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La Iglesia de Santiago de la Chantrea (1969)

En este blog me había referido únicamente de forma monográfica a una iglesia extramuros, la iglesia de El Salvador, en mi barrio. En esta ocasión me referiré a una iglesia de la que, de niño, yendo a casa de mis tíos paternos siempre me sorprendía su extraña geometría tan vanguardista (como una gran tienda de campaña trapezoidal), años más tarde la vería a menudo todos los días cuando estudiaba el bachillerato en el cercano instituto Irubide, construido un tiempo después de la iglesia. Me estoy refiriendo a la Iglesia de Santiago de la Chantrea. La iglesia había sido proyectada en 1966 por Javier Guibert, -tras su separación profesional de Fernando Redón con quien había compartido años atrás la firma de muchas obras destacables en la ciudad-, y fue inaugurada en 1969. Colaboró en el cálculo de estructuras del edificio el ingeniero Javier Manterola. Con un coste de 11 millones de las antiguas pesetas la obra sufrió algunos parones, contribuyendo muchos parroquianos con sus aportaciones que iban desde las 25 a las 400 pesetas. Cuando se inauguró el templo, a finales de los años 60, la zona contaba con 4.000 feligreses de los que el 22 por ciento eran niños menores de siete años. Inicialmente junto al centro se iba a levantar un monumento al Sagrado Corazón promovido por los Jesuitas, aunque finalmente esta obra  no se llegó a realizar. En dicha parroquia  nació la Coral de Santiago que actuó por primera vez en 1977 durante la procesión de San Fermín. Rescato algunos datos sobre esta iglesia de la revista “Informes de la Construcción” de la que he tomado prestadas algunas fotografías, las que aparecen junto a siguiente párrafo y trás el  final del artículo, las tres primeras son de la construcción.

La impresionante cubierta de la iglesia se apoya en cuatro pórticos metálicos, (uno es plano y los otros tres no), y sobre cuatro muros de hormigón armado, (dos son verticales y los otros dos inclinados). La luz que atraviesan los amplios ventanales se dirige o concentra en el altar donde hay un sagrario de bloques de madera poligonales, sencillos, presididos por una única imagen del Cristo Crucificado. Se buscaba que la liturgia se celebrase ante una asamblea de fieles próximos al  altar sin obstáculos de por medio, por lo que se dio mucha importancia al altar y al presbiterio. La estructura es mixta, de hormigón armado en muros y contrafuertes y metálica en pórticos atirantados y en techos; cubierta a base de aluminio anodizado; techo de placas de hormigón blanco aligerado; cerramientos modulados con tubos metálicos, hormigón y doble vidrio; madera de Elondo en carpinterías y confesionarios y pavimento de terrazo blanco. Y concluye el informe: “Toda una serie de aciertos constructivos, formales y técnicos —iluminación artificial y natural, disposición del coro, configuración y situación del baptisterio y de los confesionarios, condiciones acústicas, etc.,— hacen de esta iglesia un edificio notable y un verdadero logro arquitectónico, en el que se aúnan la sencillez, el funcionalismo, el  simbolismo, el alarde estructural y el respeto a las normas litúrgicas vigentes.

     

Fuente y fotografías: Informes de la Construcción Vol. 23, nº 229. Abril de 1971. CSIC.  Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc)

Plazas y calles de ayer y hoy: La Plaza de la Cruz (1944-2014)

La plaza de la Cruz no fue designada oficialmente por el Ayuntamiento, como tal. Este espacio situado entre las calles Bergamín, Sanguesa, Navarro Villoslada y San Fermín, fue bautizada por el pueblo en el año 1941, al instalarse en dicho lugar un conjunto escultórico  con una cruz forjada en hierro acompañada  por una farolas de época, medio inclinadas y retorcidas, con claras influencias de Gaudí. El conjunto se realizó en 1932, por el maestro de forja, Constantino Manzana Llena, y estuvo ubicado, en primer lugar, en el jardín del Claustro de la Catedral hasta su traslado a este lugar. Con el paso de los años el conjunto sufrió algunos cambios, eliminándose las farolas y quedando tan solo la cruz de hierro sobre un estanque. En la foto que encabeza esta entrada, de J.Cia, vemos la plaza de la Cruz con los Institutos de Navarra recién inaugurados. La foto es de 1944. En las fotos del siguiente párrafo vemos una foto de unos años más tarde, probablemente de finales de los 40, sin datar ni filiar, y una postal en color del centro de la plaza en  los años 60.
La plaza es también conocida por la presencia, en este lugar, del primer Instituto de Segunda Enseñanza de Pamplona. El Instituto conoció otras ubicaciones hasta llegar aquí. Se fundó en noviembre de 1845, como consecuencia de la ley Moyano que obligaba a crear, al menos,  un instituto de segunda enseñanza en cada capital de provincia. El Instituto estuvo, en primer lugar, en Casa del Arcediano y luego en la actual sede del INAP, antiguas escuelas de Magisterio y Empresariales. En 1939, tras la guerra civil, la separación de sexos conllevó la división del instituto en dos centros: el masculino “Ximenez de Rada” y el femenino “Príncipe de Viana” que ocuparon, desde 1944, su actual emplazamiento en la plaza de la Cruz, bajo el rótulo de “Institutos de Navarra”. A partir de 1984 los dos institutos volvieron  a ser mixtos y desde 1995 se fusionaron bajo el nombre de IES Plaza de la Cruz. El edificio que ocupa una manzana completa entre las calles Bergamin, Sanguesa, San Fermín y Tafalla se construyó bajo proyecto de José Yarnoz y tiene una entrada principal con un porche lleno de arcadas y un pórtico hexastilo (seis columnas) de doble altura y dos entradas secundarias, la del antiguo Príncipe de Viana en la calle Bergamín y la del Ximenez de Rada en la calle Sanguesa. Las fachadas combinan la piedra y el ladrillo entre grandes ventanales. El patio del centro, que vemos en una foto más adelante, estaba dividido por una tapia que separaba  el alumnado masculino del femenino y que fue derribada a los pocos años de la muerte de Franco.
Así como yo en el año 1977 y tras mi paso consecutivo por el Ave Maria y Cardenal Ilundain recalé en Irubide, mi hermano al término de su estancia en las escuelas del Ave Maria, comenzó lo que entonces se llamaba el bachiller en el Ximenez de Rada. Estuvo en el Ximenez entre 1969 y 1976. De aquellos años recuerda algunos nombres como Salanueva (Matematicas), Uriarte (Geografía), Lampreave (Literatura), Montes (Latín), Ortiz (Química), Garcia Gainza (Filosofía), Asensio (Dibujo), Arrarás (Matemáticas), Mendiola (Ciencias Naturales), La Torre (Literatura), Jaurrieta (Francés), Ferrer (Dibujo), Olaso (Francés), Socorro López (Biología), Dallo (Religión), “El Domin” (Religión). El Director era entonces Alonso del Real. Y el bedel se llamaba Manolo. Eran tiempos del tardofranquismo en los que incluso había una asignatura que se llamaba “Formación del Espíritu Nacional”, tiempos en los que comenzaban los también primeros movimientos estudiantiles antifranquistas como los “Comités de Estudiantes de Navarra”. Cerca de los institutos se encontraba “la Servi”, la Servicial Vinicola donde acudían los estudiantes algo más mayores y que tenían algo de dinero para comprar un bocadillo, los demás se traían el bocadillo de casa. En sus inmediaciones estaba una de las cafeterías Delicias, una sala de juegos y otros establecimientos de los que tengo un lejano recuerdo. Junto  a este párrafo vemos el patio del instituto y un pasillo del centro hace apenas una década.
En la misma plaza, muy cerca de los institutos,  en el nº 19 de la calle Bergamín se encuentra la iglesia de San Miguel, iglesia de tres naves, con una fachada principal de corte clásico y un pórtico con un gran arco y dos torres cubiertas con chapiteles herrerianos. La iglesia fue obra también de José Yarnoz, en esta ocasión acompañado en la dirección del proyecto por Victor Eusa. La iglesia se construyó en el año 1950.  En la segunda foto que encabeza la entrada vemos la calle San Fermín  a finales de los 50 con la iglesia de San Miguel, en primer término. Junto a ella nos encontramos con el salón Mikael, del que ya hablé en la entrada de “Los cines del Viejo Pamplona” y que está a la izquierda de la parroquia, en los bajos del edificio del color ladrillo que vemos en la fotografía adjunta a este párrafo.  La plaza no ha sufrido, por otra parte, demasiados cambios desde su construcción, tan solo el mobiliario urbano (los bancos, las farolas), la pavimentación de la plaza y la instalación de un parque infantil en la zona más cercana a Navarro Villoslada. En la penúltima fotografía de esta entrada vemos la plaza de la Cruz hace unos años antes de los cambios en su mobiliario, concretamente con los bancos y las farolas antiguas.

Plazas y calles de ayer y hoy: La Avenida de Carlos III (1923-2003)

Continuo con esta serie, que intenta ofrecer algunas pinceladas de nuestras principales calles y plazas, al tiempo que vemos su evolución histórico-fotográfica. El Ayuntamiento dió este nombre en junio de 1923 a la vía principal del nuevo ensanche, para conmemorar el V centenario del Privilegio de la Unión, y lo hizo en honor al Rey que había logrado unificar los tres burgos medievales en una sola ciudad, Carlos III el Noble. Con kilómetro largo de distancia esta avenida se convierte en una de las vías más importantes de la ciudad. A lo largo de su trayectoria, desde la plaza del Castillo hasta la plaza de Conde de Rodezno,  podemos descubrir, en sus inicios, el antiguo edificio del Crédito Navarro, hoy Banco de Santander, el Teatro Gayarre, el Palacio de la Diputación, el antiguo edificio de la Caja de Ahorros de Navarra, hoy Hacienda Foral, y en el segundo tramo la Iglesia de San Antonio y el Monumento a los Caídos, polémica construcción reconvertida en sala de exposiciones. Entre 1931 y 1932 se había derribado el Teatro Gayarre que cerraba la plaza del Castillo por ese lado, permitiendo abrir la plaza central de la ciudad a la naciente avenida. Vayamos por partes.  Empecemos a repasar que es lo que nos encontramos en el lado derecho de la avenida de Carlos III.
El primer edificio con el que nos encontramos en el comienzo en la avenida es nada menos que el Palacio de la Diputación Foral. El edificio se empezó a construir el 23 de diciembre de 1840, en el solar que ocupaba la huerta del convento de las Carmelitas Descalzas, y se hizo bajo proyecto del arquitecto José de Nagusia. Como curiosidad, cabe señalar que se utilizaron, en su construcción, piedras de las canteras de Ansoain y Ezkaba. Las obras estuvieron paralizadas entre 1843 y 1846 por falta de recursos. La primera sesión en el nuevo palacio se produjo en el año 1851. Hasta entonces la Diputación había desarrollado sus actividades en el palacio del Barón de Armendariz de la calle San Francisco y luego en la Casa de Antillón en la calle Estafeta. En 1965 se construyó un edificio de siete plantas de oficinas junto a los Jardines del Palacio, en la avenida San Ignacio, obra de Candido Ayestarán. A continuación de la fachada este del Palacio de Diputación,  nos encontrábamos con la sede central de la Caja de Ahorros de Navarra, inaugurada el 1 de enero de 1933 y que al igual que la fachada este del Palacio de Diputación (1932-1935) se realizó bajo la dirección de los hermanos Yarnoz Larrosa, si bien con una cierta inspiración “deco” sobre una base clasicista. Vemos con bastante claridad este edificio en la foto-postal en blanco y negro que encabeza esta entrada, datada en la segunda mitad de los años 50 y vemos junto a este párrafo dos bellas foto-postales, de los años 50, del Palacio de Diputación. 
Pasada la calle Cortes de Navarra, a mano derecha, encontrábamos la llamada Casa Doria (que aparece en la foto izquierda  inferior adjunta de 1930)  de la que ya hablé en la correspondiente entrada del blog dedicada al Segundo Ensanche. Dicha casa fue una de las primeras en construirse en el ensanche nuevo, allá por el año 1923, con planta baja y una sola altura aunque el Ayuntamiento le obligo a hacer más viviendas y gano con el tiempo entre 2 y 3 alturas  en la confluencia con Paulino Caballero. En el resto se fue derribando la amazacotada construcción que vemos en la foto a lo largo de los años 40 y 50 para erigir el actual edificio, donde hasta hace poco estaba Cuadrado (que vemos en segundo término, tras el edificio de la Caja, en la foto-postal derecha que encabeza la entrada). Tras esta manzana y pasada la avenida de Roncesvalles nos encontrábamos con el chalet de Muniain, construido en 1929 junto a otros chalets (tal y como vemos en la foto inferior derecha adjunta,   de principios de los años 70,  de Galle), allí donde en 1978 se inauguraría la nueva sede central de la Caja de Ahorros de Navarra. Tras el chalet de Muniain, la manzana acababa rematada, en su esquina con Arrieta, por la antigua sede de la Mutua de Seguros de Pamplona, obra de Victor Eusa, construida en los años 40 (y que vemos en la foto superior derecha adjunta, de los años 70, también de Galle). Pasada la calle Leyre nos encontraríamos con la Casa de las Hiedras construida en 1927 y  demolida, con dinamita, en la tarde del 6 de septiembre de 1974. Como podemos comprobar en la foto  superior izquierda adjunta, de este primer tramo de la avenida,  (perteneciente a una postal de L. Roisin),  los edificios no solían tener más de tres  o cuatro alturas, a menudo sin locales comerciales en los bajos, salpicado, de vez en cuando, como hemos podido ver, por bellos palacetes o chalets donde vivía la alta burguesía de la ciudad. Posteriormente, en los años 50, 60 y 70 alguno de estos edificios y un buen número de chalets serían sustituidos por edificios  de mayor altura, con sus correspondientes bajos comerciales.

Pasada la plaza de Merindades, antiguamente de Mola, nos encontramos enseguida con la iglesia de San Antonio, regentada por los Padres  Capuchinos y que vemos en una de las fotos de la izquierda, junto a este párrafo. Se construyó entre 1939 y 1940 y fue inaugurada el 29 de junio de 1940: consta de una amplia iglesia con ábside y presbiterio y una bella capilla penitencial presidida por el Cristo de Alonso Cano. El convento anexo consta de sótano y cinco plantas que dan a la calle San Fermín. Como ya dije en la entrada del Segundo Ensanche, desde 1940 a 1958, y especialmente entre 1940 a 1950 (incluso un poco antes) se construye toda la retícula de edificios existente más allá de la antigua avenida de Franco, hoy de la Baja Navarra. En este tramo de Carlos III, los edificios construidos contaban con seis alturas de media más bajo comercial, tal y como se puede comprobar en las fotos adjuntas de los años 50 y 60 que acompañan a este párrafo. En este tramo la Avenida es atravesada por este orden, por las calles San Fermín, Tafalla, Gorriti y Castillo de Maya (antigua Mártires de la Patria), para acabar en la plaza de Conde de Rodezno, culminada con la construcción del Monumento a los Caídos, obra conjunta de Yarnoz y Eusa, comenzada en 1948 e inaugurado por Franco en 1952.

Volvamos al principio de la avenida. El primer edificio con el que nos encontramos al inicio del lado izquierdo de la avenida es el edificio del Crédito Navarro, una de las primeras entidades bancarias navarras junto al Banco de la Vasconia. En 1934 se acometieron las reformas de su viejo edificio que dieron lugar al edificio actual (y que vemos en la foto izquierda adjunta que aparece en el libro “Pamplona, calles y barrios”, de J.J. Arazuri). Algún día hablaré del origen de los primeros bancos y cajas navarras, que a buen seguro sorprenderá a más de uno.  El Teatro Gayarre que cerraba la plaza del Castillo, precisamente por Carlos III, y respondía en los primeros años, hasta 1903, al nombre de Teatro Principal, comenzó  a ser desmontado, como he dicho al principio de la entrada, en 1931, terminándose las obras en febrero de 1932. La  foto en color sepia que encabeza esta entrada es de esa época, con el Gayarre en su nueva ubicación y  sin haberse construido, aún, el nuevo edificio del Crédito Navarro.   

El Teatro Principal, de propiedad municipal, se había erigido en 1840 sobre uno de los solares del convento de las Carmelitas Descalzas, inaugurándose en 1841 con la comedia “Un vaso de agua”. En ese lugar, como he dicho se mantuvo hasta 1931, para abrir la avenida, conservando en parte la vieja fachada. Tanto la función de cierre del viejo edificio como la de apertura del nuevo corrieron a cargo del Orfeón Pamplonés. El nuevo teatro tenía, en sus orígenes, en el escenario una decoración cubista y una excelente acústica.  La empresa constructora Erroz y San Martín solicitó la explotación del local durante 20 años, solicitud que le fue concedida. En 1942 se renovó la concesión, ya con la SAIDE como concesionaria, por un período de 10 años. En 1949 el Teatro cerró un tiempo, para realizar reformas, volviendose a abrir en 1950, con una función a cargo de la compañía del bailarín Antonio. De los años 50 data la segunda foto del  párrafo anterior, donde vemos los edificios del Crédito Navarro y del Teatro Gayarre. En 1953 se firmó un nuevo contrato con la SAIDE  para una concesión de 50 años, en compensación por las importantes obras de mejora realizadas por la empresa. No obstante el pleno municipal decidió su reversión cinco años antes del límite del período establecido, en 1998. En noviembre de 1968 se produjo un pavoroso incendio en el Teatro obligando a cerrar sus puertas hasta julio de 1969, perdiendo desgraciadamente  parte de su excelente acústica. 

En este lado de la avenida que yo recuerde no ha habido tantos cambios en los edificios, tal vez los más destacados estén en el tramo Cortes de Navarra-Plaza de Merindades, Tras la Casa Barasoain, situada en la esquina de Carlos III con Roncesvalles, una de las primeras casas del Ensanche, había un edificio algo más bajo, (tal y como se apunta en la foto izquierda adjunta), que fue sustituido por otro mucho más moderno, no hace tanto tiempo, probablemente  en las últimas décadas del pasado siglo,  y que alberga actualmente el Multicentro Carlos III. Más adelante, en la confluencia de la avenida Carlos III con Leyre, estuvo hasta 1964 la antigua Casa del Colegio Notarial (que vemos en la foto adjunta también de J.J. Arazuri de enero de ese mismo año), siendo sustituido ese año por un moderno edificio de siete plantas, donde ha mantenido su sede el mismo colegio notarial.  En la plaza de Merindades, antigua plaza de Mola, como no recordar la antigua gasolinera de Jesus Unsain, cerrada en 1980, cuyo espacio ocuparía posteriormente la sede provincial del Banco de Bilbao. Del resto de este lado de la avenida hasta Conde de Rodezno no hay ninguna renovación de edificios que yo recuerde. Quizás los cambios urbanísticos más importantes en la zona  hayan sido, en los últimos años, la construcción de los aparcamientos de Roncesvalles y Carlos III a lo largo del primer y segundo tramo de la avenida, así como su peatonalización, que ha contribuido a situarla como el primer eje comercial de la ciudad, eso si, lleno de grandes marcas y franquicias, sin apenas ningún atisbo del comercio local, (a excepción del segundo tramo), que hubo en otros tiempos, precisamente  aquellos tiempos que este blog pretende reflejar.


Fotos referenciadas en el texto de la entrada. 

Plazas y calles de ayer y de hoy: la Avenida Marcelo Celayeta (1895-2005)

Repasamos en esta ocasión la evolución histórica de esta famosa avenida, principal eje del barrio de la Rochapea durante buena parte del siglo XX, a través de sus fotografías más representativas, al tiempo que vemos la evolución del barrio. En una de las fotos más antiguas que tenemos sobre el lugar, una foto de Julio Altadill de 1895, y que aparece junto al siguiente párrafo,  podemos ver lo que debió ser la avenida a finales de siglo XIX, tan solo un camino, el llamado Camino y luego Carretera a Villava, flanqueado por una larga hilera de arboles, al igual que vemos casi en paralelo el camino de los Enamorados. Por cierto acabo de ver hace unos días una de las fotos más antiguas que se conservan, del año 1860, tomada desde los corrales de Santo Domingo y en el que se puede ver parte de la vieja Rochapea. Tal y como nos recuerdan algunos historiadores locales la instalación de la estación del Norte en Pamplona, allá por el año 1860, provocó que junto a la tradicional actividad fábril de la histórica calle Errotazar surgiera un nucleo de actividad en torno a la Estación, sobre todo, al norte con la Tejería Mecánica y al sur con la azucarera de Carlos Eugui y otras industrias, de forma que esa Rochapea naciente de primeros del siglo XX empezó a crecer en torno al nucleo de Cuatro Vientos y de la Estación en convivencia con la vieja Rochapea más cercana al Arga. Ambas zonas, la de Errotazar y la de Cuatro vientos estaban comunicadas por otro eje fabril y poblacional importante como era la calle Joaquín Beunza. 
Las ortofotos de 1929 que he consultado y unas pocas fotografías de 1916 y  los años 20 nos permiten reconstruir como era la avenida de Marcelo Celayeta entonces. En los años 20, además de la iglesia del Salvador y de las cercanas escuelas del Ave María podíamos contemplar un nucleo de casas en el cruce de Cuatro Vientos, junto a él, la vieja calle de las Provincias, la calleja de casas junto a las escuelas del Ave María, enfrente, al otro lado de la avenida, algunas viejas construcciones de una sola planta, y algunos caserones sueltos tanto a un lado como a otro de la avenida ( casa de la Marichu, las Bodegas de Pacharan Baines, etc), luego las casas de la carbonilla, la vaquería de Larrayoz. En tiempos, la carretera estaba flanqueada por grandes arboles que irían desapareciendo a medida que el camino se convertía en avenida y se fue urbanizando con nuevas construcciones. Las fotos que encabezan la entrada muestran la iglesia del Salvador recien contruida (la foto de la izquierda, es de Aquilino Garcia Dean, data de 1916 y se conserva en el Archivo Municipal de Pamplona), con una calle, la carretera  a Villava, semiescondida entre arboles y postes de luz. Esa casa de piedra, que se observa un poco más adelante de la iglesia, se derribó a finales del siglo XX, tal vez un poco antes de la ola de derribos de 1996. La siguiente foto, de los años 20, que reproduje en la página de Facebook está tomada desde la torre de la iglesia y permite atisbar una inusual perspectiva de la carretera a Villava, el Paseo de los Enamorados y la calle Joaquín Beunza.

Entre las primeras construcciones, poco tiempo después  de la guerra, debieron estar algunos bloques de  las casas de Oscoz (hay un bloque interno bastante antiguo, que data de 1915 y  está hoy fuera de ordenación); en 1951 se inauguró junto a ellas el cine Amaya; un año antes, en 1950 se abría un poco más hacia atrás, hacia Cuatro Vientos, la clínica del Padre Menni; en 1959 se terminaban de construir los nuevos nuevos bloques del Ave Maria alineados con el viejo ramal del Irati que salía de la Estación del Empalme hacia la avenida Guipuzcoa y la Estación del Norte; en esos años también se construyeron las casas de la primera y segunda fase de la Cooperativa de Viviendas El Salvador (hubo una tercera fase más tardía de construcción de viviendas, en aquella zona, ya en los años 70, creo que no eran de la Cooperativa, cerca de las piscinas de la UDC Rochapea). La Avenida recibe el actual nombre de Marcelo Celayeta, por acuerdo de pleno,  desde el año 1951. Las fotos que acompañan este párrafo son del cruce de Bernardino Tirapu y Celayeta (el famoso cruce del Porrón) mirando hacia Pamplona, con las casas de la 1ª fase del Salvador a la derecha y el Colegio de la Compasión al fondo, a la izquierda de la foto. La segunda del mismo lugar (y de Manolo Hernández, está tomada desde Bernardino Tirapu pero en dirección opuesta hacia las casas de la Carbonilla y el viejo camino del Plazaola, en un frio día de invierno).

En la zona del Porrón estaban, desde los años 30, las escuelas y el barrio de la Carbonilla, y un poco más adelante la vaquería de Larrayoz. Luego algunas casas unifamiliares dispersas, algún viejo bloque de viviendas y naves con talleres, aproximadamente desde los años 50. Sería a finales de esta década y principios de los años 60 cuando el barrio empezó a dejar de ser un nucleo eminentemente rural, con una población y edificación dispersa a convertirse en el abigarrado barrio obrero-industrial que conocimos los que nacimos en el lugar. Matesa se construyó a finales de los 50, el nuevo colegio del Cardenal Ilundain lo hizo en 1964, fruto del desarrollo del barrio aquellos años, La mayor parte de los edificios de la Avenida Marcelo Celayeta se construyeron, insisto, a finales de los 50 y primeros años 60. A finales de los 60 y primeros 70 se derribarían algunas de aquellas viejas construcciones más cercanas al tramo de Cuatro Vientos (que vemos en la fotografía adjunta de Arazuri, de 1967, cómparese con la foto moderna adjunta en donde solo se mantiene, como única referencia, la nave de la iglesia de la clínica de las Hermanas Hospitalarias) y algunas, en otras, en diferentes tramos de la avenida (sobre todo en los años 70 y  cerca del Cardenal Ilundain y de las casas del Bar Karpy) y en 1996 se produce la gran transformación de la avenida, desapareciendo buena parte de las construcciones más antiguas de aquellos primeros núcleos de la avenida de primeros de siglo, víctimas del progreso y la renovación urbanística y que vemos en las siguientes fotos (alguna foto de antes de los derribos, de los años 80 y primeros 90 (Casa Parroquial, cruce de Cuatro Vientos (foto de Manolo Hernández)) y otras de después, ya en pleno proceso de derribo y que ya han sido publicadas en diferentes entradas de este blog).

Plazas y calles de ayer y de hoy: La Plaza de las Merindades (1928-2008)

Esta plaza del Segundo Ensanche está situada en el cruce de la Avenida de Carlos III y la de la Baja Navarra. Se empezó a construir en torno a 1928. Inicialmente fue llamada Plaza del General Primo de Rivera, militar que gobernó el país entre 1923 y 1930, bajo el reinado de Alfonso XIII. En 1931, con el advenimiento de la II República se acordó cambiar el nombre por el de Pablo Iglesias, denominación que se mantuvo hasta el 23 de octubre de 1936, fecha en la que el Ayuntamiento acordó darle el nombre del General Mola. La primera de las fotos de esta entrada, de 1927, de Galle, nos muestra el cruce de la entonces avenida de Alfonso XIII, hoy de la Baja Navarra, en su confluencia con la de Carlos III, donde en breve se perfilaría la futura plaza de Primo de Rivera. La siguiente foto, de la colección Arazuri, está datada entre los años 1932 y 1936 y se percibe mejor el lado noreste de la plaza, llamada entonces de Pablo Iglesias. En ambas fotos se puede ver, en un primer plano, la conocida como Casa de las Hiedras (aunque las hiedras estaban en la parte posterior del edificio, como pudimos ver en la entrada dedicada al Segundo Ensanche).
En algunas de las siguientes fotos veremos ya el inconfundible edificio del Gobierno Civil. El edificio del Gobierno Civil, de estilo neoclasicista (estilo “nacional herreriano”) se inauguró oficialmente en marzo de 1945. Tuvo un proceso de construcción muy accidentado. Las obras se habían iniciado una década antes, en enero de 1935, sobre un proyecto de edificio sobrio del arquitecto del ministerio de Gobernación, Fernández Golfin pero no se culminaron, por dificultades presupuestarias, hasta una década más tarde, con otro proyecto arquitectónico diferente  que firmó el proyecto  José Alzugaray. Las obras estuvieron paradas prácticamente desde el estallido de la guerra hasta 1941. Alzugaray alargó las ventanas,  le añadió un pórtico de tres arcos y una planta más y  recubrió todo el edificio de piedra. Alzugaray no vió terminar su obra al fallecer un poco antes. Colaboraron en el proyecto del edificio los arquitectos  Luis Felipe Gaztelu, Victor Eusa y Serapio Esparza. El Gobierno Civil estuvo, como hemos visto anteriormente, en el Rincón de la Aduana (a finales del siglo XIX), en el nº 38 del Paseo de Sarasate, hasta el año 1914 y en la Plaza de San Francisco (entre 1914 y 1924). Luego ocupó la llamada Casa de Doria, en el nº1 de la calle Paulino Caballero. En las fotos que acompañan y siguen a este párrafo, podemos ver el edificio rodeado de andamios todavía, en su última fase de construcción (a principios de 1945) y diferentes panorámicas de la plaza observadas en diferentes postales de aquel entonces,  pertenecientes a la década comprendida entre los años 1945 y 1955. En la mayoría de ellas se puede observar el centro de la plaza, aun sin la fuente iluminada que se instalaría más tarde. (En la última se ve la plaza ya remodelada con la fuente actual).
         En efecto, en 1955, se colocaría en el centro de la plaza la fuente luminosa que vimos en una fotografía de la entrada referida al Rincón de la Aduana. La plaza no había sufrido, desde los años 40, grandes transformaciones. Aquellos  edificios construidos en los años 30 y 40 por los arquitectos de la época apenas sufrieron variaciones. Fue en los años 70 cuando algunos edificios de la zona más cercana a la avenida, fueron sustituidos por modernas y anodinas construcciones. Ese fue el caso del edificio de las Hiedras, situado en la esquina derecha de Carlos III con la entonces Avenida de Franco y cuya voladura controlada en 1974 ya vimos en la entrada anteriormente citada sobre el Segundo Ensanche. En las siguientes fotografías, todas ellas de los años 60 y 70 vemos la plaza de General Mola, ya sea en blanco y negro o en color con algunos vehículos circulando por ella (compárense con las del párrafo anterior en que plaza y avenida aparecen prácticamente desiertas, pues la ciudad está muchísimo menos motorizada): algunos Seat 600, algún Gordini, algún Peugeot, coches de otra época que también vimos en otra de las entradas del blog.

 


Será a partir de los 80 y 90 cuando la plaza cambié un poco su fisonomía. En 1980, desaparece de una de las esquinas de la plaza, en su lado sureste, la gasolinera y concesionario Renault de Jesús Unsain, abierta en el lugar desde el año 1934. En su lugar se instalaría la oficina principal del Banco de Bilbao en Pamplona. El 12 de octubre de 1980 el Ayuntamiento acordaba darle el nombre de Plaza de las Merindades a la hasta entonces plaza del General Mola. A finales de los 80 y primeros años 90, el Ayuntamiento comenzó a restringir el aparcamiento de vehículos en la mediana de la avenida de Carlos III, como vimos en la sección “Pamplona año a año”. En 1998 se construía un gran parking subterráneo bajo  la plaza de las Merindades y el segundo tramo de Carlos III, el que iba desde la plaza  a Conde de Rodezno e inmediatamente después se peatonalizaba ese tramo de la avenida. En aquel entonces se rumoreaba entre los ciudadanos que la prisa por peatonalizar estaba en que el parking no soportaría el intenso tráfico rodado que circulaba por arriba. El caso es que aquellas actuaciones: parking y peatonalización, convirtieron la zona en el principal eje comercial de la ciudad. Hoy en día de los  comercios locales instalados antes, o en aquel entonces, incluso después, tanto en la plaza como en la avenida, sobre todo  en su primer tramo, ya nada o casi nada queda. La mayoría de los locales están ocupados por las grandes marcas y franquicias que colonizan cualquier ciudad española o europea, y que convierten a nuestras ciudades en clones unas de otras. Parece ser el signo de los tiempos.

 

Plazas y calles de ayer y hoy: la plaza Príncipe de Viana (1923-2003)

Esta plaza situada al final de la avenida de San Ignacio ostenta ese nombre desde 1926, aunque legal u oficialmente lo hace desde 1930. En efecto, a  mediados de los años 20 es cuando se comienza a urbanizar la que los pamploneses llamaban la Plaza Circular, tal y como podemos comprobar en la primera de las fotografías,  de Galle. En dicha foto se puede ver la avenida de San Ignacio que discurre entre la casa de Galarreta, a la izquierda, construida según proyecto de Mariano Arteaga y la casa de los Hermanos López (los de los calzados), levantada a partir de 1924 según proyecto de José Yarnoz. Seguimos describiendo por orden de aparición el resto de fotos que muestran la evolución de la plaza a lo largo de ocho décadas.

La siguiente fotografía de Roisin, de 1931, nos muestra la plaza ya urbanizada, con otros edificios de la plaza, situados enfrente de los anteriormente citados, el de la izquierda se construyó según proyecto de José Alzugaray a partir del año 1929, el de la derecha también es de 1929 y se hizo según proyecto de Victor Eusa que en su proyecto lo denominó con el sugerente nombre de “La jaula dorada”. Entre medias y al fondo la que sería años más tarde futura calle Sangüesa. En ese momento no había nada construido por esa zona, solo el campo de fútbol de “La Aurora”. En la foto de 1940 de Gerardo Zaragueta vemos la Casa de López, situada entre la avenida de San Ignacio y la de Arrieta y en el solar de la futura casa de los Periodistas una vieja caseta de arbitrios. En la foto de 1957, de Martín Sarobe, vemos la casa de los Periodistas, realizada bajo proyecto de Domingo Ariz, en plena construcción. La promoción de estas viviendas corrió a cargo de la Asociación de la Prensa de Pamplona. Algunas voces malintencionadas, dice Arazuri, que  calificaron esta promoción inmobiliaria llamándole “el tapabocas” porque probablemente pensasen que con esta cesión municipal de terrenos iban a comprar “voluntades” periodísticas y/o evitarse criticas de estos a las actuaciones municipales, nada más lejos de la realidad.

Entre 1961 y 1964 se recreció el edificio de José Alzugaray que hemos citado anteriormente con tres plantas más, como podemos comprobar en las siguientes fotografías en color. Puede observarse la diferencia entre las postales de 1961 y 1966. Desde 1964 y hasta  1984, tuvo su sede en este edificio el periódico decano de la prensa vasca “La Gaceta del Norte”, tal y como se puede comprobar, al ver el rótulo que lo anuncia en lo alto del edificio. La siguiente foto, que aparece a la izquierda del siguiente párrafo, es  de Galle y   muestra  las inmediaciones de la plaza Príncipe de Viana, concretamente el inicio de Conde Oliveto en el año 1971, con las casas del Plazaola todavía en pie.

En 1974 el alcalde, Viñes, propuso volver a denominar la plaza como plaza Circular aunque meses más tarde el pleno acordó volver a la denominación de Plaza de Príncipe de Viana. Quizás y a pesar de estos pequeños cambios, sea una de las plazas que menos modificaciones ha sufrido en los últimos cincuenta años, al menos por lo que respecta a sus emblemáticos edificios. Tan sólo los comercios han ido y viniendo, a lo largo del tiempo, tal y como sucede en el resto de la ciudad. Recuerdo comercios de otros tiempos no tan lejanos como el de Noain Electrodomésticos o la Pastelería Unzue. En los bajos de la Casa de los Periodistas aún continua la cafetería Jamaica. En el otro punto de la plaza se puede encontrar, actualmente, una moderna farmacia, una tienda de Movistar, la Joyería Muñoz, una tienda de colchones, alguna tienda de muebles, así como nuevas franquicias que aparecen y desaparecen, poblando el abigarrado paisaje comercial de la plaza. Y desde hace ya bastantes años, la plaza da cabida también a las paradas de fin de trayecto de un buen número de líneas de autobús urbano, nuestras queridas villavesas.

Fotos referenciadas en el texto de la entrada.

Plazas y calles de ayer y hoy: La plaza del Vinculo (1969-1995)

La actual  plaza del Vinculo se llamó, oficialmente, Plaza de la Argentina  desde enero de 1949 hasta mayo de 1974, fecha en que el Ayuntamiento decidió cambiarlo por el nombre actual, en referencia al viejo caserón que antes de la construcción del edificio de Correos y Telegrafos, albergaba la harinadora y amasadora de pan para la ciudad. Pese a ello,  en la memoria popular, sobre todo de la gente más madura, salta  el nombre,  a veces,  de la plaza de la Argentina y su inevitable identificación con las paradas de las villavesas (cuya antigua apariencia vemos en la tercera de las fotos de la entrada). No en vano, aquellas paradas estuvieron en el lugar desde 1965, año en que se retiró la famosa farola ornamental,  hasta el año 1982, año  en que se cambió el sistema radial de los autobuses urbanos por uno circular. 

Otro de los cambios notables de la plaza se produjo cuando se derribó  la vieja casa de baños, en el año 1969 para construir un enorme edificio de 8 o 9 plantas, cuya proceso de  construcción vemos en la segunda fotografía de la entrada, de 1971. En el año 1995, con motivo de la urbanización de la plaza, tras la construcción de un parking subterráneo vecinal, se rescató la célebre farola ornamental, que se había retirado en 1965, después de siete años,  y que anteriormente, hasta 1958, había estado enfrente del edificio de Diputación, en el Paseo de Sarasate. También en 1965 se derribó el viejo edificio de la Alhondiga Municipal siendo sustituido el viejo caseron, en los años siguientes, por los actuales y modernos edificios  cuyas fachadas recaen en la plaza y las calles Estella y Yanguas y Miranda, como atestigua la primera foto de la entrada de 1969. Hoy, de aquella vieja Pamplona, solo quedan los edificios más cercanos al Paseo de Sarasate, los de la calle Alhondiga (antigua Casa de Socorro y edificios anexos)

Plazas y calles de ayer y hoy: La plaza de los Fueros (1975)


Hace más de 40 años la confluencia entre la entonces carretera de Zaragoza, la Avenida de Galicia, la carretera de Circunvalación y Yanguas y Miranda tomó la imagen y disposición que hoy conocemos. En la fanpage de “Memorias” hemos visto algunas fotografías de la zona de mediados de los años 60. Aquí, en esta nueva sección de “Plazas y calles de ayer y hoy” veremos los cambios de algunas calles y plazas en el último medio siglo y como siempre  documentando su historia y evolución. Ya en 1965, el Ayuntamiento acordaba dar este nombre a esta confluencia, acuerdo que sería ratificado el 28 de mayo de 1974. El proyecto fue diseñado por el arquitecto Rafael Moneo y realizado por Construcciones Ciria entre el 15 de octubre de 1973 y el 14 de junio de 1975, fecha de su inauguración oficial. La plaza había quedado parcialmente abierta al tránsito en sanfermines de 1974 y en las navidades entraban en funcionamiento todos los carriles. El coste de la obra superó los cincuenta millones de pesetas de entonces. Las  fotos que acompañan este párrafo son sendas  fotografías aéreas  de Paisajes Españoles datada, la primera en septiembre de 1974, bien avanzadas las obras. La siguiente foto, también de Paisajes Españoles, nos muestra la plaza de los Fueros, con las obras ya finalizadas, en octubre de 1975.


Con posterioridad se ha demostrado como un lugar de encuentro ciudadano, especialmente en los sanfermines: festival de danzas, conciertos de música, etc. Durante muchos años tuvo su sede, en uno de los pasadizos, el que sale hacia la avenida de Galicia, la sala Runa, escenario de multitud de charlas, encuentros, etc en los años 80 y siguientes. De la plaza me queda el recuerdo de los veranos y las fiestas de la segunda mitad de los setenta y primeros ochenta, en la yerba que rodeaba todo el circulo de la plaza, nada menos que 8.500 metros cuadrados de zona verde. 5000 m2 ocupaba el adoquinado central. De esa época les dejo una pintoresca postal, la foto de la derecha, (fíjense bien en los coches que circulan en torno a la plaza). En 1983-84 se decoró con un mural uno de los lados de la plaza. Posteriormente, me da la sensación de que al margen de los conciertos en las fiestas, el resto del año la plaza se ha quedado un poco desangelada, triste y solitaria. La última foto, la de la izquierda, es de este siglo, con la nueva estación de autobuses subterránea y el edificio del gobierno central construido cerca de la central de Caja Rural de Navarra.

El barrio de La Chantrea (1950-2000)

La Chantrea es otro de los barrios extramurales de la ciudad de Pamplona. El término de Chantrea  procede de Chantria, en alusión a ser terreno de propiedad de los Chantres o dignidades de las iglesias catedrales, a cuyo cargo estaba el canto en el coro. Antes de existir la Chantrea hace muchos siglos, existió un barrio llamado de La Magdalena, de la cual queda de vestigio el nombre de la calle instaurada por el pleno municipal en 1962, hoy una de las principales del barrio. Los orígenes de este barrio, que se ubicaba en las zonas más cercanas al río,  habría que buscarlos en la antigua leprosería atendida por religiosos de la Orden de San Lazaro (de ahí viene el nombre de lazareto) y que era conocida por la Magdalena. La leprosería se remonta  al siglo XI. Posteriormente al desaparecer los leprosos se atendió en el lazareto a peregrinos y más tarde a transeúntes, desapareciendo la instalación con la desamortización eclesiástica del siglo XIX. En las zonas más cercanas al río se instalaron a lo largo de los tiempos casas de labranza y huertas y dos molinos, el de San Miguel o Caparroso y el de la Magdalena o Ciganda. El barrio de la Magdalena (s.XV) pertenecía a  la Navarrería.

El barrio incluía entonces y hasta el siglo XVIII la zona de Aranzadi, hasta la casa de Zubipunta, conocida por muchos de nostros como  Lore-Etxea, junto al puente de San Pedro. Sus fiestas se celebraban el 22 de julio. En el siglo XIX se establecieron en el solar de antiguo Lazareto  las Siervas de San José, conocidas como Josefinas. La orden vino a Pamplona a finales del XIX para atender a huerfanas y desamparadas. El primer edificio, de 1895, tenía una iglesia de madera, los militares no permitían en las zonas polémicas construcciones más sólidas. En la foto del anterior párrafo vemos una fotografía de la iglesia de las Josefinas de Anselmo Goñi en el año de su construcción: 1895. En 1906 se inauguró el nuevo asilo y en 1926 la iglesia tal y como la conocemos, obra de Serapio Esparza. Cerca de las Josefinas nos encontramos con uno de los puentes más antiguos de la ciudad, el puente románico de la Magdalena que sufrió diferentes modificaciones a lo largo de su historia hasta que en la reforma de 1963 se le devolvió a su forma original. Tres años antes, el 5 de julio de 1960, la Chantrea se comunicaba por un segundo puente con el centro de Pamplona, puente que vemos en la foto de Mikel Goñi de 1992. En el termino de la Chantrea se construyó a finales del siglo XIX  el hospital psiquiátrico conocido popularmente como Manicomio Provincial,  o incluso como “la casa del tejado rojo” por el color del tejado de los pabellones. Se inauguró en 1904 y su gestión fue encomendada a los hermanos de San Juan de Dios. Entre el Manicomio y la Magdalena se extendían a  lo largo de la primera parte del pasado siglo amplios campos de cultivo.

 



La primera Chantrea, la de las casas de dos plantas que le ha dado esa personalidad o idiosincrasia específica al barrio, surgió a iniciativa del patronato  Francisco Franco en 1950. El régimen emprendía en aquellos años medidas de carácter populista promoviendo la construcción de viviendas para los obreros, como se decía entonces. Sobre unos terrenos comprados por el Ayuntamiento de Pamplona a Candido Urrizola (y por los que se pagó poco más de seiscientas mil pesetas) se proyectó la Chantrea. El Ayuntamiento ponía el terreno, el Patronato las herramientas y los futuros vecinos el trabajo.El 19 de marzo de 1950 se colocó la primera piedra del barrio de la Chantrea para la edificación de 300 viviendas, viviendas que ocuparían familias procedentes de toda Navarra. Eran casas que recordaban en algunos detalles (los portales, los tejadillos, elementos de madera en fachadas y balcones), a las casas de la montaña, como vemos en las fotos de las casas de Zuñiga de 1988. Contaban con un patio interior donde podían tener un pequeño terreno de cultivo, todo lo cual (su estructura y apariencia) le daba una imagen más de pueblo que de barrio urbano a esta zona de la ciudad. El nuevo barrio tendría  su centro recreativo, que vemos en la foto de J.Cia del siguiente párrafo de 1952, su dispensario médico, su cine, el cine Chantrea (construido en 1957) y posteriormente hasta su parroquia (Santiago Apostol), en 1969. A finales de los 50 y primeros 60, este núcleo poblacional se fue ampliando con bloques de viviendas de tres y cuatro plantas en la calle Magdalena y zonas más próximas, en uno de cuyos bloques viviría la hermana de mi padre, tras su corta estancia en la Tavesia del Ave María. Recuerdo que todos estos bloques contaban con una zona ajardinada que cuidaban los vecinos. Más tarde a mediados de los años 60 y primeros 70 la Chantrea se amplió con la construcción de nuevos bloques de viviendas, muchos de ellos con módulos de hormigón prefabricados. Eran las casas de Orvina (acrónimo de Organización de Viviendas de Navarra) que se levantaron en tres fases, en la zona existente al norte de la avenida de Villava. En la foto de Galle de 1966 vemos la construcción de una de las fases.

De mis recuerdos personales vinculados a este barrio recuerdo las caminatas dominicales, de crío, con mis padres por la calle de Vergel hasta la Magdalena, donde vivía mi tía, con los zapatos de charol recién estrenados apretando una barbaridad, o los largos viajes  por esa misma calle del Vergel hasta el instituto Irubide del que ya he hablado en otra entrada y en el que pasé cuatro de los mejores años de mi vida, o el primer supermercado o uno de los primeros que veía yo a primeros de los 70 en lo que llamábamos plaza de las Piramides, creo que fue el primer Eroski de la ciudad,  o los bares de la plaza Puente la Reina,  “El Abuelo” y el “Luis”, o el bar “Irubide” en la confluencia de la calle Padre Adoain y Magdalena. El nombre del bar alude al nombre de  la casa de recreo que un  afamado dentista de Pamplona, Serapio Dutor construyó a primeros del siglo XX, en ese lugar, donde se producía la confluencia de los tres caminos.

También del barrio recuerdo otros muchos lugares, el instituto de formación profesional Virgen del Camino inaugurado en 1961 (y renovado por completo décadas más tarde), el colegio Mariana Sanz, unas escuelas infantiles o jardín de infancia, ¿podía llamarse en aquel tiempo “Belén”? que yo recuerdo existía justo enfrente de donde vivía mi tía en la calle Magdalena (¿podrían ser las mismas escuelas de la Magdalena en el llamado Camino de la Chantrea que aparece en la foto del comienzo de esta entrada, de J.Cia (1950)?, no lo recuerdo bien),  el camino de los Alemanes (Padre Adoain) que descendía en su primer tramo en una pronunciada cuesta entre las tapias del convento de los Capuchinos y la llamada “Casa Blanca” (en terreno del Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón) desde la zona de Capuchinos hasta el cruce de Irubide. En el ultimo tramo siempre te sorprendía, más bien te asustaban los abundantes perros de las fincas próximas. A la derecha estaba el paraje conocido como Rio de los Alemanes, una zona de baños frecuentada en los primeros años del siglo XX por una colonia de alemanes procedentes del Camerun. Junto a este párrafo ofrecemos una panorámica del llamado Río de los Alemanes en el año 1910. En mi casa  le llamábamos familiarmente a este camino “el camino de los sapos” por la cantidad de batracios que te encontrabas a lo largo del recorrido. Este camino, actualmente Padre Adoain  se llamó hasta 1960 “Vuelta de la Campana”. De esta vieja calle nada o casi queda en la actualidad, su fisionomía ha variado por completo (con la construcción de viviendas y adosados en su lado izquierdo bajando desde la Avenida de Villava a la Magdalena), al igual que han cambiado también otras partes del barrio, como buena parte de la Avenida de Villava ( sobre todo en su parte izquierda) llena  hasta los años 90 de  actividades económicas (Talleres Iruña, Serrería Gil, etc) hoy sustituidas por nuevos bloques de viviendas o las inmediaciones del Hospital Psiquiátrico con la construcción a finales del pasado siglo del Parque del Mundo. Junto a este párrafo ofrecemos una panorámica de Jose Luis Zuñiga de la avenida de Villava del año 1983, con la “Casa Colorada” y su anuncio de la Casera a la derecha de la imagen, en los terrenos del Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón.

Fotos, por orden de aparición de izquierda a derecha: Mikel Goñi (1992), J.Cia (1952), J. Cia (1950), Anselmo Goñi (1895), J.L. Zuñiga (1988) (casas y plaza de la Chantrea), Galle (1966), J.Cia (1952), J.L Zuñiga (1983) y foto sin filiar de 1910 aparecida en el libro de J.J. Arazuri, “Pamplona, calles y barrios”.

La Calleja de los Cutos (1950-1990)

La Calleja de los Cutos, conocida oficialmente como “Calle Provincias” es otra de las calles con historia de la antigua Rochapea. Debe su nombre a la cochiquera que había al principio de la calle, donde posteriormente se construyó, a finales de los 50, un  edificio de factura moderna en cuyos bajos estuvo durante varias décadas una sucursal del Banco Popular. Así lo recordaba el poeta, escritor e historiador Ricardo Ollaquindia que vivió en la Calleja durante dos períodos, entre 1935 y 1942 y entre 1955 y 1962. Decía “que la cochiquera estaba en el sótano de un barracón de madera, al principio de la calle.  Junto a la cochiquera estaba la trasera de la carrería de Guerrero con un barracón alargado que servía de almacén y un solar donde hacían los antiguos carros, con sus ruedas de madera y  llantas de hierro; En el lado derecho de la calle estaba la casa donde vivía Ricardo y dos casas más, de planta baja y tres pisos; después la huerta de Pedro Diez, ferroviario  y su casa; Y al fondo de la Calleja, en el centro, había una casa, colorada, y dos salidas a los lados,- por las que se iba a la vía del Irati,  y al puente sobre la vía del tren, al campo de fútbol del Rochapeano, ¿sería el que conocíamos como del Gure Txokoa? y al campo con hierba de Úriz”.Esa casa que vemos en el extremo derecho de la  fotografía que encabeza la entrada, muy cerca de la avenida de Guipúzcoa también la recuerdo yo hasta prácticamente su derribo, a finales del pasado siglo, allá por el año 1999, fecha en la que está datada la fotografía de Manolo Hernandez, publicada en la Revista “Ezkaba” en julio de ese mismo año. Algunos años antes, en el año 1989, se habían comenzado  a derribar las casas del lado derecho de la calle, las más cercanas al parque y el barracón del que llamábamos “Centro” parroquial, por cierto, iniciativa de otro vecino de la calleja, el popular Txano y que vemos en la foto adjunta. También recuerdo que junto a Carriquirri, junto  a ese bloque de casas que encabeza la entrada, había algunos corrales, en tiempos con cutos y posteriormente creo recordar que con algunas gallinas. En esta calle vivían, cuando yo estudiaba en las escuelas del Ave María y aun después (Carbonilla, Cardenal Ilundain, Irubide), la familia Ceniceros que se dedicaba al secular negocio que había dado nombre popular a la calle.

Detrás de la casa de Ricardo, entre su casa y la escuela del Ave María, también había gallineros, donde se criaban igualmente gallinas, pollos, conejos… Yo recuerdo perfectamente todos esos corrales tras la tapia del llamado patio de las chicas de las escuelas del Ave María, tal y como se puede ver en la fotografía adjunta. El campo de Uriz, fue, en cierta época, campo de batalla entre los chicos del barrio recordaba Ricardo hace algunos años. Había guerras a pedradas entre los chicos del Ave María y los de la Carbonilla. Si había heridos, les dejaban pasar a la farmacia Azqueta, para que les curaran. Yo no recuerdo el citado campo de Uriz pero si recuerdo que en aquellos lejanos años 60 aun se mantenían las peleas a pedradas entre los chicos de nuestra calle, del Ave María pero no con la Calleja de los Cutos sino con los de Santa Engracia, con las vías del tren como mudo testigo de aquellas vespertinas peleas. En este mismo blog, hemos podido ver una foto de aquella tapia y corrales en la entrada dedicada a las escuelas del Ave María de 1977, que vuelvo a reproducir. Ollaquindia recuerda personajes famosos de esta calle como los futbolistas Iparraguirre, Antonio (Sánchez), Santamaría… o artistas, como el escultor Rebolé … y otros peculiares personajes y tipos menos conocidos pero que ofrecían un cuadro entre pintoresco y costumbrista. En aquellos lejanos años 60 y primeros 70, en la Calleja de los Cutos como en el Ave María, los críos jugaban, como dice Ricardo Ollaquindia, y como yo lo viví, en medio de la calle, a la luz de una farola colgante.

 

Fotos: Manolo Hernandez (1999), Foto cedida (1986) y Foto Imagenes Rochapea (1984) publicadas, todas ellas, en la revista “Ezkaba”.