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Crónica gráfica del Viejo Pamplona a través de las pancartas de las peñas (1940-1958)

Como decía en la última entrada del blog las pancartas de las peñas pueden constituir una pequeña crónica gráfica, en clave de humor, de la Pamplona de la postguerra, el franquismo y la transición. En este primer post revisaré que tipo de hechos trataban las pancartas de las peñas entre 1948 y 1958. Pero antes daré unas breves pinceladas de lo que podía verse en estas telas sanfermineras, en la época de la postguerra. Lejos de la feroz crítica de los años de la democracia, las primeras pancartas de las peñas, las que se realizaban en los  años 30 y 40, eran bastante blancas, en realidad no dejaban de ser un simpático saludo de los mozos a los forasteros, con el encierro de los toros y el mozo pamplonica con la bota de vino como principal reclamo y protagonista. En algunas pancartas se criticaba abiertamente el gamberrismo de algún pata agarrando del rabo  al toro (en la de “La Unica” de  1940);  aparecían, asimismo, en varias pancartas algunos fotógrafos con sus viejos cachivaches,  aquellas cámaras de fuelle sobre trípode, o camarógrafos,  con sus cámaras de cine inmortalizando el encierro,  alertando sobre  uno de los grandes riesgos  con el que nos encontraríamos  claramente  años más tarde: la excesiva difusión de este acto puede llegar a ser contraproducente ya que hay mucha   gente que corre por aparecer en la foto, más por afán de protagonismo y de quedar inmortalizado para la posteridad que por  sentir la llamada de una hermosa tradición. Buena parte de las pancartas las comenzaba a hacer Balda, ya por estos años, y las seguiría pintando hasta bien entrada la transición democrática. En alguna de sus pancartas vemos algunos mozos beodos agarrándose a una monumental botella (Oberena 1943) mientras huyen de los toros o huyendo de una vaca escondiéndose en un barril de vino (Iruñako 43). Toros y personajes del mundo del toreo aparecían caricaturizados en las pancartas del Muthiko y Oberena, en 1945, obra esta última de Nicolás Ardanaz. En 1947, un mozo acompañaba a una vaca cantando aquello de “tengo una vaca lechera y una hermosa filosera. Yo temo tanto a los toros como a una vaca cualquiera” (La Jarana 1947), mientras Oberena hablaba de “intento y descamello” jugando con el doble sentido y aludiendo, imagino, al mal papel de algunos diestros o tal vez al fatal  destino de los caballos de la lidia, la verdad, no lo se.

En 1948, El Bullicio  hacía referencia a una cuestión municipal o local, la ronda volante; unos mozos corrían valientemente ante los agentes en bicicleta que componían la brigada “anti vicio”, mientras a otro mozo se le escapa o  deja escapar, a propósito,  de su bota un buen chorrete de vino mientras el  texto del cartel  rezaba así:  “Pamplonés, los de la ronda volante llevan todo por delante”. Ese año, la pancarta de Iruñako estaba protagonizada por su famoso caldico, que preparaban en su sede social de la calle San Gregorio, y una espectacular Gilda. Los mozos confraternizaban amigablemente con los toros, compartiendo el caldico o utilizándoles de montura como si de un  ordinario jumento se tratase. En la pancarta de La Unica se criticaba la reventa de las entradas de los toros, con los precios literalmente por las nubes, mientras un picador clavaba literalmente al suelo con la puya al pobre astado.  En 1949, un mozo tocado con una boina roja (¿sería carlista?) avisaba a una mujer que corría perseguida por un singular zezenzusko o zezenzuska (rotulado con un inentendible para hoy en día expresión de “autentica de Azcarate”)  tras el que se ocultaban unos mozos,    al grito de “Corre Romualda, que viene la pasma” (Anaitasuna 1949), mientras que el Muthiko Alaiak volvía  a cargar contra los picadores. Estas primeras pancartas eran fundamentalmente gráficas, con escasos textos, seguramente porque poco se podía decir o criticar en aquellos tiempos y en buena medida se ejercía  una cierta  autocensura, dados los tiempos que corrían. Esta tendencia irá cambiando con el paso de los años.

En 1950 La pancarta de La Jarana hacía referencia a los últimos avances en el ferrocarril. Un usuario del tren se refería a los “polvos de talgo”;  mientras volvía a aparecer el tema del bebercio y la cada vez mayor presencia de cámaras en la fiesta.  En la del Anaitasuna un fotógrafo disparaba unas fotos a unos mozos disfrazados, con una cámara fotográfica  de fuelle; uno de ellos  parecía querer torear al toro de fuego con un capote mientras un astado enfurecido miraba las posaderas del despistado fotógrafo. La pancarta un lema muy poco correcto pues  “saludaba a las feas y a las que comían poco”. La pancarta de Oberena tenía abundante texto. Los  textos  se referían al ascenso de Osasuna a 1ª división, al deseo de construir un auditorio en la ciudad y realizaban una dura crítica al estado de la estación de autobuses “mucha kaka y pocas luces”. Un toro aparecía  del bracete con  una moza, ¿vestida de roncalesa? y con la vara de la ciudad en la mano,  sin embargo aun tendría que pasar decenios para ver una concejala en el Ayuntamiento.

La pancarta del Anaitasuna de 1951 hacía referencia al afeitado de los toros, así como lo oyen, un toro  aparece sentado en el sillón del barbero leyendo una publicacion que tiene como título El Ruedo. En la del Bullicio se hacía referencia nuevamente al afeitado de los toros y en la tela aparecía un rótulo de Espumosos Arancha de Bodegas Ibañez. El Irrintzi mezclaba en su cartel el encierro y la prueba motociclista de los sanfermines y la de Iruñako, bajo el lema “El colmo del olmo”  tenía al olmo de la Taconera como protagonista. La actuación fue polémica. Se decía que se trataba de una puñalada en el corazón de la ciudad y así aparecía reflejada en la pancarta así como el hecho de que la leña sirviera para que se calentasen los pobres. El mismo tema lo trataba el Muthiko que presentaba al olmo huyendo del alcalde que le persigue hacha en ristre y a quien le grita “olmícida”. La pancarta de Oberena hacía alusión a las casetas de arbitrios municipales y a un par de motos de aquellos años,  la Soriano de corta vida y la Iruña, fabricada en Pamplona. En la tela de la Jarana otra vez el afeitado de los toros, el torero llamaba la atención al astado gritándole “Chisss, la barbería”. Las firmas comerciales locales debían patrocinar las pancartas porque en esta aparece la siguiente leyenda ” Desde Londres y Bilbao, vienen para San Fermín y se quedan asombrados ante Tejidos Martín”. La pancarta de La Unica aparecía plagada de paraguas y centrándose  en la climatología, hablaba de España como de un país de sol y pantanos.

La peña Anaitasuna criticaba en 1952 el bando de alcaldía de ese año que prohibía circular entrelazados a mozos y mozas. Un mozo arrastraba un toro de ruedas con ánimo de atropellar a la audaz pareja que estaba incumpliendo la citada norma, mientras otro mozo asistía risueño a la escena. El Bullicio  plasmaba en su pancarta la obligación de que las bicicletas llevasen una matricula verde colgada del sillín, algo que parece que no fue muy bien acogido entonces  y el dibujante  encasquetaba graciosamente  la matrícula en el “ipurdi” de la vaca, ante la atenta mirada del municipal. Un paisano huía sobre un pollino mientras decía, “A mi no me la ponen”. La pancarta de Iruñako hablaba de la glosopeda, una enfermedad que afectaba a las pezuñas de los toros, mientras Oberena aludía a un hongo que se presentaba como el remedio para  todo tipo de enfermedades. En la pancarta de La Jarana aparecían juntos varios temas, el hongo, la matrícula de las bicicletas, pero como rasgo diferencial se centraban, además,  en la polémica sobre el cartel de las fiestas de ese año. Un mozo sobre un toro se dirige a un enorme cucurucho de churros  a toda velocidad, y es que como dice toro y montura van con “propulsión  a churro”. Junto a Balda otros habituales de los dibujos de las peñas eran Labayen, Urrutia, etc. Toros y toreros solían ser frecuentes protagonistas de las pancartas como, este año, la del Muthiko.

En 1953, Osasuna bajaba de nuevo a 2ª división y además se producía un incendio que destruía su Tribuna Lateral, que era de madera. La pancarta del Irrintzi trataba de forma monográfica estos temas. Bajo el lema “Osasuna no a una y le queman la tribuna”, un bombero se aprestaba a sofocar el incendio de la tribuna del campo de San Juan mientras un jugador osasunista saltaba por los aires impulsado por un chorro de agua de la manguera y otro jugador pretendía sofocar el incendio del estadio con un fuelle. La Peña Alegría plasmaba las recientes prospecciones petrolíferas en Navarra, concretamente en Marcilla (Marcilla City), con una graciosa referencia al oeste americano, sheriff incluido. El  espatarrado astado murmuraba “Si se esto me marcho a Corea”, aludiendo a la reciente guerra en esa zona de Asia. También hacían referencia a las prospecciones petrolíferas en Navarra las pancartas del Muthiko que compartían protagonismo con la situación del Osasuna  y la del  Anaitasuna que no se olvidaba además  de reirse de la especial valentía de algunos diestros. Merece atención especial la pancarta de Oberena que después de dibujada y pasada la censura oficial fue autocensurada y repitieron la del año anterior. ¿Qué contenía?. Pues nada del otro jueves, unos miembros de la escolta de gala de la policía municipal montados sobre caballitos de madera  decían “o nos dan caballos o nos quitan las espuelas” ante la irritada mirada del primer edil municipal.

En 1954 se instaló la actual fuente luminosa en la plaza Príncipe de Viana. Su coste fue objeto de críticas en varias pancartas como la del Anaitasuna, donde unos mozos llenaban la fuente de vino, mientras un agente municipal haciendo de cicerone señalaba “Voila le fontaine lumineuse”. También se criticaba el gasto  de la fuente  en la pancarta de Alegría de Iruña, “Nos levantan una fuente y así el gasto es permanente”, rezaba el lema de la pancarta mientra un sufrido contribuyente pamplonés montado en un burro acarreaba 2 millones de pesetas, un toro a los pies de la fuente, -“fuente de ingresos” señalaba el dibujante-, llevaba otra saca con medio millón de “cucas” y un mozo pamplonica descargaba un tercer saco lleno de billetes sobre la citada fuente. Sobre una pared de la fuente se indicaba una cifra: 36 millones de pesetas, no se si esta cifra sería cierta, mucho me parece a mí, incluso para aquellos años. En la pancarta de Oberena que tenía por lema ¡A lo loco! se ponía en solfa la fiebre municipal de obras, zanjas y alquitranados que asolaban la ciudad, incluida la mencionada obra de la plaza circular; en la pancarta aparecía una apisonadora, un martillo neumático, mientras un operario armado con un pico miraba a un turista,  con una cámara de fuelle, que sorteaba una enorme zanja; Al fondo una vieja caldera humeante a base de leña exclamaba ¡A mis años, que vere!. “A lo loco, a lo loco”, la canción de aquellos años, aparecía también en la pancarta de La Unica donde unas mulillas arrastraban al torero, en vez de al toro. En la pancarta del Irrintzi un cuenqueño se  confundía de “plaza” e instalaba su género y  bartulos en el coso taurino, mientras un mozo jugaba al mus con un toro y la  cuadrilla taurina se escondía del astado tras el burladero.  Parece ser que las actuales campañas de las asociaciones de comerciantes, con sus premios e incentivos, ya existían en Pamplona en los años 50. Así lo reflejaba la pancarta del Bullicio bajo el lema “el comercio a lo loco”. Premios, sellos y cupones expedidos por “agrupaciones comerciales” o “uniones mercantiles” mientras una sufrida compradora acarreaba un saco de cupones o un charlatán, al estilo de León Salvador, arengaba a un imaginario auditorio.

El ciclismo encontraba acomodo en la pancarta de Alegría de Iruña de 1955. Parece, por la viñeta, que no le debió ir muy bien, ese año, la Vuelta Ciclista  a los españoles, pues un mozo ofrece la bota de vino a un derrengado ciclista hispano sentado en el suelo, mientras un  turista, subido a los lomos de un toro, fotografía a un ciclista vestido con los colores del equipo galo. La pancarta del Irrintzi reflejaba la preocupación del Ayuntamiento por la calidad de la leche que se repartía a domicilio así como por los frecuentes reventones de tuberías en la vía pública. Una barquichuela con la vela indicando que pertenecía al Servicio Municipal de Aguas, ejercía labores de inspección surcando las aguas provocadas por los reventones, mientras un mozo, cargado de lecheras, se aprestaba a llevar la leche recién ordeñada  de la enfurruñada vaca al mencionado inspector. Parece, en realidad, que en más de una ocasión la leche de los cantaros acabó vertida en la vía pública. La mecanización del campo aparecía reflejada en la pancarta de Oberena: unas vacas contemplaban la llegada de un gran tractor y exclamaban “Reclamamos al sindicato”. En la pancarta del Anaitasuna curiosamente observamos a unos mozos bailando otra pancarta (pancarta dentro de pancarta) y donde se aludía nuevamente al manido tema de los toros y toreros. Un torero yacía inconsciente en el suelo mientras un mozo se apresuraba  a reanimarle con un buen trago de la bota de vino.

En 1956, se realizaban obras en el Paseo de Sarasate. Las estatuas del Paseo fueron sometidas a una minuciosa labor de limpieza, “Al Paseo de Valencia lo acikalan con Klemencia” decía la pancarta del Oberena. Un peluquero peinaba la cabellera y barba de una estatua mientras un mozo subido a un pedestal vacío ensuciaba con su bota de vino a la citada estatua  y otro se subía a una de las nuevas farolas del Paseo perseguido por una simpática vaca. La carestía de la vida preocupaba especialmente este año: “Todo sube” los impuestos, la contribución, el fútbol, la carne de vacuno. Así lo reflejaba la pancarta de Alegría de Iruña, con un jugador de Osasuna subido a un pedestal de las estatuas del Paseo, donde  un cartel  indicaba “general: 30 pts”, un funcionario de Arbitrios aparecía  subido a otro pedestal bajo el que se amontonaban sacas de dinero, con la recaudación de los impuestos y la contribución,  y  una vaca aparecía también subida a un tercer pedestal  con un cartel que señalaba “90 pts kilo”. Completaban la estampa una casita sobre  otro pedestal, bajo el que rezaba la indicación de “1000 pts” y un mozo surgía de un registro subterráneo del servicio telefónico, en plena expansión en la ciudad. Otro motivo de debate fue la construcción y traslado del Monumento a Sarasate. Así lo reflejaba la pancarta del Bullicio, bajo el lema de “Menos cuento y más monumento”. Osasuna y toros eran, por su parte, los temas tratados por la pancarta de Anaitasuna.

En 1957 fue la recogida de basuras y la obligación municipal de pintar  en los cubos, la identificación del piso al que pertenecían, uno de los temas estrellas de las pancartas de las peñas. Así lo hicieron la pancarta de Alegría de Iruña  y la del Bullicio. En la primera una corpulenta “etxekoandre” recriminaba, enarbolando un garrote, a un agente municipal vestido con el traje de gala que acarreaba dos cubos de basura, con un expeditivo “tienes que dar ejemplo”, mientras otra mujer se compadecía del sufrido servidor público. En la del Bullicio el alcalde hacía sonar un cornetín asustando a una sufrida ama de casa que caía aparatosamente  sobre un astado volcando el contenido del cubo sobre el animal que huía despavorido igualmente asustado por el ruido del cornetín.

Irrintzi indicaba en la pancarta “1957: año de mucha agua…leche de poca nata”, aludiendo al año especialmente lluvioso, la desaparición del reparto a domicilio de la leche y  la aparición de la leche embolsada y/o embotellada. Se criticaba la nueva calidad de la leche dejando caer que se echaba agua a la leche. Así vemos a una lozana vaca con una manguera enchufada al registro de las aguas vertiendo agua en las lecheras mientras un paisano decía “esta ya sabe lo que hace”. Entre sus cuernos había un cartel que decía “Se cogen puntos a los medias”, aludiendo al hábito de reparar las medias en aquellos años y que aparecían en numerosos escaparates de los comercios del viejo Pamplona. Oberena se hacía eco de la epidemia de gripe de ese año, con el lema “A falta de pan buena es la gripe”. Un esmirriado mozo yacía en la cama acompañado por un igualmente toro enfermizo y además embolado, el porrón en la mesita y  la bota en el orinal mientras el galeno hacía alusión a la epidemia de los precios: la carne en la luna, patatas con escarabajo a 3 duros el kilo, garbanzo siamés a 12 al duro, huevos “fritos” a 10 pts. La nueva peña Armonía Chantreana aludía en su pancarta, reflejada en otra pancarta (pancarta sobre pancarta nuevamente), al creciente tráfico que atravesaba el viejo puente de La Magdalena y a la duda sobre si harían o no el nuevo puente sobre el rio Arga para aliviar los padecimientos del medieval, pancarta bajo que  la que huían despavoridos una cuadrilla de mozos de los temibles astados. En la pancarta también se aludía a la cesta de la compra y a la gripe (¿jalea real?). Por último la del Anaitasuna equiparaba al mol con la jalea real, mientras un mozo se subía a una farola huyendo de un astado que había tropezado con la nueva farola  y otro mozo ordeñaba a una vaca con imperioso “quieta Ufemia”.

Por último, en 1958, ya había comenzado la carrera espacial con el lanzamiento del Sputnik tripulado por la perra Laika, hecho que recogía la pancarta del Irrintzi además de hacer alusión al vino bautizado. La campaña municipal de desratización de este año dió que hablar en varias pancartas. 1958 “año raticidico” decía la pancarta de Oberena. En ella se veía a un toro armado con una manguera desratizadora subido a un queso gigante del que salían huyendo decenas de roedores que seguían a un edil municipal, cual flautista de Hamelin. No faltaba la velada crítica en el texto que decía refiriéndose al mencionado edil “Alto y flaco con una pluma en la chistera y los impuestos al saco”. La campaña desratizadora también fue objeto de atención por parte de la pancarta de la peña Aldapa donde nuevamente aparecían nuestros guardias municipales, con su uniforme de gala, sus botas altas y espuelas, sobre un caballito infantil de madera persiguiendo a los temibles roedores, mientras uno de ellos gritaba, “Ratas, ratas, si provare con la flauta”. Y en la del Bullicio afirmaban en su lema “Reventones, ratas y pavimento divierten al Ayuntamiento”, con toros de improvisados trabajadores de las obras municipales, un edil viéndose sorprendido por un inoportuno reventón,  las famosas calderas para el asfaltado de las calles que provocaban una infernal  humareda  y los roedores buscando algo que  llevarse a la boca, digo al hocico. En muchas ocasiones habría que leer, tal vez, entre líneas. En Alegría de Iruña un roedor decía  a otro “Corre abuelita, que nos “votan” mientras que un toro, vestido con un saco, se detenía ante uno de los primeros semáforos de la ciudad y un municipal recriminaba a un turista, cada vez, con mayor presencia en nuestra ciudad. El turismo, los reventones y las nuevas conducciones de aguas eran objeto de atención en la pancarta de Anaitasuna mientras que la de la Armonía Chantreana se centraba sobre todo en el cambio en la distribución de la leche, con la aparición de la leche embotellada de Kaiku-Copeleche. Y concluyo con este año esta primera entrega de repaso de las pancartas de las peñas, en unos tiempos difíciles, donde no tenía cabida la crítica política y solo cabía una pequeña crítica a la gestión administrativa municipal.

Fotos: pancartas de las peñas, aparecidas en el libro “Las pancartas de las Peñas” editado por la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona en 1981 y de que fueron autores José Luis Larrión Arguiñano y José María Rodrigo Jimenez. Para las fotos 2, 5, 6, 8, 9 y 23, “Peñas de Pamplona, una historia viva”. Federación de Peñas de Pamplona. 2014.

Pamplona año a año: La Pamplona de los 50. 2ª parte (1955-1959)

1955

Pamplona, a mediados de los años 50, continuaba su imparable proceso de crecimiento y modernización. Entre las obras de estos años cabe destacar la ampliación del puente de la Taconera que beneficiaría la comunicación del centro  con el barrio de San Juan y que vemos en la foto que encabeza esta entrada, -decían que el viejo puente sobre el foso  era un nido de ratas y de otro tipo de bichos  que correteaban por el cieno y las  aguas detenidas-, la construcción de  nuevas aceras y de una nueva red de alcantarillado; la pavimentación de la plaza Príncipe de Viana; el alumbrado de plaza del Castillo, Chapitela, Sarasate, hasta San Lorenzo, Carlos III, Avenida de Franco y otras calles;  la instalación de la nueva fuente luminosa en la plaza del General Mola;  las obras de ampliación del Matadero;  el adecentamiento del entorno de las murallas, eliminando los  reductos de marginalidad que se agrupaban al amparo de cualquier poterna (en una foto del siguiente párrafo vemos algunos trabajadores reurbanizando la zona en convivencia con los antiguos cordeleros); la creación de nuevos accesos al cementerio de San José;  la construcción de nuevos grupos educativos en el barrio la Chantrea; el proyecto de ampliación del abastecimiento de agua a la ciudad o la adopción de medidas para promover la instalación de industrias en el término municipal, etc. Las casetas de arbitrios marcaban el límite del término municipal.

El plan de industrialización promovido por ayuntamiento y gobierno durante estos años y el desarrollo urbanístico consiguiente protagonizaron la vida de la ciudad durante esta época, cambiando radicalmente su fisonomía. De hecho, en estos años, se instalan en Pamplona empresas como Perfrisa (1953),  Torfinasa (1955), Ingranasa (1956), Mapsa e Industrias Esteban (1958), entre otras. El 1 de enero de 1955, un periódico, el fin de semana costaba 1 peseta y entre semana 80 cts. El 4 de enero, el Irati chocaba contra un camión cerca de la fábrica de Mina, entre Burlada y Huarte, descarrilando tal y como recoge la instantánea anterior; esos días el Arga se desbordaba por enésima vez, e iban desapareciendo los antiguos abrevaderos del paisaje urbano. Fallecía el director de la Academia Municipal de Música Don Santos Laspiur. Aun se celebraba en nuestra ciudad, concretamente en las escuelas de San Francisco, la tradicional rifa del Cuto, a beneficio de las Cantinas Escolares. A pesar del cese del gobernador Valero no cesaba la tensión entre la Diputación Foral y la Jefatura Provincial del Movimiento, si bien triunfaron en las elecciones a diputados forales los candidatos más foralistas frente a los carlistas y falangistas. El Napardi organizaba un partido de fútbol entre gordos y flacos cuyos ingresos irían destinados al Asilo del Niño Jesús en la plaza de Recoletas. Y en aquellos años a Pamplona llegaba regularmente la caravana de la Vuelta Ciclista a España, con alguna etapa, como vemos en una ilustración posterior y  que suponía un gran acontecimiento y distracción tanto para pequeños como mayores. Durante las fiestas los precios en la hostelería se incrementaron un 50%.

En agosto de 1955 y bajo la dirección de Don Joaquín Mª de Navascues  se inauguraba el nuevo Museo de Navarra. Mientras tanto el Estudio General de Navarra ampliaba su oferta educativa con cuatro cursos de derecho, dos de medicina y uno de filosofía y letras (rama Historia). Aun tendrían que pasar algunos años antes de que en los terrenos del campus se construyesen los nuevos edificios de las Facultades. Allí, en los terrenos del futuro campus todavía crecían el trigo y la cebada y pastaban los rebaños de ovejas. A pesar de la estricta moral imperante y con el amparo de la ley, en el camino de Esquiroz, muy cerca de la futura universidad, en dos discretos chalecitos  se ejercía legalmente la prostitución, eufemísticamente les llamaban “casas de tolerancia”. Hacía años, las últimas se cerraron en 1947,  que habían desaparecido las susodichas casas de tolerancia en la calle de Descalzos y Santo Andía, casas que dicen “aparecían chapadas con un panel de hierro”. El traslado a las afueras permitió, por tratarse de un lugar más recogido y discreto,  incrementar el negocio, si bien, era por la noche cuando estos sitios funcionaban a pleno rendimiento. Trabajaban en estos chalecitos una docena de señoritas a los que acudían varios cientos de clientes semanales. ¿Muchos?. Pues parece que en  la antañona conservadora Pamplona se era muy dado  a practicar, por parte de algunos la doble moral; Ya saben aquel dicho que decía, aquello de “pamplonica, misica y putica”, pues en efecto más de algún beato participante en alguna de las múltiples manifestaciones religiosas y eventos procesionales que llenaban entonces las calles de Pamplona  era cliente  noctambulo, y a hurtadillas,  de estas instalaciones, hábilmente disimulado en su entorno familiar por una cena de amigos o un apresurado viaje de negocios. No obstante  y en cumplimiento del decreto ley 3/3/56 sobre el cierre de prostíbulos se cerraron dichos chalets un año más tarde. Se abolía oficialmente la prostitución pero desgraciadamente la práctica se mantendría en peores condiciones para las ejercientes quienes se veían obligadas a cerrar  los acuerdos, de manera discreta, en calles  o bares consumándolos  en los extramuros más alejados de la ciudad. No obstante Pamplona era, entonces, una sociedad  conservadora y pacata, en la que algunos  pamploneses se escandalizaban y eran capaz de organizar, por ejemplo, una campaña por un cartel publicitario de un anuncio de medias que ellos consideraban una ofensa a la moral y a las buenas costumbres.  Las autoridades eclesiásticas echaban pestes sobre el baile agarrado tal y como certifica la portada de la publicación que se adjunta y como veremos cuando les hable de la década anterior, la de los años 40.

Este año se intentaba, sin éxito, restablecer la costumbre del Día de la Vendimia en el Soto de Lezkairu, fiesta popular que dejó de celebrarse, por orden gubernativa antes de la guerra. También en octubre asistimos a  la visita a Pamplona de la Orquesta Sinfónica de Stuttgart que actuó con gran éxito en el Teatro Gayarre. El 22 de octubre se producía un luctuoso suceso que viene a engrosar nuestra crónica negra y que recoge la conocida revista de sucesos “El caso”. Los hechos se produjeron en el barrio de Abejeras. El hecho  tuvo su origen en el amor no correspondido de un chico por una chica que había conocido en el trabajo de la fábrica. El amor no correspondido se convirtió en resentimiento y posteriormente en acoso. El chico se fue al servicio militar en Burgos pero al parecer, al poco tiempo huyó a Francia y fue declarado prófugo. Pasaron varios meses y cuando nadie se acordaba de él, estalló la tragedia. El joven, armado con un rifle, merodeaba en la mañana del día 22, la iglesia de San Fermín, acechando a la chica. Intervino  una pareja de la guardia civil que confiados se acercaron al joven enajenado. El joven disparó contra los agentes repetidamente matándolos en el acto. Llegaron más guardias quienes acordonaron la zona. El joven viéndose acorralado se disparó un tiro en la cabeza. Resultado: tres muertos y más de una docena de huérfanos. El 31 de diciembre de 1955 el Irati, popularmente conocido como “el escachamatas”, hacía su último viaje desde Sangüesa. Tres años más tarde, en 1958, se autorizaba el levantamiento de las instalaciones ferroviarias de los trenes Plazaola e Irati, desapareciendo, de este modo, sus vestigios  a su paso por la ciudad. El parque automovilístico de la comunidad no llegaba este año a 5.000 vehículos, 1.400 de ellos vehículos particulares, el resto eran autobuses y camiones como los de la fotografía. El último día del año se despedía en elegantes fiestas de sociedad, bien en casinos, peñas o clubs de la ciudad. El turismo creciente, sobre todo en San Fermin,  se observaba con cierto recelo o desconfianza.

1956

En 1956 se aprobaba el Plan General de Ordenación Urbana que impulsaría el Tercer Ensanche, y se aprobaron la nuevas ordenanzas para la futura construcción en la ciudad. Ante la falta de suelo urbanizable de que adolecía la ciudad, el Ayuntamiento compró en la zona de San Juan 400.000 m2 con el fin de construir en ellos el mencionado ensanche. El 6 de enero de 1956, se producía un choque en cadena, en las inmediaciones de Campanas, donde fallecía la esposa del popular tío Ramón, Don Ramon Urrizalqui, (que vemos en la fotografías adjunta) y resultaban heridas cinco personas, entre ellos el conocido periodista pamplonés  Baldomero Barón. Abundaban en aquellos años las representaciones benéficas. Por ejemplo, los días 9 y 10 de enero se representaba el espectaculo  “Cantando bajo la lluvia” organizado por las Damas Catequistas a beneficio de los Centros Obreros de Instrucción. En 1956 se produjo la mayor ola de frío del siglo. El día 10 de febrero dimos la mínima de  España: nada menos que 15´2 grados bajo cero. Se derramó sobre la nieve helada que cubrió las calles, durante más de 15 días,  más de 45 toneladas de sal. Ese año, dicen las crónicas, que solo hubo 19 días de cielo completamente despejado y  184 días de lluvia persistente. Ascendía de nuevo a 1ª división el Club Atlético Osasuna. Lo hacía esta vez con Eusebio, Egaña, González, Nemes, Marañón, Glaría, Areta, Recalde, Sabino y Uncilla, algunos de los cuales vemos en los cromos de la época que reproduzco más adelante. El primer año en Primera quedaron en 6º lugar y en la siguiente fueron los quintos al final del campeonato.  Desapareció la fuente de San Ignacio. Se ampliaron  las aceras de la avenida de San Ignacio y se abrió una puerta de acceso a los jardines del Archivo del Palacio de Navarra. A finales de mayo de 1956 se celebraba la vista del Crimen de Miranda de Arga que ya he reseñado en otra entrada de este blog. Este año se inauguraba el segundo cine de barrio, el cine Chantrea.

Como ahora, antes de sanfermines,  el consistorio se afanaba  en acometer decenas de pequeñas obras para  dejar guapa la ciudad. A primeros de julio se inauguraba con gran éxito en la calle Estafeta,  “La Granja”, el primer establecimiento, estilo americano, de self service atendido por personal femenino, ataviadas con  cofias y delantales que ofrecían hamburguesas y platos combinados. Este año se rumoreaba iban a venir a las fiestas celebridades como Gregory Peck, Jennifer Jones o Hemingway pero no me consta que viniera este año ninguno de los tres a las fiestas, si lo haría Ernest Hemingway durante  unas horas en el mes de septiembre,  que comería  en las Pocholas, junto a unos amigos de la ciudad. También se rumoreaba que se iba rodar la novela “Fiesta” pero el hecho es que tan solo vino un equipo de la Fox que rodaron escenas en los Corrales del Gas, tomaron unas vistas de la plaza del Ayuntamiento y de sus alrededores y realizaron otros insertos con elementos locales tanto hombres como mujeres. Se dijo que se estaba rodando un documental porque el régimen no permitía rodar dicha película. Que temas aparecían en las pancartas de las peñas en este año: temas locales en su mayoría, como una disposición municipal sobre los cubos de basura que debían llevar, al parecer, escrito el piso del que procedían, o sobre el comportamiento poco honroso de alguna estrella del toreo,  (como vemos en una pancarta del año anterior) , tiempo atrás las pancartas habían aludido al controvertido  derribo del olmo de San Lorenzo, y años más tarde  aludirían a la polémica por la construcción del Hotel de los Tres Reyes. El día 2 de septiembre se producía un pequeño movimiento sísmico en la ciudad. En septiembre de 1956 se hablaba de la próxima construcción del nuevo puente de la Magdalena.  La matrícula de los automóviles llegaba a NA-10.000, no llegó a  NA-20.000 hasta abril de 1961. Triunfaba en América la soprano pamplonesa Lina Huarte Mendicoa que vemos en la foto que acompaña este párrafo. La fuente de Descalzos cumplía un siglo desde su construcción, si bien fue en 1877 cuando se trasladó al lugar que hoy ocupa. El Bearin era uno de los lugares típicos más frecuentados y también más curiosos  por su heterogénea clientela y sus tertulias y partidas.

Entre las actuaciones municipales destacables de  1956 cabe señalar la ampliación del abastecimiento de agua, la municipalización del servicio de incendios y la construcción del nuevo parque de bomberos en la calle Aralar junto a la Media Luna, la reforma del paseo de Sarasate (pavimento, estatuas, mobiliario, etc) y la nueva plaza en donde antes estuviese la Bajada de Carnicerías. Se proyectaba un nuevo conservatorio de música, partiendo de la Academia Municipal de Música que se plasmaría al año siguiente y se amplió con más nichos, con siete nuevos grupos, el cementerio de San José. Se terminó la ampliación del puente de la Taconera y se pavimentaron calles y caminos vecinales. Ya en 1956 se hablaba del centro parroquial de la Iglesia del Salvador, ese centro que me trae tantos recuerdos infantiles y del que he hablado en otras entradas.  Juan Vila Reyes creaba la fábrica de maquinaria textil MATESA en La Rochapea que trece años más tarde, en 1969,  se vería envuelta en  el más famoso escandalo económico del régimen franquista. Al nacimiento de la Chantrea, a comienzos de la década, se sumaba el crecimiento  un tanto anárquico, a lo largo de la década, de la Rochapea, y a finales de ésta  se construían en San Juan las Casas de Eguaras. En este barrio predominaban las casas o chalets de dos plantas con su  huerta y su jardín. En el barrio se encontraban además la cárcel, el matadero, el campo de Osasuna, el cementerio y unas cuantas empresas (Imenasa, la fábrica de tejidos de Goñi, etc). La hostelería conocía una época de esplendor inusitado,  permaneciendo sus locales  abiertos hasta las tres o cuatro de la madrugada, convirtiendo a las calles  San Nicolás y San Gregorio en un auténtico hervidero de noctámbulos. Las calles San Nicolás y San Gregorio estaba llena de andarines.  Aun funcionan el Euskalduna y el Irañeta, cafes-teatro o cafés-cabaret o music-hall. Destacan en San Gregorio El Caserío, el Kaiku, el Valero y en San Nicolás, el Ulzama, Casa Otano, etc.

1957

La Casa de Misericordia cumplía en 1957 sus bodas de plata en su actual ubicación. Constituían en estos años el grueso de los ingresos de la Meca el procedente de las corridas de toros y la subasta de solares para el Ferial. En 1957 su presupuesto alcanzaba los 3 millones de pesetas y atendía a medio millar de asilados, previendo albergar otros 250 en un plazo breve de tiempo, pues se pensaba ampliar en una planta el  edificio. Se proyectaba un ambicioso plan de ampliación de servicios y de reformas con un presupuesto de más de 7 millones de pesetas. Además el Ayuntamiento le donaba en el soto de Lezkairu un terreno para construir una granja agropecuaria con la que satisfacer las necesidades más básicas de la Residencia. A finales de marzo de 1957 se hablaba de construir el aeropuerto de Noáin, barajándose un presupuesto de unos  30 millones de pesetas.También se aumentaba el aval  municipal de 2.600.000 pts a 3.800.000 que se había  concedido a Osasuna para ampliar el campo de San Juan y se otorgaban 40.000 pesetas de subvención al Orfeón Pamplonés para su próximo viaje  a París que se saldaría con un clamoroso éxito, actuando en la Televisión Francesa y en el Palacio Chaillot, recibiendo la Medalla de Bronce de la Villa de París.

Y ¿cómo estaban los precios en el Mercado de Santo Domingo, del que ofrezco tres instantáneas?: el cordero estaba a 39 pesetas el kilo, las angulas a 145, las anchoas a 7, los cardos a 3 y las patatas a 1,80. El 25 de mayo tocaba la lotería en la calle San Nicolás, nada menos que  200.000 pesetas que se repartieron en pequeñas participaciones  entre los clientes de la zona. En el club de Tenis se celebraban, entonces, los campeonatos de tiro al pichón, con presencia de tiradores internacionales. También en este selecto club se celebraban algunas competiciones hípicas. El 7 de abril comenzaba sus emisiones la emisora “La Voz de Navarra” y se inauguraba el cine Rex. También nacía el Cine Club Lux. Comenzaban a introducirse ritmos más modernos  en los bailes de sociedad donde hasta entonces solo sonaba la canción española, el pasodoble, el vals, el bolero o las mejicanas. El grupo local del momento eran Los Iruñako (1956-1965) que vemos ilustrando el párrafo anterior. A primeros de agosto se producía un grave accidente de tráfico, cerca de Aibar. Un autobús de excursionistas que se dirigía a Javier se precipitaba por un barranco. Morían 8 personas: cinco religiosas Hijas del Buen Pastor y tres alumnas, además de una docena de heridos. A mediados de septiembre “Los Amigos del Arte” actuaban en la localidad francesa de Dax ante 4.000 personas. A mediados de otoño se celebró un concierto a beneficio de los damnificados por las inundaciones de Valencia. Continuaban las obras de la plaza del Castillo, renovándose por completo el pavimento de la plaza así como los bancos y  el alumbrado, creándose nuevas plazas de aparcamiento. La ciudad estrenaba, además, los primeros semáforos.  La plaza Conde de Rodezno todavía estaba sin terminar y había comenzado la construcción de la llamada Casa Periodistas. Salía, por primera vez el Olentzero a las calles de la ciudad, organizado por la Juventud de San Antonio. Aun había serenos en la ciudad. Baroga se refiere en sus libros a multitud de personajes de la ciudad: entre ellos cabe citar al popular Eliseo Sanchiz, el famoso heladero con su inolvidable carrico repleto de chucherías (chufas, regalices, pirulis), palomitas y helados en verano, alicantino de origen, que llegó a Pamplona en los años 20, y que tuvo un trágico final a mediados de los años 60 o el rey de los charlatanes, Leon Salvador, que falleció en esta década.

1958

Al comenzar 1958 se hablaba en la ciudad de la suerte corrida por el militar pamplonés destinado en Ifni, José Luis Gastearena Larrea, secuestrado primero y brutalmente asesinado después por miembros del llamado Frente de Liberación de Ifni. En febrero de 1958 fallecido en el ejercicio de su cargo Javier Pueyo fue nombrado alcalde Pamplona Don Miguel Javier Urmeneta que regirá el Ayuntamiento hasta febrero de 1964, dejando una profunda huella en la ciudad. Su nombramiento abriría una etapa diferente algo más aperturista y social a la que se sumó cierto  resurgimiento nuevamente  del carlismo así como  de las organizaciones católicas cuya presencia se haría patente en el ámbito sindical. Volvía  a tocar la lotería en San Nicolás, esta vez 500.000 pesetas. El premio había recaído en unos abonados fijos que no habían retirado todavía los décimos. El vendedor, Crescente Domeño, se apresuró a llevárselos, lo que habla de la intachable honradez del vendedor. Osasuna finalizaba, como ya he dicho,  la liga en la quinta posición. Solo le superaron en la clasificación el Real Madrid, el Atlético, el Barcelona y el Valencia. Todo un logro. Fallecía el 1 de mayo el principal impulsor del Orfeón, Don Remigio Múgica, a los 91 años de edad. A propósito del Orfeón, en junio se derribaba su  antigua casa, también llamada Casa Escudero, antiguo palacio de Eguía o de Aguerre, situado entre las calles Ansoleaga y Nueva. Databa del siglo XV y de él se aprovecharon algunos elementos arquitectónicos y ornamentales para la construcción del Mesón del Caballo Blanco.

En ciclismo este fue el año del navarro Jesús Galdeano (que vemos en la fotografía luciendo la camiseta del equipo Faema) y que participó en las tres grandes vueltas del circuito internacional. El Arga se desbordaba una vez más y anegaba las huertas de la Rochapea, asi como interrumpiendo el paso por  varias carreteras principales. Crecían las vocaciones sacerdotales y algo se empezaba a mover en el seno de la iglesia. En 1958 había en Pamplona 60.000 arboles cuyos esquejes procedían  casi en su totalidad del vivero del Sario. La ciudad contaba con 90 taxis. Casi veinte  años más tarde, en 1976,  serían 170. Hoy son más de 300. ¿A que dedicaba el pamplonica de los  años 50 su sueldo?: Destinaba a  alimentación el 55%, a vestirse el 13%, a la vivienda un 5%, al ocio (bares, futbol, etc), un 16% y un 10% a otras necesidades. Este año llegaba a la ciudad la leche embotellada de mano de la Copeleche, desapareciendo la estampa de los lecheros y lecheras con sus carros y motocarros por nuestras calles. En verano acabaron de montar en la plaza de san José, la fuente que se había quitado de Santo Domingo. Los pamploneses aprovechaban los días festivos para irse al río o la montaña. Y en las noches de septiembre cientos  de ciudadanos paseaban por la plaza del Castillo o el Bosquecillo de la Taconera, junto al kiosko del alemán, escuchando algún concierto nocturno de “Los Amigos del Arte”. A finales de 1958 se produjeron grandes nevadas como lo certifica la fotografía que acompaño y el nuevo año empezó con la misma climatología.

1959

Comenzó 1959 con un frío intenso,  lluvia y aguanieve. Se proyectaba restaurar el baluarte del Redin con una nueva construcción que  aprovecharía los restos medievales del antiguo Palacio de Aguerre. Decía la prensa que era posible le pusieran  como nombre Mesón del Caballo Blanco porque al parecer debió haber uno así llamado. También se debatía en el Ayuntamiento la construcción de un gran hotel, cuyo concurso quedó desierto  el día 2 de marzo por no haber candidatos. Se elaboró posteriormente un nuevo condicionado. Se invitó a las dos cajas para ver si querían intervenir en la promoción del mismo. Se imponía la obligación de que debía comenzar a funcionar a los dos años de concedida la licencia municipal. La sociedad constructora se obligaba a explotar el hotel durante 30 años desde la inauguración siendo a su cargo la apertura y la pavimentación de la calle de acceso al hotel. El hotel debería  tener abierto y a pleno funcionamiento un mínimo de 75 habitaciones de las 100 a instalar. Se le cedían, para ello,  gratuitamente 2.300 m2 entre la carretera Guipúzcoa y la calle Navas de Tolosa. Pasados 30 años podría adquirir en propiedad el hotel.  Como el derribo del viejo olmo de la avenida de Guipúzcoa la construcción del hotel también tuvo sus detractores, aunque triunfó el mal entendido progreso sobre otros valores urbanísticos, ambientales o sentimentales de la ciudad. Con la construcción del hotel desaparecerían el viejo palomar  y el estanque de los patos (que vemos en la foto siguiente) y  que le daban a la Taconera, entonces todo era parque incluído esta parte del Bosquecillo, un aire mucho más  y romántico que la actual.

Se celebró a finales de abril, el día 26, un homenaje a Sarasate en el 50º aniversario de su muerte. Presentó el acto en el Teatro Gayarre el periodista Jose Maria Perez Salazar. En los actos musicales  intervinieron Antonio Alvira, Petra Carrasquilla, la Coral de Cámara, la Orquesta Santa Cecilia y el Orfeón Pamplonés. Al día siguiente se inauguró  el monumento en el parque de la Taconera. Este monumento se trasladaría posteriormente, en 1963, al parque de la Media Luna, (que vemos en la foto adjunta) siendo ocupado el espacio de la Taconera por el monumento a otro músico: Hilarión Eslava.  Ernest Hemingway visitaba Pamplona, en los sanfermines, por última vez. Este año nacía  la Feria del Toro como tal (reproduzco el cartel de la Feria de este primer año) al tiempo que desaparecían algunas pruebas deportivas en las fiestas como las pruebas motoristas que habían tenido lugar a lo largo de la década o la llamada “Travesía del Arga” que se había celebrado entre 1942 y 1959  entre el puente de Curtidores y la presa de Santa Engracia. El día 9 de julio fallecía el Padre Carmelo, promotor de la Institución Cunas, como consecuencia de un desgraciado accidente, al ser arrollado por un autobús en las proximidades de la Iglesia de San Cernin, tres días antes del último festival benéfico que había organizado. En octubre Osasuna perdía 7-0 ante el Madrid. La Guardia Urbana se motorizaba y, como otros muchos acontecimientos locales, sería  objeto de burla humorística en las pancartas de las peñas, las pancartas de las peñas, podrían convertirse perfectamente en una verdadera crónica gráfica, en clave de humor  de la pequeña historia de la Pamplona de la postguerra. El 4 de agosto comenzaba a emitir Radio Popular de Pamplona de mano de los dominicos.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: obras en el puente de la Taconera (1954-55), Julio Cía, AMP. Nº 2: descarrilamiento del Irati entre Villava y Huarte (1955). Nº 3: Canteros y cordeleros en la zona del Redín (1955), Colección Arazuri. AMP. La vida íntima de Pamplona (1950-1955). Los latidos de una ciudad. José María Baroga. 1974. Gráficas Navasal. Nº 4: Publicación religiosa de la época, editada por Editorial Gómez en 1951. Autor: J. de las SS.Espinas. Nº 5: Portal Nuevo. 1957. Ediciones Arribas, Nº 6: Portada del semanario de sucesos “El Caso”. Octubre 1955, Nº 7: Foto de Ramón Urrizalqui, el popular “tio Ramón”, Nº 8: fotos de los jugadores de Osasuna en la temporada 1958-1959, Nº 9: Foto promocional de la soprano pamplonesa Lina Huarte Mendicoa, www.plateamagazine.com Nº 10: Imagen de la pancarta de la peña Anaitasuna en 1955, Nº 11: Procesión de San Fermín. 7 de julio de 1956, Nº 12: cartel promocional de Los Iruñako, Nº 13, Nº 14 y  Nº 15: Mercado de Santo Domingo. Años 50. www.mercadosantodomingo.com, Nº 16. publicación de la etapa de la Vuelta Ciclista a España: Barbastro-Pamplona, Nº 17: Jesús Galdeano, www.biciclismo.com Nº 18: Nevada en Diciembre de 1958. Archivo DN, Nº 19: Cartel Feria del Toro de 1959, Nº 20:Monumento a Sarasate en el parque de la Media Luna, Nº 21: Estanque de los patos del parque de la Taconera. Enero 1960. Colección Arazuri. AMP

Pamplona año a año: La Pamplona de los 50. 1ª parte (1951-1954)

Cuenta José María Baroga en el 2º volumen de “La vida íntima de Pamplona”, como en 1950 aún se cazaban cardelinas en Larrabide, los trigales crecían en Abejeras y se trillaba en la Vuelta del Castillo. A finales de mayo de 1950 se colocaba la primera piedra del Colegio de San Ignacio (Jesuitas). También ese año comenzarían a ponerse las primeras piedras de la nueva Parroquia de San Miguel. Aún funcionaba el Plazaola que, con más frecuencia de lo deseable, soltaba chispas y producía incendios en campos y sembrados en San Juan y pueblos de la Comarca, como lo atestiguan las frecuencias noticias en la prensa al respecto. La ciudad iba creciendo, construyéndose edificios en campos hasta entonces de labranza. Al pamplonés de toda la vida, amante de sus tradiciones,  solo le quedaba para el recuerdo y la añoranza el casco antiguo. Triunfaba la Coral de Cámara en Lille, entre más de 180 coros de todo el mundo. Osasuna se encontraba en el 1º grupo de la 2ª división. Sonaban los nombres de Fandós, Armendariz, Gallo, Lorente, Goñi, León, Ríos y Areta. Continuaba el racionamiento y el estraperlismo. Se bebía achicoria en vez de café y escaseaba el azúcar que se suplía con miel o sacarina. El olmo de la Taconera conocía sus últimos días, a finales de marzo de 1951, concretamente el día 29, después de más de 200 años de servicio a la ciudad y sus habitantes. Fue bastante polémico su derribo, pero el progreso mandaba y la necesidad de ampliar la calzada hizo que su enorme tronco fuese pasto de las hachas de los operarios municipales, tal y como vemos en la foto adjunta. El 1 de abril se abría el cine Amaya con la proyección de la película “Agustina de Aragón” y este año se inauguraba el estadio Ruiz de Alda por la Delegación Nacional del Frente de Juventudes. En mayo tomaba posesión como Alcalde, Miguel Gortari,  que permanecerá en su puesto hasta abril de 1952.

1951

A primeros de mayo de 1951 se produjo en Pamplona la primera huelga, desde la guerra civil. Poco se puede conocer de este hecho a través de la prensa pues imperaba la censura y el ocultamiento. Pese a todo se  escaparon datos como la asistencia en la casa de socorro a cientos de heridos, tres de ellos heridos de bala, consecuencia de unos fuertes enfrentamientos con la fuerza pública en las cercanías de Calzados López. La plaza de toros se utilizó como  improvisada prisión, con más de 600 detenidos. Extraigo la información de este hecho del mencionado libro de Baroga, como posteriormente haré de otros hechos. La huelga se inició el  lunes, día 7 de mayo,  produciéndose inéditas manifestaciones. Pararon las industrias, cerraron los comercios y la ciudad quedó paralizada durante cuatro días. El origen, al parecer, estuvo en la subida injustificada del precio de los huevos y lo protagonizaron las mujeres. Se produjeron incidentes en el Mercado Nuevo y posteriormente medio centenar de mujeres  se dirigieron al Gobierno Civil en manifestación.  El gobernador era Luis Valero Bermejo. Del Gobierno Civil las mujeres se trasladaron a la fábrica de López en la calle Amaya donde persuadieron a los trabajadores a parar y abandonar la fábrica. Secundaron la huelga otras industrias. La huelga se fue extendiendo a otros sectores a  lo largo del martes, día 8. Hago una crónica de lo acontecido. Se protestaba ya por la subida general del precio de todo tipo de productos, no solo huevos sino también del aceite, las patatas, las alubias, etc.

Las manifestaciones  del martes, 8, se engrosaron  con varios miles de personas. Lo nunca visto en plena dictadura. Cerraron los institutos, el Niza, el Crédito Navarro, el Iruña, -donde se rompió un ventanal-, y todos los establecimientos de la plaza del Castillo. Se produjeron las primeras escaramuzas entre los manifestantes y la policía en la bajada de Javier. Los manifestantes cerraron el Euskal Jai que, en ese momento, albergaba un partido entre Arano y Bengoechea contra Sainz y Areso. Asaltaron las oficinas del Servicio de Trigo y se dirigieron al Gobierno Civil. En ese momento eran más de 5.000 personas.  Llegaron al lugar varios camiones con fuertes destacamentos de la Guardia Civil. Comenzaron las cargas. Sonaron disparos de fuego real. Algunos manifestantes ingenuamente pensaban que eran de fogueo. Los incidentes, con gritos por un lado y cargas por otro,  duraron desde las seis de la tarde hasta pasadas las nueve y media de la noche. Más de tres horas  le costó a la fuerza pública despejar la avenida de Carlos III. A las nueve y media las cargas se producían en las escalerillas de San Nicolás. Al día siguiente miércoles, día 9,  comenzaron las detenciones masivas. Habían llegado refuerzos de la Policía Armada que detenían a la gente a diestro y siniestro. En la calle San Miguel cerraron sus dos salidas con sendos camiones. Corrieron rumores de que había muerto un niño. El sábado, día 12, una nota en la prensa hablaba de que se había restablecido la normalidad laboral.

Pasan los años y cambian las costumbres. En Sanfermines desaparecen las cucañas y el cine al aire libre, sin embargo la procesión comienza a concitar mucha más atención y seguimiento entre la ciudadanía. Ese año el Riau Riau duró cincuenta minutos. El día 9 de corrió el Primer Gran Premio de Motorismo ganando un tal De Pedro en 125 cc y Javier Ortueta en 500 cc y en sidecars Reduello. En esos años, (ya existía desde la década anterior), teníamos la llamada “ronda volante” de servicio nocturno compuesta por cinco policías locales o “jas” que así les llamaban entonces muchos pamploneses,  que utilizaban bicicletas en sus rondas, (los vemos en una foto líneas atrás), y que se acompañaban por una camioneta, “la camioneta de los borrachos”, que recibió diferentes motes a lo largo de su historia, la llamaron “el piojo verde” cuando ostentaba ese color, el color de la bandera de la ciudad o la “Purísima” cuando su color se tornó azul cielo.  En el Bosquecillo se encontraba el viejo kiosko blanco y verde que anteriormente había estado, hasta 1918, en un extremo de la plaza del Castillo (instalado por la Sociedad Lechera Anaitasuna), el kiosko de madera que vemos líneas atrás, junto al texto de esta entrada, era regentado por el alemán José Wagner. El kiosko aguantaría en pie hasta 1992, fecha en que el Ayuntamiento lo sustituyó por otro más grande y  moderno que es el actual que conocemos. El 7 de agosto de 1951 se rendía un sentido homenaje al sacerdote Marcelo Celayeta, fundador de la iglesia y escuelas del Ave María, dándole su nombre al primer tramo de la antigua carretera a Villava, luego avenida de Villava, por acuerdo del pleno del 27 de julio. El día 4 de noviembre de 1951 el alcalde, Miguel Gortari, cerraba la puerta del viejo edificio consistorial  y una comitiva municipal se encaminaba a sus instalaciones provisionales en la Escuela de Artes y Oficios. En los años 1952  y 1953 el Chupinazo de las fiestas de San Fermín se lanzaría desde esta sede provisional. En las fotos adjuntas a este párrafo vemos, a la derecha, el edificio de la vieja casa consistorial, tan solo con al fachada en pie y a la izquierda el ayuntamiento provisional, en la Escuela de Artes y Oficios de la plaza de la Argentina, luego del Vinculo, en el momento de lanzarse el chupinazo del 52.  Se incorporaron nuevos elementos ornamentales en la fachada de la Diputación Foral: un escudo, dos figuras de bronce en hornacinas, etc.  La gente bailaba en sociedades privadas  y en los locales de las Peñas. Al Hospital Provincial y la Clínica San Miguel se unían otros  centros sanitarios como la Clínica de la Cruz Roja (1951), la psiquiátrica del Dr. Caso (1951) o la clínica gineco-obstétrica del doctor Gortari (1953).

1952

En Abril tomó posesión como alcalde, Javier Pueyo que permaneció en el cargo hasta enero de 1958. En 1952 se derribaba la vieja plazuela de Compañía. Allí, en 1953 se erigirán las nuevas escuelas de Compañía que permanecerían en el lugar hasta 1994. El 12 de junio se inauguraba el Retiro Sacerdotal del Buen Pastor. En 1952, el cartel anunciador de las fiestas vino con polémica, pues lo consideraban inadecuado ya que el autor, Antonio Castro Atucha, había representado una papeleta de churros dentro de un pañuelo rojo anudado. La solución que se encontró fue  encargarle un nuevo cartel más acorde a los gustos o criterios estéticos de la época. El 15 de junio se inauguraba el frontón Labrit. A falta de otra diversiones había curiosos desafíos, como batir el record de beber cerveza o coñac o lo que se terciase. En 1952 el Riau Riau enfiló desde la casa consistorial provisional por las calles San Miguel, Eslava y Mayor hasta la iglesia de San Lorenzo.  El día 26 de julio, en el cuarto centenario de su muerte,  llegaba a Pamplona una reliquia, el brazo incorrupto  de de San Francisco Javier. En Septiembre de 1952 se inauguraban en la Milagrosa las escuelas de Víctor Pradera y en diciembre  la parroquia de San Francisco Javier a cuya inauguración acudió Franco que también aprovechó el viaje para inaugurar unas viviendas protegidas en el barrio de la Chantrea del Patronato que llevaba su nombre y el Monumento a los Caidos; de su visita dan cumplida cuenta el reportaje del ABC con Franco pasando bajo las makilas de los dantzaris municipales y la foto de la inauguración del Monumento a los Caídos; las obras del Monumento se habían iniciado nueve años antes, en 1943 y se habían terminado en 1950. La Estación del Norte conocería una profunda renovación. Entre 1951 y 1952 se reconstruyó el edificio principal donde estaban las taquillas y el bar, se derribó la cubierta de las vías que había sido imagen de la estación desde su fundación, en 1860, así como el edificio que había enfrente del principal y que albergaba almacenes de mercancías y diferentes servicios de vía. Solo permaneció el depósito de locomotoras. En los siguientes años, concretamente a partir de 1954, por la nueva estación se dejaría ver la nueva y modernísima imagen de los TAFs (Tren Automotor Fiat), de color plateado, con una línea verde bajo las ventanillas y una línea aerodinámica que llegaba a alcanzar una velocidad de 120 km/h, mejorando los tiempos de los antiguos automotores que    hacían, hasta entonces  el viaje entre Madrid y Pamplona,  en algo más  más de 8 horas.

El 1 de septiembre cerraba sus locales el Café Suizo, después de 108 años de vida. Inaugurado en 1844 habían sido cinco generaciones de Matossi los que habían atendido a los clientes pamploneses. De ellos quedaban muchos recuerdos y algunos productos exclusivos como los bollos o el ron del Suizo. Procedían  de Poschiavo, un pueblecito suizo-italiano del Cantón de los Grisones. Llegaron a tener 53 establecimientos por toda España. Matossi y Franconi llegaron a España en 1811, recalando primero en Bilbao. Posteriormente la segunda generación liderada por D. Santiago Matossi  abriría establecimientos en Vitoria, Santander, Burgos y Madrid. En 1844 procedente de Bilbao llegaba a Pamplona Santiago Matossi para fundar el Café Suizo de Pamplona. Habló con el Ayuntamiento y arrendó a éste la conocida “casa de los toriles”, por ser donde se albergaban los toros, antes de la construcción de la plaza vieja ese mismo año. En 1852 y dado el éxito cosechado por el café se hizo con la propiedad del local. La foto de la izquierda es de un par de décadas más tarde, concretamente de 1872. La foto de la derecha es de los años 20. El Suizo constaba de tres plantas para el público. Entrando por la plaza del Castillo estaba el Café. Por la izquierda y luego de atravesar las cocinas se bajaba a la pastelería que abría sus puertas a la calle Pozoblanco. Además el establecimiento tenía dos plantas inferiores: una para el obrador y otra para la bodega y también un pozo-nevera que prestó su servicio hasta que comenzaron las técnicas modernas de fabricación de hielo. El Suizo producía y vendía bebidas, pan, pasteles, gaseosas, sifones, licores, helados, etc. Durante muchos años el Café Suizo fue espacio emblemático de la ciudad como lo fuera el Kutz o el Iruña. Su final fue también el final de una parte entrañable de nuestra pequeña historia. ¡Que pena que semejante hito se convirtiese luego en sede de una entidad bancaria, el Banco de Bilbao!. El 17 de octubre se inauguraban los estudios de derecho en el Estudio General de Navarra ubicado en la Cámara de Comptos y Museo de Navarra, con 42 matriculados y 8 profesores, precedente de la Universidad de Navarra. Vendrían luego, a partir de octubre de 1954, los cursos de Medicina y ATS en el Pabellón del Hospital y a partir de octubre de 1955 los de Filosofía y Letras en el Museo de Navarra. En 1958 se iniciarían los estudios de Periodismo y Ciencias. En 1952 se suprimían las cartillas de racionamiento y comenzaba a  crecer la calidad de los productos. Desaparecía el estraperlo pero se consolidaba el contrabando que viviría sus años de esplendor.

1953

El día 5 de enero de 1953 se producía una pavoroso incendio en la fábrica Industrias del Caucho de la Rochapea. Hubo cinco heridos con quemaduras gravísimas, entre ellos el popular Agustín Celaya, muy vinculado a los sanfermines. Cito alguna costumbre local como  la colecta de los “matacherris” que recorría las carnicerías y demás tiendas del gremio para acabar en un ovíparo banquete. La fiesta de San José era conmemorada en las Hermanitas de los Pobres, día en el que las comidas eran servidas a los ancianos por ilustres autoridades. A finales de mayo un incendio devoraba las tribunas del campo de  Osasuna en San Juan, que vemos en la foto adjunta, al parecer intencionado. Quince días antes de San Fermín, terminadas las reformas, se reinauguraba el Teatro Gayarre con la actuación del ballet de Antonio. El Ayuntamiento acordaba donar 250.000 pesetas y avalar al Club Atlético Osasuna para reformar el Campo de San Juan. Osasuna había ascendido a Primera División en abril de 1953. Eran los tiempos de Fandós, Madariaga, Barragán, Goyo, Salvatierra, Goñi, Gallo, Rios, Zubeldia, Pahuet y Fustero. Y ganaron ese año sorpresivamente y por la mínima al Bilbao y al Barcelona,  pero acabarían volviendo de nuevo  a la 2ª división. Se inauguraba el bar y los salones del Casino Eslava con el pianista Valentín Larrea y el violinista Antonio Alvira. Antes de los sanfermines se produjeron importantes redadas de rateros y carteristas. Nos visitó después de muchos años, concretamente 23 años,  el premio nobel Ernest Hemingway. El Riau Riau tardaba hora y cuarto en completar su recorrido.  En Julio de 1953 se celebraba la primera feria de muestras de Navarra, en terrenos del Fuerte Príncipe y en plenos sanfermines se celebraba el Congreso Internacional de Folklore y Festival de Cantos y Danzas con numerosos grupos nacionales y extranjeros, además de otra edición del campeonato de motorismo, este año internacional. El 8 de septiembre de 1953 el Ayuntamiento regresaba a la Casa Consistorial reformada. Se retiraron las famosas farolas decimonónicas que había a la entrada. En octubre de 1953 dejaba de funcionar después de unas tremendas inundaciones el entrañable ferrocarril del Plazaola. El viaje a San Sebastián duraba más de tres horas y media. Los autobuses de línea que se habían beneficiado de la mejora de las carreteras habían ganado la partida a los ferrocarriles de cercanías. Por su parte la compañía Autobuses Pamplona, renovaba su flota de villavesas, tras la nueva ordenación del transporte colectivo urbano emprendida en 1950. En septiembre, el concejo de Echavacoiz, antiguo barrio de Cizur Mayor se convertía en parte de Pamplona.

Pamplona proyectaba comenzar pronto su III Ensanche. En 30 años se había pasado, en la ciudad, de 38 a 80.000 habitantes. Nacía con fuerza la industria, el comercio se multiplicaba, comenzaba a llegar la inmigración, en esta primera fase fundamentalmente interior, esto es, de los pueblos  de Navarra. La gente acudía a bañarse  al río en Arre o en Oricain (la playa de oricain). En la Taconera se celebraban conciertos nocturnos a cargo de “Los Amigos del Arte”. Se había convertido en tradicional la rondalla que realizaban en la noche de San Pedro. Los bares, con sus asiduos,  se cerraban a las tres y media de la madrugada aunque la churrería de San Gregorio aun permanecía abierta a las cuatro. Baroga habla en su libros de los noctámbulos, pamploneses castizos, borrachines y andarines y demás fauna de la ciudad, personajes singulares donde las haya, también de animadoras y artistas de  locales como  la Agustinita, la Marujita, la Mayber o Paquita Gallizo que actuaba en el Irañeta, en la calle San Nicolás, donde años más tarde, en los  60 abriría el Baserri. El Irañeta constaba de bar y salón café con divanes para observar tranquilamente el espectáculo. Al fondo del local había un tablado para la artista y la orquestina que por esta época era la Agrupación  (del clarinetista y saxofonista)  “Jose Moreno” y su ritmo. Le acompañaban Mariano Beraza al piano, Paulino Vacas que tocaba todo tipo de instrumentos (trompeta, bandoneón), Alfredo Lumbreras al violín y en la batería su hermano Amadeo. Se inauguraba el bar Noe de la calle Comedias.

1954

Comenzó 1954 con una impresionante nevada. La temperatura llegó a bajar en enero hasta los 14 grados bajo cero. El 3 de febrero aparecía en los fosos de la Taconera un hombre muerto de frio, natural de Olague que se dedicaba a la carga y descarga en Autobuses. Este año volvería a nevar…pero en Mayo. Se inauguraba la parroquia de San Miguel. Unos días antes de San Fermín  se escapó un toro del Matadero que acabó rematado a tiros. Llegaron a San Fermín este año actores como Anthony Quinn, Orson Welles o el hijo menor de Aga Khan, Sadruddin. Reproduzco una portada de “El pensamiento” de los sanfermines de ese año. Desde 1940 se llevaba celebrando la popular Travesía del Arga, desde el puente de Rochapea hasta el de Cuatro Vientos. El ferial de Ganado se celebraba este año en la arboleda de Tejería hasta las cercanías del Portal de Francia. Mediado el año se incrementaron las desavenencias entre el gobernador civil D. Luis Valero Bermejo,  que vemos en la fotografía del siguiente párrafo junto a su esposa y una de sus hijas,  y la Diputación Foral de Navarra, pues ésta consideraba que determinadas resoluciones del gobernador civil habían constituido flagrantes contrafueros. En julio, el ayuntamiento apoyó una moción presentada por una docena de concejales en apoyo de la Diputación, concretamente Ibarra, Asirón, Arraiza, Arellano, Mur, Madoz, Ibañez, Jadraque, Cojeces, Lacabe y Pueyo si bien algunos se rajaron, imagino que por no enemistarse con el régimen. El día 7 de septiembre la Diputación Foral acudía de forma corporativa a la Catedral  para rendir homenaje a Santa María La Real. La formaban entonces Gortari (Vicepresidente), Marco, Adrián, Echandi y Larrainzar, jaleados por la multitud que les animaron a hacer el itinerario de vuelta a Diputación a pie, si bien el paseo a pie solo lo hizo Amadeo Marco mientras la muchedumbre  lanzaba gritos contra el gobernador civil.

El día 8  de septiembre se inauguraba el Monumento a la Inmaculada Concepción en el Rincón de la Aduana, momento que recoge la foto de la derecha. Había sido erigido por suscripción popular y costó más de 250.000 pts. Salió  la Comparsa, hubo concierto en la Taconera, retreta militar y fuegos artificiales en la plaza de Recoletas. A las 10 de la noche la plaza del Ayuntamiento se encontraba llena de gente  que llamaba traidores a los concejales  que  se habían negado  a apoyar a la Diputación y aplaudieron a los concejalistas más foralistas, algunos de los cuales salieron al balcón siendo vitoreados por la multitud, mientras los disidentes salían del edificio por la puerta de atrás. El día 9 y  a consecuencia de estos sucesos se produjeron  en Pamplona más de una docena de detenciones, calificando la policía  de separatistas o carlo-separatistas a los detenidos que ingresaron en prisión un par de días, entraron   el día 10 siendo liberados el día 12. Gobierno Civil y Diputación Foral se volvieron a cruzar notas públicas, la Diputación acusando de contrafuero al Gobernador y éste  defendiéndose. A los pocos días  el Franco  cesaba a  Valero siendo sustituido por Carlos Arias Navarro. Que nadie piense aquí estas desavenencias ocultaban un enfrentamiento real entre el régimen franquista y las autoridades locales. Fueron otros los motivos y las circunstancias. La Ley de Régimen Local de 1950 fue la que provocó estos desencuentros. El gobernador Valero mantuvo una actitud rígidamente centralista que provocó la reacción de la Diputación. Valero consideraba a Navarra una provincia más y como tal le debían ser aplicadas todas las medidas estatales. Las autoridades locales aludían sin embargo a ciertos aspectos del régimen foral que el franquismo había respetado en atención a su participación preeminente en la guerra civil. En 1954, el gobernador incluso destituyó a Amadeo Marco como alcalde de Navascués perdiendo su condición de diputado que recuperó en 1955.

Este año  el Ayuntamiento aprobaba un programa de promoción y protección a determinadas industrias, concediendo exenciones contributivas y terrenos en condiciones económicas muy ventajosas. Fruto de este programa surgieron multitud de fábricas y talleres ubicados fundamentalmente en los barrios periféricos de la ciudad. La industrialización trajo consigo un importante aluvión inmigratorio, sobre todo de gente procedente del campo navarro, además de otras personas originarias de diversas comunidades españolas que poblaron los barrios de la Chantrea y La Rochapea. Este barrio, tradicional barrio de hortelanos vería crecer a lo largo de su principales ejes nuevos núcleos de viviendas e industrias. En estos años, en San Nicolás-San Gregorio había no menos de 16 bares y restaurantes, vamos un poco menos que ahora. Por estas fechas  se derruía el frontón de la Mañueta también llamado Frontón Moderno y las casas de la Bajada de Carnicerías para abrir la plaza de los burgos. El Manicomio cumplía 50 años de vida. Se cerraba la tasca conocida como “El Vaticano” en la calle Mayor y se  celebraban fiestas de fin de año en las diferentes  sociedades recreativas y deportivas de la ciudad. Patrullaban por los barrios y el centro de la ciudad respectivamente los guardas de campo y la guardia urbana que en 1965 se fusionarían formando la Policía Municipal. A finales de 1954 se construía en el Ensanche el nuevo edificio de Seguros Aurora y en el Casco Antiguo el nuevo edificio de la Hermandad de la Pasión. La antigua perrera, el parque de desinfección y la cochera municipal ubicados en la calle Aralar se derribaban para ubicar en su lugar el nuevo parque de bomberos. También, este año, las reivindicaciones salariales de los obreros del calzado adoptaron forma huelguística que acabó en una contundente actuación gubernamental. Las calles seguían albergando infinidad procesiones y de celebraciones religiosas algunas de las cuales tenían un seguimiento masivo:  la llegada del Angel de Aralar, la procesión de San Blas, del Domingo de Ramos, del Corpus, de San Saturnino, o de  la Virgen del Camino (que se celebró por última vez en 1979), también había otros actos que  desaparecieron pronto a pesar de su antiguedad como el pregón de la Bula (que desapareció algunos años más tarde, en 1966).

Fotografías por orden de aparición: Nº 2 (Derribo del Olmo de Taconera, Marzo 1951), 3 (Kiosko de Bosquecillo. 1951), 6 (Calle Redín todavía sin nombre oficial: 1951, se le pondría en 1953), 8 (Obras de la Casa Consistorial: 1951-52), 11 (café Suizo. 1872) y 22 (antiguo Frontón de la Mañueta. 1954): Colección Arazuri. AMP. La vida íntima de Pamplona (1950-1955). Los latidos de una ciudad. José María Baroga. 1974. Gráficas Navasal. Nº 1: Plaza del Ayuntamiento. 1951. Ed. Soberanas. Nº 4: Iglesia de San Lorenzo. Años 50. Ed. García Garrabella. Nº 5: Ronda Volante. Años 50. Archivo Policía Municipal Nº 7: Plaza de la Argentina.  Lanzamiento del chupinazo de 1952. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Nº 9, Inauguración del Monumento a los Caidos. 1952. Colección Arazuri. AMP. Nº 10, Portada del ABC. 4 de Diciembre de 1952. Nº 12: Café Suizo. 1920. Sin filiar. Nº 13: Paseo sarasate. 1950. Ed. Darvi. Nº 14. Partido de Osasuna en el viejo campo de San Juan. Años 50. Kutxateka. Fondo Marín. Creative Commons. Nº 15. Estudio General de Navarra. Años 50. Archivo Universidad de Navarra; Nº 16: Estación del Norte. 1951. J. Galle. AMP. Nº 17. Espectáculo en la plaza de toros. Octubre 1954.  Nº 18: Portada de “El Pensamiento Navarro”.  7 de Julio 1954 Nº 19: Luis Valero Bermejo. Años 50. myheritage.es Nº 20. Inauguración del Monumento a la Inmaculada. 1954. José Galle. AMP. Nº 21. Panorámica de la Rochapea. 1950. Ed. Manipel.