Crónica negra del Viejo Pamplona: El crimen de Miranda de Arga (1955). La última ejecución por garrote vil en Pamplona (1957)

En esta sección que  inauguré hace tiempo,  con el famoso Crimen de Velate, tendrán cabida aquellos sucesos de la abultada crónica negra de nuestra comunidad y que causaron una importante conmoción en la opinión pública de aquellos años. Al repasar el año 1924 ya hablé también de otro suceso: el crimen de Beruete que terminó  con el ajusticiamiento por garrote vil de los tres hermanos Goñi por el asesinato del carbonero Martin Aizcorbe. En esta ocasión les recordaré el tremendo crimen de Miranda de Arga acaecido el 7 de noviembre de 1955, por el cual los hermanos Celaya fueron ejecutados mediante el procedimiento del garrote vil por el brutal asesinato a golpes  de sus padres y hermano a causa de una herencia. Fue la última  de las ejecuciones por garrote vil que tuvo lugar en nuestra ciudad; de dicho suceso se va a cumplir nada menos que su 60º aniversario. Los hechos fueron recogidos brevemente por la prensa de la época, de ahí que la información proceda sobre todo del texto de la sentencia y algunos detalles del libro de Eladio Romero García “Garrote Vil”. Lo espeluznante del caso hizo que provocase un gran impacto en la opinión pública de entonces. En Octubre de 1955, José Celaya y Trinidad Pardo comunicaban a sus hijos, labradores de profesión que dejaban las tierras a uno de los hermanos, de 28 años de edad, Domingo. Los otros tres hermanos reaccionaron hostilmente contra la decisión paterna y uno de ellos, en una carta conminó a los otros dos  a hacer algo para cambiar dicha decisión: “A ver si hacemos algo entre todos, que yo creo que haremos si no es a las buenas a las otras” decía el texto de la misiva.

La tarde del día anterior al asesinato, el 6 de noviembre,   los hermanos homicidas, Cirilo y José María  se encontraban en un bar del pueblo “jugando y merendando con otros amigos”. El tercer hermano estaba haciendo la mili en Pamplona. En el bar se hallaba también  el hermano heredero, Domingo, pero no cruzaron una palabra con él. A la una y cuarto de la madrugada, Domingo  abandonaba el bar hacia casa de sus padres, donde dormía. Cuarenta minutos después, los dos hermanos homicidas  recorrieron el mismo camino que Domingo y fueron a la casa familiar. Accedieron a ella por la cuadra y cogieron “una barra de hierro y un palo o mango de azada”. Posteriormente, entraron en la habitación de su hermano. Tras encender la luz, uno de ellos descargó sobre él “un contundente golpe con la barra de hierro en la cabeza o en el cuello”. Los padres, al oír los ruidos, se presentaron en la habitación y se produjo un altercado, circunstancia que aprovechó el  herido para huir a la calle, perseguido por sus hermanos. Al no poder refugiarse en ninguna de las casas del barrio, lanzó una piedra a sus hermanos, alcanzando a uno de ellos. Domingo regresó a casa y se encerró con sus padres en la habitación. Los condenados volvieron, forzaron la puerta, y “acometieron” a golpes, primero con su padre, luego con su madre y finalmente con su hermano.

Tras cometer los crímenes, Cirilo y José María se entregaron a la Guardia Civil, aunque sin dar ninguna muestra de arrepentimiento. Y con un cinismo imponente enmascararon los hechos diciendo que se había tratado de una riña familiar y que había respondido a los golpes con golpes. también fue detenido el hermano que cumplía la mili en Pamplona. El juicio se celebró el  26 de mayo de 1956 en la vieja Audiencia Provincial en un clima de gran expectación. Acudieron unas 2.000 personas, según señala el abogado Joaquín Olcoz que fue abogado defensor de los tres hermanos encausados. El día 1 de junio de 1956, Cirilo y José María fueron sentenciados a tres penas de muerte por dos delitos de parricidio y otro de asesinato, mientras el tercer hermano, el que cumplía el servicio militar era absuelto por los los luctuosos hechos. De nada sirvió el recurso al Supremo que confirmaba la sentencia en julio de 1957. Inicialmente la ejecución se iba a llevar a cabo el día 9 de julio pero la celebración de las fiestas de San Fermín hizo que se retrasase hasta el día 23 de julio. Según otras versiones, el verdugo -cuyo nombre no trascendió- fue quien logró el aplazamiento. Pues parece que demás de verdugo, era feriante. De nada sirvieron tampoco las suplicas de la defensa al jefe del estado para que conmutará las penas de muerte por cadena perpetua. Esperaban un improbable telegrama desde el Pardo que nunca llegaría.

Las últimas horas las pasaron los condenados con su abogado defensor, compartiendo, la tarde del día anterior, según dicen las crónicas una botella de coñac y unas chufas y caramelos en el salón del recinto donde se reúnen los detenidos con sus abogados. Pasadas las siete de la tarde se les había leido la sentencia que fue recibida con gritos e insultos por los reos. Luego vino el cura y los dos se confesaron.  Se interesaron por como iban a morir, si iban a ser fusilados. El abogado les respondió, sin citar el tétrico elemento de ejecución, “No, con el verdugo, es una muerte rápida”, haciéndose un incomodo silencio. La noche se hizo corta y larga al mismo tiempo, pasando sus últimas horas los reos charlando con su abogado en una dependencia de la Prisión. A  las 6.30 de la mañana del 23 de julio de 1957, los dos hermanos, Cirilo Javier y José María Celaya Pardo de 36 y 23 años respectivamente morían ejecutados a garrote vil en el patio de la Prisión Provincial en Pamplona, ante un grupo de unas 10 personas. José María tardó cuatro minutos en morir porque el verdugo no acertaba con la rosca del garrote vil. Cirilo Javier tuvo que esperar cinco minutos para que arreglaran el nefando instrumento.

Estampas de antaño: Las antiguas villavesas (1927-1997)

Recupero una vieja sección del blog en el que se mezclan recuerdos personales y algunos datos históricos. En esta ocasión me detendré en nuestras queridas villavesas. Algunas personas de fuera se suelen sorprender por éste, para ellos, desconocido término localista  nuestro: la villavesa. A través de esta entrada conoceremos el origen del término que hoy seguimos utilizando para referirnos a los autobuses urbanos así como otros interesantes datos sobre el origen y desarrollo de nuestro actual transporte comarcal. Tengo recuerdos muy nítidos de las villavesas a través de las diferentes etapas de mi vida, algunos de los  cuales ya he plasmado, en diferentes pinceladas, en algunas entradas de este blog. Muy cerca de mi casa, a la salida del mi calle, la Travesía del Ave-María, tuve, durante décadas, una parada de la villavesa, “para subir a Pamplona”, como decíamos y seguimos diciendo, estaba justo delante de la casa parroquial de la Iglesia del Ave María y casi enfrente, en el edificio donde estuviera una sucursal del Banco Central, al lado de la Clínica Menni estaba la otra parada, en la que me bajaba habitualmente. La villavesa  continuaba luego por la Avenida Marcelo Celayeta y Avenida de Villava. Era la línea 3, como ahora, si bien se corresponde con  la línea circular 3-21. Su denominación, no obstante,  sí que ha ido variando, a lo largo del tiempo, aunque su denominación más prolongada que yo recuerde fue la de San Pedro.

Aquellas antiguas villavesas eran unos autobuses bastante más pequeños que los actuales, pintados de blanco, en la parte superior y de verde oscuro en la parte inferior y bastante ruidosos; Cuando el autobús estaba semiparado, esperando en la parada, temblaba o vibraba todo el vehículo y los que estábamos dentro. Tenía unos empinados escalones de subida,  o al menos a mi me lo parecían, y unos asientos de madera  bastante austeros e incomodos si los comparamos con los estándares de comodidad actuales. Los conductores de entonces, que recuerdo vestían de azul marino, no creo que tuviesen necesidad de ir al gimnasio,  es broma, porque los pobres, ellos, tenían que mover, continuamente, a cada paso,   una palanca de cambios enorme. El motor del vehículo estaba en la parte delantera, como se puede ver en la foto de la derecha, que encabeza la entrada y su potencia no sobrepasaría seguramente los 125 caballos. La mayoría de los autobuses era de la marca Pegaso Comet. No había aire acondicionado como ahora, se podía fumar en el autobús, y a menudo era tal el número de personas que subíamos al vehículo que viajábamos como verdaderas sardinas en lata. Antes de los bonobuses de cartón estaba el billete ordinario. Y por la mañana, antes de las 9, creo recordar podías acceder al billete reducido, que te permitía utilizarlo también en el viaje de vuelta. En los años 70, recuerdo también un billete reducido para otros tres viajes, que tenías que separar y que el conductor te cortaba cada vez que subías. El billete reducido (para 2 y 4 viajes) se puso en marcha en agosto de 1969, tras la creación de la COTUP. Junto a este párrafo podemos ver, a la derecha un billete reducido de color amarillo de dos viajes, fechado el 30 de enero de 1971. A la izquierda dos billetes ordinarios, un billete ordinario de Autobuses Pamplona, de los primeros años 60 y debajo un billete ordinario de la COTUP, de 1976. De vez en cuando se veía en la villavesa algún inspector o revisor que vigilaba que nadie se montase sin pagar por la puerta de atrás.

En los años 50 la villavesa llegó a hacer algunos recorridos por el Casco Antiguo un tanto desconocidos: como aquella  línea que en 1954 se metía por la calle Nueva y salía por la calle Mayor. Si que recuerdo, en cambio, como hace unos pocos años  la línea  14 entraba por la calle Nueva y salía por Santo Domingo. Y por supuesto, y sobre todo, recuerdo la línea 6 que subía desde la Rochapea y atravesaba Santo Domingo (cerca del Ayuntamiento tenía una parada), la plaza Consistorial, la calle Chapitela hasta llegar a la plaza del Castillo, donde había otra parada.  ¿Quien no recuerda el encierro de la villavesa del día 15 de julio?. Según unas fuentes comenzó en 1985, yo creo que de manera más o menos organizada o premeditada sí debió ser en esa fecha, aunque hay fotografías como la que aparece junto  a este párrafo (de la Filmoteca Española) que nos muestran la villavesa interceptada por mozos en la calle Chapitela nada menos que en el año 1962. Todas las villavesas de Pamplona tuvieron, como recordarán muchos lectores, durante cerca de 20 años su estación central en la plaza de la Argentina (o plaza del Vinculo), tal y como señalé en la entrada correspondiente. En efecto, allí tuvieron su punto de partida y de  llegada final, desde 1965 a 1982  nueve autobuses que accedían, desde Sancho el Mayor, Tudela o Cortes de Navarra a tres andenes con dos marquesinas cada uno: no recuerdo todas pero si alguna: San Juan, Estación, Chantrea, imagino que también Milagrosa y el resto de barrios. En la foto de la izquierda (del archivo de La Montañesa) que encabeza la entrada podemos ver hasta 12 autobuses en la plaza. El de aquella época era un sistema totalmente radial frente al que se instauró en 1982, más diametral y con diferentes puntos de convergencia centrales donde se acumulan un montón de paradas: Príncipe de Viana, Merindades, Duque de Ahumada, (sustituido desde el año 2005 por Cortes de Navarra) y Sarasate.   En las primeras décadas del transporte urbano no había apenas marquesinas en la mayoría de las paradas. Estas llegarían, con la reorganización del servicio en 1982. El modelo del arquitecto Manuel Blasco ha estado presente hasta hace unos pocos años en la mayoría de las paradas hasta que se sustituyeron por el actual. Durante buena parte de los años 70 y 80 nos encontramos con un alto número de autobuses muy envejecidos. En 1990, la COTUP pedía al ayuntamiento 120 millones de pesetas y este instaba a la renovación de la flota, renovación que se fue acometiendo en su totalidad a lo largo de esta década  con nuevos autobuses más grandes y modernos, como los que podemos ver en buena parte de las fotos en color de esta entrada. Y aquel blanco y verde oscuro de su carrocería, de los años 60 y  70  dió paso a ese verde Pamplona que hemos visto durante los años 80 y 90, hasta el actual color corporativo de la Mancomunidad, instaurado la pasada década. ¿Qué costaba la villavesa entre los años 60 y 90?. Pues como podemos ver, el precio fue pasando de 1 peseta en los años 60 a 5 en el año 1976,  10 en 1979, 17 en 1981, 23 en 1983, 40 en 1987 y 50 en 1989.

Los autobuses que conectaban Pamplona con algunos pueblos de la Comarca (Burlada, Villava, Barañain, Huarte, Noain, Beriain, Berriozar,etc) pertenecían a La Montañesa y tenían una de sus paradas más importante en la calle Arrieta, donde Escolapios, donde partían las líneas  que iban a Burlada, Villava y Huarte, otra en Yanguas y Miranda, junto al solar de Intendencia, (las que iban a Berriozar) y otra en Navas de Tolosa, cerca del Hotel Tres Reyes (las que iban a Barañain). Alguna otra salía creo desde la vieja estación de autobuses (podían ser las de Noain y/o Beriain). El 15 de agosto de 1984 entraba en funcionamiento el bonobús de cartón de 10 viajes, uno de cuyos ejemplares adjunto a este párrafo. Como curiosidad cabe señalar que en marzo o abril  de 1997,  los comerciantes del Casco Antiguo de Pamplona,   sacaron en colaboración con COTUP, un curioso bonobús especial de 2 viajes, dentro de una campaña promocional  que tenía por título “Para andar por casa” y que también adjunto a este párrafo. Se repartieron más de 40.000 bonobuses de 2 viajes. Es la única iniciativa promocional del transporte público   que yo sepa se ha puesto en marcha por una entidad no institucional en Pamplona.  Luego, en enero de 1998 llegaría la tarjeta monedero o tarjeta chip, expedida por las diferentes cajas de ahorros y en 2009 la tarjeta sin contacto, hasta llegar al abono de 30 días que nace en junio de 2015. De aquellas 9 o 10 líneas de los años 70 o la docena  de los años 80 pasaríamos a las 22 o 23 actuales, extendiéndose el servicio a las nuevas urbanizaciones.

Toca ahora hacer un poco de historia, para hablar, en particular, del origen del término  “villavesa” y en general, del origen del actual transporte urbano comarcal. Hasta los primeros años del pasado siglo la gente viajaba en carretas tiradas por mulas o en coches tirados por caballos, si, como en las diligencias que vemos en las películas del Oeste. Es en 1915 cuando la Montañesa que hacía el recorrido desde Beloso, Burlada, Villava, Huarte por Zubiri hasta Roncesvalles, Erro, Valcarlos, Burguete y otros destinos del norte vende los animales de tiro y se hace con el primer vehículo a motor. La  matrícula del primer autobús de la Montañesa que vemos en la foto adjunta fue NA-101. Posteriormente surgieron otras empresas destinadas al transporte de viajeros entre Pamplona y los pueblos de la Comarca como La Villavesa S.A, empresa domiciliada en Pamplona cuyo origen se remonta a 1927 si bien las primeras concesiones administrativas son de 1929 y 1930 para las líneas a Burlada, Villava y Zizur, ampliando la de Burlada a Huarte en 1950. Fueron su promotores Nazario Unanua, Melchor Gascue y Eusebio Uriz. El primer autobús de la Villavesa fue de 1928 y tenía como matricula NA-1400, los siguientes se compraron en 1930 y a lo largo de 1932 y 1934, todos ellos, hasta siete,  la mayoría de la marca Unic y con una potencia de entre 12 y 17 caballos. En la foto de 1935, propiedad de Melchor Lizarraga, se ve la flota de vehículos de la Villavesa casi al completo frente al cuartel Diego de León. Eran vehículos muy rudimentarios, microbuses (o omnibuses que les llamaban entonces) montados sobre chasis de camioneta, pequeños autobuses. Llevaban, como se puede ver publicidad de algunos comercios locales de entonces como Casa Unzu o Almacenes Azcarate.

Tras la guerra, en los años 40-50, La Villavesa no solo se dedica a transportar viajeros a los pueblos de la Comarca sino que aspira a encargarse del servicio de  transporte urbano, que se adjudica finalmente a su filial Autobuses Pamplona en 1953. Los pamploneses, pese al cambio de nombre de la empresa, seguirían llamando villavesas a los nuevos autobuses de transporte urbano. Autobuses Pamplona hacía servicios a Villava, la Estación del Norte, el barrio de Capuchinos, el Manicomio, Echavacoiz y Zizur Mayor. La sociedad fue dirigida durante muchos años por Fermín Lizarraga Erdozain. En esos años de inicio del transporte urbano, a pesar de lo limitado de aquellos vehículos y de lo deficiente del firme en muchas vías de la ciudad, el tráfico era mucho más fluido, pues no había tantos coches como ahora, ni había tantos semáforos, de hecho, el primero se instaló en 1956, ni tampoco tantos pasos de cebra, por lo que se llegaba relativamente pronto a los destinos.   La ciudad crecía y las necesidades de transporte de viajeros de la capital también. Autobuses Pamplona entró en crisis y acabó desapareciendo en 1969, año en los trabajadores se hicieron  cargo de la empresa creando una cooperativa:  la   COTUP, que dependía, por lo que se refiere a las tarifas y otras cuestionadas relacionadas con el servicio, del Ayuntamiento de Pamplona.   En 1971 la sociedad La Villavesa S.A había transferido sus recorridos interurbanos a La Montañesa, que también se acabó convirtiendo en una cooperativa de los trabajadores. Esta sociedad, además del transporte interurbano en la Comarca, disponía de otras líneas de transporte discrecional. Pamplona se iba convirtiendo poco  a poco  en la cabecera de una gran área metropolitana, por lo que el panorama de las empresas y del servicio del transporte urbano no tardaría  en cambiar.

En julio de 1999 se puso en marcha la nueva red de transporte urbano comarcal, con una sola red, un sistema tarifario integrado, una única imagen y un único servicio,  siendo la Montañesa frente a COTUP, a la que terminaría absorbiendo, la que paradójicamente  se hizo con el servicio, tras ganar el correspondiente concurso en el año 2002. La Montañesa sería absorbida, posteriormente por el grupo Veolia y desde noviembre de 2009 el transporte urbano lo explota la empresa catalana TCC, filial de Moventis. El servicio no ha sido ajeno en este tiempo a los conflictos laborales. Las mayores huelgas del transporte urbano se produjeron en el año 2004, tras la absorción de los trabajadores de la COTUP por la Montañesa  y en diciembre de 2013. Hoy en día la flota de villavesas la integran 140 autobuses, de ellos 52 articulados de 18 metros y 85 convencionales de 12, además de los 3 autobuses de 9 metros que dan servicio  a la línea 14. De aquellas ruidosas y contaminantes villavesas nada queda. Hoy la mayoría son silenciosas, con aire acondicionado, de piso llano, con rampas para minusvalidos, sistemas de pago electrónicos, transbordos gratuitos  y van incorporando sistemas de repostaje más ecológicos como el biodiesel. Y en las paradas del transporte pantallas digitales nos ofrecen información en tiempo real de en cuanto tiempo llegará nuestro autobús. Y es que como se suele decir “los tiempos avanzan que es una barbaridad”.

Fotos: referenciadas en el texto de la entrada. Fuentes: Filmoteca de Navarra. Filmoteca Española. Archivo de La Montañesa. Archivo de la Asociación Casco Antiguo de Pamplona. Martin Sarobe (1968). Foto de Melchor Lizarraga (1935)

Pamplona, año a año: 1924

En el  año 1923 Pamplona tenía 33.281 habitantes. Habían nacido 883 nuevos pamploneses, fallecido 939 y se habían casado 335 parejas. Hacía poco tiempo que se habían comenzado a derribar las murallas del flanco sur, sin embargo la plaza del Castillo seguía cerrada hacia lo que hoy sería la avenida de Carlos III, con el Teatro Gayarre presidiendo nuestro cuarto de estar entre la sede del Crédito Navarro por un lado y la Diputación Foral por otro. El año 1924 había empezado con la liberación de varios redactores y el director del periódico nacionalista “La Voz de Navarra” por criticas a la guerra de Marruecos. Sería frecuente,  a lo largo de este año, la salida de destacamentos de soldados desde la guarnición de la capital al citado frente bélico. Hacía apenas cuatro meses, el 23 de septiembre de 1923, que el capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera había dado un golpe de estado. El Directorio Militar había disuelto todas las diputaciones de España excepto las de Alava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya. La Diputación negociará en los meses siguientes con el directorio militar el mantenimiento de las condiciones del régimen económico. El 24 de marzo se reúnen en Pamplona los representantes de las diputaciones vascas con la corporación de Navarra, dando los comisionados de esta última cuenta de sus gestiones con el Directorio.
Los pamploneses se divertían acudiendo a los Casinos y Sociedades de la época, (Eslava, Principal, Centro Aragonés, bailes o verbenas incluidos), con los partidos de Osasuna en el campo de San Juan (contra el Luchana, Avion, Tarrasa, Tolosa, Real Unión, etc) las numerosas veladas teatrales en el Gayarre, comedias, zarzuelas (Los gavilanes, El celoso extremeño…) o en el Olimpia (zarzuelas y operetas: Doña Francisquita, El Duquesito…) y alguna que otra película como “Alma de Dios”, “Currito de la Cruz”, “Violetas imperiales”, conciertos de la Sociedad  Filarmónica, (con figuras como Arthur Rubinstein que actuó el 7 de abril y el 19 de noviembre o el Coro de Cosacos de Juban el 18 de marzo) o del Orfeón Pamplonés y, con el buen tiempo, alguna prueba pedestre o ciclista. El 11 de enero se se celebraba la primera reunión para la constitución del tribunal tutelar de menores. Fallecía estos primeros días de enero del 24 el conocido industrial Martin Sancena, en febrero Inocente Arrillaga expresidente de la Cámara y decano de de los relojeros de Pamplona y en junio Esteban Arrasate para acabar el año con la muerte de Simón Tejedor, copropietario de la Fonda de la Estación del Norte. El 16 de enero aparecía en la presa de Santa Engracia el cadáver de Tomasa Moreno, de 44 años, que había desaparecido de su casa días atrás. Si comparamos la crónica de sucesos de nuestros días con la de entonces, la de aquellos años era desde luego mucho más nutrida: atropellos (de carros e incipientes vehículos a motor) accidentes (en las cocheras del Irati, en el depósito de maquinas de la estación del Norte),  ahogamientos (en el Arga), intoxicaciones mortales, crímenes (como los de Beruete), etc.
Al obispo anterior López de Mendoza, fallecido en 1923,  le sucedería  el nuevo obispo Monseñor Mateo Múgica. El día 24 de enero se producía un fuerte temporal  de agua provocando averías telefónicas y telegráficas. El Gobernador Civil tenía abundantes potestades, recomendaba a los comerciantes pusiesen los precios de todos los artículos, exigía se usasen pesos y medidas del sistema métrico, multaba a quien infringía las disposiciones de Abastos, etc. La Junta Local de Reformas Sociales acordaba que las tabernas estuviesen abiertas de 9 de la mañana a 9 de la noche. El 22 y 23  de febrero se observaron ligeros temblores en la capital y algunos pueblos navarros. Unos días más tarde entre un frío helador comienzan a caer los primeros copos de nieve del año. La pobreza atenazaba a amplias capas de al población y eran muchas las iniciativas benéfico-asistenciales: Los Amigos del Arte daban conciertos públicos en beneficio de las cantinas escolares, había viáticos generales a los enfermos, la parroquia de San Lorenzo repartía en febrero 250 raciones entre los pobres. En marzo comienzan a construirse varias casas económicas en el barrio de la Rochapea. La Sociedad Aguas de Arteta publicaba un concurso para construir un nuevo acueducto de derivación desde el manantial de Arteta hasta la central de Eguillor, con 7 km de extensión. El 18 de marzo se anunciaba una conferencia de Largo Caballero en las escuelas de San Francisco que no llegó a celebrarse. El día 22 se produjo un importante incendio en el Café Iruña. El 2 de abril se derribaba el parque de desinfección para construir en sus terrenos la nueva iglesia de los Padres Redentoristas (San Ignacio), cuyas obras vemos en la foto de la izquierda que encabeza la entrada. Se elevaba el precio del pan a 57 cts el kilo. El 7 de abril se inauguraba en Pamplona la sucursal del Banco Español del Crédito. Se inauguraba la linea de automóviles públicos entre Pamplona y Alsasua. Como en todas la semanas santas se trasladó la imagen de la Soledad desde la iglesia de San Lorenzo a la Catedral y tras el segundo domingo de Pascua, se producía la entrada anual en Pamplona del Angel de Aralar.
Como ya he señalado en la entrada dedicada a las entidades benéficas, en estos años los niños pretuberculosos acudían al sanatorio marítimo de Pedrosa. El 2 de junio comenzó  la vista judicial por los sucesos del 28 de abril de 1921 en el barrio de la Rochapea, donde explotó un taller de carga de cartuchos y depósito de pólvora de Juan Martínez Goñi, propietario de Casa Puntos,  que ocasionó varias víctimas. El día 6 se dictó sentencia condenando a Martínez de Goñi a un año y 8 meses de prisión por homicidio por imprudencia temeraria y al pago de fuertes indemnizaciones. Ese mismo día se inauguraba en las proximidades de la plaza de toros el edificio destinado a depósito de corrección municipal, parque de desinfección y cochera de servicios fúnebres, como ya comenté en la entrada de Pamplona a vista de pájaro (1924)y que vemos nuevamente al principio de esta entrada, a la derecha. Serapio Esparza sería el arquitecto encargado del proyecto para la ampliación de la Basílica de San Ignacio, cuya primera piedra se colocaría el 12 de octubre. El día 8 de junio, se suicidaba una anciana,  vecina de la Rochapea, lanzándose al rio Arga. Se colocaba la primera piedra de la nueva capilla de las Madres Josefinas en el barrio de la Magdalena.
El 18 de junio se celebraba una sesión extraordinaria de la Comisión Permanente del Ayuntamiento para debatir sobre los colores de la bandera de Pamplona y sobre que bandera había de izarse en la Casa Consistorial y cual había de acompañar a la corporación en la procesión del Corpus. Había un cuerpo paramilitar llamado Somaten. En junio de este año se hizo la primera revista de este cuerpo en las escuelas de San Francisco. Explicaré un poco cual fue el origen de este cuerpo armado. Inicialmente fue  un cuerpo parapolicial catalán, separado del ejército para la defensa propia y de las tierras pero Primo de Rivera lo extendió  a toda España. En el fondo era un cuerpo armado, de gente de orden, la mayoría burgueses aunque también había obreros procedentes de los Sindicatos Libres, de origen carlista, que colaboraban con las fuerzas policiales en el mantenimiento del orden público, actuaban en contra de las huelgas de los sindicatos de clase y en ocasiones ejercía  de “policía de las buenas costumbres” persiguiendo la blasfemia y otros comportamientos considerados incívicos por las clases dirigentes. Fue disuelto al llegar la República, repuesto en 1936 hasta 1939 y reactivado por Franco en 1945 como apoyo a la guardía civil en la represión de los maquis y organizaciones obreras clandestinas.
La promoción del euskera no es de ahora. A finales de junio de 1924 vemos una noticia que hablaba de una excursión al Santuario de San Miguel de Aralar por parte de los alumnos de las clases de euskera que financiaba Diputación. El 29 de junio, día de San Pedro,  se celebraba el tradicional Homenaje a la Vejez en el Paseo de la Taconera, tal y como señalaba en la entrada dedicada a las cajas locales. El 2 de julio, el Ayuntamiento acordaba crear una Casa de Socorro de carácter municipal que se inauguraría el 17 de diciembre. La Junta Provincial de Sanidad nombraba a Joaquín Gortari como médico de Higiene Especial. El 6 de julio comenzaban los sanfermines con las solemnes Vísperas, un partido amistoso entre el Real Unión y Osasuna, fuegos artificiales y un concierto nocturno. Debutaba en el Gayarre la compañía de Gregorio Martínez Sierra y en el Olimpia la de Diaz Artigas. Además de los encierros, las corridas, los fuegos,  los pamploneses podían disfrutar de festivales deportivos (aizkolaris, etc) y musicales, tanto diurnos como nocturnos, asi como del Ferial, ubicado este año frente a la plaza de toros. Precisamente, el día 10 se producía un hundimiento en una de las atracciones del Ferial “la pista diabólica” con varias personas contusionadas. Las cuatro fotos que acompañan a este párrafo corresponden todas a las fiestas de este año. El día 11 nacía el diario vespertino El Tiempo, de escasa duración, apenas 8 días pues desapareció el día 19. El día 13 de julio fallecía en el encierro sanferminero de los Santa Coloma el joven sanguesino de 22 años, Esteban Domeño Laborra, a la sazón el primer muerto en el encierro. Este verano fue sonado el encendido debate en el seno de la Comisión de Monumentos a propósito de la colocación o no del escudo de España en el Monumento de Amayur. A primeros de agosto eran detenidos en el barrio extramural de San Juan dos guardias de campo por cohecho y resistencia. El día 30 de agosto el pleno del Ayuntamiento autorizaba la construcción en el Nuevo Ensanche de la fábrica de calzado de Hermanos López. En la noche del 9 de septiembre  se declaraba un importante incendio en el edificio de la Casa de Misericordia del Paseo de Sarasate, tal y como vimos en la entrada dedicada a esta venerable institución. El día 16 eran traslados los asilados a los pabellones de Barañain. El día 10 de septiembre se producía el famoso “crimen de Beruete”, del que hablaré con extensión, en su momento, en la serie de “Crónica de Sucesos”.  Solo señalar, como  resumen de este suceso,  que el leñador Martin Aizcorbe fue muerto a hachazos y robado por los hermanos y compañeros de trabajo Juan,  Martín y Jose Goñi, apareciendo su cadáver días después arrojado a una sima.
El 28 de octubre el Ayuntamiento acordaba ceder el teléfono urbano de Pamplona a la nueva Compañía Telefónica Nacional de España. El día 5 de noviembre  acordaba los nombres que habrían de llevar las calles del Nuevo Ensanche. El día 7 de noviembre se produjeron los graves sucesos revolucionarios de Vera de Bidasoa que conmocionaron a la opinión pública a fines de ese año. Un grupo de cuarenta y dos sindicalistas atravesó, ese día, la frontera, se toparon con la guardia civil y como consecuencia del encuentro resultaron primero muertos dos guardias civiles y posteriormente en la persecución del grupo sindicalista por guardias civiles, carabineros y somatenistas  cuatro sindicalistas y 27 heridos. Se celebró una semana más tarde un consejo de guerra   que absolvió por falta de pruebas a los acusados, siendo recurrido el auto por el Capitán General de Burgos que provocó un nuevo juicio en el Tribunal Supremo de Guerra y Marina que condenó a los encausados  a tres penas de muerte y una cadena perpetua y a los instructores del primer juicio a varios meses de arresto. Se realizaron infructuosas gestiones para conseguir el indulto de los condenados a muerte, entre ellas la del Obispo Mateo Múgica. Los industriales y obreros carpinteros de Pamplona se negaron a construir los patíbulos y se procedió a la detención de uno de los primeros al que se le obligó a ir al patio de la prisión para que dirigiese las obras de los cadalsos. Finalmente a las 7 de la mañana del día 6 de diciembre verdugos de Madrid y Burgos ejecutaron a los reos de Vera, Enrique Gil Galar y Julián Santillán, por el procedimiento del garrote vil. El tercer reo, Pablo Martin Sanchez, se suicidó al ser llevado al patíbulo, lanzándose desde la galería del segundo piso al patio de la cárcel y quedando muerto al instante.
El Ayuntamiento decidió el 12 de noviembre no derribar de momento el Teatro Gayarre y sacar a subasta su arriendo para los dos próximos años, sin embargo la subasta quedó desierta. Asimismo el Ayuntamiento aprobó el proyecto de formación de la plaza de Jarauta en terrenos del antiguo matadero de cerdos y exdepósito municipal. En diciembre acordó ceder todos los terrenos necesarios y costear la estación de Pamplona para el proyectado ferrocarril  Pamplona-Estella-Logroño que nunca se llevaría a cabo. Por su parte el gobernador ordenó el cierre de todas aquellas sociedades que se habían constituido, en tabernas, en Pamplona. El 20 de noviembre se anunciaba el traslado del general Damaso Berenguer desde el fuerte de Guadalupe de Fuenterrabía  al de San Cristobal para cumplir con los seis meses de arresto a los que había sido condenado. El día 28 de noviembre se inauguraban las cantinas escolares de los grupos de San Francisco y Compañía, con asistencia de 220 niños y de diversas autoridades y personalidades. A finales del año acudía al Gayarre la compañía Ladrón de Guevara-Rivelles con “Aires de fuera” y días más tarde se estrenaba el drama en verso en tres actos “El bandido de la sierra”. El 22 de diciembre el Ayuntamiento visitaba el primer grupo de casas económicas construidas en el Nuevo Ensanche por Andrés Gorricho, con entrada por Iturralde y Suit.
Fotos por orden de aparición: Construcción de la Iglesia de San Ignacio (1925). J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios.Fabrica de Calzados López. Esquina de calle Amaya con Arrieta (1924). Luis Rouzaut. Luis Rouzaut, óptico de profesión y cronista de la vida navarra a principios del siglo XX. Carteles de época de las películas mudas Currito de la Cruz y Violetas imperiales. Monseñor Mateo Múgica Urrestarazu. Parque de desinfección, perrera municipal y cochera de servicios fúnebres en la calle Aralar  (1934). J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Foto Procesión de San Fermín (1924). Roldan. Foto barracas junto a la plaza de toros (1924). Sin filiar. Desencajonamiento toros en los corrales del gas (1924). Sin filiar. Mozos al final de la corrida en la plaza de toros (1924). CC BY-NC-ND-3.0-ES 2013. KUTXATEKA. Fondo Marin. Pascual Marin. Juicio a los encausados por lo sucesos revolucionarios de Vera de Bidasoa (1924). Mundo Gráfico. Biblioteca Nacional de España.Público en las inmediaciones de la cárcel de Pamplona el día de la ejecución de los reos por los sucesos de Vera (1924). Mundo Gráfico. Biblioteca Nacional de España. Casas baratas de Gorricho en la confluencia de las calles Amaya y  Leyre. (1951). J. Cía. Archivo Municipal de Pamplona.

Imagenes del Ayer. Videos. Pamplona (1965-1975)

Segunda entrega de la selección de pequeños vídeos realizada por “Memorias del Viejo Pamplona” que nos enseñará, ya no con fotografías sino con imagenes en movimiento, la evolución de nuestra ciudad a lo largo de los últimos 100 años. En este segundo vídeo cuyas imagenes, al igual que el anterior, proceden de los archivos históricos del NODO de Televisión Española, y que fueron recogidas hace 22 años en el recopilatorio “Navarra. Imagenes del siglo: 1940-1991”, vemos algunas imagenes de Pamplona entre los años 1965 a 1975. La mayoría de las tomas son, como veremos,  de los primeros años 70. En ellas se narra la enorme transformación de nuestra ciudad y de nuestra comunidad; una época en la que, en apenas 15 años, se duplicó la población de Pamplona; un crecimiento poblacional  fruto de la mecanización del campo y de la industrialización creciente de nuestra ciudad que necesitaba de abundante mano de obra y que provocó un intenso flujo migratorio, tanto de gentes que procedían de nuestras zonas rurales como de gentes procedentes de otras comunidades españolas. En esos años se construyeron nuevos y populosos barrios, grandes plazas y avenidas y se liberó la ciudad de las instalaciones militares al trasladarse éstas a Aizoain.

La selección se inicia con unas tomas aéreas de la ciudad, que parten de la ciudad histórica, construida y consolidada, del Casco Antiguo y los Ensanches, para sobrevolar la Ciudadela y adentrarse en los nuevos barrios de San Juan e Iturrama, el primero de ellos en fase muy avanzada de desarrollo. Posteriormente contemplamos ya un Edificio Singular terminado (se acabó en 1973), la avenida de Pio XII, el solar de los cuarteles militares junto a Yanguas y Miranda, la construcción de la plaza de los Fueros (1974), el derribo de casas en el Ensanche, (la que aparece en imagen creo que es la Casa de las Hiedras, derribada en 1974, la avenida de Zaragoza, el aeropuerto de Noain (1973), la primera fase de la Autopista de Navarra, la  construcción de la nueva sede central de Caja Municipal,  junto a la avenida del Ejército así como el levantamiento de  nuevos edificios de viviendas  en Pio XII, entre otras muchas imagenes. 
Fuente: Navarra. Imagenes del siglo (1940-1960). 2ª edición. 1995. RTVE y Gobierno de Navarra.

Imagenes del ayer. Pamplona a vista de pájaro en los años 70 (1970-1979)

Cambiamos el blanco y negro de las entregas anteriores por el color en esta nueva entrega de “Pamplona a vista de pájaro” que nos muestra la Pamplona de los años 70, la mayoría de ellas son fotos aéreas de “Paisajes Españoles”. Les recomiendo vivamente que analicen estas fotografías, como he hecho yo, en una buena pantalla de ordenador o si lo hacen en otro dispositivo con el máximo grado de ampliación posible, y tal vez con una lupa para captar la infinidad de detalles que quizás a simple vista puedan pasar desapercibidos. Analizar con minuciosidad estas fotografías supone para los que hemos vivido en esa lejana época un verdadero viaje en el tiempo. Empezaré precisamente por las dos únicas fotos en blanco y negro del reportaje. A la izquierda, encabezando la entrada,  una foto aérea probablemente de finales de los 60 o principios de los 70, donde vemos el nacimiento del barrio de Iturrama. En la parte superior de la foto se observa la puerta de Socorro de la Ciudadela y las casas de Iturrama Nuevo, zona que ha permanecido, sin urbanizar durante muchas décadas hasta su reciente reordenación y construcción de viviendas, en estos momentos.  Todavía no se habían construido las casas donde se encuentra la Jefatura de Tráfico.  Si, en cambio los bloques de casas más cercanos a Fuente del Hierro en su cruce con la antigua carretera de Circunvalación, hoy Vuelta del Castillo. Se observa también el amplio local de planta baja anexo que ocupa hoy el Bingo Ciudad de Pamplona y los otros locales comerciales contiguos. Cruzando en diagonal, entonces era apenas un camino, la caja de la antigua vía del Plazaola, la que sería luego avenida de Sancho El Fuerte y en la parte inferior  lo que posteriormente sería la Avenida Pio XII, entonces carretera a Estella. En la foto de la derecha, de 1970 vemos la entonces carretera a Estella, cruzando en diagonal la fotografía, a la izquierda de la foto el convento de las Carmelitas Misioneras, junto al grupo de torres de la Cooperativa de viviendas Urbasa, debajo, junto a ellas, la futura avenida Sancho El Fuerte. En el cruce de ambas, donde hay una construcción antigua se erigiría la Torre Basoko.
Con mayor nivel de detalle y en color vemos, en las fotos que me anteceden las dos de 1974, esta zona de la ciudad tan diferente a como la conocemos actualmente, lo que se llamaba entonces el Tercer Ensanche, los nacientes barrios de   San Juan e Iturrama. En la primera de ellas, vemos nuevamente el convento de las Carmelitas Misioneras que se derribaría en 1977 para construir en su solar las viviendas de la Agrupación Roncesvalles, tras él, lo que posteriormente sería la Avenida de Barañain y más al fondo la Avenida de Bayona. En la segunda foto tomada en sentido contrario a la anterior, del norte hacia el sur, volvemos a ver la avenida Sancho El Fuerte, urbanizada en su segundo tramo, yo recuerdo una carrera de patines en su inauguración o en fechas muy próximas a su apertura que creo fue en 1973. Aun quedaban amplias zonas del barrio de San Juan e Iturrama sin construir. Para entonces, podemos comprobar que ya se habían erigido  las mencionadas casas de Tráfico, o los primeros edificios en el comienzo de la Avenida Pio XII.

En las fotos anteriores vemos, a la derecha una panorámica aérea de 1976 de buena parte del Ensanche, el Casco Antiguo, una parte de San Jorge y la Rochapea, un tanto diseminada en su estructura urbana tan diferente a la actual, que ha sufrido una enorme expansión urbanística en los últimos 30 años convirtiéndose en el primer barrio, por población, de Pamplona. Entonces los edificios de este barrio se concentraban en torno a unos pocos ejes:  Marcelo Celayeta, Joaquín Beunza, Errotazar, San Pedro. Más allá, entre la Rocha y el Monte San Cristobal no existía ciudad construida, sino amplios campos de cultivo. Hoy en día al norte de la Rochapea y de San Jorge se extienden los nuevos barrios de Buztintxuri y Nuevo Artica. A la izquierda podemos contemplar una desconocida panorámica de parte  de San Jorge y la Rochapea, la foto es nada menos que de 1972. De abajo hacia arriba, los depósitos de la CAMPSA, a su izquierda la fábrica de INABONOS, a su derecha las vías del tren y la Estación del Norte. Desde aquí hacia arriba todo ha cambiado, por completo desde entonces a hoy: de izquierda a derecha en la avenida de Guipúzcoa,  el viejo edificio de ladrillo rojo del Asilo de las Hermanitas de los Pobres y todas aquellas viejas casas al lado de una avenida llena de tráfico, al norte, las fábricas de Perfil de Frio y Talleres Iruña, muy al fondo la fábrica de las Sedas (Matesa) y junto a Cuatro Vientos la Azucarera de Carlos Eugui y la antigua fábrica de Múgica y Arellano.
En la foto adjunta de la izquierda,  de finales de los 70 o primeros 80, cortesía del rochapeano Oscar Beorlegui, se observa una bonita panorámica de lo que algunos llamábamos Rochapea Vieja, es decir la Rochapea que creció sobre uno de los ejes más antiguos del barrio y que vertebraron la antigua Rochapea, la calle Joaquín Beunza. Nada que ver con la actual, que en más de la mitad de su recorrido circula paralelamente a su antiguo recorrido. En esta foto se observan, en la parte inferior de la instantánea, junto al puente de Santa Engracia, parte de la Fábrica Industrias del Caucho y a su derecha el edificio de Villa Miranda, y siguiendo la calle desde el viejo puente, a la derecha, la Casa Ipiña, los antiguos talleres de Frenos Urra, los invernaderos de Huici, y las nuevas construcciones erigidas desde finales de los 50,  enfrente de ellos, y empezando de nuevo desde el viejo puente, en la parte izquierda de la calle, unas viejas casas de primeros de siglo,  la fábrica ICER, un poco más adelante la Casa Aldaz, el colegio de las Mercedarias para terminar con todos los bloques de casas construidas a lo largo de los años 60 y 70. En la foto no se ve pero allí, al fondo,  estuvieron hasta finales de siglo los viejo corralillos del Gas, la fabrica de Sancena, Casa Plácido y tantos y tantos nombres con historia. ¡Qué diferente al panorama actual!. Todavía no se había construido ni el puente de las Oblatas, ni la rotonda cercana al puente, ni la llena de tráfico calle Ochagavía, ni la calle Río Arga, al menos tal y como hoy la conocemos. Por último, en la última foto de la entrada, de 1972, podemos contemplar las dos fases de Orvina, la que se construyó junto al Centro Psiquiatrico San Francisco Javier o como vulgarmente lo conocemos el Manicomio,  y la que se construyó enfrente de la calle Miravalles, al este del núcleo histórico de la Chantrea. Aún quedaban lejos las expansiones urbanísticas de Ezkaba, Ansoain, etc.

Los Sanfermines de los años 30 (1930-1939)

Con esta entrada inicio una nueva serie que revisará la evolución de los sanfermines a lo largo del siglo XX, ofreciendo algunas notas historiográficas y costumbristas de esas fechas pero sobre todo rescatando algunas fotografías bastante desconocidas de fondos como el del fotógrafo tudelano afincado en Donosti, Pascual Marín que son un magnífico documento gráfico donde se retratan una sociedad y una época.  Empezaré por los convulsos años 30. Las fiestas de San Fermin de los años 30 no fueron ajenos al revuelto clima político que vivía nuestra ciudad y nuestra comunidad. En 1931 era alcalde de Pamplona el republicano Mariano Ansó Zunzarren. Anuladas las elecciones del 12 de abril se habían convocado a finales de ese mes otras nuevas elecciones en las que  habían ganado los republicano-socialistas con 15 concejales frente a 14 de la derecha católico-fuerista (los nacionalistas y conservadores no participaron). En las elecciones a Cortes del 28 de junio, Navarra aparecía dividida electoralmente casi al 50%. Al término de los sanfermines se iba a debatir  un posible estatuto de autonomía vasco-navarro, debate que se produciría, sin embargo, finalmente, un año más tarde, en junio de 1932, con un cambio de postura de algunas fuerzas políticas, tanto de derechas como de  izquierdas, (fundamentalmente carlistas y socialistas), que haría que finalmente se posicionasen en contra del estatuto conjunto 123 ayuntamientos navarros, frente a 109 que lo hicieron  a favor. Pese a las dudas sobre la participación de las nuevos munícipes republicanos en los actos religiosos, la corporación participó ese primer año republicano, (1931), en las Vísperas, la Procesión y la Octava si bien en traje de calle. El día 6 de julio, los concejales republicanos se trasladaron a la plaza del Castillo para cambiar el nombre de Plaza de la Constitución por el de Plaza de la República. Entre las peñas y cuadrillas de aquellos años destacaban La Unica (1903), La Veleta (1930), El Bullicio (1933)  pero también se oía hablar de cuadrillas como la de Los Irunshemes (1917), Denak bat y otras menos conocidas  como La Polar, Gau-Txori o Arin Arin. El encierro se celebraba a las 7 de la mañana y las corridas a las 4,30 de la tarde.
Parece que nuestros actuales munícipes han puesto de moda, ahora, el laicismo en las fiestas de San Fermin y en otras celebraciones de marcado origen religioso. Sin embargo su comportamiento no llega, ni de lejos, al comportamiento de los concejales republicanos en el año 1932 y  años posteriores. En 1932, siendo alcalde el médico y político republicano Nicasio Garbayo, tras la marcha de Mariano Ansó a las Cortes Generales, el Ayuntamiento suprimió del programa de fiestas cualquier acto religioso: Vísperas, Procesión u Octava, no obstante buena parte de los pamploneses seguían acudiendo a un riau-riau de carácter espontáneo, acompañados por La Pamplonesa y asistiendo a las misas en honor a San Fermín el día 7 y el 14, de julio, oficios religiosos que se pudieron realizar ese año gracias a una colecta popular, colecta que se llevaría a cabo también en años posteriores. Por cierto, parece ser que el Riau-Riau, tal y como lo hemos conocido a lo largo del siglo XX, pues las Vísperas son mucho más antiguas, -datan del siglo XV-, tuvo su origen el 6 de julio de 1911 cuando un grupo de pamploneses, encabezados por Ignacio Baleztena, decidieron, de manera improvisada, acompañar, en el acto de la marcha de la Corporación  a las Visperas, el final de cada estrofa de “La Alegría de San Fermín”, -el conocido vals de Miguel Astrain-, con esa expresión con la que finalizaban algunas canciones festivas en la montaña navarra, una expresión que causó, entonces, el enfado de algunos circunspectos ciudadanos y la hilaridad de los más. Parece que carece de rigor histórico esa teoría que alude al deseo de un grupo de carlistas, entre los que se encontraba Baleztena, de bloquear o ralentizar el paso de la corporación liberal de la época a su paso por la calle Mayor, ya que ni todos los amigos de la cuadrilla de Baleztena eran carlistas ni toda la corporación de aquellos años era liberal. Las organizaciones tradicionalistas promovieron  en los sanfermines de 1932 campañas de solidaridad con los presos carlistas de la ciudad que se encontraban en la cárcel de Pamplona, entre ellos el conocido Jaime del Burgo Torres. Y es que el 17 de abril de ese año se había producido un enfrentamiento entre carlistas y socialistas con el resultado de 3 muertos: 2 ugetistas y 1 jaimista. Hubo una huelga general al término de la cual hubo un ataque a Casa Baleztena. Días más tarde se detuvo a un grupo carlista armado y entre las personas a las que la autoridad republicana había inculpado figuraba, al parecer, el citado Jaime del Burgo, que fue absuelto posteriormente por falta de pruebas.

 

En 1933 acudía a las fiestas el embajador de Estados Unidos, Claude Bowers. Comenzaba a ser cada vez más frecuente la presencia de extranjeros, dada la enorme popularidad que había cosechado la novela de Hemingway, publicada en 1926. En el ámbito político, las elecciones de noviembre del 33 habían dado el triunfo a las derechas, surgiendo en la ciudad los primeros grupos de Falange Española que contribuyeron a incrementar el clima de violencia en la ciudad y en la provincia.  A los sanfermines acudían compañías de teatro,  como la Compañía de Revistas del Teatro Maravillas, que actuó en el Gayarre o la compañía del Teatro Lara, que debutó en el Olimpia y en el que también actuaría, al final de las fiestas,   el tenor aragonés Miguel Fleta. La Feria de Ganado se celebró en 1933 en la Magdalena, luego se trasladaría a una zona cercana al puente de San Pedro, en la zona de Errotazar más próxima al Molino de Alzugaray, y los días 12 y 13 de julio se instaló una tómbola en los jardines de la Taconera a beneficio de la Casa de Misericordia. Las barracas, salvo el año 1924, que se instalaron enfrente de la plaza de toros,  se colocaban en los terrenos del antiguo Ensanche, en la calle Padre Moret, -lo hicieron, desde 1900 a 1944-, en los terrenos donde luego se construiría el estadio Mola. Constaban del tradicional circo, casetas de tiro, carruseles, tobogan, caballitos, aparatos de fuerza y puestos y casetas de caramelos, refrescos, churrerías, quincalla, etc. En la plaza de Recoletas, se instalaban las tradicionales casetas de venta de ajos así como puestos de  vasijería o cacharrería.
En 1935, el Gobierno Civil multaba a la Diputación y al Ayuntamiento por exhibir símbolos religiosos, dado que estas instituciones contaban con una mayoría política  confesional y hacían gala de ello. Se produjeron roces entre el Ayuntamiento conservador, presidido por el carlista Tomas Mata y algunas peñas y cuadrillas, por negarles la subvención a algunas de ellas, al considerar el consistorio que estas hacían alarde de indumentarias y comportamientos inadecuados. La Veleta no salió varios días protestando por la política municipal, en este sentido. Por contra se hizo muy presente la actividad en la calle de la peña Muthiko Alaiak, fundada por Ignacio Baleztena en 1934, donde abundaba el componente carlista, que acompañó los principales actos religiosos de las fiestas. La división política llegaba, pues,  al ámbito festivo. Como curiosidad, el día 14 se celebraba una corrida extraordinaria organizada por la Cámara de Comercio con toros de Pérez Tabernero. Entre las principales actividades festivas destacaban, además de las barracas en el antiguo Ensanche, los fuegos artificiales en la plaza del Castillo, los  Gigantes y Cabezudos por las calles, la salida de las peñas, la feria de ganado, las verbenas del Larraina, y otro tipo de eventos como las cucañas en la plaza del Castillo o proyecciones de cine al aire libre  en la plaza del Vinculo. Era tradicional encontrarse en las calles o plazas con el famoso vendedor y charlatán León Salvador que acudía a Pamplona todos los Sanfermines.

En 1936, se había incrementado la agitación social y política en la ciudad, ya patente a lo largo de 1934 y 1935, con abundancia de conflictos laborales de contenido reivindicativo y mejora de las condiciones laborales. Hasta los portadores de los gigantes y cabezudos amenazaban con no salir, ese año,  si no se producía un aumento de sueldo, aunque finalmente el conflicto no fue  a mayores. El día 6 de julio el silencio de las campanas de las parroquias de Pamplona, que habían permanecido mudas  los últimos años, en la hora del chupinazo,  fue roto por un atronador repiqueteo que desafiaba el laicismo oficial imperante. Ese año se celebró la primera exposición de pancartas de las peñas en la Oficina de Turismo que había en el Paseo de Sarasate. Y hablando de turismo, en 1936 se hablaba de que habían entrado a la ciudad más de 4.000 vehículos y 270 autobuses. Cinco días después del final de las fiestas, Pamplona se convertía en protagonista activo del golpe militar contra la República y el orden constituyente. La ciudad se quedaría sin sus fiestas patronales durante los dos años siguientes: 1937 y 1938.

Los sanfermines de 1939 estuvieron imbuidos por el clima eufórico del bando vencedor, en una ciudad, en una comunidad que nunca fue frente de batalla pero en la que se sintió, como en otros lugares de la zona nacional, las represalias sobre la gente de izquierdas, especialmente en los primeros días y semanas de la guerra, con más de 3.000 asesinados, más de 300 de ellos en Pamplona. A los sanfermines de ese año se acercaron militares de alta graduación e importantes cargos del Régimen, entre ellos varios ministros y otras personalidades. Seguía siendo alcalde de Pamplona el que lo fue en los años anteriores a la guerra, desde 1934, el carlista  Tomas Mata. Este fue el primer año que un concejal del Ayuntamiento, en este caso Joaquín Ilundain prendió el cohete que anunciaba las fiestas en la plaza del Castillo. Nacía oficialmente el chupinazo.  Hasta entonces, desde 1901, se lanzaban cohetes por parte de empleados de la empresa pirotécnica desde la plaza del Castillo pero el acto no tenía un valor especial  como tal. Fue en 1931 cuando un conocido republicano llamado Juan Echepare Aramendia, que tenía un estanco en la calle Mayor,  se encargó de encender la mecha del primer cohete. Lo hizo hasta los sanfermines de  1936. Echepare sería asesinado poco después, en los primeros días del golpe militar. A partir de 1941, el chupinazo se tiraría desde el balcón del Ayuntamiento. Este año fue famoso también por el suceso acaecido en el encierro del día 8 de julio cuando un toro de  Arturo Sánchez Cobaleda, de nombre “Liebrero” rompió el vallado, cerca del callejón de los toros provocando el pánico tal y como recogí en la entrada “Imagenes del Ayer. Estampas sanfermineras. Imagenes del encierro: 1914-1949” y en donde resultó herida la señora Doña Clara Herrera que estaba acompañada de su tres hijos. El toro fue abatido por el guardia civil Cipriano Huarte. A partir del año siguiente se puso un doble vallado en el recorrido del Encierro para evitar circunstancias como la comentada.
Fotografías: Las fotografías recogen el ambiente de los sanfermines entre los años 1931 y 1939 y pertenecen todas ellas al Fondo de Fotografías Marín de la Kutxateca. Su autor es en todos los casos el fotógrafo Pascual Marin: CC BY-NC-ND-3.0-ES 2013. KUTXATEKA. Fondo Marin. Pascual Marin. Fotografías por orden de aparición: 1.-Salida de mozos de la plaza de toros (1932). 2.-Fotografía de un encierro sanferminero a la altura de la plaza Consistorial del año 1932.  3.-Público en la terraza del Cafe Kutz de la plaza del Castillo (1932). 4.-Procesión de San Fermin. Iglesia de San Lorenzo (1930). 5.-Jovenes y niños en la plaza del Castillo (1932). 6.-Entrada de las peñas a la plaza de Toros (1931). 7.-Comida sanferminera en el Restaurante Iruña (C/Mercaderes, 7) (1935). 8.-La comparsa a la salida de la Iglesia de San Lorenzo. Notese la presencia del componente músico-militar (1939). 9.-Dianas Sanfermineras en la plaza del Ayuntamiento (1932). 10.-Mozos dando cumplida cuenta de un almuerzo sanferminero en plena calle (1939). 11.-Ambiente sanferminero de una mañana en la calle Calceteros (1939).12. La plaza del Ayuntamiento. Ambiente festivo (1939).13. Paso de los Gigantes por la calle San Saturnino (1939). 

Imagenes del Ayer. Videos. Pamplona (1948-1958)

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pues imagínense una imagen en movimiento. Inicio con esta entrada una selección de vídeos que nos sumergirán en la Pamplona de décadas pasadas y que completarán los textos y fotografías de este blog que pretende ayudar  a reconstruir  esa pequeña intrahistoria de mi ciudad, ese cúmulo de recuerdos, vivencias e informaciones que no suelen aparecer, a menudo,  en los libros de historia. En este primer vídeo, cuyas imagenes proceden de los archivos históricos del NODO de Televisión Española, recogidos en el recopilatorio “Navarra. Imagenes del siglo: 1940-1991”, vemos algunos retazos de la Pamplona de finales de los años 40 y parte de los años 50. 

A lo largo de este vídeo y siguiendo un orden cronológico vemos una panorámica de la Rochapea, vista desde las murallas y aun sin desarrollarse, el puente de Curtidores, una fugaz imagen del molino de Caparroso, los fosos de la Ciudadela en un estado bastante deteriorado, diversas imagenes del Ensanche (la avenida Roncesvalles con el edificio de la Vasco Navarra a la izquierda, la plaza Príncipe de Viana, llamada también, en tiempos, Plaza Circular), la plaza del Castillo, el Paseo de Sarasate con aquellos coches de la postguerra, la construcción del barrio de la Chantrea y de las casas de San Pedro, la finalización de la segunda fase del Ensanche (vemos alguna imagen de una avenida Carlos III irreconocible, aun sin finalizar, así como de algunas calles aledañas) y el antiguo ambulatorio General Solchaga, (actual ambulatorio San Martín), recién terminado de construir (allí, en el solar donde se construyó, estaban anteriormente las cocheras del Irati).


Fuente: Navarra. Imagenes del siglo (1940-1960). 2ª edición. 1995. RTVE y Gobierno de Navarra.

Imagenes del ayer. Pamplona a vista de pájaro en los años 40 y 50 (1948-1958)

Esta entrada de la serie Pamplona a vista de pájaro no dispone de una solo foto principal aérea y panorámica sino de una colección de fotos, la mayoría de las cuales retratan el Ensanche en el año 1958. Para su mejor estudio empezaré por esas primeras fotografías de ese año que agruparé en esta primera parte de la entrada. En la primera foto que encabeza la entrada vemos un primer plano aéreo de la plaza Príncipe de Viana, que nos puede servir como referente visual. En el extremo superior izquierdo de la foto vemos los inconfundibles pabellones militares que colmatan esa parte del centro urbano. En la parte superior de la foto se atisba el Paseo de Sarasate, con la Casa Navasal todavía en pie y debajo del Paseo se puede ver el viejo edificio de la Casa de Baños. A su izquierda se divisa también el caserón municipal donde se alojaban las antiguas escuelas de Música y de Artes y Oficios. En la siguiente foto, que comparte parte del contenido con la anterior, podemos contemplar además la parte del Ensanche existente a la derecha de la Avenida de San Ignacio. Aun no se ha construido en la calle Cortes de Navarra el edificio residencia de los Padres Redentoristas, titulares de la cercana basílica. En el borde derecho de la foto se divisan los viejos chalets existentes en la confluencia entre la Avenida de Roncesvalles y Carlos III, donde 20 años más tarde se construiría el edificio central de la Caja de Ahorros de Navarra y que vemos con mucho más nivel de detalle en la foto inferior. En esta última instántanea de esta primera entrega fotográfica se observa, en la parte inferior, la torre y demás instalaciones del nuevo Parque de Bomberos de Pamplona, trasladadas, este mismo año, desde su vieja sede de la calle Eslava así como a su derecha el tejado del relativamente recién construido, -se había erigido seis años antes-, Frontón Labrit. El edificio del Servicio Doméstico en la calle Amaya aún no había realizado sus obras de  ampliación en altura.
Fuera del foco de esas primeras tomas aéreas se había quedado el edificio de la antigua estación del Plazaola-Irati, el Plazaola dejó de funcionar en  1954 y el Irati, un año más tarde en diciembre de 1955. Las vías se levantarían tres años más tarde, en 1958. Es por ello y pese a la escasa calidad de las fotos,  que no me he podido resistir a ofrecer estas dos instantaneas de la estación y de las vías de llegada, tomadas en esta misma época, la primera recoge también, en primer plano, buena parte de los pabellones militares existentes en el centro de Pamplona y la segunda está tomada en la vertical de la avenida de Zaragoza. Toda esa zona de la estación y las vías de llegada darían paso en los años 60 a la manzana existente entre las actuales calles Tudela y Yanguas y Miranda. La estación aguantaría algunos años más, hasta 1973 en que es derribada como ya relaté en otra entrada del blog, hoy ocupa su lugar la sede de Instituto Nacional de la Seguridad Social así como diversos servicios de Osasunbidea. 

Junto a este párrafo vemos, a la derecha, una foto aérea del barrio de la Chantrea, aun no se habían erigido las torres de Orvina (se construirían en los primeros años 60) y se observa la perfecta retícula de sus calles, con sus típicas viviendas de dos plantas, sus patios interiores y sus huertas, en primer plano el arco que formaban las viviendas de la calle Miravalles, a la derecha la avenida de Villava y el monte San Cristobal y al fondo los barrios de San Pedro, Rochapea y San Jorge. En el lado izquierdo del párrafo observamos sendas fotos de la zona de Conde de Rodezno, la primera foto es de 1955, y todavía no se habían terminado de construir los últimos edificios de la plaza, así como los existentes en la vecina calle González Tablas, plaza del Alcazar (hoy de Blanca de Navarra) y final de la calle Aralar.  

Para finalizar, lo haré con una poco conocida fotografía del Ensanche de año 1948. En el extremo inferior derecho de la fotografía se observa el inicio de la construcción del Monumento a los Caídos que se inauguraría por Franco en 1952. La construcción de la segunda parte del Ensanche está muy avanzada pero, como se puede comprobar en la fotografía,  aun tendrían que construirse un buen número de bloques en las partes más periféricas del Ensanche, a ambos lados de Carlos III, además de culminar su cierre con la plaza Conde de Rodezno, (hoy plaza de la Libertad) y del Monumento a los Caídos.


Fotos: la mayoría de las fotos pertenecen a una rara colección de tomas áreas de Ediciones Vaquero, alguna de ellas fueron recogidas además en una exposición que tenía por título “Fotografías áreas de Pamplona: 1959-1971”.

Entidades de beneficiencia en el Viejo Pamplona: La Meca y otras entidades (1900-1950)

Hoy en día el término de “beneficiencia”  no sería políticamente muy correcto, su espacio lo ocupan diversas entidades sociales religiosas y laicas, ONGs y otras organizaciones de la sociedad civil. Pero entonces, hace más de un siglo, los límites entre la asistencia y la beneficiencia eran un tanto difusos, respondían sobre todo al concepto de la caridad y además buena parte de las entidades que la impulsaban estaban regidas, o colaboraban en ellas, miembros de ordenes religiosas de la iglesia católica. En la entrada que dedique a la presencia religiosa en nuestra ciudad hice referencia a buena parte de su labor asistencial, tanto en centros sanitarios como benéficos. Cabe señalar que en los primeros años del siglo XX existía en la ciudad una Junta Provincial de Beneficiencia presidida por el Gobernador Civil que ejercía la inspección de más de 90 fundaciones benéficas creadas por particulares además de las impulsadas por instituciones públicas o semipúblicas. También había una Junta Municipal de Beneficiencia que era la que administraba la Casa de Misericordia. Al filo de los años 20, la Casa de Misericordia acogía a 250 residentes, desglosados en   150 ancianos, 70 niños y 30 adultos. La Junta de la Meca se encargaba de explotar, además, la nueva plaza de toros cuyos ingresos iban precisamente a financiar el citado asilo. Pero hablemos, un poco, del origen de la Casa de Misericordia, en la que centraré básicamente esta entrada.

El  origen de la Casa de Misericordia o como popularmente se le conoce abreviando, la Meca, se remonta a 1692, año en que por iniciativa del Ayuntamiento  se pretendía recoger a los mendigos y menesterosos que vagabundeaban por las calles. El primer edificio  se comenzó a construir en 1702 en un solar cedido por el Ayuntamiento  y se inauguró el 15 de agosto de 1706. Este gran caserón ocupaba el comienzo de la actual calle García Castañón hasta su cruce con Fernández Arenas, a la altura del nº 7 del Paseo de Sarasate, antiguo Cine Príncipe de Viana, antiguo edificio de Caja Municipal y casas nº 1 de Garcia Castañón y nº 4 de Fernández Arenas y que vemos en la foto de la derecha, encabezando la entrada. Sus comienzos no fueron fáciles, se nutría de donaciones y limosnas de los pamploneses, que no cubrían, ni de lejos, sus necesidades, hasta el  punto de que a finales del siglo XVIII se construyó  un frontón, explotado por la Casa, que la verdad  no daba apenas beneficios. El mismo propósito de ayudar a a financiar la institución estuvo en la idea de conceder a la Casa los terrenos en los que podría construir, a su costa y riesgo, la plaza de toros a la que se cedía además la organización de las corridas de toros. La plaza como ya dije, en otra entrada, se construyó en menos de un año (1922) y se financió con la emisión de obligaciones.

El 9 de septiembre de 1924 se produjo un pavoroso incendio en el caserón del Paseo de Sarasate que obligó al Ayuntamiento a trasladar a los residentes provisionalmente al Hospital de Barañain. El traslado se realizó una semana más tarde.  En 1925 ya se proyectaba construir un nuevo edificio, se hablaba de que tendría un coste de un millón y medio de pesetas. Se estimaba que la venta del solar del antiguo asilo y los materiales de este producirían unos ingresos de unas 500.000 pesetas y el resto se recaudaría de las instituciones y personas caritativas. La Casa de Misericordia  permanecería en  el Hospital de Barañain hasta el año 1932, con oficinas temporales primero en el Paseo de Sarasate y luego en la avenida de San Ignacio. El 27 de marzo de 1927 se puso la primera piedra de su actual sede en terrenos del término “Tras el Castillo” o como hoy conocemos la Vuelta del Castillo, en la proximidades de la Cruz Negra,  en terrenos cedidos por la Diputación Foral, asistiendo al acto de inauguración el nuncio de Su Santidad. El edificio constaría de dos plantas independientes, para niños y ancianos con cuartos de duchas y baños, salas de dibujo, música, biblioteca, área deportiva, zona de labores y peluquería, tal y como vemos en el reportaje fotográfico que adjunto de aquellos primeros años. Se construiría en hormigón armado, con un coste final de 2 millones de pesetas, bajo proyecto y dirección del vocal de la Junta de la Casa y arquitecto Víctor Eusa. Para la nueva casa se habían recibido entre otros los siguientes donativos, 50.000 pesetas la Junta y los marqueses de Vesolla, de 15.000 el Crédito Navarro, de 10.000 la Vasconia, Vasco Navarra, Aguas de Arteta, El Irati, Joaquín Garjón y Aniceto Muniain, de 5.000 la colonia pamplonesa de México y los herederos de Nicolás Martínez y de 1.000 la testamentaria de Gregoria Perurena. El nuevo edificio, que vemos en las fotos, de la izquierda, que encabezan la entrada, se inauguraría  el 19 de enero de 1932.

Inicialmente la Meca acogía tanto a mayores como a niños. Estos últimos eran escolarizados y su formación se completaba con una preparación profesional en talleres donde aprendían un oficio. El asilo fue objeto de reforma y de ampliación con nuevos bloque de habitaciones individuales y de matrimonio en 1976. En 1989 acogía a 585 residentes, aunque ya  desde 1982 no se ocupaba de los niños,  de hecho, desde al menos cinco años antes, desde 1977 no vivían en la Casa  sino en pisos, en pequeños grupos a cargo de un preceptor. Gobierna la Casa de Misericordia una junta presidida por el Alcalde de Pamplona, el vicepresidente lo nombran los restantes miembros de la Junta, el Ayuntamiento nombra a cuatro de los miembros, los responsables de asuntos ciudadanos y de cultura mas los dos concejales de más edad y la completan un número de vecinos que debe doblar al menos al de ediles (en este momento son muchos más, unos 16), elegidos por la propia junta, y que tengan las formación y experiencia necesarias para que puedan ser beneficiosas en el gobierno de la institución. Hoy en día la Casa de Misericordia  cuenta con 555 residentes de los que 359 son mujeres y 191 hombres, con una lista de espera de más de 200 ancianos. Dispone, además, de más de 300 trabajadores, más 14 religiosas, hijas de la Caridad y casi medio centenar de voluntarios.
Otro establecimiento benéfico histórico de nuestra ciudad era el Asilo de las Hermanitas de los Pobres, que se empezó a construir en 1887 en la avenida de Guipúzcoa. En 1889 se terminaron las obras de la primera parte del edificio  y se instalaron los primeros asilados. En agosto de 1891 se completó el resto del asilo. Las obras del edificio habían costado 138.900 pesetas, sin contar el coste del terreno, que ascendió a poco más de 4.640 pesetas. El Asilo se sostenía con subvenciones y donativos de la Diputación Foral y el Ayuntamiento y de particulares. Acogía a los ancianos, 140 en los años 40 y 50, que no tenían derechos adquiridos para poder ingresar en la Casa de Misericordia. La Casa de Misericordia estaba reservada para pamploneses de nacimiento o vecindad legal y que contasen con recursos económicos muy escasos. El viejo edificio de las Hermanitas de los Pobres se derribó en julio de 2007 inaugurándose el nuevo edificio en el año 2010. Había otros asilos benéficos en la ciudad como el del Niño Jesús, el de la Comunidad de las Adoratrices (se llamaba Asilo de las Esclavas del Santísimo y de la Caridad y a finales de los años 40 acogía a 70 asilados), Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, Oblatas (acogía en 1948 a 70 asilados), Siervas de María, Padres Capuchinos, Huérfanas de Hijas de San José o de las Madres Josefinas (atendía en 1950  a 200 asilados) y de las Monjas Blancas de las Religiosas Misioneras Franciscanas. La Casa de Huérfanos o Expósitos de Navarra, que estaba junto a la Maternidad, en la calle del Carmen, se trasladó en 1934 junto al Hospital de Barañain. En 1953 el número de huérfanos alojados en la Casa de Expósitos era de 450.
La Cruz Roja también desempeñaba una importante labor benéfico-asistencial en aquellos años. Había incluso una Asociación de Señoras de la Cruz Roja de Pamplona, presidida en 1920 por María Arraiza de Garjón, que contaba con un cuerpo de 50 enfermeras diplomadas, que algunos años más tarde llegaría hasta casi 100 entre señoras, señoritas y religiosas. A mediados de los años 20 se refundaron la Comisión Provincial de la Cruz Roja y la Sección de Señoras en la Asamblea Local de la Cruz Roja, con sede en el nº 9 de la calle Amaya. Más tarde se trasladarían al nº 8 de la calle Leyre. En 1948 La Cruz Roja de Pamplona había asistido a más de 3.000 enfermos  en el domicilio y había realizado casi 1.500 vacunaciones y revacunaciones. En otro orden de cosas, cabe señalar que, a comienzos de siglo, ya existían las colonias, concretamente había  colonias organizadas por el Ayuntamiento en el edificio que poseía éste en las Ventas de Arraiz, en el valle de la Ulzama, donde pasaban los niños un mes de veraneo; en 1923 se habían organizado tres  así como una colonia para niños enfermizos en el Sanatorio Marítimo  de Pedrosa (Santander) que duraba tres meses y  que la integraban escolares de familias socorridas por la beneficiencia municipal. Costeaban los gastos la corporación municipal y algunos particulares pudientes de la capital. A finales de los años 20, en 1927,  se creó el Patronato de Protección Escolar, organizador de las colonias, cantinas y ropero escolar, de los que ya he hablado con amplitud en otra entrada. Posteriormente, a partir de los años 30,  las colonias serían promovidas y financiadas por la Caja de Ahorros de Navarra.

Terminaré la entrada refiriéndome a otras obras  asistenciales existentes a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Desde 1919 existía una Escuela del Hogar atendida por antiguas alumnas de la Escuela Normal, en el nº 2 de la calle Javier, que impartían enseñanza doméstica, cocina, costura y otro tipo de clases o asignaturas a las jóvenes sirvientes y obreras así como el Ropero de Concepción Arenal, impulsado por el mismo colectivo para facilitar mensualmente prendas a los reclusos de la Prisión Provincial. Otras obras sociales existentes en los años 1927-28 eran el Consultorio de Niños de Pecho y Gota de Leche, ubicado en la plaza de Santa Ana, la casa colegio de Santa Adelaida, en Salinas de Oro, para obreras católicas, el Hogar de Protección Infantil, establecido en la parroquia de San Lorenzo y creado por la Junta de Protección a la Infancia, que recogía y educaba a los niños abandonados, así como la cocina gratuita de esta misma parroquia y por último el Ropero de la Cofradía de la Beata Imelda para niños pobres, en la iglesia de Santo Domingo. Durante la guerra, los nacionales crearon sus propias organizaciones asistenciales, la más conocida de las cuales fue la del Auxilio Social que dependía de la Sección Femenina de la Falange y que tuvo una intensa actividad durante las primeras décadas del franquismo. Contaba en Pamplona con un hogar para niños y atendía también comedores infantiles y de transeúntes y extranjeros.

Fotos por orden de aparición. Casa de la Misericordia en el Paseo de Sarasate (1923). Historia, fotos y joyas de Pamplona. J. J. Arazuri. Archivo fotográfico Casa de Misericordia. Fotopostales de la Casa de Misericordia, sin datar ni filiar, aunque probablemente sean de los años 30. Asilo de las Hermanitas de los pobres (1971). Foto Gómez. Agencia Cifra. Asilo de las Hermanitas de los pobres (1959). Historia, fotos y joyas de Pamplona. J. J. Arazuri

 

Imagenes del ayer. Pamplona a vista de pájaro (1924)

Segunda entrada de esta subsección de Imagenes del Ayer que he dado en llamar “Pamplona a vista de pájaro”. Esta magnífica foto, también del Ministerio del Aire, que recoge prácticamente todo el Casco Antiguo y parte del Nuevo Ensanche de Pamplona la he datado creo que, con bastante precisión, a finales de 1924. Empezaré por las pistas que me han permitido datar la fotografía en ese año. Si nos fijamos en el lado derecho de la foto observamos varios hechos: ya está terminada la plaza de toros nueva, -se acabó en 1922-, y ha desaparecido la antigua; En su lugar se puede ver el solar de la futura manzana del teatro Gayarre y el dibujo de la naciente avenida de Carlos III. No se ha construido el edificio de Telefónica,  el solar está todavía vacío,   por lo tanto  la fotografía tiene que ser de antes de 1925, año en que comenzaron las obras de construcción de la central de teléfonos. Pero es que, además, ya se ha acabado de construir el nuevo edificio de Correos, cuyas obras finalizaron en 1923, así como las de la Casa Doria también acabadas a lo largo de ese año y que vemos en una foto del párrafo siguiente, de unos años más tarde. Se percibe un crecimiento acelerado en las nuevas construcciones del Ensanche sobre todo en el primer tramo de Carlos III, por lo que, afinando aun más, la fotografía bien podría ser de finales de 1924 o incluso de inicios del 25.

En el Ensanche se mantienen, como en la fotografía de la entrada anterior, -la de 1921-, la Comandancia de Ingenieros (estaba a la altura del actual Multicentro Avenida), los cuarteles de Caballería del Regimiento Almansa, el edificio de Intendencia y los cuarteles de  Infantería; Se ha construido el Coliseo Olimpia y la nueva Iglesia de San Ignacio, aunque las obras de la iglesia se prolongarán algunos años más ya que se cercenará parte de la estructura de la vieja basílica  para permitir la apertura, en toda su amplitud, de la naciente avenida de San Ignacio. Vemos junto  a este párrafo una foto de la construcción de la iglesia y otra con las obras ya terminadas. Se ha comenzado a construir  la nueva sede de la Vasco Navarra, el edificio del Servicio Domestico y la fábrica de Calzados López en la calle Amaya. Sin salir del Ensanche, cabe señalar que, este año, el edificio de la Casa de Misericordia del Paseo de Sarasate sufrió un grave incendio que puso fin a su larga existencia en el lugar, de más de 200 años desde que fuese fundada en 1706. A finales de 1931 se trasladarían los residentes al nuevo edificio de la Vuelta del Castillo. El siguiente edificio, el de la Casa de Socorro aun prestaría servicio algunos años más, hasta 1930, fecha en que se trasladó el servicio a la calle Alhóndiga. En 1922 ya se había demolido el antiguo edificio del Banco de España, el edificio de la antigua Alhóndiga Municipal también llamado “descargue” y en ese momento se estaba construyendo el nuevo edificio del Banco, -las obras de las cuales vemos, en el siguiente párrafo, una foto, parecen en la foto principal que encabeza la entrada bastante avanzadas-; Se inauguraría en el año 1927.  Pasarán entre 7 y 12 años hasta que la piqueta acabe con los viejos edificios de la antigua calle Estella,  y vaya dando paso a los actuales. Pese a todo me llama la atención, el edificio bajo anexo al Coliseo Olimpia, la diferente disposición de la antigua calle Estella en relación con  la actual, el enorme solar donde luego se construiría el nuevo edificio de la Caja de Ahorros de Navarra y  muchos detalles más que un avezado observador local, lupa en ristre,  seguramente descubriría.

En la trasera de la nueva plaza de Toros observamos el baluarte de San Bartolomé que sería rehabilitado en 1940 y delante de él unas construcciones que, si mal no recuerdo,  eran unas nuevas dependencias municipales, terminadas este mismo año, 1924: el parque de desinfección, la perrera municipal y el garaje de los coches mortuorios que vemos, de cerca, en una foto junto a este párrafo. Recordemos que hasta ese año la perrera municipal estaba en la plaza de Santa Ana. Si la comparamos con una foto actual,  de aquellas rampas peatonales de subida y de bajada que había junto a la plaza de toros en la foto principal, solo nos queda hoy en día una. No se si será un efecto óptico pero a diferencia de la actual bajada a la Chantrea, en la foto principal se percibe más una subida que una bajada en esa zona. Lo que está claro es que la apertura de esta conexión con la Chantrea supuso la amputación de una parte de la muralla cercana al  baluarte del Labrit, conectada como había estado la zona, unos  pocos años atrás, con el Baluarte de San Bartolomé (recordemos que las murallas del frente sur se habían derruido entre 1915 y 1921).

Cerca, en el Casco Antiguo, se puede divisar el gran caserón del Convento de la Merced, derribado algunos años más tarde donde luego se construiría el Palacio  Arzobispal y el Retiro Sacerdotal del Buen Pastor. En la calle San Agustín se divisa el largo tejado del frontón Euskal Jai y relativamente próxima,  a su izquierda, la nueva plaza de Compañía. Al pie del Palacio de Capitanía o de los Virreyes se divisan unas modestas casitas y una gran extensión de pequeñas huertas, donde hoy se encuentra el aparcamiento en superficie de las huertas de Santo Domingo, cercano al corralillo de los toros. Llama también la atención el gran caserón del Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, que vemos en la foto adjunta, donde hoy está el Museo de Navarra. Junto al tejado de zinc del Mercado de Santo Domingo, se divisa otro tejado de zinc, el del viejo frontón de la Mañueta. En el Burgo de San Cernín se observan algunos patios de vecindad con algún arbolado, en la trasera del Palacio del Condestable, en el Patio de Teresianas y más pequeños en la manzana Eslava-Jarauta-Mayor y alguno en la Población de San Nicolás, en la trasera del palacio de Guendulain. Arbolado frondoso  había también junto al antiguo Hospital Militar, la cuesta del Palacio, el palacio de Capitanía  y la iglesia de los Corazonistas. La calle del Redin poco tenía que ver con la que conocemos hoy en día. Cerca se observan los patios de los conventos de las monjas Carmelitas Descalzas y de las Siervas de María y en la plaza de san Francisco destaca el gran edificio de las escuelas mientras  la Mari Blanca preside todavía el lugar.

 

Fotos por orden de aparición: Vista aérea de Pamplona (1924). Ministerio del Aire. Construcción de la Iglesia de San Ignacio (1924-25): J. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Avenida de Carlos III (1929). Fondo Arazuri. AMP. Avenida de San Ignacio (finales de los años 20), Ediciones Guilera. Parque de desinfección, perrera municipal y garaje de coches municipales (Años 30). J. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Construcción del edificio del Banco de España (1925), del Archivo Fotográfico de Construcciones San Martín. Cuesta de San Domingo (Años 20), sin filiar. Plaza del Ayuntamiento (años 30). Foto realizada por un alemán.