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Estampas de antaño: Las Navidades del Viejo Pamplona (1965-1972)

Dicen que la infancia es la patria de los hombres. De ahí venimos, y la vida, a veces tan dura y gris, a menudo nos hace perder la inocencia y la capacidad de sorprendernos. Y es que en aquellos tempranos años descubríamos con sorpresa y con la ingenuidad de un niño el mundo que nos rodeaba. De nuevo intento bucear en los recuerdos de aquel niño que hace décadas dejé atrás y me sumerjo en el entrañable recuerdo de mis navidades infantiles. Eran aquellas navidades unas fechas que esperaba con ilusión: llegaban las vacaciones a la escuela a la que hacía muy poco había acudido por primera vez. Hacía frío. Nevaba con frecuencia. ¡Qué grandes nevadas las de aquellos años, cuando salíamos del patio del Ave María a nuestra cercana casa donde estaba encendida la llamada cocina económica!. Parece un lugar común decir que ahora no hay nevadas como las de antes pero es verdad, en aquellos años era habitual que cayera una gran nevada, que cuajara y que en el suelo hubiera durante unos días una capa de 20 o 30 centímetros.  En la foto de Nicolás Ardanaz, de principios de los años 60, vemos lo que podía ser una típica estampa navideña de aquellos años, el cruce de Cuatro Vientos nevado, con la Azucarera de Eugui, que se derribaría en 1972, al fondo. 

Comenzaban a sonar los villancicos tradicionales en la radio. Recuerdo que mi madre nos cantaba aquellos días un villancico un poco triste que decía: “Madre, a la puerta hay un niño, más hermoso que un sol bello, parece que tiene frio, el pobrecito está en cueros…”. En la radio se escuchaba el día 22 el sonsonete del canto de la Lotería de los niños de San Ildefonso que se convertía en el obligado preludio de unos días especiales, de fiesta, donde esperaban unas comidas diferentes, no podía faltar el día de Navidad, el cordero o el besugo y los días señalados los turrones, de jijona, de royo, los mazapanes, el guirlache aunque a mi el que me gustaba era el blando. En aquel entonces el besugo era un pescado al alcance de las economías más modestas y no tenía el precio prohibitivo de hoy en día. Mi madre solía bajar el día de la Lotería cargada de compra de la Plaza (Mercado de Santo Domingo) para la comida y/o cena para esos días.

Las calles del Casco Viejo aparecían engalanadas por recargados arcos navideños, como los que aparecen en la fotografía, de aquellos años, de Zubieta y Retegui, de la calle Chapitela. Los jardines de algunas fábricas del barrio, recuerdo la del Perfil en Frío o la de Ingranasa, se decoraban con motivos navideños: la típica estrella de Navidad o algún belén, incluso llegué a ver, un año, un belén viviente en el patio de las escuelas del Ave María,  junto a la sacristía de la iglesia de El Salvador…En la radio durante algunos años se podía escuchar el Festival de Villancicos Nuevos, de fama nacional y que he mencionado en la entrada dedicada a la radio local. Los días señalados, tanto el día de Nochebuena como sobre todo el día de Nochevieja (con las campanadas y las uvas) eran de los pocos días en que se te permitía trasnochar. Comidas y cenas especiales y tras ellas alguna partida de cartas, en familia,  a la brisca. Cuando compramos la televisión, ya hacía algunos años que era tradicional la emisión del programa de variedades de fin de año, que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada. 

Pero si había un día especial, mágico, ese era el día de Reyes. Recuerdo que en la fabrica donde trabajaba mi padre organizaban para los hijos de los trabajadores un emocionante acto de entrega de juguetes a los niños, en la mañana del día de Reyes. En aquellos inocentes años  nos  decían, sencillamente, que llegaban los Reyes. El día 6, nos levantamos nerviosos, vestidos de domingo, (como se decía entonces) y subíamos en la villavesa hasta el Teatro Gayarre. ¡Qué grande y magnifico me parecía entonces el Teatro! y aquel telón rojo que cubría la pantalla o el techo del teatro con un mural en el que había alguna especie de escena celestial; nos echaban algún documental o una sesión de dibujos animados con Pixie y Dixie y el Gato Jim (¡malditos roedores!) y a su término y tras una espera que parecía infinita, el telón  se levantaba y los tres Reyes Magos con sus correspondientes pajes  comparecían en el escenario mientras el presentador del acto llamaba por su nombre a los numerosos niños que junto a sus padres llenaban el patio de butacas. Nervioso, acompañado los primeros años por mi madre y luego por mi hermano subía al escenario a recoger los juguetes, uno o dos cada año asi como una bolsa de caramelos, tenías que darle un beso del rey (¿A quien quieres más: al rey o a los juguetes? me preguntaron un año, no hace falta recordar lo que le dije, se lo pueden imaginar) y te sacaban la  fotografía de rigor (en blanco y negro) que llenaría las paginas del álbum familiar.  Recuerdo que un año la entrega de juguetes se hizo en el Salón Loyola de los Jesuitas pues se acababa de quemar el Gayarre. Fueron, creo, los Reyes de 1969, pues el teatro se quemó en noviembre de 1968.
Hasta donde me llega la memoria recuerdo algunos de aquellos juguetes: la escopeta (de color negro y plateado) que tiraba bolas amarillas de plástico que regalaron a mi hermano, ¡Qué poco le duraban los juguetes, siempre con su insaciable curiosidad por desarmar los juguetes y saber como funcionaban las cosas!, un camión enorme de cabina roja y volquete anaranjado, tan grande que cabía yo dentro y que arrastraba mi hermano, cinco años mayor que yo, con una cuerda, el típico triciclo, un coche eléctrico de color azul claro, un juguete de cuyo nombre no logro acordarme y que constaba de una pista de aterrizaje y un mando con el que se hacia girar un pequeño avión  que no debía derribar una alta columna de coloristas cubos de cartón que había sobre la pista a modo de original torre de control. 

Si que recuerdo los juguetes del último año de Reyes cuya entrega (me acompañaba mi hermano, ya no mi madre)  aparece reflejada en la vieja fotografía familiar adjunta. Sería el 6 de enero de 1971. Tendría entonces siete  años y fueron dos los juguetes: el Mago Electrónico y el juego espacial de Congost (muchos juguetes de entonces eran de este fabricante), Lem 200, de los cuales también  adjunto algunas fotografías. Al abrir la caja del Mago Electrónico nos encontrábamos con un tablero o mejor dicho  varios tableros, con dos circunferencias con múltiples colores y variables temáticas. Una con las preguntas y otra con las respuestas. Recuerdo que girabas el muñeco de plástico que empuñaba una especie de estilete en medio de la circunferencia de la izquierda, señalaba una pregunta y luego la colocabas sobre un espejo en la circunferencia de la derecha, (bajo el cual descubrí había un imán, al igual que en la base del muñeco) y te señalaba la respuesta correcta. El Lem 200 era un juguete que simulaba el encuentro de una nave espacial con su modulo lunar. Eran juguetes sencillos, mecánicos, muy alejados de los sofisticados juguetes que conocerían los niños de décadas posteriores, pero que nos ilusionaban sobremanera en aquel tiempo al menos los primeros días.

Fotos: Foto de Nicolás Ardanaz de Cuatro Vientos (1960), Foto de Zubieta y Retegui (Navidad de 1972) 

Y la televisión llegó a casa (1971-1976)


Fue en diciembre de 1971 cuando entró la televisión en nuestra casa. Aquella primera televisión en blanco negro Vanguard de 24 pulgadas costó unas 24.000 de las antiguas pesetas, todo un dineral para la época. En aquellos años, uno no se encontraba con la casa totalmente amueblada como era bastante común hasta hace poco tiempo,  antes de la crisis. En un hogar de clase trabajadora, primero pagabas el piso y luego poco  a poco ibas haciéndote con las mejoras básicas del hogar: lavadora, nevera, televisión, etc. Algunas de las primeras películas que recuerdo haber visto en nuestra flamante nueva televisión fueron “La isla del Tesoro” (la versión clásica de 1934 con Jackie Cooper que vemos en el fotograma de la derecha) y “King Kong”, cuya foto que  adjunto es la misma que aparecía en la ficha de la película del Teleprograma. Casualidades de la vida,  aquella misma semana en que echaban en Sesión de Tarde “La isla del Tesoro” había comprado en la librería de la Pachi el libro de Stevenson  en la colección RTV Salvat. Me costo 25 pesetas. “King Kong” la vimos en una de aquellas sesiones de cine de la noche y para mi fue espectacular, grandiosa, mágica… Dos películas, una de aventuras y otra fantástica que me marcaron y se quedaron grabadas de manera indeleble en mi memoria. Cada semana comprábamos el Teleprograma, una pequeña revista semanal con formato de bolsillo que te daba cumplida información de toda la programación de la tele, uno de cuyos ejemplares (el del 6 al 12 de marzo de 1972) ilustra el inicio de esta entrada. Recuerdo que en mi casa mi hermano y yo  recortábamos las fichas de las películas que aparecían en la revista (adjunto una de ellas, abajo a la izquierda) y que fue entonces cuando empecé  a hacer mis primeros estudios y listas de películas con aquella tan letra bien perfilada por las intensas clases de caligrafía de la escuela (del Ave María) y que desgraciadamente con el paso de los años y la toma rapida de apuntes en la Uni perdí. 


Recuerdo que el Teleprograma contaba en sus páginas finales con una especie de fotonovela (género habitual en aquellos años) que tenía temáticas de lo más variado (aventuras, terror, suspense). Recuerdo algunas como “Persecución en la Jungla” (cuya portada del segundo episodio adjunto a la derecha), “La rosa negra”, “Un grito en la noche”, “El monstruo de Londres”, “Diamantes en el Sahara”, persecución de nazis, plantas carnívoras, druidas, pájaros asesinos teledirigidos, alguna del oeste, etc. Al principio el Teleprograma costaba tres pesetas, luego un duro y cuando ya lo dejamos de comprar allá por 1979 o 1980 costaba 15 pesetas. Como decía en la anterior entrada sobre la televisión, esta era una de nuestras escasas vías de escape o evasión. Eran tiempos en los que las películas y otros programas de la televisión tenían los conocidos rombos, y nuestro interés por esos programas, tenía ocho o nueve años, era inversamente proporcional a su clasificación siendo los espacios calificados con dos rombos los más interesantes: la mayoría de las pelis clásicas o de género (cine negro, terror, etc) de la noche así como la mayoría de las series también nocturnas estaban clasificadas. Cuantas películas y series habremos visto escondidos, agazapados en la oscuridad de la cocina ante la terminante prohibición familiar. 

A finales de 1971 se podían ver en la televisión, por la tarde,  programas infantiles como “La casa del reloj” (con los Chiripitiflauticos) y la serie de dibujos animados “Meteoro”, (una de las primeras series de animación japonesas que veríamos), series nocturnas como “Audacia es el Juego” o “Los Persuasores” (esta última con Tony Curtis y Roger Moore que vemos en la foto de la izquierda), los sábados por la noche, “Marcus Welby, doctor en medicina”, los domingos a la tarde el macromagazine “Siempre es Domingo” con Juan Antonio Fernández Abajo y Clara Isabel Francia, por la tarde en la UHF, “Zane Grey”, por la noche, “La Saga de Los Forsythe” y  “Crónicas de un Pueblo” con su inconfundible sintonía. “Siempre en domingo” se llamaría luego “Tarde para todos” (1972-73) y por último en 1974 “Todo es posible en domingo”. Este macroprograma de variedades estaba compuesto por diversos contenidos: música, humor, concursos, etc. Por estos programas desfilarían además de Fernández Abajo otros presentadores como Luciana Wolf, Tico y Marisa Medina o Kiko Ledgard, si,  el primer presentador del mítico concurso “Un dos tres”. En aquel macroprograma recuerdo haber escuchado a un cómico, un tal Joe Rigoli, Felipito Tacatún, que haría famoso aquello de “Yo sigo, por que eso esta chupau…”

El “Un dos tres” comenzó sus emisiones en abril de 1972 y fue uno de los programas de más éxito de la historia de la televisión, con sus secretarias minifalderas,  Kiko y Don Cicuta (interpretado por el actor Valentín Tornos, fallecido en 1976 y que vemos en la foto de la izquierda acompañado de sus compañeros de programa), la voz de los supertacañones y la inefable Ruperta. Los domingos por la tarde echaban una serie de vaqueros (en aquellos años estaba muy en boga el genero del western), “Los dos pistoleros”, (en 1973 llegaría “El Hombre del rifle” y en 1974 “La ley del revolver”) y por la noche comenzaron los inolvidables “Estrenos TV” (quien no recuerda su famosa sintonía donde cada domingo nos presentaba un capitulo diferente de Colombo, McCloud, Banacek o Mac Millan y esposa. A “Marcus Welby, doctor en medicina”  les seguirían en 1972 “Centro Medico” con el doctor Gannon interpretado por Chad Everett. Otras series de aquellos años serían las americanas “Cannon” (con el orondo William Conrad), “Hawai 5-0” y “Misión Imposible” o las españolas “Plinio” (con Antonio Casal)  y “Aventuras y desventuras de Mateo” (con Jesús Puente). La Sesión de la Tarde del sábado se convertiría en “Primera Sesión” en junio de 1972 (cuya caratula adjunto). Recuerdo otra película de ese año y en ese espacio que también me cautivó y que me volvería  cautivar veinte años después:  la versión de 1940 de “El Ladrón de Bagdad”,  con Sabu y Conrad Veit. Inolvidable. En la UHF nació, ese año, el programa de entrevistas y actuaciones “Estudio abierto” de José María Iñigo que por entonces lucia unos enormes e inconfundibles bigotes y en 1973, concretamente el 28 de marzo comenzaba otro espacio histórico, por su duración en antena: “Informe Semanal”, uno de los pocos espacios que aun continua en antena en la tele. 
Por otra parte continuaban los ciclos de películas, las Novelas y el “Estudio 1”, gracias al cual tuvimos la ocasión de descubrir extraordinarias obras literarias y teatrales a cargo de un extenso y valiosísimo plantel de actores y actrices, que no me resisto a recordar: entre los primeros José Bodalo, Fernando Delgado, Pablo Sanz, Jesús Puente, Jaime Blanch, Fernando Guillén, Manuel Galiana, Luis Varela, Emilio Gutiérrez Caba, Tomás Blanco, José María Prada, Andrés Mejuto, Víctor Valverde, Agustín González, Juan Diego, Álvaro de Luna, Estanis González, José María Caffarel, Ismael Merlo, Paco Valladares, Alfonso del Real, Manuel Alexandre, Manuel Tejada, Luis Prendes, Sancho Gracia, Manuel Dicenta, Manuel Gallardo, Valeriano Andrés, Pedro Osinaga, Pastor Serrador, Juanito Navarro, José Manuel Cervino, Francisco Morán, Julián Mateos, Nicolás Dueñas, Narciso Ibáñez Menta, José María Rodero, Carlos Larrañaga, Eusebio Poncela, José María Pou, Rafael Alonso, Juanjo Menéndez, Antonio Ferrandis, Alfonso Gallardo, Javier Escrivá, José Sacristán, Francisco Rabal, Manolo Gómez Bur, Alfredo Landa, Antonio Casal y José Sancho.  Entre las actrices Luisa Sala, Ana Maria Vidal, Inma de Santis, María Luisa Merlo, Amparo Baró, Nuria Carresi, Tina Sáinz, Lola Herrera,  Irene Gutiérrez Caba, Concha Cuetos, Gemma Cuervo, Mercedes Prendes, Marisa Paredes, María José Goyanes, Elisa Ramírez, María José Alfonso, María Silva, Aurora Redondo, Cándida Losada, Lola Lemos, Alicia Hermida, Fiorella Faltoyano, Mayrata O’Wisiedo, Charo López, Mari Carmen Prendes, María Luisa Ponte, Teresa Rabal, María Asquerino, Julia Martínez, Amparo Pamplona, Concha Velasco, Maruchi Fresno, Julieta Serrano, María Isbert, Mercedes Alonso, María Kosty, Carmen de la Maza, Marisol Ayuso, Mónica Randall, Victoria Vera, Maribel Martín, Emma Cohen, Verónica Forqué, Ana Mariscal, Silvia Tortosa, Rosa María Sardà, Ana Belén, Pilar Bardem, Emma Penella, y Julia Gutiérrez Caba. En la foto de la izquierda podemos contemplar a un buen puñado de estos (Bodalo, Osinaga, Merlo y Delgado, entre otros) en la obra “Doce hombres sin piedad”

1973 traería nuevos espacios como el concurso musical conducido por Miguel de los Santos “La Gran Ocasión” (un lejano precedente de Operación Triunfo, para que después algunos digan que inventan cuando está casi todo inventado), series como las españolas “Compañera te doy”, protagonizada por el entonces matrimonio formado por Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo, “Los camioneros” con Sancho Gracia o “Si yo fuera rico” con Antonio Garisa. En 1974 disfrutaríamos de los “Cuentos y Leyendas”  y “El Pícaro” de Fernando Fernan Gomez. En cuanto a series extranjeras a finales de 1973 llegaría los sábados por la noche  la serie “Kung Fu” con David Carradine (mi pequeño saltamontes…en la foto de la izquierda el pequeño saltamontes y su maestro)  y en 1974,   el sábado por la tarde la serie británica “Los Protectores” con  Robert Vaughn (en la foto superior derecha). El domingo a la tarde  echaban en la UHF “Las calles de San Francisco” con una singular pareja de policías protagonizada por un veterano Karl Malden y un jovencísimo Michael Douglas (en la foto inferior derecha). 

En horario que no logró recordar me acuerdo de haber visto en formato serie a “Sherlock Holmes” con Peter Cushing de protagonista. Inolvidable. Las tardes de cada día contaban con el espacio infantil “Un globo, dos globos, tres globos” con Maria Luisa Seco y los sábados por la noche desde 1973-74 se emitía “Señoras y Señores” programa de variedades dirigido de forma alterna por Lazarov y Quero y presentado por artistas como Victoria Vera, Fiorella Faltoyano, Blanca Estrada o Marisa Abad. También supuso el debut artístico de la posteriormente cantante Ángela Carrasco o de las vedettes Norma Duval y María José Cantudo como azafatas del programa, que acabarían ascendiendo también a presentadoras. 



Los años siguientes serán pródigos en cambios y novedades. En Junio de 1975 aparece el color en la televisión si bien la expansión de la televisión en color en los hogares será gradual, paulatina a medida que va desapareciendo el blanco y negro de las pantallas y se reduzca el precio de los televisores, inicialmente prohibitivo. En 1978 toda la programación de TVE se grabará y emitirá en color. Recuerdo de 1975 series del sábado noche como “El Inmortal”, siempre perseguido y huyendo como años atrás hiciera “El Fugitivo” de David Jansen o el inspector Kojak (Telly Savalas) y su inseparable pirulí, tal y como le vemos en la foto de la izquierda. El “Estudio abierto” de Iñigo en la UHF daría paso a su “Directísimo” en la Primera Cadena, esta vez la noche de los sábados. Quien no recuerda aquella velada con Uri Geller doblando cucharillas, tal y como aparece en una de las fotografías anteriores. Las tardes de los sábados, antes de la película, conocería a partir de entonces muchas series famosas, quizás la primera de una larga lista sería la serie de dibujos animados japonesa “Heidi” que comenzó en junio de 1975: Heidi, con Pedro, el abuelito, Clara y la señorita Rottenmeyer, todo un fenómeno de masas como lo sería dos años mas tarde otra serie de animación nipona, “Marco, De los Apeninos a los Andes”.
También este año se emitió otro éxito infantil: “Pippi Calzaslargas”. Tras “Heidi” vendría otra serie: “Nacida Libre” con Diana Muldaur y Gary Collins en el elenco protagonista. El domingo en la sobremesa se emitía la familiar y excesivamente edulcorada “La Casa de la Pradera” y más adelante la serie de supervivencia, “Los Robinsones Suizos”. Tras unos cuantos años de sequía en este género de documentales sobre la naturaleza, el amigo Félix nos deleitaría los lunes a la noche con “El hombre y la Tierra”. El espacio “Novela” se emitía hasta 1975 a las ocho u ocho y media de la tarde, a partir de este año pasaría a emitirse a las cuatro de la tarde. Esta ubicación apenas duraría un año ya que en 1976 volvería a su horario habitual.

En 1976 finalizaba el espacio de “Estrenos TV”, tras cuatro años en antena. Su hueco sería cubierto por series diversas como “Shaft” o “Las seis esposas de Enrique VIII” y más adelante por una serie española de grato recuerdo como “La Saga de los Rius”, y digo de grato recuerdo porque iniciaría una larga trayectoria de producción de excelentes series de época muy bien producidas y realizadas. Poco después se rescatarían las series de “Estrenos TV” también el domingo aunque en diferente horario bajo el título de “Misterio”. Este año comienza a construirse en la Cuenca de Pamplona el centro emisor de la Higa de Monreal. Nace en la UHF el espacio “La Clave” con José Luis Balbin, con una sesuda tertulia de expertos precedida de película alusiva al tema de debate y que desaparecerá en 1985. El espacio ocupado por el “Directisimo” de Iñigo, los sábados a la noche lo llenaría el programa de variedades “Palmares” presentado por la vedette Barbara Rey. Más tarde en 1976 y tras Informe Semanal en vez de un programa de variedades tendríamos un espacio de películas, el “Sábado Cine” en antena durante una década, hasta 1986. 

Para acabar esta segunda entrada dedicada a la televisión mencionaré el estreno de dos series españolas: “La señora García se confiesa”  escrita y dirigida por Adolfo Marsillach y protagonizada por Lucia Bosé y el propio Marsillach y  la serie “Paisaje con Figuras” dirigida por Mario Camus, con guiones de Antonio Gala que conoció una suspensión por orden gubernativa al parecer debido a la inclusión de un padrenuestro recitado en euskera en el capitulo dedicado a Juan Sebastián Elcano.

Por las calles de lo Viejo: calles Pozoblanco y Comedias (1975-2013)

Volvemos a un punto por el que ya paseamos cuando hablamos de la calle Zapatería, el Pozo de la Salinería, donde comienza la calle Pozoblanco, terminada la cual en el cruce con San Nicolás, proseguiremos por la calle Comedias. El nombre de la calle Pozoblanco se comienza a utilizar a finales del siglo XVII y principios del XVIII y hasta 1835 se le denomina como Barrio de la Población del Pozoblanco. Su nombre lógicamente procede del citado pozo que al parecer debió desaparecer a finales del siglo XIX. Se denominó como calle Pozoblanco hasta 1903 año en que cambió el nombre por calle del General Moriones. En 1937 se restableció su antiguo nombre. La calle de las Comedias fue el título que le dieron los pamploneses a la antigua calle de las Sederías por existir desde principios del siglo XVII la llamada Casa de las Comedias o primer teatro fijo de la ciudad. En 1877 se le cambió el nombre por Dos de Febrero, denominación que perduró hasta 1900, volviendo nuevamente a llamarse Dos de Febrero desde 1903 a 1936, en que se llamó calle de Comedias a esta y la de Pozoblanco, restableciéndose los títulos de Comedias y Pozoblanco en el año 1937. 

Iniciamos nuestro paseo en la calle Pozoblanco, por el lado izquierdo de la calle. El primer comercio que encontrábamos allí, desde hace décadas, era el Comercio San Fermin, otro histórico del comercio de Pamplona desgraciadamente desaparecido. El comercio se fundó en 1891 por un comerciante catalán, José Trias Comabida que incluso llegó a registrar la marca del comercio  incluido el logotipo con la imagen del santo. En 1951 adquirió en traspaso el negocio el comerciante Bernardo Eraso Soto que años antes había abierto, junto a su mujer Ubalda Perurena un comercio textil de caballero en el nº 3 de la calle Eslava, Confecciones Eraso. El traspaso no incluía la marca,  de forma que Bernardo tuvo que cambiar durante un tiempo el nombre de la tienda por el de “Gales” hasta que consiguió hacerse con la marca de “Comercio San Fermín”. Dicen sus nietos que la compra de la marca le costó más que el traspaso. Esta tienda, como la de Eslava, también era de textil caballero (al principio tuvo ropa femenina pero por poco tiempo), cadete y niño, además de trajes de primera comunión. Muchas generaciones de pamploneses han pasado por esta tienda para hacer la primera comunión. A Bernardo le sucedieron sus hijas Sagrario, Pilar y Delia Eraso y a estas, al comienzo del nuevo siglo, sus nietos Alfonso, Blanca y Anuska. En el año 1996, la tienda de la calle Eslava se trasladó al nº 42 de la calle Zapatería, mientras se mantenía la actividad en Pozoblanco 1. En el año 2011 cesaba la actividad del comercio después de 120 años de historia. Durante poco más de un año continuaron en el local de Pozoblanco Blanca y Anuska centrándose en prendas, sobre todo camisetas y polos con la marca San Fermin. Hoy en su lugar está la zapatería Kamina.

Tras el Comercio San Fermín estaba, entonces, la Pastelería Viuda de Arrasate. Fundada en 1888 por Esteban Arrasate y Francisca Ciganda, la pastelería Arrasate pasó a llamarse Viuda de Arrasate al fallecer Esteban y quedar al frente del negocio su viuda. Hasta su cierre, hace ya casi una década, estuvo al frente de las pastelerías, cafeterías y obradores María Teresa Arrasate. Hoy alberga el único Taberna de la calle. Tras Arrasate hubo hasta hace unos años un pequeño establecimiento de Taberna que hoy alberga la inmobiliaria Fisterra, luego estaba la Relojería Moreno que tras su cierre, hace más de una docena de años, ha conocido diferentes comercios, el último la perfumería de bajo coste Equivalenza. A continuación estaba la trasera del Banco de la  Vasconia de la plaza del Castillo, la tienda de lanas Phildar, la joyería Roldan, hoy Tavatha, Tejidos Cedosce y la joyería Arjoy, luego Pavana y hoy Código y por último Almacenes Rafael, desde hace mucho tiempo Kata. La calle acababa en la esquina con san Nicolás con la tienda de Deportes Arana. En este tramo y lado de la calle estuvo la pastelería del Café Suizo. Me detendré un momento en el Café Suizo dado que una de las fotos de esta entrada refleja la que sería posiblemente una de sus últimas estampas, pues data del año de su cierre, 1952. El Cafe Suizo estaba ubicado en el nº 37 de la plaza del Castillo, desde el año 1844, siendo el decano de los cafés de Pamplona. Fue fundado por los suizos Matossi y Fanconi, que cité cuando hablaba  del origen del pacharán Baines en la Rochapea. Ellos son también responsables de la introducción del llamado bollo suizo, ¿quien que tenga algunos añitos no ha comido alguna vez de niño un bollo suizo con una fina tableta de chocolate, si, de las de antes?. El Café Suizo fue, además, uno de los lugares frecuentados por Hemingway. En 1952 dejó paso al Banco de Bilbao, donde después estuviera el Banco de Comercio y hoy el restaurante italiano La Tagliatella. También en este tramo, en el nº 15, está la sede de una de las instituciones centenarias y emblemáticas de la ciudad, el Orfeón Pamplonés. 

Comenzando por Comedias, en la esquina de esta calle y San Nicolás encontramos el bar restaurante Dom Lluis, que yo recuerdo  desde hace muchos años, al menos más de 30 años, cuando lo gestionaba el padre de los hermanos Martín Torices, a continuación estaba  la carnicería Reparaz que luego ocuparía otro carnicero, Julian Solano, y que hoy es un kebab, seguida por la joyería Esparza, luego Quindiowoman, el Bar Burgalés, las 3 Zetas, si bien su razón social era Marroquinería Anel y se dedicaba sobre todo a la venta de carteras, cintos, bolsos y otro tipo de complementos. Me detendré un momento en este establecimiento. Las 3 Zetas fue fundada en el año 1873 por Gregorio Pérez para la fabricación de botas de vino. Al principio se llamó Iglesias y Pérez, luego el hijo del fundador llamó a la empresa Las 3 ZZZ ya que el fundador tuvo en 1911 trillizas o “zagalas”. la empresa estuvo ubicada primero en la calle Comedias, luego en la calle de Carmen y por último en la carretera del Puente de Miluce, su ubicación actual. En la foto de Vicente Galbete de 1965 vemos la tienda de las 3 ZZZ, donde se puede ver además la citada denominación social de Iglesias y Perez. Hoy la tienda poco o nada tiene que ver con la original. Tras las 3 ZZZ venía el bar Noe, la joyería Perez Alfaro, hoy Joyería Oscar Gracia, Tejidos Unzu Got, regentado por unos tios de Joaquín Ciga Unzu, hoy en su lugar esta el Bar La Comedia, la bisutería Cilveti, que tras su cierre sería ocupada por la zapatería infantil, Colores y más tarde hasta este año la tienda de ropa Mirage, más adelante estaba Totos, más tarde y durante mucho tiempo ocupada por la relojería Oclock y que hoy ocupa  una heladería, otra más, Tejidos Bastida, más tarde Perejil, Noa y hoy Ruhna, Bou MG, luego Sol y Luna, Ruhna y hoy un chino y por último la papelería Comedias 23, en el lugar desde hace casi 30 años.

Por el lado derecho, comenzando por la esquina donde estaba la sombrerería Aznarez nos encontrábamos  a continuación con Lanas Lanfil, abierta en 1978, solo como tienda de venta de lanas para labores que aun pervive en su segunda generación y que ha ido incorporando con el paso del tiempo otros productos como interiores de señora y caballero, Tejidos el Búfalo, otro comercio histórico cerrado. Su dueño hasta el cierre era Juan Liceras Rodriguez, de San Sebastián. Cerró la tienda en el año 2007, al igual que  hizo con la tienda de Donosti, en la calle Garibay. La primera fábrica de gabardinas e impermeables El Búfalo se abrió el 1 de agosto de 1941 en la calle Misericordia de Donosti y la fundaron su padre y su socio, el señor Gómez. Fabricaban y vendían en sus tiendas propias, además de Pamplona y San Sebastián también tenían tiendas en Burgos, Bilbao y otras ciudades españolas. Aun recuerdo a mediados o finales de los años 60 su enorme rotulo luminoso sobre alguno de los tejados de la plaza del Castillo. Por cierto, no el era un búfalo el animal, sino un bisonte. 

Este local sería ocupado en los últimos años por la marca DC Shoes y actualmente por la tienda de cosmética Trendy Make Up. Tras El Búfalo estaba la Perfumería Miss, con Alfonso Garcia, al frente, hoy el local que ha albergado durante algunos años la inmobiliaria Norte y Sur está vacío, luego venía la carnicería Itarte, otra más, pues yo recuerdo haber visto carnicerías Itarte al menos en otras dos calles de lo Viejo: San Antón y Mercaderes. En los últimos años en ese local hubo que yo recuerde una tienda de discos, se llamaba Tipo, asi como suena, una tienda de ropa, One Man y desde hace unos años una tienda de ropa y complementos regentada por una ciudadana oriental. 

A continuación estaba y está Calzados Monaco, en el lugar desde hace más de treinta años, actualmente con los hermanos Manero al frente, Perfumeria Lyana, recientemente desaparecida, la Ferretera Navarra, cuya tienda en esta calle se conocería desde 1990 con el nombre de Krisketa. La Ferretera Navarra se fundó en 1946 como comercio de ferretería, por el padre de Carlos Garaicoechea, su padre, recordemos también fundó la conocida carpintería de la Rochapea a la que aludí cuando hablé de la Avenida de Marcelo Celayeta en 1967. En el año 1990 se reformó la ferretería de esta calle, eliminando los artículos de ferretería general y menaje, sustituyendolo por una amplia exposición de artículos de manillería, tiradores, herrajes y accesorios de baño. Tras Krisketa estaba Cafes Puy, hoy Cafes Bruno, en medio estuvo un tiempo Diseños Bokart y hoy, desde 2007, Minx (en el piso superior el restaurante Amóstegui) y a continuación la tienda de pequeños electrodomésticos Zapateria Amorena, fundada en 1938 por el padre del actual propietario, Miguel Bretos Alemán en la calle García Ximenez. Luego paso en 1943 a la calle Comedias y desde 1948 en su emplazamiento de Pozoblanco. En las primeras décadas del siglo estuvieron en ese lugar los Almacenes de Martín Ostiz.

Comenzando por Comedias en la esquina estaba en los años 80 Tejidos Carreta; Esta esquina ha conocido diversos negocios, que yo recuerde la tienda de chucherías Krispeta, la tienda Indigo y hoy alberga una de las dos heladerías Larramendi, a continuación estaba y está desde inicios de los 40 la Joyería Xuan de Juan Zaragueta, que aun permanece abierta, el Cafe Roch, que abrió sus puertas el 11 de junio de 1898. Fue fundado por el lesakarra (de origen catalán) Eugenio Roch Duquet. Al principio acudían a él artesanos y pequeños propietarios de la zona. Eugenio Roch emigró a América en 1929 y se quedaron al frente del negocio cuatro de sus siete hijos. Hasta 1950 en que queda reducido a su forma actual el Café contaba con sotano y tres pisos superiores que albergaban la cocina, un salón de juego y una sala de reuniones para mujeres.  En 1984, en apenas seis meses fallecieron los tres hermanos Roch que todavía vivían (Pascuala, Domi y Pablo) y el negocio se traspasó a tres jóvenes, Victor, Daniel y Mari Carmen,  que quisieron mantener el café tal y como lo encontraron. El local mantiene su mobiliario original, la mayoría procedente del desaparecido Café Lardeli, en el que destacan las mesas de marmol con sus patas de hierro colado o su barra también de marmol y sigue siendo refugio de estudiantes, bohemios y artistas. Tras el café Roch estaba la tienda de deportes Cuatro Estaciones de Pedro Lizarraga y que hoy alberga la tienda de ropa Komedias Bidean que regenta su hijo. Recuerdo que entre una y otra hubo allí a finales de los 90 y comienzo del nuevo siglo otros negocios de corta existencia como El Dulce Alivio o una tienda, una franquicia de muñecos de peluche, montada por la misma persona que abrió la bisutería Spleen en la calle Estafeta. 

En la foto de José Luis Zuñiga que abre la entrada y que data de 1988 podemos ver en este local una zapatería “Tacones”, pone en su rotulo. Queda, además, un rótulo en banderola de otra zapatería anterior, Calzados Jucal. A continuación estaba Calzados Biarritz, de la familia Erviti, que hace un par de años dió paso a la zapatería Ramón Duran y que hoy alberga el establecimiento de hostelería El patio de las Comedias, luego estaba la librería Xalbador (que también se ve  en la foto del inicio), hoy con el nombre de Elkar Comedias, antes que ella hubo en su lugar una tienda de mobiliario de baños, Tejidos Marpa (vease la citada foto), regentada igualmente por la familia Martín Torices del Bar Dom Lluis (en su lugar hubo diferentes negocios, una oficina de envío de dinero, una tienda Dorotennis creo que se llamaba hasta hace dos años que se instaló la tienda de ropa joven Pijipi), la zapatería Abarketa de Angel Mari Segura (dueño de Calzados Yorkal en la calle Mayor), luego Shark montada por Juan Cervera que en aquellos años había abierto en la calle Zapatería,  Tutua (de moda surfera), la tienda de tallas grandes Sabela Mourelle (montada por un donostiarra), y ahora la tienda de complementos Why not. En este tramo, concretamente en el nº 14 de la calle estuvo también durante más de 25 años, desde 1974 a comienzos del nuevo siglo, la peña Muthiko Alaiak, fundada por Ignacio Baleztena, recuperadora de muchas tradiciones y danzas de la tierra. Y también en el nº 14 está el “euskaltegi” más antiguo de Navarra, que comenzó  a dar sus primeras clases de euskera, en este lugar, en fechas tan tempranas como 1972, en pleno tardofranquismo.

Fotos: Foto de la calle Comedias de 1988 de Jose Luis Zuñiga, Foto del Café Suizo de 1952 de J.J. Arazuri en Pamplona Calles y Barrios, Foto de Vicente Galbete de 1965 también en la citada obra de Arazuri