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Callejeando por el Viejo Pamplona de los 50: Un recorrido por los bares de la época. (1954)

En 1954, Pamplona tenía 80.000 habitantes. Aun no se había culminado por completo lo que hoy conocemos por Segundo Ensanche y faltaba una década para que se empezase a desarrollar el tercer ensanche, San Juan e Iturrama, este último ya en la década de los 70. Pamplona tenía toda la apariencia de una ciudad provinciana de la postguerra, con algún incipiente intento de industrialización, proceso que este año comenzaría, de verdad, a dar sus primeros pasos, con el Plan de Promoción Industrial impulsado desde Diputación, con Huarte,  y desde el Ayuntamiento con Urmeneta. Habían pasado apenas quince años desde el final de la guerra civil, el abastecimiento de los productos básicos  comenzaba a mejorar  pero ni en lo político, ni en lo social todo era tan tranquilo, en nuestra comunidad, como parecía. El carlismo o al menos algunos de sus integrantes tenían algún encontronazo que otro  con el régimen,  y especialmente con el sector falangista, como demuestran los hechos del 3 de diciembre de 1945, en la plaza del castillo y calles aledañas, donde se produjeron varios heridos de bala y que se saldó con el cierre del Cículo Carlista de Pamplona.  En lo social, en mayo de 1951 se había celebrado  la primera huelga general en Pamplona, tras la guerra civil, tras la que fueron detenidos varios cientos de personas en Pamplona. Los choques y  tensiones entre la Diputación Foral y el Gobernador Civil, Luis Valero Bermejo acabarían con el cese, este año, de este último   que se había destacado por su actitud radicalmente centralizadora.

Aun no se había incorporado la televisión al ocio familiar,  -solo había una radio, Radio Requeté-, la televisión llegaría pasada la mitad de la década, y el pamplonés medio, y según su mayor o menor capacidad adquisitiva pasaba el tiempo como podía: paseando arriba y abajo de Carlos III o por los porches de la plaza del Castillo,  como a principios de siglo lo hiciese por la Estafeta; acudiendo a la poco más de media docena de cines y teatros existentes en la ciudad: el Gayarre,  el Olimpia, el Novedades, el Príncipe de Viana, el Alcazar, el Avenida y el Amaya, este último recién abierto en el barrio extramural de la Rochapea. Con un público mayoritariamente masculino estaban los deportes,  el fútbol de Osasuna en el campo de San Juan o los partidos de pelota en el Euskal Jai de la calle San Agustín o en el recientemente construido Frontón Labrit. Los que disponían de algo más poder adquisitivo eran socios de alguno de los dos casinos de la ciudad, el Eslava o el Principal o de algunas de las sociedades recreativas existentes: el Tenis, el Larraina o el Club Natación (este último con un perfil más popular). Los que no podían contar con demasiados recursos económicos, desgraciadamente la mayoría,  se tenían que conformar con acudir, de vez en cuando, a algún acto social o baile en  alguno de los locales de alguna peña o sociedad, mayoritariamente instaladas en el Casco Viejo. La iglesia destinaba algunos de sus «centros marianos» también como espacio de ocio para los jóvenes, donde se exhibían algunas de aquellas películas de la época. En las calles, plazas y paseos (Bosquecillo, Media Luna, Plaza del Castillo, Taconera…) se organizaban, de vez en cuando, en fechas destacadas, conciertos a cargo de la banda de musica municipal.

Las calles del Casco Viejo bullían de comercios,  un comercio de clara raigambre local, -muchos de los cuales hundían sus raíces en el siglo anterior-, que se iba acomodando a las modas y a los gustos de las nuevas generaciones de pamploneses, un comercio que se extendía como una mancha de aceite por las nuevas calles del Ensanche. Y entre tanto comercio, y también de forma mayoritaria en el Casco Viejo, los pamploneses podían encontrarse con un abigarrado y variado tipo de hostelería. Será en este aspecto, los bares y restaurantes de la época,  en el que voy a centrar especialmente la entrada, citando el nombre antiguo del establecimiento  y la referencia actual para que ustedes, amables lectores, sepan exactamente donde se encontraban. En la calle Ciudadela encontrábamos el Bar El Espejo,  antigua taberna propiedad de Miguel Aldaz, y el Anaitasuna (antiguo Ginés), ambos hoy desaparecidos, al menos de momento. Adentrándonos en la calle San Gregorio teníamos el bar restaurante Orbaiceta, (donde hoy está el Museo), un poco mas adelante La Concha (en los años 80 y siguientes aun estaba abierto, hoy es el Kaixo), y enfrente el bar Euskalduna, regentado por Juan Pedro Urbeltz, donde luego estaría el Arizona y hoy el San Gregorio.

En esta calle teníamos, en el lado derecho, según se va a la calle San Nicolás, el Ganuza, abierto hasta hace no demasiados años, donde después se puso el Entretantos y el Champi, regentado por Victorino Ganuza,  El Caserio regentado por Rafael Erice, hoy sustituido por un edificio nuevo, (donde está el Ñam) y el Sanguesa. En el lado izquierdo Casa Garcia, bar, fonda y pensión,  y casi al final de la calle el Bar Kaiku y la Fonda La Montañesa, de donde más tarde tomaría el bar el mismo nombre sustituyendo al anterior. En el Rincón de San Nicolás encontrábamos Casa Paco, regentado por Francisco Pueyo Sanz, en manos de la familia desde principios de siglo y en Lindachiquia el Catachú, otro negocio familiar, también en manos de la familia, en este caso de los Iturralde desde comienzos del siglo. Hoy se mantienen estos dos últimos aunque bajo otra dirección y propiedad.

En la calle San Nicolás hallábamos en su lado izquierdo, Casa Bearan en el mismo lugar que en la actualidad; la fonda Larrayoz donde hoy está el Rio, propietaria la familia Larrayoz  desde décadas atrás  de todo el inmueble;  el bar de Vicente Saralegui, (no he logrado descubrir como se llamaba, en estos años, lo que hoy es el Bar San Nicolás-La Cocina Vasca y antaño, durante las primeras décadas del siglo, era Casa Marcela, (de Marcela Elía, Viuda de Iriarte); el Otano, desde 1929 en manos de la familia Juanco, que sigue manteniendo actualmente la propiedad. En el lado izquierdo destacaban el Café Irañeta, antes de que se convirtiera en el Baserri, -hoy Baserri berri-, dirigido por Juan Irañeta; Vinos el Cosechero, conocido popularmente como El Marrano, a cargo de Josefa Goñi Belzunce y el bar Ulzama en manos de la familia Miqueleiz, antiguamente la fonda y casa de comidas  de Babil Landívar y sobre este l a Hostería Aralar. Como se puede comprobar, la hostelería de entonces era un negocio fundamentalmente familiar. Un lector del blog, Luis Iribarren me indicó, hace algún tiempo, que en el nº 50, donde hoy está el Hotel Castillo de Javier y antes el bar San Miguel estuvo, aproximadamente desde 1952 a 1966, el Bar Restaurante Valero (antes tienda de ultramarinos), fundado por sus abuelos Valero Iribarren y María Elizondo. Era conocido en su época por la celebración tanto de  bodas como de comuniones,  muy frecuentado por los chóferes de la Estación de Autobuses y cita obligada de numerosas cuadrillas antes de ir a los partidos de Osasuna en el campo de San Juan. Animo a los lectores a completar esta entrada con más nombres de establecimientos de esta época que recuerden.

A la vuelta de San Nicolás, en el lado derecho, esto es, en la calle Comedias, descubríamos el  Café Roch, el Burgalés, (anteriormente Gau Txori), con Gerardo Arce y el Noé, además del restaurante Casa Cuevas, (en el nº 20 de la calle), bajo la dirección de Pablo Arce. En el lado izquierdo, esto es en la calle Pozoblanco, teníamos Casa Amostegui y más adelante Casa Yaben, ambos conocidos restaurantes en aquel entonces. En la plaza del Castillo, en 1952 cerraría tristemente sus puertas el Café Suizo que se había abierto más de un siglo atrás, en 1961 lo haría el Cafe Kutz. Donde anteriormente estaba el Dena Ona estaba, en esta época, el Bearin, (actual Napargar); el Torino de Doroteo Cotelo era en estos años el Nuevo Torino, (donde hoy está el Windsor). Continuaba imperturbable, viendo el paso de los años y la historia de la ciudad, el viejo Café Iruña y, partiendo desde las escalerillas hacia la Estafeta, el panorama hostelero de los soportales era algo distinto al actual. Donde hoy está el Gure Etxea estaba el Rhin, donde hoy está el Baviera estaba el Guría, (no confundir con el de Espoz y Mina), y a continuación venían el bar restaurante Maitena, con comedor en la primera planta (donde luego estuvo el Gazteluleku) y después el Sevilla, el primero de ellos impulsado por parte de los hermanos Alemán y más tarde regentado por Jerónimo Ibarrola y el segundo por Julián Ramírez, al término de la guerra, que en 2015 finalizaría su andadura con la tercera generación.

Dejando atrás al Casino Eslava, en lo que después fue la Tropicana estaba el Bar Brasil, a cargo Miguel Yoldi  y Jesús Rada, y junto a él, el histórico Choko (entonces lo escribían así), de Alcaine y Beaumont, bajo su dirección desde 1931. A la vuelta, en la travesía Espoz y Mina estaba el hotel Maisonnave, comprado por la familia Alemán en 1945 y en la trasera de esta manzana, en la calle Espoz Y Mina, ya estaban el Hotel y Restaurante Europa, regido por Isidora Valencia  y el Monasterio, abierto una década antes, en 1944, por Federico Monasterio. Al citar los hoteles no quisiera olvidarme de El Cisne y La Perla, en la plaza del Castillo. En la misma esquina  de Espoz y Mina con Estafeta estaba el Bar Prados, luego Fitero. En  la Estafeta, empezando por el final, y terminando en Mercaderes teníamos, en el lado izquierdo de la calle, a Pablo Berástegui regentando la Fonda San Fermín, donde luego estaría el hostal y  restaurante Ibarra, más tarde  Casa Flores y actualmente El chupinazo;  en el segundo piso del nº 73 estaba el restaurante Roncesvalles, entonces era mucho más habitual que ahora encontrarse los restaurantes en las segundas plantas de los edificios, en el mismo lugar donde cuatro años más tarde, en 1958, Alejando Elizari y Felisa García fundarían el restaurante Josetxo.

Donde hoy está Chez Evaristo estaba el Bar Los Billares, antiguamente creo que fue El Moderno, a cargo de él Macario Arguiñano; en el nº 55 se hallaba la Fonda de Carlos Pascualena. El local de la Granja ya tenía un uso hostelero en aquella época, por parte  de Luis Desojo Sanz. El Señorio de Sarria se inauguraría  a final de la década de los 50 y desde 1900 ya estaba abierto, en el siguiente tramo de la calle, el  Mesón Pirineo por parte de José Tejada, si bien desde 1949 la dirección estaba a cargo de los hermanos Zabaleta Monreal que lo mantendrían  a lo largo de las siguientes décadas. Otros afamados restaurantes de la época eran las Pocholas en el Paseo de Sarasate, que conducían las hermanas Guerendiain;  el Blanca de Navarra, en Mercaderes, 24, cuyo titular era Blanca Villanueva;  el Iruña en el nº 7 de Mercaderes,  dirigido, en este tiempo,  por  Ana María Echechipia, sin olvidar el tipismo de  Casa Marceliano en la calle  Mercado;  a La Viña,en Jarauta;  La Vasca en San Agustín, etc. En Ansoleaga, donde hoy está la Librería Acuario, estaba el Bar Bilbao. Entre las fondas y pensiones estaban La Barranquesa, en la bajada de Javier;  el Irure en Comedias, la Hispano-Francesa de la plaza del Castillo, el Redín del Mercado, la Fonda Valerio de la avenida de Zaragoza o la Bilbaína de San Antón. Para estos años ya se habían abierto no pocos bares y restaurantes en el Ensanche aunque a gran distancia del Casco, entre los que cabe citar el Alhambra, en Bergamín; el Amaya en la calle del mismo nombre; el  Avenida (en Conde Oliveto), el Baztán y el Candanchú (en Paulino Caballero), el Cinema y el Ginés  (en la calle Estella), El Sol (en la Avenida de Zaragoza), el Tudela (en la calle del mismo nombre), el Restaurante Bidasoa (en García Ximenez), además de las fondas Algarra y  La Tomasa,  y los hoteles Yoldi (en la avenida de San Ignacio) y El Comercio (en Avenida de Franco).

No quisiera terminar la entrada sin ofrecer nuevos  detalles o algunas pinceladas más de la ciudad en esta época, sin perjuicio de que para ampliar la información de lo sucedido en esos años en Pamplona puedan consultar otras entradas de este mismo blog. El Gobierno Militar estaba en la calle Dos de Mayo, junto al actual edificio del Archivo General, no como ahora que está junto a Baluarte, (desde 1971);  la oficina de Turismo estaba en Duque de Ahumada,  la Casa de Socorro, en el nº 2 de la calle Alhóndiga, (aun no se ha derribado el viejo edificio de dos plantas), la Cámara de Comercio en el nº 1 de Príncipe de Viana; la Cruz Roja en el nº 8 de la calle Leyre; los autobuses paraban en la vieja estación de Conde Oliveto, inaugurada 20 años atrás; el Plazaola acababa de hacer su último viaje a finales del año anterior y al Irati le faltaba poco más de un año para dejar de circular por nuestras calles. La villavesa recorría las principales calles de la ciudad con servicios exteriores, además, a Villava, Arre, Oricáin, Huarte, Cizur, Gazolaz y Venta de Ollacarizqueta. Para llamar al taxi había que llamar a diferentes teléfonos, según las zonas de parada. Los taxis paraban en la plaza del Castillo, en la calle Tudela, junto a la estación de autobuses y en la avenida de Carlos III frente a la iglesia de San Antonio. El taxista que estaba en la parada atendía la llamada del cliente, descolgando el teléfono de su zona y acudía a prestar el servicio.

Fotos por orden de aparición: Nº 1 y Nº 2. Sanfermines de los años 60.  BY-NC 4.0 2015 / KUTXATEKA /Fondo Estudio Marin. Paco Marí. Nº 3 a  8: Colección de posavasos de diferentes establecimientos hosteleros de Pamplona: Hotel El Cisne, Hotel Restaurante Valerio, Hotel Yoldi, Hotel Restaurante Europa, Hotel Maisonnave, Grand Hotel La Perla. Años 50. Biblioteca Nacional de España. Nº 9: Campo de San Juan (años 50), Nº 10: Euskal Jai, (1977)  pamplonahistorica.wordpress.com. Nº11 Bar Irañeta. Años 50. Archivo antiguo Bar Baserri, Nº 12: Mozos por la calle San Nicolás, Archivo antiguo Bar Baserri. Nº 13: Coche de los 50 atravesando la calle Comedias delante del Café Roch, Nº 14: Cine Novedades en la calle San Agustín. Colección Arazuri, AMP. Nº 15: La Dolorosa regresando, desde San Lorenzo a la Catedral por la calle Mayor, frente al centro Mariano, Nº 16: Calle Pozoblanco. Años 50, Ediciones Arribas, Nº 17: antigua villavesa serigrafiada con la publicidad local de la época. Años 50, Nº 18: taxi de los años 50, Nº 19: espectáculo musical en el antiguo café Irañeta. Años 50. Archivo antiguo Bar Baserri Nº 20: Feria del libro en la plaza del Castillo. Años 50, Nº 21: Comedor del Restaurante Iruña en el nº 7 de la calle Blanca de Navarra (actual Mercaderes)

 

 

 

Pamplona año a año: 2012

El año 2012 empezó con dos agresiones por botellas tras la nochevieja del 2011. La exconcejal Carmen Alba fue designada como nueva delegada del Gobierno en Navarra. Las arcas forales andaban con bastantes problemas, no en vano estábamos en plena crisis económica. Buena muestra de ello es que el gobierno foral, buscaba liquidez como fuese y ponía a la venta 21 inmuebles con el fin de obtener 16 millones de euros. Se suspendían el Festival de Olite y el concurso internacional de canto Julián Gayarre que pasarían a celebrarse cada 2 años. Las villavesas incorporaron de nuevo revisores para evitar fraudes de los viajeros. Navarra se enfrentaba a primeros de febrero a una ola de frío siberiano con máximas de cero grados y mínimas de entre 6 y 8º bajo cero, las más frías en los últimos tres años, se helaron ríos y en la carretera se produjeron muchos accidentes por el hielo, algunos de ellos mortales. Los parados superaban por primera vez en Navarra, los 50.000. Se hablaba sin tapujos de crisis en Banca Cívica, con posible cierre de oficinas y despido de empleados y todo la encaminaba hacia la fusión. Se hablaba ya a comienzos de año de la Caixa. Y en efecto en marzo, el 23 de marzo se llegaba a un principio de acuerdo para la fusión. Los ciudadanos cambiaban sus modelos de consumo mirando mucho más el gasto. Osasuna pedía al Gobierno un plan de rescate financiero con aplazamiento de sus deudas a Hacienda. Aumentaban los robos de materiales: cobre, hierro, etc. Crecían los  desahucios entre los ciudadanos que no podían pagar sus hipotecas. El Gobierno Foral recortaba gastos a diestro y siniestro con el fin de cuadrar sus cuentas. Canal 4 dejaba de emitir tras 18 años de existencia.

Las multas por dejar mal la basura podían llegar hasta los 3.000 euros, si bien todavía la Mancomunidad no había tramitado ninguna sanción. Los ERES ya afectaban en los dos meses y medio de 2012 a más 9.000 trabajadores en Navarra, casi la misma cantidad de trabajadores que durante el año anterior. La ventas del comercio habían caído un 24% en Navarra desde 2008. Se agudizaba la crisis en Nafarroa Bai. EA y Aralar se unían a Batasuna en el Aberri Eguna celebrado en Pamplona. La huelga general el 29 de marzo que paró a buena parte de  la industria degeneró en violencia con piquetes que destrozaron mobiliario y los escaparates de algunos comercios del centro. Se fusionaban Canal 6 y Popular TV. Se dió a conocer que más de 300 comercios habían sufrido daños por la actuación de grupos violentos en la huelga general del día 29. En abril se cortaba la avenida de Zaragoza durante un mes por las obras de urbanización de Arrosadía-Lezkairu. Con 24 días seguidos de lluvia se igualaba el registro habido  en 1922. El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba avalaba en Pamplona el gobierno de UPN-PSN formado tras las elecciones de 2011. El Casco Antiguo renacía a pesar de la crisis con la apertura de 44 nuevos comercios.

Se plantearon nuevos ajustes presupuestarios en abril, más de 50 millones de euros, y se estudiaba subir algunos impuestos, recortar servicios incluso  cobrarlos. Los jubilados pagarían el 10% del coste de las recetas. Pamplona vivía el mes de abril más lluvioso desde 1989. Prosiguieron las tensiones en el seno del gobierno entre UPN y el PSN. Navarra evitaba un desplome de ingresos de IVA a consecuencia de un cambio contable en VW Navarra que le habría costado 260 millones de euros al año. En la primera mitad de 2012 comenzaban a construirse los parques de Aranzadi y Trinitarios, ambos subvencionados por la UE al 80%. Las obras de Arrosadia-Lezkairu obligaron a mantener cerrada la avenida de Zaragoza durante casi todo el año. El nuevo barrio acogía a sus primeros vecinos este año. El colegio de las jesuitinas cumplía 50 años en el barrio de la Chantrea. Con la exposición «Occidens», la Catedral enseñaba sus increíbles tesoros artísticos de una forma nunca vista. Osasuna acababa la liga 2011-2012, en séptima posición.

Pamplona diseñaba un plan financiero con 25 millones de euros de inversión en un año que no podría llevarse a cabo ante la falta de apoyo del resto de grupos. Navarra asumía no pasar del limite de gasto hasta 2014 pero se endeudaba en 1.275 millones más entre 2011 y 2014. Tromba de agua el 19 de mayo, con 40 litros por m2 en Pamplona, 18 en 20 minutos. Se iniciaba la campaña institucional seguida por las empresas «Queremos darle la vuelta». El 22 de mayo por 22 votos a favor y 2 en contra se aprobaba la integración de CAN en Caixabank. Se producía un incendio en la factoría de Kybe en Ororbia. Pamplona limitaba a 30 km/hora casi todas las calles de una dirección. La exigencia de nuevos recortes abría  una nueva crisis entre PSN y UPN a primeros de junio. Miranda anunciaba un recorte de otros 132 millones por la caída de ingresos. Se intentaba llegar a un acuerdo  pero el día 14 Barcina destituía fulminantemente por «presunta» deslealtad al vicepresidente, Roberto Jimenez. Se la comunicó con un motorista pasadas las 12.30 de la madrugada. La gota que desbordó la crisis fue la denuncia de Jimenez de otro agujero en las cuentas forales. UPN intentaría gobernar en solitario. El parlamento instaba a Barcina a una cuestión de confianza. La Universidad de Navarra no podría hacer su plan de centros de investigación en Donapea, ante la oposición de buena parte de los grupos políticos municipales. El Riau Riau que quería recuperar este año Enrique Maya acabaría nuevamente reventado, no pudiendo salir del zaguán. El anterior intento lo protagonizó Javier Chourraut en 1996.

Mercadona recibía licencia para abrir en la cuenca de Pamplona el primero de sus locales. Seguía  creciendo el número de parados: en verano llegaban a los 51.000. Los funcionarios se quedaban sin la extra de Navidad que suponía cerca de 60 millones de euros. Cierres parciales en VW. Barcina reducía el nº de altos cargos de la administración y algunos organismos autónomos. En Agosto se planteó por el Gobierno Central la subida del IVA de la mayor parte de los productos, del 18 al 21%.  Solo el verano de la gran ola de calor de 2003 y el de 2009 fueron más calurosos que este año en Pamplona desde 1975. Hubo tres olas de calor este año, la primera entre el 24 y el 29 de junio, con temperaturas de 36-39º y las dos siguientes en agosto, entre el 9 y el 11 con temperaturas de 41,4-42º, 41,4º en Pamplona, el 10 de agosto el día con más calor en Navarra desde 1975. En la segunda ola la sensación de calor fue mayor porque las altas temperaturas duraron más días. Comenzaban a bajar los alquileres de las viviendas. Se recortaban los presupuestos de las fiestas de los pueblos. El 18 de agosto arrancaba en Pamplona la Vuelta Ciclista a España, con una contrarreloj que pasó por el Recorrido del Encierro.

El 4 de septiembre comenzaban las tareas de derribo de la antigua cárcel de Pamplona que continuó a lo largo de los siguientes 35 días. La cárcel se había inaugurado en junio de 1907. Multitudinaria celebración en Pamplona del Privilegio de la Unión con salida de los gigantes y más actividades que nunca. Los concejales de Aralar abandonaban el grupo municipal de Nafarroa Bai en el Ayuntamiento de Pamplona. El día 26 de septiembre se producían nuevos  altercados en la huelga general convocada por ELA y LAB. Bajaba el precio de la vivienda, casi un 14% el último año. Comenzaban a marcharse los inmigrantes, de enero a septiembre, más de 3.000, al final del año se perdieron 2.000 respecto al año anterior, 69.623 frente a 71.600 del 2011. Las ventas del comercio cayeron un 10,5% tras la entrada en vigor de la subida del IVA el 1 de septiembre. Aumentaron las faltas y los delitos, el robo de materiales, incluso de alcantarillas y se incrementaban las bajas temporales de coches, los ERES y despidos en las empresas así como el uso de los comedores sociales. La telefonía móvil perdía 25.000 líneas en Navarra. Se producía, por contra,  un descenso notable en las bajas laborales. Comenzaron a proliferar, desde finales de este año, las inspecciones por aforo en los locales de hostelería. En Noviembre se había producido la tragedia del Madrid Arena. Crecía exponencialmente la educación en inglés en los colegios. El vandalismo costaba  a Pamplona un millón de euros al año solo para eliminar pintadas y reponer el mobiliario destruido. Se producían nuevas protestas sindicales el 14 de noviembre:  la huelga general, la tercera este año no logró, sin embargo  paralizar el tejido productivo como las anteriores. Estalla el caso ASFI en Pamplona, con numerosas comunidades de vecinos afectadas. En diciembre se anunciaba que VW invertiría 785 millones  de euros en Landaben para el nuevo Polo. El día 9 de diciembre el presidente de la CAN, José Antonio Asiain denunciaba a la guardia civil un intento de chantaje económico en el que resultaba implicado el diputado del PP, Santiago Cervera, quien abandonaba todos  sus cargos y decía que todo había sido una trampa. Fue a recoger un sobre en las murallas del Baluarte de san Bartolomé, sin saber que estaba siendo espiado por agentes de la guardia civil. El año se cerraba con casi 52.000 parados. Tras la crisis política Navarra contó con presupuestos prorrogados, al igual que el Alcalde Enrique Maya en el Ayuntamiento de Pamplona.

La Iglesia de Santiago de la Chantrea (1969)

En este blog me había referido únicamente de forma monográfica a una iglesia extramuros, la iglesia de El Salvador, en mi barrio. En esta ocasión me referiré a una iglesia de la que, de niño, yendo a casa de mis tíos paternos siempre me sorprendía su extraña geometría tan vanguardista (como una gran tienda de campaña trapezoidal), años más tarde la vería a menudo todos los días cuando estudiaba el bachillerato en el cercano instituto Irubide, construido un tiempo después de la iglesia. Me estoy refiriendo a la Iglesia de Santiago de la Chantrea. La iglesia había sido proyectada en 1966 por Javier Guibert, -tras su separación profesional de Fernando Redón con quien había compartido años atrás la firma de muchas obras destacables en la ciudad-, y fue inaugurada en 1969. Colaboró en el cálculo de estructuras del edificio el ingeniero Javier Manterola. Con un coste de 11 millones de las antiguas pesetas la obra sufrió algunos parones, contribuyendo muchos parroquianos con sus aportaciones que iban desde las 25 a las 400 pesetas. Cuando se inauguró el templo, a finales de los años 60, la zona contaba con 4.000 feligreses de los que el 22 por ciento eran niños menores de siete años. Inicialmente junto al centro se iba a levantar un monumento al Sagrado Corazón promovido por los Jesuitas, aunque finalmente esta obra  no se llegó a realizar. En dicha parroquia  nació la Coral de Santiago que actuó por primera vez en 1977 durante la procesión de San Fermín. Rescato algunos datos sobre esta iglesia de la revista «Informes de la Construcción» de la que he tomado prestadas algunas fotografías, las que aparecen junto a siguiente párrafo y trás el  final del artículo, las tres primeras son de la construcción.

La impresionante cubierta de la iglesia se apoya en cuatro pórticos metálicos, (uno es plano y los otros tres no), y sobre cuatro muros de hormigón armado, (dos son verticales y los otros dos inclinados). La luz que atraviesan los amplios ventanales se dirige o concentra en el altar donde hay un sagrario de bloques de madera poligonales, sencillos, presididos por una única imagen del Cristo Crucificado. Se buscaba que la liturgia se celebrase ante una asamblea de fieles próximos al  altar sin obstáculos de por medio, por lo que se dio mucha importancia al altar y al presbiterio. La estructura es mixta, de hormigón armado en muros y contrafuertes y metálica en pórticos atirantados y en techos; cubierta a base de aluminio anodizado; techo de placas de hormigón blanco aligerado; cerramientos modulados con tubos metálicos, hormigón y doble vidrio; madera de Elondo en carpinterías y confesionarios y pavimento de terrazo blanco. Y concluye el informe: «Toda una serie de aciertos constructivos, formales y técnicos —iluminación artificial y natural, disposición del coro, configuración y situación del baptisterio y de los confesionarios, condiciones acústicas, etc.,— hacen de esta iglesia un edificio notable y un verdadero logro arquitectónico, en el que se aúnan la sencillez, el funcionalismo, el  simbolismo, el alarde estructural y el respeto a las normas litúrgicas vigentes.

     

Fuente y fotografías: Informes de la Construcción Vol. 23, nº 229. Abril de 1971. CSIC.  Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc)

Pamplona en la 2ª mitad del siglo XIX (1863-1893)

En vísperas de abrir una nueva sección con todo tipo de artículos  en el blog (comercios, prensa, política, etc) en los que se disertará sobre la Pamplona de la segunda mitad del siglo XIX, inauguró con esta entrada un tanto general la citada sección dando unas pinceladas de la ciudad que podíamos encontrar nada menos que un siglo y medio atrás. Me baso para ello en la prensa local de la época, la guía de la ciudad de 1863 de Pedro de Alejandría, algunas notas escritas por Modesto Utray en 1936 que recogió J.J Arazuri en su publicación de 1962, «Pamplona hace 90 años» y las guías comerciales que he encontrado en la Biblioteca Nacional de 1879 a 1888. Abro la entrada con una foto panorámica general de la parte sur de la Plaza del Castillo, realizada a partir de tres placas expuestas el mismo día y con la misma máquina fotográfica, probablemente del año 1862 o 63, fecha en que doy comienzo a este breve repaso de la Pamplona de la segunda mitad del siglo XIX, una Pamplona que comenzó este período todavía sin luz eléctrica (llegaría a la ciudad en 1888), con coches de caballos por las calles, con una población hacinada dentro de las murallas, con graves problemas de higiene y  de pobreza.

Una Pamplona, que había vivido de cerca, a lo largo del siglo, dos guerras y que viviría, en este período, una tercera  entre los ejércitos carlistas y liberales. Una guerra que, bajo la disputa del trono, representaba, en realidad, el choque de unas  ideologías  absolutamente opuestas  en la época: el liberalismo reinante y el carlismo, un carlismo  que bajo el lema «Dios, Patria, Rey» defendía una monarquía con un marcado carácter absolutista, un catolicismo conservador  y un pretendido foralismo. Y digo pretendido porque sería simplista identificar el carlismo y la defensa de los fueros a pesar de que evidentemente el carlismo instrumentalizó la defensa de los fueros en nuestra tierra. De ello, del carlismo, de las corrientes foralistas y del surgimiento del nacionalismo vasco en Navarra, precisamente en estas fechas, hablaré, con amplitud,  en otra entrada del blog.

En 1863 era gobernador civil de la provincia el Vizconde del Cerro. Tenía su sede el Gobierno Civil en el nº 12 de la calle Taconera, donde encontramos ahora el Rincón de la Aduana, con una segunda  puerta accesible desde el nº 15 de la calle San Francisco, frente a la que después sería la Estación del Irati en Taconera. Presidía el Gobernador el llamado Consejo Provincial y los Comités de Estadística, Fomento, Instrucción Pública y Comisaría y Celaduría de Vigilancia Pública, también la Junta de Gobierno de la Beneficiencia Provincial que incluía el Hospital y la Casa Inclusa y Maternidad, el primero situado en el edificio del actual Museo de Navarra y las segundas en la calle del Carmen. En el Gobierno Civil se encontraba la Aduana y la Administración y Tesorería de la Hacienda Pública así como la administración de propiedades y derechos del Estado. En el Gobierno Civil se encargaban, pues, del cobro de algunas tasas e impuestos, aduanas, contribuciones, pasaportes y un largo etcétera entre las que cabe recordar los sellos de franqueo y recibo y los pagos para la redención del servicio militar.  Y es que en aquel entonces las clases más pudientes pagaban a personas de extracción más humilde para que sus hijos no fueran al servicio militar. Acompañan a este párrafo una foto  del final de la calle de Merced, con la muralla de Tejería al fondo, algunos años antes de su derribo (la foto es de la primera década del siglo XX) y otra foto de la calle de la Taconera, al fondo el hoy llamado Rincón de la Aduana, donde estaba la Aduana, las traseras del Palacio de Armendariz y el Palacio de Vesolla antes de su restauración. Esta foto es de 1894-96.

La Audiencia Territorial de Pamplona estaba situada en la plaza del Consejo y junto a ella, en el nº 41 de la calle Tecenderías se encontraba  la cárcel provincial, antes de su traslado a San Juan. En una de las dependencias de la cárcel estaba instalada la Prevención, depósito municipal o perrera. Cuando se trasladó la cárcel a San Juan en el año 1907, la prevención o perrera se trasladó a la plaza de Santa Ana y en 1923 a la calle Aralar. La Audiencia se trasladó en 1898 al extremo noroeste del Paseo de Valencia. Y la Casa de Correos la encontrábamos en la plaza de la Constitución. El Almudí o mercado de granos estaba situado en la plaza San Francisco, la Alhóndiga o Descargue,  donde se descargaban todos los  líquidos que llegaban a Pamplona, en la calle San Ignacio nº 4, donde en 1885 se instalaría el Banco de España, el pósito de granos y los hornos del Vinculo en el Paseo de Valencia, el peso municipal en la Casa Consistorial, el Mercado de cerdos en el nº 39 de Pellejerías, las carnes, pescados, verduras, leche, volatería y huevos en la plaza de Carnicerías y los frutos secos y del tiempo en la plaza de la Fruta, donde también estaba el Consistorio, actual plaza del Ayuntamiento, (en 1866 el Ayuntamiento acordó cambiar el nombre de plaza de la Fruta por el de plaza Consistorial), el matadero de cerdos en el nº 44 de Santo Andía. Las ferias de ganado caballar y vacuno se celebraban extramuros de la puerta de san Nicolás y la Casa de Baños se encontraba en el nº 28 del Paseo de  Valencia.  La foto de la derecha de la  plaza de la Fruta es anterior a 1864. La de la izquierda, bastante desconocida, está tomada desde el comienzo de la calle San Francisco y en ella vemos el viejo caserón de la cárcel, y lo que entonces era la plaza de San Francisco. Al fondo se divisa una casa de la calle Nueva.

La Diputación Foral estaba, como ahora, en la entonces calle de San Ignacio, siendo secretario de ella, D. José Yanguas y Miranda,   la capitanía y comandancia general de la Plaza en la calle, -hoy Cuesta-,  del Palacio, siendo capitán general en 1863 D. Antonio Mª Blanco y comandante general D. Francisco Ortigosa. La primera foto que acompaña a este párrafo es una foto de un cuadro de Petit de Meurville, cortesía de José Luis Los Arcos,  que representa la calle de San Ignacio en las tempranas fechas de 1847-1855. En la Ciudadela se encontraban los cuerpos de Ingenieros y Artillería, con su correspondiente dotación de Infantería, y las oficinas de Intendencia Militar las hallábamos en el nº 61 de la calle de Estafeta. Había además de las dotaciones de la Ciudadela dos cuarteles militares más en la ciudad: el de Caballería en la calle San Ignacio, junto a la puerta de San Nicolás, y el de Infantería en la calle de la Merced. Los carabineros tenían su sede en la calle Salsipuedes, junto a la plazuela de San José, y el de la Guardia Civil en el nº 88 de la calle Mayor. Había por último un cuartel provincial o reserva en el antiguo convento de Carmen junto al portal de Francia, donde se acumulaba la paja y cebada para la caballería del ejército. La foto de Roldán y Mena de la derecha,  que muestra el enorme edificio del convento de Carmen Calzado a la derecha de la silueta de la Catedral,  data de 1880.  Y el Hospital Militar, por último, algunos todavía recordamos sus últimos días,  estaba en la calle de Santo Domingo. Ocupaba por aquel entonces  el Obispado el ilustrísimo señor D. Pedro Cirilo Uriz y Labairu y las oficinas de clero se localizaban en las calles Navarrería, (nº 37) y Dormitalería (5 y 46). Cuatro eran las parroquias en las que se dividía la ciudad: San Saturnino, San Nicolás, San Juan Bautista y San Lorenzo. Había otras iglesias como las de San Agustín, Santo Domingo, la del Hospital Provincial, las Beatas de la enseñanza pública de niñas, las Recoletas, Descalzas, Maternidad y capillas como las de San Fermín de Aldapa, Monasterio de San Pedro, y las más pequeñas de San Martín, Santa Ana, Virgen de la O, San Ignacio y Misericordia.

Seis eran las puertas de salida de la ciudad: la de San Nicolás a la cual se llegaba desde la calle San Ignacio y desde la cual partían dos carreteras: una conducía a Francia y la otra a Zaragoza, pasando antes por Tafalla, Olite y Tudela; la de Taconera, cuya carretera llevaba a Logroño, pasando antes por Estella y Viana y a la cual se llegaba desde la calle Mayor atravesando el Bosquecillo de la Taconera; la Puerta o Portal Nuevo que conducía a la carretera a Vitoria y San Sebastián, a un kilómetro de su salida así como a la estación del tren inaugurada tres años antes y al barrio extramural de la Rochapea; la de Rochapea conducía al barrio o arrabal del mismo nombre, donde se encontraba el rastro de Carnicerías, la fábrica de harinas del señor Alzugaray, la fábrica de Gas, que producía gas y que era conducido por un sistema de tuberías a la ciudad y era utilizado para el alumbrado e imaginamos que para uso culinario, la fábrica vendía además alquitrán, carbón de cok y agua amoniacal obtenidos como residuos de la destilación del carbón de hulla.  Adjunto a este párrafo dos fotografías, una de 1895, de la parte interior del Portal de San Nicolás, obra de Mauro Ibañez y la otra del Portal de la Rochapea de José Ayala, de comienzos del siglo XX.

En la Rochapea había fábricas para el blanqueo de la cera, lavado de lanas, fábricas de curtidos, velas, cerveza, almidón y fideos, fundición de hierro, huertas, posadas, estancos y tabernas; la puerta o Portal de Francia conducía al barrio de la Magdalena, y la zona de Aranzadi, -alrededor del meandro se encontraba el convento de monjas de San Pedro, un tejar, una fábrica de fósforos, tejidos de lino y depósito de leña-,  y por último la Puerta de de Tejería, cerca de la cual se encontraban la fábrica de fundición y maquinaria  de Pinaqui y Sarvy así como fábricas de curtidos y azulejos. Las puertas eran cerradas al anochecer, previo aviso de tres toques de corneta y se levantaban los puentes levadizos. En 1876 los portales de San Nicolás y de Taconera quedaban abiertas una hora más durante los días de faena de la trilla y durante las fiestas de Villava y Huarte. De noche solo quedaba abierto el de Rochapea pero el 15 de diciembre de ese año se ordenó dejar abierto el Portal Nuevo en vez del de Rochapea. En cada puerta había un cuerpo de guardia y de noche, en cada hora, el jefe de guardia gritaba desde el retén «centinela, alerta…» que era respondido  por los demás centinelas hasta llegar al último que gritaba, «alerta está…». Las fotos que adjunto a este párrafo son la 1ª de Julio Altadill de 1895 y muestra la Rochapea más cercana al puente de Curtidores, además de muchísimos detalles interesantes:  de izquierda a derecha, el baluarte de Gonzaga, la Cuesta de la Reina, el puente de Curtidores, la plaza del Arriasko, las lavanderas y al fondo la chimenea de la antigua fábrica de gas y la 2ª de 1890 del puente de Cuatro Vientos con la casa de Domingo Chiqui y la Estación del Norte al fondo.

Entre las calles que había entonces y que hoy no existen, al menos en su actual configuración y/o nombre, estaban las de Bolserías, (actual San Saturnino), Bajada de Carnicerías, hoy correspondería a la bajada junto a la plaza de los Burgos, la de Pellejerías,  (hoy Jarauta) y Tecenderías,  (actual Ansoleaga). La plaza del Castillo era la plaza de la Constitución y como he dicho antes,  la Consistorial, plaza de la Fruta y el Paseo de Sarasate, el Paseo de Valencia. Había cuatro belenas: en San Antón, Mayor, Pellejería y Descalzos; seis fuentes públicas: la de la Abundancia con la estatua de la Mariblanca en la plaza de la Constitución, la de Neptuno Niño en la plaza del Consejo, la de Santo Domingo en la calle del mismo nombre, la de Santa Cecilia en la confluencia de de Mercaderes, con Curia, Navarrería y Mañueta, la de San Lorenzo junto a la parroquia del mismo nombre y la del León junto a los jardines de la Taconera. Dichas fuentes se surtían del depósito existente cerca del Portal de San Nicolás y junto a la basílica de San Ignacio, procedentes de Subiza que llegaban a Pamplona a través del Acueducto de Noain. Abrevaderos públicos los había en la calle Santo Domingo, junto al portal de Tejería, en Santo Andía y Taconera junto a la mencionada fuente del León. En las calles, adoquinadas las principales,  durante la noche,  los serenos las recorrían una y otra vez  anunciando a viva voz la hora y el estado del tiempo: Las cuatro y lloviendo!. Por debajo de ellas había un alcantarillado del siglo anterior, la famosa mineta, en el que se recibían las aguas sucias de los vertederos de las casas y urinarios con los sumideros que tenían de trecho en trecho para recibir las pluviales y el sobrante de las fuentes y bocas de riego.

Entre las zonas de esparcimiento podríamos señalar el Teatro Principal, teatro municipal situado en la plaza de la Constitución, inaugurado en 1841 sobre uno de los solares del antiguo convento de las Carmelitas Descalzas, convertido en Teatro Gayarre en 1903. Sobre el telón aparecían los retratos de Tirso, Lope y Calderón y  del techo colgaba una enorme y elegante araña de luz de gas, hasta que que llegó el alumbrado eléctrico, disponía de butacas de color rojo, unos soberbios palcos principales, con palcos segundos y gradas o anfiteatros sin olvidarnos  del económico gallinero. Detrás de él,  en la calle Espoz y Mina, y también de propiedad municipal estaba la vieja  plaza de Toros, el Juego Nuevo de Pelota lo encontrábamos en el nº 12 de la calle San Ignacio, el trinquete de la calle San Agustín,  y otros frontones en la calle de la Pellejería. La Taconera y el Paseo de Sarasate se constituían en agradables zonas de paseo especialmente cuando el tiempo meteorológico era benevolente, que dado el clima de Pamplona no era muy frecuente. A finales de siglo podemos destacar la aparición de un circo-teatro en el nº 67 de la calle Estafeta donde más tarde se instalaría la central de la Sociedad Electra de Pamplona. Después el circo-teatro se hizo temporal y un tanto ambulante, instalándose durante los sanfermines, primero en una carpa en los glacis de la Ciudadela, cerca de donde hoy está el Parlamento de Navarra,  luego, en 1891, se trasladó  frente a la antigua plaza de toros,  en un barracón de madera. El teatro Circo Labarta, que vemos en la fotografía de la derecha,  fue arrendado más tarde por el empresario Belloch que organizó los primeros espectáculos de cine. En 1915 se quemó por completo desapareciendo.

La Junta de Beneficiencia Provincial que presidía el Gobernador tenía en la vicepresidencia al Obispo de la diócesis y a canónigos, diputados y consejeros provinciales, doctores y propietarios como integrantes. Al margen de los médicos, curas, nodrizas  servían en los centros dependientes de la Junta, -el Hospital y la Maternidad-,  las Hijas de la Caridad. Dependía de la Beneficiencia Municipal la Casa de Misericordia. Otras sociedades benéficas eran la Sociedad de San Vicente de Paul que celebraban sus juntas en San Fermín de Aldapa, capilla de Nuestra Señora del Camino y Basílica de San Ignacio y la de la Santa Familia formada por señoras caritativas y piadosas que acogían provisionalmente a las sirvientas que no tenían casa donde servir. La población, en general, vivía miserablemente y lo hacía, en muchos casos,  en pisos en alforja, con estancias a ambos lados del descansillo de la escalera, el retrete en el patio exterior y muchas habitaciones ciegas, poco iluminadas, con bombillas de filamento de carbón, frías habitaciones que se calentaban con braseros. El nivel de vida no mejoró un poco hasta pasada la primera guerra mundial, momento en que se produjo un ligero aumento de salarios. La construcción del Segundo Ensanche contribuiría de forma notable a reducir el hacinamiento de la población que vivía entre murallas, generando además un  aumento del empleo en la ciudad y en consecuencia  contribuyendo a elevar algo el nivel de vida de sus habitantes. En 1887 se había presentado el proyecto de ampliación del primer Ensanche  iniciándose el derribo de dos baluartes (el de la Victoria y el de San Antón)  y  la urbanización entre 1888 y 1889.

Había cocinas gratuitas en las parroquias de San Lorenzo en la que se daba de comer diariamente a más de 600 personas. Estaban en la última casa de la calle Mayor, esquina con Recoletas,  y en la parroquia de San Juan Bautista (esta última desde comienzo del siglo). La Meca daba también de comer por un real y  las parroquias de San Nicolás, San Saturnino y San Agustín repartían bonos de carbón, leña, alubias y pan. No había, en aquel momento, ningún tipo de protección social. Si te quedabas sin trabajo o padecías una larga enfermedad el recurso más socorrido al que se veía abocada la gente era la mendicidad. Ante las condiciones de higiene y hacinamiento   abundaban los parásitos en las casas y entre la población. La primera foto, de 1873, de Mauro Ibañez, muestra el lado oeste de la plaza con detalle de los establecimientos que allí estaban asentados. La segunda foto, de 1883-84, perteneciente al Archivo Municipal, muestra a una joven con una herrada en la fuente de la Beneficiencia de la plaza del Castillo

Entre las farmacias existentes en aquellos años en la ciudad tenemos la de Javier Blasco en el nº 22 de la calle Zapatería, la de Teodoro Inda en el nº 18 de Estafeta, la de Fernando Borra, en el nº 2 de Nueva,  (actual farmacia Maeztu), Manuel Esparza (Zapatería, 35), Viuda de Jadraque (Bolserías, 18) y Viuda de Landa, en Chapitela, 15. Cuatro eran las sociedades de recreo existentes, las cuatro en la plaza de la Constitución, el «Casino» encima del café de Matossi (Constitución, 37), el «Nuevo Casino» encima del Lardeli (Constitución, 37 y Espoz y Mina, situado este en la esquina de frente al Bar Txoko actual), «La Constancia» encima del Español (Constitución, 43), donde se abrió después «La Marina» y el «Kutz», y «Los Amigos» en el nº 11 de la plaza. No existía en aquel entonces el Pasadizo de la Jacoba. Los porches del «Café Español»  eran parecidos a los  que existen ahora  cerca de la antigua paraguería de Archanco (hoy cafetería «Delcastillo»), entonces no se había construido la Casa Garbalena y la del Iruña. Aunque se consignaban las sociedades en los cafés mencionados, sus salones eran independientes con sus porterías y dotación de sirvientes. Los cafés públicos de la plaza que existían, al margen de los mencionados Matossi, Lardeli (fundado en 1843) y «El Español» eran «El Larequi» en el nº 16 de Espoz y Mina, «El Amistad» en el nº 5 de la misma calle, «El Macías» en Estafeta, 45, «El Urrutia» en Estafeta, 49, «El Almudí» en Nueva, 69 y «La Aduana» en Taconera, 18. De estos cafés y casinos dimos cumplida  cuenta tanto Arazuri en «Historia, fotos y joyas de Pamplona» como yo en las entradas de este blog que dediqué a «los bares y tabernas de antaño». En la foto de la derecha de José Ayala, de la primera década del siglo XX,  vemos a unos chicos de clase acomodada jugando al diávolo en la plaza del Castillo.

Entre los periódicos de Madrid que se vendían en Pamplona estaban «La Igualdad», «La Correspondencia de España» y el carlista «La Reconquista». Entre los periódicos de Pamplona estaban «El Arga» de vida efímera, «El Eco de Pamplona» (llamado luego «El Eco de Navarra»), «El Lauburu y  «El Liberal Navarro», entre otros. El Juzgado de Paz estaba situado en el nº 6 de la calle (sic) de Valencia. En la instrucción pública podíamos encontrar  tres  seminarios:  el conciliar situado en las calles Dormitalería y Merced donde se enseñaba Latín, Humanidades, Filosofía y Teología; el Episcopal situado en la calle Tejería y el Colegio de San Juan de la calle Santo Domingo. Las escuelas municipales  se encontraban en el antiguo convento de la calle San Francisco donde además también estaban las academias de música, dibujo y escuelas de párvulos. Había otra escuela de niños en la calle Calderería. Las niñas tenían su enseñanza en la calle Pellejerías a cargo del Beaterio. Todas ellas dependían del municipio.

Entre los oficios y tiendas  existentes en la ciudad, empezaré por los oficios y aquí si haré gala de cierta exhaustividad, estaban: los albañiles, alpargateros, cordeleros, armeros,  alfareros, albeitares-herradores,  basteros, bauleros, boteros de odres, caldereros y fundidores de metales, canteros, picapedreros, carpinteros, carreteros, cerrajeros, cedaceros, constructores de tamices y cribas para limpia de granos, comporteros-toneleros, cordoneros y pasamaneros, curtidores, diamantistas joyeros y plateros, estuquistas, constructores de cielos rasos a todo lujo, ebanistas tapiceros, empedradores, estereros, esquiladores, fuelleros, gaiteros, guarnicioneros que hacían y componían atalages o arreos o guarniciones para coches y caballos, grabadores, hormeros, charolistas y constructores de coches, chocolateros-cereros, impresores, litografos, fábricas de naipes, hojalateros, organeros, pasteleros-confiteros, peluqueros-barberos, pintores-doradores y de edificios, plateros, peloteros, rosquilleros y buñoleros, relojeros de bolsillo y salón, relojeros de torres, fotógrafo retratista, sastres, silleros-torneros, sombrereros, tintoreros-quitamanchas, tejedores de lienzos, vaciadores de instrumentos cortantes, zapateros, zapatilleros de orillos de paños. Las tiendas abrían de sol a sol, no se cerraba al mediodía.

Había alogerias que eran tiendas donde se vendían aloja (bebida de agua, miel y especias), almacenes de quincalla fina, porcelana y cristalería, bazares de ropas hechas a la medida,  fábricas de guantes, almacenes y tiendas de moda, camiserías, cordonerías, sederías y quincallas, perfumerías e instrumentos ópticos, droguerías, almacenes de curtidos y al pelo, tiendas de ropas hechas, tiendas de ropas  baratas, prenderías de ropas y muebles, almacenes de frutos coloniales, comercios de lanas en rama, comercios de hierro, jabón, aceite y bacalao, aceite y jamón al por mayor y menor, almacenes de géneros de tejidos por mayor, depósitos de lienzos e hilazas, comercios de paños, telas de seda, merinos y tapices,  comercios de telas de lienzo, algodón y lana, tienda de lienzos y mantelería, ferreterías, dentro de las cuales se incluían almacenes de herramientas de las artes y oficios,  almacenes de papeles blancos y pintados (de la fábrica de Villava), vasija de media porcelana de la fábrica de Yanci, fábrica de espejos y cuadros dorados, fábrica de cuadros para retratos en fotografía, cuadros y estampería, fábricas y tejidos de lino, fábricas y depósitos de harinas, fideos, almidón y otras pastas, depósito de cristales de la Louisiana, fábricas y almacenes de velas esteáricas y de sebo, depósito de aceite de linaza, depósito de sanguijuelas, compra de trapos y hierro viejo; panderos, pelotas, cucharas y vajilla ordinaria; fábrica de cajas de cartón, comercios de libros, encuadernaciones, etc; vasija ordinaria, linos en rama, cestas escobas y útiles de madera para la recolección de granos. En la foto de la derecha, un anuncio de las primitivas maquinillas de afeitar, la Safety-Razor que se vendía en la Ferretería de los hermanos Campión.

También había fábricas de rosarios y engarces de cadenillas de plata; efectos para la limpieza de equipos y armamentos militares; claveterías; armeros y constructores de cajas de escopeta y fusil; composturas de paraguas y abanicos; almacenes de camas de hierro, muebles de ebanistería, depósito de marmoles, cocinas económicas y azulejos; cal hidráulica, almacen de yeso, carbón de piedra, despachos de vino generosos, despachos de nieve, fabricantes de cervezas, casas de vacas de leche, panaderías, fondas y posadas públicas, casas de huéspedes, abacerías, especuladores y comerciantes en granos, casas de préstamo, tiendas de vinos, aguardientes y aceite al por menor, almacenes de cubas, toneles y comportas, fondas económicas de alimentos guisados, escuelas privadas, colegios o enseñanzas de niñas y señoritas, escuelas de dibujo, maestros de lengua francesa, costureras en blanco y colores, lavado de encajes, comadres, comisionistas, alquileres de coches y caballos (con paradas en la casa fonda de Pascual Marcelino, en la plaza de la Constitución y de la de Otermin en la calle de Valencia) donde se encontraban además los ómnibus a la estación. En la foto de la derecha, de José Ayala,  dos chicos pasean con sus bicicletas por entre los ómnibus del Despacho Central de la Plaza del Castillo.

Pero ¿qué pasaba entonces en la ciudad?. En 1873 había abdicado Amadeo de Saboya y se había proclamado la I República en España. Por acuerdo municipal la Plaza del Castillo pasaba a llamarse plaza de la República y comenzó a imponerse cierto laicismo, suprimiéndose la educación de las niñas en  algunos colegios religiosos como el de las Dominicas. Los carlistas hicieron un nuevo pronunciamiento militar el 21 de abril de 1872 que dió comienzo a la tercera carlista (1872-1876). Los carlistas tratarían de conquistar Bilbao y Pamplona iniciando sendos bloqueos a estas ciudades. El bloqueo a Pamplona se inició el 27 de agosto de 1874, el 14 de septiembre cortaban el suministro de agua de la ciudad procedente de Subiza y el bloqueo se mantuvo hasta el 3 de febrero de 1875. La ciudad se vió afectada por la necesidad, el hambre y la falta de salubridad, por las calles no se veía ni un gato ni ningún  otro animal doméstico, el asedio llegó  a afectar hasta los entierros. El industrial local Salvador Pinaqui ideó un sistema de subida de aguas a través de un sistema  instalado en su fábrica.  Este logro que contrarrestó el corte de las canalizaciones por parte de los carlistas  fue celebrado en la plaza del Castillo como se muestra en  la foto adjunta del 6 de noviembre de 1874, con los gigantes de Tadeo Amorena, con apenas 14 años de vida,  junto a la Fuente de la Beneficiencia. Pinaqui fue reconocida con la medalla de oro municipal.  La cima del San Cristobal fue tomada durante los primeros días del bloqueo. Cesó el bloqueo en febrero pero sin embargo  los carlistas bombardearon la ciudad  en mayo y noviembre de 1875 a cuyos bombardeos   respondían las baterías de los cañones instalados en el Redín, de la que vemos una pequeña muestra en la foto de Mauro Ibañez de 1873, con un cañón de gran alcance rodeado por soldados.  Al día siguiente de la salida de Carlos VII por Valcarlos, entraba por el portal de Taconera el Rey Alfonso XII, «el Pacificador de España» como reza el arco de triunfo  erigido en su honor en la calle Chapitela, en febrero de 1876,   que vemos en una foto del siguiente párrafo de Mauro Ibañez. Desde 1876 a 1893 las negociaciones entre la Diputación y el Estado a propósito de la autonomía tributaria de la comunidad serán muy duras, culminando en la famosa Gamazada (1893-94).

Al calor del fuerismo de la época, algunos vascófilos notables crearon en enero de 1878  la «Asociación Euskara de Navarra». Inicialmente se definía como una asociación cultural y  apolítica,  centrada, sobre todo, en la preservación del euskera pero pronto desarrollará una marcada actuación política aunque   a través de algunos de sus más insignes representantes.  y de los periódicos «El Arga» y «Lauburu». La primera Junta Directiva de la Asociación estuvo formada por el sacerdote don Esteban Obanos como presidente; Fermín Iñarra como secretario, (lo fueron también Arturo  Campión e Iturralde y Suit que fue a la sazón uno de sus principales impulsores), Florencio de Ansoleaga, Estanislao de Aranzadi que también fue presidente, el abogado Salvador Echaide y Ramón Irurozqui. Estuvieron convocados a la reunión de creación de la Asociación  otras  personas como Nicasio Landa,  Aniceto Lagarde, Juan José y Joaquín Herrán, el marqués de Guirior, Nicanor Espoz, Antero Irazoqui,  Hermilio de Olóriz, Serafín Olave, etc que mantuvieron  diferente grado de vinculación con la entidad a lo largo de sus existencia. Se reunían en el nº 19 de la calle Pozoblanco. En el plano social la ciudad presentaba grandes desigualdades y las condiciones en que vivían una buena parte de la población eran miserables. Las primeras reivindicaciones obreras en Pamplona datan de 1855. En 1858 se creó una Sociedad de Socorros Mutuos de Artesanos. Sin embargo, es, paradójicamente, la burguesía de la ciudad la que se adelantó a crear sociedades obreras confesionales, con el fin de que los trabajadores no se afiliasen a sindicatos revolucionarios. El caso más llamativo fue el del Centro Escolar Dominical Obrero, creado en 1881, y cuya alma mater fue don Eustaquio Olaso. Otro caso parecido de sindicato confesional fue «La Conciliación» de la que hablaré en otra entrada del blog. Las fotos que acompañan al párrafo son una bellísima estampa de la plaza del Castillo, con la Estatua de la Mariblanca presidiendo la plaza, la embocadura del Paseo Valencia al fondo, con el edicio del Descargue, donde hasta hace unos años se encontraba la sede del Banco de España.

En 1875 un incendio destruía la antigua plaza de Abastos o Mercado, abierta 11 años antes en el edificio del antiguo Pósito o Almudí, así como los locales del Orfeón que estaban en la segunda planta del edificio, el Monte de Piedad, la Caja de Ahorros Municipal (fundada en 1872) y unos antiguos graneros que se utilizaban como salones de baile. Entonces no existía la plaza de Santiago. Entre la fachada posterior del Ayuntamiento y la iglesia de Santo Domingo había una casas viejas, (por ahí estaba la taberna de la Cancha),  y frente a la iglesia existía una  fuente con abrevadero. Esta fuente, obra del maestro de obras municipal José Mª Villanueva, del año 1856,  puede verse  hoy en la calle Descalzos, adonde se trasladó en 1877. En su lugar  se colocó una fuente de hierro que posteriormente se llevaría  a la plaza de San José, donde permanece actualmente. Al parecer había también un tunel que atravesaba la Casa Consistorial, desde Santo Domingo al Mercado y que aun podemos ver, parcialmente, en la fotografía de la derecha y que es bastante posterior al período estudiado, probablemente  de los años 40. En este año, los vecinos de Bolserías y Santo Domingo solicitaron al Ayuntamiento construyese una escalera en el antiguo túnel de la Casa Consistorial para facilitar el acceso al Mercado. Frente a las escalerillas de Jadraque había un pasaje con diversas tiendas. La plazuela de Recoletas era el punto del mercado de carbón y leña, si bien depósitos de ambos productos había en Taconera, 16 y  de carbón y de leña en la Magdalena. También en 1875 hubo un incendio en el Café Suizo de la plaza del Castillo. Por cierto, la primera de las fotos que acompañan a este párrafo, de Julio Altadill, anterior a 1894 nos muestra la antigua fachada pétrea y amurallada de la iglesia de San Lorenzo. Además de en los sitios mencionados vendían al por menor carbón en varias casas del barrio de la Pellejería. El centro de comunicaciones telegráficas estaban situadas en el nº 18 de la calle Taconera. Las oficinas para sacar los billetes de la estación del tren en el nº 50 de la calle Zapatería. En 1878  comenzaron las obras de construcción del fuerte de San Cristobal que se prolongaron hasta 1910.

En 1879, Pamplona tenía 22.856 habitantes, si bien en su partido judicial, que englobaba otros 82 ayuntamientos, vivían más de 100.000 personas y Navarra contaba con casi 300.000 almas. Treinta años antes, en 1848, la ciudad tenía apenas 14.000 almas, apenas un pueblo grande, donde transitaban con frecuencia rebaños de cabras y ovejas. En este año, 1879,  el presidente de la Diputación Provincial era D. Luis Iñarra y el alcalde D. Francisco Asparren. Entre los casinos, además de «La Constancia», estaban «El Casino de la Nueva Unión», «El casino de Artesanos», «El Casino Extranjero» y «El Liceo de Pamplona». Entre los comerciantes más conocidos de la época ya figuraban como cereros chocolateros los siguientes: Pio y Tiburcio Guerendiain, Pedro Mayo, Pio Iraizoz, Pedro Nagore, José Ochoa, Ramón Pomares, Ramón Yarnoz,  Julian Ros; como comerciantes aparecían Julián Arbizu, Pedro Batllori, Antonio y José Ayestarán (curtidos y guarnicionería respectivamente), Agustín Azcarate,  los hermanos Jacinto y Rodrigo Campión Olave, los hermanos Olaso Salinas, Joaquín Ciga Sarasa (1859), Mariano Zufiaurre, Joaquín Got, Domingo Saez Mur, Gervasio Udobro Sanz, Ignacio Navasal, Blas Lipúzcoa, Hijos de Seminario, Eduardo Ferreira (primer titular de la Joyería Idoate), los impresores  y libreros Regino Bescansa, Joaquín Lorda y José Montorio, Román Velandia, Fortunato Istúriz, Conrado García,  José Labastida,   Martín Irigaray (ferretero), los pasteleros  Tomas Udobro y Sanz y de Estanislao de la Rosa, el tintorero Ramón Coyne, los relojeros José Arrillaga y los hermanos Onsalo, el sastre Antonio Cabases, Antonio Aznárez, Casa Unzu (1830), Casa Manterola (1810), el bodeguero Mateo Muniain, el cervecero Gaspar Merkel,  Carlos Maisonave, Fermín Elizburu  ya grababa metales en 1888 en el nº 18 de la calle Mayor, la fábrica de fideos y pastas de Marcelino Gayarre, el ultramarinos de  Aniceto Beloso, entre otros muchos, de los que daré cumplida cuenta en una entrada específica. Acompañan a este párrafo dos fotos del establecimiento de Castor Archanco de la plaza Consistorial, de primeros del siglo, la primera del exterior de la tienda con los géneros expuestos en el exterior, la segunda con los dueños del local, Don Castor Archanco y su esposa Doña Paz, el maca subido a la escalera, a la derecha de la foto los dependientes Francisco Pérez y Tomás Larramendi y  delante dos clientas posando sentadas.

En 1881, la ciudad contaba con 6.000 habitantes más, unos 28.000 habitantes. El presidente de la Diputación seguía siendo el mismo, D. Luis Iñarra pero el alcalde se llamaba  D. Esteban Galdeano que había sido director del Banco de Pamplona, fusionado con el de España en 1874. A este le seguiría D. José Javier Colmenares (1882), Joaquín García Echarri (1884), Miguel García Tuñón (1886), Joaquin García Echarri (1887) y José Obanos Isturiz (1888). En 1881 la familia de Pio Baroja vino a vivir a Pamplona.  Entre los cafés encontrábamos el «Centro Navarro» de  E. de San Román, «El Español» que regentó primero Justo Ibañez,  era además restaurante y luego Enrique Castilla,  y que posteriormente se convertiría en el «Café de La Marina» de Munigatti, Lardeli y compañía (y más tarde en el «Café Kutz»). Ibañez regentaría, además,  «El Colmado» también en la plaza del Castillo.  Otros cafés eran  «El Suizo» (de Matossi y compañía). Encima de éste  estuvo, durante un tiempo, como ya he dicho, el «Casino Principal» que luego se denominó «Nuevo Casino», «El Café Nuevo» de Esteban San Román y  «El Siglo» de Juan José Azparren en Sarasate, entre otros. Entre los nuevos casinos, «El Circulo pamplonés», el «Nuevo Casino», el «Casino Eslava», el «Veloz Club Pamplonés»  y el «Casino Militar». Entre las fondas y también con cafe-restaurante, además de «El Colmado», estaban «El Europa» en Paseo de Sarasate de Niceto Lafuente y Astrain, «La Perla» de la plaza del Castillo, fundada por Miguel Erro y Teresa Graz o «El Cisne» de Silvestre Ripalda (1884),  además de los establecimientos de Fermín Goicoechea  y de  Casildo Sotil (la antigua «Fonda Ciganda»). La primera de las fotos del párrafo es de 1873-74 y en ella , en la esquina de la plaza con Espoz y Mina,  se puede divisar el cartel del «Café Lardeli». Tras él,  en ese lugar estuvieron algunos de los nombres citados: el «Nuevo Casino», el «Circulo Militar», el «Circulo Carlista», «Correos y Telegrafos», la tienda de fotografía de Emilio Pliego y de 1909 a 1972 el «Crédito Navarro». La 2ª foto nos muestra la iglesia de San Nicolás en 1883, antes de comenzar las obras de remodelación que dieron lugar a los porches que conocemos. Las obras terminarían en 1902, si bien la puerta a Sarasate se inauguraría en 1891.

En este lado de la plaza (donde hoy está el «Café Iruña» y tras «El español»  estaban el  comercio textil del Sr. Verdaguer y las sastrerías de Saraldi y de Dimas Fernández (donde luego se puso la paraguería de Archanco). En las fotos que acompañan a este párrafo, de 1872 y 1875 respectivamente,  vemos el lado norte de la plaza del Castillo con ese antiguo sabor de entonces. De aquellos viejos edificios del siglo XIX  tan solo queda en pie hoy en día el más cercano a la calle Chapitela. La Casa Garbalena se construyó en 1882 y la del Iruña en 1884. El Iruña se inauguró en 1888. Las fotos ilustrativas de este párrafo, como muchas de esta entrada, son de Mauro Ibañez. Entre las farmacias figuraban las de Ramón Aramburu, Agustín Blasco, Justo Aguinaga, Fernando Borra, Colmenares, Juan Manuel Cordoba, Rodrigo Erice, Manuel Esparza, Manuel Lizarraga, Manuel Mercader, Manuel Negrillos y Urrutia.  Entre los comerciantes que empezaban a descollar estaban Julián Pomares, Gabino Udobro y sus famosas coronillas de «Casa Gabino», Esteban Rouzaut y su óptica (1864), o Odon Rouzaut y su camisería, Cecilio Oyarzun, Garicano y su conocida pastelería «La Perla». Los fotógrafos más conocidos eran José Roldan y Emilio Pliego. entre las compañías de seguros «El Sol», «La Catalana», la compañía francesa «El Fénix»  o «La Unión y el Fénix Español». En una próxima entrada les mostraré, siguiendo el mismo esquema que en esta  como era la Pamplona al filo del nuevo siglo,  o sea el Viejo Pamplona entre 1894 y 1905.

Fotos por orden de aparición: La descripción de las fotografías en el interior del texto. Nº 1. Autor desconocido. 1862-63. J.J Arazuri. Pamplona Antaño. Nº 2: 1911. Sin filiar. J. J. Arazuri. Pamplona, Belle epoque, Nº 3: 1893-94. J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios, Nº 4. J.J. Arazuri. Pamplona. belle epoque. Sin filiar y sin datar, Nº 5: anterior a 1864. J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios, Nº 6: 1847-1855. J.J Arazuri. Pamplona Antaño, Nº 7: Roldán y Mena. 1880. J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios, Nº 8: 1895-1898. Mauro Ibañez, J.J Arazuri. Pamplona Antaño. Nº 9: sin datar, probablemente 1900-1910. José Ayala.  Nº 10: 1895. Julio Altadill. J. J. Arazuri. Historia, Fotos y Joyas de Pamplona, Nº 11. 1890. J. J. Arazuri. Historia, Fotos y Joyas de Pamplona, Nº 12, Nº 13: 1933. Julio Cía. J.J Arazuri. Pamplona, calles y barrios, Nº 14, Nº 15: 1905. Sin filiar. J. J. Arazuri. Pamplona estrena siglo,  Nº 16: 1873. Mauro Ibañez. J.J Arazuri. Pamplona Antaño, Nº 17: 1883-84. AMP. J.J Arazuri. Pamplona Antaño, Nº 18: 1895. Julio Altadill. J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios, Nº 19: 1908. José Ayala. J. J. Arazuri. Pamplona estrena siglo, Nº 20: 1912. Sin filiar. J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios, Nº 21: Estación del Norte de Pamplona. 1867. José Martínez Sánchez. Fondo Ruiz Vernacci. Biblioteca Nacional de España (BNE). Nº 22: Sin filiar. J. J. Arazuri. Pamplona estrena siglo, nº 23: Sin datar. José Ayala. J. J. Arazuri. Pamplona estrena siglo, Nº 24: 1873. Mauro Ibañez, J. J. Arazuri. Historia, Fotos y Joyas de Pamplona, Nº 25: 1874.J.J Arazuri. Pamplona Antaño. Nº 26: 1895-1900. Mauro Ibañez , J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios, Nº 27: 1876. Mauro Ibañez  J.J Arazuri. Pamplona Antaño. Nº 28: Ant. a 1895. Julio Altadill, J.J Arazuri. Pamplona Antaño. Nº 29, Sin filiar y sin datar. Ant. 1950. Nº 30. Sin filiar y sin datar.  J.J. Arazuri. Pamplona. belle epoque , Nº 31: 1914. Sin filiar. J.J. Arazuri. Pamplona. belle epoque, Nº 32: 1873-74, sin filiar. J. Arazuri. Historia, Fotos y Joyas de Pamplona, Nº 33: 1883, J. J. Arazuri. Historia, Fotos y Joyas de Pamplona, Nº 34: 1872. Mauro Ibañez, J.J Arazuri. Pamplona Antaño. Nº 35: 1875. J. J. Arazuri. Historia, Fotos y Joyas de Pamplona

Pamplona año a año: 1943, el año en que se inauguró el quiosco de la plaza del Castillo

El año 1943 se abría con la difusión del articulado de la ley de creación del seguro obligatorio de enfermedad aprobado unos días antes y que daba cobertura a los productores, -así llamaba el régimen a los trabajadores-, económicamente más débiles, esto es, a aquellos cuyas rentas no excediesen los limites reglamentarios fijados. Se facilitaría asistencia médica completa, farmacéutica, hospitalización e indemnización económica por los sueldos o jornales perdidos por fallecimiento. Las primas serían proporcionales a los ingresos del trabajador y pagados a medias entre él y la empresa, todo ello dentro de lo que ellos llamaban la generosidad de su revolución nacional sindicalista. El nacionalsindicalismo o  falangismo, se inspiraba   en el fascismo italiano. Era antiparlamentario y  defendía  un corporativismo basado en la idea del Estado totalitario adoptando una idea de sindicalismo  aglutinador de empresarios y trabajadores al servicio de la nación. La función celebrada el día 2 de enero en el Gayarre en beneficio de la Institución Cunas, del Padre Carmelo,  resultó todo un éxito. (Junto a este párrafo vemos una foto de prensa de las cunas de esta institución). Para el día de Reyes se anunciaba otro festival en el que se harían entrega de 24 cunas a familias pobres. La necesidad de buena parte de la población era cubierta en parte cubierta con la caridad de la iglesia o de algunas secciones del Régimen. A primeros de este año la delegación provincial de FET y de las JONS hacía un balance de su actividad el año anterior. Contaba con 9 comedores infantiles que habían asistido diariamente a 642 niños, ocho cocinas de hermandad que habían asistido diariamente a 1.133 personas, 40 localidades en las que habían repartido 1.366 «auxilios en frío» diariamente. Además estaban la Policlínica con 18 enfermos diarios atendidos y el comedor de refugiados con 9.000 asistencias anuales.

Aunque ya lo he comentado en otra entrada del blog, he de recordar, en este momento, que a principios de este año, el alcalde de Pamplona, Antonio Archanco, informaba de las gestiones que estaba manteniendo el Ayuntamiento con RENFE para trasladar de lugar la Estación del Norte, construyendo una nueva. Aún no se había elegido el lugar idóneo pero se estaban mirando varios terrenos. La estación sería costeada tanto por la Compañía Nacional de Ferrocarriles Españolas como por el Ayuntamiento de Pamplona. El río Arga amenazaba con desbordarse por las fuertes lluvias caídas el día 8 de enero. El llamado Patronato de Cultura Popular había distribuido 1.546 bibliotecas a otras tantas escuelas nacionales de país, después de haber realizado el correspondiente expurgo de obras. Continuaba el alistamiento de voluntarios para la División Azul. en estos primeros días del año se presentaron a la prensa los planos del kiosko para la música que se iba a construir en la plaza del Castillo, obra del arquitecto Gaztelu, en sustitución del existente de madera que se encontraba en un estado lamentable. A mediados de enero se embreaba la plaza  del Castillo con el fin de eliminar las incomodidades de la abundante  gravilla que conformaba el pavimento. Continuaba el racionamiento de alimentos, la cantidad de tocino y chorizo estaban limitados a 500 gramos, al precio de 4,05 pts, y a 700 gramos de chorizo, a 10.95 pts, y hasta el tabaco se racionaba. La situación de Osasuna era en esos momentos crítica. Acababa de salvarse de descender a tercera división pero traspasar a los seis mejores jugadores suponía «de facto» liquidar el equipo. Se planteaba la necesidad de pasar de los 1.200 socios a los 3.000 si se quería disminuir el déficit del club. Se iniciaron las obras de adecentamiento del Redín, cuyos fosos eran, según la prensa verdaderos vertederos de basura. El Alcalde ordenó la recogida de pobres que pedían por los comercios para someterlos a una «escrupulosa limpieza». El día 25 de enero la prensa daba cuenta de la detención del comandante del ejército republicano, Julián Benito Ramírez,  en la estación del Norte de Pamplona, cuando pretendía cerrar una operación de compra-venta de chatarra. La asociación de periodistas de Pamplona se integraba en el Sindicato Provincial de Papel, Prensa y Artes Gráficas.

El 1 de febrero una avería a causa de un vendaval dejaba sin radio a la ciudad, durante 3 días. Desde finales del año anterior, en Pamplona un poco más tarde, desde el mes de enero, se comenzó  a proyectar obligatoriamente  en los cines Novedades, Gayarre, Príncipe de Viana, Olimpia y Alcazar,  el famoso NODO,  «Noticiario y Documentales cinematográficos».  Se seguiría emitiendo obligatoriamente en los cines, antes de las películas, hasta el año 1976 y con carácter voluntario hasta 1981. El día 6 los periódicos locales hablaban de la aparición de una bomba lanzada por la aviación republicana en terrenos del Vínculo, en el bombardeo de la ciudad llevado a cabo el 11 de noviembre de 1938. Se inauguraba en el nº 33 de la plaza del Castillo una sucursal de la agencia de viajes Camarga. El día 9 de febrero se celebraba el día del estudiante caído, sin clases en colegios y escuelas y con las consabidas misas organizadas por el SEU y el Frente de Juventudes a las que asistían las autoridades, los jerarcas del Movimiento, los sindicatos y la Sección Femenina. Se comenzaron a utilizar en espacios como el Hospital Militar, el Parque de Desinfección y el Depósito Municipal, las estufas de desinfección por aire seco.  Todavía seguía funcionando el Irati por las calles de la ciudad, aunque en apenas tres años dejaría de pasar por el centro.

Los precios de algunos artículos a comienzos de este año  estaban limitados en su origen, así los sucedáneos del café (malta o achicoria) no podían venderse a más de 7 o  7,50 pesetas el kilo, el sucedáneo del garrofín (de algarroba) a un máximo de 9,95 pts kilo. Las telas de algodón en cuyo orillo no figurase la indicación «tipo único» debían venderse a la mitad del precio marcado en dicho orillo. Este producto solo se podía vender a través del Monte de Piedad ya que no había ninguna casa que pudiera tener durante estos años este tipo de tela. El día 16 de febrero la cupletista Raquel Meyer llenaba el Gayarre. Le acompañaron otros artistas: un humorista y ventrilocuo, bailarines, contorsionistas, etc.   Se estudiaba reformar la Casa de Socorro. El día 20 de febrero el pleno del Ayuntamiento de Pamplona aprobaba los planos del proyecto de monumento a los caídos. El Ayuntamiento formulaba el ruego de que se estudiase la posibilidad de construir un monumento menos suntuoso. El obispado publicaba la relación de limosnas aprobadas por la Santa Sede para poder beneficiarse de determinados privilegios durante  la Cuaresma en lo tocante al ayuno y la abstinencia de determinados alimentos. Se establecía el precio de 1 peseta para quienes no superasen las 5000 pts de ingresos y de 25 pts para quienes ganasen más de 25.000 pesetas. La mujer casada tenía que tomar la bula del mismo tipo que su marido y los hijos de familias sin ingresos propios tomarían los de las clases más bajas. Por otra parte el vicario general de la diócesis comunicaba que los enlaces matrimoniales se debían celebrar por la mañana y en iglesia parroquial. Estaban prohibidas las bodas por la tarde o en iglesias de conventos. El estipendio mínimo de las misas rezadas pasaba a ser de 9 pesetas en Pamplona y de 7 en el resto de la diócesis.

El Ayuntamiento sacaba, a primeros de marzo, el concurso para la construcción del kiosko de la música de la plaza del Castillo. En esas mismas fechas comenzaban las obras de reforma del Pasadizo de la Jacoba que era propiedad de los hermanos Machiñena. Se colocarían nuevas baldosas y balaustradas y una «espléndida» vidriera con el escudo de Pamplona y otros elementos ornamentales, quedando durante las obras cerrado el paso al público. El gobernador civil recordaba que continuaba en vigor la Orden del 3 de febrero de 1937 que suspendía las fiestas del carnaval, por lo que quedaba prohibido, entre el  6 y el 15 de marzo, la utilización de caretas en calles y lugares públicos, incluso en los cafés, casinos y círculos de todo tipo e igualmente los bailes que se organizaban con este motivo. Se iban a acometer obras en el pueblo de Javier, cercano al castillo. Fueron años de fervorosas peregrinaciones a Javier, en el que se daban casos como el de Aibar que este año, acudió casi en masa al Castillo. El día 7 de marzo seis niños, de entre 10 y 11 años  resultaban heridos por la explosión de un bote de hojalata cargado de pólvora y metralla en el término de Cordovilla. En Burgos tenía lugar el consejo de guerra por la fuga de presos ocurrida en abril de 1938 en el fuerte de San Cristobal. Fueron procesados el jefe de la prisión, el teniente que mandaba la fuerza de custodia, dos vigilantes y otras tres personas. Finalmente  todos fueron absueltos salvo el administrador de la prisión que fue condenado. Fueron estos años 40,  años de penurias económicas, religiosidad obligatoria y cuasi asfixiante, plagada de actos, rezos, cuaresmas, cantos, homenajes, procesiones, colectas,  sermones y vía crucis, como vía crucis era la vida de buena parte de los pamploneses de entonces en su diaria lucha por la supervivencia. Más adelante veremos una foto de una procesión de los años 40, cerca del Rincón de la Aduana.

El día 15 de marzo salía el Orfeón Pamplonés hacia Barcelona en gira artística, cantando en el Liceo y cosechando un gran éxito. A su llegada serían recibidos por el Ayuntamiento. El gobernador entregaba los premios a la natalidad, de 1000 pesetas cada uno, en categoría de no vivos a Bonifacio Sainz Martínez de 83 años que tuvo en su matrimonio 17 hijos y en vivos al matrimonio formado por Augusto Alvarez Gastón y María Gastón Sainz de 45 años que habían tenido 14 hijos de los que sobrevivían 13. El premio Nacional de Natalidad lo ganaron este año el matrimonio formado por Miguel Unzú Got y Teresa Lapeira Gurruchaga, de Pamplona,  con 17 hijos vivos (cuya noticia se recoge junto a este texto) y una viuda de Sevilla con 23 hijos habidos. Las Hermanitas de los Pobres celebraron la fiesta de San José a la que asistieron diversas autoridades y benefactores que sirvieron la comida a 140 ancianos y ancianas asilados. El 22 de marzo la empresa Hijos de Erroz iniciaba las obras del nuevo quiosco de la plaza del Castillo que estaba previsto se terminase para antes de la fiestas de San Fermín. Diputación gratificaba a 800 maestros con cantidades anuales que oscilaban entre las 500 y las 2.000 pesetas anuales. Quedaban fuera los sancionados en expedientes de depuración política por el Movimiento Nacional. El 24 de marzo el Gobernador prohibía la mendicidad en Navarra, obligándoles a recogerse en albergues y destruyendo o cerrando los refugios habituales que utilizasen. En la prisión del fuerte de San Cristobal había más de un centenar de enfermos aquejados de tuberculosis. El día 27 de marzo llegaba a Pamplona el Nuncio de su Santidad, Caetano Cicognani que consagró obispo al navarro Emeterio Echeverría. El día 29 se inauguraba la sede del Instituto Nacional de Previsión en la avenida de Franco.

Rescato una noticia en la prensa  de finales de marzo de 1943. Decía la nota del reporter que el gobernador civil de Navarra, D. José López Sanz, había firmado una orden de supresión total de los bailes durante la cuaresma, desde el 17 de marzo hasta el 24 de abril, sábado santo. Decía en su escrito que teniendo en cuenta los principios inspiradores del nuevo estado, identificados con el espíritu católico, la celebración de bailes no concordaba con la vida de sacrificio, oración y penitencia de la cuaresma. También se suspendían las proyecciones de cine. Marcaba el inicio de los actos de la Semana Santa el traslado de la Dolorosa, desde la iglesia de San Lorenzo, por la calle Mayor, San Saturnino, plaza Consistorial, Mercaderes y Curia hasta la Catedral, en un ambiente de silencio y devoción, casi 14 días antes del inicio de la Semana Santa. La Dolorosa es el paso más antiguo de los que recorren las calles del Casco en la Semana Santa y es además de propiedad municipal, tallada en 1883 por el escultor catalán Rosendo Nobas i Ballbé, tiene tan solo 166 cm de altura si bien el paso, con la imagen y plataforma, pesa casi 1.200 kilos que obliga a ser acarreada por más de medio centenar de  porteadores distribuidos en dos grupos vestidos con túnicas  verdes y caperuzas amarillas pertenecientes a la Hermandad de la Paz y la Caridad, encargadas de portar la imagen desde finales del siglo XIX, que se alternan aproximadamente cada 30 metros. El paso es flanqueado por decenas de personas que conforman dos columnas de cirios. Se mantenía la tradición de la función de «las lagrimas de San Pedro» en el convento de las Agustinas de San Pedro en los que habitualmente y siguiendo la tradición llovía durante toda la jornada. Se prohibía circular y estacionar en las calles de la ciudad, solo vehículos de abastecimiento y urgencia, los de fuera de la ciudad aparcaban en la explanada de Autobuses y cerca también los puntos de servicio público de viajeros, los servicios a la estación del Norte y la villavesa tomarían y dejarían a sus viajeros en el Bosquecillo. En atención a estas jornadas el alcalde puso en libertad a todos los detenidos por faltas leves, perdonando también las multas por este mismo tipo de infracción, salvo a los blasfemos. El día de pascua de este año hubo de todo: novillada, carrera ciclista, partidos de fútbol y pelota, fuegos artificiales, bailables con banda y gaita y también los casinos Principal y Eslava. La policía detuvo estos días a 15 personas, 9 hombres y 6 mujeres considerados delincuentes habituales: mercheros, carteristas, timadores y topistas. Otra estampa religiosa desaparecida y presente en esos años era el de los viáticos generales a los enfermos de las parroquias de la ciudad, con itinerarios que se anunciaban el día anterior  a toque de campanilla. Se celebraban los patronos de los oficios con conferencias, misas, comidas o cenas y actos musicales.

Continuaban las manifestaciones políticas de la victoria en la guerra, celebrándose el día 1 de abril el día de la Victoria con misa de campaña en la explanada exterior de la Ciudadela, desfile militar por Navas de Tolosa, banderas y colgaduras en calles y edificios, fiesta laboral completa o al menos de media jornada así como escolares por las calles cantando melodías del folklore español. Se comenzó  a instalar nuevo alumbrado en la parte de los jardines de la Taconera que daba a la carretera de la Estación del Norte (Avda. Guipúzcoa) que embellecerían la entrada a la ciudad. Los obispos nombrados juraban fidelidad a Franco en un acto del Palacio del Pardo, entre ellos el nuevo obispo de Ciudad Real, el navarro Emeterio Echeverría. La Caja de Ahorros de Navarra ampliaba su obra social con su aportación para un equipo de rayos ultravioleta en el Instituto de Higiene, y otorgaba donativos a centros de cultura y beneficiencia, aguinaldos para la División Azul y la atención a niños y ancianos  a través de las Colonias Escolares y los Homenajes a la Vejez. Se extremaban las medidas de vigilancia de la Guardia Municipal en torno al nuevo parque del fuerte de San Bartolomé (Media Luna) por presuntos desmanes, actos de gamberrismo y/o vandalismo, en la zona. Componían la Junta Superior de Educación de Navarra personajes como Santiago Ferrer, Sanz Orrio (que vemos en una fotografía junto a este párrafo), Santos Beguiristáin, Julio Medrano, Mariano Lampreabe, Tomas Mata, Jose Mª Iribarren, Pérez Salazar, Daniel Nagore, Justo Martínez, Dimas Asensio, J.Mª García Mina y Ramiro Aramburo. El Mercado Viejo con frecuencia no estaba bien surtido y los precios estaban por las nubes.

El alcalde de Pamplona, Antonio Archanco, pretendía limitar la venta ambulante en sanfermines en los paseos principales y calles céntricas, derivándolos al Real de la Feria porque impedían el libre tránsito de la gente. Además prohibiría la venta de gorros de papel y artículos carnavalescos por «vulnerar» el «clasicismo» de los sanfermines. La Diputación Foral iniciaba una suscripción popular para comprarle una camioneta a las Hermanitas de los Pobres que sustituyera al viejo y cansado borriquillo y al destartalado carromato que utilizaban para proveerse de alimentos en la ciudad. La camioneta llegaría a finales de septiembre. El alcalde amenazaba con multas para aquellos que tirasen en la calle cortezas de plátano y naranja por provocar frecuentes caídas en los convecinos. Un grupo de estudiantes universitarios pedía un horario más amplio en la Biblioteca de Navarra (tenía sólo 5 horas de servicio) así como el servicio de préstamo de libros. El 5 de mayo llegaba a la estación del tren de Pamplona medio millar de voluntarios de la División azul repatriados del frente ruso, procedentes de San Sebastián y con destino a Zaragoza y otra ciudades. Les recibieron con música de la 62 División y La Pamplonesa obsequiándolos con una comida en el mismo anden. El día 7 de mayo  el Ayuntamiento dirigía una instancia al ministro de Obras Públicas solicitando la aprobación de un proyecto de instalación de una linea de trolebuses en Pamplona con ramales para Villava, Burlada, el Hospital Provincial y la Estación del Norte. Estampa de estos años era la de los macas, muchachos que hacían de recadistas en comercios o eran aprendices de un oficio o criados de corta edad. El trabajo de los menores estaba sujeto a ciertas condiciones. Los menores de 16 años necesitaban autorización de la Jefatura Superior de Policía o Comisaría de Vigilancia, condicionada al permiso de la Delegación de Trabajo. El trabajo de menores de 14 años sólo podía darse en actuaciones no lucrativas y con autorizaciones específicas. Los mayores de 14 y menores de 16 podían actuar previa autorización solo las tardes de los jueves y días festivos en espectáculos de absoluta moralidad y sin peligro. A las mujeres mayores de 16 y menores de 18 la Delegación de Trabajo podía autorizar a trabajar en espectáculos públicos cuando su actuación no implicase riesgos físicos ni morales.

Seguía vigente la obligatoriedad de salvoconductos para viajar por el territorio nacional. Se solicitaban en la Comisaría del Cuerpo General de Policía en Pamplona o al alcalde de los pueblos. Se necesitaba un salvoconducto especial para circular por la zona fronteriza. Para circular por el resto de Navarra sin salir de ella bastaba con la cédula personal (DNI). Visitaba la ciudad a mediados de mayo el delegado nacional de Prensa, Juan Aparicio López. El crítico taurino del Diario mostraba su oposición a un posible retraso del horario del encierro, a las 8 de la mañana aludiendo a su creciente masificación: hablaba de que en 1925 corrían poco más de 300 corredores, frente a los 3.000 de esta década. No le hicieron mucho caso pues el ayuntamiento aprobó este cambio de horario así como la lectura de un pregón en el acto del chupinazo. Comenzaba la campaña de las colonias escolares organizadas por la caja de Ahorros de Navarra, con destino a Fuenterrabía y Zudaire. Las cartillas de racionamiento acompañarían a los pamploneses aun durante bastantes años. Los Amigos del Arte celebraba su 25º aniversario. De vez en cuando se daba noticia de detenciones por estraperlismo. Estaba prohibida la circulación de coches en domingo, concretamente lo prohibía la Comisaria de Carburantes, salvo aquellos que tuviesen una causa justificada. los médicos solo podían realizar viajes relacionados con su profesión. El 8 de junio eran detenidos diez personas implicadas en un robo de más de 30.000 kilos de nitrato de cal en una fábrica de Pamplona. El día 10, el Alcalde informaba que se iba a derribar la caseta del transformador del Irati situada en el nuevo Ensanche y que en su lugar se levantaría un edificio para dedicarlo a los servicios de la casa de socorro. El club de Tenis ampliaba sus instalaciones con un campo de tiro de pichón y al plato y 10 máquinas para una de estas especialidades. También se preveía la construcción de un trinquete, un casino y dos piscinas. La Confederación Hidrográfica del Ebro aprobaba la ampliación del abastecimiento de agua para Pamplona. En la sesión plenaria del Ayuntamiento se aprobaba la reserva de terrenos para la construcción de un estadio en el Ensanche y diversas instalaciones de servicios, me refiero a lo que sería luego el Estadio Ruiz de Alda, hoy Larrabide, que dependería de Falange Española. Asimismo se reservaba una manzana, a petición de la Diputación Foral, para el nuevo instituto de segunda enseñanza, lo que conoceríamos luego como Institutos de Navarra (Ximenez de rada y Príncipe de Viana). Por último se anunciaba un concurso de anteproyectos para construir la nueva Alhóndiga Municipal, levantando sobre su piso principal, tres pisos más para viviendas.

En la subasta de las barracas de este año se preveía contar con un circo, dos barracas de espectáculos, media docena de carruseles, dos pistas de coches eléctricos y una del látigo, cuatro churrerías, varias casetas de tiro al blanco, diversos puestos de dulces y chucherías, columpios y otras atracciones. Los programas de fiestas se vendían en un quiosco instalado en la plaza del Castillo frente al Iruña. El día 25 de junio pasaría por Pamplona la imagen de la Virgen del Perdón en procesión de rogativa para pedir que lloviese. La última vez que salió esta imagen con tal propósito fue en el año 1887. La Diputación Foral recomendaba este año la quema de rastrojeras. El 23 de junio se inauguraba el nuevo depósito de aguas para el abastecimiento de la ciudad en Mendillorri. El nuevo depósito tenía una capacidad de 13.000 m3 de agua.  La procesión del Corpus estaba revestida de una  pompa y solemnidad hoy desconocidos: 21 cohetes, en la zona de taconera, en recuerdo de los cañonazos de otros tiempos del arma de Artillería, clarineros y timbaleros, corporación en cuerpo de ciudad, bandas de música,  militar incluida y autoridades eclesiales, civiles y militares así como numeroso público. Este año cumplía 50 años la sociedad «Aguas de Arteta». A finales del siglo pasado el aumento de la población de la ciudad hizo que fuese insuficiente la conducción de agua desde Subiza.  En 1886 el arquitecto municipal D. Blas Iranzo hizo un proyecto de traída de aguas desde el manantial de Arteta. El 13 de junio de 1893 después de laboriosas gestiones, tras anular un contrato con una compañía extranjera que se había comprometido y no había cumplido a realizar las obras necesarias se creó la sociedad «Conducción de Aguas de Arteta», que ejecutó  el proyecto de traída de las aguas. Las obras, dirigidas por el ingeniero lesakarra don Ramón Aguinaga y Errechea, se realizaron en menos de dos años. La traída de aguas fue inaugurada el 6 de julio de 1895. Algunos años más tarde, el 18 de julio de 1950 la sociedad Conducción de Aguas de Arteta sería municipalizada. El 28 de junio quedaba al descubierto, completamente terminado,  el nuevo quiosco para la música de la plaza del castillo que sustituía al viejo y destartalado anterior que sirvió a la ciudad en las grandes y pequeñas solemnidades durante más de medio siglo. Este año se realizó una profunda reforma de los corrales del Gas.

Video de los Sanfermines de 1943

León Salvador entregaba, como en años anteriores, 500 pesetas al Ayuntamiento para que las repartiese entre los pobres más necesitados de la ciudad. Los bandos de alcaldía tenían un claro componente moralizante: prohibía la utilización de trajes o prendas carnavalescos, dar gritos o tocar instrumentos de 2 a 7 de la mañana, circular abrazados por las calles y paseos personas de ambos sexos así como la incorporación de mujeres a las cuadrillas de mozos durante su recorrido por las calles, dificultar el paso de la Corporación al ir o volver a Vísperas, el tránsito por las calles de lesionados, ciegos, impedidos o similares implorando la caridad pública con instrumentos musicales o sin ellos y todo acto que de directa o indirectamente, de palabra u obra ofenda a la moral cristiana, el decoro y la cultura. El 3 de julio la constructora Erroz Hermanos entregaba la obra del quiosco de la plaza del Castillo. Se había construido en 79 días y habían trabajado en él medio centenar de canteros. La Saide inauguraba este día el Cine Avenida, diseñado, al igual que el edificio por el arquitecto Víctor Eusa. El cine se cerró en mayo de 1985. En el chupinazo que comenzaba a ser un acto masivo se leyó un breve pregón de un minuto, antes se interpretaba la Marcha de la Ciudad, y luego Joaquín Ilundain lanzó el cohete. El riau riau duró media hora. Pamplona celebraba el 18 de julio con discursos de autoridades en el cine Alcazar, actos religiosos en la Catedral, recepciones, bailes públicos en plaza del Castillo y Sarasate, cine en la plaza del Vinculo y fuegos desde el fuerte de San Bartolomé. El día 20 de julio morían cinco personas en diferentes ahogamientos y accidentes de trabajo. el pleno municipal solicitaba la ampliación de la Estación del Norte.

A comienzos de agosto Pamplona acogió la competición nacional de bandas del frente de juventudes que pasarían un mes en el campamento «Sancho el Fuerte» de Burlada, que vemos a la derecha de este párrafo, mientras Amadeo Marco recibía autorización para incorporarse a la División Azul. El 6 de agosto la Comisión Permanente del Ayuntamiento aprobaba el proyecto del arquitecto municipal para construir una piscina infantil en la denominada «playa de San Pedro» para que pudieran bañarse los niños menores de 8 años. La piscina estaría terminada en 1944. Si en 1918 se colocaron sillas para oir los conciertos en el Bosquecillo el reporter del Diario se quejaba de la retirada de las sillas este año y del deambular de la gente por delante de los músicos. La guardia civil decomisaba con frecuencia productos de contrabando en la frontera con Francia. En Pamplona se hacían rogativas por la guerra europea. Y el Ayuntamiento hacía grandes esfuerzos para perseguir el fraude en la venta de la leche que con cierta frecuencia era «bautizada». Se produjo una oleada de incendios en Navarra: Asiain, Cirauqui, Cáseda, Huarte Araquil, Ochagavía, Garde, Urriza, etc. El 25 de agosto eran robadas algunas piezas de la hornacina de la Virgen del Pilar en la iglesia de San Nicolás.

A partir del 1 de octubre se iba a exigir a todos los nuevos matrimonios disponer del Libro de Familia. Se creó por ley el 15 de noviembre de 1915 pero no había sido efectivo. El libro contaba de dos partes, la primera destinada a las relaciones familiares y la segunda contenía el régimen de subsidios familiares con sus incidencias. El 8 de septiembre Franco visitaba la colonia escolar de Fuenterrabia. Se preveían dos corridas de toros con sus encierros correspondientes en los sanfermines chiquitos de este año, concretamente para los días 25 y 26. Habría, además dianas, fuegos artificiales y bailes públicos como en las fiestas grandes, sin embargo las fiestas acabaron pasadas por agua. Hechos curiosos: la alcaldía de Pamplona alertaba sobre la gran cantidad de niños que se dedicaban a recoger colillas arrojadas por los clientes. Osasuna se encontraba en 2ª división. Con motivo del llamado día del Caudillo, el 1 de octubre se realizaron donativos a 400 familias pobres, 50, por cada parroquia,  con 25 pesetas en metálico y un vale de suministro gratuito. El donativo ascendía, en total, a 40.000 pesetas. El 1 de octubre se entregaron carnés de subsidios y pensiones a ancianos de distintas zonas de Navarra, y aunque teóricamente los beneficiarios eran dos millares, tan sólo 1000 recibieron los carnés y 400 las pensiones. El tercer premio de la Lotería caía en Pamplona, en la Administración de Lotería nº 1 de la calle Zapatería, quince días después tocaba parte del 3º y del 6º con 325.000 pesetas. La Sección Femenina entregaba en un acto en el Cine Novedades presidido por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento José López Sanz 20 canastillas y 18 hatillos de ropa infantil a otras tantas madres.

El día 6 de octubre detenían al autor del robo perpetrado hacía una semana en el Bar Sevilla de la plaza del Castillo. El ladrón intentó huir pero fue arrestado por la policía tras los correspondientes disparos al aire. Llevaba un reloj valorado en unas 700 pesetas, una pluma estilográfica Pelikan, 3.500 pts en metálico, varios décimos de la Lotería Nacional, prendas de vestir de señora y caballero y otros objetos.  El conocido falangista José Moreno Diaz, más conocido como Pepe Perla, fundador de la Falange en Navarra y consejero nacional antes de la guerra, era nombrado gobernador civil de Badajoz. Con el cambio de hora oficial, cambiaban también los horarios de cierre de los establecimientos: los teatros y cines cerraban a las 0,45, si bien en los días de debut o función benéfica los teatros podían cerrar a la 1.15, en cuanto a los cines podían terminar a la 1 y restaurantes, cafés, bares y salas de fiestas a la 1.15 de la madrugada. El 11 de octubre se inauguraba el seminario Hispano Americano de los Dominicos de Villava con la presencia del nuncio apostólico Gaetano Cicognati y el capitán general de la 6ª región militar, José Los Arcos. El control de los abastecimientos también afectaba a la hostelería que debían justificar las comidas sueltas con los correspondientes cupones. La educación era frecuente objeto de indicaciones y consignas, este mes, el día 23 se instituía la fiesta de la Propagación de la Fé, en el día de las Misiones. Para evitar fraudes o perjuicios en el ramo asegurador se suprimían los descuentos en las pólizas de seguros. Llamativa fue la multa que se impuso a Osasuna el 22 de octubre: el comité de competición le multaba con 750 pts por haber arrojado piedras contra el árbitro, en el partido contra el Hércules en el campo de San Juan, suspendiéndose temporalmente el juego. Se animaba a los agricultores a incrementar la superficie de cultivo destinada al trigo con el fin de contar con mayor excedente y poder atender las necesidades de la población. El 25 de octubre se inauguraba en Pamplona la Asamblea Nacional de Turismo durante la cual se comentó la declaración de Javier como pueblo de importancia turística o el deseo de enlazar el Irati con el ferrocarril de Canfranc. La Asamblea se clausuró tres días más tarde. El 27 de octubre se inauguraba la Clínica de San Juan de Dios, de la que ofrezco un amplio reportaje fotográfico junto a estas líneas.

El día de todos los Santos, como se hacía desde décadas atrás, la Corporación asistió al tradicional responso ante el mausoleo de Pablo Sarasate con un tiempo bastante desapacible. Subió el precio del pan, estableciéndose un precio único de 35 céntimos para las raciones de 1ª, 2ª y 3ª categoría correspondientes a los 100, 150 y 200 gramos de peso. El día 3 de noviembre se desarticulaba en la ciudad una grupo de corrupción de chicas menores de edad formada por un hombre y dos mujeres. La red había habilitado un lujoso piso en el Ensanche donde traían a las chicas. En el momento de la detención trataban de engañar a dos chicas de 16 años. El trío ingresó en la cárcel, las dos jóvenes en una residencia para su reeducación. El tabaco rubio se vendía sin cortapisas ni racionamientos, imagino que por su altísimo coste. El Ayuntamiento, como todos los años, procedía a realizar su censo de ganado, carruajes de tracción animal, bicicletas  y vehículos a motor. Con tal objeto daba un mes de plazo a los propietarios para facilitar los datos. Se anunciaba la relación de productos racionados a distribuir este mes y las cantidades por cartilla individual: 500 gramos de arroz y  250 de tocino, a los niños  un kilo de azucar blanca, 100 de arroz, 400 de jabón, 260 de chocolate, pan o harina y leche condensada según disponibilidad. También había cupos para los enfermos, para lactancia artificial y madres lactantes, dispensarios de higiene municipal y zonas rurales. Pero los problemas de abastecimiento continuaban. Hoy era el pan y mañana las legumbres.  Se conmemoró el cincuentenario de las Madres Concepcionistas. La Junta Superior de Educación indicaba qué libros debían utilizarse por los maestros en las escuelas. El régimen tenía un toque a menudo paternalista y de protección. Así por ejemplo, el día 11 se entregaban en las escuelas de San Francisco 125.000 pesetas a 123 trabajadores incapacitados para su profesión por accidentes laborales en la misma, de ellos 11 eran navarros y el resto de Guipúzcoa, Alava y Logroño. A falta de otra cosa los diarios hablaban por ejemplo de las 118 palomas que un cazador guipuzcoano había abatido en un solo día en Ibañeta.

De acuerdo al censo de 1940 Navarra tenía 369.618 habitantes, alguno menos de derecho mientras que Pamplona acogía a 61.188 personas. En la calle Mayor, Educación y Descanso tenía un local donde se exponían obras de pintura y  fotografía tanto de profesionales (algunas de Maeztu, Basiano, etc) como de aficionados así como obras de artesanía y de la Obra del Hogar. El sacerdote Cipriano Olaso fallecido en 1930 era objeto de homenaje y veneración pública. Su tumba estaba en la capilla del Seminario Mayor. El  periódico «Arriba España» criticaba el estreno el espectaculo  «Noches  de Paris» por razones morales, calificandola de «tentación turística de gentes procaces y bobaliconas» y calificando la obra de mediocre, vulgar y de mal gusto. El 16 de noviembre se inauguraba la campaña de Cantinas Escolares, acto al que acudieron el obispo, gobernador civil, alcalde y presidente y miembros del Patronato de las Cantinas entre otras personas. Las cantinas distribuían comidas a 1.200 niños de noviembre a mayo. Un labrador entregaba una emisora de radio que había caído de un paracaídas, seguramente de procedencia militar al Alcalde de Pamplona que la depositó en el Gobierno Militar. La primera nevada cubría la falda del Monte San Cristobal. Se conmemoraba la muerte de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange el día 20 de noviembre con actos religiosos y en las escuelas.

El día 22 los músicos conmemoraban el día de su patrona Santa Cecilia, con actos religiosos y musicales, concierto del Orfeón y la Orquesta Santa Cecilia en San Saturnino y fiestas en los locales de Los Amigos del Arte. La gente se quejaba por el retraso de Tabacalera en la venta del tabaco racionado, con los precios de las cajetillas de estraperlo, el Kamel y el Lucky que habían pasado de 3,80 a 8,10 pts. El obispo pedía donativos para la restauración del Santuario de Javier criticando sobre todo a las familias más acomodadas por su falta de colaboración. Por primera vez las escuelas celebraban la fiesta de San José de Calasanz como patrón, con actos sociales, religiosos para niños y maestros acabando la jornada con una película gratuita en el Olimpia para niños asistidos por Auxilio Social y Cantinas Escolares. Osasuna en segunda división estaba sumida en una profunda crisis económica y deportiva. Pamplona celebraba la festividad de San Saturnino: era fiesta laboral en Pamplona.  El Ayuntamiento y otros edificios públicos estaban engalanados con banderas, tapices y colgaduras. La corporación desfilaba en cuerpo de ciudad, con mazas, banda de música y txistularis hasta la catedral para recoger al cabildo, salir en procesión con la imagen del Santo y regresar al templo para celebrar la misa solemne cantada por el Orfeón, tras de la cual la corporación acompañaba nuevamente al Cabildo hasta la Catedral. Unos días más tardes con similares boato y ceremonias  se conmemoraba la festividad de San Francisco Javier.

El 2 de diciembre la Cortes fijaban la mayoría de edad de los españoles en los 21 años. El día 6 de diciembre se inauguraba la campaña de ahorro escolar con la distribución de cartillas a los alumnos de las Escuelas de San Francisco. Organizaba el acto la Caja Municipal, y contó con la presencia del alcalde y el obispo Marcelino Olaechea. Con el apoyo del Gobierno Civil, Diputación Foral y Ayuntamiento se recogían fondos para la distribución de obsequios de obreros en paro y de juguetes para los niños de las escuelas municipales, Auxilio Social y centros benéficos. El día 8, el regimiento de Infantería celebraba el día de su patrona, la Inmaculada Concepción con diferentes actos, religiosos y lúdicos. Al día siguiente en los locales de Educación y Descanso se procedía al reparto de ropa por la Junta de Protección de Menores de Navarra: 500 pares de zapatos, 110 abrigos, 300 pantalones, 160 cazadoras, 800 interiores y 220 jerseis para los niños de las escuelas gratuitas, asilos y parroquias. El delegado provincial de Sindicatos, Laudelino León solicitaba a los empresarios navarros la concesión de una paga extraordinaria a los obreros, no como la legítima concesión de un derecho sindical o social sino envuelto en  un  almibarado  discurso paternalista y protector y alusiones a la cercana Navidad Religiosa. El día 12 se celebró la 6ª Asamblea de la Juventud de Acción Católica de Navarra. El gobernador civil recordaba la prohibición de circular a los coches de turismo desde las 22.00 horas del sábado a las 0,00 horas del martes. Ciegos y modistillas celebraban el día 13 la fiesta de Santa Lucia. La Caja Municipal en atención a las circunstancias económicas decidía ayudar a las familias humildes con la devolución gratuita de las prendas empeñadas en el Monte de Piedad hasta el día 9. La devolución se realizaría en los próximos ocho días.

El Servicio Cinematográfico de Educación y Descanso anunciaba la puesta en marcha  de un nuevo cine, en sus instalaciones, en el piso principal de los números 12-14 de la calle Mayor. Se llamaría Salón Victoria y tendría capacidad para 300 espectadores. Se inauguraría oficialmente el 23 de diciembre y abierto al público el 25, con cuatro sesiones. Un incendio destruía una casa almacén de los Padres Paules y mataba ganado porcino alojado en su finca así como diferente material. Se solicitaba ropa para los presos enfermos del sanatorio de la prisión del Fuerte de San Cristobal que pasaban por unas condiciones inhumanas. Serían festivos no recuperables para 1944 el 1 de enero, jueves santo, la Ascensión, el Corpus, San Fermin, Santiago, la Inmaculada y la Natividad. Eran recuperables, el día de Reyes, Viernes Santo, San Pedro, la Hispanidad, todos los Santos y San Saturnino. El 1 y 19 de abril, 2 de mayo, 1 de octubre y 20 de noviembre solo en establecimientos oficiales. Este año el 19 de marzo y el 3 de diciembre caían en domingo. El día 18, sábado, robaban tabaco en el estanco de la Estación de Autobuses por valor de 11.000 pesetas. Debido a la crisis por la que atravesaba, ocupaba el último puesto de segunda y estaba en situación económica crítica,  la Federación Navarra de Fútbol se hacía cargo de Osasuna, si bien el día 21 le ofrecía la presidencia del club al alcalde Antonio Archanco y días después se elegía a una nueva junta directiva. La plaza del Mercado Viejo conocía estos días una gran animación. En la sede de Cruz Roja se repartían prendas y juguetes a un numeroso grupo de niños necesitados. El grupo «Los pastores de Nazaret» visitaban el Hospital y la Maternidad repartiendo golosinas a los niños, además de ofrecer lo mejor de su repertorio. La Diputación Foral se hacía cargo de los servicios  de Higiene Infantil en Navarra. El Gobierno Civil se trasladaba desde el nº 1 de Paulino Caballero a su nueva sede en la plaza de Mola. Barañain mostraba su deseo de integrarse en Pamplona como una parte más de la ciudad. La central nacional sindicalista preparaba una fiesta de reyes para los hijos de parados menores de 12 años en sus locales de Educación y Descanso. El alcalde autorizaba a un grupo de cantores cantar villancicos en las calles de la ciudad en Navidad y promovía la instalación de anuncios luminosos por parte de los comerciantes y hosteleros de la ciudad.

Fotos por orden de aparición: alguna de las fotos aparecen referenciadas dentro del texto. Además,  Nº 1: Publicación informativa sobre el Seguro de Enfermedad. 1943, Nº 2: Exposición Casa Ajuria, cunas y ajuares, Años 40. «Desolvidar» Patximendiburu.blogspot.com Nº 3: Antonio Archanco, alcalde de Pamplona, Nº 4: Noticiario Cinematográfico. NODO Filmoteca Española, Nº 5: la cupletista Raquel Meyer, Nº 6: Boletín Informativo Ministerial. 1943 , Nº 7: ¨Lámina en huecograbado. Procesión en Pamplona. Años 40. Todocolección.net , Nº 8: Fermín Sanz Orrio , Nº 9: Salvoconducto de 1943, Nº 10: Estadio Ruiz de Alda. V Torneo Juvenil. 1952, Nº 11: Plaza de la Cruz con los institutos recién inaugurados. J. Cia. 1944. AMP, Nº 12: Foto de un encierro de los sanfermines de 1943. Foto J. Galle, Nº 13: Corrida del 7 de julio de 1943 con Manolete a la izquierda. Foto Zubieta y Retegui, Nº 14: Video del NODO de los sanfermines y encierros de 1943. Filmoteca Española, Nº 15: Campamento del Frente de Juventudes «Sancho el Fuerte» de Burlada. 1943, Nº 16: piscinas de San Pedro. Años 90. Revista Ezkaba,  Nº 18: Cine Novedades, Nº 19: Arriba España. 26 de octubre de 1943., Nº 20,  21, 22 y  23: Archivo Fotográfico Hospital San Juan de Dios. Marcelino Olaechea, Obispo de Pamplona, bendiciendo las nuevas instalaciones (1943); Clínica, Iglesia y Comunidad acabadas de inaugurar. Octubre 1943. Sala de partos. 1943. Fachada principal de la clínica. 1943. Nº 24: Seminario Hispanoamericano de Misioneros Dominicos de Villava, Nº 25: edificio del Beste Jira recién inaugurado. 1912, Nº 26 y Nº 27: Programa de mano del espectáculo «Noches de Paris». 1943. Nº 2828: Ediciones Juventud de acción Católica. Catálogo. 1943, Nº 29: Carnet de asociada de Juventud de acción Católica. 1943, Nº 30: Gobierno Civil en construcción. 1940-1945. Foto Zubieta y Retegui. Colección Arazuri, Nº 31: Fotografía de familia.  Foto Fernando Diaz. 1941.

Los Sanfermines de la transición (1976-1986)

Video del Chupinazo y los Sanfermines de 1976

Cierro, de momento,  con esta publicación la serie de entradas dedicadas a repasar los sanfermines del siglo XX y aunque quedan los últimos años del siglo  los  repasaré en otra ocasión. Este año era alcalde de la ciudad Javier Erice. Hacía unos meses que acababa de morir Franco y había tomado posesión de la jefatura del Estado el rey Juan Carlos I. Sin embargo y a pesar de la muerte del dictador no habían cambiado demasiado las cosas. Hasta el 1 de julio había sido presidente del gobierno Carlos Arias Navarro. Arias había sido gobernador civil de León, Tenerife y gobernador civil y jefe provincial del Movimiento en Navarra, tras la destitución de Luis Valero Bermejo desde el 15 de julio de 1954. Era conocido entre la oposición antifranquista como «el carnicerito de Málaga» por su papel en la represión tras la guerra civil, se le atribuye la muerte de más de 4.000 republicanos. Tras su paso por Pamplona fue nombrado director general de Seguridad, alcalde de Madrid y ministro de la Gobernación hasta  la muerte en atentado de Carrero Blanco al que sustituye como presidente del Consejo de Ministros en 1973. Protagonizó un tímido intento de maquillar el rostro del régimen con el espíritu del 12 de febrero de 1974 que se encontró con la oposición de los sectores más ultras, viéndose, además,  desbordado por la creciente fuerza de la oposición antifranquista. Los sucesos de Vitoria en Marzo y de Montejurra en mayo de 1976 precipitaron su caída. Un día antes de los sanfermines tomaba posesión de la presidencia del Gobierno, Adolfo Suarez. Ese mismo día se celebraba en el Pabellón Anaitasuna en Pamplona un acto proamnistia en el que participaron personajes como Victor Manuel Arbeloa, Gabriel Urralburu o Mariano Zufia.

En este contexto se iniciaban los Sanfermines. Y lo hicieron con lluvia, entre un auténtico mar de paraguas, como se puede ver en el video que abre la entrada.  El chupinazo estuvo pasado por agua, llovía torrencialmente, me recuerda mi hermano. Y aquellos jóvenes gritaban «fuera paraguas», porque  las ganas de fiesta  de aquella juventud podía incluso contra los elementos climatológicos por muy adversos que se presentaran. Yo comenzaba la adolescencia, tenía 12 años. La lluvia impidió la salida de los gigantes y cabezudos. Los concejales sociales se negaron a vestir de frac en los principales actos festivos como el riau riau, que este año duró cuatro horas,  lo que fue objeto de cierta polémica social y en los medios aquellos días.  El alcalde por primera vez declinaba presidir la primera corrida de feria.  La efervescencia que se vivía a nivel político se trasladaba a la calle. Las reivindicaciones políticas se trasladaban a los actos festivos como el riau riau de aquellos años. Se quemaban banderas españolas y se exhibían ikurriñas. Una manifestación celebrada el día 11 por al muerte de un manifestante en Santurce fue disuelta por la policía. Este año se habían producido los sucesos de Vitoria y de Montejurra. Todavía se mantenía la tradición de nombrar madrinas de las fiestas por parte de las peñas. La costumbre permanecería por lo menos hasta 1978.

Entre los diestros que nos visitaron estos años estaban Damaso González, Ruiz Miguel, El Viti, el Niño de la Capea, Paco Alcalde, Manzanares, Raul Aranda, Curro Rivera, Paquirri, Roberto Dominguez,  José Luis Parada, Luis Francisco Esplá, Antonio José Galán, Galloso, Frascuelo, José Luis Palomar, Palomo Linares, Julio Robles, José Antonio y Tomás  Campuzano, Emilio Muñoz, Ortega Cano, Angel Teruel, Espartaco, Morenito de Maracay, Vicente Ruiz El Soro, Pepin Jimenez, Victor Mendez, Manili, José Cubero Yiyo, Victor Mendez, Antoñete, Curro Durán, Emilio Oliva, Manolo Cortés, Lucio Sandin. A las sociedades deportivo recreativas acudían figuras de la música como Juan Pardo, Mocedades, Manolo Otero, Iva Zanichi, Patxi Andión, Lolita, Mochi, Camilo Sexto, Los Chicos, Los Puntos mientras Paco Martínez Soria visitaba por enésima vez el Gayarre. Entre las incidencias acaecidas en el encierro, donde se comenzaba a detectar la presencia de las primeras corredoras, cabe señalar el encierro del día 12 que duró más de un cuarto de hora con una treintena de heridos, dos de ellos graves. En nuestra ciudad se derribaba la popular Casa Seminario y los solares de los viejos cuarteles iniciaban su larga andadura como aparcamientos en superficie. Se derribaban las antiguas escuelas del Ave María y comenzaban las obras del complejo deportivo municipal de Aranzadi, bueno para ser más exactos de sus dos primeras piscinas, cuyas obras acabarán el año siguiente.

En 1977, el día 8 de julio, viernes, yo había acudido al encierro en la plaza de toros. Estaba situado, en la parte derecha del tendido, según se entra  desde el callejón, y a unos 80 metros de este. Nada hacía prever lo que sucedió cuando llegaba el encierro al coso taurino. Cayeron unos mozos y luego otros más y más hasta formar una impresionante montonera. Cuando llegaron los toros se encontraron con un autentico valladar de cuerpos. No hubo más heridos por asta de milagro, los toros y mansos estaban asustados y atrapados entre el montón de cuerpos y los mozos que seguían viniendo por detrás algunos toros desandaron su camino rumbo a la Estafeta. Al final hubo un muerto, por aplastamiento, el joven José Joaquín Esparza Sarasibar de 17 años y casi 40 heridos. Las barracas se comenzaban a colocar en la zona de Yanguas y Miranda donde permanecerían por largo tiempo, hasta su reciente traslado al parque de la Runa. El riau riau duró este año 4 horas, con algún incidente aislado, como la quema de alguna bandera española.

Estos fueron los primeros sanfermines,  (era alcalde Segundo Valimaña),  en que la ikurriña ondeó oficialmente junto a las banderas de Pamplona, Navarra y España en los balcones de la casa consistorial, si bien esto no sirvió para aplicar los ánimos de algunos jóvenes que siguieron protestando por la presencia de la bandera española en diferentes zonas de la ciudad. Recordemos que antiguamente se engalanaban calles y plazas principales con banderas. Continuaba la conflictividad política: un par de meses antes se había celebrado la famosa semana pro-amnistía con varios muertos por la policía en el País Vasco y Navarra. Se sucedían los atentados de ETA y grupos de ultraderecha, con agresiones indiscriminadas a jóvenes por parte de los guerrilleros de Cristo Rey.  Poco antes de las fiestas se produjo una huelga en el sector de la hostelería  que se suspendió in extremis al comenzar las fiestas. En Agosto se celebraba la Marcha de la Libertad y en diciembre dos grandes manifestaciones de diferente signo recorrerían las calles de la capital, la primera, el 3 de diciembre  convocada por la Diputación Foral presidida por  Amadeo Marco con el apoyo de la UCD y AP, a favor de una “navarra foral y española” y el 9 de diciembre otra apoyada por 13 partidos y 6 sindicatos nacionalistas y de izquierdas a favor de una “Diputación democrática y un Consejo Foral representativo” . Una de las imagenes de los cambios urbanísticos  lo marcaba el derribo del convento de las Carmelitas en la Avenida de Pio XII con su inconfundible cúpula.

En 1978, la ciudad cambiaba su fisonomía y sus espacios tradicionales al mismo tiempo que lo hacía la sociedad y la política en ese tiempo. De los sanfermines de 1978 ya hablamos en la serie «Pamplona, año a año». Como decía en aquella entrada los sanfermines del 78 no se pueden entender sino es fruto del contexto socio político de aquella época. Como dice Mari Mar Larraza en el título del libro que repasa algunos aspectos políticos y sociales de la Pamplona franquista, la ciudad había pasado a ser de «leal a disidente», de bastión del golpe militar de 1936 a convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para el régimen franquista a lo largo de los años 70 y aun antes. Con la transición no solo no se aplacaron los ánimos en nuestra ciudad sino que se radicalizaron las posturas políticas, encontrando las posiciones rupturistas un gran eco en nuestras calles, especialmente entre los sectores más jóvenes de nuestra sociedad. En mayo y tras el funeral por el asesinato de un policía nacional un grupo de jóvenes apuñaló al subteniente de la guardia civil Juan José Eseverri en la calle Chapitela. Fueron detenidos cinco jóvenes que ingresaron en prisión. A partir de ese momento se produjeron frecuentes manifestaciones que acababan invariablemente en fuertes enfrentamientos con la policía. El 3 de julio un grupo de personas se encerró en la casa consistorial pidiendo la libertad de los detenidos y declarándose en huelga de hambre. Esos días fueron quemadas tanto banderas españolas como alguna ikurriña colocadas  en diferentes zonas de la ciudad. El riau riau transcurrió sin incidentes. Hubo algún pequeño conato de enfrentamiento entre jóvenes de distinto signo en la noche del día 6 al 7 a propósito de esta guerra de banderas que no llegó a mayores. Por primera vez no había presencia militar en las fiestas, ni de músicos militares, ni de ningún otro tipo. Este año se había derribado la casa de Baños de la calle Calderería y el edificio de la Mutua en Carlos III, se había inaugurado el nuevo edificio de la CAN en la mencionada avenida, apuntalado el puente de Cuatro Vientos por su enorme saturación de vehículos pesados y convertida la primera parte de la Avenida de Bayona en un patinodromo, lo que hoy conocemos como Antoniutti. Un rincón con encanto, como Recoletas sufría igualmente algunas pequeñas modificaciones: perdía uno de sus dos kioskos asi como las escalerillas de salida a la Cuesta de la Estación. Aun se seguía aparcando en la plaza tanto fuera como en torno a la fuente.

El día 8 de julio, en la plaza de toros,  tras la muerte del último astado medio centenar de personas bajaron al ruedo con una pancarta en la que se leía «Amnistía total. Presoak kalera. San Fermin sin presos» que fue recibida con disparidad de opiniones, de pitos y oposición  en los tendidos de sombra y de apoyo y aplausos en los tendidos de sol, disparidad que fue a más con el lanzamiento de algunas almohadillas y objetos que provocaron algún pequeño conato de enfrentamiento entre parte del grupo de la pancarta y algunas personas de sombra. En ese momento entraron por el callejón las peñas txikis y tras de ellos unos cuarentena de antidisturbios (de los 200 que aguardaban fuera) encabezados por el comisario Miguel Rubio que cargó primero contra el grupo de manifestantes y luego ante la reacción airada de buena parte de los tendidos que arrojaron todo tipo de objetos lo hicieron con material antidisturbios y fuego real contra la multitud. Hubo siete heridos de bala en el coso taurino de los 55 que fueron atendidos en la enfermería de la plaza. Un poco más tarde entraba otro grupo de policías  por el patio de caballos utilizando también sus armas de fuego. A partir de las 9 y hasta bien entrada la madrugada los enfrentamientos se extendieron por todo el Casco Antiguo y el Ensanche, con cientos de manifestantes parapetados tras las barricadas intentando llegar hasta el Gobierno Civil.

En esta avanzadilla hasta el Gobierno Civil, la policía disparó nuevamente fuego real, disparos de metralleta según unos o más espaciados como de fusil de asalto según otros, produciéndose cuatro nuevos heridos de bala y un muerto, el joven Germán Rodríguez que caía muerto a las 22.15 horas por un tiro en la frente a la altura de la avenida de Roncesvalles. Hubo más de 200 heridos, 11 de ellos heridos de bala.  Según Martín Villa, ministro del Interior en apenas seis horas se hicieron 7.000 disparos de material antidisturbios y 150 disparos de bala. Se conservan grabaciones de las comunicaciones policiales de aquel día en las que textualmente algunos mandos (el comandante Fernando  Avila García, procedente de la Legión y que había sustituido al asesinado Imaz por voluntad propia) instaban a sus subordinados actuar con contundencia sin importarles disparar a matar. Muchos achacan a este comandante cierto deseo de venganza y de dar un escarmiento a un sector político de nuestra ciudad. Se suspendieron las fiestas. Hubo dos días de luto y el día 11, el alcalde, Jesús María Velasco declaraba oficialmente suspendidas las fiestas. Los sanfermines chiquitos de septiembre consiguieron recuperar el perdido espíritu festivo de la ciudad y  sus habitantes y para muchos siguen siendo unos sanfermines inolvidables.

1979 fue el primero año de muchas cosas, el primer año después de los trágicos sanfermines del año anterior, el primero con una corporación elegida en las urnas y que daría como alcalde al socialista Julián Balduz  (que permanecería en el puesto hasta 1991) y con la presencia de mujeres en la corporación, el primero en el que se utilizó el grito del chupinazo en castellano y en euskera, el primero en que se celebraron encierros txikis, el primero sin la presencia de la policía nacional en los principales actos, como el encierro, el primero en colocarse las barracas políticas en Taconera, el primero en no colocarse las banderas en diferentes puntos de la ciudad. En la plaza de toros al margen de las tradicionales corridas se celebraban otros muchos espectáculos: festivales, deporte rural, la que empezaba a ser tradicional corrida vasco-landesa, etc.

A pesar de los malos presagios que sobrevolaban las fiestas, fueron los terribles «años de plomo» en 1980 no hubo afortunadamente ningún incidente. Si embargo, este año, se produjeron dos muertos en el encierro del día 13: murieron los jóvenes Vicente Eladio Risco, en la plaza consistorial y José Antonio Sánchez Navascués en la plaza de Toros. Estas muertes llevarían aparejados algunas reformas en el vallado. Y es que al menos una de ellas, la de la plaza consistorial  se pudo haber evitado si el primer vallado no hubiese estado completamente invadido por espectadores y si  libre para que los corredores pudiesen encontrar refugio. Fue el primer año en que se inició el turno rotatorio entre todos los grupos políticos para lanzar el chupinazo. La mayoría de las peñas convocaron un pobre de mi alternativo en la plaza de San Francisco en protesta por la política sanferminera del nuevo ayuntamiento. El riau riau duró este año cinco horas y media. El grupo Los Pecos fue objeto de una autentica caza al hombre, teniendo que suspender su actuación en el Club Larraina tras el lanzamiento de todo tipo de objetos e improperios. Como años atrás, en 1968, con los Pop Tops buena parte de nuestra juventud podía hacer gala a veces de comportamientos bastante  cavernícolas. En cuanto al ámbito urbanístico, en Pamplona se comenzaba a hablar de construir aparcamientos subterráneos y de peatonalizar el Casco Viejo y se  inauguraba el edificio de Caja Municipal en la entonces avenida de Ejército. En 1980 continuaron cambiándose los nombres de algunas vías principales como se había hecho el año anterior con la Avenida Franco, Osasuna subía a 1ª división después de 17 años correteando por los campos de 2ª y 3ª división.

1981  fue también, como en 1979 el primero en varias cosas: fue el primer año en que el chupinazo lo tiró una mujer, más concretamente la concejala Elisa Chacartegui. El riau riau duró cuatro horas y cuarto y la ceremonia de las vísperas se celebró sin la presencia de la Corporación, seguramente por primera vez en su historia.  Fue el primer año en servirse a partir de las 7 de la mañana en la plaza del Castillo el caldico reconfortante, caliente y gratuito. Fue el primer año en que la hornacina se colocó en la muralla de la Cuesta de Santo Domingo, con el santo rodeado por los pañuelos de las peñas. Fue el primer año en que no actuó antes del encierro la banda del Maestro Bravo. En su lugar actuó la fanfarre Intxaurrondo. Con la apertura del centro territorial de TVE en Navarra se amplió la cobertura televisiva de los encierros y los sanfermines, retransmitiéndose el encierro para toda Navarra desde 1982 y desde 1993 para toda España. Si en 1971 el presupuesto de las fiestas era de unos 3 o 4 millones de pesetas diez años más tarde, su coste se había multiplicado por diez. En 1981 se cerraba el Matadero Municipal de Pamplona, desaparecía «El Pensamiento Navarro», y las papelimpias o «pamplolimpias» que de todo se les llamó entonces inundaban la ciudad.  El riau riau de 1982 duró cuatro horas y cincuenta minutos. La ikurriña había dejado de ondear oficialmente en el ayuntamiento desde diciembre de 1981, si bien concejales de HB la sacaron a partir de ese año al balcón de forma extraoficial. El empeño de salir con la bandera por parte del grupo municipal  de danzas llevaría a la larga aparejada su disolución. Este año cambiaron los recorridos de las villavesas, se derriba un resquicio de otro tiempo: la vieja estación del Empalme de la Rochapea, los cines se convierten en multicines, nace «Navarra Hoy», los temblores de tierra sacuden nuestra ciudad y los termómetros marcan temperaturas calurosísimas apenas recordadas en la historia.

En 1983 se suspendía por primera vez el riau riau, al retirarse a las siete de la tarde la corporación junto a la Pamplonesa, por la presencia de un grupo de medio centenar de jóvenes de la izquierda abertzale que impidieron el normal desarrollo del acto. Por contra el acto de la procesión era cada vez más concurrido. En 1983 como dije en la entrada correspondiente las atracciones de las barracas costaban 50 pesetas. Este año moría el maestro Bravo pasados los sanfermines. También lo hacía otro ilustre hijo de la ciudad, el músico Luis Morondo. Se acometían obras de reforma en la avenida de Villava y en Pio XII y se inauguraba la casa de baños de la calle Eslava. También desaparecía la vaguada de San Juan por donde en otro tiempo circulara el Plazaola y se comenzaba a hablar  de las llamadas casas de Múgica. Los olmos de la ciudad caían victima de una  letal enfermedad llamada grafiosis. La ciudad se dotaba con la nueva corporación democrática de multitud de parques, polideportivos y escuelas, aunque la contrapartida fuese la abultada deuda municipal. En 1984, el encierro del día 7 salió con siete minutos de retraso, debido a que no estaba adecuadamente limpio de corredores el recorrido. Sin embargo este año fue también el año con menos corneados, dos durante todas las fiestas. Nuevamente se suspendió el riau riau. Esta vez no se pudo salir siquiera de la propia casa consistorial, tras dos horas de infructuosos intentos. Mientras se proseguía con la guerra de las banderas. La nómina de visitantes ilustres no era muy abultada estos últimos años, algún ministro socialista, el alcalde Tierno, etc, pues bien en 1984 visitaron nuestra ciudad además de dichos ministros los embajadores de la URSS y EEUU y la nieta de Hemingway, Margaux y en 1985 los embajadores de Colombia y Canadá. Los éxitos osasunistas tenían reflejo en los cánticos sanfermineros. Así sucedió en 1985 con el cántico «Osasuna  a la UEFA va». Empezaron los problemas con las barracas políticas.

1985 pasará a la pequeña historia de nuestra ciudad por traernos una de las peores olas de frio, llegamos  a los -17º, se heló el Arga y nevó en Mayo.  El Riau Riau llegó a San Lorenzo este año pero ya no se recuperaría nunca más,  en 1986 apenas pudo recorrer 100 metros después de 2 horas de recorrido, y así sigue, sin recuperarse hasta nuestros días. El presupuesto de las fiestas en 1985 fue de 45 millones de pesetas. Se incorporaron algunos servicios nuevos: consigna y duchas, así como una oficina de información y otra de objetos perdidos, todos ellos  en la estación de autobuses. En 1985 también los ocupas «okupaban» edificios oficiales: entonces fue el edificio de Zapatería, 40, a cargo de los colectivos Katakrak y Kokorock. Parece que desde 1978 descendió de forma notable la presencia de extranjeros, aunque en 1985 se hablaba de triplicar la población y en 1986 la prensa hablaba de la llegada de 250.000 visitantes, de forma que se estimaba que esos días había en Pamplona entre 400 y 600.000 habitantes.

Por contra, en 1986 fue bastante notable la presencia de punkis y otras tribus urbanas, circunstancia que recogió la prensa de aquellos años con frecuentes altercados en la vía pública. A excepción del riau riau los sanfermines habían entrado en una dinámica de cierta normalidad: seguía celebrándose el encierro txiki, la procesión y la comparsa atraía cada vez a más gente así como los fuegos artificiales. Las barracas seguían ubicándose en la explanada de Yanguas y Miranda. El encierro era como siempre el acto estrella de las fiestas, con sus endémicos problemas de saturación de gente y el riesgo que entraña una carrera de estas características con seis toros bravos sueltos por las calles. Pero también había otros actos menores que empezaban a tener su público: el encierrillo, el apartado, la corrida vasco landesa, los festivales matutinos en la plaza de toros, las jotas en la Taconera, las dianas, etc. La canción de este año fue Calderete del grupo Gamberros Unidos. El Ayuntamiento impulso una campaña cívica durante estos días bajo el lema de «No te cortes la fiesta». El día 8 se escapó una vaquilla por la puerta del callejón circulando por el ensanche hasta la avenida del ejército y de allí por Antoniutti y Cuesta de la Reina hasta la Rochapea. El último Riau-Riau que consiguió este objetivo fue el de 1985, con una duración de tres horas y media, durante las cuales se interpretó, cantó y bailó el «Vals de Astrain» unas 180 veces. En la ciudad se acometía una profunda reforma del Mercado de Santo Domingo, cuyos comerciantes pasarían todo un año en los pasillos de la plaza de Toros, se reformaba y reforzaba el puente de Curtidores y se compraban para rehabilitar, por parte de las administraciones foral y municipal,  diversos edificios nobles del Casco Viejo de nuestra ciudad. Termino esta entrada con un amplio reportaje fotográfico sobre los sanfermines de 1978, con mucho más material gráfico y de mejor calidad que en la entrada «Pamplona, 1977-1978».

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Postal del encierro en el tramo de Santo Domingo. 1976-77. Ed. Dominguez, Nº 2: Noticiario Cinematográfico (NODO) Julio 1976. NOT N 1747 B. Filmoteca Española. RTVE, Nº 3: Postal del encierro en el  tramo de Telefónica. 1977. Ed. Dominguez, Nº 4: Programa de fiestas San Fermín 1976, Nº 5: Gigantes a la salida de la calle Mayor. 1976, Nº 6: Calendario de bolsillo. San Fermín 1977. Grafinasa, Nº 7: Montón del 8 de julio de 1977. Archivo Diario de Navarra, Nº 8: portada de la revista «Triunfo». Septiembre 1977, Nº 9: portada de la Gaceta del Norte (Ed. Navarra). 27 de noviembre de 1977, Nº 10: El Ayuntamiento de Pamplona, el 4 de julio de 1978. Foto Joxe Lacalle, Nº 11: Dossier confeccionado y editado por la Comisión Investigadora de las Peñas de Mozos de Pamplona. Julio 1978. Nº 12. Portada de ABC. 11 julio 1978, Nº 13: Portada de El Correo Español. 12 de julio 1978, Nº 14: Hoja de Lunes de Barcelona. 10 de julio 1978, Nº 15: postal del encierro en el tramo de Mercaderes. Ediciones Vaquero. 1979, Nº 16. La Comparsa frente a la Casa Consistorial. 1979. Archivo Santi Urra, Nº 17: Foto Mena. Cogida mortal de Vicente Risco en la plaza de Toros. 13 de julio de 1980, Nº 18: Elisa Chacartegui, primera mujer en lanzar el chupinazo. Julio 1981, Nº 19: Ambiente en la calle. 1981. José Luis Nobel. Colección Arazuri. AMP, Nº 20: Encierro televisado, tramo de Telefónica. 1981, Nº 21: Cogida de Peter Townsend. Foto Agencia EFE. 10 de julio de 1984, Nº 22: Ambiente en la calle. 1984. José Luis Nobel. Colección Arazuri. AMP,  Nº 23: Imagen captada de documental sobre los Sanfermines de ETB. 1984, Nº 24: Balcón de la plaza consistorial, con la ikurriña junto al resto de banderas. 1980. ABC. Foto Europa Press, Nº 25: Ambiente en la calle, Foto de Lluis Maimi Casanovas. 1979. Nº 26: portada de la revista taurina Aplausos. Julio 1986, Nº 27 y Nº 28: Pancarta pro-aministia en la arena de la plaza de toros. La Policia Armada entrando en el coso. Fotos Jorge Nagore, Nº 29:  carga de la policía armada tomada desde otro ángulo. Foto José Ramón Belzunce, Nº 30, 31 y 32: Foto Dossier de las Peñas, 1978. Nº 33: mozos intentando razonar con un antidisturbio cerca de Telefónica. Foto Jorge Nagore. Nº 34: Carga policial en la avenida de Carlos III. Foto Xabier Santiago,  Nº 36: Foto Dossier de las peñas, 1978. Nº 35, Nº 37, Nº 38: Fotos extraidas de la prensa de aquellos años. 

Pamplona año a año: 1918. El año de la gripe y del derribo de la muralla de Tejería

El invierno de 1918 fue especialmente duro en Pamplona. Para más inri, a estas adversas condiciones metereológicas  se unió la falta de carbón. De su adquisición se encargaba la Junta Municipal de Abastos que había  adquirido estos días un par de vagones a la compañía El Irati. A primeros de enero el carbón se vendía en la antigua plaza de toros a 55 céntimos los dos kilos, con un tope máximo de 10 kilos por comprador.  Desde Soria llegaron a la ciudad tres mil docenas de huevos que se venderían en el Mercado Viejo a 2,50 pesetas el kilo. El día de Reyes, domingo,  las calles estaban hechas un autentico barrizal, de forma que el alcalde, Francisco Javier Arraiza Baleztena, había conseguido una autorización del obispo para que las brigadas de obreros municipales pudiesen trabajar en  festivo. A las 11 de la mañana se realizó en un Frontón Euskal Jai abarrotado de público el reparto de juguetes entre los niños más pobres de la ciudad recogidos por los llamados «exploradores», una especie de «boy scouts» y a las 16.30 en el salón de actos de las Escuelas de San Francisco, la Asociación «Unión de Damas del Sagrado Corazón de Jesús» realizó un reparto de ropa a numerosas familias necesitadas de la ciudad. Se sometía, por otra parte, a estudio el proyecto de tren de Estella a Vitoria también llamado ferrocarril vasco navarro que, recordamos en otra entrada, haría su último viaje el 31 de diciembre de 1967. La necesidad acuciaba en nuestra ciudad. Una comisión benéfica liderada por Juanito el de la Rochapea, que había hecho una campaña junto al Diario de Navarra, iba a destinar 2.500 pesetas a desempeñar  ropas de abrigo y de cama depositadas en el Monte de Piedad. Fruto de esta misma campaña benéfica se repartieron 143 lotes a vecinos necesitados de la calle Jarauta. La iglesia de San Saturnino repartía entre la familias pobres de su parroquia 465 bonos de pan y carbón. La Escuela Normal de Maestras también celebraba sus fiestas de caridad, en esos días distribuyó 112 lotes de ropa de niño a las madres que habían asistido a la conferencias instructivas sobre lactancia, dentición, ejercicio, higiene, primeros auxilios, etc.

Pamplona amanecía a 9 grados bajo cero y no llegaba  a los 0 en todo el día. El temporal había comenzado el 26 de diciembre y lo termometros habían llegado a marcar hasta 20º bajo cero en algunos lugares. Dada la importancia del artículo y los precios desmesurados que estaba alcanzando la Junta Provincial de subsistencias fijaba el precio del carbón y la obligación de venderlo exacto de peso. El precio sería de 15 o 16 céntimos el kilo  según fuese a granel o en sacos de 25 o 50 kilos. Se preparaba el primer centenario del nacimiento de Navarro Villoslada. Los Amigos del Arte recorrieron las calles haciendo una colecta  a favor de la cantinas escolares. La gente era denunciada por motivo muy diversos: una vecina de Descalzos por escándalo público,  un borracho que en Mercaderes gritaba, lloraba y daba vivas a la República, otro que le dió por cortar lo cables de la luz de una casa de la Mañueta, una mujer por pedir, faltas a la moral, blasfemia, embriaguez y escándalos varios. La Junta Directiva del Círculo Jaimista acordaba establecer en Pamplona la institución de las «Margaritas», rama femenina del carlismo. Más de 600 vecinos de la ciudad habían sido denunciados por tener la salida de las chimeneas de sus estufas a la vía pública. Los domingos al mediodía se celebraban conciertos en la plaza del castillo. Otros preferían la zarzuela o los cines. A finales de enero se informaba que se estaban buscando recursos para erigir un monumento al violinista Pablo Sarasate. Ante la falta de combustible diferentes pueblos y entidades pedían a Correos sustituyesen los vehículos de reparto por la tracción animal en sus servicios.

A primeros de febrero se hablaba sobre la prolongación del mirador de la Taconera hasta la misma muralla. Era un proyecto deseado por la ciudad. Se iba a  quitar la barandilla situada a lo largo de la orilla izquierda del Arga, por el camino de la carbonilla que conducía a la Estación del Norte. Esa barandilla se iba a colocar en el extremo saliente de dicha prolongación. Este fue el año de la gripe que mató a más de 50 millones de personas en todo el mundo, pero la oleada fuerte empezaría en la segunda mitad del año. En enero había habido más muertes que nacimientos en la ciudad, 122 frente a 57, la mayoría de ellas por enfermedades respiratorias. El día 2 de febrero se celebraba la fiesta de la Candelaria, antiguamente era fiesta de precepto, pero en estos años tan solo se guardaba fiesta en oficinas y centros oficiales durante media jornada. El día 3 se conmemoraba la fiesta de San Blas y los pamploneses acudían a la iglesia de San Nicolás con cestas de alimentos para que se los bendijeran. Este año hubo menos puestos o tenderetes que otros años. El Centro de Sindicatos Libres de Obreros Católicos pedía al Ayuntamiento que suprimiese el Carnaval en aquello que del consistorio dependiera. El alcalde les contestó que no era de su competencia sino del gobernador. Con motivo de estas fiestas no hubo clases los días 11, 12 y 13 de febrero. Hubo baile en el Gayarre organizado por el Casino Eslava que terminó de madrugada. Se notaba la animación en las calles si bien no hubo demasiada gente disfrazada. En otras ciudades se había suspendido por orden gubernativa, como en Santander y Bilbao y es que las autoridades religiosas no eran muy dadas a fastos de origen pagano y las políticas no eran muy proclives a que la gente disfrutase sin control y lo hiciese además disfrazado por aquello del anonimato en las riñas o agresiones que dificultaba extraordinariamente la identificación de las personas. En varios centros (Orfeón, Nuevo Casino, círculos jaimistas e integristas) hubo también bailes. En las iglesias (Salesas, San saturnino, Carmelitas Descalzos, San Agustín, Corazonistas y Redentoristas), por contra, triduos de desagravio por los «excesos y desordenes» cometidos en carnaval. Se rompía la alianza política electoral entre jaimistas, integristas y mauristas. La crisis de los transportes por ferrocarril seguía sin resolverse. El alcalde publicaba un decreto prohibiendo  la mendicidad. Para los mendigos pobres de Pamplona se ofrecían tres plazas en la Casa de Misericordia,  a los mendigos de fuera se les mandaría a sus respectivos pueblos.

El director general de Comunicaciones del Estado solicitaba al Ayuntamiento certificación de la propiedad del solar de 850 m2, ubicado en los terrenos del Vinculo, que pretendía comprar  para construir la nueva Casa de Correos y Telégrafos. Las escrituras se formalizarían en mayo, sin embargo había miedo a incumplir el plazo de 80 días para el derribo. Los panaderos de la ciudad solicitaban al Gobernador autorización para subir el precio del pan ante la subida de las materias primas. En la segunda quincena de febrero mejoró la crisis de subsistencias aunque los precios seguían siendo altos, pero bastante menos que a primeros de año: la docena de huevos estaba a 1,50 cuando un mes antes estaba a 3,50 pts. El 17 de febrero se proclamaban los diputados electos a cortes por Pamplona al no haber más candidatos para los puestos a cubrir y por lo tanto el día 24 no hubo elecciones. La Junta Provincial del Censo proclamó diputados electos a Victor Pradera y Larumbe, Manuel de Aranzadi e Irujo y Celedonio Leyún Villanueva. En el resto de circunscripciones se presentaron candidatos como Gabino Martínez e Ignacio Mencos Conde del Vado por Tafalla, Tomás Dominguez Arévalo, conde de Rodezno y  Santiago Cunchillos por Aoiz,  el  marques de Castejón y José María Méndez Vigo por Tudela y    Joaquín Llorens, José María Gastón e Isidoro de la Pedraza por Estella. En Tudela se habían producido incidentes entre seguidores de los dos candidatos, el marqués de Castejón y José María Mendez Vigo. El día 19 llegaba otro  vagón de carbón vegetal al establecimiento de venta municipal instalado en la plaza de Toros y se esperaba un segundo en los siguientes días, como el mes anterior, destinados, fundamentalmente, a las personas más necesitadas y que sólo podían adquirir el combustible en pequeñas cantidades. Se aproximaba el final del contrato de arrendamiento del Teatro Gayarre y el Ayuntamiento pretendía renegociarlo, con mejoras, ya que argumentaba que el teatro tenía «verdaderos destrozos que no tenía porque pagarlos el Ayuntamiento». En 1888 por estas fechas, recordaban las crónicas locales, estuvo nevando durante seis días llegando a haber dos metros de nieve por las calles, con los lobos al acecho y los cuervos entrando en las casas». Un poco fabulado me parece el relato a mí.

El Sindicato Libre de Pamplona pedía al Gobierno la prohibición de exportar productos de primera necesidad así como la persecución de los acaparadores, la nacionalización de los transportes y demás servicios públicos, el incremento del empleo público para reducir el paro, el control de los precios de los alquileres de los cuartos viviendas y la determinación de un salario mínimo para los trabajadores con el fin de atender adecuadamente las necesidades familiares. Las elecciones a Cortes por los distritos con más de un candidato dio como ganadores al Conde de Rodezno, por el distrito de Aoiz, a Mendez Vigo, por Tudela, a Joaquin Llorens, por Estella y al conde del Vado, por Tafalla. No obstante hubo denuncias por coacciones y compra de votos que finalmente no prosperaron. El día 24 de febrero se producía un incendio a las 9 de la noche en los muelles de la estación del Empalme en Pamplona. Ardieron unas 540 pacas de paja. El suceso se produjo por el disparo de un cohete lanzado por unos jóvenes que habían pasado la tarde en Irurzun y que cayó sobre la paja almacenada. El 1 de marzo de 1918, Pamplona amanecía nevando, formándose una capa de 10 a 12 cm en la ciudad y en la Cuenca. A lo largo del día se fueron alternando la nieve con los claros, de forma que al final de la jornada el suelo seguía cubierto de nieve. Esta misma tónica se mantuvo por la noche y a lo largo de los días siguientes. El día 2 dimitía el gobernador civil de Navarra, Buenaventura María Plaja. El día 4 se inauguraba el servicio de transporte de detenidos en coche celular. El coche estaba pintado de azul. Tenía un par de ventanas cerradas en forma de persianas y lucía un rótulo que decía «Servicio Penitenciario», con dos amplias banquetas con capacidad para seis personas. Con este avance se evitaba el traslado a pié, por las calles,  de presos y agentes de la autoridad, desde la cárcel provincial al Palacio de Justicia. En la Casa de Misericordia había acogidas más de 300 personas, de las cuales casi 100 eran ancianos, más de medio centenar ancianas, 4 adultos, 16 adultas, 90 niños y 36 niñas. Por su parte en el Asilo de la Sagrada Familia había 24 niños, en el de San José, 85 adultas, en el de las Oblatas, 35 adultas, en total 445 personas, 216 varones y 229 hembras. En el Hospital Provincial había ingresados en marzo de 1918, 220 enfermos (113 hombres y 197 mujeres) y en el Hospital Militar 64 soldados, en el Manicomio 525 pacientes, (281 hombres y 244 mujeres).

La Asociación de Patronos de Pamplona  planteaba al Ayuntamiento la necesidad de reactivar algunos proyectos de obras. Los representantes municipales informaron que en breve se iba a remitir el expediente de expropiación de 119 fincas para llevar a cabo el proyecto urbanístico del Ensanche, se iba a trabajar en obras de saneamiento del Arga, en  el desagüe de aguas fecales más allá del cementerio así como en la futura demolición del lienzo de muralla y desmonte de tierras en la zona de Tejería. Esos días se siguió con interés el juicio por la falsificación de billetes en Nagore que fue suspendido por no estar acreditado si uno de los procesados tenía las facultades mentales intactas. El día 10 de marzo eran elegidos senadores y por el sistema de compromisarios los cesantes Cesáreo Sanz (carlista), Valentín Gayarre (liberal-albista) y Luis Elio (maurista). En la plaza del Castillo, entonces de la Constitución, tenía lugar todo tipo de eventos, entre ellos las juras de bandera, con misa de campaña y desfile posterior por la plaza y el paseo de Sarasate. El 11 de marzo salían premiados diez décimos del primer premio de la Lotería Nacional, con un reparto de unas 150.000 pesetas. Los vendio la Administración de Lotería, Nº 1, de la calle Zapatería. El 14 de marzo el Estado incautaba todas las oficinas de Telégrafos de España, siendo ocupadas por números de la guardia civil. Con la militarización del servicio de correos se pretendía cortar la indisciplina reinante y restablecer el principio de autoridad. Se hablaba incluso de disolver el Cuerpo de Telégrafos. En Pamplona el servicio permaneció paralizado un par de días. Había soldados ocupando posiciones en la muralla día y noche. Componían la plantilla de Telégrafos de Pamplona tres ordenanzas y cuatro repartidores que se mostraban dispuestos a incorporarse al servicio en cuanto se les ordenase. No obstante se les obligaba a firmar un documento comprometiéndose a no pertenecer a ninguna Junta de Defensa en el futuro, documento que firmaron los trabajadores de Correos, no así los de Telégrafos. El día 18 de marzo el personal de correos de hasta 35 años fue militarizado. Todos fueron obligados a vestir el uniforme militar. Solo hubo correo provincial. De fuera no llegó ni una carta, ni un periódico ese día. En Telégrafos el servicio quedó interrumpido al igual que en  Correos. Ante el cese del personal civil tanto el servicio postal como telegráfico fue prestado por personal militar. El día 23 los servicios de correos y telégrafos quedaban desmilitarizados, volviendo a depender del Ministerio de Gobernación y de la Dirección de Comunicaciones.

Llegaban noticias de la guerra mundial que se libraba al otro lado de la frontera, ahora cerrada, y que acaba de entrar en su cuarto año. Mientras, en Pamplona, el Ayuntamiento decidía alquitranar las calles San Ignacio, Ciudadela, Navas de Tolosa y Paseo de Sarasate, adoquinar la mitad de la plaza del Castillo y la calle Zapatería y con los adoquines levantados de algunas calles urbanizar el barrio de la Rochapea, desde el antiguo Matadero, junto al puente de Curtidores, hasta Cuatro Vientos. El Domingo de Ramos inauguraba la Semana Santa. Se iba a establecer un nuevo destacamento militar de Artillería en Pamplona. La noticia sobre el posible traslado a otros lugares de la ciudad de militares alemanes huidos de la guerra, procedentes del Camerún, que estaban internados en la Ciudadela, por la llegada de un nuevo grupo de Artillería había causado malestar en la ciudad y entre los propios afectados. El alcalde ofreció locales municipales a los alemanes en el Vinculo o en el edificio de la Compañía si se les cedían las camas y utensilios que tenían en la Ciudadela. El alcalde, Javier Arraiza, publicaba un bando instando al orden en la procesión de Viernes Santo. En el patio de la antigua fábrica de gas de la Rocha habían comenzado a construirse los corrales para los toros de las corridas de San Fermín. Los corrales construidos en cemento permitirían que el público pudiese ver cómodamente los desencajonamientos.  El jueves santo se celebraba el recorrido de los sagrarios. Desde primera hora de la mañana y hasta las 3 de la tarde el obispo lavó los pies a 12 pobres, que había sentado a su mesa como hizo Jesucristo con los apóstoles, a las 4 se celebró la función o Voto  de las Cinco Llagas que se celebraba desde hacía cuatro siglos, en acción de gracias por el fin de la peste. El viernes santo se calculaba que unos 9.000 forasteros habían llegado a la ciudad. Pamplona tenía 32.000 habitantes. La procesión transcurrió sin incidentes. El segundo día de Pascua fue festivo por la tarde con concierto en la plaza de la Constitución y espectaculo taurino en la plaza de toros. El Diario de Navarra alertaba en sus páginas sobre el riesgo de los fuegos artificiales en la plaza del Castillo tanto para las personas como las cosas y en especial para las viviendas de la plaza.

En el Salón Novedades se proyectaban varias cintas de la guerra europea y de la vida en Alemania. Los fondos recogidos en esta sesión especial a la que se accedía por invitación fueron destinados a vestir exploradores (o boy scouts) pobres de Pamplona y a la Cruz Roja de los imperios centrales. Recordemos no obstante que España se había declarado neutral en este conflicto. La Diputación Foral de Navarra designaba al diputado Juan José de Juanmartiñena representante en la comisión gestora de la naciente Sociedad de Estudios Vascos que tenía como fin estudiar, purificar, robustecer, unificar y difundir el euskera y sus variedades dialectales. De este modo se unía al apoyo de las diputaciones de Vizcaya, Guipúzcoa, Alava y los vascos del otro lado de los Pirineos. La sociedad nacería como tal en el mes de septiembre, tras el 1º congreso de estudios vascos celebrado en Oñate que fue presidido por el rey Alfonso XIII y al que acudió la Diputación Foral de Navarra en pleno.  El 8 de abril la ciudad recibía con tiempo invernal al ángel de Aralar. El ángel era recibido con volteo de campanas en San Lorenzo y el gentío esperaba en la zona del Bosquecillo junto al portal de la Taconera. En el Bosquecillo se cantó el tradicional responso por los ladrones del Santuario ejecutados en este lugar. De allí la imagen recorrió las calles Ciudadela y San Gregorio hasta la iglesia de San Nicolás. Por la noche fue llevada la imagen  a la vigilia de la Adoración Nocturna de San Lorenzo. La documentación del expediente del Ensanche de Pamplona remitido al Ministerio de la Gobernación pesaba 48 kilos  entre planos, actas, reclamaciones, etc. Se preparaba en Pamplona un concurso de bandas para San Fermín que a la postre daría lugar al nacimiento de la Pamplonesa.

Un tren del Irati formado por el automotor y 10 vagones cargados de leños (9 de ellos) y de  trigo descarrilaba el día 11 de abril, cayendo cuatro de su vagones al río, tras romper el puente en Huarte. Hubo un muerto, el guardafrenos, Antonio Aróstegui, de 44 años y varios heridos de diversa consideración, unos de ellos muy grave que como el fallecido fueron aplastados por los leños. Se iniciaba en la ciudad una campaña  de vacunación gratuita contra la viruela y los ríos experimentaban una gran crecida por las lluvias continuas  caídas en los últimos 13 días; como siempre las zonas más afectadas de la ciudad eran la Magdalena y la Rochapea. Murieron tres personas arrastradas por las aguas en Urraul bajo y Zizur Mayor. El día 19 cayó una copiosa y larga nevada como en lo más frío del invierno. El día 14 se bendecía el nuevo pabellón quirúrgico del Hospital Provincial. Destacaban su sala de esterilización y las dos salas de quirófanos. Como ahora también se cambiaba la hora. A las 11 de la noche, los relojes se adelantaban una hora. A falta de otra cosa los pamploneses se concentraban en las plazas para ver cambiar los relojes de los edificios públicos. Menudo choteo debieron tener al comprobar que el del Ayuntamiento no se cambiaba o el del Gayarre al que movieron las agujas hacia atrás y se quedó atrancado. Solo acertaron con el cambio los relojes de la Catedral, San Nicolás y San Agustín. Ante la posible subida del precio de los huevos, el Ayuntamiento compró 15.000 docenas para garantizar el suministro en los meses venideros. El precio del pan subió 8 cts el kilo y aun decían los panaderos que perdían dinero al venderlo a 52 cts el kilo. Desde 1914 el pan se había encarecido en un 58%. El  Vinculo Municipal había decidido elaborar panes de 2ª clase de medio kilo para que fuese más accesible a las familias modestas. También se habían disparado los precios de la carne. Había escasez de carne de vacuno por los elevados precios que hacía que los carniceros no se animasen a realizar compras.

A finales de mes, la Diputación se planteaba eliminar los impuestos de cadenas o portazgos sobre la circulación por las carreteras. Para compensar se pensó en aplicar temporalmente un impuesto de carreteras mediante expedición de  patentes en función de las características de los vehículos: 25 pts anuales por coche de dos ruedas, 50 por coche de cuatro, 18 por volquete y carro de dos ruedas, 45 por el de cuatro dedicado a labranza, 7 por caballería de silla y arriería y 750 pts por el de cuatro ruedas destinado a transporte, entre otras. El Sindicato Católico de Obreras de Pamplona denunciaba las largas jornadas de las mujeres en los costureros así como el trabajo en festivos y por la noche. A iniciativa de la Escuela de Artes y Oficios se preparaba un viaje a Bilbao para conocer su tejido industrial. Se producía una manifestación pública de duelo con acompañamiento de tropas por la muerte del gobernador militar de la plaza, general Enrique Brualla. El diputado Joaquín Llores pedía ayuda al Estado para sufragar el monumento a Navarro Villoslada. El día 28 de abril se celebraban actos religiosos por la fiesta de la Virgen del Camino que como buena fiesta tuvo su octava siete días más tarde. La capilla de la virgen estaba en la iglesia de San Saturnino. La procesión recorría las calles Mayor, San Francisco y su plaza, Nueva y San Saturnino. Otra festividad religiosa muy seguida era la del Corpus Christi, con presencia militar e institucional incluida. Por la tarde, ese día,  hubo novillada y se inauguraron los conciertos de tarde en la Taconera. En el 1º de mayo solo hubo un mitín, con escasa concurrencia,  en las escuelas de San Francisco. No estaba prevista ni manifestación ni la tradicional cita festiva en Lezkairu.

Cada vez llegaba menos agua a Pamplona. Tras una inspección ocular se comprobó que había grandes filtraciones y deterioros en el acueducto de Noain que traía el agua de Subiza. La dirección de Obras propuso al Ayuntamiento arreglar el acueducto por el riesgo de derrumbamiento y sustituir las tuberías por canales. Por otro lado la Dirección de Obras Municipales había terminado el plano de reforma de la Taconera, desde el paseo central, en línea recta, hasta el Mirador, con la ampliación iniciada en su parte izquierda. Se preveía la colocación de una caseta artística destinada a la instalación de un puesto de refrescos y otros usos. El proyecto debía ser visado por el Ministerio de la Guerra. Iba a comenzar enseguida el derribo de la muralla de Tejería. Se derribaría todo el frente de muralla levantado a lo largo de las casas de la calle Tejería y con la rasante que resultase abrir a las calles San Agustín y Merced nuevos pasos de comunicación con el nuevo camino construido en Tejería. El alcalde amenazaba con imponer un severo correctivo a los muchachos que molestaban  al ganado vacuno que pastaba en los fosos. Se anunciaba cambios en los horarios de algunos festejos sanfermineros, el encierro sería a las 7.00, una hora más tarde y las corridas a las 5.30. En la subasta de las casetas para el Real de la Feria se habían concedido terrenos para dos circos, un teatro de guiñol, dos carruseles, cinco casetas de tiro pichón y tiro al blanco y uno de paraguas. Además se adjudicaron los puestos interiores de las casetas de baratijas del paseo de Sarasate y la mayoría de los exteriores así como todos los puestos de casetas de ajos y pucheros de la plazuela de Recoletas.

Este fue el año de la llamada gripe española, que de española tuvo poco aunque con la mala fama nos quedamos pues la gripe se originó en  los Estados Unidos. La epidemia de gripe de 1918  fue una pandemia de inusitada gravedad. A diferencia de otras epidemias de gripe que afectan básicamente a niños y ancianos, muchas de sus víctimas fueron jóvenes y adultos saludables, y animales, entre ellos perros y gatos. ​Es considerada una de las pandemias más devastadora de la historia humana, ya que en solo un año mató entre 30 y 60 millones de personas. En Estados Unidos la enfermedad se observó por primera vez en Fort Riley (Kansas)  el 4 de marzo de 1918, aunque ya en el otoño de 1917 se había producido una primera oleada  en al menos catorce campamentos militares. Un investigador asegura que la enfermedad apareció en el Condado de Haskell (Kansas), en abril de 1918. En verano de 1918 este virus sufrió una mutación o grupo de mutaciones que lo transformó en un agente infeccioso letal; el primer caso confirmado de la mutación se dio el 22 de agosto de 1918 en Brest, el puerto francés por el que entraba la mitad de las tropas estadounidenses aliadas en la Primera Guerra Mundial.​ Recibió el nombre de gripe española porque la pandemia recibió una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que ese país no se involucró en la guerra y por tanto no censuró la información sobre la enfermedad. Para evitar la propagación de la epidemia en Pamplona, el alcalde comunicó a todos los establecimientos públicos que debían hacer: fumigar los locales con estoraque, beuqui, fenol o tomillo espliego procurando que los locales quedasen herméticamente cerrados. A la mañana, al abrirlos debían lavarse con serrín, creolina o zotal al 7%. Además ordenó regar las calles, adelantar una hora la recogida de basura y organizar brigadas de obreros para echar lechadas de cal por los tubos de las letrinas, desde los pisos más altos. Al no haber vacuna o medio preventivo alguno cada uno debía procurar defenderse con una buena limpieza de la boca y fosas nasales, la metódica organización de las comidas, el uso prudente de las bebidas, aireación y ventilación de las habitaciones y en general las normas de higiene y profilaxis adecuadas.

El 1 de junio el Diario de Navarra daba a conocer los primeros casos de la epidemia de gripe en Pamplona. Se habían producido en en la guarnición militar y sobre todo en la Ciudadela, donde se alojaba el batallón de Artillería. Se habían efectuado desinfecciones en los cuarteles, en la cárcel correccional y en la Casa de Misericordia. En principio los casos conocidos revistieron naturaleza benigna con unos indices de mortalidad muy reducidos. El obispo, José López Mendoza,  suprimía tres  fiestas de precepto, el día de Santiago, el de San Fermín y el de San Saturnino. Esos días se podía trabajar y no era obligatorio oir misa. También se suprimió como festivo el día de San Juan. El 8 de junio comenzaba el desmonte de la muralla de Tejería para construir la rasante que debía unir dicha calle con el nuevo camino que iba al puente de la Magdalena. Con las tierras extraídas de la muralla se iba a taponar el llamado río de los leños. Para derribar la muralla se  utilizó en algunas ocasiones cartuchos de dinamita. El día 12 de junio el pleno municipal aprobaba las solicitudes de Alberto Quintana y de Valentín Idoate, este último en representación de la sociedad Zaldi Onak para instalar sendos servicios públicos de coches de punto, precedentes del servicio de taxis, en la plaza de la Constitución o del Castillo. El horario del servicio sería de 6 de la mañana a 10 de la noche. Ambas empresas prestarían servicios en la citada plaza, la de Quintana entre los números 6 y 16 y Zaldi Onak del 25 al 55.

A mediados de junio se tenía conocimiento de que las fábricas  de harina habían dejado de molturar, por la carestía en el precio del trigo  y que en las panaderías solo había harina para hacer pan 8 o 10 días como máximo. Por orden del gobernador se procedería a incautar el trigo de los acaparadores, nada menos que 320.000 kilos de trigo se incautaron a precio de tasa, prohibiéndose la salida de trigo y harina de Navarra. Curiosidad meteorológica, el 16 de junio algunos montes cercanos a Pamplona aparecían nevados, cayendo bruscamente las temperaturas, cuando algunos días antes se había producido un calor sofocante. Cosas del tiempo. Un perro rabioso mordía al lacero municipal Aniceto Petit, hombre singular y popular en Pamplona. Aniceto, estellés de nacimiento, vivía en la Rocha. Arazuri dice que era  rechoncho, mofletudo y hablador muy comunicativo. Amigo de frecuentar los bares de San Nicolás y san Gregorio. Intentó presentarse a concejal tres años antes en 1915. Entre sus propuestas electorales estaba la de construir un canal de 100 kilómetros para hacer llegar el mar Cantábrico desde Pasajes a la Rotxapea donde se construiría un puerto marítimo, traer pescado desde el citado mar directamente por una tubería para conservar su frescura, y allanar el monte San Cristóbal con pico y pala para solucionar el paro.

Se aprobaban las bases de un acuerdo con la sociedad «Aguas de Arteta» para garantizar el suministro de agua a Pamplona. La sociedad incrementaría el suministro de 1000 a 1.500 m3 de agua el consumo diario, cobrando la misma cantidad de 40.000 pts al año; Si superaban los 1.500 m3 se cobraría 15 cts por m3 excedido, pudiéndose colocar contadores. Por otra parte el Ayuntamiento pedía dos créditos de 22.000 y 65.000 euros para acometer obras en el antiguo Matadero de carnes, Casa de los Pastores y fábrica de Gas para alojar provisionalmente a cerca de 300 soldados de caballería del regimiento Almansa y el segundo para continuar con las obras de saneamiento del Arga hasta el desagüe de fecales, aguas abajo del molino de la Biurdana. El día 22 de junio se fundaba la Sociedad del Tenis en un piso de la plaza del Castillo. La primera junta estaba formada por Jesús Jaurrieta (Presidente), Pedro Mª Galbete (secretario), Manuel Mañeru (Tesorero) y los vocales Joaquín Elio, Pablo Eltester, Julio Maset y Anton Mueller. El día 23 de junio abrieron parte de las barracas en el recinto del Ferial, en el 1º Ensanche,  con olor a churros, a aceite frito y gran animación especialmente en el Bosquecillo de la Taconera. Los guardias municipales estrenaron uniformes de verano con polainas de cuero y casco de fieltro, como los guardias del Cuerpo de Seguridad. A finales de junio habían terminado las obras del mirador de la Taconera, si bien faltaba la barandilla de protección por lo que había riesgo de caídas desde la muralla al foso o a la carretera del Portal Nuevo. Se criticaba la existencia de una charca inmunda que se alargaba como un canal a derecha e izquierda del portal de la Taconera. La pestilencia, decían, se percibía desde el paseo de Sarasate.

En vísperas de los sanfermines comenzó a circular el bulo en algún periódico foráneo de que en Pamplona había tifus, noticia falsa, fake news que diríamos ahora, hecho que sentó muy mal entre los pamploneses y sus medios de comunicación. El Alcalde de Pamplona, Francisco Javier Arraiza preparó el bando con normas de comportamiento para las fiestas. Respecto del Riau Riau decía que el recorrido debiera estar libre de gente,  no se tolerarán ni corros, ni gritos que desmerezcan la seriedad que el acto merece. Prohibía también recorrer las calles en grupos dando gritos descompuestos o iniciando canciones que pudieran dar lugar al desorden, ni tocar instrumentos estridentes, ni realizar acto alguno carnavalesco o tumultuoso. Prohibía, asimismo, entrar en los paseos atropelladamente y alborotar de 12 de la noche a 6 de la mañana, perturbando el reposo público al que todo vecino tiene derecho. En estos primeros años del siglo surgen las llamadas colonias escolares. A primeros de julio se informaba de la salida desde Pamplona de un grupo de niños y niñas en dirección a Ventas de Arraiz en la Ulzama. En vísperas de las fiestas estalló un pequeño conflicto entre el Ayuntamiento y el Gobierno Civil a raíz de la imposición de un asesor técnico taurino al que además debían de pagarle 40 pesetas por corrida. El Ayuntamiento, propietario del coso, decidió reservar el palco presidencial para la corporación por lo que el delegado del gobierno y su asesor tendría que presidir las corridas desde otro palco, uno cualquiera de los no abonados. Al final el gobernador civil reculó y y dejó sin efecto el nombramiento del asesor taurino.

Las fiestas arrancaron con mucha animación y como era habitual entonces, desde la plaza del Castillo, con disparo de chupinazos y estallido de bombas japonesas entre un ensordecedor volteo de campanas y la música de los txistus y las gaitas. Tras el acto de las Vísperas se colocó en la Taconera  la primera piedra del monumento a Sarasate. Por la noche de 22 a 0.30 horas hubo fuegos artificiales y baile. Este año el ayuntamiento notificó a 15 jóvenes la imposición de una multa de 50 pesetas por corear a grito pelado la música  con gritos de riau riau en la marcha a las Vísperas.  Decían las crónicas periodísticas que corría en el encierro un gentio inmenso, ja, ¿Que pensarían entonces de la muchedumbre que corre ahora?. Les recuerdo que entonces y al llegar al final de la Estafeta, el encierro giraba hacia la derecha, a la altura de la actual calle Duque de Ahumada, en vez de a la izquierda a la curva de Telefónica y el  actual callejón de los toros. La procesión de San Fermín duro tres cuartos de hora. Los visitantes llegaban entonces en trenes, coches, -poquitos había-, autos y caballerías. Se celebró durante las fiestas la prueba del concurso municipal de bandas de música que agrupó a un número importantes de bandas de Navarra y comunidades vecinas y que recuerdo que el centenario de su celebración se conmemoró el año pasado porque sirvió para iniciar al poco tiempo la andadura de la Pamplonesa. El 16 de julio se celebró, con el entusiasmo religioso de los pamploneses de entonces, la procesión de la Virgen del Carmen. Tras las fiestas el Negociado Municipal de Higiene emprendió una campaña de saneamiento de las traperías de la ciudad a fin de comprobar que los trapos eran desinfectados. También se instaba a desinfectar cuadras y bajeras a fin de combatir el aluvión de moscas que habían quedado en la ciudad tras la celebración de la feria del ganado sanferminera. También se procedió a sanear el cauce del molino de Alzugaray y otros tramos del Arga.

¿Que hacía la gente el fin de semana en Pamplona tras las fiestas?. Paseaba por la Taconera y Bosquecillo, donde, a la atardecida o noche, siempre había un concierto,  se marchaban al campo, -el campo estaba a las puertas de las murallas de la ciudad-, al río, al frontón, a la función de circo en la plaza de toros, al Paseo del Ensanche, junto a las casetas de feria que aun permanecían en el lugar. Se celebraron prácticas militares aerostáticas que suscitaron gran interés entre la ciudadanía. El día 24 se celebraron festejos en Pamplona con motivo al día siguiente de la fiesta de Santiago: juegos, globos, cohetes, baile en la Taconera por el santo de la reina Maria Cristina, etc. Se cambiaba de gobernador como de camisa. En los últimos seis años se habían tenido nueve gobernadores diferentes, y en estos días tomaba posesión el cuarto en el último año. Ya entonces había peticiones para que se fotografiase aquella ciudad que iba cambiando, transformándose como se había hecho con el paseo de Valencia antes de construir la Audiencia o la antigua Belena de Calceteros y Mercaderes, o la antigua fachada de la iglesia de San Lorenzo. En la visita municipal que se cursó al Teatro Gayarre, el alcalde y los concejales comprobaron la imperiosa necesidad de acometer reformas en dicho edificio: decorado, telón, vestíbulo, camerinos, etc en general en todo el teatro que, a tenor de las manifestaciones de los munícipes, presentaba un estado bastante lamentable. El derribo de la muralla de Tejería dejó al descubierto un trozo de puerta o ventana de más de tres metros cerca de la calle de la Merced de posible origen romano que no se conservó.

En la plaza de toros, el Ayuntamiento concedió autorización para dar algunas funciones nocturnas de cine. El precio del alquiler sería el 20% del ingreso líquido en taquilla, descontados impuestos. Ante la escasez de precipitaciones, el obispo dispuso el rezo en las misas para pedir la lluvia. A los pocos días caían algunas borrascas insuficientes para la «prolongada y pertinaz sequía» que diría luego el que todos sabemos. Las centrales hidroeléctricas paraban por la falta de agua. La Asociación de la Prensa pedía el establecimiento del descanso dominical para los periodistas, enseguida lo harían otros gremios: peluqueros, alpargateros, cordeleros etc. En Tulebras la guardia civil mató a un vecino e hirió de bala a otros dos lo que ocasionó versiones contradictorias sobre lo sucedido y mucha tensión en el pueblo ante la presencia durante algunos días de cerca de una treintena de efectivos. Como quiera que los conciertos en el Bosquecillo se oían malamente por la presencia de público alrededor, el Alcalde ordenó construir una plataforma de setenta centímetros  para los músicos y sillas alrededor para que la música pudiese ser escuchada sin problemas. Como ya hemos visto en otra entrada del blog, con motivo de las fiestas de la Rocha se quemaba,  estos primeros días de agosto la tradicional hoguera, por ser fiestas de San Lorenzo y se degustaban los famosos rellenos con piperropiles, instalándose, además, una iluminación con farolillos a la veneciana. Las gaitas amenizaban los bailes en el patio de la antigua fábrica de gas aunque también había música y actividades en el barrio de la Estación. Este año un joven del barrio murió electrocutado cuando enseñaba a sus amigos los transformadores de la sociedad «Aguas de Arteta».

El pan seguía subiendo, costando ya 70 céntimos el kilo y se barajaba la municipalización de la venta de carne de cordero a fin de regularizar su precio y garantizar su abastecimiento. Hasta entonces estaba municipalizada la venta de carbón, leña, huevos y pan. El 16 de agosto se producía un nuevo accidente ferroviario del Irati  en Huarte, con el balance de un muerto que intentó saltar del tren siendo arrollado por otro vagón y un herido, el cual había resultado herido también en el descarrilamiento de abril. El accidente se produjo en el mismo punto que la vez anterior, al enfilar un puente a la salida de una curva. Dos de los seis vagones descarrilaron y volcaron antes del puente y otros dos cayeron en pleno puente arrancando completamente la barandilla. Los vecinos del pueblo pidieron un nuevo trazado del tren que evitase el paso por el centro de la población. El gobierno de la nación decretaba que sólo se fabricase un único tipo de pan, al precio único de 64 pesetas kilo, de mejor calidad que el de 1ª. Antes había tres tipos de pan: de 1ª, 2ª y 3ª clase. Se suprimían los bolos, el pan de Viena y los bollos de leche. El 23 de agosto, la temperatura a la sombra era de 35-38º, que fue aliviada por la descarga de una tormenta. La falta de lluvias y las altas temperaturas provocaron varios incendios en los montes de la provincia: Roncal, Zuriain, Olave, Olaiz, Sorauren, Aritzu, Saldías y Navascués. Se anunciaban los actos de San Fermín Chiquito de ese año:  baile público, toro de fuego, fuegos artificiales, comparsa e inauguración del monumento a Sarasate además de  encierro y corrida.

El 1 de septiembre el rey Alfonso XIII inauguraba, en Oñate, el Congreso de Estudios Vascos que contaba con el apoyo de las diputaciones vasca y navarra. Al acto acudieron el vicepresidente de la Diputación Antonio Baztán y los diputados Javier Sanz, Francisco Usechi, José María Badarán y Martin María Guelbenzu. Estuvieron en la inauguración pero no en la clausura que se produjo el día 8. Asistieron también el obispo de Pamplona, José López Mendoza y los alcaldes de Pamplona, Vitoria y San Sebastián. Subían los precios de forma escandalosa, de forma que por ejemplo el cuarto de cordero se había multiplicado en 2 o 3 años por cinco o por seis. Se controlaba la leche que entraba a Pamplona, para detectar posibles fraudes o adulteraciones. Por otra parte el día 10 se restablecía el servicio de tranvía a la estación del tren, interrumpido por un desprendimiento en las obras de saneamiento del Arga, cerca del Portal Nuevo. A primeros de septiembre se empieza a dejar notar los efectos de la gripe, en Goizueta estaba afectada la décima parte de la población del pueblo, aunque parece que la gripe más mortal se extendía por los pueblos del sur de Francia. En Pamplona la Alcaldía anunciaba un bando para mejorar la higiene pública y prevenir el desarrollo de la epidemia. El derribo de la muralla de Tejería provocaba temores en los vecinos de la zona por la posible afectación a la cimentación de las viviendas. El concejal Martínez de Azagra llamaba la atención sin embargo en los beneficios: decía que con la demolición las casas venían a ganar un piso. Preocupaba el desnivel que quedaría entre el piso de la muralla y el de la calle (entre 0,90 y 1,60 metros).  La parroquia de san Saturnino encargaba un nuevo órgano a  la firma pamplonesa Roqués e Hijos. Se producían varios incendios forestales en Belzunegui (Esteribar), Naguiz (Ezcabarte) y el valle de Goñi. El Orfeón recibía un entusiasta recibimiento tras el éxito cosechado en Oviedo. El teatro Gayarre anunciaba el debut de la bailora y tonadillera Pastora Imperio.

En la segunda mitad de septiembre se recrudecía la epidemia de gripe en Navarra, así lo reconocía el gobernador civil. El inspector provincial de Sanidad recomendaba como medidas de prevención «llevar una vida ordenada sin trasnochar, al aire libre, evitar locales cerrados y abstenerse de vicios y abusos, en especial de alcohol y sexo, limpieza de basuras y cuadras, establos, pocilgas y letrinas y desinfección de manos y boca antes de comer. En caso de enfermar meterse en la cama y llamar al medico, desinfectar habitaciones, ropa, etc y blanquear y pintar las habitaciones si se estimaba pertinente». Se achacaba la propagación de la gripe al avance en los transportes. El ministro de la Gobernación prohibía en los pueblos contagiados toda clase de fiestas, espectáculos y reuniones así como las ferias y mercados. Se anunciaba un control sanitario riguroso a los forasteros. El alcalde de Pamplona suspendía el ferial y concurso de ganados y se retrasaban el comienzo del curso en algunos colegios. El día 21 de septiembre se entregaban 2.000 kilos de pan entre la gente más desfavorecida de Pamplona. Al día siguiente se inauguraba con todo el boato, comitiva oficial y masiva presencia popular el monumento a Sarasate en la Taconera. Pocos días después se hacía lo propio con el de Navarro Villoslada. Al finalizar el mes la gripe se había extendido por multitud de pueblos de la geografía foral.

Curiosa y contradictoria información la que daban los periódicos sobre la epidemia de gripe. El Diario decía que el numero de afectados era grande pero el de fallecidos pequeño, uno o dos por día, pero o la suerte iba por barrios o difícilmente se podía entender el hecho de que en los últimos 8 días cuatro miembros de  una familia afincada en la calle Mayor habían fallecido quedando tan sólo un bebe de pocos meses que también se encontraba enfermo. Unos achacaban  a los periódicos que trataban el tema muy superficialmente o bien que directamente ocultaban la realidad y otros les tildaban de alarmistas. Algunos incluso decían que la mayoría de los casos habían llegado de San Sebastián. En fin como siempre, nunca llovía a gusto de todos. En los primeros cinco días de octubre fallecieron en la ciudad cerca de 60 personas, más de la mitad  de ellas por la gripe y hubo 8 o 9 nacimientos. La gripe se recrudeció con los fríos propios de la temporada. Se comenzaron a  hacer rogativas, por mediación de San Fermín, o en la Catedral, para el cese de la epidemia. Como consecuencia de esta crisis sanitaria se decretó la suspensión de todos los juicios por jurado de octubre y noviembre. El pueblo más afectado por la gripe el 6 de octubre era Los Arcos donde casi toda la población estaba afectada por la gripe. El obispo de Pamplona, José López Mendoza se encontraba en gravísimo estado, en Zaragoza a consecuencia de la gripe. El número de muertes en Pamplona se estabilizó en la media docena diaria. El día 7 había 840 enfermos, de los que estaban graves unos 64 y habían muerto desde el día 17 de septiembre 89 personas. En Miranda de Arga se produjo un enfrentamiento entre vecinos del pueblo  y la guardia civil con el resultado de 4 muertos y 2 heridos. Al parecer el origen fue el cierre por razones sanitarias de los bares. El Diario pedía el cierre temporal de las escuelas municipales ante la enfermedad de maestros y la extensión de la epidemia. Entre los pueblos más afectados por muertes a consecuencia de la gripe a primeros de octubre estaban Mendigorría, con 20 muertos, Lerín, 25, donde había más de 1000 afectados, Los Arcos, 29 que luego serían 64; Olazagutia,20  y más de 400 afectados, Mendavia, 50  y 700 afectados, Cascante, 31 muertos y 819 afectados, Fitero, 50 muertos. Ablitas 700 enfermos y  35 fallecidos; Cabanillas, de 500 a 600 enfermos y  12 fallecidos;  Monteagudo, 600 enfermos y  35 fallecidos; Murillo el Fruto, de 700 a 800 enfermos, 12 fallecidos; Tudela, 500 enfermos, 26 fallecidos. Otros: Cáseda 12 fallecidos; Elorz, 17 fallecidos; Sada, 400 enfermos el 60% de la población, 10 fallecidos; Villaba 7 fallecidos. Artajona, con 2.541 habitantes, 52 defunciones.

Entre el 11 y el 12 de octubre fallecieron en Pamplona por la gripe 17 personas. El Alcalde dictó un bando que disponía que los cadáveres debían ser conducidos al cementerio en el plazo de dos horas desde el fallecimiento, quedaba prohibido el acompañamiento de los cadáveres al cementerio así como entrar en él y se obligaba  a los vecinos informar directamente al Negociado de Higiene Municipal de las defunciones producidas a fin de proceder a la desinfección de los domicilios. No se podían celebrar funerales de cuerpo presente. También se ordenó desinfectar todos los portales y cajas de escalera de los edificios de la ciudad y la correspondencia que llegaba a la ciudad. Se estableció en la conserjería-carpintería de la plaza de toros un servicio fúnebre a precios económicos. El 16 de octubre la Comisión de Abastos había establecido entregar  a los médicos de la ciudad unos bonos canjeables por medicamentos en las farmacias para los enfermos pobres. Días después se ampliaron esos bonos a productos como la leche, huevos, pescado, carne y útiles de loza y más adelante al arroz, patatas y alubias. En los bonos aparecería el establecimiento donde debían retirar esos productos. Posteriormente la Tesorería Municipal pagaría los productos a los comerciantes. Esos días se produjo escasez de leche fresca por incremento en el consumo. El problema se fue resolviendo gracias a la llegada de leche condensada, si bien este tipo de leche causaba recelo en su consumo por parte de las clases bajas, recelo que se fue disipando con los días.

A finales de mes y pese a cierta mejoría la epidemia no se podía dar por controlada. Habían fallecido 42 personas en septiembre y 111 en octubre. En Noviembre, hasta el día 20, hubo 62 defunciones. La gripe se extendió los últimos días de mes al Manicomio Provincial, con más  de 200 afectados, sobre un total de 500 internos y cerca  de una cincuentena  de defunciones en tan solo 19 días. Fue el principal foco epidémico en Pamplona. Contrasta con el caso de la Casa Misericordia que tenía 300 asilados, entre ancianos, adultos y niños y en donde no se produjo ningún fallecimiento. La explicación puede estar en que la Meca no dejó entrar ni salir a nadie que pudiera contagiar o contagiarse. En total hubo en Pamplona 215 defunciones, 243 si contamos el resto de oleadas del año. Fallecieron más hombres que mujeres, y la enfermedad se cebó en las personas de de 21-30 años y las de 31-40, esto es en los jóvenes adultos, al igual que en el resto de España. En Navarra murieron  entre enero de 1918 y  junio de 1919 a consecuencia de esta epidemia de gripe algo menos de 3000 personas sin embargo el exceso de mortalidad observado nos permitiría elevar esa cifra a cerca de 4.000 personas. En España murieron oficialmente  por la gripe 143.930 personas aunque igualmente el exceso de mortalidad observado nos llevaría a un número sensiblemente mayor, unos 260.000 muertos.

La Junta de Reformas Sociales acordó el día 31 que la jornada laboral en los comercios fuese de 8 de la mañana a 8 de la tarde, con 2 horas (de 1 a 3) para comer. Durante las horas de la comida se cerrarían los comercios, salvo los de joyería en los que habría turnos para no cerrar y así evitar el trabajo de recoger los objetos.  Posteriormente el Alcalde fijo estos horarios mediante un bando. Eximía de su cumplimiento a farmacias y tiendas de artículos sanitarios, servicios fúnebres, bares, tiendas de alimentación, peluquerías y gremios similares, puestos de venta de prensa, estanco y cajas de ahorro. Hasta primeros de noviembre continuaban cerrados, por razones obvias, las escuelas de primera y segunda enseñanza e Instituto. Su reapertura se produjo a mediados de noviembre. La del Instituto a finales del mes, con más de un mes y medio de retraso. El día 11 de noviembre a las 5.20 de la madrugada se firmaba en la localidad francesa de Compiegne el armisticio que daba por finalizada la 1ª guerra mundial. Las hostilidades acabaron a las 11 de la mañana. La guerra había comenzado el 28 de julio de 1914 y provocado 16 millones de muertos (9 millones de soldados y 7 millones de civiles). La firma definitiva de la paz se produjo con el Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919. El ayuntamiento pedía al Papa que el día 29, fiesta de San Saturnino fuese día de precepto, o sea con obligación de ir a misa y de no trabajar, sin embargo este año no lo fue aunque se guardó  fiesta por la tarde. El día de San Francisco Javier si lo era. El 14 de noviembre con la presencia de las principales autoridades de la ciudad se inauguraba la temporada de las cantinas escolares, en esta ocasión para 200 niños de ambos sexos en las escuelas de San Francisco y Compañía.

El día 17 de noviembre se celebró un mitín en el Euskal Jai  y posterior manifestación hasta el Gobierno Civil a favor del proyecto de Ensanche de la Ciudad donde participaron Ayuntamiento, Diputación Foral, diputados a Cortes (Dominguez de Arévalo, Aranzadi y Vizconde Val de Erro), empresarios, etc. El 20 de noviembre de 1918 el Ayuntamiento de Pamplona acordaba pedir la reintegración foral plena para Navarra y la derogación de la ley de 1839 para recuperar todos los organismos y fueros navarros. El 18 de diciembre se creaba un comité foral municipal formado por representantes de todos los grupos (jaimista, maurista, conservador, nacionalista, integrista, demócrata, liberal, republicano y socialista). Esos días fue objeto de chirigota la poca exigencia para la plaza de secretario municipal: se pedía entre los requisitos que fuese mayor de 25 años, español, que supiese leer y escribir y estar en plenitud de sus derechos civiles y políticos. Imaginense cuantos curiosos y estrafalarios personajes de aquel tiempo podrían cumplir con tan leves exigencias. El acuerdo municipal fue revocado días después. En este año ya se hablaba de un terreno en Noain como propicio para un aeródromo militar. Unas 300 personas celebraban el día 23 de noviembre una cena y fiesta aliadófila para conmemorar la victoria en la 1ª guerra mundial. Las denuncias cursadas por el Ayuntamiento iban desde tirar cohetes, ir borracho, dar vivas a la República, mofarse de una anciana, limpiar un caballo en la vía pública o jugar a las chapas. El día 1 de diciembre se celebró un tedeum de acción de gracias en la Catedral por la finalización de la gripe. Este año se agotaron los billetes de lotería en Pamplona, nos gastamos 275.000 pts,  pero no nos tocó ningún premio gordo. Se hablaba de la creación de la banda municipal. Estaría constituida por 38 músicos más el director. Sus sueldos supondrían al año unas 34.000 pesetas. La prensa local dudaba de que con ese presupuesto y semejante número de músicos se pudiese contar con una banda de categoría. Las atenciones a los más pobres durante la reciente gripe había supuesto al Ayuntamiento un coste extraordinario de unas 19.985 pesetas. Los militares de la plaza celebraban el día de su patrona con teatro en el cuartel, festival de música y cine en el Euskal y fuegos y música hasta las 10 de la noche. La población se quejaba del estado en que se encontraban las calles y plazas de la ciudad  tras los temporales, convertidas en  auténticos lodazales, incluso en las más transitadas como plaza del Castillo o Sarasate. La solución que se proponía era regar con más frecuencia las pavimentadas  o enarenar  los paseos y calles que estuviesen sin adoquinar. También se quejaban  del estado de las calles los vecinos de la Rochapea, especialmente entre el puente de Curtidores y la casa de la Estremera, donde la calzada estaba más alta que la acera. Los conciertos dominicales a cargo de una banda de música militar en la plaza de la constitución era una imagen típica de estos años.

Al concurso para el arriendo del Teatro Gayarre para los próximos 4 años se habían presentado cuatro ofertas que iban de las 10 a las 14.000 pts al año y de 120 representaciones teatrales y otras de varietés a las 150 teatrales al margen del cine y varietés. Al final se adjudicó el teatro a Pablo de la Fuente que ofrecía la proposición económicamente más ventajosa. Proliferaban las actividades benéficas: se recogían juguetes para los niños de la Inclusa, por iniciativa del Nuevo Casino, también hacían lo propio el consejo de exploradores de España (una especie de boy-scout) en comercios y domicilios, las alumnas de la Escuela Normal de Maestras preparaban para estas navidades una fiesta destinada a los niños enfermos del hospital. Entre los miembros de la Cámara de Comercio, cuya junta acababa de renovarse ese año, estaban Pedro Esparza, Toribio López, Antonio Doria, Lucio Arrieta, Fermin Goñi, Justo Gortari, Ramón Unzu, Juan Pedro Arraiza, Alvaro Galbete, Angel Lazcano, Cleofé Sarasa, Román Oteiza,  etc, como se ve muchos conocidos comerciantes y empresarios de la ciudad. La magna asamblea convocada por Diputación y constituida por los representantes en las Cortes, el Consejo Administrativo de Navarra y los ayuntamientos de la provincia acordaban, por aclamación, pedir la reintegración foral plena. Se acordaba que Diputación designase una comisión para estudiar y proponer las bases del nuevo régimen. Al día siguiente la Diputación trasladaba al Conde de Romanones las conclusiones de la asamblea. Acabó este año marcado por la epidemia de gripe y el derribo de la muralla de Tejería con un tiempo muy desapacible y lluvioso.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Plaza del Castillo, entonces de la Constitución (1918) Colección Arazuri, Pamplona, calles y barrios, Nº 2: Antigua plaza de toros (1918). Aquilino García Dean. AMP, Nº 3. Francisco Javier Arraiza Baleztena. Nº 4: Margaritas o enfermeras carlistas atendiendo a requetés, www.enfeps.blogspot.com Nº 5: Antiguo edificio del Vinculo Municipal en el Paseo de Sarasate, (1918). Julio Cia. AMP. Nº 6: Jura de bandera en la plaza de la Constitución, www.pitillas-navarra.blogspot.com. Nº 7: Corralillos del gas recién remodelados, Luis Rouzaut (1924). Nº 8: soldados de la primera guerra mundial afectados por la gripe, Nº9: Portada del periódico «El sol» del 24 de mayo de 1918,con noticias de la todavía incipiente gripe Nº 10: Derribo de la muralla de Tejería con la antigua plaza de toros al fondo, Colección Arazuri. 1918 (AMP). Historia, fotos y Joyas de Pamplona. Nº11: Derribos en la muralla de Tejería, (1918) de J. J Arazuri, Pamplona Antaño Nº 12: Baluarte del Labrit fotografiado desde el Baluarte de San Bartolomé, Nº 13: Aniceto Petit, Nº 14: cartel de los Sanfermines 1918, Nº 15: encierro llegando a la plaza de toros en los sanfermines de 1918, Nº16: Barracas ubicadas en el primer ensanche, Luis Rouzaut. 1925. Nº 17. La caseta de venta de las entradas de las corridas en la plaza de la Constitución durante los sanfermines, Nº 18: encierro enfilando la antigua plaza de toros, Nº 19: encierro en su  tramo final  enfilando la plaza de toros vieja. Nº 20,  21 y 22: Actos en el 1º congreso vasco de Oñate. Kutxateca. Foto Car. Nº 23: Portada del programa del Congreso de Estudios Vascos, Nº 24 y  Nº 25: Portadas de El Pueblo Navarro y el Pensamiento Navarro con noticias sobre la epidemia de gripe, Nº 26 y 27. La Hormiga de Oro. Noticias de la inauguración del Monumento a Pablo Sarasate y  del Monumento a Navarro Villoslada, N º 28: Foto del comercio Martin Ostiz en la calle Pozoblanco (donde luego se instaló Zapatería Amorena). Vicente Galbete. 1918, Nº 29: Portada de El Pueblo Navarro con al noticia del armisticio que ponía fin a la 1ª guerra mundial, Nº 30: Postal del claustro de la Catedral (1918), Nº31: Plaza del Castillo con el Teatro Gayarre (antiguo principal) cerrando la plaza por lo que hoy es la avenida de Carlos III

Biografías: Bernardino Tirapu (1884-1964) y la sociedad Euskeraren Adiskideak

Regreso a la sección de Biografías con un nuevo personaje local que da nombre a una de las principales calles de la Rochapea que se asienta, en buena parte de su recorrido sobre la antigua caja del tren Plazaola, que en el final de sus días compartiría con el Irati. Me estoy refiriendo a D. Bernardino Tirapu Muñagorri. Bernardino, hijo de médico,  nació en Leiza el 20 de mayo de 1884. Cursó la carrera de medicina en Valladolid. Al término de su carrera, en 1908 ejerció como médico en Ezkurra, de donde era su esposa Maria Santos Retegui,  residiendo en la vecina localidad de Eratsun, ambas de la zona de Alto Bidasoa o Malerreka. En 1917 se afincó en la capital pero al año siguiente regresó de nuevo a su comarca de Malerreka hasta donde se había extendido la famosa gripe española, la gripe del 18. Se destacó por su gran humanidad y su desinteresada entrega a su profesión, sin retribución económica en numerosas ocasiones. Fue  uno de esos médicos especialmente queridos por miles de pamploneses.

Fue reconocido con diversas distinciones a lo largo de su vida: la primera, la Cruz de Primera Clase de la Orden de Beneficencia, con distintivo morado y negro  en 1922.  Al final de su trayectoria profesional, la Diputación Foral de Navarra le otorgó un donativo (50.000 pesetas) y pidió al Colegio de Médicos que solicitase la medalla al Mérito del Trabajo, que le fue concedida en 1962.  Por último fue nombrado  Miembro de Honor de la Sección Provincial de Médicos del Seguro Obligatorio de Enfermedad  Poco antes de morir el 2 de noviembre de  1964 se le  puso su nombre a la mencionada calle de la Rochapea. Desgraciadamente, por más que he buscado, no he logrado encontrar una foto de este insigne personaje, por lo que reproduzco nuevamente dos fotografías de la citada calle, la primera en color y aérea de Paisajes Españoles de 1976, la segunda del cruce de Bernardino Tirapu con Marcelo Celayeta, a la altura del antiguo Bar Porrón y de la plaza del Salvador a finales de los 70 o primeros 80.

Además de por su labor profesional Bernardino Tirapu fue reconocido en su tiempo por la labor que realizó en favor del euskera su lengua materna. Fue miembro de la sociedad Euskeraren Adiskideak (Los amigos del euskera), fundada en 1925 y vicepresidente de la misma a partir de 1931. La sociedad Euskeraren Adiskideak (Los amigos del euskera) fue heredera, en cierto sentido, del trabajo iniciado por Arturo Campión y la Sociedad Euskara de Navarra, de finales del siglo XIX (1877-1897), nacida para «conservar y propagar la lengua, literatura e historia vasco-navarras«. La sociedad Euskeraren Adiskideak agrupó a navarros de distinta extracción política pero amantes de las tradiciones y la cultura navarra. Su objeto, según su  Reglamento fundacional, habría  de ser el de «enseñar, sostener, fomentar y extender el euskara» procurando además el resurgimiento de las costumbres, diversiones y deportes tradicionales, especialmente la música, canto, bailes y juego de pelota. Debería estar exenta de todo matiz político. Dirigía la sociedad una junta de siete miembros que era además la encargada de elegir de entre sus socios al presidente, secretario y tesorero. Podían formar parte de la sociedad todos los navarros o residentes en Navarra que lo desearan, debiendo pagar una cuota anual mínima de seis pesetas. Quedaban exentos de pagar esta cuota los socios colaboradores que se comprometían a trabajar en las labores que la junta les asignara, como la organización de las fiestas anuales que la sociedad realizaba en diferentes localidades. Había además socios honorarios y socios protectores, como los ayuntamientos de Urdazubi o de Tudela.

El  Reglamento  o Estatutos fundacionales lo firmaron el industrial Genaro Larrache que había sido concejal (1923-1927) y alcalde de Pamplona (Diciembre 1927-Septiembre 1928) además de presidente del consejo de Administración del «Diario de Navarra», el padre capuchino y escritor  Dámaso de Inza, Gerardo Valcarlos, el sacerdote y profesor de euskara del seminario de Pamplona  Miguel Inchaurrondo, el director del periódico  «El Pensamiento Navarro», Miguel Esparza, el director del Archivo de Navarra, José M.ª de Huarte y Domingo Beunza. Entre sus miembros podrían citarse a Arturo Campión, al pintor luzaidarra Enrique Zubiri, al obispo de Pamplona Mateo Múgica, al canónigo Luis Goñi, a los médicos Fermin y Aingeru Irigaray, al periodista que sería luego director del periódico «La voz de Navarra» José Agerre, al profesor de la escuela agrícola Pablo Archanco, al abogado tudelano José Joaquín Montoro, a los industriales Carlos Eugui y Pedro Ezcurdia, al prior de Roncesvalles Fermín Goicoechea, al archivero Jesús Etayo, al director del Orfeón Pamplonés Remigio Mugica, al ex presidente de la Diputación Lorenzo Oroz, al párroco de San Lorenzo Marcelo Celayeta, entre otros.

En 1931 la nueva Junta Directiva estaba integrada por las siguientes personas: como presidente, Genaro Larache; como vicepresidente, Bernardino Tirapu; vocales: Joaquín Ezquieta, el padre  Buenaventura Recalde, Remigio Múgica,  el padre Dámaso de Inza, Ignacio Baleztena, Wenceslao Goizueta y Leandro Olivier, archivero del Ayuntamiento de Pamplona; como secretario, Pablo Archanco, todos era hombres salvo  alguna mujer, como Paz de Ciganda, quienes consiguieron que sus iniciativas fueran muy influyentes en la sociedad de aquellos años. Su actividad cesó bruscamente con el inicio de la guerra civil en 1936. Antes, en el año 1931 la sociedad había puesto en marcha, en un piso de la calle Carlos III, la primera escuela dedicada a la enseñanza del idioma euskaro en adultos.  La Sociedad convocaba  certámenes literarios en los que había  estudios o disertaciones sobre  temas vascos y  concursos para los niños de los pueblos. Así, en el segundo  Certamen, en el de 1926, participaron  56 niños de 12 pueblos de Navarra y 40 enviaron trabajos al concurso. El Certamen de 1928 convocaba a los autores de obras dramáticas en euskara. Las fiestas vascas o euskéricas en los pueblos fueron otras de las promociones de la entidad como las de Burguete (1926), Ochagavía (1926), Berroeta (1927), Leiza (1927),  Oroz Betelu, Eugui y Yabar (1930); los Días del Euskara, como el celebrado en Pamplona, en 1930; o los concursos de poesías  populares en vasco (1932).  Francisco Tirapu Retegui, hijo de D. Bernardino Tirapu fue uno de los primeros profesores  que ayudaron a  impulsar el conocimiento de la lengua vasca, a finales de los años 40, por mandato de la Diputación Foral de la época que alumbraría al final de la década la denominada Sección de Vascuence de la Institución Príncipe de Viana.

Participa en el blog: Calle Santo Domingo (1963)

Me hace llegar Mikel Aoiz Iriarte este par de fotografías de la calle Santo Domingo en 1963. Tanto en la primera como en la segunda aparece la tienda de su padre Angel Aoiz (Ultramarinos Aoiz) que estaba en el nº 17 de la calle junto a la peluquería de Andrés Arbea. En la primera foto, nos dice Mikel, aparece además, él junto a su hermana, delante de la tienda de su padre. Gracias, en primer lugar, a Mikel  por las fotos, que vienen a engrosar, espero se anime más gente,  la sección «Participa en el blog» y como lo prometido es deuda, amigo Mikel, voy a hacer un breve resumen de lo que sucedía aquel año en nuestra ciudad y en el mundo y por supuesto lo que podíamos ver en tu querida, nuestra querida calle Santo Domingo. En 1963, año en que casualmente vine  a este mundo, Pamplona era regida todavía por Miguel Javier Urmeneta que había accedido al cargo cinco años antes. Con él y con Félix Huarte Pamplona y Navarra iniciaron el camino del desarrollismo económico, industrial y urbano que algunos empezamos a conocer en nuestra más tierna infancia. Fruto del desarrollo económico y del aumento en el nivel de vida de los navarros se incrementó el número de comercios hasta el punto de que para 1968 había más de 8.000 comercios en nuestra comunidad, de los cuales el 30% se radicaban en Pamplona, el mismo porcentaje que  de población representaba la capital respecto al resto de la Navarra. Y dentro de los comercios el sector que más creció durante esta década fue el de la alimentación. Empezarían a desaparecer, sin embargo, a lo largo de los años 60,  multitud de oficios artesanales, como ya comenté en otra entrada del blog: yugueros (curiosamente en esta calle encontramos en este año de 1963 todavía uno), cesteros, alfareros, caleros, carreros, cordeleros, cereros, y un largo etcétera.

En febrero de 1963 se habían iniciado las obras de ensanchamiento de la antigua carretera a Estella, que se llamaría luego avenida de Pio XII. El 3 de marzo se cerraba el Coliseo Olimpia. En su  lugar se construiría el nuevo edificio que albergó hasta hace poco a los multicines Carlos III. El 16 de abril se inauguraba el Hotel de los Tres Reyes, en los terrenos del Bosquecillo, y, a finales de ese año,  se comenzaba a construir el Hotel Maisonnave, que se acabaría en 1965. Este año comenzaba también  a urbanizarse el primer tramo de la avenida de Bayona. El  21 de mayo se aprobaba el proyecto de ordenación de la primera zona de Tercer Ensanche, área que se extendía  entre la zona de Abejeras y el margen izquierdo del Arga. Más de un millar de chicos navarros iban, en el comienzo de la década, para seminaristas. En el medianil de la antigua Casa Seminario se pintaba un mural turístico con los edificios más significativos de la ciudad. El 14 de mayo, se celebraba,  en San Sebastián, el día de las Provincias Hermanas  al que asistieron las primeras autoridades de la Comunidad y,  en septiembre,  se celebraba una fiesta de hermandad entre la Navarra peninsular y la Baja Navarra. El 3 de septiembre el viejo puente  de la Magdalena se quedaba como simple puente  ornamental  al pasar todo el tráfico por el nuevo puente de la Chantrea. Los alumnos de la Universidad de Navarra se trasladaban en octubre desde el Museo de Navarra y la Cámara de Comptos al nuevo Edificio Central,  todavía en obras. Se hablaba de la pronta construcción del pantano de Eugui. La televisión hacía apenas dos  años que se había empezado a ver en Pamplona, con la colocación de una antena en el Monte San Cristobal. Comenzaban a circular los primeros Seat 1500 que fueron seña distintiva de los taxis durante una larga época. Eran los tiempos en que muchas cosas empezaron a cambiar, sobre todo  en  la cultura, la música y la moda, de la mano de los jóvenes. Pero el régimen político estaba lejos de cambiar  a pesar del desarrollismo económico y de cierta aparente política de apertura hacia el exterior.  Este año era ejecutado  Julián Grimau, dirigente del Partido Comunista, por delito continuado de rebelión, «sarcástica definición», 24 años después de acabada la guerra, y cuando los que se rebelaron contra eel poder legalmente constituido fueron ellos  y también fueron  ejecutados en el garrote vil los anarquistas Granado y Delgado, tras un atentado en la dirección general de Seguridad. Pero este es el año también en que mueren algunos grandes personajes como el Papa Juan XXIII o John F. Kennedy, este último víctima de un atentado  en Dallas. En 1963 se calculaba que Pamplona recibía durante los Sanfermines a unos 100.000 visitantes extranjeros.

A comienzo de los años 60, según señala el Censo Comercial e Industrial de Pamplona, había,  donde se ubicaría durante muchos el Bar Orbela, en los años 60 una frutería, la de José Luis Ibarrola. Comenzando por el edificio que había tras la antigua Casa Seminario, en el lugar donde hoy se encuentra la Carnicería Jorge Fernández, estaba, en 1963,  la zapatería de María Teresa Carasa, que yo conocí por lo menos hasta finales del pasado siglo, bajo el nombre de Calzados Carasa. En el lugar donde durante décadas estuvo Bazar Jimenez estaba el negocio de loza y porcelana de María Velaz. La familia tuvo un negocio similar décadas atrás algunos números más abajo, como veremos más adelante. A continuación venía la mencionada tienda de alimentación de Angel Aoiz, que vemos en las dos fotografías de su hijo Mikel. Antes de Angel Aoiz  y, a tenor de lo que dice el Anuario Comercial de aquellos años  regentó  la tienda Blanca Murillo Lorente. Tras la tienda de Angel Aoiz venía la famosa peluquería de caballeros y señoras de Andrés Arbea, donde luego estarían la tienda del Portu y el actual negocio de arreglos Descosidos. Luego, en el nº 21  venía la alpargatería  de Sebastián García. Reproduzco, con afán completista,  lo que decía en la entrada anterior de la calle Santo Domingo,  respecto del período 1908-1953.

«En el nº 23-25 donde hasta hace poco estaba la inmobiliaria Casco Viejo, y la agencia de viajes Libre Destino, desde primeros de siglo encontrábamos al ebanista y tapicero Esteban Osacar al que siguió durante los años 40 y 50 el también tapicero Sebastián Osta. Algunos años atrás, a comienzos de siglo, por allí estaban, también, la alpargatería de Valentín Erice que en los años 20 cogió Sebastian García (sic) y tras él, la barbería de Claudio García que, en los años 20, regentaba Emilio Caballero que continuó con el negocio en los años 30 e incluso pasados los 50 si bien, desde los años 30, en el nº 25. Luego estaba, en el nº 27, Vda de Martín Jauregui con un negocio de lana en rama y pieles del país sin curtir que, en los años 20, aparecerá como Herederos de Jauregui, y que continua en los años 40 bajo la razón social de Juan Casanave y Cia, con el mismo objeto social y a la que sigue, en esos mismos años, un negocio de loza y porcelana, otro más de cacharrería, dirigido, esta vez, por Martin Velaz». También en el nº 27 figura, en 1963 la hojalatería de Juan León Ulibarri. Donde hoy se encuentra la Librería Abarzuza estaba desde los años 40   la tienda alimentación de Miguel Huarte Aldaz. A continuación, donde hoy se encuentra la tienda de disfraces y petardos Halloween,  estaba la tienda de venta de periódicos y revistas de María Los Arcos.  En 1908 encontramos en los números 33-35 una taberna regentada por Vicente Ardanaz,  precisamente donde hoy está Alimentación Gloría, si bien en los años 20 aquí, en este local,  se radicó   Calzados Gembero que permaneció  en este lugar  hasta la guerra, como bastero, antes de abrir la zapatería de la calle Eslava. En  el nº 37, en 1963, donde hoy se encuentra Informática San Fermín estaba la zapatería de Martin Esain. Como en otras muchas calles la numeración actual no se corresponde con la de entonces. En el 37 había otro negocio, la frutería de Parra y las Heras; en el 39, uno de los últimos constructores de yugos hechos a mano, José Arcelus y en el nº 41, ya la citaba como existente, al menos desde los años 40 en el anterior post, la frutería de Cecilio González. Ilustran esta entrada, además de las dos fotos cedidas por Mikel Aoiz (de 1963), otro par de fotografías de la época, la última de Juan Gómez para la Agencia Cifra (1969).

Crónica negra del Viejo Pamplona: crímenes y ejecuciones, a principios de siglo (1902-1925)

En la serie «Crónica negra del Viejo Pamplona»  he narrado  crímenes que acabaron con sus responsables en el garrote vil, me refiero al crimen de Beruete (1924) y al crimen de Miranda de Arga (1955), que fue la última causa en la que se ejecutó a un reo en nuestra ciudad. En esta entrada voy a hablar sucintamente de algunos otros crímenes y ejecuciones que tuvieron lugar en nuestra comunidad en los primeros años del siglo XX y que fueron juzgados en Pamplona. Entre 1870 y 1951 hubo  nada menos  que 33 recursos de casación sobre otras tantas sentencias de penas de muerte impuestas en Navarra,  bien por haber cometido robo con homicidio o por haber perpetrado  asesinatos dolosos, lo cual no quiere decir que todas esas sentencias de muerte  se concretasen  finalmente. De hecho y paradójicamente hubo muchos crímenes cometidos en las calles de nuestra ciudad entre finales del XIX y principios del XX que tras el correspondiente juicio no fueron castigados con la pena capital sino que se saldaron con diferentes penas de cárcel y de los que hablaré con más detalle en una segunda entrada. Comenzaremos nuestra entrada a finales del XIX. A finales de este  siglo adquirió una gran notoriedad el doble asesinato perpetrado por Toribio Eguía y que sería ejecutado, por garrote vil,  el 15 de octubre de  1885 en la Vuelta del Castillo, junto al Portal de la Taconera. Como bien recuerda Patxi Mendiburu en su blog «Desolvidar», el 22 de noviembre de 1884, Toribio Eguía mató al cura de Atondo, Manuel Martiarena y a su ama de llaves, Martina Babace, de varias puñaladas, robandoles 690 pesetas en monedas de oro y plata, tras lo cual se fue a pasar la noche, durmiendo a pierna suelta, en la Fonda La Perla de la plaza del Castillo, donde sería detenido a la mañana siguiente. El crimen tuvo  una gran repercusión  por aquel entonces, incluso años después se recordaba el crimen y,  como en otros sangrientos hechos, pronto saldrían las correspondientes coplillas o romances de ciego para inmortalizar el truculento suceso. Si saco a colación este crimen y ejecución es porque fue, probablemente,  una de las últimas ejecuciones públicas multitudinarias y al aire libre que se celebró en Pamplona, que no la última ya que en octubre de 1890 sería ajusticiado Domingo Ortega también cerca del Portal de  la Taconera. A partir de ese momento las ejecuciones se celebrarían dentro de los muros de la cárcel.

Como he dicho, hasta entonces las ejecuciones eran públicas y se celebraban en lugares como la plaza del Ayuntamiento (llamada  también plaza de la fruta) y más tarde en  las  inmediaciones de la Taconera y de la Vuelta del Castillo. Parece ser que fue el rey Fernando VII quien implantó como forma definitiva de ejecución en España la del garrote vil, en 1832,  dejando el fusilamiento para la jurisdicción militar, y aboliendo la pena de muerte por horca. Aunque no siempre  funcionaba el garrote vil adecuadamente. Lo vimos en el caso de los hermanos Celaya, en lo que conocimos como «el crimen de Miranda de Arga» pero aun peor debió ser el caso de Juan Baquedano, «Juanillo», sometido a consejo de guerra y sentenciado el 30 de agosto de 1822 a morir en el garrote por conspiración contra el orden constitucional. Después de media hora de innecesario sufrimiento y de múltiples intentos por atornillar la nuca del sujeto, el verdugo desistió de su tarea y  fue finalmente tiroteado. Algunos años antes, en 1818 se había producido una  ejemplarizante  ejecución de unos   bandidos, conocidos como los bandidos de Lanz,  cuyas cabezas y cuartos fueron expuestas en algunos caminos para que sirviese de escarmiento a otros salteadores de caminos. Este tipo de castigos añadidos a la muerte como amputaciones o desmembramientos fue, no obstante,  más frecuente en siglos anteriores. Durante el siglo XIX hubo en España más de un centenar de  reos condenados a muerte, con una media de casi 14 casos por año, bajando en el período 1870-1961 a 5,6 por año.  Solían acompañar a los condenados a muerte, camino del patíbulo,   los hermanos de la Caridad y también los de la Vera Cruz, esta última con varios siglos de existencia.

Entre 1900 y 1923 se fallaron en la Audiencia de Pamplona 6 sentencias de muerte que,  tras el oportuno recurso de casación,  fueron en su mayor parte, salvo en uno de los casos, ratificadas y ejecutadas. Entre ellas se encontraba, y por orden cronológico, las penas de muerte contra Felipe Ruba, alias Pepín,  que muy cerca de Lodosa, el 6 de diciembre de 1902, asesinó por la espalda a Nicasio Zamora, tras golpearle en la cabeza, robandole posteriormente 3.500 peseta y un reloj;  la de Germán Maximino Barandalla Esparza, cuya sentencia fue revisada por el Supremo en 1907 que apuñaló en la pierna  al entonces alcalde de Echarri-Aranaz, Juan Garciandía, e intentó herir igualmente al  sereno del pueblo Juan Ijurra Lacunza, provocando la muerte del primero en la calle  tras un rápido desangramiento al seccionarle  la femoral.

El 12 de junio de 1909 se ejecutaba al reo Bonifacio García Martínez que había sido condenado por la Audiencia de Pamplona a dos penas de muerte por robo y doble homicidio y cuyo recurso de casación se había desestimado en agosto de 1908. Esta fue, además, la primera pena de muerte que se ejecutaba en la nueva Prisión Provincial de Pamplona, inaugurada en otoño de 1908. Bonifacio había asesinado en la noche del 17 al 18 de noviembre de 1907,  en su domicilio del pueblo de Oteiza, y con especial ensañamiento  al matrimonio formado por Santiago Arandigoyen y Petra Igúzquiza a los que pretendía robar. En 1913 era indultado de la pena de muerte Rafael Cancio Expósito, de 22 años, recadero y natural de Pamplona, condenado a muerte un año antes por acuchillar, con resultado de muerte a Carmen Calvo. En 1913 Lorenzo Expósito mataba con un hacha a Juan Bautista Lacunza en el caserio Estebanea de Leiza para robarle 100 pesetas. La sentencia del Tribunal Supremo de 4 de marzo de 1914 ratificaba la pena de muerte impuesta por la Audiencia Provincial.

Me detendré en un caso especialmente truculento pues el crimen tardó en ser castigado no menos de 15 años. El 21 de febrero de 1908 un desconocido disparaba a bocajarro a Ricarda Oses y García de Acilu en el monte Gallambiso, cerca de Galbarra, valle de Lana. En 1909 era detenido en Francia y extraditado a España el presunto autor de los disparos que ingresó en prisión. El caso se reabriría en 1923 al fallecer el supuesto asesino de Ricarda quien confesó la verdad antes de morir. El asesinato lo había organizado el marido Pablo Mendaza y Gómez de Segura quien le había pagado casi 600 pesetas por cometer el crimen, 98 pesetas antes del asesinato y 500 después. Para más inri, el día de autos, cuando la esposa malherida por el disparo corría hacia su marido para pedirle ayuda éste le golpeó con una piedra y con la culata de su escopeta dejándola morir. El marido se casaba un año más tarde con una joven de 19 años. Pablo había pagado,  además,  1000 pesetas al autor de los disparos para que  declarase que él era el único culpable. El recurso de casación por la pena de muerte fue rechazado por el Tribunal Supremo en Noviembre de 1923.

Dentro de este período ya me he referido, en otra entrada del blog al mencionado «crimen de Beruete» acaecido el 10 de septiembre de 1924 por el que fue robado y asesinado a hachazos en el monte de Santa Engracia, próximo a Huici, el leñador Martín Aizcorbe. Los asesinos fueron  los hermanos Bernardo, Juan Martín y José Goñi que serían ejecutados el 1 de febrero de 1925 en la prisión de Pamplona.  También en 1924 sería utilizado el garrote vil, si bien, no para una causa común sino para una causa seguida por la jurisdicción militar, y que tuvo un juicio breve y sumarísimo.  Se juzgaron los sucesos revolucionarios de Vera de Bidasoa que  se produjeron el 7 de noviembre y en los que murieron dos guardias civiles y cuatro sindicalistas. El 6 de diciembre ajusticiaban con el garrote a dos de los tres reos encausados en dichos sucesos, Enrique Gil Galar y Julián Santillán, ya que el tercero, Pablo Martín Sánchez,  se suicidó, tirándose desde una galería de la prisión antes de ser llevado al patíbulo. La pena capital por asesinato fue abolida en el código penal  en 1932, otra cosa era la jurisdicción militar, restablecida en 1934 y definitivamente con el triunfo de Franco, desde 1938 a 1978. Las últimas ejecuciones con el garrote vil se produjeron el 2 de marzo de 1974 en las personas del anarquista Salvador Puig Antich y del alemán Georg Michael Welzel.

Fotos por orden de aparición: Nº1: Grabado de Goya. Desastres de la Guerra Nº 36, Nº 2: «Exécution d’un assassin a Barcelone» (ejecución de un asesino en Barcelona), de Gustave Doré, publicado en L’Espagne, 1874. , Nº 3: Audiencia Provincial de Pamplona, sin datar, probablemente a principios del siglo XX , Nº 4: Archivo del Patrimonio Inmaterial de Navarra www.navarchivo.com, Nº 5:  Iglesia y pueblo de Beruete. Xavier Cañas. CC BY-SA 4.0. , Nº 6: Juicio a los encausados por lo sucesos revolucionarios de Vera de Bidasoa (1924). Mundo Gráfico. Biblioteca Nacional de España. Nº 7: Prisión provincial de Pamplona recién inaugurada. 1908. Aquilino García Dean. AMP.