El barrio de La Chantrea (1950-2000)

La Chantrea es otro de los barrios extramurales de la ciudad de Pamplona. El término de Chantrea  procede de Chantria, en alusión a ser terreno de propiedad de los Chantres o dignidades de las iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba el canto en el coro. Antes de existir la Chantrea hace muchos siglos, existió un barrio llamado de La Magdalena, de la cual queda de vestigio el nombre de la calle instaurada por el pleno municipal en 1962, hoy una de las principales del barrio. Los orígenes de este barrio, que se ubicaba en las zonas más cercanas al río,  habría que buscarlos en la antigua leprosería atendida por religiosos de la Orden de San Lazaro (de ahí viene el nombre de lazareto) y que era conocida por la Magdalena. La leprosería se remonta  al siglo XI. Posteriormente al desaparecer los leprosos se atendió en el lazareto a peregrinos y más tarde a transeúntes, desapareciendo la instalación con la desamortización eclesiástica del siglo XIX. En las zonas más cercanas al río se instalaron a lo largo de los tiempos casas de labranza y huertas y dos molinos, el de San Miguel o Caparroso y el de la Magdalena o Ciganda. El barrio de la Magdalena (s.XV) pertenecía a  la Navarrería. 

El barrio incluía entonces y hasta el siglo XVIII la zona de Aranzadi, hasta la casa de Zubipunta, conocida por muchos de nostros como  Lore-Etxea, junto al puente de San Pedro. Sus fiestas se celebraban el 22 de julio. En el siglo XIX se establecieron en el solar de antiguo Lazareto  las Siervas de San José, conocidas como Josefinas. La orden vino a Pamplona a finales del XIX para atender a huerfanas y desamparadas. El primer edificio, de 1895, tenía una iglesia de madera, los militares no permitían en las zonas polémicas construcciones más sólidas. En la foto del anterior párrafo vemos una fotografía de la iglesia de las Josefinas de Anselmo Goñi en el año de su construcción: 1895. En 1906 se inauguró el nuevo asilo y en 1926 la iglesia tal y como la conocemos, obra de Serapio Esparza. Cerca de las Josefinas nos encontramos con uno de los puentes más antiguos de la ciudad, el puente románico de la Magdalena que sufrió diferentes modificaciones a lo largo de su historia hasta que en la reforma de 1963 se le devolvió a su forma original. Tres años antes, el 5 de julio de 1960, la Chantrea se comunicaba por un segundo puente con el centro de Pamplona, puente que vemos en la foto de Mikel Goñi de 1992. En el termino de la Chantrea se construyó a finales del siglo XIX  el hospital psiquiátrico conocido popularmente como Manicomio Provincial,  o incluso como “la casa del tejado rojo” por el color del tejado de los pabellones. Se inauguró en 1904 y su gestión fue encomendada a los hermanos de San Juan de Dios. Entre el Manicomio y la Magdalena se extendían a  lo largo de la primera parte del pasado siglo amplios campos de cultivo. 



La primera Chantrea, la de las casas de dos plantas que le ha dado esa personalidad o idiosincrasia específica al barrio, surgió a iniciativa del patronato  Francisco Franco en 1950. El régimen emprendía en aquellos años medidas de carácter populista promoviendo la construcción de viviendas para los obreros, como se decía entonces. Sobre unos terrenos comprados por el Ayuntamiento de Pamplona a Candido Urrizola (y por los que se pagó poco más de seiscientas mil pesetas) se proyectó la Chantrea. El Ayuntamiento ponía el terreno, el Patronato las herramientas y los futuros vecinos el trabajo. 

El 19 de marzo de 1950 se colocó la primera piedra del barrio de la Chantrea para la edificación de 300 viviendas, viviendas que ocuparían familias procedentes de toda Navarra. Eran casas que recordaban en algunos detalles (los portales, los tejadillos, elementos de madera en fachadas y balcones), a las casas de la montaña, como vemos en las fotos de las casas de Zuñiga de 1988. Contaban con un patio interior donde podían tener un pequeño terreno de cultivo, todo lo cual (su estructura y apariencia) le daba una imagen más de pueblo que de barrio urbano a esta zona de la ciudad. El nuevo barrio tendría  su centro recreativo, que vemos en la foto de J.Cia del siguiente párrafo de 1952, su dispensario médico, su cine, el cine Chantrea (construido en 1957) y posteriormente hasta su parroquia (Santiago Apostol), en 1963. A finales de los 50 y primeros 60, este núcleo poblacional se fue ampliando con bloques de viviendas de tres y cuatro plantas en la calle Magdalena y zonas más próximas, en uno de cuyos bloques viviría la hermana de mi padre, tras su corta estancia en la Tavesia del Ave María. Recuerdo que todos estos bloques contaban con una zona ajardinada que cuidaban los vecinos. Más tarde a mediados de los años 60 y primeros 70 la Chantrea se amplió con la construcción de nuevos bloques de viviendas, muchos de ellos con módulos de hormigón prefabricados. Eran las casas de Orvina (acrónimo de Organización de Viviendas de Navarra) que se levantaron en tres fases, en la zona existente al norte de la avenida de Villava. En la foto de Galle de 1966 vemos la construcción de una de las fases.

De mis recuerdos personales vinculados a este barrio recuerdo las caminatas dominicales, de crío, con mis padres por la calle de Vergel hasta la Magdalena, donde vivía mi tía, con los zapatos de charol recién estrenados apretando una barbaridad, o los largos viajes  por esa misma calle del Vergel hasta el instituto Irubide del que ya he hablado en otra entrada y en el que pasé cuatro de los mejores años de mi vida, o el primer supermercado o uno de los primeros que veía yo a primeros de los 70 en lo que llamábamos plaza de las Piramides, creo que fue el primer Eroski de la ciudad,  o los bares de la plaza Puente la Reina,  “El Abuelo” y el “Luis”, o el bar “Irubide” en la confluencia de la calle Padre Adoain y Magdalena. El nombre del bar alude al nombre de  la casa de recreo que un  afamado dentista de Pamplona, Serapio Dutor construyó a primeros del siglo XX, en ese lugar, donde se producía la confluencia de los tres caminos. 

También del barrio recuerdo otros muchos lugares, el instituto de formación profesional Virgen del Camino inaugurado en 1961 (y renovado por completo décadas más tarde), el colegio Mariana Sanz, unas escuelas infantiles o jardín de infancia, ¿podía llamarse en aquel tiempo “Belén”? que yo recuerdo existía justo enfrente de donde vivía mi tía en la calle Magdalena (¿podrían ser las mismas escuelas de la Magdalena en el llamado Camino de la Chantrea que aparece en la foto del comienzo de esta entrada, de J.Cia (1950)?, no lo recuerdo bien),  el camino de los Alemanes (Padre Adoain) que descendía en su primer tramo en una pronunciada cuesta entre las tapias del convento de los Capuchinos y la llamada “Casa Blanca” (en terreno del Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón) desde la zona de Capuchinos hasta el cruce de Irubide. En el ultimo tramo siempre te sorprendía, más bien te asustaban los abundantes perros de las fincas próximas. A la derecha estaba el paraje conocido como Rio de los Alemanes, una zona de baños frecuentada en los primeros años del siglo XX por una colonia de alemanes procedentes del Camerun. Junto a este párrafo ofrecemos una panorámica del llamado Río de los Alemanes en el año 1910. En mi casa  le llamábamos familiarmente a este camino “el camino de los sapos” por la cantidad de batracios que te encontrabas a lo largo del recorrido. Este camino, actualmente Padre Adoain  se llamó hasta 1960 “Vuelta de la Campana”. De esta vieja calle nada o casi queda en la actualidad, su fisionomía ha variado por completo (con la construcción de viviendas y adosados en su lado izquierdo bajando desde la Avenida de Villava a la Magdalena), al igual que han cambiado también otras partes del barrio, como buena parte de la Avenida de Villava ( sobre todo en su parte izquierda) llena  hasta los años 90 de  actividades económicas (Talleres Iruña, Serrería Gil, etc) hoy sustituidas por nuevos bloques de viviendas o las inmediaciones del Hospital Psiquiátrico con la construcción a finales del pasado siglo del Parque del Mundo. Junto a este párrafo ofrecemos una panorámica de Jose Luis Zuñiga de la avenida de Villava del año 1983, con la “Casa Colorada” y su anuncio de la Casera a la derecha de la imagen, en los terrenos del Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón.

Fotos, por orden de aparición de izquierda a derecha: Mikel Goñi (1992), J.Cia (1952), J. Cia (1950), Anselmo Goñi (1895), J.L. Zuñiga (1988) (casas y plaza de la Chantrea), Galle (1966), J.Cia (1952), J.L Zuñiga (1983) y foto sin filiar de 1910 aparecida en el libro de J.J. Arazuri, “Pamplona, calles y barrios”.

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