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Comercios del Viejo Pamplona: Casa Ataun (1898-2020)

Hace unos pocos días, el pasado  30 de junio,  cerró uno de los establecimientos centenarios más conocidos de la ciudad: Casa Ataun, tras más de 120 años de trayectoria. El Ayuntamiento rescató este establecimiento del cierre en 1983, pero 37 años más tarde esta tienda no ha podido encontrar relevo. Pamplona va perdiendo buena parte de su patrimonio comercial y por lo tanto de la historia de sus calles, esa historia a ras de suelo que podemos ir viendo cambiar a lo largo del tiempo, esa historia que forma parte de nuestros recuerdos personales y de nuestra propia vida. Dentro de poco,  a medida que vayan cerrando más comercios centenarios,   ¿Qué nos quedará de la historia de esa Vieja Pamplona de la que este humilde blog es tan solo un modesto divulgador?

El origen de Casa Ataun, -conocida por sus pastas y tortas de txantxigorri, chocolates y regalices-,  se remonta a 1898, aunque según otras fuentes, -no hay constancia documental de ello-, podría datar de 1886. Y es que hay  en el Ayuntamiento una hoja de registro de las fincas urbanas fechada el 14 de diciembre de 1898  en la que figura,  como propietario del nº 14 de la calle Eslava,  el señor  Ubaldo Ataun Legarreta.  En la hoja catastral de riqueza industrial del Ayuntamiento de Pamplona se indica que el comercio  se iba dedicar a la fabricación de velas de cera así como a la  venta de chocolate y otros artículos. Si bien, en este caso, la producción de velas cesaría a los pocos años, concretamente en 1905. La mayoría de los chocolateros eran también cereros. Hay una razón histórica para ello. Cuando en el siglo XVI llegó el cacao de América  a España, el cerero,  -que trabajaba la cera para hacer cirios, velas, antorchas para el culto y para el alumbrado de los hogares-,  ya hacía confitería con la miel de los panales. No hay que olvidar que  de los panales se extraían la miel y la cera, y con la llegada del cacao, el cerero se hizo chocolatero y las cererías se convirtieron también en chocolaterías.

Como en otros muchos comercios, Ubaldo vivía en el mismo edificio en que tenía la tienda. Allí vivía con su mujer, Rosa Roncal, y habían nacido alguno de sus cinco hijos: Fortunato, Dolores, Jesús, Guadalupe y Joaquín, de los cuales Joaquín fallecería pronto, al igual que su esposa de la que quedaría viudo en 1915. Ubaldo fallecería en 1931 heredando el negocio el resto de sus hijos, si bien serán los varones, Fortunato y Jesús, los que lleven la tienda  a  partir de ese momento. Ninguno de ellos tuvieron descendencia. Dolores murió en 1948 y Guadalupe vendió su parte a sus dos hermanos en 1962. Fortunato fallecía en 1974, quedándose a cargo del negocio,  Jesús Ataun. En 1983, el Ayuntamiento compraba el edificio de Casa Ataun por tres millones de pesetas, con el objeto de preservar o mantener este comercio tradicional. Jesús se jubilaba el 3 de julio de ese año, ya tenía 82 años.  Durante el  tiempo que duró la rehabilitación del edificio Jesús Ataun residió en una habitación del hotel La Perla, a costa del Consistorio.  El Ayuntamiento le ofrecía residir y trabajar en el mismo edificio, pero Jesús decidió seguir alojado en el hotel y rechazó la propuesta municipal. Jesús  cobraría una renta vitalicia del Ayuntamiento  de 100.000 pesetas a cambio de ayudar al nuevo arrendatario Félix Inda Garralda,  a aprender las viejas recetas originales de Casa Ataun. Jesús fallecería en la Casa de Misericordia en 1991. Durante los últimos 35 años, desde el 1 de julio de 1985,  Félix ha vendido, con la inestimable ayuda de su hermana Nekane todo tipo de productos de confitería, merengues, regaliz, chocolate y sobre todo sus conocidas pastas y tortas de txantxigorri, fabricadas de forma artesanal.

Foto: Nº 1: Jesús Ataun en su tienda de la calle Mayor. Años 70-80. Archivo de José Castells Archanco. Fotos Nº 3 y 4. Javier Muru. Adoquines y Losetas