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La Avenida de Guipúzcoa. De Cuatro Vientos a Berriozar (1963-2013)

En su momento hablamos de  de Cuatro Vientos, de San Jorge, de la avenida de Guipúzcoa. Hoy nos toca seguir con esta avenida, desde el puente sobre las vías del tren hasta el fin del término municipal, en la actual confluencia entre la avenida y la variante norte. De aquella entrada o salida de la ciudad, llena de viejas casas, talleres e industrias pegadas a una estrecha carretera de Guipuzcoa  no queda prácticamente nada. Por ello intentaré hacer una reconstrucción memorística lo más fiel posible ya que apenas quedan testimonios gráficos. Antes de subir por el viejo puente de la estación que vemos en la segunda  foto de la entrada procedente del Archivo Municipal, datada a principios de siglo, (el  actual puente de hormigón data de 1970) dejábamos, a mano izquierda, la antigua calle del Muelle (allá donde hasta los primeros 70 estaban las viejas fábricas de Eugui, Múgica y Arellano y Taberna Hermanos) y a la derecha la calle Carriquiri, unos depósitos de la Azucarera, y las traseras y cobertizos de algunas casas de la calleja de los Cutos, de la que seguramente hablaré en otra entrada.
Atravesando el puente sobre las vías nos encontrábamos, al lado izquierdo, con la calle Ferrocarril y a la derecha con el llamado barrio de Santa Engracia. La calle Ferrocarril (hoy barrio de Euntzetxiki) discurría y discurre paralela a las vías del tren y llegaba hasta la colina de Santa Lucia. En el lado izquierdo de la calle estaban parte de los muelles de los trenes de mercancías de la Estación de Renfe así como sus depósitos de máquinas y, un poco más adelante, los enormes depósitos de la Campsa. En su lado derecho había una gran hilera de casas baratas (por el material de construcción utilizado) de los años 40 y 50 de la que solo queda hoy en día un par de bloques, dos o tres portales, (recuerdo, cerca de la avenida, el Bar Villegas y alguna huerta y un frontón) y al final de estas casas la fábrica de Abonos Químicos o Inabonos que se instaló en el barrio a principios de siglo, concretamente en agosto de 1908. Cerca estaba también la serrería de Isturiz, la Gran Tejeria Mecánica, textiles Maser, etc. Detrás de estas casas, estaban las antiguas Escuelas de Unzutxiki, construidas en la postguerra.
El barrio de Santa Engracia, cuya foto encabeza esta entrada siempre ha estado en una especie de tierra de nadie, hoy a caballo de la naciente Buztintxuri, el vecino San Jorge y la vieja Rocha. Históricamente, parte de la Rochapea, sin embargo la vía del tren la ha separado del resto del barrio. El pequeño enclave esta compuesto por apenas cinco manzanas con cinco calles, de las que dos comparten denominación: la calle de Santa Engracia, que comenzaba en la avenida de Guipuzcoa y terminaba en la puerta principal de Perfil en Frío, a la izquierda,  las dos travesías de Santa Engracia y a la derecha las calles de las Viñas y la de los Campos que llegaban y llegan hasta las vías del tren. El nombre del lugar tiene su origen en el nombre del convento de las Clarisas, que existió en el lugar entre los siglos XIII a XVIII y ocupaba, según Arazuri,  la parte derecha de Cuatro Vientos, desde la orilla de Arga hasta la calle Carriquiri, comprendiendo la actual calle Provincias, el arranque de la avenida Marcelo Celayeta y el tramo final de la antigua Joaquín Beunza en su zona más cercana a Celayeta y el rio. Entonces no existía el puente de Cuatro Vientas y la única salida de la ciudad hacia el norte era la del puente de Santa Engracia, junto al antiguo molino de Mazón. El barrio de Santa Engracia ha estado condicionado, como he dicho,  además de por la cercanía de la estación del tren y la separación que suponía la presencia de  las vías,  por la presencia de diferentes empresas como Perfil en Frío, de la que ya hablé en otra entrada, hace meses, o de Talleres Iruña. En sus calles persisten aun unos pocos pequeños comercios con décadas de historia a sus espaldas: una lechería-panadería, una tienda de alimentación o la carnicería de Ochotorena, cerca del puente de Cuatro Vientos, además de dos o tres bares; el bar la Hiedra, el Manolo, etc. Aun recuerdo cuando se construyó el último edificio del barrio, el más alto, junto al puente de la estación allá por los inicios de los años 70.
En la avenida de Guipúzcoa, desde Santa Engracia y hasta el límite del término municipal, en su parte izquierda, encontrábamos un montón de casas, algunas de planta baja, otras de dos plantas y entresuelo con una escalera lateral para subir a los pisos superiores, a veces con sus pequeños huertos, la acera de la avenida era estrechísima. Más adelante nos encontrábamos con la residencia de las Hermanitas de los Pobres, la fábrica de Gaseosas Odériz, que  luego fue la Casera y la fábrica de Bendibérica, en su última epoca Robert Bosch y detrás de estas edificaciones, entre la avenida y el antiguo camino del Plazaola, algunos senderos y campos. Concretamente, detrás de Bendibérica recuerdo un sinuoso camino que desembocaba en un paso sin barrera junto a la pared norte de Perfil en Frío. En su primer tramo se podía encontrar  una solitaria casa de dos plantas y una antigua serrería, luego un tramo estrecho cerrado entre tapias, el cerro donde está hoy el Parque de los Aromas a la izquierda y por último  las vías del tren, frente a lo que es hoy la calle Juan de Ursua.

De todo eso nada queda ahora, salvo el nuevo edificio de las Hermanitas de los Pobres construido hace unos pocos años. En su lugar decenas de nuevos  bloques de viviendas, cientos de viviendas: Buztintxuri, Nuevo Artica (o Artiberri),  y unos cuantos supermercados: BM, Caprabo, Mercadona (en el lugar donde estuviera la fábrica de Bendibérica). Las Hermanitas llegaron a Pamplona en 1878  y se instalaron en la plaza de Recoletas. En 1887 se colocó la primera piedra del edificio. En 1898 se terminaron las alas laterales del asilo. La residencia, reconocible por el color rojo del ladrillo con que se construyó, se derribó en julio de 2007, inaugurandose el nuevo edificio en el año 2010. La mayor parte de las edificaciones de viviendas que he comentado en el párrafo anterior se derribaron en los primeros años de este siglo. En el año 2004 practicamente no quedaba casi ninguna y la avenida de Guipuzcoa había pasado de ser una estrecha y densa vía de tráfico en su entrada a Pamplona a una amplia avenida de cuatro carriles. En su parte derecha, desde la calle Ferrocarril hasta el límite del término municipal había también una larga hilera de viejas casas, edificios  y algunos talleres en su planta baja, entre campos y huertos y frente a la antigua Bendibérica  se instaló la división  de grúas de Imenasa que en 1990 adquirió el grupo alemán Liebherr. La fábrica se trasladó de este lugar al polígono de Agustinos en el año 1997, siendo reconvertidas sus instalaciones en el año 2010 en lo que es hoy el Recinto Ferial de Navarra (Refena).

Entrada en homenaje a mi padre, Antonino, fallecido hace poco más de un mes que tantas veces hizo este recorrido, por la Avenida de Guipúzcoa del trabajo a casa y de casa al trabajo en Bendibérica.

La Avenida de Guipúzcoa. De Recoletas a Cuatro Vientos (1950-2012)

Si hay una vía que puede considerarse la conexión natural con el Casco Antiguo  desde el barrio de la Rochapea esa es la Avenida de Guipúzcoa. La calle Joaquín Beunza la dejábamos para cuando, con el buen tiempo, subíamos andando a Pamplona por la Cuesta de Santo Domingo. Es por ello que hoy me apetece revisitar esta vía cargada de historia y de historias, y lo haré bajando del Casco Antiguo a Cuatro Vientos. Iniciamos el recorrido en la plaza de Recoletas, popularmente conocida durante muchos años como la Plaza de los Ajos, por instalarse en esta plaza, durante decenas de sanfermines, la feria más importante de ajos de la ciudad, tal y como vemos en la foto inferior de Arazuri de 1962,  una feria que ha ido declinando, con el paso del tiempo, hasta quedar apenas un par de casetas en los últimos años. La plaza data del siglo XVII si bien la fuente que preside el centro de la plaza, (foto 3ª), obra de Luis Paret, como otras tantas del Casco, es de finales del XVIII. Todas ellas se inauguraron poco después de la traída de aguas a Pamplona desde Subiza. Hasta finales del XIX la fuente estuvo en la zona sudeste de la plaza. Quizás muchos ignoren que durante más de 30 años, concretamente entre los años 1940 y 1972, la plaza se llamó oficialmente Plaza del Cardenal Ilundain, si bien la gente, con buen criterio, siguió denominando a la plaza con el nombre de las monjas del cercano convento.

La plaza ha sufrido diversos cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Hasta el inicio de los 80 había un par de kioskos en el lado de la plaza más cercano a la calle Mayor. Además y en el ángulo noroeste, cercano a la pared del convento y a la llamada cuesta de la Estación hubo, hasta esos años, un tramo de escalones de piedra que comunicaban esa zona de la plaza con la acera de la avenida de Guipúzcoa. En tiempos ese tramo de la avenida se llamaba popularmente como Cuesta de la Estación. Se denominaba popularmente Cuesta de la Estación (las razones del nombre parecen obvias), un término hoy en desuso y nunca oficializado, al tramo comprendido entre la zona cercana a la iglesia de san Lorenzo y el cruce de la bajada con la cuesta de La Reina. El nombre de Avenida de Guipúzcoa se aprobó por el pleno municipal en el año 1931 y según dicha resolución se denominaba así al tramo comprendido entre el antiguo transformador del Irati, situado sobre el tunel del  Plazaola, que discurría bajo la Avenida, y el final del término municipal, más allá de las Hermanitas de los Pobres.

Por cierto, el Irati, ferrocarril eléctrico que se inauguró en 1911, tenía inicialmente una estación de mercancías y pasajeros en el Rincón de la Aduana y una  de pasajeros en Sarasate, que se suprimió en 1930 y circuló durante varias décadas por un lado de la Cuesta de la estación y de la Avenida de Guipuzcoa para conectar con los ferrocarriles nacionales de la Estación del Norte. El Irati tenía sus cocheras donde está actualmente el Ambulatorio San Martín, en la  avenida de la Baja Navarra. A partir de 1946 el Irati suprimió su trazado urbano y se creo un ramal que iba por detrás del Manicomio para conectar con la estación del Empalme de la Rochapea. Dicho desvio se hizo, al parecer, para descongestionar tanto la carretera de Beloso como la avenida de Guipuzcoa.



Pues bien bajando por la Avenida de Guipuzcoa, dejamos a la derecha el muro del convento de las Recoletas y a la izquierda el parque de la Taconera. Cerca del Portal Nuevo hay una fuente y una larga escalinata, muy poco transitada, que vemos en la  fotografía de la derecha, que conduce a la plaza de la Virgen de la O y al Paseo de Ronda, paseo que estuvo hasta los años 90 cerrado al público en varios de sus tramos. Durante décadas tuvimos que sortear una estrechísima acera bajo el Portal hasta que  a finales de los 90 se habilitó el portón cercano a la acera como pasadizo. Hay muchos que creen que el Portal es muy antiguo y se sorprende cuando descubren que el Portal data de 1950. El portal que vemos, en la fotografía que abre esta entrada, es obra de Victor Eusa, que utilizó un estilo historicista en su diseño y culminó el gran arco del Portal con  dos torres almenadas.


Justo, donde acababa la cuesta de la Estación nos encontramos a la derecha el puente del Plazaola sobre el Arga, el primer puente se lo llevó una riada en 1930, bajo nuestros pies el tunel del Plazaola, y a la izquierda, saliendo del tunel continuaba la vieja vía hoy camino de la Biurdana, hasta la zona de la A.D San Juan, como recordaba en la entrada sobre este viejo tren. Junto a ella y cerca de la gasolinera de Discosa hubo durante años una fábrica  de harinas, cuyas instalaciones abandonadas y su gran chimenea vemos en la fotografía adjunta de 1987. Muy cerca, en esta misma zona, a mediados de los 90, se construyeron unos corralillos que nunca se utilizaron y que solo sirvieron durante una pequeña temporada para almacenar algunos coches de la grua. Con la aprobación del nuevo plan urbanístico de la Rochapea (en el año 1999) se decidió mantener los Corralillos cerca de su ubicación habitual (los antiguos se derribaron en 2003) y estos corralillos pasaron a mejor vida.


Recuerdo la gasolinera de Discosa desde que tengo uso de razón y sobre todo recuerdo el curioso mural que había bajo el arco del primitivo edificio de la gasolinera, un mural en el que aparecían las distancias a diferentes ciudades españolas, ilustradas con motivos alegóricos de dichas ciudades. Hace pocos meses que ha sido derribado dicho edificio, como lo será en breve el resto de las instalaciones para ser trasladada la gasolinera cerca del nuevo parque de bomberos. El mural, que vemos en la siguiente fotografía, fue pintado en los años 50 y que parece ser que pudiera ser obra de Leocadio Muro Urriza, autor también de otros murales en la ciudad como el del hall de acceso a la vieja estación de autobuses o los murales del antiguo cine Alcazar. Después de Discosa y hasta la Residencia de las Oblatas, hoy una residencia geriatrica, había unas cuantas naves industriales, las primeras de las cuales, las más cercanas a la gasolinera correspondían a la antigua fabrica de chocolates Orbea.

Orbea nació en el barrio de la Rochapea en el año 1952. Pertenecía al empresario guipuzcoano Santiago Otegui Campos. Otegui montó en Pamplona una fabrica moderna para lo que era habitual entonces, con un amplia producción de distribución nacional. Se fabricaban 7.000 kilos diarios de chocolate y se distribuían por toda España.  En la anterior entrada del blog ya he señalado como la Compañia Navarra de Alimentación, propietaria de Orbea llegó a un acuerdo con la otra empresa navarra Pedro Mayo, especializada en chocolates a la taza, concretamente en 1977, de forma que Pedro Mayo cedió su marca a CNA y pasó a fabricarse en esta planta junto a la marca Orbea. En 1990 la compañía navarra fue comprada por Chocolates Asturianos que en poco tiempo y por una mala gestión la descapitalizó, cerrándose en el año 1992. Poco tiempo después  se derribarían las instalaciones de Orbea en la Avenida Guipúzcoa.

Más adelante de la planta de Orbea y separada de esta por un camino hacia Trinitarios podíamos encontrar varias naves industriales, por lo menos cinco naves, dos de ellas, las primeras, retranqueadas, más alejadas de la avenida, y luego dos o tres seguidas lindantes con esta. Todas estas naves fueron derribadas a lo largo del año 2009 para abrir la nueva vía de tráfico de la Biurdana. Algunas de ellas  si mi memoria no me falla albergaron  diferentes concesionarios de automoviles entre los que creo recordar el de Irusa Ford. En los últimos tiempos alguna de esas naves,  sirvió de deposito municipal de material de obras y también de almacenamiento para la sal, en época de nevadas. Finalizadas estas naves, había otro camino que se adentraba igualmente hacia Trinitarios. 

Junto a este camino se erigía y erige la Residencia de las Oblatas (del Santísimo Redentor) que  vemos en la fotografía adjunta. La Residencia de las Oblatas recogía muchachas con problemas, antes estuvieron en la calle Mayor (1912), más allá de Capuchinos (1912) y en Tejería (1928-1933), tras el que se trasladaron a su emplazamiento actual. El edificio de la actual residencia  fue construido por el arquitecto Eugenio Arraiza e inaugurado el 12 de junio de 1948, y posteriormente ampliada por el mismo arquitecto en 1953. Pertenece al mismo estilo monumental un tanto grandilocuente de los Caídos y la Delegación del Gobierno, propia de la época franquista. Sugiere formas palaciegas propias del siglo XVII, con sus grandes ventanales y donde se combinan el ladrillo rojo de las fachadas con la piedra y los tejados con formas redondeadas de pizarra. Pasada la residencia de Oblatas otro camino, este más urbanizado que los anteriores se adentraba en el ignoto y extenso espacio de Trinitarios. Junto a la avenida, en el nº 7,  un edificio de viviendas de baja más dos plantas abría el largo espacio ocupado hasta el río por los viveros de Villa Miranda. La empresa Viveros Villa Miranda se en 1916, siendo su actividad la del comercio al por mayor de cereales, tabaco en rama, simientes y alimentos para los animales. Los viveros fueron derruidos en el año 2009 y el edificio de viviendas y otras instalaciones algo más tarde.

Si pasamos al otro lado de la Avenida el primero de los hitos más importantes los tendríamos en el nuevo puente de Oblatas (en  la fotografía de la derecha). El proyecto de los arquitectos Luis Tabuenca y Manuel Blasco se presentó en 1991. Estaba inspirado en el puente de la Barqueta de Sevilla y tenía una altura de 16 metros en su punto más alto. su construcción no estuvo exenta de dificultades. Las riadas se llevaron sus pilares en octubre y nuevamente en diciembre de 1992. Por fin, en agosto de 1993 se logró alzar la estructura y en marzo de 1994 se hizó la correspondiente prueba de carga para comprobar sus resistencia. Tendrían que pasar tres años hasta que finalmente fue abierto al tráfico, concretamente en julio de 1997 si bien para derivar los coches hacia la avenida de Guipuzcoa, puesto que aun tendrían que pasar 12 años más, hasta diciembre de 2009, para que el vial de las Oblatas tuviese su continuación natural a través de Biurdana.

Posteriormente tendríamos que hacer alusión al viejo puente de Santa Engracia. El puente de Santa Engracia que conectaba la avenida de Guipuzcoa y la calle Joaquín Beunza (hoy la calle discurre unos metros más allá y con quien conecta es con la calle Rio Arga) es el segundo más antiguo de la ciudad, después del de San Pedro, anterior al siglo XIII. Hasta la construcción del puente de Cuatro Vientos fue el que facilitaba la comunicación de la ciudad con el norte de Navarra. Al igual que en el puente de San Pedro, en la zona de la avenida existe una cruz de piedra. La presa que hay junto al puente se construyó en piedra también en torno al siglo XIII, con el fin de servir al molino harinero municipal. En 1888 el molino se transformó en una central eléctrica propiedad del Ayuntamiento, la llamada Electra Municipal, que fue subastada en junio de 1939.


Poco después se instalaría en el lugar, Industrias del Caucho, fundada oficialmente en el año 1942  por Bernardo Echamendi. La fábrica, que vemos en una fotografía de aquellos primeros años, se quemó en 1953 reconstruyéndose ese mismo año. En este lugar ha permanecido casi 70 años hasta su derribo en julio de 2009. Inicio su actividad con la producción de planchas para el calzado y piezas moldeadas de caucho. A partir de 1975 la empresa se especializa en la producción de mezclas y laminados del caucho. Actualmente está situada entre los lideres del mercado europeo en el sector de laminados y planchas de caucho de uso industrial. A finales del pasado año y como consecuencia de las obras de ampliación del parque fluvial del Arga se descubrieron bajo los pilares de Industrias del Caucho los cimientos y un canal del antiguo molino harinero municipal que se conservarán e integrarán en el entorno. Acabamos nuestro paseo en el nuevo puente de santa Engracia, conocido popularmente como puente de Cuatro Vientos. Construido en 1789, por Angel Ochadategui, ha sido objeto de varios ensanchamientos, el primero de ellos en 1932. Hace unos pocos meses, con el derribo de los cimientos de Industrias del Caucho se ha liberado uno de los ojos del puente parcialmente cegado durante décadas así como una isleta formada en el lado del río más cercano a los viveros de Villa Miranda.