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Los barrios de Ermitagaña y Mendebaldea (1974-1994)

El barrio de Ermitagaña comenzó a edificarse en los años 70. Situado en el lado derecho de la Avenida de Barañaín sobre un gran descampado y enfrente de la gran fábrica de Imenasa. En la foto de la derecha, del siguiente párrafo, de Galle vemos el citado descampado en el año 1973. El barrio estaría separado de San Juan por la Vaguada y la calle Arcadio Maria Larraona y de Iturrama por la propia avenida de Barañain. En su zona más occidental atraviesa la avenida de Navarra y se confunde, en un continuum urbano, con el más moderno barrio de Mendebaldea, del que únicamente le separa la calle Irunlarrea. Su nombre procede del euskera (Ermita-gain: sobre o encima de la ermita). En tiempos debió estar en ese paraje la ermita de San Miguel de Valle Clara. En 1970 se construye el Instituto de Ermitagaña, instituto que tendrá el mismo diseño que el que se construirá en 1972 en la Chantrea, el Irubide y cuya construcción vemos en la foto de la izquierda, del siguiente párrafo, de José Luis Zuñiga. El Ayuntamiento puso este nombre, Ermitagaña, en 1976, a una calle del barrio nombre que acabaría designando todo el barrio. A otras calles les puso nombre de canónigos como el cardenal Larraona o Bartolome de Carranza o de  escritores como Francisco de Aleson, Jeronimo de Arbolancha, Pedro de Axular, Malon de Chaide, Pio Baroja o Manuel Iribarren.
Son especialmente característicos sus edificios de altura escalonada, revocados en ladrillo caravista y tejados negros, como podemos ver en la fotografía de Zuñiga que encabeza esta entrada. Dentro del barrio se construyó, a principios de los 80, en 1982, el complejo de cines Golem, completado luego con librerías y restaurantes en sus inmediaciones y a finales de esa década (en 1988)  el Hotel Iruña Park, cuya construcción también podemos ver en la foto de la izquierda (de Zuñiga) del siguiente   párrafo. Algunos años después se erigiría el segundo gran hotel de la zona: el Hotel Albret. Mis recuerdos de este barrio van asociados fundamentalmente a estas  dotaciones, los cines, de los que ya hablé en la entrada correspondiente del blog y el Iruña Park en cuyos salones organicé algunas actividades. Cuenta también con un mercado de abastos levantado en 1982 y reformado completamente en 1999 bajo la gestión de los propios comerciantes.

Mendebaldea es uno de los últimos barrios en construirse en Pamplona (por supuesto si no contamos con los todavía más recientes de Buztintxuri (construido en la pasada década) o Lezkairu (todavía en construcción). Comenzó a construirse en los años 80, desde los límites de las avenidas de Barañain y Navarra hasta el limite del término municipal. En sus terrenos se estaba la antigua fabrica de Tejidos Goñi Mayo, cerca de Barañain la fábrica de Porcelanas del Norte y enfrente el complejo hospitalario, las traseras de la residencia Virgen del Camino construida en 1964 y de la Clínica Universitaria (1962) así como todas las nuevas dependencias y centros médicos del Hospital de Navarra, construido a primeros de siglo, iniciativa de Concepción Benitez y al que se trasladarían los enfermos del antiguo Hospital Provincial de Santo Domingo en 1931. En los años 80, 90 y siguientes se erigieron en esta zona el centro de Especialidades Príncipe de Viana, el nuevo Centro de Tratamiento Oncológico, centros de investigación, etc. Este barrio destaca por su en general alta calidad arquitectónica y también todo hay que decirlo el alto coste de sus viviendas. 

Entra las construcciones más destacadas cabe señalar las construidas en el Paseo Premin de Iruña, un conjunto de lujosas viviendas proyectado en 1989 y terminado en 1993 con amplios patios interiores como el que se observa en la fotografía de la izquierda de 1994, de Mikel Goñi Leoz. Las calles que componen este barrio también están dedicados  a insignes escritores navarros o muy vinculados a nuestra tierra como: Mariano Arigita (en la foto de la derecha, también de Mikel Goñi), Premín de Iruña, (seudónimo de Ignacio Baleztena),  Benjamín de Tudela, Julio Altadill, etc. Solo la calle Irunlarrea recoge un viejo topónimo de la ciudad. La calle Irunlarrea (que podría traducirse como «prado de Iruña»), parte de la Avenida Pio XII y  cruza el barrio, entre hospitales, hasta llegar a la prolongación de la calle Arcadio Maria Larraona. Mis recuerdos de este barrio están asociados a las frecuentes visitas y estancias en los centros hospitalarios a  lo largo de estos últimos 14 años, como consecuencia de las enfermedades de mis padres, ya ancianos,  y una corta pero intensa etapa profesional, en una oficina, a pie de calle, en la calle Ermitagaña entre septiembre de 1996 y junio de 1998 y antes, unos pocos meses,  en un ático en la calle Irunlarrea, entre marzo y mayo de 1991.

Fotos: por orden de aparición, de Mikel Goñi Leoz (1994), Zuñiga (1980), Zuñiga (1970), Galle (1973), Mikel Goñi (1994), Zuñiga (1988) y Mikel Goñi (1994 y 1993)

La prensa en Pamplona en los últimos años del franquismo (1960-1975)

Los periódicos forman parte también de nuestra memoria histórica, aquellos periódicos asabanados, grandes, inmensos,  que además de informarnos el domingo, -el periódico se compraba sobre todo los domingos-, tenía otras muchas utilidades. Servían para envolver el bocata del almuerzo, forrar cajones o para ponerlos, como base, en las baldas de la despensa, tapar la cocina económica (antes del aironfix) o para pisar y no resbalarse cuando se fregaba el suelo de la casa o del portal. Eran periódicos grises, con una maquetación amazacotada y unas fotografías de poca calidad. En aquellos años, en que, aparentemente, en este país, no pasaba nada, -nos ocultaban muchas cosas-, el periódico nos informaba de la muerte de Robert Kennedy, Martin Luther King, la llegada del hombre a la luna, las guerras de Oriente Medio, la crisis del petroleo o el Watergate. En casa, casi todo el interés se centraba en los cambios urbanísticos locales y el   deambular de Osasuna por los campos de segunda y tercera división (casi, casi como ahora). En aquellos años, no se leía tanta prensa como ahora y de los periódicos locales era el «Diario» el que se leía en casi todos los hogares, hasta el punto de que formaba parte indisoluble de aquella compra dominical, junto a las barras de pan y las bolsas de Copeleche. Los periódicos se convertían, a veces, en testigo mudo del paso del tiempo y de la historia, hasta el punto de que, alguna vez, haciendo alguna limpieza profunda en casa, en algún rincón escondido descubrías la hoja de un periódico fechado  quince o veinte años atrás. Tempus fugit.


En mi niñez, en los últimos años de franquismo, se editaban en la ciudad tres periódicos, cuatro cabeceras, si contamos la «Hoja de Lunes». Estos  eran «El Pensamiento Navarro», «Diario de Navarra» y «Arriba España». Comencemos por «El Pensamiento». «El Pensamiento Navarro» se fundó a finales del siglo XIX, concretamente el 17 de octubre de 1897, siendo su primer director Eustaquio Echave Sustaeta, ocupando el hueco dejado por el periódico carlista «La Lealtad Navarra». Hasta 1911 se definía como carlista, pasando luego a titularse «diario tradicionalista». La fundación del periódico se hizo por medio de acciones de 25 pesetas y con un capital inicial de 13.000 pesetas, pasando a ser propiedad de la Junta Regional Carlista en 1910, hasta que en 1933 se trasvasó la propiedad a una sociedad mercantil la Editorial Tradicionalista S.L, que se convirtió en 1938 en Editorial Navarra S.A, consiguiendo eludir el decreto de unificación (de los medios de comunicación) promulgado por Franco. Entre los accionistas y consejeros de la empresa estaban el Conde de Rodezno, Joaquín Baleztena, Blas Morte y otros como Induráin, Martinicorena, Barbarin, Martínez Berasáin, Mata, Beunza, Errea, Pérez Tafalla y Laborra. El periódico comenzó a editarse en la imprenta Viuda de Idoate, pasando luego a la imprenta de La Acción Social. También se imprimió en Lizaso Hermanos -en la calle José Alonso, en el primer Ensanche-; en un edificio al comienzo de la calle Jarauta, concretamente en el nº 2, que vemos en la fotografía de la izquierda, en casa Foronda, calle Estafeta, junto al Hotel «La Perla», y desde el 30 de abril de 1938 hasta su cierre, en los locales de la calle Leyre 18-20, que hoy vemos ocupados por una sucursal bancaria tal y como se observa en la fotografía de la derecha. 


En 1936 el rotativo  tiraba 2.000 ejemplares y se adhirió de inmediato   al golpe militar de Franco, estando  muy vinculado a los requetés. Este año el periódico renovó su maquinaria gracias a la incautación de linotipias y rotativas de los periódicos vascos «La Noticia» y «El Liberal». Francisco Lopez Sanz dirigió el diario durante más de 30 años, de 1933 a 1966. Hubo momentos de fricción entre los miembros del Consejo, muy conservadores, y el partido carlista como cuando, en los años 60, el carlismo derivó hacia posiciones más progresistas de la mano de Carlos Hugo de Borbon. De hecho, en esta década,  de la mano de Javier Maria Pascual, el periódico cambió su línea editorial hacia posiciones más abiertas y plurales siendo cesado su director por el consejo de administración, por publicar una carta del Movimiento Obrero Apostólico y volviendo enseguida a su linea tradicional ultraconservadora. El periódico fue objeto de un atentado en agosto de 1970 reivindicado por los Grupos de Acción Carlista. El periódico desapareció el 13 de enero de 1981, cuya última portada adjunto en la foto de la derecha, siendo su director, durante sus últimos días, José Luis Larrión Arguiñano. El periódico no había sabido adaptarse a la evolución política del país y de la sociedad, quedándose anclado en posiciones ideológicas absolutamente trasnochadas y ultramontanas.

El «Diario de Navarra» salió a la calle el 25 de febrero de 1903 impulsado por un grupo de 56 personas, muchos de ellos relevantes empresarios y personas destacadas como Silvestre Goicoechea Atáun, Mauro Ibáñez Arlegui, Fermín Iñarra Echenique, Cecilio Azcárate Lana, Pedro Irurzun Arregui, Pedro Arraiza Baleztena, Serapio Huici Lazcano, Daniel Ciga Mayo, Francisco Galbete, Fidel y Zacarías Astiz, Jose Glaria, Francisco Iraizoz, Félix Amorena, Manuel Ubillos, Daniel Irujo Armendariz, Fermin Goñi Eseverri, y familias notables  de la comunidad como los Arraiza Baleztena,  Garjon Marco,  Irurzun Arregui,  Maldonado Sagues, Jaurrieta Jimenez, Uranga Esnaola,  Sagues Muguiro y un largo etecetera, siendo los siete primeros los que inscribieron, el 3 de enero, en el registro, la sociedad La Información S.A. De ellos surgió también el primer consejo de administración (lo componían Goicoechea, Iñarra, Jose Irurzun, Virgilio Sagues y Serapio Huici) Ninguno de los actuales 600 accionistas, la mayoría descendientes de aquellos 56 socios iniciales, posee, por limitación estatutaria, más de 180 votos en las juntas que se celebren, independientemente del número de acciones que posean.


La primera sede del periódico estuvo en el nº 40 de la calle Zapatería, (donde hoy se encuentran unas oficinas municipales) y los talleres en el nº 41 de la calle Nueva. Fue su primer director Vicente Berazaluce. El primer ejemplar tuvo cuatro páginas y se tiraron 2.000 ejemplares. Su orientación política era conservadora o más bien liberal conservadora, por diferenciarla de la ultraconservadora  de «El Pensamiento». Tras Berazaluce dirigió el periódico Eustaquio Echauri, Fradue, antiguo sacerdote, que tuvo que abandonar la dirección tras ser condenado a destierro, asumiendo la dirección Mariano Ozcoidi que también se vió envuelto en otro proceso judicial. A Ozcoidi le sustituyó Raimundo Garcia, más conocido como Garcilaso, que dirigió el periódico durante 50 años, hasta 1962. Garcilaso tuvo una intervención importante en la preparación del golpe militar de 1936 pues en mayo de ese año intervino, como mediador, entre los carlistas navarros y Mola en la trama navarra del golpe, manteniendo, asímismo, reuniones conspiratorias con el general Sanjurjo. En 1921, el periódico unificó sus instalaciones en Zapatería, 49, donde permanece actualmente su razón social,  si bien trasladó sus talleres a Cordovilla en 1966. Entre 1962 y 1990 dirigió el periódico José Javier Uranga Santesteban, que fue objeto de un atentado a manos de ETA del que salvó milagrosamente la vida y al que sustituyó Julio Martinez Torres. En 1984 el diario cambió de formato, pasando del tradicional asabanado al más moderno tabloide. Junto al «Diario» convivieron durante más o menos años «El Eco de Navarra» (hasta 1913) «El Demócrata Navarro» (1904-1913), de orientación canalejista; «El Pueblo Navarro» (1916-1931), liberal, «La Voz de Navarra» (1923-1936), vasquista y «Democracia» (1932), que los republicanos mantuvieron durante un breve período.

En julio de 1936, con el pronunciamiento militar, miembros de la Falange asaltaron la sede del Partido Nacionalista Vasco, en el nº 50 de la calle Zapatería que vemos en la fotografía de la izquierda (de Euskomedia) y requisaron la rotativa del periódico nacionalista  «La Voz de Navarra» apresando a su director José Aguerre. El 1 de agosto de 1936 se editaba, por primera vez, en los talleres de «La Voz de Navarra», «Arriba España»,   como órgano de Falange Española. La dirección del  periódico recayó en el clérigo navarro Fermín Izurdiaga, que sería nombrado más tarde Jefe Nacional de Prensa y Propaganda, y en el periodista y escritor pamplonés Ángel María Pascual. Posteriormente el «Arriba España» de Pamplona se quedaría en  1940, en España,  en «Arriba» (la cabecera española había surgido en 1935 de la mano de Primo de Rivera), si bien la cabecera «Arriba España» se seguiría editando en Pamplona hasta el 29 de junio de 1975, fecha en que se publicó su último número. El franquismo estaba dando sus últimos estertores, si bien la cabecera «Arriba» de Madrid aguantaría algún año más, hasta 1979.

Los lunes durante la época que relato, no había periódico. Salía la «Hoja de Lunes». El primer número de la «Hoja de Lunes de Pamplona»  apareció el 7 de diciembre de 1936, cinco meses después de iniciada la guerra civil. Las «Hojas de los Lunes» surgieron como consecuencia de la legislación sobre descanso dominical surgida en 1925. La Asociación de la Prensa de Pamplona, fundada en 1911, había decidido publicar la «Hoja» y para ello se la había alquilado a Juan Miquelez agente de publicidad de San Sebastian. Cuatro años más tarde la editaba directamente, sin intermediarios.  Hasta los años 60, la «Hoja» adolecía de cierta pobreza técnica y de contenidos, mejorando algo en sus dos últimas décadas de existencia. Dedicaba buena parte de sus páginas a los deportes, no en vano aparecía al día siguiente de la jornada deportiva por excelencia. La «Hoja» se imprimió primero en los talleres de «Arriba España» (hasta 1955 y durante algunos años de los 60) y posteriormente (desde 1955 y hasta su cierre) en los talleres del «Pensamiento», lo que hizo que, en los últimos años,  los problemas del rotativo carlista repercutiesen también en la calidad de impresión de la Hoja. La «Hoja de Lunes» salió por última vez el lunes, 20 de septiembre de 1982, al decidir publicar ese día el periódico los dos rotativos navarros existentes entonces: «Diario de Navarra» y «Navarra Hoy».

Al margen de estos periódicos merece la pena destacar la presencia de «La Gaceta del Norte», diario bilbaino fundado en 1901, de orientación conservadora, monárquica y católica militante. Fue el diario de referencia de Bilbao durante muchos años. Tras la guerra inició un periodo de expansión por Alava, La Rioja, Santander y Navarra. En Pamplona se instaló el 25 de junio de 1964, con una redacción y administración propias, en la plaza Príncipe de Viana. Recogía en su edición navarra información local, regional y deportiva de nuestra ciudad y comunidad. Contaba con colaboradores locales y diversos  corresponsales en la provincia. Dejó de publicarse el 6 de mayo de 1984, cuando era director de la edición navarra Pedro Lozano Bartolozzi, al afectarle la crisis económica que llevó a la desaparición de la empresa editora. Conoció diversos dueños  y profundos cambios de imagen y línea editorial sin demasiado éxito, todo hay que decirlo. En su última etapa fue comprado por el PNV que adquirió la mitad de las acciones cerrando definitivamente en 1987. Otros periódicos nacionales como el ultraderechista «El Alcazar», el católico «Ya», «Pueblo», «Abc»… tenían en Pamplona una escasísima difusión.


Entre las revistas navarras de esta época destaca sobre todo la revista  gráfica y literaria  «Pregón», fundada en 1943 por Faustino Corella  y que dió lugar a tertulias literarias como la que se reunía en el bar Cinema y más tarde  en el Bearin, Yoldi y Nuevo Casino. Tenía una periodicidad trimestral y una tirada de entre 3.000 y 5.000 ejemplares.  En la foto adjunta vemos a su consejo de redacción en el año 1962 o 63.   Suspendió su edición  tras la salida de su nº 128, en los sanfermines de 1977.  Aun saldrían dos números más, el último en la semana santa de 1979 y como «Pregón» no volvió a salir más. La revista difundió la vida cultural navarra de la posguerra. Se editaba en La Acción Social, en la calle Mayor. En su seno se gestó el nacimiento del ballet «Duguna» y de la peña literaria Pregón, que ha sobrevivido a la revista. Esta revista tendría una continuación a partir de 1993 con la revista «Pregon Siglo XXI» que lleva ya cerca de 50 números publicados y que recoge, en cierto sentido, el testigo de aquella revista pamplonesa.

Dejando a un lado las publicaciones locales habría que recordar (yo recuerdo haber visto algunos números en mi casa) que en el ámbito estatal, en la última fase del franquismo,  surgieron algunas publicaciones como «Cambio 16», fundada en 1971 de orientación liberal y considerada la publicación más progresista del tardofranquismo o «Posible» fundada el 16 de noviembre de 1974. Aparte de estas estaban las revistas «Triunfo», semanario e espectáculos, fundado en 1946, que en 1962 se transforma en un semanario de información general y  que se convirtió en todo un referente para la intelectualidad de la época o «Cuadernos para el dialogo»,  revista cultural, también de reconocido prestigio fundada por Joaquín Ruiz Gimenez en 1963. La primera desaparecería en 1982, la segunda en 1978. La crítica solapada o no tan solapada al régimen encontraba un rendija por la que colarse también en las revistas de humor como «La Codorniz» (1941) «Hermano Lobo» (1972) «El Papus» (1973) o «Por Favor», (1974). Un caso parte valga la redundancia fue el de «El Caso», semanario especializado en sucesos, cuyo primer ejemplar apareció en 1952 y se cerró en 1997. Se regodeaba en los sucesos más trágicos, sórdidos y escandalosos de la sociedad española de la posguerra. Llegó a tirar 100.000 ejemplares. La prensa del corazón, protagonista casi absoluta de las mesas de los consultorios médicos y las peluquerías tenía en el «Hola» (1944) y en el «Diez minutos» (1951) sus ejemplos más señeros, sin olvidar también «Semana» (1940) y «Lecturas» (1921). Yentre la prensa deportiva destacaba Marca (1938) y As (1967). De todas estas publicaciones, la mayor parte del tardofranquismo, dejo una pequeña muestra gráfica bajo este párrafo. Sin que sirva de precedente en esta entrada he dejado entrar el color porque el color también forma parte del recuerdo y las sensaciones, los periódicos eran grises como la realidad de aquellos años, a los sumo un filete rojo rompia el monocromatismo reinante. Algunas de aquellas nuevas publicaciones del tardofranquismo introducían una pequeña rendija de luz y de color, (o de libertad), que dejo aquí patentes.

 

Por las calles de lo Viejo: desde San Gregorio a la Plaza del Castillo (1988-2008)

Comenzamos este nuevo recorrido por las calles San Gregorio y San Nicolás hasta desembocar en la plaza del Castillo. En la entrada dedicada a los bares ya revisamos algunos de ellos por lo que en esta entrada solo me centraré en los comercios que había en estas calles a finales de los 80 y comienzos de los 90. La calle San Gregorio pertenece a la antigua Población de San Nicolás y comienza en el cruce con la calle San Miguel para finalizar en la calle Ciudadela (antiguamente Chiquita de la parte de San Antón). En la época medieval se correspondía con la calle Torredondas o también Torre Redonda, por ubicarse aquí la única torre redonda de la muralla. Esta calle junto a la actual Ciudadela y San Miguel constituían el barrio de las Torredondas. El patrón del barrio era San Gregorio Magno. En el Siglo XVIII se cambio el nombre de la calle por el de San Gregorio. A finales de los 80 y dejando al margen a los establecimientos hosteleros que ya vimos en otra entrada, los escasos establecimientos comerciales que había en esta calle (que vemos en la foto de la derecha) eran los siguientes: en el lado izquierdo y tras la Vinoteca Murillo que hace esquina con San Miguel, la librería Auzolan abierta desde el año 1977, la Armería Leoz un poco más adelante y en el último tramo de la calle la Pescadería Ines. En su lado derecho estaba y está todavía Casa Garatea, la lechería Ulzama, la Carnicería Ameztoi, la Frutería Sotero, Muebles Jakar (que también contaba con un gran almacén y exposición en Marcelo Celayeta, frente a Matesa) y Carnicería Abinzano. Por cierto en el edificio donde estaba esta carnicería estuvo a primeros del siglo XX la primera fábrica de embutidos Mina. También en esta calle creo recordar que en los años 80 estaba Encurtidos Uruñuela aunque no me acuerdo exactamente del número en que se hallaba.
La calle San Nicolás comienza en la plaza del Castillo, desciende por las escalericas de San Nicolás (cuya antiguedad data de finales del XIX) hasta el cruce de Comedias y Pozoblanco para continuar hasta la calle San Miguel confundiéndose en el último tramo con la plaza de San Nicolás. Su primitivo nombre, en el siglo XV y aun antes, desde el siglo XII o XIII era el de Tecenderías de la Población y poco después el de Tornerías. En el siglo XVIII se le empieza a llamar San Nicolás si bien conviviendo hasta las primeras décadas del XIX con el de Tornerías. La plazuela de San Nicolás fue durante muchos siglos cementerio de la Población. Hasta 1808 en que comienzan las inhumaciones en el cementerio de San José en Berichitos los enterramientos se hacían dentro de la ciudad. La historia de la calle y la Población van unidas indisolublemente a la iglesia fortaleza de San Nicolás que data del siglo XII y que conoció crueles enfrentamientos con sus vecinos del Burgo de San Cernin. A finales de los 80 y comenzando por el inicio de la calle teníamos frente al bar restaurante Dom Lluis, a la derecha de la escalericas, la tienda de Deportes Arana. No hace demasiados años que se tiró el viejo edificio y se rehizo de nuevo. Al poco cerró Arana y su espacio fue ocupado durante algunos años por la tienda de moda joven Pavana. Dentro de poco albergará, al parecer, una cafetería restaurante de tres plantas. Acompañando esta entrada vemos dos fotografías de la calle, una reciente y otra de hace más de cincuenta años.

Siguiendo, a la izquierda de la calle estaba en aquellos años Tejidos Carreta, donde hoy está Heladería Larramendi, más adelante Calzados Marin que luego fue un Todo a 100 y hoy una tienda de alimentación regentada por una chica oriental, a continuación Foto Beta, que luego fue Foto Gold y hoy la Mandarra de la Ramos, la tienda de ropa Piccola, Bazar San Nicolás, una juguetería que hace unos años fue la tienda de ropa Konpota y próximamente albergará el nuevo bar Rio, le seguía Pescadería Cipriano (que aun permanece), la cuchillería Tellería, fundada en 1947 y que hoy se envuentra en la calle San Miguel, la Ferretería Marce, La Casa del Bacalao, Zintos (1989), Bazar Irigoyen, La Administración de Lotería nº 4, Joyeria Mateo, Calzados Iribarren, que luego fue Van Dos y hoy Choice Plata, Carnicería Iriarte ocupada luego por Natural Fashion y hoy por Los ibéricos de San Nicolás y cerrando este primer tramo de la calle antes de llegar a la plazuela que vemos en la foto, Mercería Beatriz, anteriormente estuvo aquí un establecimiento que se llamaba La Victoria. A la vuelta, en la plaza, permanece  desde hace cerca de 30 años Ortopedia Aquiles, donde en otros tiempos estuvo el establecimiento Calzados Aragón que vemos en la fotografía de la derecha.

Comenzando la calle por su lado derecho tenemos en primer lugar una de las fachadas de Zapatería Amorena, hoy casi 70 años más tarde a punto de echar el cierre, más adelante la peluquería Garciandía, luego El Cafetico y hoy una tienda de aceites, Lanas Begoña, Gretel, Garralda Mimbre, Congelados Nifrio (luego fue un Todo a 100 y proximamente un asador), Tejidos Araceli, Perfumería Larvier (desde marzo de 2004 Tea Shop), Calzados Iribarren, fundado en 1907, hoy regentado por la tercera generación, Bolsos Andueza, Joyería Rubio, fundada en 1942 (hoy Cafetería Elizalde), Zulategui, fundada en 1900 por Baldomero Zulategui, primero como administración de lotería y tabaco y luego sólo como administración de lotería. A comienzos de los años 50, en 1952, tras la muerte del fundador, su hija María Josefa Zulategui quedó al frente del local y lo convirtió en la lencería regentada todavía por sus hijas María Josefa y María Teresa Ibarra que mantienen con elegancia y distinción la apariencia de la tienda, una tienda con sabor, estilo, solera e historia. Tras Zulategui estaba Farmacia Castiella (hoy Farmacia Iragui) en el lugar, como farmacia, desde 1917 y la boutique de ropa Sagardía, regentado durante muchos años por Bakartxo Sarasa, tras cuyo cierre estuvo una tienda de Napar Bideak y actualmente Idoya Sevillano. Como curiosidad, en la fachada del edificio de Sagardia hay un bello reloj de sol que data del año 1770 y a su derecha un hermoso edificio modernista construido en 1899 por el arquitecto Manuel Martinez de Ubago, donde en tiempos estuvo Bidasoa Bi.

La plaza del Castillo, considerado el cuarto de estar de los pamploneses tiene una larga historia. No fue proyectado urbanísticamente lo que explica su forma irregular. Se trata del espacio que en el siglo XII se hallaba entre las murallas de la ciudad de la Navarrería y la Población de San Nicolás. En el siglo XIV se le conoció como plaza del Chapitel, luego plaza de armas del Castillo, por estar ubicado allí un castillo, cerca de las escalerillas hacia Estafeta. En el siglo XVI para diferenciarlo del castillo nuevo, construido fuera de la plaza, se le llama plaza del Castillo Viejo, aunque pronto se le llamará simplemente plaza del Castillo. Entre el siglo XIV y mediados del XIX (1843) todos los festejos taurinos se celebraron aquí. La casa de los toriles estaba en el actual nº 37. En el siglo XVII comienza la urbanización de la plaza que terminará un siglo más tarde. En la plaza se instaló en 1788 la fuente de la beneficiencia o abundancia, conocida popularmente como la Mari Blanca, trasladada en 1913 a la plaza de San Francisco y en 1927 a la Taconera y que fue obra de Paret, autor de otras famosas fuentes de la ciudad. En 1838 se derriba el convento de Carmelitas, erigido sobre el segundo castillo de la plaza, el castillo nuevo y en ese mismo solar comienzan las obras de la Casa del Crédito y del Palacio Foral. Este último obra de José de Nagusia se terminó en 1847. Hacia 1839 se abre la bajada a Estafeta. En 1840 se comienza a construir el Teatro Principal que se inaugura un año más tarde y que se derribará en 1931. En el párrafo anterior vemos una foto de la plaza con el Teatro Principal cerrando la plaza hacia Carlos III y la siguiente con el teatro derribado y la plaza abierta. En 1844 comienzan a proliferar los cafés por influencia vienesa. Hasta cinco llegó a haber en pocos años en la plaza. En 1859 se construye la casa nº 32, en donde estuvo muchos años el Dena Ona y luego el Bearin. 



En 1882 se construye  la llamada Casa Garbalena que hace el nº 43 y se instalan los porches. En 1884 se edifica la casa del Café Iruña, de la que vemos una preciosa fotografía de 1888. También vemos otra foto con el kiosko de la música delante del Iruña. En 1901 se instala la Vasconia en la casa que lleva su nombre. En 1909 se inaugura el Crédito Navarro que se cierra en 1972 y que se convierte en el Banco Central, hoy BSCH. En 1929 se realizan excavaciones para instalar los retretes que se inaugurarán en los sanfermines de ese año y que son de los pocos que sobreviven en la ciudad. La plaza recibió otros nombres además de la del Castillo, de la Constitución en 1820,1836 y 1874 y de la República en 1873 y 1931, recuperando en 1936 su nombre tradicional.  En el lugar donde estaba la Fuente de la Mari Blanca se decidió colocar en 1910 un quiosco, para la música, de  madera que desde 1943 se sustituyó por el actual de piedra.  En 1957 se instalaron bancos modernos, se pavimentó la plaza y se habilitaron plazas de aparcamiento. De esa época más o menos es la foto que nos acompaña en este párrafo, con la plaza levantada  y unos  pocos años más tarde, la foto del Txoko (de 1962).  La plaza ha sido protagonista de la historia de nuestra ciudad y escenario tanto festivo como reivindicativo y político de concentraciones del mas variado signo. En el año 2001 se construyó en su subsuelo un aparcamiento que fue objeto de una fuerte oposición, peatonalizándose su superficie y renovándose por completo su urbanización. Vemos a continuación dos fotos, una de 1999 y otra de 2001 con las obras en el subsuelo que se prolongaron por cerca de 3 años.

Repasemos los establecimientos comerciales existentes en esos años comenzando por la esquina de la plaza con el Paseo de Sarasate. En esta esquina estaba la Joyería Nacor (hasta este mes ocupada por el artesano del vidrio Agustín Aguirre), Viajes San Fermín, la Farmacia Lorca (hoy Ruiz Bacaicoa), Heladerías Navarras (hoy una agencia inmobiliaria), Librería Gómez, una de las librerías históricas de la ciudad, Foto Adam, Papelería y Estilográficas Antón, Boutique Hierba y Bodegas Solera (hoy la Heladeria-Turronería Plaza del Castillo). Pasadas las escalericas el Estanco de Cristina Viñes, la Joyería Astrain, fundada en 1850 (hoy Boutique Cristina Tollar), Peletería Rome (hasta hace poco la librería Me quiero vivir), la Librería Leoz, La Cafetería Delicias (hoy La Dolce Vita), El Secretariado Navarro y Trias (hoy su espacio lo ocupan la boutique Ella´s y la peluquería Takeshi. Anteriormente estuvo donde la peluquería otra tienda de Pavana y donde Ella´s una librería y papelería regentada por Jorge Nagore Frauca. Tras el BBVA y el café Iruña nos encontrábamos la joyería Helvetia y la tienda de paraguas y marroquinería Archanco. En la cara este de la plaza destacaban sobre todo, a finales de los 80, la tienda de monedas y numismática Colecciones Iruña,  regalos San Miguel, abierto desde 1950, hoy una lavandería, Anís Las Cadenas (Hijos de Pablo Esparza) y en la esquina del Casino Eslava, una tienda de barquillos. A continuación y para terminar podemos observar cinco fotos de la plaza correspondientes a los años 20-30, 50, 60, 70 y 2000 y que muestran la evolución de la plaza a lo largo del tiempo.

Fotos:Foto de San Nicolás (Años 50) Jesús Martinez Gorraiz. Foto de Calzados Aragon (1934) Galle, Teatro Principal (1931) AMP, Salida hacia Carlos III tras el derribo del Teatro (1932) Galle, Plaza del Castillo (1888) Robert Greuling, Plaza de Castillo (1905-1908) Vicente Isturiz, Plaza del Castillo (1958 y 1962) J.J. Arazuri en Pamplona, calles y barrios, Fotos panorámicas de la plaza del Castillo (Años 30 AMP y postales diversas de los años 50, 60, 70 y 2000).


Las primeras elecciones democráticas (1977-1979)



El 20 de noviembre de 1975 estaba estudiando 7º curso de EGB en el Cardenal Ilundain, cuando nos dijeron que había muerto Franco. Algunos se quedaron tan solo con la feliz noticia de que nos daban varios días de vacaciones. A pesar de mis 12 años recién cumplidos estaba al tanto de las cosas. Y es que la circunstancias ambientales, personales y familiares que había vivido me hacían ser consciente del tremendo cambio histórico que se avecinaba. En aquellos años que van de la muerte de Franco a 1981 vivimos unos intensos y agitados tiempos políticos y sociales en nuestras calles, en nuestra ciudad, en nuestras vidas. Nuestra sociedad se debatía entre la  reforma y  la ruptura ganando finalmente la primera fórmula. En la entrada «Conflictividad social y política en la Rochapea de los años 70» hablaba del ambiente de aquellos años. En esta entrada hablaré, sobre todo, de los procesos electorales que vivimos tras la muerte de Franco y hasta las primeras elecciones municipales forales de 1979, entre medias dos elecciones generales y dos referendums. El 15 de diciembre se votaba en referéndum la ley para la reforma política, aprobada anteriormente por las cortes franquistas que se hacían, de este modo, el «harakiri». El 94% de los votos de los ciudadanos navarros fue favorable a la ley de reforma política. 

A la vuelta del año, el 15 de junio de 1977 se celebraban las primeras elecciones democráticas tras la guerra civil, después de más de cuarenta años de Dictadura. Estaba acabando la EGB y tras el verano comenzaría el bachillerato en Irubide. Recuerdo la avenida de Marcelo Celayeta empapelada de multicolores carteles, las fachadas, las marquesinas, camionetas con megáfonos que repetían machaconamente algún eslogan electoral y una invitación al voto a este o aquel partido. En Abril había sido legalizado el Partido Comunista. En el ambiente flotaba siempre el miedo, el temor a una vuelta atrás, el eterno ruido de sables que no desaparecería hasta principios de los 80. Eran tiempos de esperanzas e ilusiones, momentos en los que la asistencia a los mítines y manifestaciones era  considerable, en contraste con la desilusión y el desapego de estos últimos años. Sorprenderá a más de uno ver, en esta entrada, algunos nombres y siglas, una miríada de siglas, la mayoría de las cuales, hoy casi cuarenta años después han desaparecido.

En aquellas primeras elecciones democráticas obtuvieron representación en el congreso, por Navarra, la UCD (con Aizpun, Astrain y Pegenaute y  75.036 votos) y el PSOE (con Gabriel Urralburu y Julio García y 54.720 votos), con 3   y 2  diputados, respectivamente. Tras ellos la tercera fuerza fue UNAI (Unión Navarra de Izquierdas) que obtuvo 24.489 votos, candidatura electoral formada por independientes, Movimiento Comunista y Euskal Sozialistak, presentada en Pamplona en mayo de 1977, a la que se sumarían más tarde gente  procedente de la ORT. Miguel Ángel Muez fue candidato al Senado y Javier Erice, exalcalde de Pamplona, al Congreso. Luego estaban AFN (Alianza Foral Navarra), coaligado con Alianza Popular en Navarra con 21.900 votos (Recasens, Saralegui y Albito Viguria), la Unión Autonomista de Navarra, coalición formada por el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Acción Nacionalista Vasca (ANV) y Partido Socialista Vasco (ESB), con Garaicoechea y Aldecoa y 18.079 votos, la Agrupación Electoral de los Trabajadores (AET) Candidatura de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), con 13.195 votos, el Frente Navarro independiente con 10.606 votos (lo componían personas como Víctor Manuel Arbeloa al senado o Tomas Caballero, Jesús Malón o Miguel Javier Urmeneta al Congreso), el Equipo de la Democracia Cristiana (FDC-EDC) con 10.450 votos y Montejurra-Federalismo-Autogestión (MFA) con 8.451 votos. Adjunto a este párrafo aparecen panfletos de la UCD, el PSOE y La Unión Autonomista de Navarra. 

En el senado fueron elegidos tres senadores por la UCD (Del Burgo, Sarasa y Monge, con entre 58 y 76.000 votos) y uno por el Frente Autonómico (Manuel de Irujo con 55.761 votos). El Frente Autonómico fue una agrupación electoral formada por el PNV, el PSE-PSOE, en la que también participaron miembros de Euskal Sozialistak Elkartzeko Indarra (ESEI). Surgió como plataforma común de nacionalistas y socialistas vascos para defender en el proceso constituyente que se abría en España en 1977 la concesión de un estatuto de autonomía para el País Vasco y Navarra. El Frente Autonómico presentó candidaturas en Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. En 1977 el PSOE era partidario de conceder un estatuto de autonomía común al País Vasco y Navarra, estando el PSOE de Navarra integrado dentro del PSE-PSOE. En 1982 el PSOE de Navarra abandonaría el PSE-PSOE y formaría una federación independiente dentro del PSOE, el Partido Socialista de Navarra. La ORT constituye un caso curioso por la enorme influencia que tuvo en el movimiento obrero de Pamplona a través del Sindicato Unitario a pesar de ser un partido comunista de tendencia prochina y orígenes cristianos. Estuvieron entre sus máximos dirigentes Javier Iturbe y José Miguel Ibarrola, candidatos a las elecciones en 1977 y 1979. Las dos primeras fotografías de la entrada plasman, en cierto modo su presencia en los mitines (mitin en el Pabellón Anaitasuna en 1979) y en la calle, mucho mayor que la que fue posteriormente su presencia electoral.

El 6 de diciembre de 1978, se aprobaba con un 75,7 % de los votos de los navarros la Constitución y unos meses más tarde el 1 de marzo de 1979 se celebraban, de nuevo, elecciones generales. Volvía a ganar la UCD con 83.302 votos, le seguía el PSOE con 55.399 votos e irrumpían nuevas fuerzas: UPN, con 28.248 votos (nacida en enero de 1979 con personas procedentes de la UCD pero disconformes con este partido por no coincidir con el tratamiento dado a Navarra en la Transitoria Cuarta de la Constitución) y Herri Batasuna con 22.425 votos (coalición política, surgida de la Mesa de Alsasua el 27 de abril de 1978, formada por los partidos ANV, ESB, HASI y LAIA, más algunas figuras independientes). Tras ellos estaban el PNV (21.305 votos), el Partido Carlista (19.522), UNAI (10.970) sin los componentes políticos de 1977 ya con la ORT como principal protagonista que se disolvería este mismo año, el PCE-EPK (con 5.619 votos) y MC-OIC y LCR. El 3 de abril de 1979 se celebraron por primera vez elecciones al Parlamento de Navarra y también a los ayuntamientos.  Para las elecciones al Parlamento se dividió a Navarra en siete distritos electorales: uno por cada merindad (Tudela, Estella, Olite y Sangüesa), y dos por la de Pamplona (Pamplona ciudad y Pamplona resto). 

Se eligieron un número de parlamentarios directamente proporcional al de electores que reunía cada una: 10 en Estella, 9 en Olite, 18 en Pamplona ciudad, 13 en Pamplona resto, 9 en Sangüesa y 11 en Tudela. Los cinco candidatos más votados en cada distrito y los dos con mayor respaldo en Tudela serían los nuevos diputados forales y los encargados de designar al nuevo presidente de la Diputación o Gobierno de Navarra. El Gobierno de Navarra que se formó tras estas elecciones estuvo formado por 7 diputados generales (4 de UCD, 1 del PSOE, 1 de HB y 1 de Amayur), presididos por Jaime Ignacio del Burgo (UCD), quien más tarde tras el caso FASA sería sustituido por Juan Manuel Arza. En la foto del anterior párrafo vemos a la naciente Diputación democrática. De izquierda a derecha y de arriba abajo, Jesús Bueno Asin, Pedro Sánchez de Muniain, Angel Lasunción y Angel Garcia de Dios, sentados Juan Manuel Arza, Jaime Ignacio del Burgo y Jesús Malón.

La distribución de escaños y votos a ese primer Parlamento de Navarra fue la siguiente: UCD obtuvo 20 escaños (y 68.040 votos), PSOE 15 (48.289), UPN 13 (40.764), HB 9 (28.244), Agrupaciones Electorales de Merindad 7 (17.282), Nacionalistas Vascos 3 (12.845), Partido Carlista 1 (12.165), Unión Navarra de Izquierdas 1 (7.419) y Agrupación Electoral Independientes Forales Navarros 1 (3.729). Hubo otros partidos y agrupaciones electorales que no lograron representación parlamentaria y que reunieron en su conjunto otros 15.100 votos. Las Agrupaciones Electorales de Merindad (Amaiur) compuestas por la Agrupación Electoral de Tierra Estella, Orhi Mendi de Sanguesa y Agrupación Popular de Olite estaban integradas por militantes de Herri Batasuna (HB), Euskadiko Ezkerra (EE), Euskadiko Mugimendu Komunista (EMK) e independientes de cada merindad. Fueron las elecciones en las que más partidos obtuvieron representación. En Pamplona las elecciones municipales dieron el triunfo a la UCD con 18.593 votos y 8 concejales, seguido muy e cerca por Herri Batasuna con 18.072 votos  y 7 concejales, el PSOE con 13.336 votos y 5 concejales, UPN con 11.877 votos  y 5 concejales y el  PNV con 4.919 votos y 2 concejales. Les seguían por este orden otros grupos, ya sin representación como ANIZ, UNAI, PC, PCE y Euskadiko Ezquerra. La sesión del pleno inaugural, el 19 de abril  fue tumultuosa. Al parecer el acuerdo inicial por el que HB apoyaría a Victor Manuel Arbeloa como presidente del Parlamento y el PSOE a Patxi Zabaleta como Alcalde de Pamplona se truncó y Julian Balduz fue elegido con los votos de su grupo y los de HB y PNV que no querían que la alcaldía recayese en la UCD. En las fotos que acompañan a este párrafo vemos la sesión constitutiva del Parlamento de Navarra, el 23 de abril de 1979 y la retirada de carteles por personal de limpieza tras las elecciones, en las escuelas de San Francisco.

El barrio de La Milagrosa (1950-2010)



El barrio de la Milagrosa es otro de los barrios extramurales de la ciudad de Pamplona. Un barrio amplio y de contornos irregulares y límites poco precisos pues confunde sus lindes con el nuevo barrio de Azpilagaña. En cualquier caso, La Milagrosa se ha concentrado sobre todo y especialmente en el lado izquierdo de la avenida de Zaragoza,  aunque también haya algunas casas  del barrio en  su derecha. La avenida divide el barrio en dos  partes, lo que ha supuesto un problema por el tremendo tráfico que ha soportado esta vía de la ciudad, algo atemperado por la construcción de la avenida de Navarra en los años 70 y las variantes, dos décadas más tarde. El barrio llegaba hasta el río Sadar, aunque buena parte del terreno, el llamado Plan Sur, estuvo sin construir durante muchos años. En el siglo XIX el barrio constaba de unas pocas construcciones diseminadas y se conocía como El barrio de El Mochuelo. Este nombre procedía  de una venta existente llamada del Mochuelo que a su vez hacía referencia al apodo con el que se conocía a un guerrillero liberal que debió andar por estos parajes y que se llamaba Urbano Igarreta.
A primeros del siglo XX, la zona estaba prácticamente sin habitar, como se puede aun percibir en las dos fotos que ilustran el presente párrafo, la de la izquierda de Cia de 1948 y la de la derecha de 1938 (sin filiar), con grandes campos de cereal en primer plano. A lo largo de aquellos años hubo un buen número de pamploneses, sobre todo jubilados, que se hicieron con su huerta y la zona se convirtió en un laberinto de caminos, chamizos, pozos y setos alambrados. Comenzaron a construirse algunas casitas modestas de dos o tres plantas y chalecitos  con sus huertas y sus pozos. En 1937, a medida que se habitaba el barrio, a sus vecinos, cada vez les hacía menos gracia lo del Mochuelo y pidieron les cambiaran el nombre por el de Milagrosa, titular del convento e iglesia de los Padres Paules. El convento y nueva iglesia se habían inaugurado en el año 1930. El actual barrio se construyó en la segunda mitad del siglo XX  adaptándose al declive en el que terminaba la ciudad por el sur y siguiendo el caótico trazado de caminos de ese primer enclave semirural que hemos comentado hace poco.

La calle principal del barrio es la Avenida de Zaragoza, la salida más importante de la ciudad hacia el sur como lo fue, en otro tiempo,  la Avenida de Guipuzcoa hacia el norte. Al principio se le llamaba avenida al primer tramo, reservándose el nombre de Carretera Zaragoza para el segundo. Hoy en día es todo avenida de Zaragoza. En la foto de la izquierda, de Javier Gallo, vemos la Avenida de Zaragoza en un punto donde hoy estaría la plaza de los Fueros. Vemos el inicio de la entonces carretera de Zaragoza, la Cruz Negra y el comienzo de la carretera de Abejeras, hoy calle Abejeras. Si desde finales de los 50 y durante los años 60 se construye la Milagrosa a finales de los 70 se empieza a construir el barrio de Azpilagaña. El barrio de La Milagrosa (o Arrosadia en euskera) se extendería pues, desde la calle Tajonar al este hasta la calle Abejeras al Oeste y desde la confluencia de la calle Julian Gayarre con la avenida de Zaragoza al norte hasta el llamado Plan Sur, en el lado izquierdo de la avenida y la calle Buenaventura Iñiguez en el lado derecho, más allá de la cual y hasta el fin del término municipal se extendería el barrio de Azpilagaña. En la foto de la derecha, de Galle, de 1975, vemos las calles Rio Ega y Rio Alzania en su confluencia con Buenaventura Iñiguez. Por el norte, las calles Gayarre, Goroabe y Larrabide marcarían los imprecisos limites con el 2º Ensanche, en cuyas lindes se encuentran el complejo deportivo Larrabide (antiguo estadio Ruiz de Alda) o la residencia juvenil Fuerte Príncipe. En el barrio abundan los nombres de rios: Urrobi, Urederra, Cidacos, Elorz, Ega, Irati, Queiles, Alzania…) y de músicos navarros (Gayarre, Larregla, Gaztambide, Guelbenzu, Joaquín Maya, Damaso Zabalza…).
Del barrio de la Milagrosa tan solo conservo, personalmente, el recuerdo de sus dos cines, el Guelbenzu (de la empresa Saide) y el Aitor (de  Carmelo Echavarren), a los que ya aludí en la entrada de «Los cines del Viejo Pamplona». En la foto de la izquierda, de 1961, vemos un solar señalizado para cine, imaginamos que sería, por la situación del terreno, el solar para el cine Guelbenzu. El barrio ha padecido, desde siempre, problemas derivados de su ubicación y su mala planificación urbanística. Los vecinos criticaron con ironía el estado del barrio en los años 60, todavía sin pavimentar en algunas de sus calles principales. Hay fotografías,  como la de la derecha, de Prince, de 1962, que así lo atestigua, la foto es también de la calle Guelbenzu.  En la última década fueron desapareciendo los últimos vestigios del antiguo barrio, una vieja gasolinera, construcciones de dos y tres plantas, talleres (sobre todo de automoviles), espacios sin urbanizar, etc. Al ser una de las principales salidas de Pamplona, se colocaron, a lo largo del tiempo, a un lado y otro de la avenida y carretera Zaragoza   industrias y talleres que con el paso de los años han ido dejando paso a  nuevas edificaciones o parques como el último en ser construido,  el parque  del Lago del Pamplonica.
Entre esas fábricas en efecto se encontraba una de las señas de identidad de nuestra ciudad, la fabrica de embutidos El Pamplonica. La fábrica fue fundada en 1927 por Bernardo Villanueva Reta, convirtiéndose a finales de los 70 y 80 en una de las empresas cárnicas lideres del país. Su hermano, Venancio, seguiría el mismo camino de la producción de embutidos, fundando, en 1954, la marca de embutidos Kiliki, radicada en Burlada, En 1986 El Pamplonica se unió a la Corporación Alimentaria Ibérica que siete años más tarde provocó la quiebra de las empresas que la componían. En 1994 los trabajadores de la fábrica de Pamplona rescataron la empresa bajo el nombre de Cárnicas del Sadar adquiriendo la factoría, instalaciones y la marca, reposicionando ésta pero sin poder levantar la carga financiera inicial. Entre el año 1999 y 2001 se produjo una reorganización de la empresa al entrar nuevos socios e incorporar en el año 2000 a Industrias Cárnicas Mina de Huarte Pamplona (fundada en 1864 por Diego Mina) y en 2001 a Zaldiko (de Artesa de Orcoyen). En 2010 la fábrica se trasladó a las nuevas instalaciones de Esquiroz de Galar y Beriain desalojando la planta de Pamplona que fue derribada ese año. Junto a este párrafo acompaño una foto de la fábrica, del año 1968 y una pánoramica de la Avenida de Zaragoza, con algunas casas derribadas, en su margen izquierda y la iglesia de los Paules, al fondo del año 1961, en plena época de construcción del barrio.

En el barrio podemos destacar, además de la iglesia y convento de los Paules, la presencia del grupo escolar Víctor Pradera, actual Colegio publico Paderborn-Victor Pradera, construido en el año 1952,  y el colegio de Santa Catalina, fundado en el año 1948 por las Hijas de la Caridad y situado entre la calle Abejeras y la avenida Zaragoza, inicialmente como internado para niñas, mixto desde 1973 y que con el paso de los años ha ido incluyendo todo tipo de ciclos y formación (Primaria, luego básica, Bachillerato, luego ESO, FP Administrativo y Comercial). En el extremo sur del barrio encontramos el Club Deportivo Oberena. Oberena hunde sus raíces en el año 1940 fruto de una iniciativa de Acción Católica y con el impulso del sacerdote Santos Beguiristain. En 1946 se compraron más de 3.000 m2 para construir las piscinas que entrarían en funcionamiento en 1954 y 1955. Limitada su expansión por el Plan Sur el club ampliará sus instalaciones en los años 80 aunque nuevamente  sus instalaciones se verán  afectadas por la construcción en el año 1991 de la calle Blas de la Serna.

Para finalizar adjunto otras cuatro instantaneas del barrio, la primera de 1964, (foto de la izquierda) cuyo autor es Jose Joaquin Arazuri y que correspondía al Primer Camino de la Milagrosa, hoy calle de Isaac Albeniz; la segunda (la de la derecha)  de 1968, del Archivo Municipal corresponde a la parte alta de la Avenida de Zaragoza y data del año 1968, abajo, a la izquierda, podemos ver una foto de Galle, con la calle Guelbenzu completamente nevada y algunos edificios en construcción, y abajo a la derecha, la calle Gayarre en 1971, con la iglesia de los Paules, al fondo. Las fotos que encabezan la presente entrada corresponden al año 1969, la de la izquierda a una panorámica de algunas calles de la Milagrosa  y la de la derecha a la calle Isaac Albeniz vista desde Guelbenzu.

 





Fotos: (Por orden de aparición): Fotos de Isaac Albeniz y de La Milagrosa del libro «Pamplona, calles y barrios» de J. J. Arazuri, Fotos generales del barrio de J. Cia (1945) y sin filiar de 1938 (obra citada), de la Avenida Zaragoza (1965) de Javier Gallo, de la calle Buenaventura Iñiguez en construcción (1975) de Galle, de la calle Guelbenzu (1962) de Prince, del colegio Victor Pradera (1952) de Galle, de la parte alta de la avenida Zaragoza del AMP (1968), de Isaac Albeniz (1964) de J.J Arazuri y de la calle Guelbenzu (1970) de Galle.

Por las calles de lo Viejo: Curia, Navarrería, Mañueta y Carmen (1983-2013)

Nos trasladamos en esta ocasión al corazón del corazón de la vieja Iruña, allá donde según los historiadores tuvo su asiento el viejo poblado vascón y posteriormente la primitiva ciudad romana, la ciudad de la Navarrería. Recorreremos estas calles, recordando los antiguos comercios que había en ellos en los años 80, los edificios más emblemáticos, ofreciendo algunas notas y pinceladas históricas así como un pequeño ramillete de fotografías de diferentes décadas del siglo XX. Empezamos por la calle Curia, una de las calles más típicas de la ciudad, con su empinada subida hacia la Catedral. La calle Curia debió ser también calle importante de la ciudad romana, a tenor de los mosaicos y otros restos arqueológicos recogidos en la calle y que se conservan en el Museo de Navarra. A partir del siglo XIV, fue conocida como Calle Mayor de la Navarrería, extendiéndose hasta la calle Calceteros, por un lado y Mercaderes, por otro. En 1423, fecha del Privilegio de la Unión, había tres calles mayores en cada uno de los burgos, situación que persistió hasta el siglo XVI. En este siglo la calle Mayor de la Navarrería se fragmentó en tres calles: Mercaderes, Calceteros y el tramo de Curia se empezó a llamar Subida de Nuestra Señora, en el XVII, Subida de la Seo. El nombre de Curia, también del siglo XVII, procede del hecho de que en el nº 29 de la calle estaba la llamada Torre del Obispo, las oficinas de la curia eclesiástica, en la parte alta de la calle (donde en los años 70 del pasado siglo estaba el Lancelot). Cabe recordar de esta calle algunas cosas más: en primer lugar la existencia de la basílica de Santa Cecilia (hubo una iglesia de Santa Cecilia desde el siglo X) en el cruce de Curia, Mañueta, Navarrería, Mercaderes y Calderería que perduró, con más o menos cambios hasta 1840 en que se cerró al culto, derribándose en 1853 para erigir el actual nº 1 de la calle. En segundo lugar, la existencia de una fuente o fuentes en ese mismo lugar, desde el S.XVI hasta 1913 en que la fuente construida por Paret, una de las cuatro que hizo con motivo de la traída de aguas de Subiza,  se trasladó a su actual emplazamiento, en la calle Navarrería. El Cristo de la Capilla de Santa Cecilia se trasladó a finales del siglo XIX al nº1 de la calle Mañueta. Encabezan esta entrada dos fotos, la de la izquierda, de J. Cia de 1933, muy bonita, y que corresponde al entronque de Navarrería y Mañueta (hay en esta entrada dos fotos más de esta misma zona)  y la de la derecha de Curia de 1983.

Iniciamos nuestro recorrido por los establecimientos de la  calle Curia, partiendo de la zona del «carrico de Lucio», en dirección a la catedral. La segunda fotografía de la entrada, que corresponde a la calle Curia, data de 1983 y retrata el comienzo de la calle  en aquellos años. A mano izquierda, en el nº 1 había, a finales de los 80, una tienda de regalos, se llamaba Elbe. Posteriormente, y a lo largo del tiempo, hubo allí una tienda de souvenirs, Amalur 2, una pastelería artesanal, Gozategi, que abrió un chico de Elizondo y desde hace algunos años una tienda de tes, Especialité. Tras ella y en ese lado de la calle nos encontrábamos con el castizo establecimiento hostelero «Hostería del Temple», en el lugar por lo menos desde principios de los 60,  una cestería, la tienda de Ana Coscolín, Amalur, tienda de ropa y artículos de souvenirs que estuvo abierta en la calle durante más de 20 años, ahora hay en su lugar un estudio de arquitectura o algo así, Dulces Atienza y más arriba, Epoca,  Lurra y Enmarcaciones Molmar. Empezando por el lado derecho, en la esquina estaba y está la Farmacia Garate (anteriormente estaba, allí,  Farmacia Beltrán), luego la Mercería María Jesús, en el mismo local que en los últimos años ha estado La Hormiga Atómica y hoy la Tetería La Luna, a continuación Carnicería Eguaras, Yorkal Sport, otra tienda de molduras y marcos, Bereziak (que luego bajaría a Mercaderes), y otras tiendas que apenas recuerdo. Junto a este párrafo podemos contemplar dos fotos, a la izquierda una vista de la calle Curia del año 1935 y a la derecha otra de la misma calle de 1999, antes de su peatonalización.

Si estas calles son el corazón de lo Viejo, la calle Navarrería es la zona, especialmente, en su parte más alta, más antigua de la ciudad ydel burgo. Es una calle irregular en su configuración que comienza en la confluencia con Mañueta y la zona del llamado «carrico de Lucio» y termina en la plaza de San José. Las primeras referencias (del siglo XIII) hablan de la calle o Rua de Santa Cecilia, hasta el siglo XVI en que se le comienza a llamar de la Navarrería si bien el segundo tramo (desde la plaza de Santa Cecilia a la de San José) se la conoció entre el siglo XIV y XVII como calle de la Pitancería primero y de la Ración, después. La conocida popularmente como plaza de la Navarrería se la ha conocido además con otros nombres como Plazuela de Santa Cecilia, (su nombre oficial desde 1913) o Plaza de Zugarrondo. En esta calle hay dos edificios emblemáticos que conviene recordar: el Palacio del Marques de Rozalejo, hoy en una situación de franco abandono, y la antigua Escuela de Magisterio, hoy sede del departamento de Comercio y Turismo que vemos en una de las fotos de esta entrada. El Palacio del Marques de Rozalejo data de la primera mitad del siglo XVIII. Fue el primer marques de Rozalejo, D. Fernando Daoiz y Guendica. La casa pertenecía a la familia desde un siglo antes. Por su parte la antigua Escuela de Magisterio y Empresariales data de mediados del siglo XIX. Se abrió como Instituto de 2ª Enseñanza en el año 1865 (la obras habían comenzado en 1861) y en 1944 se creó la Escuela de Comercio, que más tarde alojaría las enseñanzas de Magisterio y Empresariales, dependientes de la Universidad de Zaragoza. No puedo por menos que hacer siquiera una mención a la plazuela de San José, recoleto y tranquilo lugar donde los haya. Allí encontramos una fuente de hierro colado que hasta 1952 estuvo en la plaza de Santiago, detrás del Ayuntamiento y que había sustituido a otra en piedra que se había trasladado a Descalzos, obra del maestro de obras municipal José María Villanueva y el convento de las Siervas de María, obra de Florencio Ansoleaga que se inauguró en diciembre de 1910.
En Navarrería nos situamos justo en la esquina de esta calle con Mañueta. Junto a estos párrafos podemos ver el inicio de la calle a finales de los 70, en su confluencia con Mañueta y ese mismo punto en los años 90, con el nuevo edificio con metalistería verde que le pega a la zona como «a un santo, dos pistolas».  En la esquina estaba la zapatería de José Adrian Goñi, traspasada a principios de la década pasada a María Eugenia Ugarte y que más tarde ocuparía la tienda Nuk y hoy en día la heladería «La Divina Comedia». A continuación, una pastelería cafetería de Taberna, posteriormente la tienda de Carlos Andueza (donde hasta hace poco estaba Biona), Karmele (que aun permanece), la Pescadería Felipe, Ebano (que hoy está en Mercaderes, la peluquería de Pijuti (Juan Herce, todo un personaje en el barrio, fallecido no hace mucho), el Palacio del Marqués de Rozalejo, giramos hacia la Catedral y tras el Barbacoa y la actual Trastienda de la Navarrería, que se abrió en 1998, nos topábamos con una Librería (Técnica), la carpintería Tormo, Muebles Iñigo y al final de la calle Dag Decoración, regentada por Alberto Gonzalez y su mujer, Mari Carmen. Volvemos al inicio de la calle. En la zona del «carrico de Lucio» había un kiosko de prensa y revistas, tras él,  la joyería-relojería Valles, la mercería-lencería Surama, Potess y en el nº 20, pasados todos los bares (a los que aludo en la entrada de los bares del viejo Pamplona) la librería Mugan que luego se trasladaría al Ensanche. También en Navarrería, aunque a principios de los 80 estuvo aquí la boutique Hierba que luego se trasladaría a la plaza del Castillo. En las fotos adjuntas vemos dos fotos de la calle, una del comienzo de esta aunque con el objetivo dirigido  hacia la zona de Mercaderes y otra de la plaza en dirección a los establecimientos con el número impar (El Mesón, Ebano, etc). También líneas más arriba hay una panorámica de la zona tomada desde la Catedral y que corresponde al año 1983.
La Mañueta era una de las calles con más sabor, más casta y con más solera del Casco Viejo. A ello contribuía, de forma clara,  la presencia de un animado mercado como el de Santo Domingo y la idiosincrasia y el tipismo de muchos de sus establecimientos. En origen fue como la calle Santo Domingo un barranco que desaguaba en el Arga. Su primera denominación parece que pudo ser Rua de los Caños, luego Rua de los Baños (nombre que persistió hasta el siglo XVII) en el barrio de la Mulatería. Parece que del euskerico  Bañueta se derivó finalmente Mañueta, su nombre actual. Este nombre aparece por primera vez en el siglo XVIII. Aparte de sus típicos comercios a la calle se la conoce sobre todo por la existencia de un famoso frontón, cubierto por un tejado de zinc. Estaba a la altura del entonces nº 13 de la calle, hoy inexistente,  aunque en su lugar hay un moderno frontón bajo parte del suelo de la plaza de los Burgos. El viejo frontón lo abrió en el año 1911 un tal Gerardo Areta y se clausuró en 1954. Eran famosas las apuestas que se hacían en su cancha y que recogió el periodista pamplonés José Luis Larrión. Por aquella fecha se tiraron también las casas de la Bajada de Carnicerías y se construyó la plaza de los Burgos, en la zona ocupada por el antiguo frontón. Las fotos que acompañan este párrafo datan de ese  año.
Bajando por la calle, a la izquierda, a finales de los 80 había, en primer lugar, una tienda de pastas, a continuación venían La Selecta, Eden, Valero, Pilar Fernandez, Arco Iris, una de las dos tiendas de Marisol Arraiza, Punto Moda y Almacenes San Fernando, también conocidos como Calzados la Mañueta, entonces en su viejo local del edificio contiguo a la plaza de los Burgos donde estaban desde 1963 y que se derribó a finales de los 90. Esta empresa también contaba y cuenta con otra tienda en la misma calle, en el nº 4, el 2 lo ocupa o lo ocupaba hasta hace poco una inmobiliaria, a continuación de la zapatería de Adrian Goñi, en el nuevo edificio de la esquina que sustituyó al viejo y que hemos visto en las fotografías de esta entrada. Tras Almacenes San Fernando estaba Congelados Fernandez, Calzados Del Villar, Encurtidos y Aceitunas Valero, Mercería Ruiz, la otra tienda de Punto Moda, Ezpeleta, Herboristería Lezaun, Pescadería La Mañueta, Flores y Plantas San Fermín (anteriormente Flores Daniel Rol), Cuchillería Caneda (en el lugar desde 1938), Cafes La Mañueta, Alimentación Jose Maria Vidador (que luego regentaría Carlos Mógica) y ya en el Mercado y bajo el Zacatín la carnicería de Jesús Fernández. Sin olvidar por supuesto a la centenaria churrería de la Mañueta que en diciembre de 2012 cumplió 140 años. La fundó el abuelo de la actual propietaria, Paulina, Juan Fernández Calero, primero en la calle Curia y luego en la Mañueta. Solo abre 14 días al año, durante las fiestas, los cuatro domingos de octubre y el fin de semana anterior a las fiestas. Acompañan  a este párrafo dos fotos, la de la izquierda de 1954 nos da una panorámica de que como era la calle antes del derribo de todos esos edificios, parte de los cuales darían paso a la ampliación del Mercado con el supermercado que hubo en él durante muchos años asi como a la nueva plaza de los Burgos. La de la derecha, tomada desde la zona del Zacatín data de finales del pasado siglo, 1998 o 99.
La Calle del Carmen que comienza en la plaza de la Navarrería y se extiende hasta el Portal de Francia conoció otros nombres a lo largo de su historia: Calle de San Prudencio en el siglo XIII, Rua o Calle Mayor de los Peregrinos en el XIV, denominación que persistió hasta el siglo XVI, y que convivió con la de Gran Rua de la Navarrería. A partir del siglo XVII es cuando se la conoce como calle del Carmen. El origen del nombre procede del Convento de Santa María del Carmen Calzado que estuvo en el lugar, al final de la calle, en su lado derecho, durante cinco siglos y pico, desde el siglo XIV hasta mediados del siglo XIX. El conjunto lo componían un gran convento, iglesia y noviciado situados al final de la calle, en sus números pares, lindando con la calle del Redin que a mediados de siglo con la desamortización se destina a otros usos: cuartel, hospital, almacén hasta su progresivo deterioro y derribo. Podemos ver las dimensiones del citado convento en la foto del año 1880, cuyos autores fueron Roldan y Mena y que vemos unas líneas más abajo, a la derecha. 
El terreno ocupado por el convento lo compró el Ayuntamiento y luego lo vendió a varios particulares: a Lorenzo Martinicorena que construyó en 1912 tres naves para almacén de madera en la esquina entre Carmen y Redin. En la foto de la izquierda del párrafo anterior vemos una vista de la calle del Camen, tomada desde el Portal de Francia, con esas naves o almacenes, a la izquierda de la foto. En 1967, sobre su solar,  se levantó un moderno edificio de viviendas, con un restaurante en su bajo. Don Andrés Miquelez edificó otra nave, ya en la calle del Redin, para fabrica de alpargatas que luego fue garaje y que a partir de 1973 dió paso a otro moderno edificio en cuyos bajos estuvo la discoteca Xuberoa;  y en la parte de más arriba del solar del viejo convento,  en la misma calle del Redin, el terreno fue comprado por Goñi Hermanos para ubicar allí su fábrica de tejidos. Cuando ésta se trasladó a San Juan en su lugar se ubicó la fábrica de Chocolates de Pedro Mayo, de la que hablamos cuando nos referimos a la zona del Caballo Blanco y el Redin. En la calle del Carmen y hasta 1944 estuvo,  en los primeros números impares de la calle la fachada posterior de la Maternidad e Inclusa. Tras su derribo se abrió la actual calle Aldapa. En la foto del párrafo anterior (foto derecha) vemos una toma de J. Cia del año 1936, con la Maternidad en el lugar en que luego se abriría la calle Aldapa, calle que divisamos tras el contenedor de obras de la foto de la izquierda de este párrafo del año 1996. Es conocido el hecho de que el barandado de la escalera del nº 25 de la calle fue confeccionado con cañones de fusiles de la guerra carlista y se dice que de ella salió un día de octubre de 1833, Tomás de Zumalacarregui,  para unirse a las tropas carlistas. A finales de los 80 ya era patente la escasez de comercios en la calle del Carmen. Al margen de algún bar y/o sociedad gastronómica (que también rescato en la correspondiente entrada del blog) pocos son los comercios que puedo recordar de aquellos años: Alimentación Ventura, Encuadernaciones Alfaro (cuyo origen data de 1897), el estanco nº 3 y poco más, alguna carpintería: Ochotorena. Haciendo memoria recuerdo que en esta calle hubo durante mucho tiempo una iglesia evangélica, probablemente una de las primeras de la ciudad y en esta calle tenía su taller de restauración Fermín Arce.
Fotos, por orden de aparición: Confluencia de Navarrería y Mañueta de J. Cia (1933), Curia (1935) del libro «Pamplona calles y barrios» de J. J. Arazuri, Confluencia de Navarrería y Mañueta (1977 y 1993), de José Luis Zuñiga y Mikel Goñi respectivamente,  de Mañueta (1954) de la misma obra de J.J Arazuri, de la calle del Carmen, de la misma obra, de la calle del Carmen, de J. Cia (1936) y del convento del Carmen de Roldan y Mena de 1880.

La Pamplona actual: el nuevo camino del Plazaola (2014)

Aun teniéndolo muy cerca de casa, hacía mucho tiempo, muchos años, que no había vuelto a pasear por el viejo camino del Plazaola. Entre el cuidado de mis ancianos  padres y el trabajo, la verdad, no había tenido demasiado tiempo para recorrer, de nuevo, esta vieja senda tan familiar y llena de recuerdos y de la que hablé en la entrada «Siguiendo la vía del tren y el viejo camino del Plazaola (1966-1996)«. Asi es que, aprovechando un día de estas pasadas vacaciones, cogí la cámara de fotos y me dispuse a plasmar la nueva cara del viejo camino del Pazaola que en esta entrada título «el nuevo camino del Plazaola.
Pasada la actual plaza y/o rotonda  del Virrey Armendariz (que vemos en la foto de la derecha) se iniciaba entonces el camino en otro tiempo lleno de piedras, recuerdo del viejo lecho de la vía del histórico ferrocarril del Plazaola. En la  parte derecha de la citada plaza, (ver foto izquierda de este párrafo), aun queda un viejo edificio que yo recuerdo estaba ahí desde mi niñez y que ha sido casi siempre habitado por familias de etnia gitana. Pero volvamos al camino.  Lo primero que recuerdo de este camino es que antiguamente uno de los dos cerros o mogotes estaba cortado por el lecho de la antigua vía y  hoy ese flanco izquierdo ya no existe. En su lugar tenemos los dos grandes cerros a ambos lados del actual trazado ferroviario, comunicados por un puente peatonal. Desde esta atalaya la panorámica es completa, tal y como vemos en las dos fotos que acompañan al primer párrafo de esta entrada. Mirando hacia atrás, dejamos la vieja y nueva Rochapea (la del Salvador, los pisos de Oscoz, el Ave María, etc asi como la nueva Rochapea, la de las construcciones iniciadas de  1986 en adelante). Mirando hacia adelante y hasta el limite del horizonte podemos ver el tramo de la antigua vía, hoy un  camino cementado, con unos bonitos faroles en sus bordes. Al lado izquierdo, allí donde estaba la fábrica de Perfil en Frío se encuentra, desde la avenida de Guipuzcoa hasta el limite con la actual vía ferroviaria,  las nuevas construcciones de Buztintxuri I lindantes con el viejo enclave de Santa Engracia. Hay una zona cercana a la vía en la que no se ha construido nada, se dice que porque, probablemente,  los terrenos puedan tener algún tipo de contaminación industrial.
Un poco más adelante, en el cerro de la izquierda, mirando hacia San Cristobal nos encontramos actualmente con el Parque de los Aromas. En otro tiempo estos cerros eran terrenos agrícolas al igual que los suelos colindantes. Pasados estos cerros y en dirección a Berriozar, nos encontramos hoy en día, en ese lado, el enclave conocido como Nuevo Artica, un nuevo núcleo de población situado en aquellas  explanadas vacías al final de las cuales, muy cerca de la Avenida Guipúzcoa, se encontraban hace años fábricas como la de La Casera, Bendibérica, el antiguo edificio de las Hermanitas de los Pobres, etc.

En el lado derecho del camino  cementado descubrimos la nueva Ciudad Deportiva Artica en la zona que antes conociéramos como Soto o Prado de Artica. A medio camino del camino, valga la redundancia,  nos encontramos con otro puente peatonal que comunica Nuevo Artica y la Ciudad Deportiva. Justo en el límite con la Variante Norte hallamos un pequeño hito o monumento en homenaje a la antigua vía del Plazaola, se trata de un pequeño tramo de vía con la imagen de un túnel sobre una placa de cemento al fondo, tal y como vemos en la foto adjunta. Tras la Variante Norte, que atravesamos por debajo,  nos encaminamos al antiguo cruce de caminos donde continua el viejo camino del Plazaola, esta vez sin urbanizar,  como lo conocimos durante décadas  hasta el límite con Berriozar, tal y como lo vemos en la segunda fotografía de este párrafo. Completan el reportaje fotográfico de esta entrada cuatro fotografías más: en primer lugar una foto del cerro que se encuentra frente al Parque de los Aromas, en segundo lugar una panorámica del puente que comunica Nuevo Artica y la Ciudad Deportiva y en tercer lugar  un detalle de la citada Ciudad Deportiva, tomada de regreso al barrio, de regreso a casa.

La Pamplona actual: La antigua Travesia del Ave Maria, hoy en día (2013)


Dentro de una semana, hará un año que paseaba por última vez, por esta zona, con mi padre, (hace cinco meses que murió), una zona, un escenario que ha sido y es todavía el escenario de mi propia vida. Al poco de iniciar el blog, este cuaderno de apuntes y recuerdos personales que es este blog, incluí entre las primeras entradas  una que se refería a la Travesía del Ave María, eso sí, la Travesía de 1996, en la que aun existía (faltaban, apenas unas semanas para que desapareciera) aquella vieja callejuela estrecha, con viejos edificios del primer tercio del siglo XX. La entrada se llamaba «La Travesía Ave María hasta los derribos de fines de los 90». Aun quedaban en pie también los números 14 y 15, y el espacio que llamábamos la huerta del Platero, uno de los dos chalets, -el de estanco hacía no demasiado tiempo que se había derribado-. De aquellos derribos quedaron, después de 1996,  tan solo en pie los números 7,8,9,10 y 13 (que luego pasaría a ser 11, al prolongarse la Travesia hasta Bernardino Tirapu), la mayoría construidos a finales de los años 50, probablemente entre 1958 y 1959. 

En tres de los cinco portales (el 7, el 9 y el 10) hace muchos años que se instalaron ascensores y otras mejoras y se han ido sucediendo las obras de rehabilitación de sus fachadas. Ha pasado el tiempo, ya más de medio siglo, y la gente más mayor, esa gente que vivió y crió a sus hijos en este lugar, como fue el caso de mis padres, van poco a poco falleciendo, desapareciendo de este mundo. Es, tristemente,  la ley de la vida. En unos tiempos de intensa movilidad laboral y residencial a mí me resulta entrañable ver y conocer  a esos viejitos que en algunas zonas de la ciudad, especialmente en el Casco Antiguo, la Rochapea o los Ensanches han nacido, vivido y muerto en el mismo lugar, en su calle, en su casa, formando  casi parte del paisaje, que conocían a todo el mundo, convirtiéndose en privilegiados testigos de los cambios urbanísticos y sociales de su ciudad y de su historia. Ellos han hecho la intrahistoria de esta ciudad, esa historia hecha de pequeñas, anónimas pero valiosas historias personales, con tantos vivencias, recuerdos y anécdotas que habría como para escribir un libro, pero la mayoría de las cuales se perderán, si nadie las recoge, en la nada de la inexistencia.

En el reportaje fotográfico adjunto sobre la Travesía e inmediaciones, vemos por orden de aparición, en primer lugar y abriendo la entrada, a la izquierda, una toma de la antigua Travesía, desde la nueva prolongación de la nueva Joaquín Beunza, prolongación inexistente antes de 1996, asi como otras instantáneas de la Travesía tomadas desde la zona de las antiguas escuelas del Ave María (hoy Patxi Larrainzar), desde la zona más cercana a la avenida, junto a la cafetería Artea,  y del nº 8 de la calle, un edificio mucho más antiguo que el resto de la calle y que se salvó de la piqueta en los años 90, para finalizar con imagenes del entorno más próximo a la calle y que forman parte de este microuniverso de mi vida: la torre de la iglesia del Salvador tomada desde el parque Patxi Larrainzar, en la zona más cercana a la avenida, el pórtico de entrada a la iglesia, una foto de la prolongación de Joaquín Beunza hasta la calle Juan de Ursua, con los frontones del Polideportivo de Karriquiri a la derecha de la imagen, una foto del actual cruce de Cuatrovientos y una imagen tomada desde el boulevard cercano a la Travesía creado tras los cambios urbanísticos de los años 90.

Estampas de antaño: Recuerdos infantiles en el viejo Pamplona (1968-1974)

Me siguen asaltando los recuerdos casi olvidados de aquella infancia, que tal vez por contraste tan diferente me parece a la de los niños de hoy en día. En aquellos años de la infancia hacíamos la vida en la calle, sobre todo en el verano y las vacaciones. Disponíamos de muy poco dinero para nuestros caprichos, un duro, a lo sumo diez pesetas, poco dinero, incluso entonces, pero ¡cuanto cundían!. A veces, cuando venían los familiares, los tíos y sobre todo la abuela, caían cinco duros como cinco soles. ¿En que gastábamos aquella fortuna?: Algún polo, (duro como un demonio), o un polo-flash, (el polo de los pobres) en verano, (más adelante nos daría para una tarrina o un norte de vainilla o bombón y saldrían los polos de bombón y los superalmendrados),  una mantecada o una tortita de txantxigorri en «La Patxi» y de vez en cuando, y con el ahorro de alguna paga, algún libro de RTV Salvat o de Bruguera Libro Amigo, (costaban 25 pesetas los de Salvat y 40, 50 o 60 pesetas los de Bruguera). Eran tiempos de caramelos Sugus (que se te quedaban pegados al paladar), conguitos, chicles Cheiw y  barras de regaliz rojo o negro, tiempos en los que había en las salas de juego unas dispendadoras de bolas de chicle de colores, tiempos en los que  se vendían unas calcomanías que, convenientemente colocadas, quedaban impresas en la piel aunque  por poco tiempo, tiempos de sobres sorpresa con pequeñas golosinas o soldados de plástico u otros juguetitos en su interior que ayudaban a colmar nuestras imaginarias aventuras infantiles.
Siguiendo la estela de las dos entradas anteriores tituladas «Los juegos del Viejo Pamplona (1966-1976)» y «Juegos y otras diversiones infantiles en el Viejo Pamplona», sigo recordando los juegos y juguetes de aquellos años, algunos de ellos vinculados a las barracas en los sanfermines, recuerdo especialmente una cámara de fotos de plástico que al apretar el botón salía, como un resorte, una especie de monigote o payaso cilíndrico, un pajarito de plástico que se llenaba de agua y al soplar parecía que trinaba o unas ensordecedoras trompetillas (doradas con boquilla blanca), con las que dábamos la murga unos cuantos días (¡pobres padres!), hasta que nos cansábamos o acababa rota. Recuerdo que subía a las barracas con mi padre y nos ibamos cuando se acababa el dinero después de haber montado en los caballitos, comprar alguna golosina y haber comprado alguno de aquellos juguetes de feria. También, en aquella época, estaban de moda las armónicas, las ranas que al apretarlas hacían un sonoro «croac» y las lupas de bolsillo. Recuerdo una armónica chiquita, como la de la fotografía,  que iba incorporada a un llavero y que perdí en el campo del fútbol del Ave María. Y en cuanto a las lupas tenían los usos más variados, aparte de agrandar los textos o las cosas, también tenía algunos especialmente malvados, como  cuando el sol caía de plano sobre el cristal de la lupa y la piel de la mano del amigo o el pellejo de una lagartija se encontraba al otro lado de la lupa. Eran tiempos de caretas de cartón, de aros o hula hop, (este era un juego de chicas que movían sinuosamente los aros por sus cuerpos aguantando el máximo tiempo posible para que no se cayesen al suelo) y de peonzas, yo-yos, chapas, bolas locas y balones de Nivea. En verano se utilizaban las pistolas de agua y también recuerdo que había pistolas de pistones, que hacían un ruido ensordecedor, como si fuese un tiro. En aquellos años aprendimos a andar en bici, tras algunos intentos frustrados y unos primeros pasos tambaleantes. Las bicis eran de BH o de GAC, las de chicas con redecilla de colores en la rueda trasera. Los chavales más atrevidos o gamberros compraban, en ocasiones,  petardos y/o bombas fétidas para hacer alguna de las suyas. ¡Qué olor a huevos podridos!. En el campo de los objetos de broma había también unos líquidos malolientes que se echaban sobre una silla y que daban primero calor y luego frío y arañas o tarántulas de pega pero que daban el pego, valga el juego de palabras. La trastada en la escuela, con alguna de estas bromas, o con la clásica cerbatana del boli bic se pagaba, como mínimo,  con un buen coscorrón, la expulsión de clase e incluso el aviso a la familia. En el día de los santos inocentes se colocaba, en la espalda del incauto, el típico monigote recortado de papel.

En aquellos años por no haber no había ni parques infantiles, el primero que recuerdo, el parque del Ave María se instaló bien avanzado los años 70. Como he comentado al principio se jugaba en la calle, llena de polvo, tierra o gravilla y a menudo llegaba uno a casa con el codo o las rodillas lastimadas. «Pareces la piedra del topo», decía mi madre, debía ser una manera cariñosa de llamarme «cenizo» bien porque el topo se encontraba con la piedra y ya es difícil que, acostumbrado a hacer túneles bajo tierra, se encuentre este animal con un pedrusco o bien como el topo era una manera suave de llamarme cegato por mi indisimulada torpeza. El procedimiento de atención médica familiar era invariablemente el mismo: desinfección con abundante agua oxigenada, ¡cuanto escocía aquel condenado liquido burbujeando sobre la herida! y luego una buena untada de mercromina y a soplar para que se secase rápido y no se escurriese por la pantorilla. Eran tiempos de teléfonos de ruleta en las casas, en mi casa entró tardíamente, a finales de los 70, hasta entonces vivíamos tan felizmente sin él (quien lo diría ahora con teléfonos móviles por doquier), ¿para que estaban, si no, los timbres de las casas, bien de los amigos o de las vecinas?, El contacto era asi pues, entonces, absolutamente «personal e intransferible» y cuando hacía falta una llamada fuera, pedíamos el favor a la vecina o acudíamos a la cabina de teléfonos más cercana que solía ser la que estaba, y aun está (bueno el teléfono si, la cabina, no),  bajo los soportales de una de las Fases del Salvador, junto a la cafetería Haizea, muy cerca del Porrón.

Pero si había un evento, una fecha que se esperase como pocas y se fijase en la memoria de aquellos lejanos años infantiles era la celebración  de la Primera Comunión. Los niños iban de almirante o marinero, las niñas como pequeñas novias, con sus trajes blancos inmaculados. Era típica la foto en las casas del niño con el traje de la primera comunión y el convite en un restaurante de postín. Yo, por lo que se ve, rompí la tradición pues, a diferencia de mi hermano, ni fui de marinero, ni conservo foto de aquel evento ni celebramos el día en ningún restaurante. Eso si, mi madre organizó, ayudado por mi tía, un gran convite en casa, en el entonces casi intocable cuarto de estar (en aquel entonces estaba solo para las visitas) al que asistieron un montón de familiares, incluso en algún momento del día se pasaron los vecinos más allegados. Fue el 8 de mayo de 1971, domingo. Aquel día, amaneció  nublado, lluvioso,  hicimos la primera comunión en la iglesia del Salvador una veintena de chiquillos. Y a mi, recuerdo que me toco leer la epístola. Quien iba a decirme, con lo tímido que era entonces, que aquel día haría gala de unos templados nervios de acero dejando, como quien dice, el pabellón de la familia bien alto. Era costumbre en aquella época que los padres regalasen al niño algo especial. Me acuerdo que fue entonces cuando me regalaron mi primer reloj de pulsera, además de un sello con mis iniciales que debe andar por ahí, por algún sitio de la casa.

Por las calles de lo viejo: Nueva, San Saturnino, Jarauta y San Lorenzo (1964-2004)

Después de bastantes entradas en que he desempolvado vivencias y recuerdos, canciones, hechos históricos, estadísticas climatológicas, volvemos al Casco Viejo, del cual nos quedan aún algunas calles por visitar. Vamos, en esta ocasión, a entrar por la calle Nueva y, tras recorrerla en toda su longitud, pasaremos también por las calles San Saturnino, Jarauta y San Lorenzo. La calle Nueva es la calle más larga del Viejo Pamplona y se extiende desde la calle San Saturnino hasta la calle Taconera. No pertenecía a ningún burgo. Desde la construcción del burgo de San Cernin en el siglo XII y luego el de San Nicolás, también llamado Nuevo Burgo y más tarde Población de San Nicolás,  y durante varios siglos, -hasta el siglo XVI-,  fue el foso que separaba ambos núcleos urbanos. Durante un largo tiempo aquel foso fue escenario de fricciones y disputas entre los dos burgos, y esto ocurrió hasta prácticamente el Privilegio de la Unión, en 1423,  y sobre todo fue un autentico estercolero, al que los vecinos arrojaban los desperdicios, la basura desde las casas próximas. Tendrían que pasar 114 años  hasta que en 1582 el entonces virrey de Navarra, marqués de Almazan,  ordenase derribar fosos y edificios y construir la calle Nueva, que se llamaría, a partir de entonces calle Nueva de Almazan.  En 1931 se cambió el nombre de calle Nueva por calle  de Don Higinio Mangado, un capitán de carabineros que luchó por la causa republicana y que murió en 1884, restableciéndose el nombre de calle Nueva en 1936, al poco de iniciada la guerra civil. Desde mediados del siglo XVI, el lugar donde hoy están las escuelas de San Francisco lo ocupó el viejo convento de los franciscanos. A mediados del XIX, en el lugar del convento se instaló el Almudí o Mercado de Granos.  Tras él estaban las escuelas municipales de dibujo, de niñas y de párvulos. En 1901 se derribaron estas dotaciones para erigir las escuelas municipales de San Francisco, obra del arquitecto Julián Arteaga.  En el nº 30 de la calle Nueva, muy cerca del final de la calle, estuvo la llamada  Casa de Baroja porque, al parecer,  el escritor guipuzcoano vivió en ella desde 1881 a 1886. La casa que se extendía hasta la calle San Francisco se derribó en agosto de 1974  y el edificio conserva en su parte reformada trasera, la que da a San Francisco,  una fachada noble de arcos ojivales y el escudo de los Cruzat. Adjunto una fotografía de la citada casa, datada en febrero de 1973 y cuyo autor es Rafael Bozano.


En esta calle, siguiendo el orden de los números podíamos encontrar hace 30 años los siguientes establecimientos: empezando por el lado izquierdo y en la esquina con la plaza consistorial, la antigua farmacia Alcalde fundada hace más de 150 años, regentada entre otros por  Jesús Pomares y  hoy por Laura Maeztu, luego casi  todo eran traseras de los edificios y comercios que daban a la calle Zapatería, como vemos en la foto adjunta, salvando algún pequeño taller hasta llegar a la plaza del Consejo en que, en las dos esquinas de esta plaza con Nueva, encontrábamos sendos locales del establecimiento Ferraz. Muy cerca del pasaje o belena de San Miguel hallábamos la tienda Telas El Peso, luego la entrada, desde 1969 a Textiles Blanco y, pasada la belena, una serie de pequeños locales: la antigua librería Abarzuza, la boutique Vicios y más adelante la asesoría Alfa. En este tramo, en los últimos años se han instalado varios establecimientos: una tienda de arreglos de ropa, Cosetodo, una tienda de guitarras eléctricas, El Infiernito Guitar Shop, una librería, Papyros, un pequeño estudio de arquitectura. A continuación había alguna trasera de locales de San Antón, el bar Malembe que en sus tiempos regentó un latinoamericano exiliado, chileno para más señas, y que hoy es un kebab, más traseras de locales de San Antón (de la Golosina, Lecar, Mendi Kirolak, Decoluz, etc) algunos bares de noche para gente joven como el Utopia y el Atxiki, estos ya avanzados los 90, para llegar hasta el final de la calle en la que recuerdo que estaba pasada la trasera de Decoluz (hoy Oraintxe), la galería de arte de Carlos Ciriza (hoy ocupado por el negocio del jugador de Osasuna Lacruz, Nainere) o la tienda de decoración textil Arqtex de Julián González que en el año 2002 se trasladaría a Paulino Caballero en el Ensanche, y donde hasta hace poco había una tienda de venta y reparación de instrumentos musicales: violines, chelos, etc. Pasado este local, en los bajos del antiguo consulado italiano encontramos el restaurante La Nuez.

 


Si volvemos al principio de la calle y seguimos esta vez por la izquierda encontrábamos  Almacenes Rocamador, ocupado luego por La Golosina y más tarde por una oficina bancaria de Caja Navarra, ahora Caixabank que se mantiene. A continuación sólo recuerdo en los últimos años, la agencia de viajes Libre Destino y recientemente, en su lugar, la tienda de diseño Fragment de Karlota Las Palas. Más adelante la tienda y taller de electricidad Aranai que lleva en el nº 8 de la calle desde 1982, una gran tienda de muebles de diseño de Andrés Las Palas que tuvo varias denominaciones y que luego fue sede de la empresa de espectáculos In Out, responsable de haber traído a Pamplona las estrellas más importantes de la música del ámbito nacional e internacional. A continuación había algún estudio de arquitectura y posteriormente, el hotel Maisonnave, del que ya hemos hablado en diferentes entradas y que aquí volvemos a mencionar. Fundado en 1883 en la calle Espoz y Mina, como fonda y coches de caballos, por Carlos Maisonnave y su esposa Francisca Echevarría, en 1945 pasaría a ser regentado por la familia Alemán, sus actuales propietarios, que erigieron en 1966 el actual edificio de la calle Nueva, sobre el solar que ocupase la Casa Escudero,  Casa del Orfeón o palacio medieval de Aguerre, que por todos esos nombres podemos referenciarla. Adjunto, junto a este párrafo,  una foto de la citada casa tomada desde la calle Ansoleaga. La casa fue derruida en 1958 y con las piedras y arcos apuntados y otros elementos arquitectónicos que se encontraron en el edificio, el Ayuntamiento erigió en 1961 el Mesón del Caballo Blanco. Pasado el hotel estaba entonces la carpintería Iruña, donde luego se instaló la tienda de indumentaria tradicional Nuevo Barroco, regentada por Jesús Pomares. Pasado este local hubo hace algún tiempo un centro de actividades de fugaz existencia, luego la Biblioteca General de Navarra, en el viejo edificio de La Agrícola, hoy una biblioteca de barrio, y pasadas las escuelas de San Franscisco, en donde estuvo la Casa de Baroja, Muebles Baztan, hoy sede del tribunal laboral,   para acabar en el Palacio del Marques de Vessolla junto al parking Rincón de la Aduana. Adjunto una fotografía de Galle, fechada en agosto de 1978, donde se puede observar la construcción del nuevo inmueble, que sustituyó a la Casa de Baroja y que albergo primero a Muebles Baztan y luego al Tribunal Laboral.

 


Volvamos nuestros pasos al comienzo de la calle y  dirijámonos esta vez hacia la otra parte del Burgo. La calle San Saturnino comienza a la altura de la plaza consistorial y termina en el inicio de la calle Mayor, junto al pocico de San Cernin. Hasta el siglo XIX se llamó calle de las Bolserías. Su origen data del siglo XVI, epoca en la que se rellenaron los fosos y murallas que separaban los burgos que había en el lugar. Su nombre  original procedía del agrupamiento de los guanteros y bolseros que había en la zona. A finales del siglo XIX, concretamente en 1890,  el ayuntamiento permitió el derribo de varias casas sobre cuyos terrenos se levantaron los edificios nº 2 de Nueva y 1 de San Saturnino, de gran presencia como se puede observar en la foto adjunta. El propietario de estos edificios era Francisco Seminario que costeó parte de los trabajos de ensanchamiento de la calle y que propuso en 1894 al consistorio el nuevo nombre de la calle, en honor al patrono de Pamplona, propuesta que fue aceptada por el ayuntamiento. La iglesia de San Cernin o San San Saturnino se construyó entre 1180 y 1200 por franceses afincados en esos terrenos. La iglesia actual se levantó entre 1277 y 1297, con una nave de 25 metros de altura. En el siglo XV se construyeron los claustros.  En el siglo XVIII se suprimió el almenado de su torres y para construir la capilla de la Virgen del Camino se derribo el claustro. En 1941 se derribó el nº2 de la calle  y cuatro años más tarde el nº4 para ensanchar la calle y el espacio que daba paso a la plaza Consistorial. En la foto de Cia, de la tercera década del siglo XX,  vemos a la derecha, los dos edificios citados que estrechaban el paso a la plaza consistorial.


En el nº 1 de San Saturnino y empezando desde el Pasaje de Francisco Seminario encontrábamos a finales de los 80, la tienda de calzado «La Infantil»,  una de las tiendas de calzado infantil más antiguas de España (casi 100 aÑOS), luego la corsetería Urdiain que cerró hace unos años y que ocupo una tienda de frutas y verduras y hoy una de chuches,  la tienda de bolsos, maletas y artículos de marroquinería Leder de Manolo Nagore, donde desde 2001 está la floristería Krabelin, Confecciones Maxi, luego Confecciones Goiba, y más tarde ocupada por diversos negocios (Orange, La Factoría de los Perfumes, etc), la Relojería Joyería Zaragueta, hoy ocupada por Echarte y, por último,  una de las primeras farmacias del viejo Pamplona, la Farmacia, hoy parafarmacia Sánchez Ostiz, fundada en 1845 que  ocupó luego la Farmacia Sánchez Ostiz antes de trasladarse en 1931 a su actual ubicación junto a las escalerillas, y que vemos en la foto que curiosamente ilustra este blog. En el lado derecho de la calle, junto a la antigua Casa Seminario, encontrábamos las Panadería Iruña que se mantiene, la boutique Hechizo, que luego fue Coqueta y hoy una perfumería de bajo coste,y junto a las escalerillas de San Saturnino, la Farmacia Sánchez Ostiz, que está en ese local desde 1930. En la fachada del edificio aparece dibujada la imagen de la diosa romana Diana, diosa de la caza, que pretende recordar probablemente  algún templo pagano que se alzaba en la zona precisamente frente al pocico de San Cernin, santo que bautizó en la fe cristiana a aquellos antiguos pamploneses. Junto a la farmacia estaba la tienda textil Bartos ocupada luego por Latina y en los últimos tiempos por Hunchha y hoy por Loops and Coffee. Más adelante estaba la Carnicería Leranoz, ocupada más tarde por la Pastelería Arrasate y en los últimos tiempos por el restaurante San Saturnino y hoy en día por el Bar Restaurante El Momento. A continuación estaba, estuvo,  durante muchas décadas la Librería  de Javier Echarte (promotor, entre otras cosas, de El Estruendo de Iruña) antes de que se trasladase al local de Zaragueta, la carnicería de Jesús Goñi, que continúa, la expendeduría nº4, El pocico, regentada por Alfonso Landivar y más adelante estuvo, entre 1963 y 1991, Calzados La Zapatillera (no confundir con la de la calle Mayor), antes de que los hijos de Ricardo Manero abriesen la zapatería en Pozoblanco, 12 con el nombre de Calzados Monaco. Tras la tienda de los Manero estuvo, en ese local, la tienda vaqueros Basic Jean y luego diversas tiendas de alimentación y bebidas. En las fotos adjuntas vemos una visión de los principales edificios de la calle y de sus comercios, en los años 70.

 

La calle Jarauta comienza en el mismo punto que la calle Mayor, en el pozo de San Cernin, al final de San Saturnino y termina en el nacimiento de la calle Santo Andia y Descalzos. La calle se llamó desde el siglo XVIII calle de las Pellejerías (anteriormente Peletería y Pelejería). Era el barrio de los pellejeros, aforradores y manguiteros. En los números 42 y 44 estaba la casa de Nuestra Señora Santa Ana, patrona del barrio, cuya hornacina vemos en la plaza (asi como la plaza misma), en un par de fotos de los párrafos siguientes. Durante siglos vivieron en esta calle y aledaños grandes mercaderes, comerciantes, notarios y familias ilustres, de los que queda como testimonio los arcos góticos de las bodegas de algunas casas palaciegas, sobre en todo en los números impares de la calle, sin embargo desde comienzos del XIX de aquellas familias apenas quedaba nadie y la población empezó a ser mayoritariamente modesta. Los vecinos y, sobre todo las vecinas jóvenes, comenzaban a estar molestas por el nombre de la calle, de forma que en 1886 solicitaron al Ayuntamiento lo cambiase por el de Santa Ana, sin resultado. No obstante en 1906 y atendiendo a las demandas vecinales el Ayuntamiento acordó sustitir el viejo y denigrante nombre de las Pellejerías (por el calificativo de pellejos y pellejas, todo un insulto especialmente para las mujeres) y darle a la calle el nombre de Joaquín Jarauta, magistrado y exalcalde de Pamplona en 1881. Hasta 1909 y 1923, respectivamente,  en esta calle, en la esquina de la calle con la plaza de Santa Ana  estuvieron  también el parque de desinfección y la perrera, en el lugar que después ocuparía el dispensario infantil municipal y posteriormente la Unidad de Barrio. Adjunto, junto a este párrafo, una foto de la calle, de 1964 en la que podemos observar una carrera pedestre atravesando la calzada.
Repasemos los establecimientos que había en la calle, en los años 80 del pasado siglo, o al menos los que yo recuerdo. Comenzando por el lado izquierdo desde San Saturnino y en las traseras del Palacio del Condestable estaba Muebles Rubio (recuerdo que mis padres compraron su dormitorio en 1966, en esta tienda), y cuya fotografia adjunta da fiel testimonio del mal estado en el que se encontraba el Palacio a finales del siglo pasado. A continuación estaba el llamado Rincón de la Pellejería. En ese espacio hubo unos años antes, a finales de los 70, un edificio que se encontraba en bastante mal estado y que, desgraciadamente,  acabó siendo derribado, (y digo desgraciadamente porque creo que  era el ejemplo de arquitectura civil, esto es de vecindario, más antiguo que se conservaba, databa del siglo XVI). En el párrafo anterior se adjunta una fotografía de José Luis Zuñiga datada en enero de 1977 de ese edificio. Más adelante estaba la tienda Antiguedades Jarauta, la carnicería Aznarez, Alimentación Mari Luz, Carnicería Munarriz (cuyo propietario se jubiló hace apenas un año), la tienda de discos Dientes Largos, la librería Papelería de Jesus Mari Miranda, la pastelería Gloria. En el lado derecho teníamos al principio de la calle,  Almacenes Lecar, donde desde el año 2001 está la sociedad gastronómica Napardi. El edificio albergó desde 1921 el Circulo Jaimista e iba a ser sede del diario El Pensamiento Navarro si bien con el paso del tiempo se adecuó para casa de vecinos. Posteriormente estuvo ocupado por la pollería Iriarte y como he dicho, tras él la fontanería Lecar de la calle San Antón que lo utilizó como almacén y exposición. Tras él había una tienda Aves y Caza Sacristán que años más tarde ocuparía  durante bastante tiempo la tienda de discos Indie Sound. En el nº 20 de la calle estaba la pescadería La Guipuzcoana. En el nº 36 a principios del XIX hubo una fábrica de cuerdas de guitarra y en los años que refiero un establecimiento que se llamaba Krak, un poco más adelante una frutería, Alimentación Jarauta, Lápidas Ardaiz, Gomi Tatto, Ukrania, Alimentación Juangaicoa. Hoy la mayoría de estos establecimientos y otros que no recuerdo bien han desaparecido. Entre los bares de ambos lados de la calle recuerdo (no sigo un orden concreto) el Bar Oreja, el Montón, Gallego, Goal, Urricelqui, Paris, Ongi Etorri, Deportivo, Jarauta, La Viña, el Viana, La Calle , El Pamplonica, el Bar Katu, Roncal, Giroa, El 84, Rocio, el aritza etc La mayoría de ellos siguen, más las peñas, Los del Bronce, Alegria de Iruña, La Jarana, Aldapa, La Unica,  San Fermin, Sanduzelai y alguna otra, que seguro que me dejo alguno… Sociedades, además del Napardi que se instala en la calle como he dicho en el 2001, estaban en los 80 las sociedades Gureleku, La Saeta, los Irunshemes, la sociedad gastronómica SGZ, etc.

 

Termino mi recorrido en la calle San Lorenzo, calle que arranca al final  de la calle Mayor y acaba junto a la de Jarauta y Descalzos. La población conocía esta calle como la Burullería pues en ella se concentraban los tejedores de paños. Su patrón era San Lorenzo cuya hornacina se conserva hoy en día. A partir de 1840 la calle cambia su nombre por el de San Lorenzo. Adjunto foto de los danzantes de San Lorenzo en el día de las fiestas de la calle, en agosto. De la cercana  iglesia cabe decir que se se empieza a construir en  el siglo XIII terminándose un siglo después. Tenía un torreón defensivo que accedía a la Taconera. En 1743 Juan Miguel de Goyeneta construye otra fachada que duró hasta 1901 en que se construye la actual, obra de Florencio de Ansoleaga y que se terminó el 6 de julio de 1903. La capilla de San Fermín empezó a construirse en 1696 y se inauguró el 7 de julio de 1717. El templete del santo se inaugura en 1819 y en 1975 con motivo de una reforma se le dota de un altar. Entre los establecimientos de la calle cabe recordar en el lado izquierdo el bar Kazuelicas,  la carnicería Bezunartea (luego Fulber y actualmente un locutorio, Dunia, creo), Autoservicio Jesusa, Bolsos Cebrian, abierta como guarnicionería desde 1909 y como tienda de bolsos, paraguas y otros productos de piel desde 1970, y más adelante el bar restaurante Erburu, el Oasis (antes Poliki), la tienda de antiguedades de Merche Muiño,  el Lanzale y al final de la calle el Askartza; en el otro lado el bar la Cepa, Droguería Venancia, la Pescadería Garayoa, el bar Piskolabis, Gotorleku, Alimentación Iruñako y la Bisutería Gooto Bazar.

Fotos de la Casa de Baroja de Rafael Bozano (1973), del final de la calle Nueva de Galle (1978), sin filiar (Casa del Orfeón)  (1932), de los números 2 y 4 de San Saturnino de  J. Cia (1933), de la carrera pedestre de Jarauta (1964), todas ellas aparecidas en Pamplona, Calles y Barrios asi como  de Jarauta nº 5 de Zuñiga (1977) y del Ayuntamiento de Pamplona (Plaza de Santa Ana)