Comercios centenarios: Hotel Maisonnave

Séptima entrega del serial «Comercios del Casco Antiguo, Comercios que dejan huella» que en esta ocasión extendemos a un establecimiento hostelero y más concretamente hotelero. La primera noticia que tenemos del Hotel Maisonnave la podemos hallar en los datos catastrales del año  1883. En ese año Carlos Maisonnave aparecía como titular de una fonda y un negocio de coches de caballos, si bien desde 1881 ya aparecía en las guías comerciales de aquellos años en la sección o tipología de empresas  de carruajes. En 1885 contaba, además de con la fonda, con dos ómnibus, dos carros, ocho caballerías, cochero propio y dos operarios, según datos de la información catastral municipal. Carlos Maisonnave, de padres franceses, había nacido en 1850. Su vocación hostelera le había venido  por parte de la familia de su esposa, Francisca Echeverría, que regentaba en la localidad de Villava una de las fondas más conocidas de los alrededores de Pamplona. Cabe recordar que en los primeros años del siglo XX prestaban el servicio de carruajes de alquiler en Pamplona, con carruajes de lujo, ómnibus y coches de punto las casas Maisonnave y Frauca, con salida en el nº 13 del paseo de Sarasate (parece ser que también había allí una pequeña fonda) y despacho central en el nº 1 de la plaza del Castillo y la empresa Zaldi Onak, domiciliada en la calle Espoz y Mina, 4,  y más tarde también nos encontramos con la compañía de Delfín y Estanislao.

La fonda Maisonnave contaba en aquellos años de finales del XIX con 32 habitaciones y dos comedores y estaba situada en la esquina de la calle Estafeta y la travesía Espoz y Mina. Se entraba, entonces, por el nº 5 de la Travesía Espoz y Mina. Era una de las tres fondas de primera categoría existentes en la ciudad. Como quiera que el negocio prosperaba, Carlos pidió ayuda a su hermano Eladio que se unió al negocio en el año 1897. En 1912 y 1913, tras hacer efectiva la compra de los inmuebles antes citados, la fonda de la familia Maisonnave se convirtió en hotel, con entradas por Estafeta y Espoz y Mina. Cuando falleció Carlos, su hija María Victoria, se casó con su tío Eladio y ambos dirigieron el hotel hasta el año 1926, fecha en la que fallece Eladio y comenzó a dirigir el establecimiento su hija María Jesús, junto con su marido.  A la tercera generación le acuciaron las dificultades propias de la guerra  civil y de la posterior posguerra y en 1945 decidieron vender el hotel.

Lo compraron los hermanos Alemán Oricáin por 600.000 pesetas y cinco años más tarde, en 1950, comenzaron a reformarlo. La familia Alemán procedía de Urroz y estaba vinculada a la agricultura. Cinco de los hermanos Alemán, Juan, Florencio, Visi, Eliseo e Ignacio habían abierto, a principios de los años 30, una carnicería en la calle Mañueta y más tarde  se introdujeron en el negocio de  la hostelería, adquiriendo  la fonda San Fermín,  fonda que traspasaron para comprar el Hotel Maisonnave. De los citados hermanos, Juan, Visi y Eliseo se dedicaron al hotel, mientras el resto siguió, durante algún tiempo, con la carnicería. Curiosa casualidad del destino, años más tarde, los Alemán comprarían también a los sucesores de Pedro Maisonnave el Despacho Central de los Caminos de Hierro del Norte de España, que desplazaba a los viajeros del tren desde la estación del Norte hasta la ciudad y que, lógicamente, a mediados de siglo, ya no se realizaba con carruajes sino con autobuses. Lo mantuvieron hasta 1982, época en que dicha actividad dejó de ser necesaria y por lo tanto rentable económicamente debido a la extensión del vehículo privado entre la población.

Al comenzar los años 60 y ante la necesidad de crecer, -el hotel de Espoz y Mina se había quedado pequeño-, y de buscar una nueva ubicación, los entonces propietarios Eliseo, Ignacio y Florencio buscaron un socio capitalista conocedor del sector que, a la sazón, sería Joaquín San Martin, con hoteles en Madrid y San Sebastián que aportó el 50% del capital necesario para la apertura del nuevo hotel. En 1966, con la incorporación de la segunda generación, Marisol, Beatriz y Marivi Alemán, se inauguró el nuevo hotel Maisonnave con 164 habitaciones, dos comedores y un salón para banquetes en el nº 20 de la calle Nueva. En 1967 se hacían cargo, además, del Mesón del Caballo Blanco. En 1970 trabajaban para la empresa más de un centenar de personas. En 1982, la familia se hizo de nuevo con el 100% de la propiedad y en 1989, con Isabel, Alfredo, Ana y Francisco Javier Alemán, comenzaron las primeras obras de reforma.

Desde el año 1990, el hotel se abrió a la ciudad comenzando un programa de actividades culturales que engloban exposiciones de pintura, fotografía, ciclos musicales y, en especial, cada año presenta su programa de actividades sanfermineras para deleite de locales y foráneos. Esta oferta cultural hace del Maisonnave un hotel cercano y presente en la vida de Pamplona. En 2012 se acometió la segunda gran reforma, suprimiendo los salones de la última planta, incrementando el número de habitaciones y mejorando los servicios lo que permitió subir de categoría el hotel, de tres a cuatro estrellas. Además, ese mismo año, se abrió el restaurante Ansoleaga 33,  bajo la dirección del chef donostiarra Ulises Mejia,  que practica una mezcla o fusión de la cocina donostiarra y la navarra y que trasciende del mero servicio a los clientes del hotel para proyectarse,  como una oferta gastronómica de calidad,  hacia la ciudad, en una clara apuesta del Hotel por la gastronomía. Actualmente comparten la dirección la segunda y tercera generación en las personas de Francisco Javier y Leire Alemán respectivamente.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Mª Victoria y Eladio Maisonnave.  Nº 2: Despedida de soltero en el restaurante Maisonnave de la Travesía Espoz y Mina. Nº 3: Antiguo salón Maisonnave en el lugar donde está actualmente el bar Gaucho. Gerardo Zaragüeta.  Nº 4: Restaurante Maisonnave. Espoz y Mina. 1962.  Nº 5: Primera generación de la familia Alemán. Nº 6: Hotel Maisonnave. Espoz y Mina. 1962. Nº 7: Entrada Hotel Maisonnave. Espoz y Mina. 1962.  Nº 8: Construcción del Hotel Maisonnave. AMP. Colección Arazuri. Foto Prince. 1964.  Nº 9: Solar del antiguo Hotel Maisonnave en la confluencia de Espoz y Mina y Estafeta. AMP. 1967. Galle. Nº 10: Hotel Maisonnave. Desconocido. AMP. 1966 (Fotos cedidas, salvo la  6, 8 y 9  por la familia Alemán).

3 opiniones en “Comercios centenarios: Hotel Maisonnave”

  1. Hay un Eleuterio Maisonnave, nacido en Alicante en 1840 que fue alcalde de la ciudad y diputado en las Cortes de Madrid. En su biografía consta que su padre era Jaime Maisonnave viticultor de origen galo, instalado en Alicante tras la invasión napoleónica

  2. Hay otro Pedro Maisonnave, que supongo hermano de Carlos, que también se dedicaba a los coches de caballos y diligencias, instalado en Sarasate 24. En 1899 con otros socios fundó la Compañía General de Automóviles, autobuses a vapor con las primeras líneas a Estella y después a Elizondo. Compitió con una compañía de Girona por ser la primera compañía de autobuses con motor a vapor, en el Estado español. Cuando los Maisonnave se hicieron la vivienda, recientemente derribada, en Sarasate esquina con Alhondiga ( manzana F del I Ensanche) , tenía el taller en el bajo de esa casa. Insisto en que lo supongo hermano de Carlos y de Eladio pero no tengo seguridad.
    No se de donde habrían venido, el apellido es bastante corriente en Baiona (Laburdi), Landas y Bordeaux ( Aquitania). Una hipótesis es que su padre fuera viticultor. Con la plaga del Oidio, muchos viticultores bordeleses, los hermanos Mihura, Dihinx, y algunos más, vinieron por aquí donde los viñedos estaban mucho menos afectados.
    Quizás los descendientes lo sepan.
    Saludos

  3. Maria Sonia Huertas Maisonnave dice: respondió el 11 de noviembre de 2021

    Que bonito reportaje!!!! Como me he emocionado!!! Yo soy una Maisonnave y he de deciros que esta historia tantas veces me la contó mi abuelo con muchas anécdotas. El era hijo de Eladio y Maria victoria, que tuvieron que pedir permiso al Papa para poder casarse. Mi bisabuela tuvo 18 partos de los que muchos murieron por el camino. Entre todos los varones que tuvieron, ninguno tuvo hijos varones, de ahí que el apellido Maisonnave se acabe en Pamplona. Por eso, cada vez que paso por la calle Nueva, veo un trozico de mi familia.

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