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Los barrios de Ermitagaña y Mendebaldea (1974-1994)

El barrio de Ermitagaña comenzó a edificarse en los años 70. Situado en el lado derecho de la Avenida de Barañaín sobre un gran descampado y enfrente de la gran fábrica de Imenasa. En la foto de la derecha, del siguiente párrafo, de Galle vemos el citado descampado en el año 1973. El barrio estaría separado de San Juan por la Vaguada y la calle Arcadio Maria Larraona y de Iturrama por la propia avenida de Barañain. En su zona más occidental atraviesa la avenida de Navarra y se confunde, en un continuum urbano, con el más moderno barrio de Mendebaldea, del que únicamente le separa la calle Irunlarrea. Su nombre procede del euskera (Ermita-gain: sobre o encima de la ermita). En tiempos debió estar en ese paraje la ermita de San Miguel de Valle Clara. En 1970 se construye el Instituto de Ermitagaña, instituto que tendrá el mismo diseño que el que se construirá en 1972 en la Chantrea, el Irubide y cuya construcción vemos en la foto de la izquierda, del siguiente párrafo, de José Luis Zuñiga. El Ayuntamiento puso este nombre, Ermitagaña, en 1976, a una calle del barrio nombre que acabaría designando todo el barrio. A otras calles les puso nombre de canónigos como el cardenal Larraona o Bartolome de Carranza o de  escritores como Francisco de Aleson, Jeronimo de Arbolancha, Pedro de Axular, Malon de Chaide, Pio Baroja o Manuel Iribarren.
Son especialmente característicos sus edificios de altura escalonada, revocados en ladrillo caravista y tejados negros, como podemos ver en la fotografía de Zuñiga que encabeza esta entrada. Dentro del barrio se construyó, a principios de los 80, en 1982, el complejo de cines Golem, completado luego con librerías y restaurantes en sus inmediaciones y a finales de esa década (en 1988)  el Hotel Iruña Park, cuya construcción también podemos ver en la foto de la izquierda (de Zuñiga) del siguiente   párrafo. Algunos años después se erigiría el segundo gran hotel de la zona: el Hotel Albret. Mis recuerdos de este barrio van asociados fundamentalmente a estas  dotaciones, los cines, de los que ya hablé en la entrada correspondiente del blog y el Iruña Park en cuyos salones organicé algunas actividades. Cuenta también con un mercado de abastos levantado en 1982 y reformado completamente en 1999 bajo la gestión de los propios comerciantes.

Mendebaldea es uno de los últimos barrios en construirse en Pamplona (por supuesto si no contamos con los todavía más recientes de Buztintxuri (construido en la pasada década) o Lezkairu (todavía en construcción). Comenzó a construirse en los años 80, desde los límites de las avenidas de Barañain y Navarra hasta el limite del término municipal. En sus terrenos se estaba la antigua fabrica de Tejidos Goñi Mayo, cerca de Barañain la fábrica de Porcelanas del Norte y enfrente el complejo hospitalario, las traseras de la residencia Virgen del Camino construida en 1964 y de la Clínica Universitaria (1962) así como todas las nuevas dependencias y centros médicos del Hospital de Navarra, construido a primeros de siglo, iniciativa de Concepción Benitez y al que se trasladarían los enfermos del antiguo Hospital Provincial de Santo Domingo en 1931. En los años 80, 90 y siguientes se erigieron en esta zona el centro de Especialidades Príncipe de Viana, el nuevo Centro de Tratamiento Oncológico, centros de investigación, etc. Este barrio destaca por su en general alta calidad arquitectónica y también todo hay que decirlo el alto coste de sus viviendas. 

Entra las construcciones más destacadas cabe señalar las construidas en el Paseo Premin de Iruña, un conjunto de lujosas viviendas proyectado en 1989 y terminado en 1993 con amplios patios interiores como el que se observa en la fotografía de la izquierda de 1994, de Mikel Goñi Leoz. Las calles que componen este barrio también están dedicados  a insignes escritores navarros o muy vinculados a nuestra tierra como: Mariano Arigita (en la foto de la derecha, también de Mikel Goñi), Premín de Iruña, (seudónimo de Ignacio Baleztena),  Benjamín de Tudela, Julio Altadill, etc. Solo la calle Irunlarrea recoge un viejo topónimo de la ciudad. La calle Irunlarrea (que podría traducirse como «prado de Iruña»), parte de la Avenida Pio XII y  cruza el barrio, entre hospitales, hasta llegar a la prolongación de la calle Arcadio Maria Larraona. Mis recuerdos de este barrio están asociados a las frecuentes visitas y estancias en los centros hospitalarios a  lo largo de estos últimos 14 años, como consecuencia de las enfermedades de mis padres, ya ancianos,  y una corta pero intensa etapa profesional, en una oficina, a pie de calle, en la calle Ermitagaña entre septiembre de 1996 y junio de 1998 y antes, unos pocos meses,  en un ático en la calle Irunlarrea, entre marzo y mayo de 1991.

Fotos: por orden de aparición, de Mikel Goñi Leoz (1994), Zuñiga (1980), Zuñiga (1970), Galle (1973), Mikel Goñi (1994), Zuñiga (1988) y Mikel Goñi (1994 y 1993)

La prensa en Pamplona en los últimos años del franquismo (1960-1975)

Los periódicos forman parte también de nuestra memoria histórica, aquellos periódicos asabanados, grandes, inmensos,  que además de informarnos el domingo, -el periódico se compraba sobre todo los domingos-, tenía otras muchas utilidades. Servían para envolver el bocata del almuerzo, forrar cajones o para ponerlos, como base, en las baldas de la despensa, tapar la cocina económica (antes del aironfix) o para pisar y no resbalarse cuando se fregaba el suelo de la casa o del portal. Eran periódicos grises, con una maquetación amazacotada y unas fotografías de poca calidad. En aquellos años, en que, aparentemente, en este país, no pasaba nada, -nos ocultaban muchas cosas-, el periódico nos informaba de la muerte de Robert Kennedy, Martin Luther King, la llegada del hombre a la luna, las guerras de Oriente Medio, la crisis del petroleo o el Watergate. En casa, casi todo el interés se centraba en los cambios urbanísticos locales y el   deambular de Osasuna por los campos de segunda y tercera división (casi, casi como ahora). En aquellos años, no se leía tanta prensa como ahora y de los periódicos locales era el «Diario» el que se leía en casi todos los hogares, hasta el punto de que formaba parte indisoluble de aquella compra dominical, junto a las barras de pan y las bolsas de Copeleche. Los periódicos se convertían, a veces, en testigo mudo del paso del tiempo y de la historia, hasta el punto de que, alguna vez, haciendo alguna limpieza profunda en casa, en algún rincón escondido descubrías la hoja de un periódico fechado  quince o veinte años atrás. Tempus fugit.


En mi niñez, en los últimos años de franquismo, se editaban en la ciudad tres periódicos, cuatro cabeceras, si contamos la «Hoja de Lunes». Estos  eran «El Pensamiento Navarro», «Diario de Navarra» y «Arriba España». Comencemos por «El Pensamiento». «El Pensamiento Navarro» se fundó a finales del siglo XIX, concretamente el 17 de octubre de 1897, siendo su primer director Eustaquio Echave Sustaeta, ocupando el hueco dejado por el periódico carlista «La Lealtad Navarra». Hasta 1911 se definía como carlista, pasando luego a titularse «diario tradicionalista». La fundación del periódico se hizo por medio de acciones de 25 pesetas y con un capital inicial de 13.000 pesetas, pasando a ser propiedad de la Junta Regional Carlista en 1910, hasta que en 1933 se trasvasó la propiedad a una sociedad mercantil la Editorial Tradicionalista S.L, que se convirtió en 1938 en Editorial Navarra S.A, consiguiendo eludir el decreto de unificación (de los medios de comunicación) promulgado por Franco. Entre los accionistas y consejeros de la empresa estaban el Conde de Rodezno, Joaquín Baleztena, Blas Morte y otros como Induráin, Martinicorena, Barbarin, Martínez Berasáin, Mata, Beunza, Errea, Pérez Tafalla y Laborra. El periódico comenzó a editarse en la imprenta Viuda de Idoate, pasando luego a la imprenta de La Acción Social. También se imprimió en Lizaso Hermanos -en la calle José Alonso, en el primer Ensanche-; en un edificio al comienzo de la calle Jarauta, concretamente en el nº 2, que vemos en la fotografía de la izquierda, en casa Foronda, calle Estafeta, junto al Hotel «La Perla», y desde el 30 de abril de 1938 hasta su cierre, en los locales de la calle Leyre 18-20, que hoy vemos ocupados por una sucursal bancaria tal y como se observa en la fotografía de la derecha. 


En 1936 el rotativo  tiraba 2.000 ejemplares y se adhirió de inmediato   al golpe militar de Franco, estando  muy vinculado a los requetés. Este año el periódico renovó su maquinaria gracias a la incautación de linotipias y rotativas de los periódicos vascos «La Noticia» y «El Liberal». Francisco Lopez Sanz dirigió el diario durante más de 30 años, de 1933 a 1966. Hubo momentos de fricción entre los miembros del Consejo, muy conservadores, y el partido carlista como cuando, en los años 60, el carlismo derivó hacia posiciones más progresistas de la mano de Carlos Hugo de Borbon. De hecho, en esta década,  de la mano de Javier Maria Pascual, el periódico cambió su línea editorial hacia posiciones más abiertas y plurales siendo cesado su director por el consejo de administración, por publicar una carta del Movimiento Obrero Apostólico y volviendo enseguida a su linea tradicional ultraconservadora. El periódico fue objeto de un atentado en agosto de 1970 reivindicado por los Grupos de Acción Carlista. El periódico desapareció el 13 de enero de 1981, cuya última portada adjunto en la foto de la derecha, siendo su director, durante sus últimos días, José Luis Larrión Arguiñano. El periódico no había sabido adaptarse a la evolución política del país y de la sociedad, quedándose anclado en posiciones ideológicas absolutamente trasnochadas y ultramontanas.

El «Diario de Navarra» salió a la calle el 25 de febrero de 1903 impulsado por un grupo de 56 personas, muchos de ellos relevantes empresarios y personas destacadas como Silvestre Goicoechea Atáun, Mauro Ibáñez Arlegui, Fermín Iñarra Echenique, Cecilio Azcárate Lana, Pedro Irurzun Arregui, Pedro Arraiza Baleztena, Serapio Huici Lazcano, Daniel Ciga Mayo, Francisco Galbete, Fidel y Zacarías Astiz, Jose Glaria, Francisco Iraizoz, Félix Amorena, Manuel Ubillos, Daniel Irujo Armendariz, Fermin Goñi Eseverri, y familias notables  de la comunidad como los Arraiza Baleztena,  Garjon Marco,  Irurzun Arregui,  Maldonado Sagues, Jaurrieta Jimenez, Uranga Esnaola,  Sagues Muguiro y un largo etecetera, siendo los siete primeros los que inscribieron, el 3 de enero, en el registro, la sociedad La Información S.A. De ellos surgió también el primer consejo de administración (lo componían Goicoechea, Iñarra, Jose Irurzun, Virgilio Sagues y Serapio Huici) Ninguno de los actuales 600 accionistas, la mayoría descendientes de aquellos 56 socios iniciales, posee, por limitación estatutaria, más de 180 votos en las juntas que se celebren, independientemente del número de acciones que posean.


La primera sede del periódico estuvo en el nº 40 de la calle Zapatería, (donde hoy se encuentran unas oficinas municipales) y los talleres en el nº 41 de la calle Nueva. Fue su primer director Vicente Berazaluce. El primer ejemplar tuvo cuatro páginas y se tiraron 2.000 ejemplares. Su orientación política era conservadora o más bien liberal conservadora, por diferenciarla de la ultraconservadora  de «El Pensamiento». Tras Berazaluce dirigió el periódico Eustaquio Echauri, Fradue, antiguo sacerdote, que tuvo que abandonar la dirección tras ser condenado a destierro, asumiendo la dirección Mariano Ozcoidi que también se vió envuelto en otro proceso judicial. A Ozcoidi le sustituyó Raimundo Garcia, más conocido como Garcilaso, que dirigió el periódico durante 50 años, hasta 1962. Garcilaso tuvo una intervención importante en la preparación del golpe militar de 1936 pues en mayo de ese año intervino, como mediador, entre los carlistas navarros y Mola en la trama navarra del golpe, manteniendo, asímismo, reuniones conspiratorias con el general Sanjurjo. En 1921, el periódico unificó sus instalaciones en Zapatería, 49, donde permanece actualmente su razón social,  si bien trasladó sus talleres a Cordovilla en 1966. Entre 1962 y 1990 dirigió el periódico José Javier Uranga Santesteban, que fue objeto de un atentado a manos de ETA del que salvó milagrosamente la vida y al que sustituyó Julio Martinez Torres. En 1984 el diario cambió de formato, pasando del tradicional asabanado al más moderno tabloide. Junto al «Diario» convivieron durante más o menos años «El Eco de Navarra» (hasta 1913) «El Demócrata Navarro» (1904-1913), de orientación canalejista; «El Pueblo Navarro» (1916-1931), liberal, «La Voz de Navarra» (1923-1936), vasquista y «Democracia» (1932), que los republicanos mantuvieron durante un breve período.

En julio de 1936, con el pronunciamiento militar, miembros de la Falange asaltaron la sede del Partido Nacionalista Vasco, en el nº 50 de la calle Zapatería que vemos en la fotografía de la izquierda (de Euskomedia) y requisaron la rotativa del periódico nacionalista  «La Voz de Navarra» apresando a su director José Aguerre. El 1 de agosto de 1936 se editaba, por primera vez, en los talleres de «La Voz de Navarra», «Arriba España»,   como órgano de Falange Española. La dirección del  periódico recayó en el clérigo navarro Fermín Izurdiaga, que sería nombrado más tarde Jefe Nacional de Prensa y Propaganda, y en el periodista y escritor pamplonés Ángel María Pascual. Posteriormente el «Arriba España» de Pamplona se quedaría en  1940, en España,  en «Arriba» (la cabecera española había surgido en 1935 de la mano de Primo de Rivera), si bien la cabecera «Arriba España» se seguiría editando en Pamplona hasta el 29 de junio de 1975, fecha en que se publicó su último número. El franquismo estaba dando sus últimos estertores, si bien la cabecera «Arriba» de Madrid aguantaría algún año más, hasta 1979.

Los lunes durante la época que relato, no había periódico. Salía la «Hoja de Lunes». El primer número de la «Hoja de Lunes de Pamplona»  apareció el 7 de diciembre de 1936, cinco meses después de iniciada la guerra civil. Las «Hojas de los Lunes» surgieron como consecuencia de la legislación sobre descanso dominical surgida en 1925. La Asociación de la Prensa de Pamplona, fundada en 1911, había decidido publicar la «Hoja» y para ello se la había alquilado a Juan Miquelez agente de publicidad de San Sebastian. Cuatro años más tarde la editaba directamente, sin intermediarios.  Hasta los años 60, la «Hoja» adolecía de cierta pobreza técnica y de contenidos, mejorando algo en sus dos últimas décadas de existencia. Dedicaba buena parte de sus páginas a los deportes, no en vano aparecía al día siguiente de la jornada deportiva por excelencia. La «Hoja» se imprimió primero en los talleres de «Arriba España» (hasta 1955 y durante algunos años de los 60) y posteriormente (desde 1955 y hasta su cierre) en los talleres del «Pensamiento», lo que hizo que, en los últimos años,  los problemas del rotativo carlista repercutiesen también en la calidad de impresión de la Hoja. La «Hoja de Lunes» salió por última vez el lunes, 20 de septiembre de 1982, al decidir publicar ese día el periódico los dos rotativos navarros existentes entonces: «Diario de Navarra» y «Navarra Hoy».

Al margen de estos periódicos merece la pena destacar la presencia de «La Gaceta del Norte», diario bilbaino fundado en 1901, de orientación conservadora, monárquica y católica militante. Fue el diario de referencia de Bilbao durante muchos años. Tras la guerra inició un periodo de expansión por Alava, La Rioja, Santander y Navarra. En Pamplona se instaló el 25 de junio de 1964, con una redacción y administración propias, en la plaza Príncipe de Viana. Recogía en su edición navarra información local, regional y deportiva de nuestra ciudad y comunidad. Contaba con colaboradores locales y diversos  corresponsales en la provincia. Dejó de publicarse el 6 de mayo de 1984, cuando era director de la edición navarra Pedro Lozano Bartolozzi, al afectarle la crisis económica que llevó a la desaparición de la empresa editora. Conoció diversos dueños  y profundos cambios de imagen y línea editorial sin demasiado éxito, todo hay que decirlo. En su última etapa fue comprado por el PNV que adquirió la mitad de las acciones cerrando definitivamente en 1987. Otros periódicos nacionales como el ultraderechista «El Alcazar», el católico «Ya», «Pueblo», «Abc»… tenían en Pamplona una escasísima difusión.


Entre las revistas navarras de esta época destaca sobre todo la revista  gráfica y literaria  «Pregón», fundada en 1943 por Faustino Corella  y que dió lugar a tertulias literarias como la que se reunía en el bar Cinema y más tarde  en el Bearin, Yoldi y Nuevo Casino. Tenía una periodicidad trimestral y una tirada de entre 3.000 y 5.000 ejemplares.  En la foto adjunta vemos a su consejo de redacción en el año 1962 o 63.   Suspendió su edición  tras la salida de su nº 128, en los sanfermines de 1977.  Aun saldrían dos números más, el último en la semana santa de 1979 y como «Pregón» no volvió a salir más. La revista difundió la vida cultural navarra de la posguerra. Se editaba en La Acción Social, en la calle Mayor. En su seno se gestó el nacimiento del ballet «Duguna» y de la peña literaria Pregón, que ha sobrevivido a la revista. Esta revista tendría una continuación a partir de 1993 con la revista «Pregon Siglo XXI» que lleva ya cerca de 50 números publicados y que recoge, en cierto sentido, el testigo de aquella revista pamplonesa.

Dejando a un lado las publicaciones locales habría que recordar (yo recuerdo haber visto algunos números en mi casa) que en el ámbito estatal, en la última fase del franquismo,  surgieron algunas publicaciones como «Cambio 16», fundada en 1971 de orientación liberal y considerada la publicación más progresista del tardofranquismo o «Posible» fundada el 16 de noviembre de 1974. Aparte de estas estaban las revistas «Triunfo», semanario e espectáculos, fundado en 1946, que en 1962 se transforma en un semanario de información general y  que se convirtió en todo un referente para la intelectualidad de la época o «Cuadernos para el dialogo»,  revista cultural, también de reconocido prestigio fundada por Joaquín Ruiz Gimenez en 1963. La primera desaparecería en 1982, la segunda en 1978. La crítica solapada o no tan solapada al régimen encontraba un rendija por la que colarse también en las revistas de humor como «La Codorniz» (1941) «Hermano Lobo» (1972) «El Papus» (1973) o «Por Favor», (1974). Un caso parte valga la redundancia fue el de «El Caso», semanario especializado en sucesos, cuyo primer ejemplar apareció en 1952 y se cerró en 1997. Se regodeaba en los sucesos más trágicos, sórdidos y escandalosos de la sociedad española de la posguerra. Llegó a tirar 100.000 ejemplares. La prensa del corazón, protagonista casi absoluta de las mesas de los consultorios médicos y las peluquerías tenía en el «Hola» (1944) y en el «Diez minutos» (1951) sus ejemplos más señeros, sin olvidar también «Semana» (1940) y «Lecturas» (1921). Yentre la prensa deportiva destacaba Marca (1938) y As (1967). De todas estas publicaciones, la mayor parte del tardofranquismo, dejo una pequeña muestra gráfica bajo este párrafo. Sin que sirva de precedente en esta entrada he dejado entrar el color porque el color también forma parte del recuerdo y las sensaciones, los periódicos eran grises como la realidad de aquellos años, a los sumo un filete rojo rompia el monocromatismo reinante. Algunas de aquellas nuevas publicaciones del tardofranquismo introducían una pequeña rendija de luz y de color, (o de libertad), que dejo aquí patentes.