Canciones infantiles de antaño (1933-1973)

Imagino que todos los niños, también los de ahora, tendrán sus canciones pero en esta entrada del blog voy a intentar recordar algunas de aquellas canciones infantiles de antaño, algunas las cantaban las chicas en sus juegos, otras están incrustados en mi memoria más lejana sin tener vinculado un recuerdo  en concreto, algunas  proceden de la tradición oral pues hay alguna que incluso se la oí a mis padres que las escucharon o cantaron, a su vez, de niños.
Vinculado, no sé por qué,  a la escuela, seguramente esperando algún gran chaparrón, cantábamos aquello de “Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan, que sí, que no, que caigan un chaparrón, con azucar y turrón, (a partir de esta estrofa la canción aceptaba diferentes variantes)”. Recuerdo  a las chicas cantar “El patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás, agachate y vuélvete a agachar que las agachaditas no saben bailar, h, i, j, k, l, m, n, a”. Esta era una canción de corro en la que las chicas giraban agarradas de la mano y se agachaban cuando la canción lo decía. También de corro era “El corro de la patata”. “El cocherito leré” era una canción que yo escuchaba  a las chicas de mi barrio cuando saltaban a la comba: “el cocherito leré, me dijo anoche leré que si quería leré montar en coche leré y yo le dije con gran salero leré, no quiero coche leré que me mareo leré”. Otra era  la del burro enfermo “A mi burro,  a mi burro le duele la cabeza, el médico le ha puesto una corbata negra” . Había canciones que se cantaban en las excursiones, como “Un elefante se balanceaba en la tela de una araña”  o “Ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras, por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas…”; otras que popularizaron los payasos de la tele, en el comienzo de los 70 eran “Hola Don Pepito, hola Don José, pasó usted por mi casa, por su casa yo pasé…”  el barquito chiquitito: “Había una vez un barquito chiquitito, que no sabía, que no podía navegar”, “En el auto de papa” o la del señor Don Gato “Estaba el señor Don Gato sentadito en su tejado marramiau, miau, miau”. Las niñas cantaban (era una canción de corro), también aquello de “Tengo una muñeca vestida de azul.” Por cierto alguna de estas canciones infantiles como la de “la muñeca vestida de azul” y la de “la vaca lechera” iban cambiando su letra a medida que nos hacíamos mayores con letras más procaces. Cosas de la edad.
Bastante más antiguas, pues creo que se las oí recitar a mi madre era la de “Al pasar la barca” (canción para saltar a la comba) y que seguía “me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero” y otra con resonancias de romance como la de la viudita del conde Laurel, también de corro, “Yo soy la viudita del conde Laurel que quiero casarme y no sé con quien..” o “Me casó mi madre chiquita y bonita…” canciones infantiles que hoy, como se puede ver, no saldrían muy bien paradas por el rol que se reservaba en aquel entonces a la mujer y que contraviene todos los principios actuales en pro de la igualdad de género. Por cierto me contaba mi madre que, en su infancia, en el pueblo, jugando a la comba cantaban una cancioncilla que comenzaba así “Puente de la Taconera, arboles junto al Castillo…”, Quien la diría que pasaría más de 50 años, hasta su fallecimiento, hace más de dos años, en esa ciudad de sus juegos infantiles. También y con mucha frecuencia cantaba aquella canción de “Quisiera ser tal alta como la luna” y me cantaba de pequeño sobre todo aquello de “Tengo, tengo, tengo tu no tienes nada, tengo tres ovejas en una cabaña…” . Aun más antigua era aquella canción de “Mambrú se fue a la guerra” que se deriva de una canción burlesca francesa del siglo XVIII dedicada al duque de Marlborough (nombre que acabó transformándose en Mambrú). Había una canción que se cantaba para jugar a las prendas que se llamaba “Antón Pirulero” y decía así: “Antón, Antón pirulero, cada cual que atienda su juego y el que no lo atienda pagará una prenda, Antón…”, estaba también la de la gallinita ciega. Y como olvidarse de “donde están las llaves, matarile, rile, rile”.

Cuentos, dichos, rimas y retahílas como “Pinto, pinto gorgorito”, “Caracol, col, col”, “Cinco lobitos tiene la loba”, “Cu cu cantaba la rana”, “Este puso un huevo, en referencia a los dedos de la mano”, “El que se fue a Sevilla, perdió su silla”, “La flauta de Bartolo”,  o una muy larga que comenzaba diciendo “En la ciudad de Pamplona hay una plaza, en la plaza hay una esquina, en la esquina una casa….”. No son todas las canciones que había en aquel entonces, ni muchísimo menos, pero son algunas de las que recuerdo de aquella lejana época.

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