Biografías: Mariano Carlón (1910-2009)

Retomo la sección de Biografías de este blog con una personalidad, D. Mariano Carlón Maqueda que tuve el honor de conocer y de tratar hace 35 años, concretamente en los años en que tuve ocasión de colaborar muy activamente con el Ateneo Navarro (concretamente durante los años 1987 a 1989), entidad que presidió en los primeros seis años de su andadura (1985-1991). Recuerdo que le propusieron, desde el grupo promotor de la entidad para dicho cargo, porque todo el mundo veía en él a ese hombre querido por todos, un hombre sabio y bueno al margen de las contiendas  y banderías políticas a la que en esta tierra hemos sido tan aficionados. De él recuerdo su imponente figura física, a pesar de su avanzada edad y sus crecientes problemas de salud, estaba casi ciego cuando le conocí, dicen que como consecuencia de los rayos X que utilizó en su consulta durante décadas. Recuerdo  su hablar pausado y tranquilo, era un gran conversador, su impresionante memoria e inteligencia,   su profundo humanismo… Extraordinario melómano, poseía una ingente cantidad de discos en su casa de la antigua plaza del Conde de Rodezno, además de una monumental biblioteca. Tuvimos un puntito de complicidad, pues con frecuencia me preguntaba, siempre que me veía,  si había regresado  al pueblo de mis padres, Fuentes de Nava, que distaba apenas 18 kilómetros del suyo, donde se había criado Cisneros, en plena Tierra de Campos palentina y al que volvería muchas veces a lo largo de su vida, siempre que le fue posible. Carlón era un hombre extraordinariamente culto que había tenido la fortuna de conocer en Madrid a algunos de los más conocidos escritores e intelectuales de  su época: Valle Inclán, Benavente, Azorín. Fue además discípulo de Gregorio Marañón. Fue un hombre que, como veremos, dejó una huella imperecedera en nuestra ciudad, presidiendo además del Ateneo otras entidades culturales como el Orfeón Pamplonés (1962-63) o entidades profesionales como el Colegio de Médicos  (1963-1970). Como médico atendió a más de 25.000 personas a lo largo de su carrera profesional, como especialista en su consulta de Pulmón y Corazón  en el nº 53, 1º de la calle San Fermín y en el Sanatorio Antituberculoso de Barañain.

Don Mariano nació en Gijón el 19 de enero de 1910, si bien muy pronto marchó con su familia a la localidad de Cisneros. Su padre Veturio Carlón era abogado en Valladolid, si bien se trasladó pronto a la pequeña localidad de Tierra de Campos donde Mariano inició sus primeras letras. Cursó el bachillerato en el Colegio de los Jesuitas de Valladolid  entre 1920 y 1925 e inició sus estudios universitarios en la Facultad de Medicina  en 1926, con apenas 16 años, estudios que finalizaba en 1932, con la calificación de sobresaliente en su examen de Licenciatura. Sería en Valladolid donde conocerá también a su futura esposa Doña María del Carmen Solano Garrido, estudiante de Magisterio, con la que tendrá más adelante dos hijas y un hijo. Finalizada su licenciatura se traslada a Madrid donde realiza su doctorado y encamina su especialidad hacia la Tisiología,  que es la parte de la Medicina que estudia la tuberculosis. En Noviembre de 1932 obtiene el título de Inspector Municipal de Sanidad. Hasta 1935 ejerce como medico asistente voluntario en el Hospital del Rey y amplia estudios con prácticas en el Dispensario antituberculoso del Distrito de Universidad, en el Instituto Nacional de Higiene y en la Escuela Nacional de Sanidad. En Noviembre de 1935 fue nombrado médico residente del Sanatorio Antituberculoso de Sierra Espuña (Murcia), pero la guerra cortó su meteórica carrera médica. En enero de 1938 se incorporaba a filas en el ejército republicano como teniente médico de la Guardia de Asalto, participando en la batalla de la Cuesta de la Reina y llegando al grado de capitán médico. Terminada la guerra se reincorporó a su puesto en el Sanatorio de Sierra Espuña, si bien fue nombrado director interino del Sanatorio de Canteras  en Murcia,  donde permaneció apenas seis meses, regresando a Sierra Espuña donde estará  hasta 1944, y en donde será medico ayudante y hasta director interino durante el último año de su estancia. En 1941 había ganado las oposiciones a médico ayudante del Patronato Nacional Antituberculoso a la que vez que se diplomaba en Cirugía Pulmonar.

En 1944 ganó las oposiciones a Director de Dispensario y Sanatorios del Patronato Nacional Antituberculoso siendo nombrado el 4 de noviembre director del Sanatorio Antituberculoso Nuestra Señora del Carmen en Pamplona, a donde llegó a finales de mes, pasando su primera noche en el Hotel Yoldi. ¿Qué debió sentir este hombre culto y  bueno, al llegar a aquella ciudad provinciana, cuasi rural, cerrada sobre si misma,  recién salida de la contienda, donde uno de los bandos hacía ostentación continua en las calles de su victoria?. El, que por circunstancias le había tocado pasar la guerra en el bando perdedor. Carlón supo ganarse enseguida el cariño y reconocimiento de aquella ciudad, en primer lugar  como profesional, y además se convirtió en muy  poco tiempo en  una de las personas más valoradas hasta el punto de ser   propuesto para presidir alguna de las entidades con más solera de la ciudad. Como su maestro Gregorio Marañón o Victoriano Juaristi, Carlón pertenecía a esa rara generación de médicos con un profundo perfil humanista,  empeñados en reanimar  la vida cultural de su entorno. Amante de la música, las artes y las letras, en 1957 se incorporaba a  la junta directiva de  la Sociedad de Conciertos Santa Cecilia, bajo la presidencia de D. Félix Huarte. En 1979, D. Mariano fue nombrado  vicepresidente de la citada entidad. También en 1957 entraba como vocal en la Junta del Orfeón, del cual sería presidente entre 1962 y 1963, contribuyendo decisivamente a la internacionalización de la masa coral. Fue vicepresidente de ANFAD, precedente de ANFAS, desde 1961 a 1967, con una participación muy activa en su impulso y desarrollo, en un momento en que no había el suficiente apoyo a las personas con discapacidad intelectual. El tenía su particular y dolorosa  experiencia con su  único hijo varón.

Apenas habían pasado dos años desde  su llegada a Pamplona, en 1946, cuando  fue nombrado vicepresidente del Colegio Oficial de Médicos de Navarra, permaneciendo en el cargo hasta 1949. El 20 de diciembre de 1963 fue nombrado presidente del Colegio, cargo que ostentará hasta 1970. Durante su mandato  consiguió numerosas mejoras para la clase médica y  trasladó la sede de nº 40 de la calle Zapatería, donde había permanecido desde el año 1926 al nº 19 de  la calle Navas de Tolosa que se hizo efectiva en diciembre de 1968. En 1970 recibía del Gobierno de España la Encomienda de la Orden del Mérito Civil de Sanidad. Se jubiló como médico en 1980. Tras su paso por la presidencia del  Ateneo (1985-1991) fue  reconocido en el año 1993  con el Gallico de Oro por la Sociedad Gastronómica Napardi. En los últimos años del pasado siglo fue homenajeado con frecuencia  tanto en Palencia como en Pamplona, por la mayoría de las entidades en las que había colaborado a lo largo de su vida,  falleciendo el 19 de enero de 2009 cuando cumplía 99 años. Su inseparable esposa, Doña Maria Carmen lo había hecho un año antes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *