Los cines parroquiales y de colegios del viejo Pamplona (1956-1982)

¡Cuantos recuerdos y secretos se acumulan en aquellas oscuras salas!. Como quiera que son muchas las salas de las que quiero hablar, dividiré este asunto en dos entradas: los cines parroquiales y de colegios, y los cines del centro de la ciudad y de  los barrios. No pretendo hablar de la historia del cinematógrafo en Navarra, que para eso ya hay sesudos   estudios y publicaciones sobre el particular   sino recordar con  cariño  aquellos viejos cines, la mayoría de ellos ya desaparecidos  así como dar unas pinceladas de aquellas salas que conocimos, en las que empezamos  a ver cine y de algunas de las  películas que contemplamos a lo largo de aquellos  años.
No recuerdo con precisión cual fue la primera película que vi en el cine. Probablemente sería alguna en el cine Amaya, pero no lo puedo asegurar. Las primeras películas que vi, ya a edad más adulta, con 11 o 12 años, allá por los años 1974 o 75, lo fueron en algunos de esos cines vinculados a la iglesia: el Salón Champagnat de los Hermanos Maristas, el Salón Loyola de los Jesuitas o el Oscus de la Navarrería. Del Salón Champagnat, situado, en la calle Sanguesa e inaugurado en los primeros años 60 (1962) recuerdo sus butacas chapeadas, de madera y una dependencia anexa donde te servían las típicas chucherías y palomitas de cualquier cine al uso. La taquilla estaba a la entrada del colegio  y las entradas de este tipo de cines solían ser más baratas que la de las típicas salas comerciales. En aquella sala, en el Salón Champagnat vimos películas como “Látigo”, “Maya y los lobos blancos”, y creo que también “El clan de los doberman”, “Marathon Man” o  “Domingo negro”. Como muchos cines el Salón cesaría en su actividad exhibidora en los primeros 80 y el colegio se cerraría hace cuatro años, en el año 2009, trasladándose a la ecociudad de Sarriguren.

Del Salón Loyola recuerdo que era una sala bastante grande con unas cómodas butacas tapizadas en color granate. Para llegar hasta la sala,  -la taquilla también estaba a la entrada-, había que atravesar un largo pasillo decorado por las orlas de los antiguos alumnos que habían pasado por el centro.   Allí vimos películas como “El corsario negro”, “El hombre que pudo reinar” o “El puente sobre el río Kwai”. El Salón Loyola era la sede también de uno de los cine clubs de más solera de la ciudad, cuna de cinéfilos, como el Cine Club Lux. Comenzaron sus  exhibiciones en fecha tan temprana como el año 1957, aunque dirigidas al público en general, un poco más tarde, allá por 1966.  Del Oscus (Obra social y Cultural Sopeña) sólo recuerdo haber visto algún  peplum como  “Hercules y la reina de Lidia” o “Maciste”. En la última década del siglo XX serviría de sede del centro socio cultural del Casco Antiguo, hasta su traslado al Palacio del Condestable  y actualmente es sede de un comedor social municipal. 

No vi ninguna película en ellos pero me consta que también se proyectaban películas de cine en el Centro Mariano de la calle Mayor, en el edificio que hasta hace unos pocos años ocupaba la escuela municipal de música Joaquín Maya. Sería en los años 60. También estaba el cine Xavier, (al menos desde finales de los 60) cine de la parroquia San Francisco Javier, ubicada en la esquina de Baja Navarra y Olite, y en 1979 el cine Donibane en la parroquia de la Asunción en San Juan y el cine Ekhine en el colegio San Antonio (Capuchinos), estos dos últimos y sobre todo el Ekhine  exhibían cine de todo tipo pero especialmente cine político, independiente, comprometido o de otro tipo que las otras distribuidoras locales no se atrevían a exhibir.  Estos cines serían el germen o inicio para uno de los  grupos cinematográficos locales más  importantes como lo ha sido después el de los cines Golem. Anteriormente los padres Capuchinos también exhibían peliculas pero funcionaban más bien como un cine de colegio. También funcionaron como cines de colegio, los salones de del Ximenez de Rada y de los Salesianos. 

También estaba el Cine Juventud, en la sala de la Juventud, que durante la década de los 70 (se abrió en  1973) exhibía el típico cine de arte y ensayo, bastante minoritario incluso en aquellos años. Todos estos cines parroquiales y de colegios asi como cine clubs, desaparecieron hace bastantes años. Fueron hijos de una época en la que todavía no había penetrado el video domestico en los hogares y respecto a la vertiente más cultural de algunas salas parte de esa labor, concretamente de los cine clubs sería recogida posteriormente por las diferentes salas y centros socioculturales municipales.

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