Mostrando entradas con la etiqueta Etiqueta: Comercios. Mostrar todas las entradas

Por las calles de lo Viejo: calle Mayor (1965-2005)

Inicio con esta entrada una nueva serie de artículos en los que iré recorriendo las calles de lo viejo, intentando recuperar nuestra memoria personal e histórica más reciente, la historia reciente de esas viejas calles y comercios que forman parte de nuestras vidas, muchos de ellos desgraciadamente desaparecidos en las últimas décadas así como de otros establecimientos, rincones y edificios de nuestro casco antiguo. Empezaré por una de las calles más emblemáticas del casco viejo, la calle Mayor:

La Calle Mayor nace al final de la calle San Saturnino y llega hasta la plaza de Recoletas e Iglesia de San Lorenzo. Fue la calle más larga de la ciudad hasta el siglo XVI, en que se crea la calle Nueva sobre el foso de división entre los burgos de San Cernín y San Nicolás. En el siglo XV, recuerda José Joaquín Arazuri en su libro «Pamplona, calles y barrios»,  había 3 calles que ostentaban el título de Mayor, la de Navarrería, la del Burgo de San Nicolás y que hoy se llama Zapatería y ésta del burgo de san Cernin. Será en el siglo XVI cuando ésta desplace a las otras. Hasta el siglo XIX, la calle Mayor está formada por dos tramos o barrios, la calle Mayor de los Cambios (desde la iglesia de San Cernin hasta Eslava) por existir en este tramo una casa de cambios, y la calle Mayor de la Corregería (de Eslava a San Lorenzo) por existir en este tramo guarnicioneros que fabricaban cinturones y correas. Es en 1936 cuando recibe oficialmente el nombre de Calle Mayor. La calle Mayor es vía última del Camino de Santiago a su paso por el Casco, lugar de algunos de los grandes palacios del centro histórico, sede de buena parte de los comercios de toda la vida de Pamplona del que aun afortunadamente quedan algunos magníficos y vivos ejemplos, y protagonista de algunos de los principales acontecimientos festivos de la ciudad: la procesión de san Fermín, el traslado de la Dolorosa o el añorado acto del Riau-Riau.

Iniciaré mi recorrido justo desde el pozo que hay señalado en la confluencia de San Saturnino, Mayor y Jarauta, el pocico de San Saturnino, donde según la tradición o la leyenda bautizó a los primeros cristinanos en esta ciudad. Atrás, a mis espaldas dejo la iglesia de San Cernín o San Saturnino que data del año 1107 y que todavía conserva su estructura de iglesia-fortaleza. En el arco de la entrada figuran dos esculturas que caracterizan a San Saturnino y a Santiago Peregrino, testimonio claro de la importancia del Camino. Enfrente a mi derecha,  podía ver el edificio del viejo palacio del Condestable. Durante siglos sometido a decenas de cambios: fue sede arzobispal entre los siglos XVII y XVIII y ayuntamiento de la ciudad algunos años del siglo XVIII. En los años 70 sus bajos estaban ocupados por diferentes locales comerciales. Asi, en esos años podíamos encontrar Casa Gorriz (donde luego en los años 80 se ubicaría Almacenes Pamplona), Aldapa, la tienda de alimentación de Ulpiano Aldaz (donde luego se ubicaría durante algún tiempo la tienda Ukrania) y Muebles Elosegui. A la vuelta, en la calle Jarauta, abría sus puertas Muebles Rubio. En este edificio tenía su sede un grupo de gran raigambre en la ciudad «Los amigos del Arte», fundado en 1918 con la finalidad de promocionar la música en su diferentes manifestaciones. Fueron directores de la Asociación personas como Paulino Otamendi, Alfredo Lumbreras o Saturnino Sorbet. Entre los muchos actos en los que participaban destaca la Sampedrada, el 28 de junio. En el año 2000, los propietarios del edificio, a la sazón Jose Javier Gorriz Cabases y Maria Pilar Gorriz Unzu, vendieron al Ayuntamiento todo el edificio por poco más de 200 millones de las antiguas pesetas. El edificio se había deteriorado hasta el punto de declararse en ruina y obligando a un prospero negocio, entonces, Almacenes Pamplona, con 8 o 9 empleados a cerrar. Posteriormente el edificio se rehabilitaría eliminando todos los añadidos de los últimos siglos y recuperando su vieja fisonomía medieval, el chaflán fue sustituido por el pronunciado ángulo de la actual esquina. 

Enfrente del edificio del Condestable, en el nº 1 podemos encontrar el centenario comercio de Ortega. Fundado en 1900 por Bonifacio Ortega, soriano de nacimiento, que trabajó de aprendiz en Casa Gorriz. Mucha gente conocía popularmente a Ortega como Casa Boni. Posteriormente el fundador dejó el negocio a su hijo Pepito Ortega quien en 1965 cedería la tienda a sus dos dependientes: José Manuel Navarro y Daniel Cayuela. Con ellos Casa Ortega paso a denominarse Sucesores de Ortega, hoy Ortega a secas, con Eugenia Cayuela y José Manuel Navarro aun tras el mostrador. Siguiendo esta acera izquierda de la calle hasta Eslava podíamos (y aun podemos) encontrar la Droguería de Pedro Pomares, la sastrería Artazcoz fundada en 1910 por Epifanio Artazcoz, si bien estuvo inicialmente en un primer piso hasta que el padre y el tio del actual titular Alfonso se trasladaron en 1950 al local actual en el nº 5 de la calle, un local diseñado en 1924 por Victor Eusa y que albergó creo que anteriormente una zapatería (Calzados Llorente), la lencería Medina fundada en 1920, hoy en su tercera generación, un poco antes la tienda de encurtidos y alimentación La Sevillana, ya desaparecida y que también ocupa hoy Medina, la Tocinería Urdaniz (donde hoy está Maitagarri), La tienda de telas El Carrete (hoy la tienda del Camino), Deportes Zariquiegui (fundada a finales de los años 40), Bocel (en tiempos La Huerta Valenciana y hoy  sede de una asociación de jubilados), Las 3 BBB (hoy Fulber Shop), el Supermercado del Casette (hoy un chino), La Zapatillera (fundada por Jesús Garcia, «Mediaoreja», con más de un siglo de historia), la imprenta Areta-Amondarain (hoy un pequeño almacén de un ciudadano oriental afincado desde hace tiempo en la ciudad), Clase Moda (anteriormente estuvo allí Casa Azagra), Calzados Larumbe (hoy Clarel), La Algodonera, con casi 100 años de antiguedad, Pincelada, fundada en 1985…. 

Un poco más adelante estaba el segundo palacio de la calle, el de Redin Cruzat restaurado a mediados del XVII y cuyo propietario, Martin Redin, fue capitán general de Galicia y de Sicilia. En los años 70 el edificio estaba en un estado bastante lamentable, como se puede ver en la fotografía de Zuñiga. En este edificio tenía su sede el Centro Mariano, del que ya hablé en la entrada dedicada a los cines parroquiales y el club de montaña Orimendi. El palacio sería objeto de una profunda rehabilitación a mediados de los años 80 (1984-85) siendo destinado a sede de la Escuela Municipal de Música «Joaquín Maya» que lo ha ocupado hasta hace un par de años. En sus bajos había como se puede comprobar en la foto un almacén de Muebles Apesteguía. Pasado este edificio nos encontrábamos con el edificio de Muebles Sagaseta, hoy también vacio. Sagaseta comenzó su actividad como fábrica de muebles y ebanistería en 1841 en la calle Mayor. Posteriormente pasó a ser tienda de muebles, actividad que siguió desarrollando en la calle hasta el año 2007 en que se trasladó al Ensanche. Luego venían la ferretería Sanz y García, dos de los establecimientos más antiguos de la calle. La Ferretería Sanz se instaló en su actual ubicación (en el nº 35) en 1922 (entonces era el nº 41).  El edificio era propiedad de D. Enrique Sanz. En él nació Javier Sanz, actual dueño de la ferretería y en él tuvo su sede la primera emisora de radio de Navarra, Radio Navarra, posteriormente Radio Requeté, origen de la actual Radio Pamplona.  También tuvo su sede en este edificio, desde el año 1954 y hasta el año 2000 la sociedad gastronómica Napardi. En noviembre de ese año  vendían sus locales a la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo y se  trasladaban al nº 2 de la calle Jarauta. 

Garcia fue fundada como mercería en 1942 por Petra García, donde antes estuviese la tienda de oportunidades El 0,95;  Una vez al año, la tienda de Petra en Reyes se convertía en juguetería. En 1964-65 se hizo cargo de la tienda una de sus hijas, Lourdes Pérez Garcia, quien  empezó especializándose en ropa de niño aunque durante algún tiempo vendió también ropa de mujer, para volver luego a vender solo ropa de niño hasta su jubilación; más adelante nos encontramos con la joyería Berna (abierta en marzo de 1976, donde antes estuviese Ultramarinos Armendariz), luego venía la frutería Cortázar, la carnicería Arrastia (hoy vacio), Muebles Andueza y Zozaya y Lanas Iris. La esquina de Mayor y Eslava la cerraba el Autoservicio Montserrat, uno de los primeros supermercados del Casco Antiguo y de la ciudad, fundado por los padres de Luis Fernandez Olaverri, propietario de la Vinoteca. Hoy en su lugar hay un Carrefour Express. 

Volviendo al principio de la calle, pero esta vez por su acera derecha y tras el Condestable encontrábamos en aquellos años 70 y hasta la calle Eslava, las siguientes tiendas: la droguería Ardanaz, fundada en 1900, donde se podía encontrar, al igual que en López, en el ámbito de la droguería, las cosas más insospechadas, y sobre todo que ha pasado a la memoria histórica de muchos pamploneses por esos entrañables belenes que año tras año en las navidades se podían ver en sus escaparates. Su propietario fue durante muchos años el celebre fotógrafo que inmortalizó tantas bonitas estampas de la vida pamplonesa, Nicolás Ardanaz. Más adelante estaba la vasijería de Cia, luego estaba  (y está) Calzados Yorkal con Angel Mari Segura al frente, la Industrial Ferretera luego Ferretería Agorreta, Record Sport, la Librería Leoz, una oficina de la CAN (en tiempos Tintorería Paris) , el singular establecimiento Ferran, Muebles Apesteguía (en este local estuvo Casa Sancena), Tintorería Koiné (donde hoy está Maitane y antes desde 1987, Maitagarri) Openis Boutique (antes Tranportes Amper y vinos Ibañez), Casa Nagore (antes la fábrica de lejias «El Tigre» y hoy sede de la Agencia Energetica), otro local de Muebles Sagaseta, Taberna (desde 1985, donde anteriormente estuvo la Droguería Varela), Electrodomésticos Thomas, fundado por el abuelo del actual propietario hace más de 60 años (en el actual espacio de Thomas estuvieron también Muebles Ocon y la peluquería Esain), y Tejidos Anma (anteriormente estuvo allí Colonial Ciganda) para terminar este tramo con Casa Ataun y sus riquisimas tortas de txantxigorri. Al lado estuvo la zapatería de José Jorajuria. 

Unas palabras sobre la mítica Casa Sancena fabricante de buena parte del mobiliario de la ciudad: bancos, tapas de registro, fuentes  y barandillas con el león. Con 165 años de antiguedad, el origen de Sancena se remonta al año 1848 cuando un curioso inventor y maquinista  natural de Bayona, Don Salvador Pinaquy Ducasse se estableció en Pamplona en sociedad con Sarvy y abrió una fábrica de fundición en el Molino de Caparroso. El bisabuelo de Miguel Nagore Sancena actual gerente de la empresa trabajó con él y pronto se inició la saga Sancena que ha dado nombre a la empresa. La industria se trasladó con  los años  a la calle Mayor (en el edificio donde actualmente se encuentra el comercio Muebles Apesteguía) y en 1936  se trasladó a la Rochapea, junto al río Arga, al lugar donde  durante más de siete décadas, hasta su derribo,  estuvo radicada. Hoy se encuentra en el  Polígono de Agustinos.

En su segundo tramo y empezando desde el cruce con Eslava, por el lado izquierdo y hasta el cruce con San Lorenzo encontrábamos la farmacia de Negrillos, el bar Olazti, la joyería Basilea (donde está desde 1996  Skaner), la Tocinería Larrasoaña (cerrada desde el año 2005 por jubilación de su encargada, tienda madre de la próspera industria Embutidos Larrasoaña), la boutique Coqueta (donde estaría al comienzo de los 2000 Decoralian), Almacenes Bidasoa, fundada a mediados del siglo XX y que sería regentada en el nuevo siglo por Pilar Montón, la Cristalería Eslava (donde se instalaría luego la tienda de chuches Ludiloj), Muebles Barrena, posteriormente Galerías Buen Precio, y a partir del 2000, la tienda de manualidades El Taller. Actualmente  ocupa este local la tienda de moda joven Pavana. El número 65 de la calle corresponde al tercer palacio de la calle, el Palacio de Ezpeleta construido en la primera mitad del XVIII, con una magnífica fachada barroca y cuyo propietario, José de Ezpeleta fue militar, virrey de Nueva Granada, Cataluña y Navarra. Señor de muchos sitios navarros, miembro del Consejo mayor de estado, caballero de la Orden de San Juan y abuelo del fundador de la Guardia Civil, el duque de Ahumada. El palacio albergó durante décadas el colegio de las Teresianas y posteriormente el Conservatorio Profesional Pablo Sarasate hasta su traslado a la Ciudad de la Música de Mendebaldea hace unos pocos años. Hoy, como el de Cruzat se encuentra sin uso. Pasado el Palacio estaba la tienda de antiguedades Carlos III, luego Deportes Dominguez (más tarde estuvo allí Grabonorte y actualmente Samoa Outlet), más adelante la Imprenta de la Acción Social, (cuando se cerró se instaló una elegante tienda de artículos de regalo y hoy está ocupada por unas oficinas de la Sección de Patrimonio y Museos del Gobierno de Navarra), la carnicería Senosíain, Tejidos Irekia, la pajarería Arga (donde hoy está la distribuidora de telefonía Yoigo y la perfumería Rosa (hoy Aika). La Aministración de Lotería nº1 y la Cafetería Delicias en la esquina de Mayor y San Francisco cerraban este tramo de la calle, tal y como se puede observar en la última foto de este artículo, de  Baltasar Soteras Elias.

En su segundo tramo, desde Eslava, pero esta vez por el lado derecho encontrábamos Iluminación Beunza, abierta a finales de los años 40, la fontanería Eraso y Ripa, Almacenes Ferraz posteriormente ocupado por Tejidos San Dennis (hoy perteneciente a Antiguedades Echarri), las Antiguedades Echarri, la enorme Papelería Grafos 4 (también de los Echarri), Muebles Doel (hoy vacío pero que durante años albergó una singular tienda de ropa joven «El Buho» con una estética de almacén neoyorkino, todo metal y un gran ventilador al fondo. Junto a él estuvo durante algún tiempo Calzados Gembero que se trasladó desde la calle Eslava a este amplio local y que albergó luego a la perfumería Keshna y hoy a Tiempo Moda y más adelante la Galería Arteclio, entremedias la boutique Andia. Anteriormente en ese grandísimo local que fue Arteclio hubo uno de los primeros gimnasios de la ciudad. El local así como todo el edificio era y es propiedad de la familia Huarte, concretamente y hasta su fallecimiento, hace dos años,  de Alberto Huarte Myers, uno de los integrantes del conocido grupo de música Los Iruñako. Este edificio albergó entre 1890 y 1938 el prestigioso colegio Huarte. 

Tras él estaban Muebles Lacunza (desde 1986 la tienda instrumentos musicales Haizea), la Mercería Duran (hoy un chino), la pajarería y tienda de mascotas Erla, abierta por los padres de la hasta hace poco propietaria Juana María Loitegui (su padre, Don Emilio Loitegui fue maestro de la escuelas del Ave María) y que durante décadas, ha sido otro de los principales referentes comerciales en el mundo de los belenes y belenistas, la Farmacia Rodriguez (hoy una rehabilitada Farmacia Planas), El Camerino desde 1983, la mercería La Fama, Tejidos Akara (hasta hace poco la tienda Mana), la floristería Lislore, el bar la Cepa, con entrada por la calle San Lorenzo y la Alimentación Gambra, ya al final de la calle, enfrente de la pared lateral de la iglesia de San Lorenzo. Me detendré un poco en La Fama. En sus comienzos, hace casi 120 años  había en ese local una pastelería. Desde 1940 la tienda se convirtió en mercería. Según sus propietarios, Fernando y Maite este fue el primer establecimiento en Pamplona en vender medias de seda y en traer labores de modista. Por último y acabando la calle nos encontramos a nuestra izquierda con la iglesia de San Lorenzo. La iglesia se empezó a construir en el siglo XIII terminándose en el siglo XIV. Tenía un torreón defensivo donde se abrió una puerta que más tarde se convertiría en la fachada de la iglesia. En 1793 se construyó una nueva fachada que se mantuvo hasta 1901 año en que se derribó y se construyó la actual.

Fotos del Palacio del Condestable y del Palacio Redín-Cruzat (1977): José Luis Zuñiga. Foto del final de la calle Mayor (años 70): Baltasar Soteras 

Subiendo a Pamplona por Santo Domingo (1966-1996)

Conexión peatonal natural de mi barrio con el Casco Antiguo, ¿Cuantas veces habré hecho este viaje desde mi casa a lo Viejo?. Este itinerario continua, en cierto sentido, el iniciado en la entrada dedicada a la antigua calle Joaquín Beunza. Nos situamos, en esta entrada, a la salida de la antigua calle Joaquín Beunza. Ante nuestra vista tenemos la calle Errotazar que comienza a nuestra derecha, justo en la  entonces plaza de Errotazar,  y desemboca en el cruce de Capuchinos. A nuestra derecha estaba la Casa de Gamarra y más a la derecha la mencionada plaza de Errotazar. Esta plaza   tiene bastante historia. Desde el siglo XVI hasta finales del XVIII o principios del XIX se llamó plaza del Matadero de las Carnes, posteriormente se le empezó a conocer popularmente  como plaza del Arriasko. En dicha plaza podíamos encontrar la famosa Casa de los Pastores que entre 1920 y 1975 albergaría el cuartelillo de la Guardia Civil de la Rochapea. Esta emblemática casa sería derribada en febrero de 1985.

Parece mentira que esta plaza,  que era el centro   de las  antiguas fiestas de la Rochapea, (la fiesta de los mayordomos) y paso obligado desde la Calleja de los Toros para el Encierrillo, no tuviera nunca un nombre oficial y siempre fuese conocida por denominaciones más o menos populares pero nunca oficiales. A finales de los 70 y primeros 80 aun podíamos ver restos de los antiguos edificios del Matadero de Carnes, derruido en 1931, con su  puerta roja muy cerca del río, y en donde hoy apenas queda un pequeño vestigio de aquellos antiguos edificios  y que sirve de sede al Club de Remo. Antes de atravesar el puente de Curtidores dejábamos  a un lado la zona donde durante finales del siglo XIX y primeros años del XX lavaban y tendían las lavanderas. Allí se podía distinguir el final del canal que comenzaba en el llamado puente de Errotazar en las inmediaciones de la presa y antiguas piscinas de San Pedro.

El puente de la Rochapea que vemos en la foto adjunta, también conocido como puente de Curtidores, por los pellejos que en tiempos se colgaban  a secar del mismo, es un puente medieval, probablemente del siglo XIII,  aunque no hay constancia documental de obras relacionada con él hasta el siglo XVII. En 1986 se realizaron unas importantes obras de ampliación: se añadieron los vuelos de hormigón, el asfaltado de la calzada, las aceras adoquinadas, la barandilla tubular metálica y la farolas a la antigua. Desde el puente de la Rocha y mirando hacia el río y sus orillas tanto en una dirección (río arriba) como en otra (rio abajo) se podían y aun se pueden  contemplar algunas de las más bellas e idílicas postales pamplonesas con una frondosidad, en las orillas exuberante, unos contrastes de colores, según estaciones,  magníficos y unas pintorescas casas junto al río, me acuerdo  tanto de  la que estaba bajo el talud de la cuesta de Santo Domingo como especialmente de la casa o  casas más allá del puente, río bajo, especialmente la  llamada Casa de Barquilleros, que vemos en la siguiente foto,  conocida por ese nombre  porque en un local anexo a la casa se fabricaban los barquillos que hemos  visto se vendían en el Paseo de Valencia.


Pasado el puente de la Rochapea nos encontrábamos con dos cuestas: a  la derecha la llamada Cuesta del Portal Nuevo, bajo el lienzo de muralla del Paseo de Ronda desde hace unos cuantos años cortada al tráfico pero que antes desviaba parte del tráfico de la Cuesta de la Estación-Avenida Guipúzcoa hacia la Rochapea Vieja y Errotazar. A la izquierda la llamada Cuesta de Santo Domingo, una larga y empinada cuesta, único camino para acceder al Casco antes de la construcción de los ascensores de Descalzos en el año 2008. En los años que describe esta entrada no había acera en el lado más cercano a la muralla, solo un pequeño aliviadero de las aguas que emanaban del talud y muralla de Descalzos. Llegábamos hasta la zona de los Corralillos, esa zona de las Murallas que se habilita para recoger los toros, tras el Encierrillo, antes del Encierro de cada mañana en las fiestas de San Fermín. Pasado este punto podíamos ver lo siguiente: a la izquierda el paseo de Ronda cerrado con un murete alto, igual que  estaba cerrado el Paseo en la zona más cercana  a la plaza de la Virgen de la O, a la derecha el único Cuerpo  de Guardia que había sobrevivido del derribo de las murallas. Junto  a este punto estuvo el antiguo Portal de la Rochapea, derruido en el año 1915.  Detrás del Cuerpo de Guardia hubo hasta principios  de los 80, una zona bastante asilvestrada y de huertas, semioculta por una casa y una tapia que llegaba hasta el Hospital Militar tal y como vemos en la primera fotografía de la entrada. La zona de las Huertas fue urbanizada en época del alcalde Julián Balduz, tal y como vemos en las siguientes  fotografías, una urbanización poco exitosa a tenor de los resultados prácticos de uso de dicha plaza y que lleva cerca de 20 años utilizándose como aparcamiento de vehículos.

Desde este punto y en dirección noreste podíamos divisar la silueta del abandonado Palacio de Capitanía que vemos en la siguiente foto. El Palacio de Capitanía, antiguo Palacio Real de San Pedro, data del siglo XII y fue erigido por iniciativa de Sancho VI el Sabio. Posteriormente Sancho VII el Fuerte cedió el palacio al Obispo de Pamplona. El rey Teobaldo I quiso recuperarlo pero la curia romana se opuso a su devolución a manos reales. El Palacio fue objeto de disputas entre el poder real y el religioso durante varios  siglos  hasta que en el siglo XV se construye el nuevo palacio episcopal y la reina Blanca de Navarra vuelve a solicitar se le devuelva el Palacio, esta vez con éxito.  Tras la anexión  de Navarra en el año 1512 el Palacio se transformará en Palacio de los Virreyes durante algo más de tres siglos hasta que en 1841 se convirtió en Capitanía General, uso que se extenderá hasta 1893 y luego en Gobierno Militar hasta 1972, año en que que el Gobierno Militar se traslada a  la calle General Chinchilla ,  quedando el viejo palacio abandonado durante casi 30 años. Los militares entregaron el edificio a la ciudad en 1976. Recuerdo haber accedido el palacio abandonado allá por el año 1978 o 1979. Su estado era bastante deprimente.  Al edificio accedían, a menudo, personas para pasar la noche, algunos de los cuales hacían fogatas en su interior. Con el paso de los años  desaparecieron la mayoría de elementos de valor: tarimas, artesonados, etc. A primeros de los 90 se planteó destinarlo como sede del Parlamento, pero  finalmente se desechó este uso y se destinó a sede del Archivo General de Navarra. Tras la demolición de buena parte del edificio en el año 1994, las obras de construcción del Archivo comenzaron en 1998 y se extenderían hasta marzo de  2003, fecha en que el Archivo fue finalmente inaugurado.

Subiendo por la Cuesta-Calle de Santo Domingo que se llama así desde el siglo XVII nos encontrábamos, a la derecha la hornacina donde se coloca antes del Encierro, y desde 1981,  una reproducción de San Fermín a la que se encomiendan los mozos  antes de empezar la carrera. La tradición de rogar al santo antes de la carrera es relativamente reciente, data de julio de 1962 y la hornacina se colocaba entonces en un ventanal del Hospital Militar.  De 1971 datan, por otra parte,  las obras del nuevo muro de contención de ese lado de la calle así como la barandilla de subida al Museo. A la izquierda nos topábamos con  el enorme edificio del Hospital Militar que vemos en la siguiente fotografía, bastante antigua, por cierto, pero que sirve para ilustrar perfectamente como era el edificio, pues mantuvo esa apariencia hasta su abandono por parte de los militares.

El viejo Hospital Militar  dejó de usarse como tal en la década de los 70 y  conocería como el Palacio de Capitanía  varias décadas de abandono hasta su reforma para ser destinado a sede del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra. El edificio, inicialmente Convento de Santiago se construyó entre los años 1571 a 1574. Fue cuna de la Universidad Pontificia y Real de Santiago entre 1630 y 1771. Desde 1835 el convento se dedicó a cuartel de infantería y posteriormente a Hospital Militar. El actual edificio destinado al departamento de Educación conserva el claustro renacentista. 

Si al finalizar la pared del hospital militar  mirábamos hacia atrás divisábamos la subida al Museo, anteriormente conocida como subida al Hospital, pues allí mismo, al final de la subida, se encontraba desde el siglo XVI y hasta 1932,  el Hospital General de Nuestra Señora de la Misericordia. El hospital fue promovido por Ramiro de Goñi que también construyó una pequeña iglesia anexa, la que conocemos como capilla del Museo. En 1932, se trasladaría este equipamiento a los pabellones sanitarios del soto de Barañain, lo que hoy conocemos como pabellones del Hospital de Navarra, pabellones construidos varias décadas antes, en torno a 1900 gracias a la generosa filantropía de Dª Concepción Benitez.  Cabe señalar que toda aquella zona cercana al hospital de Nuestra Señora de la Misericordia se conoció desde tiempos antiguos como la Rocha (allá estaban las murallas, la torre y el portal de la Rocha)  y en torno a esta zona se formó  con el tiempo el llamado barrio de las Carpinterías.

El Museo de Navarra se instaló en su actual emplazamiento, en el edificio del antiguo hospital civil de Nuestra Señora de la Misericordia, en junio de 1956; Antes el Museo estaba emplazado en el edificio de la Cámara de Comptos, al menos lo estuvo desde 1910. Del antiguo hospital civil sólo se conservó su portada, única muestra de arquitectura civil renacentista (plateresca) de la ciudad y el interior de la capilla, gótico-renacentista que se usó tras su adecuación, primero  como pequeño auditorio y ahora como sala de arte sacro renacentista y barroco.  Su portada barroca  (1733) procede de la Iglesia de la Soledad, de Puente la Reina, y fue colocada aquí en 1934. En 1986, el Museo sufrió una profunda reforma interior y exterior que concluyó en 1990, con una reinauguración. La capilla se reformó en 1997. Entre las obras más destacadas del Museo están el Mosaico de Teseo, la Arqueta de Leire y el retrato del Marqués de San Adrián, de Goya.   

Seguimos por la calle Santo Domingo y llegamos a la plaza de Santiago. Volvemos la vista nuevamente hacia atrás y en lo que se llama hoy calle del mercado vemos la iglesia de Santo Domingo que tiene el suelo a 5 metros de profundidad bajo el nivel de la calle y que formaba parte de la antigua Universidad Pontificia y Real de Santiago, la Casa Marceliano, lugar de peregrinaje para Ernest Hemingway y uno de los lugares míticos en la historia de  nuestras  fiestas, hoy convertido en oficinas municipales y el Seminario Viejo de San Juan que alberga actualmente el Archivo Municipal y otras dependencias municipales.

Enfrente nuestra observamos la trasera del edificio de la Casa Consistorial y a nuestra izquierda la entrada principal al Mercado de Santo Domingo. La Casa consistorial actual, salvo la fachada, que data del siglo XVIII, fue derribada en 1951 y reconstruida por completo en el año 1953, tal y como mencionábamos en la entrada de la plaza de la Argentina. Señalabámos, entonces, que en el año 1952, el chupinazo se lanzó desde aquella plaza. El Mercado de Santo Domingo tiene su origen en el siglo XVI, fecha en la que, a excepción de la fruta que se vendía en la actual plaza consistorial, el resto de alimentos se vendían en la plaza de abajo o también llamada de las Carnicerías. En 1769 se construyó el edificio del Pósito, donde quedaría instalado, en su planta baja,  el Mercado. En 1862, el Pósito se trasladaría a la plaza del Vínculo. Dos años más tarde el Ayuntamiento obligó a unificar todos los puestos (de fruta y carnes) en una sola plaza, quedando la plaza de arriba como plaza consistorial y la de abajo como Plazsa de Abastos. En 1875 un incendio destruyó el viejo Mercado de Santo Domingo, comenzando las obras del nuevo mercado un año más tarde. El nuevo mercado se inauguraría el 22 de mayo de 1877, bajo la supervisión del arquitecto  Martin de Sarasibar. En la plaza de Santiago se instalaría ese año  una fuente de hierro con unos delfines que permanecería en el lugar hasta 1952, fecha en que se traslada a la plaza de San José. El mercado fue remodelado en el año 1986, trasladandose durante un año los puestos a la galería interior de la plaza de toros.

Recuerdo la vieja plaza, que era asi como la llamábamos, bulliciosa, llena de voces y gritos de las vendedoras que venían a ofrecer su género, a menudo desde los pueblos o las huertas de la Rocha y la Magdalena, las paredes de azulejos blancos, el olor de las pescaderías. Mi madre acudía a comprar a la plaza los sábados, por la mañana, día de la compra semanal por antonomasia y la plaza estaba  llena de gente  a rebosar. Recuerdo a mis padres cargados hasta los topes con los bolsos de la compra: el pescado, la carne en el puesto de  los Fernández, donde estaban Doña Asun y su marido D. Manuel, la huevería Ruesta, las pastas Marisol.  Son imagenes que recuerdo con cariño, estampas de una época pasada que ya no volverá y del que la fotografía adjunta es un nostálgico recuerdo.

De los comercios existentes en la calle en aquella época recuerdo, bajando desde las escalerillas de San Saturnino, los siguientes comercios: una tienda de máquinas de coser, otra de telas (El Peso) Bazar Jimenez, con sus perolas y cacharros que empezó décadas atrás en la Mañueta, la tienda de periódicos y revistas del Portu, Casa Garcia, Muebles Indurain, Droguería Joaquin Sucunza, Ultramarinos Huarte (en su local se ubicaría en 1992 la Libreria Abarzuza que, con ese mismo nombre, había estado anteriormente en la calle Nueva y mucho antes en la bajada de las Carnicerías), Joyería Peinado, Ultramarinos Gloria Rivas (desde los años 40, ahora regentada por la segunda generación), Alimentación Parra. Volviendo hacia atrás, a la altura de Casa Seminario estaba Calzados Carasa. Y desde la calle del Mercado bajando hacia la Rocha, en la esquina, Electrodomésticos Lafer y a continuación el Café Bar Orbela.

Hasta 1976, la Calle Santo Domingo se estrechaba bastante justo al desembocar en la plaza Consitorial. Allí, hasta ese año  estuvo la Casa Seminario, tal y como podemos comprobar en estas dos últimas  fotos, tomadas desde diferentes ángulos. Me acordaba vagamente de un mural alusivo a los sitios principales o de interés turístico de Pamplona en la desnuda pared de Casa Seminario y que esta fotografía de los años 70 me ha ayudado  a recordar. El mural databa del año 1963. Derribada Casa Seminario en su lugar se erigiría un nuevo edificio  de oficinas municipales  que albergan actualmente al área de  Sanidad y Medio Ambiente. Por otro lado recuerdo también la bajada de las escalerillas de San Saturnino a Santo Domingo, mucho más estrecha que la actual puesto que allí mismo, junto a las escalerillas había unos baños públicos. Estos baños se construyeron en torno a los años 50, tras el derribo de dos pequeños edificios existentes. Se cerraron al público a mediados de los 80  y  se derribaron en la primavera  del  año 1999.

(Entrada en homenaje a mi madre, Cecilia, fallecida hace exactamente una semana, que tantas veces hizo este recorrido, subiendo a Pamplona, desde su  Rochapea para comprar en el Mercado de Santo Domingo o, como ella decía, «la plaza».)

El Paseo de Valencia (1956-2006)

El Paseo de Valencia, pues asi lo conocimos durante muchas décadas y todavía sigue vivo el nombre en la mente de muchos pamploneses, es otro de esos lugares vinculados a nuestra propia historia personal. No ha cambiado tanto como otras zonas de la ciudad en estos últimos 50 años pero si buceamos en las procelosas aguas de los recuerdos veremos que tampoco esta zona ha sido ajena a los avatares del tiempo y a los cambios y transformaciones que ha sufrido la ciudad en estos años.

Recuerdo haber visto, allá, a mediados de los 60, una pequeña construcción, una especie de casetilla en la zona más cercana a la vieja Audiencia Provincial. Por aquel entonces dicha zona estaba ocupada, además por un jardín y unos grandes y frondosos  arboles, de los que desgraciadamente en la década de los 80 no quedaría ni uno, sólo una fría, larga y embaldosada parada de villavesas. 

De aquellos años recuerdo, también al barquillero con su cilindro de metal de color granate y su tapa giratoria, tan bonita que me parecía una corona, y que se situaba casi siempre cerca del kiosko de prensa que había  a la altura  del paso de peatones del Paseo de Valencia  a la calle San Miguel. Recuerdo igualmente el trajín del Paseo en las fiestas de San Fermín: los vendedores ambulantes, los improvisados fotógrafos con sus cámaras de cortinilla y sus caballos de madera o de verdad, que de todo había. Y como no recordar, también asociado a las fiestas Donan Pher, el singular personaje vestido como el explorador Livingstone que nos vendía (desde 1944) con su inconfundible voz y letanía (y si no fuera suficiente…además) un juego completo de boligrafos, también cerca del citado kiosko de prensa hoy desaparecido.

También asociada al Paseo tengo que citar a  la Tómbola de Caritas, casi siempre tocaba algo  y  que se viene instalando de manera ininterrumpida en el lugar desde el año 1945. También asocio al Paseo las ferias del libro antiguo que se comenzaron a instalar en este lugar desde el comienzo de los 80 hasta finales de la pasada década, osea durante casi 30 años. El Paseo ha sido escenario de grandes concentraciones y manifestaciones, espacio para el descanso o la lectura, lugar de encuentro improvisado de chicos y chicas como lo fuera en tiempos más pretéritos el «tontodromo» de Carlos III. 

Como en todas las calles y plazas de nuestra ciudad no podemos hablar de un sitio sin hablar de los establecimientos y servicios ubicados en él. Así y recorriendo el Paseo desde Navas de Tolosa a Plaza del Castillo, y empezando por el lado del Casco teníamos la tienda de Chile, la Heladería Italiana, Viajes Marsans, Foto Mena, Radio Frias, la academia y copistería Politécnica, una tíenda de máquinas de coser, la Optica Javier Alforja y más allá de la iglesia de San Nicolás, un kiosko de chuches en la entrada al Rincón de san Nicolas, junto a la pared de la iglesia,  donde estuvo el Bankinter una heladería, una tienda de antiguedades, el famoso restaurante las Pocholas regentado por las hermanas Guerendiain,  viajes Iberia, una herboristería, la Heladería Nalia (1939), y la Pastelería Zucitola, entre otras. Por el otro lado del Paseo y empezando por la zona más cercana a Diputación cabría señalar el edificio del Banco de España obra de los arquitectos Astiz y Yarnoz, inaugurado en 1927, el edificio del Banco Hispano Americano y la Caja Municipal del año 1934, el edificio de Correos (de los años 20), la antigua Casa de Baños (en la fotografía siguiente de finales del 69, de Zubieta y Retegui), sustituida  a finales de los 60 por un moderno edificio de ocho o nueve plantas y para terminar una serie de edificios en la última manzana, de los cuales se conservan de la primera parte del pasado siglo tan solo el primero y el último, pues los otros son claramente posteriores en el tiempo. 

Popularmente conocido como Paseo de Valencia, el origen de su nombre no hay que buscarlo en algún tipo de relación con la ciudad levantina sino que debe su nombre a un famoso procurador de la ciudad llamado Don Prudencio Valencia, natural de Bargota que vivió en el lugar allá a mediados del siglo XIX. Como sabemos por otras entradas, algunos lugares de la ciudad deben su nombre a la persona o personas renombradas que habitaron en ellos. Y este es un caso paradigmático. Es a partir de 1853, cuando el Paseo deja de ser una parte de la Taconera y adquiere personalidad urbanística propia,  cuando oficialmente se le empieza a conocer como Paseo de Valencia. Si bien no hubo en aquellos años una decisión oficial, si que existía un informe municipal que avalaba la denominación popular y así se mantuvo tal denominación como «oficial»  hasta mayo de 1903, fecha en que se  cambia la denominación de la zona y se le conoce como  Boulevard de Sarasate hasta que en el año 1925 pasa a denominarse, por fin,  Paseo de Sarasate. Posteriormente, en 1974,   y durante apenas 5 meses, de mayo a  octubre, vuelve a llamarse Paseo de Valencia para volver a ser Paseo de Sarasate hasta nuestros días. Por cierto en la temprana fecha de 1885 se compraron seis estatuas sobrantes del Palacio Real de Madrid y se instalaron en el Paseo, siendo sustituidas algunas de ellas en diciembre de 1972 por figuras de reyes navarros.

Los hitos urbanísticos más importantes del Paseo los podemos encontrar en la construcción de la Audiencia Provincial, terminada en el año 1898, obra de Julián Arteaga que la pasada década se convirtió en la sede del Parlamento de Navarra (en la foto vemos las obras de reforma), la construcción del Monumento a los Fueros, terminado  en 1903, sin inaugurar todavía y erigido después de la Gamazada del año 1893,  con fondos procedentes de una suscripción popular, la instalación de la estación de pasajeros del Irati en 1911, su supresión en 1930 (se trasladaría a la Zona de Taconera-Rincón de la Aduana), asi como de sus vías en 1946. Junto a estos hitos señalaríamos también la farola ornamental a la que aludíamos en la anterior entrada de la Plaza de la Argentina y que había estado antes en la zona más cercana a Diputación entre 1929 y 1958 asi como la reforma del Paseo de 1956, en la que se reubican las estatuas y se coloca el embaldosado que ha caracterizado al Paseo durante las últimas décadas. El Paseo ha sido, posteriormente,  objeto de diversas reparaciones, sustituciones del mobiliario y nuevas urbanizaciones y reurbanizaciones a lo largo de todas estas décadas, la última de ellas hace escasamente un par de años. La muerte de los viejos olmos centenarios del Paseo, en la década de los 80, (se talaron la mayoría en 1988), supuso una sensible pérdida para su imagen, si bien el tiempo ha ido curando esa imagen despoblada a medida que han ido creciendo las nuevas especies vegetales implantadas.

Otro aspecto que ha dibujado la historia del Paseo a lo largo del tiempo han sido sus edificios civiles. Entre los edificios que se derribaron en el período que abarca de manera preferente este blog (a partir de los años 50 y 60), destacamos el de la Casa Alzugaray,  que albergó a primeros de siglo el Gobierno Civil de Navarra. (Ver fotografía adjunta de Jose Gallo de 1965). Esta casa, situada al final del Paseo,  en la zona más cercana  a la Audiencia sería derribada y sustituida por el moderno edificio donde durante años estuvo el Banco Atlántico y ahora el Banco Sabadell. En 1968 se derribaba la casa de Navasal, (vease la fotografía posterior de Martin Sarobe de 1968) siendo sustituida por el moderno edificio en cuyos bajos comerciales está desde hace tiempo  la optica de Javier Alforja y hasta hace no demasiado tiempo la zapatería Venecia de la familia Erviti. 

Y en octubre de 1969 se ponía fin a un siglo largo de servicio a la ciudad de  la Vieja Casa de Baños, de la que hablaba en la última entrada del blog. En estos tres casos y sobre todo y especialmente en los de las casas de Navasal y Alzugaray resulta incomprensible, con los ojos de ahora, ver semejantes edificios, autenticas aberraciones urbanísticas,  que atentan contra el patrimonio visual y arquitectónico de la ciudad  pues nada tenían que ver con el estilo del conjunto histórico edificado. En los últimos 30 años se han sustituido algunos otros bloques de viviendas de la zona que linda con el Casco por otras nuevas construcciones, pero estas si que se han hecho con unos mínimos criterios de integración y coherencia con el entorno. 

Fotos:Casa de Baños de Zubieta y Retegui (1969), Casa Alzugaray de Jose Gallo (1965) y derribo de la Casa  Navasal de Martin Sarobe (1968), del libro Pamplona, Calles y Barrios, de J.J. Arazuri

El Rincón del Caballo Blanco y la calle del Redín (1961-2001)

El Rincón del Caballo Blanco es uno de esos lugares encantadores y entrañables que me retrotraen a mi más tierna infancia. Era y sigue siendo uno de mis rincones preferidos. Me imagino que no seré el único al que le suceda esto. De aquel Rincón me queda el recuerdo de una especie de palacete medieval que era como veía entonces al Mesón, la existencia en aquellos años sesenta de unos curiosos catalejos en la zona del Baluarte del Redín  que funcionaban solo si les echabas algunas monedas  y que nos permitían disfrutar de una   inmejorable panorámica  y donde atisbábamos ya no los ataques de las huestes enemigas pugnando por escalar las murallas sino la creciente evolución de unos barrios, allende las orillas del río,  todavía con grandes espacios verdes, como el viejo barrio de la Rochapea, el meandro de Aranzadi o el barrio de la Magdalena con  el monte San Cristobal, de fondo. ¡Lo que ha cambiado el panorama que se puede observar desde este mirador desde aquellos años!. Poco tiene que ver la última foto de la entrada, que data  del año   1999 o 2000, con la que se podría haber tomado desde este lugar 30 o 40  años antes. En los años 70 recuerdo también la existencia de un minizoo en los fosos de este Baluarte que tuvo una corta existencia.
El Mesón del Caballo Blanco, en la  foto superior, se construyó en el año 1961, en el lugar que antes ocupase un humilde cuerpo de guardia (que podemos ver en la foto adjunta,  que data del año 1954), y se construyó precisamente con los restos del palacio medieval de Aguerre (también llamado popularmente, en el siglo XX, como Casa del Orfeón) que había sido derruido unos años antes entre las calles Nueva y Ansoleaga  para erigir en su lugar el Hotel Maisonnave. Junto al Mesón del Caballo Blanco se encontraba y se encuentra parte de la Cruz del Mentidero situada originalmente en la calle Mercaderes. El Mesón, local de propiedad municipal, es por su privilegiada ubicación un establecimiento hostelero de gran éxito en los meses de verano, habiendo conocido a lo largo de su historia muy diversos inquilinos o concesionarios entre los que cabe destacar, por su naturaleza a los comerciantes del Casco Antiguo, a primeros de los 80 (Asociación Burgo de la Navarrería),  y a la Universidad de Zaragoza, de la que dependían las escuelas universitarias de  Pamplona hasta 1987, un poco después. De aquellos primeros años 60 data también la colocación de tres cañones, en el tramo entre el baluarte y el portal de Francia, como vestigio de una época pasada de batallas y defensas que ya no volvería. Los cañones sufrieron un gran abandono a lo largo de las siguientes décadas, hasta que finalmente dos de ellos se trasladarían al interior de la Ciudadela, cerca de su puerta de entrada.

Bajo el baluarte del Redin se pueden observar diferentes estructuras defensivas, el baluarte bajo de Guadalupe,  el revellín de los Reyes, y a la izquierda el Portal de Francia, el baluarte del Abrevador y el baluarte bajo el Pilar. Después de la Ciudadela en esta zona se encuentra  la estructura defensiva más completa de la ciudad histórica. Además del Mesón del Caballo Blanco y el Mirador  llama la atención en el lugar, dándole el oportuno tono pintoresquista, el pasadizo elevado sobre la calleja del Redín que se observa desde la explanada cercana  al Mesón en las dos primeras fotos. El pasadizo elevado permitía conectar el convento de las Siervas de María con las casas del otro lado de la calle sin tener que romper el voto de clausura. En la explanada cercana al Mesón durante décadas trabajaron  los cordeleros de la ciudad, el último de los cuales, Juan Angel Elizari  se jubiló en octubre de 1968, tras 40 años de dedicación al oficio. En la  foto adjunta, que data de 1965, vemos a los cordeleros en plena faena, con la fabrica de chocolates de Pedro Mayo, de la que hablaremos a continuación, situada en la calle del Redin, al fondo, a la izquierda.
.

En dirección al Portal de Francia por la calle del Redín podíamos ver a nuestra izquierda, los altos muros del  citado Convento de las Siervas de María, así como otros muros y edificaciones, tras los cuales estaban el antiguo Laboratorio Provincial, las traseras del convento de las Carmelitas Descalzas o  la antigua fabrica de chocolates Pedro Mayo. Nos detendremos un poco en esta histórica firma pamplonesa. En 1860 el joven de Ochagavía, Pedro Mayo Etulain comenzó a elaborar ceras y chocolates en el nº 10 de la calle Zapatería, siendo el verdadero impulsor y «alma mater» de la centenaria firma pamplonesa hasta su fallecimiento en el año 1913 y constituyendo uno de los principales industriales de la ciudad. Sus herederos tomaron el relevo y mantuvieron el prestigio de la marca trasladándose a finales de los años 20  a la calle Nueva y tras la guerra civil  a la calle del Redín, ampliando su producción a las pastas variadas y  turrones. Será en 1974, cuando se trasladan a Artica, cuando se centren exclusivamente en la fabricación de chocolate. La empresa comienza a atravesar graves dificultades y los Sucesores de Pedro Mayo se fusionan con la sociedad propietaria de Chocolates Orbea acuerdo que se mantuvo hasta 1990 año en que Orbea fue adquirida por Chocolates Asturianos y desmantelada poco después. En 1994, antiguos trabajadores impulsaron el proyecto Chocolates de Navarra que agrupa las marcas Pedro Mayo, Orbea y Leyre, en su sede de Aizoain. Al final de la calle del Redín se construyeron en los años 70 unas nuevas edificaciones que, la verdad sea dicha, desentonan bastante con el entorno monumental. En los bajos de este nuevo edificio hubo, en los años 70, una pequeña discoteca, el Xuberoa que quedó calcinada por un pavoroso incendio  allá por  el año 1980.Fotos Redin (1954) y cordeleros trabajando (1965) : J.J Arazuri, «Pamplona, calles y barrios»