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Imagenes del Ayer. Videos. Pamplona (1965-1975)

Segunda entrega de la selección de pequeños vídeos realizada por “Memorias del Viejo Pamplona” que nos enseñará, ya no con fotografías sino con imagenes en movimiento, la evolución de nuestra ciudad a lo largo de los últimos 100 años. En este segundo vídeo cuyas imagenes, al igual que el anterior, proceden de los archivos históricos del NODO de Televisión Española, y que fueron recogidas hace 22 años en el recopilatorio “Navarra. Imagenes del siglo: 1940-1991”, vemos algunas imagenes de Pamplona entre los años 1965 a 1975. La mayoría de las tomas son, como veremos,  de los primeros años 70. En ellas se narra la enorme transformación de nuestra ciudad y de nuestra comunidad; una época en la que, en apenas 15 años, se duplicó la población de Pamplona; un crecimiento poblacional  fruto de la mecanización del campo y de la industrialización creciente de nuestra ciudad que necesitaba de abundante mano de obra y que provocó un intenso flujo migratorio, tanto de gentes que procedían de nuestras zonas rurales como de gentes procedentes de otras comunidades españolas. En esos años se construyeron nuevos y populosos barrios, grandes plazas y avenidas y se liberó la ciudad de las instalaciones militares al trasladarse éstas a Aizoain.

La selección se inicia con unas tomas aéreas de la ciudad, que parten de la ciudad histórica, construida y consolidada, del Casco Antiguo y los Ensanches, para sobrevolar la Ciudadela y adentrarse en los nuevos barrios de San Juan e Iturrama, el primero de ellos en fase muy avanzada de desarrollo. Posteriormente contemplamos ya un Edificio Singular terminado (se acabó en 1973), la avenida de Pio XII, el solar de los cuarteles militares junto a Yanguas y Miranda, la construcción de la plaza de los Fueros (1974), el derribo de casas en el Ensanche, (la que aparece en imagen creo que es la Casa de las Hiedras, derribada en 1974, la avenida de Zaragoza, el aeropuerto de Noain (1973), la primera fase de la Autopista de Navarra, la  construcción de la nueva sede central de Caja Municipal,  junto a la avenida del Ejército así como el levantamiento de  nuevos edificios de viviendas  en Pio XII, entre otras muchas imagenes. 
Fuente: Navarra. Imagenes del siglo (1940-1960). 2ª edición. 1995. RTVE y Gobierno de Navarra.

Imagenes del ayer. Pamplona a vista de pájaro en los años 70 (1970-1979)

Cambiamos el blanco y negro de las entregas anteriores por el color en esta nueva entrega de “Pamplona a vista de pájaro” que nos muestra la Pamplona de los años 70, la mayoría de ellas son fotos aéreas de “Paisajes Españoles”. Les recomiendo vivamente que analicen estas fotografías, como he hecho yo, en una buena pantalla de ordenador o si lo hacen en otro dispositivo con el máximo grado de ampliación posible, y tal vez con una lupa para captar la infinidad de detalles que quizás a simple vista puedan pasar desapercibidos. Analizar con minuciosidad estas fotografías supone para los que hemos vivido en esa lejana época un verdadero viaje en el tiempo. Empezaré precisamente por las dos únicas fotos en blanco y negro del reportaje. A la izquierda, encabezando la entrada,  una foto aérea probablemente de finales de los 60 o principios de los 70, donde vemos el nacimiento del barrio de Iturrama. En la parte superior de la foto se observa la puerta de Socorro de la Ciudadela y las casas de Iturrama Nuevo, zona que ha permanecido, sin urbanizar durante muchas décadas hasta su reciente reordenación y construcción de viviendas, en estos momentos.  Todavía no se habían construido las casas donde se encuentra la Jefatura de Tráfico.  Si, en cambio los bloques de casas más cercanos a Fuente del Hierro en su cruce con la antigua carretera de Circunvalación, hoy Vuelta del Castillo. Se observa también el amplio local de planta baja anexo que ocupa hoy el Bingo Ciudad de Pamplona y los otros locales comerciales contiguos. Cruzando en diagonal, entonces era apenas un camino, la caja de la antigua vía del Plazaola, la que sería luego avenida de Sancho El Fuerte y en la parte inferior  lo que posteriormente sería la Avenida Pio XII, entonces carretera a Estella. En la foto de la derecha, de 1970 vemos la entonces carretera a Estella, cruzando en diagonal la fotografía, a la izquierda de la foto el convento de las Carmelitas Misioneras, junto al grupo de torres de la Cooperativa de viviendas Urbasa, debajo, junto a ellas, la futura avenida Sancho El Fuerte. En el cruce de ambas, donde hay una construcción antigua se erigiría la Torre Basoko.
Con mayor nivel de detalle y en color vemos, en las fotos que me anteceden las dos de 1974, esta zona de la ciudad tan diferente a como la conocemos actualmente, lo que se llamaba entonces el Tercer Ensanche, los nacientes barrios de   San Juan e Iturrama. En la primera de ellas, vemos nuevamente el convento de las Carmelitas Misioneras que se derribaría en 1977 para construir en su solar las viviendas de la Agrupación Roncesvalles, tras él, lo que posteriormente sería la Avenida de Barañain y más al fondo la Avenida de Bayona. En la segunda foto tomada en sentido contrario a la anterior, del norte hacia el sur, volvemos a ver la avenida Sancho El Fuerte, urbanizada en su segundo tramo, yo recuerdo una carrera de patines en su inauguración o en fechas muy próximas a su apertura que creo fue en 1973. Aun quedaban amplias zonas del barrio de San Juan e Iturrama sin construir. Para entonces, podemos comprobar que ya se habían erigido  las mencionadas casas de Tráfico, o los primeros edificios en el comienzo de la Avenida Pio XII.

En las fotos anteriores vemos, a la derecha una panorámica aérea de 1976 de buena parte del Ensanche, el Casco Antiguo, una parte de San Jorge y la Rochapea, un tanto diseminada en su estructura urbana tan diferente a la actual, que ha sufrido una enorme expansión urbanística en los últimos 30 años convirtiéndose en el primer barrio, por población, de Pamplona. Entonces los edificios de este barrio se concentraban en torno a unos pocos ejes:  Marcelo Celayeta, Joaquín Beunza, Errotazar, San Pedro. Más allá, entre la Rocha y el Monte San Cristobal no existía ciudad construida, sino amplios campos de cultivo. Hoy en día al norte de la Rochapea y de San Jorge se extienden los nuevos barrios de Buztintxuri y Nuevo Artica. A la izquierda podemos contemplar una desconocida panorámica de parte  de San Jorge y la Rochapea, la foto es nada menos que de 1972. De abajo hacia arriba, los depósitos de la CAMPSA, a su izquierda la fábrica de INABONOS, a su derecha las vías del tren y la Estación del Norte. Desde aquí hacia arriba todo ha cambiado, por completo desde entonces a hoy: de izquierda a derecha en la avenida de Guipúzcoa,  el viejo edificio de ladrillo rojo del Asilo de las Hermanitas de los Pobres y todas aquellas viejas casas al lado de una avenida llena de tráfico, al norte, las fábricas de Perfil de Frio y Talleres Iruña, muy al fondo la fábrica de las Sedas (Matesa) y junto a Cuatro Vientos la Azucarera de Carlos Eugui y la antigua fábrica de Múgica y Arellano.
En la foto adjunta de la izquierda,  de finales de los 70 o primeros 80, cortesía del rochapeano Oscar Beorlegui, se observa una bonita panorámica de lo que algunos llamábamos Rochapea Vieja, es decir la Rochapea que creció sobre uno de los ejes más antiguos del barrio y que vertebraron la antigua Rochapea, la calle Joaquín Beunza. Nada que ver con la actual, que en más de la mitad de su recorrido circula paralelamente a su antiguo recorrido. En esta foto se observan, en la parte inferior de la instantánea, junto al puente de Santa Engracia, parte de la Fábrica Industrias del Caucho y a su derecha el edificio de Villa Miranda, y siguiendo la calle desde el viejo puente, a la derecha, la Casa Ipiña, los antiguos talleres de Frenos Urra, los invernaderos de Huici, y las nuevas construcciones erigidas desde finales de los 50,  enfrente de ellos, y empezando de nuevo desde el viejo puente, en la parte izquierda de la calle, unas viejas casas de primeros de siglo,  la fábrica ICER, un poco más adelante la Casa Aldaz, el colegio de las Mercedarias para terminar con todos los bloques de casas construidas a lo largo de los años 60 y 70. En la foto no se ve pero allí, al fondo,  estuvieron hasta finales de siglo los viejo corralillos del Gas, la fabrica de Sancena, Casa Plácido y tantos y tantos nombres con historia. ¡Qué diferente al panorama actual!. Todavía no se había construido ni el puente de las Oblatas, ni la rotonda cercana al puente, ni la llena de tráfico calle Ochagavía, ni la calle Río Arga, al menos tal y como hoy la conocemos. Por último, en la última foto de la entrada, de 1972, podemos contemplar las dos fases de Orvina, la que se construyó junto al Centro Psiquiatrico San Francisco Javier o como vulgarmente lo conocemos el Manicomio,  y la que se construyó enfrente de la calle Miravalles, al este del núcleo histórico de la Chantrea. Aún quedaban lejos las expansiones urbanísticas de Ezkaba, Ansoain, etc.

Los Sanfermines de los años 30 (1930-1939)

Con esta entrada inicio una nueva serie que revisará la evolución de los sanfermines a lo largo del siglo XX, ofreciendo algunas notas historiográficas y costumbristas de esas fechas pero sobre todo rescatando algunas fotografías bastante desconocidas de fondos como el del fotógrafo tudelano afincado en Donosti, Pascual Marín que son un magnífico documento gráfico donde se retratan una sociedad y una época.  Empezaré por los convulsos años 30. Las fiestas de San Fermin de los años 30 no fueron ajenos al revuelto clima político que vivía nuestra ciudad y nuestra comunidad. En 1931 era alcalde de Pamplona el republicano Mariano Ansó Zunzarren. Anuladas las elecciones del 12 de abril se habían convocado a finales de ese mes otras nuevas elecciones en las que  habían ganado los republicano-socialistas con 15 concejales frente a 14 de la derecha católico-fuerista (los nacionalistas y conservadores no participaron). En las elecciones a Cortes del 28 de junio, Navarra aparecía dividida electoralmente casi al 50%. Al término de los sanfermines se iba a debatir  un posible estatuto de autonomía vasco-navarro, debate que se produciría, sin embargo, finalmente, un año más tarde, en junio de 1932, con un cambio de postura de algunas fuerzas políticas, tanto de derechas como de  izquierdas, (fundamentalmente carlistas y socialistas), que haría que finalmente se posicionasen en contra del estatuto conjunto 123 ayuntamientos navarros, frente a 109 que lo hicieron  a favor. Pese a las dudas sobre la participación de las nuevos munícipes republicanos en los actos religiosos, la corporación participó ese primer año republicano, (1931), en las Vísperas, la Procesión y la Octava si bien en traje de calle. El día 6 de julio, los concejales republicanos se trasladaron a la plaza del Castillo para cambiar el nombre de Plaza de la Constitución por el de Plaza de la República. Entre las peñas y cuadrillas de aquellos años destacaban La Unica (1903), La Veleta (1930), El Bullicio (1933)  pero también se oía hablar de cuadrillas como la de Los Irunshemes (1917), Denak bat y otras menos conocidas  como La Polar, Gau-Txori o Arin Arin. El encierro se celebraba a las 7 de la mañana y las corridas a las 4,30 de la tarde.
Parece que nuestros actuales munícipes han puesto de moda, ahora, el laicismo en las fiestas de San Fermin y en otras celebraciones de marcado origen religioso. Sin embargo su comportamiento no llega, ni de lejos, al comportamiento de los concejales republicanos en el año 1932 y  años posteriores. En 1932, siendo alcalde el médico y político republicano Nicasio Garbayo, tras la marcha de Mariano Ansó a las Cortes Generales, el Ayuntamiento suprimió del programa de fiestas cualquier acto religioso: Vísperas, Procesión u Octava, no obstante buena parte de los pamploneses seguían acudiendo a un riau-riau de carácter espontáneo, acompañados por La Pamplonesa y asistiendo a las misas en honor a San Fermín el día 7 y el 14, de julio, oficios religiosos que se pudieron realizar ese año gracias a una colecta popular, colecta que se llevaría a cabo también en años posteriores. Por cierto, parece ser que el Riau-Riau, tal y como lo hemos conocido a lo largo del siglo XX, pues las Vísperas son mucho más antiguas, -datan del siglo XV-, tuvo su origen el 6 de julio de 1911 cuando un grupo de pamploneses, encabezados por Ignacio Baleztena, decidieron, de manera improvisada, acompañar, en el acto de la marcha de la Corporación  a las Visperas, el final de cada estrofa de “La Alegría de San Fermín”, -el conocido vals de Miguel Astrain-, con esa expresión con la que finalizaban algunas canciones festivas en la montaña navarra, una expresión que causó, entonces, el enfado de algunos circunspectos ciudadanos y la hilaridad de los más. Parece que carece de rigor histórico esa teoría que alude al deseo de un grupo de carlistas, entre los que se encontraba Baleztena, de bloquear o ralentizar el paso de la corporación liberal de la época a su paso por la calle Mayor, ya que ni todos los amigos de la cuadrilla de Baleztena eran carlistas ni toda la corporación de aquellos años era liberal. Las organizaciones tradicionalistas promovieron  en los sanfermines de 1932 campañas de solidaridad con los presos carlistas de la ciudad que se encontraban en la cárcel de Pamplona, entre ellos el conocido Jaime del Burgo Torres. Y es que el 17 de abril de ese año se había producido un enfrentamiento entre carlistas y socialistas con el resultado de 3 muertos: 2 ugetistas y 1 jaimista. Hubo una huelga general al término de la cual hubo un ataque a Casa Baleztena. Días más tarde se detuvo a un grupo carlista armado y entre las personas a las que la autoridad republicana había inculpado figuraba, al parecer, el citado Jaime del Burgo, que fue absuelto posteriormente por falta de pruebas.

 

En 1933 acudía a las fiestas el embajador de Estados Unidos, Claude Bowers. Comenzaba a ser cada vez más frecuente la presencia de extranjeros, dada la enorme popularidad que había cosechado la novela de Hemingway, publicada en 1926. En el ámbito político, las elecciones de noviembre del 33 habían dado el triunfo a las derechas, surgiendo en la ciudad los primeros grupos de Falange Española que contribuyeron a incrementar el clima de violencia en la ciudad y en la provincia.  A los sanfermines acudían compañías de teatro,  como la Compañía de Revistas del Teatro Maravillas, que actuó en el Gayarre o la compañía del Teatro Lara, que debutó en el Olimpia y en el que también actuaría, al final de las fiestas,   el tenor aragonés Miguel Fleta. La Feria de Ganado se celebró en 1933 en la Magdalena, luego se trasladaría a una zona cercana al puente de San Pedro, en la zona de Errotazar más próxima al Molino de Alzugaray, y los días 12 y 13 de julio se instaló una tómbola en los jardines de la Taconera a beneficio de la Casa de Misericordia. Las barracas, salvo el año 1924, que se instalaron enfrente de la plaza de toros,  se colocaban en los terrenos del antiguo Ensanche, en la calle Padre Moret, -lo hicieron, desde 1900 a 1944-, en los terrenos donde luego se construiría el estadio Mola. Constaban del tradicional circo, casetas de tiro, carruseles, tobogan, caballitos, aparatos de fuerza y puestos y casetas de caramelos, refrescos, churrerías, quincalla, etc. En la plaza de Recoletas, se instalaban las tradicionales casetas de venta de ajos así como puestos de  vasijería o cacharrería.
En 1935, el Gobierno Civil multaba a la Diputación y al Ayuntamiento por exhibir símbolos religiosos, dado que estas instituciones contaban con una mayoría política  confesional y hacían gala de ello. Se produjeron roces entre el Ayuntamiento conservador, presidido por el carlista Tomas Mata y algunas peñas y cuadrillas, por negarles la subvención a algunas de ellas, al considerar el consistorio que estas hacían alarde de indumentarias y comportamientos inadecuados. La Veleta no salió varios días protestando por la política municipal, en este sentido. Por contra se hizo muy presente la actividad en la calle de la peña Muthiko Alaiak, fundada por Ignacio Baleztena en 1934, donde abundaba el componente carlista, que acompañó los principales actos religiosos de las fiestas. La división política llegaba, pues,  al ámbito festivo. Como curiosidad, el día 14 se celebraba una corrida extraordinaria organizada por la Cámara de Comercio con toros de Pérez Tabernero. Entre las principales actividades festivas destacaban, además de las barracas en el antiguo Ensanche, los fuegos artificiales en la plaza del Castillo, los  Gigantes y Cabezudos por las calles, la salida de las peñas, la feria de ganado, las verbenas del Larraina, y otro tipo de eventos como las cucañas en la plaza del Castillo o proyecciones de cine al aire libre  en la plaza del Vinculo. Era tradicional encontrarse en las calles o plazas con el famoso vendedor y charlatán León Salvador que acudía a Pamplona todos los Sanfermines.

En 1936, se había incrementado la agitación social y política en la ciudad, ya patente a lo largo de 1934 y 1935, con abundancia de conflictos laborales de contenido reivindicativo y mejora de las condiciones laborales. Hasta los portadores de los gigantes y cabezudos amenazaban con no salir, ese año,  si no se producía un aumento de sueldo, aunque finalmente el conflicto no fue  a mayores. El día 6 de julio el silencio de las campanas de las parroquias de Pamplona, que habían permanecido mudas  los últimos años, en la hora del chupinazo,  fue roto por un atronador repiqueteo que desafiaba el laicismo oficial imperante. Ese año se celebró la primera exposición de pancartas de las peñas en la Oficina de Turismo que había en el Paseo de Sarasate. Y hablando de turismo, en 1936 se hablaba de que habían entrado a la ciudad más de 4.000 vehículos y 270 autobuses. Cinco días después del final de las fiestas, Pamplona se convertía en protagonista activo del golpe militar contra la República y el orden constituyente. La ciudad se quedaría sin sus fiestas patronales durante los dos años siguientes: 1937 y 1938.

Los sanfermines de 1939 estuvieron imbuidos por el clima eufórico del bando vencedor, en una ciudad, en una comunidad que nunca fue frente de batalla pero en la que se sintió, como en otros lugares de la zona nacional, las represalias sobre la gente de izquierdas, especialmente en los primeros días y semanas de la guerra, con más de 3.000 asesinados, más de 300 de ellos en Pamplona. A los sanfermines de ese año se acercaron militares de alta graduación e importantes cargos del Régimen, entre ellos varios ministros y otras personalidades. Seguía siendo alcalde de Pamplona el que lo fue en los años anteriores a la guerra, desde 1934, el carlista  Tomas Mata. Este fue el primer año que un concejal del Ayuntamiento, en este caso Joaquín Ilundain prendió el cohete que anunciaba las fiestas en la plaza del Castillo. Nacía oficialmente el chupinazo.  Hasta entonces, desde 1901, se lanzaban cohetes por parte de empleados de la empresa pirotécnica desde la plaza del Castillo pero el acto no tenía un valor especial  como tal. Fue en 1931 cuando un conocido republicano llamado Juan Echepare Aramendia, que tenía un estanco en la calle Mayor,  se encargó de encender la mecha del primer cohete. Lo hizo hasta los sanfermines de  1936. Echepare sería asesinado poco después, en los primeros días del golpe militar. A partir de 1941, el chupinazo se tiraría desde el balcón del Ayuntamiento. Este año fue famoso también por el suceso acaecido en el encierro del día 8 de julio cuando un toro de  Arturo Sánchez Cobaleda, de nombre “Liebrero” rompió el vallado, cerca del callejón de los toros provocando el pánico tal y como recogí en la entrada “Imagenes del Ayer. Estampas sanfermineras. Imagenes del encierro: 1914-1949” y en donde resultó herida la señora Doña Clara Herrera que estaba acompañada de su tres hijos. El toro fue abatido por el guardia civil Cipriano Huarte. A partir del año siguiente se puso un doble vallado en el recorrido del Encierro para evitar circunstancias como la comentada.
Fotografías: Las fotografías recogen el ambiente de los sanfermines entre los años 1931 y 1939 y pertenecen todas ellas al Fondo de Fotografías Marín de la Kutxateca. Su autor es en todos los casos el fotógrafo Pascual Marin: CC BY-NC-ND-3.0-ES 2013. KUTXATEKA. Fondo Marin. Pascual Marin. Fotografías por orden de aparición: 1.-Salida de mozos de la plaza de toros (1932). 2.-Fotografía de un encierro sanferminero a la altura de la plaza Consistorial del año 1932.  3.-Público en la terraza del Cafe Kutz de la plaza del Castillo (1932). 4.-Procesión de San Fermin. Iglesia de San Lorenzo (1930). 5.-Jovenes y niños en la plaza del Castillo (1932). 6.-Entrada de las peñas a la plaza de Toros (1931). 7.-Comida sanferminera en el Restaurante Iruña (C/Mercaderes, 7) (1935). 8.-La comparsa a la salida de la Iglesia de San Lorenzo. Notese la presencia del componente músico-militar (1939). 9.-Dianas Sanfermineras en la plaza del Ayuntamiento (1932). 10.-Mozos dando cumplida cuenta de un almuerzo sanferminero en plena calle (1939). 11.-Ambiente sanferminero de una mañana en la calle Calceteros (1939).12. La plaza del Ayuntamiento. Ambiente festivo (1939).13. Paso de los Gigantes por la calle San Saturnino (1939). 

Imagenes del Ayer. Videos. Pamplona (1948-1958)

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pues imagínense una imagen en movimiento. Inicio con esta entrada una selección de vídeos que nos sumergirán en la Pamplona de décadas pasadas y que completarán los textos y fotografías de este blog que pretende ayudar  a reconstruir  esa pequeña intrahistoria de mi ciudad, ese cúmulo de recuerdos, vivencias e informaciones que no suelen aparecer, a menudo,  en los libros de historia. En este primer vídeo, cuyas imagenes proceden de los archivos históricos del NODO de Televisión Española, recogidos en el recopilatorio “Navarra. Imagenes del siglo: 1940-1991”, vemos algunos retazos de la Pamplona de finales de los años 40 y parte de los años 50. 

A lo largo de este vídeo y siguiendo un orden cronológico vemos una panorámica de la Rochapea, vista desde las murallas y aun sin desarrollarse, el puente de Curtidores, una fugaz imagen del molino de Caparroso, los fosos de la Ciudadela en un estado bastante deteriorado, diversas imagenes del Ensanche (la avenida Roncesvalles con el edificio de la Vasco Navarra a la izquierda, la plaza Príncipe de Viana, llamada también, en tiempos, Plaza Circular), la plaza del Castillo, el Paseo de Sarasate con aquellos coches de la postguerra, la construcción del barrio de la Chantrea y de las casas de San Pedro, la finalización de la segunda fase del Ensanche (vemos alguna imagen de una avenida Carlos III irreconocible, aun sin finalizar, así como de algunas calles aledañas) y el antiguo ambulatorio General Solchaga, (actual ambulatorio San Martín), recién terminado de construir (allí, en el solar donde se construyó, estaban anteriormente las cocheras del Irati).


Fuente: Navarra. Imagenes del siglo (1940-1960). 2ª edición. 1995. RTVE y Gobierno de Navarra.

Imagenes del ayer. Pamplona a vista de pájaro en los años 40 y 50 (1948-1958)

Esta entrada de la serie Pamplona a vista de pájaro no dispone de una solo foto principal aérea y panorámica sino de una colección de fotos, la mayoría de las cuales retratan el Ensanche en el año 1958. Para su mejor estudio empezaré por esas primeras fotografías de ese año que agruparé en esta primera parte de la entrada. En la primera foto que encabeza la entrada vemos un primer plano aéreo de la plaza Príncipe de Viana, que nos puede servir como referente visual. En el extremo superior izquierdo de la foto vemos los inconfundibles pabellones militares que colmatan esa parte del centro urbano. En la parte superior de la foto se atisba el Paseo de Sarasate, con la Casa Navasal todavía en pie y debajo del Paseo se puede ver el viejo edificio de la Casa de Baños. A su izquierda se divisa también el caserón municipal donde se alojaban las antiguas escuelas de Música y de Artes y Oficios. En la siguiente foto, que comparte parte del contenido con la anterior, podemos contemplar además la parte del Ensanche existente a la derecha de la Avenida de San Ignacio. Aun no se ha construido en la calle Cortes de Navarra el edificio residencia de los Padres Redentoristas, titulares de la cercana basílica. En el borde derecho de la foto se divisan los viejos chalets existentes en la confluencia entre la Avenida de Roncesvalles y Carlos III, donde 20 años más tarde se construiría el edificio central de la Caja de Ahorros de Navarra y que vemos con mucho más nivel de detalle en la foto inferior. En esta última instántanea de esta primera entrega fotográfica se observa, en la parte inferior, la torre y demás instalaciones del nuevo Parque de Bomberos de Pamplona, trasladadas, este mismo año, desde su vieja sede de la calle Eslava así como a su derecha el tejado del relativamente recién construido, -se había erigido seis años antes-, Frontón Labrit. El edificio del Servicio Doméstico en la calle Amaya aún no había realizado sus obras de  ampliación en altura.
Fuera del foco de esas primeras tomas aéreas se había quedado el edificio de la antigua estación del Plazaola-Irati, el Plazaola dejó de funcionar en  1954 y el Irati, un año más tarde en diciembre de 1955. Las vías se levantarían tres años más tarde, en 1958. Es por ello y pese a la escasa calidad de las fotos,  que no me he podido resistir a ofrecer estas dos instantaneas de la estación y de las vías de llegada, tomadas en esta misma época, la primera recoge también, en primer plano, buena parte de los pabellones militares existentes en el centro de Pamplona y la segunda está tomada en la vertical de la avenida de Zaragoza. Toda esa zona de la estación y las vías de llegada darían paso en los años 60 a la manzana existente entre las actuales calles Tudela y Yanguas y Miranda. La estación aguantaría algunos años más, hasta 1973 en que es derribada como ya relaté en otra entrada del blog, hoy ocupa su lugar la sede de Instituto Nacional de la Seguridad Social así como diversos servicios de Osasunbidea. 

Junto a este párrafo vemos, a la derecha, una foto aérea del barrio de la Chantrea, aun no se habían erigido las torres de Orvina (se construirían en los primeros años 60) y se observa la perfecta retícula de sus calles, con sus típicas viviendas de dos plantas, sus patios interiores y sus huertas, en primer plano el arco que formaban las viviendas de la calle Miravalles, a la derecha la avenida de Villava y el monte San Cristobal y al fondo los barrios de San Pedro, Rochapea y San Jorge. En el lado izquierdo del párrafo observamos sendas fotos de la zona de Conde de Rodezno, la primera foto es de 1955, y todavía no se habían terminado de construir los últimos edificios de la plaza, así como los existentes en la vecina calle González Tablas, plaza del Alcazar (hoy de Blanca de Navarra) y final de la calle Aralar.  

Para finalizar, lo haré con una poco conocida fotografía del Ensanche de año 1948. En el extremo inferior derecho de la fotografía se observa el inicio de la construcción del Monumento a los Caídos que se inauguraría por Franco en 1952. La construcción de la segunda parte del Ensanche está muy avanzada pero, como se puede comprobar en la fotografía,  aun tendrían que construirse un buen número de bloques en las partes más periféricas del Ensanche, a ambos lados de Carlos III, además de culminar su cierre con la plaza Conde de Rodezno, (hoy plaza de la Libertad) y del Monumento a los Caídos.


Fotos: la mayoría de las fotos pertenecen a una rara colección de tomas áreas de Ediciones Vaquero, alguna de ellas fueron recogidas además en una exposición que tenía por título “Fotografías áreas de Pamplona: 1959-1971”.

Entidades de beneficiencia en el Viejo Pamplona: La Meca y otras entidades (1900-1950)

Hoy en día el término de “beneficiencia”  no sería políticamente muy correcto, su espacio lo ocupan diversas entidades sociales religiosas y laicas, ONGs y otras organizaciones de la sociedad civil. Pero entonces, hace más de un siglo, los límites entre la asistencia y la beneficiencia eran un tanto difusos, respondían sobre todo al concepto de la caridad y además buena parte de las entidades que la impulsaban estaban regidas, o colaboraban en ellas, miembros de ordenes religiosas de la iglesia católica. En la entrada que dedique a la presencia religiosa en nuestra ciudad hice referencia a buena parte de su labor asistencial, tanto en centros sanitarios como benéficos. Cabe señalar que en los primeros años del siglo XX existía en la ciudad una Junta Provincial de Beneficiencia presidida por el Gobernador Civil que ejercía la inspección de más de 90 fundaciones benéficas creadas por particulares además de las impulsadas por instituciones públicas o semipúblicas. También había una Junta Municipal de Beneficiencia que era la que administraba la Casa de Misericordia. Al filo de los años 20, la Casa de Misericordia acogía a 250 residentes, desglosados en   150 ancianos, 70 niños y 30 adultos. La Junta de la Meca se encargaba de explotar, además, la nueva plaza de toros cuyos ingresos iban precisamente a financiar el citado asilo. Pero hablemos, un poco, del origen de la Casa de Misericordia, en la que centraré básicamente esta entrada.

El  origen de la Casa de Misericordia o como popularmente se le conoce abreviando, la Meca, se remonta a 1692, año en que por iniciativa del Ayuntamiento  se pretendía recoger a los mendigos y menesterosos que vagabundeaban por las calles. El primer edificio  se comenzó a construir en 1702 en un solar cedido por el Ayuntamiento  y se inauguró el 15 de agosto de 1706. Este gran caserón ocupaba el comienzo de la actual calle García Castañón hasta su cruce con Fernández Arenas, a la altura del nº 7 del Paseo de Sarasate, antiguo Cine Príncipe de Viana, antiguo edificio de Caja Municipal y casas nº 1 de Garcia Castañón y nº 4 de Fernández Arenas y que vemos en la foto de la derecha, encabezando la entrada. Sus comienzos no fueron fáciles, se nutría de donaciones y limosnas de los pamploneses, que no cubrían, ni de lejos, sus necesidades, hasta el  punto de que a finales del siglo XVIII se construyó  un frontón, explotado por la Casa, que la verdad  no daba apenas beneficios. El mismo propósito de ayudar a a financiar la institución estuvo en la idea de conceder a la Casa los terrenos en los que podría construir, a su costa y riesgo, la plaza de toros a la que se cedía además la organización de las corridas de toros. La plaza como ya dije, en otra entrada, se construyó en menos de un año (1922) y se financió con la emisión de obligaciones.

El 9 de septiembre de 1924 se produjo un pavoroso incendio en el caserón del Paseo de Sarasate que obligó al Ayuntamiento a trasladar a los residentes provisionalmente al Hospital de Barañain. El traslado se realizó una semana más tarde.  En 1925 ya se proyectaba construir un nuevo edificio, se hablaba de que tendría un coste de un millón y medio de pesetas. Se estimaba que la venta del solar del antiguo asilo y los materiales de este producirían unos ingresos de unas 500.000 pesetas y el resto se recaudaría de las instituciones y personas caritativas. La Casa de Misericordia  permanecería en  el Hospital de Barañain hasta el año 1932, con oficinas temporales primero en el Paseo de Sarasate y luego en la avenida de San Ignacio. El 27 de marzo de 1927 se puso la primera piedra de su actual sede en terrenos del término “Tras el Castillo” o como hoy conocemos la Vuelta del Castillo, en la proximidades de la Cruz Negra,  en terrenos cedidos por la Diputación Foral, asistiendo al acto de inauguración el nuncio de Su Santidad. El edificio constaría de dos plantas independientes, para niños y ancianos con cuartos de duchas y baños, salas de dibujo, música, biblioteca, área deportiva, zona de labores y peluquería, tal y como vemos en el reportaje fotográfico que adjunto de aquellos primeros años. Se construiría en hormigón armado, con un coste final de 2 millones de pesetas, bajo proyecto y dirección del vocal de la Junta de la Casa y arquitecto Víctor Eusa. Para la nueva casa se habían recibido entre otros los siguientes donativos, 50.000 pesetas la Junta y los marqueses de Vesolla, de 15.000 el Crédito Navarro, de 10.000 la Vasconia, Vasco Navarra, Aguas de Arteta, El Irati, Joaquín Garjón y Aniceto Muniain, de 5.000 la colonia pamplonesa de México y los herederos de Nicolás Martínez y de 1.000 la testamentaria de Gregoria Perurena. El nuevo edificio, que vemos en las fotos, de la izquierda, que encabezan la entrada, se inauguraría  el 19 de enero de 1932.

Inicialmente la Meca acogía tanto a mayores como a niños. Estos últimos eran escolarizados y su formación se completaba con una preparación profesional en talleres donde aprendían un oficio. El asilo fue objeto de reforma y de ampliación con nuevos bloque de habitaciones individuales y de matrimonio en 1976. En 1989 acogía a 585 residentes, aunque ya  desde 1982 no se ocupaba de los niños,  de hecho, desde al menos cinco años antes, desde 1977 no vivían en la Casa  sino en pisos, en pequeños grupos a cargo de un preceptor. Gobierna la Casa de Misericordia una junta presidida por el Alcalde de Pamplona, el vicepresidente lo nombran los restantes miembros de la Junta, el Ayuntamiento nombra a cuatro de los miembros, los responsables de asuntos ciudadanos y de cultura mas los dos concejales de más edad y la completan un número de vecinos que debe doblar al menos al de ediles (en este momento son muchos más, unos 16), elegidos por la propia junta, y que tengan las formación y experiencia necesarias para que puedan ser beneficiosas en el gobierno de la institución. Hoy en día la Casa de Misericordia  cuenta con 555 residentes de los que 359 son mujeres y 191 hombres, con una lista de espera de más de 200 ancianos. Dispone, además, de más de 300 trabajadores, más 14 religiosas, hijas de la Caridad y casi medio centenar de voluntarios.
Otro establecimiento benéfico histórico de nuestra ciudad era el Asilo de las Hermanitas de los Pobres, que se empezó a construir en 1887 en la avenida de Guipúzcoa. En 1889 se terminaron las obras de la primera parte del edificio  y se instalaron los primeros asilados. En agosto de 1891 se completó el resto del asilo. Las obras del edificio habían costado 138.900 pesetas, sin contar el coste del terreno, que ascendió a poco más de 4.640 pesetas. El Asilo se sostenía con subvenciones y donativos de la Diputación Foral y el Ayuntamiento y de particulares. Acogía a los ancianos, 140 en los años 40 y 50, que no tenían derechos adquiridos para poder ingresar en la Casa de Misericordia. La Casa de Misericordia estaba reservada para pamploneses de nacimiento o vecindad legal y que contasen con recursos económicos muy escasos. El viejo edificio de las Hermanitas de los Pobres se derribó en julio de 2007 inaugurándose el nuevo edificio en el año 2010. Había otros asilos benéficos en la ciudad como el del Niño Jesús, el de la Comunidad de las Adoratrices (se llamaba Asilo de las Esclavas del Santísimo y de la Caridad y a finales de los años 40 acogía a 70 asilados), Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, Oblatas (acogía en 1948 a 70 asilados), Siervas de María, Padres Capuchinos, Huérfanas de Hijas de San José o de las Madres Josefinas (atendía en 1950  a 200 asilados) y de las Monjas Blancas de las Religiosas Misioneras Franciscanas. La Casa de Huérfanos o Expósitos de Navarra, que estaba junto a la Maternidad, en la calle del Carmen, se trasladó en 1934 junto al Hospital de Barañain. En 1953 el número de huérfanos alojados en la Casa de Expósitos era de 450.
La Cruz Roja también desempeñaba una importante labor benéfico-asistencial en aquellos años. Había incluso una Asociación de Señoras de la Cruz Roja de Pamplona, presidida en 1920 por María Arraiza de Garjón, que contaba con un cuerpo de 50 enfermeras diplomadas, que algunos años más tarde llegaría hasta casi 100 entre señoras, señoritas y religiosas. A mediados de los años 20 se refundaron la Comisión Provincial de la Cruz Roja y la Sección de Señoras en la Asamblea Local de la Cruz Roja, con sede en el nº 9 de la calle Amaya. Más tarde se trasladarían al nº 8 de la calle Leyre. En 1948 La Cruz Roja de Pamplona había asistido a más de 3.000 enfermos  en el domicilio y había realizado casi 1.500 vacunaciones y revacunaciones. En otro orden de cosas, cabe señalar que, a comienzos de siglo, ya existían las colonias, concretamente había  colonias organizadas por el Ayuntamiento en el edificio que poseía éste en las Ventas de Arraiz, en el valle de la Ulzama, donde pasaban los niños un mes de veraneo; en 1923 se habían organizado tres  así como una colonia para niños enfermizos en el Sanatorio Marítimo  de Pedrosa (Santander) que duraba tres meses y  que la integraban escolares de familias socorridas por la beneficiencia municipal. Costeaban los gastos la corporación municipal y algunos particulares pudientes de la capital. A finales de los años 20, en 1927,  se creó el Patronato de Protección Escolar, organizador de las colonias, cantinas y ropero escolar, de los que ya he hablado con amplitud en otra entrada. Posteriormente, a partir de los años 30,  las colonias serían promovidas y financiadas por la Caja de Ahorros de Navarra.

Terminaré la entrada refiriéndome a otras obras  asistenciales existentes a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Desde 1919 existía una Escuela del Hogar atendida por antiguas alumnas de la Escuela Normal, en el nº 2 de la calle Javier, que impartían enseñanza doméstica, cocina, costura y otro tipo de clases o asignaturas a las jóvenes sirvientes y obreras así como el Ropero de Concepción Arenal, impulsado por el mismo colectivo para facilitar mensualmente prendas a los reclusos de la Prisión Provincial. Otras obras sociales existentes en los años 1927-28 eran el Consultorio de Niños de Pecho y Gota de Leche, ubicado en la plaza de Santa Ana, la casa colegio de Santa Adelaida, en Salinas de Oro, para obreras católicas, el Hogar de Protección Infantil, establecido en la parroquia de San Lorenzo y creado por la Junta de Protección a la Infancia, que recogía y educaba a los niños abandonados, así como la cocina gratuita de esta misma parroquia y por último el Ropero de la Cofradía de la Beata Imelda para niños pobres, en la iglesia de Santo Domingo. Durante la guerra, los nacionales crearon sus propias organizaciones asistenciales, la más conocida de las cuales fue la del Auxilio Social que dependía de la Sección Femenina de la Falange y que tuvo una intensa actividad durante las primeras décadas del franquismo. Contaba en Pamplona con un hogar para niños y atendía también comedores infantiles y de transeúntes y extranjeros.

Fotos por orden de aparición. Casa de la Misericordia en el Paseo de Sarasate (1923). Historia, fotos y joyas de Pamplona. J. J. Arazuri. Archivo fotográfico Casa de Misericordia. Fotopostales de la Casa de Misericordia, sin datar ni filiar, aunque probablemente sean de los años 30. Asilo de las Hermanitas de los pobres (1971). Foto Gómez. Agencia Cifra. Asilo de las Hermanitas de los pobres (1959). Historia, fotos y joyas de Pamplona. J. J. Arazuri

 

Imagenes del ayer. Pamplona a vista de pájaro (1924)

Segunda entrada de esta subsección de Imagenes del Ayer que he dado en llamar “Pamplona a vista de pájaro”. Esta magnífica foto, también del Ministerio del Aire, que recoge prácticamente todo el Casco Antiguo y parte del Nuevo Ensanche de Pamplona la he datado creo que, con bastante precisión, a finales de 1924. Empezaré por las pistas que me han permitido datar la fotografía en ese año. Si nos fijamos en el lado derecho de la foto observamos varios hechos: ya está terminada la plaza de toros nueva, -se acabó en 1922-, y ha desaparecido la antigua; En su lugar se puede ver el solar de la futura manzana del teatro Gayarre y el dibujo de la naciente avenida de Carlos III. No se ha construido el edificio de Telefónica,  el solar está todavía vacío,   por lo tanto  la fotografía tiene que ser de antes de 1925, año en que comenzaron las obras de construcción de la central de teléfonos. Pero es que, además, ya se ha acabado de construir el nuevo edificio de Correos, cuyas obras finalizaron en 1923, así como las de la Casa Doria también acabadas a lo largo de ese año y que vemos en una foto del párrafo siguiente, de unos años más tarde. Se percibe un crecimiento acelerado en las nuevas construcciones del Ensanche sobre todo en el primer tramo de Carlos III, por lo que, afinando aun más, la fotografía bien podría ser de finales de 1924 o incluso de inicios del 25.

En el Ensanche se mantienen, como en la fotografía de la entrada anterior, -la de 1921-, la Comandancia de Ingenieros (estaba a la altura del actual Multicentro Avenida), los cuarteles de Caballería del Regimiento Almansa, el edificio de Intendencia y los cuarteles de  Infantería; Se ha construido el Coliseo Olimpia y la nueva Iglesia de San Ignacio, aunque las obras de la iglesia se prolongarán algunos años más ya que se cercenará parte de la estructura de la vieja basílica  para permitir la apertura, en toda su amplitud, de la naciente avenida de San Ignacio. Vemos junto  a este párrafo una foto de la construcción de la iglesia y otra con las obras ya terminadas. Se ha comenzado a construir  la nueva sede de la Vasco Navarra, el edificio del Servicio Domestico y la fábrica de Calzados López en la calle Amaya. Sin salir del Ensanche, cabe señalar que, este año, el edificio de la Casa de Misericordia del Paseo de Sarasate sufrió un grave incendio que puso fin a su larga existencia en el lugar, de más de 200 años desde que fuese fundada en 1706. A finales de 1931 se trasladarían los residentes al nuevo edificio de la Vuelta del Castillo. El siguiente edificio, el de la Casa de Socorro aun prestaría servicio algunos años más, hasta 1930, fecha en que se trasladó el servicio a la calle Alhóndiga. En 1922 ya se había demolido el antiguo edificio del Banco de España, el edificio de la antigua Alhóndiga Municipal también llamado “descargue” y en ese momento se estaba construyendo el nuevo edificio del Banco, -las obras de las cuales vemos, en el siguiente párrafo, una foto, parecen en la foto principal que encabeza la entrada bastante avanzadas-; Se inauguraría en el año 1927.  Pasarán entre 7 y 12 años hasta que la piqueta acabe con los viejos edificios de la antigua calle Estella,  y vaya dando paso a los actuales. Pese a todo me llama la atención, el edificio bajo anexo al Coliseo Olimpia, la diferente disposición de la antigua calle Estella en relación con  la actual, el enorme solar donde luego se construiría el nuevo edificio de la Caja de Ahorros de Navarra y  muchos detalles más que un avezado observador local, lupa en ristre,  seguramente descubriría.

En la trasera de la nueva plaza de Toros observamos el baluarte de San Bartolomé que sería rehabilitado en 1940 y delante de él unas construcciones que, si mal no recuerdo,  eran unas nuevas dependencias municipales, terminadas este mismo año, 1924: el parque de desinfección, la perrera municipal y el garaje de los coches mortuorios que vemos, de cerca, en una foto junto a este párrafo. Recordemos que hasta ese año la perrera municipal estaba en la plaza de Santa Ana. Si la comparamos con una foto actual,  de aquellas rampas peatonales de subida y de bajada que había junto a la plaza de toros en la foto principal, solo nos queda hoy en día una. No se si será un efecto óptico pero a diferencia de la actual bajada a la Chantrea, en la foto principal se percibe más una subida que una bajada en esa zona. Lo que está claro es que la apertura de esta conexión con la Chantrea supuso la amputación de una parte de la muralla cercana al  baluarte del Labrit, conectada como había estado la zona, unos  pocos años atrás, con el Baluarte de San Bartolomé (recordemos que las murallas del frente sur se habían derruido entre 1915 y 1921).

Cerca, en el Casco Antiguo, se puede divisar el gran caserón del Convento de la Merced, derribado algunos años más tarde donde luego se construiría el Palacio  Arzobispal y el Retiro Sacerdotal del Buen Pastor. En la calle San Agustín se divisa el largo tejado del frontón Euskal Jai y relativamente próxima,  a su izquierda, la nueva plaza de Compañía. Al pie del Palacio de Capitanía o de los Virreyes se divisan unas modestas casitas y una gran extensión de pequeñas huertas, donde hoy se encuentra el aparcamiento en superficie de las huertas de Santo Domingo, cercano al corralillo de los toros. Llama también la atención el gran caserón del Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, que vemos en la foto adjunta, donde hoy está el Museo de Navarra. Junto al tejado de zinc del Mercado de Santo Domingo, se divisa otro tejado de zinc, el del viejo frontón de la Mañueta. En el Burgo de San Cernín se observan algunos patios de vecindad con algún arbolado, en la trasera del Palacio del Condestable, en el Patio de Teresianas y más pequeños en la manzana Eslava-Jarauta-Mayor y alguno en la Población de San Nicolás, en la trasera del palacio de Guendulain. Arbolado frondoso  había también junto al antiguo Hospital Militar, la cuesta del Palacio, el palacio de Capitanía  y la iglesia de los Corazonistas. La calle del Redin poco tenía que ver con la que conocemos hoy en día. Cerca se observan los patios de los conventos de las monjas Carmelitas Descalzas y de las Siervas de María y en la plaza de san Francisco destaca el gran edificio de las escuelas mientras  la Mari Blanca preside todavía el lugar.

 

Fotos por orden de aparición: Vista aérea de Pamplona (1924). Ministerio del Aire. Construcción de la Iglesia de San Ignacio (1924-25): J. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Avenida de Carlos III (1929). Fondo Arazuri. AMP. Avenida de San Ignacio (finales de los años 20), Ediciones Guilera. Parque de desinfección, perrera municipal y garaje de coches municipales (Años 30). J. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Construcción del edificio del Banco de España (1925), del Archivo Fotográfico de Construcciones San Martín. Cuesta de San Domingo (Años 20), sin filiar. Plaza del Ayuntamiento (años 30). Foto realizada por un alemán.

Comercios del Viejo Pamplona: la calle Santo Domingo (1908-1953)

La calle Santo Domingo es conocida, sobre todo, por protagonizar uno de los tramos más emocionantes de nuestros encierros sanfermineros, aquel en el que los toros, espoleados por el estallido del cohete mañanero, salen del corral y enfilan como una exhalación la cuesta, atropellando y superando a los mozos, en desigual carrera. Pero la calle ha estado muy vinculada, además, a la presencia en sus inmediaciones del Mercado Viejo, el Mercado de Santo Domingo, con sus hortelanos de la Rocha y la Magdalena que traían sus frutas y verduras a vender, o los aldeanos de la Cuenca que hacían lo propio con sus animales de granja. Puerta de entrada de los rochapeanos a la ciudad, a su Casco Viejo, -“subíamos a Pamplona” decíamos y seguimos diciendo los de la Rocha-. Calle con tipismo y con sabor, donde se entremezclaban viejos oficios (basteros, alpargateros, boteros, etc), tiendas de cacharros, pucheros de barro, barberías, tiendas de alimentación. Acompañenme, como en otras ocasiones, esta vez por la calle Santo Domingo, a lo largo y ancho de la primera parte del siglo XX. 

Lo primero que nos llama la atención, al revisar las distintas actividades existentes en la calle, es que casi todas están en su lado izquierdo, según se baja, esto es, en el lado de los impares; por otra parte es lógico, dada la presencia en el lado derecho del edificio de la Casa Consistorial y de la plaza de Santiago, así es que en este lado apenas encontrábamos dos números,  pues el tercero corresponde al establecimiento que hace esquina con la calle del Mercado y aparece como Mercado, 1. A primeros de siglo tras esta esquina donde hasta no hace muchos años estaba la tienda de electrodomésticos Lafer, y tras la que se encontraba el café bar Orbela había una abacería, que recuerdo era una tienda que vendía aceite y vinagre, entre otros productos, regentada por un tal Urdaniz. El negocio, posteriormente lo cogería Esteban Borea y junto a él estaba la carbonería de Modesto Utray, que en los años 20 daría paso a la vasijería de Benito San Martín, negocio de larga trayectoria pues aun continuaba abierta pasados los años 50. A su lado, en los años 30, se instalaría la alpargatería de Juan Eseverri que, en los años 50, regentaría Marcela Elorz, con lo que entonces se llamaba calzado ordinario.

En el lado izquierdo de la calle, el primer número era y es el 15, donde hasta hace unos años estaba la tienda El Bolso, y el último número el 39, donde hoy está el Asador Zaldiko, aunque durante algún tiempo hubo comercios también en la cuesta del Museo. A principios de siglo, bajando la escalerillas de San Saturnino, a la vuelta se hallaba la tienda de loza entrefina de Bernabé Rivero, que posteriormente, en los años 20 regentó Eugenio Indurain, con cristal, loza, porcelana y cestería tal y como se observa en las fotos adjuntas de los años 40 y 50 que encabezan tanto la entrada como este párrafo y a continuación estaba la vasijería y hojalatería de Julio Salanueva. Yo he conocido allí, desde hace muchos años, Bazar Jimenez que, con el mismo negocio de cacharrería, venía de la calle Mañueta. En los años 30 también había en este primer tramo de la calle una mercería-paquetería, la de Nemesia Erviti y en los 50 una tienda de alimentación, la de Blanca Murillo Lorente. A continuación de Bernabé Rivero, en los primeros años de siglo estaba la barbería de Martín Ollo, negocio que desaparecería al poco tiempo para ampliar el negocio de los cacharros, aunque una década más tarde tras la tienda de cacharros, seguía habiendo una barbería, la de Pedro Biurrun que continua al menos hasta 1936.Tras la guerra en este lugar y durante bastante tiempo estuvo la peluquería de Andrés Arbea Echeverría, en el mismo lugar donde luego estaría la tienda de revistas del Portu. En los años 40, en el nº 21, donde hoy se encuentra la tienda de arreglos de ropa Descosidos se hallaba la zapatería de calzado ordinario de Sebastian García. 

Y en el nº 23-25 donde hasta hace poco estaba la inmobiliaria Casco Viejo, y la agencia de viajes Libre Destino, desde primeros de siglo encontrábamos al ebanista y tapicero Esteban Osacar al que siguió durante los años 40 y 50 el también tapicero Sebastián Osta. Algunos años atrás, a comienzos de siglo por allí estaban también la alpargatería de Valentín Erice que en los años 20 cogió Sebastian García y tras él, la barbería de Claudio García que en los años 20 regentaba Emilio Caballero que continuó con el negocio en los años 30 e incluso pasados los 50 si bien, desde los años 30, en el nº 25. Luego estaba en el nº 27 Vda de Martin Jauregui con un negocio de lana en rama y pieles del país sin curtir que en los años 20 aparecerá como Herederos de Jauregui, y que continua en los años 40-50 bajo la razón social de Juan Casanave y Cia, con el mismo objeto social y a la que sigue, en esos mismos años, un negocio de loza y porcelana, otro más de cacharrería dirigido esta vez por Martin Velaz. Cerca de aquí había una posada regentada por José Mauleón, hoy estos locales, de los números 27 y 27 bis, están cerrados, desde hace mucho tiempo.

Donde hoy se encuentra la Librería Abarzuza estuvieron la tienda de embutidos, tocinos y jamones de Antonio Oscoz al que siguió Florentino Velasco, en los años 30,  con el mismo  negocio  y la zapatería de Aniceto Yoldi. A partir de los años 40 allí estaba la tienda alimentación de Miguel Huarte Aldaz. A principios de siglo, donde hoy se encuentra la tienda de disfraces y petardos Halloween estaba el bastero  Juan Oderiz, que era fabricante o vendedor de bastos, género de aparejo o albarda que llevaban las caballerías de carga. El tal Oderiz regentaría unos años más tarde una posada en el mismo lugar, si bien en los años 30 en ese lugar descubrimos la botería de Valeriano San Martín. Esta zona tuvo más posadas y tabernas. Así, en 1908 encontramos una taberna regentada por Vicente Ardanaz, en el nº 35 de la calle, donde hoy está Alimentación Gloría, si bien en los años 20 aquí, en este local se radicó  Bernabé Gembero,  el de Calzados Gembero, y estuvo en este lugar al menos hasta la guerra, como bastero, antes de abrir la zapatería de la calle Eslava y en el nº 37, donde hoy se encuentra Informática San Fermín,  hubo una posada, la de Juan Leranoz que estuvo abierta al menos  en los años 30. Antes en ese local o en el de al lado, estuvo la abacería Herederos de Irurzun. La calle no acababa comercialmente como ahora, en el nº 39, pues desde los años 40 en ese último tramo de la subida al Museo hubo un par de fruterias, la de Cecilio González en el 41 y la de Juan Pérez en el 45, pero retrodezcamos a primeros de siglo: donde hoy se encuentra el Asador Zaldiko estaba Demetrio Cebrian, el  emprendedor bisabuelo de los actuales regidores de Bolsos Cebrian, de la calle San Lorenzo. También como otros tantos comerciantes de la calle era bastero, fabricaba y vendía aparejos para caballerías. Y en los años 40, en este lugar, encontramos al zapatero Serapio Vizcar Zubillaga. Termino esta entrada con sendas fotos de encierros de los años 60, donde podemos contemplar además de unas bellas estampas sanfermineras de esta parte del recorrido, sendas panorámicas generales de la calle, con algunos establecimientos como la barbería de Arbea, la alpargatería de Sebastián Garcia o la  zapatería de Esain.

Fotos, por orden de aparición: Santo Domingo (1950). J. Cia. AMP. Santo Domingo (1940). Zubieta y Retegui. Pamplona, calles y barrios. J. J. Arazuri.  Encierro de San Fermin en Santo Domingo (1967). Ediciones Galgo. Encierro de San Fermín en Santo Domingo (1969). Foto Gomez. Agencia Cifra.

Imagenes del ayer: Pamplona, a vista de pájaro (1921)

Dentro de la sección “Imagenes del ayer” ofreceré en las próximas entradas diferentes vistas aéreas, de diferentes épocas,  que nos permitirán ver la evolución de nuestra ciudad a lo largo del tiempo. La mayoría de las fotos han sido ya publicadas en el blog pero en esta ocasión, describiré con detalle la información gráfica que podemos contemplar. Para percibir con más detalle las fotos recomiendo su visionado en una pantalla grande, de ordenador o de tablet. En esta ocasión analizaré lo que podemos ver en esta foto de 1921, de Ministerio del Aire que me facilitó Javier Azqueta, para seguir en la siguiente entrada con otra foto aérea de 1924, una época, la de los primeros años 20 en la que la ciudad sufriría  importantes modificaciones urbanísticas. En esta foto principal, que ya vimos en la entrada dedicada a la plaza de toros (El año en que Pamplona tuvo dos plazas de toros), datada en el primer semestre de 1921, podemos ver de arriba abajo y de izquierda a derecha de la foto los siguientes aspectos destacables: En el ángulo superior izquierdo, se observan los cuarteles General Moriones y Diego de León, donde hoy estaría el Baluarte y su plaza, más abajo siguiendo la actual calle Estella, el Cuartel de Intendencia y desde el inicio de la actual calle Tudela hasta la avenida San Ignacio el cuartel de Caballería y la Comandancia de Ingenieros, al final de este tramo se encontraba la antigua basílica de San Ignacio, aun no se había construido la nueva que conocemos, ni tampoco se habían construido, por supuesto, por todo lo dicho los  actuales edificios de la calle Estella. En la plaza del Vinculo teníamos, mirando hacia Sarasate, a la izquierda, el caserón de la nueva Alhóndiga Municipal, sede de la Escuela de Artes y Oficios y de la Academia de Música, enfrente el edificio de la Casa de Baños y a la derecha un edificio de viviendas que sería derribado para construir el que existe actualmente en la plaza (donde estaba el antiguo Koppo). Todavía estaba sin construir el nuevo edificio de Correos (se inauguraría en 1925), pero ya se había derribado el edificio del Vinculo, pues parece vislumbrarse un hueco entre la Casa de Baños y el viejo Caserón de la Casa de Misericordia. Siguiendo por esta acera del Paseo de Sarasate, tras el Caserón de la antigua casa de Misericordia,  estaba la primera Casa de Socorro de la ciudad, en la antigua casa de los Pastores, antes de su traslado a la calle Alhóndiga en 1930, el colegio de los Escolapios y la primera sede del Banco de España,  antes de construir su nuevo edificio en 1927 (donde antes estuviera la primera Alhóndiga municipal hasta 1891)

Desde lo que luego sería la avenida San Ignacio hacia abajo podemos destacar los siguientes elementos. Todavía no se había construido nada o casi nada en el Ensanche, se estaban poniendo los cimientos del edificio que se construiría junto al Olimpia, el chalet de Martinicorena, en la calle Arrieta,  sería la primera nueva construcción del nuevo ensanche, en 1922; la Casa Doria, en la confluencia de Carlos III con Cortes de Navarra sería otra de las primeras construcciones, en 1923. No existía la avenida de Carlos III, ni el actual Teatro Gayarre. En su lugar, ocupando parte de la futura nueva avenida y del futuro nuevo teatro estaba la primera plaza de toros de Pamplona. El Teatro Gayarre, inicialmente llamado Teatro Principal, cerraba la plaza del Castillo, por donde hoy se abre a Carlos III. Aun se pueden observar con cierta nitidez en esta fotografía principal los restos de la muralla sur de la ciudad. Las murallas del frente sur se habían derribado entre 1915 y 1921. Este frente de muralla iba desde la Ciudadela, por la calle García Ximenez, atravesaba toda la avenida de Roncesvalles hasta llegar a la zona de Juan de Labrit. Podemos descubrir  en la foto restos del baluarte de la Reina, (antes llamado de Tejería), en la parte inferior de la foto así como restos del desmonte de terreno al derribar la muralla de la zona de Tejería. Hoy en día se puede ver en ese lugar un murete de piedra, al pie de la barandilla que hay en la Cuesta de Labrit, resto de aquella primitiva muralla.  Cerca del Baluarte de la Reina estaba el Portal de Tejería, a la altura del actual paso de peatones de Estafeta al Callejón de la plaza. Fue derruido en 1915, (lo vemos aun intacto en una de las fotos de la derecha de este párrafo) y los escudos de armas se pueden contemplar en el arco de la puerta de entrada a la Ciudadela. El otro baluarte de esta zona era el de San Nicolás. Su portal de entrada, reformado en 1906-7, estaba a la altura del edificio del antiguo cine Carlos III, desapareciendo tanto el portal como las murallas colindantes en 1921. Su frontis se trasladaría  en 1929 a los jardines de la Taconera. Si nos fijamos en la foto principal de la entrada, poco tienen que ver la actual fachada oeste de Diputación, donde estaba el edificio del antiguo Archivo, con la que se observa en la foto y lo mismo pasa  con las casas que estaban en la zona que hoy estaría entre Duque de Ahumada y Espoz y Mina, así como casi todo el frontal de las casas situadas cerca de la muralla de Tejería, con el gran edificio del Seminario Episcopal, descollando en el angulo inferior derecho de la foto. El edificio situado al final de la Estafeta, en su confluencia con Juan de Labrit tampoco es el mismo que podemos observar hoy en día aunque nos sirve como elemento de referencia en varias de las fotografías, tanto de la grande como de las pequeñas. Para ilustrar algunos de los cambios aquí comentados he acompañado este último párrafo con tres fotografías extraídas de los libros de J.J Arazuri. Pamplona, calles y barrios. De izquierda a derecha, derribo de las murallas en lo que hoy sería cruce de calle Tudela y Garcia Ximenez (terminado en 1921), del portal de Tejería poco antes de su desaparición (1915) y del inicio del derribo de las murallas de Tejería (julio 1918).

Fotos referenciadas en el texto de la entrada.

Comercios del Viejo Pamplona: el Paseo de Valencia (1908-1953)

Y saliendo de la calle Comedias, entonces, a primeros de siglo, llamada Dos de Febrero, desembocábamos en 1903 en el llamado Bulevard de Sarasate, llamado popularmente por los pamploneses durante buena parte del pasado siglo, también, como Paseo de Valencia. Hoy un buen número de los viejos edificios de su parte más antigua, la lindante con el Casco, han sido derribados y sustituidos por otros y por lo tanto, de buena parte de aquellos viejos locales, nada queda. A la vuelta de Comedias, donde hoy se encuentran las tiendas de Kikos y Zucitola estaba la tienda de alimentación de Román Oteiza, que vemos en la fotografía que encabeza la entrada. Fabricaba y vendía pastas alimenticias,  pastas para sopa y también cafés tostados al por mayor y al por menor, velas de cera y un largo etcétera, convirtiéndose en los años siguientes ya como Oteiza e Iribas en una tienda de coloniales al por mayor y al por menor. Ocupaba los números 2 y 4 del Paseo; Contaba, además, con otra tienda en el nº 60 de la calle Jarauta. Después de la guerra Oteiza se trasladaría, como tantos otros comerciantes del Casco, al Nuevo Ensanche, aunque en esta época hubo de todo, comerciantes que mantuvieron la tienda en el Casco y abrieron un segundo punto de venta y comerciantes que trasladaron su actividad a las calles de esta expansión urbanística de la ciudad. En los años 40-50, en esa esquina de Sarasate con Comedias teníamos la zapatería de calzado fino de Justo Azcona y donde estaba Oteiza e Iribas encontrábamos la tienda de alimentación de Sandalio Urrutia. Junto a ellas podíamos hallar las pastelerías-confiterías de María Trasobares y la de Jose María Vilar así como la agencia de viajes Vincit. Zucitola permanece en este lugar, al menos, desde 1936. A continuación, también en el nº 4, en la segunda década del siglo XX hallábamos la centenaria armería Casa Puntos, fundada por Juan Martinez de Goñi, que también vemos en una de las fotografías que encabezan la entrada. Se especializaría en artículos de caza y pesca aunque también vendía artículos de viaje. En los años 50 la veríamos en el nº 10 del paseo y posteriormente en la calle Lindachiquia. También en esta zona había una tienda de venta de material de electricidad, la de Rafael Rodríguez y Compañía aunque posteriormente en los años 30  había allí una administración de lotería, la de Joaquín Solorzano. En 1939, Nicanor Mendiluce inauguraba la Heladería Nalia aunque desde el primer momento el negocio lo gestionaría el maestro heladero y turronero José Serrano, al que seguirían luego su hijo Vicente y actualmente, desde hace unos pocos años su nieto, la tercera generación, también llamado Vicente.

Posteriormente, en el nº 6,  tenía su local un marmolista, Ramón Carmona, donde posteriormente, en 1919  se instalaría la sede del Banco Hispano Americano, que desde los años 30 conoceríamos en el otro lado del Paseo, en el nº 3. Tras la guerra y hasta el año 2000 en ese lugar se ubicaría el conocido restaurante Las Pocholas de las hermanas Guerendiain, algunas de las cuales vemos en su cocina, en la fotografía adjunta.  A continuación, en el nº 8, estaba la papelería, que vendía, también objetos de escritorio, de Venancia Ciaurriz. Hoy en día, a Kikos y Zucitola habría que sumar en este largo tramo, donde hemos señalado los negocios indicados y por este orden  la yogurtería Baobab, la heladería Nalia, la tienda de ropa infantil Nanas y la chocolatería Valor. Posteriormente donde hoy hay un local vacío, desde tiempos inmemoriales y luego una tienda o almacén de antiguedades no tengo constancia de actividad alguna, en el período analizado lo cual no quiere decir que no la hubiera en algún momento a lo largo de la historia. En el nº 14 donde hoy existe una agencia de viajes The Travel Band y en tiempos  creo que estuvo Viajes Iberia, en los inicios del siglo XX había una tienda que vendía vino por decalitros, la de los hermanos Catalá, de corta duración ya que en los años 20, en su lugar encontramos la imprenta y papelería de Generoso Huarte. En los años 50 en el 1º piso había una peluquería, la de Miguel Gabari y Juana Lucia que atendía tanto a  señoras como a caballeros, imagino que  separados pues no habían llegado todavía a nuestra ciudad las peluquerías unisex; había otra peluquería al final del paseo, en el nº 34, regentada por Julio Martínez. Tras la guerra, en el nº 16, donde hoy está el establecimiento “Zapatos a lo bestia” estaba la droguería al por mayor Centro Farmacéutico Vizcaino, que también eran almacenistas de productos farmacéuticos. Donde hoy está el Bankinter, me dice mi hermano que había una heladería y en efecto, rebuscando en mis archivos descubro que en esta zona desde los años 40-50, al menos, estaba la heladería La Vital.

Tras la heladería y el kiosko de chucherías, situado a la entrada del llamado Rincón de San Nicolás venía la casa parroquial e iglesia de San Nicolás y pasada ésta, la llamada Casa Navasal derribada por desgracia a finales de los 60, -no hay más que ver el hermoso edificio que había y el engendro arquitectónico que lo sustituyó posteriormente, donde hoy esta la óptica de Javier Alforja-. La afamada casa, Sucesores de Navasal vendía tejidos al por mayor y al por menor además de ser una sastrería con venta de género. Junto a Navasal, en los años 30, estaba el estanco de Modesto Toledo y donde hoy se encuentra el restaurante Ñam, en el nº 24, estuvo la pastelería de Pedro Hernaiz  y en el nº 26, la tienda de máquinas de coser Singer, -yo la he llegado a conocer en esa ubicación hasta finales del pasado siglo-, si bien no en el nº 26 sino en el nº 28. Por aquí cerca, en el nº 26 estuvo también hace unos años una tienda de Beunza Luz. También en el 26 estaba la fábrica de vino de Agapito Peralta y  la tienda de Arizti Yaben. Como Guibert,  Arizti Yaben era una fumistería, osea vendía cocinas y estufas, chimeneas, balanzas, basculas, pero era además una ferretería y un almacén de hierros. Estuvo radicada en este lugar al menos, desde comienzos del siglo, sino antes, y hasta los años 30.   En esos años aparece también en este lugar, en el nº 26 la mercería, paquetería y quincallería de Pio Espluga, luego Sucesores de Pio Espluga,  que hemos conocido anteriormente, a principios de siglo, en la calle  Zapatería. Más tarde el negocio  se trasladaría cerca,  al nº 30. En este nº y lugar, tenía su sede y estación desde 1911,  la sociedad El Irati, tal y como vemos en la foto adjunta a este párrafo. De las principales sociedades industriales navarras de la primera mitad del siglo hablaré en otra ocasión. En estos locales donde hoy está la tienda Partyland o un nuevo edificio recién terminado hace escasas fechas estaba, no hace mucho, la cafetería Spada y anteriormente estuvo Radio Frías que, antes de recalar en el bulevard, estuvo en el nº 33 de la calle San Nicolás, además de, en el primer piso, la copistería Politécnica. ¡Cuantas copias habremos hecho tanto en esta copistería como en el de Copia de la plaza del castillo, eso sí,  hace ya un porrón de años! 


Ya casi en el ultimo tramo de este lado del Paseo, el comercial, el otro nunca lo fue teníamos, a primeros de siglo, la colandería de Angeles y Mercedes Tuero, en el nº 32. En ese mismo lugar, en los años 30, se instalaría la farmacia de Joaquín Arteaga, la delegación de la Unión y El Fénix Español  y tras la guerra, a estos locales,  donde ahora están Inmobiliaria San Fermín y una tienda de ropa de bebe se habían trasladado Arizti Yaben, con el nombre de Vda de Arizti Yaben e hijos, la droguería y perfumería de Ciriaco Ibañez y Javier Mena, el fotógrafo. A continuación, desde los años 40 y hasta finales del siglo, estuvo la famosa Heladería Italiana, sus propietarios eran italianos de verdad, su dueño se llamaba Eugenio Bez Dal Molin. Más adelante, en 1905, estaba la carnicería de Diego Mina, fundada por éste en 1864, luego Vda de Mina que fabricaba embutidos (chorizo, jamón, tocino, etc), la fabrica se trasladaría luego a Huarte; Aquí, en los años 40, se instalaría Victoriano Arburua aunque con un negocio de venta de periódicos y revistas, si bien en los años 70 creo haber visto una fotografía en la que aparecía como Papelería Blasco y vendía también productos de filatelia.  A continuación, en los años 20, se instaló, donde luego estaría Confecciones Chile, Joaquín Martínez, como sastrería con surtido de géneros que se mantuvo en el lugar al menos hasta los años 50 y junto a él, el almacén de muebles de Arrieta y compañía.

Ya en el último tramo del Paseo estaba, hasta 1971, la Casa Alzugaray, derribada para construir el actual edificio del Banco Atlántico (hoy Banco Sabadell). En los bajos de este edificio, que fue sede durante un tiempo del gobierno civil, encontrábamos, en los años 30, las oficinas de Múgica y Arellano y la sede social de la fábrica de harinas de Vda de Alzugaray, que daba nombre a la casa. En el otro lado del paseo, tal y como he comentado en otras entradas del blog teníamos y tenemos varias entidades bancarias y otros edificios oficiales o institucionales. En los últimos años las entidades bancarias también invadieron el lado más cercano al casco. Donde estuvo la antigua Alhóndiga Municipal se instalaría luego  el Banco de España, donde estuvo la Fonda de Otermin, el caserón de la Meca y luego los Escolapios, se construiría el nuevo edificio de Caja Municipal y del Banco Hispano Americano,  donde estuvo la panadería municipal del Vinculo, se erigiría el nuevo edificio de Correos, acabando ese tramo con la antigua Casa de Baños. De negocios en planta baja tan solo caben destacar en los años 30, un negocio de coches de alquiler a nombre de Sucesores de Maisonnave, en el nº 13, la imprenta de García Enciso y Cafés Maya, en el nº 15; y en los años 40-50, en el nº 7, la mercería de Gloria Burgos y las máquinas de coser Alfa y hasta hace algunas décadas en el nº 11 el negocio de venta y reparación de máquinas de escribir de Julián Echevarría.

Fotos por orden de aparición: Casa Puntos (Años 20). Luis Rouzaut del libro “Luis Rouzaut, óptico de profesión y cronista de la vida navarra a principios del siglo XX”. Ultramarinos de Ramón Oteiza (Años 10). Cocina del restaurante Las Pocholas. (Años 40-50). Archivo familiar familia Guerendiain. Casa Navasal.  (1967). AMP. Estación del Irati. (Años 20). A. de León. Casa Alzugaray (1965). Javier Gallo.