Mostrando entradas con la etiqueta Etiqueta: Joaquín Beunza. Mostrar todas las entradas

Biografías: Joaquín Beunza (1872-1936)

Tras la biografía de Marcelo Celayeta, sigo repasando las de otros ilustres personajes que han dado nombres a diferentes calles de la ciudad. Y esta vez les hablaré de un personaje como Joaquín Beunza,  que como otros muchos personajes públicos pamploneses  del primer tercio de siglo fue  un personaje poliédrico que descolocará a más de un lector acostumbrado, como seguramente estará, dada la situación política actual, en separar en dos ámbitos absolutamente opuestos e irreconciliables  a nacionalistas vascos y navarristas y es que hasta la guerra civil fue bastante común, como veremos en otras entradas del blog, la alianza  de las diferentes derechas navarras, unidas por la defensa de la religión y los fueros, y cuando digo esto me refiero a la alianza, al menos temporal,  del nacionalismo vasco tradicional en Navarra con los sectores  carlista, integrista y tradicionalista.

Joaquín Beunza nació en la calle de su mismo nombre, llamada popularmente entonces, cuando nació,  como Camino Viejo de la Rochapea,  el 4 de agosto de 1872.  Era hijo de una familia de hortelanos, los Beunza,  sin recursos económicos, que  consiguió hacer el bachillerato con extraordinarias calificaciones para ganar posteriormente una beca en la Universidad de Salamanca que le permitiría estudiar la carrera de derecho, en la que obtuvo también excelentes calificaciones finalizando sus estudios en el año  1895. Hizo el doctorado en Madrid y amplió sus estudios en París. Al regresar a Pamplona ejerció como abogado, adquiriendo un gran prestigio en la ciudad y especializándose en derecho foral. Se alistó en las filas del carlismo, siendo concejal del Ayuntamiento de Pamplona por la Comunión Tradicionalista entre 1901 a 1906, del que fue segundo teniente de alcalde los dos últimos años(1905-06) y posteriormente fue diputado foral jaimista, entre 1909 y 1917. Se declaró partidario de la reintegración foral plena, petición que  dirigió al gobierno, junto a varios diputados en el año 1918 y que hizo pública en un memorable discurso. Defendió la unión de Navarra al resto de las diputaciones forales en el Mensaje de las Diputaciones Vascongadas al Gobierno de Su Majestad  solicitando al Gobierno  de la Nación un mayor grado de autonomía para los territorios forales. No pudo conseguirlo debido al temor de muchos  a que se viese afectado el régimen especial que disfrutaba Navarra desde 1841. Fue uno de los fundadores de la Sociedad de Estudios Vascos en Navarra en 1918, participando en el II Congreso de Estudios Vascos con un trabajo sobre la “Enseñanza Primaria en Navarra”.

Fue asesor de numerosos ayuntamientos de Navarra, entre ellos el de Pamplona, del Consejo de Navarra, del Banco de España, de numerosas empresas privadas y de la Diputación Foral que, en 1927, por sus  aportaciones al Convenio Económico que se negoció ese año con Primo de Rivera, le nombró Hijo Predilecto de Navarra. Perteneció  a los consejos de administración de la Azucarera del Ebro, La Vasconia, El Irati S.A., Sociedad Navarra de Industrias, Aguas de Belascoáin, entre otras. En 1929 tomó parte en un Curso de Verano en el que disertó  sobre el papel de los vascos en el proyecto regional elaborado por la Asamblea de Primo de Rivera. Formó parte de la Comisión Autonómica de la Sociedad de Estudios Vasco Eusko Ikaskuntza por Navarra desde el 15 de diciembre de 1930. Como miembro  destacado de esta entidad colaboró en la redacción del Anteproyecto de Estatuto General del Estado Vasco aprobado por la Sociedad  el 31 de mayo de 1931, manifestando una posición foralista   pragmática. Abogó por sustituir en el texto de dicho estatuto el término de “estado vasco” por el de “estado vasco-navarro” con el fin de  que todos los territorios se sintieran reflejados. Defendió  la posibilidad de contar con  un derecho penal propio, sin embargo, al tratarse de una competencia estatal, y a pesar de su oposición a la postura del Estado se dio por satisfecho con que sólo constara su voto negativo.

Se  manifestó en contra de  la política religiosa y la libertad de cultos de la 2ª República. Participó el 15 de junio de 1931 en el Acto de Afirmación Católica de Pamplona, en el que fue uno de los principales oradores. Fue nombrado miembro de la Junta Permanente de Eusko Ikaskuntza en sustitución de Serapio Huici, entre 1931 y 1934.  Fue elegido diputado por Navarra el 28 de junio de 1931 por la Coalición Católico-Fuerista, formando parte de la Minoría Vasco-Navarra, de la que fue presidente,  teniendo entre sus filas también al nacionalista vasco José Antonio Aguirre. Participó en el debate del proyecto de Constitución, siendo un ardiente defensor de la concesión del voto a la mujer frente a la posición contraria y beligerante de los republicanos de izquierdas, de los radicales y de de los radicales-socialistas. Defendió el Estatuto Vasco aprobado en Estella y proclamado en Gernika el 12 de julio de 1931 y entregó el Estatuto al Presidente Alcalá Zamora para su tramitación en las Cortes Españolas, que sería rechazado por estas, por inconstitucional, en lo relativo a la cuestión religiosa ya que la nueva autonomía se reservaba el derecho de concordar directamente con la Iglesia. El siguiente borrador de estatuto vasco-navarro, el llamado “estatuto de las gestoras”, debatido a lo largo de 1932, provocó enormes diferencias en el seno de la coalición católico fuerista, por diferentes motivos,  siendo finalmente  rechazado por la mayor parte de los ayuntamientos navarros. Beunza publicó a lo largo de su vida  numerosos artículos en La AvalanchaEl Eco de NavarraEl Pensamiento NavarroDiario de NavarraEuzkadiEl Día, etc.

Resulta sorprendente, dado   su papel  entre las fuerzas tradicionalistas, que le sorprendiese el Alzamiento Militar de 1936 en el balneario de Cestona, sin que fuera advertido por sus correligionarios. Allí fue detenido el 23 de julio, ingresando en la cárcel de San Sebastián. Su amigo Manuel de Irujo evitó que fuera asesinado en un primer momento. Luego fue trasladado al fuerte de Guadalupe, en Hondarribia. Finalmente moría fusilado el día 4 de septiembre de 1936 por elementos incontrolados de las milicias republicanas en los fosos de Guadalupe, justo cuando los requetés se aprestaban  a tomar Irún. La noticia de su asesinato fue recibida en Navarra como una traición del nacionalismo vasco a sus elementos ideológicamente más próximos provocando junto con otros factores como el pleno alineamiento del nacionalismo con el régimen  republicano un total enfrentamiento entre las en otro tiempo fuerzas políticas aliadas.

La antigua calle Joaquin Beunza (1950-1995)

De esta, en otros tiempos, principal calle del barrio de la Rochapea, poco o casi nada queda hoy en día, tan sólo un tramo entre edificios de la década de los 50-70 de lo que llamábamos “Rochapea Vieja”. Por donde discurría la vieja calle, se agrupan hoy nuevos edificios de viviendas que dan por un lado a la actual calle Río Arga y por otro a la actual calle Joaquín Beunza. La vieja calle atravesaba el barrio de norte a sur, desde la zona de Cuatro Vientos hasta el Puente de Curtidores. A partir de los años 70, el tramo de Cuatro Vientos al comienzo del Paseo de los Enamorados se convirtió en la calle Abaurrea Alta. Comenzaremos, pues junto al Puente de Santa Engracia para ir describiendo que podíamos ver hasta bien avanzados los años 90 en la calle Joaquín Beunza.

Siguiendo la calle en dirección al Casco Antiguo, a la izquierda podíamos ver los siguientes edificios: en la esquina con paseo de los Enamorados una vieja nave que albergó durante años una chatarrería. Recuerdo que durante varias décadas, junto a esa nave, sobre la yerba estuvo abandonado el herrumbroso chasis de un viejo camión como viejo e imperturbable testigo del paso del tiempo. Tras esta nave había un edificio de viviendas, de planta baja más una altura,  con dos portales a los que se accedía tras un pequeño corredor entre arboles y posteriormente otro edificio, aislado, una de cuyas paredes la recuerdo cubierta  por una  tupida enredadera. A continuación venía la fabrica de forros de freno y discos de embrague, Icer que podemos ver en la primera de las fotografías de esta entrada. La fábrica fundada por Enrique Ruiz  comenzó su andadura en el año 1961 bajo el nombre de Icer Materiales de Fricción. Al comenzar la década de los 80, se trasladó  la actividad industrial  a la nueva planta de Burlada, manteniéndose las instalaciones de la Rochapea en pie hasta los derribos de los años 90.  Posteriormente había otro edificio de baja más una altura y luego, por este orden,  la famosa Casa Aldaz, el colegio de las Hermanas Mercedarias de la Caridad y los viveros de Huici. El colegio de las Madres Mercedarias se abrió en el año 1965 y daba párvulos y primaria, luego EGB, hasta el tercer curso.

Desandando el camino hasta el puente de Santa Engracia y volviendo al lado derecho de la calle, nos encontramos con unas casas junto al rio, entre ellas la Casa Ipiña (segunda foto), las instalaciones de la antigua fábrica de Frenos Urra, cuyas naves se derribaron décadas antes de las casas colindantes y posteriormente las instalaciones de Viveros y Semillas Huici, que ocupaban todo el espacio, desde este punto hasta la zona cercana al actual puente de Oblatas.

La fábrica Frenos Urra fue fundada en la década de los 50 por Manuel Ros y Alfredo Urra para fabricar un sistema de frenado para vehículos a motor llamado “hidrovac”, precursor de los actuales servofrenos. En 1966 y fruto de la fusión de Urra de Pamplona y Automoción de Barcelona, con la participación de la multinacional norteamericana Bendix, nació Bendibérica. Es conocida, por haberla documentado Ricardo Ollaquindía en un artículo para el Club Taurino,  la participación del torero Antonio Ordoñez en las negociaciones de Urra y Bendix. La actividad industrial de Urra en Joaquín Beunza duró apenas 10 años, hasta principios de los años 60 en que se trasladó la producción a las nuevas instalaciones de la avenida de Guipúzcoa, quedando las naves de Joaquín Beunza como almacenes. Posteriormente la fábrica que, en la década de los 70, llegó a contar con 500 trabajadores se llamaría Bendix, Allied Signal y Robert Bosch hasta su total desmantelamiento hace unos pocos años, concretamente a finales del 2009.
Posteriormente la calle Joaquín Beunza atraviesa un denso núcleo de nuevas edificaciones, construidas la mayoría de las del lado izquierdo  a primeros de los años 70 y años siguientes y los del lado derecho una o dos décadas antes. La mayoría de las nuevas calles de la zona existente entre este tramo de Joaquín Beunza y Bernardino Tirapu nacieron, con sus nombres de pueblos de la zona de Roncal-Salazar en el año 1969.  
Llegamos, por último a la zona más antigua de la calle y de las más antiguas del barrio, la que va desde la confluencia de Tirapu con Beunza hasta su terminación en el cruce con Errotazar en las inmediaciones del Puente de la Rochapea o Curtidores. Por la curva de la calle Bernardino Tirapu y atravesando Joaquín Beunza pasaron hasta el año 1954 y 1955 los trenes Plazaola e Irati, trenes que atravesaban el puente del mismo nombre sobre el río Arga y se metían por el tunel que  existe todavía por debajo de la Avenida Guipúzcoa siguiendo luego el camino de la Biurdana. En la esquina del lado derecho de Joaquín Beunza estaba y está otro bar clásico del barrio, el Bar Arga.

Atravesando este cruce y siguiendo por el lado izquierdo encontramos una amplia zona de campo, una casa de dos plantas  con columpios, y Casa Placido con su patio y sus plataneros, seguida por otra casa que hacía chaflán con Errotazar. (que podemos ver en las fotos 3, 4 y 5 de Alberto Crespo). En el lado derecho estaban los  Corrales del Gas y las instalaciones de la antigua fabrica Sancena. (También recuerdo en ese lado de la calle, junto a Sancena un taller  de persianas metálicas de  Antonio Oneca y un almacén de antiguedades). Los antiguos Corrales del Gas serían derribados en los años 80 para ser sustituidos por un edificio multiusos primero y hostelero después de escaso uso, quedando arrinconados en la zona cercana al llamado Callejón de los toros y la calle sufriría  durante década y media en este punto  una muy pronunciada  curva frente  a su histórico diseño rectilíneo. Toda esta histórica zona sería derribada entre finales del pasado siglo y los inicios del presente.