asignaturas tradicionales: Lengua, Historia, Matemáticas etc se le sumaban entonces aquellas clases de Pretecnología también llamada en otros tiempos de Trabajos Manuales: plastilina, dibujos geométricos (utilizando compases, reglas y cartabones),  dibujos figurativos al carboncillo o paisajes con acuarelas temperas, trabajos de marquetería con aquella sierra de hilo (aun recuerdo aquel belen que estuvo un tiempo encima del armario de la cocina y que  hice cerca de unas navidades, no se si  de 1973 o 1974, con la ayuda de mi padre, siempre dispuesto a echarme una mano y que bien quedó). Recuerdo, una tarde como a un compañero, creo que estábamos en clase de Don Germán Tabar se le soltó bruscamente la sierra de hilo con tan mala fortuna que le atravesó la mano con gran susto para todos.