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Biografías: Maria Ana Sanz (1869-1936)

Abro una nueva sección en el blog. Se trata de una sección de biografías en la que  intentaré recuperar  perfiles o semblanzas de personajes que protagonizaron la vida o la historia del Viejo Pamplona, en el último siglo y medio de nuestra ciudad; personajes, algunos de los cuales  están hoy casi olvidados o no son suficientemente reconocidos. Comienzo con una mujer adelantada a su tiempo pionera en la educación y la asistencia social, de la que apenas queda tan solo  su nombre como recuerdo en la denominación de un colegio público en la Chantrea. Me estoy refiriendo a María Ana Sanz Huarte. María Ana nació el 29 de abril de 1869 en Irañeta, valle de Arakil, falleciendo el 25 de Mayo de 1936 en Pamplona, a los 68 años de edad. Hija, quinta de siete hermanos,  del pintor y profesor de la Escuela Municipal de Dibujo de Pamplona, Mariano Sanz Tarazona y de Mercedes Huarte, cofundadora, junto a sus hermanos Francisco y José María del prestigioso Colegio Huarte de la calle Mayor. Por parte materna es clara  su ascendencia e influencia liberal: nieta de Juan Bautista de Huarte que lucho junto a Javier Mina, El Estudiante y luego con Francisco Espoz y Mina en la Guerra de la Independencia y de Josefa Callis. Estudió en el colegio de su madre de la que fue también profesora. Cursó estudios en los grados elemental, superior y normal de Magisterio con magníficas calificaciones. En Zaragoza y Madrid entró en contacto con movimientos renovadores en la educación como la Institución Libre de Enseñanza. En 1890, con 22 años, contrajo matrimonio con Teodoro Navaz, técnico de obras del Ayuntamiento de Pamplona, amante de la música y vinculado al Orfeón. En estos años se centra sobre todo en la familia, dando  a luz a sus primeros cinco hijos al tiempo que va preparando   sus oposiciones para profesora de la Normal. En 1901 fue nombrada profesora numeraria de la Sección de Letras de la Escuela Normal de Pamplona. En los primeros años del siglo compagina su vida laboral y familiar, dando a luz a sus otras cinco hijas. En 1906 se convierte en Directora de la Escuela Normal de Maestras y comienza a introducir cambios en consonancia con su formación liberal en métodos y asignaturas, cargo que mantendrá hasta poco después de la proclamación de la 2ª República, convirtiendo la Escuela Normal de Elemental en Superior y, además, en un centro innovador y promotor de la actividad cultural de Pamplona, con la celebración de diferentes conferencias y congresos. Llegó a promover la creación de una cátedra de euskera en la Escuela de Magisterio.

A partir de este momento comenzó a promover un buen número de proyectos educativos y asistenciales o benéficas como las famosas Cantinas Escolares (1908), las Colonias Escolares de Verano (1913), la Escuela Hogar para Mujeres Obreras (1920) de la que será presidenta honoraria, la escuela de Verano (1909-1931) y el Ropero Escolar (1925). Participó también, como vocal,  en el primer Tribunal del Menor (1924), preocupándose de la rehabilitación de los jóvenes con problemas. En 1931 fue confirmada en su puesto por las nuevas autoridades de la República pero al fusionarse las dos escuelas de magisterio cesó en la dirección que recaerá en Mariano Saez Morilla, si bien en 1934 fue nombrada subdirectora e la Escuela. Queda viuda en 1932. Miembro del Consejo Provincial de Primera Enseñanza, profesora de Pedagogía, miembro del Patronato de Honor del Ateneo Navarro desde su fundación en 1932 -junto con Arturo Campión- conferenciante y articulista, preside con cierta frecuencia tribunales de oposición y certámenes literarios. María Ana fue una lectora infatigable,  una incansable viajera a pesar de la limitación de los medios de la época;  Admiradora de Concepción Arenal, prestará a lo largo de su vida especial atención a los débiles y marginados y seguirá impulsando y manteniendo también  a lo largo de su vida aquellas obras asistenciales de apoyo al menor que promoviera en el primer tercio del siglo.   Murió como quien dice, al pie del cañón, unas pocas semanas antes del estallido de la guerra civil , pues  estuvo dando clase hasta unos días antes de su muerte y en la semanas anteriores a caer gravemente enferma incluso llegó a impartir diversas conferencias.