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El Segundo Ensanche de Pamplona (1920-2013)

Tras más de dos meses de obligado silencio (me ha tocado vivir unas trágicas circunstancias familiares) vuelvo a retomar este entrañable cuaderno de memorias. Y en esta ocasión sigo recorriendo los diferentes barrios de la vieja Pamplona. Si en la última entrada me detenía en el Primer Ensanche o Ensanche Viejo, en esta ocasión me ocuparé del Segundo Ensanche o Nuevo Ensanche. Del Segundo Ensanche de Pamplona tengo algunos viejos recuerdos, vinculados fundamentalmente a mi infancia y adolescencia, plasmados muchos de ellos en las páginas de este blog: los cines, casi todos, hoy en día cerrados (Rex, Olite, Avenida, Alcazar, Mikael, Carlos III, Gayarre y los salones Loyola y Champagnat), las salas de juego (Caleidoscopio, Carlos III, Príncipe de Viana),  el ambulatorio General Solchaga, el único que había en los años 60 y 70 en la ciudad y al que teníamos que ir cuando nos poníamos enfermos, el Instituto de Higiene de la calle Leyre (donde te ponían, de vez en cuando, alguna vacuna), el parque de la Media Luna, los Institutos de la plaza de la Cruz, donde estudió el bachillerato mi hermano e  hice yo la selectividad, la vieja estación de autobuses, la avenida de la Baja Navarra, en aquellos años avenida del general  Franco, con sus dos plazas circulares (la del Príncipe de Viana o Circular y la de Mola), la vieja estación del Plazaola-Irati en cuyo solar se construiría mucho más tarde (estuvo muchos años el solar vacio) el actual edificio del Insalud y la Seguridad Social  y detrás sobre las antiguas vías se construyeron en los años 60 las nuevas  casas de Yanguas y Miranda, frente al antiguo solar de las barracas. Como en otros barrios haré un breve repaso de su nacimiento y desarrollo, con especial hincapié en los últimos cincuenta años (la mitad de las fotos pertenecen a este período).

El Segundo Ensanche se empezó a construir tras el derribo de las murallas que constreñían  a la vieja ciudad histórica, en 1920. No fue un proceso fácil sino todo lo contrario,  muy largo y laborioso. Además de las murallas estaba la prohibición de edificar “fuerapuertas”. Los militares solo dejaron construir la vieja carcel (derruida hace poco) dentro de lo que entonces se llamaban las zonas polémicas. El Hospital y el Manicomio se construyeron en los límites del término municipal. En 1905 se consiguió permiso para ensanchar los Portales de la ciudad, no obstante el permiso para construir el Ensanche se condicionaba a erigir otra muralla desde la Ciudadela por la Cruz Negra, Fuerte del Príncipe  hasta la zona de Beloso. La población seguía creciendo y la ciudad seguía sin poder crecer.  En 1914 llegó el permiso para el derribo de las murallas. El 25 de julio de 1915 se derribó la primera piedra, concretamente en el Baluarte de la Reina, que estaba aproximadamente en la actual Avenida de Carlos III, un poco más arriba de Cortes de Navarra. Tendrían que pasar aun cinco años más hasta que el 29 de noviembre de 1920 se colocó la primera piedra del Nuevo Ensanche, concretamente en el nuevo muro de contención de la bajada de Tejería sobre el que se construiría en 1922 la plaza de toros actual. El Segundo Ensanche se construyó según proyecto del arquitecto Serapio Esparza y siguiendo el modelo del ensanche barcelonés. Constaba de 96 manzanas y tenía una extensión de 890.000 m2.  El chalé de Martinicorena que vemos en la primera fotografía de la izquierda de este párrafo, terminado en junio de 1922, y situado en lo que después sería la calle Arrieta fue la primera casa construida en el nuevo Ensanche. 



Tradicionalmente se distinguen dos fases en la construcción del  Segundo Ensanche. Una primera fase que se extiende desde 1920 hasta 1930, según otros hasta  el final de la guerra,  en que se construye  casi desde el límite  con la ciudad histórica y hasta la actual avenida de la Baja Navarra y una segunda fase que va desde 1940 hasta 1957 en  que se construye en la zona situada desde la citada avenida hasta su actual limite, en la zona de los Caídos, y que hasta los años 40 eran todavía campos de cultivo. La primera parte de este Ensanche ha sufrido muchos cambios pues inicialmente contaba con bellos chalets y  palacetes junto a algunos edificios de tres o a lo sumo cuatro plantas, como la Casa Galarreta (que encabeza esta entrada) o la Casa de Lopez (primera foto de la entrada a la derecha) construidas en la actual plaza de Príncipe de Viana (también conocida como plaza Circular). Con el tiempo esos viejos y ostentosos chalets y palacetes de los que hubo abundantes ejemplos en calles como Beragamin (2ª foto de la entrada a la derecha) Arrieta o Paulino Caballero fueron quedando aislados entre grandes edificios y sucumbieron a la piqueta en los años 60 y 70. La segunda parte de Ensanche con edificios más altos apenas ha sufrido cambios en estos años y se mantiene casi tal y como entonces. Derruidas las murallas por su flanco sur y descartado el proyecto de Ensanche de  Julian Arteaga que proyectaba mantener cerrada la plaza del Castillo, se derribó el viejo Teatro Principal que taponaba la comunicación de la plaza del Castillo y nació la avenida de Carlos III (que vemos en la 3ª foto de la entrada a la izquierda), debiendo resolver además las nuevas fachadas del Palacio de Diputación y del Crédito Navarro. De estos proyectos se encargaron en los años 1931-32 los hermanos Yarnoz, responsables también de la construcción del nuevo Teatro Gayarre. Carlos III sería la primera gran avenida de la ciudad y eje principal del nuevo ensanche junto a la entonces avenida de Francia. En la foto de la avenida que data de 1930, vemos ésta todavía sin el Monumento a los Caídos y a la derecha de la foto la conocida como Casa Doria que ocupaba toda la manzana existente entre Carlos III y Paulino Caballero y que fue una de las primeras en erigirse en esta zona del Ensanche, aproximadamente siete años antes. Otra de las casas más antiguas del Ensanche fue la Casa del Catedrático o Casa de Barasoain, en la esquina de Carlos III con Roncesvalles cerca de la plaza de Toros. En fotos posteriores a la de Carlos III vemos la confluencia de Paulino Caballero y Leyre, con el  bello edificio del Colegio Notarial  al fondo, la avenida de Roncesvalles (se percibe en su lado izquierdo el primitivo remate de la Vasco Navarra) y la muy poco transitada calle Paulino Caballero, todas ellas pertenecientes  a los años treinta. Junto a ellas, a la derecha abajo, contemplamos otra instantánea de esta misma calle pero del año 1952, de Arazuri en la que se percibe a su izquierda la trasera del Coliseo Olimpia y a su derecha restos, en ese tramo, de la primitiva Casa Doria que darían paso un año y pico más tarde a la oficina principal del Banesto en Pamplona.


En esa primera etapa se construyeron en el Ensanche aparte de edificios de viviendas, colegios, industrias, talleres, iglesias, parques y estaciones. Los colegios de los Escolapios y Salesianos (proyectados por Victor Eusa y Serapio Esparza respectivamente) datan de los años 20. De esa misma década data la fábrica de Calzados López situada en la manzana de la calle Amaya con Arrieta que vemos en la foto de la derecha del párrafo, de Javier Gallo, de 1965. En 1925, la compañía de seguros La Vasco Navarra (obra también de Eusa)   pasa de la calle Navas de Tolosa a la avenida de San Ignacio. El edificio sufriría una transformación y ampliación, en su cúspide, en el año 1943, a cargo del mismo arquitecto, suprimiendo la escultura de Palas Atenea y erigiendo una planta más. En 1979 colocaron el primer gran reloj-termometro electrónico de Pamplona. En el año 2000 la compañía de seguros dejaba el edificio. Muy cerca de La Vasco Navarra se empezó a construir también en los años 20 la actual Iglesia de San Ignacio (la 1ª foto de la izquierda de este párrafo). Igualmente de estos años es  el colegio del Servicio Doméstico que vemos en la citada foto de Javier Gallo, un poco antes del edificio de Calzados López, y que se había trasladado en 1927, de su ubicación original en la  calle Tejería, a la calle Amaya.  En el año 1932, la zona asilvestrada conocida como Media Luna, muy cerca del Fuerte de San Bartolome,  lleva camino de convertirse en parque urbano. En 1935 se construyó el actual muro de contención hacia el río y la ripa de Beloso y entre 1937 y 1946 se convirtió en el segundo gran parque de la ciudad, tras la Taconera. Cerca, donde hasta hace poco estaba el parque de bomberos (se instaló aquí en 1958), trasladado a Trinitarios hace unos pocos años, estaba la perrera, parque de desinfección y garaje de coches mortuorios municipal. Hace un par de años se derribó, para construir viviendas de lujo, la manzana Leyre-Amaya-Teobaldos-Olite, más conocida como las  Casas Baratas. Estas casas, que vemos en la 2ª foto de la izquierda del párrafo,  fueron construidas también  en esta época, concretamente en 1927, por Andrés Gorricho, fallecido en 1953 y responsable de la construcción del muro de contención de la actual plaza de Toros y de un buen número de casas unifamiliares de la Chantrea.

En 1934 se inauguró la vieja estación de autobuses que serviría a la ciudad hasta los primeros años del nuevo siglo. En una zona más periférica se construyeron en estos años los chalets de la Media Luna y junto al Seminario la Colonia Argaray que se alejaban de los estilos arquitectónicos de los chalets y palacetes del resto del Ensanche, con influencias de otros países para ofrecer una arquitectura mucho más local. Hay que destacar que buena parte de los edificios más emblemáticos del Ensanche o son obra de Victor Eusa, o de Jose Yarnoz o de Serapio Esparza. Del primero cabe señalar además de los citados anteriormente el Seminario Conciliar (1931), convertido durante la guerra civil en el hospital Alfonso Carlos, que atendería a más de 30.000 heridos en la contienda y que llegó a albergar en los años 60 a un millar de seminaristas, el colegio de los Maristas (1955) que se trasladó desde su primitiva ubicación en el primer ensanche a esta gran manzana de la avenida de Galicia o edificios como el de Seguros Aurora en la esquina de San Ignacio con Bergamin, el de la Cafetería Bahía en Garcia Castañón (que vemos a la izquierda junto a este párrafo) o diversos palacetes construidos en esta época. De Yarnoz son los institutos de la plaza de la Cruz (1944) o la iglesia de San Miguel (1954), esta en comandita con Eusa. El Gobierno Civil en la actual plaza de merindades se empezó a construir en 1934 si bien como consecuencia de la guerra no se finalizó hasta 1941 con la participación de un buen número de arquitectos, Alzugaray, Esparza, Eusa, etc. Esta plaza tuvo como otras calles y plazas del Ensanche diferentes nombres a lo largo de su historia: Plaza Primo de Rivera, Pablo Iglesias (1931), Mola (1937) y Merindades (1979). Del arquitecto Serapio Esparza son igualmente buen número de edificios de viviendas del Ensanche o colegios como el Vazquez de Mella, de la calle Teobaldos (1934).

La Avenida de Francia, principal eje viario del Ensanche y uno de los más importantes de la ciudad era conocida oficialmente así  desde al menos 1923  y hasta 1927 año en que  vio cambiar su nombre, pasando a llamarse avenida de Alfonso XIII, en 1931 Galán y García Hernández  y desde 1937 y hasta 1979 avenida del general Franco. Este año estuvo a punto de llamarse Avenida de Ultrapuertos, -por la sexta merindad navarra-,  pero prevaleció la actual denominación. Al otro lado de esta avenida comenzaría construirse a partir de 1937-40, la segunda fase del Ensanche. Al igual que pasa con otros topónimos como el paseo Valencia o la plaza de la Argentina, a los más viejos del lugar es probable que se les pueda escapar, de vez en cuando,  eso de avenida de Francia. Donde actualmente está el ambulatorio San Martín antes General Solchaga proyectado en 1951 por Eduardo de Garay estaban las cocheras del Irati. Este tren se trasladaría en 1950 a la nueva estación del Plazaola de Conde Oliveto. La primera estación del Plazaola estaba aproximadamente donde está el edificio de Sindicatos de la Avenida de Zaragoza. En 1948 se inauguraba la flamante nueva estación, justo enfrente de la estación de autobuses. Poco tiempo disfrutaría este ferrocarril  del equipamiento ya que, como he señalado en la entrada dedicada al Plazaola, ésta dejaría de funcionar en 1954 (el Irati en 1955), levantándose sus vías en 1958. En junio de  1973 se derribaría la estación del Plazaola,  permaneciendo durante más de un década el solar vacío hasta la construcción del edificio de Osasunbidea. Ilustran este párrafo tres fotografías: la 1ª de la izquierda, de Rafael Bozano de 1973, con el edificio de la vieja estación derruyéndose, la 1ª de la derecha de Galle, de 1975, con el edificio ya derribado y el solar vacío tal y como estaría durante bastantes años, y por último la tercera, sin filiar, aunque probablemente de mediados o finales de los 60 (El edificio Plazaola 2 de Rafael Moneo es de 1968) en la que observamos la vieja estación del Plazaola, las nuevas construcciones de Yanguas y Miranda erigidas sobre las antiguas vías del ferrocarril  y al fondo de la foto uno de los cuarteles de los militares en la zona que ocuparían durante décadas las barracas de San Fermín.

Y es que hasta los años 70 la calle Conde Oliveto terminaba abruptamente en unas edificaciones militares situadas en la calle Yanguas y Miranda (tal y como podemos comprobar en la foto de la derecha del año 1966) y  a las que ya  he aludido tanto en el anterior párrafo como  en la última  entrada del blog centrada en el primer ensanche, unas edificaciones militares rodeadas por una tapia y que se extendían prácticamente desde la calle Estella y hasta las inmediaciones de la plaza de los Fueros (construida en 1974), ocupando también como he dicho  el espacio que serviría para ubicar durante muchos años las barracas. En el resto de fotos que ilustran este párrafo vemos a la izquierda en la foto de 1968, de Eusebio Mina, la entonces estrecha calle Yanguas y Miranda entre tapias, a la izquierda de la foto  la tapia de los Cuarteles Militares, y a la derecha de la foto la  tapia de las vías del Plazaola, y en  la derecha del párrafo podemos observar una foto de 1953, con las vías del viejo  tren en primer plano. Recordemos, por otra parte, que en 1966 se inauguraba siquiera simbolicamente la avenida del ejercito, avenida que se abriría al tráfico en 1971 al derribar el lienzo de muralla que lo cerraba en las proximidades del portal de la Taconera y que conectaría el Ensanche, el centro de Pamplona con San Juan.


He citado de pasada el ambulatorio General Solchaga (a la izquierda, su fachada principal). En efecto, recuerdo durante mi infancia haber acudido a la consulta del doctor Aguinaga. En este edificio estaban los médicos de familia y también los especialistas:  el doctor Gortari, Rebollo y tantos otros. Recuerdo aquellos largos pasillos pintados de colores claros: blanco, verde o marrón claro, atestados de gente, personas mayores, madres con sus hijos,  largas esperas en aquellos incómodos bancos de madera, las enfermeras entrando y sobre todo saliendo de los despachos médicos para llamar al siguiente y un  gran  temor. La verdad siempre tuve pavor a los médicos y a las enfermeras y sobre todo a las inyecciones. No se porque pero tenía  un reverencial temor al dolor y a la enfermedad a pesar de que en aquellos tempranos años de mi infancia  fuese acompañado de mis padres. Aquel lugar tenía además de una inquietante atmósfera un peculiar olor, imagino que a medicinas, alcohol o desinfectantes. Recuerdo con nitidez un desmayo que tuve frente al ambulatorio, acompañado por mi madre, después de una extracción de sangre en el centro allá por el año 1975 o 76. 

Justo al lado del ambulatorio, dos años después de su construcción, en diciembre de 1952 se inauguraba la iglesia de San Francisco Javier (en la foto de 1951 vemos las obras de su construcción). En 1948 se habían inaugurado el segundo Mercado Municipal de la ciudad y los Aseos Públicos del Ensanche en la calle Tafalla. Y más al fondo, en ese mismo año, se había empezado a construir el Monumento a los Caídos, obra conjunta también de Yarnoz y Eusa, inaugurado por Franco en 1952. Los edificios más próximos de Conde de Rodezno, algunos de ellos obra de Luis Felipe Gaztelu, como el de la foto de la derecha (de Cia, 1948) que se encuentra en plena construcción se acabarían durante esos años. Eran edificios de estilo clasicista destinados a la alta burguesía de la ciudad. Aunque para 1950 ya estaba construido buena parte del parcelario de esta segunda fase del Ensanche, entre 1951 y 1958 había todavía manzanas sin cerrar: así la calle Aoiz (1952), Mártires de la Patria (hoy Castillo de Maya)  (1953), la plaza Conde de Rodezno o Gonzalez Tablas (1957) y algún otro edificio suelto como el Edificio Periodistas (1957). El conservatorio Pablo Sarasate situado en la calle Aoiz se construiría en  el año 1961.

A lo largo de los años 60, 70 y  80 les llegaría la hora a numerosos chalets  y edificios de la primera fase del Ensanche. En 1964 se derribaba el hermoso edificio del Colegio Notarial de la calle Leyre, al que hemos aludido anteriormente, en 1970 se demolía un edificio en la confluencia de la avenida de San Ignacio y Fernandez Arenas, en 1974 se dinamitaba el edificio de las Hiedras (de 1927)  en plena avenida de Franco (1ª foto a la izquierda del párrafo datada en 1966  y 1ª foto  de la derecha correspondiente al momento de la explosión), en 1975 le tocaba el turno a antiguo chalet de Muniain (construido en 1929) y a otras construcciones anexas (la clínica del doctor Alcalde, el chalet de Lasaga, etc), y en cuyos solares se inauguraría algunos años más tarde el moderno edificio de la CAN (1978) solar que podemos ver en la 2ª foto de la izquierda, luego le tocaría al vecino edificio de la Mutua de Pamplona  (1ª foto del siguiente párrafo,  de  de Zuñiga (1977) para igualarse con el moderno e impersonal estilo arquitectónico imperante de la cercana Caja de Ahorros de Navarra y así sucesivamente sobre todo en calles como Arrieta, Paulino Caballero y Leyre,  Carlos III, precisamente en aquellas vías en que más habían proliferado los viejos chalets y palacetes del inicial segundo ensanche de Pamplona. También se derribarían viejos edificios de 2 o 3 plantas, con talleres en sus bajos, como los de la 1ª foto de la derecha  del siguiente párrafo situado en el cruce de Paulino Caballero con Arrieta y que data de 1971. Era el irrefrenable signo de los tiempos que ponía fin a toda una época. En 1980 cerraba sus puertas la vieja gasolinera de Unsain, abierta en la plaza de Merindades desde 1934 y cuyo local sería ocupado por la nueva oficina central del Banco de Bilbao, instantánea que recogió Zuñiga ese mismo año.


A finales del pasado siglo se construyó un aparcamiento en la segunda parte de la avenida Carlos III, la que parte de Merindades y se extiende hasta Conde Rodezno. En el año 2000 se peatonalizaba ese mismo tramo, adquiriendo la zona un inusitado auge comercial. Dicha peatonalización se completaría en el año 2006 con la construcción de otro aparcamiento subterráneo (este solo para vecinos) en la zona de Roncesvalles y la posterior reurbanización del primer tramo de la Avenida. Nuevas peatonalizaciones y reurbanizaciones tendrían lugar en los años siguientes en otras calles del Ensanche, lo que ha contribuido, en muchos casos,  a mejorar su imagen y tránsito.

Fotos: Fotos de Jose Joaquin Arazuri, Javier Gallo, Rafael Bozano, Galle, Zuñiga, Cia y Eusebio Mina, datadas en el texto de la entrada y publicadas en los libros de Arazuri, “Pamplona, calles y barrios”.