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Servicios municipales en la Pamplona de los años 20 (1921-1930)

Voy a dar unas pinceladas, en esta entrada, de como era el Ayuntamiento de Pamplona en los años 20 y que servicios municipales había entonces en la ciudad. En 1921, era Alcalde de Pamplona, el  jaimista José María Landa. Había en el Ayuntamiento nada menos que cinco grupos municipales, a saber 11 concejales jaimistas, que era una de las dos ramas entonces del carlismo, 8 nacionalistas (entonces solo existía en este ámbito el PNV), 2 mauristas, 1 republicano y 1 integrista (la otra rama del carlismo). Entre los jaimistas estaban nombres como el de Tomas Mata que también sería alcalde de Pamplona, muy poco tiempo después, y entre los nacionalistas estaban nombres como el del comerciante Ramón Unzu, el pintor Javier Ciga, el catedrático Leoncio Urabayen o  el abogado Santiago Cunchillos. Junto a estas líneas podemos ver  a la corporación municipal vestida de gala al comienzo de la década de los 30. El presupuesto municipal de 1922 se elevaba a 1.879.076 pesetas de las cuales 304.000 pesetas se destinaban al pago de sueldos de los empleados municipales, 213.000 a instrucción pública, 141.000 a beneficencia, 225.000 a obras públicas, 124.000 a policía de seguridad y 291.000 a policías urbana y rural. 

En 1922 el Ayuntamiento, cuyo edificio vemos  a la derecha de este párrafo en una foto de Roldán de aquellos años, tenía un déficit de 100.000 pesetas pues la Diputación no había aprobado algunos impuestos o arbitrios necesarios para el sostenimiento municipal. Se proyectaba cubrir el déficit estableciendo un arbitrio a los casinos de recreo y aumentando del 15 al 25% el del billetaje de los espectáculos públicos. Se calculaba ese año en 1.600.000 pesetas lo recaudado por arbitrios e impuestos. En 1928 los presupuestos estaban más equilibrados: eran ya de 2.182.316 pesetas y los ingresos por impuestos ascendían a 2.080.000 pesetas. Entre 1929 y 1932 se preveía un amplio plan de reformas y mejoras locales con un presupuesto de más de 9 millones de pesetas que contemplaba la pavimentación del nuevo ensanche y de varias calles de la ciudad antigua, el saneamiento de los barrios extramurales, la edificación de algunos grupos escolares y del teatro municipal, mejoras y ampliaciones en el alumbrado público, construcción de caminos, lavaderos y hornos crematorios, etc.

Entre los servicios municipales más destacados de aquellos años podríamos señalar los siguientes: la Academia Municipal de Música que estaba instalada en el edificio de la Alhóndiga, junto a la actual plaza del Vinculo, a la que asistían medio millar de alumnos y alumnas y que contaba con profesores como Santos Laspiur, Remigio Múgica o Emiliana Zubeldía. La foto de la Academia Municipal de Música que se adjunta corresponde al chupinazo de 1952, cuando el edificio de la Casa Consistorial se encontraba en obras y se lanzó el cohete festivo desde esta plaza; La central eléctrica municipal, con 100 caballos de potencia, que estaba junto al puente de Cuatro Vientos, en el barrio de la Rochapea, tal y como vemos en la fotopostal de los años 20, del inicio de la entrada, donde posteriormente y durante décadas estaría ubicada Industrias del Caucho. La central suministraba fluido para el alumbrado público de la ciudad y las dependencias municipales;   La Caja de Ahorros y Monte de Piedad Municipal, fundada en 1872, cuya primera sede estuvo en el Mercado  de Santo Domingo y que, tras el incendio que sufrió el Mercado Municipal,  pasó, en 1875, al  nº 47 de la calle Estafeta y más tarde de 1927 a 1935 a la esquina de Mercaderes y Chapitela, donde hoy esta una sucursal de Caja Rural, tal y como vemos en la foto de Bozano que aparece junto a este párrafo. Entre 1935 y 1979 su sede central estuvo en el nº 5 del Paseo de Sarasate, ese enorme edificio,  obra del arquitecto Joaquín Zarranz que hace esquina con Garcia Castañón. En 1921 la Caja tenía  unos depósitos de cuentacorrentistas estimados en unos 3.564.391 de pesetas que se convertirían en casi seis millones un par de años más tarde. Como curiosidad, cabe señalar que en 1927 se sortearon 5.000 pesetas en premios entre los impositores de la Caja para propagar, según manifestaban en la publicidad de aquellos años,  la virtud del ahorro.  

El Laboratorio Químico Municipal que estaba en la calle Calderería, junto a la Casa de Baños,  tal y como vemos en la foto adjunta de 1952 de J.J Arazuri,  y se dedicaba al análisis de líquidos y productos alimentarios;  La central de la red telefónica urbana municipal que estaba en las Escuelas de San Francisco, donde prestaban servicio siete telefonistas, un telefonista nocturno y seis obreros. (vemos una foto de dicha central de 1924-34 párrafos atrás). Había entonces 800 abonados al servicio telefónico en Pamplona. Había locutorios públicos en dicha central, la Electra y Alhóndiga Municipal, el Mercado de Santo Domingo, los almacenes de tránsito y fielato de la Estación del Norte, San Lorenzo, Portal Nuevo y San Nicolás así como en las subcentrales de la red militar y de Burlada, El Mochuelo, Huarte y Ororbia; la antiquísima panadería municipal “El Vinculo”, que vemos en la fotografía adjunta de Julio Cia de 1918, cuyo edificio se construyó en 1862 en la calle de su nombre y que era una tahona reguladora de este servicio básico, -la fabricación del pan-, administrada por D. Miguel Villanueva, con diferentes despachos en la ciudad. Contaba con diez operarios. 

Las oficinas del Cuerpo de Arbitrios Municipales que estaban en un  edificio cercano a la iglesia de San Lorenzo, tal y como vemos en la invernal foto del Rincón de la Aduana de 1900, que aparece publicada en los libros de “Calles y barrios” de J.J Arazuri y que contaba con 34 recaudadores y 5 matronas (sic). Había dos cuerpos de guardias, el Cuerpo de Guardas Rurales, compuesto por 18 guardas (39 en 1938) que prestaba servicio en los barrios extramurales de la capital, que desaparecerían como tales en torno a 1965 pero cuyo semblante y apariencia veríamos reflejada en los guardias de los parques que conocimos en nuestra niñez allá por los años 60 y 70 (que vemos en la foto de la derecha de Galle de 1938) y la Guardia Urbana  formada entonces por 40 agentes. La fusión de estos  dos cuerpos daría lugar en los años sesenta (1964) a la Policía Municipal en el último tramo de la alcaldía de  Miguel Javier Urmeneta. Había igualmente un Cuerpo de limpieza pública, formada por treinta barrenderos y un pequeño servicio municipal que se ocupaba del arreglo de calles y jardines; El depósito municipal que estaba ubicado en la calle Jarauta aunque luego se trasladaría al Ensanche, en las cercanías de la plaza de toros. Había tres alcaldes de barrio, uno en San Juan, otro en la Rochapea y otro en la Magdalena que en 1922 eran D. Pedro Gastiga, D. Manuel Martínez y D. Elías Soto respectivamente. El Ayuntamiento contaba, además, con veterinarios municipales e inspectores de sanidad pecuaria así como médicos de la beneficencia municipal.


Fotos referenciadas en el texto de la entrada

Algunas pinceladas sobre la Pamplona de los años 20 (1922-1926)

En 1926, cuando se estaba empezando a construir el Ensanche, Pamplona contaba con unos 40.000 habitantes. En aquel año la Cámara de Comercio estaba ubicada en la calle Zapatería, el Gobierno Civil en la casa Doria, en el nº1 de Paulino Caballero y el Gobierno Militar en la Cuesta del Palacio, en lo que conoceríamos luego como Palacio de Capitanía. Había una casa de baños pública en la calle Calderería inaugurada el 9 de noviembre de 1925, que había sustituido a la histórica casa de baños de Sarasate abierta desde 1854, y la Casa de Socorro se encontraba en el Boulevard de Sarasate, antes de que se trasladase a la calle Alhondiga en 1930. En estos años se construiría construido (en octubre de 1923) el edificio de Correos, pomposamente llamado Palacio de Comunicaciones en el Paseo de Sarasate. Cerca de la plaza del Vinculo y casi hasta San Ignacio había unos cuantos edificios de cuarteles: concretamente el de Caballería y la Comandancia de Ingenieros,  que se derribarían en 1934, (con el famoso “aska” en la citada plaza del Vinculo). Y se empezaba, en 1925, a construir el edificio de la Telefónica en la esquina de Amaya y Cortes de Navarra, que vemos en una foto posterior de la entrada. Había un teléfono urbano en la plaza de San Francisco y uno interurbano en la plaza del Castillo, llamada entonces, plaza de la Constitución. La sede central de la Caja de Ahorros de Navarra se encontraba en el Palacio de Diputación. En la foto aérea de la izquierda, que encabeza la entrada, del Ejército del Aire, datada entre 1922 y 1925, podemos ver una panorámica completa de la Pamplona de estos años. En la foto de la derecha, tenemos una bonita instantánea de la plaza de la Constitución, tomada desde Casa Baleztena, con el Teatro Principal cerrando la plaza por lo que sería luego la avenida de Carlos III.

La ciudad contaba con tres ferrocarriles, dos de vía estrecha, el Plazaola que hacía el recorrido de Pamplona a San Sebastian y cuya estación central estaba en el Nuevo Ensanche, en  la Avenida de Zaragoza, que vemos en la foto de la izquierda; el ferrocarril del Irati que hacía el recorrido Pamplona-Aoiz-Sanguesa, cuya estación principal se hallaba en el Boulevard de Sarasate y tenía las cocheras en la avenida de Francia (desde 1927, Avenida de Alfonso XIII) además de uno de vía normal, el Ferrocarril del Norte con estación en el barrio de la Rochapea (entonces San Jorge, el barrio de la Estación se consideraba parte de La Rochapea). El Irati hacía servicio de tranvía a su paso por la ciudad: a la Estación del Norte, uno de cuyos servicios observamos en la foto de la derecha, subiendo por la Cuesta de la Estación y también a Burlada, Villava y Huarte. Había paradas de coches de punto (tirados por caballos) en la plaza de la Constitución (del Castillo) y de San Francisco y autos de punto (los primitivos taxis) en la plaza de la Constitución (del Castillo).


Entre los edificios religiosos destacaba la Catedral, la iglesia de San Saturnino, la Real Basílica de San Ignacio, la capilla de San Fermín, el templo parroquial de San Nicolás, la iglesia de Jesús y María, la iglesia de San Agustín, la de San Lorenzo,  los conventos de los Descalzos, Dominicos, Recoletas y Salesas (ojo, no eran los únicos conventos), las ruinas del enorme, antiguo e histórico convento de la Merced en la plaza Episcopal  y fuera puertas la nueva iglesia de El Salvador en el barrio de la Rochapea, dependiente de la de San Lorenzo. Entre los edificios públicos civiles destacaban el palacio de la  Diputación Foral, terminado de construir en 1847 y la Casa Consistorial, que vemos en la foto de la izquierda, en cuya segunda planta estaba el Museo de Sarasate. Tanto uno como otro contaban con su correspondiente Archivo Histórico, nutridísimos y de gran valor, junto a ellos otros igualmente importantes como el Catedralicio, el de Hacienda o el de la Audiencia. 
Pamplona contaba, entre sus dotaciones culturales, con el Museo Arqueológico y el Museo Histórico y Artístico, inaugurado en 1910, ubicados en el antiguo edificio de la Cámara de Comptos Reales, que vemos en la foto de la derecha (en el espacio del actual Museo de Navarra estaba el Hospital Civil que vemos en la fotografía de la izquierda y que luego se trasladaría a la zona lindante con Barañain, su ubicación actual) así como un museo privado, el Museo de Huarte Hermanos, en el colegio de Huarte de la calle Mayor y el Museo de Historia Natural instalado en el Instituto General de Navarra, en la plazuela de San José (actual edificio del INAP). Las bibliotecas más notables eran las del Archivo de Navarra y la de los Institutos de Navarra (que eran públicas) y las de la Catedral y la del Nuevo Casino. 

En 1926, la ciudad contaba con el Teatro Gayarre, (hasta 1903 llamado Teatro Principal), situado en la plaza de la Constitución, y que estaba próximo a ser derribado, (lo sería en 1932), para abrir la avenida Carlos III;  el Olimpia, inaugurado en 1923, en la avenida de San Ignacio, con sesiones de cine y teatro; el Euskal Jai, en la calle San Agustín, donde además de jugar profesionalmente a la pelota se celebraban sesiones cinematográficas, el salón-teatro de la Casa del Orfeón en la calle Ansoleaga, cuyo edificio vemos en la foto de la izquierda, la nueva plaza de toros, inaugurada en 1922 y la sede de la Sociedad Filarmónica donde se celebraban conciertos de postín. Como un pueblo grande, Pamplona contaba con sus casinos, en este caso con dos casinos: el Nuevo Casino, denominado también Casino Príncipal, centro de la buena sociedad pamplonesa, con amplios salones, biblioteca, peluquería, baños, restaurante y grandes fiestas de sociedad y el Casino Eslava con biblioteca, baños y frecuentes festejos mundanos, así lo anunciaban , ambos en la plaza de la Constitución.
Se jugaba a grandes partidos de remonte y pala  en el Euskal, a pelota mano en el Frontón Moderno de la Mañueta; a fútbol (foot-ball se decía entonces) en el campo de San Juan, propiedad del Club Atlético Osasuna, en el Stadium Militar del Ensanche (imagino que seria el que conoceríamos luego como Estadio General Mola), y en el campo del Hipódromo, de propiedad municipal, destinado a entrenamientos, a tenis en el Campo del Pamplona Lawn Tennis, sita en la avenida de los Pirineos. Diversas sociedades de la ciudad organizaban actos deportivos: ciclismo, pedestrismo, recorrido de montañas (lo que hoy llamaríamos senderismo) y pelota amateur. Las pruebas deportivas clásicas más importantes eran el campeonato de pelota amateur que se celebraba de noviembre a febrero, el Gran Premio Pascuas de pedestrismo en abril, las pruebas  ciclistas del Circuito de Pamplona (abril), la Travesía de los Pirineos (julio) y la Vuelta al País Vasco (agosto) organizada, esta última,  por el diario Excelsior de Bilbao y el campeonato regional de fútbol (que se celebraba de octubre a marzo). 
Los pamploneses de aquel entonces podían realizar  tranquilos paseos o excursiones  a los alrededores de Pamplona, (Pamplona era lo que había dentro de las murallas, el Nuevo Ensanche y poco más): y así se bajaba a la Rochapea, al barrio de la Estación, al puente de Miluce, al convento de los Capuchinos, al barrio de la Magdalena, al camino de Villava y Huarte, al Hospital de Barañain, a la vuelta del Castillo, a Gazolaz  y Cizur Menor, o al “río al revés”, que es como se llamaba al rio Sadar, y como no se paseaban arriba y abajo por la calle Estafeta, tal y como vemos en la foto del párrafo anterior de unos pocos años antes. Las escasas guías turísticas existentes  promovían la llegada de turistas a las fiestas de San Fermín, (Hemingway ya había visitado Pamplona en 1923 y lo haría de 1924 a 1927, vemos junto a este párrafo una foto de la procesión de San Fermín de estos años) así como la llamada Semana Santa del Norte de España, con procesiones (a destacar la del Santo Entierro) y otros actos: funciones religiosas, exposiciones de arte y agricultura del País, festejos mundanos taurinos y deportivos, teatros, ferias, músicas y diversiones populares. Entre los hoteles de la ciudad destacaban el Grand Hotel de la plaza de San Francisco, los  hoteles Quintana (que vemos en la fotopostal de la derecha), San Martín y La Perla de la plaza de la Constitución, el Maisonnave de Espoz y Mina, Los  Pirineos de la avenida de San Ignacio y el Hotel del Comercio de la calle Zapatería. Entre los restaurantes, Marcela en San Nicolás y Casa Marceliano en la calle del Mercado, (que vemos tras un grupo de civiles y militares en la foto de la izquierda del siguiente párrafo, de 1925),  con una buena cocina del País, el Maisonnave de Espoz y Mina, y en la plaza de la Constitución el Quintana, el Dena Ona y el Torino.
Los garajes  existentes eran los de Hidalgo en Navas de Tolosa, Fiat y Doria en el Nuevo Ensanche, Labiano en Puerta de la Taconera, Unsain (Labrit) y de los Hermanos Carbonell (en el boulevard de Sarasate, nº38, antes Ciudadela 19, que podemos observar en la fotografía de la derecha). Entre los negocios de interés para el turista estaban, como no,  las casas de fotografía de Roldan en la plaza de la constitución, Goñi en Blanca de Navarra y Ruperez en Calceteros así como las librerías de Bescansa (en Blanca de Navarra), Aramburu y Aramendia (en San Saturnino), Garcia (en Estafeta) y Osteriz (en San Nicolás) que contaban con fotos, postales y otros recuerdos de la ciudad.

Fotografías, por orden de aparición: Foto aérea de Pamplona (1922-25): Archivo Ejército del Aire; Estación del Plazaola (Fondo Euskotren), Foto del Ayuntamiento (años 20): Roldán; Foto de la Diputación (Años 20): Vda de Rubio; Foto Casa Escudero o del Orfeón (1932), J.J. Arazuri, “Pamplona, calles y barrios”; Foto de la Estafeta (1917), J.J. Arazuri, “Pamplona, calles y barrios”; Foto procesión de San Fermín (1924), Roldán; Foto del Hotel Quintana (1920-30), Foto Hendaya, Foto del garaje Carbonell (1919),  J.J. Arazuri, “Pamplona, calles y barrios”. Resto de fotos, sin filiar, si bien todas son del período analizado.