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Plazas y calles de ayer y hoy: La Plaza de la Cruz (1944-2014)

La plaza de la Cruz no fue designada oficialmente por el Ayuntamiento, como tal. Este espacio situado entre las calles Bergamín, Sanguesa, Navarro Villoslada y San Fermín, fue bautizada por el pueblo en el año 1941, al instalarse en dicho lugar un conjunto escultórico  con una cruz forjada en hierro acompañada  por una farolas de época, medio inclinadas y retorcidas, con claras influencias de Gaudí. El conjunto se realizó en 1932, por el maestro de forja, Constantino Manzana Llena, y estuvo ubicado, en primer lugar, en el jardín del Claustro de la Catedral hasta su traslado a este lugar. Con el paso de los años el conjunto sufrió algunos cambios, eliminándose las farolas y quedando tan solo la cruz de hierro sobre un estanque. En la foto que encabeza esta entrada, de J.Cia, vemos la plaza de la Cruz con los Institutos de Navarra recién inaugurados. La foto es de 1944. En las fotos del siguiente párrafo vemos una foto de unos años más tarde, probablemente de finales de los 40, sin datar ni filiar, y una postal en color del centro de la plaza en  los años 60.
La plaza es también conocida por la presencia, en este lugar, del primer Instituto de Segunda Enseñanza de Pamplona. El Instituto conoció otras ubicaciones hasta llegar aquí. Se fundó en noviembre de 1845, como consecuencia de la ley Moyano que obligaba a crear, al menos,  un instituto de segunda enseñanza en cada capital de provincia. El Instituto estuvo, en primer lugar, en Casa del Arcediano y luego en la actual sede del INAP, antiguas escuelas de Magisterio y Empresariales. En 1939, tras la guerra civil, la separación de sexos conllevó la división del instituto en dos centros: el masculino «Ximenez de Rada» y el femenino «Príncipe de Viana» que ocuparon, desde 1944, su actual emplazamiento en la plaza de la Cruz, bajo el rótulo de «Institutos de Navarra». A partir de 1984 los dos institutos volvieron  a ser mixtos y desde 1995 se fusionaron bajo el nombre de IES Plaza de la Cruz. El edificio que ocupa una manzana completa entre las calles Bergamin, Sanguesa, San Fermín y Tafalla se construyó bajo proyecto de José Yarnoz y tiene una entrada principal con un porche lleno de arcadas y un pórtico hexastilo (seis columnas) de doble altura y dos entradas secundarias, la del antiguo Príncipe de Viana en la calle Bergamín y la del Ximenez de Rada en la calle Sanguesa. Las fachadas combinan la piedra y el ladrillo entre grandes ventanales. El patio del centro, que vemos en una foto más adelante, estaba dividido por una tapia que separaba  el alumnado masculino del femenino y que fue derribada a los pocos años de la muerte de Franco.
Así como yo en el año 1977 y tras mi paso consecutivo por el Ave Maria y Cardenal Ilundain recalé en Irubide, mi hermano al término de su estancia en las escuelas del Ave Maria, comenzó lo que entonces se llamaba el bachiller en el Ximenez de Rada. Estuvo en el Ximenez entre 1969 y 1976. De aquellos años recuerda algunos nombres como Salanueva (Matematicas), Uriarte (Geografía), Lampreave (Literatura), Montes (Latín), Ortiz (Química), Garcia Gainza (Filosofía), Asensio (Dibujo), Arrarás (Matemáticas), Mendiola (Ciencias Naturales), La Torre (Literatura), Jaurrieta (Francés), Ferrer (Dibujo), Olaso (Francés), Socorro López (Biología), Dallo (Religión), «El Domin» (Religión). El Director era entonces Alonso del Real. Y el bedel se llamaba Manolo. Eran tiempos del tardofranquismo en los que incluso había una asignatura que se llamaba «Formación del Espíritu Nacional», tiempos en los que comenzaban los también primeros movimientos estudiantiles antifranquistas como los «Comités de Estudiantes de Navarra». Cerca de los institutos se encontraba «la Servi», la Servicial Vinicola donde acudían los estudiantes algo más mayores y que tenían algo de dinero para comprar un bocadillo, los demás se traían el bocadillo de casa. En sus inmediaciones estaba una de las cafeterías Delicias, una sala de juegos y otros establecimientos de los que tengo un lejano recuerdo. Junto  a este párrafo vemos el patio del instituto y un pasillo del centro hace apenas una década.
En la misma plaza, muy cerca de los institutos,  en el nº 19 de la calle Bergamín se encuentra la iglesia de San Miguel, iglesia de tres naves, con una fachada principal de corte clásico y un pórtico con un gran arco y dos torres cubiertas con chapiteles herrerianos. La iglesia fue obra también de José Yarnoz, en esta ocasión acompañado en la dirección del proyecto por Victor Eusa. La iglesia se construyó en el año 1950.  En la segunda foto que encabeza la entrada vemos la calle San Fermín  a finales de los 50 con la iglesia de San Miguel, en primer término. Junto a ella nos encontramos con el salón Mikael, del que ya hablé en la entrada de «Los cines del Viejo Pamplona» y que está a la izquierda de la parroquia, en los bajos del edificio del color ladrillo que vemos en la fotografía adjunta a este párrafo.  La plaza no ha sufrido, por otra parte, demasiados cambios desde su construcción, tan solo el mobiliario urbano (los bancos, las farolas), la pavimentación de la plaza y la instalación de un parque infantil en la zona más cercana a Navarro Villoslada. En la penúltima fotografía de esta entrada vemos la plaza de la Cruz hace unos años antes de los cambios en su mobiliario, concretamente con los bancos y las farolas antiguas.

Imagenes del Ayer: Por el Ensanche en la década de los 50

Segunda entrega de foto-postales de los años 50, de Ediciones Arribas. Muchas de las fotos de aquellos años para esta editorial de postales radicada en Zaragoza, que, por cierto,  fotografió buena parte de los pueblos y ciudades de este país fueron realizadas por el fotógrafo Luis García Garrabella. En esta entrada comentaré algunas fotos del Ensanche, datadas en esta década. En la primera foto, (la foto de la izquierda), vemos el chalet de Deogracias Echarte, en la esquina de San Ignacio y Bergamín, antes de su derribo. El chalet fue derribado a finales de diciembre de 1953 (tal y como queda atestiguado en una foto de Galle de la Colección Arazuri). En su lugar se erigió el edificio de Seguros Aurora que también vemos junto a este párrafo (a la derecha), con el monumento a San Ignacio de Loyola, en un primer plano.El monumento fue inaugurado el 8 de octubre de 1950 y fue realizado por el escultor Aureo Rebolé, que hizo una copia en argamasa y piedra artificial del bronce original, obra del escultor catalán Joan Flotats para la casa natal del santo, en Loyola. En 2005, y ante los ataques vandálicos de 1986 y 2002, se decidió sustituir el grupo escultórico en piedra por una reproducción en bronce. Como curiosidad  dejo también al inicio de esta entrada, una foto de septiembre de 1950, con el grupo escultórico oculto tras unas vallas. Llama la atención, en la primera fotografía que encabeza esta entrada, (la del chalet de Deogracias Echarte),  la presencia de dos guardias urbanos, en una solitaria avenida de San Ignacio. Los guardias urbanos son el antecedente de la actual policía municipal. Al menos desde el siglo XVI se tiene conocimiento de la existencia, en el término municipal de Pamplona, de dos cuerpos de seguridad: la llamada guardia urbana y la guardia rural, cuerpos que al final del mandato de Miguel Javier Urmeneta, concretamente en el año 1964, se unifican y dan lugar a la actual policía municipal de Pamplona.

En la quinta  fotografía vemos una imagen aérea de las calles Amaya y Arrieta. Lo más llamativo de esta fotografía es la escasa altura, apenas tres plantas, del edificio, conocido popularmente, como del Servicio Doméstico, regentado por las Religiosas de María Inmaculada. Las citadas religiosas llegaron a Pamplona en 1916 y se instalaron inicialmente en la calle Tejería. En junio de 1927 se termino de construir el edificio de la calle Amaya, obra del arquitecto Víctor Eusa. Más tarde, además de la preparación para el servicio doméstico, se comenzó a impartir cultura general y bachillerato y, más tarde, todos los ciclos educativos. Posteriormente, en los años 70, se convirtió en un centro de formación profesional. El edificio cuenta, en la actualidad, después de las sucesivas ampliaciones, en décadas posteriores, con dos plantas más de las inicialmente construidas. En la citada foto se pueden divisar, si se contempla con detenimiento, la torre de la iglesia de San Ignacio, el chapitel, tras la modificación del año 1943, del edificio de la Vasco Navarra, la sede de la Mutua, en la esquina de Carlos III con Arrieta, y junto a ella otros edificios, hoy desaparecidos. En primer plano, aparecen los arboles, jardines y parterres plantados décadas atrás, junto a la plaza de Toros.

 

En la sexta fotografía se observa parte de las casas de Conde Rodezno sin construir, con el estanque en primer plano y la Avenida de Carlos III enfrente, al final, la plaza del Castillo. La foto está tomada desde la balaustrada existente frente al Monumento a los Caídos. Todavía en 1956, había, como se puede comprobar en esta fotografía, algún edificio de la plaza sin construirse. A lo largo de todas las fotografías de esta entrada, llama la atención el escaso tráfico existente y la relativamente poca gente que se ve en la mayoría de las imagenes. En 1920, cuando Pamplona derriba el flanco sur de su recinto, la ciudad contaba con poco más de 30.000 habitantes. Entre 1950 y 1960, período en el que están datadas estas fotografías, la ciudad pasó de 68 a 93.000 habitantes, cifra que duplicaría en el período 1960-1990. Pese al fenómeno de la inmigración, a fecha de hoy no hemos conseguido llegar todavía a los 200.000 habitantes. Y es que buena parte de la población de la capital ha ido a engrosar, los últimos años, el censo de otros municipios de la Cuenca, en el área metropolitana de Pamplona cuya población se acerca a los 350.000 habitantes.

 

 

Por último en las cuatro últimas fotografías que cierran esta entrada podemos ver, en primer lugar,  la calle Garcia Ximenez en su cruce con Sancho el Mayor. En la segunda planta del edificio de la izquierda, tal y como reza el cartel, parece ser que tenía su consulta el odontólogo Julio Yoldi, y a la derecha, en la planta baja,  estaba Gráficas Vasconia. Cruzan la calle, (en la foto original aparecen un tanto borrosos), un chico con una carretilla de reparto, (a la izquierda), y un hombre con un carro de dos ruedas, de apariencia un tanto rústica. Completa el cuadro un vehículo de la época que cruza la calle en dirección a Bergamín. Tras esta fotografía encontramos una instantánea de la calle Iturralde y Suit, con algunos chiquillos jugando en la calle y algún vehículo maniobrando. Cabe destacar que hay grandes diferencias constructivas entre una buena parte de los edificios de la primera fase del Ensanche, construidos, la mayoría, antes de la guerra, donde junto a los ya mencionados palacetes, que he citado en otras entradas se erigieron, con suficiencia de medios materiales, edificios bastante interesantes desde el punto de vista arquitectónico y la segunda fase del Ensanche, de la que esta calle es una buena muestra,  en que salvo algunos edificios diseñados por grandes arquitectos (Eusa, Yarnoz, Esparza…)  otros edificios carecen de esa relevancia arquitectónica. La escasez de materiales en la época de la postguerra probablemente explique tal diferencia entre el nivel o categoría de los edificios de la primera y la segunda fase.

 

 

La fotografía de la izquierda ofrece una panorámica de la Avenida de Roncesvalles, tomada probablemente desde la Casa Barasoain o Casa del Catedrático. Vemos, en primer término a la izquierda de la foto una pequeña parte del Chalet de Muniain, (el chalet que se derribaría en 1975 para construir en su solar y en el de otros igualmente derribados la nueva sede  de la Caja de Ahorros de Navarra), y a la derecha de la foto, donde estuvo la parcela completamente ocupada por la Casa Doria otras construcciones de cuatro y cinco plantas. Es perceptible, no obstante, en la esquina de Roncesvalles con Paulino Caballero la construcción, -sobre el zócalo original  de Casa Doria, que tenía  inicialmente tan solo planta baja más una altura-,  de otras dos alturas.  Al final de la avenida, en su lado derecho, se divisa el edificio de la Vasco Navarra con su mencionado  chapitel. En la fotografía de la derecha observamos una panorámica de la entonces tranquila, (por la escasez de tráfico), avenida de Franco (hoy de la Baja Navarra), esta es la más reciente de las fotografías presentadas, probablemente del año 1959, en ella se observa la silueta de la iglesia de San Francisco Javier, inaugurada por Franco, algunos años antes, concretamente en 1952, donde además de acudir a los actos del IV centenario del santo también aprovecho para inaugurar las nuevas viviendas del barrio de la Chantrea iniciadas dos años antes.

Plazas y calles de ayer y hoy: La Avenida de Carlos III (1923-2003)

Continuo con esta serie, que intenta ofrecer algunas pinceladas de nuestras principales calles y plazas, al tiempo que vemos su evolución histórico-fotográfica. El Ayuntamiento dió este nombre en junio de 1923 a la vía principal del nuevo ensanche, para conmemorar el V centenario del Privilegio de la Unión, y lo hizo en honor al Rey que había logrado unificar los tres burgos medievales en una sola ciudad, Carlos III el Noble. Con kilómetro largo de distancia esta avenida se convierte en una de las vías más importantes de la ciudad. A lo largo de su trayectoria, desde la plaza del Castillo hasta la plaza de Conde de Rodezno,  podemos descubrir, en sus inicios, el antiguo edificio del Crédito Navarro, hoy Banco de Santander, el Teatro Gayarre, el Palacio de la Diputación, el antiguo edificio de la Caja de Ahorros de Navarra, hoy Hacienda Foral, y en el segundo tramo la Iglesia de San Antonio y el Monumento a los Caídos, polémica construcción reconvertida en sala de exposiciones. Entre 1931 y 1932 se había derribado el Teatro Gayarre que cerraba la plaza del Castillo por ese lado, permitiendo abrir la plaza central de la ciudad a la naciente avenida. Vayamos por partes.  Empecemos a repasar que es lo que nos encontramos en el lado derecho de la avenida de Carlos III.
El primer edificio con el que nos encontramos en el comienzo en la avenida es nada menos que el Palacio de la Diputación Foral. El edificio se empezó a construir el 23 de diciembre de 1840, en el solar que ocupaba la huerta del convento de las Carmelitas Descalzas, y se hizo bajo proyecto del arquitecto José de Nagusia. Como curiosidad, cabe señalar que se utilizaron, en su construcción, piedras de las canteras de Ansoain y Ezkaba. Las obras estuvieron paralizadas entre 1843 y 1846 por falta de recursos. La primera sesión en el nuevo palacio se produjo en el año 1851. Hasta entonces la Diputación había desarrollado sus actividades en el palacio del Barón de Armendariz de la calle San Francisco y luego en la Casa de Antillón en la calle Estafeta. En 1965 se construyó un edificio de siete plantas de oficinas junto a los Jardines del Palacio, en la avenida San Ignacio, obra de Candido Ayestarán. A continuación de la fachada este del Palacio de Diputación,  nos encontrábamos con la sede central de la Caja de Ahorros de Navarra, inaugurada el 1 de enero de 1933 y que al igual que la fachada este del Palacio de Diputación (1932-1935) se realizó bajo la dirección de los hermanos Yarnoz Larrosa, si bien con una cierta inspiración «deco» sobre una base clasicista. Vemos con bastante claridad este edificio en la foto-postal en blanco y negro que encabeza esta entrada, datada en la segunda mitad de los años 50 y vemos junto a este párrafo dos bellas foto-postales, de los años 50, del Palacio de Diputación. 
Pasada la calle Cortes de Navarra, a mano derecha, encontrábamos la llamada Casa Doria (que aparece en la foto izquierda  inferior adjunta de 1930)  de la que ya hablé en la correspondiente entrada del blog dedicada al Segundo Ensanche. Dicha casa fue una de las primeras en construirse en el ensanche nuevo, allá por el año 1923, con planta baja y una sola altura aunque el Ayuntamiento le obligo a hacer más viviendas y gano con el tiempo entre 2 y 3 alturas  en la confluencia con Paulino Caballero. En el resto se fue derribando la amazacotada construcción que vemos en la foto a lo largo de los años 40 y 50 para erigir el actual edificio, donde hasta hace poco estaba Cuadrado (que vemos en segundo término, tras el edificio de la Caja, en la foto-postal derecha que encabeza la entrada). Tras esta manzana y pasada la avenida de Roncesvalles nos encontrábamos con el chalet de Muniain, construido en 1929 junto a otros chalets (tal y como vemos en la foto inferior derecha adjunta,   de principios de los años 70,  de Galle), allí donde en 1978 se inauguraría la nueva sede central de la Caja de Ahorros de Navarra. Tras el chalet de Muniain, la manzana acababa rematada, en su esquina con Arrieta, por la antigua sede de la Mutua de Seguros de Pamplona, obra de Victor Eusa, construida en los años 40 (y que vemos en la foto superior derecha adjunta, de los años 70, también de Galle). Pasada la calle Leyre nos encontraríamos con la Casa de las Hiedras construida en 1927 y  demolida, con dinamita, en la tarde del 6 de septiembre de 1974. Como podemos comprobar en la foto  superior izquierda adjunta, de este primer tramo de la avenida,  (perteneciente a una postal de L. Roisin),  los edificios no solían tener más de tres  o cuatro alturas, a menudo sin locales comerciales en los bajos, salpicado, de vez en cuando, como hemos podido ver, por bellos palacetes o chalets donde vivía la alta burguesía de la ciudad. Posteriormente, en los años 50, 60 y 70 alguno de estos edificios y un buen número de chalets serían sustituidos por edificios  de mayor altura, con sus correspondientes bajos comerciales.

Pasada la plaza de Merindades, antiguamente de Mola, nos encontramos enseguida con la iglesia de San Antonio, regentada por los Padres  Capuchinos y que vemos en una de las fotos de la izquierda, junto a este párrafo. Se construyó entre 1939 y 1940 y fue inaugurada el 29 de junio de 1940: consta de una amplia iglesia con ábside y presbiterio y una bella capilla penitencial presidida por el Cristo de Alonso Cano. El convento anexo consta de sótano y cinco plantas que dan a la calle San Fermín. Como ya dije en la entrada del Segundo Ensanche, desde 1940 a 1958, y especialmente entre 1940 a 1950 (incluso un poco antes) se construye toda la retícula de edificios existente más allá de la antigua avenida de Franco, hoy de la Baja Navarra. En este tramo de Carlos III, los edificios construidos contaban con seis alturas de media más bajo comercial, tal y como se puede comprobar en las fotos adjuntas de los años 50 y 60 que acompañan a este párrafo. En este tramo la Avenida es atravesada por este orden, por las calles San Fermín, Tafalla, Gorriti y Castillo de Maya (antigua Mártires de la Patria), para acabar en la plaza de Conde de Rodezno, culminada con la construcción del Monumento a los Caídos, obra conjunta de Yarnoz y Eusa, comenzada en 1948 e inaugurado por Franco en 1952.

Volvamos al principio de la avenida. El primer edificio con el que nos encontramos al inicio del lado izquierdo de la avenida es el edificio del Crédito Navarro, una de las primeras entidades bancarias navarras junto al Banco de la Vasconia. En 1934 se acometieron las reformas de su viejo edificio que dieron lugar al edificio actual (y que vemos en la foto izquierda adjunta que aparece en el libro «Pamplona, calles y barrios», de J.J. Arazuri). Algún día hablaré del origen de los primeros bancos y cajas navarras, que a buen seguro sorprenderá a más de uno.  El Teatro Gayarre que cerraba la plaza del Castillo, precisamente por Carlos III, y respondía en los primeros años, hasta 1903, al nombre de Teatro Principal, comenzó  a ser desmontado, como he dicho al principio de la entrada, en 1931, terminándose las obras en febrero de 1932. La  foto en color sepia que encabeza esta entrada es de esa época, con el Gayarre en su nueva ubicación y  sin haberse construido, aún, el nuevo edificio del Crédito Navarro.   

El Teatro Principal, de propiedad municipal, se había erigido en 1840 sobre uno de los solares del convento de las Carmelitas Descalzas, inaugurándose en 1841 con la comedia «Un vaso de agua». En ese lugar, como he dicho se mantuvo hasta 1931, para abrir la avenida, conservando en parte la vieja fachada. Tanto la función de cierre del viejo edificio como la de apertura del nuevo corrieron a cargo del Orfeón Pamplonés. El nuevo teatro tenía, en sus orígenes, en el escenario una decoración cubista y una excelente acústica.  La empresa constructora Erroz y San Martín solicitó la explotación del local durante 20 años, solicitud que le fue concedida. En 1942 se renovó la concesión, ya con la SAIDE como concesionaria, por un período de 10 años. En 1949 el Teatro cerró un tiempo, para realizar reformas, volviendose a abrir en 1950, con una función a cargo de la compañía del bailarín Antonio. De los años 50 data la segunda foto del  párrafo anterior, donde vemos los edificios del Crédito Navarro y del Teatro Gayarre. En 1953 se firmó un nuevo contrato con la SAIDE  para una concesión de 50 años, en compensación por las importantes obras de mejora realizadas por la empresa. No obstante el pleno municipal decidió su reversión cinco años antes del límite del período establecido, en 1998. En noviembre de 1968 se produjo un pavoroso incendio en el Teatro obligando a cerrar sus puertas hasta julio de 1969, perdiendo desgraciadamente  parte de su excelente acústica. 

En este lado de la avenida que yo recuerde no ha habido tantos cambios en los edificios, tal vez los más destacados estén en el tramo Cortes de Navarra-Plaza de Merindades, Tras la Casa Barasoain, situada en la esquina de Carlos III con Roncesvalles, una de las primeras casas del Ensanche, había un edificio algo más bajo, (tal y como se apunta en la foto izquierda adjunta), que fue sustituido por otro mucho más moderno, no hace tanto tiempo, probablemente  en las últimas décadas del pasado siglo,  y que alberga actualmente el Multicentro Carlos III. Más adelante, en la confluencia de la avenida Carlos III con Leyre, estuvo hasta 1964 la antigua Casa del Colegio Notarial (que vemos en la foto adjunta también de J.J. Arazuri de enero de ese mismo año), siendo sustituido ese año por un moderno edificio de siete plantas, donde ha mantenido su sede el mismo colegio notarial.  En la plaza de Merindades, antigua plaza de Mola, como no recordar la antigua gasolinera de Jesus Unsain, cerrada en 1980, cuyo espacio ocuparía posteriormente la sede provincial del Banco de Bilbao. Del resto de este lado de la avenida hasta Conde de Rodezno no hay ninguna renovación de edificios que yo recuerde. Quizás los cambios urbanísticos más importantes en la zona  hayan sido, en los últimos años, la construcción de los aparcamientos de Roncesvalles y Carlos III a lo largo del primer y segundo tramo de la avenida, así como su peatonalización, que ha contribuido a situarla como el primer eje comercial de la ciudad, eso si, lleno de grandes marcas y franquicias, sin apenas ningún atisbo del comercio local, (a excepción del segundo tramo), que hubo en otros tiempos, precisamente  aquellos tiempos que este blog pretende reflejar.


Fotos referenciadas en el texto de la entrada. 

Plazas y calles de ayer y de hoy: La Plaza de las Merindades (1928-2008)

Esta plaza del Segundo Ensanche está situada en el cruce de la Avenida de Carlos III y la de la Baja Navarra. Se empezó a construir en torno a 1928. Inicialmente fue llamada Plaza del General Primo de Rivera, militar que gobernó el país entre 1923 y 1930, bajo el reinado de Alfonso XIII. En 1931, con el advenimiento de la II República se acordó cambiar el nombre por el de Pablo Iglesias, denominación que se mantuvo hasta el 23 de octubre de 1936, fecha en la que el Ayuntamiento acordó darle el nombre del General Mola. La primera de las fotos de esta entrada, de 1927, de Galle, nos muestra el cruce de la entonces avenida de Alfonso XIII, hoy de la Baja Navarra, en su confluencia con la de Carlos III, donde en breve se perfilaría la futura plaza de Primo de Rivera. La siguiente foto, de la colección Arazuri, está datada entre los años 1932 y 1936 y se percibe mejor el lado noreste de la plaza, llamada entonces de Pablo Iglesias. En ambas fotos se puede ver, en un primer plano, la conocida como Casa de las Hiedras (aunque las hiedras estaban en la parte posterior del edificio, como pudimos ver en la entrada dedicada al Segundo Ensanche).
En algunas de las siguientes fotos veremos ya el inconfundible edificio del Gobierno Civil. El edificio del Gobierno Civil, de estilo neoclasicista (estilo «nacional herreriano») se inauguró oficialmente en marzo de 1945. Tuvo un proceso de construcción muy accidentado. Las obras se habían iniciado una década antes, en enero de 1935, sobre un proyecto de edificio sobrio del arquitecto del ministerio de Gobernación, Fernández Golfin pero no se culminaron, por dificultades presupuestarias, hasta una década más tarde, con otro proyecto arquitectónico diferente  que firmó el proyecto  José Alzugaray. Las obras estuvieron paradas prácticamente desde el estallido de la guerra hasta 1941. Alzugaray alargó las ventanas,  le añadió un pórtico de tres arcos y una planta más y  recubrió todo el edificio de piedra. Alzugaray no vió terminar su obra al fallecer un poco antes. Colaboraron en el proyecto del edificio los arquitectos  Luis Felipe Gaztelu, Victor Eusa y Serapio Esparza. El Gobierno Civil estuvo, como hemos visto anteriormente, en el Rincón de la Aduana (a finales del siglo XIX), en el nº 38 del Paseo de Sarasate, hasta el año 1914 y en la Plaza de San Francisco (entre 1914 y 1924). Luego ocupó la llamada Casa de Doria, en el nº1 de la calle Paulino Caballero. En las fotos que acompañan y siguen a este párrafo, podemos ver el edificio rodeado de andamios todavía, en su última fase de construcción (a principios de 1945) y diferentes panorámicas de la plaza observadas en diferentes postales de aquel entonces,  pertenecientes a la década comprendida entre los años 1945 y 1955. En la mayoría de ellas se puede observar el centro de la plaza, aun sin la fuente iluminada que se instalaría más tarde. (En la última se ve la plaza ya remodelada con la fuente actual).
         En efecto, en 1955, se colocaría en el centro de la plaza la fuente luminosa que vimos en una fotografía de la entrada referida al Rincón de la Aduana. La plaza no había sufrido, desde los años 40, grandes transformaciones. Aquellos  edificios construidos en los años 30 y 40 por los arquitectos de la época apenas sufrieron variaciones. Fue en los años 70 cuando algunos edificios de la zona más cercana a la avenida, fueron sustituidos por modernas y anodinas construcciones. Ese fue el caso del edificio de las Hiedras, situado en la esquina derecha de Carlos III con la entonces Avenida de Franco y cuya voladura controlada en 1974 ya vimos en la entrada anteriormente citada sobre el Segundo Ensanche. En las siguientes fotografías, todas ellas de los años 60 y 70 vemos la plaza de General Mola, ya sea en blanco y negro o en color con algunos vehículos circulando por ella (compárense con las del párrafo anterior en que plaza y avenida aparecen prácticamente desiertas, pues la ciudad está muchísimo menos motorizada): algunos Seat 600, algún Gordini, algún Peugeot, coches de otra época que también vimos en otra de las entradas del blog.

 


Será a partir de los 80 y 90 cuando la plaza cambié un poco su fisonomía. En 1980, desaparece de una de las esquinas de la plaza, en su lado sureste, la gasolinera y concesionario Renault de Jesús Unsain, abierta en el lugar desde el año 1934. En su lugar se instalaría la oficina principal del Banco de Bilbao en Pamplona. El 12 de octubre de 1980 el Ayuntamiento acordaba darle el nombre de Plaza de las Merindades a la hasta entonces plaza del General Mola. A finales de los 80 y primeros años 90, el Ayuntamiento comenzó a restringir el aparcamiento de vehículos en la mediana de la avenida de Carlos III, como vimos en la sección «Pamplona año a año». En 1998 se construía un gran parking subterráneo bajo  la plaza de las Merindades y el segundo tramo de Carlos III, el que iba desde la plaza  a Conde de Rodezno e inmediatamente después se peatonalizaba ese tramo de la avenida. En aquel entonces se rumoreaba entre los ciudadanos que la prisa por peatonalizar estaba en que el parking no soportaría el intenso tráfico rodado que circulaba por arriba. El caso es que aquellas actuaciones: parking y peatonalización, convirtieron la zona en el principal eje comercial de la ciudad. Hoy en día de los  comercios locales instalados antes, o en aquel entonces, incluso después, tanto en la plaza como en la avenida, sobre todo  en su primer tramo, ya nada o casi nada queda. La mayoría de los locales están ocupados por las grandes marcas y franquicias que colonizan cualquier ciudad española o europea, y que convierten a nuestras ciudades en clones unas de otras. Parece ser el signo de los tiempos.

 

Plazas y calles de ayer y hoy: la plaza Príncipe de Viana (1923-2003)

Esta plaza situada al final de la avenida de San Ignacio ostenta ese nombre desde 1926, aunque legal u oficialmente lo hace desde 1930. En efecto, a  mediados de los años 20 es cuando se comienza a urbanizar la que los pamploneses llamaban la Plaza Circular, tal y como podemos comprobar en la primera de las fotografías,  de Galle. En dicha foto se puede ver la avenida de San Ignacio que discurre entre la casa de Galarreta, a la izquierda, construida según proyecto de Mariano Arteaga y la casa de los Hermanos López (los de los calzados), levantada a partir de 1924 según proyecto de José Yarnoz. Seguimos describiendo por orden de aparición el resto de fotos que muestran la evolución de la plaza a lo largo de ocho décadas.

La siguiente fotografía de Roisin, de 1931, nos muestra la plaza ya urbanizada, con otros edificios de la plaza, situados enfrente de los anteriormente citados, el de la izquierda se construyó según proyecto de José Alzugaray a partir del año 1929, el de la derecha también es de 1929 y se hizo según proyecto de Victor Eusa que en su proyecto lo denominó con el sugerente nombre de «La jaula dorada». Entre medias y al fondo la que sería años más tarde futura calle Sangüesa. En ese momento no había nada construido por esa zona, solo el campo de fútbol de «La Aurora». En la foto de 1940 de Gerardo Zaragueta vemos la Casa de López, situada entre la avenida de San Ignacio y la de Arrieta y en el solar de la futura casa de los Periodistas una vieja caseta de arbitrios. En la foto de 1957, de Martín Sarobe, vemos la casa de los Periodistas, realizada bajo proyecto de Domingo Ariz, en plena construcción. La promoción de estas viviendas corrió a cargo de la Asociación de la Prensa de Pamplona. Algunas voces malintencionadas, dice Arazuri, que  calificaron esta promoción inmobiliaria llamándole «el tapabocas» porque probablemente pensasen que con esta cesión municipal de terrenos iban a comprar «voluntades» periodísticas y/o evitarse criticas de estos a las actuaciones municipales, nada más lejos de la realidad.

Entre 1961 y 1964 se recreció el edificio de José Alzugaray que hemos citado anteriormente con tres plantas más, como podemos comprobar en las siguientes fotografías en color. Puede observarse la diferencia entre las postales de 1961 y 1966. Desde 1964 y hasta  1984, tuvo su sede en este edificio el periódico decano de la prensa vasca «La Gaceta del Norte», tal y como se puede comprobar, al ver el rótulo que lo anuncia en lo alto del edificio. La siguiente foto, que aparece a la izquierda del siguiente párrafo, es  de Galle y   muestra  las inmediaciones de la plaza Príncipe de Viana, concretamente el inicio de Conde Oliveto en el año 1971, con las casas del Plazaola todavía en pie.

En 1974 el alcalde, Viñes, propuso volver a denominar la plaza como plaza Circular aunque meses más tarde el pleno acordó volver a la denominación de Plaza de Príncipe de Viana. Quizás y a pesar de estos pequeños cambios, sea una de las plazas que menos modificaciones ha sufrido en los últimos cincuenta años, al menos por lo que respecta a sus emblemáticos edificios. Tan sólo los comercios han ido y viniendo, a lo largo del tiempo, tal y como sucede en el resto de la ciudad. Recuerdo comercios de otros tiempos no tan lejanos como el de Noain Electrodomésticos o la Pastelería Unzue. En los bajos de la Casa de los Periodistas aún continua la cafetería Jamaica. En el otro punto de la plaza se puede encontrar, actualmente, una moderna farmacia, una tienda de Movistar, la Joyería Muñoz, una tienda de colchones, alguna tienda de muebles, así como nuevas franquicias que aparecen y desaparecen, poblando el abigarrado paisaje comercial de la plaza. Y desde hace ya bastantes años, la plaza da cabida también a las paradas de fin de trayecto de un buen número de líneas de autobús urbano, nuestras queridas villavesas.

Fotos referenciadas en el texto de la entrada.

Plazas y calles de ayer y hoy: La plaza del Vinculo (1969-1995)

La actual  plaza del Vinculo se llamó, oficialmente, Plaza de la Argentina  desde enero de 1949 hasta mayo de 1974, fecha en que el Ayuntamiento decidió cambiarlo por el nombre actual, en referencia al viejo caserón que antes de la construcción del edificio de Correos y Telegrafos, albergaba la harinadora y amasadora de pan para la ciudad. Pese a ello,  en la memoria popular, sobre todo de la gente más madura, salta  el nombre,  a veces,  de la plaza de la Argentina y su inevitable identificación con las paradas de las villavesas (cuya antigua apariencia vemos en la tercera de las fotos de la entrada). No en vano, aquellas paradas estuvieron en el lugar desde 1965, año en que se retiró la famosa farola ornamental,  hasta el año 1982, año  en que se cambió el sistema radial de los autobuses urbanos por uno circular. 

Otro de los cambios notables de la plaza se produjo cuando se derribó  la vieja casa de baños, en el año 1969 para construir un enorme edificio de 8 o 9 plantas, cuya proceso de  construcción vemos en la segunda fotografía de la entrada, de 1971. En el año 1995, con motivo de la urbanización de la plaza, tras la construcción de un parking subterráneo vecinal, se rescató la célebre farola ornamental, que se había retirado en 1965, después de siete años,  y que anteriormente, hasta 1958, había estado enfrente del edificio de Diputación, en el Paseo de Sarasate. También en 1965 se derribó el viejo edificio de la Alhondiga Municipal siendo sustituido el viejo caseron, en los años siguientes, por los actuales y modernos edificios  cuyas fachadas recaen en la plaza y las calles Estella y Yanguas y Miranda, como atestigua la primera foto de la entrada de 1969. Hoy, de aquella vieja Pamplona, solo quedan los edificios más cercanos al Paseo de Sarasate, los de la calle Alhondiga (antigua Casa de Socorro y edificios anexos)

El Segundo Ensanche de Pamplona (1920-2013)

Tras más de dos meses de obligado silencio (me ha tocado vivir unas trágicas circunstancias familiares) vuelvo a retomar este entrañable cuaderno de memorias. Y en esta ocasión sigo recorriendo los diferentes barrios de la vieja Pamplona. Si en la última entrada me detenía en el Primer Ensanche o Ensanche Viejo, en esta ocasión me ocuparé del Segundo Ensanche o Nuevo Ensanche. Del Segundo Ensanche de Pamplona tengo algunos viejos recuerdos, vinculados fundamentalmente a mi infancia y adolescencia, plasmados muchos de ellos en las páginas de este blog: los cines, casi todos, hoy en día cerrados (Rex, Olite, Avenida, Alcazar, Mikael, Carlos III, Gayarre y los salones Loyola y Champagnat), las salas de juego (Caleidoscopio, Carlos III, Príncipe de Viana),  el ambulatorio General Solchaga, el único que había en los años 60 y 70 en la ciudad y al que teníamos que ir cuando nos poníamos enfermos, el Instituto de Higiene de la calle Leyre (donde te ponían, de vez en cuando, alguna vacuna), el parque de la Media Luna, los Institutos de la plaza de la Cruz, donde estudió el bachillerato mi hermano e  hice yo la selectividad, la vieja estación de autobuses, la avenida de la Baja Navarra, en aquellos años avenida del general  Franco, con sus dos plazas circulares (la del Príncipe de Viana o Circular y la de Mola), la vieja estación del Plazaola-Irati en cuyo solar se construiría mucho más tarde (estuvo muchos años el solar vacio) el actual edificio del Insalud y la Seguridad Social  y detrás sobre las antiguas vías se construyeron en los años 60 las nuevas  casas de Yanguas y Miranda, frente al antiguo solar de las barracas. Como en otros barrios haré un breve repaso de su nacimiento y desarrollo, con especial hincapié en los últimos cincuenta años (la mitad de las fotos pertenecen a este período).

El Segundo Ensanche se empezó a construir tras el derribo de las murallas que constreñían  a la vieja ciudad histórica, en 1920. No fue un proceso fácil sino todo lo contrario,  muy largo y laborioso. Además de las murallas estaba la prohibición de edificar «fuerapuertas». Los militares solo dejaron construir la vieja carcel (derruida hace poco) dentro de lo que entonces se llamaban las zonas polémicas. El Hospital y el Manicomio se construyeron en los límites del término municipal. En 1905 se consiguió permiso para ensanchar los Portales de la ciudad, no obstante el permiso para construir el Ensanche se condicionaba a erigir otra muralla desde la Ciudadela por la Cruz Negra, Fuerte del Príncipe  hasta la zona de Beloso. La población seguía creciendo y la ciudad seguía sin poder crecer.  En 1914 llegó el permiso para el derribo de las murallas. El 25 de julio de 1915 se derribó la primera piedra, concretamente en el Baluarte de la Reina, que estaba aproximadamente en la actual Avenida de Carlos III, un poco más arriba de Cortes de Navarra. Tendrían que pasar aun cinco años más hasta que el 29 de noviembre de 1920 se colocó la primera piedra del Nuevo Ensanche, concretamente en el nuevo muro de contención de la bajada de Tejería sobre el que se construiría en 1922 la plaza de toros actual. El Segundo Ensanche se construyó según proyecto del arquitecto Serapio Esparza y siguiendo el modelo del ensanche barcelonés. Constaba de 96 manzanas y tenía una extensión de 890.000 m2.  El chalé de Martinicorena que vemos en la primera fotografía de la izquierda de este párrafo, terminado en junio de 1922, y situado en lo que después sería la calle Arrieta fue la primera casa construida en el nuevo Ensanche.



Tradicionalmente se distinguen dos fases en la construcción del  Segundo Ensanche. Una primera fase que se extiende desde 1920 hasta 1930, según otros hasta  el final de la guerra,  en que se construye  casi desde el límite  con la ciudad histórica y hasta la actual avenida de la Baja Navarra y una segunda fase que va desde 1940 hasta 1957 en  que se construye en la zona situada desde la citada avenida hasta su actual limite, en la zona de los Caídos, y que hasta los años 40 eran todavía campos de cultivo. La primera parte de este Ensanche ha sufrido muchos cambios pues inicialmente contaba con bellos chalets y  palacetes junto a algunos edificios de tres o a lo sumo cuatro plantas, como la Casa Galarreta (que encabeza esta entrada) o la Casa de Lopez (primera foto de la entrada a la derecha) construidas en la actual plaza de Príncipe de Viana (también conocida como plaza Circular). Con el tiempo esos viejos y ostentosos chalets y palacetes de los que hubo abundantes ejemplos en calles como Beragamin (2ª foto de la entrada a la derecha) Arrieta o Paulino Caballero fueron quedando aislados entre grandes edificios y sucumbieron a la piqueta en los años 60 y 70. La segunda parte de Ensanche con edificios más altos apenas ha sufrido cambios en estos años y se mantiene casi tal y como entonces. Derruidas las murallas por su flanco sur y descartado el proyecto de Ensanche de  Julian Arteaga que proyectaba mantener cerrada la plaza del Castillo, se derribó el viejo Teatro Principal que taponaba la comunicación de la plaza del Castillo y nació la avenida de Carlos III (que vemos en la 3ª foto de la entrada a la izquierda), debiendo resolver además las nuevas fachadas del Palacio de Diputación y del Crédito Navarro. De estos proyectos se encargaron en los años 1931-32 los hermanos Yarnoz, responsables también de la construcción del nuevo Teatro Gayarre. Carlos III sería la primera gran avenida de la ciudad y eje principal del nuevo ensanche junto a la entonces avenida de Francia. En la foto de la avenida que data de 1930, vemos ésta todavía sin el Monumento a los Caídos y a la derecha de la foto la conocida como Casa Doria que ocupaba toda la manzana existente entre Carlos III y Paulino Caballero y que fue una de las primeras en erigirse en esta zona del Ensanche, aproximadamente siete años antes. Otra de las casas más antiguas del Ensanche fue la Casa del Catedrático o Casa de Barasoain, en la esquina de Carlos III con Roncesvalles cerca de la plaza de Toros. En fotos posteriores a la de Carlos III vemos la confluencia de Paulino Caballero y Leyre, con el  bello edificio del Colegio Notarial  al fondo, la avenida de Roncesvalles (se percibe en su lado izquierdo el primitivo remate de la Vasco Navarra) y la muy poco transitada calle Paulino Caballero, todas ellas pertenecientes  a los años treinta. Junto a ellas, a la derecha abajo, contemplamos otra instantánea de esta misma calle pero del año 1952, de Arazuri en la que se percibe a su izquierda la trasera del Coliseo Olimpia y a su derecha restos, en ese tramo, de la primitiva Casa Doria que darían paso un año y pico más tarde a la oficina principal del Banesto en Pamplona.


En esa primera etapa se construyeron en el Ensanche aparte de edificios de viviendas, colegios, industrias, talleres, iglesias, parques y estaciones. Los colegios de los Escolapios y Salesianos (proyectados por Victor Eusa y Serapio Esparza respectivamente) datan de los años 20. De esa misma década data la fábrica de Calzados López situada en la manzana de la calle Amaya con Arrieta que vemos en la foto de la derecha del párrafo, de Javier Gallo, de 1965. En 1925, la compañía de seguros La Vasco Navarra (obra también de Eusa)   pasa de la calle Navas de Tolosa a la avenida de San Ignacio. El edificio sufriría una transformación y ampliación, en su cúspide, en el año 1943, a cargo del mismo arquitecto, suprimiendo la escultura de Palas Atenea y erigiendo una planta más. En 1979 colocaron el primer gran reloj-termometro electrónico de Pamplona. En el año 2000 la compañía de seguros dejaba el edificio. Muy cerca de La Vasco Navarra se empezó a construir también en los años 20 la actual Iglesia de San Ignacio (la 1ª foto de la izquierda de este párrafo). Igualmente de estos años es  el colegio del Servicio Doméstico que vemos en la citada foto de Javier Gallo, un poco antes del edificio de Calzados López, y que se había trasladado en 1927, de su ubicación original en la  calle Tejería, a la calle Amaya.  En el año 1932, la zona asilvestrada conocida como Media Luna, muy cerca del Fuerte de San Bartolome,  lleva camino de convertirse en parque urbano. En 1935 se construyó el actual muro de contención hacia el río y la ripa de Beloso y entre 1937 y 1946 se convirtió en el segundo gran parque de la ciudad, tras la Taconera. Cerca, donde hasta hace poco estaba el parque de bomberos (se instaló aquí en 1958), trasladado a Trinitarios hace unos pocos años, estaba la perrera, parque de desinfección y garaje de coches mortuorios municipal. Hace un par de años se derribó, para construir viviendas de lujo, la manzana Leyre-Amaya-Teobaldos-Olite, más conocida como las  Casas Baratas. Estas casas, que vemos en la 2ª foto de la izquierda del párrafo,  fueron construidas también  en esta época, concretamente en 1927, por Andrés Gorricho, fallecido en 1953 y responsable de la construcción del muro de contención de la actual plaza de Toros y de un buen número de casas unifamiliares de la Chantrea.

 

En 1934 se inauguró la vieja estación de autobuses que serviría a la ciudad hasta los primeros años del nuevo siglo. En una zona más periférica se construyeron en estos años los chalets de la Media Luna y junto al Seminario la Colonia Argaray que se alejaban de los estilos arquitectónicos de los chalets y palacetes del resto del Ensanche, con influencias de otros países para ofrecer una arquitectura mucho más local. Hay que destacar que buena parte de los edificios más emblemáticos del Ensanche o son obra de Victor Eusa, o de Jose Yarnoz o de Serapio Esparza. Del primero cabe señalar además de los citados anteriormente el Seminario Conciliar (1931), convertido durante la guerra civil en el hospital Alfonso Carlos, que atendería a más de 30.000 heridos en la contienda y que llegó a albergar en los años 60 a un millar de seminaristas, el colegio de los Maristas (1955) que se trasladó desde su primitiva ubicación en el primer ensanche a esta gran manzana de la avenida de Galicia o edificios como el de Seguros Aurora en la esquina de San Ignacio con Bergamin, el de la Cafetería Bahía en Garcia Castañón (que vemos a la izquierda junto a este párrafo) o diversos palacetes construidos en esta época. De Yarnoz son los institutos de la plaza de la Cruz (1944) o la iglesia de San Miguel (1954), esta en comandita con Eusa. El Gobierno Civil en la actual plaza de merindades se empezó a construir en 1934 si bien como consecuencia de la guerra no se finalizó hasta 1941 con la participación de un buen número de arquitectos, Alzugaray, Esparza, Eusa, etc. Esta plaza tuvo como otras calles y plazas del Ensanche diferentes nombres a lo largo de su historia: Plaza Primo de Rivera, Pablo Iglesias (1931), Mola (1937) y Merindades (1979). Del arquitecto Serapio Esparza son igualmente buen número de edificios de viviendas del Ensanche o colegios como el Vazquez de Mella, de la calle Teobaldos (1934).

La Avenida de Francia, principal eje viario del Ensanche y uno de los más importantes de la ciudad era conocida oficialmente así  desde al menos 1923  y hasta 1927 año en que  vio cambiar su nombre, pasando a llamarse avenida de Alfonso XIII, en 1931 Galán y García Hernández  y desde 1937 y hasta 1979 avenida del general Franco. Este año estuvo a punto de llamarse Avenida de Ultrapuertos, -por la sexta merindad navarra-,  pero prevaleció la actual denominación. Al otro lado de esta avenida comenzaría construirse a partir de 1937-40, la segunda fase del Ensanche. Al igual que pasa con otros topónimos como el paseo Valencia o la plaza de la Argentina, a los más viejos del lugar es probable que se les pueda escapar, de vez en cuando,  eso de avenida de Francia. Donde actualmente está el ambulatorio San Martín antes General Solchaga proyectado en 1951 por Eduardo de Garay estaban las cocheras del Irati. Este tren se trasladaría en 1950 a la nueva estación del Plazaola de Conde Oliveto. La primera estación del Plazaola estaba aproximadamente donde está el edificio de Sindicatos de la Avenida de Zaragoza. En 1948 se inauguraba la flamante nueva estación, justo enfrente de la estación de autobuses. Poco tiempo disfrutaría este ferrocarril  del equipamiento ya que, como he señalado en la entrada dedicada al Plazaola, ésta dejaría de funcionar en 1954 (el Irati en 1955), levantándose sus vías en 1958. En junio de  1973 se derribaría la estación del Plazaola,  permaneciendo durante más de un década el solar vacío hasta la construcción del edificio de Osasunbidea. Ilustran este párrafo tres fotografías: la 1ª de la izquierda, de Rafael Bozano de 1973, con el edificio de la vieja estación derruyéndose, la 1ª de la derecha de Galle, de 1975, con el edificio ya derribado y el solar vacío tal y como estaría durante bastantes años, y por último la tercera, sin filiar, aunque probablemente de mediados o finales de los 60 (El edificio Plazaola 2 de Rafael Moneo es de 1968) en la que observamos la vieja estación del Plazaola, las nuevas construcciones de Yanguas y Miranda erigidas sobre las antiguas vías del ferrocarril  y al fondo de la foto uno de los cuarteles de los militares en la zona que ocuparían durante décadas las barracas de San Fermín.

Y es que hasta los años 70 la calle Conde Oliveto terminaba abruptamente en unas edificaciones militares situadas en la calle Yanguas y Miranda (tal y como podemos comprobar en la foto de la derecha del año 1966) y  a las que ya  he aludido tanto en el anterior párrafo como  en la última  entrada del blog centrada en el primer ensanche, unas edificaciones militares rodeadas por una tapia y que se extendían prácticamente desde la calle Estella y hasta las inmediaciones de la plaza de los Fueros (construida en 1974), ocupando también como he dicho  el espacio que serviría para ubicar durante muchos años las barracas. En el resto de fotos que ilustran este párrafo vemos a la izquierda en la foto de 1968, de Eusebio Mina, la entonces estrecha calle Yanguas y Miranda entre tapias, a la izquierda de la foto  la tapia de los Cuarteles Militares, y a la derecha de la foto la  tapia de las vías del Plazaola, y en  la derecha del párrafo podemos observar una foto de 1953, con las vías del viejo  tren en primer plano. Recordemos, por otra parte, que en 1966 se inauguraba siquiera simbolicamente la avenida del ejercito, avenida que se abriría al tráfico en 1971 al derribar el lienzo de muralla que lo cerraba en las proximidades del portal de la Taconera y que conectaría el Ensanche, el centro de Pamplona con San Juan.


He citado de pasada el ambulatorio General Solchaga (a la izquierda, su fachada principal). En efecto, recuerdo durante mi infancia haber acudido a la consulta del doctor Aguinaga. En este edificio estaban los médicos de familia y también los especialistas:  el doctor Gortari, Rebollo y tantos otros. Recuerdo aquellos largos pasillos pintados de colores claros: blanco, verde o marrón claro, atestados de gente, personas mayores, madres con sus hijos,  largas esperas en aquellos incómodos bancos de madera, las enfermeras entrando y sobre todo saliendo de los despachos médicos para llamar al siguiente y un  gran  temor. La verdad siempre tuve pavor a los médicos y a las enfermeras y sobre todo a las inyecciones. No se porque pero tenía  un reverencial temor al dolor y a la enfermedad a pesar de que en aquellos tempranos años de mi infancia  fuese acompañado de mis padres. Aquel lugar tenía además de una inquietante atmósfera un peculiar olor, imagino que a medicinas, alcohol o desinfectantes. Recuerdo con nitidez un desmayo que tuve frente al ambulatorio, acompañado por mi madre, después de una extracción de sangre en el centro allá por el año 1975 o 76.

Justo al lado del ambulatorio, dos años después de su construcción, en diciembre de 1952 se inauguraba la iglesia de San Francisco Javier (en la foto de 1951 vemos las obras de su construcción). En 1948 se habían inaugurado el segundo Mercado Municipal de la ciudad y los Aseos Públicos del Ensanche en la calle Tafalla. Y más al fondo, en ese mismo año, se había empezado a construir el Monumento a los Caídos, obra conjunta también de Yarnoz y Eusa, inaugurado por Franco en 1952. Los edificios más próximos de Conde de Rodezno, algunos de ellos obra de Luis Felipe Gaztelu, como el de la foto de la derecha (de Cia, 1948) que se encuentra en plena construcción se acabarían durante esos años. Eran edificios de estilo clasicista destinados a la alta burguesía de la ciudad. Aunque para 1950 ya estaba construido buena parte del parcelario de esta segunda fase del Ensanche, entre 1951 y 1958 había todavía manzanas sin cerrar: así la calle Aoiz (1952), Mártires de la Patria (hoy Castillo de Maya)  (1953), la plaza Conde de Rodezno o Gonzalez Tablas (1957) y algún otro edificio suelto como el Edificio Periodistas (1957). El conservatorio Pablo Sarasate situado en la calle Aoiz se construiría en  el año 1961.

A lo largo de los años 60, 70 y  80 les llegaría la hora a numerosos chalets  y edificios de la primera fase del Ensanche. En 1964 se derribaba el hermoso edificio del Colegio Notarial de la calle Leyre, al que hemos aludido anteriormente, en 1970 se demolía un edificio en la confluencia de la avenida de San Ignacio y Fernandez Arenas, en 1974 se dinamitaba el edificio de las Hiedras (de 1927)  en plena avenida de Franco (1ª foto a la izquierda del párrafo datada en 1966  y 1ª foto  de la derecha correspondiente al momento de la explosión), en 1975 le tocaba el turno a antiguo chalet de Muniain (construido en 1929) y a otras construcciones anexas (la clínica del doctor Alcalde, el chalet de Lasaga, etc), y en cuyos solares se inauguraría algunos años más tarde el moderno edificio de la CAN (1978) solar que podemos ver en la 2ª foto de la izquierda, luego le tocaría al vecino edificio de la Mutua de Pamplona  (1ª foto del siguiente párrafo,  de  de Zuñiga (1977) para igualarse con el moderno e impersonal estilo arquitectónico imperante de la cercana Caja de Ahorros de Navarra y así sucesivamente sobre todo en calles como Arrieta, Paulino Caballero y Leyre,  Carlos III, precisamente en aquellas vías en que más habían proliferado los viejos chalets y palacetes del inicial segundo ensanche de Pamplona. También se derribarían viejos edificios de 2 o 3 plantas, con talleres en sus bajos, como los de la 1ª foto de la derecha  del siguiente párrafo situado en el cruce de Paulino Caballero con Arrieta y que data de 1971. Era el irrefrenable signo de los tiempos que ponía fin a toda una época. En 1980 cerraba sus puertas la vieja gasolinera de Unsain, abierta en la plaza de Merindades desde 1934 y cuyo local sería ocupado por la nueva oficina central del Banco de Bilbao, instantánea que recogió Zuñiga ese mismo año.


A finales del pasado siglo se construyó un aparcamiento en la segunda parte de la avenida Carlos III, la que parte de Merindades y se extiende hasta Conde Rodezno. En el año 2000 se peatonalizaba ese mismo tramo, adquiriendo la zona un inusitado auge comercial. Dicha peatonalización se completaría en el año 2006 con la construcción de otro aparcamiento subterráneo (este solo para vecinos) en la zona de Roncesvalles y la posterior reurbanización del primer tramo de la Avenida. Nuevas peatonalizaciones y reurbanizaciones tendrían lugar en los años siguientes en otras calles del Ensanche, lo que ha contribuido, en muchos casos,  a mejorar su imagen y tránsito.

Fotos: Fotos de Jose Joaquin Arazuri, Javier Gallo, Rafael Bozano, Galle, Zuñiga, Cia y Eusebio Mina, datadas en el texto de la entrada y publicadas en los libros de Arazuri, «Pamplona, calles y barrios».

El Primer Ensanche de Pamplona (1950-2010)

Del Primer Ensanche de Pamplona, también conocido como Ensanche Viejo tengo algunos recuerdos de mi infancia: los derribos de los cuarteles de los militares en el año 1969, la construcción de la avenida del Ejército y el derribo de un lienzo de muralla que conectaba la zona de la Taconera con la Ciudadela en el año 1970 o 71, un espectáculo de Cinerama en los solares de los antiguos cuarteles en 1971, una gran carpa de los Encuentros del Arte en el año 1972. Posteriormente durante más de 30 años, los viejos solares de los cuarteles militares fueron ocupados por sendos parkings en superficie, hasta que se construyó el Palacio de Congresos Baluarte en el solar mayor y El Corte Inglés en el más pequeño, el más cercano a la vieja estación de autobuses.

El primer Ensanche comienza a gestarse a finales del siglo XIX. En aquel entonces la ciudad se hacinaba en su casco histórico: en él vivían más de 28.000 personas, en bloques de viviendas cada vez más altos, -no se podía edificar fuera de las murallas-, y lo hacían en condiciones cada vez más insalubres. La ciudad vivía encorsetada dentro de sus murallas. En 1887, el concejal Serafín Mata presentó en el Ayuntamiento un proyecto para ensanchar la ciudad a costa del recinto amurallado interior de la Ciudadela. El proyecto salió adelante. En 1891 se derribaron los baluartes de la Victoria y San Antón, parte de los cuales aparecieron en las excavaciones de construcción de Baluarte a comienzos de este siglo y se comienza a levantar el lienzo de la muralla que cerrará la ciudadela por la avenida del Ejército. La foto, sin filiar, de 1903 nos ofrece una magnífica panorámica de la calle General Chinchilla, con los actuales edificios de la Cámara de Comercio y la Escuela de Música Joaquín Maya, en primera línea de la foto.El Primer Ensanche se extendía desde la antigua plaza de la Argentina, hoy del Vínculo (calle Alhóndiga)  y comprendía Navas de Tolosa, Sandoval, José Alonso, Chinchilla, Marques de Rozalejo, Yanguas y Miranda y Padre Moret. Albergó en sus  primeros años a la gente más acomodada de la ciudad. Este ensanche no solucionó el problema del hacinamiento de la población antes mencionado y será tras el derribo del frente sur de las Murallas en 1915 cuando realmente la ciudad se libere de su corsé y se extienda hacia el sur con la construcción del Segundo Ensanche, construido en varias fases, desde 1915 hasta 1958 y del que hablaremos en otra entrada o entradas del blog, más adelante. En la foto, sin filiar, el Cinerama que estuvo instalado en los solares de los antiguos cuarteles entre junio y primeros de septiembre del año 1971. Aun se pueden distinguir al fondo de la foto los  restos de los cuarteles que todavía no se habían derribado por completo.

A lo largo de los últimos años del siglo XIX y primeros del XX se comienzan a construir las cinco manzanas del inicial Primer Ensanche, entre ellas el viejo palacio de Justicia o Audiencia Provincial que estaría en uso hasta 1996, obra del arquitecto municipal Julián Arteaga  (1891), hoy sede del Parlamento de Navarra (2002) o el elegante edificio de Florencio Ansoleaga, actual sede de la Cámara de Comercio,  o  el hermoso edificio, uno de los escasos exponentes de arquitectura modernista, que albergará durante años la Delegación de Hacienda del Estado en la calle General Chinchilla y que hoy alberga la escuela municipal de música Joaquín Maya. Este edificio  se construyó en 1900 y es obra de Manuel Martínez de Ubago que también proyectó el edificio nº 4 de José Alonso. El actual edificio sede de la Cámara de Comercio, fue, en principio, un edificio de carácter burgués con un gran jardín botánico en su parte trasera. Luego, en 1917, el edificio lo compraron las madres Concepcionistas para abrir allí un colegio de enseñanza superior, media, elemental y de párvulos que mantuvo su actividad hasta mediados de los años 90. En 1998, el edificio lo compró la Cámara, ubicada hasta entonces en una bajera de la calle Yanguas y Miranda, si bien el traslado se produjo, tras una larga reforma, en los primeros años del 2000. En la foto de Arazuri, de 1952, vemos la entrada al estadio militar General Mola, situado en las traseras del actual Gobierno Militar, fácilmente reconocible por esa escalinata de una de sus entradas laterales, con los cuarteles al fondo.

La actual sede de la Mancomunidad es otro de esos viejos edificios decimonónicos, concretamente de 1897, obra del arquitecto Ángel Goicoechea. Del último bloque, el más cercano a la plaza del Vinculo, cabe señalar que allí tuvieron sus sedes la Alhóndiga, la Escuela o Academia de Música Municipal, la Escuela de Artes y Oficios y el Tránsito municipal. Estos edificios serían derribados en torno al año 1965 y sustituidos por edificios modernos como se señala en la entrada dedicada a la plaza de la Argentina. De aquella gran manzana tan solo se conserva hoy en día en pie la antigua Casa de Socorro, también de propiedad municipal. En las fotos, las dos de Arazuri, vemos en la foto de la izquierda  la calle Padre Moret en 1953, a la izquierda ,la Audiencia, a la derecha, los cuarteles y en la foto de la derecha, la calle General Chinchilla en 1955, la Ciudadela al fondo, a la derecha los cuarteles, y a la izquierda el actual Gobierno Militar. Los cimientos de los primeros cuarteles se debieron construir en torno a 1898, pues he visto alguna foto de esa época tomada desde la zona de la Ciudadela, con la Audiencia ya construida y los cimientos de los cuarteles comenzando a ponerse.

No obstante parece ser que en 1919 se terminó de construir el primer grupo de pabellones militares destinados a viviendas de jefes y oficiales que más tarde se convertirá en oficinas de la Comandancia Militar y desde 1971-72 en sede del Gobierno Militar. Hasta ese año, el Gobierno Militar estuvo en el Palacio de Capitanía, en pleno corazón del Casco Viejo. Posteriormente se irían construyendo nuevos cuarteles,  los más conocidos fueron los cuarteles de Infantería e Intendencia, siguiendo la calle Padre Moret y calle Estella, por un lado  y Yanguas y Miranda, por otro y en la trasera del actual Gobierno Militar, se erigió  el   estadio militar  de futbol General Mola, del que ya hemos visto antes una fotografía. Los viejos cuarteles se cerraron a finales de 1968, comenzando su derribo poco después, aunque su derribó se prolongó en el tiempo y trasladándose la tropa a los nuevos acuartelamientos de Aizoain. El solar más grande y también el más pequeño (llamado de Intendencia por los cuarteles allí ubicados) se acondicionarían como aparcamientos desde mediados de los años 70 hasta el año 2000, año en que en el solar más grande comenzaron las obras de construcción del Palacio de Congresos Baluarte. En el segundo caso hasta el año 2003, año en que comenzaron las obras del Corte Inglés. Las obras de ambas dotaciones, cultural una, comercial otra, finalizarían en octubre de 2003 y en octubre de 2005 respectivamente. En las fotos, vemos a la izquierda los cuarteles de Intendencia que ocupaban en 1969 el solar del Corte Inglés, vistos desde la calle García Ximenez, y a la derecha el solar utilizado durante más de 30 años como aparcamiento. Sirva como referencia visual de ambas fotos el edificio de siete plantas con fachada a las calles Estella y Yanguas y Miranda.

Al principio he comentado que recuerdo la construcción de la Avenida del Ejército, pues bien, en 1971 se derribó uno de los cuarteles que se había construido sobre la propia muralla de la Ciudadela. Al derribarlo, una parte de la Muralla de la Ciudadela, situada  en el extremo, a la izquierda de la puerta principal quedó abierta, cerrándose poco tiempo después al reconstruir el muro. En el otro extremo el recinto amurallado se prolongaba desde Taconera a la Ciudadela, a la altura del Edificio Singular. Pues bien, ese lienzo de muralla fue derribado para que la nueva Avenida del Ejército pudiese conectar con la vieja carretera a Estella, luego avenida de Pio XII. Hasta el inicio de los 80 recuerdo que la Vuelta del Castillo y zonas colindantes presentaban un aspecto bastante silvestre nada que ver con el cuidado parque urbano que hoy conocemos. En 1975, en la confluencia de la citada avenida y Yanguas y Miranda se empieza a construir uno de los grandes edificios que albergaría  sedes centrales de las principales cajas de navarra, en este caso, de la Municipal de Pamplona. En los años 80, enfrente de los edificios de Ubago y Ansoleaga antes citados se construiría la Comisaría de Policía de Pamplona. Anteriormente, la llamada Policía Armada, luego Policía Nacional tenía su comisaría en la sede del Gobierno Civil, en la actual plaza de Merindades. En las fotos que ilustran este párrafo vemos, a la izquierda una visión de los cuarteles de infantería (Cuartel del General Moriones reza en la entrada) del año 1965, obra de Javier Gallo y a la derecha una imagen del solar de los cuarteles tras su derribo, utilizado como parking entre mediados de los 70 y el año 2000.


Con el paso del tiempo, en los años 70 y 80, algunas viejas construcciones de esta zona, tanto de Yanguas y Miranda como de Navas de Tolosa y otras calles, como la que vemos en la foto de la izquierda de 1965 de Navas de Tolosa, de Javier Gallo han sido sustituidas por nuevas y en ocasiones muy altas edificaciones, en la mayoría de lo casos nada afortunadas y que chocan o contrastan con el estilo decimonónico del resto. En la zona más cercana al Casco cabe señalar, como hito urbanístico más destacado, la construcción del Hotel de los Tres Reyes en el año 63 en terrenos del parque de la Taconera-Bosquecillo. A finales de los 90, en el filo del nuevo siglo, hubo una intervención en esta zona, para crear una rotonda de tráfico que hizo que parte de los jardines y el monumento a Navarro Villoslada  situados frente al Hotel quedasen a partir de entonces en medio de la rotonda. La última foto de la entrada recoge un momento de la evolución de estas obras. En el año 2002 se reconstruiría, flanqueando la entrada al parque Antoniutti el viejo Portal de la Taconera, así como en 1929 se hizo lo propio con el viejo portal de San Nicolás, este en la calle Bosquecillo a la entrada de uno de los andenes centrales del parque de la Taconera.Fotos: Jose Joaquin Arazuri y Javier Gallo referenciados dentro de texto y extraidos de la obra de J.J. Arazuri, «Pamplona, Calles y barrios».

Los Sanfermines del viejo Pamplona: gigantes, música, fuegos y otros actos (1965-1985)

Otra de las imagenes que con más fuerza asocio a las fiestas desde la niñez o especialmente en la niñez eran los gigantes y cabezudos, aquellos gigantes tan altos, tan señoriales, algunos tan pintorescos como los reyes asiáticos o africanos y como no acordarme de los cabezudos, o más apropiadamente de los llamdos kilikis tan rematadamente feos algunos como Caravinagre o Verrugón, dando vergazos a diestro y siniestro tanto a niños como no tan chicos. ¡Qué miedo nos daban en aquellos tempranos años infantiles, sin embargo eran una parte esencial de la fiesta. Recuerdo el baile de los gigantes al son del tambor y de la gaita y con que gracia y armonía los bailaban en aquellas azules y calurosas mañanas de julio por Mercaderes, Mayor o la Plaza Consistorial. Y cuando recuerdo, en estos momentos, a los gigantes y cabezudos no puedo, por menos, que acordarme también de aquella celebre poesía de Fiacro Iraizoz que escuché recitar a Don Goyo hace un montón de años en los micrófonos de Radio Requeté de Pamplona y que tenía por título «Los gigantes de Pamplona». Iraizoz nació en marzo de 1860 en Pamplona, si bien solo vivió en nuestra ciudad los primeros años de su vida, trasladándose pronto a Madrid donde destacó como autor teatral. La poesía que no estaba exenta de cierta crítica política y social, bastante llamativa para la época, comenzaba así: ¿Oyes las notas vibrantes de esa gaita tan chillona?. Pues espera unos instantes, que vas a ver los gigantes…, los gigantes de Pamplona. Y hablaba de reyes y de vanas apariencias humanas, entre otras cosas. Parecer ser que en 1962 los Gigantes de Pamplona atravesaron «el charco» y desfilaron por la Quinta Avenida de Nueva York en un desfile de la Hispanidad.

Otro de los momentos que recuerdo, grato recuerdo, este en diferentes etapas de mi vida,  tanto de niño como de joven era el de la salida de las peñas. De muy chico con los padres, bailando detrás de las pancartas y la música, por diferentes calles de la ciudad y a medida que nos hicimos mayores solos, con los amigos,   yendo ya a su encuentro a la salida de la plaza de Toros. ¡Qué bonitos recuerdos, aquellas salidas de las Peñas, comienzo de tardes anochecidas y de noches sin fin!. Quisiera el destino que una discusión en la cuadrilla que formábamos en aquel tiempo, cuando tenía 14 años, nos librase de llegar a tiempo a la salida de las peñas y de entrar por el callejón de la plaza de toros con los txikis, como hacíamos todos los días, aquel día 8 de julio de 1978, fecha de infausta memoria para todos los pamploneses.

Los fuegos artificiales, uno de los últimos espectáculos festivos que veíamos de niños antes de bajar a casa, no se siempre se dispararon en Sanfermines desde la Ciudadela. Hasta el año 1967 y desde tiempos inmemoriales  se disparaban desde la plaza del Castillo. Se celebraban a las diez y media de la noche en vez de a las once. Ese año, 1967, también se lanzaron fuegos desde el Fortín de San Bartolome en la Media Luna, en el baluarte de Labrit y en el revellín de san Roque en la Taconera. El día 14, teóricamente el último día de las fiestas, teóricamente, porque ese año hubo 2 días más de fiesta, se lanzaron simultaneamente cohetes desde el baluarte del Labrit y el baluarte de San Bartolome. En el año 1970, al menos durante algún día de las fiestas los cohetes se lanzaron desde el barrio de San Juan y desde 1973 y hasta el día de hoy se lanzan desde el baluarte de Santa María en la Ciudadela, solo que ahora orientados hacia Yanguas y Miranda. Junto a los cohetes, había otros espectáculos pirotécnicos en los sanfermines como los toros de fuego, los recuerdo siempre en la calle Mercaderes, enfilando hacia la Estafeta, la traca de cohetes del Pobre de mi, desde la plaza de los Burgos, y como no el chupinazo que abría las fiestas aunque este lógicamente lo empezamos a vivir en vivo y en directo cuando ya eramos más mayores.
Y es que hasta los 14 o 15 años no vivímos a tope los sanfermines desde el primer día,  desde el momento del Chupinazo. Como mucho ibamos a las barracas por la tarde, bajábamos a cenar a casa y a eso de las 10, subíamos a la verbena de la plaza del Castillo donde nos quedábamos hasta las 3 de la madrugada y poco más. Probablemente fueron los del año 78 los primeros sanfermines en que vivímos, desde dentro, el Chupinazo. Recuerdo que fue en 1979 cuando se comenzó a utilizar por primera vez el euskera en el viva que da comienzo a las fiestas. Algunos piensan que todos los actos de los sanfermines son tradicionales cuando en la mayoría de los casos la tradición no tiene más de unas pocas décadas. Cantar al santo antes de la carrera del encierro que parecería un gesto atávico se remonta nada menos que al año 1962. El mismo acto del chupinazo como acto institucionalizado data tan solo del año 1941. De los chupinazos de aquellos años recuerdo especialmente el de 1982. En aquel año hacía tanto calor que se derretía hasta el asfalto. Creo que llegamos a los 41 o 42 grados de calor. Entonces en el chupinazo se echaba bastante agua desde los balcones, y entre la mocina como mucho vino o cava barato a las chicas pero estábamos muy lejos del desparrame de huevos, harina y colacao en el que degeneraría este acto algunos años después. No hizo falto echar agua en el chupinazo del 76, pues según me cuenta mi hermano ese año llovió bastante durante este concurrido acto. En aquellos años no existía la tradición de ir al chupinazo sin el pañuelo para anudarselo después del cohete. Esta tradición es relativamente reciente, probablemente sea a finales de los años 80 cuando se empieza a popularizar esa costumbre de agitar los pañuelos al cielo y ponerselo después del chupinazo. Algunas costumbres de dudoso gusto como el tirarse desde la fuente de Navarrería son también bastante recientes, data igualmente de mediados de los 80, al igual que el llamado encierro de la villavesa.
Del Pobre de mí curiosamente tengo más recuerdos de niño que de mayor ya que a ciertas edades y después de tantas jornadas de despendole, pocas reservas quedaban para ese triste día. Tengo un vago recuerdo  de encontrarme entre la zona de Mercaderes y plaza Consistorial y desde allí sentía como se mezclaban la cantinela de la canción con el olor de las velas quemándose y la  oscuridad que oscilaba al vaivén de las velas, para terminar sintiendo el olor de la traca de cohetes que se quemaba en la cercana plaza de los burgos para acabar el acto y todo ello bañado en una tristeza nostálgica porque todo había llegado  a su fin. Entre 1968 y 1974 el Pobre de Mí se celebraba a las 9 de la noche. Entre 1975 y 1979, a las 10 y solo desde 1980 se celebra a las 12 de la noche. Antes de 1980 incluso acudían las Peñas con pancartas y charangas. En aquellos años, la fiesta seguía incluso después del Pobre de mí con las verbenas de plaza del Castillo y Antoniutti. Luego el Pobre de mí se convertiría en el último acto festivo y a mediados o finales de los 80 nacería la tradición de quitarse el pañuelo y dejarlo colgado junto a la iglesia de San Lorenzo. Otro acto de gran importancia, desgraciadamente desaparecido, y que cumpliría el año que viene su siglo de existencia era el del Riau-Riau en el que apenas pude participar media docena de veces. Tenía su encanto y su razón de ser: hacer la puñeta por un día a la la corporación alargando todo lo posible su llegada a la Misa de Vísperas. Desgraciadamente y a pesar de vanos intentos y algunos sucedáneos no ha podido continuar.
De las verbenas que empezamos a frecuentar en nuestra adolescencia y juventud recuerdo con especial cariño la tradicional de la plaza del Castillo, que solía acabar a las 3 de la madrugada y luego la de Antoniutti con sus dos escenarios que finalizaba en torno a las 5, cercana la hora de la amanecida. No estaban urbanizados, como jardines o parque  todavía en aquellos primeros 80 ni la Vuelta del Castillo ni otros parajes próximos situados a ambos lados de Antoniutti. Otros ambientes nocturnos que frecuentábamos en los finales de los años 70 y primeros 80 eran los de las barracas políticas (comenzaron en 1979)  pues tenían precios de bocatas y bebidas muy populares. Estas barracas conocieron diferentes emplazamientos (Taconera, en las inmediaciones de Antoniutti, etc). También y en aquellos años recorrimos las diferentes zonas festivas del Casco, cada una con su particular ambiente  como las sedes de las peñas en la calle Jarauta, la zona de la Navarrería o los bares de San Gregorio y San Nicolás, la noche del Estruendo (nació en los sanfermines de 1961, de manera informal por parte de un grupo de amigos entre los que estaba Javier Echarte), los conciertos en la plaza de los fueros, etc. Y es que en aquel entonces, cada edad y cada sanfermín  se vivía de una manera diferente en función de las circunstancias personales que vivías en  cada momento. 

Los Sanfermines del viejo Pamplona: el encierro (1965-1985)

La llegada de los sanfermines era en nuestra infancia todo un gran acontecimiento. Algo especial sucedía o estaba a punto de suceder. Como un rito que inevitablemente se repitiera, unas semanas antes de las fiestas , se colocaba el vallado del encierro en el Recorrido y la tómbola de Caritas en el Paseo de Sarasate. La calle olía y se veía diferente. La gente inquieta llenaba las calles de lo viejo comprando para las fiestas, ya fuese indumentaria para las fiestas o comida para esos días tan especiales. El cielo parecía más azul que de costumbre y el calor apretaba en esos primeros días de julio. La ciudad se preparaba  para las fiestas. Subíamos por la cuesta de Santo Domingo, sobre la que hollarían las pezuñas de los toros  días más tarde en el silencioso y nocturno encierrillo desde los Corrales del Gas, hasta los corralillos de Santo Domingo. Allí comenzaba cada mañana, a las 7 de la mañana (hasta 1974), el Encierro, el acto más importante de las fiestas. Hasta 1924 el encierro empezaba a las 6 (acuerdense de aquel canto que decia: «levantate pamplonica, levantate y da un brinco, levanta que son las 5 y el encierro es  a las 6»), luego empezó a las 7 y desde 1974 a las 8. Por cierto el vestido de pamplonica (camisa y pantalón blanco con faja y pañuelo rojo) fue popularizada por la peña La Veleta en el año 1931, y su uso se generalizó entre la población en la década de los 60.

Si había un acto especial, diferente, numinoso, mágico, iniciatico en las fiestas ese algo era el encierro. No tengo un recuerdo temprano de este evento sanferminero. Se que mis padres solían levantarse temprano para ver la llegada del encierro a la plaza pero el primer recuerdo que tengo es de una fecha tan tardia como julio de 1975. Aun estaban muy lejos las retransmisiones televisivas que empezarían, creo en 1981 u 82. Solíamos levantarnos muy temprano, a eso de las 5 y aun era de noche cuando subíamos con una vecina y sus hijos de nuestra misma edad desde nuestra casa en la Rochapea hasta la plaza de Toros. Recuerdo que llegabamos temprano para coger un buen sitio y aun soñolientos escuchabamos al Maestro Bravo animarnos, ¡Venga que estáis dormidos!. Su banda  amenizó durante muchos años, por lo menos hasta 1981, aquellos amaneceres sanfermineros de la plaza de toros.  

El 9 de julio de 1975 yo estaba allí, en la parte derecha de los tendidos, entrando por el callejón. Fue un día trágico. Aquel día se formó un terrible montón, como consecuencia del cual hubo un muerto, Gregorio Gorriz y decenas de heridos (casi 100), un buen número de ellos por asta de toro. Pero no habían pasado ni dos años cuando fui testigo y esta vez mucho más cerca, pues estaba justo al lado del callejón, de otro trágico montón que provocaría igualmente un muerto por aplastamiento y decenas de heridos. La visión tan cercana de aquellos dos trágicos encierros me dejaron una profunda huella. Tras el montón de 1975  se construyeron en el callejón las famosas gateras que salvarían en años posteriores la vida de más de un corredor. Aquellos años fueron años de muchos fallecidos en el encierro y de records: a los muertos de 1975 y 1977 habría que añadir otro en 1974 y 2 más en 1980, en un sólo encierro, el del 13 de julio. En cuanto a  records, el más corto, de apenas un minuto y cincuenta segundos, el 7 de julio de 1975, el más largo, de 16 minutos, el 12 de julio de 1976.  La plaza de toros se había ampliado algunos años atrás, en  1967, pasando de tener un aforo de 12.500 localidades a uno de 19.500. En 1979 se iniciaría un acto de corta existencia, la de los encierros txikis ya que desaparecerían de las fiestas en el año 1988. Se corría despues del encierro grande desde el final de la bajada de Javier hasta la plaza de toros.