Estampas de antaño: El afilador

¿Quien que no tenga cierta edad no ha escuchado en su vida el sonido de la armónica del afilador?. Recuerdo en mi infancia escuchar, con cierta frecuencia, sobre todo alguna de aquellas mañanas luminosas de verano, el paso del afilador con su moto o su bici, por la calle Carriquirri, montada en su parte trasera el esmeril mecánico con una piedra de afilar y las mujeres del barrio bajando a que les afilase unos cuchillos, unas tijeras o culaquier instrumento de corte. ¡El afiladooorr!.

Se escuchaba su inconfundible sonido y su llamada en los pueblos de media España pero también en los barrios de muchas ciudades. El chiflo de afilador, con su inconfundible melodía haciendo sonar las notas de la escala tonal, de graves a agudas y viceversa, como si de una escalerilla musical se tratase. He dicho armónica pero en realidad era una pequeña flauta de Pan de cañas o de plástico llamado chiflo (del gallego xipro) En Galicia había muchos afiladores que recorrían los pueblos, especialmente en la provincia de Ourense. Es un oficio, una imagen y un sonido que por lo que he podido investigar se remonta  varios siglos atrás (antiguamente también reparaban paraguas) y se extiende por muchas ciudades y pueblos de nuestro mundo, tanto aquí como en Latinoamérica, y que hoy en día, en este mundo de usar y tirar ya prácticamente casi ha desaparecido, conservándose tan solo en países o zonas donde el consumismo todavía no se ha impuesto del todo todavía. Ilustro la entrada con dos fotografías de dos épocas diferentes, una del afilador hace 50 o 60 años y otra de un afilador en la actualidad. 

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