Presencia religiosa en el Viejo Pamplona en la primera mitad del siglo XX (1908-1953)

Como afirmaba en la entrada anterior, el Viejo Pamplona de primeros de siglo, y yo diría que incluso hasta bien mediada la pasada centuria era una de las ciudades de España con mayor número de religios@s por habitante y metro cuadrado. Baste decir que nada menos que medio centenar de comunidades religiosas estaban afincadas en Pamplona, como veremos, en este período de nuestra reciente historia. ¿Qué presencia tenía la religión en nuestra ciudad a comienzos del siglo?. Pues bien, a primeros de siglo, había cinco parroquias en la ciudad y se encontraban, lógicamente, todas ellas dentro de las murallas. Además de la Catedral, estaban las parroquias de San Saturnino, San Nicolás, San Juan Bautista, San Agustín y San Lorenzo, cuyo párroco era Marcelo Celayeta, lo fue al menos en el período que he analizado, entre 1908 y 1931, año de su fallecimiento. La de Jesús y María se había abierto nuevamente al culto en 1914. En abril de 1916 y a iniciativa de Celayeta se había terminado de construir, en el solar del antiguo convento medieval de Santa Engracia, la nueva iglesia de El Salvador, la primera “fuera puertas” que no obstante dependería de la parroquia de San Lorenzo hasta 1937. 

Además de las cinco parroquias locales estaban las iglesias, -en la mayoría de los casos eran pequeñas basílicas-, de San Martín, en la calle Calderería, la de Santo Andia, en la plaza de su nombre, -donde se veneraba a la Virgen de la O-, la de la Escuela de Cristo, junto a la iglesia de San Saturnino, en la calle Ansoleaga, la de San Fermín de Aldapa, en la Cuesta del Palacio o la de los Padres Dominicos (que vemos en la foto de la derecha, de fines del XIX, que encabeza esta  entrada), amen de las muchas capillas e iglesias de los conventos de las diferentes ordenes religiosas existentes. 

En cuanto a los nuevos templos construidos entre 1924 y 1954 cabría recordar los siguientes: El 12 de octubre de 1924 se ponía la primera piedra de la nueva Iglesia de San Ignacio, regentada por los Padres Redentoristas, abierta al culto en marzo de 1927, en terrenos próximos a la antigua capilla de San Ignacio, y que vemos en una de las fotografías de la izquierda, de 1925, que encabeza la entrada. En marzo de 1928, por exigencias de rasante en el nuevo Ensanche, se demolió parte de la capilla retrasando la fachada. En 1939 se ponía la primera piedra de la iglesia de San Antonio, de los Padres Capuchinos, inaugurada en junio de 1940. Provisionalmente y hasta que no acabaron las obras estuvo en una bajera de la avenida de Franco, en el nº 32, chaflán con la calle Tafalla. En 1952 se inauguraba la iglesia de San Francisco Javier (durante 12 años, desde 1940, y hasta la construcción del templo, que vemos en la foto, que encabeza la entrada, la parroquia estuvo radicada de forma provisional en el nº 38 de la Avenida de Franco) y en 1954, la de San Miguel, en la plaza de la Cruz. Por decreto aparecido en el boletín oficial del Obispado, de septiembre de 1951, se erigirían en Pamplona cinco nuevas parroquias: la de Cristo Rey, en el Ensanche, la de San José, en la naciente Chantrea, la de San Pedro, en el barrio del mismo nombre, -sobre la iglesia del viejo convento de Capuchinos-, la de Nuestra Señora de la Asunción, en San Juan y la de San Fermín, en La Milagrosa.


En el período que estoy analizando fueron obispos de la ciudad   José López Mendoza y García, (1899-1924),  Mateo Múgica (1924-1927), Tomas Muñiz (1928-1935), Marcelino Olaechea (1935-1946) y Enrique Delgado Gómez (1946-1968). El Palacio Episcopal estaba en la calle de la Merced, así como su Seminario Conciliar (que vemos en la fotografía de la izquierda de 1931) y el Seminario Episcopal,  en la calle Tejería, con vistas también a Juan de Labrit (que vemos en la foto de la izquierda de 1936, con una fila de seminaristas paseando bajo su alta fachada) que se había transformado en 1881 en el colegio San Francisco Javier, como una sección del Seminario Conciliar, ubicándose  más tarde en el viejo Convento de la Merced y en otras dependencias de la Catedral y de la calle Dormitalería. Contaba en el curso 1899-1900 con 646 alumnos. También había  un colegio de fundación particular, para seminaristas del valle de Baztán, fundado en 1734, con sede en el nº 7 de la Bajada de Carnicerías: era el Colegio de San Juan Bautista,  que desapareció en 1936 cuando se construyo el nuevo seminario. El nuevo seminario conciliar se comenzó a construir en octubre de 1931, bajo la dirección de Víctor Eusa, terminándose en mayo de 1936. La guerra retrasó su inauguración hasta 1939. Durante la contienda se transformó en el hospital Alfonso Carlos, que vemos en la fotografía de la derecha de este párrafo, atendiéndose más de 30.000 heridos de guerra. Entre 1939 y 1969 pasaron por sus aulas más de 4.000 seminaristas de los que se ordenaron sacerdotes unos 750. Su época de mayor auge fue la primera mitad de los 60 en que llegó a sobrepasar el millar de seminaristas.




Las casas religiosas que estaban establecidas en la ciudad en las primeras décadas del siglo eran las siguientes: (cito su domicilio y su año de llegada a la ciudad, no necesariamente en el mismo lugar, casi todos tenían o una actividad asistencial o de docencia): de religiosos: los Capuchinos, en el convento del mismo nombre, en el barrio de San Pedro, que luego abrirían, como he ya he dicho anteriormente,  un templo, el de San Antonio, en la avenida de Carlos III (1939-40); los Carmelitas Descalzos, en la calle Descalzos (Año 1512); los Escolapios, que tenían un colegio en el Paseo de Sarasate, desde 1894 y que en Enero de 1932 inaugurarían su colegio de la calle Olite y que vemos fotografiados en la cubierta de su edificio en una foto de los años 50; los Padres del Santísimo Redentor o Redentoristas, en la avenida  de San Ignacio; los Hermanos Maristas de la Enseñanza, que conocieron un tortuoso peregrinar inicial desde su llegada a Pamplona en 1903,  casi cada año en un sitio diferente: primero en el palacio del Marqués de Rozalejo, y luego en  Eslava 1 (1904), Sarasate, 15 (1906), Yanguas y Miranda, 3 (1908), Navas de Tolosa (1916) y Avenida de Galicia (1952); los Jesuitas que siendo la orden más antigua en el ámbito de la enseñanza, (tuvieron el colegio de la Anunciata en el actual edificio de la Escuela de Idiomas),  no volverán a disponer de un colegio en Pamplona, hasta 1946, primero  en el nº 31 de la calle Mayor, de ahí pasaron en 1947 al nº 3 de la calle Arrieta, en 1949 al nº 17 de Media Luna, y en 1951 al nº 32 de Bergamín, su actual ubicación, con sucesivas ampliaciones hasta los años 80; los Hospitalarios de San Juan de Dios (que trabajaron en el Manicomio Provincial y luego en el Hospital de San Juan de Dios, que vemos en una foto posterior de 1943;  los Misioneros del Inmaculado Corazón de María o Corazonistas, en la iglesia de San Fermín de Aldapa,  y los Dominicos ya citados al principio, en la plazuela de Santo Domingo. 


En la década de los años 20, los Padres Salesianos adquirieron, con la ayuda de la familia Arostegui, (de Garralda), un gran solar en la calle Aralar del Ensanche para edificar su casa conventual y unas Escuelas de Artes y Oficios que echaría a andar en 1927. En 1921 el número de sacerdotes en Navarra era de 1.049, el de religiosos de 275 y el de religiosas de 450, numero que se incrementaría de forma notable en las décadas posteriores. Tras la guerra también tendrían presencia en nuestra ciudad otras ordenes como los Padres Sacramentinos (en el barrio de San Juan) y  los Paules (en La Milagrosa). Además de las típicas ordenes religiosas también se comienzan a extender las ordenes terciarias: terciarios capuchinos, terciarias franciscanas y carmelitas que eran ordenes de laicos seglares adscritos a la disciplina de la Orden.

En cuanto a las casas de religiosas teníamos a las Agustinas (o Petras) en el Convento de San Pedro, que vemos en la fotografía de la izquierda de los años 30; las Carmelitas Descalzas (en la calle Salsipuedes. Año 1593); Las Misioneras Carmelitas Descalzas tenían un convento en la carretera de Estella;  las  Hijas de San José o Josefinas, en el barrio de la Magdalena;  las Agustinas Recoletas (en la plaza de Recoletas. Año 1634) y las  Madres de la Visitación de Santa María o Salesas en la calle San Francisco. Además estaban afincadas en Pamplona un buen número de institutos de religiosas: las Adoratrices, en la Cuesta del Palacio-Dos de Mayo, que vemos en la foto de la derecha de 1904 (yo recuerdo que en los años 80 aun tenían una residencia de estudiantes),  las Siervas de María, en la plaza de San José y que vemos en la foto de la izquierda de 1911, las Franciscanas Misioneras de María o Blancas, en el soto de Lezkairu. 1902, (aunque llegaron a Pamplona en 1887), y que vemos en la foto de la derecha de 1913 y las Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario, en el barrio de San Juan.

Por otra parte y respecto a las ordenes femeninas e institutos religiosos relacionados con establecimientos de  beneficiencia y enseñanza,  teníamos, respecto a la primera categoría, a las Hijas de la Caridad de San Vicente Paul que trabajaban en el Hospital Provincial, la Casa Maternidad, Casa Misericordia, Cárcel Provincial, Asilo de la Sagrada Familia (en Dormitalería) y el Asilo del Niño Jesús y más tarde, también, en el Hospital Militar y en  el dispensario de la Cruz Roja; las Hermanitas de los Pobres (en Pamplona desde 1878 y en la avenida de Guipúzcoa, desde 1887); las Oblatas del Santisimo Redentor que atendían a chicas con problemas (llegaron en 1912 a  la calle Mayor, para pasar enseguida a unos terrenos del actual Orvina, desde 1928 a 1933 en la calle Tejería  y desde entonces en la avenida de Guipúzcoa; también atendían en la Clínica San Francisco Javier), las Hijas de San José de Cluny tenían un Asilo para jóvenes; las Hospitalarias de San Juan de Dios atendían en el Manicomio, y luego en su propio centro psiquiatrico: la Clinica Padre Menni (1950), de la Rochapea; y respecto a la labor docente estaban las Dominicas de la Enseñanza (en la calle Jarauta. Año 1400); Las Madres Concepcionistas de la Enseñanza (en Chinchilla y Navas de Tolosa);   las Madres Ursulinas de Jesús (en Navas de Tolosa) que vemos en la foto de la derecha de 1965;  las Madres de la Compañía de Santa Teresa de Jesús o Teresianas (que fundaron el Colegio de Normalistas de la calle Mayor) y  las Hijas  de María Inmaculada del Servicio Domestico (recalaron primero en Tejería y desde 1927 pasaron al edificio de la avenida de Roncesvalles y Amaya ). Probablemente en la entrada que dedicaré a los centros de enseñanza del Viejo Pamplona le dedique más espacio a algunos aspectos que en esta entrada he pasado muy por encima. 

No quisiera terminar sin citar, seguro que me olvido de alguna,  otras ordenes e institutos religiosos que recalaron en la ciudad en las siguientes décadas: así tenemos, por ejemplo a las Madres Esclavas del Sagrado Corazón, en el barrio de Capuchinos, las Madres Franciscanas del Buen Consejo, en el Palacio Episcopal y Seminario Conciliar, las Madres Misioneras de la Eucaristia e Inmaculada, las Madres Terciarias Carmelitas Misioneras (en la clínica San Miguel), las Hermanas de Santa Ana (en la clínica San Fermín), las Hermanas de la Providencia en la Clinica del doctor Alcalde, las Mercedarias de la Caridad en la Rochapea, las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión, etc. 








Como ya comenté en la entrada dedicada a la Pamplona de los años 40, buena parte de las manifestaciones de masas tantos políticas, culturales o festivas estaban teñidas o impregnadas por un profundo carácter religioso. Era frecuente la celebración en la calle de misas de campaña, procesiones, viáticos, homenajes y otros actos religiosos, y hasta un Congreso Eucarístico se celebró en Pamplona en 1946. La Navidad y especialmente la Semana Santa se vivía con otro carácter y sentimiento muy alejados de nuestros tiempos actuales. El calendario estaba lleno de eventos con un claro contenido religioso, de los que hoy en muchos casos apenas queda su vertiente de tradición cultural: la llegada del Angel de Aralar, San Blas,  etc, y tenían gran predicamento las actividades de la Adoración Nocturna o de los Auroros de Santa María. En las fotos que ilustran esta entrada tenemos, en relación con este asunto y por orden de aparición: la procesión de San Saturnino de 1951, la llegada del Angel de Aralar a Navas de Tolosa de 1935, el Viático de San Nicolás de 1929 (es muy curiosa esta fotografía porque resulta que en aquel tiempo dicha procesión no recorría a pié toda la calle San Antón ya que en el nº 72 de la calle había vivido el republicano Basilio Lacort, el domicilio estaba excomulgado, y la figura religiosa hacia ese breve recorrido en coche, momento que recoge la foto), una procesión religiosa de 1917 pasando ante el Palacio de la Diputación y para finalizar, tras este párrafo, la procesión de San Fermín Chiquito, de 1948, por la calle Mañueta, la Octava de la Virgen del Camino,  de 1950, a su paso por la plaza de San Francisco, y la procesión de San Blas de ese mismo año, a su paso por el mercado de roscos y tortas que se organiza el día 3 de febrero.  Y aunque ya hablé de los orígenes católicos del movimiento obrero, no esta de más volver a recordar como la iglesia católica tuvo,  en pleno franquismo, un grupo de laicos, organizados en torno al movimiento  Acción Católica que progresivamente fueron tomando conciencia social y constituyeron, en algunos casos,  el germen de buena parte de los movimientos políticos obreros  de la Pamplona de los años 60 y 70, tal y como vimos en la entrada correspondiente de este blog.

Fotos por orden de aparición (se indica año, fuente y autor, en el caso de conocerse): Foto nº 1: Construcción de la Iglesia de San Francisco Javier (1952), AMP, Julio Cia; Foto nº 2: Iglesia de los Dominicos (fines S.XIX), Anselmo Goñi, Pamplona calles y barrios; Foto nº 3: Construcción de la iglesia de San Ignacio. (1925), Archivo Arazuri; Foto nº 4:Procesión de San Saturnino (1951), AMP, Julio Cia; Foto nº 5: Seminario Conciliar de la calle Merced (1931), Foto nº 6: Nuevo Seminario Episcopal reconvertido en el Hospital Alfonso Carlos (1936-39), Foto nº 7: Edificio del antiguo Seminario Episcopal (1936), Julio Cia. Archivo Arazuri; Foto nº 8: Fotografía Escolapios (Años 50); Foto nº 9: Iglesia de Capuchinos (1898-1903), Archivo Arazuri; Foto nº 10: Colegio Maristas (1965), Javier Gallo; Foto nº 11: Colegio Salesianos en la calle Aralar; Foto nº 12:Colegio Maristas en la avenida de Galicia; Foto nº 13:Convento de las Franciscanas en Lezkairu (1913); Foto nº 14:Convento de las Siervas de Maria (1911); Foto nº 15:Convento de las Agustinas (años 30), Foto nº 16:Convento de las Adoratrices (1904); Foto nº 17:Hospital San Juan de Dios (1945); Foto nº 18: Ursulinas (1965), Javier Gallo; Foto nº 19: Recepción al ángel de Aralar (1930-35); Foto nº 20:Viático de San Nicolás (1929); Foto nº 21:Procesión religiosa (1917); Foto nº 22:Procesión de San Blas (1950), AMP, Galle; Foto nº 23:Procesión de San Fermín Chiquito (1948), AMP, Julio Cia; Foto nº 24:Octava de la Virgen del Camino (1948), AMP, Julio Cia.


Una respuesta a “Presencia religiosa en el Viejo Pamplona en la primera mitad del siglo XX (1908-1953)”

  1. QUe pena que no dices nada de las Religiosas de María Inmaculada que llegaron el 16 de octubre de 1916 y estuvieron hospedadas en el Seminario d ela Calle Tejería hasta ubicarse en la Avenida ROncesvalles, cuyo edificio arquitectonicamente fue construido por Victor Eusa, al igual que EL Seminario, La Milagrosa y los Escolapios en cunato a cercanía.

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