Comercios del Viejo Pamplona: Librería Leoz (1930-2021)

Ayer participaba en una rueda de prensa donde se alertaba de la posibilidad del cierre de casi 1.000 comercios en Navarra, de aquí a lo que falta de año por culpa de la pandemia y de otros factores colaterales. En el último año se nos han ido yendo, poco a poco, diversos establecimientos en el Casco Antiguo como Casa Ataun, Casa Torrens, La Algodonera, La Perla Vascongada, Elizburu, la droguería de Pedro Pomares, la tienda de Aceitunas Valero de la calle Mañueta, la joyería Xuan y un largo etcétera. Por las paginas de este blog han desfilado cientos de nombres de comercios que han escrito la pequeña historia de esta ciudad, esa historia a ras de suelo que  es  tan importante para mi como la historia de los grandes hechos porque constituye parte de la memoria personal de muchos de nosotros. Pues bien, es en este contexto que conocemos el  cierre de la famosa Librería Leoz de la plaza del Castillo. Hace unos días, el día 22,  fallecía Antonia Gil Segura, madre del actual titular y verdadera alma mater del negocio durante muchos años. Su fallecimiento y la falta de relevo generacional  ha precipitado, seguramente, los acontecimientos. Vaya esta entrada como homenaje a este emblemático establecimiento que ha sido testigo de los numerosos cambios que ha vivido la plaza, «el cuarto de estar» de los pamploneses, a lo largo de su reciente historia. Investigando hace algún tiempo en el Archivo Municipal sobre los negocios centenarios de la ciudad pude descubrir  que Antonio Leoz Goñi, abuelo del actual titular y fundador de la librería,  era  empleado, a primeros de siglo, de la sociedad Abonos Químicos de Navarra, sociedad que tenía su domicilio social  en el nº 20 de la calle Nueva. Como empleado de dicha sociedad aparece en las hojas de la riqueza industrial municipal, en base a los ingresos obtenidos por dicha condición esos años y aparece entre los años 1918 y 1926. Antonio Leoz figura, igualmente, como uno de los fundadores de Club Atlético Osasuna allá por 1920. En 1927 y 1928 contribuía a los impuestos municipales, además,  también por la venta de periódicos, si bien completándolo con los capitales antes indicados. A partir de 1930 ya sólo contribuía a las arcas municipales por la venta de periódicos y posteriormente de libros y objetos de escritorio. La venta de periódicos la realizó  inicialmente  en el nº 34 de la calle Mayor, hoy nº 10, donde hoy se encuentra la tienda de moda Skaner Shop y posteriormente, a partir de 1931, también  en su kiosko de madera de la plaza del Castillo.

En 1942, las obras de remodelación de la plaza del Castillo obligaron a Antonio Leoz a cerrar su quiosco de prensa de madera para trasladarse a un bajo de un edificio cercano, concretamente al nº 38 de la plaza, donde se ha mantenido hasta hoy día 28 de febrero, casi 80 años vendiendo en el mismo sitio, prensa  local, nacional e internacional así como libros y revistas especializadas. A partir de la década de los años 50, cogió las riendas del negocio familiar Agustín Leoz Santesteban, «Tintxo», hijo de Antonio y   padre del actual regidor. Por la librería pasaron durante los años 50 y 60 muchos de aquellos ilustres personajes que llegaron a nuestra ciudad por las fiestas y que recojo en otra entrada del blog: Orson Welles, Anthony Quinn, Charlton Heston, Deborah Kerr, Ernest Hemingway, etc. A su visita contribuía el hecho de que podían encontrar en la librería algunas de las cabeceras internacionales más importantes, algunas de sus propios países: el International Herald Tribune,  The Times, The New York Times, The Sun, Le Monde y muchas más,  hasta una veintena de cabeceras diferentes. A comienzos de los  año 80 entró la tercera y última generación a trabajar, representada por Antonio Leoz Gil, si bien fue en los años 90 cuando Antonio, el nieto del fundador, asumió mayores cotas de responsabilidad, aunque no totalmente. Y es que yo recuerde, durante muchos años,  Antonio ha compartido el trabajo en  la tienda (la recepción de cientos de publicaciones diferentes,  así como de la atención al público) con su madre,  Antonia Gil. En un mundo como el actual en el que empieza a predominar lo digital y tecnológico Leoz  ha representado hasta hoy un verdadero   templo  a las publicaciones impresas en papel. La librería Leoz conoció la época dorada de las revistas y los periódicos de la transición así como la época dorada de los coleccionables que tanto espacio ocupaban en las tiendas y kioskos de prensa. Con su cierre se apaga otra luz de nuestras calles.

Fotos: Nº 1: Plaza del Castillo, con el kiosko de madera de Antonio Leoz en el ángulo noroeste de la plaza. 1937 o 38. CC BY-NC-ND 3.0 ES. José Galle Gallego. Fondo Galle. Archivo Real y General de Navarra. Nº 2. Libreria Leoz. 2016. Ernesto López Espelta para verpueblos.com

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