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Plazas y calles de ayer y de hoy: la Avenida Marcelo Celayeta (1895-2005)

Repasamos en esta ocasión la evolución histórica de esta famosa avenida, principal eje del barrio de la Rochapea durante buena parte del siglo XX, a través de sus fotografías más representativas, al tiempo que vemos la evolución del barrio. En una de las fotos más antiguas que tenemos sobre el lugar, una foto de Julio Altadill de 1895, y que aparece junto al siguiente párrafo,  podemos ver lo que debió ser la avenida a finales de siglo XIX, tan solo un camino, el llamado Camino y luego Carretera a Villava, flanqueado por una larga hilera de arboles, al igual que vemos casi en paralelo el camino de los Enamorados. Por cierto acabo de ver hace unos días una de las fotos más antiguas que se conservan, del año 1860, tomada desde los corrales de Santo Domingo y en el que se puede ver parte de la vieja Rochapea. Tal y como nos recuerdan algunos historiadores locales la instalación de la estación del Norte en Pamplona, allá por el año 1860, provocó que junto a la tradicional actividad fábril de la histórica calle Errotazar surgiera un nucleo de actividad en torno a la Estación, sobre todo, al norte con la Tejería Mecánica y al sur con la azucarera de Carlos Eugui y otras industrias, de forma que esa Rochapea naciente de primeros del siglo XX empezó a crecer en torno al nucleo de Cuatro Vientos y de la Estación en convivencia con la vieja Rochapea más cercana al Arga. Ambas zonas, la de Errotazar y la de Cuatro vientos estaban comunicadas por otro eje fabril y poblacional importante como era la calle Joaquín Beunza. 
Las ortofotos de 1929 que he consultado y unas pocas fotografías de 1916 y  los años 20 nos permiten reconstruir como era la avenida de Marcelo Celayeta entonces. En los años 20, además de la iglesia del Salvador y de las cercanas escuelas del Ave María podíamos contemplar un nucleo de casas en el cruce de Cuatro Vientos, junto a él, la vieja calle de las Provincias, la calleja de casas junto a las escuelas del Ave María, enfrente, al otro lado de la avenida, algunas viejas construcciones de una sola planta, y algunos caserones sueltos tanto a un lado como a otro de la avenida ( casa de la Marichu, las Bodegas de Pacharan Baines, etc), luego las casas de la carbonilla, la vaquería de Larrayoz. En tiempos, la carretera estaba flanqueada por grandes arboles que irían desapareciendo a medida que el camino se convertía en avenida y se fue urbanizando con nuevas construcciones. Las fotos que encabezan la entrada muestran la iglesia del Salvador recien contruida (la foto de la izquierda, es de Aquilino Garcia Dean, data de 1916 y se conserva en el Archivo Municipal de Pamplona), con una calle, la carretera  a Villava, semiescondida entre arboles y postes de luz. Esa casa de piedra, que se observa un poco más adelante de la iglesia, se derribó a finales del siglo XX, tal vez un poco antes de la ola de derribos de 1996. La siguiente foto, de los años 20, que reproduje en la página de Facebook está tomada desde la torre de la iglesia y permite atisbar una inusual perspectiva de la carretera a Villava, el Paseo de los Enamorados y la calle Joaquín Beunza.

Entre las primeras construcciones, poco tiempo después  de la guerra, debieron estar algunos bloques de  las casas de Oscoz (hay un bloque interno bastante antiguo, que data de 1915 y  está hoy fuera de ordenación); en 1951 se inauguró junto a ellas el cine Amaya; un año antes, en 1950 se abría un poco más hacia atrás, hacia Cuatro Vientos, la clínica del Padre Menni; en 1959 se terminaban de construir los nuevos nuevos bloques del Ave Maria alineados con el viejo ramal del Irati que salía de la Estación del Empalme hacia la avenida Guipuzcoa y la Estación del Norte; en esos años también se construyeron las casas de la primera y segunda fase de la Cooperativa de Viviendas El Salvador (hubo una tercera fase más tardía de construcción de viviendas, en aquella zona, ya en los años 70, creo que no eran de la Cooperativa, cerca de las piscinas de la UDC Rochapea). La Avenida recibe el actual nombre de Marcelo Celayeta, por acuerdo de pleno,  desde el año 1951. Las fotos que acompañan este párrafo son del cruce de Bernardino Tirapu y Celayeta (el famoso cruce del Porrón) mirando hacia Pamplona, con las casas de la 1ª fase del Salvador a la derecha y el Colegio de la Compasión al fondo, a la izquierda de la foto. La segunda del mismo lugar (y de Manolo Hernández, está tomada desde Bernardino Tirapu pero en dirección opuesta hacia las casas de la Carbonilla y el viejo camino del Plazaola, en un frio día de invierno).

En la zona del Porrón estaban, desde los años 30, las escuelas y el barrio de la Carbonilla, y un poco más adelante la vaquería de Larrayoz. Luego algunas casas unifamiliares dispersas, algún viejo bloque de viviendas y naves con talleres, aproximadamente desde los años 50. Sería a finales de esta década y principios de los años 60 cuando el barrio empezó a dejar de ser un nucleo eminentemente rural, con una población y edificación dispersa a convertirse en el abigarrado barrio obrero-industrial que conocimos los que nacimos en el lugar. Matesa se construyó a finales de los 50, el nuevo colegio del Cardenal Ilundain lo hizo en 1964, fruto del desarrollo del barrio aquellos años, La mayor parte de los edificios de la Avenida Marcelo Celayeta se construyeron, insisto, a finales de los 50 y primeros años 60. A finales de los 60 y primeros 70 se derribarían algunas de aquellas viejas construcciones más cercanas al tramo de Cuatro Vientos (que vemos en la fotografía adjunta de Arazuri, de 1967, cómparese con la foto moderna adjunta en donde solo se mantiene, como única referencia, la nave de la iglesia de la clínica de las Hermanas Hospitalarias) y algunas, en otras, en diferentes tramos de la avenida (sobre todo en los años 70 y  cerca del Cardenal Ilundain y de las casas del Bar Karpy) y en 1996 se produce la gran transformación de la avenida, desapareciendo buena parte de las construcciones más antiguas de aquellos primeros núcleos de la avenida de primeros de siglo, víctimas del progreso y la renovación urbanística y que vemos en las siguientes fotos (alguna foto de antes de los derribos, de los años 80 y primeros 90 (Casa Parroquial, cruce de Cuatro Vientos (foto de Manolo Hernández)) y otras de después, ya en pleno proceso de derribo y que ya han sido publicadas en diferentes entradas de este blog).

Plazas y calles de ayer y hoy: El Paseo de Sarasate (1891-1971)

Si en la entrada del blog denominada «El Paseo de Valencia» volcaba mis recuerdos personales sobre el lugar, en esta entrada, y siguiendo la características de la sección, repaso la evolución histórica y fotográfica de este popular y principal lugar de la ciudad de Pamplona entre finales del siglo XIX y los años 70 del siglo XX. Lamentablemente, en los últimos tiempos,  y contrariamente a la plaza del Castillo,  el Paseo de Sarasate no es ni la sombra de lo que fue. Hoy es un simple lugar de paso, zona de borde entre el Casco y el Ensanche,  que urge dinamizar y llenar de actividad,  tanto en sus aledaños como en su anden central. Pero volvamos la vista atrás. En tiempos de los burgos y hasta el siglo XIX el terreno del Paseo formaba parte de la llamada Taconera, cuyo significado, según Arazuri y Nuñez de Cepeda debía proceder de una derivación euskérica que venía a significar «fuera de las puertas». Sin embargo según la  Toponimia Oficial de Navarra, el topónimo «La  Taconera» no parece derivar del euskera  sino del romance navarro. En la documentación disponible sobre el término que maneja Jimeno Jurio siempre aparece como «taconera» y alguna vez como «toconera», que probablemente haga referencia a  «sitio de tocones» (árboles cortados). Si que es verdad, en cambio, que  estamos hablando de un terreno fuera de las murallas de los burgos de la vieja ciudad medieval, luego desde 1423 ciudad unificada, y más concretamente de su muralla sur, con sus torres y sus puertas: la Torre Redonda, la puerta de San Nicolás, la torre de los Triperos, (cerca de la calle Comedias) y suponemos que alguna otra torre secundaria. Posteriormente la muralla sur se ampliaría (en el siglo XVI) hasta la Ciudadela  e incorporaría el espacio de la Taconera.  La primera foto que ilustra esta entrada es de 1891 y en ella se puede ver la primera urbanización del Paseo, con un estanque frente al Palacio de Diputación (no se había construido el Monumento a los Fueros) y el final del Paseo, sin el edificio de la Audiencia aún, con la Ciudadela al fondo. La siguiente foto, de los primeros años 90 del XIX, nos ofrece una panorámica de la cara norte del paseo, con la iglesia de San Nicolás y sus soportales recién abiertos.
En el Paseo tuvo su sede, durante algunos años, hasta 1914, el Gobierno Civil, concretamente en la llamada Casa de Alzugaray, derribada en 1971 para erigir el horroroso edificio del Banco Atlántico. Antes estuvo, en ese lugar, el Cuartel de San Martín. A comienzos del siglo XVIII, entre las actuales calles Garcia Castañón y el Banco de España, estaba el gran caserón de la Meca, fundada un siglo antes para recoger a los mendigos y gente necesitada y que vemos en la foto de la izquierda, datada en 1923. En la trasera del caserón se construyó, posteriormente, un frontón con el fin de obtener recursos para la Casa de Misericordia, aunque la verdad su explotación no dió muchos beneficios. En 1924 la Meca se trasladó al Hospital de Barañain (Hospital de Navarra) y ocho años más tarde, en 1932, a su actual emplazamiento de la Vuelta del Castillo. A principios del siglo XVIII, y a excepción de la casa de la Meca, el resto de la zona era un prado de hierba con arboles, similar a la zona de la Vuelta del Castillo. Junto al edificio de la Meca, y hasta las proximidades de la basílica de San Ignacio, en este mismo siglo XVIII, se erigió la Casa de los Carros que incluía también un Mesón y que en el siglo XIX sería más conocido como Parador General, luego Fonda Otermin y a finales de siglo XIX Fonda Europa y que vemos en la foto de la derecha de principios de siglo, extraida del libro de Arazuri «Pamplona antaño».
En 1892  desapareció esta fonda, estableciéndose, en su lugar, un colegio de los Padres Escolapios, que se mantuvo en el lugar hasta 1931, año en que se trasladó a su actual ubicación de la calle Olite. Poco después se construyó, en su lugar, la sede del Banco Hispano Americano y de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, tal y como vemos en la foto adjunta, de la derecha,  de 1933. Entre el Parador General y el caserón de la Meca se había construido, también, en el siglo XVIII, la llamada casa de los Pastores. En esa casa estuvo la primera casa de socorro de la ciudad hasta la inauguración de la que casi todos conocemos en la calle Alhondiga (1930) y cuyo solar salió  recientemente a subasta. En 1854 se inauguró en el Paseo la primera  Casa de Baños de la ciudad que estaría en servicio hasta 1922. El viejo edificio de dos plantas albergó otros usos en sus bajeras  hasta su demolición en 1969: una carrería, el primer Centro Gimnástico de Pamplona, un club de bicicletas, el Sporting Club Navarro (que vemos en la fotografía de la izquierda, de 1928), el Sindicato de Iniciativas y Turismo, etc.
En aquellos años, la parte norte era, al margen de las oportunas reedificaciones bastante parecida  a la actual. Solo había una escalinata de cuatro peldaños, cerca de la calle Comedias. De esta parte del paseo cabe indicar muy pocas cosas sobre sus edificios: la Casa Baleztena fue construida en 1840 por el ganadero Nazario Carriquirri. En el nº 14 del Paseo hay una hornacina con las imagenes de San Jose y el Niño. Las casas nº 10 y 16 son recuerdos que nos quedan todavía del siglo XVIII. Los soportales de la iglesia de san Nicolás se construyeron, como ya he señalado, a partir de   1890. A mediados del siglo XIX no estaba construido el anden central del Paso, sino que en su lugar había una carretera flanqueada por olmos que llegaba hasta la Ciudadela. En el lado sur del Paseo, estaban los siguientes edificios: la antigua Alhóndiga Municipal, donde hoy está el Banco de España, la Fonda de Otermin, la casa de los Pastores, el caserón de la Meca,  la casa del Vinculo (o casa de los Hornos, donde se elaboraba el pan para la ciudad, hoy edificio de Correos y Telégrafos), y terminaba este lado en la Casa de Baños. Tras esta y en ese momento solo había una arboleda que se extendía hasta la ciudadela. Luego, a finales del siglo XIX, se construirían, en ese espacio, diferentes edificios   que formarían parte del Primer Ensanche, algunos de los cuales, los más centrales, fueron derribados a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Quedan de aquella epoca los edificios de los extremos de la manzana. Podemos ver los edificios de este lado del Paseo en las instantáneas de Vicente Isturiz pertenecientes al período 1905-1910 y de Julio Cia de 1918, con el caserón del Vinculo, en primerísimo plano.
En 1861 se colocaron bancos de piedra, en la zona central del Paseo, y en 1884 un túnel luminoso que se trasladaría luego  a la plaza del Castillo y un quiosco de música, trasladado temporalmente desde al Taconera. Pero es en 1885 cuando se produce la verdadera transformación del Paseo. Se sustituyó la vía central por dos calzadas laterales, se plantaron arboles, se colocaron dos estanques, uno en cada extremo del Paseo (el situado frente a Diputación, que vemos en la foto de la izquierda, de 1894, no duraría ni 10 años en el lugar pues  fue sustituido por el Monumento a los Fueros (en 1903) y sería trasladado a la Taconera, hoy está ubicado cerca del parque de Vistabella. El otro surtidor, que vemos en la foto de la derecha,  se inauguró en 1895 frente al nuevo edificio de la Audiencia). También se plantaron nuevos olmos, se colocaron macetas ornamentales, unas bonitas farolas, jardincillos, un urinario (bastante antiestético) y estatuas procedentes del Palacio Real de Madrid (fueron un regalo del Palacio, algunas de cuyas estatuas  se permutaron, posteriormente,  en 1972:  las estatuas de Fernando VI y Barbara de Braganza por las de Felipe III de Navarra y García Ramirez).  Los olmos plantados en 1885 aguantaron bien casi un siglo, hasta finales de los años 80 del siglo XX en que murieron por una fatal enfermedad.
El Monumento a los Fueros financiado mediante suscripción popular fue una respuesta a los intentos centralistas del ministro de Hacienda, Gamazo, en lo que se denominó popularmente como la Gamazada, el único ejemplo verdaderamente unitario de defensa de los fueros del último siglo y medio en Navarra. La base del Monumento, que vemos en una postal de Rubio, cuenta con cinco escalinatas entre las cuales  penden unas cadenas que simbolizan el escudo de Navarra. Luego se erige un cuerpo de cinco metros de altura de base pentagonal reforzada en sus ángulos por gruesas columnas que simbolizan las cinco merindades. Sobre los capiteles de las cinco columnas cinco esculturas, simbolizando el Trabajo, la Paz, la Justicia, la Autonomía y la Historia. Hay cinco placas de bronce: tres en castellano y dos en euskera (una de ellas con una pretendida grafía ibérica, aunque según Arazuri más que ibérico parece una mezcla de ibero y tartessio). Sobre este cuerpo se asienta otro cuerpo también pentagonal de ocho metros con los escudos de Navarra y Pamplona enlazados, Tudela, Olite, Sanguesa y Estella; sobre ese cuerpo una columna, la fecha del monumento (1903) y coronando la columna la estatua en bronce de cinco metros y medio de altura y más de 3.000 kilos de una matrona (símbolo de Navarra) que lleva, en su mano derecha, una cadena rota y en su izquierda la ley Foral. A la derecha del párrafo vemos dos panorámicas del Paseo de 1901 y 1902, sin el Monumento y con este en contrucción (esta segunda de Anselmo Goñi), extraídas ambas del libro de Arazuri, «Pamplona Antaño».
Desde 1885, año en que podemos afirmar que se configura urbanísticamente el Paseo como tal, muchos han sido, como hemos visto, los cambios que se producen tanto en él como en los edificios que lo rodean. En la parte sur, al  antiguo edificio del Banco de España, que vemos en la foto de 1922, le sucedió el actual edificio, en el año 1927, obra de Jose Yarnoz y Angel Astiz, cerrado desde 2011 (que vemos en la foto de Galle de los años 60) y que se reabrirá en breve con diversos servicios administrativos del Estado. En el solar de la Fonda Europa o Parador General, luego colegio de los Escolapios, y en los cercanos Casa de los Pastores y el caserón de la Meca, se construyeron en 1933, como ya he dicho,  los edificios del Banco Hispano Americano y la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona. En 1918, parte del viejo caserón del Vinculo dejó paso a la nueva Oficina de Correos y Telegrafos. Luego venía la vieja Casa de Baños de 1854, derribada en octubre de 1969 y sustituida por un moderno y anodino edificio. En la parte norte, ya hemos citado, en otra entrada del blog como hitos más destacables el derribo de las llamadas Casa Navasal, en 1968 y de la Casa Alzugaray en 1971.


Posteriormente,  a finales del siglo XX y primera década del XXI se han ido derribando otros viejos edificios de este lado del Paseo, sustituyendolos por otros nuevos, si bien con más acierto arquitectónico que en los casos anteriormente citados de Navasal y Alzugaray. En ambos extremos del Paseo se erigen los edificios de la Diputación y la Audiencia Provincial, el primero proyectado en 1840 por Jose de Nagusia, con un estilo neoclásico, acabado en 1851, con añadidos escultóricos posteriores en la fachada  de Fructuoso Orduna (1951), el segundo, el edificio de la Audiencia iniciado en 1892 y acabado en 1898. El edificio dejó de albergar el Palacio de Justicia en el año 1996 y en el 2002 se reabrió como sede del Parlamento de Navarra. La zona central del Paseo también ha sufrido numerosas transformaciones, la más importante de las cuales se produjo en 1956, año en que se reubicaron las estatuas, los bancos, jardines y se colocó el embaldosado que ha caracterizado al Paseo en los últimos 50 años y cuyas  obras vemos en la fotografía de la izquierda. En la foto de la derecha, de Zubieta y Retegui, vemos el traslado, en 1972, de algunas estatuas, fruto de la permuta realizada con el Palacio Real. A lo largo del tiempo habían ido desapareciendo del Paseo la estación del Irati (en 1930) y de sus vías (en 1946) y de la que hablo, con carácter monográfico,  en una entrada posterior, la farola ornamental colocada frente al edificio de Diputación (1958), que vemos en la foto adjunta de J.J.Arazuri de enero de 1953, o el surtidor frente a la Audiencia que vemos igualmente en la foto adjunta de los años 30-40. Hace unos pocos años se ha vuelto  a repavimentar el anden central y los jardines laterales se han amurallado con unos feos muretes de acero corten. Las siguientes fotos son, salvo la primera, que es de los años 30-40, de los años 60-70 del pasado siglo XX.Fotos: Autores y obras referenciadas en el texto de la entrada. Cuando no se cita se desconoce el autor. Fotos extraidas de los libros de J.J. Arazuri «Pamplona, antaño», «Pamplona, calles y barrios» e «Historia, fotos y joyas de Pamplona». Postales de L.Roisin.

Plazas y calles de ayer y de hoy: La Plaza de las Merindades (1928-2008)

Esta plaza del Segundo Ensanche está situada en el cruce de la Avenida de Carlos III y la de la Baja Navarra. Se empezó a construir en torno a 1928. Inicialmente fue llamada Plaza del General Primo de Rivera, militar que gobernó el país entre 1923 y 1930, bajo el reinado de Alfonso XIII. En 1931, con el advenimiento de la II República se acordó cambiar el nombre por el de Pablo Iglesias, denominación que se mantuvo hasta el 23 de octubre de 1936, fecha en la que el Ayuntamiento acordó darle el nombre del General Mola. La primera de las fotos de esta entrada, de 1927, de Galle, nos muestra el cruce de la entonces avenida de Alfonso XIII, hoy de la Baja Navarra, en su confluencia con la de Carlos III, donde en breve se perfilaría la futura plaza de Primo de Rivera. La siguiente foto, de la colección Arazuri, está datada entre los años 1932 y 1936 y se percibe mejor el lado noreste de la plaza, llamada entonces de Pablo Iglesias. En ambas fotos se puede ver, en un primer plano, la conocida como Casa de las Hiedras (aunque las hiedras estaban en la parte posterior del edificio, como pudimos ver en la entrada dedicada al Segundo Ensanche).
En algunas de las siguientes fotos veremos ya el inconfundible edificio del Gobierno Civil. El edificio del Gobierno Civil, de estilo neoclasicista (estilo «nacional herreriano») se inauguró oficialmente en marzo de 1945. Tuvo un proceso de construcción muy accidentado. Las obras se habían iniciado una década antes, en enero de 1935, sobre un proyecto de edificio sobrio del arquitecto del ministerio de Gobernación, Fernández Golfin pero no se culminaron, por dificultades presupuestarias, hasta una década más tarde, con otro proyecto arquitectónico diferente  que firmó el proyecto  José Alzugaray. Las obras estuvieron paradas prácticamente desde el estallido de la guerra hasta 1941. Alzugaray alargó las ventanas,  le añadió un pórtico de tres arcos y una planta más y  recubrió todo el edificio de piedra. Alzugaray no vió terminar su obra al fallecer un poco antes. Colaboraron en el proyecto del edificio los arquitectos  Luis Felipe Gaztelu, Victor Eusa y Serapio Esparza. El Gobierno Civil estuvo, como hemos visto anteriormente, en el Rincón de la Aduana (a finales del siglo XIX), en el nº 38 del Paseo de Sarasate, hasta el año 1914 y en la Plaza de San Francisco (entre 1914 y 1924). Luego ocupó la llamada Casa de Doria, en el nº1 de la calle Paulino Caballero. En las fotos que acompañan y siguen a este párrafo, podemos ver el edificio rodeado de andamios todavía, en su última fase de construcción (a principios de 1945) y diferentes panorámicas de la plaza observadas en diferentes postales de aquel entonces,  pertenecientes a la década comprendida entre los años 1945 y 1955. En la mayoría de ellas se puede observar el centro de la plaza, aun sin la fuente iluminada que se instalaría más tarde. (En la última se ve la plaza ya remodelada con la fuente actual).
         En efecto, en 1955, se colocaría en el centro de la plaza la fuente luminosa que vimos en una fotografía de la entrada referida al Rincón de la Aduana. La plaza no había sufrido, desde los años 40, grandes transformaciones. Aquellos  edificios construidos en los años 30 y 40 por los arquitectos de la época apenas sufrieron variaciones. Fue en los años 70 cuando algunos edificios de la zona más cercana a la avenida, fueron sustituidos por modernas y anodinas construcciones. Ese fue el caso del edificio de las Hiedras, situado en la esquina derecha de Carlos III con la entonces Avenida de Franco y cuya voladura controlada en 1974 ya vimos en la entrada anteriormente citada sobre el Segundo Ensanche. En las siguientes fotografías, todas ellas de los años 60 y 70 vemos la plaza de General Mola, ya sea en blanco y negro o en color con algunos vehículos circulando por ella (compárense con las del párrafo anterior en que plaza y avenida aparecen prácticamente desiertas, pues la ciudad está muchísimo menos motorizada): algunos Seat 600, algún Gordini, algún Peugeot, coches de otra época que también vimos en otra de las entradas del blog.

 


Será a partir de los 80 y 90 cuando la plaza cambié un poco su fisonomía. En 1980, desaparece de una de las esquinas de la plaza, en su lado sureste, la gasolinera y concesionario Renault de Jesús Unsain, abierta en el lugar desde el año 1934. En su lugar se instalaría la oficina principal del Banco de Bilbao en Pamplona. El 12 de octubre de 1980 el Ayuntamiento acordaba darle el nombre de Plaza de las Merindades a la hasta entonces plaza del General Mola. A finales de los 80 y primeros años 90, el Ayuntamiento comenzó a restringir el aparcamiento de vehículos en la mediana de la avenida de Carlos III, como vimos en la sección «Pamplona año a año». En 1998 se construía un gran parking subterráneo bajo  la plaza de las Merindades y el segundo tramo de Carlos III, el que iba desde la plaza  a Conde de Rodezno e inmediatamente después se peatonalizaba ese tramo de la avenida. En aquel entonces se rumoreaba entre los ciudadanos que la prisa por peatonalizar estaba en que el parking no soportaría el intenso tráfico rodado que circulaba por arriba. El caso es que aquellas actuaciones: parking y peatonalización, convirtieron la zona en el principal eje comercial de la ciudad. Hoy en día de los  comercios locales instalados antes, o en aquel entonces, incluso después, tanto en la plaza como en la avenida, sobre todo  en su primer tramo, ya nada o casi nada queda. La mayoría de los locales están ocupados por las grandes marcas y franquicias que colonizan cualquier ciudad española o europea, y que convierten a nuestras ciudades en clones unas de otras. Parece ser el signo de los tiempos.

 

Plazas y calles de ayer y hoy: la plaza Príncipe de Viana (1923-2003)

Esta plaza situada al final de la avenida de San Ignacio ostenta ese nombre desde 1926, aunque legal u oficialmente lo hace desde 1930. En efecto, a  mediados de los años 20 es cuando se comienza a urbanizar la que los pamploneses llamaban la Plaza Circular, tal y como podemos comprobar en la primera de las fotografías,  de Galle. En dicha foto se puede ver la avenida de San Ignacio que discurre entre la casa de Galarreta, a la izquierda, construida según proyecto de Mariano Arteaga y la casa de los Hermanos López (los de los calzados), levantada a partir de 1924 según proyecto de José Yarnoz. Seguimos describiendo por orden de aparición el resto de fotos que muestran la evolución de la plaza a lo largo de ocho décadas.

La siguiente fotografía de Roisin, de 1931, nos muestra la plaza ya urbanizada, con otros edificios de la plaza, situados enfrente de los anteriormente citados, el de la izquierda se construyó según proyecto de José Alzugaray a partir del año 1929, el de la derecha también es de 1929 y se hizo según proyecto de Victor Eusa que en su proyecto lo denominó con el sugerente nombre de «La jaula dorada». Entre medias y al fondo la que sería años más tarde futura calle Sangüesa. En ese momento no había nada construido por esa zona, solo el campo de fútbol de «La Aurora». En la foto de 1940 de Gerardo Zaragueta vemos la Casa de López, situada entre la avenida de San Ignacio y la de Arrieta y en el solar de la futura casa de los Periodistas una vieja caseta de arbitrios. En la foto de 1957, de Martín Sarobe, vemos la casa de los Periodistas, realizada bajo proyecto de Domingo Ariz, en plena construcción. La promoción de estas viviendas corrió a cargo de la Asociación de la Prensa de Pamplona. Algunas voces malintencionadas, dice Arazuri, que  calificaron esta promoción inmobiliaria llamándole «el tapabocas» porque probablemente pensasen que con esta cesión municipal de terrenos iban a comprar «voluntades» periodísticas y/o evitarse criticas de estos a las actuaciones municipales, nada más lejos de la realidad.

Entre 1961 y 1964 se recreció el edificio de José Alzugaray que hemos citado anteriormente con tres plantas más, como podemos comprobar en las siguientes fotografías en color. Puede observarse la diferencia entre las postales de 1961 y 1966. Desde 1964 y hasta  1984, tuvo su sede en este edificio el periódico decano de la prensa vasca «La Gaceta del Norte», tal y como se puede comprobar, al ver el rótulo que lo anuncia en lo alto del edificio. La siguiente foto, que aparece a la izquierda del siguiente párrafo, es  de Galle y   muestra  las inmediaciones de la plaza Príncipe de Viana, concretamente el inicio de Conde Oliveto en el año 1971, con las casas del Plazaola todavía en pie.

En 1974 el alcalde, Viñes, propuso volver a denominar la plaza como plaza Circular aunque meses más tarde el pleno acordó volver a la denominación de Plaza de Príncipe de Viana. Quizás y a pesar de estos pequeños cambios, sea una de las plazas que menos modificaciones ha sufrido en los últimos cincuenta años, al menos por lo que respecta a sus emblemáticos edificios. Tan sólo los comercios han ido y viniendo, a lo largo del tiempo, tal y como sucede en el resto de la ciudad. Recuerdo comercios de otros tiempos no tan lejanos como el de Noain Electrodomésticos o la Pastelería Unzue. En los bajos de la Casa de los Periodistas aún continua la cafetería Jamaica. En el otro punto de la plaza se puede encontrar, actualmente, una moderna farmacia, una tienda de Movistar, la Joyería Muñoz, una tienda de colchones, alguna tienda de muebles, así como nuevas franquicias que aparecen y desaparecen, poblando el abigarrado paisaje comercial de la plaza. Y desde hace ya bastantes años, la plaza da cabida también a las paradas de fin de trayecto de un buen número de líneas de autobús urbano, nuestras queridas villavesas.

Fotos referenciadas en el texto de la entrada.

Plazas y calles de ayer y hoy: Plaza del Consejo: (1890-2011)

Esta pequeña plaza del casco viejo pamplonés, con su fuente de Neptuno, de Paret presidiéndola, tiene una rica y muy antigua historia. Formó parte del barrio de las Tiendas, allá por el siglo XII o XIII, llamándose Rua Mayor de las Tiendas. Era un barrio pequeño hasta el punto de que se le llamó incluso, el Barrio Chiquito. En el siglo XVI se construye en él el edificio del Consejo Real. Parece ser que los de la Navarrería querían que se construyese frente al Palacio de los Virreyes. Incluso parece que hay pruebas documentales de que pudo querer construirse en la plaza del Castillo. El hecho es que finalmente triunfaron las tesis de los representantes de San Cernin y San Nicolás que decidieron construir el edificio del Tribunal o Consejo Real y la cárcel anexa, a caballo de los dos barrios. Así fue como al barrio de las Tiendas se le empezó  a denominar como plaza del Consejo. En 1749 el barrio se continuaba llamando oficialmente como barrio de las Tiendas aunque popularmente ya era conocido como barrio o calle del Consejo. 
En 1790 se cambió la apariencia a la plaza. Se instaló la fuente de Neptuno niño, del pintor y escultor Luis Paret y Alcazar, que estaba previsto se colocase en la Taconera. Como es sabido, el Ayuntamiento encargó a Paret el diseño de cinco fuentes, con motivo de la traída de Aguas de Subiza. En 1803 desaparecía el barrio de las Tiendas, la casa del Conde de Guendulain pasaba a la Zapatería  y la Rua Mayor de las Tiendas se convertía en San Antón. Entre 1823 y 1855 a la plaza se le llamó Plaza de Neptuno para pasar a recuperar poco más tarde el nombre del Consejo. En 1898 se plantaron acacias en la plazuela que fueron eliminadas en 1909. En Junio de 1898, la Audiencia se trasladaba al nuevo Palacio de Justicia del Paseo de Sarasate. Algunos años más tarde, el 4 de octubre de 1909 se derribaba el viejo caserón de la cárcel y Consejo real, dando paso en 1910 a la Plaza de San Francisco.
En las fotos que se adjuntan a esta entrada podemos ver todo estos cambios urbanísticos, por orden de aparición, la plaza del Consejo en 1903, con las acacias plantadas, vista desde la calle Nueva (foto aparecida en el libro de Arazuri, «Pamplona, calles y barrios»), a continuación una bonita  foto invernal con la plaza  nevada tomada desde el Palacio de Guendulain, con el pasadizo a la calle Tecenderías, actualmente calle Ansoleaga, bajo el edificio del antiguo Consejo Real.  En este edificio estuvo ubicada, en esa época, la Cruz Roja y el Orfeón Pamplonés. La foto está extraida del libro de José Joaquín Arazuri «Pamplona, antaño». En la foto siguiente de 1909, vemos el edificio, actual nº 1 de la plaza que era sede de la división de seguros de La Vasconia. Posteriormente podemos contemplar en una foto  de 1910,  la recién creada plaza de San Francisco y el solar donde se erigiría el edificio de la Agrícola vallado pero todavía sin construir. Estas dos fotos proceden también del libro de José Joaquín Arazuri, «Pamplona, calles y barrios».  Las dos fotos en color que cierran la entrada son contemporáneas, de la primera década del nuevo siglo, antes y después de instalar los contendores de la recogida neumática. La plaza reune edificios de buen porte, empezando por el de los Condes de Guendulain, (aun recuerdo, desde niño, su elegante carroza, en el interior del amplio portal del Palacio)  reconvertido, desde hace unos pocos años en hotel de cuatro estrellas o los dos edificios que flanquean ambos lados de la plaza.  En los bajos, tanto de uno como de otro edificio,  tuvo su sede hasta los años 90 un comercio emblemático de la ciudad Almacenes Ferraz.

Fotos referenciadas en el texto de la entrada.

Plazas y calles de ayer y hoy: Rincón de la Aduana (1896-2006)

Este rincón pamplonés, situado entre la calle Taconera, de la que formó parte durante más de un siglo, y la iglesia de San Lorenzo ha conocido numerosos cambios a lo largo de su historia, tal y como podremos ver en este artículo. Existen referencias de representaciones teatrales, al aire libre,   en el lugar,  hasta el siglo XVII, época en la que se construyó el primer teatro estable en la Casa de las Comedias, ubicado en la actual calle del mismo nombre. En el siglo XVII se llamaba a esta zona Traseras de San Fermín. La capilla al «santo moreno» se edificó entre los años 1696 y 1717,  sobre el claustro y cementerio de San Lorenzo. A primeros del siglo XIX se le llamó a la zona como Rincón de San Fermín. En 1853 el Ayuntamiento nombró como calle Taconera el tramo comprendido entre San Antón y la iglesia de San Lorenzo. A mediados del siglo XIX, donde está la trasera del convento de las Salesas,  había tres edificios, en uno de los cuales estaba la Delegación de Hacienda y la Aduana, tal y como podemos ver en la foto de la izquierda que encabeza esta entrada. La foto es de los años 1894-96 y en ella se ven tres edificaciones: el gran caserón de la Aduana, las traseras del Palacio de Armendariz y el Palacio de Vesolla,  antes de su restauración. En tiempos también estuvo allí el Gobierno Civil de Navarra. Por esa delegación y posteriormente por la Casa de Arbitrios Municipales ubicada en esta zona se empezó a llamar al lugar el Rincón de la Aduana. Esos tres edificios que he mencionado  se derribaron a comienzos del siglo XX para construir el convento de las Salesas. En 1890 los ediles del Ayuntamiento acordaron darle el nombre de calle de San Fermín a esta zona pero sin ningún éxito. De hecho el santo daría nombre, a partir de 1936, a una calle del 2º Ensanche. Aunque la gente la llamaba a la zona como ahora, Rincón de la Aduana, el lugar ostentó oficialmente el título de calle Taconera hasta el año 1974 en que se acordó darle carta de oficialidad en la denominación a lo que era ya una costumbre popular fuertemente asentada.
En 1900 se había instalado en el lugar un gran barracón municipal donde se ubicarían los Arbitrios Municipales (con las funciones de recaudación general y de reconocimiento de mercancías), (tal y como vemos en la bonita fotografía invernal  de ese mismo año y que encabeza la entrada por su lado derecho), barracón  que se convertiría más tarde en estación del Irati. En 1903 se trasladaba el Laboratorio Químico Municipal del Ayuntamiento a dicho barracón. En 1911, cuando se inauguró el ferrocarril del Irati, el Laboratorio dejó pasó a la Estación de este tren. Más de la mitad del barracón se destinó a almacén de mercancías y una pequeña parte a taquilla y sala de espera. De este uso, como estación del Irati,  podemos ver dos fotos: la foto de la izquierda, de 1912, al poco tiempo de la inauguración del tren  y  la de la derecha, de 1930. (Se observa algún pequeño retoque en edificio de la Estación). La estación del Irati se mantuvo en pieen el lugar,  hasta 1946, fecha en la que suprimieron los servicios del tranvía por las calles pamplonesas. Hace unos pocos años se suscitó el debate de su reinstauración pero el coste e instalación de un tranvía como el que tienen otras ciudades españolas era demasiado elevado.
Febrero de 1954 es la fecha en la que está datada la foto de la derecha de este párrafo. La foto es de Eusebio Mina y  en ella podemos ver  a un fotógrafo sacando una instantánea a unos «chortas» en el Rincón de la Aduana, unos jóvenes que seguramente estarían haciendo la mili en los cercanos cuarteles militares ubicados a pocos metros, en el centro de la ciudad. Tras de ellos, sin terminar,  la fuente luminosa que se trasladaría luego a la plaza del General Mola, hoy Plaza de las Merindades. El 8 de septiembre de 1954 se inauguraba en el lugar el Monumento a la Inmaculada Concepción, una estatua de la virgen sobre una alta columna, cuya imagen fue obra del escultor Manuel Alvarez Laviada, situada a su vez en lo alto de una escalinata. En uno de los cuatro lados del basamento de la columna, sobre lapidas de mármol blanco, aparecía el escudo de Pamplona y las Cinco Llagas, en los otros lados una inscripción conmemorativa de la inauguración y una leyenda del Papa Pio XII sobre la Virgen. En torno al Monumento recuerdo que  había una serie de floridos jardines, uno en cada lado de este pequeño parque o plaza rectangular, y unos bancos de madera, pintados de color blanco. El proyecto del Monumento fue obra de Luis Felipe de Gaztelu, arquitecto, como hemos visto en alguna otra entrada, de algunos edificios de Conde de Rodezno. La foto que acompaña este párrafo es del monumento a la Inmaculada poco tiempo después de la inauguración. Este Monumento estuvo en pie hasta el año 1997, año en que comenzaron las obras de construcción, en el lugar, de un parking subterráneo. Las fotos siguientes de la zona son en color, (algunas de ellas son postales), están datadas en  los años 70, y fueron tomadas desde diferentes perspectivas.

  

El 12 de diciembre de 1998 se inauguraba el nuevo parking del Rincón de la Aduana, con una urbanización de la superficie totalmente diferente a la anterior, condicionada por la infraestructura ubicada en el subsuelo. Se mantenía el Monumento a la Inmaculada, si bien escorado hacia la izquierda, con otro diseño de la zona y de los jardines, más tipo pradera que otra cosa. En la entrada  del parking se mantuvo un trozo de muralla del Burgo que se había descubierto durante las obras de construcción. En los jardines más cercanos a la Avenida de Guipuzcoa se erigió, tras su muerte en el año 2000, una estatua, a tamaño natural,  a nuestro querido Jose Javier Arazuri. Nunca ha estado tan justificado un homenaje como éste, de la ciudad a uno de sus vecinos que fue su gran cronista contemporáneo, al que tantos pamploneses debemos tanto, nada más y nada menos que la recuperación de nuestra memoria colectiva.

Fotos: las cinco primeras fotos pertenecen a los libros de José Joaquín Arazuri, «Pamplona, calles y barrios» y «Pamplona antaño».

Plazas y calles de ayer y hoy: La plaza de San Francisco (1905-2005)

 

La plaza de San Francisco es una de las plazas de la que más recuerdos y cariño tengo del Casco Antiguo. Sin ser plaza mayor, -ese título solo lo tiene la plaza del Castillo- es, sin embargo, una de las plazas más grandes del Casco. Se construyó a partir del ensanchamiento de una estrecha belena y del derribo de las construcciones que había junto a ésta. En el siglo XVI se habían levantado en el lugar la iglesia del Convento de los Franciscanos, la Cárcel y el Consejo Real. Entre estas construcciones, el Convento, por un lado y la Cárcel y Consejo Real, por otro, había una belena, prolongación de la actual belena de San Miguel, llamada Belena de San Francisco, que se prolongaba por el resto de belenas (hoy calle Eslava) hasta el Postigo de las Carnicerías (donde está situada la Fuente de Descalzos). Las dos fotografías que acompañan este párrafo ilustran los dos grandes edificios que se erigen en los verdaderos protagonistas de esta plaza: las Escuelas de San Francisco, en  1911, con la plaza ya creada y  el edificio de «La Agrícola»,  en  1913,  instalando el letrero del «Grand Hotel».

 

En 1849 se había derribado la iglesia del convento de los Franciscanos y se ensanchó la belena hasta los muros del convento, exactamente hasta donde hoy esta la fachada de la Escuelas. En la foto de la izquierda vemos el edificio del antiguo convento, a finales del siglo XIX, visto desde la calle Nueva. Ya en aquella época buena parte del viejo convento se había reconvertido en escuelas, por un lado, y en Almudí o almacén de granos, por otro. En 1883 se daba nombre de Hilarión Eslava a la vieja prolongación de las belenas antes citadas. El antiguo convento se cedió a la ciudad, que erigiría, en 1902, las escuelas de San Francisco que fueron terminadas el 9 de mayo de 1905. A finales de 1909 se derribaron los edificios de las antiguas Cárceles Reales y el Consejo Real, entonces Audiencia Territorial. La fotografía de la derecha pertenece a ese año, 1909,  y si se hace zoom sobre la foto se podrá ver , con más claridad, que en el momento de tomar la foto ya se ha iniciado el derribo de estos edificios, empezando dicho derribo por la zona más cercana a la plaza del Consejo. Ese año el Ayuntamiento decidió llamar a la nueva plaza,  Plaza de Agustín Blasco, en honor de un antiguo alcalde, sin, por lo que se ve, ningún éxito popular. Durante un tiempo se le llamó popularmente y en la prensa como Plaza Nueva, también Plaza de las Escuelas, hasta que finalmente, en 1926, se presentó una propuesta para llamarla Plaza de San Francisco, siguiendo, como casi siempre, la costumbre del pueblo  que había empezado a llamar  a esta plaza por el nombre del santo de Asís. Oficialmente, desde 1916 y hasta 1930, la plaza se llamó plaza del Príncipe de Viana, año en que este título se trasladó a la Plaza Circular del Ensanche.
En cuanto a la ornamentación de la plaza, cabe señalar que en 1926 varios frailes franciscanos solicitaron al ayuntamiento sustituir la estatua alegórica de la Diosa Ceres, diosa de la beneficiencia o abundancia, por un monumento en honor a San Francisco de Asís. La estatua de la diosa de la beneficiencia era conocida popularmente como la Mariblanca; diseñada por Paret se había colocado en esta plaza en 1912. La estatua había coronado, anteriormente, la fuente central de la plaza del Castillo hasta 1910. Hasta 1920 estuvo sobre un jardincillo, año en que se suprimió éste y se lució con cemento la base del pedestal de la estatua, (tal y como vemos en una foto de Rafael Bozano de 1926, en el quinto párrafo de la entrada). En 1927 se trasladaba la estatua de la Mariblanca a la Taconera, inaugurándose el 25 de septiembre el monumento en honor a San Francisco, obra del escultor Argaya, con la presencia del general Primo de Rivera. En las fotos que acompañan el párrafo podemos ver una toma casi desde la misma posición, la de la izquierda, es de 1911, con la plaza recién creada, tras ser derribados la cárcel y la audiencia, los árboles acaban de ser plantados y no se había colocado aún la Mariblanca. La foto de la derecha es de 1914 con los arboles más crecidos, los jardincillos plantados y la estatua de la diosa colocada en mitad de la plaza.
Si hay un edificio que domina la plaza, al margen del de las Escuelas es el edificio de La Agrícola, uno de los edificios más bonitos de la ciudad. El edificio fue obra del arquitecto de San Sebastián, Francisco Urcola y se construyó entre los años 1911 y 1912. En la foto de la izquierda, de 1911, podemos ver el vallado que acota el solar justo antes del inicio de las obras.  En este edificio tuvo su sede la Sociedad de Banca y Seguros «La Agrícola» que quebró unos pocos años más tarde,  en 1925. El 26 de mayo de 1913  se inauguraba en este edificio el «Grand Hotel». La foto de la derecha pertenece  a este año y como una de las primeras fotos de la entrada (las dos de Aquilino Garcia Dean) recoge el momento de la colocación del gran cartel en su tejado.  El hotel fue promovido  por la sociedad  Mendizabal, Gorriz y Cia pero a pesar de su impecable factura y magnífico servicio no tuvo éxito y en 1918 se traspasaba al dueño de La Perla que tampoco logró que prosperase, viéndose obligado a su cierre en 1934. Los bajos de este edificio han tenido a lo largo de la historia diferentes usos administrativos. En la parte que da a la calle Nueva, de 1914 a 1924, estuvo el Gobierno Civil. Durante la Guerra se ubicó en los bajos la Junta de Transporte. De 1942 a 1964 La Comisaria de Abastecimientos y Transportes. En 1966 la Dirección de Agricultura y Ganadería de la Diputación y desde octubre de 1972 a septiembre de 2010 la Biblioteca General de Navarra. En la primera foto de la izquierda, del siguiente párrafo, de Javier Gallo, vemos el bajo de La Agricola visto desde la calle Ansoleaga, más concretamente, desde el edificio de la Cámara de Comptos rodeado por una verja, tal y como estaba 50 años antes, cuando aun estaba abierto el Gran Hotel. Corría, en esta ocasión el año 1967.
Pero la plaza, como tal,   y sus edificios pueden contarnos más historias. Durante décadas la plaza mantuvo la apariencia que vemos en la foto de Galle de finales de los años 60, que aparece en el siguiente párrafo. La estatua de San Francisco, presidiendo la plaza sobre un jardincillo protegido para evitar que los chavales pisasen el jardín, y alrededor una bancada circular en la que se sentaban, según épocas y horas del día,  las madres y los chavales que salían de la escuela, o los jóvenes estudiantes que salían de la biblioteca a hacer un pequeño descanso y charlar o fumarse un pitillo. Había circulación rodada que circunvalaba toda la plaza. En 1992 se construye un parking vecinal, con plazas para el Hotel Maisonnave que levantó cierta polémica. La estatua del Santo se cambió de lugar, colocándose frente a las Escuelas. De esta obra del parking aparecen, en los siguientes párrafos de  esta entrada varias fotografías, tanto de su construcción como de su  posterior reurbanización, pertenecientes a Jose Luis Zuñiga (febrero 1992, inicio de las obras) y Mikel Goñi (en color, de diciembre de 1992 con las obras avanzadas y de octubre de 1993 con la plaza urbanizada). En 1998, desestimada la opción de ubicar la Biblioteca General en el baluarte de Parma, (en las Huertas de Santo Domingo), se barajó el solar de las escuelas de San Francisco como lugar idóneo para la nueva Biblioteca General. De hecho el Gobierno de Navarra habilitó el antiguo Colegio de Teresianas de la calle Mayor para trasladar a los alumnos de San Francisco. El traslado contó con la oposición de los padres que argumentaban que los alumnos no cabían en el nuevo centro: la matricula se había casi triplicado desde 1997, en que había 100 alumnos a los casi 300, de ese momento. En diciembre de 2003, el Gobierno de Navarra desistió de su propósito, a pesar de la cuantiosa inversión realizada en Teresianas (por su compra y posterior rehabilitación) y decidió ubicar la nueva Biblioteca General fuera del Casco Antiguo. La última foto, de la plaza,  con el edificio de La Agricola y la Biblioteca General en sus bajos es de comienzos del año 2000.
En la plaza, tanto en su cara norte como en su cara sur,  hay edificios de viviendas de noble apariencia, junto con otros más normales. En un edificio central de su cara norte, creo recordar que tenía su vivienda, en Pamplona, el escritor Pablo Antoñana. En la cara sur, Caritas es propietaria de otro noble edificio y junto a él los hermanos Echauri, artistas y galeristas, mantienen una bonita casa museo. A finales de los años 60, en un solar propiedad del marques de la Real Defensa, que veíamos en la fotografía de Galbete de 1966, del párrafo anterior,  se erige un moderno edificio de viviendas en cuyos bajos creo recordar tuvo un pequeño parking el Hotel Maisonnave hasta la construcción del parking subterráneo. Entre este moderno edificio y la Cámara de Comptos se erigió la nueva plaza de los Comptos Reales, en uno de cuyos bajos hubo, durante bastante tiempo, unas dependencias de la Institución Príncipe de Viana. La Institución también ocupó, durante varias décadas, el edificio de Comptos. En el 1º piso de esta plaza, que pese a todo sigue siendo Ansoleaga, tenía su sede la Asociación de la Prensa de Pamplona, hoy Colegio de Periodistas de Navarra, en cuyas oficinas pasé algún tiempo, preparando la tesis de licenciatura,  allá por el año 1985-86. También en esta plaza, en la esquina con la calle Eslava, tuvo su sede,  durante doce años, (de 1999 a 2011), la oficina de Turismo del Gobierno de Navarra que la trasladó ese año a la Avenida de Roncesvalles, si bien para cerrarla este año pasado (2014) al abrir el Ayuntamiento la suya propia en la plaza del Ayuntamiento.
Recuerdos personales tengo muchos de esta plaza: los más antiguos, alguna inspección o revisión sanitaria allá por los primeros años 70 en el edificio de las Escuelas, cuando estudiaba en las escuelas del Ave María; Los primeros escarceos con las chicas de la capital, precisamente de la plaza de san Francisco, corría el año 1977; Largas tardes de estudio o investigación en la sala de lectura de la Biblioteca General. Seguramente si de horas se trata, habré pasado, sin dudarlo, muchas más en esta plaza o sus inmediaciones que en la plaza del Castillo. Respecto a la ocupación por actividades de esta plaza, recuerdo alguna esporádica actuación sanferminera, allá por los años 80, -me imagino que no se repitió porque se quejarían los vecinos-, algún mercadillo de vida fugaz, y una temporada complicada, afortunadamente superada hoy en día, con unos incómodos inquilinos que serían sustituidos posteriormente por una alegre y ruidosa chiquillería, jugando en los columpios de la plaza. Hoy la plaza resulta un lugar amplio, cómodo, agradable, soleado, de la que únicamente echaría en falta una dotación de mayor alcance que la limitada biblioteca de barrio que abre unas pocas horas al día en el antiguo local de la Biblioteca General; vamos,  una Biblioteca especializada en la Ciudad, como existe en otras ciudades, tendría en este lugar su ubicación perfecta.
De los establecimientos que recuerdo de la plaza, uno de los más celebres seguramente sería el Restaurante Basaburua. El restaurante se fundó en 1960, inicialmente en el 2º piso del nº 20 de la calle Ansoleaga, trasladándose al nº 16, a la planta baja en 1987. Hoy está regido por la tercera generación. Otros establecimientos serían la tienda de regalos Regains, que ocupa actualmente la herboristería Errobi, la tienda de Calzados Tilo, la Alimentación San Francisco, la relojería Ganuza en la esquina con Eslava,  hoy ocupada por una empresa de rehabilitación. Ya en la calle San Francisco, donde la antigua oficina de turismo, se ha instalado, hace poco, una moderna franquicia de pastelería, Panus y un poco más allá ya lleva algún tiempo una de las tiendas Texartu, antiguamente creo que era una tienda de discos y junto a ésta la Taberna Calixto. En la esquina noroccidental de la plaza, cerca de la calle Eslava, estuvo durante mucho tiempo un kiosko de prensa, que en los años 90 se renovaría y ampliaría, incluso con una de las entradas peatonales al parking y que hoy se ha convertido en un baño público.
Fotos: de izquierda y derecha y de arriba abajo: Fotos 1, 3, 4, 5, 6, 7 y 11: J.J. Arazuri (Pamplona, calles y barrios), Fotos 2 y 8: Aquilino Garcia Dean, Foto 9: Javier Gallo, Foto 10: Rafael Bozano, Foto 12: Vicente Galbete, Foto 13: Galle, Foto 14: José Luis Zuñiga, Fotos 15, 16 y 17: Mikel Goñi.

Plazas y calles de ayer y hoy: La plaza de Compañía (1913-2003)

Esta plaza del Casco Antiguo ha sufrido diferentes cambios a lo largo de su historia. Antes de crearse la plaza en 1913, la zona se conocía, al menos desde finales del siglo XIX, como «huerta de Uriz». Anteriormente tuvo otros nombres como «huerta del duque de Alba», «huerta de la Compañía» o «Huerta del Cuartel» y veremos enseguida el porque. En octubre de 1912 se procedió a realizar una excavación o desmonte dejando la zona del antiguo Cuartel de la Compañía al mismo nivel que la cercana calle Compañía. Las obras de adecuación de la plaza finalizaron en junio de 1913, quedando  adornada con algunos arboles, bancos y jardincillos como vemos en las fotografías adjuntas de J.J. Arazuri (tomadas de su libro Pamplona, calles y barrios) y que se remontan al año 1916,  tomadas al parecer, la de la derecha desde  la calle Compañía y la de la izquierda desde una vivienda de la Bajada de Javier. Posteriormente, la urbanización de la plaza sufriría algún cambio (desaparición de la fuente central y los jardincillos) como vemos en la siguiente foto, de la plaza de la Compañía, del año  1940, tomada desde el cruce de Compañía y la Bajada de Javier.
El nombre de la plaza es tomado a su vez de la calle, llamada en algunos documentos del siglo XVII, como calle de los Padres de la Compañía de Jesús, simplificada luego en calle de la Compañía. Los jesuitas habían llegado a la zona en el siglo XVI y erigieron en la zona un Estudio de Gramática, el llamado Colegio de la Anunciata. Tras la expulsión de los jesuitas de España en el siglo XVIII se cerró el Colegio de la Anunciata y el convento de la Compañía se convirtió en Seminario Episcopal y luego en el siglo XIX  en cuartel de Infantería. Posteriormente, a finales de siglo, en 1888,  pasó a manos del Ayuntamiento que instaló en él las Escuelas de Compañía. Estas escuelas se mantendrían en el viejo edificio hasta su traslado al nuevo grupo escolar construido en 1953 en la plaza de Compañía, grupo escolar que permanecería abierto durante más de cuarenta años, hasta 1994, como  podemos comprobar en las fotografías de Mikel Goñi que aparecen en el siguiente párrafo, de las escuelas,  todavía en pie,   de mayo de 1994, (la 1ª), y de enero de 1995,  con las escuelas ya derribadas (la 2ª). El  antiguo edificio de la escuelas de Compañía fue utilizado a partir de 1954 como almacén de los Gigantes y Cabezudos de Pamplona, Laboratorio Municipal y hasta Perrera. En el lugar de las antiguas escuelas se instalaría en 1984 la Escuela de Idiomas de Pamplona, que por cierto tendría una nueva entrada porticada, tras la reurbanización de la plaza en el año 2002. Algunos años después de su apertura,  tras acabar la carrera de Periodismo, (entre 1986 y 1990), creo que estuve intentando avanzar en mi dominio del inglés, en aquellas aulas, aunque finalmente desistí de mi empeño.

Un año antes, en el año 2001 se había acabado de construir el parking vecinal de Compañía. Las obras habían tenido algún problema inicial en la cimentación del terreno. Las plazas del parking, poco más de 200 plazas,   salieron al mercado a un precio francamente económico (cerca de los 5.000 euros), dadas las ayudas extraordinarias que se recibieron si lo comparamos con el precio de las plazas de otros parkings posteriores Plaza del Castillo y Roncesvalles (entre las 15.000 y 20.000 euros). Junto a la Escuela de Idiomas estaba la Iglesia de Jesús y María que formaba parte del Colegio de la Anunciata. La iglesia fue construida, probablemente, entre 1580 y 1648. Hacia el año 1870 el edificio fue utilizado como he dicho, como cuartel. El Obispado lo reclamó de forma reiterada pero no obtuvo una respuesta afirmativa. En 1905 el estado la cedió al Ayuntamiento de Pamplona a perpetuidad quien la utilizó como almacén hasta 1915. Posteriormente se decidió reutilizar la iglesia para el culto y fue entregada a la Congregación Apostolado de la Oración e Hijas de María. Más tarde el Obispado y el Ayuntamiento la cedieron a los Jesuitas que la abrió al culto en 1927, manteniéndola bajo su tutela hasta 1951, año en que fue devuelta al Obispado. En 1964 se reformó su fachada y se mantuvo abierta al culto hasta el año 2001, que cerró por falta de fieles. Posteriormente, el Obispado se la ofreció al Ayuntamiento quien la convirtió, tras la oportuna reforma, en el año 2007  en un albergue de peregrinos. La entrada a la iglesia era muy modesta con un sencilla arco de medio punto y sobre ella un escudo con la inscripción que conmemoraba la instalación del seminario episcopal.



En  el entorno de esta plaza, si bien situados en la vecina calle Calderería podíamos encontrar, como vemos en la fotografía de J.J. Arazuri, a mediados del pasado siglo (1952) la Casa de Baños, el Laboratorio Municipal y la Capilla de San Martín. La casa de Baños de la calle Calderería se inauguró el 9 de noviembre de 1925 y se derribó en enero de 1978. Como la Casa de Baños del Paseo de Sarasate, derribada a finales de la década de los 60, estas dotaciones comunitarias pertenecían ya a otro tiempo, a otra ciudad, una Pamplona donde había casas sin baños o con baños compartidos en algunas viviendas. La Capilla o Basílica de San martín pertenecía a la Cofradía del Santísimo Sacramento que tenía entre otras finalidades la de socorrer a viudas sin recursos. En 1968 se inauguró la casa actual que conocemos como los «cuarticos de San martín» en los que han estado viviendo cerca de una treintena de residentas. En el espacio dejado por la casa de Baños, un pequeño edificio de viviendas y el Laboratorio Municipal se construyó en 1998 el nuevo centro de salud del Casco Antiguo que vemos en estas dos últimas fotos en color, y que fue obra de los arquitectos Manuel Iñiguez y Alberto Ustarroz, de los cuales es también el diseño de la plaza. La plaza está comunicada con la calle Calderería por una escalinata. También en esta zona, en los bajos del edificio de las antiguas escuelas, pero por la calle Calderería se encuentra la sala municipal de usos múltiples de Calderería. En estas dos últimas fotos en color vemos, en la primera, la plaza de Compañía en el año 1999, recién construido el centro de salud pero sin haberse construido el parking. En la segunda, con el parking y la urbanización de la plaza completa, en el año 2010.

Fotos: plaza de Compañía (1916 y 1940) y calle Calderería (1952) de J. J Arazuri; escuelas de Compañía (1994) y plaza de Compañía (1995) de Mikel Goñi.

Plazas y calles de ayer y hoy: La plaza del Vinculo (1969-1995)

La actual  plaza del Vinculo se llamó, oficialmente, Plaza de la Argentina  desde enero de 1949 hasta mayo de 1974, fecha en que el Ayuntamiento decidió cambiarlo por el nombre actual, en referencia al viejo caserón que antes de la construcción del edificio de Correos y Telegrafos, albergaba la harinadora y amasadora de pan para la ciudad. Pese a ello,  en la memoria popular, sobre todo de la gente más madura, salta  el nombre,  a veces,  de la plaza de la Argentina y su inevitable identificación con las paradas de las villavesas (cuya antigua apariencia vemos en la tercera de las fotos de la entrada). No en vano, aquellas paradas estuvieron en el lugar desde 1965, año en que se retiró la famosa farola ornamental,  hasta el año 1982, año  en que se cambió el sistema radial de los autobuses urbanos por uno circular. 

Otro de los cambios notables de la plaza se produjo cuando se derribó  la vieja casa de baños, en el año 1969 para construir un enorme edificio de 8 o 9 plantas, cuya proceso de  construcción vemos en la segunda fotografía de la entrada, de 1971. En el año 1995, con motivo de la urbanización de la plaza, tras la construcción de un parking subterráneo vecinal, se rescató la célebre farola ornamental, que se había retirado en 1965, después de siete años,  y que anteriormente, hasta 1958, había estado enfrente del edificio de Diputación, en el Paseo de Sarasate. También en 1965 se derribó el viejo edificio de la Alhondiga Municipal siendo sustituido el viejo caseron, en los años siguientes, por los actuales y modernos edificios  cuyas fachadas recaen en la plaza y las calles Estella y Yanguas y Miranda, como atestigua la primera foto de la entrada de 1969. Hoy, de aquella vieja Pamplona, solo quedan los edificios más cercanos al Paseo de Sarasate, los de la calle Alhondiga (antigua Casa de Socorro y edificios anexos)

Plazas y calles de ayer y hoy: La plaza de los Burgos (1953-1986)

Esta plaza céntrica del Casco Viejo a la vez que un poco  apartada y desangelada (parece paradójica esta calificación  pues está justo al lado del Ayuntamiento)  ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de su corta historia. En 1953 se inauguró la nueva casa consistorial de la que un año y pico antes, apenas había quedado, de ella, en pie,  la fachada barroca. Entre 1953 y  1954 se derribaban las casas de la bajada de Carnicerías, que vemos en la foto de Arazuri de la derecha, encabezando esta entrada. En 1951, dos años antes, Julio Cia tomaba esa poco conocida fotografía de la izquierda, captando la instantánea desde esas mismas casas de la Bajada de Carnicerías. Desde esas casas se veía el huerto del Marqués de Echandía y, al fondo, el tejado de zinc del viejo Frontón de la Mañueta, derribado también en esa época, 1953-1954. A la derecha de la foto podemos ver  unas viejas casas de vecinos que serían sustituidas en 1957 por el actual nuevo edificio de viviendas,  la mayor parte del edificio ocupado por los Almacenes Unzu hasta su cierre en 2007. A la izquierda de la citada foto podemos ver el entonces viejo Mercado de Santo Domingo que sería reformado  en el año 1986 y que hace unos meses ha sufrido una nueva obra, precisamente en su ala más cercana a la plaza de los Burgos,  con la incorporación de un imponente café teatro-sala de conciertos. 



 En la foto de la izquierda de este párrafo, de Vicente Galbete, de 1965, vemos la plaza de los Burgos con el nuevo edificio de Casa Unzu y unos coches de la época. El Ayuntamiento le dió el nombre que ostenta, Plaza de los Burgos, en el pleno del 19 de diciembre de 1958, siendo pues una de las plazas más recientes del casco histórico. La última foto, la foto en color de la derecha,  refleja la disposición y apariencia de la plaza desde la reforma del Mercado de Santo Domingo en 1986 hasta ahora. Bajo su subsuelo hay un pequeño parking para uso de los comerciantes del Mercado y el actual frontón de la Mañueta.