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Las salas de fiesta y discotecas del viejo Pamplona (1960-1985)

ACTUALIZADA. Completo esta entrada del blog que publiqué en el año 2013, con más datos que me han ido llegando y material gráfico que me han prestado recientemente. «Fue en los fines de los 60 y primeros 70  cuando comenzaron a proliferar las llamadas «boites» y «discotheques» en nuestra, hasta entonces, provinciana y hasta cierto punto mogijata ciudad. Hasta el final de la década de los 60 se celebraban festivales de música para jóvenes con conjuntos locales en lugares como los cines Aitor y Guelbenzu de Carmelo Echavarren, o el Teatro Gayarre, y en algunos otros espacios de la ciudad, como el Frontón Labrit, con sus fiestas de juventud (alguna acabó en pelea), además de en los salones de los colegios e institutos masculinos: Ximenez, Maristas, Jesuitas, Capuchinos o femeninos: Dominicas, Ursulinas, Santo Angel, Sagrado Corazón, también en otros lugares como el Casino Eslava, los bajos del Olimpia (hasta que lo derribaron en 1963) o el Carlos III luego, etc. Locales  más pequeños que las discotecas donde se iba escuchar música y a bailar fueron, en aquellos tiempos, el Bearin de la plaza del Castillo que ya funcionaba como «boite» allá por los años 60, la minidiscoteca «Disco Club 29» en la calle Navarrería con lo último en música moderna, impulsada por Fernando Saez y Javier Oses, la cava de Portales en la calle Recoletas, el subterráneo Viana Club de Jarauta, el antiguo Catachú o Tkikia en aquellos tiempos  en la calle  Lindachiquia, nº 16 que de la mano de Josetxo Iturralde y sobre todo de Abel y María Jesús, lo harían funcionar como una sala de fiestas, entre 1965 y principios de los 70, el Yellow Club en San Francisco, 24, etc. De aquella época poco puedo hablar si no es por referencia de otras personas que la conocieron y por algunos testimonios de seguidores de este blog que me han  ido señalado las lagunas de la entrada original.

Fue a partir de los 16 años, cuando comenzamos a frecuentar con cierta regularidad las salas de fiestas y discotecas de nuestra ciudad. Algún año antes, allá por el año 1978 o 79, creo recordar, que hicimos alguna incursión en lo que se llamaba el Guacatxiki, una sala anexa al Guacamayo pero para público bastante más joven. Las sesiones eran de tarde en vez de noche. El Guacamayo, situado en la calle Abejeras, se inauguró en torno al año 1969. Fue una de las primeras discotecas de la ciudad. Además de la música comercial típica de las discotecas se destacaba por albergar de vez en cuando actuaciones en directo de grupos locales y nacionales. Fue la primera discoteca que puso go-gos y sus djs  tenían muchas horas de vuelo. Posteriormente el antiguo Guacamayo y locales anexos se conocerían con el nombre de Sector, ONB y By Bye. Posteriormente, en torno al año 1980,  acudimos al Gure Kayola, en la cercana localidad de Sarasa. Creo que se había abierto dos o tres años antes. Ponían autobuses a partir de media tarde, a las seis o seis y media tarde; se cogían, creo, que en las paradas de autobuses de los Tres Reyes y te llevaban directamente a la discoteca. Volvías, igualmente, en autobús a Pamplona, y llegabas a casa no más tarde de las las diez. El limite razonable en aquellos años y para nuestras edades estaba en la última villavesa. Por supuesto había excepciones como las fiestas del barrio o los sanfermines en los que el horario se alargaba hasta las 2 o 3 de la mañana. En el Gure Kayola había un ambiente más rockero que en otras discotecas, mucha chupa de cuero, con música muy cañera, que era la que sonaba por aquel entonces en las radios. Te cobraban la entrada a la salida. Curioso procedimiento este el de cobrar a la salida, antes de regresar en el autobús.

Alguna vez fuimos a la Casa de la Juventud pero aquel ambiente no nos satisfizo en absoluto. Cansados un tanto de los viajes al Gure y tal vez de su ambiente, pues íbamos dejando atrás la  adolescencia y nos íbamos haciendo jóvenes «más maduros» empezamos a frecuentar alguna sala de fiesta con un ambiente más relajado y tranquilo como era la del Club Natación. Por lo general íbamos al cine los sábados y a la sala de fiesta o discoteca, los domingos. Íbamos sobre las 7 de la tarde. Recuerdo que en el «Club» había tres espacios de baile, dos espacios flanqueando la zona de actuación de la orquesta y una sala amplia de forma rectangular al final de la cual se encontraba una de las barras. Se iniciaba la sesión con música disco del momento para dar paso luego a la orquesta titular de la sala, la Orquesta Nueva Etapa y su cantante Adelaida y posteriormente acabar nuevamente con música disco. Otros componentes de la orquesta en aquel tiempo eran Jesús Ustariz, al teclado, Jose Miguel Marín «Chivino», batería, Pedro Tres, voz y guitarra, Jesús Mari Navarro «Pulmones» a la trompeta, Angel Urdaniz «Basiano», etc. La orquesta Nueva Etapa se había formado de una escisión de la orquesta Amanecer en 1972 y la sustituyeron como orquesta titular del «Club». Inicialmente la integraron los cinco componentes de aquella  orquesta junto a Jesús Ustariz y Xabier Elizalde que procedían de la orquesta Noche y Día. En 1973 entró Adelaida Arostegui. En 1981 costaba la entrada al Club unas 225 pesetas (lejos de las 35 pts de 1965 o de las 80 de 1968, bueno eso para los caballeros, las «señoritas» pagaban la mitad, 40 pesetas). Creo que la paga en mi caso era entonces de unas 1.000 pesetas. Similar ambiente aunque menos acogedor tenía el Club Deportivo Amaya, que yo no frecuenté. Tenía una sala cubierta enorme al final de la cual estaba el escenario y en el lado opuesto la zona de la barra. Había villavesas desde la plaza del General Mola. Creo que estuve una sola vez cuando celebramos la fiesta del instituto en marzo de 1981. La orquesta titular de la Ciudad Deportiva Amaya eran Los Clan. Algunos años antes los Clan (José Miguel Huarte «Pacha», al teclado, Miguel Angel Echeverría «Bolo» al trombón, Ramón García, a la trompeta, etc) tocaban jazz en el Cavas Club, inaugurada en junio de 1967 como sala de fiestas-discoteca, con música por la tarde y sala de fiestas por la noche en la Bajada de Labrit.
También acudíamos en aquellos primeros años 80 al Young Play, en la calle Monasterio de Velate, una de las discotecas más famosas de la ciudad y que vemos, por dentro y por fuera en alguna de las fotografías adjuntas. Recuerdo su fachada verde brillante y su interior también de tonos verdes, la pista circular en el centro, las sillas de madera, el suelo enmoquetado, sus columnas y sus espejos, tal y como vemos en la fotografía inferior. Se había inaugurado en febrero de 1970 y se cerraría con ese nombre en 1985 para dejar paso al Reverendos. Actualmente la discoteca se la conoce con el nombre de Ozone. Esporádicamente visitamos el Amazonas de la avenida de Bayona, luego conocida como Mas y Mas,  Vaiven y actualmente Enter. Otra discoteca de la ciudad era el Xuberoa en el calle del Redín, nº 2, una discoteca de dos plantas que se inauguró en los años 70 y se cerró en 1980, tras un pavoroso incendio y que yo no llegué a frecuentar.

En aquellos finales 60 y años 70 y primeros 80, también eran famosas las discotecas y salas de fiestas de algunos pueblos de Navarra como la Amanecer de Zubiri (que luego sería en los 80   el Gau Txori de los hermanos Arrieta), Bordatxo de Santesteban;  Oasis, Naxos, Aster   y  Trovador de Estella;  Geminis de Sanguesa;  La Guesera (hoy Kube),  Maitagarri  y Beratxa de Tafalla;  Malloak en los altos de Azpiroz; el Sonhar de Irurzun (antiguo Lennos);  Ilargi de Lakuntza, la Paraiso de Alsasua;  el Gares de Puente la Reina, etc. Muchas de ellas ofrecían música disco con actuaciones en directo. De todas las citadas, situadas fuera de Pamplona,  acudí alguna vez al Sonhar de Irurzun, una discoteca sobre un pequeño alto o promontorio, con dos plantas, diferentes espacios y estilos de baile en cada planta o espacio: lento, disco. Las discotecas en general ponían mayoritariamente música disco y las salas de fiesta combinaban la música disco, las actuaciones en directo y la música romántica o lenta para bailar en pareja. ¿Qué música sonaba en aquellos años?: pues sin ánimo de ser exhaustivo y tratándose de salas de fiestas y discotecas:  Status Quo, David Bowie, Boney M, Tequila, Abba, Gloria Gaynor, Donna Summer, Bee Gees, los acordes inconfundibles de la guitarra de Carlos Alberto Santana y su Europa, Roberto Carlos, Jeanette, Mari Trini, Bonny Tyler, Baccara, Village Peope, Police, La Olivia y la ELO, Pink Floyd, OMD, The Comunnards, Alan Parsons, Mecano, Ricchi e Povere y tantos y tantos otros artistas y grupos que nos ayudaron a ser un poco más felices en aquellos días ya lejanos.

En Sanfermines eran famosas las galas en los Clubs Deportivos. A los citados Natación y Amaya, habría que sumar, en estas fechas, las verbenas y galas de la Agrupación Deportiva San Juan, Anaitasuna, el Tenis, etc. Al Natación acudían las estrellas nacionales del momento y contaba con pista y barra al aire libre. También tenía actuaciones estelares en las fiestas el Larraina. Fueron famosos el lanzamiento a la piscina del Larraina de los Pop Tops en los Sanfermines del año 1968 o el acoso o más bien «caza» a  los Pecos por más de 300 jovenes en 1980 que provocó la suspensión de su actuación. En los barrios, celebraba bailes y verbenas el fin de semana, durante todo el año,  la Unión Deportiva Chantrea. También en otras sociedades deportivo recreativas: A.D San Juan, Larraina, Tenis se celebraban verbenas. En aquella época, de los 60 a los 80, había muchas y buenas orquestas y grupos musicales en Pamplona y Navarra. De aquellos grupos y al margen de las dos orquestas míticas referenciadas que perduran en mi memoria, La Nueva Etapa y Los Clan había otras como la mencionada Noche y Día, Amanecer, Maravella, Xamba (titular de los Tres Reyes). Recuerdo haber escuchado en los años 70,  allá por agosto, en las fiestas de mi barrio, en el antiguo campo de futbol del Ave María, a grupos musicales locales como Los Jaguars (¿o eran Los nuevos Jaguars? porque el conjunto tuvo distintas composiciones a lo largo de su historia). Otros grupos de aquellos años 60 y 70, sin ánimo de exhaustividad, eran Los Juniors, Los Condes, Los Anakos, Los Breks, Los Rebeldes, Los Huesos, Los Jafans y un largo etcétera. Alguno de aquellos grupos se convirtieron en orquestas profesionales o al menos las nutrieron, otros muchos desaparecieron con los años y  los menos se mantuvieron y perduran en el tiempo o al menos en el recuerdo. Eran tiempos en los que sonaban en la radio y durante aquellos cálidos veranos los últimos éxitos de Formula V: Cuentame, Tengo tu amor, o los Diablos: Oh, Oh, July o Roxana o todas aquellas famosas canciones pop de nuestra infancia y juventud, la música de los 60 y 70 y en mi caso, también de parte de los 80″.

Fotos: Young Play, extraidos de la web www.tocataeventos.com. Logos de Catachú, Disco Club 29 y Guacamayo: Archivo Juan del Barrio

Actualizada el 23-8-2020

Olas de calor en el viejo Pamplona (1957-2020)

ACTUALIZADA. No son demasiadas las olas de calor que he conocido a lo largo de mi vida y la mayoría parecen haberse concentrado en las dos  últimas décadas de este nuevo siglo. Antes de estas dos primeras décadas del siglo XXI en la que encontramos 8 olas de calor importantes, la mitad en los últimos 4 años: 2003, 2009,  2012, 2015, 2017, 2018, 2019 y 2020,  la única ola de calor importante que recuerdo es la de los sanfermines de 1982. Antes de esa fecha me acuerdo que los veranos de mi infancia eran calurosos, pero con una temperatura bastante aceptable,  no más de 30 o 32º y además, por las noches, en general, solía refrescar. En Pamplona es proverbial y a veces puede resultar hasta objeto de cachondeo para quien, de fuera, no conozca nuestro cambiante clima, «lo de llevar la chaquetica por si refresca»,  porque te puedes levantar un día, pongamos de junio, con 8º o 10º por la mañana, subir hasta los 30º al mediodía y volver a bajar a los 12 o 13º a la noche y todo en el mínimo intervalo de unas pocas horas. La primera ola de calor del período estudiado data de los primeros días  de agosto de 1957. Curioso que después de la ola de frío del 56 nos llegase esta tórrida ola de calor que elevó los termómetros hasta los 40,3º, que es la temperatura a la que se llegó concretamente el día 1 de agosto de 1957. El 6 de julio de 1982, las temperaturas en Pamplona llegaron a los 41,2º, 42º según otras fuentes, nunca había visto yo que se derritiese la brea, el asfalto de las calles como en esa fecha. La ola de calor,  corta pero intensa,  nos pilló en plenos sanfermines. No hay constancia de ese registro por parte del observatorio de Noain pero los periódicos de entonces (tanto locales como nacionales) señalaron esas máximas históricas. También hubo temperaturas elevadas el 30 de julio de 1983 y el 15 de agosto de 1987 con 40,2º, en ambos casos. Y olas de calor hubo   al menos en   1991 y  1995.

En el año 2003 no se llegaron a esos extremos de 1982, la máxima, el 13 de agosto fue de 38,4º pero fue la mayor ola de calor de toda la historia, por su prolongada persistencia a lo largo del tiempo. La de 2003 fue por su extensión geográfica y su duración en el tiempo una de las más importantes desde 1540. Murieron varias decenas de miles de personas en Europa, 15.000 solo en Francia. El buen tiempo empezó a primeros de junio y con algunos días de descanso no nos abandonó hasta finales de agosto, o sea dos meses y medios de un calor infernal, sin embargo lo peor no fue eso. Entre el 30 de julio  y el 14 de agosto llegamos a superar día si y día también los 38º de máxima. Las temperaturas por la noche no bajaban por debajo de los 22º. A la una de la madrugada era habitual que el termómetro marcase 29 o 30º. Vamos, un auténtico infierno. El 18 de agosto de 2009 llegamos a los 39,7º. Ese mismo verano tuvimos temperaturas record desde el 2003, concretamente el 21 de julio se llegó a los 38,3º y el 5 de agosto a los 38,4º. Por las noches afortunadamente resfrescaba un poco. En 2010 hubo una muy corta entre los días 9 y 11 de julio. En 2012 tuvimos la última gran ola de calor solo comparable a la del 2003. Fue también la que a más provincias de España afectó, nada menos que 40, frente a las 38 de 2003. Tuvimos unas temperaturas anormalmente altas en junio y agosto. No fue una ola prolongada sino tres olas de varios días de duración, unos cinco o seis días con pequeños descansos que se encadenaban una con otra. La primera ola se produjo entre el 24 y el 29 de junio que no sentimos con tanta fuerza como en otras comunidades, la segunda entre el 8 y el 11 de agosto y la tercera y más larga entre el 17 y el 22 de agosto, estas dos últimas sí que las sentimos con toda crudeza. Las temperaturas máximas se produjeron  en agosto, el 10 de agosto con 40,3º y el 18 de agosto con 40,6º.

Recuerdo ese verano muy bien porque mi ya fallecida madre tuvo tres ingresos hospitalarios ese verano, a mediados de julio, a finales de julio y primeros de agosto y a mediados de agosto. La temperatura en las habitaciones de Medicina Interna del Hospital  de Navarra no bajaba de los 32º. A veces era difícil saber si los enfermos tenían fiebre por alguna de sus patologías o por el insufrible calor reinante. Ese año salió, en plena ola de calor, la Vuelta Ciclista desde Pamplona, de la que adjunto una fotografía, entrando a la meta, en la Plaza de Toros.  El verano de 2014 fue, sin embargo,  anormalmente más benévolo, desde el punto de vista de la temperatura, que la media hasta el punto de que hemos tenido los sanfermines más fríos nada menos que en 80 años, (desde 1932) con nueve grados por debajo de la media, para estas fechas. En 2015, España sufrió otra de sus olas de calor más prolongadas, fue la más larga, 26 días, del 27 de junio al 22 de julio, más larga que la del 2003 y afectó a 30 provincias, aunque yo no recuerdo que,  ni de lejos llegase en nuestra ciudad a las de 2003 o 2012. En 2016 se vivieron varias olas de calor en España, cuatro y en 2017, cinco. En 2018 vivimos una ola de 8 días con temperaturas de más de 38 grados a finales de julio-primeros de agosto. Se superaron los 40 grados en Pamplona en 2019, con dos olas, a finales de junio y a finales de julio, en la primera se registró el 27 de junio una temperatura de  40´5 º en Pamplona, 41,3 en el observatorio del aeropuerto de Noain y 42 en las Bardenas y en  2020,  donde a finales de julio, las temperaturas superaron los 38 grados.

Fotos: Escaparate de la bombonería y heladería Alaska en el nº 47 de la plaza del Castillo (Años 40). CC BY-NC-ND 3.0 ES. José Galle Gallego. Fondo Galle. Archivo Real y General de Navarra