Entidades culturales del Viejo Pamplona: El Ateneo Navarro de 1932

En 1994 presentaba yo en el 3º Congreso General de Historia de Navarra una breve comunicación sobre el primer ateneo de nuestra ciudad, un ateneo que desaparecería bruscamente, como consecuencia de nuestra terrible guerra civil. Esta entrada es un resumen de aquella comunicación, con algunos datos complementarios que he podido encontrar más tarde. Este primer ateneo se presentó el día 12 de mayo de 1932, a las 7 de la tarde, en el paraninfo de Instituto Provincial de Segunda Enseñanza, situado en lo que conoceríamos mucho más adelante como Escuelas de Magisterio y Empresariales de la plaza de San José. En esa primera reunión se leyeron los estatutos donde quedaba clara su vocación de ser un ateneo apolítico, al margen de cualquier orientación partidista. 

Provisionalmente su sede estuvo en la sede del Colegio Oficial de Médicos, en el nº 40 de la calle Zapatería que vemos en la foto de la derecha, perteneciente al Archivo Municipal. No en vano, su primer presidente sería el prestigioso médico y humanista donostiarra Victoriano Juaristi Sagarzazu. El Ateneo Navarro contaba, en el momento de su constitución, con un Patronato de Honor. Integraban dicho Patronato doña Mariana Sanz, don Arturo Campión, don Serapio Huici y don Julio Altadill. La primera Junta Directiva la componían, don Victoriano Juaristi, como presidente, Rafael Aizpún como vicepresidente, José María de Huarte como secretario, Ramón Bajo Ulibarri como tesorero y como vocales Francisco Javier Arvizu, Don Jaime Orbe (que causó baja enseguida), Don Santiago Cunchillos, Don Eduardo Aya, Don Alfonso Gaztelu y Don Vicente Vilumbrales. Fueron no obstante los mayores impulsores de la institución el doctor Juaristi, el joven Eduardo Aya y Alfonso Gaztelu. 

A pesar de su apoliticismo o precisamente por eso mismo las juntas del Ateneo contaron con personas de diferente signo o procedencia política. Así, Rafael Aizpún fue fundador del partido Unión Navarra que se integró luego en la CEDA de Gil Robles y fue ministro de Justicia, entre octubre de 1934 y abril de 1935, y de Industria y Comercio, entre mayo y septiembre del 35, Ramón Bajo era director de la Caja de Ahorros de Navarra (lo fue desde los años 20 hasta los años 50), Arvizu había sido el último alcalde de Pamplona hasta el advenimiento de la República, diputado liberal demócrata y director del diario monárquico “El Pueblo Navarro”, Santiago Cunchillos era un reputado abogado de militancia peneuvista, además de haber sido ex-secretario de la diputación y concejal del Ayuntamiento de Pamplona durante varios mandatos, Vicente Vilumbrales era presidente del partido Acción Republicana (el partido de Azaña). Entre las personalidades que se ocuparon de las diferentes secciones de la entidad (Literatura, Artes Plásticas, Música, Ciencias Económicas, Etnografía) estaban gente como Eladio Esparza (subdirector, entonces, del Diario de Navarra), Víctor Eusa (arquitecto de conocida filiación carlista) y Angel María Pascual (que luego fue director del periódico “Arriba España”), José Antonio Huarte, Julio Senador, Jesús Etayo (exdirector del periódico carlista “El Pensamiento Navarro” y luego del nacionalista “La Voz de Navarra”) y Leoncio Urabayen ( geografo y director de la Escuela Normal de Pamplona, que fue concejal del PNV en 1920 aunque para 1926 se había distanciado del partido). 

Incluso la composición del Patronato de Honor, con un precursor del nacionalismo vasco como Campión y un industrial, fundador del Diario, entre otras personalidades, deja bien a las claras la pluralidad de aquel primer ateneo navarro. Ese equilibrio de procedencias y sensibilidades políticas se seguiría manteniendo en las siguientes juntas. Así en la nueva junta surgida en diciembre de 1934 y presidida por Alfonso Gaztelu estaban junto al citado Pascual, de orientación falangista, el presidente del Napar Buru Batzar y director de “La Voz de Navarra” José Aguerre Santesteban o el abogado republicano Santiago Cayuela. En la última junta de enero de 1936, presidida por José Antonio Huarte, estaban el joven periodista y poeta, colaborador de Pascual e igualmente falangista Jose María Perez Salazar y elementos republicanos como García Fresca. Según Pablo Roch,  desde 1934, había dos grupos teatrales bien diferenciados ideológicamente: uno denominado “El Lebrel Blanco”, catalogado de derechas, al que pertenecían José María Pérez  y otros, y un grupo de talante más progresista, “La Farandula”, al que pertenecían, Joaquín Roncal, el mismo Roch y otros. En el seno del Ateneo coexistieron, pues a lo largo de toda su historia, toda clase de corrientes. La primera y única mujer que entró en una junta directiva del Ateneo fue Blanca Bejarano que se incorporo a la junta en enero del 36.


Los comienzos de aquel primer Ateneo no fueron fáciles: carecían de local propio y de medios económicos. Pese a todo comenzaron sus actividades, la primera de ellas, el 15 de noviembre de 1932 con una conferencia sobre esmaltes y orfebrería a cargo del doctor Juaristi, también en el paraninfo del Instituto de Segunda Enseñanza a la que siguió algunos meses más tarde un acto sobre “el humorismo en la música” presentado por el Padre Donostia en el Teatro Gayarre. A pesar del creciente número de adhesiones, -a finales de 1933 el Ateneo contaba con 150 socios-, las cuotas mensuales no permitían el desarrollo regular de las actividades. La cuota general era de 5 pesetas aunque había algunos socios, -unos 16-, que pagaban  una cuota reducida de 2 y se les eximía de pagar la cuota de entrada de 25 pesetas. ¿La razón?. Se pretendía facilitar el acceso al Ateneo a todas las clases sociales. El Ateneo recibió un importante apoyo por parte de algunas instituciones y no tanto por otras, como el Ayuntamiento de Pamplona. El Consejo de Cultura de Navarra, creado el 10 de diciembre de 1931, subvencionó al Ateneo, le cedió las páginas de su órgano, la publicación “Cultura Navarra” y patrocinó  una exposición de artes decorativas que se instaló en la escuela de Artes y Oficios en julio de 1933.

Tras arduas gestiones el Ateneo logró inaugurar sus locales el 30 de septiembre de 1933. El local estaba situado en la segunda planta del nº 37 de la plaza de la República (actual plaza del Castillo). La planta baja la ocupaba el Café Suizo, propietaria del inmueble y la primera el partido “Acción Republicana”, tal y como vemos en la foto de 1934 que encabeza la entrada (extraída del libro de J.J. Arazuri “Pamplona, calles y barrios”). Los locales del Ateneo disponían de biblioteca, diferentes salas y despachos así como de servicio de bar. La biblioteca ocupaba una de las salas principales y contaba, en el momento de la inauguración, con cerca de 2.000 obras, donadas, la mayor parte, por el Presidente de Honor, don Serapio Huici. Esta biblioteca desapareció cuando fue requisado el Ateneo en la Guerra Civil. El Ateneo disponía, también, de un piano de cola, cedido por el presidente de la Sociedad Filarmónica, el doctor Canalejo. La mayor de las salas estaba destinada a conferencias y exposiciones. Había departamentos para las reuniones de la Junta Directiva (que se reunían, como mínimo, una vez al mes) y para conversación de los socios. Las dependencias sanitarias, secretaría y habitación del conserje completaban la planta social, cuyo bar estaba servido por personal y cocina del Café Suizo. Además del conserje, un botones y una mujer de la limpieza completaban el personal asalariado del Ateneo.

Entre el 15 de noviembre de 1932 y el 16 de junio de 1936, esto es, durante poco más de tres años y medio, el Ateneo Navarro desarrolló una fecunda actividad, organizando un mínimo de 140 actos culturales, la mayoría a partir de 1934 (es decir desde que se empezó a contar con local) y de ellas,  más de un 70% fueron conferencias, la mayoría de carácter magistral, a cargo de diferentes autoridades en las materias, un 14% actividades musicales (conciertos de violín, piano y canto), un 7% recitales de poesía y un 4% de exposiciones (de carácter pictórico) además alguna representación teatral (a cargo de grupos locales aficionados como el grupo “SALDO”) y cursos de lengua francesa a cargo  de Monsieur Lalanne y de lengua y literatura vasca a cargo de José Aguerre. Entre las actividades destacan el ciclo de conferencias en la primavera de 1935 sobre “Los problemas forales de Navarra” con la participación de Pedro Uranga, Santiago Cunchillos, Javier Arvizu, Francisco Rebota, Jesús Etayo, Eladio Esparza, Angel Lezcano, Joaquín Beunza y otros, interviniendo con absoluta libertad personalidades de todas las tendencias: nacionalistas, republicanos, foralistas. Otros ciclos giraron en torno a Pamplona, el Centenario del Romanticismo, homenajes a músicos y escritores  o en torno a la 1ª Feria del Libro y que habría de celebrarse entre el 28 de mayo y el 16 de junio. 

Por temas la mayoría se relacionaba con la literatura seguida de la música, artes plásticas e historia, temas de Navarra y Pamplona. Desde enero de 1935, los domingos y días festivos,  a la hora del café se celebraban tertulias. También hubo otras actividades sociales como fiestas y reuniones de las que no sabemos demasiado. El orador más famoso que pasó por el Ateneo fue el doctor Gregorio Marañón que disertó sobre Huarte de San Juan. El conferenciante más asiduo fue el doctor Juaristi,  con nada menos que 14 intervenciones,  seguido por Joaquín Roncal, José Maria Huarte, Urabayen, Romeo, Esparza, Etayo, etc.

El Ateneo Navarro desapareció el 18 de julio de 1936. Fue requisado, según Pablo Roch, por Falange y Requetés. La última actividad registrada data del 16 de junio de ese año: fue una conferencia de José María de Huarte cuyo título era «Libros y Bibliófilos navarros». Fue la última del curso escolar y cerraba, además, citado ciclo de actividades organizado, con motivo de la celebración de la 1ª Feria del Libro, por parte del Ateneo. En la foto que cierra la entrada podemos ver el asalto de los falangistas a la sede de Acción Republicana, en la plaza del Castillo, el 19 de julio de 1936. En la planta superior estaba el Ateneo.

Nota sobre las fotos de las diferentes personalidades: En esta entrada sobre el Ateneo de 1932 podemos descubrir por orden de aparición, de arriba abajo y de izquierda a derecha, los miembros del Patronato de Honor, Serapio Huici y Arturo Campión, así como los celebres ateneistas Victoriano Juaristi, Rafael Aizpún, Ramón Bajo, Francisco Javier Arvizu, Santiago Cunchillos, Alfonso Gaztelu, Eladio Esparza, Angel María Pascual, Leoncio Urabayen, José Aguerre, José María Pérez Salazar, Julio Senador y uno de los conferenciantes más célebres del primer Ateneo Navarro, el doctor Gregorio Marañón.  

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