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Historias de la radio: De “La Voz de Navarra” a Radio Cadena (1957-1989)

De nuevo con la radio a vueltas. Esta vez con otra emisora que algunos recordarán “La Voz de Navarra”. La primera noticia que aparece en prensa sobre la instalación de “La Voz de Navarra” es del 3 de abril de 1957, en una noticia del periódico “Arriba España”. Será, sin embargo, el 7 de abril de 1957, de una a dos y media de la tarde cuando comience a emitir en pruebas la emisora, por primera vez, con el indicativo EFE 57. Su potencia era de 5 kilowatios y se podía escuchar en toda Navarra. Las emisiones de pruebas se prolongaron a lo largo de varias semanas. En agosto de 1957 se instaló en el estadio Ruiz de Alda, actual Larrabide, una antena de casi 110 metros de altura  y 7.000 kilos de peso. Sin embargo, hasta el 6 de marzo de 1958, operó  con una antena auxiliar de 80 metros lo que limitaba su audición y alcance. Con la entrada en servicio de la nueva antena radial que emitía con una longitud de onda de 420 metros mejoró su potencia y difusión, a la vez que su audición. Los locales de la emisora se instalaron en un chalet de la calle Navarro Villoslada, en el nº 17. Su primer director fue José María Pérez Salazar, el que fuera uno de los primeros locutores de la radio navarra.  La inauguración oficial de la emisora tuvo lugar el 22 de marzo de 1958. Emitía de 10 de la mañana a 12 de la noche, aunque en dos bloques, el primero terminaba a las cuatro de la tarde y el segundo empezaba a las siete. Eran de producción local los espacios religiosos, algunos informativos, los espacios patrocinados y programas especiales. Otros muchos espacios eran de producción en cadena.  Algunos años antes, el 14 de noviembre de 1954 se había constituido la REM, Red de Emisoras del Movimiento, muchas de ellas habían dependido previamente de la FET y de las JONS y muchas  como la de emisora de Pamplona llevarían el indicativo de “La Voz”, otras el indicativo ” Radio Juventud”. La emisora central de la cadena era “La Voz de Madrid”.

Entre los espacios religiosos de la emisora estaban la misa dominical o  el rosario diario, a las siete y media de la tarde; entre los informativos, las cotizaciones de bolsa, el informativo local “Detrás de la noticia”;  patrocinaban espacios firmas como Casa Arilla de la calle Zapatería “Música y Noticia”, Muebles Sema de la calle Amaya “Viernes fémina” con el concurso “La Voz que vuelve” y en conexión con Madrid, “La letra con radio entra” y “Adivina, Adivinanza” con el patrocinio de Gallina Blanca; el programa deportivo por excelencia era el fin de semana “Domingo Deportivo Español” creado en 1955 o 56 y dirigido inicialmente por Matías Prats y Juan Martín Navas. Había programas especiales como “Fiesta en la radio” dedicado a los enfermos; radio teatro en “Teatro en el aire” y multitud de espacios musicales como “Aperitivo musical”, “Música por la sobremesa”, “Música del aniversario” (dedicado a los inevitables discos dedicados), “Concierto de tarde”, “El género chico”, “Zarzuela”; programas taurinos: “Entre barreras” o “Sol y sombra”,  pero por encima de todos ellos el espacio diario (de 22.30 a 1,00) “Las siete cabalgatas de la REM”, que se empezaron  a radiar por las 40 emisoras de la cadena, a partir del 15 de diciembre de 1958.

Cada noche se emitía un programa diferente: “La caravana de la ilusión”, “La cabalgata de los reportajes”, “El festival de las estrellas”, “Todo es música”, “Escuela de millonarios”, “Operación felicidad” (del que dejo un anuncio de enero de 1959) y “Marca y ruedo”. En “Operación Felicidad” había multitud de concursos con grandes premios dirigidos a diferentes sectores sociales. Participaron en estas cabalgatas voces de la radio como Cesar González Ruano, Bobby Deglané, Maruja Cavalled, Antolín García, Marisol del Valle, Tico Medina, Matías Prats, (algunos de los cuales como Deglané, Marisol, Ruano, Tico y Matias) aparecen reflejados en estas páginas, etc.

En los primeros años 60, la programación de “La Voz de Navarra” estaba compuesta por espacios en cadena como “Domingo deportivo español” o los seriales de media tarde  y por espacios de producción local, donde predominaban, sobre todo, los programas musicales. En 1964, la programación de la emisora se iniciaba a las 10 de al mañana y se cerraba  a las 23,15 horas. Se empezaba con música, para seguir con  la lectura de la prensa y un noticiario local y provincial que en los años 70 se llamaría “Navarra en noticias”. Hasta el primer diario hablado se intercalaban espacios musicales, culturales y de información servicio (“Pentagrama de la felicidad”, “Páginas célebres” o “Cartelera de espectáculos”, el sábado “Trailer Cinematográfico” (con el mismo formato que el programa homónimo de Radio Requeté) y  al mediodía el Angelus. En 1968, a los dos diarios hablados se sumaría el nuevo informativo nacional “España a las 8”. Recordemos que hasta 1977 todas las emisoras estaban obligadas a conectar con Radio Nacional de España. Los boletines horarios se iniciaron el 1 de enero de 1963 pero fue en 1967 cuando se incorporaron a la programación de la REM (luego REMCAR). Tras el parte del mediodía venía la “Música del Aniversario”, el serial, algún programa para la mujer, nuevos espacios musicales y culturales, el rosario y el diario hablado de las 10 de la noche. Tras él,  la “Gaceta de los deportes” y de nuevo música, esta vez clásica,  hasta el fin de la emisión. A finales de los 60 aparecía el espacio “Cartelera de bailes” que se emitía sábados y/o domingos, y que surgió al calor de la proliferación de boites y discotecas, en  aquellos años,  en nuestra ciudad. Los domingos y festivos  a las 7 de la tarde se emitía “Tarde de toros” conducido por el popular y mencionado Matías Prats.

Como en Radio Requeté,  el capítulo más surtido era el de los espacios musicales: “Música para la sobremesa”, “Música del Aniversario”, “Música de baile”; desde 1965, “Música a su gusto” (en antena más de 15 años y también de canciones dedicadas)  y  “Melodías para la velada”,  y desde 1970, “Musical elegido”, “Música para todos”, “Música para el atardecer” y el espacio de música joven “Top 50”, en 1973. También había programas dedicados a la música de actualidad como “Musical Express”, “Antena Hispavox”, “Carrusel de éxitos”, “Diario de los discos”, “Discoprimicias” con Antolín García, etc y programas dedicados a la llamada canción española. Entre los espacios deportivos en cadena, además de “Domingo Deportivo Español” se emitía un programa diario, de 21,30 a 21,50 de la noche,  bajo el nombre de “Radiodeporte” dirigido y presentado también por Matías Prats.

Entre los deportivos locales se encontraban la “Gaceta del deporte” (primeros años 60), “El futbol de Navarra” (1969) y “Siguiendo nuestros colores” (1971). A principios de los 60 se comenzaron a retransmitir regularmente los partidos de Osasuna, con previos del encuentro. La quiniela tenía su hueco en “Catorce aciertos” o la “Quiniela Arpón”. Había un huequito par la  pelota en “Noticias pelotazales”. El serial más popular de la cadena en los años 70 fue la famosísima “Simplemente María”, en emisión desde 1971 a 1973, y que con más de 400 capítulos se convirtió en el serial más largo de la historia de la radio y en uno de los más populares, a la altura de seriales históricos de la SER como “Ama Rosa”. Del resto de seriales de la cadena ya hablé en la entrada correspondiente del blog. Como en la SER, junto a los seriales encontrábamos “Radioteatro”, los domingos  a la noche y “Teatro en el estudio”, los viernes. Danone, Soniclima o Telefunken patrocinaban algunos espacios. Un espacio local con cierto toque de humor fue el espacio local  “Critica con ritmo”, emitido, desde 1974, de 15 a 15,30 horas, donde se  se realizaban críticas de diferentes aspectos de la actualidad social, deportiva y cultural de la ciudad,  acompañadas de alguna cancioncilla,  cuya letra le iba como anillo al dedo a la mencionada crítica.

Entre los programas de variedades estaban en los años 70 “Cadena Ibérica”, “Café, copa y puro” con Alfredo Amestoy, “Tarde del sábado”, “Radiodomingo”, “Iruña matinal”, “Los siete días de Tico” (con Tico Medina), “Radio 24”, de Joaquín Soler Serrano o el ya mencionado en la entrada de Radio Requeté, “Caravana de amigos”, realizado por RNE desde 1968, el mejor ejemplo de los programas de la radio de carretera. Como en la SER, había una amplia diversidad de espacios para todos los gustos y públicos: históricos (“Páginas celebres” y “Episodios nacionales”); de divulgación científica (“El mundo de la ciencia”); el “Bachillerato Radiofónico”; de rescate o descubrimiento artístico o cultural en “Misión rescate”; para los niños (“Ondas escolares” y “El ballenato”, Orbea patrocinaba alguno de esos programas); para la mujer (“Confidencias”, “Cosas de mujeres”, “Viernes fémina” y sobre todo “Cita en la mañana”); para el agro en “La hora del campo” y como en Radio Requeté también había un espacio orientado a la audiencia más fiel, el “Club del Oyente”; humanitarios (dedicados a los emigrantes, con “Aquí, Alemania” y “Españoles en Europa”) o que premiaban las gestas de los niños en el popular “Operación Plus Ultra”, en antena desde 1963, emitido inicialmente por RNE y luego por la REMCAR y CES.

La Voz de Navarra se convertía en 1978 en Radio Cadena Española junto al resto de emisoras de las cadenas REM-CAR y CES, si bien su denominación se había empezado a utilizar dos años antes en 1976. En los años 80 asistimos a un descenso de la programación local y, en algunos casos, a un intento de recuperar las estaciones de Ffrecuencia Modulada para esos contenidos, si bien durante esta década Radio Cadena tendría un marcado carácter local con 9 horas en la Onda Media y 14 en la FM. Como en la SER la música se trasladó a la FM, desaparecieron los seriales y la radio se hizo fundamentalmente informativa y diversa en su parrilla. Durante 4 años, Radio Cadena contó con cinco  boletines informativos regionales  e informativos y boletines horarios en cadena, para posteriormente volver a recuperar los boletines e informativos de Radio Nacional.

En 1981 dejaba el cargo de director de la emisora el que lo había sido desde su nacimiento en 1957, José María Pérez Salazar. Le sustituyó en julio de ese año, Serafín Ramírez. Como en la entrada anterior hablaré de algunas de sus voces y protagonistas más destacados. El tudelano Serafín Ramirez había comenzado  a trabajar como técnico en Radio Tudela  en 1961. Era entonces  lo que se llamaba un perito electrónico. Circunstancialmente, por una necesidad de la emisora,  se tuvo que hacer cargo de la locución. Fue entonces  cuando descubrió que su vocación no era la electrónica sino la periodística radiofónica. Llegó a a Pamplona sobre 1966 aunque antes de esa fecha estuvo haciendo la mili en el Sahara y encargándose de  Radio Ifni, emisora de la Africa Occidental española. Fueron sus primeros compañeros, en La Voz de Navarra de mediados de los 60, Celia Embún, Rafael Vázquez y Maria Socorro Pemán. Presentó multitud de programas, pasando de locutor a jefe de programación y emisiones y como he dicho, desde 1981 a director.

Dentro de los espacios de servicio público de la emisora en estos primeros años 80 estaba “Mercarradio”, con compras y ventas, “Notas locales” con información sobre actividades y cursillos, “Buzón de pérdidas y hallazgos”, los comentarios a la cartelera de cine y televisión así como el sorteo de la Lotería Nacional, los sábados al mediodía. Algunos de estos espacios de información servicio se agruparían, en 1987, en “Micrófono público”. Entre los programas deportivos estaba “Radio cadena deportes” o los locales  “Radiodeporte”, “Siguiendo nuestros colores” con Juan Yeregui en la dirección o el “Polideportivo” dominical de Angel Inda. La música seguía contando con clásicos como “Música  a su gusto” o “Musical elegido” o “La jota” (1975)  del padre Valeriano Ordoñez. En cuanto a los magazines habría que recordar en 1982, por la mañana “A la de tres, la radio” con Gonzalo García y  por la tarde “La hora punta” de Luis del Olmo. Y el fin de semana, “Viva el sabado” con música, contacto con el oyente y buen humor de la mano, en diferentes momentos, de Pedro Roncal y Pedro J. Castillo. Otros espacios memorables fueron “Taconera”, “La noche es de Pilar”, “De tarde en tarde”, “Te va  a gustar”, estos dos últimos conducidos por Pablo Ramos en 1986. Entre los concursos y programas patrocinados “El que sabe, sabe”, “Las cosas de Inda” o “Casco Antiguo” espacio patrocinado por los comerciantes de la asociación de la zona y que tocaba diferentes temas de contenido ciudadano o sobre la situación del Casco. Muy parecido era “Zurekin”,  patrocinado por la asociación de comerciantes de Alsasua.

Uno de los programas más emblemáticos de la cadena, a semejanza de lo que fue “Iruñerías” para Radio Requeté fue el espacio “Navarrerías” (1982) conducido por Serafín Ramirez y María Socorro Pemán y con un formato, en parte similar, aunque en esta ocasión contaba con personalidades, expertos y cargos públicos en el estudio y con el alcalde dentro del subespacio “Consultorio municipal” dentro de un macroespacio programático de más de 4 horas que contenía también consejos, consumo (generalmente a cargo de la asociación de consumidores Irache) e información servicio. Otro programa de gran arraigo fue “Pulso de la ciudad” en antena hasta 1983 o “Las cosas de nuestros oyentes”. Había un programa realizado en cadena con formato de debate que se llamaba “Apueste por una” con María Teresa Campos y Purita O´Hara sustituida luego por Patricia Ballesteros.

Al contrario que en Radio Requeté se mantuvieron, incluso reforzaron, los espacios destinados a la mujer. Entre ellos destacaba “Nosotras”, dirigido y presentado por Celia Enbum, desde 1982,  y “Nuestros Consejos” (1983) presentado por María Socorro Pemán. Celia Enbum empezó haciendo teatro en Radio Requeté, pero pasó a “La Voz de Navarra” de la mano de José María Pérez Salazar. Fue el primer fichaje de la radio allá por 1957. María Socorro Pemán llegó a la emisora igualmente en 1957, tras unas duras pruebas de un concurso-oposición para una plaza de locutora. Ya desde joven le gustaba recitar y  hacer teatro y se introdujo en la radio, en algún programa infantil. Puso voz  a todo tipo de programas: culturales, taurinos, deportivos, informativos, consultorios, entrevistas, etc, a lo largo de sus más de treinta años en la emisora, aunque donde más éxito  tuvo fue en los espacios directos con los oyentes,  donde se mostraba siempre cordial, inmediata y directa como el citado “Nuestros consejos” o   “La hora de la amistad” (un espacio de música y contactos que empezó a emitirse a finales de 1983) y el mencionado “Navarrerías”.  Celia Enbum,  junto a María Socorro Pemán constituyeron el duo de voces femeninas que caracterizó la historia de esta emisora y cuyas voces sirvieron de soporte  a tantos y tantos programas. El consultorio de Helena Francis que anteriormente pasó por varias emisoras, entre ellas la COPE, recalaría en estos primeros años 80, en Radio Cadena. A este consultorio le seguiría posteriormente  el de Ana María Masalli.

En los primeros 80 comenzó la explosión de los cursos de idiomas: de inglés, “Follow me” (1983), de francés  “Avec plaisir” (1985),  etc, y también otro tipo de programas: de medicina,  viajes (“Paso a  paso” y “Navarra paso a paso” de José Luis Larrión, “Ateneo” (1985) o en lengua vasca “Euskal txokoa” (1983-1987) presentado por Isabel Ruiz de Larramendi. Al igual que en otras emisoras la programación religiosa se vio recortada, tan solo se mantuvieron la misa dominical y el espacio “Panorama Evangélico”. En 1983 comenzarían las charlas del obispo Monseñor Cirarda. Espacios de carácter humanitario eran “Minusval”, “La voz de la esperanza”, “Manos a la obra” o “Caritas”. Para otros públicos estaban los espacios dedicados al motor como “Antena tráfico”, “Radio motor” o “Area de Servicio”, los infantiles como  “Protagonistas, lo niños”  o para la tercera edad en “Cien por cien 60”.

El 4 de septiembre de 1982, Radio Cadena Española en Pamplona  comenzó a transmitir en la banda de Frecuencia Modulada aunque emitiendo el mismo programa que en la Onda Media. A partir de 1986 los programas de la FM constituyeron una programación autónoma, mayoritariamente musical. En 1989 desaparecería Radio Cadena Española al fusionarse con Radio Nacional, desvaneciéndose cualquier vestigio que pudiese quedar de la antigua “La Voz de Navarra”. El 6 de julio de 1984, Radio Cadena abandonaba el chalet de Navarro Villoslada y se trasladaba al edificio del centro regional de TVE en Navarra, en la calle Aoiz. El costo de las obras había superado los cuarenta millones de pesetas, corriendo diez de ellos a cuenta de la Diputación.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: chalet donde estaban situados los estudios de La Voz de Navarra, en el nº 17 de la calle Navarro Villoslada, Nº 2: José María Perez Salazar, Nº 3: Serafín Ramírez Gamen, archivo Universidad de Navarra. Nº 4: Celia Enbum, Archivo Diario de Noticias. Nº 5: Anuncio del programa “Operación felicidad”, Nº 6: carnet de redactor de una emisora de la REM “La voz de Vigo”, Nº 7: María Socorro Pemán, Archivo Diario de Noticias. Nº 8: Marisol del Valle, Nº 9: material promocional de la REM, Nº 10: cartel del 3º Festival Español de la Canción, más conocido como Festival de Benidorm, organizado por la REM en 1961, Nº 11: Joaquín Prats, Nº 12: Bobby Deglané, nº 13: Tico Medina y Yale (Felipe Navarro García), nº 14: Cesar González Ruano, Nº 15: Serafín Ramirez en los estudios de Radio Tudela, de www.alrojovivo-inda.blogspot.com/ Nº 16: Serafín Ramirez entrevistando a Federico Bahamontes, de www.alrojovivo-inda.blogspot.com/ Nº 17: Pablo Ramos, Nº 18: Angel Inda, Nº 19: Juan Yeregui, Nº 20: Padre Valeriano Ordoñez, Nº 21, Nº 22: publicidad del espacio “El Consultorio de Elena Francis”, Nº 23: recorte de periódico donde se anuncia el boicot de las radios de Pamplona al grupo “Los Beatles” por unas declaraciones en la que se comparaban con Jesucristo. Decían que eran más famosos que Jesucristo

Historias de la radio: Radio Requeté de Navarra (1945-1995)

Prosigo en esta entrada con el repaso de la historia de la radio en nuestra ciudad, pues la radio como la televisión, la música y otros medios, de los que me he hecho eco en el blog,  han formado parte de nuestras vidas y de nuestra memoria. Esta es la cuarta entrada que dedico al tema, la primera, “La radio que oíamos entonces (1950-1990)” repasaba a través de mis recuerdos, de una manera muy sucinta,  las diferentes radios de Pamplona a lo largo de su historia; en la segunda, “Inicios de la radio en el Viejo Pamplona: 1932-1942” exploraba el origen de la primera emisora de radio  de nuestra ciudad, Radio Navarra, llamada luego Radio Requeté, en la tercera, La hora del serial (1960-1975) repasaba la historia del serial radiofónico a través de mis recuerdos y de una meticulosa investigación hemerográfica y en esta cuarta  me centro en la evolución histórica, desde 1945 hasta los años 90, de  Radio Requeté de Pamplona,  desgranando fechas, momentos, voces y programas de esta emisora, acompañadas de cuantas fotografías interesantes de la emisora y sus protagonistas he podido encontrar. En futuras entradas hablaré de “La Voz de Navarra” y de “Radio Popular”, así como de sus voces y protagonistas. La foto inicial muestra el tramo inicial de la Avenida de la Baja Navarra, (números 4 y 6),  en el cruce con la calle Bergamín. Se puede ver el letrero del Hotel El Comercio, y ya en la esquina el inmueble en el que durante más de 30 años estuvo Radio Requeté. Los estudios estaban en el primer piso. En los bajos del edificio se adivina un taller de automóviles. El edificio en el momento de hacerse la fotografía estaba abandonado y la espera de ser derruido.

¿Qué se escuchaba en la radio de mediados de los 40?. Los inevitables discos dedicados:  “Para Manolita, de su novio Francisco, que está haciendo la mili, con mucho cariño”, Mirando al mar de Jorge Sepúlveda… “Para  Rosa de su hijo Carlos” Madrecita de Antonio Machín…  Todas las emisoras tenían un programa de estos  y nos acompañarían durante muchas décadas, ¿Qué emociones sentirían aquellos compatriotas de entonces cuando oían su propia dedicatoria por la radio, dirigida a sus seres queridos añorados o que cumplían algún tipo de aniversario?. Además de los discos dedicados, seguramente para olvidarse de las desdichas propias de cada día,  se sumergían en los seriales y el radioteatro, (el cuadro de actores de Radio Madrid se creó en 1942), los programas de variedades y  los concursos. La programación aparecía plagada de mensajes publicitarios: de Colacao, Okal, Gallina Blanca, Flan Chino Mandarín, Fundador y es que la publicidad patrocinaba casi todos los espacios. En el ámbito local, resulta destacable mencionar en  estos años en Radio Requeté  el concurso del “cantante desconocido” donde participaban aficionados  de diferentes géneros. La entrega de premios de la 1ª edición del concurso se celebró el 21 de diciembre de 1944 en el cine Alcazar. Otro hecho destacable fue el concierto del Orfeón y la Pamplonesa retransmitido desde el quiosco de la plaza del Castillo en la noche del 30 de agosto de 1945  en homenaje a Joaquín Larregla que había fallecido hacía poco tiempo. Estas instituciones musicales junto a “Los Amigos del Arte” solían actuar con cierta regularidad ante los micrófonos de la emisora. El asesor religioso de la radio era el Padre Carmelo, impulsor de la Institución Cunas (cuya primera referencia en prensa es de 1938) quien solía organizar festivales benéficos para la Institución en el Gayarre, algunas de cuyas entradas se recogían en la emisora. La vinculación entre la radio y esta entidad benéfica se remonta a estos años 40 y en las representaciones teatrales infantiles, obra del fraile carmelita,  aparecían ya nombres como Gregorio González Moreno, “Don Goyo”, Carlos Alzu Eguaras, “Caral”, las hermanas Corcuera, Eva Zabalza (Tere Corcuera y Mª Eva Zabalza, primero orfeonistas y más tarde coralistas),  Pedro Martín Balda, Silvano Baztán, etc.

¿Quienes actuaban en la radio de entonces?, tenores como Francisco Casas o sopranos como Angeles Senosiain,  como Tere Corcuera y María Eva Zabalza, integrantes de la primera composición de la Coral de Cámara de Pamplona, violinistas como José Antonio de Huarte que también fue conferenciante y crítico musical en la emisora, el citado Pedro Martin Balda, el famoso cartelista de las pancartas de las peñas que era además violinista y cantante en el Orfeón o Antonio Alvira Llorente, los pianistas Puri Villar y Pedro Lasheras, el violoncello José Beunza, etc. A veces algunos de ellos se juntaban en grupos o asociaciones artístico literarias como “Atalaya” o la “Peña Domingo”. Detrás de ellas encontramos, además, de alguno de los citados, otros  nombres como el tenor Cecilio Resano, el escritor  y más tarde político nacionalista Carlos Clavería, al industrial de la plaza José Les,  y otros como Agapito Urrutia, José Biurrun, María Camino, Michelena, Campos, etc. En estos años la radio no emitía durante toda la jornada sino durante unas cortas franjas horarias, de 13 a 15 horas, de 18 a 19,15 horas y de 20.30 a 24.00 horas. Su contenido variaba algo cada día pero contaba, uno u otro día,  con los siguientes ingredientes: música clásica, música de baile y ligera: valses, música de banda,  pasodobles, fragmentos de operas y zarzuelas, conexión con Radio Nacional para dar el “parte”, emisiones infantiles, carteleras, el programa del oyente (discos dedicados), radio teatro y las primeras novelas,  emisiones litúrgicas desde el Seminario Conciliar (desde el 1 de febrero de 1946 se empezó a retransmitir diariamente la Misa desde la Catedral), alguna sección femenina, alguna charla religiosa o de orientación familiar, pero también había recitales, emisiones en directo, se emitían programas relacionados con el séptimo arte, los toros, los deportes, la bolsa, etc. Se cerraban las emisiones con el himno nacional. En momentos puntuales había programaciones extraordinarias bien relacionadas con la Navidad (plagada de coros de villancicos),  las Javieradas o  la semana santa y su programación religiosa, etc. Aquellas primeras novelas tenían títulos como “La vida empieza a medianoche”, “Felipe Derblay”, (que fue  un gran éxito), “Noches de ladrones” o “Dos horas en blanco”. Estaban en antena de seis a ocho semanas,  de lunes o martes a viernes,  en horario de 21,15 a 21,45 horas. Entre las muchas firmas comerciales de la época estaban  Casa Tarpuy de la calle Comedias, Hijos de Marino Santesteban o Casa Tarsicio Ortiz que patrocinaba “Saski naski”.

En 1958, Radio Requeté establecía su primer convenio de asociación con la SER que supuso un cambio sustancial en su programación y en sus contenidos. En 1963, los equipos emisores se trasladaron del centro de la ciudad, todavía estaba la emisora en la avenida de Franco, a Cizur erigiendo una antena de 68 metros con dos emisores, uno de OM y 2 kilovatios de potencia y otro de FM, de 350 vatios, que se sintonizaba en el punto 92,1 Mhz del dial. En 1964 la programación de la emisora se iniciaba a las 9 de la mañana, en 1967, lo hacia a las 7,45 y se cerraba a las 24.00 y más tarde lo hizo a la 1.20 de la madrugada. La Frecuencia Modulada contaba inicialmente con una programación musical de cuatro horas, diferente, salvo dos espacios,   a los de la Onda Media y que se amplió a diez horas en 1965-66, aunque la mayor parte del tiempo compartían programación.

Tras la apertura se anunciaban los programas de la emisora para ese día. Hasta la aparición de “Matinal Cadena Ser”, el 28 de septiembre de 1964, la mañana la ocupaba la música, hasta antes de las 12.00,  en que se emitía la primera radionovela o serial, luego llegaba el “Angelus”, el programa “Radio Bolsa”, “Exitos de ayer y de hoy”, “Discomanía”, “Pamplona Flash” (un espacio de entrevistas cortas que estuvo realizando durante un tiempo Iñaki Gabilondo),  y otros espacios hasta llegar al “Diario hablado” de las dos y media de la tarde, luego, en la sobremesa “Mientras fume el cigarrillo”, “Felicidades con música” y desde las 16,15 tres radionovelas de media hora de duración cada una. Tras ellas, nuevos programas musicales como “Cancionero”,  “Música en la noche”, el rezo del “Santo Rosario” (aunque hablaré de este asunto en otra entrada,  en el rezo del rosario,  emitido al menos desde 1952,  y en otros programas religiosos emitidos desde esta emisora tuvo su origen la emisora Radio Popular), algún concurso y antes del diario hablado de las dos de la tarde un noticiario local, (los boletines horarios de Radio Nacional se empezaron a emitir desde 1963),  un programa de información deportiva, más música y el espacio “Ustedes son formidables” (el programa duró hasta 1977),  para finalizar con la lectura de los programas del día siguiente y el cierre de la emisora.

En  espacios  como  “Fogonazos Deportivos” los partidos de Osasuna, los resultados de la jornada y las quinielas, contaban con la característica voz del ya mencionado Carlos Alzu,  acompañando a Don Goyo. Carlos Alzu como Don Goyo con el que compartió tertulias y espacios deportivos trabajaba en el sector bancario, concretamente en el Banco de Bilbao. Formaba equipo a veces en estas lides del deporte y sobre todo del futbol con otras personas como Enrique Estremad, más conocido como “Don Blas” al que yo asocio más bien  a los espacios taurinos, Patxi Ruiz, Indalecio Diaz, José Javier Garayoa “Boliche” (vinculado sobre todo al mundo del ciclismo) o Julio Roncal. Por cierto, Garayoa como Don Goyo y Carlos Alzu hicieron radio teatro en la emisora, durante las largas décadas en que la dirigió el tío Ramón. Ese curioso equipo de nombres que he citado refiriéndome a los espacios deportivos montaba también partidos en beneficio de la Institución Cunas.

En 1969 surgía el espacio “Navarra actualidad” y en 1975, “Egunon Navarra”. El primer espacio de la mañana local tuvo diferentes nombres a lo largo del tiempo como “Buenos días” o “Primera hora”. “Matinal Cadena Ser” era un macroespacio que incluía a su vez programas realizados en cadena y otros por al emisora local, entre los primeros “El hombre del tiempo” con Mariano Medina, entre los segundos “Noticiario Local” y “Comentario a la ciudad”, completado con más noticias, reportajes y entrevistas, deportes, música, etc. Por otra parte, el 31 de enero de 1972, se empezaba a emitir “Hora 25”. Al igual que “Matinal” fue idea de Antonio Calderón pero lo conducía Manuel Martín Ferrand. El magazine de hora y media, se iniciaba con una rueda de emisoras de la cadena donde se daba la temperatura de cada ciudad  y se aludía  a la información municipal más destacable, seguía con la información deportiva (ahí surgiría la estrella de José María García) y terminaba con una mesa-debate o entrevista con temas fronterizos a la política. Supuso un pequeño soplo de aire fresco en el férreo control de la información que ejercía el Régimen a través de Radio Nacional.  Había en estos años 60 programas de servicio público como las “Necrológicas”, la sección de “Pérdidas y hallazgos”, información sobre la “Bolsa” o sobre la “Cartelera”, programas que continuarán en la transición democrática. Por cierto entre los programas especializados en cine destacaba el “Trailer cinematográfico”,  (estaría en antena desde 1966 a 1981),  que incluía la cartelera y críticas o comentarios a los estrenos de la semana.

No obstante, el mayor tiempo de emisión lo ocupaba la música, todo tipo de música: clásica, ligera, de baile, etc. Entre los más recordados, al menos por mí estarían “Exitos de Ayer y de hoy”, “Discomanía”, “Mientras fume el cigarrillo”, “Cancionero” y “Música en la noche”. “Discomanía” era un programa en cadena conducido por el chileno Raul Matas. Estuvo en antena desde 1959 a 1984. “El Gran Musical”  se empezó a radiar en 1966 y por ese espacio desfilaron todas las figuras musicales del momento, que  podéis consultar en la entrada del blog dedicado a la música de entonces.  Se crearon en esos años  las primeras listas de éxitos: “Los 40 Principales” (1966) y “Los Superventas” (1967) que constituirían luego la base de la programación de la FM de la SER. Nombres ligados a “El Gran Musical”  fueron los de Miguel de los Santos, Pepe Domingo Castaño, Pepe Fernández o Pepe Cañaveras. Otra voz de aquellos tiempos fue la de Angel Alvarez y sus espacios “Caravana”,  “Vuelo 605” o “Cita con Angel Alvarez”, este más tarde.

En los años 60 nacería la Frecuencia Modulada, con mejor calidad de sonido que la Onda Media e inicialmente especializada en contenidos musicales. Radio Requeté la introdujo en 1963 y aunque inicialmente ofrecía programación musical autónoma, como hemos visto,  luego ofreció desde 1973-74 salvo el programa “Tardes Musicales” la misma parrilla. Habría que esperar a 1977-78 para contar con una programación solamente musical y autónoma. No será, sin embargo, hasta los años 80 cuando verdaderamente despegue la Frecuencia Modulada en la radiodifusión española. En él ámbito local, Radio Requeté comenzaría a emitir en esos años 60 espacios memorables como “Requeterritmo” (1964-66), “Discofilia” (1965) o “Disco boom”. En algunos de ellos colaboró Enrique de Cía, Amestoy, “William” y en alguno de ellos como “Discofilia” y “Requeterritmo” el inolvidable Joaquín Luqui (en “Requeterritmo” junto a Jesús Iragui). Luqui marcharía en 1969 a Madrid, recalando antes en Barcelona,  formando parte de los programas musicales más importantes de la cadena.   Luqui forma parte de la historia de la música y de la radio musical de este país. Luqui había estado antes en la Radio Popular de los inicios y escribía una sección de música en “El Pensamiento Navarro” que se llamaba “Ritmorama”. Eran los tiempos en que explotaron los grupos de música pop de nuestra ciudad, algunos de los cuales he recordado recientemente en otra entrada del blog. Además de los espacios citados no debemos olvidar “Ritmorama” (1964), “Musical 13.30” (1966), “Al compás”, “Musical fin de semana” y especializados como “Felicidades con música” (discos dedicados), “Ronda de Hispanoamérica”, “Pista de baile” o la música vasca en “Abesti berriak”.

Los domingos por la tarde era la hora de “Carrusel Deportivo”. Surgió en 1953 bajo la dirección de Vicente Marco que lo conduciría hasta 1978. En el ámbito local destaca sobre todo “Gran deportivo” nacido en 1973 de la mano del  fallecido (lo hizo el pasado año 2020) Javier Martínez de Zuñiga, la voz de los deportes en Radio Requeté (luego Radio Pamplona). A los seriales  que forman parte de nuestros recuerdos radiofónicos  les dediqué una entrada independiente en el blog con el nombre de La hora del serial (1960-1975). Caso aparte de los seriales aunque con sus mismas voces fue el programa semanal, se emitía los jueves,  de “Matilde, Perico y Periquín”, en antena desde 1955 a 1971. Como los seriales y los programas musicales había en esos años infinidad de concursos y espacios patrocinados. Recuerdo sobre todo “La casa por la ventana” (1967), “Avecrem y vuelta al mundo”, “El auto de la fortuna”, “Un piso para usted”, “Siga la pista”, “Dinero a domicilio”, etc.  A los concursos en estudio de los años 40 y 50 les siguieron los concursos por teléfono de los 60 y 70. Joaquín Prat, José Luis Pecker o Juan de Toro son nombres vinculados a algunos de esos espacios. Patrocinaban programas o  promocionaban sus productos con espacios propios  marcas como Colacao, Avecrem, Nocilla, Zahor, Potax, Stralux, Ponds, Nivea, Norit o Gior por citar unas pocas. Entre los programas de variedades (con humor, concursos, música, entrevistas…) de esta época,  estaban el fin de semana “Tarde de Sábado” o  “Hoy es domingo”, “Fin de Semana” o “Fin de fiesta”. A fines de 1966 nacía “Mediodía Cadena Ser” que incluía un conocido concurso “El pototeo” de Juan del Toro. Gila, Pepe Iglesias (El Zorro) o Tip y Coll eran algunos de los humoristas que se asomaban a las ondas.

Entre las emisiones religiosas estaban la retransmisión de la Santa Misa,  desde alguna iglesia del centro de Pamplona, el rezo del Santo Rosario y la transmisión del Angelus. En Navidad y Semana Santa, toda la programación sufría un vuelco y las ondas se llenaban de música sacra o villancicos, sermones, escenificaciones y retransmisiones religiosas. La historia se teatralizaba en algunas ocasiones,  con la colaboración del cuadro de actores de Radio Madrid pero el hecho es que la radio también era un vehículo de divulgación de la salud, la cultura, el arte, la historia, los grandes sucesos y los grandes personajes de esta o  la educación, en general,  con el “Bachillerato Radiofónico”, los premios “Holanda” con Joaquín Pelaez. Había hasta un método de lengua vasca en las ondas de Radio Requete en 1965. El espacio “salvavidas” o de solidaridad más famoso fue “Ustedes son formidables” en antena desde octubre de 1960 a junio de 1977, conducido por Alberto Oliveras. Por último y antes de hablar de dos espacios históricos locales me referiré a los programas femeninos, muy variados en sus contenidos, desde una receta a un consejo sentimental, pasando por temas como la moda en el vestir o la belleza: Entre sus título: “Para tí, mujer”, “La cesta de la compra”, “Confidencias SER”, “Tiempo de belleza”, “Cosas de casa”, etc. En 1971 dejaba la dirección de la emisora Ramón Urrizalqui y la asumía Enrique Huarte Salvatierra. El 12 de enero de 1972 Radio Requeté trasladaba sus estudios del nº 4 de la avenida de Franco, donde estaba desde 1941, ( esto es durante 31 años), al nº 17 de la calle Yanguas y Miranda. Finalmente, por lo que se refiere a su titularidad, el 14 de enero de 1974 se creaba la sociedad familiar “Radiodifusión Navarra, SA”, propiedad de la viuda de Ramón Urrizalqui y de los hermanos Huarte. En el año 2003, la emisora abandonaba sus estudios en el centro de Pamplona, donde había permanecido también durante otros 31 años, y se trasladaba al polígono de Aizoain, donde continua en la actualidad. Un año más tarde, en 2004,  la emisora era vendida a la SER.

Desde el origen de la emisora, allá por 1933, siempre se emitieron programas infantiles; en los años 60, Joaquín Pelaez conducía en las mañanas de los domingos  “Todo para los chicos” y el jueves se emitía en el circuito local “Micrófono infantil”, un espacio creado por Don Goyo. El programa pronto pasaría a la mañana del domingo sustituyendo al espacio de Peláez. Por este espacio y los estudios de Radio Requeté pasaron a lo largo de sus casi 30 años de vida,  cientos de niños pamploneses que pretendían demostrar  sus cualidades artísticas y musicales. El estudio de la radio tenía unas cincuenta butacas y estaba esas mañanas abarrotado. Asistían al estudio decenas de chavales, desde 4 a 17 años, aunque actuaban en torno a una quincena. En sucesivas actuaciones y eliminatorias se otorgaban diferentes premios y regalos a los participantes y ganadores.

Gregorio González “Don Goyo” había comenzado a hacer teatro radiofónico en Radio Requeté antes de ir a la mili. Corría el año 1942. tenía 17 años. Con 14 había entrado a trabajar de botones en el Banesto, donde permanecería más de 20 años,  trabajo que complementaba con la emisora, por las tardes. Uno de sus primeros espacios fue “El consultorio romántico del profesor Don Goyo” y empezaba a las tres de la tarde, (el nombre de Don Goyo se lo puso el tío Ramón); en dicho espacio aconsejaba a muchachas con problemas amorosos, vamos como el “Consultorio de Doña Elena Francis” pero sin tomárselo tan en serio. Al comenzar los años 60, Don Goyo se dedicaría ya solo a la radio,  creando  infinidad de espacios como “Discofilia” (aunque parece ser, según Don Goyo,  que fue idea de un tal Aurelio Vecino, si bien fue el realizador), “Gran Deportivo”, “Iruñerías” o el citado “Micrófono Infantil y juvenil” (bieeenn), uno de los programas de más audiencia de la emisora  y de la radio navarra. En torno a 1967, inventó el espacio presanferminero “Ya falta menos”. Un espacio histórico y pionero en su género,  (el de la participación ciudadana),   fue el mencionado espacio de participación ciudadana “Iruñerías”. Nació en 1970 y estaba conducido por Valen Esparza y Pilar Martínez. Inicialmente se emitía el sábado,  a las 14,15, tras el informativo nacional. En 1971 pasó a las 16.00 horas. La gente llamaba a la emisora, en directo, para mostrar su opinión o protesta sobre cualquier tema, sólo estaba vetado hablar del Gobierno, Franco,  el Príncipe o el Ejército. Aparte de eso, se podía hablar casi de cualquier cosa: temas sociales, laborales, etc.,  lo que le ocasionó algún que otro problema, alguna llamada  de atención, incluso, insultos y amenazas. Como “Hora 25” fue uno de esos programas por entre los que se filtraba alguna brizna de libertad en aquellos tiempos. Don Goyo hizo todo tipo de espacios: concursos, publicidad (quien no se acuerda de sus ocurrentes pareados publicitarios), etc. Además fue actor aficionado en el cine y en el teatro local, este último con “El Lebrel Blanco”. Tras su jubilación,  al comenzar los 90, colaboraría,  primero en Radio Nacional y posteriormente en Radio Popular. Falleció el 1 de noviembre de 2010.

No sé porque pero me viene a la mente junto a “Micrófono infantil y Juvenil” otro espacio que se llamaba “Conoce niño Navarra”, creo que era un espacio divulgativo sobre nuestra comunidad que contaba con un concurso. Era un espacio vinculado a la figura de Amparo Toro. Amparo fue directora de las Escuelas de San Francisco y  promotora de los espacios infantiles de Radio Requeté. El citado espacio  que se empezó a radiar en 1967 estaba patrocinado por la Caja de Ahorros Municipal, cuyo director era entonces José Javier Urmeneta. El  programa se iniciaba al son de la “Ezpatadantza de Amaya” de Jesús Guridi  y contaba de dos partes: la primera era una exposición de un tema relacionado con Navarra, su historia, costumbres, tradiciones, etc. y la segunda parte era el concurso,  en el que se realizaban varias preguntas relacionadas con la exposición anterior que los niños tenían que contestar enviando las respuestas a la emisora. Entre los acertantes había varios premios y,  al finalizar el curso,  se realizaba con los ganadores una excursión de dos días conociendo alguno de los lugares de los que se había hablado en los programas. Para concursar había que tener una cartilla escolar en la Caja Municipal. El concurso fue premiado por el Ministerio de Información y Turismo en dos ocasiones:  1968 y 1972. Amparo falleció el 26 de noviembre de 1987 cuando estaba preparando el programa del domingo siguiente.

Muchas son las sintonías que yo recuerdo de esta radio pero entre ellas destacaría, además de la mencionada “Ezpatadantza” de Guridi,  la “Biribilketa” de Gainza asociada a  espacios publicitarios locales y a programas sanfermineros o el “En Forma” de Glen Miller asociada a programas deportivos, como “Fogonazos”. No la recuerdo porque era muy crio, pero la cabecera de “Discofilia” era la famosa música de los “Cuatro Muleros” que popularizaban en esos años “Los pekenikes”. Hay un antes y un después en la pequeña historia de la radio en España. En octubre de 1977, un decreto eliminaba la censura previa sobre los programas radiofónicos, censura que había durado 40 años. El decreto tiene fecha de 6 de octubre pero tres días antes la SER, cadena a la que estaba asociada Radio Requeté,  fue la primera en desconectar de Radio Nacional y en ofrecer el primer informativo propio de las 14.30. Más tarde se añadiría el de las 20.00 horas, inaugurando un horario que imitarían el resto de cadenas radiofónicas. Estos Informativos SER tomarían el nombre luego de “Hora 14” y “Hora 20”. El informativo de las 22.00 horas era más corto. La estrella de la noche era sin embargo “Hora 25” que empezaba a las 23,30 si bien en 1984 pasó a las 23.00 horas. Además incorporó una de las primeras tertulias “La trastienda” en antena hasta 1986. Muchos son los nombres vinculados a este programa: tras Martín Ferrand vinieron Basilio Rogado, José Joaquín Iriarte, Angel de la Vega, Rafael de la Torre e Iñaki Gabilondo, Gerardo González, Fermín Bocos, Javier González Ferrari y Manuel Campo Vidal. “Matinal SER” ampliaba su horario en 1989 en una hora, de 6 a  9 de la mañana pero desde 1984 ya incorporaba desconexiones locales. La radio había ganado credibilidad. Sintonizaban la radio más de 16 millones de personas, recuperando parte del terreno que le había arrebatado la televisión. La noche del 23 de febrero de 1981 fue la noche de los transistores, como recordamos más de uno de aquella fatídica jornada. Surgen las grandes estrellas de la comunicación: Gabilondo, García, Del Olmo, etc. La radio de ámbito nacional desplaza los contenidos locales, la música se traslada a la radio-formula de la FM, la radio se tecnifica, pero va perdiendo poco a poco esa cercanía a su entorno más próximo.

En julio de 1976 Radio Requeté adquirió un equipo emisor de Onda Media de 2 Kw transistorizado y más tarde, en octubre de 1978,  se instaló una emisora estereofónica de 1 Kw. Finalmente, en noviembre de 1979 se montó una emisora de FM de 5 Kw de potencia que se ampliaría más tarde a 6 kw. El 23 de noviembre de 1978, como consecuencia de la aplicación del Convenio Internacional de Frecuencia de Ginebra de 22 de noviembre de 1975, pasó a emitir en 1584 Kilociclos. El 1 de mayo de 1984 Radio Requeté cambiaba de nombre para llamarse Radio Pamplona. No pudo recuperar el nombre original porque otra emisora ya había registrado el nombre un año antes. En 1989 pasaba a ser la SER en Navarra, manteniendo su autonomía administrativo-económica. En 1991 a las tres horas de “Matinal” se sumaban las dos de “Hora 14” y las cinco de “Hora 25” que comenzaba a las 19.00 horas. Era una programación dominada por la información de todo tipo. En el ámbito local las desconexiones informativas corrían a cargo de nuevas y veteranas voces, entre las primeras Elvira Obanos, Fernando Nieto, entre los segundos Javier Pagola, Valen Esparza y Javier Martínez de Zuñiga. A partir de septiembre de 1992 “Matinal SER” se reducía de 6 a 8 de la mañana mientras el programa “Hoy por Hoy” de Iñaki Gabilondo ganaba esa hora. En futuras entradas hablaré también de otras voces que aunque empezaron en otras emisoras también recalaron en Radio Requeté-Radio Pamplona como Carlos Pérez Conde o Teodoro González, entre otros.

En la época de la transición, la emisora se caracterizó por los espacios informativos y los de participación del público, además de demostrar una especial sensibilidad para incorporar espacios en euskera. En 1983, la Onda Media de Radio Requeté emitía durante las 24 horas, si bien el 60% del tiempo estaba en cadena. Desde 1978, antes del “Informativo SER” de las 14.30 se emitía un informativo local de media hora de duración y de 15,15 a 16,00 el programa “Batzarre”, patrocinado por la CAN y compuesto por noticias, entrevistas, reportajes, parte de ellos en euskera. Estuvo en antena una década hasta 1988. Lo conducían Javier Pagola y Mikel Bujanda. Pagola, recientemente fallecido, había entrado en la emisora en 1969, con 20 años. A Bujanda le recordamos, sobre todo,  por todos aquellos espacios y microespacios en euskera que  que se encargó de dirigir y conducir, con el objetivo de hacer del euskera un medio de comunicación normalizado e integrado, conociendo su época de máxima expansión de 1979 a 1989 (“Jokoak”, “Ordu Erdi”, “Emanaldi”, “Solas Jolas”, etc). Ellos dos,  junto a Esperanza Soroa constituían parte del equipo de informativos. A Soroa le recordamos por sus entrevistas y cafés-tertulias de sobremesa. De 1982 a 1988 los informativos locales cambiaron de nombre y se concentraban en tres grandes espacios: “El día por delante”, a las 8,45, “Batzarre” a las 15.00 horas y “El día fue así” a las 22.10 horas. Posteriormente los espacios informativos locales de mañana se intercalarían en sucesivas desconexiones entre las noticias nacionales e internacionales de “Matinal Cadena SER”. En 1983 se incorporó tras el Angelus “Ahora mismo en Navarra” que en 1985 pasaría alas 13,15 horas.

Los antiguos programas de servicio público se agruparon bajo el nombre genérico de “Area de servicios”,  a partir de 1988,  y se incorporaron nuevos espacios como  “El mercadillo” o  la retransmisión del “Sorteo del cupón pro-ciegos” o relacionados con el mundo inmobiliario. Surgieron espacios dedicados al agro (“El hombre del campo”), el mundo del motor (“Contacto”), la pesca (“Onda pesquera”) u otros que recogían la tradición de la radio del automóvil (“Caravana de amigos)”. Continuaron los deportivos “Carrusel…” con el partido de la jornada y “Gran Deportivo” (este hasta 1992),  y surgieron “Extragarcia” y más tarde en ese mismo horario “El larguero” (1989) con José Ramón de la Morena. En el circuito local a Martínez de Zuñiga se uniría Chus Luengo que luego recalaría en Onda Cero. Como en la información general, la deportiva se iría diluyendo dentro de los grandes bloques de información en cadena. Surgieron lo magazines matinales,   en 1983  “Onda media: Aquí la Ser” sustituido en 1987 por “Hoy por Hoy”, seguido de su extensión local, el “Hoy por Hoy Pamplona”, pero en esta década también hubo otros magazines locales y en cadena: reportajes, concursos, entrevistas y presencia en la calle en ¿Qué pasa aquí”, entrevistas en “El café de las 4” de Esperanza Soroa, “Pamplona de mi querer”, “La tarde es nuestra”, en 1988, “A la tarde SER” (hasta 1989), aun se seguía emitiendo “Iruñerías”. Y el fin de semana, desde 1988, “A vivir que son dos días”, con Concha García Campoy.

Mientras la información dominaba la programación ya desde el comienzo de los 80 la  música se fue trasladando a la Frecuencia Modulada, sobre todo desde 1978,  y los seriales y programas religiosos desaparecieron por completo. Cabe citar durante algún tiempo el revival de la llamada canción española en “Coplas de mi SER”, a cargo de Carlos Herrera o el resurgimiento del humor en la radio si bien con otra orientación, más política, “La Verbena de la Moncloa”, el equipo de “Lo que yo te diga” o personajes como “Doña María” de Luis Figuerola Ferreti, “el señor Casamatjo” de Xavier Sarda, las imitaciones de los políticos por Pedro Ruiz (“Que se ponga”) o Javier Capitán, etc. Cambiaban también las fórmulas publicitarias, patrocinando una o varias firmas programas o bloques programáticos. El cine, la salud, la ciencia, la tercera edad (“Ilusión 60”, “Club Edad de Oro”) también contaron con sus programas. Y aparecieron también en los 80 los espacios de madrugada: “Medianoche”, “De la Noche a la mañana” o “El loco de la Colina”. Como ya he dicho, desde 1977-78 la FM contó con una programación autónoma que se extendía desde 9.30 a la 1 de la madrugada, ampliada luego (1984) de 7 de la mañana  a 3 de la madrugada. Junto a las listas de éxito tenían cabida la música clásica, el jazz y otros ritmos. Era voces de este canal musical, “Boby” Roberto Gómara y María José Ciordia. A finales de los 80 las listas musicales de la Ser y un par de espacios más copaban toda la programación. En 1988, las emisoras FM de la cadena pasaban a denominarse “Cadena 40 Principales” y casi toda la programación se realizaba y emitía en cadena. Este año comenzaron a emitir sus programas vía satélite. En 1989 la FM emitía en frecuencia 92.2 y con potencia concedida de 6 Kw. El 1 de Febrero de 2019, la antena que daba servicio a Radio Pamplona, en la frecuencia de 1575 Khz, se apagó para siempre en OM.  El  7 de Febrero de 2020, desmontaban la antena, tardaron  5 o 6 horas.

Fotos por orden de aparición: Nº 1. Cruce de la entonces Avenida de Franco (hoy de la Baja Navarra) con la calle Bergamín. 1975. Idoia Zabaleta, Nº 2: El Tío Ramón junto al Padre Carmelo en algún acto benéfico en favor de la Institución Cunas. Aprox. mediados de los años 50, Nº 3. Representantes de los medios de comunicación junto con el presidente de Osasuna. De izquierda a derecha: Arturo Gracia, Gregorio González «Don Goyo», Mario Echeverria «Conde Calixto», Emilio G. Ganuza (presidente de Osasuna), Carlos Alzu «Caral» y José A. Barber «Fido», 1970. www.futnavarra.es. Federación Navarra de Futbol. Nº 4: Sorteo de una cesta gigante para el programa “La hora blanca” con un propósito benéfico. 1968, Nº 5: Alberto Oliveras. Conductor del programa “Ustedes son formidables”, de https://parecequefueayer.espaciolatino.com/. Nº 6: Soporte conmemorativo del 40º aniversario del espacio “Hora 25” de https://historico.prnoticias.com/ Nº 7: Joaquín Luqui, de https://www.efeeme.com/ Nº 8: Angel Alvarez en una tienda de discos de Nueva York, Cortesía de Adela Gutierrez. Sin datar. Nº 9: Enrique de Cía Amestoy, más conocido como “William”, Nº 10: Portada de la revista musical “Disco Expres” editada en Pamplona por José Luis Turrillas y  Joaquín Luqui. el 1º número salió el 15 de diciembre de 1968. Nº 11, 14 y 15: Javier Martínez de Zuñiga, Don Goyo y Valen Esparza. Archivo Diario de Noticias, Nº 12: Donde estaban los estudios de Radio Requeté, desde 1972 a 2003,  hay actualmente una farmacia con servicio de 24 horas, Nº 13: Espacio infantil de Radio Requeté de Pamplona, probablemente de principios de los años 40, Nº 16: Emisión del programa de radio “Conoce Niño Navarra” en los micrófonos de Radio Requeté de Pamplona. Años 60, “Mujeres que la Historia no nombró”. Ayuntamiento de Pamplona. 2005.  Nº 17. Amparo Toro de Alvarez, educadora, directora de las Escuelas de San Francisco y creadora del programa “Conoce, niño Navarra”. Archivo familiar Alvarez Garde. Mª Rosario Garriz Yague En “Mujeres que la Historia no nombró”. Ayuntamiento de Pamplona. 2005.  Nº 18: Iñaki Gabilondo en los inicios del programa “Hoy por Hoy”, Nº 19: Invitación a los estudios de la SER para asistir al espacio El Larguero. 1996, Nº 20: Antena de Radio Requeté, Nº 21: Mikel Bujanda ante los micrófonos de “Euskalherria Irratia”, Nº 22: Javier Pagola recibiendo un galardón. Años 80. Diario de Navarra, Nº 23: Esperanza Soroa, Nº 24: José María García, Nº 25: Concha García Campoy en su programa “A vivir que son dos días”, Archivo ABC. Nº 26: Javier Capitán y Luis Figuerola Ferretti. Archivo Cadena SER y Nº 27. Jesús Quintero, “El loco de la colina”. 1983. Agencia Efe.

La hora del serial (1960-1975)

Conocieron su edad dorada en los años 50, 60 y primeros 70. Formaron parte de la banda sonora de nuestras vidas. Hablaban de  amores imposibles, hijos ilegítimos, venganzas, odios y traiciones, vamos, el mismo material del folletín decimonónico que apareció, por entregas, en los periódicos de finales del siglo XIX y que conocería con el nuevo medio radiofónico un reverdecimiento. El género del folletín radiofónico iría declinando poco a poco hasta desaparecer,  al tiempo que emergía otro medio como era la televisión, donde el folletín televisivo conocería su edad de oro tanto en los años 80, con los seriales de amor y lujo yanquis (“Dallas”, “Dinastía”, “Falcon Crest”, etc) como en los años 90 con los seriales latinoamericanos, conocidos popularmente como culebrones (“Cristal”, “La Dama de Rosa”, etc). Al fin y al cabo estamos hablando del “teatro de las emociones”. Habían pasado los años, habían cambiado las formas y las fórmulas pero por mucho que se les  criticase en un momento o en otro de la historia de nuestro país, seguían ahí. Tras los culebrones latinoamericanos vendrían, este siglo,  otros seriales larguísimos  de factura nacional, como “Amar en tiempos revueltos” o “El secreto de puente viejo” y todo ellos  congregaban  a millones de seguidores y seguidoras, durante semanas, meses, incluso años. Durante una larga época, los seriales, fueron la estrella de la programación de la radio. Cuando hablamos de seriales, nos referimos fundamentalmente a los seriales de la SER pues fueron los más conocidos y los que hicieron historia en el género. En los años 60 se emitían hasta media docena de ellos al día en Radio Requeté de Pamplona. La lista de seriales emitidos sería interminable. Por ello iré recordando, a modo de muestra, y siguiendo un orden cronológico, algunos de los más famosos, o al menos los que yo recuerdo, pues este blog no deja de ser eso,  un diario de recuerdos de todo cuanto he vivido a lo largo de este último medio siglo de vida.

 

Durante los años 50 se emitieron seriales o radionovelas con un fuerte contenido propagandístico del régimen franquista, cuyos títulos pueden sonarnos más por alusiones o referencias indirectas que por haberlas escuchado directamente en nuestras radios o transistores, entre esas novelas fuertemente ideologizadas había nombres tan celebres como los de   “Lo que no muere” y “La sangre es roja” (1953) o “Un arrabal junto al cielo” (1954) curiosa mezcla de folletín y novela social y  “La segunda esposa” (1956). Debemos recordar, tal y como adelanté cuando escribí la entrada de la publicidad que no es hasta 1958 cuando Radio Requeté se asocia a la SER. Hasta entonces, la emisora local emitía radionovelas o radioteatros, de producción local, de forma esporádica, y no emitía programación en cadena.  Las primeras radionovelas que emitió Radio Requete tras su asociación con la SER fueron “El derecho de hijos” (1958) repicada y actualizada, ocho años más tarde (en 1966) y  “Ama Rosa”  (1959) con la madre sufriente, sacrificada que se veía obligada a renunciar a su hijo pero que lograba emplearse como criada en la casa de los padres adoptivos, para cuidar de su retoño. Emoción y lágrimas a raudales en la más pura tradición del folletín melodramático. La hora del serial solía ser la de la tarde, a eso de las 4.30 o las 5.00. En 1964 solían emitirse en la SER una novela por la mañana y tres por la tarde. En 1966, el número de novelas ascendía ya a media docena, de ellas cinco por la tarde. Empezaron durando tan solo un cuarto de hora o a lo sumo veinte minutos para, en esta década de los 60, quedarse en la media hora de duración interrumpida por varias pausas publicitarias. Persil, Cola Cao, Monky, Palmolive, La Lechera, etc eran algunos de las marcas publicitarias que patrocinaban estos espacios. Posteriormente y con el declinar del serial fue disminuyendo el número de novelas hasta prácticamente desaparecer en la época de la transición democrática. Señalaré alguno de los seriales de los  que recuerdo oía mi madre, cuando yo era niño, en casa.

 

En 1961, emitieron “Las dos hermanas”, original de Guillermo Sautier Casaseca; en 1963, “María Celeste”; en 1964-65 “La dama vestida de blanco”, “El rencor”  y “La casa de la discordia”, y sobre todo “La Intrusa”, de Rafael Barón y Guillermo Sautier, hijo,  que también escribió algunos seriales, además del señalado, como “La impostora”, “El otro amor”, “La orquídea” y “La promesa rota”, intentando emular a su fecundo padre. “La intrusa” fue el serial más largo difundido hasta entonces con 175 capítulos que la SER comenzó a emitir el 5 de octubre de 1964 y que terminó el 11 de junio de 1965. En 1966, se volvió a emitir, como ya he dicho  “El derecho de los hijos”, y además “Natacha”, “Dueño y Señor”, “La última traición” y “Riada en la Tornaguera”; en 1967 “Playa de Gaviotas”, “La Mirada”, “María Magnolia” y  “Donde el viento Muere”; en 1968, “Mama” y “Siempre mama”  (de Antonio Losada), “La promesa rota”, “La revancha”,  “La canción de las brujas”,  “Un lejano esplendor”, “Santa Isabela”, “Los que morimos” y “El profesor particular”; en 1969 “El pecado de la mujer”, “Las abandonadas”,  “La hija del diablo” y “La paloma negra” (de Miguel Arazuri, seudónimo de la escritora Carmela Gutierrez). Recuerdo haber oido esta novela como todas en la cocina de casa, en aquel pequeño pero potente transistor que trajo un día mi padre a casa antes de la radio de tres bandas que nos trajo en el año 1976. Y recuerdo de este serial la frase repetida de una mujer que gritaba “la paloma negra no morirá, no morirá, no morirá”. Creo recordar que la novela tenía un ambiente un tanto gótico-romántico. Sigamos, en 1970, se emitían “La infame” y “Manuela”, en 1971-72, “La calle del amor prohibido”, “Yo soy aquel” (la música  de la novela era lógicamente la famosa canción del mismo nombre de Raphael), “La fugitiva”  y, por último, “La rival” (a caballo entre 1972 y 1973), con 223 capítulos. Todos o casi todos estos seriales se editaron al mismo tiempo, como novelas impresas en la colección Seriales Radiofónicos de Ediciones Cid, los de los años 50 incluso en varias entregas o cuadernillos. A lo largo de esta entrada podemos ver las portadas de algunas de esas novelas radiofónicas que se podrían encontrar entonces en los quioscos, prácticamente de manera simultanea a la emisión del serial.







En los años 70, los seriales más famosos no estarían ya en la SER  sino en la cadena REMCAR, a la que pertenecía La Voz de Navarra. En la década anterior, en la década de los 60 sus seriales ni fueron muchos, ni demasiado conocidos ni duraban más allá de los veinte minutos antes citados. Pero en los 70, el protagonismo de los seriales radiofónicos, ya en franco declive tendría un nombre y una emisora: “Simplemente María” y La voz de Navarra. Este serial marcó toda una época. Se mantuvo en antena desde el 3 de diciembre de 1971 hasta octubre de 1973. Dirigida por Teofilo Martínez y protagonizada por Marisol Martínez (o María Salerno) mantuvo en vilo a más de dos millones de oyentes, durante más de 400 capítulos de casi una hora de duración cada uno, el serial más largo de la historia de la radio y uno de los de mayor éxito.  Los primeros capítulos los adaptó Sautier antes de morir. Como “Ama Rosa” tuvo novela y película y además fotonovela. “Simplemente María” daría lugar a dos canciones, una de Eduardo Rodrigo y otra de Jairo. Tras este vendrían otros seriales como “Soledad”, con canción de Emilio Jose, en 1974, también en la REMCAR o “Lucecita”,  obra original de Delia Fiallo, autora de decenas de culebrones televisivos como “Cristal” que veríamos en España años más tarde, en 1989 y que fue interpretada por Mari Carmen Hernández y Manolo Otero y que fue emitida por la Cadena SER en el año 1975 (también se editó su correspondiente fotonovela por entregas o fascículos).  Otros seriales de la REMCAR, emitidos por La voz de Navarra fueron en esos años “Le llamaban Caridad” con Ricardo Merino y Beatriz Escudero también en 1975, “Patty Corazón” en 1976 y ya en plena transición, en 1977 y siguientes, “Eva nada más”, con Maria Kosty y Lorena de Corin Tellado que elevaban aun más el tono rosa de las tramas.
¿De que trataban estos seriales?. “El derecho de los hijos” hablaba de las vicisitudes de una familia, la familia García, con sus dos hijos, representantes de  una juventud inconformista, que empezaba  a despuntar en la época y  que la novela presentaba con un cariz de buen fondo, nobles de corazón, pero  equivocados en sus propósitos.  La novela,  como muchas de las escritas o adaptadas por  Sautier, tenían un mensaje  o moraleja  profundamente reaccionarios. “La última traición” profundizaba en los problemas y vicisitudes de una afamada actriz de Hollywood. “Riada en la Tornaguera” nos introducía  en el terrible drama de un hombre solo en la Andalucia rural, un hombre marcado por la muerte, por la tragedia. “Playa de gaviotas” transcurría en una isla imaginaria del litoral gallego, donde aparecía el cadáver de una mujer en la playa. La novela tenía mucho de intriga policíaca. “La mirada” tenía una trama claramente policíaca y comenzaba con el robo de unas joyas. “Mama” y “Siempre Mama”, de Antonio Losada, seguían el modelo del folletín americano “Peyton place” pero trasladándolo  a la sociedad española. Narraba las vicisitudes  de una familia española, la familia Aguilar, con los elementos típicos de los seriales españoles de estos años:  decisiones equivocadas, pasiones desenfrenadas, sufridas esposas, hijos rebeldes, etc. “María Magnolia” contaba el enfrentamiento entre la protagonista, María, y su suegra, una fría, rica y astuta mujer que no se detendrá ante  nada, en su propósito de acabar con quien considera un ser inferior, su nuera, un ser que no considera  digno de su clase social, llegando  incluso a ser  responsable del secuestro o desaparición del hijo de María, su propio  nieto.
“Donde el viento muere” planteaba la lucha entre dos mujeres de distinto nivel social y se ambientaba en Extremadura. En “La Canción de las Brujas”, de Rafael Barón, asistimos a odios y venganzas, abandonos ante el altar,  muertes violentas y repentinas,  extrañas desapariciones y por supuesto un final feliz. “Un lejano esplendor” narraba la historia de Soledad que regresaba a su pueblo natal, dispuesta a llevar a cabo una venganza, osea otra nueva historia de amor y odio. En “Santa Isabela”, de la escritora cubana, Mercedes Antón, se trataba el tema de la lucha por la abolición de la esclavitud. “Los que morimos” acometía el tema de la postguerra española, con un Sautier menos radical en sus postulados ideológicos, más abierto a la reconciliación y el diálogo entre las dos Españas.  “El pecado de la mujer”,  serial nº 2.000 de Sautier, se centraba en el tema de la desunión o disolución familiar y en la independencia de la mujer. En “La hija del diablo”, la protagonista era Sabela de Leiras, más conocida como “la hija del diablo”, que enamorada de un hombre casado, el comandante Jesús Borja, sufrirá mil y una penalidades hasta lograr llegar al final feliz. En aquellos años, se consideraba un amor  prohibido  el amar a un hombre casado. El adulterio en la mujer estaba castigado con penas de cárcel.  La mujer quedaba relegada, en la mayoría de los casos, a su rol de madre, supeditada en cualquier caso, al varón, anclada al hogar y donde no se planteaba, ni de lejos,  su independencia económica, criticándose el trabajo femenino fuera del hogar.  “Las abandonadas” estaba plagada de mentiras, remordimientos, venganzas y soledad. “La rival” contaba la historia de una madre y su hija que se enamoraban del mismo hombre. Moría la hija y la madre era acusada de asesinato, con el juicio correspondiente. “Simplemente María” narraba la desventuras de una chica, María, que dejaba su pueblo de Santander para irse a servir a la capital, donde conocería al señorito, Alberto, todo un crápula. En “Lucecita” asistimos al romance entre Lucecita y  Gustavo, casado con una muchacha que se finge paralítica para reternerle.
Daban la voz a los personajes de los seriales hombres y mujeres de la radio como Pedro Pablo Ayuso, Maribel Alonso, Matilde Conesa, seguramente los más populares,  sin olvidar otros,  como Teofilo Martínez (con esa voz grave, lenta, monorrítmica, que tantas veces escuchamos también en el doblaje de las películas, doblando a Joseph Cotten, John Wayne o Gary Cooper) o Julio Varela, con frecuencia ambos dos en la voz de narrador, Matilde Vilariño, interpretando a menudo personajes infantiles, Luis Varela, Maribel Sánchez, Juana Ginzo, Rafael Fuster, Luis Durán, Manuel Dicenta, Alfonso Gallardo, Pablo Sanz, Maria Romero, Cristina Victoria, Carmen Martinez, Mari Carmen Aranda, Maribel Ramos, Eduardo La Cueva, Miguel Peñaranda, Julio Montijano. Nos los conocíamos de memoria, algunos, como Ayuso, Conesa y Vilariño llevaban 20 o 30 años en la radio. Formaban parte de la memoria de nuestras vidas. Tras la careta de entrada o sintonía venía la presentación del cuadro de actores y equipo técnico. Nos conocíamos no solo el nombre de los actores sino  hasta los cargos más técnicos de las novelas  como los de Montaje Musical:  Enrique Aroca, Pilar de la Peña o Angel Aymat; Efectos especiales: Esteban Cabadas; Control: Enrique Ortega o Eduardo Calderón; Autor y Director Guillermo Sautier Casaseca. Fueron prolíficos autores de seriales autores como Rafael Barón, Luisa Alberca y sobre todo el gran patriarca del serial, Sautier Casaseca. Para 1966, ya había escrito o adaptado más de 1.000 seriales para la radio. La mayoría de los actores pertenecía al llamado cuadro de actores de Radio Madrid, la emisora central de la SER. El 8 de  octubre de 1971, moría repentinamente Pedro Pablo Ayuso, el más grande actor radiofónico de todos los tiempos,  perdiendo la radio  una de su voces más emblemáticas. En esta entrada incluyo las fotos, por orden de aparición de Matilde Conesa, Pedro Pablo Ayuso, Matilde Vilariño, Teofilo Martínez, Juana Ginzo y Guillermo Sautier Casaseca de los años 50, Vilariño y Ayuso en los años 70 y Sautier en los años 70.En aquellos años aprendimos a estimular la imaginación. Era un arte sugerir, a través de la voz de los actores, de su tono e inflexiones,  un determinado estado de ánimo o un cambio en éste, describir a través de la voz del narrador un determinado paisaje o el interior de una casa. ¡Se transmitían tantas cosas con la voz y los sonidos, sin contar con el apoyo o ayuda de la imagen visual!. Los efectos especiales de las novelas nos permitían imaginarnos una tormenta, el ruido del viento, los pasos por un corredor, el cierre de una puerta o una ventana, el ruido de unos cascos de caballo  y otras muchas situaciones. Podemos criticar los seriales radiofónicos por sus rancios contenidos ideológicos y sus esquemas reduccionistas de folletín melodramático, rosa o lacrimógeno, pero formaron parte de nuestros recuerdos infantiles, al igual que la música,  la publicidad o la tele de aquellos años.   Quede esta entrada como pequeña muestra del paso por nuestras vidas.

Aquellos anuncios publicitarios (1940-1990). 2ª Parte.

Si en los años 60, la publicidad que recuerdo era fundamentalmente radiofónica, en los 70 y parte de los 80 mis recuerdos de la publicidad van unidos sobre todo a la televisión en blanco y negro y más tarde en color; de hecho la mayor parte de los anuncios publicitarios están extraídos de este medio. Seguimos en la época dorada de la publicidad antigua, con lemas muy pegadizos, algunos de los cuales recordamos y han llegado casi hasta nuestros días en el acervo popular, convirtiéndose en verdaderos clásicos. Agruparé, como en la primera parte, los anuncios por bloques temáticos, con algunos de los anuncios más representativos de la época para acabar con una breve selección de spots publicitarios de la televisión de aquellos años, desde sus comienzos hasta los años 80 (1957-1980). Junto a esta introducción, destaco dos de los anuncios más famosos: el de los donuts (Anda los donuts, anda la cartera) y el de las muñecas de Famosa que se dirigen al Portal.

 




Años 70 y 80


Las casas seguían su imparable proceso de modernización: televisores, frigoríficos, lavadoras, menaje de cocina etc. ¿Quien no recuerda aquello de “No compre sin ton, ni son, compre un Thompson”, refiriéndose a los televisores de esta marca  o el  anuncio más reciente de “el que sabe, Saba” que presentaba el cómico británico Benny Hill y que vemos en la foto de la izquierda.  En los años 70 comenzamos a  no dormir en colchones de lana. Recuerda alguien cuando los colchones eran de lana (de oveja) y de vez en cuando había que  varear la lana de los colchones. Creo que recordar que había en los años 50 y 60 incluso alguna ordenanza municipal que regulaba el como y donde había que varear los colchones. Con la década de los 70 llegaron  los  modernos colchones de muelles. “A mi plin, yo duermo en Pikolin” o los colchones Flex y los más cercanos Sema (dijo Sema y se durmió que nosotros cambiabamos por el más prosaico de …y se murió), en esos años vimos la publicidad de los edredones de Reig Martí (Lorenzo Lamas, el rey de las camas), o de  las mantas VS, “calor que no pesa”, y de Mora “son de abrigo”. En menaje de cocina recuerdo Monix y el más moderno Tefal:  “que menox, que monix” y “¿Te falta Tefal?” o los pequeños electrodomésticos, de Braun, Solac (Lo que hacemos, lo hacemos bien), Moulinex (Un, dos, tres, picadora Moulinex) que ayudaban en las siempre ingratas labores de la cocina y el hogar.
En los años 70 seguían anunciándose con profusión, como no, las bebidas alcohólicas y como en la década anterior de forma preeminente los brandys. Recordáis lo de “¿Qué hora es? la hora 103”, por el brandy o aquel otro de los “dos amigos y Carlos, el tercero”, o los anuncios de aquella chica cabalgando sobre un caballo blanco, creo que era la actriz Patty Sephard en un anuncio de Centenario Terry, todo un clásico, o los spots de Soberano “el coñac extraordinario” y Licor 43 “el mejor licor de todos los tiempos”. Recuerdo también, de aquel entonces, una pegadiza cancioncilla que decía “Ten mi copa y llénala, vamos todos  a brindar, Malaga Virgen en tu copa, el sabor de la amistad”. Había, por cierto un sorprendente anuncio (para la mentalidad de nuestros días),   en el que un camionero entraba en un bar, un día de frío invierno, creo que estaba nevando, y decía: “no puedo bajar el puerto sin Las Cadenas” y se arreaba un lingotazo del conocido anís para después coger el camión, bien contento. Hoy habrían crucificado en la plaza pública tanto a la marca como a la agencia de publicidad que hicieron este anuncio. En aquellos años también se anunciaba el Ponche Caballero.

Por cierto recordáis, por asociación de ideas, aquella receta casera de huevo batido, leche caliente y coñac que en casa le llamaban “ponche” y te lo daban de crío cuando estabas malo o tenías un catarro. ¡Que tiempos!. Y sin dejar estas “alcohólicas” recetas caseras, recuerdo a mi padre alguna vez merendando un “sopanvino” que consistía en una rebanada de pan untada en vino tinto y espolvoreada con abundante azucar. No se si lo hacían en algún otro hogar. En las navidades comenzaba a consumirse más el champán, bueno el cava pues el nivel de vida había crecido de forma considerable: “Mañana es fiesta, ¡que fiesta con Delapierre!”. También había anuncios de cervezas (El Aguila), Pilé 43, Martini (“Un Martini invita a vivir”, o “Su brillante sabor tiene vida y color, es Martini” otro clásico, con la chica con patines sirviendo el preciado producto y que vemos en la foto).  Alfredo Landa exclamaba aquello  de “Ay, ay, ay que me sabe a Calisay” en referencia a aquel famoso licor de origen monacal. En los año 80, conscientes del abuso del alcohol y de sus riesgos, Steve Wonder nos recordaba aquello de “Si bebes no conduzcas”.  Al igual que el alcohol se anunciaba el tabaco, las marcas españolas de tabaco negro iban dejando paso a las de rubio americano (Winston, el genuino sabor americano o Chesterfield, responde al reto del sabor).
Junto a las bebidas alcohólicas destacaremos la publicidad de las bebidas refrescantes,  me acuerdo, especialmente, de los anuncios de   La Casera (seguíamos yéndonos de los lugares si no había Casera o nos negábamos a  comer si no había Casera en el establecimiento), también me acuerdo  del anuncio de Zumosol que se ha convertido en un pequeño símbolo (Como llame a mi primo te vas a enterar, ¡y a mi que tu primo!, y en eso aparecía un cachas con cara de pocos amigos, marcando biceps y el rival se achantaba por completo), la tónica Schweppes (aprende a amar la tónica) o la inefable Coca Cola, con aquellas canciones llenas de buenos sentimientos “al mundo entero quiero dar un mensaje de amor…” que solía emitirse el día de año nuevo o sus lemas más conocidos de  “la chispa de la vida” o   “sensación de vivir”.
La publicidad dirigida a los niños ocupaba un espacio cada vez mayor en el medio televisivo: fundamentalmente golosinas y juguetes. Desde aquel mítico “Anda los donuts, anda la cartera” que encabeza la entrada, pasando por los Emanens (se derriten en tu boca, no en tu mano), Lacasitos (Toma Lacasitos), Bollycao (cuyo nombre ha pasado al acervo común con otro sentido), Conguitos (somos los conguitos y estamos requetebien, cubiertos de chocolate y con cuerpo de cacahué), Phoskitos (regalos y pastelitos), Tronquitos (Tronco va y tronquito viene), Sugus (caramelos Sugus, caramelos Sugus, caramelos Sugus, Sugus de Suchard), el superchicle Boomer. Y no nos podemos olvidar de las pipas Facundo con su añejo pareado (Y el toro dijo al morir, siento dejar este mundo, sin probar pipas Facundo) o las patatas fritas Matutano ( A que no puedes comer solo una). Cuando llegaban las Navidades la televisión se llenaba de anuncios de juguetes. De aquel enorme montón de anuncios de juguetes rescato sobre todo el de las “muñecas de Famosa se dirigen al Portal”, “Juguete completo, juguete Comansi”, “Echa el freno madaleno” de juguetes Rico,  los juguetes de la señorita Pepis, o aquel de “con estas manitas” de Trabajitos Feber, el cine Exin (“cine sin fin”) y “Jesmar, para jugar”, etc. Para los mayores teníamos juegos de mesa como el Scattergories y su famosa frase “aceptamos pulpo como animal de compañía” o aquel otro bastante similar de “aceptamos barco como animal acuático”.
En estos años empezábamos a comer cada vez más variado y mejor. Son infinidad los anuncios relacionados con productos alimenticios de aquellos tiempos, pero aquí dejo una pequeña selección: como no acordarse de aquel “Cuate, aquí hay tomate” del tomate frito Orlando, o “Del Caserio me fío” de los quesitos El Caserio, “Maggie te quiere ayudar”, “Hornimans, el sabor de una buena taza de te”, de Hornimans, aunque también recuerdo otro anuncio de la misma marca que decía “si a Lord Carrington se le incendiase su palacio, salvaría su sombrero, su reloj y…su taza de Hornimans”, o aquel langostino porteño que decía “Soy Rodolfo Langostino: lleváaame a casa”, el viejo anuncio de las  aceitunas “La Española” con “Es la Española una aceituna como ninguna…está rellena de rica anchoa…” o la muy conocida “Que bien, que bien, hoy comemos con Isabel”, “Nestlé, un gran vaso de leche en cada tableta”, Saimaza, “el cafe de los muy cafeteros”.  De anuncios de galletas, sobre todo: “Que buenas son las galletas Fontaneda” o “¿Que queréis de merendar?, Tosta Rica y nada más”. También se anunciaban productos como los de Oscar Mayer, La Masía, (estos cantando), Navidul (por cierto, por asociación de ideas, de Maret si que recuerdo un gracioso anuncio con unos cochinillos corriendo que decían, “corre, corre que viene Maret”), Danone, Yoplait (la flor del yogur), leche  Pascual, Batidos Puleva, Chamburcy,  Pavofrío (es todo sabor), Revilla (que maravilla), legumbres El hostal, y alguien hacía sonar la caja de garbanzos diciendo “le suena”.  “Pescanova, lo bueno sabe bien”, “Se nota que es Findus”, “Chup, chup, Avecrem” y el “Cueces o enriqueces” también de Avecrem, las sopas Gallina Blanca, los “Patés La Piara, más buenos que el pan”. Entre los anuncios no comentados con lemas he recogido también los de algunos productos a los que hecho mención en la primera parte de esta entrada sobre la publicidad de aquellos años como el Pralin y la Natacha.
Los anuncios de Calvo  fueron un caso aparte: los de las Conservas Calvo aprovecharon la fama de algunos de los calvos más famosos de la época como los actores  Jesús Puente y Juanjo Menendez y popularizaron la marca de una forma abrumadora pasando, en poco tiempo, de un 20% de reconocimiento antes de la campaña, a más de un 90% tras ella. ¿Recordáis?: “Este atún está muy bueno. Buenooooo. Y da mucho de si. Siiiiii…Y además es Calvo. Claro”. También habría que recordar el de “Natillas Danone, listas para gustar ¿repetimos?, o el de “ñaka, ñaka, la cigala”, Nescafé (tacita a tacita) o este mucho más reciente de “Eco!!, cuando arrivo a casa, Nescafé capuchino, cremoso, delicioso..”. En las navidades, los turrones eran los grandes protagonistas, como no acordarse del clásico y entrañable “Vuelve a casa por Navidad” de El Almendro, o 1880 (el turrón más caro del mundo), Jijonenca (Tu nombre sabe a turrón), Suchard (en estas navidades turrón de chocolate, en estas navidades turrón de Suchard) y El Lobo (que buen turrón). Entre los anuncios no comentados con lemas recojo también los del flan Royal y el Fuerzahor.

   

 

Entre los productos farmacéuticos, parafarmacéuticos y de cuidado personal estarían los siguientes el histórico analgésico Okal (Hola, que tal. Muy bien con Okal), el antitusígeno Iniston (Abuelo, ¿has visto el Iniston?), la loción antipiojos Filvit (Filvit champú, Filvit, mama, porque más vale Filvit que tenerse que arrascar), el reconstituyente Micebrina (una al día), o los caramelos contra la tos (había unos cuantos anuncios sobre este tipo de productos) como los Halls que “suavizaban la garganta y despejaban la nariz”,  los Praims de Vicks (con aquella famosa frase de ¡que cosas tiene mi novio!), los de Pectol (Gran Jefe garganta rota, necesitar Pectol, Gran Jefe garganta suave. Pectol ser bueno), los de Formula 44, todo un clásico, (en el que aparecía un cliente que se estaba afeitando en una barbería, y que temblaba de miedo ante la tos del barbero que le estaba afeitando la barba y el cuello a navaja y le decía: Formula 44), los pañales infantiles Dodot (ni gota, ni gota). Y siguiendo con el cuidado personal, en estos años tomaron un mayor protagonismo las colonias, muchos de cuyos anuncios se nos fijaron en la retinan o se convirtieron en frases hechas, todos estaban diseñados para atraer, de forma irresistible, al sexo opuesto.  Por ejemplo “Tenemos chica nueva en la oficina. Se llama Farala y es divina” o el  “Busco a Jacq´s”, “Si una chica te regala flores eso es Impulso”, “Brummel, para hombres que dejan huella” y “Mejor, cuanto más cerca” o “En las distancias cortas es donde un hombre se la juega” estos dos últimos, también de Brummel,  “Lulu. Oui. C´est moi”, “Colonia Alada, una gota, un beso”, “Otelo, vuelve el hombre”, “Vísteme” de Eau Jeune. Entre los desodorantes estaban Rexona, Fa y Tulipán Negro con “Rexona, no te abandona” o “Fa, el frescor salvaje de los limones del caribe” y  “Tulipán Neeeegro”.  En los dentríficos recuerdo lo de la “sonrisa Profidén” y  “Colgate, el mal aliento combate”. Y en papel higiénico “Scottex es mucho papel”. Entre los anuncios no comentados con lemas he recogido también los de la higiene intima femenina de Evax, la colonia y productos de baño Badedas y el jabón Palmolive.
Muchos eran los productos del hogar, la mayoría relacionados con la limpieza de la ropa, los platos, el suelo, los muebles: Colón nos decía: “Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”, Ariel “lavaba más blanco”, Con Wipp Express “el frotar se va a acabar”, los niños se quejaban: “Rasca, mama” y el roce aspero se eliminaba con el suavizante Vernel. Y como no acordarse de aquel otro anuncio que decía: “¿Es nuevo?. No, lavado con Perlan”. O “Soy yo Mimosin”. Con Fairy, “una gota y adios a la grasa”.  El mayordomo de Tenn nos recordaba aquello de que “el algodón no engaña”, osea, de aquí viene la famosa prueba del algodón. Como véis muchas de los esloganes y frases publicitarias han pasado a formar parte de nuestro vocabulario y vida cotidiana, hasta tal punto ha tenido importancia la publicidad en nuestras vidas. Raid “mataba a las cucarachas bien muertas” y otro anuncio de insecticidas  decía que  “las cucarachas nacen, crecen, se reproducen y con Cucal aerosol mueren y desaparecen”, mientras la pilas de Duracell “duran y duran y duran”.
Entre el equipamiento personal  podíamos encontrar un poco de todo. Prendas especiales para el frío: “Frio yo?, Nunca” como las de Thermodactil, interiores para caballero: Abanderado (en el momento más señalado calzoncillos Abanderado) y para la señora: bragas Princesa, pantys (Marie Claire, Marie Claire, un panty para cada mujer), vaqueros como Lois (Si se mueve tu Lois déjalo bailar, que creo era una versión de una canción de Jayme Marques, “Sabor tropical”) o Cimarrón (los jeans que mejor se mueven). Entre el equipamiento personal situaríamos también los relojes (Maurice Lacroix, arte en pulsera, pero dicho así con g, con acento francés) (Seiko, algún día todos los relojes se fabricarán así). De los coches me acuerdo del Dyane 6, “para gente encantadora” y otro que decía “ese hombre lo ha perdido todo: el dinero, la casa, la novia…pero tiene un Golf”. Entre los anuncios no comentados con lemas he recogido también los de los interiores Jim, presentados por Cruyff, un anuncio  de Cortefiel donde vemos la moda y el estilo de aquellos años, un anuncio de las camisas Ike y por último un anuncio del Seat 127 

En un pequeño cajón de sastre dejo esta selección de anuncios variados de los años 70 y 80: un anuncio de los cursos por correspondencia CCC, tan habituales en las revistas de la época, un anuncio de las cámaras fotográficas Kodak, otro de la editorial Sopena, el pegamento Imedio, un muy equivoco o inequívoco (según como se vea) anuncio de encendedores Match que hoy, desde luego no se publicaría y que sería muy polémico por muchas razones, televisores portátiles Telefunken, (el televisor al igual que había hecho la radio años antes se hacía móvil o portatil), los primeros casettes, nuevas bebidas como Finley Naranja, Bitter Cizano soda y por último uno de Bicicletas Orbea, que junto a Gac y BH era  una de las bicicletas  más compradas en la época.
Capitulo aparte merecen las que podríamos llamar campañas institucionales. Desde aquella muy antigua de “Mantenga limpia España”, pasando por otras como aquellas contra los incendios forestales de “Cuando un monte se quema, algo tuyo se quema” o “todos contra el fuego, tu lo puedes evitar”, o la campaña de fomento del deporte “Contamos contigo”, la del ahorro de energía: “Ahorre energía, aunque usted puede pagarla, España no puede”, la campaña contra el abandono de mascotas “El no lo haría”, la del fomento de compra de Letras del Tesoro “Si quieres más por tu dinero, llama, el Tesoro responde”, la campaña contra la pesca de prematuros: “pezqueñines, no gracias, debes dejarlos crecer”, la campaña de fomento del turismo “España, sin ir más lejos” o la del fomento del consumo del platano: “Todos los días un platano, por lo menos” o la muy reciente (de 1990) “Pontelo, ponselo”. Son miles los anuncios que habremos visto o escuchado y aquí tan solo he recopilado una pequeña selección de ellos. La publicidad sigue creando nuevos lemas e iconos, hay algunos que hasta se arrogan el poder de hacer llegar la primavera, como El Corte Inglés; la lotería no llega a nuestras casas si antes no llega de la mano de nuestro conocido “calvo de la Navidad”; muchos nos preguntamos donde está Curro; un hombre mayor de campo, alejado de la actualidad, pregunta si el Madrid es otra vez campeón de Europa y un niño nos recuerda que es Edu y nos desea Feliz Navidad. Y es que hay veces que al escuchar o ver estos anuncios parece que el tiempo no pasara…¿No creéis?.
 

 

Por último les dejo una breve selección de anuncios de televisión. Hay muchos más en Youtube.Anuncios publicitarios 1957-67

En la primera entrega les dejo una selección de anuncios de los primeros años de la televisión (de 1957 a 1967), con spots de Palotes, Flagolosina, campaña “Mantenga limpia España”, Philips, fomento del turismo, fomento del consumo de patatas, aceitunas La Española, alimentación infantil, tabacos, mujer, juguetes, farmacos, coca cola, Bimbo, Nestle, señorita Pepis, Mousell, Nancy, las muñecas de Famosa, Titanlux, Terry, Ponche Caballero, tio Pepe, Raid, cine Exin, Madelman, chicle Dunkin, cromos, Donuts, Filomatic, Seat 600, Siata, Seat 133 y otros.

 

Anuncios animados 50-70En esta segunda entrega, buena parte de ellos son anuncios de dibujos animados  anunciando Licor 43, Aspirina, Starlux (muy gracioso), Font Vella, Bic, Renault 4 y cuchillas de afeitar Palmera.

Anuncios de los años 80 1ª parte

En esta tercera entrega podemos ver anuncios de pilas Ucar, Sony, Axe, Lotería Nacional, Inves, Freixenet, Tonica Schweppes, La Casera, cerveza Ambar, Huevos El Corral, Danone, Fuet d´Olot, Nido, Poliglas, Tetrabrik, Tess, Nenuco, Fixonia, Praims, Renault 11, Aceite Repsol, Renault Traffic, Pirelli, Renault Supercinco, Nissan Vanette, Volvo, seat Ibiza, Pegaso, Once, Rank Xerox, JVC, Sida, Cruz Roja, Crunch, Chococrispis, Coca Cola, Calvo, Zumosol, Elena, Bonito del Norte, Citroen AX, Petit Suisse, GiJoe, Mattel, Nintendo y Audi

Anuncios de los años 80. 2ª parte

En esta cuarta entrega, podemos ver anuncios de Nescafé, Pikolín,Yoplait, Scotch Brite, Fruco, Simago, Elbe, Curso Basic, Video Sanyo, Premios Planeta, Avecrem, Lee, Bru, Tarni shield, Philips K-30, Klaro, Seguros Finisterre, Teka, Samba, Ariel, Dormilón, Rociar y Lavar, Starlux, Calgonit, Caoflor, Deportivas Paredes, El Caserio, Video Philips, Renault Supercinco, Campofrio, Johnson, Dodot, Puntomatic, Opel Kadett, Danone, Ese, Citroen GS, Seat 131, Ahorro de energía, Ford Fiesta, Sanyo, Camel, Ausonia, Bonos ICO, Opel Corsa, Video Thomson, La Masía, El Corte Inglés y Peugeot 309.

Aquellos anuncios publicitarios (1940-1990). 1ª Parte.

Esta entrada sobre la publicidad es un buen complemento de aquella otra entrada que publiqué el pasado mes de agosto bajo el título de “Vivencias, usos y costumbres en el viejo Pamplona: electrodomésticos y otros recuerdos de aquellos antiguos hogares (1960-1975)”. En aquella entrada hablaba de algunas marcas y productos que fueron moneda común en mi infancia. En esta hablaré de los anuncios que publicitaban aquellas marcas y productos, marcas y productos que marcaron toda una época. Los anuncios de aquellos años nos retrotraen a una sociedad y a un país muy diferentes. Es muy probable que la mayoría de las imagenes que veamos, y que están sacados de las revistas y periódicos de aquellos años, o los esloganes que escuchábamos en los programas de radio, o los anuncios de televisión que veíamos en aquella televisión en blanco y negro nos resulten extraordinariamente chocantes. Poco o nada tiene que ver la sociedad actual con la de aquellos años, ni en pautas o productos de consumo ni en cuanto al papel de la mujer, en aquellos años relegada, en la mayoría de los casos, al papel de ama de casa y utilizada en los medios publicitarios como principal destinataria del mensaje, si bien también, a menudo,  como “simple jarrón decorativo” o como estimulante de las ventas en productos destinados al publico masculino. La incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la lógica evolución de la sociedad española ha hecho que esa publicidad, en muchos casos, absolutamente sexista y trasnochada se quede, afortunadamente, en el baúl de los recuerdos. En cualquier caso resulta interesante recordar esos anuncios, pues forman parte de nuestros recuerdos y de la película de nuestras vidas.

La publicidad va pareja al desarrollo de los medios de comunicación, de tal forma que prácticamente desde el principio de estos medios, podemos encontrar algún anuncio en los medios impresos o algún comercial en la radio, si bien es cierto que en el caso de los periódicos los anuncios empiezan siendo muy simples y poco a poco van incorporando ilustraciones y fotografías, en los periódicos, en blanco y negro y en las revistas, primero en blanco y negro y luego en color, mientras que en la radio antes de la grabación de la típica cuña que conocemos actualmente, en aquellos primeros años,  abundaban lo que se denominaban “comerciales”, en todas sus variantes: dramatizados, musicales, etc. La publicidad fue, desde el principio, principal fuente de ingresos de la radio. La programación radiofónica intercalaba en aquellos primeros años de su historia anuncios de productos como receptores de radio, insecticidas, hojas de afeitar o leche condensada, etc. En 1934, Publicidad Elso, fundada por Ceferino Elso publicaba en Pamplona la revista “Micrófono” que daba cuenta de la programación de la primitiva “Radio Navarra”.
Los anuncios tanto en la prensa como en la radio locales se limitaban, inicialmente, sobre todo  a publicitar  marcas, productos y comercios locales. Posteriormente, a medida que el medio radiofónico cambia y  el consumo crece  las marcas y productos de ámbito nacional se extenderán a todos  los medios impresos nacionales y regionales y  las emisoras locales integradas o asociadas  a redes nacionales, incorporan igualmente marcas, productos y negocios de ámbito nacional. En Pamplona se oía, en los primeros años de la historia de la radio,  publicidad de marcas o “casas” como Radio Les, Casa Risler, Tarsicio Ortiz, Hijos de Mariano Santesteban, Casa Arilla, Colchones Sema y más tarde, en los años 50 y 60 de otras “casas” como Maybe, Orbaiceta, Inda,  Alforja y un interminable etcetera. Los programas en cadena nacieron como consecuencia  del desarrollo tecnológico. En 1948 apareció la cinta magnetofónica y por lo tanto  la programación  ya no se  identificaba necesariamente con la emisión en directo. Había   necesidad de cubrir todas esas horas de emisión no solo con programas locales sino también nacionales y de diferenciar por lo tanto el tipo de publicidad: nacional y local. La vinculación de Radio Requeté  a la cadena SER se produjo  en 1958 y es, por lo tanto,  a partir de esta fecha,  cuando los pamploneses escuchan, junto a los anuncios y patrocinados de las “casas” locales, los mensajes publicitarios de las grandes marcas nacionales.
En los años 50 y siguientes la programación radiofónica de ámbito nacional aparecía plagada de mensajes publicitarios: de Colacao, Okal, Avecrem, Gallina Blanca, Flan Chino Mandarin, Fundador, Zahor, Potax, Starlux, muchos de ellos repetidos de forma machacona. Además la publicidad patrocinaba casi todos los programas y todo tipo de espacios: femeninos (como el Consultorio de Doña Elena Francis), musicales, seriales, etc. Había un gran predominio de anuncios que promocionaban productos para el hogar o la mujer: cremas (Ponds, Nivea), jabones y detergentes (Norit, Gior (“y un poco de pasta basta, Gior”), Lagarto), productos de limpieza, etc. Mucho más tarde, en los años 80,  la publicidad machacona iría dejando paso a un sutil patrocino de grandes bloques programáticos, reduciéndose el número de anunciantes y mejorando la calidad y presentación de los mensajes. Les dejo aquí una selección de anuncios ordenada cronológicamente y debidamente comentados. Las marcas y productos que presento se publicitaban, en aquellos años, tanto en los medios impresos como radiofónicos. Dado el número de anuncios presentados (nada menos que 140) divido esta entrada en dos partes que se publican de forma consecutiva.
Años 40
La publicidad de los años 40 anunciaba aparatos de radio, como el que vemos, de  Telefunken,  y marcas de cremas como la del Visnú. En aquellos años 40 esta crema debió ser muy popular. La crema tenía la facultad de blanquear el cutis y a la vez hacer que desapareciesen todo tipo de granitos e imperfecciones. La crema Visnú se hacía en distintas versiones, para diferentes cutis y en diferentes tonalidades. En mi casa, mis padres, ya desaparecidos, recuerdo que utilizaban  la palabra “visnú”  casi como un sinónimo de una crema para la cara, en general. Posteriormente, en los años 50 se publicitarían  otras cremas  como Ponds o Nivea. El Ceregumil era un compuesto homeopático, de los más antiguos que recuerdo, que se publicitaba mucho, en aquellos años de la postguerra, en que tantos niños tenían problemas  nutricionales. También a finales de los 40 comenzaba a hacerse muy presente la publicidad de los caldos Gallina Blanca, en cubitos, que popularizaría, en los años 50, con el caldo Avecrem.
Años 50
En los años 50, una de las marcas más populares fue la del Cola Cao. Fue en 1955 cuando se creó la canción de “yo soy aquel negrito del africa tropical…”  que se convirtió en todo un clásico, luego llegaría  “Es el colacao desayuno y merienda ideal…” y “Cola Cao, tu fiel amigo”). La marca patrocinaba en aquellos años una radionovela en la Cadena SER. Otra de las marcas más afamadas por su constante martilleo publicitario era el de las tabletas Okal, uno de los analgésicos más vendidos durante décadas en España, “el mejor remedio contra el dolor”. Tanto de Okal como de Colacao dejo una muestra de su publicidad  en los primeros párrafos de la entrada. Eran años en los que se publicitaban detergentes como el Norit, “el del borreguito”, la cuchillas de afeitar Iberia o Palmera (estas últimas las recuerdo haber visto durante años en casa, luego llegarían las de Filomatic, “me afeito con Filomatic, da un gustirrinin”) o el Anís Castellana. Antes del Colon estaba el Persil. Persil ha sido, probablemente, una de las marcas más antiguas y conocidas de detergentes. Producido por los alemanes de Henkel y que hoy fabrican marcas como Dixan, Wipp, Perlan, Mi color, Vernel y Neutrex.




Otra marca importante era La Casera, hasta el punto de que hoy identificamos cualquier gaseosa con esta marca. (Es mítica su frase publicitaria de “Si no hay Casera, nos vamos”). Fundada en Madrid, en 1949 pronto conocerá una expansión importante, que se hará mayor en décadas posteriores. En cada lugar que se quería implantar, la Casera compraba la fábrica de gaseosas más fuerte o firmaba un acuerdo de colaboración. Esto último  sucedió en Pamplona con Gaseosas Oderiz, de la Avenida Guipúzcoa. La leche condensada La Lechera tiene una larga historia. Nacida en Suiza en 1866, de la mano de Nestlé, llega a España en 1910 y conoce un período de fuerte expansión hasta la guerra. La contienda frenó su avance que no empezaría a recuperar hasta mediados de los cincuenta, época a la que pertenece el primer anuncio que se adjunta. Adjunto un segundo para ver la rápida evolución de la publicidad que se hace patente y extensible a la mayoría de las marcas. Hasta los años 50, la estética general de los anuncios era muy similar. Estaba basada sobre todo en dibujos e ilustraciones. Con los años 60, las ilustraciones dieron paso, de manera generalizada, a las fotografías.

Años 60Los años 60 son los años del despegue económico, el crecimiento demográfico (algunos somos hijos de ese baby-boom) y consecuentemente del incremento del consumo en el país. Se producen importantes cambios en todos los ámbitos. La gente abandona los pueblos, el campo, y se va a trabajar a la ciudad,  a las industrias. Crecen las ciudades, se construyen miles de viviendas que necesitan ser amuebladas. Los anuncios que veremos son fiel reflejo de esas necesidades, que necesitaban ser cubiertas, así como de  otros cambios y transformaciones en otros ordenes de la vida: moda, alimentación, belleza, motorización creciente de la población, etc.

Así pues, en esta selección de anuncios de los años 60 vemos, en primer lugar, aquellas lavadoras de turbina (Bru) como la que describí en la entrada “Vivencias, usos y costumbres en el viejo Pamplona: electrodomésticos y otros recuerdos de aquellos antiguos hogares (1960-1975)”,  neveras (como las de Kelvinator, en nuestro caso sería la Super Ser, no en vano teníamos la factoría en Pamplona), las primeras placas eléctricas (Edesa), televisores en blanco y negro de mayor o menor tamaño (Kolster, Aspes, Askar, el mio era un Vanguard), máquinas de coser (Alfa, recordáis lo de “Pepe, la Alfa”, la mía era una Sigma), estufas cataliticas (Agni que por cierto era navarra, de Estella, con su famoso eslogan de “Moraleja: Compre un Agni y tire la vieja”. Otra muy famosa era la catalítica Buta Therm: (“Calienta pero no quema” ). También en el ámbito doméstico comenzarían a popularizarse los platos de Duralex y  las asadoras como las de la fotografía. Todos estos elementos han formado parte de nuestros hogares y nuestras vidas.

A las cremas señaladas en décadas anteriores (Ponds, Nivea…) habría que añadir Atrix, la pintura para las uñas Cutex, o los productos de cosmética de Avon, todo un símbolo para la época. Quien, que no tenga algunos años no se acuerda de aquello de “Avon llama a su puerta”. La venta a domicilio de todo tipo de productos era norma común en los años 60 y 70: cosmética, libros (recuerdo los famosos vendedores de enciclopedias que te intentaban colar un tocho de libros por un pastón, eso si pagadero en cómodos plazos y que a menudo venía tan solo a ocupar las estanterías vacías de algunos hogares). El rey de las enciclopedias era en aquel entonces Salvat. Una de las primeras enciclopedias que recuerdo fue la celebre “Monitor” de Salvat, la primera enciclopedia moderna con fascículos de kiosko. Se presentó en 1965 y era muy buena y completa para la época. Desgraciadamente el fomento de la cultura y la lectura entre los ciudadanos de este país no ha sido una de las preocupaciones de nuestros dirigentes  y esos sanos hábitos han tenido que surgir casi siempre como consecuencia de la inquietud individual de las personas. En este ámbito de la venta a domicilio habría que enmarcar la visita del representante del Circulo de Lectores. Te repartía una revista cada 3 o 4 meses con las novedades editoriales. Tenías que hacer un pedido de 3 o 4 libros en ese período. Abundaban los betsellers y las novedades. Recuerdo que estuvimos con el Circulo unos pocos años (1977-80). Un clásico de finales de los 60 y 70 eran los bolis Bic, ya lo he contado en la entrada dedicada a la escuela pero no puedo sustraerme a recordarla de nuevo: “Bic naranja escribe fino, Bic cristal escribe normal, dos escrituras a elegir, bic, bic, bic, bic”.

 

Frente a la actual prohibición de publicitar el tabaco y el alcohol, en aquellos años, la prensa, revistas y demás medios de comunicación aparecían plagados de anuncios de marcas de tabaco y de vinos y licores (abundaban los coñacs: Garvey, Soberano (“Es cosa de hombres”), Veterano, Fundador), Tio Pepe, Licor 43, algunos de ellos verdaderos iconos del “solar patrio”, como el Toro de Osborne, al lado de cualquier carretera o monte (quien no recuerda el toro de Osborne en un monte cercano a Pamplona) o el rótulo luminoso de Tío Pepe en la Puerta del sol. El champán no estaba al alcance de todos los bolsillos. Eran tiempos de sidra “El gaitero” (famosa en el mundo entero) y vinos achampañados. Y para los más pequeños vino dulce bien “Kina Santa Catalina” o “Kina San Clemente” (da unas ganas de comerrr…), que se vendían y promocionaban casi como bebidas medicinales y reconstituyentes. ¡Quien lo diría hoy en día!. Entre las bebidas refrescantes estaban la familiar Kas (tenía el depósito en mi calle)y Mirinda, sin olvidar la Pepsi y la Coca Cola (la chispa de la vida).
En casa merendábamos pan con chocolate: Orbea y Elgorriaga o un bocadillo de chorizo “El Pamplonica”, y alguna vez un bollo suizo. No comíamos pan de molde, siempre barra del día. Alguna vez, también, un bollo Bimbo. Aun recuerdo el inconfundible olor y sabor de aquellos bollos. No he vuelto a sentir ese olor desde entonces, Sería en los años 70 cuando se popularizaría la crema de chocolate Nocilla (“Leche, cacao, avellanas y azucar: Nocillla). ¡cuantos vasos de cristal coleccionamos en casa!; A mi madre le engañábamos, bueno medio le engañábamos porque ella   era consciente del juego,  diciendo que necesitábamos vasos y que mejor que decirle que nos tenía que comprar la Nocilla para hacernos con una nutrida colección. Posteriormente degustaríamos las tarrinas de Pralín (de Zahor), con aquel inconfundible sabor a bombón y unas tarrinas de una crema menos conocida, pero que he rescatado de mi memoria, al preparar esta entrada: se llamaba “Tulicrem”. Y de entre las margarinas destacaría la famosa Tulipán y nuestra querida Natacha, fabricada en la fabrica de Ingranasa, en el Paseo de  los Enamorados, en La Rochapea. Las galletas eran, sobre todo de María Fontaneda aunque fruto de la publicidad me acuerdo de aquellas galletas “que se comen por su número”, “222”  de Solsona. En las Navidades los turrones venían a sumarse a este mundo de dulces y golosinas.  En aquellos años, recuerdo sobre todo el turrón Antiu Xixona (Queremos turrón,turrón pero que sea Antiu Xixona) y como no y por asociación de ideas los juguetes de Congost.
De los coches de aquella época ya hemos hablado en una entrada reciente. En está década de los 60, la industria del automovil conoció, como el resto de sectores, un enorme desarrollo: como señalaba en la  entrada “Los vehículos de aquellos años (1960-1980)” fueron años en los que veríamos circular por nuestras calles  coches Authis (construidos en Pamplona), Seat (algunos de los cuales se construirían también en Pamplona), Simcas, etc. Y entre los ciclomotores, dejo un anuncio de la Vespino. De ellos les dejo una pequeña muestra.

Entre los productos farmacéuticos  a la tableta Okal habría que añadir la aspirina y la menos conocida Cafiaspirina, así como el Calmante Vitaminado de Perez Gimenez. Sin olvidarnos del popular Balsamo Bebe, inigualable producto para el cuidado y las escoceduras de los más pequeños. Al recordar el Bálsamo Bebe me acuerdo también de los polvos de Talco Calver. Y siguiendo con el cuidado personal, como no  acordarse de los jabones de Heno de Pravia (es el aroma de mi hogar) el  Moussel de Legrain (Moussel, Mousell para baño, Moussel, Mousell para todos…,  de Legrain, Paris) o el masaje Varon Dandy (para hombres curtidos) o el bronceador Ambre Solaire. Recuerdo también la loción para el afeitado Floid que se lleva vendiendo en el mercado desde el año 1932.

Y por último en un pequeño cajón de sastre recordaré aquellas marcas y productos para el hogar. Al Norit “el del del borreguito” habría que sumar nuevos detergentes como Elena, Ajax o la gamuza de fibras limpiadora Scotch-Brite (Yo no puedo estar sin él). Por supuesto todavía se comercializaban y publicitaban productos añejos como el limpia metales Netol. En el ámbito de la alimentación al Avecrem se le sumaría el caldo de carne  Starlux y las sopas en  sobres con el contenido liofilizado de Knorr (también los sacaría Gallina Blanca). Y por último, otro símbolo de toda una época: el papel higiénico El Elefante.

Desde mediados de los 50 y sobre todo en los años 60 se comenzaron a introducir en España las primeras fibras sintéticas en las ropas de vestir. El poliester servía tanto para hacer pantalones como otro tipo de prendas:  jerseys, trenkas, etc. Las conocíamos con los nombres de Tergal o Terlenka. En esos años llegarían también los pantalones de campana y los vaqueros, pero de eso,  de la moda de aquellos años hablaremos en  profundidad en otra entrada del blog. Dentro del equipamiento personal no he podido sustraerme al deseo de colocar aquí un anuncio de los relojes Certina, pues recuerdo que de esa marca eran los relojes que llevaban entonces mis padres y por lo tanto su apariencia me es muy familiar. De igual modo, recojo aquí un anuncio de unas maletas de skai o escay.  Muchas maletas y  sofás en aquellos hogares de los años 60 eran de ese material, un material sintético que imitaba el cuero.  En la segunda parte de la entrada analizaremos algunos  anuncios de los años 70 y 80, los esloganes más famosos de la historia de la publicidad en España y una pequeña selección de anuncios de la televisión de los años 60, 70 y 80. Que lo disfruten.

La radio que oíamos entonces (1950-1990)

Antes de la televisión reinaba la radio. La recuerdo de niño en casa de los abuelos. Aquellas enormes radios de válvulas  ocupaban un lugar central en los hogares. Eran radios con varias frecuencias y ondas: Corta, Larga, Media, como la que se ve en la fotografía. La Frecuencia Modulada llegaría después, en los años 60. A menudo y durante muchos años la radio, con sus diferentes ondas,  era la única conexión con el exterior para conocer lo que pasaba en el interior y romper el silencio informativo  que durante demasiadas décadas del siglo XX sufrió este país. En los años 60 la radio se hizo personal y móvil, surgieron los transistores. Durante buena parte de mi infancia recuerdo a mi madre escuchando el radio transistor, desde primera hora de la mañana, a la hora del desayuno, durante la mañana, haciendo las tareas del hogar, a la hora de comer con el parte (diario hablado de Radio Nacional de España), o después de comer, escuchando los seriales. Con la transición la radio aplacaría nuestra ansia por saber lo que sucedía de verdad en la calle. Hubo una noche en especial que paso a la historia como la noche de los transistores. Fue la del fallido golpe del estado de 1981. Como la televisión, la radio forma parte de nuestra historia personal, además de en este caso, también formar parte intrínseca de la historia de esta ciudad. Hablaré de las tres emisoras que ocuparon el dial durante buena parte del período señalado y de los que tengo abundantes recuerdos y vivencias personales.

La primera radio de nuestra ciudad fue Radio Navarra. Comenzó a emitir el 27 de mayo de 1933 y estaba localizada en el primer piso del nº 41 de la calle Mayor, en el edificio propiedad de Enrique Sanz, abuelo del actual propietario de la Ferretería, Javier Sanz. En la foto adjunta vemos a uno de los pioneros de la radio, José María Perez Salazar, ante los micrófonos de Radio Navarra-EAJ 6. Con el estallido de la guerra la emisora pasaría a llamarse Radio Requeté, trasladándose en 1941 a la entonces Avenida de Franco (actual Avenida de la Baja Navarra). Desde 1940 y hasta 1971 sería dirigida por Ramón Urrizalqui, conocido popularmente por “el tío Ramón”. A partir de ese año la dirección recaería en Enrique Huarte, hijo de la segunda mujer del tío Ramón que dirigiría la emisora hasta el año 2004. En 1972 la emisora se trasladaría a la calle Yanguas y Miranda donde permaneció hasta 2003 en que se traslada a su actual ubicación en Aizoain. Algunas décadas antes, concretamente en 1984 la emisora había cambiado de nombre pasando a llamarse Radio Pamplona. En 1974 la propiedad había pasado a la sociedad Radiodifusora Navarra propiedad de la viuda de Ramón Urrizalqui y de los hermanos Huarte situación que se mantendría hasta el año 2004 en que la emisora  fue adquirida por la SER. 

Pero la radio son sobre todo sus voces y sus programas. Así que como no recordar en la antigua Radio Requeté la voz de Don Goyo (que vemos en la foto adjunta) en tantos y tantos programas: concursos, anuncios (o como entonces se llamaban comerciales) o multitud de espacios entre los que destaca “Micrófono infantil y juvenil”, los domingos por la mañana, o el programa “Iruñerías” en compañía de las entrañables Valen y Pili. Por el primero pasarían cientos de “jóvenes promesas” de esta ciudad a hacer un recitado o a tocar un instrumento musical. Por el segundo y desde el año 70 hasta finales de lo 80 se colaron, nunca mejor dicho,  burlando la censura del régimen, multitud de quejas y protestas sobre todo tipo de temas: urbanísticos, laborales, sociales, etc convirtiéndose en uno de los programas más populares de la época. Los deportes iban indisolublemente unidos a la voz de Javier Martínez de Zuñiga y las excursiones por nuestra tierra a la voz inconfundible de Javier Pagola. También a Javier Pagola y Mikel Bujanda se asocia otro programa de la época de la transición (estuvo en antena desde 1978 a 1988), el magazine informativo “Batzarre”. Y como no olvidar la voz de Teodoro González vinculada sobre todo a espacios de carácter cultural.

Junto a estas voces y programas locales no debemos olvidar otras voces y programas de ámbito nacional como “Hora 25”, nacido en 1972, de la mano de Manuel Martín Ferrand, la aparición de los primeros informativos libres en 1977 pues se acabó con la obligación de conectar con el famoso “parte” de Radio Nacional,   los programas deportivos, como el “Carrusel Deportivo” el domingo por la tarde, con los goles de los diferentes partidos de fútbol, en antena desde 1953, los programas deportivos de la noche, primero con Jose María García y con José Miguel de la Morena después, los magazines matinales diarios como “Matinal Cadena Ser” y “Hoy por Hoy” con Iñaki Gabilondo, los del fin de semana, como “A vivir que son dos días” con la recientemente fallecida Concha García Campoy, los musicales como “El gran musical” de la mañana de los domingos, las listas de éxitos: “los Superventas” y “los 40 Principales” sobre todo en la FM, los programas musicales locales de los 60 como “Discofilia” y “Requeterritmo” con Joaquín Luqui (en la foto) que después se marcharía a Madrid a encargarse de otros espacios musicales para toda la cadena, etc.

Mención aparte merecen los seriales radiofónicos que tendrían su época dorada entre mediados de los 50 y mediados de los 70, o sea durante algo más de 20 años. Seguramente muchos de los que andan entre los 45 y 50 años recuerden en su infancia haber visto a sus madres escuchar por la radio algún serial. Yo al menos recuerdo vagamente alguno de ellos, lógicamente de mediados y finales de los 60 en  adelante. De todos los emitidos que fueron muchos destacan el “Ama Rosa” y “La segunda esposa” de finales de los 50, “La intrusa” en 1965, “El derecho de los hijos” en 1966, “Santa Isabela” o “El profesor particular” en 1968, con las voces inconfundibles del cuadro de actores de Radio Madrid: Pedro Pablo Ayuso, Matilde Conesa, Teofilo Martinez, Matilde Vilariño, Julio Varela, Maribel Alonso, Juana Ginzo, Luis Duran, Alfonso Gallardo, Pablo Sanz, etc. En La voz de Navarra de la que hablaré a continuación se emitiría a partir de septiembre de 1971 uno de las más famosos seriales: “Simplemente María”, el serial más largo de la historia de la radio. Estuvo en antena durante 400 capítulos, hasta septiembre de 1973. Tras él llegaría algún otro tambien bastante famoso como “Soledad”.


La segunda emisora en emitir en Pamplona fue La Voz de Navarra, concretamente a partir del 7 de abril de 1957. Estaba ubicada en un chalet de la calle Navarro Villoslada. El primer director de la emisora fue José María Pérez Salazar, siendo sustituido en 1981 por Serafín Ramirez (en la foto de la izquierda). La emisora pertenecía a la REM (Red de Emisoras del Movimiento), luego desde 1974 REMCAR y desde 1978, Radio Cadena Española. Radio Cadena tendría una breve existencia, en enero de 1989 se fusionaría con Radio Nacional. Ya en 1984 había abandonado el viejo chalet de Navarro Villoslada y se había trasladado al centro regional de RTVE en la calle Aoiz. Al igual que con Radio Pamplona-Cadena SER recordaré algunas voces y programas de esta emisora: entre las más destacadas figura la del director de la emisora durante muchos años, el tudelano Serafín Ramírez, o también las de sus dos locutoras más celebres: María Socorro Pemán y Celia Enbum. Entre los espacios más populares de la emisora figuraban “Navarrerías”, “Nosotras”, “Nuestros consejos”, o los programas de discos dedicados.

Por último, la tercera emisora en emitir en aquellos años fue Radio Popular de Pamplona. Se inauguró el 4 de agosto de 1959. Inicialmente tenían parte de los estudios en el Seminario y otra parte en el Convento de Santo Domingo en el Casco Viejo, trasladándose en 1962 a unos nuevos estudios y oficinas en la calle Mercado, en el citado convento de los domínicos. En 1967 se trasladó la emisora a la calle Amaya, donde permanece en la actualidad. Programas veteranos fueron “Crónica Popular”, dirigido y presentado por Carlos Perez Conde que se empezó a emitir en 1974, “Tiempo de Juego” y otros espacios deportivos presentados por Pepe Trujillo, primero y por Jose Javier Iso después, los programas locales “Estudio Amaya” (1973) e “Iruña Hora 12” (1971) este último presentado por Rafael Escalada. María Jesús Artaiz podría ser considerada la voz femenina de Radio Popular. En 1968 Radio Popular recibió el Premio Ondas por el Primer Festival de Villancicos, festival de renombre incluso nacional que concitaría la atención de numerosos grupos y artistas y que desaparecería en 1981. Otro espacio famoso, aunque este del circuito nacional fue el consultorio sentimental de la señora Helena Francis. El consultorio se escuchó en las cadenas de las emisoras de la iglesia desde 1968 pasando luego a las emisoras de la REMCAR, más tarde Radio Cadena. Otros espacios nacionales de la COPE celebres fueron “Protagonistas” con Luis del Olmo (1981-1991) y “Directamente Encarna” (desde 1984). En la foto que cierra esta entrada vemos a Carlos Pérez Conde, en la 3ª edición del Festival de Villancicos Nuevos que ganó el cantante Víctor Manuel, junto a Segundo Valimaña. Corría el año 1969.