La televisión que vimos en los años de la transición (1977-1982)

Finalizo con esta entrada la serie que he dedicado a la televisión que veíamos aquellos años, en este caso en los años de la transición, y que en mi caso los vivía en el escenario de la vieja y convulsa Pamplona de esos años, en plena adolescencia y juventud. Fueron años en los que poco a poco se nos iban mostrando imágenes y argumentos no permitidos, de autores y de obras (a través de películas y series) hasta entonces proscritas y felizmente recuperadas. Por lo demás en algunos espacios continuaba la tendencia de los últimos años. En el año 1977, seguíamos viendo series japonesas en la sobremesa de los sábados. A “Heidi” le siguió “Marco“. Muchos recordarán aquella sintonía que comenzaba con “En un puerto italiano al pie de las montañas, vive nuestro amigo Marco…”. En efecto, Marco, como hiciera Heidi un año antes marcó toda una época, también en Pamplona, hasta el punto de que recuerdo que hasta era citado jocosamente en algunas manifestaciones reivindicativas: “Si Marco no encuentra a su mama, el lunes Huelga General” etc. La serie estaba basada en el relato largo de Edmundo de Amicis “De los Apeninos a los Andes” que tres años antes, cuando estudiaba en la Carbonilla, recuerdo haber leído y que aparecía recogido dentro del libro “Corazón” de la editorial Molino. Casualmente algunos años más tarde encontraría un ejemplar de este libro e editorial en muy buen estado en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Pamplona que acaba de cumplir este año su 33ª edición.
Aunque el color ya se iba introduciendo en los programas, (en 1978 todo se grababa en color), será después de este periodo cuando entre la televisión en color en nuestra casa. Así que las fotografías que ilustran esta entrada son en blanco y negro no solo porque sea la norma habitual en este blog sino porque así las veía yo en la televisión en aquellos años. Iñigo volvería en 1977 a la primera cadena de la televisión con otro programa de entrevistas y variedades “Esta noche, fiesta” y al año siguiente haría lo propio con “Fantastico”, siempre con un gran éxito. También volvería a la pantalla, los domingos, “La casa de la pradera” con sus melodramáticos episodios. En cuanto a series policiacas, en 1977 comenzaron a emitirse “Starsky y Hutch” (en la segunda foto de la izquierda, vemos a este curiosa pareja de policías) y “Los hombres de Harrelson”, incrementando el grado de acción de las series del género, que hasta entonces eran más dadas a la investigación pura y dura, tipo “Colombo”, “Ironside” o “MacMillan” que a la simple acción y persecución policial.  

 En 1978 nos encontraríamos con otro detective, de formas algo más rudas, que convivía con una cacatúa y que se llamaba “Baretta”. En abril o mayo de este año se empezó a emitir una serie americana de gran éxito, basada en un best-seller que muchos recordarán, “Hombre Rico, Hombre pobre”, la historia de la familia y los hermanos Jordache, Peter Strauss en el papel de hermano rico, y un jovencísimo Nick Nolte en el de hermano pobre, con Susan Blakely en el papel femenino principal, el de Julie Prescott. Había un malo, malote, creo recordar que se llamaba Falconetti, que lucía un parche en el ojo. La serie, cuyos protagonistas aparecen en la primera foto de esta entrada, estaba incluida dentro de un espacio que se llamaba “Grandes Relatos”, y que se emitía los domingos por la noche. En ese espacio se emitió la ya mencionada serie histórica, en otra entrada, “Las seis esposas de Enrique VIII” y se emitirían posteriormente, además de la ya citada “Hombre rico, Hombre pobre”, en 1978 “Capitanes y Reyes” (con Richard Jordan en el papel protagonista y que vemos en la tercera foto de la izquierda), la británica “Yo, Claudio” (con su tartamudeante protagonista, Derek Jacobi, en la segunda foto de la derecha) y “El aventurero Simplicissimus”, en 1979, “Raices” (quien no se acuerda de aquel ¿Como te llamas?: Kunta Kinte y de Massa Reynolds) y “Poldark” (ambas ´series aparecen también en las fotos que ilustran este parrafo), y en 1982, “Al este del Eden” o “Park Avenue 79”.

 Desde diciembre de 1976 y durante 1977 y 1978 se emitió una serie española de gran éxito, “Curro Jimenez” con Sancho Gracia comandando una partida de bandoleros buenos (El Estudiante, interpretado por José Sancho, con el que aparece Sancho Gracia en la foto o El Algarrobo, que interpretaba el actor Alvaro de Luna), bandoleros de esos que como Robin Hood, robaban a los ricos para dárselo a los pobres, todo un síntoma del cambio de los tiempos que nos tocaba vivir esos años. Había comenzado la época de la transición y como he dicho anteriormente, esto se traducía en historias que intentaban glosar de desigual manera valores como el de la libertad, la igualdad o que ponían de manifiesto también las pasiones humanas como en la primera de las novelas de Blasco Ibañez que vimos entonces: “Cañas y Barro” con José Bodalo y una de las musas de la transición, Victoria Vera, a los que vemos en la fotografía de la izquierda y que se emitiría en 1978. 

 Con esta serie se comenzarían a adaptar grandes novelas de autores españoles de los siglo XIX y XX y que tendría continuación con “La Barraca” (1979), “Fortunata y Jacinta” (1980) con unas inigualables Ana Belen en el papel de Fortunata y Maribel Martin, en el papel de Jacinta a quienes vemos en la fotografía de la derecha, “Los gozos y las sombras” (con un ramillete de actorazos como Eusebio Poncela, Charo López, Amparo Rivelles o Carlos Larrañaga en los principales papeles y que unió calidad y exito de audiencia. En la foto de arriba a la derecha, Eusebio Poncela y Charo López) “Ramón y Cajal” y “Juanita, la larga” (1982). También de 1977 era una miniserie británica de misterio que se llamaba “Tensión”, con episodios inquietantes y una sintonía minimalista que aun recuerdo, al igual que recuerdo otra serie británica de la Hammer que se emitió años más tarde, en los primeros ochenta, bajo el nombre de “Misterio”. De esta serie recuerdo en especial un capitulo que se llamaba “Juego de niños” en el que una familia parece encerrada en su propia casa y al final descubrimos que son personajes de una casa de muñecas.

 En 1978, la sobremesa del sábado nos traería otra serie nipona, pero no tan blandita como las precedentes sino de pura acción, uno de los primeros mangas japoneses con grandes monstruos y robots, “Mazinger Z”(en la fotografía de la izquierda), y posteriormente las andanzas de un joven blanco en Africa, “Orzowei” (en la foto de la derecha). Luego vendría “El quijote” en dibujos animados. En la sobremesa de los domingos emitían “Miguel Strogoff”, también este año se emitía, por enesima vez “la Abeja Maya”. La tarde de los sábados era del programa “Aplauso”, un espacio de música joven, con el formato de revista y que tendría numerosos presentadores a lo largo de su historia (el programa desaparecería en 1983). Abajo a la izquierda vemos a uno de los presentadores, José Luis Fradejas junto a dos compañeras. Incluía algunos concursos como “Los dobles de los famosos” o “La juventud baila”. Por el programa pasarían buena parte de los grupos y solistas más populares y comerciales de la época. También en 1978 se podía ver la serie inglesa “Un hombre en casa”, a la que posteriormente seguiría otra comedia británica de similar factura, “Los Roper” o la serie de época “Arriba y abajo”. El tradicional espacio “Novela” se volvería a emitir, durante algún tiempo, al mediodía. 

 En 1979 los sábados a la tarde emitían una serie de dibujos divulgativa que se llamaba “Erase una vez… el hombre” (En la foto de la izquierda vemos algunas viñetas). Enseñaba de forma muy divertida la historia de la humanidad y posteriormente también nos mostraría el funcionamiento del cuerpo humano. En la sobremesa de los sábados y antes de la película de Primera Sesión, en 1982, seguían echando series de dibujos animados, ese año, en concreto, “D´Artacan y los mosqueperros”. En años posteriores al período aquí analizado vendrían otras series de dibujos que muchos recordarán como “Dragones y mazmorras”, “El Inspector Gadget”, “David el gnomo”, etc. Otras series de ficción famosas en 1979 fueron “Los Angeles de Charlie”, “Vacaciones en el mar” o “El regreso del Santo” y en 1980 la pareja de detectives “Hart y Hart” o la española “Verano azul”. Quien no recuerda la muerte de Chanquete, interpretado por el gran Antonio Ferrandis.

 En 1980 comenzaría a emitirse uno de los primeros culebrones de lujo norteamericanos: “Dallas”, con el mítico JR (Larry Hagman, recientemente fallecido), que abriría el camino en años posteriores a otros folletines similares como “Dinastía”, “Falcon Crest” o “Los Colby”, etc. A finales de 1981 Chicho Ibañez Serrador, el creador del “Un dos tres”, nos obsequiaría durante 35 semanas con un magnífico ciclo de películas agrupadas bajo el nombre de “Mis terrores favoritos”. A este ciclo le seguiría otro bajo el título “Con h de humor”. Por último, en 1982 recuerdo que echaban en la sobremesa la serie de ciencia ficción “La fuga de Logan” (ya hace algún tiempo que habían desaparecido las novelas) y en la tarde de los sábados emitían la serie de periodistas “Lou Grant”. De estos años recuerdo también al cómico británico Benny Hill o series como “Las aventuras del sheriff Lobo” o “El increible Hulk”, esta última con el actor Bill Bixby de protagonista en las sobremesas de los domingos.

No puedo terminar la entrada, sin citar otra gran serie divulgativa, esta sobre el espacio interestelar, la extraordinaria serie “Cosmos” dirigida y presentada por el científico Carl Sagan. También en 1980, pero en el ámbito local, cabe recordar el nacimiento de Telenavarra, el centro regional de Televisión Española en Navarra, con las primeras retransmisiones de los encierros y las fiestas. Hasta entonces la información sobre la ciudad y la comunidad procedían del centro territorial de TVE en Bilbao. Aparte del entretenimiento, (series, películas y variedades), la televisión recogió, como no podía ser de otro modo, los principales eventos históricos de aquellos convulsos años, entre los que ocupa un lugar preeminente la retransmisión casi en directo del golpe del 23-F y que marcaría a toda una generación. Sin embargo, creo recordar que el canal habitual o medio preferido para enterarse de lo que sucedía en el país era la radio, no la televisión.

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