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Estampas de antaño: Oficios desaparecidos en el Viejo Pamplona (1900-1960)

En anteriores entradas del blog he recordado viejos oficios en peligro de extinción como los afiladores o deshollinadores. También he hablado de establecimientos asociados a mi infancia: los viejos ultramarinos, las antiguas barberías y peluquerías, las viejas serrerías y carbonerías. En esta entrada retrocedo con mi máquina del tiempo particular y pongo el cronometro temporal en el año 1900, cuando Pamplona cabía entre sus murallas y el Casco Antiguo era prácticamente toda la ciudad. En aquel entonces, las viejas rúas medievales bullían de actividad. Entre sus estrechas callejas se intercalaban tiendas, talleres y fábricas de todo tipo. En aquellos estrechos locales cabía desde el artesano manual al moderno taller, es un decir, de principios de siglo: fábricas de calzado, de curtidos, de chocolate, de lejías, de hierros, de alpargatas, medias, hielo, gaseosas, géneros de punto, espejos, escobas y tantos y tantos otros materiales que hoy nos fabrican en lugares mucho más distantes. Abriendo esta entrada tenemos dos bonitas fotografías, las dos de Julio Cia, la  primera, la de la izquierda, de 1954 y corresponde al nº 72 de la calle Estafeta, con un comercio tradicional de alpargatas, la segunda, la de la derecha está datada en 1950 y refleja la bulliciosa actividad de la Cuesta de Santo Domingo, con una cestería en primer término.  Entre las tiendas de alimentación teníamos, aunque posteriormente se convirtiesen en sinónimos, ultramarinos, colmados (que a finales del XIX fueron precedentes de algunos bares pues servían bebidas alcohólicas, a excepción del vino y también embutidos, embuchados y fiambres)  y también los coloniales, tomando su nombre en el último caso del conjunto de importaciones traídas de las antiguas colonias españolas y por último otros negocios que respondían al nombre, menos conocido, de abacerías que era tiendas donde se vendían al por menor aceite, vinagre, legumbres secas y bacalao, en general alimentos no perecederos. 

Había, por otra parte un sinfín de oficios, muchos de ellos hoy desaparecidos o en vías de extinción: basteros o guarnicioneros que fabricaban y vendían guarniciones para la ganadería, constructores de baúles o bauleros, blanqueadores de cera que depuraban la cera amarilla producida por las abejas para la elaboración de cirios y velas que vendían las cererías, como la de Iraizoz que vemos al final de la entrada; aunque también había cererías que se encargaban de este proceso, desde el inicio; por cierto las casas pobres alumbraban con velas de sebo mientras las pudientes lo hacían con las de cera, que incluso en ocasiones eran aromáticas; boteros, que elaboraban botas y pellejos para el vino; broncistas que trabajaban, como se pueden imaginar, con el bronce diseñando objetos para fundirlos en bronce o arreglando objetos de este material; canteros que trabajaban la piedra o marmolistas que hacían lo propio con el mármol; casulleros que fabricaban casullas y otras vestiduras y ornamentos para el culto religioso; cedaceros que elaboraban cedazos, tamices o cribas pero que también podían ocuparse de construir fuelles y cubos; cesteros o canasteros que elaboraban recipientes fabricados con fibras vegetales, generalmente mimbre; estereros que elaboraban esteras, cordeleros (algunos recordamos los últimos cordeleros en la zona del baluarte del Redín que vemos en la fotografía adjunta de los primeros años 60); cordoneros que trabajaban todo tipo de cordonería; corseteros que hacían y vendían corsés, prenda utilizada todavía entonces por las mujeres; doradores que aplicaban una terminación dorada sobre la madera para embellecer su imagen final; herreros y cerrajeros que trabajaban el hierro; herradores que herraban las caballerías; traperos que recogían trapos de desecho para comerciar con ellos, también llamados ropavejeros; hojalateros, latoneros, plateros que como su nombre indican trabajaban y en ocasiones vendían productos de hojalata, latón o plata.


En aquellos tiempos era una palabra común la de lampista que podría tener varias acepciones: era la persona que se dedicaba a instalar o reparar servicios de electricidad, agua o gas, aunque también podía ser sinónimo de lamparero, el que ponía las lamparas. Había colanderías y lavaderos de ropa al aire libre, junto al río, cerca del puente de Curtidores, como la que vemos al final de la entrada y también más allá del Monasterio Viejo de San Pedro, planchadores, limpiabotas en salón, seguramente alguno de los Casinos y Cafés de la plaza del Castillo contaba con ellos, aunque la foto que adjunto, de los años 50, es del Café Irañeta, posteriormente Bar Restaurante Baserri. Eran tiempos en los que en el ámbito de la hostelería-hotelería no se hablaba de albergues, ni hostales, ni pensiones, ni bares, ni cafeterías, sino de casas de huéspedes y viajeros, de comidas, fondas y posadas y el self-service se llamaba ambigú. Frente a las degustaciones de café actuales nos encontrábamos con horchaterías, chuferías y alojerias (estos últimos establecimientos vendían aloja o bebida fabricada con agua, miel y especias). Los servicios de reparaciones se denominaban componedores de…lo que fuese: máquinas de coser, paraguas o sombrillas, etc. Y a los podólogos se les llamaba callistas. Había tiendas de cambios de monedas y tiendas de sombreros, camiserías y corbaterías y muchas, muchas sastrerías (talleres en plantas altas y sastrerías con tienda en los bajos, como hemos visto al repasar las calles en la primera mitad del siglo) así como modistas. La bisutería se llamaba quincalla fina y junto al termino de mercería aparecía invariablemente el de paquetería. También había fumisterías que eran tiendas y/o talleres de estufas y cocinas (quien con más de 50 años no recuerda las cocinas económicas), estamperías que como pueden imaginar vendían laminas y estampas, peloteros, silleros, toneleros y torneros (imagino que huelga decir a que se dedicaban).

Tras la guerra civil, el mundo del automóvil conoció un despegue espectacular y a los garajes y estaciones de servicio se sumaron academias de choferes, carrocerías o chapistas, talleres de pintura, guarnicioneros de coches,  venta y reparación de neumáticos, etc. Al equipamiento del baño se le llamaba material sanitario. Surgieron las primeras agencias de prestamos y de publicidad. Comenzaron a proliferar las academias de enseñanza y de corte y confección. Se acudía al practicante para ponerse  la inyección. ¿Cuantos asocian a su infancia aquella traumática visita al  practicante o del practicante  a casa?. Aun existían los serenos en las calles. Pero desde entonces muchos han sido los oficios que desaparecieron y muchos otros los que surgieron. Ese ha sido siempre el signo de los tiempos. La ciudad cambia y la sociedad y sus necesidades evolucionan.

Fotos por orden de aparición: Estafeta, 72. J. Cia (1954) AMP; Cuesta de Santo Domingo. J. Cia (1950) AMP; Cordeleros en el Redin (1965), Pamplona, calles y barrios, J.J. Arazuri; Limpiabotas en el Café Irañeta (Años 50); Lavanderas a las orillas del Arga, Julio Altadill (1903); Cerería Iraizoz (1966), AMP.

Imagenes del ayer: Estampas sanfermineras de unos turistas americanos en los años 60

Recupero una vieja sección fotográfica, la de Imagenes del Ayer. En esta ocasión rescato casi una treintena de fotografías de unos turistas americanos a su paso por   el viejo  Pamplona y los Sanfermines de mediados de los años 60. Sus fotos nos dan mucha más información de lo que puede parecer en un principio. Las primeras fotografías están tomadas desde el Hotel de los Tres Reyes, establecimiento en el que probablemente se alojase nuestros desconocidos turistas. En ellas y en una secuencia de cuatro fotografías, con una visión consecutiva casi panorámica, podemos ver en el primero, desde la Rochapea al norte, en una luminosa y despejada amanecida, con el monte San Cristobal al fondo y la iglesia de San Lorenzo en primer término  y un poco más allá la plaza de Recoletas; en la segunda,  la parte central del Casco con el convento de las Salesas y el Palacio del Marqués de Vesolla en primer término y junto a ella la vieja casa donde vivió el escritor Pio Baroja, de niño,  y un poco más allá el gran edificio de las Escuelas de San Francisco, y a su derecha los arboles ubicados en las traseras del antiguo colegio de Teresianas; en la tercera el edificio del antiguo consulado italiano de la calle Taconera, la calle Ciudadela, y parte de Navas de Tolosa, Sarasate y el Ensanche para finalizar con la cuarta fotografía donde podemos contemplar la calle Navas de Tolosa en todo su esplendor y a la derecha algunas de las casas del primer ensanche. De esta primera tanda de fotos algunas cosas han cambiado: la plaza de Recoletas donde, entonces se podía aparcar, el Rincón de la Aduana con el monumento a la Inmaculada en el centro, las casas viejas derribadas al principio de la calle Nueva, entre ellas la ya citada casa donde vivió Baroja, el frontal del hotel de los Tres Reyes con la rotonda de Navas de Tolosa inexistente entonces y algunos edificios del primer Ensanche, como alguno situado en la calle General Chinchilla, concretamente el inmueble de Cervezas Cruz Azul y El Aguila que sería derribado para instalar allí en 1981, la Jefatura Superior de Policía.

                

En esta segunda tanda de fotografías tomadas desde el edificio en cuyos bajos se encuentra actualmente Óptica Joaquín Alforja y Gutierrez podemos ver diferentes instantáneas del encierro, antes y tras el paso de los toros, en la plaza del Ayuntamiento y enfilando la calle Mercaderes. En la primera, se percibe la poca luz ambiental existente, justo en esa hora en que la noche deja paso al amanecer, con el recorrido repleto de público, en la segunda vemos a los corredores, sin toros  a la vista, pocos segundos antes de que llegue la manada, en esta se percibe con claridad el mural turístico que decoraba la medianera de la entonces todavía existente vieja Casa Seminario; en la tercera se ve la manada corriendo ordenada con un recorrido bastante despejado y en la cuarta y última vemos la manada a su paso por Mercaderes justo enfrente de los antiguos Almacenes Unzu desaparecidos hace casi una década que ya para entonces, incluso algunos años antes, ocupaban cuatro edificios consecutivos de la calle, a partir  del local inicial con el que comenzaron a finales del siglo XIX.

              

En esta tercera tanda de fotografías, vemos diferentes momentos de la fiesta, los gigantes en la zona del Rincón de la Aduana y principio de la calle Nueva, un grupo de improvisados acordeonistas a su paso por la calle Zapatería cerca del Palacio del Conde de Guendulain, tres de los cuatro turistas que presumiblemente componían nuestro grupo de turistas (formado por dos matrimonios o parejas) en la plaza de Recoletas, junto a las casetas de los ajos, una tarde en las terrazas de la plaza del Castillo, un partido de pelota en el Labrit, un grupo de turistas americanos en Casa Marceliano y sendas fotos de  animados bailes nocturnos que no he conseguido ubicar. En la primera unos jóvenes parece que bailan alguna danza vasca al son del txistu y el tamboril y por lo menos, en el extremo izquierdo de la foto se ve alguna chica. En la segunda fotografía aparece un nutrido grupo de muchachos, bailando aparentemente con la música de alguna de aquellas canciones pop de la década, pero  las chicas brillan por su ausencia lo que llama poderosamente la atención,  si  comparamos estas instantáneas de mediados de los 60 con unos pocos años más tarde donde las mujeres comenzaron a participar del mismo modo y con la misma intensidad que los hombres de la fiesta.

            

              

En esta cuarta tanda de fotos contemplamos diferentes imagenes de la ciudad, en la primera foto, vemos la plaza Príncipe de Viana, con algunos pocos automóviles de aquella época, entonces no había problema de trafico, al final de Conde Oliveto podemos divisar los cuarteles militares cerrando lo que luego a partir de 1971 sería el inicio de la avenida del Ejército y también al final de Conde Oliveto pero a la izquierda se puede vislumbrar la estación del Plazaola-Irati, aproximadamente una década después de su cierre; en la segunda foto vemos  la plaza del General Mola, con el edificio del Gobierno Civil a la izquierda y la casa de las Hiedras, a la derecha, ese edificio que, como hemos visto en otra entrada del blog, se demolería con dinamita en el año 1974. La tercera foto corresponde a la ronda del Obispo Barbazan, con parte del conjunto catedralicio a la vista, el palacio arzobispal al fondo, tomada desde la zona del baluarte del Redin o un lugar muy cercano al menos y la cuarta foto al baluarte bajo de Guadalupe, al fondo los barrios de Rochapea y Chantrea. En este lugar hubo en los años 70 un pequeño zoo, similar al de la Taconera, con algunos ciervos y jabalíes. En la quinta fotografía se puede ver a uno de los turistas fotografiado junto a la reina de color, un guardia urbana tras ellos, enfrente del Rincón de la Aduana, en la sexta se ve a tres de ellos paseando por la plaza del Castillo en dirección a Estafeta, en la septima observamos a un guardia regulando el tráfico en la confluencia de la Avenida de Franco con la calle Olite, justo donde está ubicada la iglesia de San Francisco Javier. Y en la octava, la  fotografía que cierra la entrada ofrece una panorámica de Navas de Tolosa, muy cerca del Monumento a Navarro Villoslada que estaba situado entonces en el jardincillo situado frente al Hotel Tres Reyes, por la calle vemos circulando una pequeña muestra de los coches de aquella época: un jeep Land Rover, un Seat 850, un Seat 1500, un Seat 600, etc.

           

        

Presencia religiosa en el Viejo Pamplona en la primera mitad del siglo XX (1908-1953)

Como afirmaba en la entrada anterior, el Viejo Pamplona de primeros de siglo, y yo diría que incluso hasta bien mediada la pasada centuria era una de las ciudades de España con mayor número de religios@s por habitante y metro cuadrado. Baste decir que nada menos que medio centenar de comunidades religiosas estaban afincadas en Pamplona, como veremos, en este período de nuestra reciente historia. ¿Qué presencia tenía la religión en nuestra ciudad a comienzos del siglo?. Pues bien, a primeros de siglo, había cinco parroquias en la ciudad y se encontraban, lógicamente, todas ellas dentro de las murallas. Además de la Catedral, estaban las parroquias de San Saturnino, San Nicolás, San Juan Bautista, San Agustín y San Lorenzo, cuyo párroco era Marcelo Celayeta, lo fue al menos en el período que he analizado, entre 1908 y 1931, año de su fallecimiento. La de Jesús y María se había abierto nuevamente al culto en 1914. En abril de 1916 y a iniciativa de Celayeta se había terminado de construir, en el solar del antiguo convento medieval de Santa Engracia, la nueva iglesia de El Salvador, la primera “fuera puertas” que no obstante dependería de la parroquia de San Lorenzo hasta 1937. 

Además de las cinco parroquias locales estaban las iglesias, -en la mayoría de los casos eran pequeñas basílicas-, de San Martín, en la calle Calderería, la de Santo Andia, en la plaza de su nombre, -donde se veneraba a la Virgen de la O-, la de la Escuela de Cristo, junto a la iglesia de San Saturnino, en la calle Ansoleaga, la de San Fermín de Aldapa, en la Cuesta del Palacio o la de los Padres Dominicos (que vemos en la foto de la derecha, de fines del XIX, que encabeza esta  entrada), amen de las muchas capillas e iglesias de los conventos de las diferentes ordenes religiosas existentes. 

En cuanto a los nuevos templos construidos entre 1924 y 1954 cabría recordar los siguientes: El 12 de octubre de 1924 se ponía la primera piedra de la nueva Iglesia de San Ignacio, regentada por los Padres Redentoristas, abierta al culto en marzo de 1927, en terrenos próximos a la antigua capilla de San Ignacio, y que vemos en una de las fotografías de la izquierda, de 1925, que encabeza la entrada. En marzo de 1928, por exigencias de rasante en el nuevo Ensanche, se demolió parte de la capilla retrasando la fachada. En 1939 se ponía la primera piedra de la iglesia de San Antonio, de los Padres Capuchinos, inaugurada en junio de 1940. Provisionalmente y hasta que no acabaron las obras estuvo en una bajera de la avenida de Franco, en el nº 32, chaflán con la calle Tafalla. En 1952 se inauguraba la iglesia de San Francisco Javier (durante 12 años, desde 1940, y hasta la construcción del templo, que vemos en la foto, que encabeza la entrada, la parroquia estuvo radicada de forma provisional en el nº 38 de la Avenida de Franco) y en 1954, la de San Miguel, en la plaza de la Cruz. Por decreto aparecido en el boletín oficial del Obispado, de septiembre de 1951, se erigirían en Pamplona cinco nuevas parroquias: la de Cristo Rey, en el Ensanche, la de San José, en la naciente Chantrea, la de San Pedro, en el barrio del mismo nombre, -sobre la iglesia del viejo convento de Capuchinos-, la de Nuestra Señora de la Asunción, en San Juan y la de San Fermín, en La Milagrosa.


En el período que estoy analizando fueron obispos de la ciudad   José López Mendoza y García, (1899-1924),  Mateo Múgica (1924-1927), Tomas Muñiz (1928-1935), Marcelino Olaechea (1935-1946) y Enrique Delgado Gómez (1946-1968). El Palacio Episcopal estaba en la calle de la Merced, así como su Seminario Conciliar (que vemos en la fotografía de la izquierda de 1931) y el Seminario Episcopal,  en la calle Tejería, con vistas también a Juan de Labrit (que vemos en la foto de la izquierda de 1936, con una fila de seminaristas paseando bajo su alta fachada) que se había transformado en 1881 en el colegio San Francisco Javier, como una sección del Seminario Conciliar, ubicándose  más tarde en el viejo Convento de la Merced y en otras dependencias de la Catedral y de la calle Dormitalería. Contaba en el curso 1899-1900 con 646 alumnos. También había  un colegio de fundación particular, para seminaristas del valle de Baztán, fundado en 1734, con sede en el nº 7 de la Bajada de Carnicerías: era el Colegio de San Juan Bautista,  que desapareció en 1936 cuando se construyo el nuevo seminario. El nuevo seminario conciliar se comenzó a construir en octubre de 1931, bajo la dirección de Víctor Eusa, terminándose en mayo de 1936. La guerra retrasó su inauguración hasta 1939. Durante la contienda se transformó en el hospital Alfonso Carlos, que vemos en la fotografía de la derecha de este párrafo, atendiéndose más de 30.000 heridos de guerra. Entre 1939 y 1969 pasaron por sus aulas más de 4.000 seminaristas de los que se ordenaron sacerdotes unos 750. Su época de mayor auge fue la primera mitad de los 60 en que llegó a sobrepasar el millar de seminaristas.




Las casas religiosas que estaban establecidas en la ciudad en las primeras décadas del siglo eran las siguientes: (cito su domicilio y su año de llegada a la ciudad, no necesariamente en el mismo lugar, casi todos tenían o una actividad asistencial o de docencia): de religiosos: los Capuchinos, en el convento del mismo nombre, en el barrio de San Pedro, que luego abrirían, como he ya he dicho anteriormente,  un templo, el de San Antonio, en la avenida de Carlos III (1939-40); los Carmelitas Descalzos, en la calle Descalzos (Año 1512); los Escolapios, que tenían un colegio en el Paseo de Sarasate, desde 1894 y que en Enero de 1932 inaugurarían su colegio de la calle Olite y que vemos fotografiados en la cubierta de su edificio en una foto de los años 50; los Padres del Santísimo Redentor o Redentoristas, en la avenida  de San Ignacio; los Hermanos Maristas de la Enseñanza, que conocieron un tortuoso peregrinar inicial desde su llegada a Pamplona en 1903,  casi cada año en un sitio diferente: primero en el palacio del Marqués de Rozalejo, y luego en  Eslava 1 (1904), Sarasate, 15 (1906), Yanguas y Miranda, 3 (1908), Navas de Tolosa (1916) y Avenida de Galicia (1952); los Jesuitas que siendo la orden más antigua en el ámbito de la enseñanza, (tuvieron el colegio de la Anunciata en el actual edificio de la Escuela de Idiomas),  no volverán a disponer de un colegio en Pamplona, hasta 1946, primero  en el nº 31 de la calle Mayor, de ahí pasaron en 1947 al nº 3 de la calle Arrieta, en 1949 al nº 17 de Media Luna, y en 1951 al nº 32 de Bergamín, su actual ubicación, con sucesivas ampliaciones hasta los años 80; los Hospitalarios de San Juan de Dios (que trabajaron en el Manicomio Provincial y luego en el Hospital de San Juan de Dios, que vemos en una foto posterior de 1943;  los Misioneros del Inmaculado Corazón de María o Corazonistas, en la iglesia de San Fermín de Aldapa,  y los Dominicos ya citados al principio, en la plazuela de Santo Domingo. 


En la década de los años 20, los Padres Salesianos adquirieron, con la ayuda de la familia Arostegui, (de Garralda), un gran solar en la calle Aralar del Ensanche para edificar su casa conventual y unas Escuelas de Artes y Oficios que echaría a andar en 1927. En 1921 el número de sacerdotes en Navarra era de 1.049, el de religiosos de 275 y el de religiosas de 450, numero que se incrementaría de forma notable en las décadas posteriores. Tras la guerra también tendrían presencia en nuestra ciudad otras ordenes como los Padres Sacramentinos (en el barrio de San Juan) y  los Paules (en La Milagrosa). Además de las típicas ordenes religiosas también se comienzan a extender las ordenes terciarias: terciarios capuchinos, terciarias franciscanas y carmelitas que eran ordenes de laicos seglares adscritos a la disciplina de la Orden.

En cuanto a las casas de religiosas teníamos a las Agustinas (o Petras) en el Convento de San Pedro, que vemos en la fotografía de la izquierda de los años 30; las Carmelitas Descalzas (en la calle Salsipuedes. Año 1593); Las Misioneras Carmelitas Descalzas tenían un convento en la carretera de Estella;  las  Hijas de San José o Josefinas, en el barrio de la Magdalena;  las Agustinas Recoletas (en la plaza de Recoletas. Año 1634) y las  Madres de la Visitación de Santa María o Salesas en la calle San Francisco. Además estaban afincadas en Pamplona un buen número de institutos de religiosas: las Adoratrices, en la Cuesta del Palacio-Dos de Mayo, que vemos en la foto de la derecha de 1904 (yo recuerdo que en los años 80 aun tenían una residencia de estudiantes),  las Siervas de María, en la plaza de San José y que vemos en la foto de la izquierda de 1911, las Franciscanas Misioneras de María o Blancas, en el soto de Lezkairu. 1902, (aunque llegaron a Pamplona en 1887), y que vemos en la foto de la derecha de 1913 y las Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario, en el barrio de San Juan.

Por otra parte y respecto a las ordenes femeninas e institutos religiosos relacionados con establecimientos de  beneficiencia y enseñanza,  teníamos, respecto a la primera categoría, a las Hijas de la Caridad de San Vicente Paul que trabajaban en el Hospital Provincial, la Casa Maternidad, Casa Misericordia, Cárcel Provincial, Asilo de la Sagrada Familia (en Dormitalería) y el Asilo del Niño Jesús y más tarde, también, en el Hospital Militar y en  el dispensario de la Cruz Roja; las Hermanitas de los Pobres (en Pamplona desde 1878 y en la avenida de Guipúzcoa, desde 1887); las Oblatas del Santisimo Redentor que atendían a chicas con problemas (llegaron en 1912 a  la calle Mayor, para pasar enseguida a unos terrenos del actual Orvina, desde 1928 a 1933 en la calle Tejería  y desde entonces en la avenida de Guipúzcoa; también atendían en la Clínica San Francisco Javier), las Hijas de San José de Cluny tenían un Asilo para jóvenes; las Hospitalarias de San Juan de Dios atendían en el Manicomio, y luego en su propio centro psiquiatrico: la Clinica Padre Menni (1950), de la Rochapea; y respecto a la labor docente estaban las Dominicas de la Enseñanza (en la calle Jarauta. Año 1400); Las Madres Concepcionistas de la Enseñanza (en Chinchilla y Navas de Tolosa);   las Madres Ursulinas de Jesús (en Navas de Tolosa) que vemos en la foto de la derecha de 1965;  las Madres de la Compañía de Santa Teresa de Jesús o Teresianas (que fundaron el Colegio de Normalistas de la calle Mayor) y  las Hijas  de María Inmaculada del Servicio Domestico (recalaron primero en Tejería y desde 1927 pasaron al edificio de la avenida de Roncesvalles y Amaya ). Probablemente en la entrada que dedicaré a los centros de enseñanza del Viejo Pamplona le dedique más espacio a algunos aspectos que en esta entrada he pasado muy por encima. 

No quisiera terminar sin citar, seguro que me olvido de alguna,  otras ordenes e institutos religiosos que recalaron en la ciudad en las siguientes décadas: así tenemos, por ejemplo a las Madres Esclavas del Sagrado Corazón, en el barrio de Capuchinos, las Madres Franciscanas del Buen Consejo, en el Palacio Episcopal y Seminario Conciliar, las Madres Misioneras de la Eucaristia e Inmaculada, las Madres Terciarias Carmelitas Misioneras (en la clínica San Miguel), las Hermanas de Santa Ana (en la clínica San Fermín), las Hermanas de la Providencia en la Clinica del doctor Alcalde, las Mercedarias de la Caridad en la Rochapea, las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión, etc. 








Como ya comenté en la entrada dedicada a la Pamplona de los años 40, buena parte de las manifestaciones de masas tantos políticas, culturales o festivas estaban teñidas o impregnadas por un profundo carácter religioso. Era frecuente la celebración en la calle de misas de campaña, procesiones, viáticos, homenajes y otros actos religiosos, y hasta un Congreso Eucarístico se celebró en Pamplona en 1946. La Navidad y especialmente la Semana Santa se vivía con otro carácter y sentimiento muy alejados de nuestros tiempos actuales. El calendario estaba lleno de eventos con un claro contenido religioso, de los que hoy en muchos casos apenas queda su vertiente de tradición cultural: la llegada del Angel de Aralar, San Blas,  etc, y tenían gran predicamento las actividades de la Adoración Nocturna o de los Auroros de Santa María. En las fotos que ilustran esta entrada tenemos, en relación con este asunto y por orden de aparición: la procesión de San Saturnino de 1951, la llegada del Angel de Aralar a Navas de Tolosa de 1935, el Viático de San Nicolás de 1929 (es muy curiosa esta fotografía porque resulta que en aquel tiempo dicha procesión no recorría a pié toda la calle San Antón ya que en el nº 72 de la calle había vivido el republicano Basilio Lacort, el domicilio estaba excomulgado, y la figura religiosa hacia ese breve recorrido en coche, momento que recoge la foto), una procesión religiosa de 1917 pasando ante el Palacio de la Diputación y para finalizar, tras este párrafo, la procesión de San Fermín Chiquito, de 1948, por la calle Mañueta, la Octava de la Virgen del Camino,  de 1950, a su paso por la plaza de San Francisco, y la procesión de San Blas de ese mismo año, a su paso por el mercado de roscos y tortas que se organiza el día 3 de febrero.  Y aunque ya hablé de los orígenes católicos del movimiento obrero, no esta de más volver a recordar como la iglesia católica tuvo,  en pleno franquismo, un grupo de laicos, organizados en torno al movimiento  Acción Católica que progresivamente fueron tomando conciencia social y constituyeron, en algunos casos,  el germen de buena parte de los movimientos políticos obreros  de la Pamplona de los años 60 y 70, tal y como vimos en la entrada correspondiente de este blog.

Fotos por orden de aparición (se indica año, fuente y autor, en el caso de conocerse): Foto nº 1: Construcción de la Iglesia de San Francisco Javier (1952), AMP, Julio Cia; Foto nº 2: Iglesia de los Dominicos (fines S.XIX), Anselmo Goñi, Pamplona calles y barrios; Foto nº 3: Construcción de la iglesia de San Ignacio. (1925), Archivo Arazuri; Foto nº 4:Procesión de San Saturnino (1951), AMP, Julio Cia; Foto nº 5: Seminario Conciliar de la calle Merced (1931), Foto nº 6: Nuevo Seminario Episcopal reconvertido en el Hospital Alfonso Carlos (1936-39), Foto nº 7: Edificio del antiguo Seminario Episcopal (1936), Julio Cia. Archivo Arazuri; Foto nº 8: Fotografía Escolapios (Años 50); Foto nº 9: Iglesia de Capuchinos (1898-1903), Archivo Arazuri; Foto nº 10: Colegio Maristas (1965), Javier Gallo; Foto nº 11: Colegio Salesianos en la calle Aralar; Foto nº 12:Colegio Maristas en la avenida de Galicia; Foto nº 13:Convento de las Franciscanas en Lezkairu (1913); Foto nº 14:Convento de las Siervas de Maria (1911); Foto nº 15:Convento de las Agustinas (años 30), Foto nº 16:Convento de las Adoratrices (1904); Foto nº 17:Hospital San Juan de Dios (1945); Foto nº 18: Ursulinas (1965), Javier Gallo; Foto nº 19: Recepción al ángel de Aralar (1930-35); Foto nº 20:Viático de San Nicolás (1929); Foto nº 21:Procesión religiosa (1917); Foto nº 22:Procesión de San Blas (1950), AMP, Galle; Foto nº 23:Procesión de San Fermín Chiquito (1948), AMP, Julio Cia; Foto nº 24:Octava de la Virgen del Camino (1948), AMP, Julio Cia.


Los primeros bancos navarros en la Pamplona de comienzos del siglo (1864-1987)

Hemos visto plazas, calles y comercios así como fotografías de Pamplona de los primeros años del siglo XX, pero para hacernos una idea  cabal  de como era la Pamplona de aquellos años tenemos que seguir buceando en otros aspectos de la ciudad de aquella época. Y en las próximas entradas recordaré  los nombres de los bancos, las industrias y otras sociedades mercantiles protagonistas de aquella Pamplona de principios de siglo. Es curioso  comprobar como y cuanto han cambiado los tiempos en los que vivimos. De aquella Pamplona encerrada en sus murallas, de aquella pequeña Pamplona, poco mas que un pueblo grande, poco industrializada, conservadora, llena de religios@s y militares (era una plaza fuerte) no queda demasiado. La ciudad ha crecido hasta los limites de su término municipal, vivió su período de industrialización en los años 60 y 70 y sus  tiempos convulsos políticamente también en aquellos años. Hoy ni la industria ni la banca es lo que eran, buena parte de las industrias locales han sido sustituidas por multinacionales que hoy estan aquí y mañana Dios sabe donde, (son los riesgos de la economía globalizada y la deslocalización) y el sector financiero local prácticamente ha desaparecido. Aquí lo más navarro o local que nos queda a nivel financiero sea probablemente la Caja Rural. Pero no siempre fue así.

A principios de siglo tuvimos varias entidades financieras locales muy importantes: El Crédito Navarro fundado en 1864, que a principios de siglo tenía su sede central en el nº 47 de la calle Estafeta para trasladarse poco tiempo después al nº 21 de la plaza de la Constitución, (contaba en 1921 con un capital de 6 millones de pesetas, unas imposiciones de más de 50 millones, casi 14 millones en cuentas corrientes y depósitos de valores en custodia por valor de 126 millones; tuvo un beneficio ese año de más de 1 millón de pesetas). Disponía en aquellos años de nueve sucursales abiertas en otras tantas localidades (Tudela, Elizondo, Estella, Sangüesa, Tafalla, Vera, Fitero, Aoiz y Puente la Reina). Presidía el Consejo de Administración D. Rafael Gaztelu y  entre los consejeros estaban  Juan San Julian, presidente de algunas de las empresas locales más importantes de aquellos años como la Abonos Químicos de Navarra. A finales de los 20 entrarían en el consejo  Rafael Aizpún o Pedro Mayo. En los años 50 presidía el Consejo D. Pedro Mayo y junto a él y Rafael Aizpún estaban Valentin Ciga, Miguel Gortari o el Conde de Rodezno. En las fotos que encabezan la entrada podemos contemplar el interior de las oficinas del banco en 1908 y el edificio en 1930. El Crédito Navarro fue absorbido por el Banco Central en 1972 que heredó su sede central.Sin embargo, el Crédito Navarro no es el banco más antiguo. Uno de los bancos más antiguos existentes en la geografía foral es  el Banco de España. Se constituyó en 1856 y absorbió en septiembre de 1874 al Banco de Pamplona (banco de emisión que se había creado en 1863). En 1891 ocupó en Pamplona el solar de la antigua Alhóndiga Municipal que adquirió al Ayuntamiento por 105.621 pesetas. En 1922 se demolió el viejo edificio construyéndose, en el mismo solar, la actual sede del banco en el Paseo de Sarasate que fue inaugurada en agosto de 1927. Junto a  este párrafo podemos ver una foto de su construcción en 1925 y otra foto, esta de 1933, con el edificio ya construido y junto a él, en primer término, el solar donde se construiría la sede de la Caja Municipal y del Banco Hispano Americano. En el Consejo del Banco de España estaban, entonces, personas como Javier Sagaseta de Ilurdoz, Alvaro Galbete, Daniel Irujo o Manuel Moreno y presidiendo D. Juan Iturbe. Temporalmente, mientras duraron las obras, la sede del banco  estuvo en el nº 1 de la plaza del Consejo.

Otro de los primeros bancos locales fue La Agrícola, fundado inicialmente en 1896 como aseguradora, con sede en el nº 28 de la calle Nueva que  inició la construcción de su nueva sede en la Plaza de San Francisco de Pamplona en 1910 y desapareció como banco al suspender pagos en junio de 1925. Junto a este párrafo vemos una foto de su las obras de construcción del edificio en 1912 y ya terminado en 1913, con el letrero del Grand Hotel en su tejado. La Agrícola tuvo en 1921 unos beneficios de 373.651 pesetas, con más de 46 millones en imposiciones y 13 millones en cuentas corrientes.  En el consejo estaban presidiendo D. Juan Irurzun, como vicepresidente D. Manuel Aranzadi y entre los consejeros Joaquín Iñarra.

El tercero, cronológicamente, de los bancos locales fue el Banco de Vasconia. El Banco de Vasconia fue creado en 1901, bajo la denominación de La Vasconia Seguros y Reaseguros S.A,  y como su nombre indica empezó como compañía aseguradora, especializada en seguros contra incendios. En 1906 reorientó su actividad hacia el sector financiero, abriendo su primera oficina bancaria en 1908 y se constituyó como La Vasconia Sociedad Anónima de Banca y Crédito. Hacia 1910 la compañía había concluido su transformación en un banco, habiendo liquidado sus operaciones de seguros. Tenía  su sede en en el nº 39 de la plaza de la Constitución (plaza del Castillo), tal y como vemos en la moderna fotografía, en color, de finales del siglo XX, y tenía entrada también por la Pozoblanco, entonces General Moriones, no obstante adjunto una foto de su sede en 1908 o 9 cuando aún mantenía su división de Seguros en el nº 2 de la plaza del Consejo. La Vasconia tenía un capital de 5 millones de pesetas en 1921 y tuvo unos beneficios ese año de 315.413 pesetas (tenía unas imposiciones de 33,5 millones y 9,5 millones en cuentas corrientes), contando en el consejo con personajes como Eugenio Arraiza o Joaquín Beunza, presidiendo D. Severiano Blanco. A finales de los 20 entrarían en el Consejo personas como Francisco Goñi Mayo o Javier Sagaseta de Ilurdoz y en los años 50 este último presidía el Consejo con consejeros como Fidel Astiz, Tomas Ciganda Ferrer, Juan Pedro Arraiza Baleztena, Francisco Goñi Mayo, Toribio López, Fermín Sagues y Julián Garriz.Posteriormente  La Vasconia fue creciendo hasta llegar a poseer 21 sucursales bancarias en 1953, estando todas ellas localizadas en Navarra, donde se consolidó como uno de los bancos locales de referencia. Sin embargo los bancos navarros no tardarían mediado el siglo XX en ser absorbidos por otras entidades financieras de ámbito estatal; antes, en 1953, la Vasconia fue adquirida por un banco local, el Banco de Crédito Navarro que mantendría su propiedad hasta 1962, año en que La Vasconia fue vendida por el Banco de Crédito Navarro al Banco Popular Español. En ese momento la red de La Vasconia se quedó reducida a nueve oficinas al  ser cedidas el resto, hasta 21, al Crédito Navarro. En 1966 el banco pasó a llamarse Banco de la Vasconia y en 1975 adquirió su actual denominación de Banco de Vasconia. Fue a raíz de su compra  por el Banco Popular, que se quedó con el 89% del capital, cuando se produjo su máxima expansión, con la apertura de más de 100 oficinas repartidas entre Navarra, Madrid, País Vasco, Aragón y La Rioja y cerca de 500 empleados.  El Banco de  Vasconia a pesar de ser una   filial del Popular mantuvo su independencia y su sede central en Pamplona hasta su total absorción por el Popular. En 1987 el Banco de Vasconia y el Banco Central eran los dos bancos  con mayor presencia en la comunidad con 59 y 61 sucursales respectivamente. En 1987  el Banco de  Vasconia tenía 102 oficinas, contaba con 66.076 millones en depósitos (10.752 millones en cuentas corrientes y 27.026 en imposiciones), unos beneficios de 950 millones. En el año 2008 el consejo de Administración del Banco Popular tomó la decisión de absorber el Banco de Vasconia.

Así pues hasta 1918 había solo  cuatro entidades financieras en Pamplona: el Banco de España, el Crédito Navarro, La Vasconia y La Agrícola. En 1919 se instaló el Banco Hispano Americano (primero en el nº 6 del Paseo de Sarasate y más tarde en el edificio del otro lado del Paseo, en el nº 3, donde también se ubicaría la sede de Caja Municipal; en 1922, se implantó en Pamplona el Banco Vasco (en el nº 19 de la calle Heroes de Estella, luego Chapitela, y que vemos en la fotografía adjunta, aunque tenía su sede central en Bilbao. Quebró en septiembre de 1925; en 1923, el Banco Español de Crédito (en el nº 2 de Chapitela,  entre las calles Calceteros y Blanca de Navarra (la actual Mercaderes)), que compró  el edificio a los señores Hijos de Ciganda, que aparece junto a este párrafo; en 1926, el Banco de Bilbao, que pasó a ocupar el local del Banco Vasco en la calle Héroes de Estella hasta 1952, año en que se traslada a la Plaza del Castillo, donde el Café Suizo y en 1929 el Banco Popular, con oficina en la avenida de Roncesvalles.
Más tarde llegarían el Banco Exterior (1958) que vimos durante muchos años en la calle Chapitela, (donde antes estuvieran el Banco de Bilbao y el Banco Vasco), el Banco Guipuzcoano (1965), el Banco de Santander (1970), el Banco Atlántico (1973), el Banco Zaragozano (1974) (que vemos en la fotografía de este párrafo), el Banco de Madrid (1975), el Bankinter (1977), Banco del Norte (1978), la Societé Generale y el Banco de Vitoria (1979), Urquijo, Fomento y Banco de Financiación Industrial (1980), Barclays Bank y Banco de Comercio (1981), Banco Comercial Español (1982), Citibank (1983), Cantábrico y BCI (1984), Banca Catalana y Banco Hipotecario (1985), Pastor (1986),  BNP y Banco General (1987), la mayoría de ellos con oficinas en el Ensanche. Hubo un Banco con domicilio social en Pamplona que fue afectado por una de las primeras crisis bancarias de la década de los 70. Fue el Banco de Navarra, fundado en 1964 como Banco de San Adrián que pasó a llamarse de Navarra en 1973. En 1978 fue intervenido por el Banco de España y posteriormente disuelto y liquidado. Tenía una deuda de unos 11.000 millones de pesetas.

Fotos,  por orden de aparición: Oficinas del Crédito Navarro (1906-1908) de José Ayala, Edificio del Crédito Navarro (1930) de Rafael Bozano, construcción del edificio de La Agricola (1912) sin filiar, Edificio de La Agricola (1913), en Pamplona, calles y barrios de J.J. Arazuri, construcción del edificio del Banco  de España (1925), del Archivo Fotográfico de Construcciones San Martín, Paseo de Sarasate (1933), Archivo Fotográfico  Arazuri, Edificio de La Vasconia en 1908-98, Archivo Fotográfico Arazuri, Banco de la Vasconia (1995), Banco Español de Crédito en 1933 de Julio Cia, Banco Vasco (1921) Archivo Fotográfico Arazuri, Banco Zaragozano (1982) de Zubieta y Retegui.