Comercios del Viejo Pamplona: Casa Casla (1905-2002)

En esta entrada hablaré sobre Casa Casla, otro establecimiento icónico y emblemático donde los haya en Pamplona. ¿Quien no se acuerda de los famosos chorizos de cartón que colgaron de sus balcones durante décadas?. En 1905 José Casla inaugura su conocido ultramarinos que permanecería abierto hasta el año 2002. José Casla, originario del pueblo La Nava de Castilnovo (Segovia) era hermano de Gregorio Casla que regentaría, igualmente,  diversos establecimientos del mismo ramo en Donostia, el más famoso, la llamada Charcutería Francesa. Fue en los años 40 cuando a José Casla se le ocurrió adornar la fachada de su establecimiento y del primer piso con decenas de chorizos de El Pamplonica. Al parecer Casla era amigo de los Villanueva que por aquel entonces tenían la fábrica de chorizos en la calle Mayor y uno de cuyos hermanos fundó «Chorizos El Pamplonica». Fue una magnífica acción publicitaria que como se ve tuvo mucha más trascendencia de la que preveía su promotor. Los chorizos nunca fueron de verdad, primero fueron de madera y posteriormente de cartón, aunque más de un incauto se creyese lo contrario. En la segunda y tercera década del siglo XX aparecen numerosos anuncios del establecimiento en la prensa local: “José Casla, comestibles, vinos y licores”.  O “José Casla. Primera casa en productos alimenticios. Licores y vinos de postre. Cafés bien tostados todos los días. Chocolate Martín el mejor del mundo, reconocido por las personas de buen gusto. Servicio rápido a domicilio”. Se anunciaban como la primera tienda de Pamplona de ultramarinos finos, tal y como aparece en el rótulo de la fachada.

A José Casla le sucedió en el negocio su hija Marichu que se casó con Alejandro Zabalza, con el que tuvo nada menos que 10  hijos. Todos nacieron en el edificio. En los últimas décadas de su historia una de las caras más visibles de la tienda, además de la de su madre Marichu y de alguna de sus hermanas era la de Alejandro Zabalza Casla, «Guchin», el 5º de los hermanos, coincidiendo, así, la segunda y tercera generación del negocio. Aprovechando la rehabilitación del edificio en el año 2002, la familia decidió cerrar el comercio y Alejandro entró a trabajar en una empresa de jardinería local  que se encargaba entonces del mantenimiento de los jardines de la ciudad, y lo hizo hasta que se lo permitió la enfermedad,  falleciendo en el 26 de agosto de 2012, a los 57 años de edad, apenas una semana después que su madre Maritxu. Alejandro Zabalza Casla fue un personaje muy popular en la ciudad: sanferminero de pro, dantzari de Ortzadar y del grupo municipal de danzas, además de txistulari, atabalero, miembro de la Corte de San Fermín, de la Cofradía de la Dolorosa y la Hermandad de la Pasión del Señor, y buen amante de la montaña, la bicicleta y la pelota. Casa Casla, es otro de los emblemáticos establecimientos que perduran en nuestro recuerdo.

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