La antigua calle Joaquin Beunza (1950-1995)

De esta, en otros tiempos, principal calle del barrio de la Rochapea, poco o casi nada queda hoy en día, tan sólo un tramo entre edificios de la década de los 50-70 de lo que llamábamos “Rochapea Vieja”. Por donde discurría la vieja calle, se agrupan hoy nuevos edificios de viviendas que dan por un lado a la actual calle Río Arga y por otro a la actual calle Joaquín Beunza. La vieja calle atravesaba el barrio de norte a sur, desde la zona de Cuatro Vientos hasta el Puente de Curtidores. A partir de los años 70, el tramo de Cuatro Vientos al comienzo del Paseo de los Enamorados se convirtió en la calle Abaurrea Alta. Comenzaremos, pues junto al Puente de Santa Engracia para ir describiendo que podíamos ver hasta bien avanzados los años 90 en la calle Joaquín Beunza.

Siguiendo la calle en dirección al Casco Antiguo, a la izquierda podíamos ver los siguientes edificios: en la esquina con paseo de los Enamorados una vieja nave que albergó durante años una chatarrería. Recuerdo que durante varias décadas, junto a esa nave, sobre la yerba estuvo abandonado el herrumbroso chasis de un viejo camión como viejo e imperturbable testigo del paso del tiempo. Tras esta nave había un edificio de viviendas, de planta baja más una altura,  con dos portales a los que se accedía tras un pequeño corredor entre arboles y posteriormente otro edificio, aislado, una de cuyas paredes la recuerdo cubierta  por una  tupida enredadera. A continuación venía la fabrica de forros de freno y discos de embrague, Icer que podemos ver en la primera de las fotografías de esta entrada. La fábrica fundada por Enrique Ruiz  comenzó su andadura en el año 1961 bajo el nombre de Icer Materiales de Fricción. Al comenzar la década de los 80, se trasladó  la actividad industrial  a la nueva planta de Burlada, manteniéndose las instalaciones de la Rochapea en pie hasta los derribos de los años 90.  Posteriormente había otro edificio de baja más una altura y luego, por este orden,  la famosa Casa Aldaz, el colegio de las Hermanas Mercedarias de la Caridad y los viveros de Huici. El colegio de las Madres Mercedarias se abrió en el año 1965 y daba párvulos y primaria, luego EGB, hasta el tercer curso.

Desandando el camino hasta el puente de Santa Engracia y volviendo al lado derecho de la calle, nos encontramos con unas casas junto al rio, entre ellas la Casa Ipiña (segunda foto), las instalaciones de la antigua fábrica de Frenos Urra, cuyas naves se derribaron décadas antes de las casas colindantes y posteriormente las instalaciones de Viveros y Semillas Huici, que ocupaban todo el espacio, desde este punto hasta la zona cercana al actual puente de Oblatas.

La fábrica Frenos Urra fue fundada en la década de los 50 por Manuel Ros y Alfredo Urra para fabricar un sistema de frenado para vehículos a motor llamado “hidrovac”, precursor de los actuales servofrenos. En 1966 y fruto de la fusión de Urra de Pamplona y Automoción de Barcelona, con la participación de la multinacional norteamericana Bendix, nació Bendibérica. Es conocida, por haberla documentado Ricardo Ollaquindía en un artículo para el Club Taurino,  la participación del torero Antonio Ordoñez en las negociaciones de Urra y Bendix. La actividad industrial de Urra en Joaquín Beunza duró apenas 10 años, hasta principios de los años 60 en que se trasladó la producción a las nuevas instalaciones de la avenida de Guipúzcoa, quedando las naves de Joaquín Beunza como almacenes. Posteriormente la fábrica que, en la década de los 70, llegó a contar con 500 trabajadores se llamaría Bendix, Allied Signal y Robert Bosch hasta su total desmantelamiento hace unos pocos años, concretamente a finales del 2009.
Posteriormente la calle Joaquín Beunza atraviesa un denso núcleo de nuevas edificaciones, construidas la mayoría de las del lado izquierdo  a primeros de los años 70 y años siguientes y los del lado derecho una o dos décadas antes. La mayoría de las nuevas calles de la zona existente entre este tramo de Joaquín Beunza y Bernardino Tirapu nacieron, con sus nombres de pueblos de la zona de Roncal-Salazar en el año 1969.  
Llegamos, por último a la zona más antigua de la calle y de las más antiguas del barrio, la que va desde la confluencia de Tirapu con Beunza hasta su terminación en el cruce con Errotazar en las inmediaciones del Puente de la Rochapea o Curtidores. Por la curva de la calle Bernardino Tirapu y atravesando Joaquín Beunza pasaron hasta el año 1954 y 1955 los trenes Plazaola e Irati, trenes que atravesaban el puente del mismo nombre sobre el río Arga y se metían por el tunel que  existe todavía por debajo de la Avenida Guipúzcoa siguiendo luego el camino de la Biurdana. En la esquina del lado derecho de Joaquín Beunza estaba y está otro bar clásico del barrio, el Bar Arga.

Atravesando este cruce y siguiendo por el lado izquierdo encontramos una amplia zona de campo, una casa de dos plantas  con columpios, y Casa Placido con su patio y sus plataneros, seguida por otra casa que hacía chaflán con Errotazar. (que podemos ver en las fotos 3, 4 y 5 de Alberto Crespo). En el lado derecho estaban los  Corrales del Gas y las instalaciones de la antigua fabrica Sancena. (También recuerdo en ese lado de la calle, junto a Sancena un taller  de persianas metálicas de  Antonio Oneca y un almacén de antiguedades). Los antiguos Corrales del Gas serían derribados en los años 80 para ser sustituidos por un edificio multiusos primero y hostelero después de escaso uso, quedando arrinconados en la zona cercana al llamado Callejón de los toros y la calle sufriría  durante década y media en este punto  una muy pronunciada  curva frente  a su histórico diseño rectilíneo. Toda esta histórica zona sería derribada entre finales del pasado siglo y los inicios del presente.

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