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De como pudo cambiar la apariencia de la plaza consistorial a mediados del S. XX

Es conocido que en septiembre de  1953 el Ayuntamiento de Pamplona reinauguraba, tras casi dos años de obras,  su casa consistorial. Lo que ya no es tan conocido es que antes de acometer el proyecto de reforma y ampliación que ha llegado hasta nuestros días hubo otros proyectos de reforma que no se llevaron a cabo. El primero de ellos, de Víctor Eusa, planteado en 1940,  planteaba el derribo de la manzana del Banesto, en la calle Mercaderes y contemplaba un nuevo edificio de oficinas municipales, más allá de las escaleras de San Saturnino, a partir del nº 13 de la Cuesta de Santo Domingo. En 1944 se retomó el asunto de la ampliación de la Casa y algunos concejales plantearon trasladar el Ayuntamiento a la plaza del Vínculo, ocupando la antigua Casa de Baños y parte o toda la plaza del Vínculo, si fuese necesario, pero esta idea se topó con la oposición de otra parte de concejales que preferían mantener la tradicional ubicación, en el corazón del Casco Antiguo.

En 1945,  el concejal y arquitecto Eugenio Arraiza planteó un curioso y original proyecto que convertía nuestra plaza consistorial en una plaza mayor,  al estilo de las plazas mayores de otras ciudades españolas, donde lo que más llamaba la atención era su apariencia clásica y sus grandes arcadas por encima de la calle  Santo Domingo, la Bajada de Carnicerías y la conexión de la plaza con la calle San Saturnino. Nada que ver, desde luego,  la apariencia de nuestra hasta cierto punto anodina plaza actual  con el aspecto que podría haber tenido de haberse llevado a  cabo este proyecto, más cercano al estilo de las plazas  de algunas ciudades centroeuropeas. Dichas arcadas permitían comunicar el actual edificio, que se dejaba para los usos más nobles, con las nuevas dependencias administrativas que se construían, anexas, a ambos lados del edificio, en la zona donde estaba la Casa Seminario y demás casas adyacentes  y en el edificio contiguo a los antiguos Almacenes Unzu y que hoy alberga en su bajos a locales comerciales  como los de «El Vallado» o «María Sagrario Navarro» (antigua Casa Olaso).

Sobre la arcada que comunicaba la plaza con la calle San Saturnino se erigía la llamada Torre del Reloj. El proyecto contemplaba aprovechar la belena de Pintamonas, que está junto al Café Iruña,  para prolongarla hasta la plaza consistorial, previo derribo de la guarnicionería de Nagore, convirtiéndola en un insólito pasaje comercial cubierto, también al estilo de los pasajes comerciales de algunas ciudades europeas. El proyecto fue del agrado de la corporación pero los costes de las expropiaciones se disparaban por las exigencias de los propietarios afectados por los derribos,  y por diversas circunstancias  no demasiado aclaradas,  el proyecto se quedó en nada. Posteriormente, en 1947, el arquitecto municipal Francisco Garraus presentaba un nuevo proyecto, con importantes novedades como la apertura de una calle de doce metros de anchura que comunicaba la bajada de Carnicerías y la calle Mañueta o la desaparición, nuevamente de la manzana del Banesto. Este proyecto tampoco salió adelante.

En 1948 se planteó convocar un «concurso para la reforma de la Casa Consistorial y las nuevas oficinas municipales». En  las bases se  contemplaba, además de la reforma del viejo edificio, un nuevo edificio de oficinas en terrenos de la actual plaza de los Burgos. En el concurso resultó  ganador el proyecto de los hermanos Yarnoz. Pero tampoco salió adelante porque se disparaban los costes, por lo que se volvió a recuperar  el proyecto de Arraiza, que tanto había gustado a los munícipes,  tres años antes,   combinado con algunos aspectos del proyecto de los Yarnoz, que seguía fielmente  las directrices del concurso municipal. En este año, 1948, Eugenio Arraiza volvió a presentar un nuevo proyecto, con algunos elementos del antiguo proyecto de 1945, con arcadas menos altas sobre las calles Santo Domingo y la bajada de Carnicerías y la torre del Reloj rematando, esta vez,  el nuevo edificio de oficinas, situado a la derecha de Carnicerías.

En 1949 diversos  arquitectos pamploneses proponían nuevas ubicaciones para la nueva casa consistorial, tan dispares como la calle Bosquecillo, el solar de  la antigua Estación del Irati en la avenida de Franco, el edificio de la Escuela de Artes y Oficios, Casa de Socorro y Alhóndiga Municipal, en la plaza del Vinculo. Garraus, arquitecto municipal,  planteaba en el caso de sacar el edificio municipal fuera del Casco, que estuviese en la esquina de las calles  Taconera y Navas de Tolosa. Se abría un nuevo debate sobre que era mejor, construir un nuevo edificio fuera de su emplazamiento tradicional, en el Casco,  o ampliarlo en los edificios contiguos, con las dificultades económicas que habían surgido en los diferentes proyectos arquitectónicos que se habían planteado hasta la fecha,  ganando finalmente terreno la idea de ampliar el edificio hacia la plaza de Santo Domingo, pues  parecía ser la opción más económica para un consistorio más bien escaso de recursos económicos. En marzo  de 1951 se acordaba ampliar el edificio de la Casa Consistorial ganando nueve metros a la plaza de Santo Domingo y elevando una nueva planta al edificio, sobre su altura anterior.

La reforma y ampliación del edificio se pensaba que serviría para los próximos 100 años,  o al menos eso se decía,  sin embargo no pasaron, apenas ni 25 años desde que se terminase la ampliación para que el edificio comenzase a quedarse pequeño  para las crecientes necesidades municipales. Y  los servicios del Ayuntamiento comenzaron a dispersarse, en las siguientes décadas,  por diferentes edificios del Casco y la ciudad. Y así se trasladaron,  desde finales de los 70 algunas dependencias, como por ejemplo, Sanidad Municipal,  al nuevo edificio obtenido tras el derribo de la antigua  Casa Seminario (1979),  el área de Promoción Ciudadana al viejo y «okupado» Palacio de los  Mutiloa de la calle Zapatería que sería objeto de una restauración previa (1989), la  Oficina de Rehabilitación Municipal al antiguo local de Casa Luna en la calle Eslava (1985), el área de Cultura  aparte del antiguo Convento de los Descalzos, en la calle del mismo nombre (1995), el archivo Municipal, Catastro y otras dependencias, al antiguo Seminario de San Juan, en la calle Mercado, rehabilitado a partir de  1982; dependencias de atención al Ciudadano y Depositaria Municipal a  Casa Marceliano, en la misma calle Mercado (2001), desde finales de los 90 también se trasladarían desde el edificio de la Casa Consistorial otras áreas como Urbanismo y más tarde Conservación Urbana  a varias plantas del edificio central de Caja Municipal, etc. En los albores del nuevo siglo se habló de  erigir un gran edificio de oficinas, centralizando todos los servicios dispersos,  en el solar municipal del Paseo Anelier,  en el barrio de la Rochapea, pero no llegó ni siquiera a haber un proyecto. Hoy en día no hay ningún debate abierto al respecto pero quien sabe lo que el futuro nos puede deparar. En próximas entradas hablaré de otros proyectos urbanísticos municipales o arquitectónicos que quedaron en nada.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Proyecto de nuevo Ayuntamiento y Plaza Consistorial para Pamplona. Eugenio Arraiza. 1945. Archivo Municipal de Pamplona. Nº 2. Antigua Casa Consistorial derribada. Sólo se mantiene en pie la fachada. Foto Julio Cía. 1952. Archivo Municipal de Pamplona

Fotógrafos del Viejo Pamplona (1860-1960)

Alternando con el repaso de los comercios por calles continuo con el trabajo de recoger también el comercio por sectores: a la hostelería, bebidas, pastelerías, librerías, vendedores ambulantes, boticarios se le suma, en esta ocasión, la del gremio de los fotógrafos. En próximas entradas seguirán apareciendo el resto de sectores comerciales de nuestra ciudad: alimentación, ropa, calzado, perfumerías, joyerías, mercerías y un largo etcétera. Era un trabajo que estaba sin hacer. Creo  que es una buena ocasión, además, para rendir un merecido homenaje a la labor de muchos  profesionales y aficionados a la fotografía, algunos de cuyos trabajos han servido para ilustrar las diferentes entradas de este blog.   El origen de la fotografía en Pamplona se remonta a mediados del siglo XIX, concretamente a partir de 1843, donde se empiezan a anunciarse en la prensa artistas ambulantes   que utilizan la técnica del daguerrotipo y que recalan en la ciudad durante varios o semanas hasta que el negocio mengua y se trasladan a otro sitio. En esta técnica del daguerrotipo la imagen se formaba sobre una superficie de plata pulida como un espejo. La imagen revelada estaba formada por partículas microscópicas de aleación de mercurio y plata  ya que el revelado con vapores de mercurio producía amalgamas en la cara plateada de la placa. Previamente la placa era expuesta a vapores de yodo para que fuese fotosensible.  El problema de este sistema eran los largos tiempos de exposición que en sus inicios, el sistema nació en 1839, podía ser de hasta 10 minutos. Después se redujeron hasta menos de un minuto. Entre aquellos primeros daguerrotipistas estaban personas francesas o de ascendencia francesa como Pedro Alliet que alternó el daguerrotipo con la construcción de zapatos con suela de madera en los años 40 del XIX, en el nº 25 de la calle Comedias, o Monsieur Constant, en 1843,   en el nº 4 de la calle Pozoblanco o el suizo  Schmidt, en 1847,  en el nº 22 de la plaza del Castillo.

El primer fotógrafo o retratista que conocemos en Pamplona es el fotógrafo de origen francés  Leandro Desages que debió estar en nuestra ciudad al menos desde los primeros años 60 del siglo XIX, -en 1864 se traslada a Santander-, aunque después volvió, -en 1876 le vemos asociado con Domingo Dublán Elicechi-,  y que tenía su estudio cerca del palacio de Capitanía, bajo el nombre de Leandro Desages y Compañía. Con Dublán  tuvo el estudio en la Cuesta de Santo Domingo. A Dublán, tras su separación de Desages, le vemos en 1879, en el nº 5 de la plaza del Castillo asociado con Valentín Mª Aizpurbe. Parece ser que en 1865 Desages hizo diversas fotos del salón del Trono del Palacio de Navarra todavía en construcción. En los primeros años de los estudios fotográficos era muy habitual que estos se encontrasen en las plazas más céntricas de las ciudades, en  los últimos pisos, en espacios con lucernarios o claraboyas bien iluminadas para la adecuada realización de las fotografías. No es casualidad, pues, que en los orígenes del sector en nuestra ciudad, la mayor parte de los principales estudios se ubicasen precisamente en la plaza del Castillo, tanto por su centralidad como por las especiales condiciones de iluminación que eran necesarias.  El trabajo que realizaban estos primeros fotógrafos era el retrato de estudio. Se trabajaba con cámaras de objetivos múltiples y luego se revelaba sobre placas negativas al colodión que luego se positivaban en papel a la albumina, montada sobre un cartón más o menos decorado con el nombre del estudio. Posteriormente en los años 80 se utilizarán placas de gelatina de revelado químico que acortaron la duración de las tomas.

El segundo estudio profesional, después del Desages y Compañía fue el de Fotografía Pamplonesa situado en 1867 en el último piso del nº 39 de la plaza del Castillo. Tras ese nombre estaba  el fotógrafo también  de origen francés Anselmo María  Coyne y Barreras, que a mediados de los años 70, se había asociado con un tal Marín del que no se sabe demasiado. La sociedad pervivió hasta finales de los 70. En 1878 Coyne se marchó a Zaragoza mientras en Pamplona se quedaba durante algún tiempo Marín (las fotos aparecen bajo la denominación de Marín y Coyne) que más tarde abrió una sucursal en San Sebastián. Podemos ver en las fotografías adjuntas de estos primeros profesionales la técnica, el modo de posar, los fondos, telones y escenografía que se utilizaban.

En 1872  se había instalado en el nº 31 de la plaza del Castillo el estudio  del fotógrafo de origen francés  Leopold Ducloux que se asocia con el madrileño Emilio Pliego en 1876, si bien la sociedad de estos dos fotógrafos duró poco tiempo ya que tres años después, en 1879, aparece en el nº 35 de la plaza (donde el estanco de las Viñes) y con entrada por el nº 2 de San Nicolás el estudio de Emilio Pliego. En 1887 Pliego  se traslada a un local en planta baja, es el primero en hacerlo, al nº 22 de la plaza, en la casa del Crédito Navarro, de la cual creo recordar que hay alguna fotografía, siendo durante muchos años uno de los estudios de referencia de la ciudad donde aprendieron el oficio otros insignes fotógrafos. La actividad fotográfica del estudio de  Pliego duró hasta 1934 en que se cerró el local, aunque ya en 1922 había dejado de estar al frente del negocio Emilio continuando sus hijas. Con el avance de las técnicas fotográficas ya no se hacía tan necesario ubicar los estudios en las azoteas de los edificios. Los fondos se simplifican y los que posan ya no parecen tan envarados.

 

 

 

 

 

 

En 1879, Agustín Zaragüeta Colmenares se instalaba en el nº 35 de la plaza del Castillo, justo cuando Pliego la abandona, luego aparece en el nº 13 o 14 de la plaza aunque hasta 1886  parece que trabajó junto a Ducloux en el estudio del nº 31.  Fue un fotógrafo muy popular al que se deben muchos retratos de gente de  la época y que hemos visto en la serie de «Imagenes del siglo XX» hace unas pocas entradas. Con Pliego y Zaragüeta se utilizan fondos en las fotos mucho más  elaborados, verdaderos telones escenográficos, como el del ciclista que vemos en la fotografía. A Agustín Zaragüeta, que se retira en 1920 y fallece en 1929  le siguió en el oficio, a lo largo del siglo XX,  su hijo, Gerardo Zaragüeta Zabalo, que empezó muy joven, con 13 años, en 1908 a trabajar con su padre  y fue además uno de los primeros fotógrafos de prensa en La Voz de Navarra, la Gaceta Sportiva de Barcelona y reportero gráfico de Osasuna. Continuó en el nº 31 de la plaza del Castillo hasta los años 50 en que traslada el estudio al nº 6 de la calle Amaya, jubilándose a comienzo de  los años 60. junto  a este párrafo tenemos imagenes de ambos, de Agustín, a la izquierda y de Gerardo, a la derecha.

En 1882  José Roldán Bidaburu se instalaba en el último piso del nº 48 de la plaza del castillo, donde permanecerá hasta el derribo del edificio en 1887, para pasar, en el nuevo, al último piso del nº 44. Poco tiempo después, en 1888,  se asoció con Félix Mena Martín creando la sociedad Foto Roldán y Mena, rompiéndose dicha  sociedad en en 1899, quedándose con el estudio Roldan formando sociedad con su hijo José Roldan Zalba bajo la razón social de Fotografía Roldán e Hijo en 1900. Al poco tiempo montaron un escaparate y luego, en 1904,  una librería en el nº 17 de la plaza, (que veremos más tarde  a nombre de su viuda) donde expusieron sus trabajos, -los fondos de los retratos se simplifican-,  y vendían sus postales, novedad que se extendió con fuerza a primeros de siglo. Como Pliego también vendía en su establecimiento productos y equipamientos fotográficos, incluso en 1909 abre una tienda de enmarcación de cuadros en la misma plaza. En 1910 se trasladaban del edificio del Iruña al nº 40 de la plaza con el nombre de Fotografía Roldán. Roldán Zalba fue colaborador habitual del Diario de Navarra, especializándose en reporterismo gráfico y fotografía taurina, llegando a ser fundador y presidente del Club Taurino de Pamplona.  En los años 50 aparecía  su hermano  Nicanor Roldán Zalba y en los 60  Ana María Roldán, como titulares del estudio. El estudio perduró hasta 1950.

Felix Mena, tras separarse de Roldan,  se instaló, según Arazuri en el nº 44 de la calle Mayor aunque según su bisnieto, Pablo, me dice que el estudio estaba a pie de calle en el último tramo de la calle Mayor, el más cercano a San Lorenzo. Investigando he descubierto que tras su separación de Roldán se trasladó en 1903 al nº 86 de la calle Mayor. En defensa del dato de Arazuri podría tratarse  más que de una confusión de una traslación de la actual numeración con la antigua.  En la publicidad del negocio en prensa destacaban entonces «que ya no hacía falta subir escaleras. Venga a hacerse fotografías que en planta baja le atenderemos». Mena, natural de Burgos había llegado a Pamplona procedente de Burgos en 1882 y había completado sus conocimientos de retoque fotográfico con Emilio Pliego, ejerciendo de ayudante de éste. Tras quedar viudo, Félix dejó Pamplona y se asentó en Elizondo con su segunda mujer. De ahí que haya dos ramas de la familia, la de Elizondo y la de Pamplona. Su hijo Javier Mena Zuasti  volvió a Pamplona en los años 20 mientras su hermanastro Victorio se quedaba en Elizondo. Javier ubicó su estudio en el nº 12 de la avenida de San Ignacio (hoy 14 de García Castañón)  pero, al acabar la guerra civil, en 1939, cogió en alquiler el local del nº 32 del Paseo de Sarasate que al final acabó comprando.  Allí estuvo el negocio familiar durante 75 años, primero con el abuelo Javier, luego con su hijo Victorio, y sus hermanos  José María y Santos y, desde 1988, el nieto Pablo hasta que el 26 de diciembre de 2013 Pablo se trasladó a  su actual ubicación en la calle Mayor, toda  una vuelta a los orígenes.

En el nº 16 de la calle Tecenderías (actual Ansoleaga) encontramos en 1899  el estudio de Fermín Aduain, que, por lo que sabemos,  había estado asociado con Eugenio Segura en la calle Eslava unos años antes. El estudio de Aduain en Ansoleaga es sustituido poco tiempo después, en 1902,  por Muñoz, Buitrago e Irigoyen.   En el nº 18 estaba el estudio de Basilio Montes. A la vuelta, en el nº 1 de  la calle Eslava había estado, desde mediados de los años 90  Eugenio Segura, asociado como he dicho algún tiempo con Aduain,  a quien le siguió en 1907 Tomás Segura (¿tal vez su hijo?) que continuó hasta 1913 pero ya en el nº 31 de la calle Mayor. Benito Rupérez Herrero  abrió estudio en Pamplona, en 1905. También, al igual que Mena,  aprendió con Pliego. En los años 20 se  abría su conocido estudio en el nº 12 de la calle Calceteros donde empezó a trabajar también su hijo Luis Rupérez Pérez y que continuaron sus herederos  durante muchos años, hasta los añso 80, al menos. Un bisnieto de Benito Rupérez, abrió Foto Koldo en el nº 30 de la avenida de Bayona.

Francisco Zubieta Vidaurre aprendió el oficio en el estudio de Rupérez donde trabajó desde 1922 hasta 1940 que se estableció con Javier Retegui Gastearena creando la sociedad Zubieta y Retegui en el nº 17 la calle de Espoz y Mina.  Zubieta también ejerció de fotógrafo de prensa en «El Pensamiento Navarro», durante 26 años  y en el «Diario de Navarra», durante 15. En los años 20 descubrimos a Valentín Ruiz en el nº 25 de la plaza de la Constitución  y que será sustituido en los años 30 por  Iglesias y Compañía, no se si tuvo alguna relación con el Ruiz de Sarasate.  También en los años 20  estaba  la Fotorrápida en el nº 18 de Mañueta y  Alejandro Tapia en el nº 32 de la calle Mayor que luego, en los años 30,  se traslada al nº 16 de Carlos III. En los años de la 2ª República se instaló en el nº 16 de San Ignacio un fotógrafo de origen alemán llamado Carlos Skogler. Luego se trasladaría al número 4 de la misma avenida, donde luego se ubicaría Foto Esteban, regentada por Jesús Esteban Blasco. En el nº 33 de la calle Jarauta había un fotografo de apellido Manrique.

  

José Galle Gallego había nacido en Valladolid en 1898  y tras ejercer como fotógrafo en Madrid y San Sebastián, llegó a Pamplona en 1919. Inicialmente Galle entró a colaborar con Benito Rupérez. Poco después se estableció en la entreplanta del nº 38 de la calle Zapatería asociándose con su hermanastro Rafael Bozano, de quien se separaría en 1949. Según fuentes familiares sus actividades económicas se iniciaron en 1922, aunque la primera referencia en los registros municipales son de 1926 en que aparece Galle  bajo el epígrafe de  “industria de la fotografía”. En 1934 ya aparece su tienda de fotografía y droguería-perfumería del nº 7 de Mercaderes, entonces Blanca de Navarra. Galle fue corresponsal gráfico en Navarra para la prensa nacional durante el primer tercio del siglo. En Navarra se convirtió en un reportero especializado en deporte y actualidad local, de lo que da buena muestra el amplísimo fondo de fotografías donado por la familia Galle al Archivo General de Navarra. A partir de 1949 la segunda generación, Fernando Galle Zumealde  siguiendo los pasos de su padre, continuó con la tradición familiar, en su doble faceta: fotográfica y comercial.  Con su padre  compartió  estudio durante algún tiempo,  hasta el punto de que a veces es difícil atribuir muchas fotografías a uno u otro ya que todas llevaban la firma  de Foto Galle. Fue uno de los pocos fotógrafos profesionales que impulsó la Agrupación fotográfica y Cinematográfica de Navarra. Trabajó a para varios medios entre ellos el Diario de Navarra y el NODO. Posteriormente abrió su propia tienda  y estudio de fotos en el nº 2 de Joaquín Larregla  así como perfumerías en el nº 5 de Bergamín y  en el 45 de  Carlos III. Hasta los años 80 se mantuvo abierta  la tienda de la calle Mercaderes, como tienda de fotografía y perfumería, bajo la figura de una sociedad limitada. En 1983 fallecía José Galle mientras su hijo Fernando, lo había hecho   prematuramente un año antes, en 1982. Regenta la perfumería Galle de Carlos III la tercera generación de la familia en la persona de Pachi Galle. Galle no es el único fotógrafo vinculado al negocio de la droguería: tenemos también el ejemplo de Ardanaz. También hay droguerías que vendían aparatos y material fotográfico como fueron López y Negrillos, que yo recuerde. El origen químico de algunos de sus materiales para revelado lo justifica.

Rafael Bozano Gallego que también trabajó en galería y como fotógrafo de prensa, fue corresponsal de la agencia Efe,  se estableció en 1970 en la calle Estella, abriendo posteriormente  otras sucursales en la calle San Antón, que cerró hace algunos años, -cerca de ahí estaba en San Miguel Foto Ama-, Serafín Olave, Tudela y Estella. Con Bozano se formaron algunos profesionales entre los que destaca José Luis Zuñiga que murió prematuramente a los 59 años de edad. En 1949 se fundaba Foto Gómez, fundada por Juan Gómez Quintano, hijo a su vez de un reputado fotógrafo de la primera mitad del siglo, Javier Gómez Cerdán. Pasó por el nº 34 de la calle Mayor, luego el 25 de la misma calle, San Nicolás, 39, San Miguel 8, travesía Espoz y Mina, 6 y plaza Príncipe de Viana.

Gómez fue, además, fotógrafo de prensa y  corresponsal de la agencia Cifra. En 1950 se instaló en Pamplona Julio Ruíz Sánchez, que había aprendido el oficio en Zaragoza y que se dedicó, casi exclusivamente, al retrato de estudio. Imagino que fue el de foto Ruiz del Paseo de Sarasate que muchos conocimos durante varias décadas.  En 1962 se instaló en el nº 34 de la avenida Carlos III Fotografía Turgel, fundada por Ángel Turrillas. En 1963 se instalaron en el nº 13 de la calle Sancho El Mayor, los fotógrafos Carlos Calleja y José Luis Lafuente, que habían aprendido el oficio con Rupérez, y que firmaban con la denominación de Foto Prince. También trabajaron como fotógrafos de prensa. En el nº 22 de Sarasate estaba  en los años 50 José María Usillos Avendaño y en los años 60 a los citados debemos añadir Santiago Jordán en el 21 de Padre Calatayud, Arturo Mene en el 6 de la plaza del Castillo, Florentino Suescun y Herce en la Chantrea y Félix Ventura en el nº 16 de Sarasate.

Fotógrafos aficionados  del período que estoy analizando  fueron Mauro Ibañez que nos legó algunas de las fotografías más antiguas que podemos encontrar en los archivos, sobre todo las del bloqueo carlista  a la ciudad y otras de la plaza del Castillo; Aquilino García Deán, fotógrafo de la revista «La Avalancha» y que fue  empleado municipal y concejal en 1898 y que legó toda su obra al Archivo Municipal, su producción resulta indispensable para conocer la Pamplona a caballo entre los dos siglos. Fue un verdadero documentalista: José Ayala, también era funcionario del Ayuntamiento de Pamplona  y como Aquilino fue otro destacable documentalista urbano; Luis Rouzaut, el óptico, al que le debemos una valiosa colección de hermosas fotografías de la Pamplona de primeros de siglo;   Miguel Goicoechea de Jorge vinculado al pictorialismo;  el médico y jefe de la Beneficiencia Municipal Anselmo Goñi Nagore;   el comerciante de Chapitela, Miguel Azpiroz;  el industrial Fidel Veramendi, etc

También, en este listado debemos incluir  al director del Banco de España, Vicente Istúriz;  al militar, geógrafo e historiador Julio Altadill, -muchas de cuyas fotografías aparecen en los libros de Arazuri-; a Roberto Greuling, de origen alemán, con alguna famosa instantánea aislada de la plaza del Castillo nevada: a Julio Cia Uriz que ayudo a documentar muchos de los cambios de la vieja Pamplona a mediados de siglo y que acabaría profesionalizándose;  a José Martínez Berasain que colaboró con la revista «La Avalancha» y «El Pensamiento Navarro»; a Pedro María Irurzun y su esposa Lydia Anoz; a Nicolás Ardanaz Piqué, droguero de profesión;  a Félix Aliaga, farmacéutico, a Jesús Martínez Gorraiz, uno de los primeros taxistas, desde 1923 y que tuviera  una flota importante de vehiculos, automoviles de punto y alquiler que se llamaban en aquellos años;  al archivero municipal durante muchos años Vicente Galbete, el farmacéutico Antonio Yarnoz y a otros muchos, aunque quizás sean estos algunos de los más importantes en nuestro ámbito local. Con el paso del tiempo la fotografía se fue popularizando  y dejará de ser feudo de unos pocos. En agosto de 1955, un grupo de aficionados a la fotografía  fundaba la Agrupación Fotográfica y Cinematográfica de Navarra. De los fotógrafos que han sobresalido en los últimos 60 años (1960-2020) me permitirán que hable en otra ocasión.

Fotos, por orden de aparición: Nº 1: foto de estudio de Leopold Ducloux. San Sebastián. S.XIX, Nº 2: Reverso fotográfico del estudio de Ducloux y Zaragüeta. Siglo XIX, Nº3: foto sin filiar. Fotógrafos trabajando. Principios del siglo XX, Nº4, Nº5 y Nº6: Fotos, -anversos y reverso-,  de Leandro Desages y Domingo Dublán. S.XIX, Nº7, Nº8, Nº9 y Nº 10: fotos de Marin y Coyne. S.XIX Nº 11, Nº 12 y  Nº 13: fotos de  Emilio Pliego. 1887-1900 , Nº 14, Nº 15 y  Nº 16: fotos de Gerardo Zaragüeta de los años 30, 1900 y 1920, Nº 17: Agustín Zaragüeta Colmenares, Nº 18: Foto de Zaragüeta Fotógrafos (1920-30). Nº 19: Gerardo Zaragüeta Zabalo (1925), Nº 20, Nº 21 y  Nº 22: fotos de José Roldán Bidaburu y José Roldán Zalba, Nº 23 y  Nº 24: Fotos de Javier Mena. Archivo familiar de Santi Urra, Nº 25, Nº 26, Nº 27 y  Nº 28: Fotos de Benito y Luis Rupérez Nº 29: reverso fotográfico de Segura y Aduain Nº 30: Foto Rupérez, Nº 31: foto del establecimiento Zubieta y Retegui en la calle Espoz y Mina, Nº 32: Foto Skogler. Archivo familiar de Santi Urra, Nº 33, Nº 34, Nº 35, Nº 36 y  Nº 37: Fotos de Galle, Nº 38: Foto Bozano, Nº 39: Foto del establecimiento de Foto Gómez en la  Travesía Espoz y Mina , Nº 40. felicitación de Foto Gómez cuando estaba en San Miguel 8, imagino que donde después estuvo Foto Ama, Nº 41: foto de Vicente Istúriz, Nº 42: foto de Julio Altadill, Nº 43: Foto de Roberto Greuling, Nº 44 y Nº 45: Fotos de Julio Cía, Nº 46: Foto de Nicolás Ardanaz