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Nazario Carriquiri (1805-1884)

Comenzaba este blog hace siete años, con una breve entrada de la calle Nazario Carriquiri, una calle que pasa por delante de mi casa desde que tengo recuerdos, antiguamente un camino de grava,  siguiendo el antiguo ramal del Irati que conectaba la estación del Empalme y la del Norte, atravesando el paraje denominado como playa de Santa Engracia. En esta entrada descubriremos que se esconde bajo el  nombre  de esa calle y que la mayoría de la gente asociará seguramente tan solo con el mundo del toreo, por aquello del trofeo Carriquiri. Nazario Carriquiri Ibarnegaray nació en Pamplona el 28 de julio de 1805. Era hijo del calderero y comerciante establecido en  Pamplona Pedro Carriquiry Etchecopar y de Dominga Ibarnegaray y Landutch, naturales de los pueblos vasco franceses de Idaux y San Juan de Pie de Port. Su nombre aparece vinculado  a los más variados e importantes acontecimientos de Navarra y nacionales bajo el reinado de Isabel II (1833-1868). Su participación en política se inició en 1834 en el Ayuntamiento de Pamplona y como oficial de las milicias nacionales en la ciudad. En la 1ª Guerra Carlista, (1833-1840), colaboró suministrando armas a  las fuerzas isabelinas. A partir de finales de la década de los 30 del siglo XIX ya está asentado en Madrid. Apoyó el pronunciamiento, tanto política como económicamente,    de 1841 contra el general regente  Baldomero Espartero, apoyado por la ex-regente en el exilio María Cristina de Borbón,  que tuvo uno de sus principales focos en Pamplona con la sublevación el 27 de septiembre del general O´Donnell. El general no consiguió el apoyo de la ciudad a pesar de que ordenó bombardearla, desde su Ciudadela. Junto con O´Donnell, Narvaez y Alcala Galiano fueron algunos de los principales generales implicados en la revuelta que contó con el apoyo de elementos carlistas y en los que se llegó a prometer la restauración de los antiguos fueros a los territorios vasco-navarros.

Fracasado el golpe de estado Nazario se vió obligado a exiliarse hasta la caída de Espartero en 1843. No obstante desde el exilio tomó parte en la Orden Militar Española, orden secreta creada en París por el general Narváez para defender la monarquía isabelina y con el mismo fin  financió el periódico «El Heraldo».  Fue diputado a Cortes por Navarra por el Partido Moderado, entre 1843 y 1854, y entre 1856 y 1864, senador vitalicio desde 1864 y en las Cortes de 1871-1873, para acabar volviendo a ser diputado entre 1876 y 1881.  Políticamente basculó desde un liberalismo moderado pasando, progresivamente,  a posiciones más conservadoras en las  filas del Partido Moderado, Dinástico o Isabelino para unirse, al final de sus días, a  las filas de Canovas durante  la Restauración. Aparte de su vertiente política destaca también por su intensa actividad económica y empresarial. No hay constancia de que cursara estudios superiores preparándose para las actividades comerciales y empresariales dentro del ámbito familiar. De hecho comenzó su andadura formando sociedad con su padre Pedro que tradicionalmente se le ha considerado calderero pero cuya ocupación no cuadra demasiado  por la enorme cantidad de  propiedades que legó a sus nietos: casi un centenar de terrenos rústicos en la Cuenca de Pamplona, varios de ellas en la zona de Capuchinos y de  las Esclavas del Sagrado Corazón (las famosas Casa Blanca y Casa Colorada),  además de los nº 8 y 10 de la calle Estafeta (actual números 16 y 18).

Por su parte Nazario y su familia  tenían  su casa de la plaza del Castillo, la que hoy se conoce como Casa Baleztena, que vendieron a los Baleztena en 1852. La casa había sido construida entre 1832 y 1840 por Martin Monaco, de Saldías y por Modesto Jaime, de Pamplona,  propietarios a partes iguales del inmueble que en 1840, recién acabado, vendieron a los Carriquiri. Formando sociedad con su padre,  Nazario comenzó a realizar suministros de todo tipo para el ejército cristino desde 1836 y se benefició de la compra de los bienes, producto de la desamortización eclesiástica de los años 40 y 50, de Mendizabal, Espartero y Madoz. De ahí podemos concluir en que surge buena parte  del origen de su fortuna. En 1846 se asoció con el ganadero tudelano Tadeo  Guendulain Masterrena  creando la sociedad Guendulain y Carriquiri. Sus toros, conocidos por su especial bravura, se lidiaron, por primera vez, en los sanfermines de 1852 y en Madrid, el 10 de julio de 1864. Abundaban en su casta los toros rojizos de movimientos poderosos, rápidos e imprevisibles, que saltaban con frecuencia la barrera en la plaza y mataban a decenas de caballos durante la faena, por lo que algunos diestros de la época se negaban a torearlos. En 1863, un toro de la ganadería recibió 53 varas y en 1878, otro astado 114. En 1883 Juan Mosso compró la parte de su tio Nazario en el negocio y  vendió  la ganadería a Bernabé Cobaleda que trasladó la camada de Navarra a Salamanca, perdiéndose progresivamente la casta navarra de Carriquiri al sustituir en 1925 los toros navarros por los del Conde de la Corte.

Carriquiri formó parte de numerosas sociedades anónimas de la época,  pertenecientes a los más variados sectores. Entre ellas cabe citar las sociedades de desarrollo agrícola la «Ceres» y «La Prosperidad», la del mundo editorial «La Ilustración», la de seguros «El Ancora», sociedades relacionadas con el transporte y los correos, la «Compañía de Minas de Cobre y Plomo de Linares», etc.  Fue accionista del Crédito Navarro, fundado en 1863, directivo del Banco de Isabel II, desde 1844 a 1847,  hasta su fusión con el Banco Español de San Fernando del que fue síndico en 1848, siendo también tesorero del Palacio Real. En 1830 se había casado  en Tafalla con Saturnina Mosso y Villanueva, cuyo hermano, Juan, había contraído nupcias con la Condesa de Espoz y Mina. Su cuñado Juan de Dios Mosso fue socio y apoderado de muchos de los  negocios que tuvo en Navarra,  como minas, ferrerías, como la de Artikutza,  y explotaciones forestales y madereras. También compartiría sociedades con el que fuera luego su suegro, en su segundo matrimonio,  Jaime Ceriola. Promovió, en 1847, con la Diputación Foral la carretera de Pamplona a Francia a su paso por Roncesvalles, que ayudó a financiar en un 54%. Participó en la creación de la redes ferroviarias  de España (Asturias, Madrid-Aranjuez, etc) e intervino en la construcción del muelle del Grao en Valencia. Nazario no tuvo hijos con Saturnina Mosso que falleció en París en 1859. Si tuvo, en cambio, una hija, Raimunda, en 1862, con Raimunda Ceriola, con la que se había casado al enviudar, ella como él, también viuda que tenía, además, dos hijos a su cargo. Nazario Carriquiri,  que constituye uno de los mejores ejemplos del surgimiento de la nueva burguesía decimonónica,  falleció el 12 de enero de 1884 dejando toda su herencia a su única hija así como su colección pictórica de más de 200 lienzos entre ellos algún Murillo.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Retrato de Nazario Carriquiri de  Antonio Mª Esquivel y Suarez de Urbina. Europeana Collections. Nº 2: Casa Baleztena. premindeiruna.blogspot.com Nº 3: Calle Nazario Carriquiri (1984). Imagenes Rotxapea. revista Ezkaba. Nº 4:  calle Nazario Carriquiri (2017). Nº 5: Toros Carriquiri, pastando en el Sario en el año 1909. Facebook.com/ganaderiacarriquiri. Nº 6: Escritura de Venta de la ganadería de los herederos de Don Nazario Carriquiri a Don Bernabé Cobaleda (1908).  Edición facsímil. Pamplona, Talleres Gráficos Estudiovaca, 2010.