Imagenes del ayer: Pamplona a vista de pájaro (1919-1932)

Traigo a esta sección de Imagenes del Ayer una serie de cuatro fotografías, la mayoría, salvo la primera, áereas, y extraídas de la exposición virtual “Postales y fotos de Pamplona” que ha presentado hace pocos días  la Universidad Pública de Navarra y que pueden consultarse en la web que aparece al final de la entrada. Las fotografías, pertenecientes al Fondo Documental de Leoncio Urabayen Guindo, donado a la UPNA está compuesto por 190  postales y originales  que  fueron utilizados, en una una buena parte, en su obra “Biografía de Pamplona” publicada en 1952. Las fotos de este fondo, proceden, a su vez, de diferentes fuentes originales y en  algunos casos, por lo que he podido comprobar necesitan de una  datación más ajustada, que, en la medida de lo posible, he procurado precisar a lo largo de esta entrada. La mayoría de las fotos que traigo a esta sección son, salvo la última, no demasiado conocidas.

La primera de las fotos que encabeza la entrada, está tomada desde el monte San Cristobal y está datada en torno a los años 1925-1930. En esta foto podemos observar, de izquierda derecha, la carretera a Ansoáin, la carretera a Artica, situada en mitad de la imagen,  con algunas de las vueltas y revueltas que ésta daba y sigue dando hasta la cima; a la derecha de la mencionada carretera el pueblo de Artica, situado en la parte inferior de la foto y  por último,  en el lado derecho de la instantánea, las dos cajas de vías de los ferrocarriles del Plazaola, cortada, ésta última,  por un paso a nivel de un camino que  llevaba también a Artica (y que hoy se encuentra bajo un puente de la variante norte) y el del Ferrocarril del Norte dando su familiar, al menos para mi, vuelta sobre uno de los Mogotes, donde hoy se asienta una parte de Buztintxuri y de Nuevo Artica. En la foto se hace bastante evidente, -les sugiero que cojan una lupa-,  la existencia de diferentes núcleos poblacionales dispersos en una Pamplona con poco más de 30.000 habitantes: en torno a Joaquín Beunza, en la zona de Cuatro Vientos, desde este cruce y  hasta el cruce de la carretera a Villava con la vía del Plazaola, y por otro desde Cuatro Vientos  hasta  la zona de la Estación del Norte y  a lo largo del primer tramo de la avenida de Guipúzcoa,  hasta el asilo de las Hermanitas de los Pobres. No había nada construido a lo largo de la carretera a Villava (actual Marcelo Celayeta) desde la zona de la Carbonilla y la vaquería de Larrayoz hasta la carretera a Ansoain. Desde este punto se podían divisar otras cuantas construcciones hasta la zona del Manicomio Provincial, más allá de las actuales Orvinas. Tras la Rochapea, la ciudad histórica  sobre el cerro o meseta y al fondo, tras de ella se adivinan algunas de las nuevas construcciones del Segundo Ensanche, que para 1929 ya había llegado hasta la actual avenida de la Baja Navarra. En la zona de Trinitarios se divisa una nave ubicada cerca del posterior, en el tiempo,  convento de las Oblatas, que yo recuerdo haber visto en pie hasta entrado este siglo.

La segunda de las fotos, esta aérea y obra de José Galle Gallego, capta la zona norte de la capital, la Rochapea Vieja y buena parte del Casco Antiguo, incluyendo la zona del Portal Nuevo, la Taconera y más allá de ellos el primer y parte del 2º Ensanche. Aparece datada entre 1920 y 1950, cierto, pero a tenor de los detalles que nos da la fotografía podríamos afinar mucho más. Creo que la foto debe ser de los años 1931 o 1932 y lo digo porque en la fotografía se observa muy claramente la ampliación del parque de la Taconera tras el relleno de los fosos del Baluarte de Gonzaga adelantándose  el Mirador de los Jardines  una veintena de metros hasta el borde de la muralla de la Cuesta La Reina, dando lugar a su configuración actual. Al nuevo mirador se le llamaba entonces Mirador de Vistabella. Por otro lado es visible el feo portal o pasarela de hierro que sustituyó al antiguo Portal Nuevo o de Santa Engracia en 1907 y que desaparecería con el actual portal de carácter historicista proyectado por Víctor Eusa  en 1950. Si observamos con atención se divisa igualmente la nueva torre de San Lorenzo, con su pináculo,   que sustituyó a la torre de apariencia pétrea existente hasta 1901 e inaugurada en 1903 y que desaparecería en la década de los 40. En la Rochapea podemos ver al pie de al muralla del Casco, el puente de Curtidores, el barrio del mismo nombre, (nuestra pequeña Venecia), la plaza del Arriasko o  Errotazar  con la Casa de los Pastores y los restos del antiguo matadero de carnes, y al principio de la calle Joaquín Beunza, la Casa Gamarra y Casa Placido, entre otras. También se divisan los Corrales del Gas, habilitados para tal fín sobre la antigua fábrica del Gas en 1918; en esta foto aún quedan restos de la antigua factoría que desaparecerían en 1943.

La tercera de las fotos, está centrada sobre todo en la zona de la Navarrería aunque nos da abundante información sobre la ciudad en su conjunto. En el extremo superior derecho de la foto se observa el ala de la avioneta que debió ayudar  a José Galle Gallego a tomar esta instantánea, al igual que hizo con la anterior de la Rochapea y zona norte del Casco Antiguo. En primer plano tenemos la zona del Baluarte del Redín, donde se encuentra actualmente el Mesón del Caballo Blanco, en aquella época tan solo había unas modestas construcciones,  como vimos en la entrada dedicada a este Rincón. A continuación,  y en dirección a la calle del Carmen  vemos los imponentes muros del convento de las Siervas de María,  el antiguo Laboratorio Provincial con su famosa secuoya y las traseras del convento de las Carmelitas Descalzas. En la parte superior de la foto  se divisa una plaza del Castillo aun cerrada por el Teatro Principal, lo que nos hace pensar que la imagen es de antes de 1932 pero de ningún modo de 1922 como aparece en la página web de la exposición virtual de la UPNA sobre los fondos gráficos de Leoncio Urabayen. Dos hechos lo corroboran, la avanzada construcción del 2º Ensanche (se divisa la Casa Doria y otras muchas del período 1922-1930) y la aparición de la torre de la iglesia de San Ignacio, inaugurada en 1927. Por lo tanto la fotografía debiera ser posterior a ese año, probablemente entre 1928 y 1931.

La cuarta de las fotos es una foto aeronáutica militar datada genéricamente entre 1920 y 1930, pero que yo dato algunos años antes, en torno a  1919 o 1920. Dos son los elementos que me ayudan a situar temporalmente la fotografía, el jardincillo que rodeaba a la Mariblanca en la plaza de San Francisco. Hasta 1920  la estatua de la Mariblanca estuvo sobre un jardincillo que se suprimió y se lució con cemento la base de su pedestal, por lo que no puede ser posterior a esa fecha. Por otro lado, junto a la Casa de Baños del Paseo de Sarasate podemos divisar el solar donde a partir de octubre de 1923 se construiría la nueva Casa de Correos y Telégrafos. En esta imagen se puede observar la presencia de la Estación de mercancías del  Irati en el Rincón de la Aduana. La de pasajeros se encontraba en Paseo de Sarasate.

Fotos por orden de aparición (entre paréntesis y negrita la fecha real de la foto según el análisis histórico urbanístico) : Todas las fotos proceden de http://fotografiasurabayen.unavarra.es/. Universidad Pública de Navarra. Biblioteca. Fondo Leoncio Urabayen. CC BY-NC-ND 4.0. Nº 1. Pamplona desde el monte San Cristobal (1925-1930). Biografía de Pamplona. Fig. 31. Leoncio Urabayen. 1952. Nº 2. Pamplona. Vista aérea del lado norte (1920-1950) (1931-1932). José Galle Gallego. Biografía de Pamplona. Fig. 37. Leoncio Urabayen. 1952. Nº 3: Pamplona. vista aérea de la Navarrería (1922) (1928-1931) . José Galle Gallego. Biografía de Pamplona. Fig. 42. Leoncio Urabayen. 1952. Nº 4. Pamplona, vista aérea. (1920-30) (1919-1920).Biografía de Pamplona. Fig. 40. Leoncio Urabayen. 1952.

¡Al rico chocolate! Aquellas pastelerías, confiterías y chocolaterías (1900-2000)

Tras “el comercio del bebercio”, paso a rememorar, en esta ocasión, el amplio universo de tiendas que se dedicaban a los placeres azucarados: chocolates, pastas y pasteles, dulces, caramelos y turrones en la Pamplona del siglo XX. De los churros y helados ya hablé cuando me refería a la hostelería y otras actividades aledañas. Como ocurría con la anterior entrada, se entremezcla la fabricación con  el comercio al por menor del producto y, en ocasiones,  con actividades tipo cafetería. Advierto nuevamente que es una entrada abierta a ampliaciones y correcciones, como lo son casi todas las entradas del blog, pues seguro que los lectores recordaran otros negocios similares que no he citado u otros muchos detalles más allá de los aquí inicialmente referidos. Antes de entrar en materia he de comentar que, a la hora de indagar sobre aquellos comerciantes que se dedicaron a estos menesteres,   a un profano del sector como lo soy yo, le sorprendió la vinculación existente entre dos oficios aparentemente tan diferentes como el de cerero y el de confitero o chocolatero. Sin embargo investigando averigüé como cuando en el siglo XVI llegó el cacao de América  a España, el cerero,  -que trabajaba la cera para hacer cirios, velas, antorchas para el culto y para el alumbrado de los hogares,  ya hacía confitería con la miel de los panales, de los panales se extraían la miel y la cera-, y con la llegada del cacao, el cerero se hizo chocolatero y las cererías se convirtieron también en chocolaterías.

A primeros del siglo XX encontrábamos las siguientes tiendas de chocolate que fabricaban su propio producto, el chocolate, en ocasiones vendían también dulces y pastas o pasteles (osea eran confiterías y pastelerías), y muchas, además, se dedicaban al negocio de la cerería: Marcelino Andueza en el nº 64 de la calle San Nicolás, que también fabricaba y vendía pastillas de café con leche, (en los años 50 la regentaba Trinidad Arizala con pastelería también en Navarro Villoslada); Julián Arbizu,  en el nº 31 de la calle Mercaderes.  Por el apellido presumo que debe tratarse del fundador de las famosas, en otro tiempo,  “cafeterías-pastelerías Delicias” al que le siguieron al menos dos generaciones en el negocio. Tuvo el obrador de pastelería en los años 50-60  en el nº 2 de Fernández Arenas y fabricaba pastillas de café con leche como otras muchas firmas del sector. En la calle Mercaderes  sustituiría a Arbizu, en los años 30, Constancio Jarauta  y tras la guerra,  Carmen Torrente Azparren.  Allí he conocido yo “La Dulce Venecia”, donde hoy se encuentra “La Juana Gastrobar”. Carmen Torrente fabricaba también dulces en el obrador que tenía en el nº 15 del Paseo de Sarasate; Martín Baquedano tenía tienda en San Nicolás, 24 y obrador en el nº 40 o 42 de la citada calle. Le sustituiría Maximino Arrasate en los años 30 que continuó en las décadas posteriores, si bien en el nº 34-36.  Mediado el siglo hay un Pedro Baquedano, ¿sería su hijo?.  Viuda de Seminario, (luego Hijos de Seminario o Hijos de Vda de Seminario), en el nº 6 de la calle San Saturnino que aun continuaba su actividad de venta en los años 50 y 60 con el nombre de Sucesores de Hijos de Vda de Seminario. Este  negocio se remonta al año 1820 si bien será Francisco Seminario Izu (1840-1895) uno de sus principales impulsores, un hombre poseedor de varios inmuebles en la zona que posibilitó con su derribo la reconstrucción urbanística de lo que hoy conocemos como último tramo de la calle Nueva e inicio de San Saturnino. La zona correspondería hoy al nº 2 de Nueva y 1 de San Saturnino, a la zona de la antigua calle Bolserías y su conexión con la calle Ansoleaga (entonces,  Tecenderías). Continuo con la enumeración, la tienda de Mariano Labairu en el nº 1 de la calle Dos de Febrero o Comedias, Herederos de Tomasa López (1810), posteriormente conocida como Hijos de Manterola o simplemente Casa Manterola, en el nº 20 de Zapatería.

Hace casi tres años que cerró Casa Manterola en la calle Zapatería, si bien se mantiene en la calle Tudela. Lo hizo silenciosamente, después de más de dos siglos en el lugar. Vamos a hablar un poco de su historia. A principios del siglo XIX (1810), Polonia Albar recibió en herencia la casa nº 20 de la citada calle. Es entonces cuando se inicia la actividad confitera y cerera en el local. Polonia se casa con Candido López (1782-1862), cerero y confitero sangüesino. Entonces no se llamaba aún Casa Manterola. Candido y Polonia tuvieron dos hijas: Tomasa y Trinidad. Tomasa se casó con Gregorio Manterola, natural de Aoiz, que pasó a vivir con su esposa y sus suegros donde comenzó a aprender el oficio de cerero y confitero, asumiendo la gestión en el año 1845. A comienzos del siglo XX, en 1907, tras la muerte de Tomasa,  el establecimiento pasó a  sus hijas Carmen y Victoria, aunque era Carmen (1875-1958), que estaba soltera, la que regentaba verdaderamente el negocio. Vendían ceras y velas, pastas de almendra, dulce de membrillo, almendras y su famoso chocolate. Posteriormente sería uno de sus sobrinos, Antonio Manterola, al que había criado como un hijo, el principal responsable de la expansión de la empresa. Antonio  asumió la dirección en 1938 y en 1945 trasladaba la fábrica de chocolate de la calle Zapatería  a la calle Tudela. Pero la competencia hizo que el negocio se viera obligado a perder su carácter industrial y a orientarse hacia la artesanía pastelera. Ya desde los años 30 aparecía la tienda de Zapatería como confitería pastelería. Tras Antonio recogió el testigo y la dirección su hijo mayor José Antonio hasta su fallecimiento en 1985, tras el cual lo asumió  su viuda Rosa Aldaz con quien tuvo siete hijos, dos de los cuales, Mikel y Eduardo, que constituyen la sexta generación, asumieron en 2010 la gestión: Eduardo el obrador artesanal y Mikel la Gerencia, al cumplirse 200 años desde su fundación.

En el nº 10 de la misma calle Zapatería teníamos a Pedro Mayo. Como en el caso anterior daré alguna pincelada histórica. En 1860,  1847, según otras fuentes, el joven de Ochagavía, Pedro Mayo Etulain que había aprendido el oficio con su pariente y amigo Pedro Seminario, inicia la aventura de montar una fábrica de chocolate. En los pisos superiores del nº 10 de Zapatería se producían dulces y velas de cera, en la planta baja tenía una tienda de coloniales y en el sótano la maquinaría para preparar el chocolate. En 1888 dió entrada en el negocio  a su hijo Ponciano, hijo de su matrimonio con Valentina Izu, con la sociedad Pedro Mayo e Hijo, sin embargo su hijo falleció 11 años más tarde, en 1899. Junto a la chocolatería de Viuda de Seminario Pedro Mayo era una de las más importantes y prósperas fábricas de chocolate de la ciudad y había ampliado su plantilla, de 3 a 9 personas. Más tarde volvería a formar sociedad con su hijo Pedro Mayo Biardeau, hijo de su segundo matrimonio con Elisa Biardeau Cortés.

En 1913 moría Pedro Mayo que había sido, a la sazón, entre finales del XIX y principios del XX, uno de los principales contribuyentes de la ciudad, y durante un tiempo la empresa continuó en manos de la familia, hasta que en 1923 la empresa pasó a ser regentada por   la sociedad colectiva Ruiz de Galarreta y Vidal, Sucesores de Mayo, encabezada por Luis Ruiz de Galarreta Maeztu, marido de Martina Mayo Zubizarreta, nieta del fundador con el 50%, el otro 50% lo tenía el industrial Mariano Vidal.  Sus herederos tomaron el relevo y mantuvieron el prestigio de la marca trasladándose, a finales de los años 20,  al nº 4-6 de la calle Nueva y, tras la guerra civil,  a la calle del Redín, ampliando su producción a las pastas variadas y   turrones. No fue fácil sobrevivir a los difíciles años de la autarquía y del racionamiento del franquismo, debiendo parar algunas veces la producción por la falta de materia prima. Será en 1974, cuando se trasladen a Artica y se centren exclusivamente en la fabricación de chocolate. La empresa comenzó  a atravesar dificultades, debido a la crisis económica y al incremento en los precios del cacao y los Sucesores de Pedro Mayo firmaron un acuerdo de fusión con la sociedad propietaria de Chocolates Orbea, la  Compañía Navarra de Alimentación, S.A. en  el año 1977. A través de dicho acuerdo se le cedía el uso  en exclusiva de la marca Chocolates Pedro Mayo a la Compañía Navarra de Alimentación a cambio de una comisión en las ventas y la absorción de la plantilla. El acuerdo  se mantuvo hasta 1990 año en que Orbea fue adquirida por Chocolates Asturianos. La empresa  quedó descapitalizada por una mala gestión,  desmantelándose poco tiempo después, en 1992 y derribándose más tarde sus instalaciones  de la Avenida Guipúzcoa. En julio de 1994, antiguos trabajadores de la empresa impulsaron el proyecto Chocolates de Navarra S.A. L que agrupa las marcas Pedro Mayo (Sucesores de Pedro Mayo firmaron un nuevo acuerdo similar al anterior con la Compañía Navarra de Alimentación), Orbea y Leyre, con sede de Aizoain. Chocolates Orbea, al que me he referido líneas atrás,  había nacido en el barrio de la Rochapea en el año 1952. Pertenecía al empresario guipuzcoano Santiago Otegui Campos. Otegui había montado en Pamplona una fabrica moderna para lo que era habitual entonces, con un amplia producción de distribución nacional. Se fabricaban 7.000 kilos diarios de chocolate que se distribuían por toda España y del que muestro algunas promociones de albumes y cuentos de los años 60, junto a estas líneas.

Continuemos con las tiendas-fábricas de chocolate y cererías que en la mayoría de los casos  eran además pastelerías-confiterías: Pedro Nagore, luego Hijos de Nagore, en el nº 46 de la calle Mayor, Ubaldo Ataun Legarreta, en el nº 58 de la misma calle y 14 de Eslava.  Me detendré unos momentos para hablar de esta singular casa pamplonesa, Casa Ataun, conocida sobre todo por sus pastas y tortas de txantxigorri, regalices y chocolates. Su origen se remonta al menos a 1898, aunque hay opiniones de que su antigüedad pueda ser mayor, de ocho o diez años más. Ubaldo fallecería en 1931. Heredaron el negocio sus cuatro hij@s vivos si bien serán los varones, Fortunato y Jesús, los que lleven el negocio a  partir de ese momento. Fortunato muere en 1974, quedándose a cargo de Casa Ataun,  Jesús. En 1983, el Ayuntamiento compraba el edificio de Casa Ataun por tres millones de pesetas. Jesús se jubilaba y cobraría una renta del consistorio a cambio de asesorar al nuevo arrendatario, Félix Inda. Jesús fallecería en la Casa de Misericordia en 1991. Actualmente el negocio está dirigido por Nekane Inda.

A principios de siglo tenemos a Juan Iraizoz en el nº 4 de la calle Navarrería, luego  a Ulpiano Iraizoz, con su confitería-cerería-chocolatería, en el nº 2 de la calle Mercaderes,  que luego llevaría  Joaquina; a Justo Donezar en el nº 47 de la calle Zapatería, haremos otro alto en el camino. Confitería y Cerería Donezar está regida actualmente por su cuarta generación. Es una de las pocas cererías que aún se conserva en el Casco Antiguo. Fue fundada en 1853 por José Ochoa que se la dejó en herencia a su hijo. Posteriormente el negocio (cerería, confitería, chocolatería, pastelería, etc)  pasó a manos de Justo Joaquín Donezar y de él a los posteriores “joaquines donezar”, curioso pero que yo sepa toda la línea, de padre a hijo, ha tenido por nombre Joaquín. Entre medias creo recordar que durante algún tiempo fue titular Vicenta Sarasibar, viuda de Donezar. Se cuenta que en este  establecimiento trabajó el célebre tenor Julián Gayarre y que un día, de joven,  abandonó el trabajo para seguir a una banda de música que iba tocando por la calle Zapatería.

Otro nombre clásico en el mundo del chocolate es el de Subiza, si bien no tiene un origen pamplonés. Su origen se remonta a 1841 cuando  Manuel Subiza Azcárate comienza a elaborar el chocolate en Erro, en la actual “casa del alpargatero”, según las técnicas aprendidas unas décadas antes,  en 1820, en  Arnegui, en la popular “Casa Polit”. Tras Manuel se hizo cargo del negocio su hijo y abuelo del actual responsable de la empresa, Fermín Subiza, y, posteriormente, su hijo Manuel. Con su padre Manuel, y con tan sólo 13 años, Jesús Subiza Errea, el actual propietario de la empresa, hoy a punto de cumplir 100 años de edad, empezó a introducirse en el negocio familiar. Los años de la guerra y postguerra fueron, como para otras fábricas de chocolate, complicados debido a las restricciones y racionamientos, teniendo que discontinuar la producción durante algún tiempo.  En 1958 Jesús Subiza, junto a su hermano Gerardo,  trasladaban Chocolates Subiza a Pamplona, a su actual ubicación en el nº 30 de la  calle Amaya.  En total y desde 1841, cinco generaciones se han sucedido al frente de la firma, manteniendo  su espíritu familiar y su carácter artesanal. Hoy de aquellos catorce chocolateros artesanos que conoció Jesús cuando llegó a Pamplona en los años 50, que se redujeron a la mitad en los años 70, apenas queda hoy  ninguno. ¿Cuántas tabletas de chocolate a la taza de Pedro Mayo y Subiza habremos comido en nuestras casas a lo largo de nuestras vidas?. Desde luego en la mía muchísimas.

Otros nombres de fábricas-tiendas de chocolate y cererías eran las de Herederos de Estanislao Larrosa en el nº 45 de Estafeta, de Diego Miquelez, en el nº 76 de San Nicolás, luego Viuda de Miquelez, Herederos de José Jimenez en el nº 1 de Navarrería, Basilio Oteiza en el nº 1 de Jarauta, H. Arribas en el nº 16 de Eslava, Prudencia Unciti en el nº 1 de Mercaderes, Ramón Yarnoz en el nº 13 de Martires de Cirauqui (actual San Antón), Vda de Etulain, en el nº 2 de la calle Mayor, (su lugar lo ocupará en las décadas siguientes Lucas Zabalza en el nº 16 de San Saturnino). Tiburcio Guerendain y Luis Ros, antes de dedicarse a los materiales de construcción y cervezas respectivamente también tuvieron algún contacto con este ámbito de la fabricación y venta de chocolate. No me consta que se dedicasen a la cerería pero si fabricaban y vendían chocolate, Lorenzo Erice, (posteriormente Herederos de Lorenzo Erice y Juan Erice), en Carmen, 7 y luego 12, Tomas García, en Zapatería, 28 e  Inocencio Tapia, en Navarrería, 3, (luego Vda de Tapia y en los años 50-60, Ignacio Tapia en el nº 11 de Navarrería).

Sólo vendían José María Diaz en el nº 114 de la calle Mayor, donde durante muchos años estuvo la “Mercería La Fama”, pues como ya he señalado en otra entrada inicialmente y hasta los años 40 el negocio familiar fue una tienda de chocolate, pastelería y confitería; Miguel Echarri en Zapatería, 47, Gabino Ilarregui en Calderería, 44;  Petra Zozaya en Navarrería, 2;  M.Senosiain en San Nicolás, 5 y en los años 20,  además,  Herederos de Jauregui,  en el nº 27 de Santo Domingo y Carlos Pérez en el nº 64 de Jarauta. En los años 30,  a buena parte de los anteriores habría que sumar Pedro Hernaiz en el nº 24 del Paseo Sarasate, y fabricando y vendiendo chocolate y la cera Silvano Martínez en Dormitalería, 14, los Hermanos Yarnoz, (luego Hijos de Yarnoz), en el nº 72-74 de San Nicolás, que continuarían en las décadas posteriores, como Herederos de Ramón Yarnoz, por lo menos hasta los años 60 y José Larrea en el nº 22 de Estafeta, donde hoy se encuentra Pastas Beatriz. Antes el local de Larrea había sido una carpintería,  (concretamente de Esteban Osacar) y posteriormente fue una tienda de ultramarinos cuya propietaria se llamaba Regina González Vicente, hasta que en 1969 cogieron  el negocio Pablo Sarandi y su mujer Beatriz, convirtiéndola en una tienda de pastas. En 1991, Pablo y su mujer  dejaron la tienda en manos de las hermanas Gómez Tellechea que son las que la regentan actualmente, y  con un enorme éxito,  hasta convertirla en una de las tiendas más  típicas y míticas de la ciudad. ¿quien no conoce sus famosos garroticos de chocolate, además de otras muchísimas delicias?.

En el campo de la confiterías destacan, especialmente,  varios nombres algunos de ellos que se entrelazaran, como veremos,  con el tiempo. En 1886, Claudio Lozano comenzó a elaborar, en   su propia casa, su famosos caramelos de café con leche  que más tarde decidió comercializar. Fue en 1912 cuando le puso el nombre de   pastillas de café con  leche “Las Dos Cafeteras” y decidió abrir el local comercial que conocimos en el nº 11 de la calle Zapatería. Desde los años 30 este local sería,  además,  confitería y pastelería y la razón social la de Lozano Hermanas. Por su parte  y siguiendo la tradición de Lozano, cuya receta de caramelo de café con leche es la más antigua del mundo,  otros maestros confiteros siguieron su estela. Así lo hizo Ruperto Unzué, en 1893, bajo el nombre de “La Cafetera”, al que en los sucesivos anuarios comerciales localizamos en las calles San Agustín, (nº 36), Merced y Tejería, (nº25), en este último caso bajo la razón social de Unzué y Cía  e Hijos de Unzué, (luego Vda de Unzué) y fabricando también chocolate. El caramelo de Unzué tenía menos leche que el de Lozano y algunos aromas añadidos. Ruperto tenía un obrador en el nº 16 de Recoletas, aunque anteriormente en los años 20 el obrador estaba radicado en Santo Andia. En invierno fabricaba en este obrador turrón y en verano servía helado. En los años 40-50 abrieron una pastelería en el nº 2 de  la plaza del Vínculo que muchos recordarán.

Mientras el caramelo de las Dos Cafeteras solo se vendía en la tienda de la calle Zapatería, la segunda generación de los Unzué vendía sus caramelos por toda la ciudad. En 1930 “La Cafetera” tenía cinco tiendas en Pamplona y distribuían su dulce por toda España. En los años 50 se constituyó la sociedad anónima Dulces Unzue que conoció su máxima expansión de mano del hijo de Ruperto,  Pedro Unzué. Se introdujeron nuevos caramelos y el formato de grageas (HIT). En 1981, Nutrexpa compraba la mitad de las acciones de Dulces Unzué, siendo mayoritaria su participación en la empresa en 1985  y en 1993, la tercera generación de los Lozano,  vendía “Las dos Cafeteras” al mismo grupo Nutrexpa integrando ésta ambas firmas, bajo el nombre de Dulsa. Desde el año 2008, Dulsa, sita en el polígono de Landaben,  opera de nuevo como una empresa independiente recuperando su origen local, con más de 20 trabajadores y una amplia capacidad exportadora. Los caramelos de “Las Dos Cafeteras” se conservan,  desde 1996, en bodega, durante tres meses, a una temperatura y humedad controlada para conseguir el  sabor y textura deseados. También fabricaban caramelos, bombones, grageas y turrones, Labairu e Indave, desde los años 20,  en la calle Padre Moret, no hace mucho alguien me preguntaba por los caramelos Ley, pues lo hacía Labairu e Indave;  En los años 50 regentaba el negocio José María del Valle, luego lo hizo  su Viuda y la empresa era conocida popularmente como Casa Indave.  Deogracias Garicano, -alguién me preguntó hace poco por esta empresa-,  tenía, al menos desde los años 30,  una fabrica de caramelos  en el nº 34 de la calle del Carmen, si bien posteriormente, después de la guerra,  se trasladaría al nº 17-19 de la calle Curia. En los años 60 la citada empresa todavía estaba en activo.

En 1871 Felipe Layana abría su fábrica-tienda de chocolates, ceras y otros artículos en el nº 4 de  la Bajada de Carnicerías, (en la zona donde hoy está la plaza de los Burgos), si bien en tiempos de la segunda generación, de sus hijas Mª Camino y María Eugenia,  (de ahí la posterior razón social de Hijas de Felipe Layana),  se abandonó la fabricación y venta de chocolates evolucionando el negocio hacia  las pastas y la confitería,  trasladándose en 1953 el negocio  a su actual ubicación en el nº 12 de  la calle Calceteros. Actualmente es la tercera generación la que dirige el negocio encabezada  por Jesús Barbería Layana. Su producto estrella, por el que se les conoce, es otra de las tiendas míticas de Pamplona,  es el de las pastas de té, con toda su enorme variedad: de chocolate, mermelada, coco, frutas, etc, bizcocho, hojaldre, ummm ¡que ricas…!

En el nº 3 de la calle General Moriones, (actual Pozoblanco),  estaba la pastelería y confitería de los Hermanos Arrasate que también fabricaba, en su obrador, como todas las de su gremio, chocolate. Fundada en 1888 por Esteban Arrasate y Francisca Ciganda, pasó a llamarse Viuda de Arrasate al fallecer Esteban, en 1924,  y quedar al frente del negocio su viuda. En los años 20 ocupaba los números 3 y 5 de la calle. La tienda cerró en los primeros años del 2000, creo que fue en torno al año 2003 o 2004.   No muy lejos de allí se encuentra la panadería- pastelería Arrasate de la calle San Antón, creo que eran primos de los anteriores. Conchita Ruiz de Galarreta e Irene Arrasate, constituyen hoy la tercera y cuarta generación de un  negocio que se abrió en el año 1920.  Fabrican palmeras, tejas, mantecados y hojaldres y otras delicias que venden en la tienda. Inicialmente en el nº 75 de la calle Nueva, trasladándose luego, en los años 20, al nº 11 de Pozoblanco estaba la pastelería de Feliciano Goñi,  luego Vda de Feliciano Goñi  y más tarde Vda de Goñi e Hijos, conocida con el nombre de “La Madrileña” (no confundir con al tienda de tejidos de Pedro Turullols),  que se mantendría en Pozoblanco,  al menos hasta los años 60. Entre Vda de Arrasate y “La Madrileña” estaba la pastelería, confitería y heladería de Mercedes Orquín, aproximadamente donde está actualmente la tienda Equivalenza.

Otras pastelerías y confiterías eran, en estos años, la del Café Suizo, en Pozoblanco, 15 ¿quien no se acuerda del famoso bollo suizo típico de estos cafés y que introducirían otras muchas pastelerías, como las de Taberna?, lástima que cerrase a comienzos de los años 50; la de Julián Pomares en Héroes de Estella, (actual Chapitela), 16-18;  allí mismo se instalaría, luego, Pastelería Alfaro, donde hoy está Kikos, (Javier Alfaro también tenía otra tienda en el nº 8 de la avenida de San Ignacio);    la pastelería y confitería de Sinforiano Salcedo, posteriormente Hijos de Salcedo, en Estafeta, 37,  y su famosas coronillas,  que permaneció en el lugar hasta, por lo menos, finales de los 60 y primeros 70. Donde hoy se encuentra la cafetería El Mentidero (Mercaderes, 13) estaba la pastelería de Jesusa Udobro, negocio que sería traspasado a Eusebio Garicano con la misma actividad, (confitería, pastelería y fabricación de chocolate), al que sucedería hasta bien entrados los años 50, su hijo Román Garicano. Fue la famosa Casa Garicano, especializada en coronillas, tartas, mil hojas y toda clase de encargos para bodas y bautizos, que en mi juventud ocupó la cafetería-pastelería de Juan Bardi. El  hermano de Román Garicano, Julián,  tenía otra pastelería y el obrador en el nº 7 de Carlos III.

Mención aparte habría que hacer de la figura de Lázaro Taberna San Martín. Su primer local  lo abrió en 1897, en  la calle Nueva, cuando cogió  en traspaso una panadería y el segundo en el nº 40 de la calle Mayor. Fue en 1905 cuando se hizo con dos locales más seguidos en esta calle y los acondicionó como obrador y despacho de atención al público. Por aquel entonces no sólo  se dedicaba a la fabricación y venta de pan sino también a la producción de dulces, chocolates e incluso embutidos. Se anunciaba como Ultramarinos y Panadería. En 1946 fallecía Lázaro pasando la dirección de la empresa a su viuda, Trinidad Arregui y sus hijos y produciéndose su progresiva expansión a diferentes barrios de la capital, primero al Ensanche con un nuevo establecimiento en la Avenida de Franco, hoy de la Baja Navarra,  y un nuevo obrador y posteriormente,  en las décadas posteriores al resto de barrios, aunque a principios de los 60 aún mantenía su tienda (panadería-pastelería)  en la calle Mayor. En 1966 se crea una sociedad anónima, Lázaro Taberna S.A y posteriormente a partir de los años 90 inicia sus acuerdos con grupos internacionales convirtiéndose en empresa lider en el sector. En 1948 Del panadero Félix Arrasate de la calle Mayor de  Villava surge la actual Arrasate S.L y sus más de 12 tiendas por la ciudad.

En 1937 abría sus puertas en Pamplona un obrador con el fin de elaborar turrones y dulces tradicionales de la mano de varios confiteros alicantinos, si bien será algunos años más tarde, cuando cuatro familias de Pamplona apuestan por el obrador y fundan Zucitola, bajo la razón social de José María Vilar y Compañía S.L., luego Comercial e Industrial Zucitola con tiendas en Paseo Sarasate 2 y 4 y Estella, 3. Fabricaban y vendían dulces, pasteles y turrón. Hoy continua Zucitola, como Hijas de Javier Arrasate, con varias tiendas en la ciudad. En 1954 abría sus puertas Dulces Torrano, en el nº 36 de Mártires de la Patria, actual Castillo de Maya, con una oferta de pasteles y caramelos de café con leche. Posteriormente, con la segunda generación creció el interés por sus coronillas que llegaron a igualar e incluso superar en fama a las de Salcedo. Otras pastelerías en los años 60 eran las Benigno Ibarrola, en la calle Tafalla, Equiza en Paulino Caballero,17 o Andueza en San Saturnino. En los años 50 había no menos de media docena de fabricantes de dulces en el Ensanche: Francisco Amoros con pastelería, confitería y fabrica de turrón, García Yoldi, Liarte, Vázquez Prieto  (pastillas de café con leche “San Fermin”),  y algunos otros en el Casco como Beaumont en la plaza del Castillo, Belloso en la calle del Carmen, Egües en Calderería o Meoqui en Comedias, también con pastelería aparte de los clásicos de toda la vida.  En total no había menos de 60 pastelerías y confiterías, entre el Casco y el Ensanche. Entre las nuevas pastelerías de los años 50 cabe citar la de Irujo Gonzalez Tablas, luego Irujo y Gascón S.L (Cafetería Belagua) o la de Francisco Irujo en el nº 65-67 de la calle San Fermín, la Pastelería Florida. Tiendas que vendían dulces, confitería, aparte de los cada vez más numerosos kioskos urbanos eran las de Gambra o Ilundain en la calle Mayor o de Josefa Zuñiga en diversos puntos de la ciudad.

Fotos por orden de aparición: Nº 1 y 34: Fotos de Laura Blazquez (Blumun) para www.cascoantiguopamplona.com; Nº 2: Foto de la sección de historia de www.zucitola.com. Nº 6: Foto de la sección de historia de www.casamanterola.com; Nº 12: Casa Iraizoz. Archivo Municipal de Pamplona. Nº 15: Jesús Subiza y sus hermanos en una foto de 1925, sección de historia de www.chocolatesubiza.com; Nº 16 y 17: Fotos de www.cascoantiguopamplona.com; Nº 25 y 27: Fotos Archivo Asociación Casco Antiguo. 

Recuerdos personales: Aquellos hogares de entonces (1960-1992)

Tercera entrada del blog  en el que hablo de los recuerdos que conservo de aquellos antiguos hogares en los que vivimos en los años 60 y 70 y digo vivimos porque con las lógicas diferencias seguro que habrá más de un recuerdo compartido. Cuando mis padres vinieron a vivir a Pamplona, en junio de 1961, trajeron consigo, como imagino que harían otros muchas personas que vinieron del campo a la ciudad, sus  muebles del pueblo, un dormitorio de matrimonio, con una recia cama; el dormitorio tenía un interruptor de pera junto a la cama, y un pesado armario  con un espejo en la puerta; la mesa, sillas y  armario de la cocina (todas ellas  de madera, el armario pintado de blanco y verde) y poquito más. Al poco tiempo comprarían un dormitorio para mi hermano, con cama, armario, comodín y mesita,  que posteriormente compartiría conmigo, y los muebles del cuarto de estar: Recuerdo que componían los muebles del cuarto de estar lo que se llamaba entonces un trinchante o trinchero  de tres cuerpos, cubriendo toda la pared, -años más tarde le añadirían un enorme espejo, de pared a pared, una mesa enorme, extensible por ambos lados, con patas ligeramente curvadas o alambeadas,  y media docena de sillas de madera, tapizadas en granate,  con el asiento abombado, pues tenían unos muelles por debajo, que las hacían bastante mulliditas.

Ese primer equipamiento de muebles sería sustituido algunos años más tarde, el dormitorio de matrimonio por una cama de 1,15 con armario, comodín con  espejo y dos mesitas, como los que podemos ver en las fotografías,-creo que lo compraron en el año 1966, en Muebles Rubio que estaba al principio de la calle Jarauta-,  el sencillo dormitorio de los chicos de cama de 1.15 armario y comodín, lo sustituirían en 1974 por dos camas de 0.90, armario y mesita de acabado mucho más moderno comprado en Muebles Amat, también en el Casco Antiguo. Un poco antes le había llegado  la hora a los muebles de la cocina, que serían sustituidos por unos muebles de formica (armario de cuatro puertas y dos cajoneras como el de la fotografía, mesa extensible y sillas), no teníamos entonces  ni vitro, ni microondas, ni lavavajillas, tan solo el frigorífico (1974) y  la cocina alimentada por una bombona de gas butano y más adelante el calentador con su eterna llama azulada con el tubo para sacar los gases al patio. También llegué a ver, de muy pequeño,  alguna vez, un hornillo eléctrico  con una resistencia  que debía consumir lo suyo. En la cocina no podían faltar el/los calendarios de la Caja de Ahorros, de los que ya he hablado en otra entrada del blog.

En 1976 le llegó el turno de la renovación al cuarto de estar, comprado en Muebles Jakar, que tenía tiendas en San Gregorio y Marcelo Celayeta,  con su inevitable mueble-bar librería, como el de la fotografía, su mesa hidráulica en el centro y su tresillo de eskay, formado por un sofá y dos butacas, donde te hundías, -que calientes y pegajosas se ponían en verano, no había manera de despegarte, y que frías y resbaladizas resultaban en invierno-. En la pared del cuarto de estar tuvimos primero un tapiz con una escena de ciervos, como el de la foto y posteriormente un cuadro con una escena de caza, como el que apareció en otra entrada del blog que hablaba, como ésta,  de aquellos antiguos hogares. En el mueble librería las inevitables enciclopedias, -entonces el conocimiento no estaba en internet sino en los diccionarios y enciclopedias-,  y los libros del Círculo de Lectores al que estuvimos adheridos entre 1977 y 1980, las fotos de la primera comunión y unas figuras de porcelana, podría haber sido un perro pero en esta ocasión eran un gato y un cisne sobre una de las baldas del mueble y un caballo también de porcelana sobre la mesa hidraúlica. Dentro del mueble, bebidas caras, vajillas y cristalerías para  ocasiones señaladas que casi nunca llegarían. Ah y se me olvidaba, en aquellos años no podía faltar un cenicero de botón de pie o de mesa que casi nunca se utilizaba, salvo por las visitas.

En aquellos años 60 y 70 una casa se parecía a otra como una gota de agua. Entrabas por la puerta de la calle y lo primero que te encontrabas junto a ella era un paragüero de latón o metal,  ilustrado, como en casi todos lo lugares, con los mismos motivos pictóricos de inspiración dieciochesca, en una de las paredes el perchero de pared, que pintamos a juego con el color del taquillón y un termómetro con forma de guitarra, que tenía todas las pintas del típico souvenir, entre dos cuadros de bucólica apariencia. Estos a su vez sustituirían en el pasillo a otros cuadros mas antiguos. Enseguida y enfrente, en esta primera parte del pasillo que podríamos  llamar  vestíbulo o recibidor, había un taquillón y sobre él un espejo de forma más o menos ovalada, el  taquillón era de color hueso, con una placa de mármol en la parte superior,  con adornos pictóricos de escenas bucólico pastoriles en las puertas y en los tiradores de las puertas y cajones e inicialmente en las zonas talladas de la madera había algunas líneas pintadas con purpurina dorada. Inicialmente sobre el mármol había un tapete de encaje de color granate sobre el que reposaban,  en el medio un pequeño florero donde se apretujaban un manojo de vistosas  flores artificiales y a ambos lados un cenicero y una campanilla, todos ellos de color dorado,  y que  con el tiempo desaparecerían siendo sustituidos por el caballo del cuarto de estar.

Y es que en aquella época,  los adornos y tapetes de encaje, blancos o de color lo ocupaban  todo: mesas, reposacabezas, televisores y, como hemos visto,  taquillones. El espejo del taquillón también estaba adornado, en su marco de madera,  por finas líneas de purpurina dorada. Antes del mencionado taquillón recuerdo haber visto un sencillo mueble de escasa anchura, junto a otro espejo más pequeño. En la parte superior del mueble creo recordar que había algún florero, y en la superficie inferior un toro negro de plástico, que en otras casas habría estado seguramente sobre el televisor del salón. En 1977 habilitarían en la habitación del patio un cuarto para el estudio con un mueble de pared a pared, de melanina, en blanco, con listones y tiradores asemejando  madera. La pintura en las paredes de los años 60 dejó paso al papel pintado de los  70, y al gotelé en los años posteriores. En la monótona repetición de aquellos papeles pintados, todos eran muy parecidos,  creíamos ver a veces extrañas cabezas o figuras. Con el tiempo los papeles se fueron diversificando con colores y tonos,  planos, jaspeados, simulando el gotelé u otras técnicas de pintura.

En los baños de entonces había un inodoro o taza del water con cisterna, su rollo de papel el Elefante (se compraban por unidades); entonces la expresión “tirar de la cadena” no era figurada como podría serlo hoy en día sino absolutamente literal y cotidiana, contaban mayoritariamente con bañera más que con ducha,  un sencillo  lavabo con pie o sin él,  su reposa jabones junto a los grifos y sobre él lavabo un  mueble con espejos donde se guardaban los muchos elementos de higiene y cuidado personal de uso diario: Citaré, con cierto detalle, algunos de los nuestros, pues los de mi madre en su caja de aseo era para nosotros, en general,    bastante desconocidos, aunque  imagino que lo componían cremas, barras de labios, lapiz de ojos, rulos, peines, pintauñas y ese sinfín de artículos de cosmética y belleza femenina. En nuestro territorio podían encontrarse la maquinilla de afeitar con las  cuchillas acanaladas Palmera o MSA, como las de la fotografía, sustituidas luego por las Gillete, la brocha y el jabón de la Toja para el afeitado, entre las colonias: Vetiver de Puig, Brummel, o el Floid para el cuidado de la cara después del afeitado, el pulverizador de plástico rosa recargado con agua de ducha S-3, aparte del  jabón de pastilla Lux, Heno de Pravia o la Toja, estos de uso  general por todos los miembros de la  familia.

Muchas casas contaban en aquellos años  con la corriente eléctrica a 125 voltios.  Progresiva y mayoritariamente  se fueron pasando a  220, los electrodomésticos que se comercializaban funcionaban casi  todos a 220 voltios, de forma que las casas que aun manteníamos la vieja tensión de 125 nos veíamos obligados a poblar la casa de pesados transformadores,  cada vez que  un nuevo aparato entraba  en casa. Cambio de tercio, para hablar ahora  de la evolución en la tecnología. Al pequeño transistor japones con que mi madre escuchaba los seriales radiofónicos le sustituiría en junio de 1976 una radio multibanda de color crema, marca Sanyo, que nos prestó servicio hasta noviembre de 1988. Ahí es nada. Con ella, más que con la televisión  vivimos los convulsos años de la transición política. En esa época me compraron mi calculadora electrónica, una Casio, como Casio sería mi primer reloj digital de muñeca. Era la moda de aquellos años. En 1976 también me habían comprado mi primera máquina de escribir, no, no era una Olivetti, sino una máquina búlgara, la Maritsa 22, como la de la fotografía, con la que hice mis primeros pinitos como estudiante, escritor y periodista, hasta que a finales de los 80 arrinconé la vieja máquina de escribir y empecé a manejar aquellos primeros ordenadores Macintosh con pantalla monocromo de 9 pulgadas. Mi primer ordenador fue, concretamente,  un Macintosh SE  como el que vemos en el siguiente párrafo. Tenía  40 megas de disco duro, poco que ver, como se ve, con los actuales discos de 1 0 2 terabytes (1 terabyte equivale a 1 millón de megas o Megabytes). En otras casas, probablemente antes que en la mía,  entrarían aquellos primeros ordenadores personales Spectrum, Amstrad o Commodore.

Ya he comentado en otra entrada que el teléfono, entonces de ruleta, entró en mi casa en el año 1980. Anteriormente y para la escasas ocasiones en que debíamos utilizar el teléfono bajabamos a la cabina  de la calle. Antes no teníamos teléfono en casa y podíamos vivir. Hoy se imagina alguien vivir sin teléfono. Nos hemos convertido en esclavos de la tecnología.   Por aquel entonces o tal vez un poco antes  tuve mi primer radio casette, lo trajo mi hermano de Algeciras, al terminar la mili, era un Sanyo de color grisáceo y negro con varias bandas en un dial de forma un tanto insólita, circular, como el de la foto.  ¿Quien se acuerda ahora de aquellos radiocasettes  en el que había que darle la vuelta a la cara a la cinta  para seguir escuchando la música?. Había cintas de 45 minutos, de 60 y de 90, normal, de cromo o de metal. Más adelante saldrían los radio casettes de doble pletina. Cuantas veces se habrá enganchado una cinta y teníamos que rebobinarla trabajosamente con un boli bic cristal,   pasándolo por entre el agujero del carrete. Hacíamos nuestra propia discoteca musical, diseñando de forma artesanal nuestras caratulas,  rompíamos las pestañas inferiores para evitar un borrado accidental o las tapabamos para volver a grabar la música, aquella música de la transición, increiblemente variada, tan pronto escuchabas a  Victor Manuel, Urko o  Victor Jara como los éxitos de Los superventas o Los 40 Principales de aquellos años, música disco o romántica que de todo había y había un momento para cada música. Podemos recordar la música que oíamos en otra entrada del blog. Los casettes comenzarían a declinar a principios de los 90 con la irrupción del compact disc y más adelante con la aparición de los formatos de compresión musicales, el mp3 y los artilugios tecnológicos que, como el Ipod,  iban apareciendo con el nuevo siglo. Tras aquella primera radio y radio casette llegarían otros “loros” de fugaz recuerdo porque no es una leyenda urbana, las cosas ya no duraban como antes,  la obsolescencia programada está, desde hace ya unos cuantos años a la orden del día.

En cuanto a la imagen, el video grabador se introdujo en el mercado a principios de los 80, si bien en mi casa entró, creo que una década más tarde, “Ghost” fue la  primera película que compré en noviembre del 92. En aquellos años había tres formatos de video y por lo tanto de cintas de video el VHS de JVC, el Betamax de Sony y el 2000 de Philips. Tras unos titubeantes comienzos, sería el VHS el  que se llevaría el gato al agua, convirtiéndose en estandar del sector. El video sería desplazado por el DVD a comienzos del presente siglo y por otros sistemas de mayor capacidad, como el Bluray, si bien, la irrupción y popularización de los nuevos soportes y formatos digitales de video, como ocurrió con el sonido (aparición de tabletas, smartphones, etc) y sobre todo la expansión de las  plataformas de streaming con acceso inmediato a miles de títulos han afectado al soporte videográfico, con un consumo ascendente del canal online y un descenso del soporte físico. A comienzos del siglo pasé toda mi videoteca  de VHS a DVD, gracias  a una videograbadora Sony de dvd.  Fue una tarea larga y  titánica, teniendo en cuenta la cantidad de videos que atesoraba en casa, comprados y grabados de la televisión.  Ahora que se habla de 3D, Realidad Virtual o Realidad Aumentada quien se acuerda de aquellas gafas de celofán azul y rojo que nos vendían como  de 3D o aquellas postales que variaban su contenido, pueden imaginarse a menudo de que tipo,  dependiendo del angulo con que se enseñaban al interesado público.

Mi primera cámara de video, una Panasonic,  la compré en 1998, pero me la robaron tres años más tarde, siendo sustituida por una Sony mucho más pequeña. Mi primera cámara de fotos, dicen que se puede hacer fotografías casi con una caja de zapatos, fue una modesta Werlisa, de cuando se revelaban los carretes en las tiendas de fotografía. Posteriormente, iniciado el  nuevo siglo, la fotografía química declinaba de forma acelerada  por la irrupción avasalladora de la fotografía digital. En 1996 compraba mi primer teléfono móvil: era un Motorola,  que se parecía más a un inalámbrico actual que a un móvil y que  pesaba como un ladrillo; desde entonces por mis manos han pasado muchos modelos de  nokias y de  samsungs hasta los actuales y sofisticados terminales, los smartphones, mezcla de teléfono, cámara (de fotos y video) y ordenador con muchas más posibilidades de comunicación que las viejas computadoras,  además de poseer muchas más utilidades,  tan poco explotadas como desconocidas.

Recuerdos escolares del Viejo Pamplona: clases de pretecnología y gimnasia (1968-1981)

Recupero esta sección de recuerdos personales, algunos de los cuales englobé en el pasado bajo el ´titulo genérico de “Estampas de Antaño”. Voy  a recordar en esta ocasión las clases de pretecnología y de gimnasia en los años 70 del pasado siglo. Durante mis años escolares, hasta comenzado el BUP,  no  se hacía demasiado hincapié, entonces, en los primeros cursos escolares  ni en la música ni en los idiomas, creo que el francés lo comenzamos a estudiar en los últimos años de la  EGB, pero recuerdo que desde  temprana edad ya teníamos clases de dibujo y pretecnología, o lo que también llamamos “trabajos manuales”. Y por supuesto no faltaban las clases de gimnasia. Recuerdo los trabajos de marquetería, por lo menos desde las escuelas del Ave María. Comprabamos, por un lado, una chapa ocumen, bueno nos la solía comprar, como todo, (libros, pinturas, y otros utensilios escolares), nuestra madre,  y por otro, y esto era básico, debíamos hacernos con un cuaderno de marquetería donde venía el modelo, en piezas, de la obra que había que trabajar. Recortábamos las piezas del cuaderno y las pegábamos con cola blanca sobre la chapa ocumen, por la parte de atrás. A continuación, cogíamos la sierra, -¡qué peligro tenían!-, y a menudo teníamos que sudar la gota gorda para acabar el trabajo porque el pelo de la sierra, los había de diferente grosor, ¿quien no recuerda de aquellos años haber pedido un pelo del 2?, se rompía con más frecuencia de lo deseable. Recuerdo un año, no sé tal vez sería el año 1973 o 1974, estaba creo que en las Escuelas de la Carbonilla, en el que con la inestimable ayuda de mi padre, -el pobre tuvo que sudar también la gota gorda-, acabamos un precioso “portal de Belen” que estuvo un montón de tiempo encima del armario de formica de la cocina. Tras serrar las piezas, encajarlas y pegarlas con cola blanca, creo que le dábamos un barniz  a la madera y el resultado final, si no te habías equivocado demasiado era bastante aparente. Adjunto a este párrafo fotografía del cuaderno de marquetería que utilicé entonces y que me ha dado una gran alegría encontrar y rescatar ahora, 45 años después.

En casa recuerdo y aquí los recuerdos se me mezclan y se confunden, pues no sé si son mios,  -de la EGB en el Cardenal Ilundain y del BUP en Irubide-, o de mi hermano Luis Angel, -en el Ximenez de Rada-, hicimos también trabajos con plastilina, -de colores-, ¡qué gusto daba crear de la nada formas y volúmenes, con arcilla, -también recuerdo haber hecho algún vaso de arcilla y me sentía como un alfarero-, dibujos al carboncillo, -me acuerdo de haber visto un precioso dibujo de una vasija al carboncillo hecho por mi hermano o un paisaje del monte Ezkaba con el pueblo de Artika en primer término-, acuarelas, -que malo era yo en lo que se llamaba el dibujo artístico-, cuadros hechos con legumbres o  con hilos de colores, mapas de conexiones con rudimentarios interruptores y bombillitas, pirograbados, etc. En bachillerato recuerdo el dibujo técnico,  tenías que tener mucho cuidado con el famoso rotring, pues  de pronto tus magníficas líneas podían verse bruscamente interrumpidas por el temblor de tu mano o por un empujón inadvertido y el dibujo quedaba  inutilizado, emborronado por un inesperado manchón de tinta, de aquella tinta Pelikan negra con la que se rellenaban los rotrings. Completaban el equipo de dibujo técnico, el cuaderno de laminas,  de papel blanco Guarro,  los compases, -al que también podía incorporarse el rotring-,  las escuadras y cartabones de diferentes tamaños, las plantillas, los semicírculos  y transportadores de ángulos, el papel cebolla o vegetal. Respecto al dibujo artístico utilizabamos las mencionadas acuarelas,  al agua o gouache, como la que aparece al comienzo de esta entrada, y las ceras Manley fundamentalmente. Atrás, en el tiempo, casi olvidadas en la enseñanza primaria quedaban las pinturas Alpino, las gomas Milan, -alguna olía a nata-, o los rotuladores Carioca, dentro de aquellos plumieres que llevábamos entonces.

He de reconocer que nunca fui mal estudiante, más bien todo lo contrario, pero ni el dibujo o la pretecnología eran mi fuerte, ni mucho menos la clase de gimnasia. En el Ave María (1968-1972), la verdad,  las clases de gimnasia se reducían  a algunas carreras, individuales o por relevos, algún partido de fútbol y algunos rudimentarios ejercicios gimnásticos en el campo de las escuelas. En el Cardenal Ilundain (1974-1977) ya había campos de baloncesto y balonmano, con suelo de cemento, por lo que se ampliaron un poco las opciones deportivas pero cuando de verdad supe lo que era la Gimnasia fue en el Instituto Irubide (1977-1981). El instituto contaba con unas completas instalaciones para aquellos años. ¡Qué envidia daban las chicas con aquellos cuerpos flexibles!, ¡Cómo subían las cuerdas más rápidas que ninguno!. Saltaban los aparatos mejor que nadie y hacían mil piruetas en la colchoneta. Los chicos suplían la flexibilidad con la fuerza en algunos ejercicios pero a mí,  la verdad los aparatos de gimnasia me daban pavor, tan altos e infranqueables que parecían y que pensaba que te ibas a dejar allí toda tu hombría, física y literalmente: el potro, el caballo y el plinto, enumerados de menor a mayor dificultad, tan es así que en mayo de 1980 me dejaron para una especie de repesca. Aun me acuerdo lo que le dije a mi madre antes de salir de casa, en aquel día de la repesca, en un arranque de amor propio: “esta tarde los voy a saltar aunque me mate”. Y dicho y hecho. En aquella infausta tarde me encontraba ante el profesor y los aparatos, el potro lo salté sin mayor dificultad, ¡fuerza y valor!, el caballo lo salté una y otra vez y otra hasta que con  la emoción y mis manos sudorosas por los nervios resbalé en el enésimo ejercicio y dí con mis huesos en el suelo, resultado final: salida total del cubito y radio del brazo derecho con intervención inmediata en San Juan de Dios a cargo del doctor Valencia, aquel año tuve que hacer todos los exámenes finales de 3º de BUP orales: Literatura, Matemáticas, Química, etc, lo que son las cosas,  fue el último año de clase de Gimnasia de mi vida.

   

Pamplona año a año: 1943, el año en que se inauguró el quiosco de la plaza del Castillo

El año 1943 se abría con la difusión del articulado de la ley de creación del seguro obligatorio de enfermedad aprobado unos días antes y que daba cobertura a los productores, -así llamaba el régimen a los trabajadores-, económicamente más débiles, esto es, a aquellos cuyas rentas no excediesen los limites reglamentarios fijados. Se facilitaría asistencia médica completa, farmacéutica, hospitalización e indemnización económica por los sueldos o jornales perdidos por fallecimiento. Las primas serían proporcionales a los ingresos del trabajador y pagados a medias entre él y la empresa, todo ello dentro de lo que ellos llamaban la generosidad de su revolución nacional sindicalista. El nacionalsindicalismo o  falangismo, se inspiraba   en el fascismo italiano. Era antiparlamentario y  defendía  un corporativismo basado en la idea del Estado totalitario adoptando una idea de sindicalismo  aglutinador de empresarios y trabajadores al servicio de la nación. La función celebrada el día 2 de enero en el Gayarre en beneficio de la Institución Cunas, del Padre Carmelo,  resultó todo un éxito. (Junto a este párrafo vemos una foto de prensa de las cunas de esta institución). Para el día de Reyes se anunciaba otro festival en el que se harían entrega de 24 cunas a familias pobres. La necesidad de buena parte de la población era cubierta en parte cubierta con la caridad de la iglesia o de algunas secciones del Régimen. A primeros de este año la delegación provincial de FET y de las JONS hacía un balance de su actividad el año anterior. Contaba con 9 comedores infantiles que habían asistido diariamente a 642 niños, ocho cocinas de hermandad que habían asistido diariamente a 1.133 personas, 40 localidades en las que habían repartido 1.366 “auxilios en frío” diariamente. Además estaban la Policlínica con 18 enfermos diarios atendidos y el comedor de refugiados con 9.000 asistencias anuales.

Aunque ya lo he comentado en otra entrada del blog, he de recordar, en este momento, que a principios de este año, el alcalde de Pamplona, Antonio Archanco, informaba de las gestiones que estaba manteniendo el Ayuntamiento con RENFE para trasladar de lugar la Estación del Norte, construyendo una nueva. Aún no se había elegido el lugar idóneo pero se estaban mirando varios terrenos. La estación sería costeada tanto por la Compañía Nacional de Ferrocarriles Españolas como por el Ayuntamiento de Pamplona. El río Arga amenazaba con desbordarse por las fuertes lluvias caídas el día 8 de enero. El llamado Patronato de Cultura Popular había distribuido 1.546 bibliotecas a otras tantas escuelas nacionales de país, después de haber realizado el correspondiente expurgo de obras. Continuaba el alistamiento de voluntarios para la División Azul. en estos primeros días del año se presentaron a la prensa los planos del kiosko para la música que se iba a construir en la plaza del Castillo, obra del arquitecto Gaztelu, en sustitución del existente de madera que se encontraba en un estado lamentable. A mediados de enero se embreaba la plaza  del Castillo con el fin de eliminar las incomodidades de la abundante  gravilla que conformaba el pavimento. Continuaba el racionamiento de alimentos, la cantidad de tocino y chorizo estaban limitados a 500 gramos, al precio de 4,05 pts, y a 700 gramos de chorizo, a 10.95 pts, y hasta el tabaco se racionaba. La situación de Osasuna era en esos momentos crítica. Acababa de salvarse de descender a tercera división pero traspasar a los seis mejores jugadores suponía “de facto” liquidar el equipo. Se planteaba la necesidad de pasar de los 1.200 socios a los 3.000 si se quería disminuir el déficit del club. Se iniciaron las obras de adecentamiento del Redín, cuyos fosos eran, según la prensa verdaderos vertederos de basura. El Alcalde ordenó la recogida de pobres que pedían por los comercios para someterlos a una “escrupulosa limpieza”. El día 25 de enero la prensa daba cuenta de la detención del comandante del ejército republicano, Julián Benito Ramírez,  en la estación del Norte de Pamplona, cuando pretendía cerrar una operación de compra-venta de chatarra. La asociación de periodistas de Pamplona se integraba en el Sindicato Provincial de Papel, Prensa y Artes Gráficas.

El 1 de febrero una avería a causa de un vendaval dejaba sin radio a la ciudad, durante 3 días. Desde finales del año anterior, en Pamplona un poco más tarde, desde el mes de enero, se comenzó  a proyectar obligatoriamente  en los cines Novedades, Gayarre, Príncipe de Viana, Olimpia y Alcazar,  el famoso NODO,  “Noticiario y Documentales cinematográficos”.  Se seguiría emitiendo obligatoriamente en los cines, antes de las películas, hasta el año 1976 y con carácter voluntario hasta 1981. El día 6 los periódicos locales hablaban de la aparición de una bomba lanzada por la aviación republicana en terrenos del Vínculo, en el bombardeo de la ciudad llevado a cabo el 11 de noviembre de 1938. Se inauguraba en el nº 33 de la plaza del Castillo una sucursal de la agencia de viajes Camarga. El día 9 de febrero se celebraba el día del estudiante caído, sin clases en colegios y escuelas y con las consabidas misas organizadas por el SEU y el Frente de Juventudes a las que asistían las autoridades, los jerarcas del Movimiento, los sindicatos y la Sección Femenina. Se comenzaron a utilizar en espacios como el Hospital Militar, el Parque de Desinfección y el Depósito Municipal, las estufas de desinfección por aire seco.  Todavía seguía funcionando el Irati por las calles de la ciudad, aunque en apenas tres años dejaría de pasar por el centro.

Los precios de algunos artículos a comienzos de este año  estaban limitados en su origen, así los sucedáneos del café (malta o achicoria) no podían venderse a más de 7 o  7,50 pesetas el kilo, el sucedáneo del garrofín (de algarroba) a un máximo de 9,95 pts kilo. Las telas de algodón en cuyo orillo no figurase la indicación “tipo único” debían venderse a la mitad del precio marcado en dicho orillo. Este producto solo se podía vender a través del Monte de Piedad ya que no había ninguna casa que pudiera tener durante estos años este tipo de tela. El día 16 de febrero la cupletista Raquel Meyer llenaba el Gayarre. Le acompañaron otros artistas: un humorista y ventrilocuo, bailarines, contorsionistas, etc.   Se estudiaba reformar la Casa de Socorro. El día 20 de febrero el pleno del Ayuntamiento de Pamplona aprobaba los planos del proyecto de monumento a los caídos. El Ayuntamiento formulaba el ruego de que se estudiase la posibilidad de construir un monumento menos suntuoso. El obispado publicaba la relación de limosnas aprobadas por la Santa Sede para poder beneficiarse de determinados privilegios durante  la Cuaresma en lo tocante al ayuno y la abstinencia de determinados alimentos. Se establecía el precio de 1 peseta para quienes no superasen las 5000 pts de ingresos y de 25 pts para quienes ganasen más de 25.000 pesetas. La mujer casada tenía que tomar la bula del mismo tipo que su marido y los hijos de familias sin ingresos propios tomarían los de las clases más bajas. Por otra parte el vicario general de la diócesis comunicaba que los enlaces matrimoniales se debían celebrar por la mañana y en iglesia parroquial. Estaban prohibidas las bodas por la tarde o en iglesias de conventos. El estipendio mínimo de las misas rezadas pasaba a ser de 9 pesetas en Pamplona y de 7 en el resto de la diócesis.

El Ayuntamiento sacaba, a primeros de marzo, el concurso para la construcción del kiosko de la música de la plaza del Castillo. En esas mismas fechas comenzaban las obras de reforma del Pasadizo de la Jacoba que era propiedad de los hermanos Machiñena. Se colocarían nuevas baldosas y balaustradas y una “espléndida” vidriera con el escudo de Pamplona y otros elementos ornamentales, quedando durante las obras cerrado el paso al público. El gobernador civil recordaba que continuaba en vigor la Orden del 3 de febrero de 1937 que suspendía las fiestas del carnaval, por lo que quedaba prohibido, entre el  6 y el 15 de marzo, la utilización de caretas en calles y lugares públicos, incluso en los cafés, casinos y círculos de todo tipo e igualmente los bailes que se organizaban con este motivo. Se iban a acometer obras en el pueblo de Javier, cercano al castillo. Fueron años de fervorosas peregrinaciones a Javier, en el que se daban casos como el de Aibar que este año, acudió casi en masa al Castillo. El día 7 de marzo seis niños, de entre 10 y 11 años  resultaban heridos por la explosión de un bote de hojalata cargado de pólvora y metralla en el término de Cordovilla. En Burgos tenía lugar el consejo de guerra por la fuga de presos ocurrida en abril de 1938 en el fuerte de San Cristobal. Fueron procesados el jefe de la prisión, el teniente que mandaba la fuerza de custodia, dos vigilantes y otras tres personas. Finalmente  todos fueron absueltos salvo el administrador de la prisión que fue condenado. Fueron estos años 40,  años de penurias económicas, religiosidad obligatoria y cuasi asfixiante, plagada de actos, rezos, cuaresmas, cantos, homenajes, procesiones, colectas,  sermones y vía crucis, como vía crucis era la vida de buena parte de los pamploneses de entonces en su diaria lucha por la supervivencia. Más adelante veremos una foto de una procesión de los años 40, cerca del Rincón de la Aduana.

El día 15 de marzo salía el Orfeón Pamplonés hacia Barcelona en gira artística, cantando en el Liceo y cosechando un gran éxito. A su llegada serían recibidos por el Ayuntamiento. El gobernador entregaba los premios a la natalidad, de 1000 pesetas cada uno, en categoría de no vivos a Bonifacio Sainz Martínez de 83 años que tuvo en su matrimonio 17 hijos y en vivos al matrimonio formado por Augusto Alvarez Gastón y María Gastón Sainz de 45 años que habían tenido 14 hijos de los que sobrevivían 13. El premio Nacional de Natalidad lo ganaron este año el matrimonio formado por Miguel Unzú Got y Teresa Lapeira Gurruchaga, de Pamplona,  con 17 hijos vivos (cuya noticia se recoge junto a este texto) y una viuda de Sevilla con 23 hijos habidos. Las Hermanitas de los Pobres celebraron la fiesta de San José a la que asistieron diversas autoridades y benefactores que sirvieron la comida a 140 ancianos y ancianas asilados. El 22 de marzo la empresa Hijos de Erroz iniciaba las obras del nuevo quiosco de la plaza del Castillo que estaba previsto se terminase para antes de la fiestas de San Fermín. Diputación gratificaba a 800 maestros con cantidades anuales que oscilaban entre las 500 y las 2.000 pesetas anuales. Quedaban fuera los sancionados en expedientes de depuración política por el Movimiento Nacional. El 24 de marzo el Gobernador prohibía la mendicidad en Navarra, obligándoles a recogerse en albergues y destruyendo o cerrando los refugios habituales que utilizasen. En la prisión del fuerte de San Cristobal había más de un centenar de enfermos aquejados de tuberculosis. El día 27 de marzo llegaba a Pamplona el Nuncio de su Santidad, Caetano Cicognani que consagró obispo al navarro Emeterio Echeverría. El día 29 se inauguraba la sede del Instituto Nacional de Previsión en la avenida de Franco.

Rescato una noticia en la prensa  de finales de marzo de 1943. Decía la nota del reporter que el gobernador civil de Navarra, D. José López Sanz, había firmado una orden de supresión total de los bailes durante la cuaresma, desde el 17 de marzo hasta el 24 de abril, sábado santo. Decía en su escrito que teniendo en cuenta los principios inspiradores del nuevo estado, identificados con el espíritu católico, la celebración de bailes no concordaba con la vida de sacrificio, oración y penitencia de la cuaresma. También se suspendían las proyecciones de cine. Marcaba el inicio de los actos de la Semana Santa el traslado de la Dolorosa, desde la iglesia de San Lorenzo, por la calle Mayor, San Saturnino, plaza Consistorial, Mercaderes y Curia hasta la Catedral, en un ambiente de silencio y devoción, casi 14 días antes del inicio de la Semana Santa. La Dolorosa es el paso más antiguo de los que recorren las calles del Casco en la Semana Santa y es además de propiedad municipal, tallada en 1883 por el escultor catalán Rosendo Nobas i Ballbé, tiene tan solo 166 cm de altura si bien el paso, con la imagen y plataforma, pesa casi 1.200 kilos que obliga a ser acarreada por más de medio centenar de  porteadores distribuidos en dos grupos vestidos con túnicas  verdes y caperuzas amarillas pertenecientes a la Hermandad de la Paz y la Caridad, encargadas de portar la imagen desde finales del siglo XIX, que se alternan aproximadamente cada 30 metros. El paso es flanqueado por decenas de personas que conforman dos columnas de cirios. Se mantenía la tradición de la función de “las lagrimas de San Pedro” en el convento de las Agustinas de San Pedro en los que habitualmente y siguiendo la tradición llovía durante toda la jornada. Se prohibía circular y estacionar en las calles de la ciudad, solo vehículos de abastecimiento y urgencia, los de fuera de la ciudad aparcaban en la explanada de Autobuses y cerca también los puntos de servicio público de viajeros, los servicios a la estación del Norte y la villavesa tomarían y dejarían a sus viajeros en el Bosquecillo. En atención a estas jornadas el alcalde puso en libertad a todos los detenidos por faltas leves, perdonando también las multas por este mismo tipo de infracción, salvo a los blasfemos. El día de pascua de este año hubo de todo: novillada, carrera ciclista, partidos de fútbol y pelota, fuegos artificiales, bailables con banda y gaita y también los casinos Principal y Eslava. La policía detuvo estos días a 15 personas, 9 hombres y 6 mujeres considerados delincuentes habituales: mercheros, carteristas, timadores y topistas. Otra estampa religiosa desaparecida y presente en esos años era el de los viáticos generales a los enfermos de las parroquias de la ciudad, con itinerarios que se anunciaban el día anterior  a toque de campanilla. Se celebraban los patronos de los oficios con conferencias, misas, comidas o cenas y actos musicales.

Continuaban las manifestaciones políticas de la victoria en la guerra, celebrándose el día 1 de abril el día de la Victoria con misa de campaña en la explanada exterior de la Ciudadela, desfile militar por Navas de Tolosa, banderas y colgaduras en calles y edificios, fiesta laboral completa o al menos de media jornada así como escolares por las calles cantando melodías del folklore español. Se comenzó  a instalar nuevo alumbrado en la parte de los jardines de la Taconera que daba a la carretera de la Estación del Norte (Avda. Guipúzcoa) que embellecerían la entrada a la ciudad. Los obispos nombrados juraban fidelidad a Franco en un acto del Palacio del Pardo, entre ellos el nuevo obispo de Ciudad Real, el navarro Emeterio Echeverría. La Caja de Ahorros de Navarra ampliaba su obra social con su aportación para un equipo de rayos ultravioleta en el Instituto de Higiene, y otorgaba donativos a centros de cultura y beneficiencia, aguinaldos para la División Azul y la atención a niños y ancianos  a través de las Colonias Escolares y los Homenajes a la Vejez. Se extremaban las medidas de vigilancia de la Guardia Municipal en torno al nuevo parque del fuerte de San Bartolomé (Media Luna) por presuntos desmanes, actos de gamberrismo y/o vandalismo, en la zona. Componían la Junta Superior de Educación de Navarra personajes como Santiago Ferrer, Sanz Orrio (que vemos en una fotografía junto a este párrafo), Santos Beguiristáin, Julio Medrano, Mariano Lampreabe, Tomas Mata, Jose Mª Iribarren, Pérez Salazar, Daniel Nagore, Justo Martínez, Dimas Asensio, J.Mª García Mina y Ramiro Aramburo. El Mercado Viejo con frecuencia no estaba bien surtido y los precios estaban por las nubes.

El alcalde de Pamplona, Antonio Archanco, pretendía limitar la venta ambulante en sanfermines en los paseos principales y calles céntricas, derivándolos al Real de la Feria porque impedían el libre tránsito de la gente. Además prohibiría la venta de gorros de papel y artículos carnavalescos por “vulnerar” el “clasicismo” de los sanfermines. La Diputación Foral iniciaba una suscripción popular para comprarle una camioneta a las Hermanitas de los Pobres que sustituyera al viejo y cansado borriquillo y al destartalado carromato que utilizaban para proveerse de alimentos en la ciudad. La camioneta llegaría a finales de septiembre. El alcalde amenazaba con multas para aquellos que tirasen en la calle cortezas de plátano y naranja por provocar frecuentes caídas en los convecinos. Un grupo de estudiantes universitarios pedía un horario más amplio en la Biblioteca de Navarra (tenía sólo 5 horas de servicio) así como el servicio de préstamo de libros. El 5 de mayo llegaba a la estación del tren de Pamplona medio millar de voluntarios de la División azul repatriados del frente ruso, procedentes de San Sebastián y con destino a Zaragoza y otra ciudades. Les recibieron con música de la 62 División y La Pamplonesa obsequiándolos con una comida en el mismo anden. El día 7 de mayo  el Ayuntamiento dirigía una instancia al ministro de Obras Públicas solicitando la aprobación de un proyecto de instalación de una linea de trolebuses en Pamplona con ramales para Villava, Burlada, el Hospital Provincial y la Estación del Norte. Estampa de estos años era la de los macas, muchachos que hacían de recadistas en comercios o eran aprendices de un oficio o criados de corta edad. El trabajo de los menores estaba sujeto a ciertas condiciones. Los menores de 16 años necesitaban autorización de la Jefatura Superior de Policía o Comisaría de Vigilancia, condicionada al permiso de la Delegación de Trabajo. El trabajo de menores de 14 años sólo podía darse en actuaciones no lucrativas y con autorizaciones específicas. Los mayores de 14 y menores de 16 podían actuar previa autorización solo las tardes de los jueves y días festivos en espectáculos de absoluta moralidad y sin peligro. A las mujeres mayores de 16 y menores de 18 la Delegación de Trabajo podía autorizar a trabajar en espectáculos públicos cuando su actuación no implicase riesgos físicos ni morales.

Seguía vigente la obligatoriedad de salvoconductos para viajar por el territorio nacional. Se solicitaban en la Comisaría del Cuerpo General de Policía en Pamplona o al alcalde de los pueblos. Se necesitaba un salvoconducto especial para circular por la zona fronteriza. Para circular por el resto de Navarra sin salir de ella bastaba con la cédula personal (DNI). Visitaba la ciudad a mediados de mayo el delegado nacional de Prensa, Juan Aparicio López. El crítico taurino del Diario mostraba su oposición a un posible retraso del horario del encierro, a las 8 de la mañana aludiendo a su creciente masificación: hablaba de que en 1925 corrían poco más de 300 corredores, frente a los 3.000 de esta década. No le hicieron mucho caso pues el ayuntamiento aprobó este cambio de horario así como la lectura de un pregón en el acto del chupinazo. Comenzaba la campaña de las colonias escolares organizadas por la caja de Ahorros de Navarra, con destino a Fuenterrabía y Zudaire. Las cartillas de racionamiento acompañarían a los pamploneses aun durante bastantes años. Los Amigos del Arte celebraba su 25º aniversario. De vez en cuando se daba noticia de detenciones por estraperlismo. Estaba prohibida la circulación de coches en domingo, concretamente lo prohibía la Comisaria de Carburantes, salvo aquellos que tuviesen una causa justificada. los médicos solo podían realizar viajes relacionados con su profesión. El 8 de junio eran detenidos diez personas implicadas en un robo de más de 30.000 kilos de nitrato de cal en una fábrica de Pamplona. El día 10, el Alcalde informaba que se iba a derribar la caseta del transformador del Irati situada en el nuevo Ensanche y que en su lugar se levantaría un edificio para dedicarlo a los servicios de la casa de socorro. El club de Tenis ampliaba sus instalaciones con un campo de tiro de pichón y al plato y 10 máquinas para una de estas especialidades. También se preveía la construcción de un trinquete, un casino y dos piscinas. La Confederación Hidrográfica del Ebro aprobaba la ampliación del abastecimiento de agua para Pamplona. En la sesión plenaria del Ayuntamiento se aprobaba la reserva de terrenos para la construcción de un estadio en el Ensanche y diversas instalaciones de servicios, me refiero a lo que sería luego el Estadio Ruiz de Alda, hoy Larrabide, que dependería de Falange Española. Asimismo se reservaba una manzana, a petición de la Diputación Foral, para el nuevo instituto de segunda enseñanza, lo que conoceríamos luego como Institutos de Navarra (Ximenez de rada y Príncipe de Viana). Por último se anunciaba un concurso de anteproyectos para construir la nueva Alhóndiga Municipal, levantando sobre su piso principal, tres pisos más para viviendas.

En la subasta de las barracas de este año se preveía contar con un circo, dos barracas de espectáculos, media docena de carruseles, dos pistas de coches eléctricos y una del látigo, cuatro churrerías, varias casetas de tiro al blanco, diversos puestos de dulces y chucherías, columpios y otras atracciones. Los programas de fiestas se vendían en un quiosco instalado en la plaza del Castillo frente al Iruña. El día 25 de junio pasaría por Pamplona la imagen de la Virgen del Perdón en procesión de rogativa para pedir que lloviese. La última vez que salió esta imagen con tal propósito fue en el año 1887. La Diputación Foral recomendaba este año la quema de rastrojeras. El 23 de junio se inauguraba el nuevo depósito de aguas para el abastecimiento de la ciudad en Mendillorri. El nuevo depósito tenía una capacidad de 13.000 m3 de agua.  La procesión del Corpus estaba revestida de una  pompa y solemnidad hoy desconocidos: 21 cohetes, en la zona de taconera, en recuerdo de los cañonazos de otros tiempos del arma de Artillería, clarineros y timbaleros, corporación en cuerpo de ciudad, bandas de música,  militar incluida y autoridades eclesiales, civiles y militares así como numeroso público. Este año cumplía 50 años la sociedad “Aguas de Arteta”. A finales del siglo pasado el aumento de la población de la ciudad hizo que fuese insuficiente la conducción de agua desde Subiza.  En 1886 el arquitecto municipal D. Blas Iranzo hizo un proyecto de traída de aguas desde el manantial de Arteta. El 13 de junio de 1893 después de laboriosas gestiones, tras anular un contrato con una compañía extranjera que se había comprometido y no había cumplido a realizar las obras necesarias se creó la sociedad “Conducción de Aguas de Arteta”, que ejecutó  el proyecto de traída de las aguas. Las obras, dirigidas por el ingeniero lesakarra don Ramón Aguinaga y Errechea, se realizaron en menos de dos años. La traída de aguas fue inaugurada el 6 de julio de 1895. Algunos años más tarde, el 18 de julio de 1950 la sociedad Conducción de Aguas de Arteta sería municipalizada. El 28 de junio quedaba al descubierto, completamente terminado,  el nuevo quiosco para la música de la plaza del castillo que sustituía al viejo y destartalado anterior que sirvió a la ciudad en las grandes y pequeñas solemnidades durante más de medio siglo. Este año se realizó una profunda reforma de los corrales del Gas.

Video de los Sanfermines de 1943

León Salvador entregaba, como en años anteriores, 500 pesetas al Ayuntamiento para que las repartiese entre los pobres más necesitados de la ciudad. Los bandos de alcaldía tenían un claro componente moralizante: prohibía la utilización de trajes o prendas carnavalescos, dar gritos o tocar instrumentos de 2 a 7 de la mañana, circular abrazados por las calles y paseos personas de ambos sexos así como la incorporación de mujeres a las cuadrillas de mozos durante su recorrido por las calles, dificultar el paso de la Corporación al ir o volver a Vísperas, el tránsito por las calles de lesionados, ciegos, impedidos o similares implorando la caridad pública con instrumentos musicales o sin ellos y todo acto que de directa o indirectamente, de palabra u obra ofenda a la moral cristiana, el decoro y la cultura. El 3 de julio la constructora Erroz Hermanos entregaba la obra del quiosco de la plaza del Castillo. Se había construido en 79 días y habían trabajado en él medio centenar de canteros. La Saide inauguraba este día el Cine Avenida, diseñado, al igual que el edificio por el arquitecto Víctor Eusa. El cine se cerró en mayo de 1985. En el chupinazo que comenzaba a ser un acto masivo se leyó un breve pregón de un minuto, antes se interpretaba la Marcha de la Ciudad, y luego Joaquín Ilundain lanzó el cohete. El riau riau duró media hora. Pamplona celebraba el 18 de julio con discursos de autoridades en el cine Alcazar, actos religiosos en la Catedral, recepciones, bailes públicos en plaza del Castillo y Sarasate, cine en la plaza del Vinculo y fuegos desde el fuerte de San Bartolomé. El día 20 de julio morían cinco personas en diferentes ahogamientos y accidentes de trabajo. el pleno municipal solicitaba la ampliación de la Estación del Norte.

A comienzos de agosto Pamplona acogió la competición nacional de bandas del frente de juventudes que pasarían un mes en el campamento “Sancho el Fuerte” de Burlada, que vemos a la derecha de este párrafo, mientras Amadeo Marco recibía autorización para incorporarse a la División Azul. El 6 de agosto la Comisión Permanente del Ayuntamiento aprobaba el proyecto del arquitecto municipal para construir una piscina infantil en la denominada “playa de San Pedro” para que pudieran bañarse los niños menores de 8 años. La piscina estaría terminada en 1944. Si en 1918 se colocaron sillas para oir los conciertos en el Bosquecillo el reporter del Diario se quejaba de la retirada de las sillas este año y del deambular de la gente por delante de los músicos. La guardia civil decomisaba con frecuencia productos de contrabando en la frontera con Francia. En Pamplona se hacían rogativas por la guerra europea. Y el Ayuntamiento hacía grandes esfuerzos para perseguir el fraude en la venta de la leche que con cierta frecuencia era “bautizada”. Se produjo una oleada de incendios en Navarra: Asiain, Cirauqui, Cáseda, Huarte Araquil, Ochagavía, Garde, Urriza, etc. El 25 de agosto eran robadas algunas piezas de la hornacina de la Virgen del Pilar en la iglesia de San Nicolás.

A partir del 1 de octubre se iba a exigir a todos los nuevos matrimonios disponer del Libro de Familia. Se creó por ley el 15 de noviembre de 1915 pero no había sido efectivo. El libro contaba de dos partes, la primera destinada a las relaciones familiares y la segunda contenía el régimen de subsidios familiares con sus incidencias. El 8 de septiembre Franco visitaba la colonia escolar de Fuenterrabia. Se preveían dos corridas de toros con sus encierros correspondientes en los sanfermines chiquitos de este año, concretamente para los días 25 y 26. Habría, además dianas, fuegos artificiales y bailes públicos como en las fiestas grandes, sin embargo las fiestas acabaron pasadas por agua. Hechos curiosos: la alcaldía de Pamplona alertaba sobre la gran cantidad de niños que se dedicaban a recoger colillas arrojadas por los clientes. Osasuna se encontraba en 2ª división. Con motivo del llamado día del Caudillo, el 1 de octubre se realizaron donativos a 400 familias pobres, 50, por cada parroquia,  con 25 pesetas en metálico y un vale de suministro gratuito. El donativo ascendía, en total, a 40.000 pesetas. El 1 de octubre se entregaron carnés de subsidios y pensiones a ancianos de distintas zonas de Navarra, y aunque teóricamente los beneficiarios eran dos millares, tan sólo 1000 recibieron los carnés y 400 las pensiones. El tercer premio de la Lotería caía en Pamplona, en la Administración de Lotería nº 1 de la calle Zapatería, quince días después tocaba parte del 3º y del 6º con 325.000 pesetas. La Sección Femenina entregaba en un acto en el Cine Novedades presidido por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento José López Sanz 20 canastillas y 18 hatillos de ropa infantil a otras tantas madres.

El día 6 de octubre detenían al autor del robo perpetrado hacía una semana en el Bar Sevilla de la plaza del Castillo. El ladrón intentó huir pero fue arrestado por la policía tras los correspondientes disparos al aire. Llevaba un reloj valorado en unas 700 pesetas, una pluma estilográfica Pelikan, 3.500 pts en metálico, varios décimos de la Lotería Nacional, prendas de vestir de señora y caballero y otros objetos.  El conocido falangista José Moreno Diaz, más conocido como Pepe Perla, fundador de la Falange en Navarra y consejero nacional antes de la guerra, era nombrado gobernador civil de Badajoz. Con el cambio de hora oficial, cambiaban también los horarios de cierre de los establecimientos: los teatros y cines cerraban a las 0,45, si bien en los días de debut o función benéfica los teatros podían cerrar a la 1.15, en cuanto a los cines podían terminar a la 1 y restaurantes, cafés, bares y salas de fiestas a la 1.15 de la madrugada. El 11 de octubre se inauguraba el seminario Hispano Americano de los Dominicos de Villava con la presencia del nuncio apostólico Gaetano Cicognati y el capitán general de la 6ª región militar, José Los Arcos. El control de los abastecimientos también afectaba a la hostelería que debían justificar las comidas sueltas con los correspondientes cupones. La educación era frecuente objeto de indicaciones y consignas, este mes, el día 23 se instituía la fiesta de la Propagación de la Fé, en el día de las Misiones. Para evitar fraudes o perjuicios en el ramo asegurador se suprimían los descuentos en las pólizas de seguros. Llamativa fue la multa que se impuso a Osasuna el 22 de octubre: el comité de competición le multaba con 750 pts por haber arrojado piedras contra el árbitro, en el partido contra el Hércules en el campo de San Juan, suspendiéndose temporalmente el juego. Se animaba a los agricultores a incrementar la superficie de cultivo destinada al trigo con el fin de contar con mayor excedente y poder atender las necesidades de la población. El 25 de octubre se inauguraba en Pamplona la Asamblea Nacional de Turismo durante la cual se comentó la declaración de Javier como pueblo de importancia turística o el deseo de enlazar el Irati con el ferrocarril de Canfranc. La Asamblea se clausuró tres días más tarde. El 27 de octubre se inauguraba la Clínica de San Juan de Dios, de la que ofrezco un amplio reportaje fotográfico junto a estas líneas.

El día de todos los Santos, como se hacía desde décadas atrás, la Corporación asistió al tradicional responso ante el mausoleo de Pablo Sarasate con un tiempo bastante desapacible. Subió el precio del pan, estableciéndose un precio único de 35 céntimos para las raciones de 1ª, 2ª y 3ª categoría correspondientes a los 100, 150 y 200 gramos de peso. El día 3 de noviembre se desarticulaba en la ciudad una grupo de corrupción de chicas menores de edad formada por un hombre y dos mujeres. La red había habilitado un lujoso piso en el Ensanche donde traían a las chicas. En el momento de la detención trataban de engañar a dos chicas de 16 años. El trío ingresó en la cárcel, las dos jóvenes en una residencia para su reeducación. El tabaco rubio se vendía sin cortapisas ni racionamientos, imagino que por su altísimo coste. El Ayuntamiento, como todos los años, procedía a realizar su censo de ganado, carruajes de tracción animal, bicicletas  y vehículos a motor. Con tal objeto daba un mes de plazo a los propietarios para facilitar los datos. Se anunciaba la relación de productos racionados a distribuir este mes y las cantidades por cartilla individual: 500 gramos de arroz y  250 de tocino, a los niños  un kilo de azucar blanca, 100 de arroz, 400 de jabón, 260 de chocolate, pan o harina y leche condensada según disponibilidad. También había cupos para los enfermos, para lactancia artificial y madres lactantes, dispensarios de higiene municipal y zonas rurales. Pero los problemas de abastecimiento continuaban. Hoy era el pan y mañana las legumbres.  Se conmemoró el cincuentenario de las Madres Concepcionistas. La Junta Superior de Educación indicaba qué libros debían utilizarse por los maestros en las escuelas. El régimen tenía un toque a menudo paternalista y de protección. Así por ejemplo, el día 11 se entregaban en las escuelas de San Francisco 125.000 pesetas a 123 trabajadores incapacitados para su profesión por accidentes laborales en la misma, de ellos 11 eran navarros y el resto de Guipúzcoa, Alava y Logroño. A falta de otra cosa los diarios hablaban por ejemplo de las 118 palomas que un cazador guipuzcoano había abatido en un solo día en Ibañeta.

De acuerdo al censo de 1940 Navarra tenía 369.618 habitantes, alguno menos de derecho mientras que Pamplona acogía a 61.188 personas. En la calle Mayor, Educación y Descanso tenía un local donde se exponían obras de pintura y  fotografía tanto de profesionales (algunas de Maeztu, Basiano, etc) como de aficionados así como obras de artesanía y de la Obra del Hogar. El sacerdote Cipriano Olaso fallecido en 1930 era objeto de homenaje y veneración pública. Su tumba estaba en la capilla del Seminario Mayor. El  periódico “Arriba España” criticaba el estreno el espectaculo  “Noches  de Paris” por razones morales, calificandola de “tentación turística de gentes procaces y bobaliconas” y calificando la obra de mediocre, vulgar y de mal gusto. El 16 de noviembre se inauguraba la campaña de Cantinas Escolares, acto al que acudieron el obispo, gobernador civil, alcalde y presidente y miembros del Patronato de las Cantinas entre otras personas. Las cantinas distribuían comidas a 1.200 niños de noviembre a mayo. Un labrador entregaba una emisora de radio que había caído de un paracaídas, seguramente de procedencia militar al Alcalde de Pamplona que la depositó en el Gobierno Militar. La primera nevada cubría la falda del Monte San Cristobal. Se conmemoraba la muerte de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange el día 20 de noviembre con actos religiosos y en las escuelas.

El día 22 los músicos conmemoraban el día de su patrona Santa Cecilia, con actos religiosos y musicales, concierto del Orfeón y la Orquesta Santa Cecilia en San Saturnino y fiestas en los locales de Los Amigos del Arte. La gente se quejaba por el retraso de Tabacalera en la venta del tabaco racionado, con los precios de las cajetillas de estraperlo, el Kamel y el Lucky que habían pasado de 3,80 a 8,10 pts. El obispo pedía donativos para la restauración del Santuario de Javier criticando sobre todo a las familias más acomodadas por su falta de colaboración. Por primera vez las escuelas celebraban la fiesta de San José de Calasanz como patrón, con actos sociales, religiosos para niños y maestros acabando la jornada con una película gratuita en el Olimpia para niños asistidos por Auxilio Social y Cantinas Escolares. Osasuna en segunda división estaba sumida en una profunda crisis económica y deportiva. Pamplona celebraba la festividad de San Saturnino: era fiesta laboral en Pamplona.  El Ayuntamiento y otros edificios públicos estaban engalanados con banderas, tapices y colgaduras. La corporación desfilaba en cuerpo de ciudad, con mazas, banda de música y txistularis hasta la catedral para recoger al cabildo, salir en procesión con la imagen del Santo y regresar al templo para celebrar la misa solemne cantada por el Orfeón, tras de la cual la corporación acompañaba nuevamente al Cabildo hasta la Catedral. Unos días más tardes con similares boato y ceremonias  se conmemoraba la festividad de San Francisco Javier.

El 2 de diciembre la Cortes fijaban la mayoría de edad de los españoles en los 21 años. El día 6 de diciembre se inauguraba la campaña de ahorro escolar con la distribución de cartillas a los alumnos de las Escuelas de San Francisco. Organizaba el acto la Caja Municipal, y contó con la presencia del alcalde y el obispo Marcelino Olaechea. Con el apoyo del Gobierno Civil, Diputación Foral y Ayuntamiento se recogían fondos para la distribución de obsequios de obreros en paro y de juguetes para los niños de las escuelas municipales, Auxilio Social y centros benéficos. El día 8, el regimiento de Infantería celebraba el día de su patrona, la Inmaculada Concepción con diferentes actos, religiosos y lúdicos. Al día siguiente en los locales de Educación y Descanso se procedía al reparto de ropa por la Junta de Protección de Menores de Navarra: 500 pares de zapatos, 110 abrigos, 300 pantalones, 160 cazadoras, 800 interiores y 220 jerseis para los niños de las escuelas gratuitas, asilos y parroquias. El delegado provincial de Sindicatos, Laudelino León solicitaba a los empresarios navarros la concesión de una paga extraordinaria a los obreros, no como la legítima concesión de un derecho sindical o social sino envuelto en  un  almibarado  discurso paternalista y protector y alusiones a la cercana Navidad Religiosa. El día 12 se celebró la 6ª Asamblea de la Juventud de Acción Católica de Navarra. El gobernador civil recordaba la prohibición de circular a los coches de turismo desde las 22.00 horas del sábado a las 0,00 horas del martes. Ciegos y modistillas celebraban el día 13 la fiesta de Santa Lucia. La Caja Municipal en atención a las circunstancias económicas decidía ayudar a las familias humildes con la devolución gratuita de las prendas empeñadas en el Monte de Piedad hasta el día 9. La devolución se realizaría en los próximos ocho días.

El Servicio Cinematográfico de Educación y Descanso anunciaba la puesta en marcha  de un nuevo cine, en sus instalaciones, en el piso principal de los números 12-14 de la calle Mayor. Se llamaría Salón Victoria y tendría capacidad para 300 espectadores. Se inauguraría oficialmente el 23 de diciembre y abierto al público el 25, con cuatro sesiones. Un incendio destruía una casa almacén de los Padres Paules y mataba ganado porcino alojado en su finca así como diferente material. Se solicitaba ropa para los presos enfermos del sanatorio de la prisión del Fuerte de San Cristobal que pasaban por unas condiciones inhumanas. Serían festivos no recuperables para 1944 el 1 de enero, jueves santo, la Ascensión, el Corpus, San Fermin, Santiago, la Inmaculada y la Natividad. Eran recuperables, el día de Reyes, Viernes Santo, San Pedro, la Hispanidad, todos los Santos y San Saturnino. El 1 y 19 de abril, 2 de mayo, 1 de octubre y 20 de noviembre solo en establecimientos oficiales. Este año el 19 de marzo y el 3 de diciembre caían en domingo. El día 18, sábado, robaban tabaco en el estanco de la Estación de Autobuses por valor de 11.000 pesetas. Debido a la crisis por la que atravesaba, ocupaba el último puesto de segunda y estaba en situación económica crítica,  la Federación Navarra de Fútbol se hacía cargo de Osasuna, si bien el día 21 le ofrecía la presidencia del club al alcalde Antonio Archanco y días después se elegía a una nueva junta directiva. La plaza del Mercado Viejo conocía estos días una gran animación. En la sede de Cruz Roja se repartían prendas y juguetes a un numeroso grupo de niños necesitados. El grupo “Los pastores de Nazaret” visitaban el Hospital y la Maternidad repartiendo golosinas a los niños, además de ofrecer lo mejor de su repertorio. La Diputación Foral se hacía cargo de los servicios  de Higiene Infantil en Navarra. El Gobierno Civil se trasladaba desde el nº 1 de Paulino Caballero a su nueva sede en la plaza de Mola. Barañain mostraba su deseo de integrarse en Pamplona como una parte más de la ciudad. La central nacional sindicalista preparaba una fiesta de reyes para los hijos de parados menores de 12 años en sus locales de Educación y Descanso. El alcalde autorizaba a un grupo de cantores cantar villancicos en las calles de la ciudad en Navidad y promovía la instalación de anuncios luminosos por parte de los comerciantes y hosteleros de la ciudad.

Fotos por orden de aparición: alguna de las fotos aparecen referenciadas dentro del texto. Además,  Nº 1: Publicación informativa sobre el Seguro de Enfermedad. 1943, Nº 2: Exposición Casa Ajuria, cunas y ajuares, Años 40. “Desolvidar” Patximendiburu.blogspot.com Nº 3: Antonio Archanco, alcalde de Pamplona, Nº 4: Noticiario Cinematográfico. NODO Filmoteca Española, Nº 5: la cupletista Raquel Meyer, Nº 6: Boletín Informativo Ministerial. 1943 , Nº 7: ¨Lámina en huecograbado. Procesión en Pamplona. Años 40. Todocolección.net , Nº 8: Fermín Sanz Orrio , Nº 9: Salvoconducto de 1943, Nº 10: Estadio Ruiz de Alda. V Torneo Juvenil. 1952, Nº 11: Plaza de la Cruz con los institutos recién inaugurados. J. Cia. 1944. AMP, Nº 12: Foto de un encierro de los sanfermines de 1943. Foto J. Galle, Nº 13: Corrida del 7 de julio de 1943 con Manolete a la izquierda. Foto Zubieta y Retegui, Nº 14: Video del NODO de los sanfermines y encierros de 1943. Filmoteca Española, Nº 15: Campamento del Frente de Juventudes “Sancho el Fuerte” de Burlada. 1943, Nº 16: piscinas de San Pedro. Años 90. Revista Ezkaba,  Nº 18: Cine Novedades, Nº 19: Arriba España. 26 de octubre de 1943., Nº 20,  21, 22 y  23: Archivo Fotográfico Hospital San Juan de Dios. Marcelino Olaechea, Obispo de Pamplona, bendiciendo las nuevas instalaciones (1943); Clínica, Iglesia y Comunidad acabadas de inaugurar. Octubre 1943. Sala de partos. 1943. Fachada principal de la clínica. 1943. Nº 24: Seminario Hispanoamericano de Misioneros Dominicos de Villava, Nº 25: edificio del Beste Jira recién inaugurado. 1912, Nº 26 y Nº 27: Programa de mano del espectáculo “Noches de Paris”. 1943. Nº 2828: Ediciones Juventud de acción Católica. Catálogo. 1943, Nº 29: Carnet de asociada de Juventud de acción Católica. 1943, Nº 30: Gobierno Civil en construcción. 1940-1945. Foto Zubieta y Retegui. Colección Arazuri, Nº 31: Fotografía de familia.  Foto Fernando Diaz. 1941.

El comercio del “bebercio” en el Viejo Pamplona a lo largo del siglo XX (1900-2000)

Prosigo con esta subserie de los comercios del “Viejo Pamplona” que revisa determinados gremios. En esta ocasión repasaré aquellos establecimientos que vendían o fabricaban con carácter específico o principal bebidas, ya fuesen alcohólicas o espirituosas. Como dije al hablar de las librerías esta no es una entrada cerrada, probablemente me haya olvidado de  algunos nombres. No están todos los que eran pero si los más importantes.  Por esta entrada desfilan un buen número de bodegas de vinos y licores, tiendas de bebidas, fábricas de gaseosas,  cervezas y refrescos, entre otras actividades relacionadas. En muchos casos los establecimientos desarrollaban diferentes actividades asociadas como veremos: bares o tabernas que fabricaban sus propias gaseosas, fabricas y depósitos de cervezas que fabricaban y vendían hielo, fábricas de alcoholes, almacenes de vinos, tiendas de ultramarinos o chocolates, almacenistas, distribuidores varios. Adéntrese conmigo en el recuerdo de nombres y marcas asociadas a otra época, a otro Pamplona. Seguro que muchos de ustedes tendrán más de un recuerdo vinculados a ellas.

Fábricas de gaseosas

No podemos citar las gaseosas sin hablar también del agua de Seltz que hemos conocido habitualmente con el nombre de sifón.  El topónimo de Seltz aludía  al manantial de una ciudad francesa con ese nombre donde afloraba un tipo de agua mineral carbónica, acidulada, alcalina y ferruginosa. Desde mediados del siglo XIX comenzaron a fabricarse artificialmente aguas de Seltz o aguas carbónicas, carbonatando el agua con ácido tártrico y bicarbonato sódico. El procedimiento se simplificaría con la invención del gas carbónico. Junto al agua de Seltz o sifón aparecerían las primeras gaseosas que inicialmente se llamó limonada gaseosa por la presencia de limón y ácido cítrico.

Al parecer el primer fabricante de gaseosas en Navarra fue Gaspar Merkel que abrió una fábrica de cervezas y gaseosas en 1857, en el nº 24 de la calle Mercaderes, y que que seguiría su hijo Valentín. En los primeros años del siglo XX había en torno a una decena de fabricantes de gaseosas en toda Navarra y de ellos cuatro en Pamplona. Siguiendo un orden cronológico nos encontramos en primer lugar con  Esteban San Román quien, en 1874, era titular de un café en el nº 5 de la plaza del Castillo,  y en el mismo local tenía ya una fabrica de bebidas carbónicas, gaseosas y agua de seltz, actividades que trasladó en 1899 al nº 7 de la calle Espoz y Mina y 66 de la Estafeta, las gaseosas comercializadas  bajo el nombre de “La sin rival”. Esteban muere en 1907 haciéndose cargo del café  su hijo Sixto  y de la fábrica su yerno Pedro Fernández. En 1909 muere éste y el negocio lo hereda la viuda, hija de Esteban y hermana de Sixto. Al poco tiempo, en 1910 Sixto  se hace cargo también de la  fábrica. Posteriormente hay sucesivos traspasos del negocio hasta 1920 en que la asume de nuevo y definitivamente Sixto que continuará  fabricando bebidas carbónicas hasta los años 50.

En los albores del siglo, entre fines del XIX  y 1904,  nos encontramos también con Miguel Goñi, en el nº 81 de la Estafeta. En ese lugar además de la fábrica de gaseosas nos encontramos con una bodega de vinos y un bodegón o figón en el que se servía vino y platos sueltos. Imaginamos por lo tanto que tanto los vinos como  las gaseosas fabricadas serían mayoritariamente para el autoconsumo en el figón o para llevársela comprada de la bodega. La fábrica funcionó poco tiempo, hasta 1909, en que traspasó el negocio, tanto la fábrica como el figón, a Fernando Lusarreta quien forma junto a Martín Echegaray, Domingo Sierra y Félix Odériz la sociedad Lusarreta y Cia creadora de la fábrica de gaseosas “Los tres amigos”.  Convierten el figón en café bar y comienzan a elaborar gaseosas y sifones que, con esa marca, funcionan hasta 1922. En 1918, Félix Odériz abandona la compañía y funda junto a su padre Serafín y su hermano Gregorio, la empresa Gaseosas Odériz, con fábrica en la calle Estafeta. Disuelta la sociedad, Lusarreta se queda como único titular y crea Gaseosas Lusarreta, con domicilio en el nº 49 de la Estafeta, allí donde también estaba el bar Lusarreta que luego, en los años 30,   se trasladaría al nº 71. En 1944 muere su titular y la fábrica pasa  a su viuda y posteriormente a sus hijos. Continua la actividad hasta 1971 en que cierran el negocio después de más de 70 años de vida.

Por su parte Gaseosas Odériz se instaló en el nº 32-34 de la Estafeta. Fallecido Serafín en 1922, la sociedad conoció diferentes denominaciones (Viuda de Odériz, Odériz Hermanos, Viuda e Hijos de Odériz, etc). En los años 30 fallece la viuda, Úrsula Belascoain  y también su hijo Felix, quedándose al cargo Gregorio Odériz que traslada en los años 40 la fábrica del Casco Viejo al nº 10 de la calle Sangüesa, esquina con Navarro Villoslada. A mediados de los 50 crea la marca de refrescos Kyns, que llega a competir con la poderosa vitoriana Kas. En octubre de 1958 traslada la fábrica a González Tablas. En 1963 fallecía Gregorio Odériz y se iniciaba la construcción de la fábrica de la avenida de Guipúzcoa donde se trasladaron en 1965. En esa época la lucha y la competencia con La Casera por controlar el mercado es brutal. En 1968 ambas empresas llegan  a un acuerdo por el cual Odériz fabricaría los productos de La Casera en la planta de la avenida de Guipúzcoa, si bien Odériz  continuó  fabricando refrescos y sifones bajo sus propias marcas.  Gaseosas Odériz S.A se convierte a lo largo de estos años en CANASA (Carbónicas Navarras S.A.). La planta cerró sus puertas en enero de 2005.  Con su cierre ponía punto y final  a  una dilatada historia empresarial de casi un siglo.

También entre finales del siglo XIX y 1904 debió abrir la fábrica de gaseosas de  Miguel Aldaz, en el número 10 de la calle Navarrería, que también regentaba una taberna y vendía vino por decalitros en la misma calle, concretamente en el nº 6. A partir de 1918 aparece el negocio a nombre de Aldaz Hermanos para luego, a partir de 1920, pasar a manos de Aniceto Goñi. Aniceto también adquirió la taberna y el almacén de vinos, si bien en 1929 trasladó su producción al nº 15 de la misma calle  continuando su actividad hasta 1938 años en que le sucede su hija Josefa Goñi Belzunce. En los años 40, Josefa  traslada la fábrica al nº 18 de la calle San Nicolás, donde permanecería hasta 1969, año en que cierra definitivamente.

Al hablar de Odériz en la Estafeta algunos lectores del blog me rogaban que no me olvidase, por favor,  de esta entrañable gaseosa pamplonesa. El negocio de Gaseosas Lafaja se debió fundar o al menos tener su origen familiar en 1895 pero no tengo constancia cierta de ello. Sin embargo hay algún rastro en los anuarios comerciales de aquellos años.  En 1908 aparece Manuel Lafaja como vendedor de vino por decalitros,  con domicilio en el nº 9 de  la calle General Moriones (actual Pozoblanco).  En 1921 se  traslada la  actividad al nº 4 de la calle San Agustín bajo el  nombre de Herederos de Manuel Lafaja.   En  1925 José Lafaja Izu instalaba su fábrica de gaseosas en el nº 4 de la calle San Agustín, donde también había un almacén de vinos.  En 1932 aparecía en ese mismo lugar una taberna a su nombre.  José continuó con la fabrica en esta calle hasta 1943 en que se trasladó al nº 16 de la calle Merced. En esta ubicación se mantuvo hasta 1969 año en que José dejó la actividad tras 44 años de funcionamiento. Debió tener alguna disputa con la marca madrileña La Casera ya que, a finales de los  años 40,  comercializó, durante poco tiempo, una gaseosa con ese nombre y tuvo que registrar   su propia marca, Gaseosas Lafaja, en mayo de 1945 si bien, lo que es el destino,  en 1965 formaría con La Casera la sociedad Carbónica Pamplonesa S.A construyendo una planta en la avenida de Villava que fabricaría con esa marca, La Casera, y en ese emplazamiento hasta 1968, año en que La Casera se fusiona con (o absorbe a) Gaseosas Odériz y la producción se traslada a la planta que esta firma tenía en la avenida de Guipúzcoa, quedando tan solo la producción de Schweppe´s en la planta de la Avenida de Villava.

En 1900 Luis Ros, dueño de un almacén de coloniales y una bodega de vino establecía en la calle San Gregorio una fabrica de cervezas y  de hielo, si bien he de decir que en el Anuario Comercial de 1908 el domicilio fiscal de la actividad aparecía radicado en el nº 32 de la calle Zapatería. Ese año Luis pidió permiso al Ayuntamiento para construir una fábrica de cervezas, también fabricaría gaseosas, hielo y sifones, en el nº 3 de la calle General Chinchilla donde hoy está la Jefatura Superior de Policía de Pamplona que se inauguró bajo el nombre de “La Moderna”. Luis murió en 1908 pasando el negocio a su viuda, fallecida en 1937 e hijos. En 1915 desaparecía   la inicial marca de cervezas “La Moderna” y a partir de 1929  aparece la marca Cruz Azul. En 1966, bajo la dirección de los hijos de Manuel Ros la fábrica se trasladó al polígono industrial de Landaben, cesando la actividad siete años más tarde, en 1973. El  edificio de la antigua fábrica de la calle General Chinchilla se derribaría en 1980.

Como he dicho al comenzar la entrada y hemos visto la fabricación de gaseosas aparecía vinculada en muchas ocasiones a otro tipo de actividades como la fabricación de hielo o de cervezas, la distribución de bebidas, bodegas, almacenes de vino, chocolaterías-confiterías, tiendas de alimentación y establecimientos hosteleros. Hay así  otras personas vinculadas al negocio de la fabricación de gaseosas y la hostelería:  por ejemplo, Matías Anoz, con su casa Marceliano. En 1919 Matías Anoz Etulain, dueño fundaba junto a su padre Marceliano Anoz una fábrica de gaseosas en el nº 16 de la calle San Lorenzo, en el mismo lugar donde este  tenía una tienda de venta de vinos. El negocio perviviría hasta 1931 con diferentes titulares pero siempre dentro de la familia. Otros negocios de hostelería como el Café Iruña o el Café Suizo también elaboraban sus propias gaseosas en los sótanos del local para el consumo en sus establecimientos. El Iruña lo hizo hasta 1969. El Café Suizo de Matossi y Cia lo hizo desde 1908 y hasta 1952, año en que cierra sus puertas  y contaba además con un almacén de vinos generosos y champagnes así como una pequeña fabrica de anisados y licores. Recordemos que de su fábrica de licores en la Rocha (Marcelo Celayeta, nº 18)  surgiría a partir de los años 50  Baines, de la mano de Daniel Baines. Desde los años 30 aparece en el nº 29 de la calle Estafeta la fabrica de hielo de Pilar Apat. Posteriormente aparece como titular Julio Soto Perez con la misma actividad, fabrica de hielo y también depósito de  cerveza,  la de la guipuzcoana “Cervezas El León”. La actividad se mantendría con él y/o sus herederos hasta finales de los años 60.  En 1971, se instalaba en estos números, como ya he señalado en otras entradas del blog,  Tejidos Rodrigo.

Entre 1925 y 1927 aparecía también como fabricante de gaseosas y sifones Aurelio Tubía que tenía su fábrica en la avenida de Villava, actual avenida de Marcelo Celayeta y que trasladó posteriormente su actividad a la avenida de Carlos III. En 1928, Martín Uzcarré era titular de un almacén de vinos en el nº 21 de la calle Navarrería. Comercializó la marca  Gaseosas Uzcarré hasta 1939. A Martín le sucedió su hijo Marcelino. Distribuía bebidas y producía espumosos   y sidra achampañada con el nombre de “San Martín”. En 1946 abrió un café en el nº 16 de la calle del Carmen. Desde 1963 pasó a pertenecer al grupo de gaseosas Sanitex que desde 1968 comercializaría la marca Konga si bien todavía en 1967 seguía fabricando sus propias gaseosas.

En 1929 Elías Echechipia instalaba una máquina para elaborar bebidas carbónicas en su taberna del  nº 18 de la calle San Nicolás, conocida como Vinos El Cosechero, pues anteriormente hubo allí una bodega de vinos.  Elaboraron gaseosas y sifones para el autoconsumo hasta 1933. No obstante revisando los anuarios comerciales de esta época en 1932 aparecen en el nº 16 Vicente Echechipia y Javier Sanz, este último  cosechero y fabricante de chacolí. En esta ubicación se encuentra actualmente el bar El Marrano. Elías Echechipia también aparecía como titular de una taberna en el nº 28 de la calle Calderería. Durante unos pocos años, en los 40, debió fabricas gaseosas Marcelino Llorente en la calle San Lorenzo. En 1951, Francisco Blanco Soraluce instalaba su fabrica de gaseosas en el nº 65 de la avenida de Carlos III bajo el nombre de Espumosos Arancha. A finales de la década se trasladaba a Mártires de la Patria, actual Castillo de Maya cesando su actividad en torno a 1963. En el inicio de los años 60 se instalaba en el nº 10 de la travesía del Ave María la Sociedad Anónima de Bebidas Carbónicas, que yo conocí en mi niñez como los depósitos del Kas.

Fabricas y bodegas de vino, licores y otras bebidas alcohólicas

Puede decirse al igual que he dicho con la fabricación de gaseosas,  que al comenzar el siglo, existía  una abigarrada mezcla de actividades en el sector del vino y los licores: había tabernas o  tiendas de alimentación que  vendían vinos, y de entre estos algunos tenían bodega e incluso los fabricaban. Así, a primeros de siglo (1904-1908),   tenemos conocimiento de la taberna de Miguel Muniain en el nº 16-18 de la calle San Miguel. Fundada en 1890 por Aniceto Muniain, enseguida el establecimiento se especializará en la venta de vinos al por mayor y menor y no solo de vinos, pues en los años 30 también aparecía  como almacén de vinos y  depósito de champan,  vendiendo además licores y ampliando el local hasta  el nº 20 de la citada calle. Hoy en dia sigue a cargo del negocio la tercera generación familiar, formada por José Ignacio y José Antonio Murillo. Cerca del cruce de Cuatro Vientos, había una especie de posada regentada por Domingo Eugui, la casa se conocía popularmente como la de Domingo Chiqui. Domingo era el padre del industrial Carlos Eugui y Barriola, fundador en 1927 de la famosa Azucarera de Eugui que fallecerá en 1956 y que continuarán sus hijos. Pues bien, a principios de siglo Domingo Eugui también aparecía en el epígrafe de vendedor de vinos y al poco tiempo aparecerá su hijo como  vendedor al por mayor de vinos y fabricante de alcoholes y licores.

Junto a él aparecían como fabricantes y vendedores de vino al por mayor y menor Antonio Erice (C/Dos de Febrero, 3, hoy Comedias), Gabriel Sarasa (C/Mártires de Cirauqui, 5, hoy San Antón) y Agapito Peralta (Sarasate, 26 y San Miguel, 22) que también vendía aceites al por mayor, de los cuales tan solo Muniain, Eugui y Peralta continúan a lo largo del tiempo. Vendían vino por decalitros además de los que cité cuando hablaba de las gaseosas otros comerciantes como Miguel Anocibar (Mayor, 55), Daniel Apesteguía (Zapatería, 36), Esteban Arraiza (Ciudadela, 11), Hermanos Catalá (Sarasate, 14), Modesto Elizondo (Mayor, 37), Marcos Gil (Navarrería, 21), Dámaso Martínez (Jarauta, 69), Francisco Navarlaz (Martires, 48), Silvestre Sanchez (Estafeta, 23)  José Tejada (Estafeta, 41) y Lázaro Urmeneta (Jarauta, 19) y licores al por menor Jenaro Pascual (Constitución, 4) y Herederos de Elías Osinaga (Navarrería, 3).

En los años 20  descubrimos en los anuarios comerciales muy conocidos nombres relacionados con la venta y almacén de vinos como el Taberna Hermanos, con tienda en el nº 3 de la C/San Antón (vendiendo al por mayor) y el nº 1 de San Lorenzo (venta por decalitros) que, más adelante, contó con una nave en San Jorge, muy cerca de la Estación del Norte o la Sociedad Mercantil Vinícola Navarra conocida por su vino Las Campanas, primero en el nº 19 de Paseo Sarasate y en los años 30 en el nº 4 de la Avenida de Roncesvalles. La Sociedad Mercantil Vinícola de Campanas fue fundada en 1864 por los hermanos labortanos Mihura y  fue la primera gran sociedad productora y comercializadora de vinos y licores de Navarra. También cabría recordar el establecimiento de Aldaz Hermanos, en el nº 11 de la calle Ciudadela que también fue taberna y que tras la guerra dirigió  Miguel Aldaz hasta finales de los años 60. De hecho hasta  hace bien poco estuvo allí el Bar Espejo, abierto a comienzos de los años 80 tras  16 años de inactividad económica en el local. También encontramos  a Patricio Taberna en el nº 10 de la calle Mayor con taberna en Santo Andía, que abriría más adelante un gran almacén en la Rochapea. En la Rochapea, desde los años 30 nos aparece el nombre de Ozcoz y Compañía,de hecho  hasta nosotros ha llegado el topónimo del Grupo Oscoz o Casas de Oscoz, como un lugar emblemático de la Vieja Rochapea, y que estaba muy cerca de donde se hallaba la Bodega de Oscoz. En los años 60 encontraremos también en la Rochapea (Grupo El Salvador) a Pedro Asurmendi. Fabricantes de chacolí eran  Vicente Echechipia y Javier Sanz, Manuel Izu, Manuel Iribarren y Javier Subiza.

También vendían vinos al por mayor en los años 20, la Vda de Yarnoz e Hijos en la calle Comedias, 5, entonces Dos de Febrero y de vino por decalitros, José de la Fuente, donde décadas después se ubicaría la Farmacia Castellot. Al por menor vendían también Demetrio Cebrian y Vda de Consyaga en San Lorenzo, Silvestra Ramírez en San Gregorio, 32, Mariano Barón en Nueva, 87, Bernardo Arroyo, en Descalzos, 61, Simona Echeverría en San Agustín, 20, Agustín Idoate en Estafeta, 7, Elías Goñi en San Miguel, 5, Herederos de Gregorio Fuentes en Comedías, 15 y Vda de Eraso en Eslava, 7. Uno de los más importantes almacenistas de vinos y champán fue  José María Ibañez  ubicado en el nº 73 de la calle Nueva, en los anuarios comerciales consultados aparece al menos durante cerca de 30 años, los que van desde mediados de los años 20  a mediados de los  50 (1953). Ese mismo lugar aparecía, asimismo, como domicilio de  Bodegas Navarras S.A. Antonio Ibañez me confirma que en efecto José María Ibañez  era su abuelo, el tafallés José María Ibañez Alcalde y que él recordaba,  de chaval,  que tenía  una  preciosa  tienda en la esquina de la plaza de San Francisco con  Eslava que debió estar abierta por lo menos hasta 1953, yo por las indicaciones de los anuarios comerciales que hablan del nº 73, supongo que estaría en el local que ocupa actualmente Textiles Blanco, pudiéndose entenderse esta zona como prolongación de la calle Eslava o como principio del Pasaje a la calle San Miguel. Parece ser que el primer champagne elaborado en Navarra lo hizo su abuelo José María en Tafalla, en el año 1907, embotellando su producto con la marca Ezcaba ya en Pamplona, y en sociedad con otras personas, imagino que  a través de Bodegas Navarras S.A. Por cierto y hablando de champán de la tierra recuerdo que en los Sanfermines de mi infancia  se ponía en el Paseo de Sarasate, junto a la Audiencia, una caseta del champán Karry, de Bodega Carricas de Olite. Por otra parte, desde los años 50 y hasta finales del siglo XX creo recordar había una tienda de bebidas en el nº 35 de la plaza del Castillo, que se llamaba “Solera”

Aunque afincada en Villava, no podemos olvidar, de hecho tenía una tienda en plena plaza del Castillo, en el nº 12, a Hijos de Pablo Esparza, fabricantes del conocido anis Las Cadenas. Parece que su actividad se inicia en 1872 de la mano del matrimonio formado por Pablo Esparza y Eufemia Bornás que se trasladaron de Falces a Villava en 1885. A estos les sucedieron, tras la muerte de Pablo, en 1918, sus hijos Teófilo y Pedro, este último murió en 1939 y le sucedió su hijo Pablo Esparza Lacunza que falleció en 1968 y al que sucedió su hijo Pablo Esparza Apat fallecido, a su vez, en 1986. En 1919 nacía Anis Las Cadenas. Además de anis vendían licores, vino, aceite, coñac, ron, moscatel y vermut. En 1940 se fusionaron con Bodegas Navarras S.A que en los años 30 fabricaba vino y champan. De hecho en los años 40 y 50 era muy popular su champán Ezcaba, la última botella salió de fábrica en 1966.  En 1972 lanzaron su pacharan Basarana y en los años 90 los licores de frutas y más tarde los orujos de hierbas y el whisky peché. Hoy dirige la empresa la quinta generación que vende sus productos a quince países. Es uno de los pocos casos en los que una industria local no ha sucumbido a las fusiones con grupos nacionales o internacionales

En torno al año 1940 o 1941  el tafallés Antonio Ibañez Alegría fundaba en el nº 28 de la calle Estafeta, Bodegas Ibañez. Las notas y  valiosas fotografías que incorporo en esta parte de la entrada proceden de su hijo Antonio Ibañez Basterrika que estuvo en el negocio familiar desde 1960 hasta los años 90. De aquellos años en los que estuvo en la tienda recuerda Antonio el ultramarinos de Leocadio Urtasun, cerca de la bajada de Javier, el zapatero remendón que había cerca de donde está La Casa del Libro o la fonda La Barranquesa. Los Ibañez eran almacenistas de vinos, vendían y producían licores, vinos, gaseosas, gasificaban vinos, etc. En la gasificación de vinos además de los Ibañez no debiéramos olvidar a Juan Roig en la Milagrosa, Benedicto Barandiarán en Navarrería y Jerónima Sorbet en la Taconera.  Los nombres de las marcas de los productos que comercializaba Bodegas Ibañez hablaban bien a las claras de su origen familiar: la sidra Mirentxu, se le dió tal denominación por el nombre de su hermana Miren Uxue;  las cuatro primeras letras de KRAMS se correspondían con las iniciales de los nombres de los hermanos de su padre (Karmen, Rufino, Aurea, María..), Gares o  Puente la Reina, era el nombre del pueblo de su madre Sagrario.  Otros productos eran  el vino quinado San Fermín, el   cava Imperial Sillery, la sidra achampañada Bidasoa, del que les muestro una rara etiqueta, anterior a la sidra Mirentxu y que fue fabricada aproximadamente entre 1942 y 1958, según señala Antonio Ibañez Basterrika. Agradezco a Antonio su generosa aportación gráfica a  este blog y le animo a compartir mucho más recuerdos e historias sobre el negocio familiar.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Trabajadores de Odériz junto a su camioneta de reparto. Archivo Angel Odériz. (1957) , Nº 3: Anuario General del Comercio, de la Industria y de las Profesiones, 1862. Nº 4: Lau-buru, diario de Pamplona 29/05/1884. Nª 9: Anuario Industrial y Comercial de Navarra. 1908. Nº 11. Café Suizo. Foto sin datar ni filiar. Nº 12: Calendario de bolsillo de Cervezas El León. 1966. Nº 20: Anuario Industrial y Comercial de Navarra. 1908. Nº 21. Certificado de Oscoz y Cia. 1946. Nº 22: publicidad de Vino Taberna Hnos (1945-1950).  Nº 24: Sucursal de Aldaz Hermanos (1912). Colección Arazuri. AMP, Nº 25: Publicidad revista de champán Ezcaba 6-10-1946. Nº 26: Publicidad de Anis Las Cadenas inserta en una Hoja suelta publicada en “Madrid en la mano”. Guia Ilustrada de Información general e interesante de la Corte. 1925. Fotos nº 28 a 33 cedidas por Antonio Ibañez Basterrika: Nº 28: Exterior de Bodegas Ibañez, en el nº 28 de la Calle Estafeta, Nº 29: Interior de Bodegas Ibañez, Nº 30: Etiqueta de Sidra Champagne Bidasoa de Bodegas Ibañez, Nº 31: Etiqueta del Vino Gasificado “Valdizarbe” de Bodegas Ibañez,  Nº 32: Etiqueta del vino tinto “Garés” de Bodegas Ibañez, Nº 33: Etiqueta del vino quinado San Fermín de Bodegas Ibañez

Los Sanfermines de la transición (1976-1986)

Video del Chupinazo y los Sanfermines de 1976

Cierro, de momento,  con esta publicación la serie de entradas dedicadas a repasar los sanfermines del siglo XX y aunque quedan los últimos años del siglo  los  repasaré en otra ocasión. Este año era alcalde de la ciudad Javier Erice. Hacía unos meses que acababa de morir Franco y había tomado posesión de la jefatura del Estado el rey Juan Carlos I. Sin embargo y a pesar de la muerte del dictador no habían cambiado demasiado las cosas. Hasta el 1 de julio había sido presidente del gobierno Carlos Arias Navarro. Arias había sido gobernador civil de León, Tenerife y gobernador civil y jefe provincial del Movimiento en Navarra, tras la destitución de Luis Valero Bermejo desde el 15 de julio de 1954. Era conocido entre la oposición antifranquista como “el carnicerito de Málaga” por su papel en la represión tras la guerra civil, se le atribuye la muerte de más de 4.000 republicanos. Tras su paso por Pamplona fue nombrado director general de Seguridad, alcalde de Madrid y ministro de la Gobernación hasta  la muerte en atentado de Carrero Blanco al que sustituye como presidente del Consejo de Ministros en 1973. Protagonizó un tímido intento de maquillar el rostro del régimen con el espíritu del 12 de febrero de 1974 que se encontró con la oposición de los sectores más ultras, viéndose, además,  desbordado por la creciente fuerza de la oposición antifranquista. Los sucesos de Vitoria en Marzo y de Montejurra en mayo de 1976 precipitaron su caída. Un día antes de los sanfermines tomaba posesión de la presidencia del Gobierno, Adolfo Suarez. Ese mismo día se celebraba en el Pabellón Anaitasuna en Pamplona un acto proamnistia en el que participaron personajes como Victor Manuel Arbeloa, Gabriel Urralburu o Mariano Zufia.

En este contexto se iniciaban los Sanfermines. Y lo hicieron con lluvia, entre un auténtico mar de paraguas, como se puede ver en el video que abre la entrada.  El chupinazo estuvo pasado por agua, llovía torrencialmente, me recuerda mi hermano. Y aquellos jóvenes gritaban “fuera paraguas”, porque  las ganas de fiesta  de aquella juventud podía incluso contra los elementos climatológicos por muy adversos que se presentaran. Yo comenzaba la adolescencia, tenía 12 años. La lluvia impidió la salida de los gigantes y cabezudos. Los concejales sociales se negaron a vestir de frac en los principales actos festivos como el riau riau, que este año duró cuatro horas,  lo que fue objeto de cierta polémica social y en los medios aquellos días.  El alcalde por primera vez declinaba presidir la primera corrida de feria.  La efervescencia que se vivía a nivel político se trasladaba a la calle. Las reivindicaciones políticas se trasladaban a los actos festivos como el riau riau de aquellos años. Se quemaban banderas españolas y se exhibían ikurriñas. Una manifestación celebrada el día 11 por al muerte de un manifestante en Santurce fue disuelta por la policía. Este año se habían producido los sucesos de Vitoria y de Montejurra. Todavía se mantenía la tradición de nombrar madrinas de las fiestas por parte de las peñas. La costumbre permanecería por lo menos hasta 1978.

Entre los diestros que nos visitaron estos años estaban Damaso González, Ruiz Miguel, El Viti, el Niño de la Capea, Paco Alcalde, Manzanares, Raul Aranda, Curro Rivera, Paquirri, Roberto Dominguez,  José Luis Parada, Luis Francisco Esplá, Antonio José Galán, Galloso, Frascuelo, José Luis Palomar, Palomo Linares, Julio Robles, José Antonio y Tomás  Campuzano, Emilio Muñoz, Ortega Cano, Angel Teruel, Espartaco, Morenito de Maracay, Vicente Ruiz El Soro, Pepin Jimenez, Victor Mendez, Manili, José Cubero Yiyo, Victor Mendez, Antoñete, Curro Durán, Emilio Oliva, Manolo Cortés, Lucio Sandin. A las sociedades deportivo recreativas acudían figuras de la música como Juan Pardo, Mocedades, Manolo Otero, Iva Zanichi, Patxi Andión, Lolita, Mochi, Camilo Sexto, Los Chicos, Los Puntos mientras Paco Martínez Soria visitaba por enésima vez el Gayarre. Entre las incidencias acaecidas en el encierro, donde se comenzaba a detectar la presencia de las primeras corredoras, cabe señalar el encierro del día 12 que duró más de un cuarto de hora con una treintena de heridos, dos de ellos graves. En nuestra ciudad se derribaba la popular Casa Seminario y los solares de los viejos cuarteles iniciaban su larga andadura como aparcamientos en superficie. Se derribaban las antiguas escuelas del Ave María y comenzaban las obras del complejo deportivo municipal de Aranzadi, bueno para ser más exactos de sus dos primeras piscinas, cuyas obras acabarán el año siguiente.

En 1977, el día 8 de julio, viernes, yo había acudido al encierro en la plaza de toros. Estaba situado, en la parte derecha del tendido, según se entra  desde el callejón, y a unos 80 metros de este. Nada hacía prever lo que sucedió cuando llegaba el encierro al coso taurino. Cayeron unos mozos y luego otros más y más hasta formar una impresionante montonera. Cuando llegaron los toros se encontraron con un autentico valladar de cuerpos. No hubo más heridos por asta de milagro, los toros y mansos estaban asustados y atrapados entre el montón de cuerpos y los mozos que seguían viniendo por detrás algunos toros desandaron su camino rumbo a la Estafeta. Al final hubo un muerto, por aplastamiento, el joven José Joaquín Esparza Sarasibar de 17 años y casi 40 heridos. Las barracas se comenzaban a colocar en la zona de Yanguas y Miranda donde permanecerían por largo tiempo, hasta su reciente traslado al parque de la Runa. El riau riau duró este año 4 horas, con algún incidente aislado, como la quema de alguna bandera española.

Estos fueron los primeros sanfermines,  (era alcalde Segundo Valimaña),  en que la ikurriña ondeó oficialmente junto a las banderas de Pamplona, Navarra y España en los balcones de la casa consistorial, si bien esto no sirvió para aplicar los ánimos de algunos jóvenes que siguieron protestando por la presencia de la bandera española en diferentes zonas de la ciudad. Recordemos que antiguamente se engalanaban calles y plazas principales con banderas. Continuaba la conflictividad política: un par de meses antes se había celebrado la famosa semana pro-amnistía con varios muertos por la policía en el País Vasco y Navarra. Se sucedían los atentados de ETA y grupos de ultraderecha, con agresiones indiscriminadas a jóvenes por parte de los guerrilleros de Cristo Rey.  Poco antes de las fiestas se produjo una huelga en el sector de la hostelería  que se suspendió in extremis al comenzar las fiestas. En Agosto se celebraba la Marcha de la Libertad y en diciembre dos grandes manifestaciones de diferente signo recorrerían las calles de la capital, la primera, el 3 de diciembre  convocada por la Diputación Foral presidida por  Amadeo Marco con el apoyo de la UCD y AP, a favor de una “navarra foral y española” y el 9 de diciembre otra apoyada por 13 partidos y 6 sindicatos nacionalistas y de izquierdas a favor de una “Diputación democrática y un Consejo Foral representativo” . Una de las imagenes de los cambios urbanísticos  lo marcaba el derribo del convento de las Carmelitas en la Avenida de Pio XII con su inconfundible cúpula.

En 1978, la ciudad cambiaba su fisonomía y sus espacios tradicionales al mismo tiempo que lo hacía la sociedad y la política en ese tiempo. De los sanfermines de 1978 ya hablamos en la serie “Pamplona, año a año”. Como decía en aquella entrada los sanfermines del 78 no se pueden entender sino es fruto del contexto socio político de aquella época. Como dice Mari Mar Larraza en el título del libro que repasa algunos aspectos políticos y sociales de la Pamplona franquista, la ciudad había pasado a ser de “leal a disidente”, de bastión del golpe militar de 1936 a convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para el régimen franquista a lo largo de los años 70 y aun antes. Con la transición no solo no se aplacaron los ánimos en nuestra ciudad sino que se radicalizaron las posturas políticas, encontrando las posiciones rupturistas un gran eco en nuestras calles, especialmente entre los sectores más jóvenes de nuestra sociedad. En mayo y tras el funeral por el asesinato de un policía nacional un grupo de jóvenes apuñaló al subteniente de la guardia civil Juan José Eseverri en la calle Chapitela. Fueron detenidos cinco jóvenes que ingresaron en prisión. A partir de ese momento se produjeron frecuentes manifestaciones que acababan invariablemente en fuertes enfrentamientos con la policía. El 3 de julio un grupo de personas se encerró en la casa consistorial pidiendo la libertad de los detenidos y declarándose en huelga de hambre. Esos días fueron quemadas tanto banderas españolas como alguna ikurriña colocadas  en diferentes zonas de la ciudad. El riau riau transcurrió sin incidentes. Hubo algún pequeño conato de enfrentamiento entre jóvenes de distinto signo en la noche del día 6 al 7 a propósito de esta guerra de banderas que no llegó a mayores. Por primera vez no había presencia militar en las fiestas, ni de músicos militares, ni de ningún otro tipo. Este año se había derribado la casa de Baños de la calle Calderería y el edificio de la Mutua en Carlos III, se había inaugurado el nuevo edificio de la CAN en la mencionada avenida, apuntalado el puente de Cuatro Vientos por su enorme saturación de vehículos pesados y convertida la primera parte de la Avenida de Bayona en un patinodromo, lo que hoy conocemos como Antoniutti. Un rincón con encanto, como Recoletas sufría igualmente algunas pequeñas modificaciones: perdía uno de sus dos kioskos asi como las escalerillas de salida a la Cuesta de la Estación. Aun se seguía aparcando en la plaza tanto fuera como en torno a la fuente.

El día 8 de julio, en la plaza de toros,  tras la muerte del último astado medio centenar de personas bajaron al ruedo con una pancarta en la que se leía “Amnistía total. Presoak kalera. San Fermin sin presos” que fue recibida con disparidad de opiniones, de pitos y oposición  en los tendidos de sombra y de apoyo y aplausos en los tendidos de sol, disparidad que fue a más con el lanzamiento de algunas almohadillas y objetos que provocaron algún pequeño conato de enfrentamiento entre parte del grupo de la pancarta y algunas personas de sombra. En ese momento entraron por el callejón las peñas txikis y tras de ellos unos cuarentena de antidisturbios (de los 200 que aguardaban fuera) encabezados por el comisario Miguel Rubio que cargó primero contra el grupo de manifestantes y luego ante la reacción airada de buena parte de los tendidos que arrojaron todo tipo de objetos lo hicieron con material antidisturbios y fuego real contra la multitud. Hubo siete heridos de bala en el coso taurino de los 55 que fueron atendidos en la enfermería de la plaza. Un poco más tarde entraba otro grupo de policías  por el patio de caballos utilizando también sus armas de fuego. A partir de las 9 y hasta bien entrada la madrugada los enfrentamientos se extendieron por todo el Casco Antiguo y el Ensanche, con cientos de manifestantes parapetados tras las barricadas intentando llegar hasta el Gobierno Civil.

En esta avanzadilla hasta el Gobierno Civil, la policía disparó nuevamente fuego real, disparos de metralleta según unos o más espaciados como de fusil de asalto según otros, produciéndose cuatro nuevos heridos de bala y un muerto, el joven Germán Rodríguez que caía muerto a las 22.15 horas por un tiro en la frente a la altura de la avenida de Roncesvalles. Hubo más de 200 heridos, 11 de ellos heridos de bala.  Según Martín Villa, ministro del Interior en apenas seis horas se hicieron 7.000 disparos de material antidisturbios y 150 disparos de bala. Se conservan grabaciones de las comunicaciones policiales de aquel día en las que textualmente algunos mandos (el comandante Fernando  Avila García, procedente de la Legión y que había sustituido al asesinado Imaz por voluntad propia) instaban a sus subordinados actuar con contundencia sin importarles disparar a matar. Muchos achacan a este comandante cierto deseo de venganza y de dar un escarmiento a un sector político de nuestra ciudad. Se suspendieron las fiestas. Hubo dos días de luto y el día 11, el alcalde, Jesús María Velasco declaraba oficialmente suspendidas las fiestas. Los sanfermines chiquitos de septiembre consiguieron recuperar el perdido espíritu festivo de la ciudad y  sus habitantes y para muchos siguen siendo unos sanfermines inolvidables.

1979 fue el primero año de muchas cosas, el primer año después de los trágicos sanfermines del año anterior, el primero con una corporación elegida en las urnas y que daría como alcalde al socialista Julián Balduz  (que permanecería en el puesto hasta 1991) y con la presencia de mujeres en la corporación, el primero en el que se utilizó el grito del chupinazo en castellano y en euskera, el primero en que se celebraron encierros txikis, el primero sin la presencia de la policía nacional en los principales actos, como el encierro, el primero en colocarse las barracas políticas en Taconera, el primero en no colocarse las banderas en diferentes puntos de la ciudad. En la plaza de toros al margen de las tradicionales corridas se celebraban otros muchos espectáculos: festivales, deporte rural, la que empezaba a ser tradicional corrida vasco-landesa, etc.

A pesar de los malos presagios que sobrevolaban las fiestas, fueron los terribles “años de plomo” en 1980 no hubo afortunadamente ningún incidente. Si embargo, este año, se produjeron dos muertos en el encierro del día 13: murieron los jóvenes Vicente Eladio Risco, en la plaza consistorial y José Antonio Sánchez Navascués en la plaza de Toros. Estas muertes llevarían aparejados algunas reformas en el vallado. Y es que al menos una de ellas, la de la plaza consistorial  se pudo haber evitado si el primer vallado no hubiese estado completamente invadido por espectadores y si  libre para que los corredores pudiesen encontrar refugio. Fue el primer año en que se inició el turno rotatorio entre todos los grupos políticos para lanzar el chupinazo. La mayoría de las peñas convocaron un pobre de mi alternativo en la plaza de San Francisco en protesta por la política sanferminera del nuevo ayuntamiento. El riau riau duró este año cinco horas y media. El grupo Los Pecos fue objeto de una autentica caza al hombre, teniendo que suspender su actuación en el Club Larraina tras el lanzamiento de todo tipo de objetos e improperios. Como años atrás, en 1968, con los Pop Tops buena parte de nuestra juventud podía hacer gala a veces de comportamientos bastante  cavernícolas. En cuanto al ámbito urbanístico, en Pamplona se comenzaba a hablar de construir aparcamientos subterráneos y de peatonalizar el Casco Viejo y se  inauguraba el edificio de Caja Municipal en la entonces avenida de Ejército. En 1980 continuaron cambiándose los nombres de algunas vías principales como se había hecho el año anterior con la Avenida Franco, Osasuna subía a 1ª división después de 17 años correteando por los campos de 2ª y 3ª división.

1981  fue también, como en 1979 el primero en varias cosas: fue el primer año en que el chupinazo lo tiró una mujer, más concretamente la concejala Elisa Chacartegui. El riau riau duró cuatro horas y cuarto y la ceremonia de las vísperas se celebró sin la presencia de la Corporación, seguramente por primera vez en su historia.  Fue el primer año en servirse a partir de las 7 de la mañana en la plaza del Castillo el caldico reconfortante, caliente y gratuito. Fue el primer año en que la hornacina se colocó en la muralla de la Cuesta de Santo Domingo, con el santo rodeado por los pañuelos de las peñas. Fue el primer año en que no actuó antes del encierro la banda del Maestro Bravo. En su lugar actuó la fanfarre Intxaurrondo. Con la apertura del centro territorial de TVE en Navarra se amplió la cobertura televisiva de los encierros y los sanfermines, retransmitiéndose el encierro para toda Navarra desde 1982 y desde 1993 para toda España. Si en 1971 el presupuesto de las fiestas era de unos 3 o 4 millones de pesetas diez años más tarde, su coste se había multiplicado por diez. En 1981 se cerraba el Matadero Municipal de Pamplona, desaparecía “El Pensamiento Navarro”, y las papelimpias o “pamplolimpias” que de todo se les llamó entonces inundaban la ciudad.  El riau riau de 1982 duró cuatro horas y cincuenta minutos. La ikurriña había dejado de ondear oficialmente en el ayuntamiento desde diciembre de 1981, si bien concejales de HB la sacaron a partir de ese año al balcón de forma extraoficial. El empeño de salir con la bandera por parte del grupo municipal  de danzas llevaría a la larga aparejada su disolución. Este año cambiaron los recorridos de las villavesas, se derriba un resquicio de otro tiempo: la vieja estación del Empalme de la Rochapea, los cines se convierten en multicines, nace “Navarra Hoy”, los temblores de tierra sacuden nuestra ciudad y los termómetros marcan temperaturas calurosísimas apenas recordadas en la historia.

En 1983 se suspendía por primera vez el riau riau, al retirarse a las siete de la tarde la corporación junto a la Pamplonesa, por la presencia de un grupo de medio centenar de jóvenes de la izquierda abertzale que impidieron el normal desarrollo del acto. Por contra el acto de la procesión era cada vez más concurrido. En 1983 como dije en la entrada correspondiente las atracciones de las barracas costaban 50 pesetas. Este año moría el maestro Bravo pasados los sanfermines. También lo hacía otro ilustre hijo de la ciudad, el músico Luis Morondo. Se acometían obras de reforma en la avenida de Villava y en Pio XII y se inauguraba la casa de baños de la calle Eslava. También desaparecía la vaguada de San Juan por donde en otro tiempo circulara el Plazaola y se comenzaba a hablar  de las llamadas casas de Múgica. Los olmos de la ciudad caían victima de una  letal enfermedad llamada grafiosis. La ciudad se dotaba con la nueva corporación democrática de multitud de parques, polideportivos y escuelas, aunque la contrapartida fuese la abultada deuda municipal. En 1984, el encierro del día 7 salió con siete minutos de retraso, debido a que no estaba adecuadamente limpio de corredores el recorrido. Sin embargo este año fue también el año con menos corneados, dos durante todas las fiestas. Nuevamente se suspendió el riau riau. Esta vez no se pudo salir siquiera de la propia casa consistorial, tras dos horas de infructuosos intentos. Mientras se proseguía con la guerra de las banderas. La nómina de visitantes ilustres no era muy abultada estos últimos años, algún ministro socialista, el alcalde Tierno, etc, pues bien en 1984 visitaron nuestra ciudad además de dichos ministros los embajadores de la URSS y EEUU y la nieta de Hemingway, Margaux y en 1985 los embajadores de Colombia y Canadá. Los éxitos osasunistas tenían reflejo en los cánticos sanfermineros. Así sucedió en 1985 con el cántico “Osasuna  a la UEFA va”. Empezaron los problemas con las barracas políticas.

1985 pasará a la pequeña historia de nuestra ciudad por traernos una de las peores olas de frio, llegamos  a los -17º, se heló el Arga y nevó en Mayo.  El Riau Riau llegó a San Lorenzo este año pero ya no se recuperaría nunca más,  en 1986 apenas pudo recorrer 100 metros después de 2 horas de recorrido, y así sigue, sin recuperarse hasta nuestros días. El presupuesto de las fiestas en 1985 fue de 45 millones de pesetas. Se incorporaron algunos servicios nuevos: consigna y duchas, así como una oficina de información y otra de objetos perdidos, todos ellos  en la estación de autobuses. En 1985 también los ocupas “okupaban” edificios oficiales: entonces fue el edificio de Zapatería, 40, a cargo de los colectivos Katakrak y Kokorock. Parece que desde 1978 descendió de forma notable la presencia de extranjeros, aunque en 1985 se hablaba de triplicar la población y en 1986 la prensa hablaba de la llegada de 250.000 visitantes, de forma que se estimaba que esos días había en Pamplona entre 400 y 600.000 habitantes.

Por contra, en 1986 fue bastante notable la presencia de punkis y otras tribus urbanas, circunstancia que recogió la prensa de aquellos años con frecuentes altercados en la vía pública. A excepción del riau riau los sanfermines habían entrado en una dinámica de cierta normalidad: seguía celebrándose el encierro txiki, la procesión y la comparsa atraía cada vez a más gente así como los fuegos artificiales. Las barracas seguían ubicándose en la explanada de Yanguas y Miranda. El encierro era como siempre el acto estrella de las fiestas, con sus endémicos problemas de saturación de gente y el riesgo que entraña una carrera de estas características con seis toros bravos sueltos por las calles. Pero también había otros actos menores que empezaban a tener su público: el encierrillo, el apartado, la corrida vasco landesa, los festivales matutinos en la plaza de toros, las jotas en la Taconera, las dianas, etc. La canción de este año fue Calderete del grupo Gamberros Unidos. El Ayuntamiento impulso una campaña cívica durante estos días bajo el lema de “No te cortes la fiesta”. El día 8 se escapó una vaquilla por la puerta del callejón circulando por el ensanche hasta la avenida del ejército y de allí por Antoniutti y Cuesta de la Reina hasta la Rochapea. El último Riau-Riau que consiguió este objetivo fue el de 1985, con una duración de tres horas y media, durante las cuales se interpretó, cantó y bailó el “Vals de Astrain” unas 180 veces. En la ciudad se acometía una profunda reforma del Mercado de Santo Domingo, cuyos comerciantes pasarían todo un año en los pasillos de la plaza de Toros, se reformaba y reforzaba el puente de Curtidores y se compraban para rehabilitar, por parte de las administraciones foral y municipal,  diversos edificios nobles del Casco Viejo de nuestra ciudad. Termino esta entrada con un amplio reportaje fotográfico sobre los sanfermines de 1978, con mucho más material gráfico y de mejor calidad que en la entrada “Pamplona, 1977-1978”.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Postal del encierro en el tramo de Santo Domingo. 1976-77. Ed. Dominguez, Nº 2: Noticiario Cinematográfico (NODO) Julio 1976. NOT N 1747 B. Filmoteca Española. RTVE, Nº 3: Postal del encierro en el  tramo de Telefónica. 1977. Ed. Dominguez, Nº 4: Programa de fiestas San Fermín 1976, Nº 5: Gigantes a la salida de la calle Mayor. 1976, Nº 6: Calendario de bolsillo. San Fermín 1977. Grafinasa, Nº 7: Montón del 8 de julio de 1977. Archivo Diario de Navarra, Nº 8: portada de la revista “Triunfo”. Septiembre 1977, Nº 9: portada de la Gaceta del Norte (Ed. Navarra). 27 de noviembre de 1977, Nº 10: El Ayuntamiento de Pamplona, el 4 de julio de 1978. Foto Joxe Lacalle, Nº 11: Dossier confeccionado y editado por la Comisión Investigadora de las Peñas de Mozos de Pamplona. Julio 1978. Nº 12. Portada de ABC. 11 julio 1978, Nº 13: Portada de El Correo Español. 12 de julio 1978, Nº 14: Hoja de Lunes de Barcelona. 10 de julio 1978, Nº 15: postal del encierro en el tramo de Mercaderes. Ediciones Vaquero. 1979, Nº 16. La Comparsa frente a la Casa Consistorial. 1979. Archivo Santi Urra, Nº 17: Foto Mena. Cogida mortal de Vicente Risco en la plaza de Toros. 13 de julio de 1980, Nº 18: Elisa Chacartegui, primera mujer en lanzar el chupinazo. Julio 1981, Nº 19: Ambiente en la calle. 1981. José Luis Nobel. Colección Arazuri. AMP, Nº 20: Encierro televisado, tramo de Telefónica. 1981, Nº 21: Cogida de Peter Townsend. Foto Agencia EFE. 10 de julio de 1984, Nº 22: Ambiente en la calle. 1984. José Luis Nobel. Colección Arazuri. AMP,  Nº 23: Imagen captada de documental sobre los Sanfermines de ETB. 1984, Nº 24: Balcón de la plaza consistorial, con la ikurriña junto al resto de banderas. 1980. ABC. Foto Europa Press, Nº 25: Ambiente en la calle, Foto de Lluis Maimi Casanovas. 1979. Nº 26: portada de la revista taurina Aplausos. Julio 1986, Nº 27 y Nº 28: Pancarta pro-aministia en la arena de la plaza de toros. La Policia Armada entrando en el coso. Fotos Jorge Nagore, Nº 29:  carga de la policía armada tomada desde otro ángulo. Foto José Ramón Belzunce, Nº 30, 31 y 32: Foto Dossier de las Peñas, 1978. Nº 33: mozos intentando razonar con un antidisturbio cerca de Telefónica. Foto Jorge Nagore. Nº 34: Carga policial en la avenida de Carlos III. Foto Xabier Santiago,  Nº 36: Foto Dossier de las peñas, 1978. Nº 35, Nº 37, Nº 38: Fotos extraidas de la prensa de aquellos años. 

Pamplona año a año: 1918. El año de la gripe y del derribo de la muralla de Tejería

El invierno de 1918 fue especialmente duro en Pamplona. Para más inri, a estas adversas condiciones metereológicas  se unió la falta de carbón. De su adquisición se encargaba la Junta Municipal de Abastos que había  adquirido estos días un par de vagones a la compañía El Irati. A primeros de enero el carbón se vendía en la antigua plaza de toros a 55 céntimos los dos kilos, con un tope máximo de 10 kilos por comprador.  Desde Soria llegaron a la ciudad tres mil docenas de huevos que se venderían en el Mercado Viejo a 2,50 pesetas el kilo. El día de Reyes, domingo,  las calles estaban hechas un autentico barrizal, de forma que el alcalde, Francisco Javier Arraiza Baleztena, había conseguido una autorización del obispo para que las brigadas de obreros municipales pudiesen trabajar en  festivo. A las 11 de la mañana se realizó en un Frontón Euskal Jai abarrotado de público el reparto de juguetes entre los niños más pobres de la ciudad recogidos por los llamados “exploradores”, una especie de “boy scouts” y a las 16.30 en el salón de actos de las Escuelas de San Francisco, la Asociación “Unión de Damas del Sagrado Corazón de Jesús” realizó un reparto de ropa a numerosas familias necesitadas de la ciudad. Se sometía, por otra parte, a estudio el proyecto de tren de Estella a Vitoria también llamado ferrocarril vasco navarro que, recordamos en otra entrada, haría su último viaje el 31 de diciembre de 1967. La necesidad acuciaba en nuestra ciudad. Una comisión benéfica liderada por Juanito el de la Rochapea, que había hecho una campaña junto al Diario de Navarra, iba a destinar 2.500 pesetas a desempeñar  ropas de abrigo y de cama depositadas en el Monte de Piedad. Fruto de esta misma campaña benéfica se repartieron 143 lotes a vecinos necesitados de la calle Jarauta. La iglesia de San Saturnino repartía entre la familias pobres de su parroquia 465 bonos de pan y carbón. La Escuela Normal de Maestras también celebraba sus fiestas de caridad, en esos días distribuyó 112 lotes de ropa de niño a las madres que habían asistido a la conferencias instructivas sobre lactancia, dentición, ejercicio, higiene, primeros auxilios, etc.

Pamplona amanecía a 9 grados bajo cero y no llegaba  a los 0 en todo el día. El temporal había comenzado el 26 de diciembre y lo termometros habían llegado a marcar hasta 20º bajo cero en algunos lugares. Dada la importancia del artículo y los precios desmesurados que estaba alcanzando la Junta Provincial de subsistencias fijaba el precio del carbón y la obligación de venderlo exacto de peso. El precio sería de 15 o 16 céntimos el kilo  según fuese a granel o en sacos de 25 o 50 kilos. Se preparaba el primer centenario del nacimiento de Navarro Villoslada. Los Amigos del Arte recorrieron las calles haciendo una colecta  a favor de la cantinas escolares. La gente era denunciada por motivo muy diversos: una vecina de Descalzos por escándalo público,  un borracho que en Mercaderes gritaba, lloraba y daba vivas a la República, otro que le dió por cortar lo cables de la luz de una casa de la Mañueta, una mujer por pedir, faltas a la moral, blasfemia, embriaguez y escándalos varios. La Junta Directiva del Círculo Jaimista acordaba establecer en Pamplona la institución de las “Margaritas”, rama femenina del carlismo. Más de 600 vecinos de la ciudad habían sido denunciados por tener la salida de las chimeneas de sus estufas a la vía pública. Los domingos al mediodía se celebraban conciertos en la plaza del castillo. Otros preferían la zarzuela o los cines. A finales de enero se informaba que se estaban buscando recursos para erigir un monumento al violinista Pablo Sarasate. Ante la falta de combustible diferentes pueblos y entidades pedían a Correos sustituyesen los vehículos de reparto por la tracción animal en sus servicios.

A primeros de febrero se hablaba sobre la prolongación del mirador de la Taconera hasta la misma muralla. Era un proyecto deseado por la ciudad. Se iba a  quitar la barandilla situada a lo largo de la orilla izquierda del Arga, por el camino de la carbonilla que conducía a la Estación del Norte. Esa barandilla se iba a colocar en el extremo saliente de dicha prolongación. Este fue el año de la gripe que mató a más de 50 millones de personas en todo el mundo, pero la oleada fuerte empezaría en la segunda mitad del año. En enero había habido más muertes que nacimientos en la ciudad, 122 frente a 57, la mayoría de ellas por enfermedades respiratorias. El día 2 de febrero se celebraba la fiesta de la Candelaria, antiguamente era fiesta de precepto, pero en estos años tan solo se guardaba fiesta en oficinas y centros oficiales durante media jornada. El día 3 se conmemoraba la fiesta de San Blas y los pamploneses acudían a la iglesia de San Nicolás con cestas de alimentos para que se los bendijeran. Este año hubo menos puestos o tenderetes que otros años. El Centro de Sindicatos Libres de Obreros Católicos pedía al Ayuntamiento que suprimiese el Carnaval en aquello que del consistorio dependiera. El alcalde les contestó que no era de su competencia sino del gobernador. Con motivo de estas fiestas no hubo clases los días 11, 12 y 13 de febrero. Hubo baile en el Gayarre organizado por el Casino Eslava que terminó de madrugada. Se notaba la animación en las calles si bien no hubo demasiada gente disfrazada. En otras ciudades se había suspendido por orden gubernativa, como en Santander y Bilbao y es que las autoridades religiosas no eran muy dadas a fastos de origen pagano y las políticas no eran muy proclives a que la gente disfrutase sin control y lo hiciese además disfrazado por aquello del anonimato en las riñas o agresiones que dificultaba extraordinariamente la identificación de las personas. En varios centros (Orfeón, Nuevo Casino, círculos jaimistas e integristas) hubo también bailes. En las iglesias (Salesas, San saturnino, Carmelitas Descalzos, San Agustín, Corazonistas y Redentoristas), por contra, triduos de desagravio por los “excesos y desordenes” cometidos en carnaval. Se rompía la alianza política electoral entre jaimistas, integristas y mauristas. La crisis de los transportes por ferrocarril seguía sin resolverse. El alcalde publicaba un decreto prohibiendo  la mendicidad. Para los mendigos pobres de Pamplona se ofrecían tres plazas en la Casa de Misericordia,  a los mendigos de fuera se les mandaría a sus respectivos pueblos.

El director general de Comunicaciones del Estado solicitaba al Ayuntamiento certificación de la propiedad del solar de 850 m2, ubicado en los terrenos del Vinculo, que pretendía comprar  para construir la nueva Casa de Correos y Telégrafos. Las escrituras se formalizarían en mayo, sin embargo había miedo a incumplir el plazo de 80 días para el derribo. Los panaderos de la ciudad solicitaban al Gobernador autorización para subir el precio del pan ante la subida de las materias primas. En la segunda quincena de febrero mejoró la crisis de subsistencias aunque los precios seguían siendo altos, pero bastante menos que a primeros de año: la docena de huevos estaba a 1,50 cuando un mes antes estaba a 3,50 pts. El 17 de febrero se proclamaban los diputados electos a cortes por Pamplona al no haber más candidatos para los puestos a cubrir y por lo tanto el día 24 no hubo elecciones. La Junta Provincial del Censo proclamó diputados electos a Victor Pradera y Larumbe, Manuel de Aranzadi e Irujo y Celedonio Leyún Villanueva. En el resto de circunscripciones se presentaron candidatos como Gabino Martínez e Ignacio Mencos Conde del Vado por Tafalla, Tomás Dominguez Arévalo, conde de Rodezno y  Santiago Cunchillos por Aoiz,  el  marques de Castejón y José María Méndez Vigo por Tudela y    Joaquín Llorens, José María Gastón e Isidoro de la Pedraza por Estella. En Tudela se habían producido incidentes entre seguidores de los dos candidatos, el marqués de Castejón y José María Mendez Vigo. El día 19 llegaba otro  vagón de carbón vegetal al establecimiento de venta municipal instalado en la plaza de Toros y se esperaba un segundo en los siguientes días, como el mes anterior, destinados, fundamentalmente, a las personas más necesitadas y que sólo podían adquirir el combustible en pequeñas cantidades. Se aproximaba el final del contrato de arrendamiento del Teatro Gayarre y el Ayuntamiento pretendía renegociarlo, con mejoras, ya que argumentaba que el teatro tenía “verdaderos destrozos que no tenía porque pagarlos el Ayuntamiento”. En 1888 por estas fechas, recordaban las crónicas locales, estuvo nevando durante seis días llegando a haber dos metros de nieve por las calles, con los lobos al acecho y los cuervos entrando en las casas”. Un poco fabulado me parece el relato a mí.

El Sindicato Libre de Pamplona pedía al Gobierno la prohibición de exportar productos de primera necesidad así como la persecución de los acaparadores, la nacionalización de los transportes y demás servicios públicos, el incremento del empleo público para reducir el paro, el control de los precios de los alquileres de los cuartos viviendas y la determinación de un salario mínimo para los trabajadores con el fin de atender adecuadamente las necesidades familiares. Las elecciones a Cortes por los distritos con más de un candidato dio como ganadores al Conde de Rodezno, por el distrito de Aoiz, a Mendez Vigo, por Tudela, a Joaquin Llorens, por Estella y al conde del Vado, por Tafalla. No obstante hubo denuncias por coacciones y compra de votos que finalmente no prosperaron. El día 24 de febrero se producía un incendio a las 9 de la noche en los muelles de la estación del Empalme en Pamplona. Ardieron unas 540 pacas de paja. El suceso se produjo por el disparo de un cohete lanzado por unos jóvenes que habían pasado la tarde en Irurzun y que cayó sobre la paja almacenada. El 1 de marzo de 1918, Pamplona amanecía nevando, formándose una capa de 10 a 12 cm en la ciudad y en la Cuenca. A lo largo del día se fueron alternando la nieve con los claros, de forma que al final de la jornada el suelo seguía cubierto de nieve. Esta misma tónica se mantuvo por la noche y a lo largo de los días siguientes. El día 2 dimitía el gobernador civil de Navarra, Buenaventura María Plaja. El día 4 se inauguraba el servicio de transporte de detenidos en coche celular. El coche estaba pintado de azul. Tenía un par de ventanas cerradas en forma de persianas y lucía un rótulo que decía “Servicio Penitenciario”, con dos amplias banquetas con capacidad para seis personas. Con este avance se evitaba el traslado a pié, por las calles,  de presos y agentes de la autoridad, desde la cárcel provincial al Palacio de Justicia. En la Casa de Misericordia había acogidas más de 300 personas, de las cuales casi 100 eran ancianos, más de medio centenar ancianas, 4 adultos, 16 adultas, 90 niños y 36 niñas. Por su parte en el Asilo de la Sagrada Familia había 24 niños, en el de San José, 85 adultas, en el de las Oblatas, 35 adultas, en total 445 personas, 216 varones y 229 hembras. En el Hospital Provincial había ingresados en marzo de 1918, 220 enfermos (113 hombres y 197 mujeres) y en el Hospital Militar 64 soldados, en el Manicomio 525 pacientes, (281 hombres y 244 mujeres).

La Asociación de Patronos de Pamplona  planteaba al Ayuntamiento la necesidad de reactivar algunos proyectos de obras. Los representantes municipales informaron que en breve se iba a remitir el expediente de expropiación de 119 fincas para llevar a cabo el proyecto urbanístico del Ensanche, se iba a trabajar en obras de saneamiento del Arga, en  el desagüe de aguas fecales más allá del cementerio así como en la futura demolición del lienzo de muralla y desmonte de tierras en la zona de Tejería. Esos días se siguió con interés el juicio por la falsificación de billetes en Nagore que fue suspendido por no estar acreditado si uno de los procesados tenía las facultades mentales intactas. El día 10 de marzo eran elegidos senadores y por el sistema de compromisarios los cesantes Cesáreo Sanz (carlista), Valentín Gayarre (liberal-albista) y Luis Elio (maurista). En la plaza del Castillo, entonces de la Constitución, tenía lugar todo tipo de eventos, entre ellos las juras de bandera, con misa de campaña y desfile posterior por la plaza y el paseo de Sarasate. El 11 de marzo salían premiados diez décimos del primer premio de la Lotería Nacional, con un reparto de unas 150.000 pesetas. Los vendio la Administración de Lotería, Nº 1, de la calle Zapatería. El 14 de marzo el Estado incautaba todas las oficinas de Telégrafos de España, siendo ocupadas por números de la guardia civil. Con la militarización del servicio de correos se pretendía cortar la indisciplina reinante y restablecer el principio de autoridad. Se hablaba incluso de disolver el Cuerpo de Telégrafos. En Pamplona el servicio permaneció paralizado un par de días. Había soldados ocupando posiciones en la muralla día y noche. Componían la plantilla de Telégrafos de Pamplona tres ordenanzas y cuatro repartidores que se mostraban dispuestos a incorporarse al servicio en cuanto se les ordenase. No obstante se les obligaba a firmar un documento comprometiéndose a no pertenecer a ninguna Junta de Defensa en el futuro, documento que firmaron los trabajadores de Correos, no así los de Telégrafos. El día 18 de marzo el personal de correos de hasta 35 años fue militarizado. Todos fueron obligados a vestir el uniforme militar. Solo hubo correo provincial. De fuera no llegó ni una carta, ni un periódico ese día. En Telégrafos el servicio quedó interrumpido al igual que en  Correos. Ante el cese del personal civil tanto el servicio postal como telegráfico fue prestado por personal militar. El día 23 los servicios de correos y telégrafos quedaban desmilitarizados, volviendo a depender del Ministerio de Gobernación y de la Dirección de Comunicaciones.

Llegaban noticias de la guerra mundial que se libraba al otro lado de la frontera, ahora cerrada, y que acaba de entrar en su cuarto año. Mientras, en Pamplona, el Ayuntamiento decidía alquitranar las calles San Ignacio, Ciudadela, Navas de Tolosa y Paseo de Sarasate, adoquinar la mitad de la plaza del Castillo y la calle Zapatería y con los adoquines levantados de algunas calles urbanizar el barrio de la Rochapea, desde el antiguo Matadero, junto al puente de Curtidores, hasta Cuatro Vientos. El Domingo de Ramos inauguraba la Semana Santa. Se iba a establecer un nuevo destacamento militar de Artillería en Pamplona. La noticia sobre el posible traslado a otros lugares de la ciudad de militares alemanes huidos de la guerra, procedentes del Camerún, que estaban internados en la Ciudadela, por la llegada de un nuevo grupo de Artillería había causado malestar en la ciudad y entre los propios afectados. El alcalde ofreció locales municipales a los alemanes en el Vinculo o en el edificio de la Compañía si se les cedían las camas y utensilios que tenían en la Ciudadela. El alcalde, Javier Arraiza, publicaba un bando instando al orden en la procesión de Viernes Santo. En el patio de la antigua fábrica de gas de la Rocha habían comenzado a construirse los corrales para los toros de las corridas de San Fermín. Los corrales construidos en cemento permitirían que el público pudiese ver cómodamente los desencajonamientos.  El jueves santo se celebraba el recorrido de los sagrarios. Desde primera hora de la mañana y hasta las 3 de la tarde el obispo lavó los pies a 12 pobres, que había sentado a su mesa como hizo Jesucristo con los apóstoles, a las 4 se celebró la función o Voto  de las Cinco Llagas que se celebraba desde hacía cuatro siglos, en acción de gracias por el fin de la peste. El viernes santo se calculaba que unos 9.000 forasteros habían llegado a la ciudad. Pamplona tenía 32.000 habitantes. La procesión transcurrió sin incidentes. El segundo día de Pascua fue festivo por la tarde con concierto en la plaza de la Constitución y espectaculo taurino en la plaza de toros. El Diario de Navarra alertaba en sus páginas sobre el riesgo de los fuegos artificiales en la plaza del Castillo tanto para las personas como las cosas y en especial para las viviendas de la plaza.

En el Salón Novedades se proyectaban varias cintas de la guerra europea y de la vida en Alemania. Los fondos recogidos en esta sesión especial a la que se accedía por invitación fueron destinados a vestir exploradores (o boy scouts) pobres de Pamplona y a la Cruz Roja de los imperios centrales. Recordemos no obstante que España se había declarado neutral en este conflicto. La Diputación Foral de Navarra designaba al diputado Juan José de Juanmartiñena representante en la comisión gestora de la naciente Sociedad de Estudios Vascos que tenía como fin estudiar, purificar, robustecer, unificar y difundir el euskera y sus variedades dialectales. De este modo se unía al apoyo de las diputaciones de Vizcaya, Guipúzcoa, Alava y los vascos del otro lado de los Pirineos. La sociedad nacería como tal en el mes de septiembre, tras el 1º congreso de estudios vascos celebrado en Oñate que fue presidido por el rey Alfonso XIII y al que acudió la Diputación Foral de Navarra en pleno.  El 8 de abril la ciudad recibía con tiempo invernal al ángel de Aralar. El ángel era recibido con volteo de campanas en San Lorenzo y el gentío esperaba en la zona del Bosquecillo junto al portal de la Taconera. En el Bosquecillo se cantó el tradicional responso por los ladrones del Santuario ejecutados en este lugar. De allí la imagen recorrió las calles Ciudadela y San Gregorio hasta la iglesia de San Nicolás. Por la noche fue llevada la imagen  a la vigilia de la Adoración Nocturna de San Lorenzo. La documentación del expediente del Ensanche de Pamplona remitido al Ministerio de la Gobernación pesaba 48 kilos  entre planos, actas, reclamaciones, etc. Se preparaba en Pamplona un concurso de bandas para San Fermín que a la postre daría lugar al nacimiento de la Pamplonesa.

Un tren del Irati formado por el automotor y 10 vagones cargados de leños (9 de ellos) y de  trigo descarrilaba el día 11 de abril, cayendo cuatro de su vagones al río, tras romper el puente en Huarte. Hubo un muerto, el guardafrenos, Antonio Aróstegui, de 44 años y varios heridos de diversa consideración, unos de ellos muy grave que como el fallecido fueron aplastados por los leños. Se iniciaba en la ciudad una campaña  de vacunación gratuita contra la viruela y los ríos experimentaban una gran crecida por las lluvias continuas  caídas en los últimos 13 días; como siempre las zonas más afectadas de la ciudad eran la Magdalena y la Rochapea. Murieron tres personas arrastradas por las aguas en Urraul bajo y Zizur Mayor. El día 19 cayó una copiosa y larga nevada como en lo más frío del invierno. El día 14 se bendecía el nuevo pabellón quirúrgico del Hospital Provincial. Destacaban su sala de esterilización y las dos salas de quirófanos. Como ahora también se cambiaba la hora. A las 11 de la noche, los relojes se adelantaban una hora. A falta de otra cosa los pamploneses se concentraban en las plazas para ver cambiar los relojes de los edificios públicos. Menudo choteo debieron tener al comprobar que el del Ayuntamiento no se cambiaba o el del Gayarre al que movieron las agujas hacia atrás y se quedó atrancado. Solo acertaron con el cambio los relojes de la Catedral, San Nicolás y San Agustín. Ante la posible subida del precio de los huevos, el Ayuntamiento compró 15.000 docenas para garantizar el suministro en los meses venideros. El precio del pan subió 8 cts el kilo y aun decían los panaderos que perdían dinero al venderlo a 52 cts el kilo. Desde 1914 el pan se había encarecido en un 58%. El  Vinculo Municipal había decidido elaborar panes de 2ª clase de medio kilo para que fuese más accesible a las familias modestas. También se habían disparado los precios de la carne. Había escasez de carne de vacuno por los elevados precios que hacía que los carniceros no se animasen a realizar compras.

A finales de mes, la Diputación se planteaba eliminar los impuestos de cadenas o portazgos sobre la circulación por las carreteras. Para compensar se pensó en aplicar temporalmente un impuesto de carreteras mediante expedición de  patentes en función de las características de los vehículos: 25 pts anuales por coche de dos ruedas, 50 por coche de cuatro, 18 por volquete y carro de dos ruedas, 45 por el de cuatro dedicado a labranza, 7 por caballería de silla y arriería y 750 pts por el de cuatro ruedas destinado a transporte, entre otras. El Sindicato Católico de Obreras de Pamplona denunciaba las largas jornadas de las mujeres en los costureros así como el trabajo en festivos y por la noche. A iniciativa de la Escuela de Artes y Oficios se preparaba un viaje a Bilbao para conocer su tejido industrial. Se producía una manifestación pública de duelo con acompañamiento de tropas por la muerte del gobernador militar de la plaza, general Enrique Brualla. El diputado Joaquín Llores pedía ayuda al Estado para sufragar el monumento a Navarro Villoslada. El día 28 de abril se celebraban actos religiosos por la fiesta de la Virgen del Camino que como buena fiesta tuvo su octava siete días más tarde. La capilla de la virgen estaba en la iglesia de San Saturnino. La procesión recorría las calles Mayor, San Francisco y su plaza, Nueva y San Saturnino. Otra festividad religiosa muy seguida era la del Corpus Christi, con presencia militar e institucional incluida. Por la tarde, ese día,  hubo novillada y se inauguraron los conciertos de tarde en la Taconera. En el 1º de mayo solo hubo un mitín, con escasa concurrencia,  en las escuelas de San Francisco. No estaba prevista ni manifestación ni la tradicional cita festiva en Lezkairu.

Cada vez llegaba menos agua a Pamplona. Tras una inspección ocular se comprobó que había grandes filtraciones y deterioros en el acueducto de Noain que traía el agua de Subiza. La dirección de Obras propuso al Ayuntamiento arreglar el acueducto por el riesgo de derrumbamiento y sustituir las tuberías por canales. Por otro lado la Dirección de Obras Municipales había terminado el plano de reforma de la Taconera, desde el paseo central, en línea recta, hasta el Mirador, con la ampliación iniciada en su parte izquierda. Se preveía la colocación de una caseta artística destinada a la instalación de un puesto de refrescos y otros usos. El proyecto debía ser visado por el Ministerio de la Guerra. Iba a comenzar enseguida el derribo de la muralla de Tejería. Se derribaría todo el frente de muralla levantado a lo largo de las casas de la calle Tejería y con la rasante que resultase abrir a las calles San Agustín y Merced nuevos pasos de comunicación con el nuevo camino construido en Tejería. El alcalde amenazaba con imponer un severo correctivo a los muchachos que molestaban  al ganado vacuno que pastaba en los fosos. Se anunciaba cambios en los horarios de algunos festejos sanfermineros, el encierro sería a las 7.00, una hora más tarde y las corridas a las 5.30. En la subasta de las casetas para el Real de la Feria se habían concedido terrenos para dos circos, un teatro de guiñol, dos carruseles, cinco casetas de tiro pichón y tiro al blanco y uno de paraguas. Además se adjudicaron los puestos interiores de las casetas de baratijas del paseo de Sarasate y la mayoría de los exteriores así como todos los puestos de casetas de ajos y pucheros de la plazuela de Recoletas.

Este fue el año de la llamada gripe española, que de española tuvo poco aunque con la mala fama nos quedamos pues la gripe se originó en  los Estados Unidos. La epidemia de gripe de 1918  fue una pandemia de inusitada gravedad. A diferencia de otras epidemias de gripe que afectan básicamente a niños y ancianos, muchas de sus víctimas fueron jóvenes y adultos saludables, y animales, entre ellos perros y gatos. ​Es considerada una de las pandemias más devastadora de la historia humana, ya que en solo un año mató entre 30 y 60 millones de personas. En Estados Unidos la enfermedad se observó por primera vez en Fort Riley (Kansas)  el 4 de marzo de 1918, aunque ya en el otoño de 1917 se había producido una primera oleada  en al menos catorce campamentos militares. Un investigador asegura que la enfermedad apareció en el Condado de Haskell (Kansas), en abril de 1918. En verano de 1918 este virus sufrió una mutación o grupo de mutaciones que lo transformó en un agente infeccioso letal; el primer caso confirmado de la mutación se dio el 22 de agosto de 1918 en Brest, el puerto francés por el que entraba la mitad de las tropas estadounidenses aliadas en la Primera Guerra Mundial.​ Recibió el nombre de gripe española porque la pandemia recibió una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que ese país no se involucró en la guerra y por tanto no censuró la información sobre la enfermedad. Para evitar la propagación de la epidemia en Pamplona, el alcalde comunicó a todos los establecimientos públicos que debían hacer: fumigar los locales con estoraque, beuqui, fenol o tomillo espliego procurando que los locales quedasen herméticamente cerrados. A la mañana, al abrirlos debían lavarse con serrín, creolina o zotal al 7%. Además ordenó regar las calles, adelantar una hora la recogida de basura y organizar brigadas de obreros para echar lechadas de cal por los tubos de las letrinas, desde los pisos más altos. Al no haber vacuna o medio preventivo alguno cada uno debía procurar defenderse con una buena limpieza de la boca y fosas nasales, la metódica organización de las comidas, el uso prudente de las bebidas, aireación y ventilación de las habitaciones y en general las normas de higiene y profilaxis adecuadas.

El 1 de junio el Diario de Navarra daba a conocer los primeros casos de la epidemia de gripe en Pamplona. Se habían producido en en la guarnición militar y sobre todo en la Ciudadela, donde se alojaba el batallón de Artillería. Se habían efectuado desinfecciones en los cuarteles, en la cárcel correccional y en la Casa de Misericordia. En principio los casos conocidos revistieron naturaleza benigna con unos indices de mortalidad muy reducidos. El obispo, José López Mendoza,  suprimía tres  fiestas de precepto, el día de Santiago, el de San Fermín y el de San Saturnino. Esos días se podía trabajar y no era obligatorio oir misa. También se suprimió como festivo el día de San Juan. El 8 de junio comenzaba el desmonte de la muralla de Tejería para construir la rasante que debía unir dicha calle con el nuevo camino que iba al puente de la Magdalena. Con las tierras extraídas de la muralla se iba a taponar el llamado río de los leños. Para derribar la muralla se  utilizó en algunas ocasiones cartuchos de dinamita. El día 12 de junio el pleno municipal aprobaba las solicitudes de Alberto Quintana y de Valentín Idoate, este último en representación de la sociedad Zaldi Onak para instalar sendos servicios públicos de coches de punto, precedentes del servicio de taxis, en la plaza de la Constitución o del Castillo. El horario del servicio sería de 6 de la mañana a 10 de la noche. Ambas empresas prestarían servicios en la citada plaza, la de Quintana entre los números 6 y 16 y Zaldi Onak del 25 al 55.

A mediados de junio se tenía conocimiento de que las fábricas  de harina habían dejado de molturar, por la carestía en el precio del trigo  y que en las panaderías solo había harina para hacer pan 8 o 10 días como máximo. Por orden del gobernador se procedería a incautar el trigo de los acaparadores, nada menos que 320.000 kilos de trigo se incautaron a precio de tasa, prohibiéndose la salida de trigo y harina de Navarra. Curiosidad meteorológica, el 16 de junio algunos montes cercanos a Pamplona aparecían nevados, cayendo bruscamente las temperaturas, cuando algunos días antes se había producido un calor sofocante. Cosas del tiempo. Un perro rabioso mordía al lacero municipal Aniceto Petit, hombre singular y popular en Pamplona. Aniceto, estellés de nacimiento, vivía en la Rocha. Arazuri dice que era  rechoncho, mofletudo y hablador muy comunicativo. Amigo de frecuentar los bares de San Nicolás y san Gregorio. Intentó presentarse a concejal tres años antes en 1915. Entre sus propuestas electorales estaba la de construir un canal de 100 kilómetros para hacer llegar el mar Cantábrico desde Pasajes a la Rotxapea donde se construiría un puerto marítimo, traer pescado desde el citado mar directamente por una tubería para conservar su frescura, y allanar el monte San Cristóbal con pico y pala para solucionar el paro.

Se aprobaban las bases de un acuerdo con la sociedad “Aguas de Arteta” para garantizar el suministro de agua a Pamplona. La sociedad incrementaría el suministro de 1000 a 1.500 m3 de agua el consumo diario, cobrando la misma cantidad de 40.000 pts al año; Si superaban los 1.500 m3 se cobraría 15 cts por m3 excedido, pudiéndose colocar contadores. Por otra parte el Ayuntamiento pedía dos créditos de 22.000 y 65.000 euros para acometer obras en el antiguo Matadero de carnes, Casa de los Pastores y fábrica de Gas para alojar provisionalmente a cerca de 300 soldados de caballería del regimiento Almansa y el segundo para continuar con las obras de saneamiento del Arga hasta el desagüe de fecales, aguas abajo del molino de la Biurdana. El día 22 de junio se fundaba la Sociedad del Tenis en un piso de la plaza del Castillo. La primera junta estaba formada por Jesús Jaurrieta (Presidente), Pedro Mª Galbete (secretario), Manuel Mañeru (Tesorero) y los vocales Joaquín Elio, Pablo Eltester, Julio Maset y Anton Mueller. El día 23 de junio abrieron parte de las barracas en el recinto del Ferial, en el 1º Ensanche,  con olor a churros, a aceite frito y gran animación especialmente en el Bosquecillo de la Taconera. Los guardias municipales estrenaron uniformes de verano con polainas de cuero y casco de fieltro, como los guardias del Cuerpo de Seguridad. A finales de junio habían terminado las obras del mirador de la Taconera, si bien faltaba la barandilla de protección por lo que había riesgo de caídas desde la muralla al foso o a la carretera del Portal Nuevo. Se criticaba la existencia de una charca inmunda que se alargaba como un canal a derecha e izquierda del portal de la Taconera. La pestilencia, decían, se percibía desde el paseo de Sarasate.

En vísperas de los sanfermines comenzó a circular el bulo en algún periódico foráneo de que en Pamplona había tifus, noticia falsa, fake news que diríamos ahora, hecho que sentó muy mal entre los pamploneses y sus medios de comunicación. El Alcalde de Pamplona, Francisco Javier Arraiza preparó el bando con normas de comportamiento para las fiestas. Respecto del Riau Riau decía que el recorrido debiera estar libre de gente,  no se tolerarán ni corros, ni gritos que desmerezcan la seriedad que el acto merece. Prohibía también recorrer las calles en grupos dando gritos descompuestos o iniciando canciones que pudieran dar lugar al desorden, ni tocar instrumentos estridentes, ni realizar acto alguno carnavalesco o tumultuoso. Prohibía, asimismo, entrar en los paseos atropelladamente y alborotar de 12 de la noche a 6 de la mañana, perturbando el reposo público al que todo vecino tiene derecho. En estos primeros años del siglo surgen las llamadas colonias escolares. A primeros de julio se informaba de la salida desde Pamplona de un grupo de niños y niñas en dirección a Ventas de Arraiz en la Ulzama. En vísperas de las fiestas estalló un pequeño conflicto entre el Ayuntamiento y el Gobierno Civil a raíz de la imposición de un asesor técnico taurino al que además debían de pagarle 40 pesetas por corrida. El Ayuntamiento, propietario del coso, decidió reservar el palco presidencial para la corporación por lo que el delegado del gobierno y su asesor tendría que presidir las corridas desde otro palco, uno cualquiera de los no abonados. Al final el gobernador civil reculó y y dejó sin efecto el nombramiento del asesor taurino.

Las fiestas arrancaron con mucha animación y como era habitual entonces, desde la plaza del Castillo, con disparo de chupinazos y estallido de bombas japonesas entre un ensordecedor volteo de campanas y la música de los txistus y las gaitas. Tras el acto de las Vísperas se colocó en la Taconera  la primera piedra del monumento a Sarasate. Por la noche de 22 a 0.30 horas hubo fuegos artificiales y baile. Este año el ayuntamiento notificó a 15 jóvenes la imposición de una multa de 50 pesetas por corear a grito pelado la música  con gritos de riau riau en la marcha a las Vísperas.  Decían las crónicas periodísticas que corría en el encierro un gentio inmenso, ja, ¿Que pensarían entonces de la muchedumbre que corre ahora?. Les recuerdo que entonces y al llegar al final de la Estafeta, el encierro giraba hacia la derecha, a la altura de la actual calle Duque de Ahumada, en vez de a la izquierda a la curva de Telefónica y el  actual callejón de los toros. La procesión de San Fermín duro tres cuartos de hora. Los visitantes llegaban entonces en trenes, coches, -poquitos había-, autos y caballerías. Se celebró durante las fiestas la prueba del concurso municipal de bandas de música que agrupó a un número importantes de bandas de Navarra y comunidades vecinas y que recuerdo que el centenario de su celebración se conmemoró el año pasado porque sirvió para iniciar al poco tiempo la andadura de la Pamplonesa. El 16 de julio se celebró, con el entusiasmo religioso de los pamploneses de entonces, la procesión de la Virgen del Carmen. Tras las fiestas el Negociado Municipal de Higiene emprendió una campaña de saneamiento de las traperías de la ciudad a fin de comprobar que los trapos eran desinfectados. También se instaba a desinfectar cuadras y bajeras a fin de combatir el aluvión de moscas que habían quedado en la ciudad tras la celebración de la feria del ganado sanferminera. También se procedió a sanear el cauce del molino de Alzugaray y otros tramos del Arga.

¿Que hacía la gente el fin de semana en Pamplona tras las fiestas?. Paseaba por la Taconera y Bosquecillo, donde, a la atardecida o noche, siempre había un concierto,  se marchaban al campo, -el campo estaba a las puertas de las murallas de la ciudad-, al río, al frontón, a la función de circo en la plaza de toros, al Paseo del Ensanche, junto a las casetas de feria que aun permanecían en el lugar. Se celebraron prácticas militares aerostáticas que suscitaron gran interés entre la ciudadanía. El día 24 se celebraron festejos en Pamplona con motivo al día siguiente de la fiesta de Santiago: juegos, globos, cohetes, baile en la Taconera por el santo de la reina Maria Cristina, etc. Se cambiaba de gobernador como de camisa. En los últimos seis años se habían tenido nueve gobernadores diferentes, y en estos días tomaba posesión el cuarto en el último año. Ya entonces había peticiones para que se fotografiase aquella ciudad que iba cambiando, transformándose como se había hecho con el paseo de Valencia antes de construir la Audiencia o la antigua Belena de Calceteros y Mercaderes, o la antigua fachada de la iglesia de San Lorenzo. En la visita municipal que se cursó al Teatro Gayarre, el alcalde y los concejales comprobaron la imperiosa necesidad de acometer reformas en dicho edificio: decorado, telón, vestíbulo, camerinos, etc en general en todo el teatro que, a tenor de las manifestaciones de los munícipes, presentaba un estado bastante lamentable. El derribo de la muralla de Tejería dejó al descubierto un trozo de puerta o ventana de más de tres metros cerca de la calle de la Merced de posible origen romano que no se conservó.

En la plaza de toros, el Ayuntamiento concedió autorización para dar algunas funciones nocturnas de cine. El precio del alquiler sería el 20% del ingreso líquido en taquilla, descontados impuestos. Ante la escasez de precipitaciones, el obispo dispuso el rezo en las misas para pedir la lluvia. A los pocos días caían algunas borrascas insuficientes para la “prolongada y pertinaz sequía” que diría luego el que todos sabemos. Las centrales hidroeléctricas paraban por la falta de agua. La Asociación de la Prensa pedía el establecimiento del descanso dominical para los periodistas, enseguida lo harían otros gremios: peluqueros, alpargateros, cordeleros etc. En Tulebras la guardia civil mató a un vecino e hirió de bala a otros dos lo que ocasionó versiones contradictorias sobre lo sucedido y mucha tensión en el pueblo ante la presencia durante algunos días de cerca de una treintena de efectivos. Como quiera que los conciertos en el Bosquecillo se oían malamente por la presencia de público alrededor, el Alcalde ordenó construir una plataforma de setenta centímetros  para los músicos y sillas alrededor para que la música pudiese ser escuchada sin problemas. Como ya hemos visto en otra entrada del blog, con motivo de las fiestas de la Rocha se quemaba,  estos primeros días de agosto la tradicional hoguera, por ser fiestas de San Lorenzo y se degustaban los famosos rellenos con piperropiles, instalándose, además, una iluminación con farolillos a la veneciana. Las gaitas amenizaban los bailes en el patio de la antigua fábrica de gas aunque también había música y actividades en el barrio de la Estación. Este año un joven del barrio murió electrocutado cuando enseñaba a sus amigos los transformadores de la sociedad “Aguas de Arteta”.

El pan seguía subiendo, costando ya 70 céntimos el kilo y se barajaba la municipalización de la venta de carne de cordero a fin de regularizar su precio y garantizar su abastecimiento. Hasta entonces estaba municipalizada la venta de carbón, leña, huevos y pan. El 16 de agosto se producía un nuevo accidente ferroviario del Irati  en Huarte, con el balance de un muerto que intentó saltar del tren siendo arrollado por otro vagón y un herido, el cual había resultado herido también en el descarrilamiento de abril. El accidente se produjo en el mismo punto que la vez anterior, al enfilar un puente a la salida de una curva. Dos de los seis vagones descarrilaron y volcaron antes del puente y otros dos cayeron en pleno puente arrancando completamente la barandilla. Los vecinos del pueblo pidieron un nuevo trazado del tren que evitase el paso por el centro de la población. El gobierno de la nación decretaba que sólo se fabricase un único tipo de pan, al precio único de 64 pesetas kilo, de mejor calidad que el de 1ª. Antes había tres tipos de pan: de 1ª, 2ª y 3ª clase. Se suprimían los bolos, el pan de Viena y los bollos de leche. El 23 de agosto, la temperatura a la sombra era de 35-38º, que fue aliviada por la descarga de una tormenta. La falta de lluvias y las altas temperaturas provocaron varios incendios en los montes de la provincia: Roncal, Zuriain, Olave, Olaiz, Sorauren, Aritzu, Saldías y Navascués. Se anunciaban los actos de San Fermín Chiquito de ese año:  baile público, toro de fuego, fuegos artificiales, comparsa e inauguración del monumento a Sarasate además de  encierro y corrida.

El 1 de septiembre el rey Alfonso XIII inauguraba, en Oñate, el Congreso de Estudios Vascos que contaba con el apoyo de las diputaciones vasca y navarra. Al acto acudieron el vicepresidente de la Diputación Antonio Baztán y los diputados Javier Sanz, Francisco Usechi, José María Badarán y Martin María Guelbenzu. Estuvieron en la inauguración pero no en la clausura que se produjo el día 8. Asistieron también el obispo de Pamplona, José López Mendoza y los alcaldes de Pamplona, Vitoria y San Sebastián. Subían los precios de forma escandalosa, de forma que por ejemplo el cuarto de cordero se había multiplicado en 2 o 3 años por cinco o por seis. Se controlaba la leche que entraba a Pamplona, para detectar posibles fraudes o adulteraciones. Por otra parte el día 10 se restablecía el servicio de tranvía a la estación del tren, interrumpido por un desprendimiento en las obras de saneamiento del Arga, cerca del Portal Nuevo. A primeros de septiembre se empieza a dejar notar los efectos de la gripe, en Goizueta estaba afectada la décima parte de la población del pueblo, aunque parece que la gripe más mortal se extendía por los pueblos del sur de Francia. En Pamplona la Alcaldía anunciaba un bando para mejorar la higiene pública y prevenir el desarrollo de la epidemia. El derribo de la muralla de Tejería provocaba temores en los vecinos de la zona por la posible afectación a la cimentación de las viviendas. El concejal Martínez de Azagra llamaba la atención sin embargo en los beneficios: decía que con la demolición las casas venían a ganar un piso. Preocupaba el desnivel que quedaría entre el piso de la muralla y el de la calle (entre 0,90 y 1,60 metros).  La parroquia de san Saturnino encargaba un nuevo órgano a  la firma pamplonesa Roqués e Hijos. Se producían varios incendios forestales en Belzunegui (Esteribar), Naguiz (Ezcabarte) y el valle de Goñi. El Orfeón recibía un entusiasta recibimiento tras el éxito cosechado en Oviedo. El teatro Gayarre anunciaba el debut de la bailora y tonadillera Pastora Imperio.

En la segunda mitad de septiembre se recrudecía la epidemia de gripe en Navarra, así lo reconocía el gobernador civil. El inspector provincial de Sanidad recomendaba como medidas de prevención “llevar una vida ordenada sin trasnochar, al aire libre, evitar locales cerrados y abstenerse de vicios y abusos, en especial de alcohol y sexo, limpieza de basuras y cuadras, establos, pocilgas y letrinas y desinfección de manos y boca antes de comer. En caso de enfermar meterse en la cama y llamar al medico, desinfectar habitaciones, ropa, etc y blanquear y pintar las habitaciones si se estimaba pertinente”. Se achacaba la propagación de la gripe al avance en los transportes. El ministro de la Gobernación prohibía en los pueblos contagiados toda clase de fiestas, espectáculos y reuniones así como las ferias y mercados. Se anunciaba un control sanitario riguroso a los forasteros. El alcalde de Pamplona suspendía el ferial y concurso de ganados y se retrasaban el comienzo del curso en algunos colegios. El día 21 de septiembre se entregaban 2.000 kilos de pan entre la gente más desfavorecida de Pamplona. Al día siguiente se inauguraba con todo el boato, comitiva oficial y masiva presencia popular el monumento a Sarasate en la Taconera. Pocos días después se hacía lo propio con el de Navarro Villoslada. Al finalizar el mes la gripe se había extendido por multitud de pueblos de la geografía foral.

Curiosa y contradictoria información la que daban los periódicos sobre la epidemia de gripe. El Diario decía que el numero de afectados era grande pero el de fallecidos pequeño, uno o dos por día, pero o la suerte iba por barrios o difícilmente se podía entender el hecho de que en los últimos 8 días cuatro miembros de  una familia afincada en la calle Mayor habían fallecido quedando tan sólo un bebe de pocos meses que también se encontraba enfermo. Unos achacaban  a los periódicos que trataban el tema muy superficialmente o bien que directamente ocultaban la realidad y otros les tildaban de alarmistas. Algunos incluso decían que la mayoría de los casos habían llegado de San Sebastián. En fin como siempre, nunca llovía a gusto de todos. En los primeros cinco días de octubre fallecieron en la ciudad cerca de 60 personas, más de la mitad  de ellas por la gripe y hubo 8 o 9 nacimientos. La gripe se recrudeció con los fríos propios de la temporada. Se comenzaron a  hacer rogativas, por mediación de San Fermín, o en la Catedral, para el cese de la epidemia. Como consecuencia de esta crisis sanitaria se decretó la suspensión de todos los juicios por jurado de octubre y noviembre. El pueblo más afectado por la gripe el 6 de octubre era Los Arcos donde casi toda la población estaba afectada por la gripe. El obispo de Pamplona, José López Mendoza se encontraba en gravísimo estado, en Zaragoza a consecuencia de la gripe. El número de muertes en Pamplona se estabilizó en la media docena diaria. El día 7 había 840 enfermos, de los que estaban graves unos 64 y habían muerto desde el día 17 de septiembre 89 personas. En Miranda de Arga se produjo un enfrentamiento entre vecinos del pueblo  y la guardia civil con el resultado de 4 muertos y 2 heridos. Al parecer el origen fue el cierre por razones sanitarias de los bares. El Diario pedía el cierre temporal de las escuelas municipales ante la enfermedad de maestros y la extensión de la epidemia. Entre los pueblos más afectados por muertes a consecuencia de la gripe a primeros de octubre estaban Mendigorría, con 20 muertos, Lerín, 25, donde había más de 1000 afectados, Los Arcos, 29 que luego serían 64; Olazagutia,20  y más de 400 afectados, Mendavia, 50  y 700 afectados, Cascante, 31 muertos y 819 afectados, Fitero, 50 muertos. Ablitas 700 enfermos y  35 fallecidos; Cabanillas, de 500 a 600 enfermos y  12 fallecidos;  Monteagudo, 600 enfermos y  35 fallecidos; Murillo el Fruto, de 700 a 800 enfermos, 12 fallecidos; Tudela, 500 enfermos, 26 fallecidos. Otros: Cáseda 12 fallecidos; Elorz, 17 fallecidos; Sada, 400 enfermos el 60% de la población, 10 fallecidos; Villaba 7 fallecidos. Artajona, con 2.541 habitantes, 52 defunciones.

Entre el 11 y el 12 de octubre fallecieron en Pamplona por la gripe 17 personas. El Alcalde dictó un bando que disponía que los cadáveres debían ser conducidos al cementerio en el plazo de dos horas desde el fallecimiento, quedaba prohibido el acompañamiento de los cadáveres al cementerio así como entrar en él y se obligaba  a los vecinos informar directamente al Negociado de Higiene Municipal de las defunciones producidas a fin de proceder a la desinfección de los domicilios. No se podían celebrar funerales de cuerpo presente. También se ordenó desinfectar todos los portales y cajas de escalera de los edificios de la ciudad y la correspondencia que llegaba a la ciudad. Se estableció en la conserjería-carpintería de la plaza de toros un servicio fúnebre a precios económicos. El 16 de octubre la Comisión de Abastos había establecido entregar  a los médicos de la ciudad unos bonos canjeables por medicamentos en las farmacias para los enfermos pobres. Días después se ampliaron esos bonos a productos como la leche, huevos, pescado, carne y útiles de loza y más adelante al arroz, patatas y alubias. En los bonos aparecería el establecimiento donde debían retirar esos productos. Posteriormente la Tesorería Municipal pagaría los productos a los comerciantes. Esos días se produjo escasez de leche fresca por incremento en el consumo. El problema se fue resolviendo gracias a la llegada de leche condensada, si bien este tipo de leche causaba recelo en su consumo por parte de las clases bajas, recelo que se fue disipando con los días.

A finales de mes y pese a cierta mejoría la epidemia no se podía dar por controlada. Habían fallecido 42 personas en septiembre y 111 en octubre. En Noviembre, hasta el día 20, hubo 62 defunciones. La gripe se extendió los últimos días de mes al Manicomio Provincial, con más  de 200 afectados, sobre un total de 500 internos y cerca  de una cincuentena  de defunciones en tan solo 19 días. Fue el principal foco epidémico en Pamplona. Contrasta con el caso de la Casa Misericordia que tenía 300 asilados, entre ancianos, adultos y niños y en donde no se produjo ningún fallecimiento. La explicación puede estar en que la Meca no dejó entrar ni salir a nadie que pudiera contagiar o contagiarse. En total hubo en Pamplona 215 defunciones, 243 si contamos el resto de oleadas del año. Fallecieron más hombres que mujeres, y la enfermedad se cebó en las personas de de 21-30 años y las de 31-40, esto es en los jóvenes adultos, al igual que en el resto de España. En Navarra murieron  entre enero de 1918 y  junio de 1919 a consecuencia de esta epidemia de gripe algo menos de 3000 personas sin embargo el exceso de mortalidad observado nos permitiría elevar esa cifra a cerca de 4.000 personas. En España murieron oficialmente  por la gripe 143.930 personas aunque igualmente el exceso de mortalidad observado nos llevaría a un número sensiblemente mayor, unos 260.000 muertos.

La Junta de Reformas Sociales acordó el día 31 que la jornada laboral en los comercios fuese de 8 de la mañana a 8 de la tarde, con 2 horas (de 1 a 3) para comer. Durante las horas de la comida se cerrarían los comercios, salvo los de joyería en los que habría turnos para no cerrar y así evitar el trabajo de recoger los objetos.  Posteriormente el Alcalde fijo estos horarios mediante un bando. Eximía de su cumplimiento a farmacias y tiendas de artículos sanitarios, servicios fúnebres, bares, tiendas de alimentación, peluquerías y gremios similares, puestos de venta de prensa, estanco y cajas de ahorro. Hasta primeros de noviembre continuaban cerrados, por razones obvias, las escuelas de primera y segunda enseñanza e Instituto. Su reapertura se produjo a mediados de noviembre. La del Instituto a finales del mes, con más de un mes y medio de retraso. El día 11 de noviembre a las 5.20 de la madrugada se firmaba en la localidad francesa de Compiegne el armisticio que daba por finalizada la 1ª guerra mundial. Las hostilidades acabaron a las 11 de la mañana. La guerra había comenzado el 28 de julio de 1914 y provocado 16 millones de muertos (9 millones de soldados y 7 millones de civiles). La firma definitiva de la paz se produjo con el Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919. El ayuntamiento pedía al Papa que el día 29, fiesta de San Saturnino fuese día de precepto, o sea con obligación de ir a misa y de no trabajar, sin embargo este año no lo fue aunque se guardó  fiesta por la tarde. El día de San Francisco Javier si lo era. El 14 de noviembre con la presencia de las principales autoridades de la ciudad se inauguraba la temporada de las cantinas escolares, en esta ocasión para 200 niños de ambos sexos en las escuelas de San Francisco y Compañía.

El día 17 de noviembre se celebró un mitín en el Euskal Jai  y posterior manifestación hasta el Gobierno Civil a favor del proyecto de Ensanche de la Ciudad donde participaron Ayuntamiento, Diputación Foral, diputados a Cortes (Dominguez de Arévalo, Aranzadi y Vizconde Val de Erro), empresarios, etc. El 20 de noviembre de 1918 el Ayuntamiento de Pamplona acordaba pedir la reintegración foral plena para Navarra y la derogación de la ley de 1839 para recuperar todos los organismos y fueros navarros. El 18 de diciembre se creaba un comité foral municipal formado por representantes de todos los grupos (jaimista, maurista, conservador, nacionalista, integrista, demócrata, liberal, republicano y socialista). Esos días fue objeto de chirigota la poca exigencia para la plaza de secretario municipal: se pedía entre los requisitos que fuese mayor de 25 años, español, que supiese leer y escribir y estar en plenitud de sus derechos civiles y políticos. Imaginense cuantos curiosos y estrafalarios personajes de aquel tiempo podrían cumplir con tan leves exigencias. El acuerdo municipal fue revocado días después. En este año ya se hablaba de un terreno en Noain como propicio para un aeródromo militar. Unas 300 personas celebraban el día 23 de noviembre una cena y fiesta aliadófila para conmemorar la victoria en la 1ª guerra mundial. Las denuncias cursadas por el Ayuntamiento iban desde tirar cohetes, ir borracho, dar vivas a la República, mofarse de una anciana, limpiar un caballo en la vía pública o jugar a las chapas. El día 1 de diciembre se celebró un tedeum de acción de gracias en la Catedral por la finalización de la gripe. Este año se agotaron los billetes de lotería en Pamplona, nos gastamos 275.000 pts,  pero no nos tocó ningún premio gordo. Se hablaba de la creación de la banda municipal. Estaría constituida por 38 músicos más el director. Sus sueldos supondrían al año unas 34.000 pesetas. La prensa local dudaba de que con ese presupuesto y semejante número de músicos se pudiese contar con una banda de categoría. Las atenciones a los más pobres durante la reciente gripe había supuesto al Ayuntamiento un coste extraordinario de unas 19.985 pesetas. Los militares de la plaza celebraban el día de su patrona con teatro en el cuartel, festival de música y cine en el Euskal y fuegos y música hasta las 10 de la noche. La población se quejaba del estado en que se encontraban las calles y plazas de la ciudad  tras los temporales, convertidas en  auténticos lodazales, incluso en las más transitadas como plaza del Castillo o Sarasate. La solución que se proponía era regar con más frecuencia las pavimentadas  o enarenar  los paseos y calles que estuviesen sin adoquinar. También se quejaban  del estado de las calles los vecinos de la Rochapea, especialmente entre el puente de Curtidores y la casa de la Estremera, donde la calzada estaba más alta que la acera. Los conciertos dominicales a cargo de una banda de música militar en la plaza de la constitución era una imagen típica de estos años.

Al concurso para el arriendo del Teatro Gayarre para los próximos 4 años se habían presentado cuatro ofertas que iban de las 10 a las 14.000 pts al año y de 120 representaciones teatrales y otras de varietés a las 150 teatrales al margen del cine y varietés. Al final se adjudicó el teatro a Pablo de la Fuente que ofrecía la proposición económicamente más ventajosa. Proliferaban las actividades benéficas: se recogían juguetes para los niños de la Inclusa, por iniciativa del Nuevo Casino, también hacían lo propio el consejo de exploradores de España (una especie de boy-scout) en comercios y domicilios, las alumnas de la Escuela Normal de Maestras preparaban para estas navidades una fiesta destinada a los niños enfermos del hospital. Entre los miembros de la Cámara de Comercio, cuya junta acababa de renovarse ese año, estaban Pedro Esparza, Toribio López, Antonio Doria, Lucio Arrieta, Fermin Goñi, Justo Gortari, Ramón Unzu, Juan Pedro Arraiza, Alvaro Galbete, Angel Lazcano, Cleofé Sarasa, Román Oteiza,  etc, como se ve muchos conocidos comerciantes y empresarios de la ciudad. La magna asamblea convocada por Diputación y constituida por los representantes en las Cortes, el Consejo Administrativo de Navarra y los ayuntamientos de la provincia acordaban, por aclamación, pedir la reintegración foral plena. Se acordaba que Diputación designase una comisión para estudiar y proponer las bases del nuevo régimen. Al día siguiente la Diputación trasladaba al Conde de Romanones las conclusiones de la asamblea. Acabó este año marcado por la epidemia de gripe y el derribo de la muralla de Tejería con un tiempo muy desapacible y lluvioso.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Plaza del Castillo, entonces de la Constitución (1918) Colección Arazuri, Pamplona, calles y barrios, Nº 2: Antigua plaza de toros (1918). Aquilino García Dean. AMP, Nº 3. Francisco Javier Arraiza Baleztena. Nº 4: Margaritas o enfermeras carlistas atendiendo a requetés, www.enfeps.blogspot.com Nº 5: Antiguo edificio del Vinculo Municipal en el Paseo de Sarasate, (1918). Julio Cia. AMP. Nº 6: Jura de bandera en la plaza de la Constitución, www.pitillas-navarra.blogspot.com. Nº 7: Corralillos del gas recién remodelados, Luis Rouzaut (1924). Nº 8: soldados de la primera guerra mundial afectados por la gripe, Nº9: Portada del periódico “El sol” del 24 de mayo de 1918,con noticias de la todavía incipiente gripe Nº 10: Derribo de la muralla de Tejería con la antigua plaza de toros al fondo, Colección Arazuri. 1918 (AMP). Historia, fotos y Joyas de Pamplona. Nº11: Derribos en la muralla de Tejería, (1918) de J. J Arazuri, Pamplona Antaño Nº 12: Baluarte del Labrit fotografiado desde el Baluarte de San Bartolomé, Nº 13: Aniceto Petit, Nº 14: cartel de los Sanfermines 1918, Nº 15: encierro llegando a la plaza de toros en los sanfermines de 1918, Nº16: Barracas ubicadas en el primer ensanche, Luis Rouzaut. 1925. Nº 17. La caseta de venta de las entradas de las corridas en la plaza de la Constitución durante los sanfermines, Nº 18: encierro enfilando la antigua plaza de toros, Nº 19: encierro en su  tramo final  enfilando la plaza de toros vieja. Nº 20,  21 y 22: Actos en el 1º congreso vasco de Oñate. Kutxateca. Foto Car. Nº 23: Portada del programa del Congreso de Estudios Vascos, Nº 24 y  Nº 25: Portadas de El Pueblo Navarro y el Pensamiento Navarro con noticias sobre la epidemia de gripe, Nº 26 y 27. La Hormiga de Oro. Noticias de la inauguración del Monumento a Pablo Sarasate y  del Monumento a Navarro Villoslada, N º 28: Foto del comercio Martin Ostiz en la calle Pozoblanco (donde luego se instaló Zapatería Amorena). Vicente Galbete. 1918, Nº 29: Portada de El Pueblo Navarro con al noticia del armisticio que ponía fin a la 1ª guerra mundial, Nº 30: Postal del claustro de la Catedral (1918), Nº31: Plaza del Castillo con el Teatro Gayarre (antiguo principal) cerrando la plaza por lo que hoy es la avenida de Carlos III

Participa en el blog: Imagenes familiares en el Viejo Pamplona (1910-1970)

Hace unos días que un seguidor de este blog, Santi Urra, me hizo llegar esta bonita colección de fotos de su archivo familiar que me complace compartir con ustedes, pues  recordarán que he dicho en más de una ocasión que este blog tiene vocación de ser un espacio de recuerdos compartidos y la historia de cada uno de nosotros, de cada uno de ustedes, es importante, no solo de grandes acontecimientos se nutre la historia de nuestra ciudad. La historia gráfica de estas familias pamplonesas, de esos, en muchos casos, anónimos pamploneses  nos ayuda a conocer mejor la historia de nuestra ciudad, como vivían, como vivíamos, como vestíamos, el entorno social, político y religioso, etc. Esta historia gráfica nos ayuda a conocer nuestra propia intrahistoria, esa historia que para mi y para este blog tiene tanta importancia como la de los grandes hechos pues constituye la razón de ser de este cuaderno de bitácora que es el blog “Memorias del Viejo Pamplona”.  Esta colección de seis fotos de Santi Urra recorre buena parte  del siglo XX, desde su primera década hasta finales de los años 60. La primera foto es la típica foto de estudio de  boda o matrimonio, obra del reputado fotógrafo local Roldán,  y está datada en  1910-1915. Llamo la atención, como ya  señalé en la entrada dedicada al vestido,  que las mujeres utilizaban con frecuencia en  estas ocasiones  y en aquella época vestidos de  color  negro. La segunda fotografía familiar está ambientada en la calle en pleno sanfermines y está datada, un poco más tarde que la primera, en los años 20. Desconocemos en que calle del Casco Antiguo está tomada la foto.

La tercera foto pertenece a la procesión de Santa Teresita del Niño Jesús o Santa Teresa de Lisieux a su paso por la calle Nueva,  a la altura de la plaza de San Francisco. La foto donada al Archivo Municipal de Pamplona es de los años 20, probablemente del período comprendido entre 1923 y 1925, fechas en las que  Teresa de Lisieux fue respectivamente beatificada y canonizada por las autoridades eclesiásticas. Llama poderosamente la atención la foto por lo insólito de la estampa, pues aparecen en primer plano  niñas muy pequeñas ataviadas como religiosas junto a otros  niños y niñas, protagonistas de esta singular procesión o marcha religiosa.

La cuarta fotografía, de estudio, como la primera,  es la típica foto escolar que hemos conocido muchos en nuestras infancias, si bien con una presencia religiosa mucho más evidente, no en vano, está datada en los años 40 y junto al joven aparecen una  religiosa  y una imagen de la virgen detrás. La quinta fotografía es de los sanfermines de  1957, con nuestro querido Santi, con apenas cuatro años, ataviado de pamplonica, en la plaza del Castillo. Tras de él puede verse la caseta para la venta de las entradas a las corridas de la plaza de toros que estuvo en ese lugar, más o menos enfrente del Café Iruña, a lo largo de los años 50. Por último, en la sexta fotografía, podemos ver a Santi  con apenas 14 años, tocando el txistu bajo la sombra de la reina asiática en plenos Sanfermines del año 1969 o 70, acompañado, a su derecha, por Pilar Ibañez y Perico Diez de Ulzurrun. Gracias, Santi, por esta magnífica aportación al blog.

Biografías: Bernardino Tirapu (1884-1964) y la sociedad Euskeraren Adiskideak

Regreso a la sección de Biografías con un nuevo personaje local que da nombre a una de las principales calles de la Rochapea que se asienta, en buena parte de su recorrido sobre la antigua caja del tren Plazaola, que en el final de sus días compartiría con el Irati. Me estoy refiriendo a D. Bernardino Tirapu Muñagorri. Bernardino, hijo de médico,  nació en Leiza el 20 de mayo de 1884. Cursó la carrera de medicina en Valladolid. Al término de su carrera, en 1908 ejerció como médico en Ezkurra, de donde era su esposa Maria Santos Retegui,  residiendo en la vecina localidad de Eratsun, ambas de la zona de Alto Bidasoa o Malerreka. En 1917 se afincó en la capital pero al año siguiente regresó de nuevo a su comarca de Malerreka hasta donde se había extendido la famosa gripe española, la gripe del 18. Se destacó por su gran humanidad y su desinteresada entrega a su profesión, sin retribución económica en numerosas ocasiones. Fue  uno de esos médicos especialmente queridos por miles de pamploneses.

Fue reconocido con diversas distinciones a lo largo de su vida: la primera, la Cruz de Primera Clase de la Orden de Beneficencia, con distintivo morado y negro  en 1922.  Al final de su trayectoria profesional, la Diputación Foral de Navarra le otorgó un donativo (50.000 pesetas) y pidió al Colegio de Médicos que solicitase la medalla al Mérito del Trabajo, que le fue concedida en 1962.  Por último fue nombrado  Miembro de Honor de la Sección Provincial de Médicos del Seguro Obligatorio de Enfermedad  Poco antes de morir el 2 de noviembre de  1964 se le  puso su nombre a la mencionada calle de la Rochapea. Desgraciadamente, por más que he buscado, no he logrado encontrar una foto de este insigne personaje, por lo que reproduzco nuevamente dos fotografías de la citada calle, la primera en color y aérea de Paisajes Españoles de 1976, la segunda del cruce de Bernardino Tirapu con Marcelo Celayeta, a la altura del antiguo Bar Porrón y de la plaza del Salvador a finales de los 70 o primeros 80.

Además de por su labor profesional Bernardino Tirapu fue reconocido en su tiempo por la labor que realizó en favor del euskera su lengua materna. Fue miembro de la sociedad Euskeraren Adiskideak (Los amigos del euskera), fundada en 1925 y vicepresidente de la misma a partir de 1931. La sociedad Euskeraren Adiskideak (Los amigos del euskera) fue heredera, en cierto sentido, del trabajo iniciado por Arturo Campión y la Sociedad Euskara de Navarra, de finales del siglo XIX (1877-1897), nacida para “conservar y propagar la lengua, literatura e historia vasco-navarras“. La sociedad Euskeraren Adiskideak agrupó a navarros de distinta extracción política pero amantes de las tradiciones y la cultura navarra. Su objeto, según su  Reglamento fundacional, habría  de ser el de “enseñar, sostener, fomentar y extender el euskara” procurando además el resurgimiento de las costumbres, diversiones y deportes tradicionales, especialmente la música, canto, bailes y juego de pelota. Debería estar exenta de todo matiz político. Dirigía la sociedad una junta de siete miembros que era además la encargada de elegir de entre sus socios al presidente, secretario y tesorero. Podían formar parte de la sociedad todos los navarros o residentes en Navarra que lo desearan, debiendo pagar una cuota anual mínima de seis pesetas. Quedaban exentos de pagar esta cuota los socios colaboradores que se comprometían a trabajar en las labores que la junta les asignara, como la organización de las fiestas anuales que la sociedad realizaba en diferentes localidades. Había además socios honorarios y socios protectores, como los ayuntamientos de Urdazubi o de Tudela.

El  Reglamento  o Estatutos fundacionales lo firmaron el industrial Genaro Larrache que había sido concejal (1923-1927) y alcalde de Pamplona (Diciembre 1927-Septiembre 1928) además de presidente del consejo de Administración del “Diario de Navarra”, el padre capuchino y escritor  Dámaso de Inza, Gerardo Valcarlos, el sacerdote y profesor de euskara del seminario de Pamplona  Miguel Inchaurrondo, el director del periódico  “El Pensamiento Navarro”, Miguel Esparza, el director del Archivo de Navarra, José M.ª de Huarte y Domingo Beunza. Entre sus miembros podrían citarse a Arturo Campión, al pintor luzaidarra Enrique Zubiri, al obispo de Pamplona Mateo Múgica, al canónigo Luis Goñi, a los médicos Fermin y Aingeru Irigaray, al periodista que sería luego director del periódico “La voz de Navarra” José Agerre, al profesor de la escuela agrícola Pablo Archanco, al abogado tudelano José Joaquín Montoro, a los industriales Carlos Eugui y Pedro Ezcurdia, al prior de Roncesvalles Fermín Goicoechea, al archivero Jesús Etayo, al director del Orfeón Pamplonés Remigio Mugica, al ex presidente de la Diputación Lorenzo Oroz, al párroco de San Lorenzo Marcelo Celayeta, entre otros.

En 1931 la nueva Junta Directiva estaba integrada por las siguientes personas: como presidente, Genaro Larache; como vicepresidente, Bernardino Tirapu; vocales: Joaquín Ezquieta, el padre  Buenaventura Recalde, Remigio Múgica,  el padre Dámaso de Inza, Ignacio Baleztena, Wenceslao Goizueta y Leandro Olivier, archivero del Ayuntamiento de Pamplona; como secretario, Pablo Archanco, todos era hombres salvo  alguna mujer, como Paz de Ciganda, quienes consiguieron que sus iniciativas fueran muy influyentes en la sociedad de aquellos años. Su actividad cesó bruscamente con el inicio de la guerra civil en 1936. Antes, en el año 1931 la sociedad había puesto en marcha, en un piso de la calle Carlos III, la primera escuela dedicada a la enseñanza del idioma euskaro en adultos.  La Sociedad convocaba  certámenes literarios en los que había  estudios o disertaciones sobre  temas vascos y  concursos para los niños de los pueblos. Así, en el segundo  Certamen, en el de 1926, participaron  56 niños de 12 pueblos de Navarra y 40 enviaron trabajos al concurso. El Certamen de 1928 convocaba a los autores de obras dramáticas en euskara. Las fiestas vascas o euskéricas en los pueblos fueron otras de las promociones de la entidad como las de Burguete (1926), Ochagavía (1926), Berroeta (1927), Leiza (1927),  Oroz Betelu, Eugui y Yabar (1930); los Días del Euskara, como el celebrado en Pamplona, en 1930; o los concursos de poesías  populares en vasco (1932).  Francisco Tirapu Retegui, hijo de D. Bernardino Tirapu fue uno de los primeros profesores  que ayudaron a  impulsar el conocimiento de la lengua vasca, a finales de los años 40, por mandato de la Diputación Foral de la época que alumbraría al final de la década la denominada Sección de Vascuence de la Institución Príncipe de Viana.