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Pamplona año a año: (1940-1941)

Al comenzar los años 40, encontramos una ciudad que había salido muy recientemente de la guerra civil y en donde se percibía tanto en las calles como en el ambiente social  claramente el triunfo de los vencedores, una sociedad donde la práctica religiosa y la política del nuevo régimen  se hacían presente, a cada momento, en las  calles, hasta el punto de resultar axfisiante para quien no comulgara con sus ideas; una época gris llena  de miedo y silencios que se extendería durante casi cuatro décadas. Para empezar daré unas breves pinceladas de 1940 y revisaré en profundidad que sucedió en nuestra ciudad a lo largo de 1941. En febrero de 1940 se celebró en Pamplona una gran Misión Cuaresmal que culminó con la eucaristía,  el día 18,  de más de 10.000 varones. Este año se reanudó la práctica del viático general, de llevar la comunión a los enfermos. El 8 de marzo de 1940 se producía un accidente ferroviario en la estación del Norte de Pamplona, afortunadamente sin víctimas. El accidente fue fruto de un error humano. Al parecer cuando llegaba el rápido Irún-Zaragoza se le dió entrada por error en una vía muerta en la que se hallaban varios vagones de mercancías. La locomotora quedó empotrada en el primero de los vagones estacionados.

Este año, el día 3 de marzo,  se iniciaron las Javieradas,  organizadas  en su primera edición por la Asociación de Caballeros Voluntarios de la  Cruz. En abril de 1940 los establecimientos hosteleros tenían una hora más bien temprana de cierre. La hora de cierre de los cafés era la una de la madrugada, la de los bares,  las 12 de la noche y las tabernas cerraban  a las 10 de la noche. Por su parte los comercios  abrían a las 9 de la mañana  y cerraban a las 13.30 y por la tarde abrían a las 15.30 y cerraban a las 19.00 horas. En Junio de 1940, Erroz y San Martín inauguraba el Cine Príncipe de Viana. En junio se abría al culto, en Carlos III, muy cerca de la plaza de Mola, la iglesia de San Antonio de los Padres Capuchinos. El 6 de diciembre de 1940  una orden de alcaldía dictaba que los portales de las casas debían estar cerrados entre las 11 de la noche y las 7 de la mañana. Los propietarios debían facilitar a los inquilinos llaves del portal, a razón de una por piso. Se obligaba a cerrar la puerta de la calle  bajo pena de graves sanciones tanto a inquilinos como a propietarios que no cumpliesen con la norma. En ese año se cambiaron las matrículas de los vehículos, y se empezó a controlar mucho más la realización de obras sin licencia. Fueron estos años del 40,  años de penurias, de desabastecimiento y de racionamientos. Se racionaba todo: pan, aceite, tabaco, azúcar, legumbres, carne, gasolina, jabón, etc… y artículos como el pescado eran por su escasez casi considerados de autentico lujo. Se podía comprar carne solo cuatro días a la semana y tan solo 100 gramos por persona. A  finales de 1941 el cupo de carne pasaría a ser de 300 gramos por persona.

Las navidades y nochevieja del 40 fueron bastante tristes y austeras. Se decía textualmente en aquellas fechas que  “las fiestas autorizadas en casinos y Círculos de recreo no podían incluir comidas o cenas, que los actos deberían concluir para la una de la madrugada, y  debería evitarse todo tipo de ruidosas expansiones que transcendiesen a la vía pública, persiguiéndose y sancionándose la embriaguez de manera singular, la que se buscaba  a propósito”; A la hora del cierre, una de la madrugada,  no podía quedar público dentro de los locales. La embriaguez era uno de los principales vicios aquellos años. De hecho sería muy popular la camioneta municipal de los borrachos que recorría las calles recogiendo a cuanto beodo  viesen por el lugar. La despedida del año se realizó este año 1940 en la intimidad del hogar. Los menores de 14 años no podían asistir a las sesiones ordinarias de cine, solo podían acudir a las sesiones diurnas de domingos, festivos y días de vacación escolar en los que se emitiesen películas apropiadas y aprobadas para ellos. Los menores de cuatro años podrían ir al cine si les acompañaban sus padres aunque era preferible que no lo hiciesen. Desde el año 1939 se prohibía a los hombres “andar por la calle sin chaqueta salvo si eran obreros o trabajadores manuales, no se podía cantar por la calle y mucho menos si eran canciones procaces, ni poner los pies encima de una silla en un bar o café, ir en tropel, hacer ademanes violentos que entorpecieran la circulación de los demás o palabras o ademanes dirigidos a una mujer que ofendieran al pudor y las buenas costumbres, ni protestar en público, fuese el motivo que fuese”. Los carnavales habían sido prohibidos al final de la guerra y los bailes y la mayoría de espectáculos en la semana santa. A las mujeres se les exigía recato en el vestir,  que llevasen medias y que no vistiesen corto ni ceñido.

El Auxilio Social, organismo de socorro humanitario que había surgido durante la guerra se convirtió  luego en un organismo de asistencia pública dependiente de las FET y de las JONS y más concretamente de la Sección Femenina de la Falange. El Auxilio Social  daba de comer diariamente en Navarra a más de 3.000 personas, 1.100 de ellas en Pamplona   y organizaba también algunas colonias escolares, labor que se unía  a la desarrollada por el municipio y las cajas con las cantinas (que atendían a más de 1.200 niños) y las tradicionales colonias escolares de Zudaire y Fuenterrabía. La Junta de Caridad repartía alimentos y ropa entre la población más necesitada. Llegaban de la Argentina a España toneladas de carne, trigo y balas de algodón. Este año creaba una nueva asociación de periodistas, “profesionales”, presidida por Mario Ozcoidi, de corta existencia. La Cabalgata de Reyes que en tiempos fue organizada por la Asociación de la Prensa pasaría a ser organizada por la Organización Juvenil Española,  las juventudes del Movimiento. Pamplona proyectaba un Conservatorio Elemental de Música, aunque no tuvo la aprobación del Consejo de Ministros. Y es que en aquellos tiempos menesterosos  la cultura y la música se consideraba algo superfluo. El ciclista Ignacio Orbaiceta ganaba diversas pruebas regionales en el País Vasco. En Mayo se establecía la calle Doctor Huarte la delegación provincial de la ONCE que luego se trasladaría a la Media Luna. En Sanfermines se celebraba por primera vez la Travesía del Arga. La empresa Erroz y San Martín adquiría a la SAGE el Coliseo Olimpia.  El 13 de octubre de 1940 se producía un robo e intento de fuga de los ladrones en la tienda y sastrería, “La Inglesa” situada en el nº 3-5 de la calle Calceteros, donde, posteriormente, en los años 50, se ubicaría Confecciones Gallego. El atraco se frustró gracias a los buenos oficios del agente municipal Urbano Leceaga que realizaba su ronda nocturna por la zona y escuchó unos ruidos sospechosos procedentes del citado comercio. Pistola en mano logró detener a dos de los ladrones que portaban parte de la mercancía robada, el tercero tiró los paquetes y huyó escaleras arriba, por el edificio, hasta el tejado, siendo finalmente detenido por el agente que había solicitado refuerzos. El 20 de octubre se creaba la Institución Príncipe de Viana, sobre el germen de la antigua Comisión Provincial de Monumentos.

Con el inicio de 1941, el 2 de enero, Pamplona amanecía con una densa capa de nieve helada, a causa de las bajas temperaturas y de la ventisca. Quedó interrumpida la circulación por carretera e interrumpieron sus servicios los trenes. En la ciudad no circularon los taxis ni hubo reparto del pan  a domicilio (con carros). Solo llegaron los carros de leche desde algunos puntos cercanos. A lo largo de estos primeros días continuó nevando alcanzando en algunos puntos un espesor de más de 40 centímetros de nieve, llegando a alcanzar los termómetros los seis grados bajo cero de temperatura. Se demandaba al ayuntamiento un mayor esfuerzo para retirar la nieve de las calles. Pese al mal tiempo se celebró la cabalgata de Reyes. Entonces la Cabalgata que partía de la plaza Príncipe de Viana recorría alguna calle del Ensanche para adentrarse luego en el Casco y recorrer buena parte de sus callejuelas para acabar en el frontón Euskal Jai donde tuvo lugar la fiesta de recepción oficial. La ola de frío se recrudeció a partir del día 9 de enero con temperaturas cercanas a los -10º, subiendo las temperaturas en torno al día 20 y provocando las correspondientes riadas e inundaciones. Fue un invierno duro, pues en febrero hubo otro temporal de nieve que duró casi una semana. Había varios proyectos de obras en la ciudad en  diferentes fases de ejecución. Era inminente el derribo de Casa Iraizoz  que daría un mejor acceso a la plaza consistorial desde la calle San Saturnino. Se decía que para antes de las fiestas de San Fermín estaría en el suelo y se comenzaba a hablar de la unificación de las estaciones del Plazaola e Irati en una sola a construir frente a la estación de Autobuses. También, en breve, se anunciaba que la constructora Erroz y San Martín erigiría un bonito edificio en el solar que albergase la Comandancia de Ingenieros, frente a la iglesia de San Ignacio. El edificio de seis plantas estaría diseñado por Víctor Eusa. En la planta baja se hablaba de la instalación de “comercios de rango” y un cine de 500 localidades que se llamaría “Actualidades” dedicado a proyectar películas documentales, noticiarios y musicales en sesión continua. El cine se llamaría, sin embargo, finalmente, Avenida.

Son tiempos en los que resurge con fuerza  la practica religiosa que lo inunda prácticamente  todo:  la vida social y la ciudad entera que con frecuencia aparecía engalanada para este tipo de eventos: navidades, belenes, reyes, cuaresma (días de ayuno y abstinencia de carne, que remedio), novenas, procesiones, viáticos, fiestas, rosarios, romerías, cofradías, tiempos en los que resurgían viejas tradiciones como la publicación de la Santa Bula, (con una procesión desde San Lorenzo hasta la Catedral de acuerdo al antiguo rito). Se celebraban el  miércoles de ceniza, el domingo de ramos, la virgen del camino, la del pilar,  el corpus christi, cristo rey, la llegada del Ángel de Aralar y otros muchos eventos.   Eran tiempos de continuos homenajes a los caídos del bando vencedor y se celebraban las fechas señaladas de su victoria en lo que llamaban Cruzada, con misas, desfiles  y paradas cívico militares  así como discursos en la entonces única radio de la ciudad, Radio Requeté.  Osasuna jugaba en su campo de San Juan y perdía 0-4 con el Deportivo de la Coruña, su mala situación deportiva iba a la par de su situación económica. El club tenía, entonces, menos de 900 socios, (al comienzo de la temporada disponía del doble) y hacía falta contar con cuotas de al menos 2000 o 2500 socios para cubrir los gastos.  Al final de la temporada dimitía su presidente Vicente Jauregui que sería sustituido por Antonio Lizarza. La gente ante la dura realidad circundante,   acudía a distraerse, a evadirse, si podía,  en los espectáculos de la época: cine, teatro,  frontón, boxeo, etc. En la plaza de toros se organizaban muchos más eventos taurinos que en la actualidad que se limitan prácticamente a las corridas de San Fermín.

El obispo de la diócesis, D. Marcelino Olaechea,  arremetía contra el baile agarrado y anunciaba que en el plazo de 3-4 meses, cuando fueran provistas en propiedad las parroquias,  se reemprendería una activa campaña contra los bailes agarrados, vicio, que le había obligado  a imponer alguna sanción canónica a determinada parroquia de la Montaña. El obispo alababa el baile suelto de los pueblos, “ágil, bello y decoroso a los sones del chistu y el tamboril, celebrados en la plaza pública,  a la sombra del campanario secular, ante los ojos y el cariño de los padres, los viejos y el cura, presididos por la grácil varita del alcalde, rematada con crucecita de plata” y lo contraponía al baile agarrado “en el que se sorben los alientos, se enlazan, se soban, se estrechan y se oprimen los cuerpos, con palabras y miradas de pasión a los acordes de una música arteramente dispuesta para el estallido de la mas baja de todas ellas….” Sin embargo y a pesar de todo se abrirían peñas y sociedades en las que este baile era uno de sus principales reclamos y atractivos.

El día 15 de febrero se anunciaba que se suprimía el salvoconducto dentro de la provincia, bastando con la cédula personal. El salvoconducto sería necesario, a partir de entonces, para viajar fuera de la provincia, quedando en vigor los salvoconductos de seis meses para circular por todo el territorio nacional. Los carnés profesionales tendrían validez de salvoconducto para circular por todo el país siempre que llevasen la fotografía de los interesados y hubiesen sido expedidos por los correspondientes colegios. Decenas de profesionales habían sido depurados por el nuevo régimen: abogados, maestros nacionales, médicos, notarios, farmacéuticos, practicantes. arquitectos, periodistas. Había un rígido control político en los concursos oficiales siendo necesario  disponer de un certificado político y de actuación emitido por FET y de las JONS.  El 15 de febrero un incendio, alentado por un violento temporal,  destruía el casco antiguo de Santander donde se concentraban la mayoría de sus comercios, más de 400 edificios, dejando en la calle y sin casa a unas 30.000 personas. El Gobierno declaró el estado de guerra en la ciudad y en la provincia. El temporal se dejó sentir también en Vizcaya y Navarra. Hubo una considerable campaña de apoyo a los damnificados. El 28 de febrero fallecía el rey Alfonso XIII declarando el gobierno duelo nacional durante una jornada.

A finales de febrero de 1941 el Ayuntamiento aprobaba un presupuesto extraordinario de más de un millón de pesetas para diversas obras entre las que destacaba la reforma de la plaza del Castillo, con más de medio millón de pesetas. En este presupuesto no se incluía la fuente o  el obelisco, estaba por decidir, que se proyectaba para el centro de la plaza. Entre otras modificaciones se ampliarían las aceras hasta 10 metros de ancho, colocando, en sus bordes, una fila de plataneros, se reduciría el sector central para dejar en los cuatro laterales, un espacio de aparcamiento para los coches, dejando la calzada con la amplitud que tenía y se pavimentaría el centro de la plaza con enlosado de piedra, evitando al máximo cualquier superficie de tierra que hiciera barro con la lluvia. El día 12 de marzo actuó en el Teatro Gayarre, la conocida artista y cantante Conchita Piquer. El día 16 de marzo llegaba a Pamplona, desde Amiens, una  reliquia de San Fermín. La Javierada fue  convocada este año por el obispo Marcelino Olaechea que fue quien le dió el nombre de “javierada”, siendo en adelante organizada por Acción Católica.   Mientras que la antigua romería a la cumbre de Montejurra, reemprendida tras la guerra,  tomaba un carácter  de acto político de carácter nacional. Se anunciaban importantes sanciones por el uso fraudulento de energía eléctrica. Llegada la Cuaresma y la Semana Santa, el Gobernador Civil ordenaba la suspensión de las autorizaciones concedidas para celebrar bailes en sitios públicos y en locales cerrados, este año la prohibición regía desde el 23 de marzo hasta el 12 de abril. Se suspendían durante la semana santa todo tipo de espectáculos (el cine no religioso entre otros), con la única excepción de algún concierto de música sacra o similares. Se cortaba el tráfico rodado en el centro  y no se radiaba música ligera en la radio. Los bares y tabernas debían de cerrar al paso de la procesión.

Orbaiceta ganaba la clásica Eibar-San Sebastián. El Ayuntamiento proyectaba ampliar la traída de aguas de Arteta a Pamplona  a través de una nueva cañería. A primeros de abril, el alcalde Pamplona, José Garran advertía que los cubos de la basura no se podían dejar abandonados en los portales. Debían ser bajados de los pisos cuando anunciase la corneta la llegada de los colectores y una vez vaciados dichos recipientes debían ser subidos nuevamente a los domicilios. Los infractores de la norma serían sancionados, la primera vez, con 50 pesetas de multa. Estaban bastante avanzadas las obras de reforma en la catedral e iglesia de San Saturnino. En el Convento de las Agustinas de San Pedro se celebraba la tradicional función de las Lagrimas de San Pedro y en la Semana Santa el día 8 se celebraba el traslado de Nuestra Señora de la Soledad Dolorosa de la Iglesia de San Lorenzo a la Catedral, con la participación de 2.000 hombres, empuñando  hachas encendidas. A partir del mes de mayo sería obligatorio celebrar en las escuelas el Mes de María.

En torno al 23 de abril se celebró la Semana del Libro organizada por el Patronato Provincial de Bibliotecas, Archivos y Museos con la cooperación de las delegaciones provinciales de Educación y Descanso, Frente de Juventudes, Sección Femenina y SEU. El Orfeón se planteaba recuperar los tradicionales conciertos de San Fermín. A principios de mayo el BOE creaba una serie de escuelas nacionales, en algunos casos como Errotazar y San Francisco en sustitución de las municipales existentes, el resto  en el Ensanche y San Juan. Se creaba una comisión para la reforma tributaria en Alava y Navarra teniendo en cuenta sus peculiaridades forales. Vizcaya y Guipúzcoa eran consideradas por el régimen provincias traidoras. El día 23 de mayo caía en Pamplona el tercer premio de la Lotería dotado con 80.000 pesetas. Los décimos fueron vendidos por la administración nº 6 ubicada en la calle Chapitela. El 1 de  Julio tocaría parte del 2º premio dotado con 70.000 pts vendida en la administración de la plaza del Castillo regentada por Adolfo Navarlaz y el 22 de noviembre un décimo del 1º premio dotado con 200.000 pesetas vendido por la administración nº 1 de la calle Zapatería. A finales de mayo la Dirección General de Seguridad del Estado cursaba una circular advirtiendo de un “relajamiento censurable de nuestras costumbres, oyéndose frases obscenas y viéndose pareja de jóvenes que sin recato alguno mantienen actitudes más que incorrectas desvergonzadas”. Recomendaba el mayor rigor en la imposición de multas y la publicación en prensa de los nombres de los corregidos. además pedía control en el cumplimiento del horario de cierre de los lugares que cultivan el genero frívolo imponiendo fuertes sanciones a los infractores. Se inauguraba la Clínica San Fermín del doctor Arrondo. La Junta de la Casa de Misericordia estaba integrada este año por las siguientes personas: por parte del ayuntamiento, el alcalde José Garrán que era el presidente de la Junta y el teniente alcalde Auxilio Goñi además de los concejales Manuel Martínez y Gabino Udobro, Jacinto Sola, como párroco de San Miguel y vocales vecinos: Juan Sagues, Pedro Mayo (Vicepresidente), Valentín Ciga, José Félix Cabases, Victor Eusa, Julián Garriz, Marcelino Jimenez, Manuel Mañeru, Leandro Nagore, Félix Echeverría, Pedro Martín, Anselmo Goñi, Juan Pedro Arraiza, Andres José Aldaba y Ambrosio Izu.

El 1 de junio se derrumbaba completamente, por la noche, un edificio en construcción de cinco plantas en el nº 35 de la calle San Fermín. Unas horas antes se había colocado el tejado. No hubo, por la hora en que se produjo, desgracias personales. De haberse producido en otro momento podía haber afectado a los más de 40 trabajadores de la obra. El 7 de junio se reabría al culto la iglesia de San Saturnino, después de casi un año de reforma. Otra de las celebraciones importantes en la ciudad era la del Corpus, en Junio, con su célebre procesión, con la tropa rindiendo armas y el público arrodillándose al paso de la custodia. Participaban las principales autoridades políticas, religiosas y militares.  En Junio se celebraba también la procesión del Corazón de Jesús. El intervencionismo del nuevo estado en todos los ámbitos de la vida era total. A mediados de Junio quedaban intervenidos todos los camiones, camionetas y furgonetas particulares. Sus propietarios debían hacerse con un carnet y una tarjeta de circulación que debían solicitar en el Gobierno Civil. Debían rellenar antes de cada servicio, una hoja de ruta  que necesitaba el visado de las autoridades competentes. En Pamplona se pasó estos días de un prolongado invierno al verano. También se controlaba la publicación de las notas oficiales de prensa. ¿Cuánto costaba una comida en un establecimiento de hostelería?. Los precios eran muy variados dependiendo del establecimiento. Iban desde las 20 pesetas de Las Pocholas a las 3 pesetas de la taberna de Marcelino Llorente. Otros locales de hotelería y restauración de aquellos años, sin animo de ser exhaustivo, eran La Perla, El Maisonnave, El Quintana, El Cisne, El Yoldi, El Europa, El Comercio, Casa Marceliano, Fonda Oyaga, Pensión Cebrián, Casa Catachu, La Bella Easo, Casa Pascualena, La Bodega, Florentina Goñi, Fonda Autobuses, Bar Tudela, Fonda de la Estación, La Bilbaina, La Barranquesa, Bar España, La Sanmartineja, El Universo, Nueva Roncalesa, Hermanos Amostegui, Fonda Percacen, etc.

La extensión del frente de guerra a Rusia provocó en España la creación de una División de apoyo, formada por voluntarios,  por parte de las nuevas autoridades del régimen, la conocida División Azul, a la cual se incorporaron un significativo  número de pamploneses y navarros. Diferentes convoyes ferroviarios con tropas pasaron por Pamplona, en concreto el día 16 y 17 de julio lo hicieron 3.000 expedicionarios. Por iniciativa del Muthiko Alaiak salía a finales de junio la tradicional sampedrada, con canto de coplas y rasgueo de guitarras, acompañados tambièn por Los amigos del Arte. En torno a la festividad de San Pedro se celebraba el anual homenaje a la Vejez, organizada por la Diputación y la Caja de Ahorros de Navarra. Y el día 28 se inauguraba en la Catedral la Gran Exposición Misional organizada para conmemorar el IV Centenario de la salida de San Francisco Javier para evangelizar las Indias Orientales que se prolongaría hasta finales de agosto y que sería clausurada por el Nuncio del Papa Gaetano Cicognati. En vísperas de los sanfermines debutaban una compañía lírica en el Olimpia y un circo en el Ensanche.

El día 6 de julio, a las 12 del mediodía, se tiraba, por primera vez,   el Chupinazo desde el balcón de la Casa Consistorial. Lo tiró el primer teniente de alcalde, Joaquín Ilundain. La plaza estaba ocupada por un gentío inmenso, dicen las crónicas. Allí estaban también la Peña La Unica con su charanga, las tres bandas de música de la ciudad, banda de trompetas militar, gaiteros y txistularis. A las cuatro y media salió el riau riau que duró nada menos que…hora y media. A las 10 hubo fuegos artificiales en la plaza del Castillo y posteriormente bailables hasta medianoche. La procesión de San Fermín que se inició el día 7 a las 10.30 duró tres cuartos de hora y los encierros que comenzaban  a las 7 empezaban a ser cada vez más masivos. Este año, los encierros de los primeros días se vieron afectados por la lluvia que los hizo mucho más peligrosos, suspendiendose algún acto como alguna corrida o una colección de fuegos artificiales. Ya en esta época se celebraban charlotadas como las del “bombero torero” y la banda de “El empastre”. No voy a dar muchos más datos sobre las fiestas pues ya me explayé suficientemente en la entrada correspondiente a los sanfermines de estos años. El día 12 de julio falleció una mujer al caer desde una azotea de Estafeta, en el nº 81, por asomarse demasiado para ver el encierro, venciéndole el peso y cayendo de cabeza a la calle. El 20 de julio terminaron  las ferias de San Fermín, bailables y barracas incluidas.

El 21 de julio comenzaba la 1ª Vuelta Ciclista a Navarra, con una participación de 42 corredores entre los que se encontraban ciclistas como Trueba, Delio Rodríguez, el olitense Mariano Cañardo, Lahoz, Vidaurreta e Ignacio  Orbaiceta que sería proclamado este año campeón navarro de ciclismo. Berrendero fue el que ganó esta prueba. El Ayuntamiento anunciaba que ponía una serie de carteleras para la colocación de anuncios en diferentes puntos de la ciudad. Fuera de esos puntos serían severamente castigadas las entidades que incumpliesen lo dispuesto por el consistorio. El Ayuntamiento organizaba para julio y agosto diversos conciertos de verano ofrecidos por la Pamplonesa, con música de baile, los martes y sábados de 9.30 a 11.30  y música de concierto, los jueves, de 8.30 a 10.00, todos ellos en la plaza del Castillo y los domingos por la mañana en el Bosquecillo de la Taconera, de 12 a 13.15. En el Paseo de Sarasate baile suelto a cargo de gaiteros y txistularis. Y en la plaza del Vinculo, sesiones públicas de cine, de 10 a 12 de la noche. La Dirección General de Seguridad prohibía bañarse en playas y piscinas sin usar prendas adecuadas así como que los bañistas estuvieran fuera del agua sin albornoz u otra prenda análoga.  Se prohibía igualmente organizar bailes en traje de baño en piscinas y baños públicos.  La separación de sexos en el baño era estricta al menos en la capital, lo que no obstaba para que la gente se buscase sitios más recónditos o alejados para bañarse en libertad. La separación de sexos también se practicaba en las aulas y en las iglesias.

Se aprobó el anteproyecto del monumento a los Caídos, que tenía  un presupuesto de 10 millones de pesetas,  tras haberse desechado el proyecto de obelisco en la plaza del Castillo. Se retomó la construcción del Gobierno Civil, paralizada desde hacía tiempo por falta de recursos económicos. El 7 de agosto tomaba posesión el nuevo alcalde Pamplona, Juan Echandi que sustituía a José Garrán, nombrado gobernador civil de Vizcaya. El 17 de agosto se producía un incendio en los garajes de la Villavesa en la avenida de Franco, quemándose uno de los autobuses de la flota. El día 26 de agosto recalaba en nuestra ciudad la compañía teatral de María Fernanda Ladrón de Guevara, en la cual también actuaba su hija Amparito Rivelles y el día 27 se celebraba la carrera ciclista “Circuito del Norte”, en su tercera edición.

El 4 de septiembre se presentaba en el Gayarre ante el público pamplonés el conjunto donostiarra, “Los Xey”, con estampas populares donostiarras, al estilo de “Los bocheros” de Bilbao. A primeros de septiembre la Comisaría de Abastecimientos anunciaba que a partir del 11 de septiembre  se ponía a la venta en las tiendas de Pamplona, aceite, garbanzos y patatas, racionados y a un precio estipulado, contra el cupón correspondiente de la cartilla de racionamiento. El aceite estaba limitado a medio litro por habitante y a 4.45 pesetas el litro, los garbanzos a 250 gramos y 2,40 pts el kilo y las patatas a un kilo y a 0,95 pts el kilo. De vez en cuando aparecía en la prensa alguna noticia sobre la detención de algún estraperlista o contrabandista. Se acometieron obras de ampliación en los jardines de la Taconera. El 13 de septiembre el gobernador civil  hacía pública una relación de establecimientos multados por no colaborar con el Movimiento Nacional, al parecer se habían negado  a recoger los emblemas de Auxilio Social para una cuestación celebrada el 24 de agosto. Se multó con 500 pesetas al Café iruña, con 300 al Bar Flor, con 200 al Café Roch y con 150 pesetas a los bares Pájaro de Noche (Gau Txori), Urdanoz, Aldaz, Bosquecillo, Cerdan Hermanos y Ginés. A las 7 de la tarde del 20 de septiembre se inauguraba la iglesia parroquial de San Miguel. La parroquia había tenido un primer hogar en la Iglesia de los Paules de la Milagrosa. Hasta  el 13 de marzo de 1954, fecha en que se abre al culto su actual templo, la parroquia tuvo su domicilio en una bajera de los números 2 y 4 de la calle Navarro Villoslada, que había sido adaptada por el arquitecto Víctor Eusa.

En 1941, las fiestas de San Fermín Chiquito no pasaban por su mejor momento. Pese a todo el día 25 se celebró la procesión de San Fermín chiquito, con el acompañamiento de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos por las calles del Casco. Por la tarde hubo bailes de sociedad, fuegos artificiales en la plaza del Castillo, bailes públicos en la citada plaza y en Sarasate y cine al aire libre en la plaza del Vinculo. En Octubre la Diputación seguía negociando en Madrid con el Ministerio de Hacienda sobre la aplicación en Navarra de la reforma tributaria. Las negociaciones culminarían en noviembre, fijándose el cupo a pagar por Navarra al Estado en 21 millones de pesetas e introduciéndose la contribución sobre la renta, aunque según dispusiese la propia Diputación. No obstante en realidad se pagarían 178 millones de pesetas en virtud de la   participación de la Hacienda del Estado en el rendimiento de la contribución de usos y consumos. En realidad, el Estado recaudaba en Navarra bastante más que la Diputación con lo que la capacidad de actuación de ésta era muy reducida. El  Alcalde iniciaba una campaña contra el absentismo infantil escolar, recordando a los padres o tutores de la ineludible obligación de asistencia a los centros docentes. La policía municipal se encargaría de velar por el cumplimiento de esta obligación. Podía haber sanciones y retirada de beneficios sociales, debiendo comunicar los maestros diariamente la falta de asistencia a clase. En apenas  8 días, los que van del 14 al 21 de octubre fueron denunciados más de 40 niños que deambulaban por las calles  sin acudir a clase. También inició el primer edil  una campaña contra la embriaguez habitual, imponiendo varias multas a los habituales alborotadores y bebedores incorregibles de los sábados y domingos.

El Ayuntamiento iba a acometer la construcción de un nuevo depósito de agua en Mendillorri que tendría una capacidad de 13.000 metros cúbicos. Cada vez eran más frecuentes los establecimientos hosteleros que contaban con orquestinas para amenizar la estancia de sus clientes y se citaban entre otros el Irañeta, el Prados, La Bella Easo o el Poza. En el tercer domingo de octubre se celebraba el Rosario de la Aurora, con salida desde la parroquia de San Nicolás, a las 5,30 de la madrugada y llegada a la iglesia de Santo Domingo. Se renovaba el contrato con el Teatro Gayarre. La empresa Erroz y San Martín la explotaría durante 20 años, abonando al municipio 35.000 pesetas al año, posteriormente la propiedad del edificio revertiría al Ayuntamiento. Los horarios escolares eran en noviembre de 1941, de 9 a 12 por la mañana y  de 2.20, en vez de las 3.00 a 5.00 por la tarde. La deslealtad, la embriaguez habitual o la falta de aseo podían ser causas justificadas de despido según la nueva Ley Nacional de Contratos de Trabajo.

Criticaba el “reporter” del Diario de Navarra los abusos de algún desaprensivo comerciante del Mercado Público, como pedir 21 pesetas por una gallina o un conejo exigiendo además la compra de tres unidades. Urbanísticamente el Ayuntamiento hablaba de construir 72 viviendas detrás de la antigua estación del Irati, en la avenida de Franco, donde hoy está el Ambulatorio San Martín, y se hablaba de la construcción de un nuevo mercado con 166 puestos fijos y 150 eventuales así como con 48 tiendas al exterior. El 26 de noviembre la Guardia Municipal recogió dos niños abandonados en un banco del Paseo de Sarasate, un niño de dos años y medio y una niña de tres, procedentes, al parecer de León. Fueron entregados en la Maternidad. El 27 de noviembre el pleno municipal aprobaba unos presupuestos de  7,3 millones de pesetas con un incremento de más de un cuarto de  millón sobre los del año anterior. Esos días se detectaron algunos fraudes alimentarios como echar agua a la leche, fraudes que la Inspección revelaba en sus frecuentes revisiones. El 2 de diciembre se anunciaba que la Jefatura de la Guardia Municipal iba a abrir un fichero especial de antecedentes en el que serian incluidos los alcohólicos, blasfemos, vagos y taberneros o dueños de cafés o bares que hubieran servido la última consumición a los que fueran recogidos en estado de embriaguez. Los reincidentes serían castigados con la máxima dureza. Los insolventes sufrirían el arresto sustitutivo, los que tuviesen trabajo sufrirían el arresto en días festivos. Además estarían excluidos del disfrute de cualquier beneficio municipal. Y a los hosteleros más adelante se les amenazó con el cierre de sus establecimientos. La autoridad educativa obligaba, mediante la correspondiente circular, a preparar nacimientos y cantar villancicos en todas las escuelas de primera enseñanza de Navarra.

El Ayuntamiento proyectaba impulsar la edificación de viviendas protegidas en el Nuevo Ensanche. Por otra parte se señalaba en estas fechas, primeros de diciembre, el aumento en un 50% en la distribución de carne, incrementándose además la importación de alimentos pese a las dificultades de la contienda mundial. Estados Unidos entraba, tras el ataque a Pearl Harbor oficialmente en la guerra, movilizando a sus reservistas. En Francia aumentaba la persecución de la resistencia contra los nazis, cerca de 13.000 detenidos en el último mes, con las consiguientes represalias y ejecuciones. Se celebraban los patronos de los oficios, como  Santa Lucia, que era la patrona de las modistas y los invidentes. No era infrecuente que algún ciudadano acabase en la comisaría por haber haber hablado de más, seguramente, por el influjo del alcohol, en contra del movimiento nacional, especialmente en algunas tascas y tabernas. El régimen apoyaba a las familias numerosas y la caridad tanto de las organizaciones del régimen como sobre todo de la Iglesia pretendían cubrir las necesidades básicas de los más necesitados. Seguía vigente la circular de noviembre de 1940 sobre bailes y celebraciones navideñas que debían cesar inexcusablemente a la una de la madrugada. Otro año más y  las navidades se quedaban sin besugos y en general sin pescado que se cotizaba a precio de oro. Comenzaba a extenderse la entrega de pagas extraordinarias a los trabajadores. La Institución Cunas impulsada en 1938 por el Padre Carmelo iba a entregar el día de Reyes un lote de cunas con sus ajuares a niños pobres de la ciudad. La entrega de donativos se haría en el convento de Carmelitas o en las oficinas de Radio Requeté. El colegio de Médicos comunicaba que desde el 1 de enero serían los médicos los encargados de dar los vales para adquirir la leche destinada a los niños y a los enfermos.

Políticamente se dan ciertas paradojas en estos años de postguerra en los que Navarra no podía ocultar su decisivo apoyo a los alzados en armas en el año 1936. Se pretendían salvaguardar ciertos derechos forales frente al creciente centralismo uniformizador  del nuevo estado, encarnado por los sucesivos “poncios” gobernadores civiles. Los carlistas que habían tenido un destacado protagonismo en la contienda se veían obligados a disolverse en el nuevo aparato del régimen por el decreto de Unificación del 1937. Las tensiones desembocarían, como veremos, en los sucesos de la plaza del Castillo de diciembre de 1945 que culminarían con el cierre del Circulo Carlista. En cuanto a la economía, en 1941 Manuel Zarranz fundaba Inquinasa (Industrias Químicas de Navarra S.A) con la participación de las familias Eugui y Ruiz de Alda. En sucesivas entradas hablaré de Imenasa y de Félix Huarte así como de otras industrias que se fundaron en esos años. En 1941 se había creado la RENFE que asumía la explotación de las antiguas compañías de ancho normal, como la del Norte. El 30 de septiembre entraba en servicio la línea férrea de Castejón a Soria, integrada en la red nacional. Urbanísticamente se proseguía con la construcción del II Ensanche que aumentaba la densidad de la edificación aunque a costa de  la calidad en los materiales de la construcción empleados.

Fotografías por orden de aparición: Nº 1: Plaza del Castillo 1939-40, Nº 2: Cola de racionamiento. Años 40. Gerardo Zaragueta, Nº 3: programa de la primera cinta proyectada en el Príncipe de Viana, Nº 4: Primera Javierada. Voluntarios de la Santa Cruz. 9 de Marzo 1940. Blog Premin de Iruña. Javier Baleztena, Nº 5: Camioneta de los borrachos de la Guardia Municipal. 1938. Foto Ruperez. AMP, Nº 6: Vales de comida de Auxilio Social de Pamplona. 1943, Nº 7: Escalerillas de San Saturnino. 1940. Zubieta y Retegui. Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri, Nº 8: Casa Iraizoz en Plaza Consistorial que sería derribada en 1941 (1933). Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri, Nº 9: Octava de la Virgen del Camino. 1950. Julio Cía, Nº 10: Arzobispo de Pamplona, D. Marcelino Olaechea, Nº 11: certificado político expedido por FET y de las JONS en los años 50, Nº 12: Incendio de Santander. 16 de febrero de 1941, CDIS. Centro de documentación de la imagen de Santander. Ayuntamiento de Santander. Nº 13: Llegada de la reliquia de San Fermín (1941). Galle. AMP, Nº 14: Ignacio Orbaiceta. Años 40-50 Sitio de ciclismo.net, Nº 15: Escuela española. Años 40-50, Nº 16: Domingo de Ramos. Años 40-50. AMP, Nº 17: Diploma de socia protectora de la Gran Exposición Misional de 1941, Nº 18: Voluntarios de la División Azul, rumbo al frente. 1941, La verdad.es. Nº 19: tarjeta publicitaria de la banda cómica “El empastre”, Nº 20: 1ª Vuelta ciclista a Navarra organizada por El Pensamiento Navarro, Los ciclistas ante la sede del rotativo en la calle Leyre. Nº 21: Amparo Rivelles, IMDB.es. Nº 22: Cartilla individual de racionamiento. Años 40 , Nº 23: Los Xey. Años 40. Vintage Music FM, Nº 24: Lanzamiento del primer chupinazo desde la casa consistorial por parte de Joaquín Ilundain, en presencia de Pérez Salazar.  6 de julio de 1941, Colección Arazuri. AMP. Nº 25: Primera iglesia de San Miguel en la calle Navarro Villoslada (1940-1954), Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri. Nº 26: Gobierno Civil en construcción y arranque de la calle Navarro Villoslada en su confluencia con Mola. 1940-45. Foto Zubieta y Retegui, Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri. Nº 27: La avenida de Zaragoza en 1940. Foto Zubieta y Retegui, Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri. Nº 28: La futura calle Tafalla en los años 40, con las cocheras de Irati en el espacio que luego ocuparía el ambulatorio General Solchaga, Foto Rafael Bozano. Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri. Nº 29: Fábrica de Inquinasa

Biografías: Marcelo Celayeta (1867-1931)

Regreso a la  sección de biografías del blog en la que recupero algunos perfiles o semblanzas de personajes que protagonizaron la historia del Viejo Pamplona. Y en esta ocasión descubro la biografía de Marcelo Celayeta que da nombre a una de las vías principales del barrio de la Rochapea. Don Marcelo Celayeta y Esparza nació en el año 1867 en la localidad navarra de Riezu. Se doctoró  en Teología en Toledo y se licenció, además,  en Derecho Canónico. Fue párroco de Aoiz antes de que fuese designado  de la Iglesia de San Lorenzo. Tomó posesión de su cargo parroquial el 30 de abril de 1905 con 38 años de edad. Siendo párroco de San Lorenzo fundó las escuelas del Ave María en La Rochapea, barrio que dependía de la iglesia de San Lorenzo y que iba protagonizando, en aquellos años,  una incipiente expansión e  industrialización pero que  carecía de cualquier tipo de dotación educativa. La primera piedra de las escuelas se colocó el 21 de marzo de 1915 inaugurándose el 2 de abril de 1916.  Marcelo Celayeta trasladaba, así,  a Pamplona el original modelo de escuela que pusiera en marcha, en Granada, el sacerdote Andrés Manjón y del que había tenido  conocimiento  a través de su amigo de Aoiz, Vicente Diaz. Don Marcelo  levantaría junto a ellas, inaugurándose también en abril de 1916, la iglesia de El Salvador, cuya primera piedra se había colocado dos años antes, el 12 de abril de 1914. Durante su largo mandato como párroco de San Lorenzo, de exactamente 26 años (1905-1931),  tuvo lugar la profunda reforma  tanto interior como exterior del templo.  Fue el primer párroco de Pamplona que instaló en su templo calefacción central. Mantuvo un contencioso con el Ayuntamiento a propósito de la titularidad de la capilla de San Fermín, pero ganó el pleito judicial por el cual se declaraba que el Ayuntamiento era patrono pero no propietario de la Capilla de San Fermín. Organizó durante casi 20 años  peregrinaciones a Lourdes, a las que en alguna ocasión llevó a la banda de música del Ave María que también fundó y equipó como vimos en una entrada reciente del blog. Perteneció, además, al Patronato del Reformatorio Provincial de Menores creado en 1923 y a numerosas instituciones educativas y benéficas de la ciudad.

Falleció el 1 de mayo de 1931 y su funeral se celebró en olor de multitudes. Y es que, no en vano, no había sido un sacerdote más, dejando una importante huella en la ciudad. Veinte años más tarde, el 27 de julio de 1951, la ciudad se lo reconocía: el Ayuntamiento de Pamplona  daba su nombre a la vía más importante del barrio, concretamente al tramo de la avenida de Villava situada entre Cuatro Vientos y Capuchinos. ¡Qué mejor homenaje que éste a quien había contribuido de manera tan decisiva a educar, gratuitamente, a cientos de rochapeanos de aquellas primeras décadas del siglo y a erigir la primera gran parroquia extramuros, en este barrio, más allá de las centenarias existentes del Casco Antiguo!. En 1933, dos años después de su muerte, recibían enseñanza primaria gratuita en las escuelas -y en aquellos años de la República, sin apoyo municipal, al tratarse de una escuela confesional-,  635 niños de ambos sexos por parte de ocho maestros y dos ayudantes. Además 111 jóvenes de ambos sexos recibían clases especiales de Dibujo, Solfeo, Banda, Corte por parte de cuatro profesores  y 75 instrucción elemental completa y clases de Corte, Música y Cocina. Resulta curioso, y lo cito como simple anécdota comprobar la estrecha relación de Marcelo Celayeta y algunos de sus descendientes con su legado, con la Iglesia que ayudó a fundar y con las escuelas del Ave María. D. Marcelo Celayeta era tío de Marcelo Larrainzar, sacerdote  que vendría a sustituir al finado tanto en la dirección de la iglesia como de las escuelas y era tío abuelo, osea hermano de la abuela, del conocido escritor y sacerdote de la Iglesia del Salvador, Patxi Larrainzar, que a su vez era sobrino del mencionado Marcelo Larrainzar.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Marcelo Celayeta. Archivo DN. Nº 2. Iglesia del Salvador (1916). Aquilino García Dean. AMP

Crónica gráfica del Viejo Pamplona a través de las pancartas de las peñas (1940-1958)

Como decía en la última entrada del blog las pancartas de las peñas pueden constituir una pequeña crónica gráfica, en clave de humor, de la Pamplona de la postguerra, el franquismo y la transición. En este primer post revisaré que tipo de hechos trataban las pancartas de las peñas entre 1948 y 1958. Pero antes daré unas breves pinceladas de lo que podía verse en estas telas sanfermineras, en la época de la postguerra. Lejos de la feroz crítica de los años de la democracia, las primeras pancartas de las peñas, las que se realizaban en los  años 30 y 40, eran bastante blancas, en realidad no dejaban de ser un simpático saludo de los mozos a los forasteros, con el encierro de los toros y el mozo pamplonica con la bota de vino como principal reclamo y protagonista. En algunas pancartas se criticaba abiertamente el gamberrismo de algún pata agarrando del rabo  al toro (en la de “La Unica” de  1940);  aparecían, asimismo, en varias pancartas algunos fotógrafos con sus viejos cachivaches,  aquellas cámaras de fuelle sobre trípode, o camarógrafos,  con sus cámaras de cine inmortalizando el encierro,  alertando sobre  uno de los grandes riesgos  con el que nos encontraríamos  claramente  años más tarde: la excesiva difusión de este acto puede llegar a ser contraproducente ya que hay mucha   gente que corre por aparecer en la foto, más por afán de protagonismo y de quedar inmortalizado para la posteridad que por  sentir la llamada de una hermosa tradición. Buena parte de las pancartas las comenzaba a hacer Balda, ya por estos años, y las seguiría pintando hasta bien entrada la transición democrática. En alguna de sus pancartas vemos algunos mozos beodos agarrándose a una monumental botella (Oberena 1943) mientras huyen de los toros o huyendo de una vaca escondiéndose en un barril de vino (Iruñako 43). Toros y personajes del mundo del toreo aparecían caricaturizados en las pancartas del Muthiko y Oberena, en 1945, obra esta última de Nicolás Ardanaz. En 1947, un mozo acompañaba a una vaca cantando aquello de “tengo una vaca lechera y una hermosa filosera. Yo temo tanto a los toros como a una vaca cualquiera” (La Jarana 1947), mientras Oberena hablaba de “intento y descamello” jugando con el doble sentido y aludiendo, imagino, al mal papel de algunos diestros o tal vez al fatal  destino de los caballos de la lidia, la verdad, no lo se.

En 1948, El Bullicio  hacía referencia a una cuestión municipal o local, la ronda volante; unos mozos corrían valientemente ante los agentes en bicicleta que componían la brigada “anti vicio”, mientras a otro mozo se le escapa o  deja escapar, a propósito,  de su bota un buen chorrete de vino mientras el  texto del cartel  rezaba así:  “Pamplonés, los de la ronda volante llevan todo por delante”. Ese año, la pancarta de Iruñako estaba protagonizada por su famoso caldico, que preparaban en su sede social de la calle San Gregorio, y una espectacular Gilda. Los mozos confraternizaban amigablemente con los toros, compartiendo el caldico o utilizándoles de montura como si de un  ordinario jumento se tratase. En la pancarta de La Unica se criticaba la reventa de las entradas de los toros, con los precios literalmente por las nubes, mientras un picador clavaba literalmente al suelo con la puya al pobre astado.  En 1949, un mozo tocado con una boina roja (¿sería carlista?) avisaba a una mujer que corría perseguida por un singular zezenzusko o zezenzuska (rotulado con un inentendible para hoy en día expresión de “autentica de Azcarate”)  tras el que se ocultaban unos mozos,    al grito de “Corre Romualda, que viene la pasma” (Anaitasuna 1949), mientras que el Muthiko Alaiak volvía  a cargar contra los picadores. Estas primeras pancartas eran fundamentalmente gráficas, con escasos textos, seguramente porque poco se podía decir o criticar en aquellos tiempos y en buena medida se ejercía  una cierta  autocensura, dados los tiempos que corrían. Esta tendencia irá cambiando con el paso de los años.

En 1950 La pancarta de La Jarana hacía referencia a los últimos avances en el ferrocarril. Un usuario del tren se refería a los “polvos de talgo”;  mientras volvía a aparecer el tema del bebercio y la cada vez mayor presencia de cámaras en la fiesta.  En la del Anaitasuna un fotógrafo disparaba unas fotos a unos mozos disfrazados, con una cámara fotográfica  de fuelle; uno de ellos  parecía querer torear al toro de fuego con un capote mientras un astado enfurecido miraba las posaderas del despistado fotógrafo. La pancarta un lema muy poco correcto pues  “saludaba a las feas y a las que comían poco”. La pancarta de Oberena tenía abundante texto. Los  textos  se referían al ascenso de Osasuna a 1ª división, al deseo de construir un auditorio en la ciudad y realizaban una dura crítica al estado de la estación de autobuses “mucha kaka y pocas luces”. Un toro aparecía  del bracete con  una moza, ¿vestida de roncalesa? y con la vara de la ciudad en la mano,  sin embargo aun tendría que pasar decenios para ver una concejala en el Ayuntamiento.

La pancarta del Anaitasuna de 1951 hacía referencia al afeitado de los toros, así como lo oyen, un toro  aparece sentado en el sillón del barbero leyendo una publicacion que tiene como título El Ruedo. En la del Bullicio se hacía referencia nuevamente al afeitado de los toros y en la tela aparecía un rótulo de Espumosos Arancha de Bodegas Ibañez. El Irrintzi mezclaba en su cartel el encierro y la prueba motociclista de los sanfermines y la de Iruñako, bajo el lema “El colmo del olmo”  tenía al olmo de la Taconera como protagonista. La actuación fue polémica. Se decía que se trataba de una puñalada en el corazón de la ciudad y así aparecía reflejada en la pancarta así como el hecho de que la leña sirviera para que se calentasen los pobres. El mismo tema lo trataba el Muthiko que presentaba al olmo huyendo del alcalde que le persigue hacha en ristre y a quien le grita “olmícida”. La pancarta de Oberena hacía alusión a las casetas de arbitrios municipales y a un par de motos de aquellos años,  la Soriano de corta vida y la Iruña, fabricada en Pamplona. En la tela de la Jarana otra vez el afeitado de los toros, el torero llamaba la atención al astado gritándole “Chisss, la barbería”. Las firmas comerciales locales debían patrocinar las pancartas porque en esta aparece la siguiente leyenda ” Desde Londres y Bilbao, vienen para San Fermín y se quedan asombrados ante Tejidos Martín”. La pancarta de La Unica aparecía plagada de paraguas y centrándose  en la climatología, hablaba de España como de un país de sol y pantanos.

La peña Anaitasuna criticaba en 1952 el bando de alcaldía de ese año que prohibía circular entrelazados a mozos y mozas. Un mozo arrastraba un toro de ruedas con ánimo de atropellar a la audaz pareja que estaba incumpliendo la citada norma, mientras otro mozo asistía risueño a la escena. El Bullicio  plasmaba en su pancarta la obligación de que las bicicletas llevasen una matricula verde colgada del sillín, algo que parece que no fue muy bien acogido entonces  y el dibujante  encasquetaba graciosamente  la matrícula en el “ipurdi” de la vaca, ante la atenta mirada del municipal. Un paisano huía sobre un pollino mientras decía, “A mi no me la ponen”. La pancarta de Iruñako hablaba de la glosopeda, una enfermedad que afectaba a las pezuñas de los toros, mientras Oberena aludía a un hongo que se presentaba como el remedio para  todo tipo de enfermedades. En la pancarta de La Jarana aparecían juntos varios temas, el hongo, la matrícula de las bicicletas, pero como rasgo diferencial se centraban, además,  en la polémica sobre el cartel de las fiestas de ese año. Un mozo sobre un toro se dirige a un enorme cucurucho de churros  a toda velocidad, y es que como dice toro y montura van con “propulsión  a churro”. Junto a Balda otros habituales de los dibujos de las peñas eran Labayen, Urrutia, etc. Toros y toreros solían ser frecuentes protagonistas de las pancartas como, este año, la del Muthiko.

En 1953, Osasuna bajaba de nuevo a 2ª división y además se producía un incendio que destruía su Tribuna Lateral, que era de madera. La pancarta del Irrintzi trataba de forma monográfica estos temas. Bajo el lema “Osasuna no a una y le queman la tribuna”, un bombero se aprestaba a sofocar el incendio de la tribuna del campo de San Juan mientras un jugador osasunista saltaba por los aires impulsado por un chorro de agua de la manguera y otro jugador pretendía sofocar el incendio del estadio con un fuelle. La Peña Alegría plasmaba las recientes prospecciones petrolíferas en Navarra, concretamente en Marcilla (Marcilla City), con una graciosa referencia al oeste americano, sheriff incluido. El  espatarrado astado murmuraba “Si se esto me marcho a Corea”, aludiendo a la reciente guerra en esa zona de Asia. También hacían referencia a las prospecciones petrolíferas en Navarra las pancartas del Muthiko que compartían protagonismo con la situación del Osasuna  y la del  Anaitasuna que no se olvidaba además  de reirse de la especial valentía de algunos diestros. Merece atención especial la pancarta de Oberena que después de dibujada y pasada la censura oficial fue autocensurada y repitieron la del año anterior. ¿Qué contenía?. Pues nada del otro jueves, unos miembros de la escolta de gala de la policía municipal montados sobre caballitos de madera  decían “o nos dan caballos o nos quitan las espuelas” ante la irritada mirada del primer edil municipal.

En 1954 se instaló la actual fuente luminosa en la plaza Príncipe de Viana. Su coste fue objeto de críticas en varias pancartas como la del Anaitasuna, donde unos mozos llenaban la fuente de vino, mientras un agente municipal haciendo de cicerone señalaba “Voila le fontaine lumineuse”. También se criticaba el gasto  de la fuente  en la pancarta de Alegría de Iruña, “Nos levantan una fuente y así el gasto es permanente”, rezaba el lema de la pancarta mientra un sufrido contribuyente pamplonés montado en un burro acarreaba 2 millones de pesetas, un toro a los pies de la fuente, -“fuente de ingresos” señalaba el dibujante-, llevaba otra saca con medio millón de “cucas” y un mozo pamplonica descargaba un tercer saco lleno de billetes sobre la citada fuente. Sobre una pared de la fuente se indicaba una cifra: 36 millones de pesetas, no se si esta cifra sería cierta, mucho me parece a mí, incluso para aquellos años. En la pancarta de Oberena que tenía por lema ¡A lo loco! se ponía en solfa la fiebre municipal de obras, zanjas y alquitranados que asolaban la ciudad, incluida la mencionada obra de la plaza circular; en la pancarta aparecía una apisonadora, un martillo neumático, mientras un operario armado con un pico miraba a un turista,  con una cámara de fuelle, que sorteaba una enorme zanja; Al fondo una vieja caldera humeante a base de leña exclamaba ¡A mis años, que vere!. “A lo loco, a lo loco”, la canción de aquellos años, aparecía también en la pancarta de La Unica donde unas mulillas arrastraban al torero, en vez de al toro. En la pancarta del Irrintzi un cuenqueño se  confundía de “plaza” e instalaba su género y  bartulos en el coso taurino, mientras un mozo jugaba al mus con un toro y la  cuadrilla taurina se escondía del astado tras el burladero.  Parece ser que las actuales campañas de las asociaciones de comerciantes, con sus premios e incentivos, ya existían en Pamplona en los años 50. Así lo reflejaba la pancarta del Bullicio bajo el lema “el comercio a lo loco”. Premios, sellos y cupones expedidos por “agrupaciones comerciales” o “uniones mercantiles” mientras una sufrida compradora acarreaba un saco de cupones o un charlatán, al estilo de León Salvador, arengaba a un imaginario auditorio.

El ciclismo encontraba acomodo en la pancarta de Alegría de Iruña de 1955. Parece, por la viñeta, que no le debió ir muy bien, ese año, la Vuelta Ciclista  a los españoles, pues un mozo ofrece la bota de vino a un derrengado ciclista hispano sentado en el suelo, mientras un  turista, subido a los lomos de un toro, fotografía a un ciclista vestido con los colores del equipo galo. La pancarta del Irrintzi reflejaba la preocupación del Ayuntamiento por la calidad de la leche que se repartía a domicilio así como por los frecuentes reventones de tuberías en la vía pública. Una barquichuela con la vela indicando que pertenecía al Servicio Municipal de Aguas, ejercía labores de inspección surcando las aguas provocadas por los reventones, mientras un mozo, cargado de lecheras, se aprestaba a llevar la leche recién ordeñada  de la enfurruñada vaca al mencionado inspector. Parece, en realidad, que en más de una ocasión la leche de los cantaros acabó vertida en la vía pública. La mecanización del campo aparecía reflejada en la pancarta de Oberena: unas vacas contemplaban la llegada de un gran tractor y exclamaban “Reclamamos al sindicato”. En la pancarta del Anaitasuna curiosamente observamos a unos mozos bailando otra pancarta (pancarta dentro de pancarta) y donde se aludía nuevamente al manido tema de los toros y toreros. Un torero yacía inconsciente en el suelo mientras un mozo se apresuraba  a reanimarle con un buen trago de la bota de vino.

En 1956, se realizaban obras en el Paseo de Sarasate. Las estatuas del Paseo fueron sometidas a una minuciosa labor de limpieza, “Al Paseo de Valencia lo acikalan con Klemencia” decía la pancarta del Oberena. Un peluquero peinaba la cabellera y barba de una estatua mientras un mozo subido a un pedestal vacío ensuciaba con su bota de vino a la citada estatua  y otro se subía a una de las nuevas farolas del Paseo perseguido por una simpática vaca. La carestía de la vida preocupaba especialmente este año: “Todo sube” los impuestos, la contribución, el fútbol, la carne de vacuno. Así lo reflejaba la pancarta de Alegría de Iruña, con un jugador de Osasuna subido a un pedestal de las estatuas del Paseo, donde  un cartel  indicaba “general: 30 pts”, un funcionario de Arbitrios aparecía  subido a otro pedestal bajo el que se amontonaban sacas de dinero, con la recaudación de los impuestos y la contribución,  y  una vaca aparecía también subida a un tercer pedestal  con un cartel que señalaba “90 pts kilo”. Completaban la estampa una casita sobre  otro pedestal, bajo el que rezaba la indicación de “1000 pts” y un mozo surgía de un registro subterráneo del servicio telefónico, en plena expansión en la ciudad. Otro motivo de debate fue la construcción y traslado del Monumento a Sarasate. Así lo reflejaba la pancarta del Bullicio, bajo el lema de “Menos cuento y más monumento”. Osasuna y toros eran, por su parte, los temas tratados por la pancarta de Anaitasuna.

En 1957 fue la recogida de basuras y la obligación municipal de pintar  en los cubos, la identificación del piso al que pertenecían, uno de los temas estrellas de las pancartas de las peñas. Así lo hicieron la pancarta de Alegría de Iruña  y la del Bullicio. En la primera una corpulenta “etxekoandre” recriminaba, enarbolando un garrote, a un agente municipal vestido con el traje de gala que acarreaba dos cubos de basura, con un expeditivo “tienes que dar ejemplo”, mientras otra mujer se compadecía del sufrido servidor público. En la del Bullicio el alcalde hacía sonar un cornetín asustando a una sufrida ama de casa que caía aparatosamente  sobre un astado volcando el contenido del cubo sobre el animal que huía despavorido igualmente asustado por el ruido del cornetín.

Irrintzi indicaba en la pancarta “1957: año de mucha agua…leche de poca nata”, aludiendo al año especialmente lluvioso, la desaparición del reparto a domicilio de la leche y  la aparición de la leche embolsada y/o embotellada. Se criticaba la nueva calidad de la leche dejando caer que se echaba agua a la leche. Así vemos a una lozana vaca con una manguera enchufada al registro de las aguas vertiendo agua en las lecheras mientras un paisano decía “esta ya sabe lo que hace”. Entre sus cuernos había un cartel que decía “Se cogen puntos a los medias”, aludiendo al hábito de reparar las medias en aquellos años y que aparecían en numerosos escaparates de los comercios del viejo Pamplona. Oberena se hacía eco de la epidemia de gripe de ese año, con el lema “A falta de pan buena es la gripe”. Un esmirriado mozo yacía en la cama acompañado por un igualmente toro enfermizo y además embolado, el porrón en la mesita y  la bota en el orinal mientras el galeno hacía alusión a la epidemia de los precios: la carne en la luna, patatas con escarabajo a 3 duros el kilo, garbanzo siamés a 12 al duro, huevos “fritos” a 10 pts. La nueva peña Armonía Chantreana aludía en su pancarta, reflejada en otra pancarta (pancarta sobre pancarta nuevamente), al creciente tráfico que atravesaba el viejo puente de La Magdalena y a la duda sobre si harían o no el nuevo puente sobre el rio Arga para aliviar los padecimientos del medieval, pancarta bajo que  la que huían despavoridos una cuadrilla de mozos de los temibles astados. En la pancarta también se aludía a la cesta de la compra y a la gripe (¿jalea real?). Por último la del Anaitasuna equiparaba al mol con la jalea real, mientras un mozo se subía a una farola huyendo de un astado que había tropezado con la nueva farola  y otro mozo ordeñaba a una vaca con imperioso “quieta Ufemia”.

Por último, en 1958, ya había comenzado la carrera espacial con el lanzamiento del Sputnik tripulado por la perra Laika, hecho que recogía la pancarta del Irrintzi además de hacer alusión al vino bautizado. La campaña municipal de desratización de este año dió que hablar en varias pancartas. 1958 “año raticidico” decía la pancarta de Oberena. En ella se veía a un toro armado con una manguera desratizadora subido a un queso gigante del que salían huyendo decenas de roedores que seguían a un edil municipal, cual flautista de Hamelin. No faltaba la velada crítica en el texto que decía refiriéndose al mencionado edil “Alto y flaco con una pluma en la chistera y los impuestos al saco”. La campaña desratizadora también fue objeto de atención por parte de la pancarta de la peña Aldapa donde nuevamente aparecían nuestros guardias municipales, con su uniforme de gala, sus botas altas y espuelas, sobre un caballito infantil de madera persiguiendo a los temibles roedores, mientras uno de ellos gritaba, “Ratas, ratas, si provare con la flauta”. Y en la del Bullicio afirmaban en su lema “Reventones, ratas y pavimento divierten al Ayuntamiento”, con toros de improvisados trabajadores de las obras municipales, un edil viéndose sorprendido por un inoportuno reventón,  las famosas calderas para el asfaltado de las calles que provocaban una infernal  humareda  y los roedores buscando algo que  llevarse a la boca, digo al hocico. En muchas ocasiones habría que leer, tal vez, entre líneas. En Alegría de Iruña un roedor decía  a otro “Corre abuelita, que nos “votan” mientras que un toro, vestido con un saco, se detenía ante uno de los primeros semáforos de la ciudad y un municipal recriminaba a un turista, cada vez, con mayor presencia en nuestra ciudad. El turismo, los reventones y las nuevas conducciones de aguas eran objeto de atención en la pancarta de Anaitasuna mientras que la de la Armonía Chantreana se centraba sobre todo en el cambio en la distribución de la leche, con la aparición de la leche embotellada de Kaiku-Copeleche. Y concluyo con este año esta primera entrega de repaso de las pancartas de las peñas, en unos tiempos difíciles, donde no tenía cabida la crítica política y solo cabía una pequeña crítica a la gestión administrativa municipal.

Fotos: pancartas de las peñas, aparecidas en el libro “Las pancartas de las Peñas” editado por la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona en 1981 y de que fueron autores José Luis Larrión Arguiñano y José María Rodrigo Jimenez. Para las fotos 2, 5, 6, 8, 9 y 23, “Peñas de Pamplona, una historia viva”. Federación de Peñas de Pamplona. 2014.

Pamplona año a año: La Pamplona de los 50. 2ª parte (1955-1959)

1955

Pamplona, a mediados de los años 50, continuaba su imparable proceso de crecimiento y modernización. Entre las obras de estos años cabe destacar la ampliación del puente de la Taconera que beneficiaría la comunicación del centro  con el barrio de San Juan y que vemos en la foto que encabeza esta entrada, -decían que el viejo puente sobre el foso  era un nido de ratas y de otro tipo de bichos  que correteaban por el cieno y las  aguas detenidas-, la construcción de  nuevas aceras y de una nueva red de alcantarillado; la pavimentación de la plaza Príncipe de Viana; el alumbrado de plaza del Castillo, Chapitela, Sarasate, hasta San Lorenzo, Carlos III, Avenida de Franco y otras calles;  la instalación de la nueva fuente luminosa en la plaza del General Mola;  las obras de ampliación del Matadero;  el adecentamiento del entorno de las murallas, eliminando los  reductos de marginalidad que se agrupaban al amparo de cualquier poterna (en una foto del siguiente párrafo vemos algunos trabajadores reurbanizando la zona en convivencia con los antiguos cordeleros); la creación de nuevos accesos al cementerio de San José;  la construcción de nuevos grupos educativos en el barrio la Chantrea; el proyecto de ampliación del abastecimiento de agua a la ciudad o la adopción de medidas para promover la instalación de industrias en el término municipal, etc. Las casetas de arbitrios marcaban el límite del término municipal.

El plan de industrialización promovido por ayuntamiento y gobierno durante estos años y el desarrollo urbanístico consiguiente protagonizaron la vida de la ciudad durante esta época, cambiando radicalmente su fisonomía. De hecho, en estos años, se instalan en Pamplona empresas como Perfrisa (1953),  Torfinasa (1955), Ingranasa (1956), Mapsa e Industrias Esteban (1958), entre otras. El 1 de enero de 1955, un periódico, el fin de semana costaba 1 peseta y entre semana 80 cts. El 4 de enero, el Irati chocaba contra un camión cerca de la fábrica de Mina, entre Burlada y Huarte, descarrilando tal y como recoge la instantánea anterior; esos días el Arga se desbordaba por enésima vez, e iban desapareciendo los antiguos abrevaderos del paisaje urbano. Fallecía el director de la Academia Municipal de Música Don Santos Laspiur. Aun se celebraba en nuestra ciudad, concretamente en las escuelas de San Francisco, la tradicional rifa del Cuto, a beneficio de las Cantinas Escolares. A pesar del cese del gobernador Valero no cesaba la tensión entre la Diputación Foral y la Jefatura Provincial del Movimiento, si bien triunfaron en las elecciones a diputados forales los candidatos más foralistas frente a los carlistas y falangistas. El Napardi organizaba un partido de fútbol entre gordos y flacos cuyos ingresos irían destinados al Asilo del Niño Jesús en la plaza de Recoletas. Y en aquellos años a Pamplona llegaba regularmente la caravana de la Vuelta Ciclista a España, con alguna etapa, como vemos en una ilustración posterior y  que suponía un gran acontecimiento y distracción tanto para pequeños como mayores. Durante las fiestas los precios en la hostelería se incrementaron un 50%.

En agosto de 1955 y bajo la dirección de Don Joaquín Mª de Navascues  se inauguraba el nuevo Museo de Navarra. Mientras tanto el Estudio General de Navarra ampliaba su oferta educativa con cuatro cursos de derecho, dos de medicina y uno de filosofía y letras (rama Historia). Aun tendrían que pasar algunos años antes de que en los terrenos del campus se construyesen los nuevos edificios de las Facultades. Allí, en los terrenos del futuro campus todavía crecían el trigo y la cebada y pastaban los rebaños de ovejas. A pesar de la estricta moral imperante y con el amparo de la ley, en el camino de Esquiroz, muy cerca de la futura universidad, en dos discretos chalecitos  se ejercía legalmente la prostitución, eufemísticamente les llamaban “casas de tolerancia”. Hacía años, las últimas se cerraron en 1947,  que habían desaparecido las susodichas casas de tolerancia en la calle de Descalzos y Santo Andía, casas que dicen “aparecían chapadas con un panel de hierro”. El traslado a las afueras permitió, por tratarse de un lugar más recogido y discreto,  incrementar el negocio, si bien, era por la noche cuando estos sitios funcionaban a pleno rendimiento. Trabajaban en estos chalecitos una docena de señoritas a los que acudían varios cientos de clientes semanales. ¿Muchos?. Pues parece que en  la antañona conservadora Pamplona se era muy dado  a practicar, por parte de algunos la doble moral; Ya saben aquel dicho que decía, aquello de “pamplonica, misica y putica”, pues en efecto más de algún beato participante en alguna de las múltiples manifestaciones religiosas y eventos procesionales que llenaban entonces las calles de Pamplona  era cliente  noctambulo, y a hurtadillas,  de estas instalaciones, hábilmente disimulado en su entorno familiar por una cena de amigos o un apresurado viaje de negocios. No obstante  y en cumplimiento del decreto ley 3/3/56 sobre el cierre de prostíbulos se cerraron dichos chalets un año más tarde. Se abolía oficialmente la prostitución pero desgraciadamente la práctica se mantendría en peores condiciones para las ejercientes quienes se veían obligadas a cerrar  los acuerdos, de manera discreta, en calles  o bares consumándolos  en los extramuros más alejados de la ciudad. No obstante Pamplona era, entonces, una sociedad  conservadora y pacata, en la que algunos  pamploneses se escandalizaban y eran capaz de organizar, por ejemplo, una campaña por un cartel publicitario de un anuncio de medias que ellos consideraban una ofensa a la moral y a las buenas costumbres.  Las autoridades eclesiásticas echaban pestes sobre el baile agarrado tal y como certifica la portada de la publicación que se adjunta y como veremos cuando les hable de la década anterior, la de los años 40.

Este año se intentaba, sin éxito, restablecer la costumbre del Día de la Vendimia en el Soto de Lezkairu, fiesta popular que dejó de celebrarse, por orden gubernativa antes de la guerra. También en octubre asistimos a  la visita a Pamplona de la Orquesta Sinfónica de Stuttgart que actuó con gran éxito en el Teatro Gayarre. El 22 de octubre se producía un luctuoso suceso que viene a engrosar nuestra crónica negra y que recoge la conocida revista de sucesos “El caso”. Los hechos se produjeron en el barrio de Abejeras. El hecho  tuvo su origen en el amor no correspondido de un chico por una chica que había conocido en el trabajo de la fábrica. El amor no correspondido se convirtió en resentimiento y posteriormente en acoso. El chico se fue al servicio militar en Burgos pero al parecer, al poco tiempo huyó a Francia y fue declarado prófugo. Pasaron varios meses y cuando nadie se acordaba de él, estalló la tragedia. El joven, armado con un rifle, merodeaba en la mañana del día 22, la iglesia de San Fermín, acechando a la chica. Intervino  una pareja de la guardia civil que confiados se acercaron al joven enajenado. El joven disparó contra los agentes repetidamente matándolos en el acto. Llegaron más guardias quienes acordonaron la zona. El joven viéndose acorralado se disparó un tiro en la cabeza. Resultado: tres muertos y más de una docena de huérfanos. El 31 de diciembre de 1955 el Irati, popularmente conocido como “el escachamatas”, hacía su último viaje desde Sangüesa. Tres años más tarde, en 1958, se autorizaba el levantamiento de las instalaciones ferroviarias de los trenes Plazaola e Irati, desapareciendo, de este modo, sus vestigios  a su paso por la ciudad. El parque automovilístico de la comunidad no llegaba este año a 5.000 vehículos, 1.400 de ellos vehículos particulares, el resto eran autobuses y camiones como los de la fotografía. El último día del año se despedía en elegantes fiestas de sociedad, bien en casinos, peñas o clubs de la ciudad. El turismo creciente, sobre todo en San Fermin,  se observaba con cierto recelo o desconfianza.

1956

En 1956 se aprobaba el Plan General de Ordenación Urbana que impulsaría el Tercer Ensanche, y se aprobaron la nuevas ordenanzas para la futura construcción en la ciudad. Ante la falta de suelo urbanizable de que adolecía la ciudad, el Ayuntamiento compró en la zona de San Juan 400.000 m2 con el fin de construir en ellos el mencionado ensanche. El 6 de enero de 1956, se producía un choque en cadena, en las inmediaciones de Campanas, donde fallecía la esposa del popular tío Ramón, Don Ramon Urrizalqui, (que vemos en la fotografías adjunta) y resultaban heridas cinco personas, entre ellos el conocido periodista pamplonés  Baldomero Barón. Abundaban en aquellos años las representaciones benéficas. Por ejemplo, los días 9 y 10 de enero se representaba el espectaculo  “Cantando bajo la lluvia” organizado por las Damas Catequistas a beneficio de los Centros Obreros de Instrucción. En 1956 se produjo la mayor ola de frío del siglo. El día 10 de febrero dimos la mínima de  España: nada menos que 15´2 grados bajo cero. Se derramó sobre la nieve helada que cubrió las calles, durante más de 15 días,  más de 45 toneladas de sal. Ese año, dicen las crónicas, que solo hubo 19 días de cielo completamente despejado y  184 días de lluvia persistente. Ascendía de nuevo a 1ª división el Club Atlético Osasuna. Lo hacía esta vez con Eusebio, Egaña, González, Nemes, Marañón, Glaría, Areta, Recalde, Sabino y Uncilla, algunos de los cuales vemos en los cromos de la época que reproduzco más adelante. El primer año en Primera quedaron en 6º lugar y en la siguiente fueron los quintos al final del campeonato.  Desapareció la fuente de San Ignacio. Se ampliaron  las aceras de la avenida de San Ignacio y se abrió una puerta de acceso a los jardines del Archivo del Palacio de Navarra. A finales de mayo de 1956 se celebraba la vista del Crimen de Miranda de Arga que ya he reseñado en otra entrada de este blog. Este año se inauguraba el segundo cine de barrio, el cine Chantrea.

Como ahora, antes de sanfermines,  el consistorio se afanaba  en acometer decenas de pequeñas obras para  dejar guapa la ciudad. A primeros de julio se inauguraba con gran éxito en la calle Estafeta,  “La Granja”, el primer establecimiento, estilo americano, de self service atendido por personal femenino, ataviadas con  cofias y delantales que ofrecían hamburguesas y platos combinados. Este año se rumoreaba iban a venir a las fiestas celebridades como Gregory Peck, Jennifer Jones o Hemingway pero no me consta que viniera este año ninguno de los tres a las fiestas, si lo haría Ernest Hemingway durante  unas horas en el mes de septiembre,  que comería  en las Pocholas, junto a unos amigos de la ciudad. También se rumoreaba que se iba rodar la novela “Fiesta” pero el hecho es que tan solo vino un equipo de la Fox que rodaron escenas en los Corrales del Gas, tomaron unas vistas de la plaza del Ayuntamiento y de sus alrededores y realizaron otros insertos con elementos locales tanto hombres como mujeres. Se dijo que se estaba rodando un documental porque el régimen no permitía rodar dicha película. Que temas aparecían en las pancartas de las peñas en este año: temas locales en su mayoría, como una disposición municipal sobre los cubos de basura que debían llevar, al parecer, escrito el piso del que procedían, o sobre el comportamiento poco honroso de alguna estrella del toreo,  (como vemos en una pancarta del año anterior) , tiempo atrás las pancartas habían aludido al controvertido  derribo del olmo de San Lorenzo, y años más tarde  aludirían a la polémica por la construcción del Hotel de los Tres Reyes. El día 2 de septiembre se producía un pequeño movimiento sísmico en la ciudad. En septiembre de 1956 se hablaba de la próxima construcción del nuevo puente de la Magdalena.  La matrícula de los automóviles llegaba a NA-10.000, no llegó a  NA-20.000 hasta abril de 1961. Triunfaba en América la soprano pamplonesa Lina Huarte Mendicoa que vemos en la foto que acompaña este párrafo. La fuente de Descalzos cumplía un siglo desde su construcción, si bien fue en 1877 cuando se trasladó al lugar que hoy ocupa. El Bearin era uno de los lugares típicos más frecuentados y también más curiosos  por su heterogénea clientela y sus tertulias y partidas.

Entre las actuaciones municipales destacables de  1956 cabe señalar la ampliación del abastecimiento de agua, la municipalización del servicio de incendios y la construcción del nuevo parque de bomberos en la calle Aralar junto a la Media Luna, la reforma del paseo de Sarasate (pavimento, estatuas, mobiliario, etc) y la nueva plaza en donde antes estuviese la Bajada de Carnicerías. Se proyectaba un nuevo conservatorio de música, partiendo de la Academia Municipal de Música que se plasmaría al año siguiente y se amplió con más nichos, con siete nuevos grupos, el cementerio de San José. Se terminó la ampliación del puente de la Taconera y se pavimentaron calles y caminos vecinales. Ya en 1956 se hablaba del centro parroquial de la Iglesia del Salvador, ese centro que me trae tantos recuerdos infantiles y del que he hablado en otras entradas.  Juan Vila Reyes creaba la fábrica de maquinaria textil MATESA en La Rochapea que trece años más tarde, en 1969,  se vería envuelta en  el más famoso escandalo económico del régimen franquista. Al nacimiento de la Chantrea, a comienzos de la década, se sumaba el crecimiento  un tanto anárquico, a lo largo de la década, de la Rochapea, y a finales de ésta  se construían en San Juan las Casas de Eguaras. En este barrio predominaban las casas o chalets de dos plantas con su  huerta y su jardín. En el barrio se encontraban además la cárcel, el matadero, el campo de Osasuna, el cementerio y unas cuantas empresas (Imenasa, la fábrica de tejidos de Goñi, etc). La hostelería conocía una época de esplendor inusitado,  permaneciendo sus locales  abiertos hasta las tres o cuatro de la madrugada, convirtiendo a las calles  San Nicolás y San Gregorio en un auténtico hervidero de noctámbulos. Las calles San Nicolás y San Gregorio estaba llena de andarines.  Aun funcionan el Euskalduna y el Irañeta, cafes-teatro o cafés-cabaret o music-hall. Destacan en San Gregorio El Caserío, el Kaiku, el Valero y en San Nicolás, el Ulzama, Casa Otano, etc.

1957

La Casa de Misericordia cumplía en 1957 sus bodas de plata en su actual ubicación. Constituían en estos años el grueso de los ingresos de la Meca el procedente de las corridas de toros y la subasta de solares para el Ferial. En 1957 su presupuesto alcanzaba los 3 millones de pesetas y atendía a medio millar de asilados, previendo albergar otros 250 en un plazo breve de tiempo, pues se pensaba ampliar en una planta el  edificio. Se proyectaba un ambicioso plan de ampliación de servicios y de reformas con un presupuesto de más de 7 millones de pesetas. Además el Ayuntamiento le donaba en el soto de Lezkairu un terreno para construir una granja agropecuaria con la que satisfacer las necesidades más básicas de la Residencia. A finales de marzo de 1957 se hablaba de construir el aeropuerto de Noáin, barajándose un presupuesto de unos  30 millones de pesetas.También se aumentaba el aval  municipal de 2.600.000 pts a 3.800.000 que se había  concedido a Osasuna para ampliar el campo de San Juan y se otorgaban 40.000 pesetas de subvención al Orfeón Pamplonés para su próximo viaje  a París que se saldaría con un clamoroso éxito, actuando en la Televisión Francesa y en el Palacio Chaillot, recibiendo la Medalla de Bronce de la Villa de París.

Y ¿cómo estaban los precios en el Mercado de Santo Domingo, del que ofrezco tres instantáneas?: el cordero estaba a 39 pesetas el kilo, las angulas a 145, las anchoas a 7, los cardos a 3 y las patatas a 1,80. El 25 de mayo tocaba la lotería en la calle San Nicolás, nada menos que  200.000 pesetas que se repartieron en pequeñas participaciones  entre los clientes de la zona. En el club de Tenis se celebraban, entonces, los campeonatos de tiro al pichón, con presencia de tiradores internacionales. También en este selecto club se celebraban algunas competiciones hípicas. El 7 de abril comenzaba sus emisiones la emisora “La Voz de Navarra” y se inauguraba el cine Rex. También nacía el Cine Club Lux. Comenzaban a introducirse ritmos más modernos  en los bailes de sociedad donde hasta entonces solo sonaba la canción española, el pasodoble, el vals, el bolero o las mejicanas. El grupo local del momento eran Los Iruñako (1956-1965) que vemos ilustrando el párrafo anterior. A primeros de agosto se producía un grave accidente de tráfico, cerca de Aibar. Un autobús de excursionistas que se dirigía a Javier se precipitaba por un barranco. Morían 8 personas: cinco religiosas Hijas del Buen Pastor y tres alumnas, además de una docena de heridos. A mediados de septiembre “Los Amigos del Arte” actuaban en la localidad francesa de Dax ante 4.000 personas. A mediados de otoño se celebró un concierto a beneficio de los damnificados por las inundaciones de Valencia. Continuaban las obras de la plaza del Castillo, renovándose por completo el pavimento de la plaza así como los bancos y  el alumbrado, creándose nuevas plazas de aparcamiento. La ciudad estrenaba, además, los primeros semáforos.  La plaza Conde de Rodezno todavía estaba sin terminar y había comenzado la construcción de la llamada Casa Periodistas. Salía, por primera vez el Olentzero a las calles de la ciudad, organizado por la Juventud de San Antonio. Aun había serenos en la ciudad. Baroga se refiere en sus libros a multitud de personajes de la ciudad: entre ellos cabe citar al popular Eliseo Sanchiz, el famoso heladero con su inolvidable carrico repleto de chucherías (chufas, regalices, pirulis), palomitas y helados en verano, alicantino de origen, que llegó a Pamplona en los años 20, y que tuvo un trágico final a mediados de los años 60 o el rey de los charlatanes, Leon Salvador, que falleció en esta década.

1958

Al comenzar 1958 se hablaba en la ciudad de la suerte corrida por el militar pamplonés destinado en Ifni, José Luis Gastearena Larrea, secuestrado primero y brutalmente asesinado después por miembros del llamado Frente de Liberación de Ifni. En febrero de 1958 fallecido en el ejercicio de su cargo Javier Pueyo fue nombrado alcalde Pamplona Don Miguel Javier Urmeneta que regirá el Ayuntamiento hasta febrero de 1964, dejando una profunda huella en la ciudad. Su nombramiento abriría una etapa diferente algo más aperturista y social a la que se sumó cierto  resurgimiento nuevamente  del carlismo así como  de las organizaciones católicas cuya presencia se haría patente en el ámbito sindical. Volvía  a tocar la lotería en San Nicolás, esta vez 500.000 pesetas. El premio había recaído en unos abonados fijos que no habían retirado todavía los décimos. El vendedor, Crescente Domeño, se apresuró a llevárselos, lo que habla de la intachable honradez del vendedor. Osasuna finalizaba, como ya he dicho,  la liga en la quinta posición. Solo le superaron en la clasificación el Real Madrid, el Atlético, el Barcelona y el Valencia. Todo un logro. Fallecía el 1 de mayo el principal impulsor del Orfeón, Don Remigio Múgica, a los 91 años de edad. A propósito del Orfeón, en junio se derribaba su  antigua casa, también llamada Casa Escudero, antiguo palacio de Eguía o de Aguerre, situado entre las calles Ansoleaga y Nueva. Databa del siglo XV y de él se aprovecharon algunos elementos arquitectónicos y ornamentales para la construcción del Mesón del Caballo Blanco.

En ciclismo este fue el año del navarro Jesús Galdeano (que vemos en la fotografía luciendo la camiseta del equipo Faema) y que participó en las tres grandes vueltas del circuito internacional. El Arga se desbordaba una vez más y anegaba las huertas de la Rochapea, asi como interrumpiendo el paso por  varias carreteras principales. Crecían las vocaciones sacerdotales y algo se empezaba a mover en el seno de la iglesia. En 1958 había en Pamplona 60.000 arboles cuyos esquejes procedían  casi en su totalidad del vivero del Sario. La ciudad contaba con 90 taxis. Casi veinte  años más tarde, en 1976,  serían 170. Hoy son más de 300. ¿A que dedicaba el pamplonica de los  años 50 su sueldo?: Destinaba a  alimentación el 55%, a vestirse el 13%, a la vivienda un 5%, al ocio (bares, futbol, etc), un 16% y un 10% a otras necesidades. Este año llegaba a la ciudad la leche embotellada de mano de la Copeleche, desapareciendo la estampa de los lecheros y lecheras con sus carros y motocarros por nuestras calles. En verano acabaron de montar en la plaza de san José, la fuente que se había quitado de Santo Domingo. Los pamploneses aprovechaban los días festivos para irse al río o la montaña. Y en las noches de septiembre cientos  de ciudadanos paseaban por la plaza del Castillo o el Bosquecillo de la Taconera, junto al kiosko del alemán, escuchando algún concierto nocturno de “Los Amigos del Arte”. A finales de 1958 se produjeron grandes nevadas como lo certifica la fotografía que acompaño y el nuevo año empezó con la misma climatología.

1959

Comenzó 1959 con un frío intenso,  lluvia y aguanieve. Se proyectaba restaurar el baluarte del Redin con una nueva construcción que  aprovecharía los restos medievales del antiguo Palacio de Aguerre. Decía la prensa que era posible le pusieran  como nombre Mesón del Caballo Blanco porque al parecer debió haber uno así llamado. También se debatía en el Ayuntamiento la construcción de un gran hotel, cuyo concurso quedó desierto  el día 2 de marzo por no haber candidatos. Se elaboró posteriormente un nuevo condicionado. Se invitó a las dos cajas para ver si querían intervenir en la promoción del mismo. Se imponía la obligación de que debía comenzar a funcionar a los dos años de concedida la licencia municipal. La sociedad constructora se obligaba a explotar el hotel durante 30 años desde la inauguración siendo a su cargo la apertura y la pavimentación de la calle de acceso al hotel. El hotel debería  tener abierto y a pleno funcionamiento un mínimo de 75 habitaciones de las 100 a instalar. Se le cedían, para ello,  gratuitamente 2.300 m2 entre la carretera Guipúzcoa y la calle Navas de Tolosa. Pasados 30 años podría adquirir en propiedad el hotel.  Como el derribo del viejo olmo de la avenida de Guipúzcoa la construcción del hotel también tuvo sus detractores, aunque triunfó el mal entendido progreso sobre otros valores urbanísticos, ambientales o sentimentales de la ciudad. Con la construcción del hotel desaparecerían el viejo palomar  y el estanque de los patos (que vemos en la foto siguiente) y  que le daban a la Taconera, entonces todo era parque incluído esta parte del Bosquecillo, un aire mucho más  y romántico que la actual.

Se celebró a finales de abril, el día 26, un homenaje a Sarasate en el 50º aniversario de su muerte. Presentó el acto en el Teatro Gayarre el periodista Jose Maria Perez Salazar. En los actos musicales  intervinieron Antonio Alvira, Petra Carrasquilla, la Coral de Cámara, la Orquesta Santa Cecilia y el Orfeón Pamplonés. Al día siguiente se inauguró  el monumento en el parque de la Taconera. Este monumento se trasladaría posteriormente, en 1963, al parque de la Media Luna, (que vemos en la foto adjunta) siendo ocupado el espacio de la Taconera por el monumento a otro músico: Hilarión Eslava.  Ernest Hemingway visitaba Pamplona, en los sanfermines, por última vez. Este año nacía  la Feria del Toro como tal (reproduzco el cartel de la Feria de este primer año) al tiempo que desaparecían algunas pruebas deportivas en las fiestas como las pruebas motoristas que habían tenido lugar a lo largo de la década o la llamada “Travesía del Arga” que se había celebrado entre 1942 y 1959  entre el puente de Curtidores y la presa de Santa Engracia. El día 9 de julio fallecía el Padre Carmelo, promotor de la Institución Cunas, como consecuencia de un desgraciado accidente, al ser arrollado por un autobús en las proximidades de la Iglesia de San Cernin, tres días antes del último festival benéfico que había organizado. En octubre Osasuna perdía 7-0 ante el Madrid. La Guardia Urbana se motorizaba y, como otros muchos acontecimientos locales, sería  objeto de burla humorística en las pancartas de las peñas, las pancartas de las peñas, podrían convertirse perfectamente en una verdadera crónica gráfica, en clave de humor  de la pequeña historia de la Pamplona de la postguerra. El 4 de agosto comenzaba a emitir Radio Popular de Pamplona de mano de los dominicos.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: obras en el puente de la Taconera (1954-55), Julio Cía, AMP. Nº 2: descarrilamiento del Irati entre Villava y Huarte (1955). Nº 3: Canteros y cordeleros en la zona del Redín (1955), Colección Arazuri. AMP. La vida íntima de Pamplona (1950-1955). Los latidos de una ciudad. José María Baroga. 1974. Gráficas Navasal. Nº 4: Publicación religiosa de la época, editada por Editorial Gómez en 1951. Autor: J. de las SS.Espinas. Nº 5: Portal Nuevo. 1957. Ediciones Arribas, Nº 6: Portada del semanario de sucesos “El Caso”. Octubre 1955, Nº 7: Foto de Ramón Urrizalqui, el popular “tio Ramón”, Nº 8: fotos de los jugadores de Osasuna en la temporada 1958-1959, Nº 9: Foto promocional de la soprano pamplonesa Lina Huarte Mendicoa, www.plateamagazine.com Nº 10: Imagen de la pancarta de la peña Anaitasuna en 1955, Nº 11: Procesión de San Fermín. 7 de julio de 1956, Nº 12: cartel promocional de Los Iruñako, Nº 13, Nº 14 y  Nº 15: Mercado de Santo Domingo. Años 50. www.mercadosantodomingo.com, Nº 16. publicación de la etapa de la Vuelta Ciclista a España: Barbastro-Pamplona, Nº 17: Jesús Galdeano, www.biciclismo.com Nº 18: Nevada en Diciembre de 1958. Archivo DN, Nº 19: Cartel Feria del Toro de 1959, Nº 20:Monumento a Sarasate en el parque de la Media Luna, Nº 21: Estanque de los patos del parque de la Taconera. Enero 1960. Colección Arazuri. AMP

Pamplona año a año: La Pamplona de los 50. 1ª parte (1951-1954)

Cuenta José María Baroga en el 2º volumen de “La vida íntima de Pamplona”, como en 1950 aún se cazaban cardelinas en Larrabide, los trigales crecían en Abejeras y se trillaba en la Vuelta del Castillo. A finales de mayo de 1950 se colocaba la primera piedra del Colegio de San Ignacio (Jesuitas). También ese año comenzarían a ponerse las primeras piedras de la nueva Parroquia de San Miguel. Aún funcionaba el Plazaola que, con más frecuencia de lo deseable, soltaba chispas y producía incendios en campos y sembrados en San Juan y pueblos de la Comarca, como lo atestiguan las frecuencias noticias en la prensa al respecto. La ciudad iba creciendo, construyéndose edificios en campos hasta entonces de labranza. Al pamplonés de toda la vida, amante de sus tradiciones,  solo le quedaba para el recuerdo y la añoranza el casco antiguo. Triunfaba la Coral de Cámara en Lille, entre más de 180 coros de todo el mundo. Osasuna se encontraba en el 1º grupo de la 2ª división. Sonaban los nombres de Fandós, Armendariz, Gallo, Lorente, Goñi, León, Ríos y Areta. Continuaba el racionamiento y el estraperlismo. Se bebía achicoria en vez de café y escaseaba el azúcar que se suplía con miel o sacarina. El olmo de la Taconera conocía sus últimos días, a finales de marzo de 1951, concretamente el día 29, después de más de 200 años de servicio a la ciudad y sus habitantes. Fue bastante polémico su derribo, pero el progreso mandaba y la necesidad de ampliar la calzada hizo que su enorme tronco fuese pasto de las hachas de los operarios municipales, tal y como vemos en la foto adjunta. El 1 de abril se abría el cine Amaya con la proyección de la película “Agustina de Aragón” y este año se inauguraba el estadio Ruiz de Alda por la Delegación Nacional del Frente de Juventudes. En mayo tomaba posesión como Alcalde, Miguel Gortari,  que permanecerá en su puesto hasta abril de 1952.

1951

A primeros de mayo de 1951 se produjo en Pamplona la primera huelga, desde la guerra civil. Poco se puede conocer de este hecho a través de la prensa pues imperaba la censura y el ocultamiento. Pese a todo se  escaparon datos como la asistencia en la casa de socorro a cientos de heridos, tres de ellos heridos de bala, consecuencia de unos fuertes enfrentamientos con la fuerza pública en las cercanías de Calzados López. La plaza de toros se utilizó como  improvisada prisión, con más de 600 detenidos. Extraigo la información de este hecho del mencionado libro de Baroga, como posteriormente haré de otros hechos. La huelga se inició el  lunes, día 7 de mayo,  produciéndose inéditas manifestaciones. Pararon las industrias, cerraron los comercios y la ciudad quedó paralizada durante cuatro días. El origen, al parecer, estuvo en la subida injustificada del precio de los huevos y lo protagonizaron las mujeres. Se produjeron incidentes en el Mercado Nuevo y posteriormente medio centenar de mujeres  se dirigieron al Gobierno Civil en manifestación.  El gobernador era Luis Valero Bermejo. Del Gobierno Civil las mujeres se trasladaron a la fábrica de López en la calle Amaya donde persuadieron a los trabajadores a parar y abandonar la fábrica. Secundaron la huelga otras industrias. La huelga se fue extendiendo a otros sectores a  lo largo del martes, día 8. Hago una crónica de lo acontecido. Se protestaba ya por la subida general del precio de todo tipo de productos, no solo huevos sino también del aceite, las patatas, las alubias, etc.

Las manifestaciones  del martes, 8, se engrosaron  con varios miles de personas. Lo nunca visto en plena dictadura. Cerraron los institutos, el Niza, el Crédito Navarro, el Iruña, -donde se rompió un ventanal-, y todos los establecimientos de la plaza del Castillo. Se produjeron las primeras escaramuzas entre los manifestantes y la policía en la bajada de Javier. Los manifestantes cerraron el Euskal Jai que, en ese momento, albergaba un partido entre Arano y Bengoechea contra Sainz y Areso. Asaltaron las oficinas del Servicio de Trigo y se dirigieron al Gobierno Civil. En ese momento eran más de 5.000 personas.  Llegaron al lugar varios camiones con fuertes destacamentos de la Guardia Civil. Comenzaron las cargas. Sonaron disparos de fuego real. Algunos manifestantes ingenuamente pensaban que eran de fogueo. Los incidentes, con gritos por un lado y cargas por otro,  duraron desde las seis de la tarde hasta pasadas las nueve y media de la noche. Más de tres horas  le costó a la fuerza pública despejar la avenida de Carlos III. A las nueve y media las cargas se producían en las escalerillas de San Nicolás. Al día siguiente miércoles, día 9,  comenzaron las detenciones masivas. Habían llegado refuerzos de la Policía Armada que detenían a la gente a diestro y siniestro. En la calle San Miguel cerraron sus dos salidas con sendos camiones. Corrieron rumores de que había muerto un niño. El sábado, día 12, una nota en la prensa hablaba de que se había restablecido la normalidad laboral.

Pasan los años y cambian las costumbres. En Sanfermines desaparecen las cucañas y el cine al aire libre, sin embargo la procesión comienza a concitar mucha más atención y seguimiento entre la ciudadanía. Ese año el Riau Riau duró cincuenta minutos. El día 9 de corrió el Primer Gran Premio de Motorismo ganando un tal De Pedro en 125 cc y Javier Ortueta en 500 cc y en sidecars Reduello. En esos años, (ya existía desde la década anterior), teníamos la llamada “ronda volante” de servicio nocturno compuesta por cinco policías locales o “jas” que así les llamaban entonces muchos pamploneses,  que utilizaban bicicletas en sus rondas, (los vemos en una foto líneas atrás), y que se acompañaban por una camioneta, “la camioneta de los borrachos”, que recibió diferentes motes a lo largo de su historia, la llamaron “el piojo verde” cuando ostentaba ese color, el color de la bandera de la ciudad o la “Purísima” cuando su color se tornó azul cielo.  En el Bosquecillo se encontraba el viejo kiosko blanco y verde que anteriormente había estado, hasta 1918, en un extremo de la plaza del Castillo (instalado por la Sociedad Lechera Anaitasuna), el kiosko de madera que vemos líneas atrás, junto al texto de esta entrada, era regentado por el alemán José Wagner. El kiosko aguantaría en pie hasta 1992, fecha en que el Ayuntamiento lo sustituyó por otro más grande y  moderno que es el actual que conocemos. El 7 de agosto de 1951 se rendía un sentido homenaje al sacerdote Marcelo Celayeta, fundador de la iglesia y escuelas del Ave María, dándole su nombre al primer tramo de la antigua carretera a Villava, luego avenida de Villava, por acuerdo del pleno del 27 de julio. El día 4 de noviembre de 1951 el alcalde, Miguel Gortari, cerraba la puerta del viejo edificio consistorial  y una comitiva municipal se encaminaba a sus instalaciones provisionales en la Escuela de Artes y Oficios. En los años 1952  y 1953 el Chupinazo de las fiestas de San Fermín se lanzaría desde esta sede provisional. En las fotos adjuntas a este párrafo vemos, a la derecha, el edificio de la vieja casa consistorial, tan solo con al fachada en pie y a la izquierda el ayuntamiento provisional, en la Escuela de Artes y Oficios de la plaza de la Argentina, luego del Vinculo, en el momento de lanzarse el chupinazo del 52.  Se incorporaron nuevos elementos ornamentales en la fachada de la Diputación Foral: un escudo, dos figuras de bronce en hornacinas, etc.  La gente bailaba en sociedades privadas  y en los locales de las Peñas. Al Hospital Provincial y la Clínica San Miguel se unían otros  centros sanitarios como la Clínica de la Cruz Roja (1951), la psiquiátrica del Dr. Caso (1951) o la clínica gineco-obstétrica del doctor Gortari (1953).

1952

En Abril tomó posesión como alcalde, Javier Pueyo que permaneció en el cargo hasta enero de 1958. En 1952 se derribaba la vieja plazuela de Compañía. Allí, en 1953 se erigirán las nuevas escuelas de Compañía que permanecerían en el lugar hasta 1994. El 12 de junio se inauguraba el Retiro Sacerdotal del Buen Pastor. En 1952, el cartel anunciador de las fiestas vino con polémica, pues lo consideraban inadecuado ya que el autor, Antonio Castro Atucha, había representado una papeleta de churros dentro de un pañuelo rojo anudado. La solución que se encontró fue  encargarle un nuevo cartel más acorde a los gustos o criterios estéticos de la época. El 15 de junio se inauguraba el frontón Labrit. A falta de otra diversiones había curiosos desafíos, como batir el record de beber cerveza o coñac o lo que se terciase. En 1952 el Riau Riau enfiló desde la casa consistorial provisional por las calles San Miguel, Eslava y Mayor hasta la iglesia de San Lorenzo.  El día 26 de julio, en el cuarto centenario de su muerte,  llegaba a Pamplona una reliquia, el brazo incorrupto  de de San Francisco Javier. En Septiembre de 1952 se inauguraban en la Milagrosa las escuelas de Víctor Pradera y en diciembre  la parroquia de San Francisco Javier a cuya inauguración acudió Franco que también aprovechó el viaje para inaugurar unas viviendas protegidas en el barrio de la Chantrea del Patronato que llevaba su nombre y el Monumento a los Caidos; de su visita dan cumplida cuenta el reportaje del ABC con Franco pasando bajo las makilas de los dantzaris municipales y la foto de la inauguración del Monumento a los Caídos; las obras del Monumento se habían iniciado nueve años antes, en 1943 y se habían terminado en 1950. La Estación del Norte conocería una profunda renovación. Entre 1951 y 1952 se reconstruyó el edificio principal donde estaban las taquillas y el bar, se derribó la cubierta de las vías que había sido imagen de la estación desde su fundación, en 1860, así como el edificio que había enfrente del principal y que albergaba almacenes de mercancías y diferentes servicios de vía. Solo permaneció el depósito de locomotoras. En los siguientes años, concretamente a partir de 1954, por la nueva estación se dejaría ver la nueva y modernísima imagen de los TAFs (Tren Automotor Fiat), de color plateado, con una línea verde bajo las ventanillas y una línea aerodinámica que llegaba a alcanzar una velocidad de 120 km/h, mejorando los tiempos de los antiguos automotores que    hacían, hasta entonces  el viaje entre Madrid y Pamplona,  en algo más  más de 8 horas.

El 1 de septiembre cerraba sus locales el Café Suizo, después de 108 años de vida. Inaugurado en 1844 habían sido cinco generaciones de Matossi los que habían atendido a los clientes pamploneses. De ellos quedaban muchos recuerdos y algunos productos exclusivos como los bollos o el ron del Suizo. Procedían  de Poschiavo, un pueblecito suizo-italiano del Cantón de los Grisones. Llegaron a tener 53 establecimientos por toda España. Matossi y Franconi llegaron a España en 1811, recalando primero en Bilbao. Posteriormente la segunda generación liderada por D. Santiago Matossi  abriría establecimientos en Vitoria, Santander, Burgos y Madrid. En 1844 procedente de Bilbao llegaba a Pamplona Santiago Matossi para fundar el Café Suizo de Pamplona. Habló con el Ayuntamiento y arrendó a éste la conocida “casa de los toriles”, por ser donde se albergaban los toros, antes de la construcción de la plaza vieja ese mismo año. En 1852 y dado el éxito cosechado por el café se hizo con la propiedad del local. La foto de la izquierda es de un par de décadas más tarde, concretamente de 1872. La foto de la derecha es de los años 20. El Suizo constaba de tres plantas para el público. Entrando por la plaza del Castillo estaba el Café. Por la izquierda y luego de atravesar las cocinas se bajaba a la pastelería que abría sus puertas a la calle Pozoblanco. Además el establecimiento tenía dos plantas inferiores: una para el obrador y otra para la bodega y también un pozo-nevera que prestó su servicio hasta que comenzaron las técnicas modernas de fabricación de hielo. El Suizo producía y vendía bebidas, pan, pasteles, gaseosas, sifones, licores, helados, etc. Durante muchos años el Café Suizo fue espacio emblemático de la ciudad como lo fuera el Kutz o el Iruña. Su final fue también el final de una parte entrañable de nuestra pequeña historia. ¡Que pena que semejante hito se convirtiese luego en sede de una entidad bancaria, el Banco de Bilbao!. El 17 de octubre se inauguraban los estudios de derecho en el Estudio General de Navarra ubicado en la Cámara de Comptos y Museo de Navarra, con 42 matriculados y 8 profesores, precedente de la Universidad de Navarra. Vendrían luego, a partir de octubre de 1954, los cursos de Medicina y ATS en el Pabellón del Hospital y a partir de octubre de 1955 los de Filosofía y Letras en el Museo de Navarra. En 1958 se iniciarían los estudios de Periodismo y Ciencias. En 1952 se suprimían las cartillas de racionamiento y comenzaba a  crecer la calidad de los productos. Desaparecía el estraperlo pero se consolidaba el contrabando que viviría sus años de esplendor.

1953

El día 5 de enero de 1953 se producía una pavoroso incendio en la fábrica Industrias del Caucho de la Rochapea. Hubo cinco heridos con quemaduras gravísimas, entre ellos el popular Agustín Celaya, muy vinculado a los sanfermines. Cito alguna costumbre local como  la colecta de los “matacherris” que recorría las carnicerías y demás tiendas del gremio para acabar en un ovíparo banquete. La fiesta de San José era conmemorada en las Hermanitas de los Pobres, día en el que las comidas eran servidas a los ancianos por ilustres autoridades. A finales de mayo un incendio devoraba las tribunas del campo de  Osasuna en San Juan, que vemos en la foto adjunta, al parecer intencionado. Quince días antes de San Fermín, terminadas las reformas, se reinauguraba el Teatro Gayarre con la actuación del ballet de Antonio. El Ayuntamiento acordaba donar 250.000 pesetas y avalar al Club Atlético Osasuna para reformar el Campo de San Juan. Osasuna había ascendido a Primera División en abril de 1953. Eran los tiempos de Fandós, Madariaga, Barragán, Goyo, Salvatierra, Goñi, Gallo, Rios, Zubeldia, Pahuet y Fustero. Y ganaron ese año sorpresivamente y por la mínima al Bilbao y al Barcelona,  pero acabarían volviendo de nuevo  a la 2ª división. Se inauguraba el bar y los salones del Casino Eslava con el pianista Valentín Larrea y el violinista Antonio Alvira. Antes de los sanfermines se produjeron importantes redadas de rateros y carteristas. Nos visitó después de muchos años, concretamente 23 años,  el premio nobel Ernest Hemingway. El Riau Riau tardaba hora y cuarto en completar su recorrido.  En Julio de 1953 se celebraba la primera feria de muestras de Navarra, en terrenos del Fuerte Príncipe y en plenos sanfermines se celebraba el Congreso Internacional de Folklore y Festival de Cantos y Danzas con numerosos grupos nacionales y extranjeros, además de otra edición del campeonato de motorismo, este año internacional. El 8 de septiembre de 1953 el Ayuntamiento regresaba a la Casa Consistorial reformada. Se retiraron las famosas farolas decimonónicas que había a la entrada. En octubre de 1953 dejaba de funcionar después de unas tremendas inundaciones el entrañable ferrocarril del Plazaola. El viaje a San Sebastián duraba más de tres horas y media. Los autobuses de línea que se habían beneficiado de la mejora de las carreteras habían ganado la partida a los ferrocarriles de cercanías. Por su parte la compañía Autobuses Pamplona, renovaba su flota de villavesas, tras la nueva ordenación del transporte colectivo urbano emprendida en 1950. En septiembre, el concejo de Echavacoiz, antiguo barrio de Cizur Mayor se convertía en parte de Pamplona.

Pamplona proyectaba comenzar pronto su III Ensanche. En 30 años se había pasado, en la ciudad, de 38 a 80.000 habitantes. Nacía con fuerza la industria, el comercio se multiplicaba, comenzaba a llegar la inmigración, en esta primera fase fundamentalmente interior, esto es, de los pueblos  de Navarra. La gente acudía a bañarse  al río en Arre o en Oricain (la playa de oricain). En la Taconera se celebraban conciertos nocturnos a cargo de “Los Amigos del Arte”. Se había convertido en tradicional la rondalla que realizaban en la noche de San Pedro. Los bares, con sus asiduos,  se cerraban a las tres y media de la madrugada aunque la churrería de San Gregorio aun permanecía abierta a las cuatro. Baroga habla en su libros de los noctámbulos, pamploneses castizos, borrachines y andarines y demás fauna de la ciudad, personajes singulares donde las haya, también de animadoras y artistas de  locales como  la Agustinita, la Marujita, la Mayber o Paquita Gallizo que actuaba en el Irañeta, en la calle San Nicolás, donde años más tarde, en los  60 abriría el Baserri. El Irañeta constaba de bar y salón café con divanes para observar tranquilamente el espectáculo. Al fondo del local había un tablado para la artista y la orquestina que por esta época era la Agrupación  (del clarinetista y saxofonista)  “Jose Moreno” y su ritmo. Le acompañaban Mariano Beraza al piano, Paulino Vacas que tocaba todo tipo de instrumentos (trompeta, bandoneón), Alfredo Lumbreras al violín y en la batería su hermano Amadeo. Se inauguraba el bar Noe de la calle Comedias.

1954

Comenzó 1954 con una impresionante nevada. La temperatura llegó a bajar en enero hasta los 14 grados bajo cero. El 3 de febrero aparecía en los fosos de la Taconera un hombre muerto de frio, natural de Olague que se dedicaba a la carga y descarga en Autobuses. Este año volvería a nevar…pero en Mayo. Se inauguraba la parroquia de San Miguel. Unos días antes de San Fermín  se escapó un toro del Matadero que acabó rematado a tiros. Llegaron a San Fermín este año actores como Anthony Quinn, Orson Welles o el hijo menor de Aga Khan, Sadruddin. Reproduzco una portada de “El pensamiento” de los sanfermines de ese año. Desde 1940 se llevaba celebrando la popular Travesía del Arga, desde el puente de Rochapea hasta el de Cuatro Vientos. El ferial de Ganado se celebraba este año en la arboleda de Tejería hasta las cercanías del Portal de Francia. Mediado el año se incrementaron las desavenencias entre el gobernador civil D. Luis Valero Bermejo,  que vemos en la fotografía del siguiente párrafo junto a su esposa y una de sus hijas,  y la Diputación Foral de Navarra, pues ésta consideraba que determinadas resoluciones del gobernador civil habían constituido flagrantes contrafueros. En julio, el ayuntamiento apoyó una moción presentada por una docena de concejales en apoyo de la Diputación, concretamente Ibarra, Asirón, Arraiza, Arellano, Mur, Madoz, Ibañez, Jadraque, Cojeces, Lacabe y Pueyo si bien algunos se rajaron, imagino que por no enemistarse con el régimen. El día 7 de septiembre la Diputación Foral acudía de forma corporativa a la Catedral  para rendir homenaje a Santa María La Real. La formaban entonces Gortari (Vicepresidente), Marco, Adrián, Echandi y Larrainzar, jaleados por la multitud que les animaron a hacer el itinerario de vuelta a Diputación a pie, si bien el paseo a pie solo lo hizo Amadeo Marco mientras la muchedumbre  lanzaba gritos contra el gobernador civil.

El día 8  de septiembre se inauguraba el Monumento a la Inmaculada Concepción en el Rincón de la Aduana, momento que recoge la foto de la derecha. Había sido erigido por suscripción popular y costó más de 250.000 pts. Salió  la Comparsa, hubo concierto en la Taconera, retreta militar y fuegos artificiales en la plaza de Recoletas. A las 10 de la noche la plaza del Ayuntamiento se encontraba llena de gente  que llamaba traidores a los concejales  que  se habían negado  a apoyar a la Diputación y aplaudieron a los concejalistas más foralistas, algunos de los cuales salieron al balcón siendo vitoreados por la multitud, mientras los disidentes salían del edificio por la puerta de atrás. El día 9 y  a consecuencia de estos sucesos se produjeron  en Pamplona más de una docena de detenciones, calificando la policía  de separatistas o carlo-separatistas a los detenidos que ingresaron en prisión un par de días, entraron   el día 10 siendo liberados el día 12. Gobierno Civil y Diputación Foral se volvieron a cruzar notas públicas, la Diputación acusando de contrafuero al Gobernador y éste  defendiéndose. A los pocos días  el Franco  cesaba a  Valero siendo sustituido por Carlos Arias Navarro. Que nadie piense aquí estas desavenencias ocultaban un enfrentamiento real entre el régimen franquista y las autoridades locales. Fueron otros los motivos y las circunstancias. La Ley de Régimen Local de 1950 fue la que provocó estos desencuentros. El gobernador Valero mantuvo una actitud rígidamente centralista que provocó la reacción de la Diputación. Valero consideraba a Navarra una provincia más y como tal le debían ser aplicadas todas las medidas estatales. Las autoridades locales aludían sin embargo a ciertos aspectos del régimen foral que el franquismo había respetado en atención a su participación preeminente en la guerra civil. En 1954, el gobernador incluso destituyó a Amadeo Marco como alcalde de Navascués perdiendo su condición de diputado que recuperó en 1955.

Este año  el Ayuntamiento aprobaba un programa de promoción y protección a determinadas industrias, concediendo exenciones contributivas y terrenos en condiciones económicas muy ventajosas. Fruto de este programa surgieron multitud de fábricas y talleres ubicados fundamentalmente en los barrios periféricos de la ciudad. La industrialización trajo consigo un importante aluvión inmigratorio, sobre todo de gente procedente del campo navarro, además de otras personas originarias de diversas comunidades españolas que poblaron los barrios de la Chantrea y La Rochapea. Este barrio, tradicional barrio de hortelanos vería crecer a lo largo de su principales ejes nuevos núcleos de viviendas e industrias. En estos años, en San Nicolás-San Gregorio había no menos de 16 bares y restaurantes, vamos un poco menos que ahora. Por estas fechas  se derruía el frontón de la Mañueta también llamado Frontón Moderno y las casas de la Bajada de Carnicerías para abrir la plaza de los burgos. El Manicomio cumplía 50 años de vida. Se cerraba la tasca conocida como “El Vaticano” en la calle Mayor y se  celebraban fiestas de fin de año en las diferentes  sociedades recreativas y deportivas de la ciudad. Patrullaban por los barrios y el centro de la ciudad respectivamente los guardas de campo y la guardia urbana que en 1965 se fusionarían formando la Policía Municipal. A finales de 1954 se construía en el Ensanche el nuevo edificio de Seguros Aurora y en el Casco Antiguo el nuevo edificio de la Hermandad de la Pasión. La antigua perrera, el parque de desinfección y la cochera municipal ubicados en la calle Aralar se derribaban para ubicar en su lugar el nuevo parque de bomberos. También, este año, las reivindicaciones salariales de los obreros del calzado adoptaron forma huelguística que acabó en una contundente actuación gubernamental. Las calles seguían albergando infinidad procesiones y de celebraciones religiosas algunas de las cuales tenían un seguimiento masivo:  la llegada del Angel de Aralar, la procesión de San Blas, del Domingo de Ramos, del Corpus, de San Saturnino, o de  la Virgen del Camino (que se celebró por última vez en 1979), también había otros actos que  desaparecieron pronto a pesar de su antiguedad como el pregón de la Bula (que desapareció algunos años más tarde, en 1966).

Fotografías por orden de aparición: Nº 2 (Derribo del Olmo de Taconera, Marzo 1951), 3 (Kiosko de Bosquecillo. 1951), 6 (Calle Redín todavía sin nombre oficial: 1951, se le pondría en 1953), 8 (Obras de la Casa Consistorial: 1951-52), 11 (café Suizo. 1872) y 22 (antiguo Frontón de la Mañueta. 1954): Colección Arazuri. AMP. La vida íntima de Pamplona (1950-1955). Los latidos de una ciudad. José María Baroga. 1974. Gráficas Navasal. Nº 1: Plaza del Ayuntamiento. 1951. Ed. Soberanas. Nº 4: Iglesia de San Lorenzo. Años 50. Ed. García Garrabella. Nº 5: Ronda Volante. Años 50. Archivo Policía Municipal Nº 7: Plaza de la Argentina.  Lanzamiento del chupinazo de 1952. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Nº 9, Inauguración del Monumento a los Caidos. 1952. Colección Arazuri. AMP. Nº 10, Portada del ABC. 4 de Diciembre de 1952. Nº 12: Café Suizo. 1920. Sin filiar. Nº 13: Paseo sarasate. 1950. Ed. Darvi. Nº 14. Partido de Osasuna en el viejo campo de San Juan. Años 50. Kutxateka. Fondo Marín. Creative Commons. Nº 15. Estudio General de Navarra. Años 50. Archivo Universidad de Navarra; Nº 16: Estación del Norte. 1951. J. Galle. AMP. Nº 17. Espectáculo en la plaza de toros. Octubre 1954.  Nº 18: Portada de “El Pensamiento Navarro”.  7 de Julio 1954 Nº 19: Luis Valero Bermejo. Años 50. myheritage.es Nº 20. Inauguración del Monumento a la Inmaculada. 1954. José Galle. AMP. Nº 21. Panorámica de la Rochapea. 1950. Ed. Manipel.

Crónica negra del Viejo Pamplona: El crimen de Rocaforte (1911)

Recupero otro luctuoso suceso que conmocionó por la gravedad de los hechos, las circunstancias del caso y el número de personas encausadas a este pueblo de la merindad de Sangüesa. Se trata del asesinato del joven de 19 años, Nicolás Ochagavía, acaecido en la noche del 8 al 9 de febrero de 1911. Utilizo, como en las otras entradas de la Crónica Negra,  reseñas aparecidas en la prensa, las actas del juicio y otras informaciones dispersas que permiten reconstruir fielmente los hechos. Al parecer, el joven Nicolás, zapatero de profesión, había salido de su pueblo, Tabar, en la tarde del día 6 de Febrero, camino de Sangüesa, a la que llegó, después de haber echado un trago en la Venta de Lumbier, pasadas las seis de la tarde. Allí se encontró con un mozo de Rocaforte que le invitó a subir al pueblo a cenar, bailar y jugar a las cartas. Permaneció en el pueblo la noche del día 6 y los días 7 y 8, donde disfrutó de esos días de fiesta con otros mozos del pueblo y los alrededores. En la noche del día 8, tras la cena y el baile jugó a cartas con algunos paisanos del pueblo, comenzando a ganar,  (alguno de los encausados en el proceso dijeron en el juicio que Nicolás empezó a perder algunas partidas y que debía dinero a un joven del pueblo), y el ambiente se empezó a enrarecer, según todas las fuentes.

Eran  las tres de la mañana. El joven Nicolás comenzó a escuchar preocupantes amenazas a sus espaldas y decide huir del pueblo. Un compañero le insta a tranquilizarse y a quedarse  pero Nicolás muy nervioso aprovecha un descuido para echar a correr por el portillo que baja desde Rocaforte   a Sangüesa. Al llegar a un olivar es alcanzado por una pedrada lanzada  por uno de sus perseguidores. Cae al suelo y se le echan encima dos jóvenes del pueblo (V.A y E.P)  que le asestan, (concretamente V.A), por la espalda tres puñaladas, dos de ellas mortales de necesidad arrojando luego su cadáver a un barranco. A partir de este momento un manto de silencio se extiende por el pueblo. Hasta 22 personas aparecen implicadas en los hechos. Pero aquí no acaba lo peor. Tenían que hacer desaparecer el cuerpo, así es que lo desfiguraron, le partieron y doblaron las piernas y escaldaron el cuerpo en agua hirviendo.

El padre de Nicolás, Agapito Ochagavía denunciaba la desaparición de su hijo el día 9 de febrero y se  inician las pesquisas. La Guardia Civil tomó cartas en el asunto. Los implicados, conjurados, dieron pistas falsas para despistar a los guardias. Como quiera que el cadáver se descomponía lo trasladaron a la presa de Cáseda. El 3 de abril, el padre de Nicolás recibía un anónimo en el que le decían que el alcalde y mozos de Rocaforte sabían donde estaban el cadáver de su hijo, y que este se hallaba en el río. El día 25 de abril aparecía el cadáver en la Electra de Cáseda, completamente irreconocible.

El juicio que se celebró en la Audiencia de Pamplona fue concurridisimo y duró cinco días. El expediente judicial contenía más de 2.000 folios. Como he dicho anteriormente 22 personas fueron encausadas, bien como participantes en los hechos, bien como encubridores de los mismos, de los cuales  12 eran mozos de Rocaforte, cinco de Lumbier y uno de Gallipienzo además de algunos cargos públicos  de Rocaforte y  Liédena. Comenzó la vista  el 13 de noviembre de 1912 en sesiones de 10,15 a 13 y de 16 a 20 horas. Los testimonios de los encausados estuvieron repletos de contradicciones. Los de Rocaforte acusaban a los de Lumbier y   viceversa. En las conclusiones del juicio la lista de implicados se redujo de 22 a 8.  El 18 de diciembre de 1912 se dictó sentencia y al que se consideraba autor material de los hechos,  V.A,  se le condenó a cadena perpetua y a E.P a 2 meses de prisión correccional por tratarse de un menor. Tres encubridores directos de los hechos  fueron condenados a 2 años y uno a 4,  y dos encausados, absueltos por considerarlos autores tan solo de un delito de falso testimonio. Penas demasiado leves para tan execrable crimen. Se rumoreó que el que había ido a la cárcel no era el verdadero asesino sino  que por dinero se había hecho pasar por tal y que el verdadero asesino había huido a América y había confesado su crimen poco antes de morir, aunque no hay ninguna prueba de ello. El padre del asesinado,  Agapito Ochagavía recurrió la sentencia ante el Tribunal Supremo el 9 de enero de 1913. El proceso acabó en 1919, sin una sentencia justa, por falta de solvencia económica de D. Agapito para afrontar las costas del proceso,  acabando solo, sin un hijo de 19 años y  arruinado por el proceso judicial.

El crimen de Rocaforte ocupó las primeras páginas de los periódicos locales de aquellos años  y constituye una de las páginas más negras y vergonzosas de nuestra crónica negra provincial. Por implicar en mayor o menor medida a todo un pueblo, y a pesar de que han pasado 107 años desde entonces, y como quiera que sus descendientes no tienen culpa de nada de lo que hayan podido hacer o dejar de hacer sus ancestros,  he creído conveniente no citar los nombres de los implicados, aunque su filiación apareció de forma profusa en la prensa de la  época. Como era frecuente en muchos de los crímenes cometidos a lo largo de la primera mitad del siglo XX, se llegó a  componer de este truculento suceso  un inolvidable romance de ciego que  apareció en el nº 14 de la revista Pregón (diciembre de 1947),  compuesto por Felipe Florez y  recogido por José María Iribarren.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Impresión de origen desconocido. Panorámica de Rocaforte. Años 30 o 40. Nº 2 y Nº 3: Fotos de Rocaforte. Panorámica general y Oratorio de San Bartolomé. Página web del Concejo de Rocaforte. rocaforte.es  Nº 4: El Eco de Navarra. 19 de noviembre de 1912.

Participa en el blog: La Banda de Música del Ave-María (1932)

Me ha llegado esta antigua foto, un poquitín deteriorada por el paso del tiempo, pero de un valor incalculable para los que valoramos la pequeña y entrañable historia íntima de nuestra ciudad y de nuestros barrios a la sección de “Participa en el blog” . Se trata de una foto de la banda de música de la Escuelas del Ave María fechada aproximadamente entre los años 1931 y 1933. Según su propietario, Casimiro Sendra Martí, es seguramente  del año 1932.  Por el apellido pienso y quiero creer que nuestro querido  colaborador es descendiente, nieto tal vez, de uno de aquellos tres  primeros profesores de la Banda, de apellido Sendra, quien  junto a los inolvidables Gregorio Alegría y Gurmensindo Bravo, músico  del Regimiento de la Constitución convirtieron a unos niños y adolescentes en un esforzados músicos, en una de las más interesantes experiencias educativo-musicales que hubo en aquella época en la ciudad. Parece ser que Marcelo Celayeta compró los instrumentos de la banda a una banda militar de Milán en el año 1922 si bien  los instrumentos  llegaron  a la Estación del Norte a comienzos del año 1923. La banda de pequeños músicos, de mano de sus profesores,  tocó en diferentes actos de la ciudad (procesiones, comuniones, funerales y otros eventos e invitaciones),  demostrando su oficio y sus bien asimiladas enseñanzas musicales. En 1925 la banda se desplazó a Lourdes con D. Marcelo Celayeta. En la ciudad, insisto,  acudía  a  diferentes  tipos de actos. En los años 30, Gregorio Alegría abandonaba la banda quedando al mando D. Gurmensindo Bravo, el popular maestro Bravo. Tras el fallecimiento de D. Marcelo Celayeta en 1931 se hizo cargo de la dirección de las escuelas y la parroquia  D. Marcelo Larrainzar. Entre los ex-alumnos de la banda figuraban algunos nombres como Elías Arizcuren, Jesús Ollaquíndia, Ricardo y Pedro María Tejedor, Serafín Argaiz, y otros muchos. Desde aquí animo a mis convecinos nos hagan llegar aquellas fotos que consideren oportuno compartir con todos y que  como ésta nos ayudan a recuperar nuestra memoria ciudadana.

Foto: Banda de la escuelas del Ave-María (1932). Foto cedida por Casimiro Sendra Martín

Compañías de seguros en el Viejo Pamplona (1900-2000)

En una entrada anterior del blog hablé de las primeros bancos navarros y en otra me referí a las cajas. En esta ocasión y dentro de ese repaso exhaustivo de lo que fue Pamplona el pasado siglo  me detendré en el origen de las primeras y principales compañías de seguros de nuestra ciudad. Hoy en día la cultura aseguradora está ampliamente extendida entre todos los sectores de la población, pero no siempre fue así. Veremos en esta entrada como surgieron las primeras compañías y en que contexto lo hicieron. A comienzos de siglo, Pamplona estaba constreñida entre sus murallas que le impedían su crecimiento y desarrollo. La Plaza del Castillo tenía la apariencia, a finales del XIX,  que vemos en la  fotografía adjunta, con una desconocida avenida de San Ignacio desembocando en el Portal de San Nicolás. España acababa de perder sus últimas colonias: Cuba y Filipinas. Lejos estaba aquella Navarra y Pamplona de ser destino de la emigración industrial, al contrario, en muchas zonas, especialmente rurales y del norte, el único futuro, la única esperanza  que existía en aquellos se hallaba en la emigración a las Américas. Muchos “segundones” de las casas solariegas acababan bien en el seminario, bien en un barco camino de los antiguos territorios de ultramar. En nuestra ciudad subsistían aún buena parte de los viejos gremios de tradición medieval: cordeleros, basteros, zapateros, canteros, lampistas, tejedores y un largo etcétera. En 1900 se promulgaba la Ley sobre Accidentes Laborales de Eduardo Dato y se creaba el Instituto de Reformas Sociales. Eduardo Dato era, en esa época,  ministro de la Gobernación y había promulgado una ley sobre protección al trabajador que aunque no obligaba al patrono a contratar seguros para sus empleados si le hacía responsable de los accidentes que se produjesen en su centro de trabajo.
Esa ley animó en Pamplona a un grupo de personas de diferentes sectores a crear la primera compañía de seguros de accidentes de trabajo. Los navarros invitaron a otros grupos y personas de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya a participar en la nueva empresa, incluso desde un inicio su proyección pretendía ser nacional. Se creaba así la compañía de seguros a prima fija “La Vasco Navarra”. La primera junta de accionistas se celebró en marzo de 1900 y fue presidida por Vicente Galbete, con Miguel Ciganda en la vicepresidencia y Miguel Ochoa en la secretaría. Partían con 2 millones de pesetas de capital inicial, de los cuales millón y medio de ese capital correspondía a Navarra. Junto a este párrafo y en el anterior vemos sendas fotografías del edificio central de la compañía, obra de Víctor Eusa,  en la avenida de San Ignacio de Pamplona, la primera de  los años 20-30, la segunda de los años 50, tras la transformación de su cúspide en 1943, con la supresión de la escultura de Palas Atenea y la erección de una planta más. Inicialmente su primer domicilio estuvo en el nº 25 de la calle Navas de Tolosa. La compañía  expandiría posteriormente, a partir de los años 60, sus actividades inmobiliarias y de seguros  por otras comunidades españolas, como se puede comprobar en la bonita fotografía  de 1963, localizada en la esquina de la calle Atarazanas con Puerta del Mar, en Malaga. Posteriormente,  años más tarde entraría en su capital una entidad financiera: el Banco Central y en el año 1998 el grupo asegurador suizo Helvetia adquiría el 92% de su capital social. Un año más tarde se fusionaban las compañías Cervantes (fundada en 1930) y “La Vasco Navarra” dando origen a Helvetia CVN. En el 2000 abandonaba su histórica sede central y más tarde en 2004 nacía Helvetia Previsión tras la adquisición de La Previsión Española (fundada en 1883) por Helvetia. Hoy “La Vasco Navarra” es Helvetia Seguros.
En 1905 se acababa de derribar el portal de la Taconera. Ese año, el 29 de Enero,  nacía la “Mutua de Accidentes de Pamplona”, presidida por D. Martin Loydi Unsain. Nacía, tras unas conversaciones preparatorias en el Circulo Mercantil de Pamplona, situado en la plaza del Castillo, como un tímido ensayo de un grupo de industriales pamploneses, pertenecientes la mayoría de ellos al ámbito de la construcción que estimaban muy gravosas las primas exigidas por las compañías mercantiles para cubrir las responsabilidades patronales derivadas de la mencionada Ley Dato. Por esa razón decidieron crear “La Mutua”. Nacía como una Sociedad de Seguros Mutuos contra los Accidentes de trabajo de Industriales de Pamplona. Aportaban cuotas proporcionales al número de trabajadores de cada empresa para cubrir posibles accidentes laborables. Constituyó el capital inicial 2.350 pesetas. “La Mutua” tuvo su primer domicilio social en el nº 65 de la calle Estafeta (ver foto de la derecha). Luego pasó temporalmente al Crédito Navarro y desde 1907 hasta 1919 compartió con la Asociación de Patronos de Pamplona las casas nº 78, 80 y 82 de la calle Mayor, que vemos en la primera foto de la izquierda.  En 1919, “La Mutua” se instalaba en una buhardilla del nº 3 de la calle San Francisco (véase la segunda foto de la izquierda). Pagaban 42 pesetas de alquiler al mes por el local. En 1944, la junta presidida por Antonio Ayestarán, no sin algún recelo por parte de algunos mutualistas, tomó la decisión de trasladar la compañía a una nueva sede,  unas modernas instalaciones, en el cruce de Carlos III con Arrieta, traslado que se haría efectivo tras la construcción del nuevo edificio que se inauguró el 28 de noviembre de 1949. La entidad  entraba de lleno en el campo de los seguros libres y pasaba a denominarse “Mutua de Seguros de Pamplona”, ampliando su actividad aseguradora a los ramos de incendios y accidentes en general.
En 1954 “La Mutua” absorbía la Sociedad Mutua de Defensa de los Escaparates ampliando sus coberturas a los seguros por rotura de cristales. En 1955 conmemoraba su cincuentenario con diversos actos: concierto en el Labrit, misa en la Catedral, becerrada en la plaza de toros y la asistencia de nada menos que 1.500 mutualistas. En 1966, la nueva ley de bases de la Seguridad Social obligaba a separar el ramo de accidentes de trabajo (osea la Mutua Patronal de Accidentes de Trabajo)  del resto (osea de la Mutualidad de Seguros Libres), centrando su actividad en accidentes, incendios y cristales. Se desgajaba así lo que había sido el objeto principal de su actividad desde su fundación, quedando la primera como “Mutua Navarra Patronal de Accidentes de Trabajo y Enfermedad Profesional nº 21” conocida más coloquialmente como “Mutua Navarra” y la segunda como “Mutua de Seguros de Pamplona”. Junto a “Mutua Navarra” también tendremos a ASEPEYO (Asistencia Sanitario Económica para Empleados y Obreros, Mutualidad de Previsión Social) fundada en 1915 como mutualidad de previsión social que pasó a denominarse así  con el objetivo de gestionar el seguro obligatorio de enfermedad en todo el estado. En 1965 dejó de ser una entidad de previsión social para convertirse en Mutua Patronal de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales, de la Seguridad Social. Así aparece en su denominación, desde 1990. En 1996, comenzó a cubrir la prestación económica por incapacidad temporal. Hoy es considerada Mutua colaboradora con la Seguridad Social.
En los años 70, “La Mutua de Seguros de Pamplona” ampliaba sus coberturas de seguros: robo, responsabilidad civil, vida, etc cubriendo un total de 14 ramos. En 1975, la entidad estaba presidida por Ezequiel Lorca y entre los miembros de la Junta aparecían nombres, algunos de ellos tan conocidos como Javier Orbaiceta, Luis Felipe Sarasa, José León Taberna, Jose María Oscoz, Francisco Ripa o Juan José Gorriz. En los años 80 “La Mutua” inició su expansión geográfica con oficinas en Navarra, Logroño, Vitoria, Bilbao y San Sebastián y en 1994 se instaló en Madrid. Ese mismo año 1994 la aseguradora catalana “Mutua de Propietarios” y la aseguradora “Grupo Mutua de Pamplona” se asociaban  para constituir una nueva marca, “Mutuavenir”, con el fin de ampliar sus primas y  su  gama de sus productos, marca que se incorporó en 2008 a su denominación social que pasó a llamarse “Mutuavenir Mutua de Seguros y Reaseguros a Prima Fija de Pamplona”, con domicilio en el primer piso del nº 8 de la calle Arrieta. Hoy en día cuenta con 35.000 mutualistas y unos 60.000 clientes con especial implantación en nuestra comunidad, País Vasco, Rioja y Madrid. Por su parte Mutua Navarra crea en 2006 “Prevención Navarra” a causa de la legislación que obligaba a segregar las actividades de las Mutuas y de los Servicios de Prevención que venderá en 2014 al grupo Preving por la ley de Mutuas, como también le tocó hacer a ASEPEYO.
En 1908, además de “La Vasco Navarra” y “La Mutua” encontrábamos otras Compañías de Seguros como “La Agrícola” fundada en 1896 como aseguradora, de la que no me ocuparé ahora porque ya me referí a ella cuando analicé “Los primeros bancos navarros”; “La Actividad” domiciliada en Pamplona, concretamente en la calle José Alonso, de la que vemos un anuncio en color y una vieja postal con la imagen de su sede, ambas junto al párrafo anterior,   y delegaciones de compañías de seguros como  “La Urbana”, (con una delegación en el nº 20 de Navarrería, hoy en día hay un bar con el mismo nombre en la citada calle si bien en el nº 13, aunque más tarde esta compañía tendrá delegaciones en el Paseo de Sarasate y plaza de la Constitución),  delegaciones o representantes también de “La Catalana” y “La Unión y el Fénix”, ambas con domicilio en la plaza de la Constitución y de “La Unión Francesa”. Muchas de las grandes aseguradoras actuales veremos que tienen su origen en aquellas compañías que ya operaban en Pamplona.  Los orígenes de la actual “Catalana Occidente” se remontan a la citada sociedad “La Catalana” impulsada por Fernando de Delás y de Gelpi en 1864 y que en 1959 sería absorbida por la Sociedad “Occidente”. “Catalana Occidente” es hoy en día una de las mayores aseguradoras españolas y del mundo, habiendo adquirido a lo largo de los últimos años otras firmas como “Crédito y Caución”, “Seguros Bilbao”, “Lepanto”, “Plus Ultra”.
Por su parte “La Unión y el Fénix” fue una histórica firma aseguradora española. Fundada en 1879 por la unión de las aseguradoras “La Unión” (1856) y “El Fénix Español” (1864). Fue adquirida por el Banesto en 1988 quien la controló hasta diciembre de 1993 cuando ambas empresas fueron intervenidas. Un mes más tarde la adquirió la francesa AGF, desapareciendo en 1998 cuando Allianz compró AGF y las fusionó bajo la marca alemana si bien mantuvo la marca Fenix Directo como compañía de seguros para vehículos especializada en la venta directa y gestión a través de internet. “La Urbana” empezó a operar en 1848 en el País Vasco extendiéndose rápidamente por todo el país. En 1900 el mismo año en que nacía “La Vasco Navarra” comenzaba a operar también, esta vez  en Bilbao la compañía “Aurora”, como entidad bancaria y como sociedad aseguradora si bien en 1902 se separarían ambas líneas de negocio. Algunos años más tarde, en 1929,  el Banco de Bilbao entraría como accionista en “Aurora” y crearía “La Unión Española”. En los primeros años 70 se fusionaron “La Unión” y “La Urbana”, dando origen a UAP y en 1977 hicieron lo propio “Aurora” y “La Polar” creando “Aurora Polar”. Ambos grupos se integrarían en los años 80 en el grupo asegurador del BBVA para pasar a estar integrados a finales de los 90 bajo la marca AXA seguros, compañía de origen francés. AXA compraría en 2006 la compañía suiza  Winterthur, aunque la marca actual seguiría siendo AXA.
En los años 20, a las anteriores compañías de seguros se sumaba la presencia en Pamplona de nombres como “La Aurora”, a la que ya nos hemos referido al hablar de “La Urbana”, “La Estrella” (1901) integrada actualmente en el grupo Generali,  “La Equitativa” (1882), filial de la americana “The Equitable” (1762) que en 1995 será absorbida por Winterthur, y otras muchas como  las francesas “Le Nord”  y “Le Compagnie de  Assurances Generales”, “La Adriática”, “Numancia”, “La Victoria de Berlín”, “La Gresham”, “La Royal”,  “La Abeille”, “L´Union”, “La Baloise”, “Sun Insurance Office”, “Cantabria”, “La Assicuratrice Italiana”,  “El Día”, etc. A finales de la década y principios de los 30 encontramos, además,  otros nombres como “Hispania”,  “Covadonga”, “El Norte”, “El Sol”, “La Ibérica”, “Plus Ultra”, “El Porvenir de los Hijos”, “Caja de Previsión y Socorro”, “La Anónima de accidentes” y “Los Previsores del Porvenir”. Que yo recuerde, presencia destacada en Pamplona, además de “La Mutua” y “La Vasco Navarra” tuvo “La Aurora” con su edificio en el chaflán a caballo entre Bergamín y San Ignacio, “La Unión y el Fénix” y “Plus Ultra”, esta última en el Paseo de Sarasate. Al margen de estas compañías de seguros, no habría que olvidar la actual presencia  en Pamplona, de otras compañías como “MAPFRE”, fundada en 1933 como Mutualidad de Seguros de la Agrupación de Fincas Rusticas de España, -de ahí le viene el acrónimo-, que se especializará sobre todo en los seguros de automóvil hasta el punto de que hoy uno de cada cinco vehículos en España está asegurado con esta compañía y que cuenta con la mayor red de sucursales en España, siendo hoy por hoy la primera aseguradora española, (también “Pelayo” (1933) estaba muy vinculada al mundo del automóvil);  la zaragozana “Mutua General de Seguros” (1907) y otras compañías  internacionales aunque con presencia en España como la suiza “Zurich” fundada en 1872 que aterrizó en España en 1884 y que absorbería a la mencionada “Hispania” entre otras compañías; la compañía de seguros “Santa Lucia”, nacida en La Coruña (1922) en la calle del mismo nombre, ha estado asociada durante muchos años a los seguros de fallecimientos. Fue su único producto hasta los años 50, abriéndose después al de incendios y vida. Además de las compañías de seguros analizadas habría que citar en el ámbito de la salud los seguros médicos como el del Igualatorio Médico Quirúrgico, vinculado a la Clínica San Miguel; ACUNSA, vinculado a la Clínica Universidad de Navarra, Aegon, etc.
Fotos por orden de aparición: Nº 1: Plaza del Castillo (1882). Nº 2. Postal. Edificio de “La Vasco navarra”. Años 20-30. Nº 4: Postal. Edificio de “La Vasco navarra”. Años 50. Nº 5: Edificio propiedad de “La Vasco Navarra” en Málaga, en la esquina de la calle Atarazanas con Puerta del Mar. (1963). Archivo CTI-UMA. Nº6:  Domicilio social de “La Mutua” en la calle Mayor (1907)  Nº 7:  Domicilio social de “La Mutua” en la calle San Francisco (1909)  Nº8: Primer domicilio social de “La Mutua” en la calle Estafeta (1905). Nº 9: Domicilio Social “La Mutua” en la calle Carlos III, esquina Arrieta (1949-79). Nº 10: Interior de las oficinas de “La Mutua” (Años 70). Las fotos 6, 7, 8, 9 y 10 están extraídas de la Memoria de “La Mutua” elaborada con motivo de su 25º aniversario en el año 1975. Nº 12: Postal de la calle Padre Moret. (1900-1915). Vda de Rubio. Nº 17. Postal. Edificio de “La Aurora”. Años 50-60

Del Cine Rochapea al Cine Amaya: Así nació el mítico cine de la Rocha: 1949-1951

Gracias al reciente proyecto de recuperación documental y puesta al servicio de los ciudadanos de los documentos de Archivo Abierto del Gobierno de Navarra, podemos acceder a las memorias de la puesta en marcha de algunos cines. En esta entrada recupero el proyecto de construcción del Cine Amaya, inicialmente llamado en el proyecto Cine Rochapea, tal y como vemos en el primero  de los alzados.  La memoria está datada  el 3 de junio de 1949 y fue presentada por el gerente de la SAIDE, Félix Zozaya. En ella se ofrecen muchos datos interesantes. La SAIDE pretendía ubicar el cine en la avenida de Villava, entre el almacén de carbón Aza  y el de vinos Oscoz, pero no llegó a inaugurarse.  Proyectaban invertir en este cine unas 600.000 pesetas. Se recordaba que la sociedad era propietaria de cinco de los seis cines que existían en la ciudad, creo que todos menos el Alcazar,  y que deseaba ampliar sus actividades instalando un nuevo cine en la populosa barriada de la Rochapea, que contaba en ese momento con más de 12.000 habitantes, procurando así un rato de esparcimiento a los vecinos de la misma sin necesidad de que tuvieran que desplazarse a la capital, distante unos 2 kilómetros.

Se pretendía instalar un equipo doble de proyección así como diferentes elementos y accesorios valorados en 125.000 pesetas. Las primeras materias valoradas en unas 119.000 pts incluían el alquiler de un centenar de películas al año (100.000 pesetas, osea 1000 pesetas por película), 8.000 kilos de leña para la calefacción (1.600 pts), 500 parejas carbones proyectos (15.000 pts) (si tal como les digo) y billetajes y programas (2.400 pts). La energía eléctrica sería facilitada por las sociedades “El Irati” y “Electra Pamplona”. El cine contaría con una plantilla de 8 personas (un jefe de cabina, un operador, un portero, dos acomodadores, una taquillera, una extremadora y un conserje). Se proyectarían, como he dicho,  unas 100 películas al año, durante los días festivos principalmente con un metraje aproximado de 200.000 metros, calculándose una recaudación bruta  de 500.000 pts al año. Se calculaba su puesta en marcha en el plazo de 2 años desde el momento en que se recibiese la oportuna autorización.

El Cine Amaya, proyectado como Cine Rochapea por Victor Eusa sería en 1951 el primer cine de barrio de la ciudad en manos de la SAIDE. El proyecto inicial sirvió de modelo para levantar más tarde el Cine Amaya en el nº 16 de la ya entonces Avenida de Marcelo Celayeta, inaugurado el 1 de abril de 1951 con la película “Agustina de Aragón”. El cine Amaya era una gran nave a dos aguas con un gran patio de butacas, unas 400 plazas, sin anfiteatro, con un cuerpo lateral anexo  que alojaba el vestíbulo y los aseos. El interior era pobre en su mobiliario, como recordé en la primera de las entradas dedicadas  a este cine, tenía unas butacas chapeadas de madera que metían un incomodo ruido cada vez que uno se movía o se levantaba. El techo consistía en una retícula de paneles en relieve. La fachada era de estilo regionalista neovasco aunque  se modificó posteriormente añadiendo varios elementos clasicistas: un frontis e impostas molduradas. Estaba situado, desde que yo recuerdo entre la calderería Aranguren, una larga nave industrial   y un  edificio de viviendas, erigido a finales de los 50 o principios de los 60,  en cuyos bajos estuvo durante décadas una sucursal del Banco Central, asaltado en la década de los 70 por una célula de los GAC (Grupos de Acción Carlista). Las películas emitidas en el Cine Amaya  inicialmente fueron mayoritariamente en blanco y negro y posteriormente, avanzados  los años 60, lo fueron mayoritariamente  en color. En aquel  cine de barrio se proyectarón películas españolas como “Locura de Amor”, “Pedro I, el Cruel”, “Marcelino, Pan y Vino” o  las películas de Joselito y Marisol, y luego más tarde películas americanas de aventuras, de Tarzan o las típicas italianas peplum, de romanos, u otras de serie B, largas tardes de sesión continua, con sesiones desde las cuatro de la tarde hasta las  10 de la noche. El cine cerraría sus puertas el 19 de julio de 1970. No obstante el edificio aguantaría en pié 22 años más derribándose en septiembre de 1992.

Fotos: Jose Galle (1963). AMP. Planos (1949): Archivo Abierto. Salon Cinema. Gobierno de Navarra. Estos planos están bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España.

El teatro en el Viejo Pamplona (1930-1985)

El teatro nunca ha sido, en las últimas décadas, un espectáculo de masas en Pamplona sino más bien todo lo contrario, fue por lo general, salvo géneros menores,  un espectáculo  de élites o  minorías cultivadas,  acomodadas y más bien conservadoras en el último tramo del XIX  o de jóvenes inquietos culturalmente y progresistas, en el último tercio del siglo XX. Y es que la cultura, en su más amplia acepción,  y sus diferentes manifestaciones: cine,   literatura,  teatro…, han sido, con frecuencia, medios no solo de entretenimiento o diversión sino herramientas para remover las conciencias y cambiar el mundo o al menos para intentarlo. Desgraciadamente el mundo  no ha cambiado demasiado, en muchos aspectos, en los últimos tiempos, y  no lo ha hecho necesariamente siempre a mejor. De ahí que no sea casualidad que  la edad dorada y más fructífera del teatro en Pamplona se inicie precisamente en una época de falta de libertades: a caballo entre las postrimerías del franquismo y de nuestra agitada transición. Pero bueno, vayamos hacia atrás en el tiempo, hablando, siquiera brevemente, del origen del teatro en nuestra ciudad, representaciones que, en sus orígenes, se confundían, como lo hacían en el resto de España, con el teatro religioso, los conocidos autos sacramentales, que se celebraban en fechas como las del Corpus o en las festividades locales, con autores vinculados a las iglesias y actores aficionados procedentes del pueblo llano o de los Estudios de Gramática de la época. A partir del siglo XVI el teatro adquiere un carácter más comercial, con compañías profesionales que empiezan a hacer giras por pueblos y ciudades. Las representaciones comienzan a celebrarse en espacios destinados especialmente para ello, relevando parcialmente a las iglesias. En Pamplona, tenemos que referirnos necesariamente a la Casa y Patio de las Comedias de la que tenemos referencia al menos desde 1608, ubicada en la confluencia de las calles Lindachiquia y Comedias, en los actuales números, 12, 14 y 16 de la calle Comedias, y propiedad de la Institución de los Niños de la Doctrina Cristiana precedente, en su actividad benéfica, de la Casa de Misericordia. (La citada casa estaría situada aproximadamente donde el viejo caserón que aparece en la foto de la calle Comedias del año 1925).

En este teatro, como en todos los patios y corrales de comedias de la época, había una clara segregación social, incluso por sexos, cada clase ocupaba un espacio diferente y separado del resto, en función de su ubicación en el escalafón social. Había, además, rigurosas ordenanzas o directrices para mantener la moral y las buenas costumbres. Durante 9 años, los que van de 1720 a 1729 no se hicieron representaciones teatrales en Pamplona por un voto que hizo la ciudad para librarse de una epidemia de cólera, del cual el tuvo que eximir el mismo Papa. A lo largo del tiempo se fueron representando comedias, entremeses, sainetes, títeres y espectáculos de danza y desde finales del XVIII opera italiana y otros espectáculos musicales. Cada espectáculo solía atraer un determinado tipo de público. Este teatro seguiría en funcionamiento hasta 1840 fecha en la que se construye, en la plaza del Castillo, en uno de los solares de las Carmelitas Descalzas, el antiguo Teatro Principal, luego Gayarre (desde 1903), cuya imponente  fachada vemos en una de las fotos, de 1860,  que encabeza esta entrada. Se inauguró el teatro en 1841 con la comedia “Un vaso de agua” y permaneció en pie en su ubicación hasta el año 1931 en  que se trasladó a la naciente avenida Carlos III aunque manteniendo su fachada. Se inauguró con la misma función que lo cerró. El teatro sufrió una reforma importante en 1949 y una segunda en 1969 tras un pavoroso incendio que empeoró, dicen los expertos, su acústica. En las fotos que aparecen junto a este párrafo vemos el escenario y el patio de butacas original del Gayarre antes de la reforma del 49. Actualmente y tras 50 años de ser explotado por la SAIDE es un teatro totalmente municipalizado.

Ha habido otros espacios, al margen del Teatro Gayarre, que han servido para albergar representaciones teatrales. A finales del siglo XIX se instaló cerca de la antigua Audiencia el Teatro Circo Labarta, luego en 1891, el teatro se trasladó detrás de la plaza de toros vieja y más tarde se ubicó en el solar donde se construyó posteriormente  el edificio de Telefónica en Cortes de Navarra. Ofrecía funciones de teatro, circo y zarzuela. Contaba con 500 localidades y varios palcos. Fue alquilado, posteriormente, a un valenciano de apellido Belloch y desapareció en 1915 a causa de un incendio. El segundo gran teatro pamplonés fue el Coliseo Olimpia, situado en la esquina de San Ignacio con Cortes de Navarra. Como ya señalé en la entrada dedicada a los cines, el Coliseo Olimpia se inauguró el 6 de julio de 1923   por la compañía lírica “Zuffoli-Peña”, con la opereta vienesa “La noche azul”. En su escenario actuó la cantante de varietés Josefina Baker que protagonizó un sonoro escándalo para la época. El hecho se produjo, concretamente, el 8 de abril de 1930. Los periódicos conservadores de Pamplona calificaron el espectáculo de pornográfico con frases como las que siguen “ejecuta danzas lúbricas de salvajismo primitivo que excita los groseros instintos…haciendo ostentación de impudor cínico y desvergonzado…”.Hubo una misa de desagravio en la vecina iglesia de San Ignacio y el teatro recibió diversas amenazas. El Olimpia albergó espectáculos de revista, variedades y actuaciones folklóricas (como vemos en el programa de mano, a la izquierda del párrafo), ya que las cláusulas del contrato de arrendamiento del Gayarre, no permitían este tipo de espectáculos. El grupo de teatro “El Lebrel Blanco”, del que hablaré más adelante también tuvo un local teatral, fue el Pequeño Teatro de la calle Amaya, con capacidad para unos 300 espectadores, construido en 1976. La cesión del propietario, el constructor Huesa, terminó tras la colocación de una bomba en 1978 durante las representaciones de “Navarra sola o con leche” que destrozó la entrada y parte de la sala de butacas.

Otros locales pamploneses donde se representaron obras de teatro fueron los salones de Salesianos, Maristas, -cuya sala de butacas vemos en la foto de la izquierda-, Sagrado Corazón y por lo general muchos cines y locales parroquiales o de centros educativos. El cine Chantrea, desde 1982, y el Guelbenzu, reconvertido en una fallida aventura empresarial en el Teatro Mira albergaron actos teatrales. Me referiré brevemente a este último intento de crear un nuevo teatro en Pamplona. En julio del 2000, el antiguo Guelbenzu se reconvirtió en una sala de teatro de gestión privada con capacidad para 435 espectadores, aunque su actividad duró un mes. En noviembre de 2001 sus gestores realizaron un segundo intento que duró dos años. La falta de subvenciones públicas puso fin a la aventura, pese a que su director, como forma de protesta, hiciera una huelga de hambre durante 26 días. Actualmente el Zentral, aunque especializado sobre todo en música, ofrece de vez en cuando espectáculos de café teatro. Anteriormente tan solo se hicieron estos espectáculos de café teatro, de forma esporádica, en algunos bares o salas de fiestas,  con una clara vocación de contacto directo con el público. Hasta los años 20 y 30 del pasado siglo no podemos hablar propiamente de grupos de teatro navarros. Al margen de la comercial, había representaciones privadas en gente con alto poder económico o en colegios y entidades culturales. El Ateneo de 1932 formó el grupo teatral SALDO que en 1934 representó “El coloquio de las edades”. El Ateneo trajo este mismo año al teatro universitario “La barraca” con obras de los clásicos. En 1933 se formó en Pamplona un grupo de teatro, dentro de la Asociación de Estudiantes de Magisterio. El Circulo Carlista  montó su grupo de teatro de la mano de Ignacio Baleztena con obras de Benavente y otras  suyas propias, labor que seguiría impulsando el citado Baleztena dentro de la peña Muthiko Alaiak. Baleztena trabajó también mucho el teatro de títeres o “curriños de guiñol” con obras suyas, también de contenido político pro-carlista y representaciones por los pueblos. También hizo sus pinitos teatrales el sindicato UGT en los años anteriores a la guerra, los nacionalistas y diferentes instituciones católicas: Centro Mariano, Hijas de María, Servicio Doméstico, Salesianos, etc. Respecto a estos últimos, se trataba en la mayoría de los casos de dramas religiosos o clásicos, interpretados  por cuadros de actores formados por integrantes de un solo sexo.

Tras la guerra las actividades teatrales se extendieron a algunas parroquias y otros colegios religiosos como los Maristas con temas religiosos, clásicos, zarzuelas  o autores del régimen  como Pemán y Vallejos. Estos cuadros de actores ya mixtos comenzaron a menguar y desaparecer mediados los años 50 con la explosión del cine y la irrupción de la televisión, los últimos en hacerlo fueron los del Servicio Doméstico y Salesianos. En esta época merece destacarse la obra del padre Carmelo, (cuya foto vemos junto al anterior párrafo), fundador de la Institución Cunas,  que en 1949 creó la agrupación teatral “Tirso de Molina”. El grupo duró hasta la muerte de su fundador en 1959, habiendo representado, en este período ,más de una treintena de obras. El padre Carmelo solía hacer durante las navidades representaciones teatrales basadas en cuentos de Andersen o de los hermanos Grimm a beneficio de la institución Cunas. En las funciones, celebradas en el Teatro Gayarre y en el Coliseo Olimpia, se realizaba el reparto de las cunas que la Institución daba a los niños de familias necesitadas. En 1959 se constituyó el “Teatro Universitario” de Navarra perteneciente al SEU.  Más tarde, a principios de los años sesenta, se constituyó el “Club de Teatro del Estudio General de Navarra”. Con este grupo y otros  que fueron surgiendo posteriormente, se fundó en 1970 el “Grupo de Teatro” de la Universidad de Navarra.

En 1964 nacía el primer cuadro teatral independiente, al amparo de los Salesianos. Provenían muchos de sus integrantes de la agrupación “Tirso de Molina” y comenzaron llamándose “Amadís de Gaula”, para finalmente llamarse simplemente “Amadís”, tras su fusión con el grupo de teatro de Salesianos. Obtuvieron diversos premios. En 1976 parte del grupo se unió al naciente Lebrel Blanco. Representaron más de una treintena de obras entre ellas “El bardo de Izalzu”, con adaptación de Patxi Larrainzar. Vinculados a este grupo estaban Manuel Monje, Javier Escribano, Javier y José Garín entre otros. En 1967 nace el grupo “Valle Inclán” vinculado a Salesianos que empieza a estrenar obras de vanguardia, de autores como Camus, Becket, Bretch, Arrabal. Desapareció en 1969. Durante el franquismo, al margen de estas experiencias locales,  de vez en cuando arribaba a la ciudad alguna compañía nacional de repertorio, en el mejor de los casos, alguna obra seria, por ejemplo de Buero Vallejo,  en el peor zarzuelas, revistas o la clásica representación sanferminera de Pedro Osinaga o  Paco Martínez Soria, estas las recuerdo yo al menos en los años 70.

En 1971 nacía un grupo que hará historia en la ciudad. Me refiero a “El Lebrel Blanco”. En el había actores procedentes del grupo “Amadís”. Inicialmente hicieron obras infantiles y sus actuaciones se celebraban en el Gayarre los domingos por la mañana. Posteriormente se enfrentaron a obras más complejas como “Yerma”, “1789”, de la que ofrezco una foto junto a este párrafo  y otras representaciones recibiendo diferentes premios nacionales. Entre 1976 y 1978 El Lebrel Blanco acometió varias obras polémicas vinculadas a cuestiones políticas de candente actualidad, me refiero a “Carlismo y Música Celestial”, “Navarra sola o con leche” y “Utrimque Roditur”, todas ellas escritas por Patxi Larrainzar (el conocido sacerdote de la Iglesia del Salvador que vemos junto a este párrafo), con numerosas representaciones, abundante  público (nunca el teatro atrajo a tanta gente como entonces) y algunos premios en festivales nacionales. Dirigió el cuadro de actores de El Lebrel Blanco  en este período Valentín Redin,  realizando más de 40 montajes a lo largo de su historia. Del Lebrel Blanco, a finales de los 70 surgió la iniciativa de crear un Teatro Estable de Navarra, con tres partes, una escuela de teatro, cuya génesis inicial se remonta a 1979,  el grupo de teatro El Lebrel y una asociación de espectadores que nunca llegó a funcionar. La escuela se instalaría finalmente en el antiguo cine Arrieta de la calle San Agustín y  nació como tal en el curso académico 1985-86 a instancias de la Institución Príncipe de Viana y a partir de la demanda de los grupos de teatro y diversas personas vinculadas al ámbito teatral de Pamplona. Durante esta década y la siguiente se celebraron Semanas de Teatro a las que acudieron grupos como “Akelarre”, “Els Joglars” o “Dagoll Dagom”. Fue importante aunque no exenta de polémica la muestra teatral de 1984 en la Ciudadela, dentro de los Festivales de Navarra, con 14 grupos de teatro entre los que cabe citar “La fura dels baus”. En 1980  el TEN (Teatro Estable de Navarra) se escinde, El lebrel blanco siguió un camino y la Escuela de Teatro, transformada en grupo teatral, otro.

En los años 80, comenzaron a nacer grupos de teatro en los institutos. De Navarro Villoslada saldría “Esperpento”, nutrido por actores salidos de las experiencias teatrales de Ignacio Aranguren. De su teatro escolar, surgido en 1978,  surgirán en el futuro numerosos actores y gente del teatro. A la derecha vemos una foto de una representación del teatro del Instituto Navarro Villoslada, con la actriz Amaia Lasa en escena. Aranguren, recientemente galardonado con el premio Príncipe de Viana,  se atrevió con grandes textos y autores como Moliere, Bretch, Alarcón, Valle-Inclán o Buero Vallejo. La experiencia se reproduciría en los Institutos de la Plaza de la Cruz, de la mano de Mª Jose Goyache y en Irubide de la mano de Germán González. También ha habido grupos de teatro escolar en Salesianos, Maristas, Sagrado Corazón, Santo Angel y Jesuitas. Algunos grupos de esos años fueron Acuario, Xauli, Joko,  Pinpilipauxa y su teatro de calle, Txingurritegui, etc,  la mayoría de ellos especializados en montajes infantiles. En 1984 había 30 grupos teatrales en Navarra, la mayoría de corta e incierta andadura debido a la dependencia casi absoluta de subvenciones y contrataciones públicas. El teatro local de Pamplona no puede entenderse sin nombres como los de Valentín Redín, Ignacio Aranaz, Miguel Munarriz, Marta Juaniz, Jose Mari Asín, Ignacio Aranguren, Ana Goya, Aurora Moneo, Kollins, Grego Navarro, Angel Sagües   y tantos otros de los que aunque no los cite no me quisiera olvidar.

Mención aparte merece el teatro de títeres o guiñol, que solían formar parte de los espectáculos festivos de las fiestas de San Fermin, desde épocas tempranas y que atraía a gran cantidad de público y no solo infantil.  Además de Ignacio Baleztena,  en el cultivo o promoción de los títeres cabe señalar a Alejandro Martínez Erro que tenía una tienda de objetos religiosos en la bajada de Javier, el madrileño Maese Villarejo que colocaba su teatrillo en la plaza de San José o el Retablo de Figurillas de Juan Faro y Ana Bueno, el alemán Kurt Rahier o el grupo La Buena Estrella, etc. Teatro popular y representaciones religiosas aparecen diseminadas por la geografía foral, “El Misterio de Reyes” en Sangüesa o “El Misterio de Obanos” son buen ejemplo de ello. La radio ha servido también de vehículo para el teatro, Radio Pamplona, anteriormente Radio Requeté emitió desde 1945 a 1957 semanalmente obras de teatro, todos los sábados, a partir de las 22.30 con obras de Pemán, Benavente, Muñoz Seca, Quintero, etc. El cuadro de actores procedía del grupo de teatro de los Salesianos. Las emisiones acabarían cuando se impuso la programación en cadena en la radio.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Calle Comedias (1925) con el lugar aproximado donde se ubicó el primer teatro de la ciudad. Pamplona, calles y barrios. José Joaquín Arazuri. Nº 2: Plaza del Castillo, con el Teatro Principal cerrando la plaza por su actual salida hacia Carlos III (1860). AMP. Nº 3 y Nº 4: Sala de Butacas (1927) y escenario del Teatro Gayarre. Archivo SAIDE y Navarra.es. Nº 5: Programa de mano de una revista musical  en el Coliseo Olimpia (1944). Nº 6: Josephine Baker. Nº 7: Postal del Salón de actos de Maristas. Nº: 8: José Uranga Iraola conocido popularmente como el  Padre Carmelo. Nº9: Representación del Teatro Estable de Navarra. Nº 10. Representación de la obra “Utrimque Roditur”. Nº 11. representación de “1789” en el Pequeño teatro de la calle Amaya por el grupo Amadís. Nº 12: Francisco Javier Larrainzar. Escritor y dramaturgo. Nº 13. Cartel del Teatro Estable de Navarra. Nº 14. Ignacio Aranguren. Nº 15: Representación del teatro del Instituto Navarro Villoslada. Nº 16. Escuela Navarra de Teatro. (Años 90). Archivo Escuela Navarra de Teatro. Cartel de una representación de la Escuela Navarra de Teatro (1990).