Comercios del Viejo Pamplona: La Perla Vascongada (1898-2021)

Corría el año 2019 cuando este comercio tradicional del Casco Antiguo cerró temporalmente  sus puertas. Parece ser que no era un cierre definitivo sino que estaba justificado en motivos familiares de salud. No obstante,  hace un par de meses y, seguramente influido por los efectos de la pandemia sobre el comercio,  el cierre del establecimiento se convirtió en definitivo y salió al mercado del alquiler. Afortunadamente y por su situación estratégica no ha tardado en encontrar un nuevo inquilino. Me congratulo de ello. Aprovecho, sin embargo,  este cierre para dar unas breves pinceladas de un comercio que conoció mejores tiempos a lo largo de su dilatada historia y que fue un referente en su sector. La primera  referencia que podemos encontrar sobre sobre la Perla Vascongada en las fichas catastrales del  Archivo Municipal la hallamos en el año 1902,  donde aparece la sociedad Echarren y Saralegui como comercio de tejidos o hilados de lana y algodón ubicado en el nº 17 de la calle Zapatería. No obstante según fuentes familiares el origen se remonta a unos años antes, concretamente al año 1898. El sector textil no le era desconocido a su fundador Rufino Saralegui pues estaba emparentado familiarmente con otros comerciantes textiles de la ciudad como los hermanos Goñi que tuvieron taller y tienda en la misma calle o a Agustín Trias, fundador del Comercio San Fermín.

En 1903 a la venta de tejidos al por menor se unía la industria de sastrería y un año más tarde hay una referencia a un segundo establecimiento, aunque no se indica donde. Investigando, he descubierto que en San Sebastián a primeros de siglo  hubo unos  grandes almacenes con el mismo nombre pero hasta donde yo sé nada tiene que ver con nuestro establecimiento local. En aquellos primeros años el establecimiento contaba con, al menos, dos operarios. Inicialmente aparece en sociedad Rufino Saralegui con Echarren, pero desde 1907 será Rufino Saralegui Goñi quien aparezca como único propietario. Durante muchas décadas este establecimiento fue, como he dicho,  un referente en la ciudad en el ámbito de la venta de telas y sobre todo en la sastrería a la  medida como atestiguan los cientos de anuncios aparecidos en la prensa a lo largo de casi un siglo. A lo largo de su historia el establecimiento sufrió varias reformas, especialmente de su fachada, como atestiguan las fotos de esta entrada, siendo la última de los primeros años 60, que es la que ha llegado hasta nuestros días. Tras fallecer Rufino se hicieron cargo de la tienda sus hijas  Carmen y María Pilar Saralegui Maiza que ostentaron la titularidad, concretamente Maria Pilar hasta mediados de los años 90. Desde 1995 y hasta  enero de este año dirigió el negocio su hijo Elías Razquin Saralegui, acompañado durante algún tiempo  en las labores de atención al público  de su prima Pilar Escala.

Fotos: Nº 1: Procesión de Nuestra Señora del Rosario a su paso por la calle Zapatería, 1937. Julio Cía Uriz. Archivo Municipal de Pamplona. Nº 2: Fachada del establecimiento «La Perla Vascongada» en los años 40. José Galle Gallego. Archivo General de Navarra. 

Sobre el blog, sus lectores, y proyectos de futuro

Estimado lector del blog Memorias del Viejo Pamplona: Ayer por la noche este blog superó los 3 millones de visitas, un hito importante para mí por todo el esfuerzo y energía dedicado a este proyecto que  piloto en solitario desde hace  8 años. Haber llegado  a la mágica cifra de 3.000.000 de páginas vistas, 2 millones en los dos últimos años, y 700.000 usuarios únicos, es un motivo suficiente como para volver a agradecerles el seguimiento y la lectura  a lo largo de estos años. Además llegar a esta cifra me ha motivado a hacer un ejercicio de introspección y análisis sobre quien lee,  donde y como estas páginas que  comencé a escribir a fines de  2012, como una especie de diario de recuerdos personal. Para ello he echado mano de la herramienta Google Analytics.

El primer dato destacable es que el blog es más leído por mujeres que por hombres: un 53,9% contra un 46,1% y  es bastante lógico ya que casi en todas las estadísticas el índice de lectura, independientemente del soporte, es mayor entre las mujeres que entre los hombres. En el desglose por edades  el grupo más numeroso está entre los 45 y 54 años, (que son casi mis coetaneos ), con un 22,05% seguido del tramo comprendido entre 35 y 44 años, con un 20,95% y el de 55-64 años  con un 19,85%. No es  un blog seguido por la gente muy jóven ni tampoco demasiado mayor.

Se conectan mayoritariamente desde España (un 80,51%), mientras el resto de lectores corresponde a países hermanos que compartimos la misma lengua: México (4,67%), Argentina (3,38%), EE.UU (un 2,12%), Colombia, Chile, Peru, Francia, Ecuador y Venezuela. Llama la atención la presencia de Estados Unidos, probablemente por su altísimo componente hispano y la vecina Francia. Por ciudades destaca en España,  sobre todo,  lógicamente  Pamplona, con un 24,97% de las visitas aunque sorprende el peso de Madrid, con un 13,28% de lectores, Barcelona, con un 9%, Valencia (con un 2,56%), Bilbao (con un 2,03%), Zaragoza (con un 2,01%), Sevilla (con un 1,60%), Donosti (con un 1,42%) y Mexico D.F (con un 0,95%).

El navegador más utilizado es el Chrome, con un 64,01%, seguido del Safari de Apple con un 17,35%. El sistema operativo más utilizado es el Android (46,86%) seguido del Windows (33,96), el IOs de Apple (12,2%) y el Macintosh (4,33), lo que nos da muestras de en que soportes se lee el blog (no hay más que sumar los sistemas de unos y otros soportes y en efecto el blog se lee mayoritariamente en móvil (un 54,82%) de los cuales un 77,46 % utiliza terminales Android y un 21,91 IOs,  frente a un 39,22% que utiliza el ordenador y un 5,96% la tableta. Un 74,90% de las visitas se produce porque el usuario busca algo por ejemplo en Google y en la búsqueda encuentra el blog, un 15,85% va directamente a buscar  el blog tecleando su nombre en la barra de navegación y un 7,77% lo encuentra a través de las redes sociales mientras que el 1,45% restante ha llegado al blog por links o referencias de otros lugares: webs o blogs. Entre las redes sociales destaca abrumadoramente Facebook con un 87,47%, luego Blogger, Pinterest, Twitter e Instagram.

Entre las entradas más seguidas están la de «La música que oíamos en nuestra infancia (1962-1975)», «Aquellos anuncios publicitarios 1 y 2ª parte: (1940-1990), «Canciones infantiles de antaño (1893-1973)», «La radio que oíamos entonces (1950-1990)», «Aquellas series de televisión de los años 80 (1983-1989)», «La música que oíamos en nuestra juventud, 1ª parte (1976-1983)», «Las salas de fiestas y discotecas del Viejo Pamplona (1960-1985), «Los bares del viejo Pamplona (1960-1990)» y otras muchas. Y es que este blog aunque tiene una clara vocación y raigambre local, centrada en Pamplona, a veces toca temas que han sido vividos y compartidos por personas de muy diverso origen o procedencia geográfica que pueden estar viviendo en cualquier punto del país.

Entre las novedades que puedo adelantar está la futura remodelación del blog para su mejor adaptación a los dispositivos móviles, de forma que se pueda acceder a grandes bloques temáticos desde una home-resumen que ahora no existe en el blog, -y es que hay mucha gente que desde el móvil no alcanza a ver o intuir el enorme contenido que existe en este blog que aparece aparentemente muy disperso-, una mayor y mejor interacción con  las redes sociales tan importantes para mejorar la difusión hoy en día, incluso la posibilidad de afrontar más a largo plazo, por que no,  algún proyecto editorial derivado del blog. Veremos.

Historias de la radio: De «La Voz de Navarra» a Radio Cadena (1957-1989)

De nuevo con la radio a vueltas. Esta vez con otra emisora que algunos recordarán «La Voz de Navarra». La primera noticia que aparece en prensa sobre la instalación de «La Voz de Navarra» es del 3 de abril de 1957, en una noticia del periódico «Arriba España». Será, sin embargo, el 7 de abril de 1957, de una a dos y media de la tarde cuando comience a emitir en pruebas la emisora, por primera vez, con el indicativo EFE 57. Su potencia era de 5 kilowatios y se podía escuchar en toda Navarra. Las emisiones de pruebas se prolongaron a lo largo de varias semanas. En agosto de 1957 se instaló en el estadio Ruiz de Alda, actual Larrabide, una antena de casi 110 metros de altura  y 7.000 kilos de peso. Sin embargo, hasta el 6 de marzo de 1958, operó  con una antena auxiliar de 80 metros lo que limitaba su audición y alcance. Con la entrada en servicio de la nueva antena radial que emitía con una longitud de onda de 420 metros mejoró su potencia y difusión, a la vez que su audición. Los locales de la emisora se instalaron en un chalet de la calle Navarro Villoslada, en el nº 17. Su primer director fue José María Pérez Salazar, el que fuera uno de los primeros locutores de la radio navarra.  La inauguración oficial de la emisora tuvo lugar el 22 de marzo de 1958. Emitía de 10 de la mañana a 12 de la noche, aunque en dos bloques, el primero terminaba a las cuatro de la tarde y el segundo empezaba a las siete. Eran de producción local los espacios religiosos, algunos informativos, los espacios patrocinados y programas especiales. Otros muchos espacios eran de producción en cadena.  Algunos años antes, el 14 de noviembre de 1954 se había constituido la REM, Red de Emisoras del Movimiento, muchas de ellas habían dependido previamente de la FET y de las JONS y muchas  como la de emisora de Pamplona llevarían el indicativo de «La Voz», otras el indicativo » Radio Juventud». La emisora central de la cadena era «La Voz de Madrid».

Entre los espacios religiosos de la emisora estaban la misa dominical o  el rosario diario, a las siete y media de la tarde; entre los informativos, las cotizaciones de bolsa, el informativo local «Detrás de la noticia»;  patrocinaban espacios firmas como Casa Arilla de la calle Zapatería «Música y Noticia», Muebles Sema de la calle Amaya «Viernes fémina» con el concurso «La Voz que vuelve» y en conexión con Madrid, «La letra con radio entra» y «Adivina, Adivinanza» con el patrocinio de Gallina Blanca; el programa deportivo por excelencia era el fin de semana «Domingo Deportivo Español» creado en 1955 o 56 y dirigido inicialmente por Matías Prats y Juan Martín Navas. Había programas especiales como «Fiesta en la radio» dedicado a los enfermos; radio teatro en «Teatro en el aire» y multitud de espacios musicales como «Aperitivo musical», «Música por la sobremesa», «Música del aniversario» (dedicado a los inevitables discos dedicados), «Concierto de tarde», «El género chico», «Zarzuela»; programas taurinos: «Entre barreras» o «Sol y sombra»,  pero por encima de todos ellos el espacio diario (de 22.30 a 1,00) «Las siete cabalgatas de la REM», que se empezaron  a radiar por las 40 emisoras de la cadena, a partir del 15 de diciembre de 1958.

Cada noche se emitía un programa diferente: «La caravana de la ilusión», «La cabalgata de los reportajes», «El festival de las estrellas», «Todo es música», «Escuela de millonarios», «Operación felicidad» (del que dejo un anuncio de enero de 1959) y «Marca y ruedo». En «Operación Felicidad» había multitud de concursos con grandes premios dirigidos a diferentes sectores sociales. Participaron en estas cabalgatas voces de la radio como Cesar González Ruano, Bobby Deglané, Maruja Cavalled, Antolín García, Marisol del Valle, Tico Medina, Matías Prats, (algunos de los cuales como Deglané, Marisol, Ruano, Tico y Matias) aparecen reflejados en estas páginas, etc.

En los primeros años 60, la programación de «La Voz de Navarra» estaba compuesta por espacios en cadena como «Domingo deportivo español» o los seriales de media tarde  y por espacios de producción local, donde predominaban, sobre todo, los programas musicales. En 1964, la programación de la emisora se iniciaba a las 10 de al mañana y se cerraba  a las 23,15 horas. Se empezaba con música, para seguir con  la lectura de la prensa y un noticiario local y provincial que en los años 70 se llamaría «Navarra en noticias». Hasta el primer diario hablado se intercalaban espacios musicales, culturales y de información servicio («Pentagrama de la felicidad», «Páginas célebres» o «Cartelera de espectáculos», el sábado «Trailer Cinematográfico» (con el mismo formato que el programa homónimo de Radio Requeté) y  al mediodía el Angelus. En 1968, a los dos diarios hablados se sumaría el nuevo informativo nacional «España a las 8». Recordemos que hasta 1977 todas las emisoras estaban obligadas a conectar con Radio Nacional de España. Los boletines horarios se iniciaron el 1 de enero de 1963 pero fue en 1967 cuando se incorporaron a la programación de la REM (luego REMCAR). Tras el parte del mediodía venía la «Música del Aniversario», el serial, algún programa para la mujer, nuevos espacios musicales y culturales, el rosario y el diario hablado de las 10 de la noche. Tras él,  la «Gaceta de los deportes» y de nuevo música, esta vez clásica,  hasta el fin de la emisión. A finales de los 60 aparecía el espacio «Cartelera de bailes» que se emitía sábados y/o domingos, y que surgió al calor de la proliferación de boites y discotecas, en  aquellos años,  en nuestra ciudad. Los domingos y festivos  a las 7 de la tarde se emitía «Tarde de toros» conducido por el popular y mencionado Matías Prats.

Como en Radio Requeté,  el capítulo más surtido era el de los espacios musicales: «Música para la sobremesa», «Música del Aniversario», «Música de baile»; desde 1965, «Música a su gusto» (en antena más de 15 años y también de canciones dedicadas)  y  «Melodías para la velada»,  y desde 1970, «Musical elegido», «Música para todos», «Música para el atardecer» y el espacio de música joven «Top 50», en 1973. También había programas dedicados a la música de actualidad como «Musical Express», «Antena Hispavox», «Carrusel de éxitos», «Diario de los discos», «Discoprimicias» con Antolín García, etc y programas dedicados a la llamada canción española. Entre los espacios deportivos en cadena, además de «Domingo Deportivo Español» se emitía un programa diario, de 21,30 a 21,50 de la noche,  bajo el nombre de «Radiodeporte» dirigido y presentado también por Matías Prats.

Entre los deportivos locales se encontraban la «Gaceta del deporte» (primeros años 60), «El futbol de Navarra» (1969) y «Siguiendo nuestros colores» (1971). A principios de los 60 se comenzaron a retransmitir regularmente los partidos de Osasuna, con previos del encuentro. La quiniela tenía su hueco en «Catorce aciertos» o la «Quiniela Arpón». Había un huequito par la  pelota en «Noticias pelotazales». El serial más popular de la cadena en los años 70 fue la famosísima «Simplemente María», en emisión desde 1971 a 1973, y que con más de 400 capítulos se convirtió en el serial más largo de la historia de la radio y en uno de los más populares, a la altura de seriales históricos de la SER como «Ama Rosa». Del resto de seriales de la cadena ya hablé en la entrada correspondiente del blog. Como en la SER, junto a los seriales encontrábamos «Radioteatro», los domingos  a la noche y «Teatro en el estudio», los viernes. Danone, Soniclima o Telefunken patrocinaban algunos espacios. Un espacio local con cierto toque de humor fue el espacio local  «Critica con ritmo», emitido, desde 1974, de 15 a 15,30 horas, donde se  se realizaban críticas de diferentes aspectos de la actualidad social, deportiva y cultural de la ciudad,  acompañadas de alguna cancioncilla,  cuya letra le iba como anillo al dedo a la mencionada crítica.

Entre los programas de variedades estaban en los años 70 «Cadena Ibérica», «Café, copa y puro» con Alfredo Amestoy, «Tarde del sábado», «Radiodomingo», «Iruña matinal», «Los siete días de Tico» (con Tico Medina), «Radio 24», de Joaquín Soler Serrano o el ya mencionado en la entrada de Radio Requeté, «Caravana de amigos», realizado por RNE desde 1968, el mejor ejemplo de los programas de la radio de carretera. Como en la SER, había una amplia diversidad de espacios para todos los gustos y públicos: históricos («Páginas celebres» y «Episodios nacionales»); de divulgación científica («El mundo de la ciencia»); el «Bachillerato Radiofónico»; de rescate o descubrimiento artístico o cultural en «Misión rescate»; para los niños («Ondas escolares» y «El ballenato», Orbea patrocinaba alguno de esos programas); para la mujer («Confidencias», «Cosas de mujeres», «Viernes fémina» y sobre todo «Cita en la mañana»); para el agro en «La hora del campo» y como en Radio Requeté también había un espacio orientado a la audiencia más fiel, el «Club del Oyente»; humanitarios (dedicados a los emigrantes, con «Aquí, Alemania» y «Españoles en Europa») o que premiaban las gestas de los niños en el popular «Operación Plus Ultra», en antena desde 1963, emitido inicialmente por RNE y luego por la REMCAR y CES.

La Voz de Navarra se convertía en 1978 en Radio Cadena Española junto al resto de emisoras de las cadenas REM-CAR y CES, si bien su denominación se había empezado a utilizar dos años antes en 1976. En los años 80 asistimos a un descenso de la programación local y, en algunos casos, a un intento de recuperar las estaciones de Ffrecuencia Modulada para esos contenidos, si bien durante esta década Radio Cadena tendría un marcado carácter local con 9 horas en la Onda Media y 14 en la FM. Como en la SER la música se trasladó a la FM, desaparecieron los seriales y la radio se hizo fundamentalmente informativa y diversa en su parrilla. Durante 4 años, Radio Cadena contó con cinco  boletines informativos regionales  e informativos y boletines horarios en cadena, para posteriormente volver a recuperar los boletines e informativos de Radio Nacional.

En 1981 dejaba el cargo de director de la emisora el que lo había sido desde su nacimiento en 1957, José María Pérez Salazar. Le sustituyó en julio de ese año, Serafín Ramírez. Como en la entrada anterior hablaré de algunas de sus voces y protagonistas más destacados. El tudelano Serafín Ramirez había comenzado  a trabajar como técnico en Radio Tudela  en 1961. Era entonces  lo que se llamaba un perito electrónico. Circunstancialmente, por una necesidad de la emisora,  se tuvo que hacer cargo de la locución. Fue entonces  cuando descubrió que su vocación no era la electrónica sino la periodística radiofónica. Llegó a a Pamplona sobre 1966 aunque antes de esa fecha estuvo haciendo la mili en el Sahara y encargándose de  Radio Ifni, emisora de la Africa Occidental española. Fueron sus primeros compañeros, en La Voz de Navarra de mediados de los 60, Celia Embún, Rafael Vázquez y Maria Socorro Pemán. Presentó multitud de programas, pasando de locutor a jefe de programación y emisiones y como he dicho, desde 1981 a director.

Dentro de los espacios de servicio público de la emisora en estos primeros años 80 estaba «Mercarradio», con compras y ventas, «Notas locales» con información sobre actividades y cursillos, «Buzón de pérdidas y hallazgos», los comentarios a la cartelera de cine y televisión así como el sorteo de la Lotería Nacional, los sábados al mediodía. Algunos de estos espacios de información servicio se agruparían, en 1987, en «Micrófono público». Entre los programas deportivos estaba «Radio cadena deportes» o los locales  «Radiodeporte», «Siguiendo nuestros colores» con Juan Yeregui en la dirección o el «Polideportivo» dominical de Angel Inda. La música seguía contando con clásicos como «Música  a su gusto» o «Musical elegido» o «La jota» (1975)  del padre Valeriano Ordoñez. En cuanto a los magazines habría que recordar en 1982, por la mañana «A la de tres, la radio» con Gonzalo García y  por la tarde «La hora punta» de Luis del Olmo. Y el fin de semana, «Viva el sabado» con música, contacto con el oyente y buen humor de la mano, en diferentes momentos, de Pedro Roncal y Pedro J. Castillo. Otros espacios memorables fueron «Taconera», «La noche es de Pilar», «De tarde en tarde», «Te va  a gustar», estos dos últimos conducidos por Pablo Ramos en 1986. Entre los concursos y programas patrocinados «El que sabe, sabe», «Las cosas de Inda» o «Casco Antiguo» espacio patrocinado por los comerciantes de la asociación de la zona y que tocaba diferentes temas de contenido ciudadano o sobre la situación del Casco. Muy parecido era «Zurekin»,  patrocinado por la asociación de comerciantes de Alsasua.

Uno de los programas más emblemáticos de la cadena, a semejanza de lo que fue «Iruñerías» para Radio Requeté fue el espacio «Navarrerías» (1982) conducido por Serafín Ramirez y María Socorro Pemán y con un formato, en parte similar, aunque en esta ocasión contaba con personalidades, expertos y cargos públicos en el estudio y con el alcalde dentro del subespacio «Consultorio municipal» dentro de un macroespacio programático de más de 4 horas que contenía también consejos, consumo (generalmente a cargo de la asociación de consumidores Irache) e información servicio. Otro programa de gran arraigo fue «Pulso de la ciudad» en antena hasta 1983 o «Las cosas de nuestros oyentes». Había un programa realizado en cadena con formato de debate que se llamaba «Apueste por una» con María Teresa Campos y Purita O´Hara sustituida luego por Patricia Ballesteros.

Al contrario que en Radio Requeté se mantuvieron, incluso reforzaron, los espacios destinados a la mujer. Entre ellos destacaba «Nosotras», dirigido y presentado por Celia Enbum, desde 1982,  y «Nuestros Consejos» (1983) presentado por María Socorro Pemán. Celia Enbum empezó haciendo teatro en Radio Requeté, pero pasó a «La Voz de Navarra» de la mano de José María Pérez Salazar. Fue el primer fichaje de la radio allá por 1957. María Socorro Pemán llegó a la emisora igualmente en 1957, tras unas duras pruebas de un concurso-oposición para una plaza de locutora. Ya desde joven le gustaba recitar y  hacer teatro y se introdujo en la radio, en algún programa infantil. Puso voz  a todo tipo de programas: culturales, taurinos, deportivos, informativos, consultorios, entrevistas, etc, a lo largo de sus más de treinta años en la emisora, aunque donde más éxito  tuvo fue en los espacios directos con los oyentes,  donde se mostraba siempre cordial, inmediata y directa como el citado «Nuestros consejos» o   «La hora de la amistad» (un espacio de música y contactos que empezó a emitirse a finales de 1983) y el mencionado «Navarrerías».  Celia Enbum,  junto a María Socorro Pemán constituyeron el duo de voces femeninas que caracterizó la historia de esta emisora y cuyas voces sirvieron de soporte  a tantos y tantos programas. El consultorio de Helena Francis que anteriormente pasó por varias emisoras, entre ellas la COPE, recalaría en estos primeros años 80, en Radio Cadena. A este consultorio le seguiría posteriormente  el de Ana María Masalli.

En los primeros 80 comenzó la explosión de los cursos de idiomas: de inglés, «Follow me» (1983), de francés  «Avec plaisir» (1985),  etc, y también otro tipo de programas: de medicina,  viajes («Paso a  paso» y «Navarra paso a paso» de José Luis Larrión, «Ateneo» (1985) o en lengua vasca «Euskal txokoa» (1983-1987) presentado por Isabel Ruiz de Larramendi. Al igual que en otras emisoras la programación religiosa se vio recortada, tan solo se mantuvieron la misa dominical y el espacio «Panorama Evangélico». En 1983 comenzarían las charlas del obispo Monseñor Cirarda. Espacios de carácter humanitario eran «Minusval», «La voz de la esperanza», «Manos a la obra» o «Caritas». Para otros públicos estaban los espacios dedicados al motor como «Antena tráfico», «Radio motor» o «Area de Servicio», los infantiles como  «Protagonistas, lo niños»  o para la tercera edad en «Cien por cien 60».

El 4 de septiembre de 1982, Radio Cadena Española en Pamplona  comenzó a transmitir en la banda de Frecuencia Modulada aunque emitiendo el mismo programa que en la Onda Media. A partir de 1986 los programas de la FM constituyeron una programación autónoma, mayoritariamente musical. En 1989 desaparecería Radio Cadena Española al fusionarse con Radio Nacional, desvaneciéndose cualquier vestigio que pudiese quedar de la antigua «La Voz de Navarra». El 6 de julio de 1984, Radio Cadena abandonaba el chalet de Navarro Villoslada y se trasladaba al edificio del centro regional de TVE en Navarra, en la calle Aoiz. El costo de las obras había superado los cuarenta millones de pesetas, corriendo diez de ellos a cuenta de la Diputación.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: chalet donde estaban situados los estudios de La Voz de Navarra, en el nº 17 de la calle Navarro Villoslada, Nº 2: José María Perez Salazar, Nº 3: Serafín Ramírez Gamen, archivo Universidad de Navarra. Nº 4: Celia Enbum, Archivo Diario de Noticias. Nº 5: Anuncio del programa «Operación felicidad», Nº 6: carnet de redactor de una emisora de la REM «La voz de Vigo», Nº 7: María Socorro Pemán, Archivo Diario de Noticias. Nº 8: Marisol del Valle, Nº 9: material promocional de la REM, Nº 10: cartel del 3º Festival Español de la Canción, más conocido como Festival de Benidorm, organizado por la REM en 1961, Nº 11: Joaquín Prats, Nº 12: Bobby Deglané, nº 13: Tico Medina y Yale (Felipe Navarro García), nº 14: Cesar González Ruano, Nº 15: Serafín Ramirez en los estudios de Radio Tudela, de www.alrojovivo-inda.blogspot.com/ Nº 16: Serafín Ramirez entrevistando a Federico Bahamontes, de www.alrojovivo-inda.blogspot.com/ Nº 17: Pablo Ramos, Nº 18: Angel Inda, Nº 19: Juan Yeregui, Nº 20: Padre Valeriano Ordoñez, Nº 21, Nº 22: publicidad del espacio «El Consultorio de Elena Francis», Nº 23: recorte de periódico donde se anuncia el boicot de las radios de Pamplona al grupo «Los Beatles» por unas declaraciones en la que se comparaban con Jesucristo. Decían que eran más famosos que Jesucristo

Comercios del Viejo Pamplona: Librería Leoz (1930-2021)

Ayer participaba en una rueda de prensa donde se alertaba de la posibilidad del cierre de casi 1.000 comercios en Navarra, de aquí a lo que falta de año por culpa de la pandemia y de otros factores colaterales. En el último año se nos han ido yendo, poco a poco, diversos establecimientos en el Casco Antiguo como Casa Ataun, Casa Torrens, La Algodonera, La Perla Vascongada, Elizburu, la droguería de Pedro Pomares, la tienda de Aceitunas Valero de la calle Mañueta, la joyería Xuan y un largo etcétera. Por las paginas de este blog han desfilado cientos de nombres de comercios que han escrito la pequeña historia de esta ciudad, esa historia a ras de suelo que  es  tan importante para mi como la historia de los grandes hechos porque constituye parte de la memoria personal de muchos de nosotros. Pues bien, es en este contexto que conocemos el  cierre de la famosa Librería Leoz de la plaza del Castillo. Hace unos días, el día 22,  fallecía Antonia Gil Segura, madre del actual titular y verdadera alma mater del negocio durante muchos años. Su fallecimiento y la falta de relevo generacional  ha precipitado, seguramente, los acontecimientos. Vaya esta entrada como homenaje a este emblemático establecimiento que ha sido testigo de los numerosos cambios que ha vivido la plaza, «el cuarto de estar» de los pamploneses, a lo largo de su reciente historia. Investigando hace algún tiempo en el Archivo Municipal sobre los negocios centenarios de la ciudad pude descubrir  que Antonio Leoz Goñi, abuelo del actual titular y fundador de la librería,  era  empleado, a primeros de siglo, de la sociedad Abonos Químicos de Navarra, sociedad que tenía su domicilio social  en el nº 20 de la calle Nueva. Como empleado de dicha sociedad aparece en las hojas de la riqueza industrial municipal, en base a los ingresos obtenidos por dicha condición esos años y aparece entre los años 1918 y 1926. Antonio Leoz figura, igualmente, como uno de los fundadores de Club Atlético Osasuna allá por 1920. En 1927 y 1928 contribuía a los impuestos municipales, además,  también por la venta de periódicos, si bien completándolo con los capitales antes indicados. A partir de 1930 ya sólo contribuía a las arcas municipales por la venta de periódicos y posteriormente de libros y objetos de escritorio. La venta de periódicos la realizó  inicialmente  en el nº 34 de la calle Mayor, hoy nº 10, donde hoy se encuentra la tienda de moda Skaner Shop y posteriormente, a partir de 1931, también  en su kiosko de madera de la plaza del Castillo.

En 1942, las obras de remodelación de la plaza del Castillo obligaron a Antonio Leoz a cerrar su quiosco de prensa de madera para trasladarse a un bajo de un edificio cercano, concretamente al nº 38 de la plaza, donde se ha mantenido hasta hoy día 28 de febrero, casi 80 años vendiendo en el mismo sitio, prensa  local, nacional e internacional así como libros y revistas especializadas. A partir de la década de los años 50, cogió las riendas del negocio familiar Agustín Leoz Santesteban, «Tintxo», hijo de Antonio y   padre del actual regidor. Por la librería pasaron durante los años 50 y 60 muchos de aquellos ilustres personajes que llegaron a nuestra ciudad por las fiestas y que recojo en otra entrada del blog: Orson Welles, Anthony Quinn, Charlton Heston, Deborah Kerr, Ernest Hemingway, etc. A su visita contribuía el hecho de que podían encontrar en la librería algunas de las cabeceras internacionales más importantes, algunas de sus propios países: el International Herald Tribune,  The Times, The New York Times, The Sun, Le Monde y muchas más,  hasta una veintena de cabeceras diferentes. A comienzos de los  año 80 entró la tercera y última generación a trabajar, representada por Antonio Leoz Gil, si bien fue en los años 90 cuando Antonio, el nieto del fundador, asumió mayores cotas de responsabilidad, aunque no totalmente. Y es que yo recuerde, durante muchos años,  Antonio ha compartido el trabajo en  la tienda (la recepción de cientos de publicaciones diferentes,  así como de la atención al público) con su madre,  Antonia Gil. En un mundo como el actual en el que empieza a predominar lo digital y tecnológico Leoz  ha representado hasta hoy un verdadero   templo  a las publicaciones impresas en papel. La librería Leoz conoció la época dorada de las revistas y los periódicos de la transición así como la época dorada de los coleccionables que tanto espacio ocupaban en las tiendas y kioskos de prensa. Con su cierre se apaga otra luz de nuestras calles.

Fotos: Nº 1: Plaza del Castillo, con el kiosko de madera de Antonio Leoz en el ángulo noroeste de la plaza. 1937 o 38. CC BY-NC-ND 3.0 ES. José Galle Gallego. Fondo Galle. Archivo Real y General de Navarra. Nº 2. Libreria Leoz. 2016. Ernesto López Espelta para verpueblos.com

Historias de la radio: Radio Requeté de Navarra (1945-1995)

Prosigo en esta entrada con el repaso de la historia de la radio en nuestra ciudad, pues la radio como la televisión, la música y otros medios, de los que me he hecho eco en el blog,  han formado parte de nuestras vidas y de nuestra memoria. Esta es la cuarta entrada que dedico al tema, la primera, «La radio que oíamos entonces (1950-1990)» repasaba a través de mis recuerdos, de una manera muy sucinta,  las diferentes radios de Pamplona a lo largo de su historia; en la segunda, «Inicios de la radio en el Viejo Pamplona: 1932-1942» exploraba el origen de la primera emisora de radio  de nuestra ciudad, Radio Navarra, llamada luego Radio Requeté, en la tercera, La hora del serial (1960-1975) repasaba la historia del serial radiofónico a través de mis recuerdos y de una meticulosa investigación hemerográfica y en esta cuarta  me centro en la evolución histórica, desde 1945 hasta los años 90, de  Radio Requeté de Pamplona,  desgranando fechas, momentos, voces y programas de esta emisora, acompañadas de cuantas fotografías interesantes de la emisora y sus protagonistas he podido encontrar. En futuras entradas hablaré de «La Voz de Navarra» y de «Radio Popular», así como de sus voces y protagonistas. La foto inicial muestra el tramo inicial de la Avenida de la Baja Navarra, (números 4 y 6),  en el cruce con la calle Bergamín. Se puede ver el letrero del Hotel El Comercio, y ya en la esquina el inmueble en el que durante más de 30 años estuvo Radio Requeté. Los estudios estaban en el primer piso. En los bajos del edificio se adivina un taller de automóviles. El edificio en el momento de hacerse la fotografía estaba abandonado y la espera de ser derruido.

¿Qué se escuchaba en la radio de mediados de los 40?. Los inevitables discos dedicados:  «Para Manolita, de su novio Francisco, que está haciendo la mili, con mucho cariño», Mirando al mar de Jorge Sepúlveda… «Para  Rosa de su hijo Carlos» Madrecita de Antonio Machín…  Todas las emisoras tenían un programa de estos  y nos acompañarían durante muchas décadas, ¿Qué emociones sentirían aquellos compatriotas de entonces cuando oían su propia dedicatoria por la radio, dirigida a sus seres queridos añorados o que cumplían algún tipo de aniversario?. Además de los discos dedicados, seguramente para olvidarse de las desdichas propias de cada día,  se sumergían en los seriales y el radioteatro, (el cuadro de actores de Radio Madrid se creó en 1942), los programas de variedades y  los concursos. La programación aparecía plagada de mensajes publicitarios: de Colacao, Okal, Gallina Blanca, Flan Chino Mandarín, Fundador y es que la publicidad patrocinaba casi todos los espacios. En el ámbito local, resulta destacable mencionar en  estos años en Radio Requeté  el concurso del «cantante desconocido» donde participaban aficionados  de diferentes géneros. La entrega de premios de la 1ª edición del concurso se celebró el 21 de diciembre de 1944 en el cine Alcazar. Otro hecho destacable fue el concierto del Orfeón y la Pamplonesa retransmitido desde el quiosco de la plaza del Castillo en la noche del 30 de agosto de 1945  en homenaje a Joaquín Larregla que había fallecido hacía poco tiempo. Estas instituciones musicales junto a «Los Amigos del Arte» solían actuar con cierta regularidad ante los micrófonos de la emisora. El asesor religioso de la radio era el Padre Carmelo, impulsor de la Institución Cunas (cuya primera referencia en prensa es de 1938) quien solía organizar festivales benéficos para la Institución en el Gayarre, algunas de cuyas entradas se recogían en la emisora. La vinculación entre la radio y esta entidad benéfica se remonta a estos años 40 y en las representaciones teatrales infantiles, obra del fraile carmelita,  aparecían ya nombres como Gregorio González Moreno, «Don Goyo», Carlos Alzu Eguaras, «Caral», las hermanas Corcuera, Eva Zabalza (Tere Corcuera y Mª Eva Zabalza, primero orfeonistas y más tarde coralistas),  Pedro Martín Balda, Silvano Baztán, etc.

¿Quienes actuaban en la radio de entonces?, tenores como Francisco Casas o sopranos como Angeles Senosiain,  como Tere Corcuera y María Eva Zabalza, integrantes de la primera composición de la Coral de Cámara de Pamplona, violinistas como José Antonio de Huarte que también fue conferenciante y crítico musical en la emisora, el citado Pedro Martin Balda, el famoso cartelista de las pancartas de las peñas que era además violinista y cantante en el Orfeón o Antonio Alvira Llorente, los pianistas Puri Villar y Pedro Lasheras, el violoncello José Beunza, etc. A veces algunos de ellos se juntaban en grupos o asociaciones artístico literarias como «Atalaya» o la «Peña Domingo». Detrás de ellas encontramos, además, de alguno de los citados, otros  nombres como el tenor Cecilio Resano, el escritor  y más tarde político nacionalista Carlos Clavería, al industrial de la plaza José Les,  y otros como Agapito Urrutia, José Biurrun, María Camino, Michelena, Campos, etc. En estos años la radio no emitía durante toda la jornada sino durante unas cortas franjas horarias, de 13 a 15 horas, de 18 a 19,15 horas y de 20.30 a 24.00 horas. Su contenido variaba algo cada día pero contaba, uno u otro día,  con los siguientes ingredientes: música clásica, música de baile y ligera: valses, música de banda,  pasodobles, fragmentos de operas y zarzuelas, conexión con Radio Nacional para dar el «parte», emisiones infantiles, carteleras, el programa del oyente (discos dedicados), radio teatro y las primeras novelas,  emisiones litúrgicas desde el Seminario Conciliar (desde el 1 de febrero de 1946 se empezó a retransmitir diariamente la Misa desde la Catedral), alguna sección femenina, alguna charla religiosa o de orientación familiar, pero también había recitales, emisiones en directo, se emitían programas relacionados con el séptimo arte, los toros, los deportes, la bolsa, etc. Se cerraban las emisiones con el himno nacional. En momentos puntuales había programaciones extraordinarias bien relacionadas con la Navidad (plagada de coros de villancicos),  las Javieradas o  la semana santa y su programación religiosa, etc. Aquellas primeras novelas tenían títulos como «La vida empieza a medianoche», «Felipe Derblay», (que fue  un gran éxito), «Noches de ladrones» o «Dos horas en blanco». Estaban en antena de seis a ocho semanas,  de lunes o martes a viernes,  en horario de 21,15 a 21,45 horas. Entre las muchas firmas comerciales de la época estaban  Casa Tarpuy de la calle Comedias, Hijos de Marino Santesteban o Casa Tarsicio Ortiz que patrocinaba «Saski naski».

En 1958, Radio Requeté establecía su primer convenio de asociación con la SER que supuso un cambio sustancial en su programación y en sus contenidos. En 1963, los equipos emisores se trasladaron del centro de la ciudad, todavía estaba la emisora en la avenida de Franco, a Cizur erigiendo una antena de 68 metros con dos emisores, uno de OM y 2 kilovatios de potencia y otro de FM, de 350 vatios, que se sintonizaba en el punto 92,1 Mhz del dial. En 1964 la programación de la emisora se iniciaba a las 9 de la mañana, en 1967, lo hacia a las 7,45 y se cerraba a las 24.00 y más tarde lo hizo a la 1.20 de la madrugada. La Frecuencia Modulada contaba inicialmente con una programación musical de cuatro horas, diferente, salvo dos espacios,   a los de la Onda Media y que se amplió a diez horas en 1965-66, aunque la mayor parte del tiempo compartían programación.

Tras la apertura se anunciaban los programas de la emisora para ese día. Hasta la aparición de «Matinal Cadena Ser», el 28 de septiembre de 1964, la mañana la ocupaba la música, hasta antes de las 12.00,  en que se emitía la primera radionovela o serial, luego llegaba el «Angelus», el programa «Radio Bolsa», «Exitos de ayer y de hoy», «Discomanía», «Pamplona Flash» (un espacio de entrevistas cortas que estuvo realizando durante un tiempo Iñaki Gabilondo),  y otros espacios hasta llegar al «Diario hablado» de las dos y media de la tarde, luego, en la sobremesa «Mientras fume el cigarrillo», «Felicidades con música» y desde las 16,15 tres radionovelas de media hora de duración cada una. Tras ellas, nuevos programas musicales como «Cancionero»,  «Música en la noche», el rezo del «Santo Rosario» (aunque hablaré de este asunto en otra entrada,  en el rezo del rosario,  emitido al menos desde 1952,  y en otros programas religiosos emitidos desde esta emisora tuvo su origen la emisora Radio Popular), algún concurso y antes del diario hablado de las dos de la tarde un noticiario local, (los boletines horarios de Radio Nacional se empezaron a emitir desde 1963),  un programa de información deportiva, más música y el espacio «Ustedes son formidables» (el programa duró hasta 1977),  para finalizar con la lectura de los programas del día siguiente y el cierre de la emisora.

En  espacios  como  «Fogonazos Deportivos» los partidos de Osasuna, los resultados de la jornada y las quinielas, contaban con la característica voz del ya mencionado Carlos Alzu,  acompañando a Don Goyo. Carlos Alzu como Don Goyo con el que compartió tertulias y espacios deportivos trabajaba en el sector bancario, concretamente en el Banco de Bilbao. Formaba equipo a veces en estas lides del deporte y sobre todo del futbol con otras personas como Enrique Estremad, más conocido como «Don Blas» al que yo asocio más bien  a los espacios taurinos, Patxi Ruiz, Indalecio Diaz, José Javier Garayoa «Boliche» (vinculado sobre todo al mundo del ciclismo) o Julio Roncal. Por cierto, Garayoa como Don Goyo y Carlos Alzu hicieron radio teatro en la emisora, durante las largas décadas en que la dirigió el tío Ramón. Ese curioso equipo de nombres que he citado refiriéndome a los espacios deportivos montaba también partidos en beneficio de la Institución Cunas.

En 1969 surgía el espacio «Navarra actualidad» y en 1975, «Egunon Navarra». El primer espacio de la mañana local tuvo diferentes nombres a lo largo del tiempo como «Buenos días» o «Primera hora». «Matinal Cadena Ser» era un macroespacio que incluía a su vez programas realizados en cadena y otros por al emisora local, entre los primeros «El hombre del tiempo» con Mariano Medina, entre los segundos «Noticiario Local» y «Comentario a la ciudad», completado con más noticias, reportajes y entrevistas, deportes, música, etc. Por otra parte, el 31 de enero de 1972, se empezaba a emitir «Hora 25». Al igual que «Matinal» fue idea de Antonio Calderón pero lo conducía Manuel Martín Ferrand. El magazine de hora y media, se iniciaba con una rueda de emisoras de la cadena donde se daba la temperatura de cada ciudad  y se aludía  a la información municipal más destacable, seguía con la información deportiva (ahí surgiría la estrella de José María García) y terminaba con una mesa-debate o entrevista con temas fronterizos a la política. Supuso un pequeño soplo de aire fresco en el férreo control de la información que ejercía el Régimen a través de Radio Nacional.  Había en estos años 60 programas de servicio público como las «Necrológicas», la sección de «Pérdidas y hallazgos», información sobre la «Bolsa» o sobre la «Cartelera», programas que continuarán en la transición democrática. Por cierto entre los programas especializados en cine destacaba el «Trailer cinematográfico»,  (estaría en antena desde 1966 a 1981),  que incluía la cartelera y críticas o comentarios a los estrenos de la semana.

No obstante, el mayor tiempo de emisión lo ocupaba la música, todo tipo de música: clásica, ligera, de baile, etc. Entre los más recordados, al menos por mí estarían «Exitos de Ayer y de hoy», «Discomanía», «Mientras fume el cigarrillo», «Cancionero» y «Música en la noche». «Discomanía» era un programa en cadena conducido por el chileno Raul Matas. Estuvo en antena desde 1959 a 1984. «El Gran Musical»  se empezó a radiar en 1966 y por ese espacio desfilaron todas las figuras musicales del momento, que  podéis consultar en la entrada del blog dedicado a la música de entonces.  Se crearon en esos años  las primeras listas de éxitos: «Los 40 Principales» (1966) y «Los Superventas» (1967) que constituirían luego la base de la programación de la FM de la SER. Nombres ligados a «El Gran Musical»  fueron los de Miguel de los Santos, Pepe Domingo Castaño, Pepe Fernández o Pepe Cañaveras. Otra voz de aquellos tiempos fue la de Angel Alvarez y sus espacios «Caravana»,  «Vuelo 605» o «Cita con Angel Alvarez», este más tarde.

En los años 60 nacería la Frecuencia Modulada, con mejor calidad de sonido que la Onda Media e inicialmente especializada en contenidos musicales. Radio Requeté la introdujo en 1963 y aunque inicialmente ofrecía programación musical autónoma, como hemos visto,  luego ofreció desde 1973-74 salvo el programa «Tardes Musicales» la misma parrilla. Habría que esperar a 1977-78 para contar con una programación solamente musical y autónoma. No será, sin embargo, hasta los años 80 cuando verdaderamente despegue la Frecuencia Modulada en la radiodifusión española. En él ámbito local, Radio Requeté comenzaría a emitir en esos años 60 espacios memorables como «Requeterritmo» (1964-66), «Discofilia» (1965) o «Disco boom». En algunos de ellos colaboró Enrique de Cía, Amestoy, «William» y en alguno de ellos como «Discofilia» y «Requeterritmo» el inolvidable Joaquín Luqui (en «Requeterritmo» junto a Jesús Iragui). Luqui marcharía en 1969 a Madrid, recalando antes en Barcelona,  formando parte de los programas musicales más importantes de la cadena.   Luqui forma parte de la historia de la música y de la radio musical de este país. Luqui había estado antes en la Radio Popular de los inicios y escribía una sección de música en «El Pensamiento Navarro» que se llamaba «Ritmorama». Eran los tiempos en que explotaron los grupos de música pop de nuestra ciudad, algunos de los cuales he recordado recientemente en otra entrada del blog. Además de los espacios citados no debemos olvidar «Ritmorama» (1964), «Musical 13.30» (1966), «Al compás», «Musical fin de semana» y especializados como «Felicidades con música» (discos dedicados), «Ronda de Hispanoamérica», «Pista de baile» o la música vasca en «Abesti berriak».

Los domingos por la tarde era la hora de «Carrusel Deportivo». Surgió en 1953 bajo la dirección de Vicente Marco que lo conduciría hasta 1978. En el ámbito local destaca sobre todo «Gran deportivo» nacido en 1973 de la mano del  fallecido (lo hizo el pasado año 2020) Javier Martínez de Zuñiga, la voz de los deportes en Radio Requeté (luego Radio Pamplona). A los seriales  que forman parte de nuestros recuerdos radiofónicos  les dediqué una entrada independiente en el blog con el nombre de La hora del serial (1960-1975). Caso aparte de los seriales aunque con sus mismas voces fue el programa semanal, se emitía los jueves,  de «Matilde, Perico y Periquín», en antena desde 1955 a 1971. Como los seriales y los programas musicales había en esos años infinidad de concursos y espacios patrocinados. Recuerdo sobre todo «La casa por la ventana» (1967), «Avecrem y vuelta al mundo», «El auto de la fortuna», «Un piso para usted», «Siga la pista», «Dinero a domicilio», etc.  A los concursos en estudio de los años 40 y 50 les siguieron los concursos por teléfono de los 60 y 70. Joaquín Prat, José Luis Pecker o Juan de Toro son nombres vinculados a algunos de esos espacios. Patrocinaban programas o  promocionaban sus productos con espacios propios  marcas como Colacao, Avecrem, Nocilla, Zahor, Potax, Stralux, Ponds, Nivea, Norit o Gior por citar unas pocas. Entre los programas de variedades (con humor, concursos, música, entrevistas…) de esta época,  estaban el fin de semana «Tarde de Sábado» o  «Hoy es domingo», «Fin de Semana» o «Fin de fiesta». A fines de 1966 nacía «Mediodía Cadena Ser» que incluía un conocido concurso «El pototeo» de Juan del Toro. Gila, Pepe Iglesias (El Zorro) o Tip y Coll eran algunos de los humoristas que se asomaban a las ondas.

Entre las emisiones religiosas estaban la retransmisión de la Santa Misa,  desde alguna iglesia del centro de Pamplona, el rezo del Santo Rosario y la transmisión del Angelus. En Navidad y Semana Santa, toda la programación sufría un vuelco y las ondas se llenaban de música sacra o villancicos, sermones, escenificaciones y retransmisiones religiosas. La historia se teatralizaba en algunas ocasiones,  con la colaboración del cuadro de actores de Radio Madrid pero el hecho es que la radio también era un vehículo de divulgación de la salud, la cultura, el arte, la historia, los grandes sucesos y los grandes personajes de esta o  la educación, en general,  con el «Bachillerato Radiofónico», los premios «Holanda» con Joaquín Pelaez. Había hasta un método de lengua vasca en las ondas de Radio Requete en 1965. El espacio «salvavidas» o de solidaridad más famoso fue «Ustedes son formidables» en antena desde octubre de 1960 a junio de 1977, conducido por Alberto Oliveras. Por último y antes de hablar de dos espacios históricos locales me referiré a los programas femeninos, muy variados en sus contenidos, desde una receta a un consejo sentimental, pasando por temas como la moda en el vestir o la belleza: Entre sus título: «Para tí, mujer», «La cesta de la compra», «Confidencias SER», «Tiempo de belleza», «Cosas de casa», etc. En 1971 dejaba la dirección de la emisora Ramón Urrizalqui y la asumía Enrique Huarte Salvatierra. El 12 de enero de 1972 Radio Requeté trasladaba sus estudios del nº 4 de la avenida de Franco, donde estaba desde 1941, ( esto es durante 31 años), al nº 17 de la calle Yanguas y Miranda. Finalmente, por lo que se refiere a su titularidad, el 14 de enero de 1974 se creaba la sociedad familiar “Radiodifusión Navarra, SA”, propiedad de la viuda de Ramón Urrizalqui y de los hermanos Huarte. En el año 2003, la emisora abandonaba sus estudios en el centro de Pamplona, donde había permanecido también durante otros 31 años, y se trasladaba al polígono de Aizoain, donde continua en la actualidad. Un año más tarde, en 2004,  la emisora era vendida a la SER.

Desde el origen de la emisora, allá por 1933, siempre se emitieron programas infantiles; en los años 60, Joaquín Pelaez conducía en las mañanas de los domingos  «Todo para los chicos» y el jueves se emitía en el circuito local «Micrófono infantil», un espacio creado por Don Goyo. El programa pronto pasaría a la mañana del domingo sustituyendo al espacio de Peláez. Por este espacio y los estudios de Radio Requeté pasaron a lo largo de sus casi 30 años de vida,  cientos de niños pamploneses que pretendían demostrar  sus cualidades artísticas y musicales. El estudio de la radio tenía unas cincuenta butacas y estaba esas mañanas abarrotado. Asistían al estudio decenas de chavales, desde 4 a 17 años, aunque actuaban en torno a una quincena. En sucesivas actuaciones y eliminatorias se otorgaban diferentes premios y regalos a los participantes y ganadores.

Gregorio González «Don Goyo» había comenzado a hacer teatro radiofónico en Radio Requeté antes de ir a la mili. Corría el año 1942. tenía 17 años. Con 14 había entrado a trabajar de botones en el Banesto, donde permanecería más de 20 años,  trabajo que complementaba con la emisora, por las tardes. Uno de sus primeros espacios fue «El consultorio romántico del profesor Don Goyo» y empezaba a las tres de la tarde, (el nombre de Don Goyo se lo puso el tío Ramón); en dicho espacio aconsejaba a muchachas con problemas amorosos, vamos como el «Consultorio de Doña Elena Francis» pero sin tomárselo tan en serio. Al comenzar los años 60, Don Goyo se dedicaría ya solo a la radio,  creando  infinidad de espacios como «Discofilia» (aunque parece ser, según Don Goyo,  que fue idea de un tal Aurelio Vecino, si bien fue el realizador), «Gran Deportivo», «Iruñerías» o el citado «Micrófono Infantil y juvenil» (bieeenn), uno de los programas de más audiencia de la emisora  y de la radio navarra. En torno a 1967, inventó el espacio presanferminero «Ya falta menos». Un espacio histórico y pionero en su género,  (el de la participación ciudadana),   fue el mencionado espacio de participación ciudadana «Iruñerías». Nació en 1970 y estaba conducido por Valen Esparza y Pilar Martínez. Inicialmente se emitía el sábado,  a las 14,15, tras el informativo nacional. En 1971 pasó a las 16.00 horas. La gente llamaba a la emisora, en directo, para mostrar su opinión o protesta sobre cualquier tema, sólo estaba vetado hablar del Gobierno, Franco,  el Príncipe o el Ejército. Aparte de eso, se podía hablar casi de cualquier cosa: temas sociales, laborales, etc.,  lo que le ocasionó algún que otro problema, alguna llamada  de atención, incluso, insultos y amenazas. Como «Hora 25» fue uno de esos programas por entre los que se filtraba alguna brizna de libertad en aquellos tiempos. Don Goyo hizo todo tipo de espacios: concursos, publicidad (quien no se acuerda de sus ocurrentes pareados publicitarios), etc. Además fue actor aficionado en el cine y en el teatro local, este último con «El Lebrel Blanco». Tras su jubilación,  al comenzar los 90, colaboraría,  primero en Radio Nacional y posteriormente en Radio Popular. Falleció el 1 de noviembre de 2010.

No sé porque pero me viene a la mente junto a «Micrófono infantil y Juvenil» otro espacio que se llamaba «Conoce niño Navarra», creo que era un espacio divulgativo sobre nuestra comunidad que contaba con un concurso. Era un espacio vinculado a la figura de Amparo Toro. Amparo fue directora de las Escuelas de San Francisco y  promotora de los espacios infantiles de Radio Requeté. El citado espacio  que se empezó a radiar en 1967 estaba patrocinado por la Caja de Ahorros Municipal, cuyo director era entonces José Javier Urmeneta. El  programa se iniciaba al son de la «Ezpatadantza de Amaya» de Jesús Guridi  y contaba de dos partes: la primera era una exposición de un tema relacionado con Navarra, su historia, costumbres, tradiciones, etc. y la segunda parte era el concurso,  en el que se realizaban varias preguntas relacionadas con la exposición anterior que los niños tenían que contestar enviando las respuestas a la emisora. Entre los acertantes había varios premios y,  al finalizar el curso,  se realizaba con los ganadores una excursión de dos días conociendo alguno de los lugares de los que se había hablado en los programas. Para concursar había que tener una cartilla escolar en la Caja Municipal. El concurso fue premiado por el Ministerio de Información y Turismo en dos ocasiones:  1968 y 1972. Amparo falleció el 26 de noviembre de 1987 cuando estaba preparando el programa del domingo siguiente.

Muchas son las sintonías que yo recuerdo de esta radio pero entre ellas destacaría, además de la mencionada «Ezpatadantza» de Guridi,  la «Biribilketa» de Gainza asociada a  espacios publicitarios locales y a programas sanfermineros o el «En Forma» de Glen Miller asociada a programas deportivos, como «Fogonazos». No la recuerdo porque era muy crio, pero la cabecera de «Discofilia» era la famosa música de los «Cuatro Muleros» que popularizaban en esos años «Los pekenikes». Hay un antes y un después en la pequeña historia de la radio en España. En octubre de 1977, un decreto eliminaba la censura previa sobre los programas radiofónicos, censura que había durado 40 años. El decreto tiene fecha de 6 de octubre pero tres días antes la SER, cadena a la que estaba asociada Radio Requeté,  fue la primera en desconectar de Radio Nacional y en ofrecer el primer informativo propio de las 14.30. Más tarde se añadiría el de las 20.00 horas, inaugurando un horario que imitarían el resto de cadenas radiofónicas. Estos Informativos SER tomarían el nombre luego de «Hora 14» y «Hora 20». El informativo de las 22.00 horas era más corto. La estrella de la noche era sin embargo «Hora 25» que empezaba a las 23,30 si bien en 1984 pasó a las 23.00 horas. Además incorporó una de las primeras tertulias «La trastienda» en antena hasta 1986. Muchos son los nombres vinculados a este programa: tras Martín Ferrand vinieron Basilio Rogado, José Joaquín Iriarte, Angel de la Vega, Rafael de la Torre e Iñaki Gabilondo, Gerardo González, Fermín Bocos, Javier González Ferrari y Manuel Campo Vidal. «Matinal SER» ampliaba su horario en 1989 en una hora, de 6 a  9 de la mañana pero desde 1984 ya incorporaba desconexiones locales. La radio había ganado credibilidad. Sintonizaban la radio más de 16 millones de personas, recuperando parte del terreno que le había arrebatado la televisión. La noche del 23 de febrero de 1981 fue la noche de los transistores, como recordamos más de uno de aquella fatídica jornada. Surgen las grandes estrellas de la comunicación: Gabilondo, García, Del Olmo, etc. La radio de ámbito nacional desplaza los contenidos locales, la música se traslada a la radio-formula de la FM, la radio se tecnifica, pero va perdiendo poco a poco esa cercanía a su entorno más próximo.

En julio de 1976 Radio Requeté adquirió un equipo emisor de Onda Media de 2 Kw transistorizado y más tarde, en octubre de 1978,  se instaló una emisora estereofónica de 1 Kw. Finalmente, en noviembre de 1979 se montó una emisora de FM de 5 Kw de potencia que se ampliaría más tarde a 6 kw. El 23 de noviembre de 1978, como consecuencia de la aplicación del Convenio Internacional de Frecuencia de Ginebra de 22 de noviembre de 1975, pasó a emitir en 1584 Kilociclos. El 1 de mayo de 1984 Radio Requeté cambiaba de nombre para llamarse Radio Pamplona. No pudo recuperar el nombre original porque otra emisora ya había registrado el nombre un año antes. En 1989 pasaba a ser la SER en Navarra, manteniendo su autonomía administrativo-económica. En 1991 a las tres horas de «Matinal» se sumaban las dos de «Hora 14» y las cinco de «Hora 25» que comenzaba a las 19.00 horas. Era una programación dominada por la información de todo tipo. En el ámbito local las desconexiones informativas corrían a cargo de nuevas y veteranas voces, entre las primeras Elvira Obanos, Fernando Nieto, entre los segundos Javier Pagola, Valen Esparza y Javier Martínez de Zuñiga. A partir de septiembre de 1992 «Matinal SER» se reducía de 6 a 8 de la mañana mientras el programa «Hoy por Hoy» de Iñaki Gabilondo ganaba esa hora. En futuras entradas hablaré también de otras voces que aunque empezaron en otras emisoras también recalaron en Radio Requeté-Radio Pamplona como Carlos Pérez Conde o Teodoro González, entre otros.

En la época de la transición, la emisora se caracterizó por los espacios informativos y los de participación del público, además de demostrar una especial sensibilidad para incorporar espacios en euskera. En 1983, la Onda Media de Radio Requeté emitía durante las 24 horas, si bien el 60% del tiempo estaba en cadena. Desde 1978, antes del «Informativo SER» de las 14.30 se emitía un informativo local de media hora de duración y de 15,15 a 16,00 el programa «Batzarre», patrocinado por la CAN y compuesto por noticias, entrevistas, reportajes, parte de ellos en euskera. Estuvo en antena una década hasta 1988. Lo conducían Javier Pagola y Mikel Bujanda. Pagola, recientemente fallecido, había entrado en la emisora en 1969, con 20 años. A Bujanda le recordamos, sobre todo,  por todos aquellos espacios y microespacios en euskera que  que se encargó de dirigir y conducir, con el objetivo de hacer del euskera un medio de comunicación normalizado e integrado, conociendo su época de máxima expansión de 1979 a 1989 («Jokoak», «Ordu Erdi», «Emanaldi», «Solas Jolas», etc). Ellos dos,  junto a Esperanza Soroa constituían parte del equipo de informativos. A Soroa le recordamos por sus entrevistas y cafés-tertulias de sobremesa. De 1982 a 1988 los informativos locales cambiaron de nombre y se concentraban en tres grandes espacios: «El día por delante», a las 8,45, «Batzarre» a las 15.00 horas y «El día fue así» a las 22.10 horas. Posteriormente los espacios informativos locales de mañana se intercalarían en sucesivas desconexiones entre las noticias nacionales e internacionales de «Matinal Cadena SER». En 1983 se incorporó tras el Angelus «Ahora mismo en Navarra» que en 1985 pasaría alas 13,15 horas.

Los antiguos programas de servicio público se agruparon bajo el nombre genérico de «Area de servicios»,  a partir de 1988,  y se incorporaron nuevos espacios como  «El mercadillo» o  la retransmisión del «Sorteo del cupón pro-ciegos» o relacionados con el mundo inmobiliario. Surgieron espacios dedicados al agro («El hombre del campo»), el mundo del motor («Contacto»), la pesca («Onda pesquera») u otros que recogían la tradición de la radio del automóvil («Caravana de amigos)». Continuaron los deportivos «Carrusel…» con el partido de la jornada y «Gran Deportivo» (este hasta 1992),  y surgieron «Extragarcia» y más tarde en ese mismo horario «El larguero» (1989) con José Ramón de la Morena. En el circuito local a Martínez de Zuñiga se uniría Chus Luengo que luego recalaría en Onda Cero. Como en la información general, la deportiva se iría diluyendo dentro de los grandes bloques de información en cadena. Surgieron lo magazines matinales,   en 1983  «Onda media: Aquí la Ser» sustituido en 1987 por «Hoy por Hoy», seguido de su extensión local, el «Hoy por Hoy Pamplona», pero en esta década también hubo otros magazines locales y en cadena: reportajes, concursos, entrevistas y presencia en la calle en ¿Qué pasa aquí», entrevistas en «El café de las 4» de Esperanza Soroa, «Pamplona de mi querer», «La tarde es nuestra», en 1988, «A la tarde SER» (hasta 1989), aun se seguía emitiendo «Iruñerías». Y el fin de semana, desde 1988, «A vivir que son dos días», con Concha García Campoy.

Mientras la información dominaba la programación ya desde el comienzo de los 80 la  música se fue trasladando a la Frecuencia Modulada, sobre todo desde 1978,  y los seriales y programas religiosos desaparecieron por completo. Cabe citar durante algún tiempo el revival de la llamada canción española en «Coplas de mi SER», a cargo de Carlos Herrera o el resurgimiento del humor en la radio si bien con otra orientación, más política, «La Verbena de la Moncloa», el equipo de «Lo que yo te diga» o personajes como «Doña María» de Luis Figuerola Ferreti, «el señor Casamatjo» de Xavier Sarda, las imitaciones de los políticos por Pedro Ruiz («Que se ponga») o Javier Capitán, etc. Cambiaban también las fórmulas publicitarias, patrocinando una o varias firmas programas o bloques programáticos. El cine, la salud, la ciencia, la tercera edad («Ilusión 60», «Club Edad de Oro») también contaron con sus programas. Y aparecieron también en los 80 los espacios de madrugada: «Medianoche», «De la Noche a la mañana» o «El loco de la Colina». Como ya he dicho, desde 1977-78 la FM contó con una programación autónoma que se extendía desde 9.30 a la 1 de la madrugada, ampliada luego (1984) de 7 de la mañana  a 3 de la madrugada. Junto a las listas de éxito tenían cabida la música clásica, el jazz y otros ritmos. Era voces de este canal musical, «Boby» Roberto Gómara y María José Ciordia. A finales de los 80 las listas musicales de la Ser y un par de espacios más copaban toda la programación. En 1988, las emisoras FM de la cadena pasaban a denominarse «Cadena 40 Principales» y casi toda la programación se realizaba y emitía en cadena. Este año comenzaron a emitir sus programas vía satélite. En 1989 la FM emitía en frecuencia 92.2 y con potencia concedida de 6 Kw. El 1 de Febrero de 2019, la antena que daba servicio a Radio Pamplona, en la frecuencia de 1575 Khz, se apagó para siempre en OM.  El  7 de Febrero de 2020, desmontaban la antena, tardaron  5 o 6 horas.

Fotos por orden de aparición: Nº 1. Cruce de la entonces Avenida de Franco (hoy de la Baja Navarra) con la calle Bergamín. 1975. Idoia Zabaleta, Nº 2: El Tío Ramón junto al Padre Carmelo en algún acto benéfico en favor de la Institución Cunas. Aprox. mediados de los años 50, Nº 3. Representantes de los medios de comunicación junto con el presidente de Osasuna. De izquierda a derecha: Arturo Gracia, Gregorio González «Don Goyo», Mario Echeverria «Conde Calixto», Emilio G. Ganuza (presidente de Osasuna), Carlos Alzu «Caral» y José A. Barber «Fido», 1970. www.futnavarra.es. Federación Navarra de Futbol. Nº 4: Sorteo de una cesta gigante para el programa «La hora blanca» con un propósito benéfico. 1968, Nº 5: Alberto Oliveras. Conductor del programa «Ustedes son formidables», de https://parecequefueayer.espaciolatino.com/. Nº 6: Soporte conmemorativo del 40º aniversario del espacio «Hora 25» de https://historico.prnoticias.com/ Nº 7: Joaquín Luqui, de https://www.efeeme.com/ Nº 8: Angel Alvarez en una tienda de discos de Nueva York, Cortesía de Adela Gutierrez. Sin datar. Nº 9: Enrique de Cía Amestoy, más conocido como «William», Nº 10: Portada de la revista musical «Disco Expres» editada en Pamplona por José Luis Turrillas y  Joaquín Luqui. el 1º número salió el 15 de diciembre de 1968. Nº 11, 14 y 15: Javier Martínez de Zuñiga, Don Goyo y Valen Esparza. Archivo Diario de Noticias, Nº 12: Donde estaban los estudios de Radio Requeté, desde 1972 a 2003,  hay actualmente una farmacia con servicio de 24 horas, Nº 13: Espacio infantil de Radio Requeté de Pamplona, probablemente de principios de los años 40, Nº 16: Emisión del programa de radio «Conoce Niño Navarra» en los micrófonos de Radio Requeté de Pamplona. Años 60, «Mujeres que la Historia no nombró». Ayuntamiento de Pamplona. 2005.  Nº 17. Amparo Toro de Alvarez, educadora, directora de las Escuelas de San Francisco y creadora del programa «Conoce, niño Navarra». Archivo familiar Alvarez Garde. Mª Rosario Garriz Yague En «Mujeres que la Historia no nombró». Ayuntamiento de Pamplona. 2005.  Nº 18: Iñaki Gabilondo en los inicios del programa «Hoy por Hoy», Nº 19: Invitación a los estudios de la SER para asistir al espacio El Larguero. 1996, Nº 20: Antena de Radio Requeté, Nº 21: Mikel Bujanda ante los micrófonos de «Euskalherria Irratia», Nº 22: Javier Pagola recibiendo un galardón. Años 80. Diario de Navarra, Nº 23: Esperanza Soroa, Nº 24: José María García, Nº 25: Concha García Campoy en su programa «A vivir que son dos días», Archivo ABC. Nº 26: Javier Capitán y Luis Figuerola Ferretti. Archivo Cadena SER y Nº 27. Jesús Quintero, «El loco de la colina». 1983. Agencia Efe.

Qué leían los niños durante el franquismo. Publicaciones infantiles (1939-1975)

Aunque en alguna entrada del blog ya me he referido, en cierta forma,  a estas publicaciones, si bien desde una visión personal y de recuerdo, -cuando murió Franco tenía tan solo 12 años-,  en esta ocasión lo hago con un criterio mucho más historicista y profusamente ilustrada. Los cuentos e historias infantiles tienen una larga tradición en la literatura. De niños ¿a quienes,  en casa, no le han contado un sucedido, una historia, un cuento  o una fábula?. También es verdad que el dibujo, la viñeta,  se revela casi siempre como el mejor vehículo  para llegar hasta los más pequeños y retener su atención, es mucho más fácil  que obligarle a leer  un libro. Los dibujos animados de la tele han tenido siempre un voraz y fiel público menudo. El nuevo régimen surgido tras la guerra no perdió la ocasión de intentar influir y adoctrinar a los más pequeños a través de sus publicaciones infantiles  absolutamente dogmáticas e  ideologizadas:  la falangista «Flechas» (1937) y la carlista «Pelayos» (1936) que se fusionarían  luego bajo el nombre del semanario «Flechas y Pelayos» (1938). Durante la guerra, en la zona republicana nació «Pionero rojo» y en 1938 nacía la revista «Chicos» que cerró en 1955.

Hasta la guerra civil había dos grandes publicaciones de historietas, en primer lugar, el TBO, nacido el 17 de marzo de  1917, creado por el impresor Arturo Suarez en Barcelona y editado, desde el nº 10  por Buigas Garriga y más tarde también por  Estivill y Viña que lo editaron hasta 1983, si bien con algún titubeo o irregularidad desde la guerra hasta 1951, desde 1986 por Bruguera y tras la desaparición de ésta, desde 1988 y hasta 1998 por Ediciones B. Esta publicación,  emblemática como pocas,  daría nombre popular (el tebeo) a la publicación con que en otros países se conoce la historieta gráfica o el comic. Muchas de sus historias y viñetas no resistirían seguramente el actual espíritu de corrección política y social. En 1936 llegó a tirar un cuarto de millón de ejemplares.  La segunda publicación importante fue la revista Pulgarcito, editada semanalmente desde 1921 por la editorial Gato Negro que desde 1940 se convertiría en Editorial Bruguera. Fue retomada por Ediciones B en 1987. En ella y a finales de los 40 se publicaron las primeras historias de Carpanta, Doña Urraca, Zipi y Zape, el reportero Tribulete, la familia Cebolleta, las hermanas Gilda o Mortadelo y Filemón, estos últimos aparecidos en 1958, de la mano de Francisco Ibañez. Eran en la mayoría de los casos antihéroes, personajes sin suerte, que hacían reir o sonreir pero que escondían tras sus diálogos la realidad de una España atribulada por la escasez en una inesperada muestra de realismo social. En 1949 salía «Superpulgarcito» y en 1969 «Gran Pulgarcito». Habría otras publicaciones infantiles pero ninguna de ellas llegaría ni de lejos a la fama ni a la duración de las mencionadas: «Chiquilín» (1924), Pinocho (1925) de Saturnino Calleja, «Macaco» (1928). Y en los años 30, «Yumbo» (1934) de Hispano Americana de Ediciones, resucitado en 1952, «Mickey» (1935) de Molino que publicaría los éxitos de Walt Disney, «Aventurero» (1935), resucitado en 1953,  también de Hispano Americana. En 1943 tenemos el semanario «Jaimito» muy parecido, en forma y contenidos, al TBO o Pulgarcito.

Otros títulos destacados eran, en aquellos años  «Roberto Alcazar y Pedrín», creada en 1940 por el guionista y editor Juan Bautista Puerto Belda, propietario de la Editorial Valenciana y el dibujante Eduardo Vaño Pastor que se editó hasta 1976; «El guerrero del antifaz» creado por Manuel Gago García en 1944 para la Editorial Valenciana  que se editó hasta 1966, llegó a tirar más de 200.000 ejemplares  y «Hazañas Bélicas» aparecido en 1948 de la mano de Editorial Toray. En algún caso,  alguna de  estas publicaciones, como Roberto Alcazar y Pedrín fue acusada por su deplorable maniqueismo, la glorificación de la violencia o fuerza bruta y buena parte de sus mensajes.  como el  mejor exponente de tebeo del «Régimen». Otras historias fueron las de Juan Centella, el inspector Dan o «El Cachorro» (1951). Había otras como «Las aventuras de Jorge y Fernando» (1944)  o libritos de aventuras como  «Aventuras de Dick Turpin, el audaz enmascarado» editado por Gato Negro o  «Bill Barnes, aventurero del aire» de Editorial Molino, sin olvidar  «El coyote» de Jose Mallorquí (1943) o Doc Savage, que conocieron  versiones de novela popular, pulp, y de comic o tebeo. La mexicana Editorial Novaro traería por su parte a «El llanero solitario» así como otros títulos importados de Estados Unidos, entre ellos «Superman». Y no podemos olvidar las novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía, cuya primera novelita, editada en 1943, -escribió unas 1.600 a lo largo de su vida-, se llamaba- «La mascota de la pradera» y fue editada por Ediciones Maisal.

En los años 50 proliferan los títulos de tebeos, (con más de 500 series), pero sin lugar a dudas el tebeo más icónico de nuestra historia es el del Capitán Trueno. Fue creado en 1956 por Victor Mora que firmaba los guiones mientras los dibujos corrían  a cargo de Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambros. El primer número se llamaba «A sangre y fuego» y costaba 1,25 pesetas. El capitán Trueno era un caballero español de la Edad Media en tiempos de la 3ª cruzada (finales del siglo XII) que acompañado de sus amigos Goliath y Crispín, y a veces también por Sigrid, novia de Trueno y reina de la isla de Thule se dedicaba a recorrer el mundo en busca de aventuras en las que ejerce de defensor de la justicia y liberador de los oprimidos. El propio Mora estuvo algún tiempo en prisión por actividades «subversivas», era miembro del PSUC. En 1958, Mora retomó la exitosa fórmula del Capitán Trueno (llegó a tirar más de 350.000 ejemplares) y creo una nueva serie: el Jabato, ambientada esta vez en la época romana y dibujada por Francisco Darnís. Al Jabato, campesino ibero reconvertido en héroe contra la opresión romana le acompañaba el fortachón también íbero Taurus, la dama, Claudia, patricia romana convertida al cristianismo y Fideus de Mileto un bardo griego. De Mora y el dibujante Fernando Costa era El Cosaco verde (1960), ambientada en Rusia, que cambió de color para evitar la censura, -eran tiempos en los que la Caperucita no era roja sino encarnada-, y también de Mora fue «El corsario de hierro» (1970), teniendo como protagonista a un bucanero. Tanto el Capitán Trueno como Jabato conocerían en los años 70 nuevas aventuras y mejores presentaciones bajo el añadido de Color, Trueno Color y Jabato Color. Otros títulos de esta década fueron el DDT de Bruguera, la reconversión del serial radiofónico en tebeo, de Diego Valor (1954), impresa por Ediciones Cid que también resucitó, aunque por poco tiempo, la mencionada y una de las más populares revistas  infantiles de la postguerra «Chicos».

En los años 60  nacen «Tío vivo»,  «Tele Color» (1963) donde los personajes de los dibujos animados de la tele encuentran acomodo, «Topo gigio» (1965), «Tintín» (1967), «Bravo», «Gaceta Junior» y «Delta 99» (1968), «Piñón» (1969), curiosa revista editada por Magisterio Español y la Confederación de Cajas y que nos llegaba hasta las escuelas. Me acuerdo perfectamente de ella. Se empiezan a importar, en estos años,  con mucha más asiduidad,  personajes y materiales desde el extranjero que en las décadas anteriores, todo hay que decirlo,  era un hecho bastante excepcional.  Todas estas novelas y tebeos eran objeto de alquiler, en algunos de las librerías existentes entonces en el Casco Antiguo y por supuesto del resto de la ciudad. Recuerdo que en la librería de la Pachi, de la avenida de Marcelo Celayeta, (que no se llamaba Pachi, sino Saturnina, Pachi se llamaba su marido), se  cambiaban por un módico precio estas novelitas y tebeos. ¡Ay de aquellas veces que alguno  que alquiló la novela o el tebeo antes que tu arrancó  alguna página de la publicación provocando el natural  berrinche y frustración por la interrupción seguramente en el mejor de la aventura!. Seguro que a más de uno le sucedió esto. Los años 70 trajeron alguna publicación de gran calidad como la quincenal «Trinca» si bien apenas duró tres años. Editada por Doncel, contaba con series aventureras más maduras y adultas como un especial sobre la historia del Cid  que recuerdo haber visto en mi casa y otras historietas de temática diversa, como «Manos Kelly», «Los Guerrilleros»  y «Haxtur». En esta década se reeditaron series históricas como el Guerrero del antifaz (1972), Chicos y Hazañas Bélicas (1973).

También había revistas  e historietas para chicas. Todas o casi todas promovían un rol de la mujer que postulaba aquel régimen surgido de la guerra: el único papel de la mujer, en aquel tiempo y en aquella sociedad,   era el de madre y  esposa, sufrida y abnegada, el descanso del guerrero, como se decía entonces. Entre estas publicaciones se encontraban la revista «Mis chicas» (1941-1950), la primera revista de historietas femenina de la postguerra (con secciones variadas de cine, moral, literatura, consejos, etc) y gran éxito popular, «Chicas» (dirigida a las adolescentes),  «Sissi» (1958-1963) con fotos de las estrellas de cine y la canción en portada,  «Azucena», «Ardillita» que siguió su estela, «Florita», «Mariló» (1950), Margarita, etc. «Azucena» fue una colección de cuadernos de historietas, representativo del llamado tebeo de hadas, publicado por Editorial Toray entre 1946 y 1971. Como la mayoría de los cuadernos de historietas gráficas del momento tenía un formato apaisado con portada en color e interior en blanco y negro.  «Florita» fue, por su parte,  una revista juvenil femenina, de las de más éxito de entonces, con más de 100.000 ejemplares de tirada,  publicada a partir de 1949,  sucesivamente por Ediciones Cliper y desde 1958 por Ediciones Hispano Americana. Incluía historietas y secciones orientadas a la mejor formación de las niñas (pequeños defectos que debes corregir, decoración, vidas ejemplares, consejos, etc) vamos todo un ejemplo de la época del nacional-catolicismo de entonces. Supuso un cambio del tebeo de hadas que representaba «Azucena» y «Ardillita» a la nueva historieta romántica.

Dejando a un lado los tebeos y revistas, debería citar también todos aquellos libros que estaban específicamente orientados, en aquellos años, al público infantil y juvenil. En 1956, Editorial Bruguera lanzaba su colección «Historias Selección», eran libros que contenían versiones más reducidas que las obras originales con  páginas, con viñetas, que resumían parte del contenido de la historia. Costaban 25 pesetas. Una bonita manera de introducir a la infancia en la literatura de todos los tiempos. Esta biblioteca juvenil contaba,  a su vez,  con un buen número de series que agrupaban las diferentes obras publicadas: Clásicos Juveniles (La isla del tesoro, Robinson Crusoe, La pequeña Dorritt, David Copperfield, Oliver Twist, Tartarín de Tarascón, Cuento de Navidad, Los Viajes de Gulliver, etc), Grandes Aventuras, Mujercitas, Cuentos y Leyendas, Julio Verne (La vuelta al mundo en 80 días, Los hijos del capitán Grant, las tribulaciones de un chino en China), Historia y Biografía, Sissi, Pueblos y Países, Pollyana, Karl May, Emilio Salgari (Sandokan), Ciencia Ficción, Nancy, Héroes, Heidi, obras de Mark Twain (El príncipe y el Mendigo, Un yanqui en la corte del rey Arturo, etc), de Alejando Dumas (El conde de Montecristo, Los tres mosqueteros, etc). Durante aquellos años  no se perdía la ocasión para,  al calor del nacional-catolicismo imperante,  obsequiarnos con vidas ejemplares de santas y heroínas como Bernadette o Juana de Arco. En mi surtida biblioteca guardo no menos de una docena de estos libros que conseguí en diversas ediciones de la  feria del libro de antiguo y de ocasión de Pamplona.

Editorial Molino fue junto a Bruguera, aunque a gran distancia de ésta,  la editorial que más obras publicó destinadas al publico infantil y juvenil. Entre algunas de sus series más famosas estarían las obras de Enid Mary Blyton. Ahí estaban las series de «Los Cinco», «Secreto», «El club de Los Siete Secretos», «Misterio» y «Torres de Malory». Tampoco habría que olvidar las «Aventuras de Guillermo»,  y sus inolvidables travesuras,  de Richmal Crompton. Y aunque ya los cité, al menos una buena parte en la otra entrada del blog, recordaré los cuentos de Perrault, los hermanos Grimm y el danés Hans Christian Andersen, basadas,  muchos de ellos, en relatos y leyendas preexistentes, las fabulas de Esopo, Iriarte y Samaniego,  los cuentos  de «las mil y una noches» (Aladino, Ali Baba, Simbad, etc); el Corazón de Edmundo D´Amicis (quien no se acuerda de Marco), Pinocho, Peter Pan, El libro de la Selva, Tarzan, Alicia en el país de las maravillas, El principito  y un largo etcétera.  Fruto de la pluma de un sacerdote francés, Michel Quoist, fueron las celebres «El Diario de Daniel», que leí, cuando estab aen el Cardenal ilundain y «El diario de Ana María» dirigidas a adolescentes de uno y otro sexo. Las narraciones de la condesa de Segur; las series de Antoñita la Fantástica de Borita Casas;  las aventuras de Mari Pepa,  de Emilia Costarelo o las de  Celia,  de Elena Fortún son algunos de los  otros títulos de series de literatura infantil que no quisiera dejar de mencionar en este post. Mención aparte, aunque quede fuera del tiempo de análisis  merece la obra editorial de Saturnino Calleja, que publicó casi toda la literatura infantil que se había escrito hasta entonces,  (finales del XIX y principios del nuevo siglo), ¿quien no recuerda esa expresión hecha de «tienes más cuento que Calleja»?. Seguro que se me quedarán en el tintero infinidad de títulos y autores. Espero que los lectores sean benevolentes y vayan completando esta modesta entrada que no pretende más que echar una mirada a lo que leímos nosotros, nuestros padres o dependiendo de la edad de quien lea este artículo incluso nuestros abuelos.

Fotos: Archivo propio y de la familia Abarzuza-Fontellas

Canciones infantiles de antaño (1893-1973)

ACTUALIZADA. Imagino que todos los niños, también los de ahora, tendrán sus canciones, muchas de ellas oídas o transmitidas por  la tele o en las series infantiles etc,  pero en esta entrada del blog voy a intentar recordar algunas de aquellas canciones infantiles de antaño, algunas las cantaban las chicas en sus juegos, otras están incrustados en mi memoria más lejana sin tener vinculado un recuerdo en concreto, algunas proceden de la tradición oral familiar, aunque por lo que he podido ver compartida con mucha gente, hay algunas que incluso se las oí a mis padres que las escucharon o cantaron, a su vez, de niños. En esta actualización he ido más lejos que en el artículo original, pues he revisado  las canciones infantiles de finales del siglo XIX y principios del XX, y me he dado cuenta de que al menos mis padres y mis abuelos compartieron las mismas canciones y que algunas de ellas llegaron incluso hasta los años de mi infancia (años 60 y primeros 70), no sabría decir hasta que época concretamente se cantaron pero imagino que no muchos más años; en el post señalo algunas de las que pudieron cantarse con la entrada de la televisión en nuestras casas.
Vinculado, no sé por qué,  a la escuela, seguramente esperando algún gran chaparrón, cantábamos aquello de «Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan, que sí, que no, que caigan un chaparrón, con azucar y turrón, (a partir de esta estrofa la canción aceptaba diferentes variantes)». Recuerdo  a las chicas cantar «El patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás, agachate y vuélvete a agachar que las agachaditas no  saben bailar, h, i, j, k, l, m, n, a», y la estrofa seguía con lo de «que si tu (vd) no me quieres (quiere) otro amante me querrá». Esta era una canción de corro en la que las chicas giraban agarradas de la mano y se agachaban cuando la canción lo decía. También de corro era «El corroncho de la patata», que terminaba con las niñas sentadas en el suelo. «El cocherito leré» era una canción que yo escuchaba  a las chicas de mi barrio cuando saltaban a la comba: «el cocherito leré, me dijo anoche leré que si quería leré montar en coche leré y yo le dije con gran salero leré, no quiero coche leré que me mareo leré». Otra era  la del burro enfermo «A mi burro,  a mi burro le duele la cabeza, el médico le ha puesto una corbata negra».
Una canción que acompañaba  a los juegos infantiles de antaño, a los que me refiero en otra entrada del blog,  era en «el burro» el de «A la una saltaba la mula, a las dos tiró la coz». El «churro, media manga, manga entera» tuvo muchas variantes y/o precedentes como «Cazuelica, cazuelón» donde el juego básicamente  era el mismo. Había canciones que se cantaban en las excursiones, como «Un elefante se balanceaba en la tela de una araña»  o «Ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras, por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas…»; otras que popularizaron los payasos de la tele, en el comienzo de los 70 eran «Hola Don Pepito, hola Don José, pasó usted por mi casa, por su casa yo pasé…»  el barquito chiquitito: «Había una vez un barquito chiquitito, que no sabía, que no podía navegar», «En el auto de papa» o la del señor Don Gato «Estaba el señor Don Gato sentadito en su tejado marramiau, miau, miau, sentadito en su tejado», aunque ésta era antigua. Las niñas cantaban, (era una canción de corro), también aquello de «Tengo una muñeca vestida de azul»,  que al igual que «el patio de mi casa» ya se cantaba a finales del XIX, aunque con variaciones en las letras («tengo una muñeca vestida de azul, con zapato blanco forrado de tul»).  Por cierto alguna de estas canciones infantiles como la de «la muñeca vestida de azul» y la de «la vaca lechera» iban cambiando su letra o mejor dicho, íbamos cambiándole la letra,  a medida que nos hacíamos mayores y entrabamos en la adolescencia, con letras mucho más procaces. ¡Cosas de la edad!.
Bastante más antiguas, pues creo que se las oí recitar a mi madre era la de «Al pasar la barca» (canción para saltar a la comba) y que seguía «me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero» y otra con resonancias de romance como la de la viudita del conde Laurel, también de corro, «Yo soy la viudita del conde Laurel que quiero casarme y no sé con quien..» o «Me casó mi madre chiquita y bonita…» canciones infantiles que hoy, como se puede ver, no saldrían muy bien paradas por el rol que se reservaba en aquel entonces a la mujer y que contraviene todos los principios actuales en pro de la igualdad de género. Por cierto me contaba mi madre que, en su infancia, en el pueblo, jugando a la comba cantaban una cancioncilla que comenzaba así «Puente de la Taconera, arboles junto al Castillo…», Quien la diría que pasaría más de 50 años, hasta su fallecimiento, hace más de siete años, en esa ciudad de sus juegos infantiles. También y con mucha frecuencia cantaba aquella canción de «Quisiera ser tal alta como la luna, ay, ay, como la luna…y seguía «para ver los soldados de Cataluña» y me cantaba de pequeño sobre todo aquello de «Tengo, tengo, tengo tu no tienes nada, tengo tres ovejas en una cabaña…»  así como aquello de «Donde estás, en tabletas, que has comido, castañetas, que has bebido, agua de mayo, tente tu que yo me caigo». También recuerdo una estrofa de una canción que me llamaba mucho la atención pues nos decía con sorna o ironía,  si nos mostrábamos renuentes al baño, de niños,  tu tienes que cantar aquello de «ni me lavo, ni me peino, ni me pongo la mantilla hasta que venga mi novio de la guerra de Melilla». Algún lector del blog me recuerda en los comentarios la cancioncilla de «cantinerita».
También creo recordar aquella cancioncilla que decía «Estaba una pastora, laran, laran, larito, estaba una pastora cuidando el rebañito….». Aun más antigua era la  canción de «Mambrú se fue a la guerra» que se deriva de una canción burlesca francesa del siglo XVIII dedicada a John Churchill (1650-1722), duque de Marlborough (nombre que acabó degenerando,  transformándose en Mambrú). Esta canción ya aparece en el librito de 1893 de Robustiano Montalban donde recoge 60 canciones populares infantiles para piano. En este librito también aparecían «Al pasar la barca», «Quisiera ser tan alta», «Me caso mi madre», «Cu, cu cantaba la rana», «Estaba una pastora». Había una canción que se cantaba para jugar a las prendas que se llamaba «Antón Pirulero» y decía así: «Antón, Antón pirulero, cada cual que atienda su juego y el que no lo atienda pagará una prenda, Antón…», estaba también la de la gallinita ciega. Y como olvidarse de «donde están las llaves, matarile, rile, rile».
Cuentos, dichos, rimas y retahílas como «Pinto, pinto gorgorito», «Caracol, col, col», «Cinco lobitos tiene la loba», «Cu cu cantaba la rana», «Este puso un huevo, en referencia a los dedos de la mano», «El que se fue a Sevilla, perdió su silla», «La flauta de Bartolo»,  o una muy larga que comenzaba diciendo «En la ciudad de Pamplona hay una plaza, en la plaza hay una esquina, en la esquina una casa….». No son todas las canciones que había en aquel entonces, ni muchísimo menos, pero son algunas de las que recuerdo de aquella lejana época.

Olas de frío y nevadas en el viejo Pamplona (1956-2021)

ACTUALIZADA. Es una frase ya hecha sobre todo en personas de cierta edad decir aquello de ya no nieva como antes o ya no hace el frio que hacía antes. De vez en cuando un temporal de frio o una ola de calor nos hace volver la vista atrás para ver en qué fecha tuvimos aquella gran nevada o aquella ola de frio que heló el rio Arga o la última ola de calor que derritió el asfalto. De alguna de ellas me acuerdo porque las he vivido, para hablar de otras echaré mano de la hemeroteca. Empezaremos por el frio y las nevadas, dejando el calor para otra entrada posterior. En febrero de 1956 se registró una de las peores olas de frio que se conocen en la historia climatológica de nuestro país, de las 25 habidas desde 1900. El día 22 de febrero el termómetro llegó en Pamplona a los 15,2 grados bajo cero. Las temperaturas bajo cero se prolongaron durante varios días. Sin duda esta es la más famosa  ola de frío de la climatología española. La ola de frío de febrero de 1956, contó en España con 25 días consecutivos de heladas, (comenzó el  día 1 y terminó el día 25). Fue el mes más frío desde 1833. Tres oleadas sucesivas de aire siberiano alcanzaron de lleno la península. Fue tal su intensidad que se formaron carámbanos de agua marina en la Costa Brava, algo absolutamente insólito. La mínima la marcó un lugar de montaña de Lleida que superó los 32º bajo cero.

Habían sido también inviernos gélidos los de enero de 1945 y enero y febrero de 1954. Tras la ola de frio de 1956 vendrían las de diciembre de 1962-enero de 1963, diciembre de 1970-enero 1971 (con cerca de medio metro de espesor) y enero de 1983 y enero de 1985. Es un hecho constatable que en las décadas de los 60 y 70 las nevadas se producían con más frecuencia y yo creo que con mayor  intensidad  que en la actualidad ¿razones de esto?, ¿el cambio climático? ¿Quién lo sabe?. Algunos dicen que esto es una impresión subjetiva: que antes nevaba igual que ahora pero que había muchos menos coches circulando en la ciudad y no se limpiaban las calles como ahora. Puede haber algo de cierto pero solo en lo del tráfico y la limpieza de los viales pero el hecho es que esas nevadas de 20, 30 o 40 centímetros de espesor no las he visto yo en ningún  parque de la ciudad desde  finales  de los 80 del pasado siglo y aún antes. Hubo temporales de nieve destacables en 1966 (el 19 de enero), 1967 (el 10 de enero), en 1973 (el 9 de abril, tras unos días inusualmente supercalurosos), en 1978 (el 18 de noviembre), en 1979 (el 16 de febrero), en 1980 (el 14 de marzo y el 1 de diciembre, esta última con 40 cm de nieve en la capital) Estas últimas con desastrosas consecuencias por el deshielo de la nieve en los valles y rios del norte de Navarra, que hizo que se desbordará el Arga, como vimos en la entrada dedicada a las inundaciones.

Si por edad, no pude conocer la ola de frio de 1956 o la del 1963 si que recuerdo lejanamente las nevadas de la navidad de 1970-71 (estaba en las escuelas del Ave María, haciendo 2º de Primaria, con Don Emilio Loitegui), fue la segunda ola más importante  (se llegó a 12 grados bajo cero y también se heló el rio como en 1985) y sobre todo recuerdo  las olas de frio de 1983 y 1985. En 1983 estaba yo haciendo 2º de periodismo en la Universidad de Navarra. También fue en febrero, el día 7 de febrero, para ser más exactos. Nevó con intensidad en la ciudad cubriéndose ésta con una espesa capa de nieve de más de 20 centímetros. La temperatura descendió hasta los 12 grados bajo cero por lo que la ciudad se convirtió en una autentica pista de hielo. Sin embargo la helada no duró tanto como la siguiente, la de 1985, pues solo duró diez dias, hasta el día 17 de febrero.

En enero de 1985 estaba haciendo 4º de periodismo cuando empezó a nevar el día 4 de enero, heló  y la ola de frio se prolongó durante un par de semanas, hasta el día 17. Durante casi quince días las temperaturas permanecieron bajo cero. Iba camino de la universidad con dos compañeros que vivían en el Casco Viejo y veíamos los enormes carámbanos colgando de los edificios y de los viejos barracones y edificaciones de la Ciudadela por la que atravesábamos rumbo a Fuente del Hierro y el campus. El día 12 murió un hombre de 50 años a causa de las bajas temperaturas. Fue encontrado en el exterior de la antigua oficina de turismo de Pamplona, en la calle Duque de Ahumada. Creo recordar que en aquella ocasión llegamos a tener 15 o 17 grados bajo cero. El cauce del rio Arga apareció helado en la mañana del sábado día 12 de enero. Aun recuerdo bajando en la madrugada de ese día desde el barrio de San Juan, por el puente del Plazaola y asistir al inédito espectáculo del rio totalmente helado. Aquellos días hubo infinidad de caídas y cuantiosos daños por el hielo en aceras y calzadas de la ciudad además de algunas clases suspendidas en colegios y concentraciones escolares. Aquel mismo año vimos nevar en una fecha tan tardía como el 6 de mayo. Lo recuerdo porque así lo registré en una revista en la que colaboraba en aquel tiempo. Un par de años más tarde, el 14 de enero de 1987 Pamplona quedó colapsada por una enorme nevada que mantuvo la ciudad blanca durante varios días por las bajas temperaturas que superaron los 10º bajo cero.
Años más tarde, en 1989, la nieve llegó como en 1985 también en fechas muy tardías, nada menos que el día 4 de abril. También hubo  nevadas u olas de frio, que de todo hubo,  en Pamplona en diciembre de 1990, marzo de 1993, enero de 1994, enero de 1996, abril de 1998, febrero de 1999, febrero y diciembre de 2001, finales de enero de 2005, el invierno del 2009-10, y la última ola de frio destacable  en febrero de 2012, con temperaturas de 8 grados bajo cero aunque la sensación térmica fue de temperaturas muchísimo más frías. Desde ese año y hasta 2018 cabe señalar nevadas, por lo general de muy escasa entidad en Pamplona, una o  como mucho dos a lo largo del año, hasta el 2018 en que hubo cinco o seis entre enero y febrero, la más importante fue  la de finales de febrero con 15 cm de espesor. Las temperaturas de estos días son, no obstante, las más bajas registradas en la comunidad desde  el año 2012  con 6 grados bajo cero los días 7 y 8 de enero  y hasta los 18 o 19 grados bajo cero en algunos puntos altos de Navarra:  18,9 en Erremendía (Salazar) y 19,6 bajo cero en Urbasa. El máximo, no obstante lo ha marcado estos días la  estación meteorológica de Vega de Liordes, en León, con 35º bajo cero. En otros puntos del país, como Madrid, no se habían conocido unas nevadas tan copiosas desde hace casi 70 años, desde 1952, con más de medio metro de espesor.

Fotos: Nº 1: el rio Arga en la zona del puente de San Pedro (enero de 1971);  Nº 2: Avenida de  Carlos III (enero de 1966), a la altura del teatro Gayarre, ambas  de  Zubieta y Retegui; Nº 3:   Avenida de Roncesvalles  (febrero de 1970). Foto Gomez;  Nº 4. calle Mercaderes (febrero 1970). Foto Galle. Archivo Municipal de Pamplona.

Indice de Entradas del blog «Memorias del Viejo Pamplona»

ACTUALIZADA. Con el fin de facilitar la lectura de las  entradas del blog y de conocer y acceder a todo su contenido, actualizo esta entrada-resumen de todas las entradas publicadas desde diciembre de 2012 hasta la fecha, nada menos que más de 300 hasta el momento, ordenadas por años. Puedes acceder a cualquier entrada del blog desde los dispositivos móviles (teléfonos o tabletas) pulsando sobre el título de cada entrada. En la versión web puedes encontrar también esta sección, en la columna de la izquierda, junto a las otras secciones del blog.

AÑO 2020

 

AÑO 2019

AÑO 2018

AÑO 2017

2020: un año para olvidar. Reflexiones personales e históricas sobre el año de la pandemia

El 30 de marzo de este año, hace exactamente nueve meses, escribía una entrada en la que recordaba la gripe de 1918 y la comparaba con la pandemia que empezábamos a sufrir entonces,  apenas incipiente:  hablaba entonces de un millón de afectados y 50.000 muertos en todo el mundo. Hoy, en el día de Nochevieja, una fecha que no celebraremos como otros años, como no hemos celebrado tantas otras cosas en este 2020, -sin ir más lejos los tradicionales sanfermines-, podemos hablar de más de 80 millones de afectados y camino de los 2 millones de muertos en todo el mundo, esto si nos quedamos con las cifras oficiales, porque cuando esto pase, conoceremos, de verdad,  el exceso de mortalidad que ha habido en el mundo y probablemente las cifras se multipliquen al menos por dos, de eso estoy casi seguro. Cuando son más las dudas que las certezas, cuando tímidamente se empiezan a inocular las primeras vacunas entre la población más vulnerable y la pandemia lejos de remitir se expande con inusitada velocidad por el Reino Unido y otros países de Europa, algunos de los cuales sufren un estricto confinamiento, miro hacia atrás y también hacia adelante y creo que solo la capacidad de resiliencia, -esa extraña palabreja que tan de moda se ha puesto en los últimos tiempos-, nos permitirá seguir adelante,  como personas y sociedades, sin demasiados traumas o efectos secundarios.

Para la historia de la humanidad quedará el confinamiento, en un determinado momento, de más de 3.000 millones de personas, los efectos devastadores sobre las economías de los países y en última instancia sobre la vida de las personas. Recordaremos,  de Pamplona,  en los momentos más duros, sus calles extrañamente vacías y  desiertas,   casi todos sus establecimientos cerrados y ello durante casi dos meses, los que van del 15 de marzo al 11 de mayo; la hostelería el doble de tiempo (de marzo a mayo y de octubre a diciembre) y el resto del año, con severas restricciones; los centros sanitarios al borde del colapso en determinados momentos, sobre todo en la primera ola; los entierros rápidos sin haber tenido la oportunidad, en muchos casos de despedir, en el postrer aliento, a esa persona tan querida; los ancianos más débiles falleciendo en las residencias, a veces sin auxilio, porque había que priorizar los escasos recursos de las UCIS en la salvación de otras personas con más posibilidades de supervivencia,  así de duro pero así de cierto. Que se lo pregunten, sino a algunos familiares que padecieron esta experiencia.

Son muchos los amigos y conocidos que han pasado la enfermedad, con mayor o menor fortuna, con mayor o menor virulencia. La segunda ola que tocó techo en octubre en Navarra,  con casi 700 infectados diarios,  elevó la cifra de contagiados de forma vertiginosa. Navarra, durante algunas semanas, tuvo el dudoso honor de convertirse, por desgracia, en una de las regiones con más incidencia del virus, por número de habitantes de Europa. Hoy en día ha habido más de 40.000 infectados y cerca de un millar de muertos en nuestra comunidad, aunque según las pruebas de seroprevalencia casi 100.000 navarros, uno de cada seis, ha podido estar en contacto, en algún momento con el virus, incluso pasarlo sin síntomas aparentes. Nos ha tocado incorporar como prenda permanente a nuestro vestuario la mascarilla, -a poder ser FFP2-, tanto en la calle como en interiores, el gel hidroalcohólico, las rutinas de limpieza y autocuidados que, en otras circunstancias nos habrían parecido estrambóticas o exageradas. Ya no nos besamos, ni nos damos un apretón de manos. La prevención, la necesidad del distanciamiento social para contener la propagación del virus ha dejado atrás elementales normas de cortesía o educación largamente asentadas. En nuestra vida laboral, incluso social,  se ha incorporado de forma natural la videoconferencia.

Ha habido también en estos meses espacio para el justo reconocimiento de algunos colectivos profesionales que han dado el do de pecho pero también habría que recordar las actitudes egoístas e insolidarias de algunos individuos, a los que pareciese que la pandemia no iba con ellos. Y que decir de la clase política: no han estado a la altura en muchísimas ocasiones, les ha faltado altura de miras y velar por los intereses generales de la población. Tampoco los gobernantes han estado acertados: infravaloraron el peligro de esta pandemia, nos trataron como a niños, nos mintieron con el tema de las mascarillas diciendo al principio que no eran necesarias cuando hubiera sido más honesto decir a la población la verdad, que no había existencias ni de este producto ni de otros tantos elementos de protección, repitieron, como un mantra, que no se dejaría a nadie atrás pero buena parte de los autónomos de este país corren serio peligro si esta situación se prolonga. Muchos se han quedado ya por el camino. A veces la situación que hemos vivido, que estamos viviendo, tiene una apariencia de distopía que nunca hubiéramos imaginado que fuera a suceder pues situaciones como las vividas tan solo las habíamos visto en algunas películas catastrofistas o de ciencia ficción.

En lo personal, vamos a decir que hasta el momento hemos tenido suerte, en cuanto a la salud, de todos modos vamos a tocar madera, por si acaso;  el blog  ha estado, este año,  poco activo porque su creador, un servidor, como imagino que  todos este año, ha tenido sus altibajos anímicos y escribir una entrada como las que escribía habitualmente hasta este año exigía mucho  tiempo y una adecuada disposición y, la verdad, no he andado muy sobrado de ellas, sobre todo de la segunda. Somos humanos y estas cosas nos afectan y yo no he sido un caso aparte. Confío, espero,  que este año 2021 podamos ver la luz al final del túnel y que podamos salir reforzados de esta dura experiencia. En cuatro o cinco generaciones nadie se había visto en una situación similar. Insisto lo más parecido por su carácter planetario fue la pandemia del 18 y allá queda. Tras ella vinieron los felices años 20. ¿Vendrán también ahora?. Quiero pensar que si este cataclismo no nos ha hecho  mejores, que lo dudo, si nos dará a muchos una  perspectiva diferente  en la que prioricemos verdaderamente otros principios y  valores y sobre todo seamos conscientes de la enorme fragilidad  de nuestras vidas, para no desperdiciar nuestro  tiempo en nimiedades.

Fotos: Nº 1, 2, 3, 4, 5 y 7. Fotos de diferentes zonas del Casco Antiguo a lo largo de este año de pandemia. Adoquines y Losetas. Autor: Javier Muru Fraile. Foto 6. cartel de la campaña. «Casco antiguo, comercio seguro». Archivo Asociación Casco Antiguo de Pamplona.