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La Iglesia de Santiago de la Chantrea (1969)

En este blog me había referido únicamente de forma monográfica a una iglesia extramuros, la iglesia de El Salvador, en mi barrio. En esta ocasión me referiré a una iglesia de la que, de niño, yendo a casa de mis tíos paternos siempre me sorprendía su extraña geometría tan vanguardista (como una gran tienda de campaña trapezoidal), años más tarde la vería a menudo todos los días cuando estudiaba el bachillerato en el cercano instituto Irubide, construido un tiempo después de la iglesia. Me estoy refiriendo a la Iglesia de Santiago de la Chantrea. La iglesia había sido proyectada en 1966 por Javier Guibert, -tras su separación profesional de Fernando Redón con quien había compartido años atrás la firma de muchas obras destacables en la ciudad-, y fue inaugurada en 1969. Colaboró en el cálculo de estructuras del edificio el ingeniero Javier Manterola. Con un coste de 11 millones de las antiguas pesetas la obra sufrió algunos parones, contribuyendo muchos parroquianos con sus aportaciones que iban desde las 25 a las 400 pesetas. Cuando se inauguró el templo, a finales de los años 60, la zona contaba con 4.000 feligreses de los que el 22 por ciento eran niños menores de siete años. Inicialmente junto al centro se iba a levantar un monumento al Sagrado Corazón promovido por los Jesuitas, aunque finalmente esta obra  no se llegó a realizar. En dicha parroquia  nació la Coral de Santiago que actuó por primera vez en 1977 durante la procesión de San Fermín. Rescato algunos datos sobre esta iglesia de la revista «Informes de la Construcción» de la que he tomado prestadas algunas fotografías, las que aparecen junto a siguiente párrafo y trás el  final del artículo, las tres primeras son de la construcción.

La impresionante cubierta de la iglesia se apoya en cuatro pórticos metálicos, (uno es plano y los otros tres no), y sobre cuatro muros de hormigón armado, (dos son verticales y los otros dos inclinados). La luz que atraviesan los amplios ventanales se dirige o concentra en el altar donde hay un sagrario de bloques de madera poligonales, sencillos, presididos por una única imagen del Cristo Crucificado. Se buscaba que la liturgia se celebrase ante una asamblea de fieles próximos al  altar sin obstáculos de por medio, por lo que se dio mucha importancia al altar y al presbiterio. La estructura es mixta, de hormigón armado en muros y contrafuertes y metálica en pórticos atirantados y en techos; cubierta a base de aluminio anodizado; techo de placas de hormigón blanco aligerado; cerramientos modulados con tubos metálicos, hormigón y doble vidrio; madera de Elondo en carpinterías y confesionarios y pavimento de terrazo blanco. Y concluye el informe: «Toda una serie de aciertos constructivos, formales y técnicos —iluminación artificial y natural, disposición del coro, configuración y situación del baptisterio y de los confesionarios, condiciones acústicas, etc.,— hacen de esta iglesia un edificio notable y un verdadero logro arquitectónico, en el que se aúnan la sencillez, el funcionalismo, el  simbolismo, el alarde estructural y el respeto a las normas litúrgicas vigentes.

     

Fuente y fotografías: Informes de la Construcción Vol. 23, nº 229. Abril de 1971. CSIC.  Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc)

Imagenes del Ayer: la Chantrea en la década de los 50

En sentido estricto habría que decir que las siguientes fotos del barrio de la Chantrea, (que al igual que las series de fotos anteriores fueron publicadas por Ediciones Arribas) son, excepto la última, del período 1955-1960. La foto del puente de la Chantrea, que encabeza la  entrada, es de  ese mismo año, 1960, poco después de su inauguración. Llama la atención el escasísimo tráfico existente en una zona que hoy se destaca por todo lo contrario. Bonita composición la de esta foto, con las farolas típicas de la Pamplona de esos años, las torres de la catedral en lontananza, asomando sobre las murallas, entre los arboles, ocupando el centro de la imagen sobre el puente semivacio, apenas un motorista que circula en dirección al barrio, desde Pamplona (los de los barrios de abajo tenemos la manía de seguir diciendo aquello de «subir a Pamplona»).



En la segunda fotografía que encabeza la entrada puede observarse la calle Coronel Beorlegui, hoy Cuenca de Pamplona, con un numeroso grupo de vecinos, tal vez esperando la villavesa, -es un suponer-, un motociclista circulando por el lugar mientras un niño pasea cogido de la mano de su madre. La foto de esta calle y de buena parte del barrio tiene, sobre todo en esos tiempos, algo como de pueblo, a lo que por supuesto no es ajena la peculiar arquitectura de sus casas, de una y dos plantas, con detalles de las casas del norte de Navarra. 

La tercera fotografía nos muestra a una mujer, vestida y peinada como se vestían y peinaban las mujeres en aquellos años, andando tan tranquilamente por la mitad de la calle Marcos Goñi (actual calle de Berriosuso) cerca de su confluencia con Federico Mayo (actual calle de Berrioplano). La iglesia que se ve a sus espaldas es la iglesia de San Jose, construida en torno a 1952 como una dotación básica de la 1ª fase del barrio. La cuarta fotografía es de los primeros años 50, (1950-52) cuando se estaban construyendo las casas de la Chantrea, y ha sido extraída del blog «Evolución Barrios Pamplona». En su primera fase, compuesta por 300 viviendas, y promovida por el Patronato Francisco Franco, la mano de obra la aportaron los que posteriormente serían sus inquilinos, quienes empezaron a tomar posesión de sus viviendas el 18 de julio de 1952. Las viviendas disponían de un pequeño huerto y una bajera destinada a gallinero.  El barrio tenía locales destinados al llamado Frente de Juventudes, la Casa Cunas (parecido a una guardería), comercios de alimentación en edificios en planta baja (pescadería carnicería,…), mercerías, la iglesia antes citada y su centro parroquial, la escuela de las Madres Salesianas, etc. En la última foto podemos ver la plaza de la Chantrea, en una soleada tarde y en el extremo inferior derecha de la imagen la calle María Auxiliadora. 

El barrio de La Chantrea (1950-2000)

La Chantrea es otro de los barrios extramurales de la ciudad de Pamplona. El término de Chantrea  procede de Chantria, en alusión a ser terreno de propiedad de los Chantres o dignidades de las iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba el canto en el coro. Antes de existir la Chantrea hace muchos siglos, existió un barrio llamado de La Magdalena, de la cual queda de vestigio el nombre de la calle instaurada por el pleno municipal en 1962, hoy una de las principales del barrio. Los orígenes de este barrio, que se ubicaba en las zonas más cercanas al río,  habría que buscarlos en la antigua leprosería atendida por religiosos de la Orden de San Lazaro (de ahí viene el nombre de lazareto) y que era conocida por la Magdalena. La leprosería se remonta  al siglo XI. Posteriormente al desaparecer los leprosos se atendió en el lazareto a peregrinos y más tarde a transeúntes, desapareciendo la instalación con la desamortización eclesiástica del siglo XIX. En las zonas más cercanas al río se instalaron a lo largo de los tiempos casas de labranza y huertas y dos molinos, el de San Miguel o Caparroso y el de la Magdalena o Ciganda. El barrio de la Magdalena (s.XV) pertenecía a  la Navarrería.

El barrio incluía entonces y hasta el siglo XVIII la zona de Aranzadi, hasta la casa de Zubipunta, conocida por muchos de nostros como  Lore-Etxea, junto al puente de San Pedro. Sus fiestas se celebraban el 22 de julio. En el siglo XIX se establecieron en el solar de antiguo Lazareto  las Siervas de San José, conocidas como Josefinas. La orden vino a Pamplona a finales del XIX para atender a huerfanas y desamparadas. El primer edificio, de 1895, tenía una iglesia de madera, los militares no permitían en las zonas polémicas construcciones más sólidas. En la foto del anterior párrafo vemos una fotografía de la iglesia de las Josefinas de Anselmo Goñi en el año de su construcción: 1895. En 1906 se inauguró el nuevo asilo y en 1926 la iglesia tal y como la conocemos, obra de Serapio Esparza. Cerca de las Josefinas nos encontramos con uno de los puentes más antiguos de la ciudad, el puente románico de la Magdalena que sufrió diferentes modificaciones a lo largo de su historia hasta que en la reforma de 1963 se le devolvió a su forma original. Tres años antes, el 5 de julio de 1960, la Chantrea se comunicaba por un segundo puente con el centro de Pamplona, puente que vemos en la foto de Mikel Goñi de 1992. En el termino de la Chantrea se construyó a finales del siglo XIX  el hospital psiquiátrico conocido popularmente como Manicomio Provincial,  o incluso como «la casa del tejado rojo» por el color del tejado de los pabellones. Se inauguró en 1904 y su gestión fue encomendada a los hermanos de San Juan de Dios. Entre el Manicomio y la Magdalena se extendían a  lo largo de la primera parte del pasado siglo amplios campos de cultivo.

 



La primera Chantrea, la de las casas de dos plantas que le ha dado esa personalidad o idiosincrasia específica al barrio, surgió a iniciativa del patronato  Francisco Franco en 1950. El régimen emprendía en aquellos años medidas de carácter populista promoviendo la construcción de viviendas para los obreros, como se decía entonces. Sobre unos terrenos comprados por el Ayuntamiento de Pamplona a Candido Urrizola (y por los que se pagó poco más de seiscientas mil pesetas) se proyectó la Chantrea. El Ayuntamiento ponía el terreno, el Patronato las herramientas y los futuros vecinos el trabajo.El 19 de marzo de 1950 se colocó la primera piedra del barrio de la Chantrea para la edificación de 300 viviendas, viviendas que ocuparían familias procedentes de toda Navarra. Eran casas que recordaban en algunos detalles (los portales, los tejadillos, elementos de madera en fachadas y balcones), a las casas de la montaña, como vemos en las fotos de las casas de Zuñiga de 1988. Contaban con un patio interior donde podían tener un pequeño terreno de cultivo, todo lo cual (su estructura y apariencia) le daba una imagen más de pueblo que de barrio urbano a esta zona de la ciudad. El nuevo barrio tendría  su centro recreativo, que vemos en la foto de J.Cia del siguiente párrafo de 1952, su dispensario médico, su cine, el cine Chantrea (construido en 1957) y posteriormente hasta su parroquia (Santiago Apostol), en 1969. A finales de los 50 y primeros 60, este núcleo poblacional se fue ampliando con bloques de viviendas de tres y cuatro plantas en la calle Magdalena y zonas más próximas, en uno de cuyos bloques viviría la hermana de mi padre, tras su corta estancia en la Tavesia del Ave María. Recuerdo que todos estos bloques contaban con una zona ajardinada que cuidaban los vecinos. Más tarde a mediados de los años 60 y primeros 70 la Chantrea se amplió con la construcción de nuevos bloques de viviendas, muchos de ellos con módulos de hormigón prefabricados. Eran las casas de Orvina (acrónimo de Organización de Viviendas de Navarra) que se levantaron en tres fases, en la zona existente al norte de la avenida de Villava. En la foto de Galle de 1966 vemos la construcción de una de las fases.

De mis recuerdos personales vinculados a este barrio recuerdo las caminatas dominicales, de crío, con mis padres por la calle de Vergel hasta la Magdalena, donde vivía mi tía, con los zapatos de charol recién estrenados apretando una barbaridad, o los largos viajes  por esa misma calle del Vergel hasta el instituto Irubide del que ya he hablado en otra entrada y en el que pasé cuatro de los mejores años de mi vida, o el primer supermercado o uno de los primeros que veía yo a primeros de los 70 en lo que llamábamos plaza de las Piramides, creo que fue el primer Eroski de la ciudad,  o los bares de la plaza Puente la Reina,  «El Abuelo» y el «Luis», o el bar «Irubide» en la confluencia de la calle Padre Adoain y Magdalena. El nombre del bar alude al nombre de  la casa de recreo que un  afamado dentista de Pamplona, Serapio Dutor construyó a primeros del siglo XX, en ese lugar, donde se producía la confluencia de los tres caminos.

También del barrio recuerdo otros muchos lugares, el instituto de formación profesional Virgen del Camino inaugurado en 1961 (y renovado por completo décadas más tarde), el colegio Mariana Sanz, unas escuelas infantiles o jardín de infancia, ¿podía llamarse en aquel tiempo «Belén»? que yo recuerdo existía justo enfrente de donde vivía mi tía en la calle Magdalena (¿podrían ser las mismas escuelas de la Magdalena en el llamado Camino de la Chantrea que aparece en la foto del comienzo de esta entrada, de J.Cia (1950)?, no lo recuerdo bien),  el camino de los Alemanes (Padre Adoain) que descendía en su primer tramo en una pronunciada cuesta entre las tapias del convento de los Capuchinos y la llamada «Casa Blanca» (en terreno del Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón) desde la zona de Capuchinos hasta el cruce de Irubide. En el ultimo tramo siempre te sorprendía, más bien te asustaban los abundantes perros de las fincas próximas. A la derecha estaba el paraje conocido como Rio de los Alemanes, una zona de baños frecuentada en los primeros años del siglo XX por una colonia de alemanes procedentes del Camerun. Junto a este párrafo ofrecemos una panorámica del llamado Río de los Alemanes en el año 1910. En mi casa  le llamábamos familiarmente a este camino «el camino de los sapos» por la cantidad de batracios que te encontrabas a lo largo del recorrido. Este camino, actualmente Padre Adoain  se llamó hasta 1960 «Vuelta de la Campana». De esta vieja calle nada o casi queda en la actualidad, su fisionomía ha variado por completo (con la construcción de viviendas y adosados en su lado izquierdo bajando desde la Avenida de Villava a la Magdalena), al igual que han cambiado también otras partes del barrio, como buena parte de la Avenida de Villava ( sobre todo en su parte izquierda) llena  hasta los años 90 de  actividades económicas (Talleres Iruña, Serrería Gil, etc) hoy sustituidas por nuevos bloques de viviendas o las inmediaciones del Hospital Psiquiátrico con la construcción a finales del pasado siglo del Parque del Mundo. Junto a este párrafo ofrecemos una panorámica de Jose Luis Zuñiga de la avenida de Villava del año 1983, con la «Casa Colorada» y su anuncio de la Casera a la derecha de la imagen, en los terrenos del Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón.

Fotos, por orden de aparición de izquierda a derecha: Mikel Goñi (1992), J.Cia (1952), J. Cia (1950), Anselmo Goñi (1895), J.L. Zuñiga (1988) (casas y plaza de la Chantrea), Galle (1966), J.Cia (1952), J.L Zuñiga (1983) y foto sin filiar de 1910 aparecida en el libro de J.J. Arazuri, «Pamplona, calles y barrios».

El Instituto Irubide (1977-1981)

Tras terminar la EGB en junio del año  1977 y la obtención del Graduado Escolar, tocaba elegir. Los chavales (trece años), o en muchos casos los padres, elegían por nosotros: Bachillerato o Formación Profesional. Comenzaba la primera división de los viejos amigos de la infancia que más o menos te habían acompañado a lo largo de la educación primaría, luego llamada EGB. Inicié el Bachillerato, entonces llamado BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) en septiembre de 1977 en el Irubide, Instituto Nacional de Bachillerato Padre Moret, situado en el comienzo del barrio de la Chantrea, muy cerca del paraje donde el viejo Camino de la Magdalena se bifurcaba hacia el interior del barrio de la Chantrea por un lado y hacia Capuchinos, a través del Camino de los Alemanes, por otro. Nuevos compañeros y compañeras, nuevas amistades. Se abría una nueva etapa de la vida. El viaje al instituto, desde casa, lo hacíamos o compartíamos, generalmente, varios compañeros-as, desde Marcelo Celayeta, luego bajabamos por Cruz de Barcacio, atravesábamos el Puente de San Pedro y enfilábamos la larga calle del Vergel hasta la Magdalena. De aquellos cuatro años (1977-1981) que pasé en el Irubide he de decir que guardo un gratísimo recuerdo, especialmente de los dos últimos.
El instituto se había construido entre 1970 y 1971 e inició su andadura en 1972. De su construcción adjunto esta vieja fotografía que ha llegado a mis manos, junto a la parroquia de Santiago. De aquella época recuerdo, con agrado,  algunos profesores como Belen Osacar y Carmen Beperet que nos dieron Francés, Germán Gonzalez y Jose María Romera que nos dieron Lengua Española, Santiago Arellano que impartía Literatura, Carmen Olascoaga, Matematicas, Felipe Val, Latín, Merche Manero, María Antonia del Burgo y Mutiloa, Geografía e Historia, Juan Mari Guasch, Filosofia, Vicente Galbete, Dibujo, Ana Pueyo, Griego, y tantos otros que se pierden en la bruma de los recuerdos, recuerdos  de hace más de 30 años. Ahí es nada. Recuerdo las primeras excursiones en el primer curso: a Roncesvalles, Sanguesa, Zumaya, etc, las fiestas del instituto, sobre todo las de los últimos años con actividades culturales en el salón de actos: recuerdo un ciclo de cine clásico con películas como  «El acorazado Potemkin» o «Un perro andaluz.»o una conferencia de mi admirado J.J. Arazuri, a quien conocería muchos años más tarde, por motivos profesionales, recuerdo también actividades musicales o de teatro en dicho salón, algunos calderetes  en las inmediaciones de la  UDC Chantrea y en la campa detrás del instituto, conciertos de rock en los primeros 80, etc. Fueron años un tanto  convulsos pero apasionantes tanto en nuestras vidas como en la historia de nuestro país. Sin ir más lejos, la tarde del  golpe de estado del 23-F nos sorprendió en plena clase de Latín del profesor Val.
Entrabamos al instituto bien por la puerta trasera, después de atravesar la campa de Irubide (en aquellos años estaba muy lejos de ser el parque que es hoy) o bien por la delantera que daba a la zona de la Magdalena, entrando desde la calle Lumbier.El instituto contaba además de con un salón de actos, con un gimnasio, canchas de futbito y baloncesto, laboratorios, una pequeña cafetería, etc.  El frontón se empezó a construir a primeros de los 80 y se cubrió algo más tarde, como podemos comprobar en la foto. Recuerdo los largos pasillos, las diferentes aulas, los grandes ventanales. En aquellos años podía haber 8 aulas por cada curso. El instituto, de baja más dos alturas se había construido en 1972 (con la misma apariencia se construyó el  Ermitagaña, osea el Navarro Villoslada) y aunque estaba concebido para unos 850 alumnos, en los años en que estuve, llegó a contar con unos 1.200 alumnos, y excepto en COU,  en que estábamos unos 22 alumnos, en el resto de cursos estaríamos unos 30 alumnos por aula. A diferencia de los tiempos actuales la jornada en la mayoría de los cursos era de  jornada partida, por la mañana y por la tarde. Los tres primeros años componían el BUP, con el que obtenías el titulo de Bachiller, luego el último año era el COU (Curso de Orientación Universitaria) como anteriormente había sido el PREU. Tras el COU hacíamos las Pruebas de acceso a la Universidad, la entonces temida Selectividad que hicimos en los Institutos de la plaza de la Cruz. Anteriormente había lo que se llamaban las reválidas (cuarto y revalida y sexto y revalida). En el Plan anterior tras la enseñanza primaria venía el bachiller elemental (cuatro cursos) y el bachiller superior (dos cursos) además del PREU.Además del Instituto, donde pasamos la mayor parte del tiempo nuestro radio de acción en los recreos llegaba hasta algunos bares como el Abuelo y el Luis en la plaza de la Chantrea o el Irubide, un viejo bar en la confluencia de Magdalena y el Camino de los Alemanes. Recuerdo que en el lado izquierdo de la calle de la Magdalena subiendo hacia la calle San Cristobal había una especie de guardería u hogar infantil, y un poco más adelante el centro de formación profesional Virgen del Camino. En el lado derecho había un denso núcleo de viviendas, todas ellas del llamado Patronato Francisco Franco, y más adelante el colegio Mariana Sanz. Cerca de éste, allá por el año 1972 recuerdo que se abrió el primer supermercado Eroski en Navarra alrededor de la llamada plaza de las Pirámides.