Sobre las fiestas de San Fermín Chiquito y otros eventos festivos (1947-1967)

Si en una entrada anterior hablaba de las fiestas de San Fermín en los años de la postguerra, me voy a detener en esta ocasión en la celebración de las fiestas de San Fermín Chiquito, el 25 de septiembre. Para empezar conviene aclarar que San Fermín es el patrón de la diócesis de Pamplona y copatrón de Navarra junto a San Francisco Javier pero no lo es de la ciudad, patronato que recae en San Saturnino. La del 25 de septiembre es una de las tres fechas dedicadas en el calendario litúrgico local  a San Fermín, junto al 7 de julio y un domingo variable de enero en que se celebra la función de las Reliquias del Santo.  Por aclarar más aspectos relacionados con San Fermín: hasta el año 1590, las fiestas grandes de San Fermín tenían lugar el 10 de octubre, fecha en que se conmemoraba  la entrada del Santo en su sede de Amiens, hasta que un buen día el obispo de la Diócesis, Bernardo Rojas Sandoval, a instancia del Ayuntamiento, acordó trasladar las celebraciones a unas fechas climatológicamente más propicias aprovechando la coincidencia con la feria franca que se celebraba a finales de junio en Pamplona desde 1381,   y desde entonces, desde 1591, las fiestas vienen celebrándose en torno al día 7 de julio. El 25 de septiembre es, en cambio,  la fecha en la que se conmemora el Martirio, por decapitación,  de San Fermín, en Amiens, en el año 303, sin embargo la celebración de las fiestas de San Fermín Chiquito se trasladan normalmente al  fin de semana más próximo a esa fecha para facilitar la participación de la gente.

Se tienen noticias de que, ya en el siglo XVI, existía una basílica dedicada a San Fermín en la calle Aldapa, donde se cree, según la tradición, que estaba la casa de Firmus, padre de San Fermín. El templo que es el más antiguo y el único erigido en su honor, en Navarra, tiene no obstante reminiscencias románicas con sus tres puertas, sus serie de ventanales y sus modillones. En cierto tiempo lo ocuparon tres monjas mercedarias y en ese edificio se alojaron también los Trinitarios, cuando en 1608, vinieron a Pamplona para hacer una fundación. En el año 1883 se entregó este histórico templo, con el edificio contiguo, a los Padres Misioneros del Corazón de María para que atendieran su culto. Lo restauraron pues estaba casi en ruinas y emplearon en las obras casi 50.000 pesetas. En 1941 llegaron a Pamplona las últimas reliquias del santo mártir y dichas reliquias se guardan en una arqueta gótica dentro de la citada basílica.

Como quiera que a finales del siglo XVIII abundaba la celebración de las fiestas de los barrios, -eran considerados barrios muchas calles del Casco Antiguo y algún núcleo de población  extramuros-,  que  llegaban  a más de 20, el Ayuntamiento tuvo a bien regular su celebración mediante una  autorización previa. Ya en el siglo XVI  se habían publicado  las Ordenanzas de la ciudad y sus diferentes oficios en el que se hacían las siguientes consideraciones sobre los bailes y danzas: “teniendo en cuenta que en los bailes y danzas de los mozos y mozas de servicio se hacen con mucha descompostura y señales deshonestas como son abrazarse las manos con las mozas con ademanes de besarse y otras cosas de atrevimiento se ordenaba que los bailes debían de terminar cuatro horas antes de la cena y que de ninguna manera se practicasen en los zaguanes y entradas de casas aunque lloviera y advertían al juglar que apenas observase alguna deshonestidad dejase de tañer la música”. Las más animadas  mecetas o fiestas de los barrios eran las que celebraban los mozos de la Rochapea y San Juan.

Durante siglos la conmemoración del Martirio tuvo un gran seguimiento en la ciudad, de hecho es la más castiza y antigua festividad dedicada al santo moreno, y se celebró al menos hasta 1836, año en que los concejales dejaron oficialmente de participar en el acto (bueno volvieron a hacerlo en 1839, pero solo ese año). Poco a poco se fue olvidando la fecha del 25 de septiembre, de modo que  a principios del siglo XX las celebraciones tenían fundamentalmente un carácter religioso y consistían básicamente en funciones solemnes que se celebraban  en la basílica de San Fermín de Aldapa,   complementadas con algún festejo organizado por el Ayuntamiento, al estilo de las fiestas chiquitas que organizaban otros barrios del Casco y de la ciudad, que fueron creciendo en variedad con música, danza, toros, cohetes y comidas populares. En los años 20 las fiestas volvieron a decaer y se suspendieron durante 24 años, desde 1923 a 1947. En 1944, dice José María Pérez Salazar que se organizaron en la ciudad, con motivo de la conmemoración de San Fermín de Aldapa, tres corridas con sus correspondientes encierros, de las cuales tuvieron que suspenderse dos de ellas por intensas lluvias. Pero es en 1947 cuando de verdad se volvieron a recuperar las fiestas, tuvieron mucho que ver en ese propósito personajes del barrio como Castejón, Aristu o Pio Jimenez.  Resumo el programa de fiestas de los sanfermines chiquitos de 1948 que supusieron una nueva etapa en la recuperación de las fiestas de San Fermín Chiquito.

En 1948, las fiestas comenzaron el día 24, a las 12 del mediodía, con volteo de campanas y cohetes, y salida de Gigantes y Cabezudos. A las 7 de la tarde se celebraron las solemnes vísperas en la capilla de San Fermín de los Padres Corazonistas, que se vestían de gala, y a continuación se realizó la Novena (el novenario comenzaba una semana antes), mientras que  una charanga recorría las calles del barrio con alegres pasacalles. A las  10 de la noche, en la plazoleta de la Cuesta del Palacio, hubo música de baile y verbena. Al día siguiente a las 10 de la mañana salieron unos originales Gigantes y Cabezudos de su Palacio de la calle del Carmen, como aquellos antiguos Gigantes del Churrero, con sus originales collares de huevos  cocidos colgando, amen de otras extraordinarias delicias gastronómicas, (posteriormente saldrían los de Tafalla), por la tarde la charanga, en el local del Bullicio Pamplonés se entregaron los premios del Campeonato Navarro de Natación y terminó la jornada nuevamente con música de baile y verbena. El día 26, domingo, a las 10.30 se celebró por primera vez la procesión con la efigie del Santo que recorrió las calles Mañueta, Curia, Navarrería, Carmen y Dos de Mayo hasta la Basílica de San Fermín de Aldapa. La procesión  no tuvo demasiado éxito ya que en 1949 ya no salió. A continuación se ofició una misa solemne con la participación de una masa coral en la que destacó, este año, el tenor Julián Olaz y a las 13.30 se celebró una carrera pedestre infantil. Por la tarde  se anunciaba una gira a la arboleda del Portal de Francia actuando la charanga de 4 a 7, tocando luego pasacalles por el barrio hasta la Cuesta del Palacio donde seguiría hasta las 9 de la noche con música de baile. A las 10 se quemó un toro de fuego que salió de la plaza de San José por Navarrería, Carmen para terminar en Mercaderes, frente al Restaurante Blanca de Navarra. Luego, de nuevo música de baile. Durante estos tres días y hasta el día 30 de septiembre se instaló en la plazuela de la Cuesta del Palacio un carrusel infantil. También y además de la charanga amenizaban los festejos por la calle gaiteros y txistularis. Hablando del Bullicio, en 1948, esta sociedad anunció con motivo de las fiestas de San Fermín de Aldapa la celebración de sesiones de baile, de 11 a 2,30 de la madrugada, el día 25, de 6 a 10 y de 11 a 2,30 el día 26 y de 8 a 11.30 el día 27 de septiembre.

Damos un salto de una docena de años y revisamos el programa de fiestas del año 1961. Este año las fiestas se extendieron desde el sábado 23 al martes, 26 de septiembre. El chupinazo, desde la plazuela de los Padres Corazonistas, abrió la fiestas junto a un repique general de campanas. A las 7 de la tarde se celebraron las solemnes vísperas en la basílica de San Fermín de Aldapa. A las 8.30 recorrió las calles del barrio la comparsa de Gigantes y Cabezudos y la agrupación vasco-navarra de txistularis y de 10.30 a 1,30 hubo una gran verbena popular en la plaza de Santa Cecilia así como una actuación de la Rondalla de los Amigos del Arte. El día 24 hubo dianas a las 8 de la mañana, misa solemne a las 10, luego salió la comparsa de gigantes y cabezudos, se celebró la gran prueba atlética que organizaba  el C.D Aldapa desde el año 1950 y reparto de premios, juegos infantiles con premios (de carreras de sacos, rotura de pucheros, carreras de cintas en bicicleta, etc), festival folklórico organizado por la Real Sociedad de Amigos del País, txistularis, bailes regionales y verbena popular, como el día anterior, en la plazuela de Santa Cecilia. El C.D Aldapa se había encargado de organizar las fiestas desde el año 1956 en colaboración con algunos vecinos del barrio, como los antes mencionados. El día 25 se celebró la Fiesta de la Poesía 1961 y hubo comparsa de gigantes y cabezudos, toro de fuego y verbena para acabar el 26 con una misa y responso en sufragio de los difuntos del barrio. En 1962 hubo pregón el día 23 a las 11 de la noche por las emisoras locales y a las actividades anteriores se añadió un concurso de chocolatada y la participación del cuadro de danzaris del Muthiko. En  1963 las fiestas se extendieron del 27 al 29 de septiembre, con misa cantada el 25 y pregón anunciado por las emisoras locales el 26. A las actividades típicas de años anteriores (dianas, comparsa, verbenas, misa, prueba atlética, juegos infantiles, chocolatada, danzas,  toro de fuego, etc.)  habría que añadir una  competición de carreras sobre patines. En 1964  tuvo especial importancia en el programa un destacado espectáculo pirotécnico con bombas y cohetes en la explanada del Redín, el día 27 y estuvo presente el gargantúa de Bilbao. En los años siguientes se continuó con un programa de actividades similar.

En 1967 se anunciaba, en el programa de fiestas, que el día 16 de septiembre recorrerían las calles del barrio los componentes de la sociedad Euzko Basterra con los txistularis y vestidos a la usanza del País para hacer una colecta, hubo también novenario, del 17 al 25 de septiembre, y pregón por las radios locales el día 22. El día 23, a las 12, se lanzó el tradicional chupinazo y hubo repique de campanas y a la misma hora recorrido por las calles de una banda militar así como de un grupo de txistularis. A las 8 de la tarde desfile de cabalgata con txistularis, grupo de danzas, gigantes y cabezudos, acordeonistas por las calles del barrio hasta la basílica de San Fermín de Aldapa donde se celebró una para-liturgia. Tras el acto religioso los danzaris y un doble cuarteto vocal actuaron en la plaza de San José, para acabar la jornada con la tradicional verbena en la plaza de Santa Cecilia. En el día grande hubo dianas, misa cantada por el doble cuarteto vocal con ofrenda al santo a cargo de  la sociedad Euzko Basterra, gigantes y cabezudos, campeonato de sokatira y juegos populares en la plazuela de San José, por la tarde, a las 5, juegos infantiles y bailables regionales y de 7 a 10, música popular por una banda militar en la plaza de los Corazonistas, además de la tradicional verbena. Euzko Basterra era una asociación nacida del seno de la Real Sociedad de Amigos del País y se fundó a principios de esta década, como veremos, próximamente, en alguna  entrada de este blog.

En el año 1976 se hizo cargó de la organización de las fiestas de San Fermín de Aldapa   la comisión de fiestas de la Navarrería que recuperó nuevamente los festejos y paseó de nuevo al santo por las calles del barrio. Hubo además un gran alarde de txistularis txikis. Actualmente el comienzo de las fiestas tiene lugar el viernes con el lanzamiento del txupinazo. Previamente se ha  elegido al alcalde txiki que preside los actos festivos. Se mantienen actos tradicionales como el chupinazo, la procesión, el toro de fuego, las dianas, las verbenas,  charangas, danzas, etc. El Cross de los Carrozas es una de las actividades más veteranas:  va a cumplir 37 años. Su 1ª edición se celebró en 1980. También se hacen concursos de calderetes, chistorradas y chocolatadas, cenas y comidas populares, actuaciones de dantzaris,  desfile de los gigantes y kilikis del barrio, exhibiciones de deporte rural, campeonatos de mus y de pelota, encierros txikis y otras actividades infantiles, feria de artesanía y numerosos conciertos, etc. Entre todo este montón de actos la procesión que se celebra el domingo en honor de San Fermín de Aldapa es uno de los actos centrales de las fiestas y uno de los más multitudinarios. La comitiva suele estar acompañada por la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de la ciudad, la banda municipal (La Pamplonesa) y el grupo de danzas municipal Duguna. Entre el año 2008 y el año 2014 existió un programa de actos festivos que organizaba la Comisión de Fiestas del Casco Viejo y, otro, que promovía el Ayuntamiento de Pamplona. Ya no se celebran ni encierros en septiembre ni corridas, pero sí hubo un intento con cinco encierros en 1991 (día 22 de septiembre), 1992 (19 y 20 de septiembre) y 1993 (25 y 26 de septiembre).

Las fiestas de San Fermin Txikito más recordadas fueron, no obstante, las de 1978, cuando se trasladaron a septiembre los encierros y corridas que habían quedado en Pamplona, tras la suspensión de la fiesta en julio. Ese año, después de varias reuniones de las peñas con el Ayuntamiento y la Casa de Misericordia, Pamplona recuperó parte de los sanfermines perdidos en julio los días 23, 24 y 25 de este mes, fechas que fueron declaradas por el Ayuntamiento de Pamplona, ese año, como fiestas menores. La Casa de Misericordia se comprometió a organizar las tres corridas, con sus correspondientes encierros, a pesar de que no se cumplieron las condiciones económicas que había impuesto en un principio. La Casa de Misericordia había pedido que le entregarán 13 millones de pesetas, con los que se comprometía a organizar el apartado taurino de las fiestas. A pesar de que con la venta de abonos sólo se obtuvieron poco más de  de 6 millones de pesetas el Ayuntamiento de Pamplona se comprometió  a avalar otros cuatro millones para que las fiestas se celebrasen con encierros. Por su parte las peñas llevaron a cabo una intensa campaña de venta de abonos para las corridas, apoyada por un cartel con el siguiente lema: San Fermín txikito, si tú quieres. Igualmente, el Ayuntamiento de Pamplona recuperó parte de los espectáculos populares que estaban previstos para los sanfermines de julio y que se tuvieron que suspender como consecuencia de los sucesos acaecidos el día 8. Se  confeccionó  un programa de fiestas para los días 23, 24 y 25 de este mes, similar al de los sanfermines de otros años, con un montón de actividades: verbenas, encierros, corridas, barracas, etc. Muchos recordamos aquellas fiestas como unos sanfermines grandes pero para los de casa, sin el agobio y los problemas derivados de la masificación que sigue atenazando nuestras fiestas mayores.

En 1966 y a semejanza del barrio de la Navarrería, en el burgo de San Cernin celebraron unos festejos en honor a San Saturnino, promovidos por la Sociedad Cultural Deportivo Recreativa Anaitasuna que a la sazón tenía su sede en el 1º piso del nº 35 de la calle Mayor. Lo hicieron con la colaboración de todas las sociedades y grupos deportivos del barrio: Napardi, Los Amigos del arte, Auroros, peñas como los Irunshemes, La Saeta, clubs deportivos como Aldapa, Venecia,  C.D Iruña, Judo Club de Pamplona, Federación Navarra de Pelota, el Centro Mariano, etc. Se celebraron entre el 26 y el 29 de noviembre. El cohete anunciador de las fiestas se disparó desde el balcón de la emisora Radio Popular situada en el convento de los Dominicos, seguido de repique de campanas de la Iglesia de San Saturnino y los conventos del barrio. Luego txistularis y acordeonistas recorrieron las calles. Por la tarde hubo visita a la guarderia infantil del barrio, música regional en la plaza de Santa Ana, el primer trofeo de Judo en el pabellón deportivo (¿Anaitasuna?) y de 22.30 a 1 horas, música bailable en la plaza de Santa Ana. Al día siguiente dianas con txistularis, visitas a los enfermos del barrio y Hospital Militar, exhibición motorista y exhibición de danzas en la plaza del Mercado, juegos infantiles en la plaza de Santa Ana, festival deportivo-folklórico en la plaza del Mercado y música bailable de 19 a 21.30 y de 23 a 1.00 horas, el lunes, 28 primer trofeo de Natación, música regional y bailable así como rondalla, por las calles, a cargo de Los Amigos del Arte. Y por último el día grande, el día 29, auroras, dianas, misa, partidos de pelota en el Labrit, procesión y misa solemne con la asistencia de las autoridades, exhibición del aizkolari Patxi Astibia y cuadro de danzas, almuerzo, festival deportivo-folklórico, música bailable y a las 22.00 retreta floreada por la banda militar del Regimiento de Infanterial en la plaza Consistorial, toro de fuego y música bailable. Además hubo baile de sociedad en la Asociación Los Amigos del Arte, los días 27 y 29  a las 7.30 y funciones cinematográficas en el Salón del Centro Mariano. Al año siguiente, en el programa de fiestas de 1967, el párroco de San Cernin criticaba la escasa participación de la juventud en los actos religiosos y la  excesiva prolongación de los bailables, concretamente hasta la una de la madrugada. El programa fue similar al del año anterior. El día grande tuvo como novedad una exhibición de lucha por los famosos carneros de Leiza. El resto de actividades fueron muy parecidas.

Fotos por orden de aparición (sin contar los programas festivos): Foto nº 1: Procesión de San Fermín Chiquito a su paso por la calle Mañueta (1948), Julio Cia. AMP;  Foto nº 2: Mercado de Santo Domingo. (1924). Foto postal de A. de León. Foto nº 3: Panorámica de la Cuesta del Palacio, Plazuela de los Padres Corazonistas, Capitanía General. Foto postal Vda de Rubio (Años 20-30). Foto nº 4: Portal de Francia. Años 20-30. Postal de Librería Aramburu.  Foto nº 5: Calle Navarrería. (1945). L. Roisin.  Foto nº 6: Plazuela de Santa Cecilia. Años 60-70. Ediciones Iruña. Foto nº 7: Ronda Obispo Barbazan. Finales de los años 50. Ediciones Garcia Garrabella. Foto nº 8: calle Blanca de Navarra, en su tramo final. Años 20-30. L. Roisin.  Foto nº 9: Casa de la Maternidad, tras su traslado al Hospital Provincial. (1935). Julio Cia. Foto nº 10: Fuente de Santa Cecilia antes de su traslado a la actual plaza (1903). Aquilino García Dean. Foto nº 11: Entrada principal del Palacio de Capitanía. (1933). Foto nº 12: Abside de la Catedral y Ronda del Obispo Barbazan. Años 30. L. Roisin

     

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