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Entidades de beneficiencia en el Viejo Pamplona: La Meca y otras entidades (1900-1950)

Hoy en día el término de “beneficiencia”  no sería políticamente muy correcto, su espacio lo ocupan diversas entidades sociales religiosas y laicas, ONGs y otras organizaciones de la sociedad civil. Pero entonces, hace más de un siglo, los límites entre la asistencia y la beneficiencia eran un tanto difusos, respondían sobre todo al concepto de la caridad y además buena parte de las entidades que la impulsaban estaban regidas, o colaboraban en ellas, miembros de ordenes religiosas de la iglesia católica. En la entrada que dedique a la presencia religiosa en nuestra ciudad hice referencia a buena parte de su labor asistencial, tanto en centros sanitarios como benéficos. Cabe señalar que en los primeros años del siglo XX existía en la ciudad una Junta Provincial de Beneficiencia presidida por el Gobernador Civil que ejercía la inspección de más de 90 fundaciones benéficas creadas por particulares además de las impulsadas por instituciones públicas o semipúblicas. También había una Junta Municipal de Beneficiencia que era la que administraba la Casa de Misericordia. Al filo de los años 20, la Casa de Misericordia acogía a 250 residentes, desglosados en   150 ancianos, 70 niños y 30 adultos. La Junta de la Meca se encargaba de explotar, además, la nueva plaza de toros cuyos ingresos iban precisamente a financiar el citado asilo. Pero hablemos, un poco, del origen de la Casa de Misericordia, en la que centraré básicamente esta entrada.

El  origen de la Casa de Misericordia o como popularmente se le conoce abreviando, la Meca, se remonta a 1692, año en que por iniciativa del Ayuntamiento  se pretendía recoger a los mendigos y menesterosos que vagabundeaban por las calles. El primer edificio  se comenzó a construir en 1702 en un solar cedido por el Ayuntamiento  y se inauguró el 15 de agosto de 1706. Este gran caserón ocupaba el comienzo de la actual calle García Castañón hasta su cruce con Fernández Arenas, a la altura del nº 7 del Paseo de Sarasate, antiguo Cine Príncipe de Viana, antiguo edificio de Caja Municipal y casas nº 1 de Garcia Castañón y nº 4 de Fernández Arenas y que vemos en la foto de la derecha, encabezando la entrada. Sus comienzos no fueron fáciles, se nutría de donaciones y limosnas de los pamploneses, que no cubrían, ni de lejos, sus necesidades, hasta el  punto de que a finales del siglo XVIII se construyó  un frontón, explotado por la Casa, que la verdad  no daba apenas beneficios. El mismo propósito de ayudar a a financiar la institución estuvo en la idea de conceder a la Casa los terrenos en los que podría construir, a su costa y riesgo, la plaza de toros a la que se cedía además la organización de las corridas de toros. La plaza como ya dije, en otra entrada, se construyó en menos de un año (1922) y se financió con la emisión de obligaciones.

El 9 de septiembre de 1924 se produjo un pavoroso incendio en el caserón del Paseo de Sarasate que obligó al Ayuntamiento a trasladar a los residentes provisionalmente al Hospital de Barañain. El traslado se realizó una semana más tarde.  En 1925 ya se proyectaba construir un nuevo edificio, se hablaba de que tendría un coste de un millón y medio de pesetas. Se estimaba que la venta del solar del antiguo asilo y los materiales de este producirían unos ingresos de unas 500.000 pesetas y el resto se recaudaría de las instituciones y personas caritativas. La Casa de Misericordia  permanecería en  el Hospital de Barañain hasta el año 1932, con oficinas temporales primero en el Paseo de Sarasate y luego en la avenida de San Ignacio. El 27 de marzo de 1927 se puso la primera piedra de su actual sede en terrenos del término “Tras el Castillo” o como hoy conocemos la Vuelta del Castillo, en la proximidades de la Cruz Negra,  en terrenos cedidos por la Diputación Foral, asistiendo al acto de inauguración el nuncio de Su Santidad. El edificio constaría de dos plantas independientes, para niños y ancianos con cuartos de duchas y baños, salas de dibujo, música, biblioteca, área deportiva, zona de labores y peluquería, tal y como vemos en el reportaje fotográfico que adjunto de aquellos primeros años. Se construiría en hormigón armado, con un coste final de 2 millones de pesetas, bajo proyecto y dirección del vocal de la Junta de la Casa y arquitecto Víctor Eusa. Para la nueva casa se habían recibido entre otros los siguientes donativos, 50.000 pesetas la Junta y los marqueses de Vesolla, de 15.000 el Crédito Navarro, de 10.000 la Vasconia, Vasco Navarra, Aguas de Arteta, El Irati, Joaquín Garjón y Aniceto Muniain, de 5.000 la colonia pamplonesa de México y los herederos de Nicolás Martínez y de 1.000 la testamentaria de Gregoria Perurena. El nuevo edificio, que vemos en las fotos, de la izquierda, que encabezan la entrada, se inauguraría  el 19 de enero de 1932.

Inicialmente la Meca acogía tanto a mayores como a niños. Estos últimos eran escolarizados y su formación se completaba con una preparación profesional en talleres donde aprendían un oficio. El asilo fue objeto de reforma y de ampliación con nuevos bloque de habitaciones individuales y de matrimonio en 1976. En 1989 acogía a 585 residentes, aunque ya  desde 1982 no se ocupaba de los niños,  de hecho, desde al menos cinco años antes, desde 1977 no vivían en la Casa  sino en pisos, en pequeños grupos a cargo de un preceptor. Gobierna la Casa de Misericordia una junta presidida por el Alcalde de Pamplona, el vicepresidente lo nombran los restantes miembros de la Junta, el Ayuntamiento nombra a cuatro de los miembros, los responsables de asuntos ciudadanos y de cultura mas los dos concejales de más edad y la completan un número de vecinos que debe doblar al menos al de ediles (en este momento son muchos más, unos 16), elegidos por la propia junta, y que tengan las formación y experiencia necesarias para que puedan ser beneficiosas en el gobierno de la institución. Hoy en día la Casa de Misericordia  cuenta con 555 residentes de los que 359 son mujeres y 191 hombres, con una lista de espera de más de 200 ancianos. Dispone, además, de más de 300 trabajadores, más 14 religiosas, hijas de la Caridad y casi medio centenar de voluntarios.
Otro establecimiento benéfico histórico de nuestra ciudad era el Asilo de las Hermanitas de los Pobres, que se empezó a construir en 1887 en la avenida de Guipúzcoa. En 1889 se terminaron las obras de la primera parte del edificio  y se instalaron los primeros asilados. En agosto de 1891 se completó el resto del asilo. Las obras del edificio habían costado 138.900 pesetas, sin contar el coste del terreno, que ascendió a poco más de 4.640 pesetas. El Asilo se sostenía con subvenciones y donativos de la Diputación Foral y el Ayuntamiento y de particulares. Acogía a los ancianos, 140 en los años 40 y 50, que no tenían derechos adquiridos para poder ingresar en la Casa de Misericordia. La Casa de Misericordia estaba reservada para pamploneses de nacimiento o vecindad legal y que contasen con recursos económicos muy escasos. El viejo edificio de las Hermanitas de los Pobres se derribó en julio de 2007 inaugurándose el nuevo edificio en el año 2010. Había otros asilos benéficos en la ciudad como el del Niño Jesús, el de la Comunidad de las Adoratrices (se llamaba Asilo de las Esclavas del Santísimo y de la Caridad y a finales de los años 40 acogía a 70 asilados), Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, Oblatas (acogía en 1948 a 70 asilados), Siervas de María, Padres Capuchinos, Huérfanas de Hijas de San José o de las Madres Josefinas (atendía en 1950  a 200 asilados) y de las Monjas Blancas de las Religiosas Misioneras Franciscanas. La Casa de Huérfanos o Expósitos de Navarra, que estaba junto a la Maternidad, en la calle del Carmen, se trasladó en 1934 junto al Hospital de Barañain. En 1953 el número de huérfanos alojados en la Casa de Expósitos era de 450.
La Cruz Roja también desempeñaba una importante labor benéfico-asistencial en aquellos años. Había incluso una Asociación de Señoras de la Cruz Roja de Pamplona, presidida en 1920 por María Arraiza de Garjón, que contaba con un cuerpo de 50 enfermeras diplomadas, que algunos años más tarde llegaría hasta casi 100 entre señoras, señoritas y religiosas. A mediados de los años 20 se refundaron la Comisión Provincial de la Cruz Roja y la Sección de Señoras en la Asamblea Local de la Cruz Roja, con sede en el nº 9 de la calle Amaya. Más tarde se trasladarían al nº 8 de la calle Leyre. En 1948 La Cruz Roja de Pamplona había asistido a más de 3.000 enfermos  en el domicilio y había realizado casi 1.500 vacunaciones y revacunaciones. En otro orden de cosas, cabe señalar que, a comienzos de siglo, ya existían las colonias, concretamente había  colonias organizadas por el Ayuntamiento en el edificio que poseía éste en las Ventas de Arraiz, en el valle de la Ulzama, donde pasaban los niños un mes de veraneo; en 1923 se habían organizado tres  así como una colonia para niños enfermizos en el Sanatorio Marítimo  de Pedrosa (Santander) que duraba tres meses y  que la integraban escolares de familias socorridas por la beneficiencia municipal. Costeaban los gastos la corporación municipal y algunos particulares pudientes de la capital. A finales de los años 20, en 1927,  se creó el Patronato de Protección Escolar, organizador de las colonias, cantinas y ropero escolar, de los que ya he hablado con amplitud en otra entrada. Posteriormente, a partir de los años 30,  las colonias serían promovidas y financiadas por la Caja de Ahorros de Navarra.

Terminaré la entrada refiriéndome a otras obras  asistenciales existentes a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Desde 1919 existía una Escuela del Hogar atendida por antiguas alumnas de la Escuela Normal, en el nº 2 de la calle Javier, que impartían enseñanza doméstica, cocina, costura y otro tipo de clases o asignaturas a las jóvenes sirvientes y obreras así como el Ropero de Concepción Arenal, impulsado por el mismo colectivo para facilitar mensualmente prendas a los reclusos de la Prisión Provincial. Otras obras sociales existentes en los años 1927-28 eran el Consultorio de Niños de Pecho y Gota de Leche, ubicado en la plaza de Santa Ana, la casa colegio de Santa Adelaida, en Salinas de Oro, para obreras católicas, el Hogar de Protección Infantil, establecido en la parroquia de San Lorenzo y creado por la Junta de Protección a la Infancia, que recogía y educaba a los niños abandonados, así como la cocina gratuita de esta misma parroquia y por último el Ropero de la Cofradía de la Beata Imelda para niños pobres, en la iglesia de Santo Domingo. Durante la guerra, los nacionales crearon sus propias organizaciones asistenciales, la más conocida de las cuales fue la del Auxilio Social que dependía de la Sección Femenina de la Falange y que tuvo una intensa actividad durante las primeras décadas del franquismo. Contaba en Pamplona con un hogar para niños y atendía también comedores infantiles y de transeúntes y extranjeros.

Fotos por orden de aparición. Casa de la Misericordia en el Paseo de Sarasate (1923). Historia, fotos y joyas de Pamplona. J. J. Arazuri. Archivo fotográfico Casa de Misericordia. Fotopostales de la Casa de Misericordia, sin datar ni filiar, aunque probablemente sean de los años 30. Asilo de las Hermanitas de los pobres (1971). Foto Gómez. Agencia Cifra. Asilo de las Hermanitas de los pobres (1959). Historia, fotos y joyas de Pamplona. J. J. Arazuri