Inicios de la radio en el Viejo Pamplona: 1932-1942

Hace cinco años publiqué en este blog una primera entrada sobre la radio en Pamplona con el título “La radio que oíamos entonces (1950-1990)”. Fue una entrada un tanto genérica que no agotaba ni muchísimo menos el tema. De hecho, hace más de 20 años escribí un libro sobre la “Historia de la radio en Navarra” que contaba la historia de las emisoras de radio en Navarra desde sus inicios hasta 1995. De aquella publicación y de algunas correcciones e informaciones que he recabado posteriormente surge esta primera entrega sobre el origen y primeros pasos de la radio en nuestra ciudad,  que ocupó un espacio preferencial  en nuestras vidas y hogares durante muchas décadas del siglo XX, hasta la aparición y extensión de la televisión y que aún ahora, pese a la gran revolución tecnológica experimentada en los últimos años,  sigue vivita y coleando, adaptándose a los nuevos tiempos que nos ha tocado vivir.

Los primeros intentos de instalar una emisora en Pamplona parece ser que se remontan al año 1925. Ese año, Unión Radio,  que acababa de inaugurar su emisora en Madrid proyectaba instalar, entre otras, una estación en Pamplona, con una potencia de 0,5 a 2 Kw. aunque sus proyectos no pudieron cumplirse.  Hubo que esperar algunos años más para contar con una emisora de radio. La iniciativa de montar la pionera Radio Navarra partió de un fotógrafo alicantino afincado en Zaragoza, llamado Ismael Palacio Bolufer, que al parecer había solicitado, además,  autorización a las autoridades nacionales del ramo para la instalación de otras emisoras en La Rioja, Huesca, Santander, y parece que también Castellón y Baleares. La primera noticia sobre la instalación de una emisora en Pamplona data de septiembre de 1932. Decían sus promotores, entre los que aparecía un tal Jesús Rotellar, que se podría escuchar en un radio de 30 kilómetros a la redonda con un aparato de galena y con un aparato de lamparas en toda Navarra, incluso en parte de Aragón y La Rioja. Su principal objetivo, decían, era el de difundir la cultura a través de todas sus manifestaciones: conciertos, conferencias, etc.  Acompañaban a Rotellar como director artístico de la emisora, Giordano Pérez, copropietario y director técnico y Jose Les en la parte comercial y administrativa.

En estos años  ya  había en la ciudad algunos aficionados a la llamada telegrafía sin hilos. Se contaba con algún aparato receptor en los casinos, Eslava y Principal o en el Centro Vasco de Pamplona, desde mediados de los años 20. La noticia de creación de la nueva emisora en Pamplona fue recibida con cierta prevención dada la mala calidad de las transmisiones radiofónicas en aquel entonces y se aseguraba también que no perturbaría la recepción de otras emisoras que se captaban en ese momento. El 30 de diciembre la emisora recibía los plácemes del Ayuntamiento para su instalación. Se situaría en el primer piso del n.° 43 de la Calle Mayor, en un edificio propiedad de D. Enrique Sanz, abuelo del actual ferretero, Javier Sanz,  y que ahora correspondería al nº 35 de la calle, en un local que han ocupado sucesivamente en el tiempo y desde 1953 la Sociedad Anaitasuna, la Sociedad Gastronómica Napardi y la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo. La emisora contaría, para su sostenimiento, con los ingresos de los anuncios radiados que pretendían promocionar el comercio y la industria de la ciudad y con la aportación del centenar de socios protectores con que contaba en mayo de 1933 la emisora. Posteriormente el número se situaría entre 300 y 400, quienes  pagaban entre dos y cinco pesetas al mes.

Con la autorización estatal concedida en febrero y la instalación técnica finalizada en abril se comenzó a emitir en pruebas siendo inaugurada la emisora el 27 de mayo de 1933, a las 7 de la tarde, con el indicativo Radio Navarra EAJ 6, heredera de la desaparecida Radio Ibérica, emitiendo en una frecuencia de 1.456 kilociclos y con una potencia de 200 watios. Los postes de las antenas estaban colocados en el tejado del nº 43 de la calle Mayor y en el cuartel de la guardia civil de la calle Ansoleaga. Asistieron a la inauguración el director general de telecomunicaciones del gobierno de la nación, Miguel Sastre, el gobernador civil y el concesionario de la emisora, además de un representante municipal. Actuaron la Orquesta Santa Cecilia, un coro vasco dirigido por Juan Lizarazu, Los Amigos del Arte, La Pamplonesa y el Orfeón Pamplonés en cuyos locales de la calle Ansoleaga se desarrollaron estos actos inaugurales. Inicialmente la programación fue corta, apenas de 2 horas, de una a dos de la tarde y de diez a once de la noche. Los espacios casi siempre en directo consistían en retransmisiones deportivas y religiosas, música con interpretes en el estudio, charlas divulgativas y culturales, audiciones musicales, información servicio y noticias. Las noticias nacionales se hacían en conexión con un estudio de Madrid propiedad de la Federación Nacional de Emisoras Locales y las locales se extraían de los servicios de El Pensamiento Navarro que las cedía a la emisora.

Además de los nombres citados anteriormente, Pérez, Rotellar y Les, colaboraron con Palacios otras personas como   Miguel Frías, Comas, Víctor Nuin y  diversos colaboradores literarios como Ignacio Baleztena o Ramiro Aramburu, entre otros. El primer locutor fue el polifacético periodista  José María Pérez Salazar, al que vemos en la primera fotografía que encabeza esta entrada,  y que realizó  la primeras retransmisiones fuera de los estudios: un acto político en el frontón Euskal-Jai, el 16 de noviembre,  y posteriormente la primera retransmisión deportiva: un  partido de Osasuna contra el Sevilla. La programación de “Radio Navarra”  se divulgaba a través de la revista “Micrófono” editada inicialmente por la propia emisora y  que pretendía responder  a la necesidad de incrementar  los ingresos para la radio con la publicidad que se insertaba en sus páginas. Posteriormente en 1935  la editaría Elso Publicidad con carácter quincenal. Al no permitirse entonces más que una emisora en cada capital de provincia, no se crearon otras todavía, aunque sí surgió en 1933 una “Estación Microfónica” que estuvo funcionando en la plaza del Castillo durante unos meses,  con un altavoz en el quiosco de la música para difundir noticias y algunos discos, Funcionaba poco más de una hora al día, media hora al mediodía y media hora a la noche. Duró muy poco tiempo porque carecían de la licencia técnica y en realidad tenía muy poco que hacer al lado de iniciativa de Radio Navarra.

Había en estos primeros años treinta  en Pamplona 690 aparatos de radio que costaban entre 500 y 1.000 pesetas, toda una fortuna para aquellos años. La posesión de un receptor de radio se consideraba todo un lujo. Pagaban un canon de 5 pesetas los aparatos instalados en los domicilios particulares y de 50 pesetas los ubicados en lugares públicos. Había dos tipos de aparatos de radio, los de galena, de fabricación más bien artesanal que funcionaba con acumuladores y cuyo radio de recepción no superaban los 10 kilómetros y los de válvulas o lamparas, más potentes y con mayor radio de captación que pagaban diferente canon en función del número de válvulas o lamparas que tuvieran. De ambos tipos de radios podemos ver diversas fotografías junto a este párrafo y párrafos anteriores.

Radio Navarra contó con un trío musical propio y posteriormente  con un cuarteto, “Los cuatro” . Ante sus micrófonos se pronunciaron numerosas  charlas y conferencias por personas relevantes del mundo cultural y artístico de la ciudad. Personas como Victoriano Juaristi, José María Huarte, Ignacio Baleztena, etc., le prestaron su apoyo con sus intervenciones. Es un hecho cierto, a tenor del número y amplitud de los artistas invitados, el buen entendimiento que existió siempre entre Radio Navarra y los grupos culturales y artísticos de la ciudad. La primera emisión de teatro radiofónico  se produjo  el 15 de julio de 1933, la segunda fue el 3 de octubre, ambas realizadas en los propios estudios.   Poco a poco se fue ampliando el número de  horas de emisión y haciéndose la programación mucho más variada si bien seguía predominando  la música, sobre todo la ópera, zarzuela, música clásica, bailables… Se procuró, como he dicho,  que pasaran ante sus micrófonos  todos los conjuntos, orquestas y artistas locales. Entre los artistas que pasaron estos primeros meses de andadura por la radio estuvieron: los tenores Julián Olaz, Egaña o Esteban Garcia, la soprano Rita Aguinaga o la profesora de la Escuela Municipal de música Petra Carrasquilla entre otros.

Eran, asimismo, componente  diario de su programación los servicios meteorológicos, los boletines de bolsa y los boletines de noticias. También la emisora se ocupó de lo literario y/o  poético, de los programas infantiles, las crónicas deportivas y las clases de francés, sin olvidar el clásico programa del oyente, con los típicos discos dedicados, o los espacios patrocinados por alguna firma comercial local. La emisora estaba presente en los momentos culminantes del calendario festivo pamplonés: en la Navidad, Semana Santa y los Sanfermines. Igualmente programó  emisiones extraordinarias con motivo del 25º aniversario de la muerte de Pablo Sarasate y se sumó, a través de emisiones especiales,  al homenaje tributado a Arturo Campión, así como el que se dedicó a la memoria del insigne médico Huarte de San Juan. Ofreció incluso una emisión extraordinaria organizada por la Agrupación de Estudiantes Vascos en 1935. Progresivamente se fue hacia una menor comparecencia de orquestas y grupos en directo, siendo sustituidos por música grabada en discos. Estos iban alcanzando ya una mayor calidad de reproducción. A finales de 1934 la emisora contaba ya con una discoteca de 350 horas de radiación y se proponían alcanzar en aquel año las 500. Durante este período de 1933-1936 no tuvo una adscripción política definida. Por ella y a semejanza del Ateneo Navarro de aquellos años fueron desfilando e interviniendo personas de la más variada o diversa ideología.

Sin embargo esta situación cambió radicalmente con el estallido de la Guerra Civil. El pronunciamiento militar llevó aparejado el inmediato control de la emisora. El día 19 de julio, un grupo de militares sublevados ocupaban la emisora y a las 10 de la mañana de ese día el general Mola, al que vemos en una foto junto al párrafo anterior,  leía su bando militar declarando el estado de guerra y prohibiendo cualquier actividad política. La radio se convertía  así en un órgano de guerra y propaganda de los golpistas.  El día 24 de julio, Radio Navarra aumentaba su potencia para que sus mensajes llegasen mucho más lejos. Serán una constante a lo largo de toda la guerra las conexiones especiales con otras emisoras, con el fin de retransmitir las alocuciones de Queipo de Llano, desde Sevilla,  o de Franco, desde Radio Castilla de Burgos primero y luego desde Radio Salamanca, más tarde Radio Nacional. Nada había al margen de la guerra: noticias, música, conferencias, alocuciones y proclamas. Con la guerra se estableció   una dura lucha  por el control de la emisora. Falangistas y carlistas quisieron orientar sus programaciones. Giordano Pérez, director y arrendatario, no estaba cómodo con la situación y decidió vender la emisora. La emisora le había sido arrendada a Giordano Pérez, por Ismael Palacio como contrapartida a las deudas que con él tenía  por haberle ayudado a montar varias emisoras de las que había sido declarado concesionario. Mediante un documento de arrendamiento firmado el 29 de junio de 1935 le había cedido la emisora de Pamplona por 350 pts. mensuales, dándole una opción de compra.

Falange creyó que el precio propuesto por Giordano Pérez para la venta de la emisora era demasiado  alto y desistió, fracasando en su intento de montar su propia emisora. El intento de poner en marcha Radio Falange duró apenas cinco o seis meses. Los carlistas aceptaron la tasación establecida por Giordano Perez y se hicieron con su propiedad, cambiando su nombre por el de “Radio Requeté de Navarra”. La Junta Carlista de Guerra de Vizcaya compró la emisora, como un obsequio en agradecimiento a la de Navarra, por 100.000 pesetas. Este hecho se produjo el 8 de marzo de 1937. El día 10, en la emisión de mediodía se dio publicidad al cambio de titularidad a través de Luis Arellano, en nombre de la Junta Central  de Guerra, carlista,  de Navarra. Con este nombre de Radio Requeté y el distintivo EAJ-6, que había recibido al inaugurarse en 1933 de la desaparecida Radio Ibérica, continuaría hasta el 1 de mayo de 1984 en que cambiaría su nombre por Radio Pamplona. En su nueva etapa, bajo la Junta de Guerra Carlista, la mayor parte de los programas informativos se limitaban a difundir información relativa a la situación del frente de guerra. Himnos, recitados, conciertos, diarios hablados desde Radio Nacional de Salamanca, más conocidos por el nombre de “parte”, y periódicas conexiones con el cuartel general y con otras emisoras nacionales llenaban la mayor parte de la programación. Los recitales en directo fueron sustituidos mayoritariamente por grabaciones. Fueron años de emisiones muy ideologizadas.

Al terminar la Guerra Civil, Radio Requeté pasó de nuevo a manos particulares. Concretamente, desde el 16 de enero de 1940, será Ramón Urrizalqui, hasta entonces director de la emisora, -había sido nombrado director en 1937-,   su nuevo titular o propietario. Ramón Urrizalqui nació en Betelu en 1910. Fue jugador de Osasuna entre 1928 y 1934 y entrenó al equipo entre 1940 y 1946 con algunos paréntesis. Colaboró en el semanario deportivo “Hoy” que se editaba los lunes en Pamplona. Su sobrenombre de “tio Ramón” cuya autoría parece se debe al obispo Olaechea,  le viene de la popularidad que tuvieron en la emisora los programas infantiles y su participación en ellos. Fue promotor de numerosas ideas y programas de naturaleza benéfica o dirigidos a los enfermos como “La hora blanca”, “Con el teléfono en la mano”, “Continúe usted”, “Para ellas”. En 1941 se trasladaban los estudios de la emisora del nº 43 de la  calle Mayor  al nº 4 (piso 1º) de  la Avda.  Franco. Su  antena estuvo, inicialmente, parte en el tejado  del inmueble de la emisora y el otro extremo en el Instituto Provincial de Sanidad. Más tarde ambos soportes se ubicarían en el Instituto. La programación recuperó su estilo habitual, de antes de la guerra: actuaciones en directo, charlas, programas religiosos, emisiones-homenaje, etc. Entre los grupos que actuaron, esos años,  destacan algunas formaciones musicales tan conocidas y afamadas como el Orfeón Pamplonés y Los Amigos del Arte. Es en los años 40 cuando nacen los primeros seriales radiofónicos, seriales que sin embargo alcanzarían su máximo auge y audiencia en las décadas siguientes. Cabría además señalar en este período, como notas singulares, las siguientes: la formación de un cuadro artístico de la emisora que ofrecía durante las noches de los sábados, seleccionadas obras teatrales de los mejores autores españoles, el predominio de programas musicales grabados sobre las actuaciones en directo, a pesar de que la emisora contaba con un guitarrista y un pianista propios, la obligación de conectar, desde 1937, con Radio Nacional de España para ofrecer el  “parte” o “Diario hablado” (a las 14,00 y 22,00 horas) y el inicio, al comenzar los años 50, del rosario radiado que posteriormente, en 1959, daría lugar a la emisora Radio Popular de Pamplona.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: José Mari Pérez Salazar. Primer locutor de Radio Navarra. Archivo Familia Pérez Salazar. Nº 2: Radio de galena. Años 20. Nº 3: Equipos de la emisora EAJ-22. Años 30. Nº 4: Exterior de una radio de lámparas o válvulas. Años 30-40 Nº 5: Interior de una radio de lámparas o válvulas. Años 30-40. Nº 6. Emilio Mola. Fotoseimagenes.net. Nº 7: Foto de tropas sublevadas en la plaza del Castillo. 28 de agosto de 1936. Central Press/Getty Images. Nº 8: Rincón de La Perla en la plaza del Castillo. 1938. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Nº 9: Publicación. Emisiones de Radio Requeté de Navarra durante la Novena de Gracia de 1945 N º10: Foto de Ramón Urrizalqui Soravilla. Director de Radio Requeté de Navarra. Años 40. Nº 11: Banderín publicitario de Radio Requeté de Navarra. (Sin datar).

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