El cruce de Cuatro Vientos (1964-1998)

El Cruce de Cuatro Vientos es uno de los lugares emblemáticos de la vieja Pamplona. Su nombre procede de los cuatro vientos que convergían en este lugar: cierzo (norte), bochorno (sur), solano (este)  y castellano (oeste). Ya desde mediados del siglo XIX, tenemos constancia de esta denominación así como de la presencia de edificaciones, algunas de las cuales como la que aparece en la la fotografía de la derecha, de principios del siglo XX, que corresponde al cruce de la avenida de Guipúzcoa y Marcelo Celayeta (entonces carretera de Villava)  sobrevivieron hasta finales de los años 90, como se puede ver en la  foto siguiente, de Manuel Hernández. 

En esa esquina tan solo recuerdo una tienda de ultramarinos, allá por finales de los 60 y primeros 70. Y en ese mismo edificio de dos alturas, en la zona de Marcelo Celayeta y junto al Bar La Cabaña, estaba el Bar Cuatro Vientos. El bar Cuatro Vientos era otro de aquellos bares míticos del barrio como lo fueron el bar Porrón, La Cabaña o Casa Feliciano. 

Recuerdo de algunos de aquellos bares las partidas de cartas de los mayores,  los futbolines, las primeras maquinas flipper, algún billar y alguna de aquellas máquinas de música antiguas en las que echabas una moneda, seleccionabas una canción y sonaba el disco elegido. Ah, y no podía faltar tampoco el inevitable aparato de televisión. Cuando en aquellos finales sesenta en muchas casas aun no había entrado la televisión, los bares se convertían en verdaderos centros de encuentro social e intergeneracional. Aprovecho para comentar que en el lado derecho de esta segunda foto podemos ver la esquina del edificio, hoy sustituido por otro nuevo, que había en el cruce de Marcelo Celayeta y la entonces calle Joaquín Beunza, donde estaba la farmacia de Javier Azqueta.

Volvemos al cruce y nos dirigimos hacia el que llamábamos puente de la Estación. Después del edificio de principios del siglo XX, había otros edificios hasta la salida de la actual calle Nazario Carriquiri, como se puede observar en las dos fotos siguientes. En los bajos de estos edificios recuerdo que estaban una pequeña oficina del Banco Hispano Americano, la tienda de electrodomésticos de Ricardo Sora, posteriormente la tienda de dulces, palomitas y chucherias de Eliseo,  y más adelante, desde junio de 1953, en el nº 6, la churrería de Clara Elizalde y Valentín San Juan, probablemente, junto a la de la Mañueta la churrería que vendía los churros más grandes y ricos de la ciudad. 

Sora se trasladaría en el año 1973 al nº 4 de Marcelo Celayeta. La tienda de Eliseo que se abrió  en ese lugar después de la guerra y que forma parte de la más entrañable historia personal de esta ciudad (quien no recuerda el carrico de los helados de Eliseo), se trasladaría a finales de los años 90, con el derribo de todas estas casas de la avenida de Guipúzcoa  al nº 1 de Marcelo Celayeta, al local que anteriormente ocupase una pastelería Taberna. El negocio lo regenta actualmente una nieta. La churrería, regentada actualmente por los hijos y nietos de los fundadores se trasladaría igualmente a la avenida, al local que muchos años atrás ocupase un estanco, en el nº 8 de Marcelo Celayeta. Cerca del cruce con Carriquiri había otros dos negocios más: una carnicería y una peluquería.

En la otra acera de la avenida de Guipuzcoa estaban la popular casa de Domingo Chiqui y tras de ella, podemos ver en la foto de J.J Arazuri, la chimenea e instalaciones de la Azucarera de Eugui. La Azucarera se comenzó a construir en el año 1927, estando en pleno funcionamiento en el año 1929. La Azucarera que tenía instalaciones a ambos lados de la Avanida de Guipuzcoa, aunque sobre todo en el lado del actual barrio de San Jorge se cerró en el año 1971 y se comenzó a desmantelar en marzo de 1972, terminando el proceso de desmantelamiento el año siguiente. ¡Cuanto ha cambiado esta zona de la ciudad desde entonces!

Fotos por orden de aparición: Jose Ayala,  Manolo Hernández (años 90) y J.J.Arazuri (1964) 

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