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Historia y evolución del Cuerpo de Bomberos de Pamplona (1846-2010)

A primeros del siglo XX, los ayuntamientos de todos los pueblos, con más de 2.000 habitantes, tenían la obligación de disponer de un Cuerpo de Bomberos debidamente organizado. El origen del Cuerpo de Bomberos de Pamplona es un tanto especial. En 1846 se había fundado la Sociedad Mutua contra Incendios de Edificios de Pamplona. Aun no existía un Cuerpo de Bomberos organizado, por lo que poco tiempo después esta Sociedad propuso al Ayuntamiento la formación de un Cuerpo de Bomberos que estaría a su cargo, comprometiéndose, eso sí, el Ayuntamiento a su sostenimiento mediante una subvención de 6.000 pesetas anuales que, para gastos de jornales y adquisición y reposición de material, debería pagar la corporación municipal a la Sociedad Mutua. Desde entonces la subvención se pagó religiosamente, sin embargo a finales de 1920 la Sociedad denunció el contrato ya que la subvención de 6.000 pesetas resultaba a todas luces insuficiente para sostener un Cuerpo de Bomberos compuesto por 114 hombres que cobraban, por otra parte, un salario de miseria. 

En Enero de 1921 se formalizó un nuevo contrato con el Ayuntamiento por el cual, y por una subvención de 12.000 pesetas anuales,  se comprometía a sostener un Cuerpo de Bomberos compuesto por un Jefe, un Inspector de bombas, un practicante, un fontanero, cuatro jefes de brigada, seis cabos de brigada, dos cornetas y sesenta zapadores bomberos. Con la firma del convenio se acometieron importantes reformas en el Cuerpo, entre ellas la confección de nuevos uniformes que serían estrenados en los ejercicios generales de otoño de ese año (1921). En 1928, la Sociedad cuyo presidente era Serafín Huder, tenía una responsabilidad mutua social que ascendía a la muy respetable suma de 50 millones de las antiguas pesetas. Tenía asegurados unos 1.000 edificios y este número aumentaría con motivo de las edificaciones en el nuevo Ensanche y barrios extramurales de la ciudad.

El parque y las oficinas del Cuerpo de Bomberos estaban, entonces, en el nº 9 de la calle Eslava, tal y como vemos en las fotografías que ilustran la entrada, tanto la primera datada probablemente después de la guerra, entre 1940 y 1952,  como la segunda que,  por la antigüedad del vehículo, bien podría pertenecer a los años 20. Para 1928, el Cuerpo recibía ya una subvención de 15.000 pesetas anuales del Ayuntamiento. Según se decía en la prensa «el parque estaba admirablemente montado y recientemente había adquirido un magnífico autocamión para tranpsortar la motobomba, el material y el personal». Contaba con cuatro jefes, ocho cabos, cinco cornetas, setenta bomberos y un avisador. El Cuerpo tenía, además un Montepio al que prestaban apoyo económico tanto el Ayuntamiento como la Sociedad de Socorros Mutuos. En 1958, el  Cuerpo de Bomberos dejaba de depender de la Sociedad Mutua pasando a depender del Ayuntamiento y se construía el Parque Municipal de Bomberos en la calle Aralar, detrás de la plaza de toros, dejando las viejas instalaciones del Casco Antiguo. 

En 1962 la Diputación Foral de Navarra, con el fin de suplir la falta de servicios municipales contra incendios en la comunidad, encomendaba un estudio para crear e implantar el Servicio Provincial de Incendios, dado que Pamplona era el único municipio que tenía un cuerpo de bomberos.  El parque municipal de Pamplona vería renovadas y completadas  sus instalaciones en los años 1978 y 1979. En 1985 el Servicio  Provincial de Incendios pasaría  a depender orgánicamente de la Dirección General de Protección y Seguridad Ciudadana, adscrita al Departamento de Interior y Administración Local. En 1990 se acometía la unificación de los dos servicios existentes entonces en la Comunidad Foral, el Servicio Provincial de Incendios y el Parque Municipal de Bomberos de  Pamplona,  aprobándose, el 20 de Diciembre de 1990, los Estatutos del Consorcio para el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento de Navarra. En julio de 2009 se iniciaban las obras de construcción del Parque Urbano de Bomberos en Trinitarios, y junto a él,  el Deposito de Sal y el nuevo Parque de Desinfección, con una inversión de más de 2 millones de euros. El nuevo edificio que sustituiría al de la calle Aralar, donde teóricamente se iba a construir el Centro Temático de los Sanfermines,  tenía como cometido garantizar la seguridad de los ciudadanos de Pamplona y de su entorno más próximo y  se acabaría en el año 2010. La sede del Parque Central de Bomberos de Navarra se encuentra en Cordovilla, junto  a la Avenida de Zaragoza.

Fotos: Archivo Fotográfico Cuerpo de Bomberos de Pamplona. 

Historia y evolución del servicio telefónico en el Viejo Pamplona (1908-1998)

El teléfono nace en España en 1877 cuando comienzan a realizarse las primeras pruebas y surgen las primeras instalaciones aisladas, por ejemplo en la provincia entonces española de Cuba y en la ciudad de Barcelona. A partir de 1882 comienzan a desplegarse las primeras redes urbanas y se empieza a prestar el servicio en algunos municipios pero de forma poco uniforme y organizada. En 1897 se adjudica la primera linea interurbana de larga distancia y en 1912 la primera línea internacional con Francia. En 1908 existían en España 60 redes urbanas explotadas por particulares y empresas, 11 redes explotadas por el estado y una red interurbana, la del noreste, junto a líneas interurbanas en manos del estado. En Pamplona, la Red Interurbana del Noreste de España tenía su estación y locutorio en aquellos años (primera década del siglo) en el nº 21 de la plaza de la Constitución, actual plaza del Castillo. En 1913 había en la ciudad 360 abonados en el servicio telefónico. En 1915 la Compañía Peninsular de Teléfonos se hizo cargo de buena parte de las instalaciones interurbanas instaladas hasta el momento y algunas urbanas. Técnicamente surgieron las primeras estaciones automáticas y los teléfonos con discos giratorios que permitían marcar, directamente, al usuario, el número de teléfono con el que deseaba contactar. En la foto que encabeza la entrada vemos la típica centralita telefónica manual, con la operadora, siempre era una señorita, de las primeras décadas del siglo.

En 1921 había en Navarra poco más de un millar de abonados en el servicio telefónico, concretamente 1.062 lineas.  En 1923, la empresa estadounidense ITT adquiría la Compañía Peninsular de Teléfonos y se constituía la Compañía Telefónica Nacional de España, la famosa Telefónica que pasaría a lo largo de su historia por diferentes vicisitudes, nacionalizándose en los años 40, desarrollando y extendiendo el servicio desde 1950 a 1974, automatizando las redes y centrales, primero las urbanas y posteriormente las interurbanas y por último las comunicaciones internacionales. Al mundo rural la automatización le llegaría más tarde estando terminado el proceso de automatización en los años 80.  ¿Quien no recuerda haber tenido que pasar la comunicación telfónica por la centralita para «llamar al pueblo» a lo largo de los años 60 y 70?. Cuando no teníamos teléfono en nuestra cosa o bien llamábamos desde la casa de la vecina o acudíamos a alguna de las múltiples cabinas telefónicas que llenaban nuestras calles y plazas, como las que vemos en el último párrafo, ubicadas en el Paseo de Sarasate (la foto es del año 1972).

 

El 17 de diciembre de 1927 se inauguraba en Pamplona el teléfono automático que sustituía al antiguo urbano municipal, siendo la cuarta población española en que lo instaló la Compañía Telefónica Nacional. La central y oficinas para ese servicio y el interurbano se situaría en el edificio de Amaya, 2, en la manzana 12 del nuevo Ensanche, que se había empezado a construir dos años antes, y cuyas obras de construcción vemos en la segunda fotografía que encabeza la entrada. En la cuarta fotografía, podemos contemplar la central ya construida. En las fotos que acompañan este párrafo vemos sendas obras para la extensión de la red telefónica en los años 1924-34 en las calles San Miguel (a la izquierda) y Eslava (a la derecha, se puede descubrir la esquina de las calles Eslava y Mayor que es fácilmente reconocible). Hasta entonces las instalaciones telefónicas eran mayormente aéreas, tal y como vemos en la tercera foto, con unos operarios subidos a un tejado para retirarlas en las proximidades de la iglesia de San Agustín. Al comenzar 1928 el número de abonados al teléfono  en Pamplona ascendía a 1.100. Como curiosidad, cabe señalar que hasta  1920 los números telefónicos de la ciudad no tenían más que tres cifras. Con cuatro cifras  estaríamos desde el año 1920, hasta mediados de los años  50, fecha en la que se produjo un espectacular despegue y es que entre 1950 y 1955 se instalaron tantos teléfonos en España como entre 1936 y 1950. En 1955 se instalaba en España el teléfono un millón, duplicándose dicha cifra en el año 1963. En 1966, todos los teléfonos de Pamplona comenzarían a funcionar con 6 cifras pues a las cinco cifras que existían hasta entonces se les añadiría un 2.  En aquellos años 60 y primeros 70 eran muchísimas las solicitudes de teléfono llegando a tardar hasta dos años, período que en 1985 bajaría ya a seis meses. El número de teléfonos continuaba en aumento, pasando de poco más de 4 millones de líneas en 1970 a 14 millones en 1985. En mi casa reconozco que entró un poco tardíamente, en abril de 1980 tras algunos meses de espera. En la foto de la derecha del siguiente párrafo vemos un teléfono de baquelita negra. ¿Cuantos como estos habremos visto en nuestra infancia, en la casa de algún vecino o en casa de los abuelos?.

 

Posteriormente, a finales de los 70 y en los años 80 con la incorporación de las diferentes centrales telefónicas de barrio (San Juan, Rochapea, etc), el comienzo de las numeraciones del teléfono en Pamplona se diversificaría (11 tenían  en la Rochapea que luego se convertiría en 14, 12 en Chantrea que luego sería 13, y según la ubicación tendríamos números que empezaban no solo por 22 sino también por 23, 24, 25, 26 y 27, o por 17, 18 o 19, por poner tan solo unos ejemplos. En 1981 comenzaron  a  aparecer los primeros datáfonos para pagar con tarjetas en los comercios y el fax. En 1992 se empezaron a realizar las primeras pruebas para acceder al servicio telefónico a través de la telefonía móvil. Yo tuve mi primer móvil, un voluminoso Motorola, apenas cuatro o cinco años más tarde. En 1997, Telefónica quedaba privatizada y un año más tarde comenzaba el proceso de liberalización creándose el segundo operador de telefonía fija, Retevisión, sobre la base de las infraestructuras de RTVE, con acceso a través del código 050 y más tarde el tercer operador Lince Comunicaciones que conoceríamos como Uni2. En abril de 1998, los números del teléfono pasarían de 6 a 9 al tener que  incorporar las tres cifras del prefijo, en nuestro caso el  948, incluso para las llamadas locales o provinciales. Hasta entonces sólo cuando llamábamos a otra provincia teníamos que marcar el prefijo correspondiente. En Navarra varias miles de líneas oficiales pasarían por otra parte, a empezar por 848 en vez de 948. Tecnológicamente, a finales de los 90 se extendería, si bien muy limitadamente, sobre todo entre las pequeñas empresas y negocios,   la RDSI que sería sustituida enseguida por el popular ADSL y desde hace unos pocos años por la potente fibra óptica que pone fin  a una larguísima época dominada por el hilo de cobre telefónico. En la penúltima foto de esta entrada podemos observar las obras de instalación de la cámara y tapa de registro de una canalización subterránea en una calle o plaza del casco antiguo de  Pamplona.


Fotos 2, 3, 5, 6 y 7: Colección fotográfica de la Fundación Telefónica (1924-1934)

Anuncios comerciales en el Viejo Pamplona de principios del siglo XX (1900-1910)

Comienzo, con esta entrada, una serie de artículos sobre la publicidad local de principios del siglo XX en Pamplona, recuperando alguno de aquellos primitivos anuncios, hoy perdidos. En aquellos primeros años del siglo XX, la publicidad tenía un carácter fundamentalmente informativo. Lejos quedaban todavía los esloganes y mensajes extraordinariamente elaborados o rebuscados del marketing o mercadotecnia actuales. Raro era el anuncio que utilizaba fotografías. Predominaba sobre todo el dibujo, la ilustración y a veces se jugaba con diferentes  tipografías. Por ejemplo en el anuncio de la derecha, de Zapatería Reparaz se utilizan nada menos que 7 tipos de letra, cada línea de texto en una tipografía diferente. Cada tipo de letra transmitía una información diferente (la dirección, la ciudad, el nombre comercial, la clase de establecimiento, el lema «la buena» y el mensaje central: «solidez, elegancia, economía..» donde se desgranaban todos los valores o características de venta de la Casa y sus productos). En cuanto al componente gráfico llama la atención ese atardecer o tal vez amanecer un tanto bucólico y las botas, de caña alta, y botines que pretendían representar el tipo de género a la venta. En el anuncio de la derecha, más simple, con sólo cinco tipografías se publicitaban los servicios de la fábrica de calzado situados cerca, en la misma calle. Estos anuncios representan bastante bien el  estilo  de anuncios publicitarios que se diseñaban  en aquellas primeras décadas del siglo XX en nuestra ciudad. No obstante y pese a lo dicho, por lo general, la mayoría de los anuncios de finales del siglo XIX y comienzos del XX que aparecían en los periódicos eran mucho más pequeños y contenían sobre todo información textual. Paulatinamente los anunciantes se esforzaron por mejorar la calidad de los anuncios aprovechando las innovaciones tipográficas, utilizando diferentes tipos de letra, marcos e ilustraciones.
Hemos hablado de los periódicos de nuestra ciudad donde aparecían algunos de esos primeros anuncios. En aquel entonces había un buen número de periódicos en la ciudad: los autoproclamados independientes «Diario de Navarra», dirigido por Mario Ozcoidi y con domicilio en el nº 40 de la calle Zapatería, «El Eco de Navarra», dirigido por Julián Elizondo, con sede e imprenta en el paseo de Sarasate y calle San Gregorio,  el carlista «El Pensamiento Navarro», dirigido por Eustaquio Echave de Sustaeta, con oficinas, entonces, en la calle Mayor, el integrista «La Tradición Navarra», cuyo director era Aquilino Garcia Dean (del que hemos visto alguna foto en este blog), con redacción y administración en la calle Estafeta y «El Demócrata Navarro» dirigido por Esteban Frauca.  Además estaban los semanarios católico «La Avalancha», también dirigido por Garcia Dean, que duraría hasta los años 50, y el republicano «El Porvenir Navarro», dirigido por el célebre Basilio Lacort, pionero del republicanismo en nuestra ciudad, fallecido en 1908.

 

En los anteriores anuncios podemos ver un tipo de publicidad muy común, entonces, donde se ponía de manifiesto el componente esencialmente informativo de la publicidad de aquellos años. Así podemos verlo en los  anuncios de la Pastelería Arrasate de la calle Pozoblanco, entonces General Moriones,  (que luego sería  Vda de Arrasate), de la Pastelería Vda de Garicano, de la calle Mercaderes, de la tienda de Bonifacio Ortega de la calle Mayor que hacía muy poco tiempo, en 1900, acababa de abrir sus puertas y de la óptica de Estebán Rouzaut fundada en la Chapitela en 1864. La estructura de estos anuncios era muy similar: se presentaba la marca comercial, (en algún caso, con su lema, por ejemplo, «la perla pamplonesa» en el caso de Pastelería Vda de Garicano, con su dirección bien clara y a continuación se explicaba cuales eran los productos y la especialidad de la Casa, acompañado de algún elemento gráfico, en aquel tiempo muchos de ellos con una cierta inspiración modernista (abundaban las volutas y los floripondios) y un motivo alusivo, una taza humeante (en el caso de la chocolatería), unas gafas (en el caso de la óptica) u otro tipo de figura. Si recuerdan, en el primer articulo de la reciente serie «Comercios del Viejo Pamplona», les hablé de que, ya a partir de principios del siglo XX, muchos establecimientos remarcaban aquello de «precio fijo» porque hasta entonces,  en el siglo anterior, la práctica habitual en el comercio era el regateo.

También se anunciaban, como podemos ver  sociedades mercantiles importantes en nuestra ciudad, crediticias y de otro tipo como El Crédito Navarro, La Agrícola, la Vasco Navarra, El Irati, etc,  de las cuales, de su origen, historia y evolución hablaré en una próxima entrada. En esos anuncios absolutamente cargados de texto,  se daba cuenta del capital social con el que contaban así como de otro tipo de características y servicios, datos importantes para generar confianza en los posibles inversores, cuentacorrentistas o asegurados.

 

En esta selección final de anuncios que presento podemos encontrar un poco de todo, a la farmacia Negrillos, que aparece líneas atrás, con todo el detalle de sus especialidades farmacéuticas, y al precio que se vendían, habría que añadir establecimientos hosteleros como la fonda que daría lugar al Hotel Quintana, en la plaza del Castillo, entonces plaza de la Constitución, establecimientos emblemáticos y ya con una docena de años de vida, también de la Plaza del Castillo como el Café Iruña o comercios como el de Cleto Iriarte que ya vimos en nuestro repaso de la calle Mercaderes, Mauricio Guibert y Pío Espluga en la calle Zapatería, la guarnicionería de Nagore antes de su traslado a la plaza consistorial, la Droguería Varela de la calle Mayor y la Pastelería Salcedo de la calle Estafeta. Escuetos resultan el anuncio del Iruña, con un elemento gráfico, el dibujo de un camarero sirviendo  una botella de champán y el nombre y la dirección del establecimiento, el de Guibert, apenas su nombre y dibujos alusivos al género de venta o el de Pío Esplugas, enumerando el género a la venta. El estilo de la mayoría de estos anuncios era muy parecido, conteniendo grandes similitudes, en los marcos, en  diferentes tipos de tipografía y un estilo discursivo que trataba de informar más que de convencer. En ocasiones, este tipo de anuncios, como el de la Farmacia Ondarra o la Pastelería de Julian Pomares entronca con otros soportes como el pasquín publicitario o la tarjeta comercial y de visita que conocemos. La publicidad impresa estaba dando todavía  sus primeros pasos y aun tendrían que pasar muchos años hasta que veamos anuncios verdaderamente elaborados. La aparición de la radio en los años 30 y luego de la televisión en los 50 obligaría a los anunciantes y a los medios  impresos a adaptarse y evolucionar, condicionados por otra parte, por los limitados medios técnicos y de impresión utilizados hasta entonces. Y es que no hay que olvidar que la instalación de enormes y modernas rotativas así como la introducción del color en los periódicos son hechos relativamente recientes.

Pamplona año a año: 2003

Rescato, después de mucho tiempo,  la serie «Pamplona, año a año» si bien a partir de ahora iré, de uno en uno y no de dos en dos años como ha sido la norma habitual en el blog. El 17 de enero de 2003 se iniciaban los derribos en la calle Ferrocarril, donde se construirían nuevas viviendas en el barrio de Buztintxuri. Continuaba la oposición de los padres del Colegio de San Francisco al traslado a Teresianas, pues el nuevo centro tenía 4.000 m2 frente a los 8.000 m2 de San Francisco y la matricula había crecido de 100 alumnos en el año 1997 a 272 en el año 2002, casi el triple. El Tribunal Superior de Justicia de Navarra anulaba la adjudicación del parking de la plaza del Castillo, al haber adjudicado el Ayuntamiento las plazas por 75 años en vez de por 50, vulnerando la ley. A lo largo de los primeros meses del año continuaron los fallos y recursos. En marzo se volvía a adjudicar el parking de la plaza del Castillo y también se volvieron a adjudicar de nuevo las plazas de parking. El Ministerio de Cultura rechazaba vaciar los baluartes de la Ciudadela para crear un Centro de Arte Contemporáneo, el Centro se iría finalmente al campus de la Universidad de Navarra. En dos años el bulevar de la Rochapea quedaría rodeado por cerca de 1.500 viviendas. En 2003 se pensaba que en 10 años habría 225.000 habitantes sin embargo no hemos logrado llegar en ningún momento ni siquiera a 200.000. Se preveía construir un ascensor para salvar el desnivel de las calles Abejeras y Rio Ega. Se producían problemas con las termitas en algunas viviendas de la Chantrea.

Los comerciantes del Mercado de Santo Domingo llegaban, finalmente,  a un acuerdo con el Ayuntamiento y se hacían cargo de su gestión. Pagarían al Consistorio un canon de 60.000 euros anuales y proyectaban una nueva reforma, cediendo el super a una de las grandes empresas de distribución. Las obras y cesión se realizarían el año siguiente. La Sociedad Gastronómica Napardi cumplía 50 años. El 28 de marzo se inauguraba el nuevo Archivo general de Navarra. El 8 de abril comenzaron las voladuras para abrir los tuneles de Ezkaba, cuyas obras duraron año y medio y costaron 23 millones de euros, casi 4.000 millones de las antiguas pesetas. Se transfirieron las ikastolas y talleres profesionales municipales al Gobierno de Navarra, tras 10 años de negociaciones. Ya este año había discusiones entre los grupos políticos municipales a propósito del nombre de la sala de exposiciones de Conde de Rodezno. El 29 de abril se inauguraba el Civican. Las bodas civiles se trasladaron del ayuntamiento a la Sala Felipe II de la Ciudadela. El 25 de mayo se celebraron elecciones locales que dieron el siguiente resultado: UPN: 13, PSN: 5, IU: 3, Aralar: 2, EA-PNV: 2 y CDN: 2. UPN llegó a un acuerdo de legislatura con el CDN para gobernar el consistorio. En junio y ante las continuos actos de vandalismo se sustituía la estatua en piedra de San Ignacio de Loyola (1951) por una réplica  en bronce.

En las obras del parking de la plaza del Castillo se encontraron restos del Castillo de Santiago, construido por Fernando el Catolico para sustituir el anterior de Luis Hutin. El Ayuntamiento se dotaba, por primera vez  de un gerente que sería Jose María Jimenez. Las barracas políticas, al igual que el año anterior,  no volvieron a instalarse en Yanguas y Miranda. Yolanda Barcina solicitaba al Estado  la consideración de Pamplona como «gran ciudad» dentro del proyecto de ley de Modernización del Gobierno Local. La Comisión de Gobierno (que se llamaría, a partir de entonces,  Junta de Gobierno Local) asumía muchas competencias que antes tenía solo el Pleno. El 2 de julio se inauguraba la escultura en homenaje a Arazuri en el Paseo que llevaba su nombre. Continuaba la polémica sobre el uso del euskera en el ayuntamiento: en las publicaciones, rótulos, oposiciones, etc. En septiembre aparecieron restos de la muralla que unió el Burgo de San Nicolás con el castillo viejo. Se informaba que las calles Navarrería y Carmen no tendrían galería de servicios, tras las obras de urbanización previstas. 

El 27 de octubre fallecía la concejala Lidia Biurrun. El 30 de octubre se inauguraba el palacio de Congresos y Auditorio Baluarte. Los presupuestos municipales para el año 2004 ascendían a 206 millones de euros, 60 millones de ellos en inversiones. Se aprobaba en noviembre la cesión de dos parcelas municipales al Gobierno para construir un parking de 1.200 plazas en la zona hospitalaria. Tendrían que pasar unos cuantos años hasta su construcción e inauguración. Estallaba una polémica a propósito del adoquín de la plaza del baluarte, prácticamente intransitable. El 10 de diciembre el Gobierno de Navarra decidía mantener el colegio de San Francisco en su actual ubicación. El Consejero Juan Ramón Corpas creía, tras esta decisión, que no sería posible mantener la Biblioteca General en el Casco Antiguo de Pamplona. El 20 de diciembre terminaban las obras de la plaza del Castillo y se abría parcialmente al público. El 29 de diciembre se aprobaba el proyecto de la nueva estación de Autobuses de acuerdo al proyecto de Blasco y Tabuenca del año  1990.

Foto plaza de la Navarrería: Luminosos Arga

Comercios del Viejo Pamplona: Calceteros y Plaza Consistorial: 1908-1958

Siguiendo mi periplo por las calles del Casco Antiguo, recorriendo los comercios del Viejo Pamplona, me acerco, en esta ocasión, a la vecina calle Calceteros y a su extensión natural, la plaza Consistorial. Como en otras ocasiones, ponemos nuestro calendario temporal en el 1 de enero de 1908. ¿Qué pasaba en aquella primera década de 1908 a 1918?. El rey Alfonso XIII se acababa de casar con Victoria Eugenia dos años antes, en 1906. Pamplona seguía apretujada entre sus murallas. Comenzaban las revueltas marroquíes en el norte de Africa contra España (en 1909, la guerra del Rif). En el mundo estallaba la revolución mexicana (1910) y más tarde en el año 1917, la rusa, se hundía el Titanic en 1912 y en 1914 estallaba la Primera Guerra Mundial. La plaza del Ayuntamiento ofrecía la apariencia que vemos en la fotografía  de  la derecha de José Ayala datada en esos primeros años del siglo. A la izquierda, otra foto de la plaza consistorial de esos años, pero mirando hacia Calceteros y a la izquierda del párrafo siguiente sendas fotos, una foto anterior al período analizado, concretamente de finales del siglo XIX de Julio Altadill y bajo ésta, una foto-postal de primeros de siglo de Viuda de Rubio.
En la vecina calle Calceteros encontrábamos de derecha a izquierda, empezando por el nº 2 de la calle, la tienda de tejidos de los Señores de Aldave que a mediados de los años 20 daría paso a Sucesores de Aldave, Juan Ripa y Cia (luego Hijos de Juan Ripa), la platería de Vicondoa que vemos en la fotografía de la izquierda que encabeza la entrada y que enseguida, a finales de la primera década del siglo, ocuparía Vicente Nagore con artículos de viaje y guarnicionería, la tienda de Narciso Inda, todo un clásico en el comercio de Pamplona que vendía ropa blanca, tejidos al por menor, camisas, saldos y todo tipo de confecciones. Tras la tienda de Inda estaba Casa Casla, tienda de ultramarinos o coloniales famosa ya entonces por vender fiambres y chorizos. ¿Quien no se acuerda de los chorizos de cartón de Casa Casla?. La regentaba entonces José Casla y posteriormente María Casla Gilaranz. Posteriormente venía la mercería de los Hermanos Urniza, (también vendía ropa y tejidos), si bien pronto, en los años 20, dejaría paso a la sastrería de Nicolás Cejuela que permanecería en el lugar unos cuantos años. A finales de los 40 ese local sería ocupado por Vicente Irigoyen que instalaría allí su primera juguetería y tienda de productos de regalo. 

A continuación estaba la tintorería La Fabril Lanera a donde se trasladaría, en 1953, desde la Bajada de Carnicerías, Hijas de Felipe Layana, la conocida Pastas Layana. En el mismo número pero primero en la planta baja y luego en el primer piso estaba desde los años 30, por lo menos, Fotografía Ruperez (yo lo he visto por los menos hasta los años 80 en el mismo lugar). En los últimos números de la calle, donde hoy esta Txirrinta estaba en los años 20 el bazar y tienda de juguetes de Fernando Ulecia donde luego, a partir de los años 50 estaría la tienda de ropa de Ernesto Merino, «Honirem». Desconozco a que altura podían estar pero en los años 50 tengo constancia de la existencia de una librería que vendía objetos de escritorio en el nº 18, propiedad de Isidro Garde Adagorri asi como una tienda de tejidos, regentada por un tal Belascoain. Y también en esos años, en el nº 20, he supuesto que podía ser el conocido kiosko de madera situado junto al Banesto, a Gonzalo Sola vendiendo periódicos y revistas. A primeros de siglo, en el nº 20 estaba la mercería de Domingo Saez, derribada la la casa de Calceteros pasaría a ser Blanca de Navarra, 20.

Y enfrente de estos comercios, donde hoy esta una de las fachadas de Joaquín Alforja y la tienda de Moda Tihista estaba, a primeros de siglo,   la mercería de Hijos de Udobro, en el 7. En los números 3 y 5, estaba en los años 20 el establecimiento La Moda Elegante que  vendía camisas, ropa blanca, sombreros para caballero, perfumes, trajes (era también sastrería) y que luego bajo la dirección de Jesús Olaz vendería  también, en los años 30 y siguientes,  otros productos como guantes e impermeables. Entonces se llamaba «La Inglesa». Es el mismo local que conoceríamos luego durante muchos años como Confecciones Gallego y hoy Moda Tihista. 
Es un poco complicado seguir la numeración de los locales a lo largo del tiempo en estas dos zonas porque en el año 1921 en el nº 1 de Calceteros estaba Casa Udobro, donde desde 1981 está Optica Joaquín Alforja que es hoy, plaza consistorial, 1. Casa Udobro estuvo regentada, primero por Antonio Udobro y luego por su hijo Andrés. Vendía lo que en aquellos años se llamaba productos de quincalla (bisutería) y de mercería, guantes etc. Luego más adelante también perfumes y género de punto. Compartía la vecindad con otro establecimiento similar, el de Pedro Miguez. 
En la plaza consistorial, empezando por su lado izquierdo desde Calceteros estaban Joaquin Ciga con tejidos al por mayor y también al por menor y pañería y un poco más abajo herederos de Mariano Zufiaurre, con un género muy diverso: era una especie de bazar, con quincalla fina, objetos artísticos, loza de porcelana y cristal, etc. Tras Zufiaurre, en la esquina donde hoy esta el Cookie Shop pasaron a lo largo del tiempo el bazar de Enrique Cosyaga (que vemos en una foto postal líneas atrás),  más tarde la juguetería de las hermanas Santamaría y la mercería de las hermanas Eguiguren, hasta llegar a la mercería de las hermanas Oronoz. La Plaza sufrió nuevos cambios en marzo de 1941 y abril de 1946 cuando se derribaron dos edificios, que vemos en las fotos del párrafo anterior del año 1933 para ampliar la entrada desde la calle Nueva. En el primero de ellos estaba Casa Iraizoz  (la mercería de Iraizoz, primero de Vda de Iraizoz, luego de Ceferino Iraizoz que posteriormente se trasladaría al final de la calle Mercaderes, concretamente al nº 33) y junto a ella, un estanco, que vemos en la foto de 1933, de Hija de Elizagaray. Y más adelante la llamada Casa Seminario donde estaba la tienda de Hijos de Seminario (de Viuda de Seminario y Sucesores de hijos de Vda. de Seminario, entrada por San Saturnino) que vendía chocolate, azucares y cera, al igual que como hemos visto hacían otros establecimientos similares de la época.
En la plaza, probablemente entre lo que es hoy la Optica Joaquín Alforja y Gutierrez estaban la tienda de tejidos de herederos de Juan Eigorri y  la camisería de las hermanas Elizalde y lo digo con cierta cautela porque hay tales cambios, de denominación y de numeración en la plaza a lo largo del último siglo que es verdaderamente complicado acertar en este caso salvo que exista una fotografía nítida que lo corrobore y no he encontrado demasiadas de este lado de la plaza. Y más adelante, Herederos de Ramón Goñi (o Confecciones Goñi), el actual Gutierrez), en la esquina con Mercaderes, Viuda (luego Hijo de) de Pascasio Labiano que aparece en esas primeras décadas del siglo como calle Carnicerías al igual que  Hijos de José Olaso Aranguren (Confecciones Olaso, donde hoy está Sagrario Navarro), la tienda de Rufino Labiano Archanco y la de Candido Urrizola Mezquiriz (una tienda de alimentación que yo ví en el lugar hasta los años 80, por lo menos).
Fotos por orden de aparición: Foto nº1: sin filiar, (primera década del siglo XX), Foto nº 2: 1900-1905, de José Ayala, Foto nº 3: finales del XIX, Julio Altadill, Foto nº 4: fotopostal publicitaria, principios siglo XX, Foto nº 5: principios de siglo, foto-postal Vda. de Rubio, Foto nº6: sin filiar (años 20), Fotos nº7 y nº8: 1933, de Pamplona, calles y barrios, J.J.Arazuri, Fotos nº 9 y 12: Galle (1958), Fotos nº 10 y 11: AMP (1966 y 1949).