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Comercios del Viejo Pamplona: De Mártires de Cirauqui a San Antón (1908-1963)

Recupero una serie en la que hace mucho tiempo no había trabajado y es la de «Comercios del Viejo de Pamplona» pero en vez de gremios, como he hecho últimamente, volveré a  revisar los comercios por calles y siguiendo un criterio cronológico, esto desde principios de siglo hasta 1963. En esta ocasión le toca el turno a la calle San Antón. Aprovecharé también para hablar de los comercios de la plaza del Consejo. La calle San Antón fue llamada Mártires de Cirauqui entre 1873 y 1900 y de 1903 a 1936. No fue la primera ni la única calle que tuvo nombres relacionadas con la última guerra carlista, ahí están los casos de Héroes de Estella por Chapitela, General Moriones por Pozoblanco o Dos de Febrero por Comedias por citar unos ejemplos. Desde 1937 y por acuerdo de pleno municipal volvió   a recuperar el nombre de San Antón que había tenido antes de 1873. Como en otras ocasiones, nos situaremos en un imaginario día de diciembre 1908, en la esquina de la calle con la plaza del Consejo, empezando por los números pares. Como en otras entradas de la serie recordaré que los números más antiguos no tienen porque coincidir con los de años posteriores y mucho menos con los actuales pero intentaré, en la medida de lo posible dar siempre una referencia.

Me colocaré, en el lado derecho de la calle, empezando por los pares,  donde ahora hay una tienda de ropa llamada «Boutique Bukle» a punto de cerrar, en la esquina de San Antón con la plaza del Consejo. En los años 30 en el nº 2 de esta plaza  estaba Arizmendi y Compañía con  la pañería «La Innovación» (pañería, confección y novedades para señoras), años después, en los años 50  Sebastián Ferraz y Hnos abrirían Almacenes Ferraz en el nº 1 y 2 de la plaza con venta al por mayor y menor de tejidos, que también incluyo, por cercanía, dentro de este itinerario comercial de la calle San Antón. Ferraz tenía también un almacén-tienda en el nº 38 de la calle Mayor y otra segunda sucursal en el nº 6 de la calle Estella. Pues bien,  en 1908, en esa esquina de la plaza con la calle Mártires de Cirauqui había una tienda de sombreros  que arreglaba también máquinas de coser a nombre de Manuel Comes, actividad que continuará  a comienzos de los años 20, luego venía la carbonería primero de José Ansa y luego de Julián Itúrbide que seguirá  hasta los años 30.  Donde hoy se encuentra «Calza Perfect», aqui, en los años 50,  había un negocio de calefacciones a nombre de Aquilino Arteaga aunque por el anuncio de la entrada vemos que también tocaba otros ámbitos (campanas criadoras, comederos y bebederos) y en los 60 la agencia de viajes Ultramar Express. Dejando a un lado  la Casa Museo de Fermín Echauri en las siguientes bajeras había un par de tiendas de coloniales, -la de Armendáriz que en los años 20 ocupa la Viuda de Irujo y la de Fermín Subiza. El negocio de coloniales de Subiza lo cogería en los años 20 la Viuda de Galán, de la que hablaré después. La tienda de Irujo tuvo su importancia ya que ocupaba los números 8 y 10, donde estaban antiguamente los talleres de Cáritas  y en los años 30 además de coloniales se dedicaba también a los cafés tostados al por mayor y la fabricación de pastas alimenticias,  -como se ve en los dos anuncios publicitarios adjuntos a este párrafo-,   el blanqueo de cera, la venta de cerillas al por mayor, y las semillas. La fabrica de pastas para sopa se trasladaría años más tarde a una instalación en la avenida de Guipúzcoa.  En los años 50  el negocio estaba a nombre de Maravillas González Tablas. Este apellido y el de Irujo han aparecido en otras ocasiones vinculados a otros negocios comerciales de la ciudad. Junto a ella en los años 30 se ubicaba Ignacio Soria, instalador y vendedor de componentes de electricidad que continuaba en el lugar a mediados de los años 60.

A continuación del local de  la viuda de Irujo, al final de  los años 20, como he dicho,  se encontraba la tienda de Viuda de Galán con venta de aceite, coloniales, fábrica de chorizos y cafés tostados al por menor,  que continuará bajo la dirección de  Luis Galán en los años 50 y que en los 60 dará paso a la tienda de tejidos de Arsenio Fernández. A partir de ese momento creo que  hasta ahora que lo ocupa la franquicia de productos ecológicos y naturales «La ventana natural» el destino comercial fue el del equipamiento personal, ropa o calzado. Allí he conocido, desde los años 70 y 80,  las tiendas de Sayoa, de Miguel Ángel García Falces con su «impresionante» humanidad, «Machin» y «Paso Cómodo». Más adelante, en el nº 14, en esta misma década de los 20 estaba la carnicería de Anacleto Goñi, donde hoy está la perfumería y negocio de pelucas Pascual (este negocio de Feliciano Pascual surge, como droguería y perfumería,  después de la guerra). En el lugar donde hasta hace poco estuvo la joyería Mendihur estaba, en los años 50, el zapatero Cesareo Esparza, poco tiempo después Félix Mendivil ponía allí su negocio de bisutería. Al final de este primer tramo, antes de la belena de San Miguel, en 1908, estaba la barbería de Manuel Flor. En este número,  en los años 20 se instalaba Joaquín Arrastia con su carnicería que mantendría hasta los años 60, si bien en esta época tardía no la encontramos aquí sino en el nº 38. También tuvo otros despachos de carne en el nº 4 de Estafeta y el 51 de la calle Mayor. En los años 50, pasada la belena,  en el nº 20, donde luego estuvo la tienda de fotografía de Bozano estaba la tienda de comestibles y fabrica de chocolate, velas y bujías de Pedro Baquedano y junto a ella, en una tienda más chiquita, donde hoy está Guapas estaba la tienda de comestibles de Justo Maganto hasta los años 60. En estos años 60 la tienda de Baquedano aparecía no en el 20 sino  en el  30.

En el segundo tramo de la calle, en los años 20 y en el nº 24 Justo Jaso regentaba una tienda de frutas y verduras y en los años 30 Silvestre Larumbe una tienda de coloniales;  en 1908 en el nº 30 estaba la carnicería de Rosa Erro y en los 30  Bruno Arbilla hasta los años 50, luego la quesería de Victoriano Saralegui (con su Mantequería Baserri de la que hablaré más tarde),  y en los años 20-30, en el nº 32 la zapatería de Antón y Egaña, que continuaba en los 50 bajo el nombre de Vda de Miguel Antón;  en los años 60 su lugar lo ocuparía la pescadería de Miguel Gil;  luego en los años 30 en el nº 34 se instaló Juan Erroz con un taller de fontanería, sanitarios, hojalatería y lampistería que yo he visto abierto hasta hace cerca de 10 años y  un bar a nombre de Sofronio Borda que tenía también un taller de carpintería en el nº 4 de padre Calatayud (de ambos, erroz y Borda,  dejo un par de anuncios aquí al lado). Este negocio en los años 50 dio paso tras la guerra a Casa Torrubia, de Jovito Torrubia Pueyo, con platería, bisutería, relojería, quincallería y bazar; en 1908, en el nº 36 había un colegio, sin internos, de Genoveva Martínez, en el 38 la mercería de Macua y Górriz (en los años 30, que posteriormente será sólo de Emeteria Gorriz)) y en el nº 40, un poco antes de La Golosina, la posada o casa de viajeros de Lorenzo Tiberio. Tras la Golosina, en los años 30 y en el nº 44, había otra tienda de coloniales, ésta de Félix Corral y en los años 50 de Valerio Leache. En los años 60, su lugar es ocupado por Electricidad Osinaga, de José Mª Osinaga,  con venta e instalaciones de material eléctrico. Esta también le he conocido abierta hasta finales de siglo, al menos. Donde estaba «La Taberna de San Antón» a comienzos de los años 60, el bar era regentado por José María Areta. Posteriormente, en el nº 46,  venía la taberna, -vendía vinos por decalitros-, de Francisco Navarlaz,   que posteriormente veremos también en la calle San Nicolás, esto en 1908 porque, posteriormente,  en los años 30 y siguientes estuvo el latonero y reparador de todo tipos de instrumentos musicales, Eustaquio Fernández, del cual les también un anuncio.

En el nº 48, donde hoy se encuentra el restaurante «Anttonenea» se encontraba,  en los años 30, la casa de comida y taberna de Pedro Irurita y junto a él había un latonero y, en los años 50, ahí estaba el bar taberna o  figón de Juan Ayerra que, en los 60, regenta Fermín Viniegras, con mesa de futbolines incluída. A continuación estaba la posada de Silvestre Latiegui que, años más tarde, albergará en sus bajos, la guarnicionería de Feliciano Barasoain que continuaba en los años 30 y de la que adjunto un anuncio publicitario. En el edificio donde hoy está Baños Lecar, con pensión y restaurante,  estaba la fonda «La Bilbaína» de Cecilio Jaso, que continuará a lo largo de las siguientes décadas, bajo la dirección de Flor Jaso, y a continuación, donde estuvo Mendi Kirolak, la zapatería de Francisco Moya. Más adelante había otras carbonerías, la de Fermín Juango al que sustituye luego Bonifacio Aguado, Enrique Saraldi, y otros, y, en los últimos números de la calle, diversos negocios  relacionados con los abonos, la construcción y la agricultura. En los años 20, en el nº 66, encontrábamos la abacería de Nicolás Charroalde y al final de la calle, en el nº 72 había otra posada, la de Mariano Aznar. En los años 30, en los últimos números, entre el 64 y el 72  estaban  la carpintería mecánica de Santiago Navaz, la posada de Antonio Ciriza y el taller de tapicería  y ebanistería de Francisco Larumbe. En los años 50, entre los números 56, poco después de donde está Lecar y el nº 66 estaban la zapatería de Pilar Colas, con venta de calzado ordinario, la lechería de Amador Errasti, la peluquería y barbería de Manuel Amilo Carasusan, el carbonero Vicente Churrío, sustituido luego por Alfonso Echeverría,  y la tienda de comestibles de Antonio Ibero que continuaba en los 60. Muebles Andueza y Zozaya aparece en el nº 70 de San Antón, al menos desde los inicios de los años 60. En los primeros pisos abundaban, en aquellos años, las fondas o posadas, sastrerías y peluquerías de señora.

Pasamos al otro lado de la calle,  a su lado izquierdo, y revisamos quien fue ocupando los números impares, igualmente desde el año 1908 hasta 1963. En 1908, los primeros números de los que tenemos referencia empiezan en el nº 5 de la calle, -es mejor no comparar con la numeración actual ya que seguro que muchos  no casarían-. En el nº 5,  que luego uno de ellos será el nº 3, estaban la fabrica de vinos de Cleofé Sarasa y la fábrica de tocinos, jamones y chorizos de Artazcoz que continuará durante los años 20 y 30.  La fábrica de vinos pasará, en 1921, a manos de los hermanos Taberna (Patricio y Victoriano) que continuarían en el lugar hasta finales del siglo;   en la de tocinos y jamones Artazcoz yo me acuerdo, desde niño, que ahí estaba una de las tiendas de Charcutería Itarte y es que en los años 50 ya se encontraba en este local Juana Lacunza, Viuda de Itarte,  y luego su hijo Félix. En el nº 7, donde ahora hay un aparcamiento de bicicletas municipal,  estaba la hojalatería de Sabas Tornero, luego Sucesores de Tornero, desde principios de siglo hasta  bien avanzados los años 60. En los años 20, en el nº 1,  estaban la zapatería de Valeriana Garriz y hermanas, que vemos en la segunda  fotografía de esta entrada y la librería papelería de Emilio García Enciso que, posteriormente, se trasladaría al nº 14 de la avenida de San Ignacio. Más tarde en el tiempo,  en su lugar se ubicaría,  durante varias décadas, Casa Erviti que vendía máquinas de coser y cogía puntos  a las medias. Lo estuvo hasta diciembre de 1960 en que Marcial Martinez y su tio abrieron Almacenes Numancia, que permanece abierto en la actualidad. Cerca de Droguería López se encontraba la fábrica y tienda de chocolate de Ramón Yarnoz que trasladó luego a San Miguel, 2. En la esquina de San Antón y San Miguel había, en los años 30,   un zapatero de apellido Alvira. En los 50, en este lugar estaba Mercedes Astiz Oroquieta, con venta de calzado fino y, en los 60, Ricardo Galbete, con el mismo tipo de género.

En el nº 19 de la calle, donde hoy está panadería Arrasate, estaba a comienzos de siglo Veramendi y Vda de Echarri, herreros, almacenistas de hierros, fabricantes de camas, almacenistas de carbón que continúan en el lugar hasta 1937 que es cuando Ambrosio Arrasate Beunza funda la panadería- pastelería Arrasate, entonces era el nº 23. Hablaré un poquito de esta empresa. Fue en 1850 fue cuando Antonio Echarri, natural de Arruiz, se decidió a abrir un pequeño almacén de hierros en la calle San Antón.  En 1871, tras unos años  en solitario, formó sociedad con Juan Veramendi. Tras la muerte de su fundador se creó una nueva sociedad entre su viuda Antonia Erviti y Juan Veramendi, siendo designado como Gerente Pedro Echarri Erviti, hijo del fundador y Antonia Erviti. Posteriormente, agotado el tiempo de duración de la sociedad, fue Pedro Echarri quien adquirió completamente la propiedad del negocio y continuó con su gestión, tal  y como venía haciendo desde tiempo atrás. Tras su época de gestión fue su yerno Tomás Aldaz Mina quien se hizo  cargo de la empresa hasta el año 1971. Fue entonces cuando adoptaron su actual forma jurídica de Sociedad Anónima, con la razón de Aldaz Echarri S. A., tomando control la cuarta generación de una empresa netamente familiar. En 1997 la compañía abandonó el casco urbano, -yo recuerdo una nave de Aldaz Echarri en Marcelo Celayeta, antes de llegar a Matesa-,  y se trasladaron a tres naves industriales en el polígono Areta de Huarte.

Antes de Arrasate, en los años 30, se encontraba la alpargatería de Anastasio Velaz que continuó hasta los años 50. Donde hoy está la carnicería Javier (nº 27) estaba,  a principios de siglo,  la taberna de Martín Ucarré y en el supermercado actual (nº 29) otra tienda de tocinos, embutidos y jamones primero a nombre de José Agesta, luego de Leandro Fernández y en los años 30 una alpargatería de Sebastián Erviti,  junto a la tienda de coloniales de Facundo Setuain. En el primer piso,  la posada de Viuda de Sesma. Después de la guerra,  en el nº 29 se instaló la agencia de pompas fúnebres de Eugenio Azcona Rayo, quien junto a Joaquín Ortigosa (San Gregorio, 4), Angel Ardaiz (Jarauta, 62) y Regino Unzué (Zapatería, 58) fundaron,  a mediados de los años 70,    el Tanatorio Irache, -hubo un tiempo en que en la publicidad, recuerdo yo,  se citaban los nombres de las familias fundadoras: tanatorio de Ardáiz, Azcona, Ortigosa y Unzué-. El primer servicio que Tanatorios Irache realizó tuvo lugar el 2 de noviembre de 1976, tres días después de su inauguración. Se trataba del primer tanatorio de nuestra comunidad y el décimo que se construía en España. Fueron, por lo tanto, pioneros en su sector. Antes de la agencia funeraria en el nº 27 estaba la tienda de muebles de  Federico Azcona. En los años 60, en el mencionado  27 se hallaba la colchonería de Carlos Latasa

En los años 30, en el nº 31,  donde a finales de siglo o principios de este estuvo una tienda de zapatos para jóvenes: Good, estaba el cestero Francisco Iriarte y luego la tienda de  ultramarinos de Sabina Villanueva.  En los años 20, donde hoy  está la joyería-relojería Larrayoz,  teníamos la pescadería de Eulalia Jaunsaras y posteriormente una tienda de comestibles dirigida por Fructuoso Royo que permaneció hasta los años 60,  luego la carpintería de Florentino Daroca y un poco más adelante, en el nº  39, antes de Olleros, la posada de José Sesma. Por cierto antes de trasladarse al 33-35 Larrayoz estuvo en el otro lado de la calle, en el nº 34 desde el año 1952 o 53. En los primeros años 50 en el 37 estaba la lechería de Victoriano Saralegui, el mismo que, como he citado tenía una quesería en el otro lado de la calle. De estos pequeños negocios conocidos bajo el nombre de Baserri saldría lo que hoy conocemos como Goshua. Procedentes de Lizaso, en el valle de la Ulzama,  Victoriano y su esposa Lourdes Satustegui, que vemos en la fotografía adjunta, sacaron adelante la mantequería en el nº 28 y la lechería en el nº 37 de la calle San Antón, vendiendo todo tipo de productos lácteos: leche, mantequilla, quesos, etc. Empezaron a trabajar con los mejores establecimientos de  hostelería sobre todo a través de sus famosas y míticas cuajadas,  con su inconfundible recipiente de barro.  En los años 60 Baserri concentró su actividad en los números 28-30 de la calle y el local del nº 37 lo ocupó un negocio de encurtidos a nombre de Felicísimo Rey.

En los años 50 y 60  entre lo que hoy es Olleros y era la Cristalería For, hoy una tienda más del 365, se encontraban la panadería de Iribarren y Aznar, (Aznar, el de piensos Sanders tenía su molino de piensos en Echavacoiz, como vemos en el anuncio de la página), la mercería de Eustaquio Luna, luego de Ismael Sierra,  donde antes estuvo la carpintería mecánica de Azcona y la carbonería Viuda de Igoa. A continuación  venían el ebanista y vendedor de muebles Isidro Astiz y luego la pescadería de Félix Sarasibar Vidaurre. He citado a Cristalería For. Cristaleria For se fundó el 25 de febrero de 1955 e inició su actividad como fabricante de espejos en esta calle, trasladando su actividad productiva  a Landaben en el año 1970. En el año 2002  trasladaban también sus oficinas y su espacio de exposición a Landaben. Junto a For estaba el fontanero Rafael Erice.  A primeros de siglo, en el nº 55 trabajaba el ebanista y tapicero Félix Pérez, -más tarde una hojalatería-, la de Venancio Erice que sigue en los años 30 y a continuación, donde Kotonalia,  la abacería de Justa Eraña. Posteriormente donde la pescadería Lourdes estaba la guarnicionería de Lázaro Álvarez que permaneció en el lugar desde los años 30 hasta los 50 y 60. En el nº 65,  donde hoy hay un almacén logístico de Oraintxe,  estaba Balbina Martínez,  con su negocio de frutas y verduras. Al final de la calle, en los números 67 y 69, donde estuvo el bar Zuhaitza y, desde la segunda década de siglo, la Federación Católica Social de Navarra, germen de las cajas rurales, estuvieron la posada de la Viuda de Peralta, -que más tarde llevaría Ana Mina-, un negocio de pupilage de caballerías a cargo de Sotero Iribarren y la taberna de Domingo Ojer. En los años 50 , en este último tramo, donde ha habido siempre una galería de arte, la última creo que de Michel Menéndez, estaba la fábrica de calzado de goma de Benigno Turrillas y Jiménez, a continuación la fábrica de embutidos y tocinos de Isidoro Imizcoz, (luego Micaela Huarte) y la tienda de comestibles de Felisa Oses. Muy al final, antes de llegar a la farmacia de Ciudadela estaba la carpintería de Manuel Clemente. Hoy en día, muchos de esos locales siguen cerrados después de muchos años. Una pena.

Fotos por orden de aparición: Nº2: Calle de San Antón. Mayo de 1953. Foto J.J Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Colección Arazuri. AMP. Nº 7: zapatería de Valeriana Gárriz y Hermanas. 1919. Pamplona, calles y barrios; Nº 13: pedregada en la calle de San Antón. 12 de julio de 1932. Foto Galle. Pamplona, calles y barrios. , Nº 14. Foto de la calle San Antón. 1997. Archivo Asociación Casco Antiguo, Nº 17: Foto de la calle San Antón. 1997. Archivo Asociación Casco Antiguo, Nº 18: Foto de Goshua. https://goshua.com/es/magazine/el-origen-de-goshua y Nº 21: foto de Cristalería For. http://www.cristalfor.com/empresa/

Comercios del Viejo Pamplona: San Miguel (1908-1963)

Vuelvo con la serie «Comercios del viejo Pamplona». En esta ocasión con una calle cortita, la calle San Miguel. Cualquier intento de casar la numeración antigua con la moderna parece imposible, como veremos, pues no hay apenas coincidencias, hay saltos de números en la actualidad, por ejemplo en el lado izquierdo pasamos del nº 7 al 13, probablemente imagino que por fusión o anexión de edificios de viviendas y en el lado derecho hay desajustes entre la numeración antigua y la moderna. Empezaremos por la belena de San Miguel donde aun permanece la Mercería Carmen que aun conserva el nº 2 de la calle como recuerdo de la antigua numeración, la tuvo hasta los años 20 y  donde está su única puerta de entrada aunque el comercio también ostenta el 75 de la calle Nueva, por lo que cabe pensar que pudo tener también entrada por esa otra calle. Antes de la mercería, a principios del siglo,  estuvo en su lugar la alpargatería de Esteban Erro que en los años 30 se trasladó al nº 13 de la calle. Posteriormente encontramos a Droguería López si bien,  a primeros de siglo, estaba enfrente, en el nº 3 de la calle bajo la dirección  de Alvaro López Gómez. La droguería se fundó en 1904 como botica y luego se convirtió en droguería, vendía, además,  aparatos fotográficos. Fue a mediados de los años 20 cuando pasó a su actual ubicación en el lado derecho de la calle, en el nº 2, numeración que compartía con la tienda de Ramón Yarnoz que vendía chocolates, azucares y ceras. En esos años 20  a Alvaro le sustituyó su hermano Emilio que estuvo al frente del negocio hasta su fallecimiento, y al que luego le seguiría su hijo Joaquín hasta 1985. En el nº 4 en donde después se puso López estuvo, a principios de siglo, la carnicería de Antonio Orus vendiendo tocinos, jamones y embutidos, a este le seguiría en los años 20 Pascasio Yoldi, con el mismo género, y en los años 50 Miguel Yoldi y más tarde en los 60 y 70 Regino Setas. A continuación  en el nº 6, donde hoy hay una agencia de viajes, estaba la abacería de Doroteo Barcelo que luego se trasladaría al nº 12.

Como he dicho en los años 20 se recupera la numeración actual, de tal forma que donde hoy está Cool en tiempos estuvo la mercería de las Hermanas Agurruza, negocio que permanecerá dentro de la familia Agurruza hasta al menos los años 60, primero bajo la titularidad de María (Años 30) y luego de Emiliana (Años 50), casi siempre con el mismo género: quincalla (lo que hoy se llamaría bisutería), mercería y paquetería, introduciendo perfumería desde los tiempos de María. En los años 30, en el nº 8, estaba la casa de la familia Arrieta, uno de sus miembros, Juan Manuel fue alcalde Pamplona; aquí,  en este edificio, tenía su sede social la fundición de Apolinar Arrieta. Aparece en las guías comerciales y licencias municipales como fabricante de bombas, fundiciones de hierro y otros metales, construcción de maquinaria industrial y venta de  maquinaria agrícola e industrial. En 1905, en el nº 10, encontrábamos la carnicería de Julio Rodríguez que mantiene el negocio hasta los años 50.  A continuación venía el negocio de venta de cereales al por mayor y por menor de Juana Gallego  que luego  sería ocupada por  la abacería de los Sucesores de Barceló y más tarde por la carnicería de Manuela Erdozain, que hoy es Carnicería Vizcay, con más de 60 años de historia pasando de padres a hijos, posteriormente  la ferretería de Marcelina Irigaray y, atravesando el cruce con San Gregorio,  la taberna y tienda de venta de vinos de Miguel Muniain, al que sustituye Aniceto Muniain ocupando los números 16 y 18, la tienda de venta de aceites al por mayor de Agapito Peralta  (luego Comercial Belo) en el nº 22,  donde hoy está  la pizzería Pulcinella,   y durante mucho tiempo, al menos desde los años 60 estuvo la tienda de bolsos de Manuel  Nagore.

Antes, donde yo recuerdo estuvo la tintorería La Elegante estuvo la zapatería de calzado fino de  Genadia Pascual Hermoso. La tienda de comestibles de Jesús Torrens que permanece todavía abierta en el nº 12 permanece en este lugar al menos desde los años 40, según los anuarios comerciales. El último tramo de la calle San Miguel acababa en la bonita Casa Navasal, aunque no he detectado ningún número mas allá del 22, bueno, no es así, sorprendentemente en los años 60, solo en los años 60 descubro los números 36, 40 y 46, en los dos primeros había una churrería (de Margarita Eguillor) y  sendos bares de Damian Elizalde y José Guerra y una droguería de José Luis Casimiro y una tienda de ultramarinos de Juan María Zabalza. Me choca el salto e ignoro si esta numeración correspondía a la mencionada Casa Navasal derribada a finales de la década de los 60 o correspondían a algún número de la plazuela. ¿Alguien puede arrojar un poco de luz sobre esos establecimientos?.

Si empezamos la calle San Miguel por el lado izquierdo, del mismo modo y sorprendentemente,  a primeros de siglo,  encontramos la zapatería de Eusebio Aragón en el nº 1 de la calle San Miguel, sin embargo, por fotografías, que incluso han aparecido en este blog, sabemos que la zapatería de Eusebio Aragón estaba en la plazuela de San Nicolás, donde desde hace más de tres décadas se encuentra Ortopedia Aquiles.  En el nº 3 estaba como he dicho la droguería López así como la hojalatería de los hermanos Soria que vendían también material de electricidad. En el nº 1 desde la postguerra se encuentra el conocido comercio Colchonería Purroy que inicialmente fue una tienda de tejidos ampliando más tarde su negocio al de los colchones que es en el que finalmente se especializó. A continuación estaba el  ultramarinos de Manuel Lecumberri que en los años 20 se trocaría en venta de vinos y licores a cargo de Elías Goñi, y en los años 30 en la camisería y tienda de confecciones de Manuel Batllori, luego Viuda de Batllori (anteriormente había estado en la calle Zapatería) que a finales de los 40 pasa al otro lado, al nº 8, como Herederos de Manuel Batllori y en los 60 se transforma en Galerías Navarra S.A (bajo el epígrafe de bazar y tienda de venta de confección), en su anterior localización, en el nº 5,   se ubicó desde finales de los 40 la conocida Casa del Maestro (anteriormente ubicada en la calle Nueva), fundada por Nolasco Pérez Ilzarbe  al que sucedió en la titularidad su viuda y luego el matrimonio formado por su hijo Francisco Pérez  Ilzarbe y su esposa Julia Ruiz,  y en los números 7 y 9  estaba, a primeros de siglo, la fábrica de pastas para sopa de Antonio Gayarre, junto a su tienda de coloniales, que en los años 30 regenta Maravillas González y que en los años 50 se dedica  a la droguería al por mayor.

En los años 50 se ubica en el nº 11 con bazar, relojería, bisutería y quincallería José Mendivil Fernández, ahí he llegado a conocer en los años 80, Joyería Lyon, regentada por su hija Maria José, y es que José Mendivil fue el padre de una conocida familia de joyeros y relojeros pamploneses, como Francisco Mendivil (Berna) y Mari Jose Mendivil (Alexander y Mendihur). En los años 30, en el nº 13 hallamos la alpargatería de Esteban Erro y posteriormente la fábrica de chorizos de Mariano Goñi. En la calle han tenido su sede otros conocidos negocios como el de los Gallo (con peluquería, barbería), y sobre todo en las últimas décadas conocidos por el negocio de los callistas, peluquerías como las de Josefa Flor, Mari Carmen Luri, mercerías como la de Carmen Labiano, en el nº 13, sastrerías, perfumerías como la de Angel Santesteban (en los años 30) o tienda de calzado como la de Francisco Elvira, incluso la firma de perfumería Colomer tuvo representación aquí en los años 60.

Fotos por orden de aparición: C/San Miguel. Colección fotográfica de la Fundación Telefónica (1924-1934). C/San Miguel (1968). J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Calzados Aragón. (1934). Galle.

    

Por las calles de lo viejo: San Antón y San Miguel (1968-2000)

La calle San Antón es una muy antigua rúa de nuestro Casco Viejo que comienza actualmente tras la plaza del Consejo y desemboca en la calle Ciudadela. Su origen se remonta, al menos, al siglo XIII. En ese tiempo había en la zona dos agrupaciones gremiales, la de los herreros que se situaron cerca de la actual calle San Miguel y la de los zapateros, en las cercanías de la Taconera. En el siglo XIV, los dos barrios gremiales se unieron en una sola calle bajo el nombre de calle de las Zapaterías y Ferrerías. En el siglo XVI la calle de la Salinería se convierte en calle de la Zapatería y la antigua calle de las Ferrerías comienza a denominarsele calle de las Zapaterías Viejas. Es en el siglo XVII, cuando tras la instalación del convento de san Antonio Abad en el final de la calle  pasa a llamarse calle de San Antón, denominación que se asienta en el siglo XVIII y desplaza a las anteriores. No obstante entre 1873 y 1900 y de 1903 a 1936 a la calle se le llamaría calle de los Mártires de Cirauqui. Desde 1937 y por acuerdo de pleno municipal vuelve  a recuperar el nombre de San Antón.
Partiendo de  la plaza del Consejo, el primer comercio con el que nos encontrabámos a la izquierda, tras el Palacio de Guendulain era y es Almacenes Numancia, abierto por Marcial Martínez y su tío en diciembre de 1960 en un local de 180 m2 donde antes estuviera Casa Erviti. Antes habían estado en otras ubicaciones: en el nº 14 de la calle Sangüesa y luego en el nº 65 de la calle San Fermín.   En la tienda se vendían artículos de mercería, pijamas, calcetines y ropa de calle. Casi trece mil artículos de todo tipo. Desde la década de los 70 están al frente del negocio las dos hijas de Marcial, Inma y Pilar: en sus buenos tiempos llegaron a trabajar en la tienda más de cuarenta personas, reduciéndose en la década de los  90 a quince y en los primeros años del nuevo siglo son las hermanas Martinez las que llevan en solitario el negocio, eso sí, con la ayuda de su hijos. Más adelante estuvo durante muchos años, por lo menos hasta los primeros años del nuevo siglo una tienda de productos artesanales, Artesanía San Antón, dependiente de Caritas Diocesana,  luego una de las muchas carnicerías Itarte, donde hoy esta una tienda de Huerto Fresco y más adelante en la esquina de San Antón y San Miguel, Calzados Albete.
Pasando a los pares, en el nº 2 de San Antón  (y 3 de la plaza del Consejo) estaba el histórico comercio Ferraz, que atisbamos en la derecha de la foto adjunta,  y que tenía tiendas en diversos lugares del Casco (p.ej en la Mayor)  y del  Ensanche. En los años 90 Ferraz cerró la mayoría de su tiendas, haciéndose cargo de ellas sus trabajadores que constituyeron sociedades laborales, como fue el caso de Devoré que ocupó uno de los locales de Ferraz en  la plaza de Consejo. Tras Ferraz nos encontrábamos con la sede hoy, entonces talleres ocupacionales de Caritas (yo recuerdo haber llevado alguna radio o pequeño electrodoméstico para que lo arreglasen en ese taller de reparaciones), luego una tienda de ropa de señora que se llamaba Sayoa, (recuerdo el enorme letrero en banderola que había en el edificio y también recuerdo a  su propietario, un señor ya mayor en los años 80 y de una humanidad desbordante, por su volumen y también su carácter afable, que se apellidaba Falces). En este mismo local se instaló años más tarde un tal Machín que dio nombre también a su tienda, hasta que a finales de los 90, Josefina Redin ubicó aquí su tienda  Paso Cómodo. Hoy se encuentra en este local la Herboristería San Antón. Más adelante estaba y siguen estando la tienda de pelucas y perfumería Pascual y la Joyería Mendihur.

Volviendo al lado izquierdo de la calle,  tras el cruce con San Miguel, encontrabámos la Droguería López. Droguería López se fundó en 1904 aunque no como droguería sino como botica, una botica que regentaba entonces el hermano de Emilio López y que estaba situada  en la calle San Miguel, en la acera  enfrente de su actual ubicación: Fue en los años 20 cuando la droguería paso a su actual local. Al fundador le sustituyó su hermano Emilio que estuvo al frente del negocio hasta su fallecimiento y posteriormente la regentó su hijo Joaquín hasta abril de 1985, año en que los trabajadores se quedaron con el negocio, haciendo, hace unos años, una reforma total que mantuvo su imagen histórica tradicional. Tras Droguería Lopez estaba Panadería Arrasate (en la foto siguiente a la izquierda de la foto), la Carnicería  Javier, de Javier Jimenez, abierta en 1985, aunque Javier ya llevaba para entonces más de 20 años en el oficio, sobre ésta  la peluquería Malu, a continuación el supermercado de San Antón, (antes estuvo allí la carpinteria Azcona, uno de los fundadores del Tanatorio Irache), una tienda de regalos (Regalos Pueblo) que más tarde dejaría paso a una tienda de zapatos para jóvenes, Good, la boutique Celia que luego ocuparía la tienda de tallas grandes Olleros, la Mercería Ismael ocupada luego por Frutería Carlos, Cristalería For que ya hace años trasladó sus oficinas y producción a Landaben, y otras pequeñas tiendas de fugaz existencia que apenas recuerdo.

En el lado derecho, pasado el estrecho callejón  de san Miguel, con ese edificio un tanto abombado que parece querer caerse estaba, desde tiempo inmemorial, Foto Bozano que se jubiló hace cinco años, hoy una tienda de un chino, luego Boutique Joseba, hoy ocupada por una tienda del Paris 365, la Mercería La Rueca, Bazar Astrain (luego Mei), Alimentación Baserri, la Relojería Larrayoz, regentada actualmente por la segunda generación, fundada en 1953,  que en los años 90 pasaría al otro lado, casi enfrente, en el nº 33-35 y cuyo espacio ocuparía el estudio de Quiromasaje de Yolanda Goñi, la fontanería de Erroz, hoy una tienda de alimentación, Tejidos la Araña, en 1992 se abriría Bag Line, La Golosina, fundada en 1970,  que anteriormente estuviese en la calle San Lorenzo y en San Saturnino, junto al pasadizo de Francisco Seminario, Electricidad Osinaga, Baños Lecar, Arga (Allí se pondría luego Mendi Kirolak, hoy ocupado por Violeta), tejidos Sante, una boutique de ropa que se llamaba Tu moda, la primera tienda que montó, con poco más de 18 años, Javier Moral de Pavana (ahi mismo se puso más adelante una tienda de iluminación que  se llamaba Decoluz y posteriormente  se instaló allí Oraintxe), Droguería Viguera y por último Muebles Andueza y Zozaya, en el nº 70 de la calle. A diferencia de otras calles de lo viejo, esta es una calle que ha conocido una gran rotación y movilidad en los establecimientos comerciales a lo largo del tiempo, lo que hace más difícil su identificación. Al margen de los establecimientos comerciales había también algunos bares y tabernas: el 4×4, donde hoy está Taberna San Antón y algunos bares para jóvenes que aun permanecen.

Llamada en sus origines Belena de la Población (por lo de Población de San Nicolás), Belena de las Zapaterías y Belena de San Miguel hasta que en siglo XVIII toma su actual nombre de calle San Miguel. La historia de esta calle está muy unida a la del Hospital de San Miguel que a partir del siglo XVIII se convirtió en Casa Vicarial de San Nicolás y que estaría ubicada en el nº 14 de la calle. En 1891, la casa parroquial fue comprada por Martín Irigaray, fundador de la famosa Ferretería. La calle San Miguel comienza en la calle Nueva y termina en el Paseo de Sarasate y consta de tres tramos: el primero llamado Belena de San Miguel, entre Nueva y San Antón, con la Mercería Carmen, a su derecha como único establecimiento comercial de la calle con décadas de existencia a sus espaldas, (Textiles Blanco que tiene ventanales al lado izquierdo de esta calle tiene su entrada por Nueva y se inauguró en 1969); el segundo tramo va de San Antón a la plazuela de San Nicolás y el tercero llega hasta Sarasate y solo consta de números pares.En el segundo tramo, tan estrecho como el primero y con circulación rodada hasta su peatonalización, en la primera década del nuevo siglo, encontrábamos los siguientes establecimientos, a la derecha, la mentada Droguería Lopez, Carnicería Setas, más tarde, BBB Moda Joven, Too Much, y más recientemente Viajes Tornasol y Anavarra.com, más adelante hubo durante bastantes años una tienda de discos, Frudisk, cuya casa madre estaba en San Sebastian. Cuando cerró esta tienda se puso una perfumería de low cost llamada  Kwapas y actualmente la cuchillería Tellería. A continuación, en el nº 8 de la calle estaba Galerías Navarras, como podemos ver en la foto de 1968 de J.J  Arazuri, que encabeza esta entrada;  Posteriormente sus dueños,  los hermanos Benito y Tomás Glaria le cambiarían el nombre por Nuevas Galerías. Eran también propietarios de otro histórico comercio de la ciudad: Confecciones Chile, con grandes tiendas  en la calle Mercaderes, esquina con Mañueta  y en el Paseo de Sarasate. Foto Ama tenía su estudio en el 1º piso. Tras el cierre de Nuevas Galerías, el local permaneció varios años cerrado, hasta que en 2008  se instaló, tras una profunda reforma, Adolfo Dominguez, quien hace escasos meses cerró esta bonita tienda de tres plantas y más de 1000 m2 de superficie. Tras Nuevas Galerías estaba y están unos cuantos comercios históricos: Carnicería Vizcay, con más de 60 años de historia, Torrens y Ferretería Irigaray. Ferretería Irigaray inició su actividad en 1877, fundada por Ricardo Irigaray. Actualmente es regido por los hijos de José Ollo Gil que empezó a trabajar con la familia Irigaray en 1940 y a gestionar el negocio desde 1960, negocio  que ha conocido desde entonces  una importante expansión tanto en superficie de negocio como en nº de empleados, más de medio centenar.

En el tercer tramo y esta misma mano derecha estaba y está el centenario negocio de la Vinoteca Murillo, dos negocios hoy desaparecidos, Limpiezas  La Elegante, Bolsos Nagore, (ocupados hoy respectivamente por  un Ogiberri y  la pizzería Pulcinella), Calzados Venecia (de la familia Erviti, hoy Floristería Biarritz) y Optica Javier Alforja, estos dos negocios en el nuevo edificio que sustituyó a la antigua Casa Navasal a finales de los años 60. Volviendo al segundo tramo, en su parte izquierda encontrábamos en la esquina de San Miguel y San Antón, como ya he dicho Calzados Albete donde hoy está El Mercadillo de las Pastas, Colchonería Purroy, fundado por Emilio Purroy en 1939, inicialmente fue una tienda de tejidos, ampliando el negocio a la colchonería en los años 50, actualmente comparten la gestión la 2ª y 3ª generación, Pastelería Taberna, La Casa del Maestro, (hoy la tienda de la «chica de las lanas»), una oficina de la antigua Caja Navarra, Joyería Lyon (hoy Mercería San Miguel) y en la esquina la boutique de Bakartxo Sarasa «Sagardia».

Fotos de San Miguel (1968) y San Antón (1953) de J.J. Arazuri, «Pamplona, calles y Barrios».