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Biografías: Gurmensindo Bravo (1892-1983)

Hace varios meses que hablé de él a propósito de la banda de música del Ave María, pero en esta ocasión le voy a dedicar una entrada completa en la sección de Biografías. Me refiero al conocido popularmente como el Maestro Bravo, un hombre que forma parte de los recuerdos de muchos pamploneses, entre los que me incluyo. Gurmensindo Bravo Sánchez nació en el nº 9 de la calle del Carmen, el 13 de enero de 1892, hijo de músico militar, vocación musical que él también seguiría, desde edad temprana, como veremos. Tras sus primeros estudios, primero la primaría en Pamplona, en La Casita del nº 1 de la calle Dormitalería y luego la enseñanza media en el colegio apostólico de los Jesuitas de  Javier, ingresó a los 14 años (1906)  en el ejército, como músico en prácticas, concretamente como clarinetista en la banda del Regimiento de Infantería nº 29 de Pamplona. Estudió Armonía y Composición en la Academia  Municipal de Música. Durante los años 1917 y 1918 estudió en el Conservatorio de Música de Madrid. En 1921, con 29 años,   fundó la banda de música del Ave María contando con la colaboración de Gregorio Alegría y de Casimiro Sendra. Esta banda   tendría una destacada presencia en la ciudad hasta comienzos de los años 40. Fue nombrado subayudante de músico mayor en 1930 con destinos en Barcelona, Valladolid y Pamplona. Estando en Valladolid fue condecorado con  la Cruz Roja de Plata por su labores de salvamento en unas inundaciones que tuvieron lugar en la ciudad castellana. Igualmente fue condecorado años más tarde en 1933, en Pamplona por un nuevo salvamento, esta vez en el Arga, con la Cruz de la Beneficiencia. Se retiró del ejército en 1940. Obtuvo, a partir de esta fecha,  la cátedra de profesor de solfeo e instrumentos en la Academia Municipal de Música de Pamplona e impartió clases en diferentes colegios y en la Casa de Misericordia. Desde entonces comenzó a crear  y dirigir diversas bandas de música como la de Educación y Descanso, Cruz Roja Española y sobre todo su conocida sanferminera Banda Popular.

Participó en los sanfermines como músico desde 1907 hasta su fallecimiento en los años 80, si bien fue especialmente en el período 1960-1980 cuando se convirtió en un elemento popular imprescindible en la fiesta, participando en las dianas y haciéndonos pasar ratos inolvidables en los prolegómenos de los encierros, entre las 7  y  las 8 de la mañana, de vez en cuando animando al personal con aquella frase inolvidable que nos dirigía de  “vamos, que estáis dormidos”. En 1976 no pudo participar con su banda por razones de salud. Años antes, en los años 50, la banda popular animaba las calles y barrios recorriendo la ciudad encima de un camión. Fue también un elemento fijo en las fiestas de San Fermín Chiquito. A finales de los años 40 su banda respondía al nombre de “Amaya” y estaba compuesta por unos 30 músicos “decentemente uniformados que tocaban muy bien y tenían un bonito repertorio” decía el Diario de Navarra. El Ayuntamiento de Pamplona le reconoció con el pañuelo rojo de honor en 1967 por su labor como compositor y músico durante más de medio siglo en las fiestas de San Fermín, recibiendo posteriormente otros reconocimientos por su aportación a las fiestas y a las javieradas. Entre sus composiciones cabe señalar pasacalles y jotas como “El encierro”, “Biribilketa del Arga”, “Pamplona canta”, “Torero navarro”, “Aupa”, “Alegría de San Fermín”, etc, sin olvidar el ”Capricho de Cantos Regionales dedicado a Joaquín Larregla”, “Así se baila en chotís”, la diana “Levántate”, la “Marcha militar navarra”, el “Vals, sol,de primavera”, el himno  “Marcha a Javier”,  la jota “La javierada” (peregrinación que hizo  en 19 ocasiones) y que interpretaron Los Iruñako y los himnos al “Oberena”  y a “San Juan de Dios”. Hombre de profundas convicciones religiosas, también colaboró con la hermandad de la Pasión del Señor en las procesiones de Semana Santa, fundando y dirigiendo  el Coro Infantil Hebreo (o Coro de Niños de la Providencia),  caracterizados con sus túnicas, primero con niños del Colegio de la Providencia y más tarde del Colegio San Francisco y de Martín Azpilicueta. Casado con María Lizarrondo, falleció poco después de los sanfermines de 1983, el día 25 de julio, a los 91 años de edad.

Crónica gráfica del Viejo Pamplona a través de las pancartas de las peñas (1959-1969)

Continuo con la segunda entrega de la crónica gráfica del viejo Pamplona a través de las pancartas de las peñas. Nos habíamos quedado en 1959. Como en los años anteriores, salía a relucir con frecuencia la actualidad municipal y otros temas de la ciudad, pero también se reflejaban acontecimientos nacionales o lo que pasaba en el mundo. Pero la evolución de los temas de las pancartas es sobre todo fruto de la evolución de nuestra comunidad y de sus usos y costumbres sociales. Este año el Irrintzi se refería a la motorización de la ronda volante, “Ahora les ponen motos y a todos nos tienen locos”, esa ronda volante en bicicleta que veíamos en la pancarta del Bullicio de 1948 se había modernizado diez años más tarde y ahora corría de manera apresurada con sus motos,  persiguiendo a unos mozos vestidos de pamplonica, un poco “cocidos”. Un toro se subía a uno de aquellos primeros semáforos, mientras otro arreaba al agente desde la parte de atrás de la moto y un asustado edil ascendía  por el tronco de un árbol. El tema de la brigada volante también era objeto de atención por parte del Anaitasuna que detenía a un par de astados subidos en una vespa de aquel entonces mientras se vislumbraba una cierta critica a la creciente costumbre de arrojar  objetos al ruedo. La pancarta de Aldapa hablaba de la apertura de los primeros supermercados que coincidieron, casualidad, con el aumento de la contribución municipal. ¿Se acuerda alguno de aquellos supermercados Spar o Vegé que yo recuerdo de los primeros 60?. En la pancarta un recaudador municipal le pedía una contribución de 1.000 pesetas a una sufrida tendera bovina rodeada de “havas” (así con V),  cortas a 15 pts y largas a 45, “huevos rusos” y alpiste para cotorras, mientras, detrás, un par de ediles se carcajeaban subidos a un cofre lleno de monedas. Como era habitual en las pancartas el acertado o desacertado pareado, esta vez decía, “recauda el ayuntamiento y pal tendero el sufrimiento”.

Oberena se tomaba a broma la idea municipal de sacar una “cartilla ciudadana” en la que se daban normas a peatones, automovilistas, amas de casa, etc. Un estudioso astado sentado sobre unos libros de contabilidad leía un manual de impuestos y contribuciones mientras un edil montado sobre un carro tirado por un burro en una suerte de “biblioteca ambulante” iba repartiendo a un paisano ejemplares de la mentada “cartilla ciudadana”, que perplejo preguntaba “cartilla de ciudadanía pa ke?. En Alegría de Iruña se hablaba del problema de la vivienda, el precio de los pisos estaba no por las nubes sino en la luna que era a donde se dirigían, propulsados por un  cohete, un edil tras de la que estaba una novia que alertaba “que nos alcanza” . Se alquilaba por horas una caseta de perro. El Bullicio aludía en su dibujo a la necesidad de piscinas municipales. Unos ediles observaban tras de una tapia a unos sufridos pamploneses que se bañaban en unas modestas bañeras caseras aludiendo con humor al “baño (de) María” y al precio y condiciones de los baños domésticos. Armonía Chantreana criticaba el hacinamiento de los pamploneses en las villavesas. Ibamos como “sardinas en lata” recuerdo se decía a menudo en mi casa, hablando de las villavesas. Los del Bronce “saludaban a los fenómenos” mientras mandaban al cuerno a los malos toreros.

En 1960, la pancarta del Irrintzi criticaba la desaparición del estanque de los patos a causa de la construcción del Hotel Tres Reyes. Se podía ver un edil empuñando una cachiporra detrás de un muro en el que había una pintada que decía “fuera gansos”, mientras un astado sorprendido veía como una grúa de las obras del hotel enganchaba por la levita al concejal de turno. Completaba el cuadro un turista cargado de maletas que decía “Pampeline, nuevo hotel habitación nº 100”. Oberena  hacía también alusión a la desaparición de los patos del estanque de la Taconera: “los patos de los jardines venimos a Sanfermines”. Un cuenquero venía con su camioneta cargada de patos con el pañuelo rojo anudado al cuello, mientras uno de ellos afirmaba que venía de Arazuri. Un guardia conminaba a un toro con los cuernos enfundados a que circulase por la acera. Alegría de Iruña era mucho más duro en este tema: un grupo de concejales daba cumplida cuenta en un terreno vallado (el espacio donde se construía el hotel), de una barbacoa de patos  bajo un cartel que decía “nuevo hotel, platos exkisitos”. El Bullicio ponía de manifiesto la mala cosecha del año. “Poco trigo, poca paja, año de grandes rebajas”. Una pobre vaca soportaba el peso de un ciclista sobre el que a su vez cabalgaba un turista haciendo fotos. De la cola del bovino colgaba un cartel que decía “tour Pamplona Bayona”, imagino que haciendo alusión al hermanamiento de ambas ciudades. Aldapa se refería al reciente descenso de Osasuna a 2ª división, con un grupo de jugadores jugándose los dineros a las tabas, ante   un toro que hacía equilibrios con la pelota: “Ni a tavas”. En una tribuna un cartel rezaba “likidación por falta de medios”. Era muy habitual utilizar la k en vez de la q en muchas pancartas. Anaitasuna hacía referencia en su pancarta al plan de estabilización aprobado aquellos años. Un mozo daba una patada a un ricachón al que se le caían los billetes mientras un gráfico marcaba un record de beneficios.

Del minizoo que había en la zona del Redín desapareció este año 1961 un gamo lo que dió lugar a algunas malpensadas especulaciones. La pancarta del Aldapa se refería con fina ironía a este hecho: un par de concejales sentados en una mesa del Mesón del Penko Blanco  pedía gamo para comer. De los cañones colocados en la reciente urbanización del lugar salía un toro que decía “yo carne de cañón”. Parecido argumento ofrecía la pancarta del Irrintzi. Dos concejales avivaban el fuego de un calderete del que sobresalían un gamo y un jabalí. “Antes comimos los patos, ahora gamo y jabalí”. La acusación de que tanto los patos de la Taconera como el gamo ahora habían ido al estomago agradecido de algún concejal no tiene desperdicio. Un toro de pega bajo el que sobresalían dos mozos con la leyenda “todo tergal menos las patas” completaba el cuadro. Oberena salía al paso de la polémica municipal a propósito de la instalación de los cañones del Redín. “Los cañones del Redín arman guerra concejil”. Alegría de Iruña se centraba en los viajes tripulados a la Luna, con un toque muy español. El Anaitasuna dudaba de la utilidad de la flamante nueva Universidad de Navarra, si después no había trabajo. Un esforzado pamplonica pretendía mover una gigantesca calabaza mientras decía “pa septiembre me la como”, al tiempo que el tribunal académico amenazaba al pobre e ilustrado astado con “tenga cuidau que repite”. El Bullicio jugaba también con la ironía al tratar la campaña municipal “Por una Pamplona más limpia”. Fue entonces, creo recordar, cuando el consistorio sacó aquellas bolsas de papel marrón rotuladas con el lema de la campaña. Una ama de casa subida a lomos de un simpático astado miraba como limpiaban las calles los concejales mientras otra que estaba barriendo afirmaba “así da gusto limpiar, una a una con la autoridad”.  La Jarana saludaba a Burlandongo. En la tela aparecía un mozo a lomos de un toro con las astas enfundadas o manipuladas mientras un municipal dice “Kuliki cacu” ante unos sorprendidos hombres de color, uno de los cuales acompañaba a una señorita.

1962, El Bullicio se reía de una campaña institucional que provlamaba “Pamplona, ciudad de verano” y que pretendía vender la ciudad y atraer turismo a nuestras calles y piscinas. Un grupo de pamploneses en traje de baño no apartaba la mirada al paso de una estupenda turista que pasaba por el lugar. Todo muy tipical spanish. Mientras el imprescindible astado, -el toro es siempre el gran protagonista de la fiesta-, se bañaba feliz en la piscina. La Unica saludaba a la Unesco. Un mozo azuzaba a un toro con los cuernos afeitados que perseguía a un heterogéneo grupo de personas que entraba en un lugar donde había una leyenda que decía “duchas, barbería y decencia” y un cartel apoyado sobre una pared en la que se decía “se afeita por arriba y por abajo”. Lo que parecía el bonete de un cura sobrevolaba sobre el grupo de fugados. Oberena también hacía una cierta crítica social cuando mostraba a unos operarios que enterraban un cofre, el cofre de “las arcas municipales” en una zanja de “las obras de Tejería”. Un pamplonés repasaba la lista de precios de los alimentos de 1920 mientras comentaba socarrón “poco menos que ahora”. Un par de concejales aparecía buscando algún tesoro. Por ahí aparecía también un pedrusco que titulaban como la “la primera piedra” imagino que aludiendo a la fiebre de inauguraciones. Cambio de horarios, critica social, señalizaciones y circulación eran los temas de los que se ocupaba el Muthiko Alaiak. Armonía Chantreana criticaba a los jugadores de Osasuna que huían perseguidos por una manada de toros. “A españa” señala un cartel mientras un jugador corría, presuroso,  cargado con una bolsa de dinero. Un espectador comentaba “no dan una”, mientras el único jugador que no corría y que iba en dirección contraria al de los otros jugadores y a la manada comentaba que “a el no le dejaban correr en este encierro”. Aldapa, por último, presentaba a un toro leyendo un libraco, “el reglamento taurino”, mientras comentaba “caracoles, como pica”,  y es que en la pancarta aparecían además un gran televisor y un picador que picaba con denuedo a un caracol.

La pancarta de Oberena de 1963 tocaba, de nuevo, el tema de la construcción del nuevo hotel de los Tres Reyes. En el lienzo aparecía  tres reyes de la baraja de cartas española; el de copas, beodo, el de bastos y el de espadas subido a lomos del inevitable toro, de cuyo rabo tiraba un aldeano que con el naipe del rey de oros en la otra mano exclamaba: “ya tengo “dubles””. La construcción del hotel se ve que fue bastante polémica aunque dados los tiempos que corrían no llegó la sangre al rio. Anaitasuna mostraba a un vecino de la Cuenca montado en un “biscuter” de la época buscando aparcamiento. En aquellos años, a tenor de lo contestado por el edil al guardia vestido de gala, se podía aparcar en la plaza del Castillo. Aldapa reclamaba en su pancarta nuevamente piscinas municipales cubiertas. Por lo que se ve no existían en la ciudad muchas piscinas como sí existen hoy en día. La pancarta mostraba a tres concejales jugando y nadando en una improvisada piscina circular, mientras un mozo resbalaba sobre un toro, bajo el lema “agua pal vino”. Alegría de Iruña se hacía eco del viaje del capitán Etayo con su barco Niña II, mientras el Bullicio hacia lo propio con la política internacional en un tema como el desarme, en un dibujo de marcado carácter local: un negro, un chino, un indio y un pamplonica manteaban a un toro sobre una bandera de Pamplona que exhibía el lema “viva el desarme”. En la pancarta del Irrintzi aparecía, este año, un novillero de cierta fama entonces apodado “El bala” exclamando “misericordia, ke mieo tengo” al tiempo que un astado salía del cajón y saludaba a un mozo con el euskérico saludo de “ser modú” (zer moduz).

En 1964 parece que ya existía el problema de las multas impagadas. Un enfurecido edil asegura a un par de mozos que cargan  conun saco de multas que las van a pagar, multas “por malos aires”, “por silvar por detrás”, “por faltar al conde Coro” mientras un toro pedía en la taquilla de la plaza de toros entradas de “general” recibiendo una contrariada respuesta del taquillero de que “tiene de comandante”. La película de Paco Martínez Soria “La ciudad no es para mí” aparecía  reflejada en la pancarta del Bullicio: un aldeano veía como se le escapaban las gallinas ante el acelerado paso de un motocarro que acarreaba un par de astados y que era conducido de manera imprudente,  a una velocidad excesiva,  por un concejal de la Comisión Municipal de Transportes. El guardia municipal tocaba el silbato de manera reiterada sin demasiado éxito. La Armonía Chantreana volvía a sacar a colación el problema del transporte público, esta vez agravado por la presencia de socavones, un problema endémico en aquellos tiempos en la ciudad. Una atestada villavesa, “aun cave una pulga” vociferaba un pasajero,  estaba a punto de caer por un precipicio tras sortear baches de diferente naturaleza. Como siempre la ironía presente en la mayor parte de las pancartas. En la pancarta de Aldapa aparecía la consigna de la estación de autobuses. En tiempos pasados muchos productos de la cuenca pasaban por ella. La tela mostraba varias maletas abiertas por los que se escapaban patos y gallinas o dejaban a la vista docenas de huevos.  Algún cuenquero  acarreaba una desvencijada maleta por la que  sobresalían igualmente  algún pato o algunas gallinas.

Oberena se refería en su pancarta a la proliferación de carteles indicadores que se colocaron este año en la ciudad para orientar a los turistas y visitantes. Dos toros bastante cabreados preguntaban a un guardia “A la calle Estafeta, ¿por donde?” Los carteles indicativos hacían referencia a direcciones tan conocidas como “el chirrión”  o vertedero municipal, el Gas, Francia (sin portugueses, señalaban), o a la ciudad medieval (murallas, urinarios, etc), sin olvidar uno que marcaba el itinerario de los pobres toros: Plaza, Matadero, Supermercau. En la pancarta del Anaitasuna se criticaba la tasa o impuesto de uso y tenencia de televisores, una tasa foral, de unas 500 pts, impopular como todas las tasas e impuestos, y que casi nadie pagaba. En el dibujo el toro salía del televisor con cara de pocos amigos embistiendo a un concejal que gritaba  a otro  “enchufa mientras cobra”. El poste repetidor debía fallar entonces más que una escopeta de feria. Y creo que el Ayuntamiento también debía cobrar lo suyo, por lo menos y por lo que dice la pancarta 50 pesetas. La pancarta de Alegría de Iruña nos mostraba que ya entonces empezaba a ser problemático aparcar en la plaza del Castillo. Un concejal consiguió que se prohibiera aparcar frente al Iruña. Como recuerda el municipal en el dibujo a un aldeano que se está tomando algo en la terraza del Iruña, acompañado de su vaca “suiza”, “criada en Funes”: “ya lo dijo el concejal, si aparcas en el Iruña, denuncia municipal”.  Por lo que se ve hubo más de una discusión entre guardias y automovilistas a propósito de ello. Por último en la pancarta de la Peña San Fermín se hablaba de la subida del precio del pan y de sus presuntas manipulaciones, con un panadero echando agua al pan, un saco de harina del cupo del año anterior y un agricultor con un saco con la cosecha del 65 y en la otra mano un fajo de billetes verdes. Y es que las pancartas de las peñas no dejaban títere con cabeza.

En 1965, los temas tratados en las pancartas fueron igualmente muy variados. El Irrintzi trataba del futuro proyecto de pantano en Eugui pues era insuficiente el agua que nos llegaba de Arteta, ¡que fría estaba!. Entonces nadie se creía demasiado su construcción tal y como se deja ver en el dibujo: un concejal trae un mulo cargado de cantaros de agua procedentes del susodicho pantano, mientras proclama “a peseta el sorbete”. Un mozo da de beber a otro concejal montado en un toro de juguete que dice “hagan pantano o no hagan, sea en Eugui o Arteta, a mi los tragos de bota, todos me saben a teta”. La peña San Fermin hablaba del problema de la escasez de viviendas y su promoción de las más diversas formas, no siempre muy claras. Ya se criticaba entonces la especulación inmobiliaria, conchabada a veces con intereses concejiles. En el dibujo, un promotor inmobiliario huía con una bolsa de millones en una mano y el proyecto en la otra, donde decía “Polígono, compra y…revienta”. El famélico toro se erigía en verdadero símbolo del sufrido pamplonica “progreso municipal…con kiebra del animal” mientras los diversos barriles y macetas, estas  de diverso tamaño (“los grandes para los ricos, los pequeños para los pobres”), se constituían en  símbolos de los diferentes desarrollos urbanísticos (“polígono sin arte ni oficios: 900 millones”) (“polígono muguetajarrra, una robada y muchas manguadas”. Armonía Chantreana se cebaba en la campaña municipal de recogida de basuras. El pareado de la pancarta tan común en aquellos años decía: “No solo basta “figura” para ser buen concejal, hay que bajar la “basura” agarrándose al pozal”. Cada uno puede  buscar los dobles sentidos que quiera. La censura obligaba a hacer grandes esfuerzos imaginativos para decir mucho sin decir aparentemente nada  o jugar con los dobles sentidos. En este caso y acompañándose del dibujo, también se podía entender que había que dar ejemplo como hacía el concejal bajando la basura en los cubos de hierro identificados con el nº del piso  que había en aquel entonces. En la pancarta, un fotógrafo inmortalizaba la embestida del morlaco contra otro concejal que llevaba un cubo lleno de mierda (con el indicativo de Comisión de Higiene) del que sobresalía, nada más apropiado para la ocasión,  un rollo de papel higiénico.

El Bullicio trataba monográficamente el tema del turismo, bajo el lema de “turismo con curvas peligrosas”, con una óptica muy de aquellos años que hoy sería calificada, tanto en esta pancarta como en otras muchas de trasnochada,   machista o sexista. Una despampanante turista que llevaba un letrero que decía “turista de alta tensión” suscitaba miradas tanto en la torada como en unos fotógrafos  bañados en una cuba de vino (turistas de cuba, je, je), como en  un mozo que exclamaba como si de un Alfredo Landa se tratase en una de sus películas, viendo a la moza: “vaya plan…en desarrollo”. Aldapa criticaba la subida de los precios de las  localidades para las corridas de los toros, precios a los que no se llegaba ni con la ayuda de las horas extras, como mostraba el dibujo de la pancarta: a los mozos no les llegaba con las horas extras mientras que al concejal le daba igual: “que suben las entradas que suban…yo voy gratis”. Un tipo con pinta de tejano acaparaba todo tipo de entradas mientras se les escapaban los billetes de color verde, los dolares por todos lados. Oberena hacía alusión, este año, 1965, a cierto incidente que se produjo entre el Cordobés y otro compañero de terna, al tiempo que se criticaba su  melena, poco común aquellos años. Anaitasuna mostraba las proezas televisadas del aizkolari navarro Astibia y Alegría de Iruña se hacía eco del popular ritmo de la yenka. En su pancarta bailaban este ritmo un par de  concejales, un guardia en traje de gala (“alante, atrás, 1-2-3”) mientras el músico de la Pamplonesa marcaba el ritmo con un trombón subido a lomos del morlaco. El  pareado del dibujo decía esta vez: “Mientras la contribución aumenta, los del Ayunta bailan la yenka”

En 1966, colocaron en la calle Mercaderes una isleta para dividir las vías de circulación. En la pancarta del Irrintzi aparecía esa isleta como si fuese una especie de  piragua en la que remaban un par de astados, mientras el guardia les tocaba el silbato y un par de ancianos se reían de la escena. La frase o pareado decía: “Nos han plantao un jardín que parece una piragua, llegará otro San Fermín, y en Eugui no habrá agua”. La pancarta del Oberena hacía referencia a su 25º aniversario. Un mozo daba de beber de la bota al toro que sostenía con sus pezuñas un cartel con la siguiente coplilla: “Nació la peña Oberena con gaseosa y con sifón, la verdad es que no nos pena, pero lo bueno es el mol”, mientras una vaca nodriza daba de beber a un “baby “con la gaseosa de bolo mientras en la mesilla de noche, tal y como decía el pareado había una botella de sifón. La ciudad se llenó este año de señales de circulación: Stop, Ceda el Paso, Prohibido girar, Prohibido aparcar, etc. En la pancarta de Anaitasuna una pobre señora parecía perdida en este mar de señales: “Ulojia, en menudo lio tas metido con eso de la señalización”, le gritaban mientras el guardia le ponía una multa y un paisano circulaba en un descapotable acompañado de dos toretes. También la Jarana se centraba en este tema. Toros, mozos y otros personajes eran amonestados por el silbato del guardía entre un mar de señales.  Casi casi como ahora con la amabilización, que por cierto también ha sido objeto de numerosas menciones en las pancartas de las peñas de este año. Alegría de Iruña criticaba el proyecto del Plan Sur, una especie de gran globo, como aparecía en la pancarta que al final se pinchó y se quedó en nada. Junto a un espantapajaros había un cartel que decía: “Para ahuyentar a los pájaros que quieren comerse el grano”. En la pancarta de la peña San Fermín un mozo realizaba su paseo especial y espacial en su particular cohete con forma de cuba “Gemini X”, de la que sobresalía la cabeza de un toraco, la faja roja anudada al asta le servía de amarre al sorprendido pamplonica. La proliferación de viajes de rusos y americanos aparecía reflejada en la distribución de aparcamientos en la luna,  a través de la correspondiente señalización de tráfico.

Armonía Chantreana criticaba las numerosas obras y zanjas en la ciudad a las que se habían acostumbrado los pamploneses de entonces. El Bullicio hacía alusión a la entrega de los pañuelos de honor que se otorgaron esos años. En la pancarta el alcalde otorgaba el pañuelo de honor al toro manso, “por sus años de servicio”, al sereno, “por mártir de la serenidad” (para entonces ya había desaparecido de la ciudad) y a una vaca embolada (“por fura y revolvedora”). Aldapa ponía de manifiesto bajo el lema de “Año Iberduérico” como en los últimos años Pamplona había visto crecer de forma exponencial el número de farolas. Y parecía que nunca lloviese a gusto de todos. Un mozo beodo se agarraba a una farola mientras en un cartel se leía: “Mil farolas nos han puesto y más nos van a poner. Los chisporros y los perros que felices van a ser”. Y así parecía ser, al menos en el lienzo: un chucho orinaba sobre una farola mientras un guardia y un turista huían despavoridos ante la presencia de un toro con la “fuerza de 10.000 voltios”. “A”pagar” los bomberos”, decía el texto, mientras el bombero resbalaba sobre el lomo del astado. Los del Bronce hacían de la bomba nuclear  y el baño de Palomares el centro de su mofa, con el “tio Sam” y un jovencísimo Fraga pescando la citada bomba nuclear mientras un cartel prohibía bañarse. Un mozo les decía “están ustedes frescos”. Incluso aun había  tiempo para homenajear en la pancarta  a un ciclista de entonces, Patxi Gabicagogueascoa. La Unica hacía referencia en la pancarta a su traslado de la calle Amaya a Jarauta, tras años de multas y denuncias por ruidos y escándalo público. No en vano el lema que aparecía era “A la rue (a la calle), largo, por malos!. La pancarta mostraba a un sufrido miembro de la peña que musitaba  “con la música a otra parte” mientras sudaba la gota gorda porque   empujaba con gran esfuerzo un carro cargado con diversas pertenencias de la peña (la tele, la bombona de butano, etc). El mozo llevaba   el bombo a su espalda  que a su vez  era empujado  por un toro, mientras  un guardia le indicaba que debía ir en dirección contraria a la que iba. Unas vecinas de la calle comentaban desde su ventana: “Por fin los echan, ¡ya era hora!.

1967, Irrintzi se ocupaba de la instauración de la zona azul, con su correspondiente control horario y de la subida de los precios, un tema, por lo que se ve de preocupación permanente. El Bullicio criticaba la moda de las melenas masculinas. El dibujo no tenía desperdicio. Una peluquera minifaldera cortaba el pelo a un melenudo, mientras que otro mozo aparecía abrazado en simpática camaradería a un toro que mostraba un cartel con la leyenda “abajo la democracia piojeril”. Este mozo  se dirigía a otro melenudo que está esperando su turno preguntándole con un expeditivo “te corto arriba o abajo” mientras empuñaba  una navaja de afeitar. Alegría de Iruña trataba de nuevo el tema de las señales de tráfico. Un agente municipal  llamaba la atención con su silbato a un aldeano por amarrar su vaca a una señal de tráfico, mientras un guardia motorizado  expedía la consiguiente multa al incauto baserritarra, procedente, a tenor del letrero que exhibía la vaca, de la Ulzama. ¿Alguien se acuerda de los uniformes que llevaban entonces los distintos tipos de policías?. Anaitasuna volvía a sacar a colación el Plan Sur, criticando la indecisión municipal mientras los propietarios de los terrenos se negaban a facilitar dicho plan. En la pancarta de Armonía Chantreana se reían de los difíciles exámenes de una convocatoria para guardias urbanos y sus escasos emolumentos. Un guardia escribía en una pizarra: “Por muchas cuentas que “agamos” todas nos salen muy mal. Con el pan y la lejía se nos acaba el jornal”.

En la pancarta de Aldapa un par de toros que doblaban sus patas delanteras “babean” ante unas espectaculares señoritas, mientras el toro manso reflexionaba certeramente: “estos se caen o se echan con buena vista”. Tras el burladero de la plaza dos miembros de la cuadrilla torera exclamaban “vaya par…” “ole, que chicuelinas”. Oberena se refería en su pancarta a un tema de actualidad en ese año, el del Peñón de Gibraltar. En esta también aparecía el elemento femenino como objeto de atención del sector masculino. Y es que el cambio en la moda femenina, la creciente liberalización de la moda en el vestir (minifalda, etc) y otros cambios y evolución en los hábitos y costumbres sociales habían provocado un resurgir del asunto sexual, impensable hacía  unos pocos años. También aparecía el tema del peñón de Gibraltar en la pancarta del Bronce, junto al de la calidad en la leche. La Jarana transmutaba la Feria del Toro en Feria del Gato. La pancarta de La Unica parecía querer decir más de lo que realmente decía. En la tela aparecían diversos personajes que representaban al poder político y económico mientras el lema de la peña afirmaba “a las marionetas les desea felices fiestas”. Un guardia enfurecido farfullaba a un ricachón que iba  a  meter dinero en la Caja ¿grrr…es que no ve los semáforos?, mientras un toro embolado comentaba al ver a otro bien armado de pitones, “mucha presencia y poca resistencia, je, je”. La Peña San Fermín se quejaba de la subida del precio del tabaco y  finalmente el Muthiko Alaiak criticaba la proliferación de impuestos (circulación, radicación, plusvalía), la subida de las localidades para la corrida, el plan sur y los problemas en el suministro municipal de las aguas.

Anaitasuna hablaba en 1968, en su pancarta, de la subida del precio del vino y hacia una referencia al siempre polémico periodista Alfredo Amestoy (que yo recuerde tuvo algún contencioso aquellos años con nuestra ciudad o comunidad). Había terminado la venta al granel. Todo o casi todo se embotellaba. De este asunto trataba la pancarta del Bullicio. Entre los embotellamientos varios aparecía una corrida, un ensueño, una señora…enfajada y el embotellamiento corriente de tráfico, mientras un mozo iba  desembotellando su cargamento de botellas de vino. Alegría de Iruña se refería al torero Miguelín a quien contraponía con otros diestros de más tronío (El Cordobés, Palomo Linares etc). La frase del dibujo lo decía todo: “Pa torero, Miguelín, yo pa billetes de mil”, puesto en boca del popular diestro Manuel Benitez, que aparecía semienterrado entre un mar de almohadillas, jugando con toritos de juguete, mientras Miguelín se recostaba sobre un miura. Armonía Chantreana se mofaba del mal negocio que había hecho el Ayuntamiento al comprar un coche oficial, un dodge dart: “600.000 nos costó. Se vendió en 200.000. Con la ganancia que dió que se compren un patín”. Y, en efecto,  así aparecía el edil, montado sobre un patín mientras el dodge se quedaba sobre un pedestal en exposición. Asistía a la escena un mozo acompañado de su vaquita de la que el mozo decía : “tardonaaa pero segura”.

Aldapa ponía de manifiesto el déficit de las cuentas municipales que el chiste estimaba en unos 60 millones: la caja fuerte vacía, aunque de ella salía una rata, parece que ese año había una plaga de roedores en la ciudad, “ratas a montones, faltan los millones”. Irrintzi  criticaba el sistema de distribución de subvenciones entre las peñas, lo decían bien claro en la viñeta, “al repartir el dinero, justicia piden los mozos. Pa los de fuera lo mucho, pa los de casa lo poco”. Oberena aprovechaba el recurso de las bolsas de basura municipales marrones dentro de la campaña “Por una Pamplona más limpia”, -yo he conocido esas bolsas, enormes y gruesas como de papel de estraza- y las utilizaba para tirar a la basura algunas cosas: a los jugadores de Osasuna, por malos jugadores,  y a los melenudos de los conjuntos musicales de aquellos años, porque esas apariencias  no encajaban entonces en nuestra conservadora ciudad. Por lo que podemos ver con los ojos de hoy, de liberalismo na de na en algunas peñas. No hacía muchos años que las peñas habían colocado al Ministro Fraga el Pañuelo Rojo. Y no olvidemos  que hasta la transición, la mayoría de las peñas aun nombraban sus correspondientes madrinas.¡ Cuanto ha cambiado Pamplona, desde entonces!. La peña San Fermín hacía sangre en la nefasta trayectoria de Osasuna. Un mozo perseguía con un garrote a un grupo de jugadores de Osasuna que huían con los dineros. El pareado de la pancarta decía así: “El sufrido aficionado y el chico de la portera les desean felices fiestas y después, a la tercera”. un cartel prohibía la mendicidad, mientras un tipo a lo Groucho, parecía un concejal,  pasaba la bandeja pidiendo 18 millones, ¿sería un aval para el club, como en otro tiempo?. Recordemos que el año anterior Osasuna había inaugurado su nuevo estadio del Sadar.

Acabo esta segunda entrega con las pancartas de 1969. Alegría de Iruña se hacía eco de la desaparición de la isleta-jardín-piragua de la calle Mercaderes colocada seis años antes. El pareado no tiene desperdicio “Nos han “kitau” el jardín que era feo y solitario. Cuanto lo van a sentir todos los perros del barrio”. El Bullicio hablaba de nuevo de los viajes espaciales. No nos olvidemos que estamos en la época de los “apolos”.  Los trompicones de los toros a los mozos harían ver a más de uno las estrellas. Anaitasuna plasmaba la creciente popularidad de nuestros deportes rurales. Un levantador de piedras levantaba una de 1.000 kilos, “de mechero”, mientras pensaba  “si se pudiera levantar así la fiesta”. Una ama de casa preguntaba a un mozo cargado con unos carneros si iba a la plaza (el mercado municipal), a lo que respondía éste, “Si, a Sevilla”. Parece que ambos carneros tenían un claro destinatario pues en cada uno de ellos aparecía una etiqueta:  “Pa Manolo”, “Pa Palomo”, haciendo referencia a los diestros Manuel Benítez el Cordobés y a Palomo Linares. Irrintzi reflejaba en su pancarta algunos de los programas de televisión de aquellos años: “La casa de los Martínez”, “Un millón para el mejor”, “Galas del sábado”, etc. Aldapa reflejaba en su tela la negativa de algunas figuras del toreo a venir a la Feria de Pamplona. La escena dibujada en la pancarta no tiene desperdicio. Palomo Linares y El Cordobés aparecían sentados en el sillón de un barbero. Un peluquero pamplonica amenazaba al Cordobés. “Manolo, que te la corto”. La frase de la escena decía asï: “No se atreven a venir, por los toros, por las peñas y por algo que nos sobra aquí”. En el suelo un comedero con un rótulo que decía “pa pollos y gallinas” Oberena recordaba en su tela la reciente implantación de la grúa municipal. Un niño de papa era izado por la grúa municipal al tiempo que arrastraba su cochecito de juguete, un edil montaba una vaca “exenta de multas” al tiempo que jugaba al yo-yo y un mozo enarbolaba una pancarta que decía “Los que no pagan las multas por ser hijos de papa que los cuelguen de la grúa, pa que aprendan a pagar”. En la pancarta de Armonía Chantreana, los chantreanos habían ocupado la luna ante la sorpresa de astronauta americano a punto de alunizar. La Jarana emulando otros tiempos en que era muy común esta frase “saludaba a los superfenómenos”. La pancarta era una dura critica a algunas figuras del toreo, entre ellos a Manuel Benitez, El Cordobés. Un mozo pamplonés jugando con el nombre del popular programa de televisión, hablaba de “un millón para el peor”.

Fotos: pancartas de las peñas, aparecidas en el libro “Las pancartas de las Peñas” editado por la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona en 1981 y de que fueron autores José Luis Larrión Arguiñano y José María Rodrigo Jimenez. Para las fotos 10, 28  y 32 “Peñas de Pamplona, una historia viva”. Federación de Peñas de Pamplona. 2014.

Pamplona año a año: 1942

Pamplona estrenó 1942 con temperaturas de -8º. La cabalgata contó con escasa asistencia, ya que ese día nevaba con intensidad y la ciudad estaba cubierta por una nieve espesa y helada. Tanto frío hizo que el Ayuntamiento ofreció a los agentes de vigilancia nocturna café y copa para aliviar algo la crudeza del frío de la noche. El día 9, por la tarde, se recrudeció  el temporal de nieve obligando  a suspender el partido de Osasuna. En estas primeras semanas de enero los ciudadanos demandaban  una mayor frecuencia de los servicios de El Irati que conectaban Pamplona y Villava, ya que La Villavesa había suprimido algunos de los suyos. La empresa alegaba que era una suspensión temporal por averías en el gasógeno de uno de sus vehículos y que incluso pretendía reforzar el servicio. En la foto adjunta vemos un automotor del Plazaola equipado con gasógeno. Por otro lado, continuaba el racionamiento especial de productos. Los precios en el Mercado Municipal, del que vemos una foto de estos años, estaban por las nubes, la docena de huevos a 17 pesetas, la merluza a 10 pts y el cordero a 12 pts el kilo. Navarra había crecido en 10 años (1930-1940) en 23.200 habitantes, pasando de 345.883 a 369.102 habitantes. Pamplona lo había hecho en 20.132 personas, pasando de 42.259 a 62.391 personas. En el ámbito de las obras se hablaba, en estos primeros días del año, sobre todo, de pavimentar la zona exterior de la plaza de toros o de acometer  algunas pequeñas reformas en el cementerio, como veremos más adelante.

Los eventos religiosos seguían protagonizando la vida social de la ciudad: la celebración  de la llegada de las reliquias de San Fermín, la Candelaria, San Blas, etc. Tras la guerra se habían prohibido las fiestas de carnaval así como la utilización de cualquier mascara o traje, típicos de estas fiestas. Desde el 1 de febrero se implantó un impuesto del 20% sobre el servicio telefónico. Acción Católica, el brazo seglar de la iglesia católica, tendría cada vez más influencia y presencia en la vida de la ciudad. El presupuesto para las obras del depósito de Mendillorri que se proyectaba acometer este año superaba el millón de pesetas y se preveía estuviesen concluidas para el mes de septiembre. A finales de febrero la policía urbana descubría, gracias al trabajo de los agentes municipales,  una casa clandestina, hoy diríamos que “ocupada”, con gente en situación de exclusión, entonces la prensa de la época los despachaban con calificativos como “maleantes”, “rateros” e “indocumentados”. El día 26 de febrero se presentaba  en el Gayarre la película “Raza”, basada en un argumento de Jaime de Andrade, seudónimo bajo el que se ocultaba  Franco, que reunió a todas las autoridades políticas, civiles y militares del Régimen, con profusión de banderas,  himnos, plantas y reposteros. En cumplimiento de la ley creadora del Frente de Juventudes de 1940 y de una orden de 1941 todos los españoles de 7 a 21 años debían formar parte de la organización, excepto los universitarios y estudiantes de enseñanza superior que serían encuadrados en las milicias universitarias. Se distinguía entre  las  “falanges voluntarias” (los afiliados a las organizaciones del régimen) y las “falanges obligatorias”.

En marzo de 1942 se apuntaba ya la próxima desaparición del viejo kiosko de madera de la plaza del Castillo. El 4 de marzo salía de Pamplona la primera javierada femenina, si bien fue un más un gesto de un grupo de señoritas que una javierada masiva como la que se vería bastantes años más tarde. Este año el día 7 siguió marchando a Javier el grupo de Caballeros Voluntarios de la Cruz con sus banderas y crucifijos a los que seguían las banderas de Acción Católica de Navarra y posteriormente el grueso de los peregrinos que, este año, fue mayor que el anterior. Esos días se dió a conocer la detención, con las manos en la masa,  de un conocido delincuente que había robado en Erro y Cuadrado, cuando estaba intentando robar en los Almacenes Arrizabalaga. Se reconocía el derecho de cobro de todos los haberes de los maestros rehabilitados que no tuvieran ningún tipo de sanción. A los funcionarios con sanción, pero readmitidos al servicio, solo se les reconocerían el 50% de los haberes no percibidos desde la fecha en que se les admitió la última revisión del expediente. En aquellos años había muchos maestros titulados sin colocación, por unas razones o por otras. El Gobierno Civil ponía multas a trote y moche: por viajar sin salvoconducto (14 personas con 25 pts), por actos contra las buenas costumbres y la moralidad (20 personas con multas de entre 10 y 2000 pts), por tasas y abastecimientos (44 personas con multas entre 15 y 250 pts), por espectáculos (una con 500 pts). A mediados de mes se anunciaban nuevos productos (arroz, azúcar, jabón)  y cantidades (a razón de 250 gramos por persona) que podían ser adquiridos con la cartilla correspondiente (a 0,45,0,70 y 0,80 pts respectivamente. Proliferaron en este mes los incendios forestales en un mes extrañamente poco propicio a ellos y cito por cercanía los que se produjeron más cerca de Pamplona: en el Perdón se habían quemado 180.000 pinos, 150 robadas en  San Cristobal (con 4.000 plantas quemadas entre pinos y chaparral), 9.000 pinos  en el monte Ague de Oteiza de Berrioplano, 12 robadas en las peñas de Anondo de Marcalain, 100 robadas en el monte Eztimalda de Olague,  etc.

A finales de marzo el gobernador anunciaba la retirada de las viejas monedas de 5 y 10  céntimos que serían sustituidas por las nuevas acuñadas en aluminio. Desde el 1 de abril y hasta nueva orden se prohibía pescar en el Arga, en el tramo comprendido entre el puente de Burlada y de San Pedro, salvo que se hiciese con caña. Se hacía, eso decían, para preservar la riqueza piscícola existente. El gobernador civil, siguiendo, la política del régimen de fomentar la natalidad daba premios a los más prolíficos cabezas de familia de la comunidad. Este año premió a Bernardo Larraza de Olazagutia que había tenido 17 hijos y a Lorenzo Lazcano de Arantza que había tenido 15. Como el año anterior se suspendía la circulación y el estacionamiento el jueves y viernes santo a excepción de los vehículos de urgencia y abastecimiento.  Ignacio Orbaiceta se proclamaba vencedor al sprint del 12º Circuito de Pamplona o Circuito de Pascuas  en el que participaron 24 corredores y del que vemos junto a este párrafo una foto datada unos años más adelante. El circuito al que dieron 8 vueltas a una media de 34 km/hora discurrió por Vuelta del Castillo, avenida de Zaragoza, Cuesta de Beloso, Burlada, Villava, Capuchinos, Rochapea, Subida de la Estación, Cuesta de la Reina y Vuelta del Castillo.

En la frontera se incrementaban los decomisos al contrabando y en estos años de la 2ª guerra mundial no era infrecuente la interceptación de personas que huían de la Francia ocupada por los nazis pero que eran devueltos por España a aquellos. El régimen homenajeaba y garantizaba la pensión a carlistas veteranos de la guerra de 1872. Los años eran casi todos iguales. Un año igual al otro: viáticos generales a los enfermos, procesiones, desfiles, celebraciones de corte patriótico, fiesta de la victoria, 18 de julio, fiesta del caudillo, etc, por lo que no repetiré lo que dije de 1941. El Ayuntamiento participaba en todos los actos religiosos y políticos  que tenían lugar en la ciudad. En este año el coadjutor de San Nicolás, Antonio Añoveros, que vemos en la foto adjunta, sería destinado a la parroquia de Santa María de Tafalla, donde permanecería hasta 1950, y los jóvenes de Acción Católica le dedicaron una velada literario teatral musical de despedida en el Centro Mariano. Añoveros, obispo de Bilbao desde 1971 estuvo a punto de ser desterrado por el régimen de Franco en 1974, por unas declaraciones que hizo sobre los derechos del pueblo vasco. A finales de abril se celebraron en el Gayarre cuatro funciones de opera italiana. La restricción de gasolina afectaba hasta los sequitos fúnebres. Anunciaban que desde el 1 de mayo no iban a poder circular los coches particulares y la restricción de combustible llegaría hasta a los taxis. Ante la carencia de papel se instituyó, el último jueves de cada mes, el “día del papel” con el fin de que la población colaborase, entregando todo tipo de papeles que tuviese y no  aprovechasen para su reutilización. El Ayuntamiento gestionaba en Oviedo la compra de hierro a Duro Felguera para gestionar el rápido envío de chapas de hierro para las obras de ampliación del servicio de aguas de la ciudad. También acudieron a Madrid con ese mismo propósito. Con las obras se pretendía incrementar el caudal de agua en un 20-25% permitiendo que el agua llegase al nuevo Ensanche y de forma especial a los pisos más altos, al aumentar  su presión. El 1 de mayo entró en vigor la prohibición de circulación de vehículos de motor particulares o públicos que no fuesen provistos de gasógeno. La escasez de material obligaba a recauchutar las cubiertas de las ruedas de los vehículos.

Por otra parte el Ayuntamiento aprobaba el saneamiento urgente de los barrios del Mochuelo y las Blancas. En la noche del 1 de mayo se cambió la hora, a las 11.00 se adelantaron los relojes una hora, pasando a las 12.00. El 1 de septiembre se hizo lo contrario, se retrasaba  una hora. El 3 de mayo  se inauguraron los locales que la Obra Sindical de Educación y Descanso había abierto en la calle Mayor de Pamplona, en los que se iban a ofrecer actividades dirigidas a los trabajadores. Navarra hacía valer su derecho de nombrar maestros. Como ya dije en otra entrada el Ayuntamiento estudiaba  este año la implantación del servicio de trolebuses en la capital navarra. Por otro lado se decía que el quiosco de la música de la plaza del castillo no sería derribado hasta después de las fiestas de San Fermín.  Se preveía levantar un obelisco en homenaje a los caídos. Se preveía una nueva oficina de correos en el barrio de la estación. A mediados de Mayo se representaba en el Gayarre una obra de Oscar Wilde a cargo de la compañía de comedias de Lola Membrives. En la madrugada del día 13 de mayo se quemaba un vagón de viajeros en la estación del Plazaola sin que afortunadamente el siniestro fuese a mayores. Este año se homenajeó al Papa Pio XII en el 25 aniversario de su consagración episcopal. El Orfeón Pamplonés que vemos en una foto de estos años, junto a este párrafo cumplía su 50º aniversario que  celebró con un gran número de actividades. Los precios de los alimentos seguían muy altos. Durante unos días se pudo acceder al pescado ya que llegaron estos días a la ciudad más de 11.000 kilos de sardina y anchoa y 1.200 de merluza. Regresaban a España más de un millar de voluntarios de la División Azul pero partieron de San Sebastián otros tantos rumbo al frente soviético. En noviembre hicieron un homenaje a más de 70 exdivisionarios navarros. Fueron 18.000 los españoles que participaron en la División azul.

A finales de mayo comenzaron las obras de reforma del acceso a la plaza de toros, con el fin de suavizar la bajada, desde el comienzo del callejón de Telefónica hasta la plaza, evitando así el peligro de caídas y la formación de montones en el encierro. Los críticos taurinos consideraban, sin embargo,   que más que la pendiente el peligro lo ocasionaban el incremento de corredores, ojo, y de esto hace casi 80 años. En estas fechas se planteaba hacer más ágil el Riau Riau y para eso proponían que La Pamplonesa desfilase detrás de la corporación en vez de precederla. Y es que  el año anterior la Marcha a Vísperas había tardado nada menos que 2 horas. Nadie imaginaba que algún día se sobrepasarían las cinco horas de duración.  Al igual que el año anterior la Caja Nacional de subsidios familiares anunciaba la convocatoria de concursos para la concesión de préstamos a la nupcialidad entre los trabajadores que fueran a casarse en el mes de agosto. Eran préstamos sin interés con una amortización de 25  a 50 pts mensuales y bonificación del 25% del saldo pendiente por cada hijo del nuevo matrimonio. Los préstamos eran de 2.500 pts par ellos y de 5.000 para ellas siempre y cuando ellas dejasen de trabajar. Esta Caja convocaba también premios a la natalidad. El nombre del cine Alcazar ubicado en el lugar donde antes estuviera el frontón Percain, fue elegido por votación popular. Algunos, muchos menos, eligieron el nombre de Sarasate. A finales de junio comenzaba y así lo anunciaba el Ayuntamiento, la apertura de baños públicos en el río Arga, eso, si, con la debida vigilancia gubernativa. El 13 de junio de 1942 descarrilaba el Irati en la cuesta de subida a Huarte, falleciendo la vecina de Idoi (Esteribar), Anastasia Itoiz, de 62 años de edad de cuyo accidente ofrezco un pequeño album fotográfico. También ese sábado descarriló en Leiza un vagón de viajeros y un furgón del Plazaola, afortunadamente sin desgracias personales. Un mes más tarde un incendio en una cochera de Sangüesa destruyó un automotor del Irati, varios vagones y la vieja locomotora de vapor “Patarrieta” que quedó para el desguace. Las pérdidas fueron enormes, más de un millón y medio de pesetas.

En el ferial de las barracas este año habría un circo, carruseles y otras atracciones de movimiento, cuatro churrerías, cuatro bares, una docena de puestos de caramelos, dulces y frutas y una de tiros a diana. En sanfermines el comercio en general y el de alimentación permanecían abiertos de 9 a 13.30. El día de la banderita de la Cruz Roja se celebraba el día 24 de junio, festividad de San Juan Bautista. También se celebraba el día de las Misiones con mesas petitorias en las calles y el cepillo en las iglesias (este año se recaudaron 25.000 pts, 8.000 más que el anterior). A pesar de la represión política y social de los hábitos y costumbres, la iglesia, en sus sermones, previos a las fiestas,  seguía fustigando a “quienes confundían el sano y viril regocijo del pueblo con la carnavalada y el libertinaje”. Sin comentarios. El Consejo Foral Administrativo de Navarra, presidido por el Conde de Rodezno, vicepresidente de la corporación provincial aprobaba la propuesta de la Diputación de que la construcción del Monumento a los Caídos fuese realizada con la aportación de todos los navarros, en vez de recurrir a un crédito. El pago se haría mediante un recargo transitorio del 10% de la cuota de la contribución provincial, incluyendo la territorial (agrícola, urbana y pecuaria) industrial y de comercio y de utilidades. Así pretendían obtener 1.700.000 pts anuales que supondrían 10.200.000 en 6 años, plazo en el que podrían estar acabadas las obras. El coste de la obra se calculaba en unos 9 o 10 millones de pesetas.

El día 4 de julio se publicaba el bando con normas sobre los encierros. Les resumo algunas de las prohibiciones: se prohibía el paso de vehículos y caballerías por el recorrido del encierro desde las 6 de la mañana hasta que los toros estuviesen en los corrales, se prohibía la presencia de ancianos, mujeres y niños en el recorrido desde las 6.30 (el encierro era a las 7). Desde las 6.30 quedaba prohibido detenerse o permanecer en las calles del recorrido. Se prohibía subirse a los vallados ya que estos debían quedar libres para los corredores que lo necesitasen. En el tramo de Estafeta no se permitía el tránsito ni estancia de personas desde las 6 de la mañana bajo ningún concepto. Este año se tiró el segundo Chupinazo de la historia de los sanfermines desde la Casa Consistorial, tras él, hubo repique de campanas, cohetes y música por las calles. El Riau Riau duró este año media hora. Por la noche hubo bailables en Sarasate con gaitas y en Plaza del Castillo con banda de música. Las dianas comenzaban a las 5.40 de la mañana. A la hora del encierro y aun antes, a las 6.30, la plaza de toros aparecía completamente llena de público, a pesar de que acababa, como quien dice, de amanecer. El Diario de Navarra alertaba sobre el riesgo de convertir los sanfermines en una carnavalada, pues decían que resultaba contradictorio conceder permisos a tenderetes que vendían artículos de carnaval a base de gorros de papel que ridiculizaban o parodiaban incluso con cubrecabezas de carácter militar, obstruyendo además el paso del público por las escalerillas de San Nicolás. Pese a la falta de combustibles el fin de semana, acudió muchísima gente a los sanfermines tanto en trenes, autobuses de línea, taxis y desde los pueblos de la Cuenca a pie, en bici y en caballerías. Muy poca gente se vestía de blanco entonces. Eso sí, muchos iban cargados con sus horcas de ajos al cuello. Los vecinos de la plaza del Castillo se quejaban del ruido “horrísono, permanente y molestísimo” del altavoz del conocido vendedor León Salvador que utilizaba para sus arengas.

En 1942 el gobierno aprobaba un decreto que refundía las disposiciones vigentes sobre el himno nacional, cantos nacionales y saludos oficiales. Así declaraba himno nacional la “Marcha granadera” que lo había sido hasta la proclamación de la República. Eran cantos nacionales el himno de la Falange (el Cara al sol) , el Oriamendi (por Dios, por la Patria y el Rey…) y el de la Legión, debiendo ser escuchados de pie en los actos oficiales en que se tocasen; se establecía como saludo nacional el del brazo extendido en dirección al frente, con la mano derecha en prolongación del mismo, abierta, sus dedos unidos y algo más altos que la cabeza. Al paso de la bandera de España y al entonarse el himno y los cantos nacionales se permanecería en posición de saludo. Reaparecía en el Gayarre la bailaora de flamenco Pastora Imperio que vemos en la foto adjunta. El inspector provincial de primera enseñanza  recordaba a los ayuntamientos la obligación de reparar, blanquear y pintar las escuelas. Entre agosto y septiembre  quedaba solucionado provisionalmente el problema de abastecimiento de agua en algunas zonas de la ciudad. En estos primeros días de agosto el reporter del Diario se quejaba  de la desaparición de las antiguas fiestas de la Rochapea y de las más recientes del barrio de la Estación. Actualmente la fiesta de san Lorenzo se reducía a unos cuantos actos religiosos. La Casa de Socorro había atendido en julio a 603 personas, la mayoría casos leves. ¿En qué consistían las asistencias? Había de todo:  alcoholismo agudo, peritonitis, cuerpos extraños, contusiones y erosiones, distensiones, hemorragias nasales, fractura de cráneo, de brazos o piernas, heridas contusas e incisas, intoxicaciones, luxaciones y esguinces, quemaduras, etc. El día 15 de agosto, a las 12 del mediodía,  tenía lugar la bendición, por parte del obispo Marcelino Olaechea, del terreno  donde se iba a levantar el Monumento a los Caídos, al final de la avenida de Carlos III. Por decisión de la Diputación Foral no hubo discursos ni manifestaciones de carácter político. Continuaban, por otra parte, las obras del cementerio, en concreto el asfaltado de las calles internas así como las de la nueva capilla de depósito de cadáveres. Llegaba a Pamplona la IV edición de la prueba ciclista Circuito del Norte.

El 1 de septiembre y, coincidiendo con el cambio horario, el horario de cierre de las tabernas se adelantaba a las 10 de la noche, hasta entonces era hasta las 11.00. El Ayuntamiento iba a denunciar a todos los ciclistas que circulasen por la ciudad a marcha excesiva así como los que no llevasen el timbre y el farol correspondiente para andar de noche. Dicho y hecho, a los 2 o 3 días 15 ciclistas eran denunciados por circular a una velocidad excesiva. Se reclamaban  arreglos en el 2º ensanche antes de que comenzasen las lluvias para que no se formase el lodazal de años anteriores en sus calles así como el arreglo de la popular fuente de Santa Engracia. En apenas 10 días había tocado a Pamplona dos veces el tercer premio de la Lotería Nacional, esta vez fueron más de 300.000 pts en premios. Para los días 25 y  27 de septiembre, con motivo de las fiestas de San Fermín Chiquito, estaban programadas dos corridas con  encierros incluidos, el primero con cinco toros, y el segundo con 7. El Ayuntamiento pidió a las empresas de la ciudad que el día 25 fuese fiesta laboral recuperable e invitaba al comercio a cerrar ese día. Hubo algunas barracas en la explanada de la Estación de Autobuses. Los hoteles se llenaron y se celebró sesión de baile en la plaza del Castillo y toro de fuego. No obstante la lluvia amargó el comienzo de las fiestas,  medio suspendió la corrida de uno de los días así como los fuegos, los bailes y el cine al aire libre. A finales de mes se organizaba en Pamplona la feria de ganados de San Miguel, concretamente tenía lugar en los glacis de la Vuelta del Castillo. En octubre llegaron a Pamplona dirigentes nacional socialistas alemanes, concretamente el jefe del partido nacional socialista en España así como el de las juventudes hitlerianas. En 1940 ya habían acudido altos mandos militares nazis a Pamplona, concretamente el día 7 de julio, asistieron a la corrida de ese día, momento que recoge la foto noticia del Diario de Navarra , donde el diestro Curro Caro departe con un alto jefe militar alemán (se habla de que 300 soldados alemanes recalaron en la ciudad en esos sanfermines). En octubre de 1940, las autoridades navarras recibieron al que fuese jefe de SS y de la Gestapo, en Alsasua. El día 4 de octubre se inauguraba el nuevo colegio del Sagrado Corazón que se había instalado en el barrio de San Juan. Ese mismo día se producía un incendio  en el depósito de carbón vegetal de la empresa USA  para los servicios de los gasógenos en la carretera que iba a la Estación del Norte (creo que era la Avenida de Guipúzcoa, cerca de donde años más tarde se erigió el convento de Oblatas). El fuego destruyó todo el carbón y la techumbre del depósito pero no afectó a los camiones de la empresa.

El día 9 de octubre tomaba posesión de su cargo el nuevo alcalde de la ciudad, D. Antonio Archanco, que vemos en la foto de la izquierda. Entraban además, como nuevos concejales Jaime del Burgo, Joaquín Mª Sagües, Antonio Aznarez, Luis Gravalos, Luis Antonio Agurruza, Jose Millaruelo, Mario Ozcoidi, Juan Ciganda, Julio Luis Añoveros. Cesaban el alcalde Juan Echandi, los tenientes de alcalde Segundo Peralta y Auxilio Goñi y los concejales Francisco López Sanz, Antonio Ayestarán, Gabino Udobro, Juan José Irisarri, Luis Mª Irurita, Casimiro Reparaz y Manuel Martínez. Casi todos ellos carlistas y a consecuencia de los sucesos de agosto en Begoña. Continuaban Joaquín Ilundain, Luis Ortega, Joaquín Mª Canalejo, Alfonso Casanova, Tadeo Albero y Ángel Mª Pascual. Los inspectores de primera enseñanza pedían a los niños de 10 a 13 años que, con permiso de los padres,  fuesen  a vendimiar o hacer otros trabajos agrícolas un día y que dedicasen 5 pts de su salario a las Misiones o al Seminario. En Osasuna seguía la crisis: dimitía su entrenador, Ramón Urzainqui que reconocía la escasez de jugadores. Cualquier acto público que se celebrase entonces en Navarra (conferencias, conciertos, etc…) debía contar con la autorización previa de la Delegación Nacional de Propaganda, de FET y de las JONS y debía solicitarse por lo menos con ocho días de antelación a su celebración. Quedaban excluidos de esta solicitud los actos de propaganda del Movimiento, castrenses, y académicos o religiosos que se realizasen en sus lugares naturales. También había una censura previa de todo lo que se fuese  a imprimir, fuese del tipo que fuese:  carteles, pasquines, folletos, programas, octavillas, anuncios, los cuales debían contar con la autorización previa de la Delegación Provincial de Educación Popular, so pena  de importantes sanciones. El día 17 de octubre se inauguraba el nuevo Cinema Alcazar, con una sesión privada a la que asistieron invitados y autoridades y una pública a las 10.30 de la noche, cuyo programa de mano reproduzco. La nueva sala debidamente calefactada  contaba con 747 localidades, sin numerar, y pertenecía a la empresa Canuzas y Ascacibar (Rogelio Canuzas y Amadeo Ascacibar), empresa que monopolizaba el cine en Logroño. A finales de octubre llegaba a Pamplona la compañía lírica del Teatro de la Zarzuela que interpretó la zarzuela Luisa Fernanda de Federico Moreno Torroba. La escasez de productos llegaba hasta la cera en el día de los difuntos. Se aconsejaba colocar en vez de velas  un paño negro en los lugares donde se acostumbrase a rezar responsos por los difuntos. Del 31 de octubre al 2 de noviembre se permitió que los coches pudiesen acceder libremente hasta las cercanías del camposanto. Recordemos la prohibición previa que había de circulación de vehículos.

Entre los procuradores navarros de aquel entonces cabe citar a Rafael Aizpun, por el colegio de Abogados, a José Moreno por el Sindicato Nacional de Hostelería, fueron nombrados por la Delegación Nacional de Sindicatos Lucio Arrieta, Julio Masset, Miguel Gortari, Francisco Javier Martinez de Morentín  y procurador nato el alcalde, Antonio Archanco, además de Fermin Sanz Orrio. A principios de noviembre el Ayuntamiento acordaba construir un nuevo quiosco en la plaza del Castillo en vez del obelisco proyectado. El pleno municipal acordaba este mes de noviembre que  los funcionarios municipales de oficinas tuviesen un horario  de mañana, de 9 a 2, quedándoles las tardes libres. También entre noviembre y diciembre se terminarían de ejecutar las obras del nuevo abastecimiento de aguas.  Se había colocado una nueva tubería de aguas en los 12 km de ampliación. El servicio se daría desde el nuevo depósito de Mendillorri. Se anunciaban cortes y menor presión del agua a causa de los trabajos y obras de empalmes correspondientes. Los dos primeros depósitos de Mendillorri se habían construido  en 1895 para almacenar  el agua procedente del manantial de Arteta. Posteriormente entre  1942 y 1975 se construyeron nuevos depósitos para hacer frente al aumento  de población. Entre todos, almacenan 68 millones de litros de agua procedente de los manantiales de Arteta y Subiza y posteriormente de los embalses de Eugi e Itoiz. Se inauguraban estos días la temporada de cantinas escolares, acudiendo las autoridades a las escuelas de San Francisco, Ave María y Asilo del Niño Jesús. La temporada duraba seis meses (de noviembre a abril), todos los días de escuela, y en todas las escuelas de la ciudad y extramuros. Se beneficiaban de esta comida de dos platos (tres días a la semana se servía carne y dos pescado fresco o en lata) 1.200 niños pobres. La guerra mundial provocó que el régimen autorizase la movilización parcial de nuevos contingentes militares, concretamente de los reemplazos de 1941 a 1938, ambos incluidos, asi como de los licenciados de reemplazos más modernos. El Obispo Olaechea pedía a ciertos fieles adinerados que donasen sus pianos al Seminario para que sirviesen de instrumentos en sus interpretaciones a los numerosos curas amantes de la música. El Irati, Electra y Conducción de Aguas de Arteta anunciaron unas normas sobre consumo de energía eléctrica en motores debido a la dificultad de adquirir material eléctrico y para prever posibles averías irreparables.

A finales de noviembre se dejó sentir una ola de frío en todo el país. El 30 de noviembre, el Ayuntamiento aprobaba el presupuesto municipal para 1943. era de 8.547.979 pts y suponía un incremento de 1.208.153,5 pts sobre el del año anterior. Entre las partidas aumentadas más destacadas figuraban 95.000 pts para La Pamplonesa, 10.000 pts para becas para superdotados, 350.000 pts para reformas y mejoras en caminos vecinales, 12.000 para construir una pequeña piscina infantil en la zona de San Pedro, 35.000  para la Escuela de Artes y Oficios, la ampliación de cuatro agentes en el cuerpo de Guardias Rurales y el incremento de la subvención de 6.000 a 30.000 pts a las escuelas del Ave María a condición de que se formase un Patronato con intervención municipal y de que se abriesen otras escuelas no inauguradas en extramuros. El consejo foral aprobaba, por su parte los suyos, que ascendían a 57.140.372,08 pts frente a 56.583.299,33 de ingresos. El presupuesto presentaba un déficit de 557.072,70 pts. El 2 de diciembre morían dos militares y otros cinco resultaban heridos en unas prácticas de tiro realizadas cerca de Artica, al explotar accidentalmente un mortero. Pamplona y su término municipal era declarados por el alcalde zona infecta de rabia en animales domésticos. Osasuna logró con dificultades mantenerse este año en 2ª división. Y el año se cerró como comenzó, con una intensa helada. En Nochevieja el gobernador civil autorizó el cierre de la jornada festiva hasta las 2 de la madrugada, tanto en espectáculos como en círculos de todas clases.

Fotos por orden de aparición: Nº1: Automotor del ferrocarril Plazaola equipado con gasógeno. Años 40. Juan Bautista Cabrera. Historias del tren.blogspot.com, Nº 2: Mercado de Santo Domingo, Años 50. www.mercadosantodomingo.com Nº 3: Vales de ayuda de Acción Católica. Años 50. Nº 4:  Urbasa. Órgano de la Juventud de Acción Católica de Navarra. 1940,  Nº 5. Tarjeta postal del campo del Frente de Juventudes “Sancho El Fuerte”. 1940, Nº 6: Foto campamento del Frente de Juventudes. Años 40-50 Blog Desolvidar. www.patximendiburu.blogspot.com, Nº7: Cartel de la película “Raza”. 1941, Nº 8: Circuito de Pascuas. Años 50, Nº 9: Moneda de 10 céntimos. 1941, Nº 10: Vehículo equipado con gasógeno, Años 40, Nº 11: Antonio Añoveros Ataun, párroco coadjutor  de San Nicolás que en los años 70 sería obispo de Bilbao, Nº 12: Viaje del Orfeón Pamplonés a Madrid (1927). Foto Zaragueta e hijos. Archivo Orfeón Pamplonés , Nº 13: Festividad de San Blas. Años 40-50. Galle. AMP, N 14: Cine Alcazar, (1952). J. J Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Nº 15, Descarrilamiento del Irati en Huarte. 1942. Archivo C. Butini. Nº 16: construcción del Monumento a los Caídos, 1948. J. J Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Nº 17: Grupo de turistas en una terraza de la plaza del Castillo en los sanfermines de 1942, CC BY-NC-ND-3.0-ES 2013. KUTXATEKA. Fondo Marín. Pascual Marin. Nº 18: gigantes desfilando por la calle Juan de Labrit, cerca de la plaza de Toros (Años 40), Nº 19: Encierro sanfermines 1942. J. Galle, Nº 20: Niños a la entrada de una escuela de Madrid. Años 40. Sin filiar. Nº 21: Pastora Imperio. Años 20, Nº 22: Procesión del martirio de San Fermín (Chiquito) a su paso por la calle Mañueta. 1948. J. Cia. AMP. Nº 23: Visita de militares nazis a Pamplona. Diario de Navarra, 9 de julio 1940, Foto Galle. Nº 24: Antonio Archanco, alcalde de Pamplona (1942-1944), Nº 25: Programa de mano de la inauguración del Cinema Alcazar. 1942, Nº 26: Depósitos de aguas de Mendillorri, www.mcp.es. Nº 27: Cantinas escolares. Años 40-50. Universidad de Navarra. Archivo General, Nº 28: Avenida de Franco, Años 30-40. Nº 29: jóvenes del Instituto Príncipe de Viana, haciendo ejercicios gimnásticos. Años 40-50.

Biografías: Joaquín Beunza (1872-1936)

Tras la biografía de Marcelo Celayeta, sigo repasando las de otros ilustres personajes que han dado nombres a diferentes calles de la ciudad. Y esta vez les hablaré de un personaje como Joaquín Beunza,  que como otros muchos personajes públicos pamploneses  del primer tercio de siglo fue  un personaje poliédrico que descolocará a más de un lector acostumbrado, como seguramente estará, dada la situación política actual, en separar en dos ámbitos absolutamente opuestos e irreconciliables  a nacionalistas vascos y navarristas y es que hasta la guerra civil fue bastante común, como veremos en otras entradas del blog, la alianza  de las diferentes derechas navarras, unidas por la defensa de la religión y los fueros, y cuando digo esto me refiero a la alianza, al menos temporal,  del nacionalismo vasco tradicional en Navarra con los sectores  carlista, integrista y tradicionalista.

Joaquín Beunza nació en la calle de su mismo nombre, llamada popularmente entonces, cuando nació,  como Camino Viejo de la Rochapea,  el 4 de agosto de 1872.  Era hijo de una familia de hortelanos, los Beunza,  sin recursos económicos, que  consiguió hacer el bachillerato con extraordinarias calificaciones para ganar posteriormente una beca en la Universidad de Salamanca que le permitiría estudiar la carrera de derecho, en la que obtuvo también excelentes calificaciones finalizando sus estudios en el año  1895. Hizo el doctorado en Madrid y amplió sus estudios en París. Al regresar a Pamplona ejerció como abogado, adquiriendo un gran prestigio en la ciudad y especializándose en derecho foral. Se alistó en las filas del carlismo, siendo concejal del Ayuntamiento de Pamplona por la Comunión Tradicionalista entre 1901 a 1906, del que fue segundo teniente de alcalde los dos últimos años(1905-06) y posteriormente fue diputado foral jaimista, entre 1909 y 1917. Se declaró partidario de la reintegración foral plena, petición que  dirigió al gobierno, junto a varios diputados en el año 1918 y que hizo pública en un memorable discurso. Defendió la unión de Navarra al resto de las diputaciones forales en el Mensaje de las Diputaciones Vascongadas al Gobierno de Su Majestad  solicitando al Gobierno  de la Nación un mayor grado de autonomía para los territorios forales. No pudo conseguirlo debido al temor de muchos  a que se viese afectado el régimen especial que disfrutaba Navarra desde 1841. Fue uno de los fundadores de la Sociedad de Estudios Vascos en Navarra en 1918, participando en el II Congreso de Estudios Vascos con un trabajo sobre la “Enseñanza Primaria en Navarra”.

Fue asesor de numerosos ayuntamientos de Navarra, entre ellos el de Pamplona, del Consejo de Navarra, del Banco de España, de numerosas empresas privadas y de la Diputación Foral que, en 1927, por sus  aportaciones al Convenio Económico que se negoció ese año con Primo de Rivera, le nombró Hijo Predilecto de Navarra. Perteneció  a los consejos de administración de la Azucarera del Ebro, La Vasconia, El Irati S.A., Sociedad Navarra de Industrias, Aguas de Belascoáin, entre otras. En 1929 tomó parte en un Curso de Verano en el que disertó  sobre el papel de los vascos en el proyecto regional elaborado por la Asamblea de Primo de Rivera. Formó parte de la Comisión Autonómica de la Sociedad de Estudios Vasco Eusko Ikaskuntza por Navarra desde el 15 de diciembre de 1930. Como miembro  destacado de esta entidad colaboró en la redacción del Anteproyecto de Estatuto General del Estado Vasco aprobado por la Sociedad  el 31 de mayo de 1931, manifestando una posición foralista   pragmática. Abogó por sustituir en el texto de dicho estatuto el término de “estado vasco” por el de “estado vasco-navarro” con el fin de  que todos los territorios se sintieran reflejados. Defendió  la posibilidad de contar con  un derecho penal propio, sin embargo, al tratarse de una competencia estatal, y a pesar de su oposición a la postura del Estado se dio por satisfecho con que sólo constara su voto negativo.

Se  manifestó en contra de  la política religiosa y la libertad de cultos de la 2ª República. Participó el 15 de junio de 1931 en el Acto de Afirmación Católica de Pamplona, en el que fue uno de los principales oradores. Fue nombrado miembro de la Junta Permanente de Eusko Ikaskuntza en sustitución de Serapio Huici, entre 1931 y 1934.  Fue elegido diputado por Navarra el 28 de junio de 1931 por la Coalición Católico-Fuerista, formando parte de la Minoría Vasco-Navarra, de la que fue presidente,  teniendo entre sus filas también al nacionalista vasco José Antonio Aguirre. Participó en el debate del proyecto de Constitución, siendo un ardiente defensor de la concesión del voto a la mujer frente a la posición contraria y beligerante de los republicanos de izquierdas, de los radicales y de de los radicales-socialistas. Defendió el Estatuto Vasco aprobado en Estella y proclamado en Gernika el 12 de julio de 1931 y entregó el Estatuto al Presidente Alcalá Zamora para su tramitación en las Cortes Españolas, que sería rechazado por estas, por inconstitucional, en lo relativo a la cuestión religiosa ya que la nueva autonomía se reservaba el derecho de concordar directamente con la Iglesia. El siguiente borrador de estatuto vasco-navarro, el llamado “estatuto de las gestoras”, debatido a lo largo de 1932, provocó enormes diferencias en el seno de la coalición católico fuerista, por diferentes motivos,  siendo finalmente  rechazado por la mayor parte de los ayuntamientos navarros. Beunza publicó a lo largo de su vida  numerosos artículos en La AvalanchaEl Eco de NavarraEl Pensamiento NavarroDiario de NavarraEuzkadiEl Día, etc.

Resulta sorprendente, dado   su papel  entre las fuerzas tradicionalistas, que le sorprendiese el Alzamiento Militar de 1936 en el balneario de Cestona, sin que fuera advertido por sus correligionarios. Allí fue detenido el 23 de julio, ingresando en la cárcel de San Sebastián. Su amigo Manuel de Irujo evitó que fuera asesinado en un primer momento. Luego fue trasladado al fuerte de Guadalupe, en Hondarribia. Finalmente moría fusilado el día 4 de septiembre de 1936 por elementos incontrolados de las milicias republicanas en los fosos de Guadalupe, justo cuando los requetés se aprestaban  a tomar Irún. La noticia de su asesinato fue recibida en Navarra como una traición del nacionalismo vasco a sus elementos ideológicamente más próximos provocando junto con otros factores como el pleno alineamiento del nacionalismo con el régimen  republicano un total enfrentamiento entre las en otro tiempo fuerzas políticas aliadas.

Pamplona año a año: (1940-1941)

Al comenzar los años 40, encontramos una ciudad que había salido muy recientemente de la guerra civil y en donde se percibía tanto en las calles como en el ambiente social  claramente el triunfo de los vencedores, una sociedad donde la práctica religiosa y la política del nuevo régimen  se hacían presente, a cada momento, en las  calles, hasta el punto de resultar axfisiante para quien no comulgara con sus ideas; una época gris llena  de miedo y silencios que se extendería durante casi cuatro décadas. Para empezar daré unas breves pinceladas de 1940 y revisaré en profundidad que sucedió en nuestra ciudad a lo largo de 1941. En febrero de 1940 se celebró en Pamplona una gran Misión Cuaresmal que culminó con la eucaristía,  el día 18,  de más de 10.000 varones. Este año se reanudó la práctica del viático general, de llevar la comunión a los enfermos. El 8 de marzo de 1940 se producía un accidente ferroviario en la estación del Norte de Pamplona, afortunadamente sin víctimas. El accidente fue fruto de un error humano. Al parecer cuando llegaba el rápido Irún-Zaragoza se le dió entrada por error en una vía muerta en la que se hallaban varios vagones de mercancías. La locomotora quedó empotrada en el primero de los vagones estacionados.

Este año, el día 3 de marzo,  se iniciaron las Javieradas,  organizadas  en su primera edición por la Asociación de Caballeros Voluntarios de la  Cruz. En abril de 1940 los establecimientos hosteleros tenían una hora más bien temprana de cierre. La hora de cierre de los cafés era la una de la madrugada, la de los bares,  las 12 de la noche y las tabernas cerraban  a las 10 de la noche. Por su parte los comercios  abrían a las 9 de la mañana  y cerraban a las 13.30 y por la tarde abrían a las 15.30 y cerraban a las 19.00 horas. En Junio de 1940, Erroz y San Martín inauguraba el Cine Príncipe de Viana. En junio se abría al culto, en Carlos III, muy cerca de la plaza de Mola, la iglesia de San Antonio de los Padres Capuchinos. El 6 de diciembre de 1940  una orden de alcaldía dictaba que los portales de las casas debían estar cerrados entre las 11 de la noche y las 7 de la mañana. Los propietarios debían facilitar a los inquilinos llaves del portal, a razón de una por piso. Se obligaba a cerrar la puerta de la calle  bajo pena de graves sanciones tanto a inquilinos como a propietarios que no cumpliesen con la norma. En ese año se cambiaron las matrículas de los vehículos, y se empezó a controlar mucho más la realización de obras sin licencia. Fueron estos años del 40,  años de penurias, de desabastecimiento y de racionamientos. Se racionaba todo: pan, aceite, tabaco, azúcar, legumbres, carne, gasolina, jabón, etc… y artículos como el pescado eran por su escasez casi considerados de autentico lujo. Se podía comprar carne solo cuatro días a la semana y tan solo 100 gramos por persona. A  finales de 1941 el cupo de carne pasaría a ser de 300 gramos por persona.

Las navidades y nochevieja del 40 fueron bastante tristes y austeras. Se decía textualmente en aquellas fechas que  “las fiestas autorizadas en casinos y Círculos de recreo no podían incluir comidas o cenas, que los actos deberían concluir para la una de la madrugada, y  debería evitarse todo tipo de ruidosas expansiones que transcendiesen a la vía pública, persiguiéndose y sancionándose la embriaguez de manera singular, la que se buscaba  a propósito”; A la hora del cierre, una de la madrugada,  no podía quedar público dentro de los locales. La embriaguez era uno de los principales vicios aquellos años. De hecho sería muy popular la camioneta municipal de los borrachos que recorría las calles recogiendo a cuanto beodo  viesen por el lugar. La despedida del año se realizó este año 1940 en la intimidad del hogar. Los menores de 14 años no podían asistir a las sesiones ordinarias de cine, solo podían acudir a las sesiones diurnas de domingos, festivos y días de vacación escolar en los que se emitiesen películas apropiadas y aprobadas para ellos. Los menores de cuatro años podrían ir al cine si les acompañaban sus padres aunque era preferible que no lo hiciesen. Desde el año 1939 se prohibía a los hombres “andar por la calle sin chaqueta salvo si eran obreros o trabajadores manuales, no se podía cantar por la calle y mucho menos si eran canciones procaces, ni poner los pies encima de una silla en un bar o café, ir en tropel, hacer ademanes violentos que entorpecieran la circulación de los demás o palabras o ademanes dirigidos a una mujer que ofendieran al pudor y las buenas costumbres, ni protestar en público, fuese el motivo que fuese”. Los carnavales habían sido prohibidos al final de la guerra y los bailes y la mayoría de espectáculos en la semana santa. A las mujeres se les exigía recato en el vestir,  que llevasen medias y que no vistiesen corto ni ceñido.

El Auxilio Social, organismo de socorro humanitario que había surgido durante la guerra se convirtió  luego en un organismo de asistencia pública dependiente de las FET y de las JONS y más concretamente de la Sección Femenina de la Falange. El Auxilio Social  daba de comer diariamente en Navarra a más de 3.000 personas, 1.100 de ellas en Pamplona   y organizaba también algunas colonias escolares, labor que se unía  a la desarrollada por el municipio y las cajas con las cantinas (que atendían a más de 1.200 niños) y las tradicionales colonias escolares de Zudaire y Fuenterrabía. La Junta de Caridad repartía alimentos y ropa entre la población más necesitada. Llegaban de la Argentina a España toneladas de carne, trigo y balas de algodón. Este año creaba una nueva asociación de periodistas, “profesionales”, presidida por Mario Ozcoidi, de corta existencia. La Cabalgata de Reyes que en tiempos fue organizada por la Asociación de la Prensa pasaría a ser organizada por la Organización Juvenil Española,  las juventudes del Movimiento. Pamplona proyectaba un Conservatorio Elemental de Música, aunque no tuvo la aprobación del Consejo de Ministros. Y es que en aquellos tiempos menesterosos  la cultura y la música se consideraba algo superfluo. El ciclista Ignacio Orbaiceta ganaba diversas pruebas regionales en el País Vasco. En Mayo se establecía la calle Doctor Huarte la delegación provincial de la ONCE que luego se trasladaría a la Media Luna. En Sanfermines se celebraba por primera vez la Travesía del Arga. La empresa Erroz y San Martín adquiría a la SAGE el Coliseo Olimpia.  El 13 de octubre de 1940 se producía un robo e intento de fuga de los ladrones en la tienda y sastrería, “La Inglesa” situada en el nº 3-5 de la calle Calceteros, donde, posteriormente, en los años 50, se ubicaría Confecciones Gallego. El atraco se frustró gracias a los buenos oficios del agente municipal Urbano Leceaga que realizaba su ronda nocturna por la zona y escuchó unos ruidos sospechosos procedentes del citado comercio. Pistola en mano logró detener a dos de los ladrones que portaban parte de la mercancía robada, el tercero tiró los paquetes y huyó escaleras arriba, por el edificio, hasta el tejado, siendo finalmente detenido por el agente que había solicitado refuerzos. El 20 de octubre se creaba la Institución Príncipe de Viana, sobre el germen de la antigua Comisión Provincial de Monumentos.

Con el inicio de 1941, el 2 de enero, Pamplona amanecía con una densa capa de nieve helada, a causa de las bajas temperaturas y de la ventisca. Quedó interrumpida la circulación por carretera e interrumpieron sus servicios los trenes. En la ciudad no circularon los taxis ni hubo reparto del pan  a domicilio (con carros). Solo llegaron los carros de leche desde algunos puntos cercanos. A lo largo de estos primeros días continuó nevando alcanzando en algunos puntos un espesor de más de 40 centímetros de nieve, llegando a alcanzar los termómetros los seis grados bajo cero de temperatura. Se demandaba al ayuntamiento un mayor esfuerzo para retirar la nieve de las calles. Pese al mal tiempo se celebró la cabalgata de Reyes. Entonces la Cabalgata que partía de la plaza Príncipe de Viana recorría alguna calle del Ensanche para adentrarse luego en el Casco y recorrer buena parte de sus callejuelas para acabar en el frontón Euskal Jai donde tuvo lugar la fiesta de recepción oficial. La ola de frío se recrudeció a partir del día 9 de enero con temperaturas cercanas a los -10º, subiendo las temperaturas en torno al día 20 y provocando las correspondientes riadas e inundaciones. Fue un invierno duro, pues en febrero hubo otro temporal de nieve que duró casi una semana. Había varios proyectos de obras en la ciudad en  diferentes fases de ejecución. Era inminente el derribo de Casa Iraizoz  que daría un mejor acceso a la plaza consistorial desde la calle San Saturnino. Se decía que para antes de las fiestas de San Fermín estaría en el suelo y se comenzaba a hablar de la unificación de las estaciones del Plazaola e Irati en una sola a construir frente a la estación de Autobuses. También, en breve, se anunciaba que la constructora Erroz y San Martín erigiría un bonito edificio en el solar que albergase la Comandancia de Ingenieros, frente a la iglesia de San Ignacio. El edificio de seis plantas estaría diseñado por Víctor Eusa. En la planta baja se hablaba de la instalación de “comercios de rango” y un cine de 500 localidades que se llamaría “Actualidades” dedicado a proyectar películas documentales, noticiarios y musicales en sesión continua. El cine se llamaría, sin embargo, finalmente, Avenida.

Son tiempos en los que resurge con fuerza  la practica religiosa que lo inunda prácticamente  todo:  la vida social y la ciudad entera que con frecuencia aparecía engalanada para este tipo de eventos: navidades, belenes, reyes, cuaresma (días de ayuno y abstinencia de carne, que remedio), novenas, procesiones, viáticos, fiestas, rosarios, romerías, cofradías, tiempos en los que resurgían viejas tradiciones como la publicación de la Santa Bula, (con una procesión desde San Lorenzo hasta la Catedral de acuerdo al antiguo rito). Se celebraban el  miércoles de ceniza, el domingo de ramos, la virgen del camino, la del pilar,  el corpus christi, cristo rey, la llegada del Ángel de Aralar y otros muchos eventos.   Eran tiempos de continuos homenajes a los caídos del bando vencedor y se celebraban las fechas señaladas de su victoria en lo que llamaban Cruzada, con misas, desfiles  y paradas cívico militares  así como discursos en la entonces única radio de la ciudad, Radio Requeté.  Osasuna jugaba en su campo de San Juan y perdía 0-4 con el Deportivo de la Coruña, su mala situación deportiva iba a la par de su situación económica. El club tenía, entonces, menos de 900 socios, (al comienzo de la temporada disponía del doble) y hacía falta contar con cuotas de al menos 2000 o 2500 socios para cubrir los gastos.  Al final de la temporada dimitía su presidente Vicente Jauregui que sería sustituido por Antonio Lizarza. La gente ante la dura realidad circundante,   acudía a distraerse, a evadirse, si podía,  en los espectáculos de la época: cine, teatro,  frontón, boxeo, etc. En la plaza de toros se organizaban muchos más eventos taurinos que en la actualidad que se limitan prácticamente a las corridas de San Fermín.

El obispo de la diócesis, D. Marcelino Olaechea,  arremetía contra el baile agarrado y anunciaba que en el plazo de 3-4 meses, cuando fueran provistas en propiedad las parroquias,  se reemprendería una activa campaña contra los bailes agarrados, vicio, que le había obligado  a imponer alguna sanción canónica a determinada parroquia de la Montaña. El obispo alababa el baile suelto de los pueblos, “ágil, bello y decoroso a los sones del chistu y el tamboril, celebrados en la plaza pública,  a la sombra del campanario secular, ante los ojos y el cariño de los padres, los viejos y el cura, presididos por la grácil varita del alcalde, rematada con crucecita de plata” y lo contraponía al baile agarrado “en el que se sorben los alientos, se enlazan, se soban, se estrechan y se oprimen los cuerpos, con palabras y miradas de pasión a los acordes de una música arteramente dispuesta para el estallido de la mas baja de todas ellas….” Sin embargo y a pesar de todo se abrirían peñas y sociedades en las que este baile era uno de sus principales reclamos y atractivos.

El día 15 de febrero se anunciaba que se suprimía el salvoconducto dentro de la provincia, bastando con la cédula personal. El salvoconducto sería necesario, a partir de entonces, para viajar fuera de la provincia, quedando en vigor los salvoconductos de seis meses para circular por todo el territorio nacional. Los carnés profesionales tendrían validez de salvoconducto para circular por todo el país siempre que llevasen la fotografía de los interesados y hubiesen sido expedidos por los correspondientes colegios. Decenas de profesionales habían sido depurados por el nuevo régimen: abogados, maestros nacionales, médicos, notarios, farmacéuticos, practicantes. arquitectos, periodistas. Había un rígido control político en los concursos oficiales siendo necesario  disponer de un certificado político y de actuación emitido por FET y de las JONS.  El 15 de febrero un incendio, alentado por un violento temporal,  destruía el casco antiguo de Santander donde se concentraban la mayoría de sus comercios, más de 400 edificios, dejando en la calle y sin casa a unas 30.000 personas. El Gobierno declaró el estado de guerra en la ciudad y en la provincia. El temporal se dejó sentir también en Vizcaya y Navarra. Hubo una considerable campaña de apoyo a los damnificados. El 28 de febrero fallecía el rey Alfonso XIII declarando el gobierno duelo nacional durante una jornada.

A finales de febrero de 1941 el Ayuntamiento aprobaba un presupuesto extraordinario de más de un millón de pesetas para diversas obras entre las que destacaba la reforma de la plaza del Castillo, con más de medio millón de pesetas. En este presupuesto no se incluía la fuente o  el obelisco, estaba por decidir, que se proyectaba para el centro de la plaza. Entre otras modificaciones se ampliarían las aceras hasta 10 metros de ancho, colocando, en sus bordes, una fila de plataneros, se reduciría el sector central para dejar en los cuatro laterales, un espacio de aparcamiento para los coches, dejando la calzada con la amplitud que tenía y se pavimentaría el centro de la plaza con enlosado de piedra, evitando al máximo cualquier superficie de tierra que hiciera barro con la lluvia. El día 12 de marzo actuó en el Teatro Gayarre, la conocida artista y cantante Conchita Piquer. El día 16 de marzo llegaba a Pamplona, desde Amiens, una  reliquia de San Fermín. La Javierada fue  convocada este año por el obispo Marcelino Olaechea que fue quien le dió el nombre de “javierada”, siendo en adelante organizada por Acción Católica.   Mientras que la antigua romería a la cumbre de Montejurra, reemprendida tras la guerra,  tomaba un carácter  de acto político de carácter nacional. Se anunciaban importantes sanciones por el uso fraudulento de energía eléctrica. Llegada la Cuaresma y la Semana Santa, el Gobernador Civil ordenaba la suspensión de las autorizaciones concedidas para celebrar bailes en sitios públicos y en locales cerrados, este año la prohibición regía desde el 23 de marzo hasta el 12 de abril. Se suspendían durante la semana santa todo tipo de espectáculos (el cine no religioso entre otros), con la única excepción de algún concierto de música sacra o similares. Se cortaba el tráfico rodado en el centro  y no se radiaba música ligera en la radio. Los bares y tabernas debían de cerrar al paso de la procesión.

Orbaiceta ganaba la clásica Eibar-San Sebastián. El Ayuntamiento proyectaba ampliar la traída de aguas de Arteta a Pamplona  a través de una nueva cañería. A primeros de abril, el alcalde Pamplona, José Garran advertía que los cubos de la basura no se podían dejar abandonados en los portales. Debían ser bajados de los pisos cuando anunciase la corneta la llegada de los colectores y una vez vaciados dichos recipientes debían ser subidos nuevamente a los domicilios. Los infractores de la norma serían sancionados, la primera vez, con 50 pesetas de multa. Estaban bastante avanzadas las obras de reforma en la catedral e iglesia de San Saturnino. En el Convento de las Agustinas de San Pedro se celebraba la tradicional función de las Lagrimas de San Pedro y en la Semana Santa el día 8 se celebraba el traslado de Nuestra Señora de la Soledad Dolorosa de la Iglesia de San Lorenzo a la Catedral, con la participación de 2.000 hombres, empuñando  hachas encendidas. A partir del mes de mayo sería obligatorio celebrar en las escuelas el Mes de María.

En torno al 23 de abril se celebró la Semana del Libro organizada por el Patronato Provincial de Bibliotecas, Archivos y Museos con la cooperación de las delegaciones provinciales de Educación y Descanso, Frente de Juventudes, Sección Femenina y SEU. El Orfeón se planteaba recuperar los tradicionales conciertos de San Fermín. A principios de mayo el BOE creaba una serie de escuelas nacionales, en algunos casos como Errotazar y San Francisco en sustitución de las municipales existentes, el resto  en el Ensanche y San Juan. Se creaba una comisión para la reforma tributaria en Alava y Navarra teniendo en cuenta sus peculiaridades forales. Vizcaya y Guipúzcoa eran consideradas por el régimen provincias traidoras. El día 23 de mayo caía en Pamplona el tercer premio de la Lotería dotado con 80.000 pesetas. Los décimos fueron vendidos por la administración nº 6 ubicada en la calle Chapitela. El 1 de  Julio tocaría parte del 2º premio dotado con 70.000 pts vendida en la administración de la plaza del Castillo regentada por Adolfo Navarlaz y el 22 de noviembre un décimo del 1º premio dotado con 200.000 pesetas vendido por la administración nº 1 de la calle Zapatería. A finales de mayo la Dirección General de Seguridad del Estado cursaba una circular advirtiendo de un “relajamiento censurable de nuestras costumbres, oyéndose frases obscenas y viéndose pareja de jóvenes que sin recato alguno mantienen actitudes más que incorrectas desvergonzadas”. Recomendaba el mayor rigor en la imposición de multas y la publicación en prensa de los nombres de los corregidos. además pedía control en el cumplimiento del horario de cierre de los lugares que cultivan el genero frívolo imponiendo fuertes sanciones a los infractores. Se inauguraba la Clínica San Fermín del doctor Arrondo. La Junta de la Casa de Misericordia estaba integrada este año por las siguientes personas: por parte del ayuntamiento, el alcalde José Garrán que era el presidente de la Junta y el teniente alcalde Auxilio Goñi además de los concejales Manuel Martínez y Gabino Udobro, Jacinto Sola, como párroco de San Miguel y vocales vecinos: Juan Sagues, Pedro Mayo (Vicepresidente), Valentín Ciga, José Félix Cabases, Victor Eusa, Julián Garriz, Marcelino Jimenez, Manuel Mañeru, Leandro Nagore, Félix Echeverría, Pedro Martín, Anselmo Goñi, Juan Pedro Arraiza, Andres José Aldaba y Ambrosio Izu.

El 1 de junio se derrumbaba completamente, por la noche, un edificio en construcción de cinco plantas en el nº 35 de la calle San Fermín. Unas horas antes se había colocado el tejado. No hubo, por la hora en que se produjo, desgracias personales. De haberse producido en otro momento podía haber afectado a los más de 40 trabajadores de la obra. El 7 de junio se reabría al culto la iglesia de San Saturnino, después de casi un año de reforma. Otra de las celebraciones importantes en la ciudad era la del Corpus, en Junio, con su célebre procesión, con la tropa rindiendo armas y el público arrodillándose al paso de la custodia. Participaban las principales autoridades políticas, religiosas y militares.  En Junio se celebraba también la procesión del Corazón de Jesús. El intervencionismo del nuevo estado en todos los ámbitos de la vida era total. A mediados de Junio quedaban intervenidos todos los camiones, camionetas y furgonetas particulares. Sus propietarios debían hacerse con un carnet y una tarjeta de circulación que debían solicitar en el Gobierno Civil. Debían rellenar antes de cada servicio, una hoja de ruta  que necesitaba el visado de las autoridades competentes. En Pamplona se pasó estos días de un prolongado invierno al verano. También se controlaba la publicación de las notas oficiales de prensa. ¿Cuánto costaba una comida en un establecimiento de hostelería?. Los precios eran muy variados dependiendo del establecimiento. Iban desde las 20 pesetas de Las Pocholas a las 3 pesetas de la taberna de Marcelino Llorente. Otros locales de hotelería y restauración de aquellos años, sin animo de ser exhaustivo, eran La Perla, El Maisonnave, El Quintana, El Cisne, El Yoldi, El Europa, El Comercio, Casa Marceliano, Fonda Oyaga, Pensión Cebrián, Casa Catachu, La Bella Easo, Casa Pascualena, La Bodega, Florentina Goñi, Fonda Autobuses, Bar Tudela, Fonda de la Estación, La Bilbaina, La Barranquesa, Bar España, La Sanmartineja, El Universo, Nueva Roncalesa, Hermanos Amostegui, Fonda Percacen, etc.

La extensión del frente de guerra a Rusia provocó en España la creación de una División de apoyo, formada por voluntarios,  por parte de las nuevas autoridades del régimen, la conocida División Azul, a la cual se incorporaron un significativo  número de pamploneses y navarros. Diferentes convoyes ferroviarios con tropas pasaron por Pamplona, en concreto el día 16 y 17 de julio lo hicieron 3.000 expedicionarios. Por iniciativa del Muthiko Alaiak salía a finales de junio la tradicional sampedrada, con canto de coplas y rasgueo de guitarras, acompañados tambièn por Los amigos del Arte. En torno a la festividad de San Pedro se celebraba el anual homenaje a la Vejez, organizada por la Diputación y la Caja de Ahorros de Navarra. Y el día 28 se inauguraba en la Catedral la Gran Exposición Misional organizada para conmemorar el IV Centenario de la salida de San Francisco Javier para evangelizar las Indias Orientales que se prolongaría hasta finales de agosto y que sería clausurada por el Nuncio del Papa Gaetano Cicognati. En vísperas de los sanfermines debutaban una compañía lírica en el Olimpia y un circo en el Ensanche.

El día 6 de julio, a las 12 del mediodía, se tiraba, por primera vez,   el Chupinazo desde el balcón de la Casa Consistorial. Lo tiró el primer teniente de alcalde, Joaquín Ilundain. La plaza estaba ocupada por un gentío inmenso, dicen las crónicas. Allí estaban también la Peña La Unica con su charanga, las tres bandas de música de la ciudad, banda de trompetas militar, gaiteros y txistularis. A las cuatro y media salió el riau riau que duró nada menos que…hora y media. A las 10 hubo fuegos artificiales en la plaza del Castillo y posteriormente bailables hasta medianoche. La procesión de San Fermín que se inició el día 7 a las 10.30 duró tres cuartos de hora y los encierros que comenzaban  a las 7 empezaban a ser cada vez más masivos. Este año, los encierros de los primeros días se vieron afectados por la lluvia que los hizo mucho más peligrosos, suspendiendose algún acto como alguna corrida o una colección de fuegos artificiales. Ya en esta época se celebraban charlotadas como las del “bombero torero” y la banda de “El empastre”. No voy a dar muchos más datos sobre las fiestas pues ya me explayé suficientemente en la entrada correspondiente a los sanfermines de estos años. El día 12 de julio falleció una mujer al caer desde una azotea de Estafeta, en el nº 81, por asomarse demasiado para ver el encierro, venciéndole el peso y cayendo de cabeza a la calle. El 20 de julio terminaron  las ferias de San Fermín, bailables y barracas incluidas.

El 21 de julio comenzaba la 1ª Vuelta Ciclista a Navarra, con una participación de 42 corredores entre los que se encontraban ciclistas como Trueba, Delio Rodríguez, el olitense Mariano Cañardo, Lahoz, Vidaurreta e Ignacio  Orbaiceta que sería proclamado este año campeón navarro de ciclismo. Berrendero fue el que ganó esta prueba. El Ayuntamiento anunciaba que ponía una serie de carteleras para la colocación de anuncios en diferentes puntos de la ciudad. Fuera de esos puntos serían severamente castigadas las entidades que incumpliesen lo dispuesto por el consistorio. El Ayuntamiento organizaba para julio y agosto diversos conciertos de verano ofrecidos por la Pamplonesa, con música de baile, los martes y sábados de 9.30 a 11.30  y música de concierto, los jueves, de 8.30 a 10.00, todos ellos en la plaza del Castillo y los domingos por la mañana en el Bosquecillo de la Taconera, de 12 a 13.15. En el Paseo de Sarasate baile suelto a cargo de gaiteros y txistularis. Y en la plaza del Vinculo, sesiones públicas de cine, de 10 a 12 de la noche. La Dirección General de Seguridad prohibía bañarse en playas y piscinas sin usar prendas adecuadas así como que los bañistas estuvieran fuera del agua sin albornoz u otra prenda análoga.  Se prohibía igualmente organizar bailes en traje de baño en piscinas y baños públicos.  La separación de sexos en el baño era estricta al menos en la capital, lo que no obstaba para que la gente se buscase sitios más recónditos o alejados para bañarse en libertad. La separación de sexos también se practicaba en las aulas y en las iglesias.

Se aprobó el anteproyecto del monumento a los Caídos, que tenía  un presupuesto de 10 millones de pesetas,  tras haberse desechado el proyecto de obelisco en la plaza del Castillo. Se retomó la construcción del Gobierno Civil, paralizada desde hacía tiempo por falta de recursos económicos. El 7 de agosto tomaba posesión el nuevo alcalde Pamplona, Juan Echandi que sustituía a José Garrán, nombrado gobernador civil de Vizcaya. El 17 de agosto se producía un incendio en los garajes de la Villavesa en la avenida de Franco, quemándose uno de los autobuses de la flota. El día 26 de agosto recalaba en nuestra ciudad la compañía teatral de María Fernanda Ladrón de Guevara, en la cual también actuaba su hija Amparito Rivelles y el día 27 se celebraba la carrera ciclista “Circuito del Norte”, en su tercera edición.

El 4 de septiembre se presentaba en el Gayarre ante el público pamplonés el conjunto donostiarra, “Los Xey”, con estampas populares donostiarras, al estilo de “Los bocheros” de Bilbao. A primeros de septiembre la Comisaría de Abastecimientos anunciaba que a partir del 11 de septiembre  se ponía a la venta en las tiendas de Pamplona, aceite, garbanzos y patatas, racionados y a un precio estipulado, contra el cupón correspondiente de la cartilla de racionamiento. El aceite estaba limitado a medio litro por habitante y a 4.45 pesetas el litro, los garbanzos a 250 gramos y 2,40 pts el kilo y las patatas a un kilo y a 0,95 pts el kilo. De vez en cuando aparecía en la prensa alguna noticia sobre la detención de algún estraperlista o contrabandista. Se acometieron obras de ampliación en los jardines de la Taconera. El 13 de septiembre el gobernador civil  hacía pública una relación de establecimientos multados por no colaborar con el Movimiento Nacional, al parecer se habían negado  a recoger los emblemas de Auxilio Social para una cuestación celebrada el 24 de agosto. Se multó con 500 pesetas al Café iruña, con 300 al Bar Flor, con 200 al Café Roch y con 150 pesetas a los bares Pájaro de Noche (Gau Txori), Urdanoz, Aldaz, Bosquecillo, Cerdan Hermanos y Ginés. A las 7 de la tarde del 20 de septiembre se inauguraba la iglesia parroquial de San Miguel. La parroquia había tenido un primer hogar en la Iglesia de los Paules de la Milagrosa. Hasta  el 13 de marzo de 1954, fecha en que se abre al culto su actual templo, la parroquia tuvo su domicilio en una bajera de los números 2 y 4 de la calle Navarro Villoslada, que había sido adaptada por el arquitecto Víctor Eusa.

En 1941, las fiestas de San Fermín Chiquito no pasaban por su mejor momento. Pese a todo el día 25 se celebró la procesión de San Fermín chiquito, con el acompañamiento de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos por las calles del Casco. Por la tarde hubo bailes de sociedad, fuegos artificiales en la plaza del Castillo, bailes públicos en la citada plaza y en Sarasate y cine al aire libre en la plaza del Vinculo. En Octubre la Diputación seguía negociando en Madrid con el Ministerio de Hacienda sobre la aplicación en Navarra de la reforma tributaria. Las negociaciones culminarían en noviembre, fijándose el cupo a pagar por Navarra al Estado en 21 millones de pesetas e introduciéndose la contribución sobre la renta, aunque según dispusiese la propia Diputación. No obstante en realidad se pagarían 178 millones de pesetas en virtud de la   participación de la Hacienda del Estado en el rendimiento de la contribución de usos y consumos. En realidad, el Estado recaudaba en Navarra bastante más que la Diputación con lo que la capacidad de actuación de ésta era muy reducida. El  Alcalde iniciaba una campaña contra el absentismo infantil escolar, recordando a los padres o tutores de la ineludible obligación de asistencia a los centros docentes. La policía municipal se encargaría de velar por el cumplimiento de esta obligación. Podía haber sanciones y retirada de beneficios sociales, debiendo comunicar los maestros diariamente la falta de asistencia a clase. En apenas  8 días, los que van del 14 al 21 de octubre fueron denunciados más de 40 niños que deambulaban por las calles  sin acudir a clase. También inició el primer edil  una campaña contra la embriaguez habitual, imponiendo varias multas a los habituales alborotadores y bebedores incorregibles de los sábados y domingos.

El Ayuntamiento iba a acometer la construcción de un nuevo depósito de agua en Mendillorri que tendría una capacidad de 13.000 metros cúbicos. Cada vez eran más frecuentes los establecimientos hosteleros que contaban con orquestinas para amenizar la estancia de sus clientes y se citaban entre otros el Irañeta, el Prados, La Bella Easo o el Poza. En el tercer domingo de octubre se celebraba el Rosario de la Aurora, con salida desde la parroquia de San Nicolás, a las 5,30 de la madrugada y llegada a la iglesia de Santo Domingo. Se renovaba el contrato con el Teatro Gayarre. La empresa Erroz y San Martín la explotaría durante 20 años, abonando al municipio 35.000 pesetas al año, posteriormente la propiedad del edificio revertiría al Ayuntamiento. Los horarios escolares eran en noviembre de 1941, de 9 a 12 por la mañana y  de 2.20, en vez de las 3.00 a 5.00 por la tarde. La deslealtad, la embriaguez habitual o la falta de aseo podían ser causas justificadas de despido según la nueva Ley Nacional de Contratos de Trabajo.

Criticaba el “reporter” del Diario de Navarra los abusos de algún desaprensivo comerciante del Mercado Público, como pedir 21 pesetas por una gallina o un conejo exigiendo además la compra de tres unidades. Urbanísticamente el Ayuntamiento hablaba de construir 72 viviendas detrás de la antigua estación del Irati, en la avenida de Franco, donde hoy está el Ambulatorio San Martín, y se hablaba de la construcción de un nuevo mercado con 166 puestos fijos y 150 eventuales así como con 48 tiendas al exterior. El 26 de noviembre la Guardia Municipal recogió dos niños abandonados en un banco del Paseo de Sarasate, un niño de dos años y medio y una niña de tres, procedentes, al parecer de León. Fueron entregados en la Maternidad. El 27 de noviembre el pleno municipal aprobaba unos presupuestos de  7,3 millones de pesetas con un incremento de más de un cuarto de  millón sobre los del año anterior. Esos días se detectaron algunos fraudes alimentarios como echar agua a la leche, fraudes que la Inspección revelaba en sus frecuentes revisiones. El 2 de diciembre se anunciaba que la Jefatura de la Guardia Municipal iba a abrir un fichero especial de antecedentes en el que serian incluidos los alcohólicos, blasfemos, vagos y taberneros o dueños de cafés o bares que hubieran servido la última consumición a los que fueran recogidos en estado de embriaguez. Los reincidentes serían castigados con la máxima dureza. Los insolventes sufrirían el arresto sustitutivo, los que tuviesen trabajo sufrirían el arresto en días festivos. Además estarían excluidos del disfrute de cualquier beneficio municipal. Y a los hosteleros más adelante se les amenazó con el cierre de sus establecimientos. La autoridad educativa obligaba, mediante la correspondiente circular, a preparar nacimientos y cantar villancicos en todas las escuelas de primera enseñanza de Navarra.

El Ayuntamiento proyectaba impulsar la edificación de viviendas protegidas en el Nuevo Ensanche. Por otra parte se señalaba en estas fechas, primeros de diciembre, el aumento en un 50% en la distribución de carne, incrementándose además la importación de alimentos pese a las dificultades de la contienda mundial. Estados Unidos entraba, tras el ataque a Pearl Harbor oficialmente en la guerra, movilizando a sus reservistas. En Francia aumentaba la persecución de la resistencia contra los nazis, cerca de 13.000 detenidos en el último mes, con las consiguientes represalias y ejecuciones. Se celebraban los patronos de los oficios, como  Santa Lucia, que era la patrona de las modistas y los invidentes. No era infrecuente que algún ciudadano acabase en la comisaría por haber haber hablado de más, seguramente, por el influjo del alcohol, en contra del movimiento nacional, especialmente en algunas tascas y tabernas. El régimen apoyaba a las familias numerosas y la caridad tanto de las organizaciones del régimen como sobre todo de la Iglesia pretendían cubrir las necesidades básicas de los más necesitados. Seguía vigente la circular de noviembre de 1940 sobre bailes y celebraciones navideñas que debían cesar inexcusablemente a la una de la madrugada. Otro año más y  las navidades se quedaban sin besugos y en general sin pescado que se cotizaba a precio de oro. Comenzaba a extenderse la entrega de pagas extraordinarias a los trabajadores. La Institución Cunas impulsada en 1938 por el Padre Carmelo iba a entregar el día de Reyes un lote de cunas con sus ajuares a niños pobres de la ciudad. La entrega de donativos se haría en el convento de Carmelitas o en las oficinas de Radio Requeté. El colegio de Médicos comunicaba que desde el 1 de enero serían los médicos los encargados de dar los vales para adquirir la leche destinada a los niños y a los enfermos.

Políticamente se dan ciertas paradojas en estos años de postguerra en los que Navarra no podía ocultar su decisivo apoyo a los alzados en armas en el año 1936. Se pretendían salvaguardar ciertos derechos forales frente al creciente centralismo uniformizador  del nuevo estado, encarnado por los sucesivos “poncios” gobernadores civiles. Los carlistas que habían tenido un destacado protagonismo en la contienda se veían obligados a disolverse en el nuevo aparato del régimen por el decreto de Unificación del 1937. Las tensiones desembocarían, como veremos, en los sucesos de la plaza del Castillo de diciembre de 1945 que culminarían con el cierre del Circulo Carlista. En cuanto a la economía, en 1941 Manuel Zarranz fundaba Inquinasa (Industrias Químicas de Navarra S.A) con la participación de las familias Eugui y Ruiz de Alda. En sucesivas entradas hablaré de Imenasa y de Félix Huarte así como de otras industrias que se fundaron en esos años. En 1941 se había creado la RENFE que asumía la explotación de las antiguas compañías de ancho normal, como la del Norte. El 30 de septiembre entraba en servicio la línea férrea de Castejón a Soria, integrada en la red nacional. Urbanísticamente se proseguía con la construcción del II Ensanche que aumentaba la densidad de la edificación aunque a costa de  la calidad en los materiales de la construcción empleados.

Fotografías por orden de aparición: Nº 1: Plaza del Castillo 1939-40, Nº 2: Cola de racionamiento. Años 40. Gerardo Zaragueta, Nº 3: programa de la primera cinta proyectada en el Príncipe de Viana, Nº 4: Primera Javierada. Voluntarios de la Santa Cruz. 9 de Marzo 1940. Blog Premin de Iruña. Javier Baleztena, Nº 5: Camioneta de los borrachos de la Guardia Municipal. 1938. Foto Ruperez. AMP, Nº 6: Vales de comida de Auxilio Social de Pamplona. 1943, Nº 7: Escalerillas de San Saturnino. 1940. Zubieta y Retegui. Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri, Nº 8: Casa Iraizoz en Plaza Consistorial que sería derribada en 1941 (1933). Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri, Nº 9: Octava de la Virgen del Camino. 1950. Julio Cía, Nº 10: Arzobispo de Pamplona, D. Marcelino Olaechea, Nº 11: certificado político expedido por FET y de las JONS en los años 50, Nº 12: Incendio de Santander. 16 de febrero de 1941, CDIS. Centro de documentación de la imagen de Santander. Ayuntamiento de Santander. Nº 13: Llegada de la reliquia de San Fermín (1941). Galle. AMP, Nº 14: Ignacio Orbaiceta. Años 40-50 Sitio de ciclismo.net, Nº 15: Escuela española. Años 40-50, Nº 16: Domingo de Ramos. Años 40-50. AMP, Nº 17: Diploma de socia protectora de la Gran Exposición Misional de 1941, Nº 18: Voluntarios de la División Azul, rumbo al frente. 1941, La verdad.es. Nº 19: tarjeta publicitaria de la banda cómica “El empastre”, Nº 20: 1ª Vuelta ciclista a Navarra organizada por El Pensamiento Navarro, Los ciclistas ante la sede del rotativo en la calle Leyre. Nº 21: Amparo Rivelles, IMDB.es. Nº 22: Cartilla individual de racionamiento. Años 40 , Nº 23: Los Xey. Años 40. Vintage Music FM, Nº 24: Lanzamiento del primer chupinazo desde la casa consistorial por parte de Joaquín Ilundain, en presencia de Pérez Salazar.  6 de julio de 1941, Colección Arazuri. AMP. Nº 25: Primera iglesia de San Miguel en la calle Navarro Villoslada (1940-1954), Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri. Nº 26: Gobierno Civil en construcción y arranque de la calle Navarro Villoslada en su confluencia con Mola. 1940-45. Foto Zubieta y Retegui, Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri. Nº 27: La avenida de Zaragoza en 1940. Foto Zubieta y Retegui, Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri. Nº 28: La futura calle Tafalla en los años 40, con las cocheras de Irati en el espacio que luego ocuparía el ambulatorio General Solchaga, Foto Rafael Bozano. Pamplona, calles y barrios. J.J. Arazuri. Nº 29: Fábrica de Inquinasa

Biografías: Marcelo Celayeta (1867-1931)

Regreso a la  sección de biografías del blog en la que recupero algunos perfiles o semblanzas de personajes que protagonizaron la historia del Viejo Pamplona. Y en esta ocasión descubro la biografía de Marcelo Celayeta que da nombre a una de las vías principales del barrio de la Rochapea. Don Marcelo Celayeta y Esparza nació en el año 1867 en la localidad navarra de Riezu. Se doctoró  en Teología en Toledo y se licenció, además,  en Derecho Canónico. Fue párroco de Aoiz antes de que fuese designado  de la Iglesia de San Lorenzo. Tomó posesión de su cargo parroquial el 30 de abril de 1905 con 38 años de edad. Siendo párroco de San Lorenzo fundó las escuelas del Ave María en La Rochapea, barrio que dependía de la iglesia de San Lorenzo y que iba protagonizando, en aquellos años,  una incipiente expansión e  industrialización pero que  carecía de cualquier tipo de dotación educativa. La primera piedra de las escuelas se colocó el 21 de marzo de 1915 inaugurándose el 2 de abril de 1916.  Marcelo Celayeta trasladaba, así,  a Pamplona el original modelo de escuela que pusiera en marcha, en Granada, el sacerdote Andrés Manjón y del que había tenido  conocimiento  a través de su amigo de Aoiz, Vicente Diaz. Don Marcelo  levantaría junto a ellas, inaugurándose también en abril de 1916, la iglesia de El Salvador, cuya primera piedra se había colocado dos años antes, el 12 de abril de 1914. Durante su largo mandato como párroco de San Lorenzo, de exactamente 26 años (1905-1931),  tuvo lugar la profunda reforma  tanto interior como exterior del templo.  Fue el primer párroco de Pamplona que instaló en su templo calefacción central. Mantuvo un contencioso con el Ayuntamiento a propósito de la titularidad de la capilla de San Fermín, pero ganó el pleito judicial por el cual se declaraba que el Ayuntamiento era patrono pero no propietario de la Capilla de San Fermín. Organizó durante casi 20 años  peregrinaciones a Lourdes, a las que en alguna ocasión llevó a la banda de música del Ave María que también fundó y equipó como vimos en una entrada reciente del blog. Perteneció, además, al Patronato del Reformatorio Provincial de Menores creado en 1923 y a numerosas instituciones educativas y benéficas de la ciudad.

Falleció el 1 de mayo de 1931 y su funeral se celebró en olor de multitudes. Y es que, no en vano, no había sido un sacerdote más, dejando una importante huella en la ciudad. Veinte años más tarde, el 27 de julio de 1951, la ciudad se lo reconocía: el Ayuntamiento de Pamplona  daba su nombre a la vía más importante del barrio, concretamente al tramo de la avenida de Villava situada entre Cuatro Vientos y Capuchinos. ¡Qué mejor homenaje que éste a quien había contribuido de manera tan decisiva a educar, gratuitamente, a cientos de rochapeanos de aquellas primeras décadas del siglo y a erigir la primera gran parroquia extramuros, en este barrio, más allá de las centenarias existentes del Casco Antiguo!. En 1933, dos años después de su muerte, recibían enseñanza primaria gratuita en las escuelas -y en aquellos años de la República, sin apoyo municipal, al tratarse de una escuela confesional-,  635 niños de ambos sexos por parte de ocho maestros y dos ayudantes. Además 111 jóvenes de ambos sexos recibían clases especiales de Dibujo, Solfeo, Banda, Corte por parte de cuatro profesores  y 75 instrucción elemental completa y clases de Corte, Música y Cocina. Resulta curioso, y lo cito como simple anécdota comprobar la estrecha relación de Marcelo Celayeta y algunos de sus descendientes con su legado, con la Iglesia que ayudó a fundar y con las escuelas del Ave María. D. Marcelo Celayeta era tío de Marcelo Larrainzar, sacerdote  que vendría a sustituir al finado tanto en la dirección de la iglesia como de las escuelas y era tío abuelo, osea hermano de la abuela, del conocido escritor y sacerdote de la Iglesia del Salvador, Patxi Larrainzar, que a su vez era sobrino del mencionado Marcelo Larrainzar.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Marcelo Celayeta. Archivo DN. Nº 2. Iglesia del Salvador (1916). Aquilino García Dean. AMP