Comercios del Viejo Pamplona: Aquellas librerías de antaño (1905-1985)

Inicio una nueva serie de artículos dentro de la sección “Comercios del Viejo Pamplona” y es que además de repasar los comercios que podríamos encontrar en las calles del Pamplona antiguo también voy a ir revisando en varias entradas el devenir de diferentes gremios  y que mejor que empezar con un gremio como el de los libreros que tantos sueños, historias, ilusiones, emociones y conocimientos  nos han transmitido a los pamploneses a lo largo de la historia. Me es particularmente grato comenzar la serie de entradas con este gremio, porque mi temprana afición por los libros se la debo a estos establecimientos, de los que fuí  visitante asiduo durante muchos años y a los que guardo un especial cariño. A comienzos del siglo buena parte de las librerías existentes aparecían vinculadas a negocios como las imprentas, completando, además su oferta con la venta de productos de papelería y objetos de escritorio.

Imprentas, librerías y papelerías (1905-1935)

Este tipo de establecimientos imprimían diversos tipos de publicaciones: folletos, postales, libros,  vendían objetos de escritorio y material de papelería, (por ejemplo dietarios como el que vemos en la foto adjunta), y  también  algunos libros. Pero ojo, no todos ofrecían los mismos servicios, como veremos.  Entre aquellas primeras imprentas-librerías de primeros de siglo estaban la de Nemesio Aramburu ubicada en el nº 14 de la calle San Saturnino que luego, en los años 30,  se trasladaría al nº 16 de Carlos III, ya como Vda. de Aramburu, aunque aun continuaría con la librería de libros nuevos en San Saturnino, (en los años 20 había incorporado la papelería y una de sus imprentas aparecía domiciliada en Nueva, 10); Aramendía y Ónsalo, en el nº 2 de Héroes de Estella con papelería y objetos de escritorio, -donde luego en los años 20 se puso el Banesto- y que luego se trasladaría a San Saturnino, 4; T. Bescansa (luego Vda. de Bescansa)  en el nº 25 de Mercaderes también con papelería y venta de libros nuevos; Erice y García (luego Jesús García), con imprenta y librería, en el nº 31 de Estafeta; Goyeneche, en el nº 37 de Zapatería, con imprenta y librería de libros nuevos, antes de que se derribara el viejo  edificio y se erigiera el actual, donde hasta hace poco estuvo Euskal Piel y durante mucho tiempo Guibert; Hermanos Lizaso en el nº 19 de Mercaderes que, enseguida, desde los años 20, sería la  Imprenta-Papelería Castiella, también conocida como “Papelería Española” que no vendía libros sino únicamente papelería y objetos de escritorio. Otras imprentas que vendían papel y objetos de escritorio, -que no libros-, eran la de Nicolás Marcelino en Zapatería, 31; la de Patrocinio Remirez de Esparza en Mayor, 15 y Juan Sanz en Sarasate, 14 (que luego ocuparía Generoso Huarte y, tras la guerra, Blanca Huarte Zulaica,) y por último la  de Vda. de Velandia,  en San Nicolás, 15.

En el nº 17 de la plaza del Castillo, donde hasta hace algunas décadas había una barquillería aparecía la librería científica de Roldan Pérez y Cía, luego a partir de los años 30, Vda. de Roldán.  Aparecía con el rótulo de “Suscripciones. Libros y Revistas”. Pese a la similitud en el apellido nada tenía que ver con el fotógrafo José Roldán (que se asoció durante algún tiempo  con Félix Mena y que posteriormente lo haría con su hijo bajo la firma Roldán e Hijo). En esta misma plaza, pero en el nº 39, donde está el Banco de la Vasconia, estaba la papelería de Eusebio Rubio, luego Vda. de Rubio,  que les sonará a muchos de ustedes porque en este mismo blog habrán visto algunas de su postales. Fue una de las casas que más postales editó en su tiempo. En realidad el negocio que tenía Rubio a primeros de siglo era el de estanco,  aunque en el padrón industrial aparecía en la sección de papelería y objetos de escritorio. Había estancos y librerías que editaban postales como el mencionado Rubio, el de Faustino Urdaniz, el de Baldomero Zulategui, o el de Estanislao Espelosin o las editaban para ellos otras casas. Y es que había casas que hacían postales para establecimientos del ramo, yo he visto postales de la casa alemana Julius Nagelschmidt para Nemesio Aramburu o  Casildo Iriarte (librería-papelería con sede en General Moriones, 24 y luego, en los años 20, en Plaza del Castillo, 42 al que siguió luego Aniceto Urmiza que continuó  con imprenta-librería-papelería  bajo el nombre de El Secretariado Navarro). También editaba postales la Papelería Moderna del Paseo de Valencia, propiedad de Venancia Ciaurriz que figuraba como librería, papelería y objetos de escritorio. Se encontraba en el nº 8, donde hasta hace 17 años estuvo el restaurante Las  Pocholas. También en el Paseo Sarasate había otra papelería, en el nº 24, a nombre de Modesto Toledo.

En los años 20 y 30, a las anteriores imprentas cabría añadir la de Eduardo Albeniz (también era librería y papelería), con sede primero en el nº 27 de la calle Mayor que se trasladó en los años 30 al Ensanche; la de Higinio Coronas (también librería y papelería), localizada en el nº 12 de la plaza del Castillo; la de Serafín Argaiz en Mayor, 55 (imprenta y papelería); diversas imprentas en Curia (Miguel Mestre), Cuesta del Palacio (Sebastián Esparcia), Nueva (Sánchez Bueno) y Espoz y Mina (Torrent y Santa Cruz) a las que se sumaría posteriormente Ramón Bengaray (Mayor, 86) (tras la guerra Gráficas Iruña); Francisco Indave (Padre Moret, 8) y Unzue, Cristobal y cía (Santo Andía)  además de las librerías papelerías Vda. de Hijos de Alonso, en San Nicolás, 4; Hijas de Díaz en el nº 6 de la plaza del Castillo; Osteriz y Cía en San Nicolás, 20-22 y sobre todo la de Emilio García Enciso, ubicada inicialmente en el nº 1 de Mártires de Cirauqui (actual San Antón), que en los años 30 aparece con varias ubicaciones, como imprenta, Vda. de García Enciso  en el nº 15 de Sarasate y  Emilio García Enciso en San Ignacio 12 y  como librería, Emilio García Enciso en San Ignacio, 14. Algunos periódicos y entidades hacían también otros trabajos de impresión para terceros, al margen de sus propias publicaciones, como La Tradición Navarra (Estafeta, 33), El Pueblo Navarro (Curía, 17-19),  Diario de Navarra (Zapatería, 49) o la imprenta de la Federación Católico Social Navarra, germen de las cajas rurales en José Alonso, 2 que luego se trasladó a las calles San Antón y Ciudadela, la imprenta se llamaría luego La Acción Social; en la calle  José Alonso, 2, también se imprimía el Pensamiento Navarro.

La Casa del Maestro (1932-1998)

En 1932 se fundaba La Casa de Maestro, establecimiento histórico referencial del panorama librero pamplonés. Se abrió inicialmente en el nº 79 de la calle Capitán Mangado (actual calle Nueva) antes de su traslado a su tradicional ubicación en la calle San Miguel, nº 5. Fue fundada por Nolasco Pérez Ilzarbe  al que sucedió en la titularidad su viuda y luego el matrimonio formado por su hijo Francisco Pérez  Ilzarbe y su esposa Julia Ruiz. Cerró a finales de los 90, creo que en 1998. Se dedicó fundamentalmente a los libros de texto, yo recuerdo que buena parte de mis libros de texto los compraba mi madre en esta tienda, al igual que mi hermano que estudiaba en el Ximenez los compraba en la Librería Sánchez “Escudero”, de la plaza de la Cruz. Según me dicen los Pérez Ilzarbe abrieron también una librería en el barrio de San Juan, en la calle Martín Azpilicueta. También en los años 30 Antonio Leoz abrió sus primeras tiendas de Mayor 34 (que luego sería Mayor, 10)  y Espoz y Mina, 11; esta última se trasladaría, en los años los 50,  al nº 21 de  la plaza del Castillo. Desde hace décadas se encuentra en el nº 38.

Algunas  librerías  de  los años 40

El Bibliófilo

Si antes de la guerra asistimos al nacimiento de La Casa del Maestro, al término de ésta, en los años 40, echa a andar una de las mayores sagas de libreros que ha dado Pamplona, los Abarzuza, hoy 70  años más tarde y en su tercera generación al frente de diferentes librerías en la ciudad: Iratxe en la calle del Carmen, Abarzuza en Santo Domingo, Elkar (la antigua Xalbador) en la calle Comedias, etc. Y es que el amor por los libros, más allá del simple negocio ha sido una constante en este apellido que se ha ido transmitiendo a través de sus diferentes generaciones. Todo empieza con el abuelo, Andrés Abarzuza, a la sazón, conserje del Ayuntamiento (vivía en la última planta del viejo ayuntamiento) a quien vemos, al principio de esta entrada, en una feria del libro, de finales de los años 40 o primeros 50 en la plaza del Castillo. Al principio de los años 40, Andrés Abarzuza había abierto junto a su hijo Manuel la primera tienda de libros. La tienda estaba situada en el nº 3 de la Bajada de Carnicerías y se llamaba Librería Abarzuza-La Feria del Libro. Se dedicaba fundamentalmente a novelas de cambio. Posteriormente, a finales de la década de los 40,  Manuel y su esposa, Narcisa Apezarena abrirían su propia  librería en la avenida de Carlos III, enfrente de la iglesia de San Antonio, de los PP. Capuchinos. Se llamaba El Bibliófilo. Era una librería que funcionaba en parte como una biblioteca, con funciones de préstamo o alquiler de libros. Posteriormente se trasladaría justo al lado de la iglesia, donde hoy hay una tienda de chuches, Kiko´s.

Además de esta librería montaron la Distribuidora Pamplonesa de Publicaciones, con sede en la calle Amaya, donde luego se instalaría la Librería Andrómeda, con libros, revistas, periódicos, tebeos, etc. También llegaron a abrir en los años 50 otra librería en la calle Mayor, donde luego se pondría la Cafetería Delicias, aunque tuvo un corto recorrido. Se llamaba BibilioPamplona Apezarena y la regentaba doña Narcisa. En los años 60 alquilaron una bajera en la calle Monasterio de Irache, primero como almacén en sustitución del de la calle Amaya y donde trasladaron los libros antiguos. Hasta 1981-82,  El Bibliófilo contaba con dos locales, uno en Carlos III y otro en Monasterio de Irache. En esa fecha se vendió el local de Carlos III y el nombre, quedando la librería de San Juan como Librería Iratxe, especializada en el libro antiguo, que pasó a regentar uno de sus  hijos,  Kike. Iratxe llegó a tener durante algún tiempo, a finales de los 80, dos librerías abiertas, la de San Juan y otra en el nº 44 de Paulino Caballero, aunque esta segunda no  perduró mucho tiempo. Iratxe se trasladaría, posteriormente, en el año 2000 de San Juan al Casco Antiguo, a la Bajada de Javier y desde hace poco tiempo a la calle del Carmen, mientras que el nombre de El Bibliófilo lo recuperó su hermana, María, que abrió una tienda con ese nombre en la calle Mayor en los años 1995-1996. Posteriormente María se ha centrado en recorrer las ferias de libro antiguo, manteniendo el viejo nombre familiar.

Librería Abarzuza

Por su parte, tras el derribo del viejo caserón municipal que se produjo en 1952, el abuelo Andrés Abarzuza, junto a su hijo Víctor y su esposa Ceferina Fontellas (con la que se casa en 1957) y a quienes vemos en las fotos adjuntas (del año 1959, la de la izquierda y del año 1955-56, la de la derecha),   se trasladaron al nº 81 de la calle Nueva, con el mismo nombre comercial de la primera librería, Abarzuza-La Feria del Libro. Fueron años de censura, en el que estos libreros se arriesgaban vendiendo, a hurtadillas, libros entonces prohibidos por el régimen, ya fuera por razones políticas o morales, que ejercía un férreo control administrativo y policial.  Esos libros llegaban camuflados en las facturas, bajo otras inocentes denominaciones. Y se guardaban en trastiendas o sótanos, a espaldas de miradas inquisitivas o indiscretas.  En los escaparates, anaqueles y estanterías se amontonaban  libros de contenido religioso, añejas publicaciones, como la Enciclopedia Alvarez, o  los libros de la colección Austral, Espasa Calpe, Destino o la Editora Nacional. Más adelante la tienda de la calle Nueva se expandiría al contiguo nº 79 de la misma calle. Ceferina Fontellas quedó viuda muy joven, en el año 1967, teniendo que sacar adelante la librería en solitario y a sus cinco hijos de corta edad (la mayor tenía 8 años y el menor 6 meses). Abarzuza fue una de las primeras librerías en introducir publicaciones en euskera, no en vano, Ceferina, nacida en Pamplona aunque criada en Beuntza hablaba habitualmente en euskera. Además de librería tenían papelería y otros objetos de escritorio. La librería se mantendría abierta, con la ayuda de sus hijos,  hasta 1989 o 1990.

Marcela, uno de los cinco hijos de Ceferina había comenzado  a trabajar en la librería Xalbador que había abierto sus puertas en 1984. Allí trabajaba también su pareja, Rafa, y sus primo   Patxo, (también lo harían Pablo y María). Marcela permanecería en Xalbador hasta 1990 y posteriormente en Xalem (abierta por Xalbador y los cines Golem), dos años más.   El 23 de abril de 1993, inauguraba junto a su marido,  su propia librería, recuperando el nombre de Librería Abarzuza para este establecimiento que abría sus puertas en el nº 29 de la calle Santo Domingo. En el año 1997, Marcela y Rafa abrieron en la calle Mercaderes una librería de libros de ocasión pero la aventura  duró poco tiempo ya que el precio del alquiler la hizo inviable. Abarzuza sigue abierta, casi 25 años más tarde, especializada, como entonces, en temas de Navarra, euskera y Euskal Herria. El 23 de abril de 1947 algunos de estos libreros se atrevieron a sacar sus libros a la calle por primera vez en muchos años. Posteriormente la imagen se iría repitiendo año tras año, como vemos en las fotografías que les dejo a continuación, tras este párrafo, de la feria del libro de los años 1955 y 1958, en los que aparecen Victor Abarzuza y Ceferina Fontellas.  A la izquierda del párrafo vemos, por otro lado,  una foto de la tercera generación de la familia Abarzuza ( rama Abarzuza-Fontellas) en la  Feria del Libro de 1980. En 2007 el colectivo de libreros realizó un sentido homenaje a aquellos pioneros de los libros, a los cuales me estoy refiriendo en esta entrada.

    

Librería Gómez (1942-2017)

Iba a cumplir este año su 75º aniversario, sin embargo, el cierre de sus cuatro establecimientos ha supuesto un duro golpe en el panorama librero local. Acaba de desaparecer una de las librerías históricas de la ciudad: la librería Gómez fundada por Felipe Gómez Alonso en 1942. Felipe Gómez, nació en 1903 en la localidad salmantina de Armenteros. LLegó a Pamplona en 1932 y entró a trabajar en el Diario de Navarra como redactor y taquígrafo. El Diario estaba dirigido entonces por Raimundo García, “Garcilaso”, con Eladio Esparza en la subdirección y Galo María Mangado, Testaut, Ozcoidi y Goicoechea en la redacción. Fue corresponsal de la agencia Logos entre 1934 y 1940 y colaboraba en la edición de la Hoja de Lunes que editaba la Asociación de la Prensa. En el Diario permaneció hasta 1940, año en que abrió su Academia, inicialmente, de Mecanografía y Taquigrafía, amén de que fue academia preparatoria de otras y muy variadas disciplinas. Al poco tiempo montó su propia imprenta  en el nº 32 de la calle Gorriti que más tarde trasladaría a la calle Larrabide y creó su propia editorial. Entre 1942 y 1983 editó cerca de 200 títulos de los más variados temas y  especialidades. La librería fue la lógica y temprana culminación  a una carrera meteórica que convirtió a Gómez en uno de los referentes culturales de la ciudad. Y es que Gómez fue durante algunas décadas, todo en uno,  autor, editor, impresor, distribuidor, encuadernador y librero, en su tradicional ubicación de la plaza del Castillo. Confió en su hijo Felipe la apertura de nuevas tiendas pero su prematura muerte, así como la de su esposa truncó el futuro de una posible saga familiar. Además de la librería de la plaza del Castillo, abrió una librería médico-técnica en Castillo de Maya, una infantil, también en la misma zona, donde luego se pondría El Parnasillo y otra de Humanidades en San Juan. Hasta hace un mes la librería mantenía abiertas sus librerías de Plaza del Castillo, una en Castillo de Maya y  las dos de Pio XII. Adjunto fotografía de la librería de finales de los años 90.

La Casa del Libro (1943-…)

Recordamos algunas notas históricas de este emblemático establecimiento que hoy regenta la tercera generación personificada en los hermanos Carmelo y Fermín Buttini. Antes de la guerra, el abuelo, Benito Echarte Elia  tenía una tienda en la calle Eslava, donde vendía y alquilaba libros.  Tras la Guerra se trasladó a su actual ubicación, en el nº 36 de la calle Estafeta. En esta calle  llegó a tener dos tiendas, la actual, si bien era mucho más pequeña (se fue ampliando a lo largo de las últimas décadas, a costa de los locales contiguos)  y  otra al principio de la calle, a la altura de la actual tienda de Amado Mendoza. Vendían sobre todo novelas y tebeos. Éstos eran,  en buena medida,  una de las pocas posibilidades de evasión que ofrecía la España de aquellos años. Como Abarzuza y El Bibliófilo compraban, alquilaban  y vendían libros usados. Se alquilaban por 8 o 15 días. También se cambiaban tebeos. Resulta curioso pero había establecimientos que vendían lo que se llamaban libros rayados, por ejemplo María Azcarate, en la Estación de Autobuses, Teresa Marzo en San Miguel o María Patrocinio Viñes en el nº 35 de la plaza del Castillo. Al abuelo, Benito,  le sucedió en el negocio familiar su hija  Maribel, y a esta, sus hijos Carmelo y Fermín. Adjunto, junto a este párrafo sendas fotografías de la librería, la de la izquierda es de los años 50, la derecha del pasado año.

Imprentas, librerías y papelerías (1950-1965)

Al comenzar los años 50 encontramos algunas de las imprentas-papelerías y librerías históricas ya mencionadas (Albeniz, Aramburu, Bescansa (con Esperanza Bescansa, yo conocí la imprenta, mucho más tarde, en los años 80 cuando la regentaban Agustín de Carlos y Patxi Berrade), Castiella (con D. Hilario), García, Iruña (José Unanua) (en los 80 y 90 se llamaba Grafos 4 y era una papelería), Generoso Huarte, El Secretariado Navarro) y junto a ellas muchos nuevos nombres, entre las que cabe destacar sobre todo  Aranzadi (Tafalla, 19), o Castuera (con imprenta en Paulino Caballero, 15 y librería-papelería en Sangüesa, 10) junto a otras  en el Casco Antiguo y el Ensanche: Francisco Gurrea (Ansoleaga, 18), David Pérez Ilzarbe (con imprenta en Curía 7 y 9 que luego se traslada al Ensanche y librería-papelería en el nº 4 de Zapatería), Jesús Rodríguez Alonso (con imprenta en Avda. Franco, 13 y librería-papelería en el número siguiente, su hermano Carlos tenía otra librería en Carlos III, 57, a donde se trasladaría Gráficas Rodriguez años más tarde).

Respecto a las imprentas propiamente dichas cabe citar en estos años 50 y 60, en el Casco Antiguo,   Gráficas Irujo (Merced, 29 aunque luego se traslada al Ensanche), Inocencio Madoz (San Agustín, 30),  Pérez Ugalde (Compañía, 13), José Azurza (S. Agustín, 38, donde hoy está La Guillotine que conserva buena parte de su ambientación tipográfica), Areta (Campana, 16) que nada tenía que ver con los Aretas libreros, en la calle Mayor había también una libreria-imprenta-papeleria, la de Areta-Amondarain, Muguerza (Dormitalería, 30) y en el Ensanche, Fermín Garayoa (Paulino Caballero, 14), Sergio Lipúzcoa (Olite, 2), Luis Gutiérrez (Avda. Franco, 8), Joaquín Navarro (Amaya, 4), Máximo Bandrés, (Roncesvalles, 3), Juan García y Luis Muro (San Fermín)  y Zubillaga (en Conde Oliveto).

A las mencionadas librerías  históricas de La Casa del Maestro, La Casa del Libro, Abarzuza, El Bibliofilo o  Gómez habría que sumar   en esta época las librerías-papelerías, con venta de objetos de escritorio, en el Casco Antiguo   de José Aramendía (Plaza del Castillo, 4), Antonia Egozcue (San Nicolás, 31), Petra Serrano (San Nicolás, 20, antigua Osteriz), Mariano Sagaseta de Ilurdoz (Zapatería, 15), Julián Echeverría (Paseo Sarasate, 11) y en el Ensanche de Gerardo Armendariz (Navarro Villoslada, 4), la Librería de Sánchez Escudero en el chaflán de San Fermín ( nº 49) con Bergamín,  Gervasio Laínez (Leyre, 1), Tarsicio Ortiz (García Castañón, 19), Ramón Martínez (Carlos III, 11); Benigno Vaquero, con compraventa de libros usados y algunas de  cuyas postales han sido divulgadas en este blog, situado en el nº 16 de la calle San Fermín, ; Elías Beramendi (Bergamín, 26) y Valentín Sánchez (Amaya, 17). Cabe destacar el caso de  las Librerías del Norte de España (Amaya, 12) que abriría  la primera Librería Universitaria; fue a primeros de la década de los 60 cuando se instaló la primera Librería Universitaria en esa calle, luego se abrió la de la Avda. de Franco, 9 (hoy Baja Navarra) (a finales de los 80 se abriría la de Sancho El Fuerte y en 1997 la del campus universitario, hoy todas Librerías Troa); Jesús López (Hispania) en Paulino Caballero, 48, precedente de la Librería Antares, José Manuel Idoy en Olite, 22, Jesús María López Sanz en Arrieta, 29, José Antonio Sánchez en Avda. Franco, 1 y María Esperanza Sangalo en Sancho el Mayor, 11 (la conocida Librería Manantial).

Compraban y vendían libros usados establecimientos como los ya señalados: la Casa del Libro, El Bibliófilo, Abarzuza,  también Cecilia Aldaz en Tejería,  16, Fernando Areta en el nº 26 de la calle Calderería, su padre Gregorio Areta en la calle San Francisco, 34-36, María Ascensión Cerezo en Javier, 10, Javier Echarte (San Saturnino, 18), Ángel Delgado en Carmen, 29 o José María Idoate en San Agustín, 14 y en el Ensanche Francisco García (Estella, 3), Avelina Larrea (Paulino Caballero, 16), Juan Mauleón (Gorriti, 2) o Rosa Mª Montaño (Amaya, 15).  En los años 60 comenzarían a instalarse nuevas librerías en los barrios: Chantrea, Rochapea, Echavacoiz, etc. Los centros religiosos contaban también con sus propias librerías, así sucedía, por ejemplo,  con los Jesuitas, las Ursulinas, El Sagrado Corazón, etc.

Algunas librerías en el tardofranquismo y la transición (1973-1985)

El Parnasillo (1973-2014)

Hace tres años, en el año 2014, cerró por jubilación de sus principales promotores otra de las librerías referenciales de la ciudad: El Parnasillo. La librería se abrió en un local de Paulino Caballero en 1973, cerca del antiguo Bar Oslo. Cinco años más tarde, en octubre de 1978, se trasladaron a su conocida ubicación del nº 45 de  Castillo de Maya, donde antes estuviera la librería infantil de Gómez. Fueron sus fundadores Javier López de Muniain (que había trabajado anteriormente (en 1970) en la librería Andrómeda de la calle Amaya), Lola Aldave (que antes había regentado con su cuñado la librería Elur de la calle Chapitela), Antonio Sanz (que había tenido antes una  pequeña distribuidora de libros que estaba ubicada  en un cuarto del mismo local de la citada librería Elur); Santi Fresán y Patxi Irigoyen, si bien, estos dos últimos se desligaron al poco tiempo de esta ilusionante aventura empresarial. El Parnasillo fue objeto de diversas agresiones y atentados por parte de la extrema derecha en los años del tardofranquismo y la transición, el más grave se produjo el 12 de febrero de 1978, reivindicado por un autodenominado comando Adolf Hitler. El Parnasillo fue objeto de una especial persecución por la ultraderecha local (a la que no fueron ajenos otras librerías) probablemente porque en los convulsos estertores del franquismo y de la conflictiva transición política en nuestra tierra esta librería  fue una valiente atalaya de libertad, a través de los libros,  en una zona que entendían los ultras era “suya”. Adjunto marcapáginas de la librería del año 1978, justo en el momento en que abrían su nueva tienda en Castillo de Maya, entonces, Mártires de la Patria.

Auzolan (1977-…)

Auzolan abrió sus puertas el 27 de octubre de 1977, en el nº 3 de la calle San Gregorio donde antes estuviera la frutería Casa Goñi, fruto de la entusiasta iniciativa de cinco personas, cinco amigos (dos vizcainos, dos guipuzcoanos y un navarro) que habían estudiado en Barcelona, entre ellos Josu Múgica o Txema Aranaz (que luego fundaría la Editorial Pamiela, dejando el grupo fundador). Su nacimiento se enmarca en aquella efervescente época de la transición, en la que los libros en euskera o sobre el País Vasco tendrían un protagonismo destacado. En 1984 crearon su propia distribuidora, Yoar. En 1997 abrirían una tienda más grande en la calle Tudela, dejando la de San Gregorio como librería de libros de saldo y ocasión,  si bien hace unos años y fruto de los enormes cambios que sufre el mundo de las librerías volvieron  de nuevo, con todo el fondo editorial, al local que les vio nacer. Adjunto logotipo o imagen gráfica que aparecía en  los marcapáginas amarillos con que  obsequiaba la librería a quienes compraban sus libros.

Xalbador (Elkar ) (1984-…)

En 1984 donde antes estuviera la tienda de baños Salinas (Comedias, 14) un importante grupo cultural empresarial que tenía librerías en San Sebastián (Bilintx, germen del grupo) y otras localidades vascas, abría Xalbador. El inicio del grupo se remonta a 1976 que enseguida creó su propia distribuidora:  Zabaltzen al tiempo que la editorial Elkar comenzaba  a dar sus primeros pasos tanto en la producción bibliográfica como discográfica en torno a la cultura vasca. Hoy en día la cadena de librerías Elkar está formada por 18 librerías físicas además de la tienda on-line. Al principio trabajaban en Xalbador 4 personas aunque yo he llegado a ver trabajar más de 9. Como ya he señalado anteriormente en el blog en esta librería trabajaron durante algún tiempo diferentes miembros de la familia Abarzuza y donde actualmente trabajan Patxo y Pablo Abarzuza. Durante mucho tiempo cada librería del grupo mantenía su independencia, gestión e identidad pero desde hace ya bastantes años la tienda responde al nombre de Elkar Megadenda. Adjunto fotografía de la librería con la vieja denominación “Xalbador” a finales de los años 90.

Esta entrada, como todas las del blog, está abierta a poder ser comentada, ampliada, matizada o completada por los lectores, conocedores o interesados en este tema. Soy consciente de que en este artículo no están todas las librerías y papelerías del período indicado (Sin ir más lejos en los años 80 y 90 me estoy acordando, ahora, de alguna otra librería como Askobereta o TBO (especializada en tebeos), en el Casco Antiguo,  por ejemplo). Es evidente que faltan datos o informaciones más detalladas de algunos libreros y seguramente se echará en falta alguna librería importante, especialmente del período 1965-1985, por lo que será bienvenida cualquier aportación o colaboración en este sentido que complete esta entrada. Les recuerdo que este blog tiene vocación de ser un espacio compartido de recuerdos y experiencias. Agradezco de forma muy especial, en la elaboración de esta entrada, la colaboración de Marcela Abarzuza, de Librería Abarzuza, que ha tenido la enorme generosidad de facilitarme algunas fotos del archivo familiar para la ilustración de la entrada. Muchas Gracias, Marcela, Eskerrik Asko.

Fotos por orden de aparición: Nº1, Nº 3, Nº 4, Nº 5, Nº 6, Nº 7, Nº 8, Archivo familiar Abarzuza-Fontellas, datadas en el texto de la entrada. Nº 2 y Nº 12.  Todocolección.net. Nº 9, Nº 11 y Nº 13: Archivo Asociación Casco Antiguo de Pamplona. La autora de la nº 11 es Laura Blázquez. Anuncios publicados en diferentes revistas, anuarios y publicaciones entre 1916 y 1986.

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