Estampas de antaño: la máquina de pinball

Hay imagenes que se asocian a una época de nuestras vidas y las maquinitas del pinball, también conocidas por flippers, petacos, etc poblaron las tardes de muchos niños y adolescentes en los años 60 y primeros 70 del pasado siglo, junto a otros populares juegos como  los futbolines, un poco antes de que empezaran a proliferar las primeras máquinas  recreativas precursoras de los primeros  juegos de ordenador como  el Pac-Man o  los matamarcianos. A todos estos juegos y máquinas recreativas me referí en la entrada “Las salas de juego del Viejo Pamplona (1974-1980)”. En esta entrada dare unas pinceladas históricas  de este tipo de máquina que hace décadas se extinguieron. Para el que no lo conozca el pinball al que jugabamos consistía  básicamente en una maquina en la que se lanzaba una bolita de metal, disparada con un resorte, dentro de una caja inclinada con una cubierta de vidrio. La bolita debía golpear múltiples obstaculos dentro de la caja, y el jugador debía evitar que se cayera por efecto de la gravedad hacia el agujero existente en la parte más inclinada de la máquina usando un par de palancas, los llamados flippers, controladas por unos botones situados en los costados del dispositivo. Aun resuena en mis oidos el clink clink de las bolas rebotando, los juegos de luces, las mil y un musiquitas, toda una sinfonia de sonidos que llenaban las salas de juegos en aquellos años 60 y 70.

El origen o precedente de este juego habría que buscarlo en un juego frances llamado  “La bagatelle”, que se empezó a jugar en la corte del rey Luis XIV,  a finales del XVIII, que era una curiosa mezcla de los juegos del billar y de  otros juegos parecidos. Este juego se trasladó a los nacientes Estados Unidos de América dando lugar a la Bagatelle  americana que sufrió algunas pequeñas modificaciones. A finales del siglo XIX incorporó  un elemento muy importante, el lanzador de la bola y poco después surgieron los primeros modelos comerciales que se instalaron en algunos bares y tabernas, con patas de madera, monedero y cristal cubriendo  el tablero. No será, no obstante, hasta la década de los 30 cuando las antiguas bagatelles  se conviertan en las conocidas pinballs (de Pins, clavos y balls, bolas) en los Estados Unidos, con casi todo el funcionamiento básico de las máquinas que conocimos después. Estas primitivas máquinas eran absolutamente mecánicas, no usaban electricidad y los premios eran pagados en metálico, cigarros, dulces o bebidas pagadas por el administrador del local. En los años 40 en algunos estados de la Unión fueron consideradas máquinas de apuestas lo que les lleva a la prohibición, en algunos casos durante décadas.

A mediados de los 30 se comienzan a ver las primeras máquinas electrificadas que empiezan a emitir algún tipo de sonido si bien los flippers electromecánicos conocieron su mayor expansión a partir de los años 50. Pero tenían un problema y es que a menudo levantando  la máquina se podia hacer trampa. Todavía no se había inventado el mecanismo que  evitaría lo que llamabamos falta. Tenían un tirabuzon para lanzar la bola y cerca una manilla para recuperar la bola manualmente. También a partir de los años 30 comienzan a verse las primeras máquinas con cabezal,  un cabezal informativo primero y  con el puntaje del juego después, es decir hasta entonces las máquinas solo disponían del tablero de juego. Un  avance muy importante fue la introducción de las paletas electromecánicas a finales de los años 40, los llamados flippers,  que permitieron un mejor control de la bola por el jugador, la colocación abajo y en el centro del terreno de juego fue ya en la década de los 50. La segunda guerra mundial provocó un declive en la fabricación de estas máquinas aunque acabada la contienda  conocieron un increible resurgimiento.  A pesar de no existir chips las máquinas contaban con un cada vez más sofitisficado sistema computacional basado en elementos mecánicos activados en función de los logros del juego. En España será la empresa Petaco S.A fundada en 1962, la más importante del sector y de la que adjunto algunas fotografías (de su publicidad y  sus instalaciones).

Con los años y los avances tecnológicos aparecieron nuevos dispostivos electromecánicos como contactores, relés, motores y un montón de cables para una complejidad creciente pues en los tableros se colocaron multitud de luces, rampas, objetos parecidos a setas, -conocidas como bumpers-, puertas traseras, caminos metálicos, zonas con imanes, dobles flippers, dianas para conseguir bolas extras, botones que activaban efectos y ampliaban los retos y en consecuencia la puntuación.  A partir de los 50 se incorporaron cada vez más avances electromecánicos, permitiendo en los años 60 y  70 marcadores para dos o más jugadores y su evolución les hizo cada vez mas parecidos a las que conocí en mi infancia y adolescencia. A mediados de los años 70 llegará la electrónica a estas máquinas sustituyendo los contadores por modernos displays digitales generando diferentes tipos de sonido tipo  campanitas y otros  espaciales. Las cabeceras y el tablero se ilustraban con los temas de moda, generalmente cinematográficos pero también deportivos. A lo largo de los años 80 los salones de juegos donde hasta entonces habían reinado casi en solitario los flippers,   junto a billares, futbolines y pingpong,  cedieron sus espacio a las maquinas de video, conocidas como arcades: Asteroids, Space Invaders, Pac-Man, Missile Command, Donkey Kong, etc. Posteriormente las consolas caseras, el internet y el ordenador les dieron la puntilla definitiva hasta su total desaparición.  Hoy  en dia  mantienen su memoria los ordenadores  a través de recreaciones virtuales, estando en manos,  algunas de aquellas máquinas, de coleccionistas amantes de objetos retro.

Fotos: Nº 3 y 5: Fotos extraidas del blog http://blogpinball.blogspot.com/. Foto nº 2: Foto extraida de https://www.recreativas.org/. Imagen facilitada por: Asociación A.R.C.A.D.E.

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