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Nuevas publicaciones periódicas en Pamplona en la epoca de la transición (1976-1982)


Segunda y última entrega sobre las publicaciones periódicas que podíamos ver en Pamplona en aquellos años, en esta entrada de la época de la transición democrática, con referencias también  a publicaciones aparecidas fuera de este período. En aquellos convulsos años desaparecieron, como hemos visto en la entrada anterior, algunas cabeceras en nuestra ciudad como “Arriba España” (1975) y “El Pensamiento Navarro” (1981), pero, por contra, aparecieron otras. Periódicos editados en el País Vasco como “Deia” y “Egin” abrieron delegaciones en la capital navarra con información local, provincial, cultural y deportiva de nuestra ciudad y nuestra comunidad. “Deia” tenía su delegación en el nº 57 de la calle Estafeta y “Egin” en el nº 2 de la calle Amaya. Habría que esperar algún año más, hasta 1982  para ver una nueva cabecera editada en Pamplona: “Navarra Hoy”. Adjunto alguna de sus primeras portadas.

“Deia” (en euskera “llamada”) junto con su empresa Editorial Iparraguirre fue impulsado por el PNV siendo el primer diario nacionalista vasco surgido tras la dictadura franquista. Su primer número salió el 8 de junio de 1977. Poco después, el 29 de septiembre de 1977  aparecía el rotativo “Egin” (en euskera “hacer”) de la mano de la sociedad Orain S.A vinculado a la izquierda abertzale y a Herri Batasuna, clausurado en 1998 por orden judicial, por presunta vinculación con ETA,  y aunque 11 años después las autoridades judiciales levantaron la suspensión ya no volvió a salir más, pues su espacio había sido ocupado por el periódico “Gara”, también con delegaciones en el Pais Vasco y Navarra.

“Navarra Hoy” salió a la calle, por primera vez,  el 23 de mayo de 1982 y pretendía tener un ideario  progresista y abierto  al vasquismo  frente a su competidor, el “Diario de Navarra”, conservador y de corte navarrista. Fue su primer director Alfonso Ventura que había dirigido anteriormente la “Hoja de Lunes de Bilbao” y “Deia”. Desde el comienzo su trayectoria estuvo plagada de problemas económicos. Su rotativa procedía del “Diario de Asturias” que había desaparecido poco antes. A Ventura le sustituyó un año más tarde José Antonio Montón y a éste, en 1986, Xabier Zabaleta que procedía de la primera época de “Egin”, antes de que en este rotativo se realizasen los primeros cambios de periodistas  por motivos ideológicos. Zabaleta  modernizaría el periódico y lo dirigiría  hasta 1990, año en que lo dirige, durante un breve período, Jose Arrieta al que sustituiría Juan Pedro Bator. En ese año la empresa se constituyó en una sociedad anónima laboral pero la situación económica no mejoró. En julio de 1993, Zeroa Multimedia se hacía con los activos de “Navarra Hoy” y ponía en marcha un nuevo proyecto que saldría a la luz el 8 de abril de 1994: “Diario de Noticias”, con la rotativa y la mayor parte de la plantilla del antiguo periódico, si bien en sus inicios contó, además, con el apoyo de algún conocido empresario de la construcción como Miguel Rico.  El rotativo cumple este año  su vigésimo aniversario. El periódico mantiene el carácter progresista y vasquista  de su predecesor, siendo su primer director Fernando Múgica al que sustituiría luego Manuel Bear y Pablo Muñoz. Mientras tanto “Deia” dejó de editarse en Navarra para convertirse en “Deia, Noticias de Bizkaia” y pasar a formar parte del Grupo Noticias del que forma parte “Diario de Noticias de Navarra” así como “Noticias de Guipuzcoa” y “Noticias de Alava”. En 2004 surgiría una nueva cabecera que apenas duró un año, “La Estafeta de Navarra”, del grupo del empresario burgalés Mendez Pozo, propietario entonces de algunas televisiones locales como Canal 6.

Además de estos periódicos surgieron, en esta época, otras publicaciones locales, algunas revistas, entre las que merece destacarse la revista “Punto y Hora de Euskal Herria”. “Punto y Hora” fue una revista semanal de temática política y orientación nacionalista. Nació como una sociedad de redactores (así reza en su primer editorial) y fue publicada por primera vez en Pamplona en abril de 1976, bajo la dirección de Mirentxu Purroy. Tenía su sede en la calle Cortes de Navarra. La revista sufrió algunos secuestros a  lo largo de su historia (que recuerde, al menos en 1981 y 1983)   y fue objeto de un atentado en octubre de 1977 reivindicado por la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) que destruyó por completó la redacción de Pamplona. La editorial del siguiente número era toda una critica contra todo tipo de violencia, tanto contra el atentado recibido como censurando la actividad de ETA. Junto a este parrafo, adjunto la portada del número dedicado a los sucesos de Montejurra, donde murieron asesinados dos jovenes carlistas. En enero de 1979 se cancelaba temporalmente su publicación para reanudarse en abril de ese año esta vez editándose desde  San Sebastian, con una dirección mucho más cercana a los postulados de Herri Batasuna. La revista desapareció en  1990.

A lo largo de estos años se editaron algunas otras revistas aunque la mayoría  tuvo una efímera existencia.  En octubre de 1980 salió el semanario de información general “Chapitel”, editado por una sociedad cooperativa de periodistas y dirigida por Antonio Elizondo que más adelante, en 1990, impulsaría otro proyecto de revista que aun pervive: la revista mensual “Negocios en Navarra”, que hace cuatro años cumplió su vigésimo aniversario. Entre 1981 y 1982 la editorial Plazaola  editó la revista “Cuatro Vientos”, una de las primeras publicaciones gratuitas que pronto se especializó en moda y comenzó a cobrarse. Hubo alguna revista de marcada orientación navarrista que tuvo una corta vida, incluso algún intento de sacar una revista de cotilleos local, sin demasiado éxito. En el ámbito cultural destacan la edición de la revista de poesia “Rio Arga” (1976) y sobre todo de la revista “Pamiela”. La revista literaria “Pamiela” aparecía por primera vez en 1983. Surge en la librería Hauzolan de la calle San Gregorio, abierta al público en 1977. Con la cuarta revista se quiso hacer un homenaje a Pablo Antoñana y se publicó su libro “Pequeña Crónica”. Estaban tras la revista los escritores Txema Aranaz, Javier Eder, Victor Moreno, Santiago Echandi, Pello Lizarralde y Miguel Sánchez Ostiz. Se publicaron 15 números entre 1983 y 1993. De ahí surgiría el proyecto de la editorial del mismo nombre que ha editado cientos de títulos tanto en castellano como en euskera en los últimos 20 años. 

A finales de los 90 y primera decada del siglo surgirían diferentes gratuitos, primero independientes como “Barrios de Iruña” que luego serían absorbidos por grupos empresariales locales y estos a su vez por grupos nacionales: el grupo EGN que editaba “Barrios” por La Información S.A, “Vivir Pamplona” del mismo grupo (2004), se convertiría en 2006 en “ADN”, del grupo Planeta (desaparecido en 2011) y en 2009 en “Que Navarra” del grupo Recoletos. A los gratuitos se los llevaría por delante la terrible crisis económica que aun padecemos. Asimismo surgieron a finales del pasado siglo y principios de éste, en los barrios,  diferentes revistas como “Auzolan” (Txantrea), “Ezkaba “(Rochapea) o “Aldapa” (Casco Viejo). Está por hacer una historia exhaustiva de las publicaciones locales surgidas desde la transición hasta la fecha, por lo que esta entrada supone apenas una pincelada de la rica y heterogénea oferta editorial de esos años.

En el ámbito nacional cabe señalar la aparición en la época de la transición de rotativos como “El País” y el vespertino “Diario 16” (1976-2001) que se convertiría en matutino en 1980 de la mano de Pedro J. Ramirez, fundador posteriormente de “El Mundo” (1989): También cabe citar  revistas como “Interviu” (1976) que tuvo una gran repercusión por la mezcla de política y desnudos. Tras una larga represión, también por lo que se refiere al sexo, una oleada de revistas eróticas poblaban en aquellos primeros años de la transición los kioskos de nuestra ciudad. Aunque escasa la presencia de la prensa nacional en Pamplona fue significativamente mayor su difusión durante la transición que en el franquismo. En 1977 nacía la revista de humor  “El jueves” y en 1982 la revista “Tiempo”. Otros proyectos posteriores de nuevos periódicos salvo “La Razón” (1998) no tuvieron demasiada suerte: “El Sol” (1990-92), “El Independiente” (1989-91), o el sensacionalista “Claro” (1991). En aquellos años junto a “Triunfo” se editaban otras revistas políticas como las ácratas “Ajoblanco” (1974-80) y “El viejo Topo” (1976-1982) o la comunista “La calle”. En 1981 se publicaba el primer número de la revista de divulgación “Muy interesante”.  La prensa asistirá en las últimas décadas a una creciente concentración en potentes grupos multimedia como Vocento, Prisa, Unedisa, Zeta, etc, reduciendo sus tiradas que en décadas pasadas fueron enormes a causa de la creciente competencia de los nuevos medios digitales (con el nacimiento y auge de internet).

La prensa en Pamplona en los últimos años del franquismo (1960-1975)

Los periódicos forman parte también de nuestra memoria histórica, aquellos periódicos asabanados, grandes, inmensos,  que además de informarnos el domingo, -el periódico se compraba sobre todo los domingos-, tenía otras muchas utilidades. Servían para envolver el bocata del almuerzo, forrar cajones o para ponerlos, como base, en las baldas de la despensa, tapar la cocina económica (antes del aironfix) o para pisar y no resbalarse cuando se fregaba el suelo de la casa o del portal. Eran periódicos grises, con una maquetación amazacotada y unas fotografías de poca calidad. En aquellos años, en que, aparentemente, en este país, no pasaba nada, -nos ocultaban muchas cosas-, el periódico nos informaba de la muerte de Robert Kennedy, Martin Luther King, la llegada del hombre a la luna, las guerras de Oriente Medio, la crisis del petroleo o el Watergate. En casa, casi todo el interés se centraba en los cambios urbanísticos locales y el   deambular de Osasuna por los campos de segunda y tercera división (casi, casi como ahora). En aquellos años, no se leía tanta prensa como ahora y de los periódicos locales era el “Diario” el que se leía en casi todos los hogares, hasta el punto de que formaba parte indisoluble de aquella compra dominical, junto a las barras de pan y las bolsas de Copeleche. Los periódicos se convertían, a veces, en testigo mudo del paso del tiempo y de la historia, hasta el punto de que, alguna vez, haciendo alguna limpieza profunda en casa, en algún rincón escondido descubrías la hoja de un periódico fechado  quince o veinte años atrás. Tempus fugit.


En mi niñez, en los últimos años de franquismo, se editaban en la ciudad tres periódicos, cuatro cabeceras, si contamos la “Hoja de Lunes”. Estos  eran “El Pensamiento Navarro”, “Diario de Navarra” y “Arriba España”. Comencemos por “El Pensamiento”. “El Pensamiento Navarro” se fundó a finales del siglo XIX, concretamente el 17 de octubre de 1897, siendo su primer director Eustaquio Echave Sustaeta, ocupando el hueco dejado por el periódico carlista “La Lealtad Navarra”. Hasta 1911 se definía como carlista, pasando luego a titularse “diario tradicionalista”. La fundación del periódico se hizo por medio de acciones de 25 pesetas y con un capital inicial de 13.000 pesetas, pasando a ser propiedad de la Junta Regional Carlista en 1910, hasta que en 1933 se trasvasó la propiedad a una sociedad mercantil la Editorial Tradicionalista S.L, que se convirtió en 1938 en Editorial Navarra S.A, consiguiendo eludir el decreto de unificación (de los medios de comunicación) promulgado por Franco. Entre los accionistas y consejeros de la empresa estaban el Conde de Rodezno, Joaquín Baleztena, Blas Morte y otros como Induráin, Martinicorena, Barbarin, Martínez Berasáin, Mata, Beunza, Errea, Pérez Tafalla y Laborra. El periódico comenzó a editarse en la imprenta Viuda de Idoate, pasando luego a la imprenta de La Acción Social. También se imprimió en Lizaso Hermanos -en la calle José Alonso, en el primer Ensanche-; en un edificio al comienzo de la calle Jarauta, concretamente en el nº 2, que vemos en la fotografía de la izquierda, en casa Foronda, calle Estafeta, junto al Hotel “La Perla”, y desde el 30 de abril de 1938 hasta su cierre, en los locales de la calle Leyre 18-20, que hoy vemos ocupados por una sucursal bancaria tal y como se observa en la fotografía de la derecha. 


En 1936 el rotativo  tiraba 2.000 ejemplares y se adhirió de inmediato   al golpe militar de Franco, estando  muy vinculado a los requetés. Este año el periódico renovó su maquinaria gracias a la incautación de linotipias y rotativas de los periódicos vascos “La Noticia” y “El Liberal”. Francisco Lopez Sanz dirigió el diario durante más de 30 años, de 1933 a 1966. Hubo momentos de fricción entre los miembros del Consejo, muy conservadores, y el partido carlista como cuando, en los años 60, el carlismo derivó hacia posiciones más progresistas de la mano de Carlos Hugo de Borbon. De hecho, en esta década,  de la mano de Javier Maria Pascual, el periódico cambió su línea editorial hacia posiciones más abiertas y plurales siendo cesado su director por el consejo de administración, por publicar una carta del Movimiento Obrero Apostólico y volviendo enseguida a su linea tradicional ultraconservadora. El periódico fue objeto de un atentado en agosto de 1970 reivindicado por los Grupos de Acción Carlista. El periódico desapareció el 13 de enero de 1981, cuya última portada adjunto en la foto de la derecha, siendo su director, durante sus últimos días, José Luis Larrión Arguiñano. El periódico no había sabido adaptarse a la evolución política del país y de la sociedad, quedándose anclado en posiciones ideológicas absolutamente trasnochadas y ultramontanas.

El “Diario de Navarra” salió a la calle el 25 de febrero de 1903 impulsado por un grupo de 56 personas, muchos de ellos relevantes empresarios y personas destacadas como Silvestre Goicoechea Atáun, Mauro Ibáñez Arlegui, Fermín Iñarra Echenique, Cecilio Azcárate Lana, Pedro Irurzun Arregui, Pedro Arraiza Baleztena, Serapio Huici Lazcano, Daniel Ciga Mayo, Francisco Galbete, Fidel y Zacarías Astiz, Jose Glaria, Francisco Iraizoz, Félix Amorena, Manuel Ubillos, Daniel Irujo Armendariz, Fermin Goñi Eseverri, y familias notables  de la comunidad como los Arraiza Baleztena,  Garjon Marco,  Irurzun Arregui,  Maldonado Sagues, Jaurrieta Jimenez, Uranga Esnaola,  Sagues Muguiro y un largo etecetera, siendo los siete primeros los que inscribieron, el 3 de enero, en el registro, la sociedad La Información S.A. De ellos surgió también el primer consejo de administración (lo componían Goicoechea, Iñarra, Jose Irurzun, Virgilio Sagues y Serapio Huici) Ninguno de los actuales 600 accionistas, la mayoría descendientes de aquellos 56 socios iniciales, posee, por limitación estatutaria, más de 180 votos en las juntas que se celebren, independientemente del número de acciones que posean.


La primera sede del periódico estuvo en el nº 40 de la calle Zapatería, (donde hoy se encuentran unas oficinas municipales) y los talleres en el nº 41 de la calle Nueva. Fue su primer director Vicente Berazaluce. El primer ejemplar tuvo cuatro páginas y se tiraron 2.000 ejemplares. Su orientación política era conservadora o más bien liberal conservadora, por diferenciarla de la ultraconservadora  de “El Pensamiento”. Tras Berazaluce dirigió el periódico Eustaquio Echauri, Fradue, antiguo sacerdote, que tuvo que abandonar la dirección tras ser condenado a destierro, asumiendo la dirección Mariano Ozcoidi que también se vió envuelto en otro proceso judicial. A Ozcoidi le sustituyó Raimundo Garcia, más conocido como Garcilaso, que dirigió el periódico durante 50 años, hasta 1962. Garcilaso tuvo una intervención importante en la preparación del golpe militar de 1936 pues en mayo de ese año intervino, como mediador, entre los carlistas navarros y Mola en la trama navarra del golpe, manteniendo, asímismo, reuniones conspiratorias con el general Sanjurjo. En 1921, el periódico unificó sus instalaciones en Zapatería, 49, donde permanece actualmente su razón social,  si bien trasladó sus talleres a Cordovilla en 1966. Entre 1962 y 1990 dirigió el periódico José Javier Uranga Santesteban, que fue objeto de un atentado a manos de ETA del que salvó milagrosamente la vida y al que sustituyó Julio Martinez Torres. En 1984 el diario cambió de formato, pasando del tradicional asabanado al más moderno tabloide. Junto al “Diario” convivieron durante más o menos años “El Eco de Navarra” (hasta 1913) “El Demócrata Navarro” (1904-1913), de orientación canalejista; “El Pueblo Navarro” (1916-1931), liberal, “La Voz de Navarra” (1923-1936), vasquista y “Democracia” (1932), que los republicanos mantuvieron durante un breve período.

En julio de 1936, con el pronunciamiento militar, miembros de la Falange asaltaron la sede del Partido Nacionalista Vasco, en el nº 50 de la calle Zapatería que vemos en la fotografía de la izquierda (de Euskomedia) y requisaron la rotativa del periódico nacionalista  “La Voz de Navarra” apresando a su director José Aguerre. El 1 de agosto de 1936 se editaba, por primera vez, en los talleres de “La Voz de Navarra”, “Arriba España”,   como órgano de Falange Española. La dirección del  periódico recayó en el clérigo navarro Fermín Izurdiaga, que sería nombrado más tarde Jefe Nacional de Prensa y Propaganda, y en el periodista y escritor pamplonés Ángel María Pascual. Posteriormente el “Arriba España” de Pamplona se quedaría en  1940, en España,  en “Arriba” (la cabecera española había surgido en 1935 de la mano de Primo de Rivera), si bien la cabecera “Arriba España” se seguiría editando en Pamplona hasta el 29 de junio de 1975, fecha en que se publicó su último número. El franquismo estaba dando sus últimos estertores, si bien la cabecera “Arriba” de Madrid aguantaría algún año más, hasta 1979.

Los lunes durante la época que relato, no había periódico. Salía la “Hoja de Lunes”. El primer número de la “Hoja de Lunes de Pamplona”  apareció el 7 de diciembre de 1936, cinco meses después de iniciada la guerra civil. Las “Hojas de los Lunes” surgieron como consecuencia de la legislación sobre descanso dominical surgida en 1925. La Asociación de la Prensa de Pamplona, fundada en 1911, había decidido publicar la “Hoja” y para ello se la había alquilado a Juan Miquelez agente de publicidad de San Sebastian. Cuatro años más tarde la editaba directamente, sin intermediarios.  Hasta los años 60, la “Hoja” adolecía de cierta pobreza técnica y de contenidos, mejorando algo en sus dos últimas décadas de existencia. Dedicaba buena parte de sus páginas a los deportes, no en vano aparecía al día siguiente de la jornada deportiva por excelencia. La “Hoja” se imprimió primero en los talleres de “Arriba España” (hasta 1955 y durante algunos años de los 60) y posteriormente (desde 1955 y hasta su cierre) en los talleres del “Pensamiento”, lo que hizo que, en los últimos años,  los problemas del rotativo carlista repercutiesen también en la calidad de impresión de la Hoja. La “Hoja de Lunes” salió por última vez el lunes, 20 de septiembre de 1982, al decidir publicar ese día el periódico los dos rotativos navarros existentes entonces: “Diario de Navarra” y “Navarra Hoy”.

Al margen de estos periódicos merece la pena destacar la presencia de “La Gaceta del Norte”, diario bilbaino fundado en 1901, de orientación conservadora, monárquica y católica militante. Fue el diario de referencia de Bilbao durante muchos años. Tras la guerra inició un periodo de expansión por Alava, La Rioja, Santander y Navarra. En Pamplona se instaló el 25 de junio de 1964, con una redacción y administración propias, en la plaza Príncipe de Viana. Recogía en su edición navarra información local, regional y deportiva de nuestra ciudad y comunidad. Contaba con colaboradores locales y diversos  corresponsales en la provincia. Dejó de publicarse el 6 de mayo de 1984, cuando era director de la edición navarra Pedro Lozano Bartolozzi, al afectarle la crisis económica que llevó a la desaparición de la empresa editora. Conoció diversos dueños  y profundos cambios de imagen y línea editorial sin demasiado éxito, todo hay que decirlo. En su última etapa fue comprado por el PNV que adquirió la mitad de las acciones cerrando definitivamente en 1987. Otros periódicos nacionales como el ultraderechista “El Alcazar”, el católico “Ya”, “Pueblo”, “Abc”… tenían en Pamplona una escasísima difusión.


Entre las revistas navarras de esta época destaca sobre todo la revista  gráfica y literaria  “Pregón”, fundada en 1943 por Faustino Corella  y que dió lugar a tertulias literarias como la que se reunía en el bar Cinema y más tarde  en el Bearin, Yoldi y Nuevo Casino. Tenía una periodicidad trimestral y una tirada de entre 3.000 y 5.000 ejemplares.  En la foto adjunta vemos a su consejo de redacción en el año 1962 o 63.   Suspendió su edición  tras la salida de su nº 128, en los sanfermines de 1977.  Aun saldrían dos números más, el último en la semana santa de 1979 y como “Pregón” no volvió a salir más. La revista difundió la vida cultural navarra de la posguerra. Se editaba en La Acción Social, en la calle Mayor. En su seno se gestó el nacimiento del ballet “Duguna” y de la peña literaria Pregón, que ha sobrevivido a la revista. Esta revista tendría una continuación a partir de 1993 con la revista “Pregon Siglo XXI” que lleva ya cerca de 50 números publicados y que recoge, en cierto sentido, el testigo de aquella revista pamplonesa.

Dejando a un lado las publicaciones locales habría que recordar (yo recuerdo haber visto algunos números en mi casa) que en el ámbito estatal, en la última fase del franquismo,  surgieron algunas publicaciones como “Cambio 16”, fundada en 1971 de orientación liberal y considerada la publicación más progresista del tardofranquismo o “Posible” fundada el 16 de noviembre de 1974. Aparte de estas estaban las revistas “Triunfo”, semanario e espectáculos, fundado en 1946, que en 1962 se transforma en un semanario de información general y  que se convirtió en todo un referente para la intelectualidad de la época o “Cuadernos para el dialogo”,  revista cultural, también de reconocido prestigio fundada por Joaquín Ruiz Gimenez en 1963. La primera desaparecería en 1982, la segunda en 1978. La crítica solapada o no tan solapada al régimen encontraba un rendija por la que colarse también en las revistas de humor como “La Codorniz” (1941) “Hermano Lobo” (1972) “El Papus” (1973) o “Por Favor”, (1974). Un caso parte valga la redundancia fue el de “El Caso”, semanario especializado en sucesos, cuyo primer ejemplar apareció en 1952 y se cerró en 1997. Se regodeaba en los sucesos más trágicos, sórdidos y escandalosos de la sociedad española de la posguerra. Llegó a tirar 100.000 ejemplares. La prensa del corazón, protagonista casi absoluta de las mesas de los consultorios médicos y las peluquerías tenía en el “Hola” (1944) y en el “Diez minutos” (1951) sus ejemplos más señeros, sin olvidar también “Semana” (1940) y “Lecturas” (1921). Yentre la prensa deportiva destacaba Marca (1938) y As (1967). De todas estas publicaciones, la mayor parte del tardofranquismo, dejo una pequeña muestra gráfica bajo este párrafo. Sin que sirva de precedente en esta entrada he dejado entrar el color porque el color también forma parte del recuerdo y las sensaciones, los periódicos eran grises como la realidad de aquellos años, a los sumo un filete rojo rompia el monocromatismo reinante. Algunas de aquellas nuevas publicaciones del tardofranquismo introducían una pequeña rendija de luz y de color, (o de libertad), que dejo aquí patentes.

 

Las primeras elecciones democráticas (1977-1979)



El 20 de noviembre de 1975 estaba estudiando 7º curso de EGB en el Cardenal Ilundain, cuando nos dijeron que había muerto Franco. Algunos se quedaron tan solo con la feliz noticia de que nos daban varios días de vacaciones. A pesar de mis 12 años recién cumplidos estaba al tanto de las cosas. Y es que la circunstancias ambientales, personales y familiares que había vivido me hacían ser consciente del tremendo cambio histórico que se avecinaba. En aquellos años que van de la muerte de Franco a 1981 vivimos unos intensos y agitados tiempos políticos y sociales en nuestras calles, en nuestra ciudad, en nuestras vidas. Nuestra sociedad se debatía entre la  reforma y  la ruptura ganando finalmente la primera fórmula. En la entrada “Conflictividad social y política en la Rochapea de los años 70” hablaba del ambiente de aquellos años. En esta entrada hablaré, sobre todo, de los procesos electorales que vivimos tras la muerte de Franco y hasta las primeras elecciones municipales forales de 1979, entre medias dos elecciones generales y dos referendums. El 15 de diciembre se votaba en referéndum la ley para la reforma política, aprobada anteriormente por las cortes franquistas que se hacían, de este modo, el “harakiri”. El 94% de los votos de los ciudadanos navarros fue favorable a la ley de reforma política. 

A la vuelta del año, el 15 de junio de 1977 se celebraban las primeras elecciones democráticas tras la guerra civil, después de más de cuarenta años de Dictadura. Estaba acabando la EGB y tras el verano comenzaría el bachillerato en Irubide. Recuerdo la avenida de Marcelo Celayeta empapelada de multicolores carteles, las fachadas, las marquesinas, camionetas con megáfonos que repetían machaconamente algún eslogan electoral y una invitación al voto a este o aquel partido. En Abril había sido legalizado el Partido Comunista. En el ambiente flotaba siempre el miedo, el temor a una vuelta atrás, el eterno ruido de sables que no desaparecería hasta principios de los 80. Eran tiempos de esperanzas e ilusiones, momentos en los que la asistencia a los mítines y manifestaciones era  considerable, en contraste con la desilusión y el desapego de estos últimos años. Sorprenderá a más de uno ver, en esta entrada, algunos nombres y siglas, una miríada de siglas, la mayoría de las cuales, hoy casi cuarenta años después han desaparecido.

En aquellas primeras elecciones democráticas obtuvieron representación en el congreso, por Navarra, la UCD (con Aizpun, Astrain y Pegenaute y  75.036 votos) y el PSOE (con Gabriel Urralburu y Julio García y 54.720 votos), con 3   y 2  diputados, respectivamente. Tras ellos la tercera fuerza fue UNAI (Unión Navarra de Izquierdas) que obtuvo 24.489 votos, candidatura electoral formada por independientes, Movimiento Comunista y Euskal Sozialistak, presentada en Pamplona en mayo de 1977, a la que se sumarían más tarde gente  procedente de la ORT. Miguel Ángel Muez fue candidato al Senado y Javier Erice, exalcalde de Pamplona, al Congreso. Luego estaban AFN (Alianza Foral Navarra), coaligado con Alianza Popular en Navarra con 21.900 votos (Recasens, Saralegui y Albito Viguria), la Unión Autonomista de Navarra, coalición formada por el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Acción Nacionalista Vasca (ANV) y Partido Socialista Vasco (ESB), con Garaicoechea y Aldecoa y 18.079 votos, la Agrupación Electoral de los Trabajadores (AET) Candidatura de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), con 13.195 votos, el Frente Navarro independiente con 10.606 votos (lo componían personas como Víctor Manuel Arbeloa al senado o Tomas Caballero, Jesús Malón o Miguel Javier Urmeneta al Congreso), el Equipo de la Democracia Cristiana (FDC-EDC) con 10.450 votos y Montejurra-Federalismo-Autogestión (MFA) con 8.451 votos. Adjunto a este párrafo aparecen panfletos de la UCD, el PSOE y La Unión Autonomista de Navarra. 

En el senado fueron elegidos tres senadores por la UCD (Del Burgo, Sarasa y Monge, con entre 58 y 76.000 votos) y uno por el Frente Autonómico (Manuel de Irujo con 55.761 votos). El Frente Autonómico fue una agrupación electoral formada por el PNV, el PSE-PSOE, en la que también participaron miembros de Euskal Sozialistak Elkartzeko Indarra (ESEI). Surgió como plataforma común de nacionalistas y socialistas vascos para defender en el proceso constituyente que se abría en España en 1977 la concesión de un estatuto de autonomía para el País Vasco y Navarra. El Frente Autonómico presentó candidaturas en Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. En 1977 el PSOE era partidario de conceder un estatuto de autonomía común al País Vasco y Navarra, estando el PSOE de Navarra integrado dentro del PSE-PSOE. En 1982 el PSOE de Navarra abandonaría el PSE-PSOE y formaría una federación independiente dentro del PSOE, el Partido Socialista de Navarra. La ORT constituye un caso curioso por la enorme influencia que tuvo en el movimiento obrero de Pamplona a través del Sindicato Unitario a pesar de ser un partido comunista de tendencia prochina y orígenes cristianos. Estuvieron entre sus máximos dirigentes Javier Iturbe y José Miguel Ibarrola, candidatos a las elecciones en 1977 y 1979. Las dos primeras fotografías de la entrada plasman, en cierto modo su presencia en los mitines (mitin en el Pabellón Anaitasuna en 1979) y en la calle, mucho mayor que la que fue posteriormente su presencia electoral.

El 6 de diciembre de 1978, se aprobaba con un 75,7 % de los votos de los navarros la Constitución y unos meses más tarde el 1 de marzo de 1979 se celebraban, de nuevo, elecciones generales. Volvía a ganar la UCD con 83.302 votos, le seguía el PSOE con 55.399 votos e irrumpían nuevas fuerzas: UPN, con 28.248 votos (nacida en enero de 1979 con personas procedentes de la UCD pero disconformes con este partido por no coincidir con el tratamiento dado a Navarra en la Transitoria Cuarta de la Constitución) y Herri Batasuna con 22.425 votos (coalición política, surgida de la Mesa de Alsasua el 27 de abril de 1978, formada por los partidos ANV, ESB, HASI y LAIA, más algunas figuras independientes). Tras ellos estaban el PNV (21.305 votos), el Partido Carlista (19.522), UNAI (10.970) sin los componentes políticos de 1977 ya con la ORT como principal protagonista que se disolvería este mismo año, el PCE-EPK (con 5.619 votos) y MC-OIC y LCR. El 3 de abril de 1979 se celebraron por primera vez elecciones al Parlamento de Navarra y también a los ayuntamientos.  Para las elecciones al Parlamento se dividió a Navarra en siete distritos electorales: uno por cada merindad (Tudela, Estella, Olite y Sangüesa), y dos por la de Pamplona (Pamplona ciudad y Pamplona resto). 

Se eligieron un número de parlamentarios directamente proporcional al de electores que reunía cada una: 10 en Estella, 9 en Olite, 18 en Pamplona ciudad, 13 en Pamplona resto, 9 en Sangüesa y 11 en Tudela. Los cinco candidatos más votados en cada distrito y los dos con mayor respaldo en Tudela serían los nuevos diputados forales y los encargados de designar al nuevo presidente de la Diputación o Gobierno de Navarra. El Gobierno de Navarra que se formó tras estas elecciones estuvo formado por 7 diputados generales (4 de UCD, 1 del PSOE, 1 de HB y 1 de Amayur), presididos por Jaime Ignacio del Burgo (UCD), quien más tarde tras el caso FASA sería sustituido por Juan Manuel Arza. En la foto del anterior párrafo vemos a la naciente Diputación democrática. De izquierda a derecha y de arriba abajo, Jesús Bueno Asin, Pedro Sánchez de Muniain, Angel Lasunción y Angel Garcia de Dios, sentados Juan Manuel Arza, Jaime Ignacio del Burgo y Jesús Malón.

La distribución de escaños y votos a ese primer Parlamento de Navarra fue la siguiente: UCD obtuvo 20 escaños (y 68.040 votos), PSOE 15 (48.289), UPN 13 (40.764), HB 9 (28.244), Agrupaciones Electorales de Merindad 7 (17.282), Nacionalistas Vascos 3 (12.845), Partido Carlista 1 (12.165), Unión Navarra de Izquierdas 1 (7.419) y Agrupación Electoral Independientes Forales Navarros 1 (3.729). Hubo otros partidos y agrupaciones electorales que no lograron representación parlamentaria y que reunieron en su conjunto otros 15.100 votos. Las Agrupaciones Electorales de Merindad (Amaiur) compuestas por la Agrupación Electoral de Tierra Estella, Orhi Mendi de Sanguesa y Agrupación Popular de Olite estaban integradas por militantes de Herri Batasuna (HB), Euskadiko Ezkerra (EE), Euskadiko Mugimendu Komunista (EMK) e independientes de cada merindad. Fueron las elecciones en las que más partidos obtuvieron representación. En Pamplona las elecciones municipales dieron el triunfo a la UCD con 18.593 votos y 8 concejales, seguido muy e cerca por Herri Batasuna con 18.072 votos  y 7 concejales, el PSOE con 13.336 votos y 5 concejales, UPN con 11.877 votos  y 5 concejales y el  PNV con 4.919 votos y 2 concejales. Les seguían por este orden otros grupos, ya sin representación como ANIZ, UNAI, PC, PCE y Euskadiko Ezquerra. La sesión del pleno inaugural, el 19 de abril  fue tumultuosa. Al parecer el acuerdo inicial por el que HB apoyaría a Victor Manuel Arbeloa como presidente del Parlamento y el PSOE a Patxi Zabaleta como Alcalde de Pamplona se truncó y Julian Balduz fue elegido con los votos de su grupo y los de HB y PNV que no querían que la alcaldía recayese en la UCD. En las fotos que acompañan a este párrafo vemos la sesión constitutiva del Parlamento de Navarra, el 23 de abril de 1979 y la retirada de carteles por personal de limpieza tras las elecciones, en las escuelas de San Francisco.

Olas de calor en el viejo Pamplona (1950-2012)

No son demasiadas las olas de calor que he conocido a lo largo de mi vida y la mayoría parecen haberse concentrado en la última década. Antes de esta primera década del siglo XXI en la que encontramos tres olas de calor importantes: 2003, 2009 y 2012, la única ola de calor que recuerdo es la de los sanfermines de 1982. Antes de esa fecha recuerdo que los veranos de mi infancia eran calurosos, pero con una temperatura aceptable no más de 30 o 32º y además, por las noches, en general, solía refrescar. En Pamplona es proverbial y a veces puede resultar hasta objeto de cachondeo para quien, de fuera, no conozca nuestro cambiante clima, “lo de llevar la chaquetica por si refresca”,  porque te puedes levantar un día, pongamos de junio, con 8º o 10º por la mañana, subir hasta los 30º al mediodía y volver a bajar a los 12 o 13º a la noche y todo en el mínimo intervalo de unas pocas horas. La primera ola de calor del período estudiado data de los primeros días  de agosto de 1957. Curioso que después de la ola de frío del 56 nos llegase esta tórrida ola de calor que elevó los termómetros hasta los 40,3º, que es la temperatura a la que se llegó concretamente el día 1 de agosto de 1957. El 6 de julio de 1982, las temperaturas en Pamplona llegaron a los 41,2º, 42º según otras fuentes, nunca había visto yo que se derritiese la brea, el asfalto de las calles como en esa fecha. La ola de calor,  corta pero intensa,  nos pilló en plenos sanfermines. No hay constancia de ese registro por parte del observatorio de Noain pero los periódicos de entonces (tanto locales como nacionales) señalaron esas máximas históricas. También hubo temperaturas elevadas el 30 de julio de 1983 y el 15 de agosto de 1987 con 40,2º, en ambos casos. Y una ola de calor, aunque sin temperaturas tan exageradas,  se produjo en el año 1991.
En el año 2003 no se llegaron a esos extremos, la máxima, el 13 de agosto fue de 38,4º pero fue la mayor ola de calor de toda la historia, por su prolongada persistencia a lo largo del tiempo. El buen tiempo empezó a primeros de junio y con algunos días de descanso no nos abandonó hasta finales de agosto, osea dos meses y medios de un calor infernal, sin embargo lo peor no fue eso. Entre el 30 de julio  y el 14 de agosto llegamos a superar día si y día también los 38º de máxima. Las temperaturas por la noche no bajaban por debajo de los 22º. A la una de la madrugada era habitual que el termómetro marcase 29 o 30º. Vamos, un auténtico infierno. El 18 de agosto de 2009 llegamos a los 39,7º. Ese mismo verano tuvimos temperaturas record desde el 2003, concretamente el 21 de julio se llegó a los 38,3º y el 5 de agosto a los 38,4º. Por las noches afortunadamente resfrescaba un poco. 

En 2012 tuvimos la última gran ola de calor solo comparable a la del 2003.Tuvimos unas temperaturas anormalmente altas en junio y agosto. No fue una ola prolongada sino tres olas de varios días de duración, unos cinco o seis días con pequeños descansos que se encadenaban una con otra. La primera ola se produjo entre el 24 y el 29 de junio que no sentimos con tanta fuerza como en otras comunidades, la segunda entre el 8 y el 11 de agosto y la tercera y más larga entre el 17 y el 22 de agosto, estas dos últimas sí que las sentimos con toda crudeza. Las temperaturas máximas se produjeron  en agosto, el 10 de agosto con 40,3º y el 18 de agosto con 40,6º. Recuerdo este verano muy bien porque mi ya fallecida madre tuvo tres ingresos hospitalarios ese verano, a mediados de julio, a finales de julio y primeros de agosto y a mediados de agosto. La temperatura en las habitaciones de Medicina Interna del Hospital  de Navarra no bajaba de los 32º. A veces era difícil saber si los enfermos tenían fiebre por alguna de sus patologías o por el insufrible calor reinante. Ese año salió, en plena ola de calor, la Vuelta Ciclista desde Pamplona, de la que adjunto una fotografía, entrando a la meta, en la Plaza de Toros.  Este verano de 2014 está siendo, sin embargo,  anormalmente más benevolo, desde el punto de vista de la temperatura, que la media hasta el punto de que hemos tenido los sanfermines más frios nada menos que en 80 años, (desde 1932) con nueve grados por debajo de la media, para estas fechas. 

Olas de frio y nevadas en el viejo Pamplona (1950-2013)

Es una frase ya hecha sobre todo en personas de cierta edad decir aquello de ya no nieva como antes o ya no hace el frio que hacía antes. De vez en cuando un temporal de frio o una ola de calor nos hace volver la vista atrás para ver en qué fecha tuvimos aquella gran nevada o aquella ola de frio que heló el rio Arga o la última ola de calor que derritió el asfalto. De alguna de ellas me acuerdo porque las he vivido, para hablar de otras echaré mano de la hemeroteca. Empezaremos por el frio y las nevadas, dejando el calor para otra entrada posterior. En febrero de 1956 se registró una de las peores olas de frio que se conocen en la historia climatológica de nuestro país, de las 25 habidas desde 1900. El día 22 de febrero el termómetro llegó en Pamplona a los 15,2 grados bajo cero. Las temperaturas bajo cero se prolongaron durante varios días. Sin duda esta es la más famosa  ola de frío de la climatología española. La ola de frío de febrero de 1956, contó en España con 25 días consecutivos de heladas, (comenzó el  día 1 y terminó el día 25). Fue el mes más frío desde 1833. Tres oleadas sucesivas de aire siberiano alcanzaron de lleno la península. Fue tal su intensidad que se formaron carámbanos de agua marina en la Costa Brava, algo absolutamente insólito. La mínima la marcó un lugar de montaña de Lleida que superó los 32º bajo cero. 

Habían sido también inviernos gélidos los de enero de 1945 y enero y febrero de 1954. Tras la ola de frio de 1956 vendrían las de diciembre de 1962-enero de 1963, diciembre de 1970-enero 1971 y enero de 1983 y enero de 1985. Es un hecho constatable que en las décadas de los 60 y 70 las nevadas se producían con más frecuencia y yo creo que con mayor  intensidad  que en la actualidad ¿razones de esto?, ¿el cambio climático? ¿Quién lo sabe?. Algunos dicen que esto es una impresión subjetiva: que antes nevaba igual que ahora pero que había muchos menos coches circulando en la ciudad y no se limpiaban las calles como ahora. Puede haber algo de cierto pero solo en lo del tráfico y la limpieza de los viales pero el hecho es que esas nevadas de 20, 30 o 40 centímetros de espesor no las he visto yo en ningún  parque de la ciudad desde  finales  de los 80 del pasado siglo y aún antes. Hubo temporales de nieve destacables en 1966 (el 19 de enero), 1967 (el 10 de enero), en 1973 (el 9 de abril), en 1978 (el 18 de noviembre), en 1979 (el 16 de febrero), en 1980 (el 14 de marzo y el 1 de diciembre) Estas últimas con desastrosas consecuencias por el deshielo de la nieve en los valles y rios del norte de Navarra, que hizo que se desbordará el Arga, como vimos en la entrada dedicada a las inundaciones.

Si por edad, no pude conocer la ola de frio de 1956 o la del 1963 si que recuerdo lejanamente las nevadas de la navidad de 1970-71 (estaba en las escuelas del Ave María, haciendo 2º de Primaria, con Don Emilio Loitegui), fue la segunda ola más importante  (se llegó a 12 grados bajo cero y también se heló el rio como en 1985) y sobre todo recuerdo  las olas de frio de 1983 y 1985. En 1983 estaba yo haciendo 2º de periodismo en la Universidad de Navarra. También fue en febrero, el día 7 de febrero, para ser más exactos. Nevó con intensidad en la ciudad cubriéndose ésta con una espesa capa de nieve de más de 20 centímetros. La temperatura descendió hasta los 12 grados bajo cero por lo que la ciudad se convirtió en una autentica pista de hielo. Sin embargo la helada no duró tanto como la siguiente, la de 1985, pues solo duró diez dias, hasta el día 17 de febrero.


En enero de 1985 estaba haciendo 4º de periodismo cuando empezó a nevar el día 4 de enero, heló  y la ola de frio se prolongó durante un par de semanas, hasta el día 17. Durante casi quince días las temperaturas permanecieron bajo cero. Iba camino de la universidad con dos compañeros que vivían en el Casco Viejo y veíamos los enormes carámbanos colgando de los edificios y de los viejos barracones y edificaciones de la Ciudadela por la que atravesábamos rumbo a Fuente del Hierro y el campus. El día 12 murió un hombre de 50 años a causa de las bajas temperaturas. Fue encontrado en el exterior de la antigua oficina de turismo de Pamplona, en la calle Duque de Ahumada. Creo recordar que en aquella ocasión llegamos a tener 15 o 17 grados bajo cero. El cauce del rio Arga apareció helado en la mañana del sábado día 12 de enero. Aun recuerdo bajando en la madrugada de ese día desde el barrio de San Juan, por el puente del Plazaola y asistir al inédito espectáculo del rio totalmente helado. Aquellos días hubo infinidad de caídas y cuantiosos daños por el hielo en aceras y calzadas de la ciudad además de algunas clases suspendidas en colegios y concentraciones escolares.

Aquel mismo año vimos nevar en una fecha tan tardía como el 6 de mayo. Lo recuerdo porque asi lo registré en una revista en la que colaboraba en aquel tiempo. Un par de años más tarde, el 14 de enero de 1987 Pamplona quedó colapsada por una enorme nevada que mantuvo la ciudad blanca durante varios días por las bajas temperaturas. Años más tarde, en 1989, la nieve llegó como en 1985 también en fechas muy tardías, nada menos que el día 4 de abril. También hubo  nevadas u olas de frio, que de todo hubo,  en Pamplona en diciembre de 1990, marzo de 1993, enero de 1994, enero de 1996, abril de 1998, febrero de 1999, febrero y diciembre de 2001, finales de enero de 2005, el invierno del 2009-10, y la última ola de frio destacable  en febrero de 2012, con temperaturas de 8 grados bajo cero aunque sensación térmica de temperaturas muchísimo más frías.

Fotos del rio Arga en la zona del puente de San Pedro (enero de 1971) y de Carlos III (enero de 1966), a la altura del teatro Gayarre de  Zubieta y Retegui  y de la avenida de Roncesvalles de Gómez (febrero de 1970)

Conflictividad social y politica en la Rochapea de los años 70 (1970-1980)

La Rochapea, barrio emblemático de la ciudad de Pamplona, el primer enclave extramuros, el barrio, después del centro histórico, con más antigüedad e historia, fue protagonista importante de los avatares políticos y sociales de nuestra comunidad en  los últimos años del franquismo y los primeros años de la transición. Como señalo en alguna entrada, ya desde finales del siglo XIX y primeros años  del XX en el barrio comienzan a instalarse empresas y talleres, cuyo crecimiento se convertirá en exponencial desde mediados del pasado siglo. La instalación del la estación del ferrocarril será un elemento fundamental en el proceso de industrialización del barrio. Junto con la instalación de decenas de industrias se construirán miles de viviendas para los nuevos trabajadores, -procedentes del resto de Navarra y otras partes de España-, en una abigarrada y anárquica disposición sobre y en torno al meandro del Arga y teniendo a la avenida de Marcelo Celayeta como eje central del barrio. A los rochapeanos de toda la vida, vinculados a las huertas y los antiguos talleres artesanales,  se unía esta nueva y mayoritaria vecindad que daba una clara fisonomía obrera al barrio. No es extraño por lo tanto que algunas de las primeras huelgas y manifestaciones de reivindicación laboral o social y políticas de la ciudad de Pamplona tuvieran su escenario en las calles de este barrio. La iglesia del Salvador, el cruce de Cuatro Vientos o el Porrón son lugares indisolublemente vinculados a los conflictos sociales y políticos que se desarrollaron en Pamplona a  lo largo de la década de los 70. 

Los primeros conflictos laborales que recuerdo tuvieron algún tipo de muestra de solidaridad en el barrio, con manifestaciones e intervención de las entonces llamadas FOP (Fuerzas del Orden Público), fueron los de Industrias Esteban y Chalmeta. Corría el año 1970. Tenía apenas siete años. Era la vez que veía algo parecido: un numeroso grupo de obreros que desfilaba por Marcelo Celayeta, desde Cuatro Vientos al Porrón, de repente unos gritos  surgían de la multitud y al poco tiempo un grupo igualmente numeroso de policías, que marchaba por detrás, la Policía Armada, los “grises”, tal y como se les llamaba entonces, comenzaban a perseguir y a golpear con sus porras a la muchedumbre. Eran tiempos en las que los “grises” iban en sus  land-rovers grises con los cristales protegidos con una especie de rejillas. De vez en cuando se veía algún autobús con más efectivos policiales y  más tarde veríamos las famosas camionetas o “lecheras” que se pueden observar en la foto que encabeza la entrada, al fondo, tras los policías recorriendo Marcelo Celayeta con el quitanieves retirando las barricadas de la avenida, a la altura de Matesa. Nuestra inicial y natural curiosidad infantil, por la manifestación que por primera vez habíamos visto en nuestra vida, se tornaba en un miedo atroz por la presencia y la actuación de la policía, que nos empujaba a meternos rápidamente en un portal, el primero que encontrásemos, y correr como alma que lleva el diablo hasta el 4º piso. Aun estábamos lejos de entender el alcance y verdadero significado de lo que veíamos, pero aprenderíamos pronto y rápido, vaya si aprenderíamos.


En el año siguiente, 1971,  fueron célebres los conflictos laborales de Imenasa y Eaton, con huelgas de un mes y dos meses respectivamente, tras ellos vendrían los conflictos de Potasas y El Pamplonica, con duraciones algo más cortas. 1972 se inició con el conflicto de A.P Ibérica que duró 26 días y más tarde le tocaría el turno a Torfinasa, del grupo Huarte. Tras 48 días de huelga, los trabajadores de esta empresa se encerraron en la iglesia del Salvador, encierro que finalizó tras el secuestro de Felipe Huarte y la aceptación de sus reivindicaciones laborales. Hubo huelgas importantes también en Motor Ibérica, Imenasa (por solidaridad), Authi y Super Ser. Eran muy frecuentes, en aquellos años, aparte de las huelgas por motivos laborales, las huelgas por solidaridad con otras empresas, hasta el punto de que en los últimos años del franquismo estas superaron en número a las primeras.  1973 será  el  año más importante desde el punto de vista de la conflictividad social del tardofranquismo  por conocer la primera huelga general, el primer caso de todo el Estado,  de huelga general desde la guerra civil. Se produjo entre el 14 y el 22 de junio de 1973  y tuvo su origen en el conflicto laboral de Motor Ibérica. La huelga de esta fábrica comenzó el 8 de mayo y se inició por la negativa de la empresa a anular los expedientes y sanciones iniciados contra los trabajadores que habían hecho huelga algunos días antes. Posteriormente la empresa intentó llevarse piezas y maquinaria de la fábrica a otras factorías, lo que dio lugar a una corriente de solidaridad entre las principales industrias de la ciudad, con paros parciales, cortes de tráfico,  manifestaciones, en las que se lanzaron balas de goma y gases lacrimógenos, concretamente el día 8 de junio en Landaben.

El día 12 de junio, ante la salida de 14 camiones con máquinas y piezas, los trabajadores temieron por el desmantelamiento de la fábrica y decidieron encerrarse en la Iglesia del Salvador. Nuevamente la iglesia de nuestro barrio se convertía en el epicentro de la movilización obrera. La policía rodeó la iglesia, cortó la luz y el agua e impidió que les llegase comida o bebida. En la noche del día 13, los trabajadores hicieron un llamamiento a la solidaridad del resto de trabajadores que fue respondido al día siguiente,  día 14, con paros inmediatos, primero en Super Ser y Eaton y de ahí al resto de fábricas. La huelga se extendió como un reguero de pólvora. Los trabajadores de Super Ser pararon a sus compañeros más cercanos, los de Papelera Navarra y de ahi todos juntos fueron al polígono de Landaben donde ya habían cerrado Eaton, Torfinasa y Esteban. Cuatro mil trabajadores se dirigieron entonces a la Authi que consiguieron se sumase a la huelga. Miles de trabajadores fueron luego a Bendibérica, en la Avenida de Guipúzcoa, que también paró, y de ahí acudieron a Perfil en Frío y a Frenos Iruña que también secundaron la huelga y se sumaron a los huelguistas. Aun recuerdo ver desde mi ventana, el paso de miles de trabajadores en una interminable hilera desfilando por la parte trasera de Perfil en Frío y atravesar las vías del tren en dirección a los polígonos industriales de Artica y Ansoain. Posteriormente y a lo largo del día se cortó la avenida Villava y otros puntos de la capital, fundamentalmente de su cinturón obrero (Cuatro Vientos, Marcelo Celayeta, Avenida de San Jorge, etc) con barricadas y fuertes choques con la policía que utilizó abundante material antidisturbios.

A lo largo del día se fueron sumando más empresas a los paros: Potasas, Inquinasa y un sinfín, las más importantes de la comunidad  hasta el punto de que ese día se sumaron a la huelga más de 20.000 trabajadores. La huelga se extendió a otros sectores: comercio, servicios y al resto de Navarra durante la jornada siguiente alcanzándose los 40.000 trabajadores en paro. Los trabajadores de Motor Ibérica abandonaron su encierro en la iglesia del Salvador el día 15 de junio entre encendidas  muestras de apoyo y solidaridad de los vecinos del barrio, imagen que también conservo en mi retina. La huelga se extendió hasta el día 22 con una tensión creciente y cierres masivos que afectaron ya a todos los sectores ciudadanos. Hasta el arzobispo Jose Mendez Asensio llamó a la concordia y  a la justicia social en una homilía  en la que reconoció la ineficacia de los cauces legales. Llegaron “banderas” de refuerzos de la policía armada desde otros emplazamientos (fundamentalmente de Logroño y Zaragoza), controlando totalmente la ciudad, los polígonos, las fábricas, obligando a abrir los comercios. El día 16 los trabajadores de Navarra hicieron una llamamiento de solidaridad a los trabajadores del resto del Estado. Navarra se convertía, así,  en un problema de primer orden para el régimen franquista. Los empresarios, a través del Consejo de Empresarios, hicieron una propuesta conciliadora para la vuelta al trabajo. Tras varias rondas de negociaciones se llegó a un acuerdo finalizando la huelga el día 23.


La conflictividad se extendió, los meses siguientes a otros sectores: agricultores (pimiento), leche (Copeleche), pan (en 1974),  etc. Al margen de la huelga general citada los conflictos más importantes se produjeron este año, 1973,  en Torfinasa, Micromecanic, Potasas; Papelera Navarra, Onena. A finales de diciembre hubo una jornada de lucha y un paro los días 12 y 20 de diciembre con desigual respuesta. En 1974 se produjeron conflictos laborales en decenas de empresas entre las que destaca por su extensión Authi (un mes) o  Villanueva (que duró más de 3 meses). Más de 1.500 trabajadores de una docena de empresas importantes habían sido suspendidos de empleo y sueldo a finales de 1974, mientras en Potasas  tras dos meses de huelga, el día 7 de enero decidieron encerrarse en la mina, donde permanecieron hasta el día 21. Al finalizar 1974, se celebró otra jornada de lucha el 11 de diciembre, con 18.000 trabajadores en paro y una huelga general el 15 de enero de 1975, esta  en solidaridad con Potasas en la que participaron cerca de 20.000 trabajadores de las principales empresas de Pamplona. La conflictividad social ya creciente en 1974 fue en aumento durante el año 1975.  En los años 1973-74, Navarra ocupaba uno de los primeros puestos de España en conflictividad laboral, junto con Madrid, Barcelona, Vizcaya y Guipúzcoa.


Con el paso del tiempo, las huelgas adquirieron, al margen de su carácter laboral, cada vez más un carácter político de lucha contra el régimen franquista o como forma de protesta ante muertes producidas por la policía  en los primeros años de la Transición. Así se realizaron jornadas de lucha con motivo de los últimos fusilamientos del franquismo (en septiembre de 1975) o con motivo de  muertes producidas en los convulsos años de la transición, como los cinco  obreros muertos por disparos de la policía al salir de la iglesia de San Francisco de Asis, en el barrio vitoriano obrero de Zaramaga (el 3 marzo de 1976), o el joven pamplonés, José Luis Cano,  muerto por disparos de la policía en la semana pro-amnistía, en la calle Calderería (en mayo de 1977, a los que se refieren dos de las fotografías de la entrada), o la  ecologista, Gladys del Estal muerta en Tudela, igualmente por disparos de la Guardia Civil (en junio de 1979, cuyos incidentes quedan reflejados en la 1ª foto de la entrada), etc.

Recuerdo con nitidez, como en mayo de 1977 estaba yo en 8º de EGB en el Cardenal Ilundain y nos mandaron  a casa. Era imposible volver por la avenida de Marcelo Celayeta pues estaba llena de barricadas y eran frecuentes los choques entre manifestantes y policías y tuvimos que volver, corriendo por los campos cercanos al monte San Cristobal y los polígonos de Ansoain y Artica, entre disparos de fuego real de la Guardia Civil, mientras nuestras madres corrían nerviosas y presurosas al viejo camino del Plazaola para salvaguardar a sus retoños. Aquel fue uno de los conflictos más tensos y violentos que recuerdo. Tal fue el grado de enfrentamiento  que aquellos días se realizó en el barrio   un amplio  operativo policial denominado Operación Arga,  con centenares de efectivos policiales, uniformados y de paisano, procedentes de  destacamentos de otras provincias para sofocar los disturbios. Imagenes similares se volvieron a vivir en junio de 1979, con la muerte de una joven ecologista en Tudela,  en 1979, de forma que  la avenida de Marcelo Celayeta y otras muchas calles del barrio aparecieron nuevamente sembradas de barricadas, en esta ocasión,  la huelga me pilló terminando 2º de BUP en Irubide. Sirvan las fotos de aquellos años de Marcelo Celayeta, datada el 6 de junio de 1979 y la zona del Porrón, tomadas desde diferentes angulos en mayo de 1977 o de Cuatro Vientos (esta última, de Manolo Hernandez) de años posteriores,  publicadas, todas ellas en la revista Ezkaba hace más de una década, amen de alguna otra meramente ilustrativa de los lugares que se citan,  como una pequeña muestra de la Rochapea  que vivimos en  los años 70 del pasado siglo.

Incendios en el monte San Cristobal (1985-2010)

El primer incendio que recuerde asoló el monte San Cristobal data del verano de 1985 y se inició en la zona de monte más cercana al polígono de tiro de los militares, cerca de los pueblos de Aizoain, Berriosuso y Berrioplano. Fue bastante aparatoso, se inició a primera hora de la tarde y se prolongó hasta bien avanzada la madrugada, quemando una amplia zona de arbolado  situada sobre todo en su vertiente sur, en el tramo existente entre su vértice oeste y la vertical del cuartel de los militares en Aizoain. Me acuerdo de que aquella noche mi hermano se acercó a verlo junto a  unos amigos. Era la primera vez  en nuestra vida, que recordásemos, que nuestro querido monte era pasto de las llamas, de forma tan virulenta. Yo por mi parte, recuerdo de forma especial el olor a quemado que llegaba hasta el centro de la ciudad. Aquella tarde bajaba yo por la Cuesta de Santo Domingo, desde el Casco Viejo  a mi casa y una enorme tristeza se apoderaba de mi por lo que estaba sucediendo.
El segundo incendio que recuerdo se produjo el 25 de agosto del 2000. Es probablemente el segundo incendio más importante que ha sufrido el monte en el último siglo, el primero en afectación de masa forestal. Afectó a cerca de 100 hectáreas de bosque. El incendio que comenzó a las 17.45 horas, nuevamente en su ladera sur, cerca del polígono de tiro de los militares (se achaca su origen a un bote de humo)  se extendió con rapidez hacia la cima y la ladera norte y eso a pesar del gran número de efectivos que se desplegó en aquel operativo. Hasta cerca de las diez de la noche no lograron controlarse los dos frentes del incendio que avanzaban hacia Aizoain y Berriosuso. 

El tercer incendio se inició el 10 de septiembre de 2001, a las 11.30 de la mañana, en la ladera este y afectó a nueve hectáreas, apenas una de ellas de bosque. Fue causado de forma involuntaria por un vecino de Pamplona que rápidamente avisó a SOS Navarra de la propagación del fuego. El incendió se sofocó dos horas mas tarde, sin mayores problemas. Pero esta primera década del siglo fue pródiga en muchos más incendios, como veremos. En 2005, concretamente al mediodía del 4 de agosto, se produciría el incendio más importante en extensión total,  con una afectación de 145 hectáreas, 95 de ellas de masa forestal, asi pues también, el segundo más importante en afectación de bosque. El incendio se inició en una cuneta de la carretera de Unzu y rápidamente alcanzó amplias masas boscosas de la ladera norte, un área formada por encinares y pinares de gran valor ecológico Al margen de la foto de inicio de la entrada, el resto de fotos pertenecen todas a este gran incendio de 2005. El incendio no logró controlarse hasta las tres de la madrugada, quince horas más tarde y afectó a terrenos de Unzu, Cildoz, Orrio, Berriosuso, Aizoain y Berriozar y requirieron apoyo de medios y recursos de otras comunidades.

El 4 de agosto de 2007 se produjo un pequeño incendio que afectó al perímetro del Fuerte de San Cristobal. Se inició a las tres y media de la tarde y quedó extinguido por completo cerca de las siete de la tarde. Parece que el incendió se inició en el interior del Fuerte, y fue provocado (había nada menos que  tres focos de inicio del fuego) y se extendió a su cubierta vegetal que quedó completamente arrasada además de otras tres hectáreas de las inmediaciones. No llegó a afectar a la arboleda. El 5 de septiembre de 2008 se declaró otro incendio, esta vez en la carretera de acceso al Fuerte. Se inició a las seis y media de la tarde, afectó sobre todo a matorral y fue controlado enseguida. Por último el 30 de agosto de 2009, a las cuatro y veinte de la tarde,  un pirómano prendía fuego al monte, en la zona más cerca al pueblo de Arre, apenas una hectárea, siendo sofocado casi una hora más tarde. En resumen los mayores incendios de que tengo constancia y que han afectado al monte San Cristobal (Ezkaba) en los últimos 30 años son el de 1985, 2000 y 2005, y especialmente estos dos últimos que afectaron de forma muy importante a las laderas norte y oeste del monte. Esperemos que algún día no muy lejano, alguien se tome en serio que este monte es el gran parque y pulmón natural de Pamplona y que hay que poner todos los medios para protegerlo para que pueda seguir siendo disfrutado no solo por las actuales sino también por las futuras generaciones.

Inundaciones en la Rochapea (1952-2013)

El pasado 9 de junio se producía uno de los grandes desbordamientos del río Arga a su paso por Pamplona. No fue como dijo el Alcalde, Enrique Maya,  la mayor riada de la historia de Pamplona, pero si fue, como veremos una de las más importantes. Dejando a un lado la riada del 27 de noviembre de  1930 que se llevó por delante, en apenas dos horas, el puente del Plazaola, la primera riada de la que tengo conocimiento desde mediado el siglo pasado fue la de enero de 1952, que queda ilustrada por la  primera foto de este artículo. Se trata del puente de la Rochapea, con un grupo de paisanos y de guardias civiles al fondo de la imagen, el puente a punto de ser rebasado por las aguas y el resto del entorno (Plaza del Arriasko, calle Errotazar, etc) totalmente inundado. En diciembre de 1958 y 1959  también hubo inundaciones si bien menores.

Será a finales de 1959, concretamente en los días 30 y 31 de diciembre,  y primeros días de 1960 cuando se produzca una de las mayores inundaciones que ha conocido Pamplona a lo largo del siglo XX. Buena parte de la vieja Rochapea quedo anegada por las aguas. En la segunda fotografía, de Galle, que plasma esta inundación podemos ver  la zona de las huertas totalmente anegada, pero parece que el agua cubrió también buena parte de  la calle Joaquin Beunza en su larga extensión. Me cuentan que algunos vecinos tuvieron que trasladarse en barcas. No sé si será cierto pues yo todavía no había nacido pero he oído decir que el agua llegó casi hasta el comienzo de Marcelo Celayeta. Siempre he oido decir que “El agua llegó hasta el primer escalón de la vieja librería de la Pachi”. Me parece difícil que esto pudiera suceder teniendo en cuenta  el enorme desnivel que, hasta la construcción de la nueva Rochapea a finales del pasado siglo y comienzos de éste, había entre Marcelo Celayeta y el Camino de los Enamorados con el inicio de la antigua Joaquín Beunza. Que el agua llegase hasta Cuatro Vientos, cosa harto improbable,  sólo hubiese sido posible en el caso de que el puente de Santa Engracia y/o el de Cuatro Vientos hubiese quedado cegado por arboles y ramas  y por lo tanto se hubiese producido un efecto circunstancial de presa en aquella zona. En esa vieja foto de Galle  se observan a la izquierda algunas casas de Joaquin Beunza construidas en esos años, entre medias una nave de Frenos Urra, de la que desconocía su existencia y al fondo de la imagen, las otras naves de Urra junto al río y el puente de Santa Engracia de las que hablamos en la entrada de la antigua calle de Joaquín Beunza.

Tras estas históricas inundaciones vendrían otras menores en  enero de 1965, octubre de 1974 (esta como consecuencia de una gota fría), diciembre de 1978, octubre de 1979 y del 20 de diciembre de 1980. Recuerdo especialmente esta última, también las anteriores, porque en aquellos años yo acudía a estudiar el bachilletaro en el Irubide y literalmente, el grupo que ibamos juntos por  la zona del puente de San Pedro-Vergel “alucinabamos” con el tremendo poder y desparrame de la madre naturaleza. Las inundaciones de finales de 1980 y principios de 1981 (16 de enero) se produjeron como consecuencia del paso de un sistema frontal y del rápido  deshielo tras  unas importantes nevadas. Las fotografías de esta también histórica inundación, tan importante como la de junio de 2013, a tenor del m3 por segundo de una y otra corresponden nuevamente a la plaza del Arriasko o plaza de Errotazar y  a las casas y naves de la calle Joaquín Beunza más próximas al puente de Santa Engracia. Tras esta inundación vinieron otras menores en octubre de 1982, octubre de 1987, abril de 1988 y noviembre de 1991.
1992 fue pródigo en inundaciones. Ese año el río se desbordó en  varias ocasiones: en junio así como en octubre y  diciembre. En octubre las riadas se llevaron por delante, en dos ocasiones, el día 7 y el día 23, los pilares del futuro puente de las Oblatas como lo atestiguan la foto de Xabi Ventura. Al año siguiente, en diciembre de 1993, el río Arga volvería a salirse de madre, como se puede comprobar en la foto de Sesma, donde vemos inundado el último tramo de la antigua calle Joaquín Beunza. Una muy bonita foto con las viejas  casas de la calle reflejadas sobre las aguas. En este siglo, cabe destacar las inundaciones de febrero de  2003, de  2009 y sobre todo y especialmente las de este año 2013, en enero, sin mayor transcendencia y las históricas de junio de 2013, hace apenas tres semanas que llevaron las aguas como se puede ver hasta las nuevas calles de la  Rochapea, en la foto la calle Ochagavia, en su intersección con la nueva calle Joaquín Beunza.
En resumen, de las múltiples inundaciones acaecidas en la Rochapea podemos distinguir  tres tipos por su impacto: el nivel más bajo que corresponde cuando las aguas apenas inundan las huertas sin afectar a calles ni viviendas. Ha sido la inundación más frecuente. El segundo nivel o nivel intermedio  ha sido cuando las aguas han inundado las calles más próximas al cauce del río y el tercer nivel o nivel máximo ha sido  cuando el nivel de las aguas ha alcanzado calles interiores del barrio hasta cotas seguramente no alcanzadas más que en dos o tres ocasiones a lo largo de los últimos 100 años. Así pues, y según este breve estudio, las mayores inundaciones acaecidas en la Rochapea serían las de 1959-60, 1980-81 y 2013. También serían destacables las del 1992-93 y 2003. Las zonas habitualmente inundadas en La Rocha han sido  la zona de las antiguas piscinas de San Pedro, (ahora parque de la Runa), las del 80-81 no llegaron en este punto al nivel alcanzado en 2013 en esta misma zona, la zona de la plaza de Errotazar (hoy zona de los Corralillos), las huertas situadas entre el puente del Plazaola y Santa Engracia, hoy parque fluvial. Calles inundables eran el último tramo de Joaquín Beunza, y esta misma calle en general en un par de ocasiones aunque pocas veces se ha llegado al nivel de 2013 en esta calle, tal vez en 1959, pues creo que la inundación de 1980-81 fue más corta y menos importante.Fotos: 2ª foto: Galle (1960), 5ª foto: Sesma (1993), 6ª foto: Xabi Ventura (1992)